Facultad de Marketing y Comunicación
Carrera de Psicología Asignatura: Filosofía
Docente: Celia Ma. Cabrera Ávila,Msc
TEMAS DE CLASE:
La filosofía medieval: Cristianismo y Patrística.
OBJETIVO DE CLASE:
Conocer la problemática fundamental de la filosofía
medieval y el nacimiento de la filosofía cristiana.
LA FILOSOFÍA MEDIEVAL
La Edad Media se caracteriza por el predominio cultural de la religión: la
filosofía es puesta al servicio de las creencias religiosas. Esto es así en el caso
de las tres grandes religiones monoteístas: la judía, la cristiana y la
musulmana. Por otra parte, los pensadores de las tres religiones comparten
el mismo trasfondo filosófico: todos ellos estudiaron y aprendieron la
filosofía de los griegos. De ahí la importancia decisiva del encuentro del
cristianismo con la filosofía griega. Este encuentro, a partir del cuál se
desarrollará la filosofía medieval, tuvo lugar en los primeros siglos de nuestra
era, durante el imperio romano.
Este encuentro del cristianismo con la filosofía griega fue un
acontecimiento de gran importancia para la cultura moderna, ya que
esta se asentará y crecerá a partir de dos raíces: la griega y la
judeocristiana. La presencia de ambos orígenes resultará
especialmente visible y operativa en la constitución y el desarrollo de la
filosofía medieval.
El Platonismo, aristotelismo y estoicismo mantuvieron durante la dominación
romana, un continuo e intenso intercambio filosófico entre sí: los tres se
oponían conjuntamente a la doctrina epicúrea, a la que consideraban atea y
licenciosa. Además, experimentaron un proceso de acercamiento mutuo, del
cual el platonismo resultó ser la escuela más fuerte, convirtiéndose en la
principal corriente filosófica. A partir del siglo III, la doctrina más vigorosa y
con filósofos de más categoría es el neoplatonismo. El filósofo más
importante fue Plotino (siglo III), pensador que influyó decisivamente en
Agustín de Hipona.
EL CRISTIANISMO
El cristianismo no es un sistema filosófico, sino una doctrina religiosa de Salvación que incluían creencias acerca de Dios, del mundo y del ser humano. Algunas doctrinas aportadas por el cristianismo resultaban radicalmente nuevas, y, por tanto, ajenas a cuanto habían afirmado los filósofos anteriores. Una de ellas, que distingue radicalmente al cristianismo de todos los sistemas filosóficos griegos, es la referencia esencial de su doctrina a la historia.
El cristianismo pone a Dios en relación con la historia, mientras que la filosofía
griega había puesto a Dios en relación con el cosmos, con el universo, bien como
inteligencia ordenadora (Anaxágoras, Platón), bien como motor y fin (Aristóteles),
bien como razón cósmica (estoicismo).
Pero el cristianismo coloca a Dios en relación con la historia en un doble sentido.
1. Que Dios es providente y se ocupa directamente de los asuntos humanos y de la marcha de la historia.
2. Que Dios no solo se ocupa de la historia humana, sino que ha entrado en ella:
Dios se ha hecho hombre en un lugar y en un momento precisos. Este hecho
histórico constituye el centro de la historia: toda ella, desde la creación del
mundo hasta el juicio final, adquiere significación y sentido a la luz de este
hecho.
La noticia de que Dios se había hecho hombre y había muerto crucificado por
los romanos nunca fue ni podía ser asimilada por la filosofía griega, que la criticó
insistentemente como absurda y ridícula. Tal anuncio resultaba incompatible con
la inmutabilidad divina, con su impasibilidad y perfección (¿cómo puede ser Dios
afectado de sufrimientos y dolores?), y con su dignidad (¿cómo puede Dios
encarnarse precisamente en un personaje insignificante y oscuro?). Además,
suponía en Dios una predilección inexplicable por una raza, por un lugar del
mundo habitado y por un momento de la historia humana (¿por qué judío
precisamente y por qué en ese momento de la historia?).
CRISTIANISMO Y VERDAD
Para el cristianismo, Dios había hablado a los hombres, primero, a través de
ciertas personas en el Antiguo Testamento, y después, Él mismo,
directamente, encarnado en un hombre llamado Jesús, el Cristo. Esta
circunstancia hace que el cristianismo presente una actitud ante la verdad
bien diferente de la de la filosofía de esta época:
1. En primer lugar, la filosofía griega se caracteriza por insistir en la imposibilidad del conocimiento absoluto de la verdad. El cristianismo, al proclamar que poseía la verdad, revelada por Dios mismo, venía a chocar con la actitud de los filósofos.
2. Junto a esta aceptación de los límites del conocimiento humano, la filosofía
griega se caracteriza por haberse acostumbrado a la pluralidad de escuelas
filosóficas. En el imperio romano coexistían el platonismo, el aristotelismo, el
estoicismo y el epicureísmo. Entre los tres primeros tuvo lugar un diálogo
constante y un notable proceso de unificación.
El diálogo entre las distintas doctrinas solamente es posible cuando se aceptan dos supuestos: que ninguna de ellas tiene la verdad y que sus fundamentos se encuentran en un plano de igualdad.
El cristianismo niega esos dos supuestos. Al afirmarse de origen divino, la verdad cristiana se presentaba como “la verdad”, sin más, y, por tanto, situaba su fundamento en un plano superior al de las doctrinas filosóficas con que había de dialogar.
Esta actitud desagradaba a los filósofos, a quienes parecía primitiva e insultante,
acostumbrados a que una teoría es para discutirla y no para defenderla hasta morir
martirizado por ella. El sostenimiento de esta actitud permitió que el
Aunque, estrictamente hablando, el cristianismo no sea una filosofía, el
contenido de la fe cristiana incluye doctrinas que podían ofrecerse como
respuestas a los problemas tradicionales de la filosofía (origen del mundo,
naturaleza del primer principio de lo real, esencia y destino del ser humano,
fundamento de las normas político-morales, etc.). Ya desde las primeras
páginas de sus libros sagrados, desde el Génesis, se ofrece una narración del
origen del mundo, una imagen de Dios y una descripción de la naturaleza
humana susceptibles de confrontación con las teorías filosóficas griegas.
Monoteísmo:
La filosofía griega no había afirmado nunca el monoteísmo en sentido estricto. Había tenido un acercamiento a posturas monoteístas en Platón, en Aristóteles y, sobre todo, en el neoplatonismo. Nunca, sin embargo, se había pronunciado de un modo definitivo y rotundo.
Frente al monoteísmo vacilante o al politeísmo manifiesto de los
filósofos, los cristianos defendieron siempre de forma radical, la
existencia de un único Dios, lo que permitió que la teología
cristiana acabara imponiendo su superioridad.
Creacionismo:
Según el cristianismo Dios creó el mundo de la nada. La idea de creación es también una idea extraña a la filosofía griega. Desde Parménides, la imposibilidad de que surja algo de la nada absoluta fue siempre considerada como un principio racional incuestionable.
La idea de creación acentúa el poder ilimitado de Dios y abre
nuevos caminos a la filosofía; así, el desarrollo del concepto de
contingencia; es decir, la afirmación de que todos los seres excepto
Dios existen pero pueden no existir (son contingentes), indiferentes
de suyo a la existencia o inexistencia.
Omnipotencia:
La idea de un Dios único lleva a concluir que, en efecto, sólo si Dios es único puede ser omnipotente (¿cómo podrían ser omnipotentes una pluralidad de dioses?) y sólo si es omnipotente puede ser creador. La idea de omnipotencia está también vinculada a los milagros que dejan a Dios el poder sobre los sucesos que se escapan a las posibilidades humanas, para los griegos los acontecimientos suceden como tienen que suceder y esto hace que el universo no sea un caos, sino un cosmos.
La posibilidad de una intervención arbitraria y frecuente de Dios en el universo les parecía
un atentado contra el orden y la racionalidad. Los pensadores cristianos hubieron de
poner suma cautela en lo tocante a los milagros, procurando no caer en los excesos en
que fácilmente caía la mayoría inculta de los creyentes .
Paternidad divina:
Dios –que se había hecho hombre para salvar a los hombres- es padre, de acuerdo con la doctrina cristiana. La filosofía griega nunca había llegado a formular semejante afirmación. El único filósofo que se acercó remotamente a esta idea fue Platón, quien en cierta ocasión califica al demiurgo como
“padre y hacedor de todo” (Timeo, 28c). Esta expresión platónica está, sin
embargo, muy lejos de la afirmación cristiana: no se aplica a la relación
específica de Dios con el hombre sino a la relación del demiurgo con el
universo.
LA ESCOLÁSTICA
Los padres apostólicos y apologistas del siglo I y II
PADRES APOSTÓLICOS
Los Padres Apostólicos son los escritores de las dos primeras generaciones de cristianos, o sea, de los que vivieron en el siglo I y la primera mitad del siglo II. Por lo general, estos hombres conocieron a los Apóstoles o, al menos, estuvieron en íntimo contacto con ellos a través de los primeros discípulos.
Otros sostienen la tesis que se considera como Padres de la Iglesia a los escritores cristianos desde finales del siglo I hasta el siglo VII, terminando con Gregorio Magno en Occidente y Juan Damasceno en Oriente. Otros prefieren cerrar el ciclo con los tres Padres Capadocios (Basilio, Gregorio Nacianceno y Gregorio Niceno). Y algunos, más estrictos, limitan la era de los llamados “Padres” al siglo II, incluyendo únicamente a los conocidos como Padres Apostólicos y los Padres Apologistas Griegos (esta es la tesis de nuestro estudio).
Patrología, Patrística o Padres Apostólicos, es como se designa a los escritores de los primeros siglos del cristianismo y sólo se consideran Padres de la Iglesia a los que presentan las siguientes características:
Ortodoxia:
Aquellos que se relacionaron con los apóstoles y primeros discípulos.
Santidad de vida:
Por su doctrina y santidad de vida, en tanto defensores y mártires de la fe.
Aprobación eclesiástica:
Por sus textos, cartas y homilías, unidas a la tradición.
Antigüedad
Escritores de los siglos del I al IV que han sido testigos inminentes de la fe católica.
Los temas están relacionados con el Nuevo Testamento: la existencia de un Dios único que es Padre, Hijo y Espíritu Santo; el misterio de la Encarnación del Hijo; la Iglesia como una sociedad jerárquicamente organizada que ha recibido plenos poderes de Dios; las normal morales de conducta. Referencias a Cristo, poniendo de manifiesto un gran deseo de su segunda venida.
El modo de tratar estos temas es de gran sencillez, sin pretensiones teológicas o polémicas; su intención es pastoral: exhortan a la obediencia, a la caridad, humildad y limosna.
Sus destinatarios son cristianos, generalmente gentes de modesta condición social, por eso el tono es familiar, sin afanes especulativos, pero con gran fuerza y autoridad: sus autores hablan con la clara conciencia de que están explicando la palabra de Dios. Utilizan textos evangélicos, pero a veces no se sabe si son citas de alguno de los manuscritos existentes o citas recibidas por tradición oral. Estas obras fueron escritas en koiné (lengua adoptada por los griegos en la época alejandrina, formada a partir de los dialectos griegos más extendidos)
TEMÁTICA
Esta obra es un breve resumen de la doctrina católica, con indicaciones litúrgicas y disciplinares. Contiene, entre otras cosas, lo que debían saber los catecúmenos antes de bautizarse. Siempre gozó de gran autoridad, pero no es un escrito canónico.
El título latino de esta obra es «Doctrina Apostolorum», de autor desconocido. A veces, se le da un título más completo: «Instrucción del Señor a los gentiles por medio de los doce Apóstoles». Fue descubierta en el siglo XIX, y publicada por primera vez en 1883. Es un medio insustituible para conocer la primitiva Iglesia. Se estima que fue compuesta entre los años 80 y 100, anterior a los últimos escritos del Nuevo Testamento y contiene 16 capítulos, divididos en tres partes y una conclusión.
El término cristiano de «padres apostólicos», fue aplicado a ciertos discípulos y sucesores de los doce apóstoles. Está terminología les fue puesta por los eruditos en el siglo XVII. En un sentido más estricto, la denominación es aplicada a un grupo de escritores en lengua griega que figuraban entre los mártires y las grandes personalidades de los siglos I y II de la Iglesia cristiana. Aunque no son consideradas merecedoras de ser incluidas en la Biblia, sus obras deben valorarse como una continuación de las obras de los apóstoles y son considerados una fuente válida de la historia primitiva de la Iglesia. Sus escritos nacen por tres razones: como testimonio de la fe en cristo, ante las autoridades, como una forma de combate en defensa de la fe y como respuesta ante las herejías.
Son generalmente aceptados como Padres Apostólicos Clemente I de Roma, san Ignacio de Antioquía y San Policarpo. Entre las obras también asociadas con los Padres Apostólicos se encuentran las Enseñanzas de los Doce Apóstoles.
¿Quiénes eran los Padres apostólicos de los siglos I y II?
La denominación de los Padres Apostólicos, abarca una serie heterogénea de escritos del cristianismo más antiguo, que no quedaron integrados en el canon testamentario y no son considerados apócrifos.
Los Padres de la Iglesia consideran apócrifos (que no es considerado por la Iglesia como de inspiración divina) los escritos de origen desconocido, falsamente atribuidos a un autor determinado, y que contienen algunos errores doctrinales.
La Didaché, es una de las obras patrísticas que expone que los ministros deben ser dignos del Señor, mansos y desinteresados. Presenta la catequesis sobre las dos vías de una tradición judía apocalíptica.
A medida que avanzaba el siglo II, los cristianos, a pesar de que eran una minoría insignificante, comenzaban a ser bastante conocidos; o , mejor dicho, mal conocidos. No debían de llevar muchos años en Roma, por la evangelización de San Pablo, cuando ya habían sido oficialmente acusados de haber provocado el pavoroso incendio que asoló la ciudad en tiempos de Nerón.
Esta acusación oficial y otras calumnias, fueron fomentadas por judíos influyentes en aquellos círculos, ya que para muchos, el cristianismo era una herejía peligrosa que había que erradicar como fuera. La persecución de Nerón a los cristianos (64) a consecuencia del incendio de Roma, desbordó en actos de gran crueldad donde sufrieron el martirio San Pedro y San Pablo.
Los cristianos son repudiados y considerados en Roma como una escoria social que desataba la ira de los dioses romanos.
APOLOGISTAS DEL SIGLO II
Es algo más tardío, de las últimas décadas del siglo, el ataque intelectual al cristianismo, venido del discurso de la doctrina verdadera, de Celso, quien conoce mejor el cristianismo, ha leído los evangelios, hablado con cristianos, conoce sus doctrinas y finalmente emite un juicio negativo y lleno de agresividad. Entre sus críticas refería las siguientes:
Es absurdo que el mundo haya sido creado de la nada.
Es irrazonable que Dios hable a los hombres y más aún, que baje a la tierra como un hombre más, pues Dios es trascendente e inmutable.
Los cristianos se niegan a la razón, y son unos insensatos, ignorantes que creen firmemente en cosas indemostrables.
Ridiculizan la religión de los demás pueblos y sus doctrinas son escuchadas por criminales.
Es en este ambiente donde surgen las apologías, es decir, la defensa de la fe, Los primeros apologistas destinan sus escritos a un público muy diferente al que escribían los Padres Apostólicos. Los apologistas dirigen su discurso a los paganos y a veces a los judíos y no a los cristianos.
Los temas que se abordan en las apologías hacen énfasis en :temas como:
Los cristianos no son ateos , sino que adoran a un único Dios.
El cristianismo no representa una traición al estado, aunque se nieguen a adorar a sus dioses o al mismo emperador.
Los cristianos no son malhechores, sino que su comportamiento es mucho más moral que el de los paganos.
No se puede condenar a un hombre por el mero hecho de ser cristiano, sin saber bien en qué creen y cómo viven, ya que este comportamiento no es digno de los emperadores que cultivan la filosofía.
San Justino:
Considerado uno de los primeros apologetas, estudió la filosofía griega
"en búsqueda de la verdad", antes de convertirse a la fe cristiana tras el encuentro con un anciano que le habló de la "incapacidad del ser humano para satisfacer sólo con sus propias fuerzas la aspiración a lo divino". Después "le indicó en los antiguos profetas (...) el camino de Dios y la verdadera filosofía", exhortándolo al final a la oración para que se le abrieran "las puertas de la luz".
En sus obras, "Justino demuestra como el proyecto divino de creación y salvación se cumple en Jesucristo, que es el Logos, el Verbo de Dios -dijo el Santo Padre-. Toda persona, creada como ser racional, participa del Logos, que lleva en germen y puede por tanto percibir la luz de la verdad". de los cristianos".
De ahí que "el Logos, revelado como figura profética a los judíos en la Ley mosaica -subrayó el Santo Padre- se manifestase también, parcialmente, como en "semillas de verdad" a los griegos. Y dado que el cristianismo es la manifestación histórica y personal del Logos en su totalidad.
TACIANO:
Fue discípulo de San Justino y fundador del encratismo (una herejía cristina que niega al consumo de carne y vino). Su teología deriva del concepto neoplatónico y gnóstico de la materia como principio del mal, obra del demiurgo, enemigo de Dios.
De esta premisa deducían lógicamente que era preciso luchar contra la materia y su autor, lo cual les llevaba a conclusiones que se resumen en el dualismo maniqueo (Maniqueísmo:
doctrina religiosa que tuvo su origen en las ideas de Manes (siglo III d. C.) y que se caracterizaba por creer en la existencia de dos principios contrarios y eternos que luchan entre sí, el bien y el mal. Taciano escribirá durante el período de Marco Aurelio, haciendo una crítica a la filosofía y cultura griega.
El Gnosticismo es un factor decisivo en la Iglesia, es un movimiento que intenta combinar la filosofía con aspiraciones religiosas con tendencia a abordar el problema del mal y el dolor y está relacionado con la tradición judeocristiana.
Etimológicamente Gnosis es una palabra de origen Griego que significa conocimiento, sabiduría de todo cuanto existe dentro del cosmos infinito. Es producto del cruce de la filosofía helénica con las nuevas corrientes religiosas de la época. Hay una Gnosis judía, una Gnosis cristiana, que mezclan los influjos del platonismo y neoplatonismo con temas bíblicos.
EL GNOSTICISMO
Este fenómeno intelectual, agrupa a distintos sistemas religiosos que fueron considerados herejes durante los siglos I y II d.C. No obstante propusieron distintas formas de comprender la naturaleza del ser humano que siguen siendo discutidas hasta nuestros días.
Para ellos al igual que los platónicos existía un mundo espiritual paralelo a nuestro mundo material, al que querían ascender apagando los deseos materiales, ya que la materia era mala y la creación del mundo material un acto malvado de un Dios menor creador, creado a su vez por el autentico Dios espiritual, ajeno al mundo y fuente de toda luz. Su espiritualidad era a través de la mortificación de la carne, la iluminación mediante estados alterados de conciencia y la renuncia al mundo y abrazo al quietismo y el retiro. Una vida para monjes y monjas.
GNOSTICISMO CRISTIANO
El gnosticismo cristiano se fundamenta en la idea de que los humanos no se salvan por la fe en el perdón gracias al sacrificio de Cristo, sino que se salvan mediante la Gnosis, o conocimiento introspectivo de lo divino, que es un conocimiento superior a la fe. Ni la sola fe ni la muerte de Cristo bastan para salvarse. El ser humano es autónomo para salvarse a sí mismo. Conocerse a uno mismo, en el nivel más profundo, es al mismo tiempo conocer a Dios; este… es el secreto mas profundo de la Gnosis.
Durante la primera mitad del primer siglo, el cristianismo se encuentra unido, tiene como símbolo principal al pez, todavía no han conquistado para su fe el carácter de religión oficial del Imperio y aún son una secta más, pero es la más activa: tiene adeptos en todos los estratos de la sociedad, incluso entre los patricios. El Emperador Tito Elio Adriano Antonino prohíbe la persecución de cristianos y en la primera parte de este siglo se inicia la costumbre de enterrar en el subsuelo a los muertos en “las catacumbas”, es la época de los más grandes “gnósticos”, Valentín y Basílides.
https://www.youtube.com/watch?v=7O1_f7zM054 Conferencia del Padre Pablo Domínguez (1966-2009)
Profesor de Filosofía de la Universidad de San Dámaso España
Tema: Razón y fe: las dos alas de la verdad
CONCLUSIÓN:
En esta época, el cristianismo juega un papel fundamental en el desarrollo de la Filosofía. En la que se platearan verdades filosóficas que se caracterizan por ser: puramente racionales (razón) o puramente religiosas (fe).
Los filósofos más relevantes de este periodo que abordaron el problema de razón y fe, fueron San Agustín de Hipona y Santo Thomas de Aquino.
San Agustín referirá que la fe y la razón son dos caminos que nos llevan al mismo punto de destino.
De haber incompatibilidad, significa que ha habido un mal razonamiento, ya que Fe y Razón deben coincidir..
Santo Thomas de Aquino aunque considera que la razón tiene el mismo peso que la fe, considera que en caso de incompatibilidad hay que dar preponderancia a la fe.
Los debates filosóficos entre razón y fe, darán lugar a la elaboración de la Doctrina Católica. El debate sobre la existencia de Dios y las verdades cristianas, es un tema que se presta para múltiples debates filosóficos.