llermo Morón con éxito en Uruguay", tomada del diario El Nacional en su edición del 6 de junio del corriente año. Tal nota recoge el criterio del novelista y periodista uruguayo Rubén Loza Aguerrevere del diario El País de la capital umguaya sobre la novela El gallo de las espuelas de oro, de nuestro Director. Con gran sentido crítico, dicho periodista enfoca aspectos varios de la citada novela con frases agudas y directas.
Se observa que Loza Aguerrevere penetró en ese mundo caótico y vital que recrea y eterniza Morón, al decir, que la novela es un "verdadero sistema planetario de persona;es, vigorosamente pintados", que "abarca un vasto friso, que es el cristal de un país y su gente y los ríos subte- rráneos de su historia".
NOVELA DE GUILLERMO MORON CON EXITO EN URUGUAY
El novelista y periodista uruguayo Rubén Loza Aguerrevere publica en su columna Con textos del diario El País de Montevideo un artículo crítico sobre la novela El Gallo de las Espuelas de Oro, de Guillermo Morón, presentada en la Feria del Libro de Buenos Aires durante el mes de abril. Escribe Loza Aguerrevere:
"Se ha dicho, no &in acierto, que Guillermo Morón es un clásico vivo y andante.
En efecto, el escritor venezolano es una de las figuras sobresalientes en el paisaje literario latinoamericano de hoy. Después de analizar la novela de Morón profun- diza en ella como en un "verdadero sistema planetario de personajes, vigorosa- mente pintados", que "abarca un vasto friso, que es e cristal de un país y su gente. . . y los ríos subterráneos de su historia".
En cuanto a la escritura de la novela El Gallo de las Espuelas de Oro, sos- tiene Rubén Loza Aguerrevere, alcanza un nivel mítico donde "el novelista busca mostrar la realidad desde planos distintos: uno exterior y otro interior fundidos en la misma frase". Esa fusión de varios planos en el tiempo es lo que "le concede un carácter totalizador al mundo que Guillermo Morón nos pinta con intensidad".
Considera el autor uruguayo que la novela es una de las mejores que se han escrito en los últimos tiempos y afirma: "la fantasía, el humor y la violencia, así como los ramalazos de una tangible magia proyectan aquí las figuras de esas sombras sobre la tierra, desintegradas por la soledad, las erosiones del odio y el sinuoso rastro que dejan sus ilusiones perdidas".
1100 BOLETIN DE LA ACADE.i\UA NACIONAL DE LA HISTORIA
LOS DIEZ PRIMEROS VOLUMENES DE LA HISTORIA GENERAL DE AMERICA
Por.
J.
A. DE ARMAS CHITTYI.A Historia General de América que dirige Guillermo Mor6n acaba de en- tregar los primeros diez volúmenes. Tal Historia alcanzará a 40.
Su coordinación está bajo la responsabilidad de Mario Sanoja para el período indígena; de Ricardo Zorraquin Becu, en el período colonial y de J. C. M. Ogelsby en el período nacional. Una leyenda explica algo de sus orígenes: Asuntos Cul- turales de OEA; Comisión de Historia del IPGH, Universidad Simón Bolívar.
Academia Nacional de la Historia. Son ediciones de la Presidencia de la República.
Los títulos aparecidos:
Luis Felipe Bate. - Comunidades primitivas de cazadores recolectores en Sudamé- rica. 2-I y Comunidades primitivas de cazadores recolectores en Sudamérica. 2-II.
Caracas, 1983. Mario Sanoja. De la recolección a la agricultura. 3. Caracas, 1982.
Luis Guillermo Lumbreras. Las sociedades nucleares de Sudamérica. Caracas, 1983.
4. José Luis Lorenzo. Etapa lítica en Norte y Centroamérica. Sobre los orígenes del hombre americano. Caracas, 1987. 5. Charles di Peso. Las sociedades nucleares de Norteamérica. La Gran Chichimeca. Caracas, 1983. 7. Demetrio Ramos Pérez.
Carlos E. Corona Baratech. Angel Sanz Tapia. Jorge Luján Muñoz. Edberto Osear Acevedo. Jesse Noel. Guillermo Lohmann Villena. Ernesto de la Torre Villar.
Hispanoamérica II. Caracas, 1987. Max Savelle. Jack P. Greene. John J. McCus- ker. Darold Wax. John Shy. Javier Malagón. Angloamérica I. Caracas, 1986. Louis B.Wright. Signey V. James. Joseph H. Smith. José Igartúa. Max Savelle. Angloamé- rica II. Caracas, 1986. María del Carmen Velás(!uez. La vida política en Hispa- noamérica. 23. Caracas, 1986.
Con esta obra se ha acometido un gigantesco esfuerzo editorial y de pensa- miento científico. Sus autores son cada uno doctos en su especialidad y cada cua- dro etnográfico, cultural, sociol6gico, responde a las disciplinas de su autor. No conocemos antecedentes, en América, en obras de este tipo y de esta dimensión, pues es una obra que abarca desde la aparición del hombre en América hasta la vida contemporánea. En honor a la verdad debe decirse que esta Historia, para la cual la OEA dio su colaboración, como otras instituciones, Universidad Simón Bolívar, entre ellas, ha sido puesta en marcha gracias a la decisión de Guillermo Morón. Para la edición de esta obra ha sido fundamental el apoyo del Presidente Jaime Lusinchi.
I.A Historia General de América es de obligatoria presencia en la biblioteca de todo aquel que tenga interés en conocer nuestros orígenes y la trayectoria cum- plida por el hombre americano en las diversas etapas de culturas múltiples que amontonan siglos.
Tal obra es una excursión vista con ojo científico por la trayectoria, repeti- mos, de la acción humana, a través de todas las incidencias que ofrece desde la hora lítica hasta el presente.
LA HISTORIA: ENTRE LO MENUDO Y LO MAJESTUOSO*
Por MIRJAM C.0LMENARES
La primera biografía sobre Bolívar que aparece en Europa fue escrita en Milán en 1818. Asimismo la revista Antología, de Florencia, publica en 1828 una biografía del Libertador, cuyo extracto y otras informaciones de igual interés sobre el Libertador, su viaje y estadía en Italia constituyen tema central del volumen El Libertador en la historia italiana: Ilustración, "risorgimento", fascismo, escrita por Alberto Filippi y recientemente publicado por la Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia en la Colección de estudios, monografías y ensayos.
La obra está compuesta de cuatro ensayos a través de los cuales el autor re- construye los principios y las razones culturales profundas que animan el viaje a Italia de Bolívar y Simón Rodríguez en 1805. "El caso, analizado exhaustivamente por Filippi, de la presencia del Libertador en la experiencia italiana del risorgimento cobra el sentido de una interpretación comparada de la historia política de los pueblos y de las aventuras existenciales de sus protagonistas", dice en el prólogo el profesor Ricardo Campa. Incluye además un apéndice documental, una biblio- grafía bolivariana-italiana desde 1818 hasta 1986.
En el apéndice aparecen la primera biografía de Bolívar en Milán, extractos de otra aparecida en Florencia y la "más relevante biografía del Lib~rtador apa- recida en Italia en el siglo xrx".
Acerca de este autor vale la pena mencionar que aunque italiano, de pequefi.o vivió en Venezuela e incluso adulto pues se graduó en Derecho y Filosofía en nues- tra Universidad Central. De su obra, esta obra, que fue la ganadora del Premio Internacional Simón Bolívar, patrocinado por el Instituto Latinoamericano de Roma. Y sobre la misma el prologuista señala: "Filippi nos rinde cuenta de todas las interferencias y falaces interpretaciones que la figura de Bolívar suscitó ... ".
Otros títulos de esta casa editora, cuya temática gira fundamentalmente en torno a lo venezolano, son: La relación hombre-vegetación en la ciudad de Caracas, de Giovanna Merola Rosciano, profesora e investigadora en la Facultad de Ar- quitectura y Urbanismo de la U .C.V. El libro analiza la evolución histórica de la arquitectura paisajista de Caracas, con las obligantes referencias a lo socio-econó- mico-político, factores condicionantes de la modificación del paisaje.
También propone el Paseo-Jardín de Caracas, una forma de que el peatón disfrute los espacios verdes de la ciudad, a través de la articulación de los mismos.
Los paisajes geohistóricos cañeros en Venezuela del profesor José Angel Ro- dríguez -UCV- quien pretende demostrar la importancia local del cultivo de la caña de azócar y sus derivados. El autor enmarca su estudio desde el siglo XVI
hasta el año 1945.
* Tomado de El Mundo, 21-09-87.
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En la colección "El Libro Menor" circulan dos volúmenes breves y -también hay que decirlo-- a los módicos precios de treinta y cuatro y cuarenta bolívares. Se trata de un conjunto de estampas evocativas de El Tocuyo, La ciudad de los lagos verdes, "para el grupo que lo comprende, la suscitación de todo un pasado lleno de esperanzas y de fantasías ... " escrita por el poeta, periodista y educador Ro- berto Montesinos.
De Pablo Alvarez Yépez, Recuerdos de u:z viejo médico, "la obra de un '.1ombre que sabe cumplir con su deber y aprovecha lo propicio del momento para el desarrollo de actividades paralelas a su duro y noble oficio de médico", dice Pastor Oropeza en el prólogo. En la historia difícil del Hospital San Antonio, médicos más destacados, medicamentos y anécdotas, tal vez "pequeña en su pro- yección nacional, pero grande en sacrificios, abnegación y empeñosos esfuerzos".
Para investigadores, estudiosos y lectores especializados, los tomos I y 11 de las Familias coloniales de San Carlos, de Diego Jorge Herrera-Vegas. Con pre- sentación y selección del investigador Alí Enrique López Bohórquez. La Real Audiencia de Caracas en la historiografía venezolana (materiales para su estudio).
Y Archivo del General Manuel Landaeta Rosales, recopilación de Bertabilia Bossio Penso. "Una de las compilaciones más completas e importantes que se encuentran en el archivo de la Academia Nacional de la Historia". Por la cantidad y variada información que contiene constituye una fuente casi obligada de consulta para investigadores de la historia.
"MIRANDA Y GRECIA"
Por R.
J.
LovERA DE-SOLAEl 2 de abril de 1786, hace exactamente dos centurias, en una ciudad en- tonces llamada Ragusa -hoy Dubronik- Francisco de Miranda (1750-1816) pisó tierra griega. Esto sucedió durante el gran viaje que éste emprendió a través de Europa. Un periplo de formación. La antigua Hélade no podía faltar en su itinerario. Esta jornada del Precursor tuvo un sentido muy profundo. Por ello
~ra necesario examinarla de tal forma que pudiéramos mirarla en toda su dimen-
·; i,5n. Es decir, mostrándonos el itinerario seguido por aquel hombre, de treinta y
seis años, a través de aqueJla región. Pero no bastaba con sólo esto. Había que estudiar la relación del Precursor con la cultura griega pflra así poder comprender cuál fue la incidencia de lo griego en él. Había que precisar también cuándo aprendió Miranda el idioma de aquella nación. Y luego mirar en las estanterías de su biblioteca para ver cuáles fueron los libros de aquella cultura que leyó.
De todo esto hay constancia ya que don Francisco consignó en su Diario el re- gistro de su itinerario vital y el recuento de sus lecturas. Comprensión que po- demos acrecentar hoy consultando los catálogos de su portentosa colección hecho cuando aquella montaña de libros fue subastada (Los libros de Miranda. Caracas:
La Casa de Bello, 1979). Pero hay más: en Caracas se conserva la mayor parte
de sus clásicos griegos por haberlos obsequiado él a nuestra Universidad -de la cual fue alumno-- en una de las disposiciones de su testamento. Los guarda nues- tra Biblioteca Nacional.
Mostrarnos este rico proceso vital e intelectual ha sido la tarea que se ha impuesto el helenista chileno Miguel Castillo Didier en Miranda y Gregia (Ca- racas: Cuadernos Lagoven, 1986, 111 p.}, al detenerse en este aspecto, esencial, de la personalidad mirandina.
Hemos anotado que lo analizado por Castillo es fundamental. No se trata de un hecho fortuito. Como hombre bien formado fue Grecia la base de la cultura de Miranda; como neo-clásico Grecia fue su referencia, su modelo; como hombre de ideas lo inspiraron las acciones helenas. Tal fue la influencia de Grecia en él que en su Archivo guardó numerosos papeles, grabados y dibujos sobre Grecia (p. 46). Y cuando lo ordenó y empastó, con sus propias manos, con el título de Colombeia puso al frente un pensamiento de Alceo (p. 71); en Atenas tuvo Mi- randa la única casa que fue suya (p. 52), situada en sitio cercano a la Acrópolis.
Y la sala principal de su residencia londinense la presidieron tres bustos: Sócrates, Homero y Apolo. Ante ellos conversaron, en el verano de 1810, Miranda, Bello y Bolívar.
He aquí pues el interés que provoca la lectura de Miranda y Grecia. Cc,s- tillo nos indica cómo Miranda admiró a Grecia antes de poder conocerla (p. 45).
Y esto desde sus días caraqueños pues fue aquí en donde inició el estudio del idioma de aquel país como lo puntualiza (p. 86). El pensamiento griego influyó en su concepción de la unidad de Hispanoamérica (p. 44) y en su idea de la libertad (p. 58). Y en sus planes para la Independencia de América Latina "los elementos que muestran la presencia del pensamiento griego son numerosos"
(p. 48).
Es esto lo que explica su veneración por la cultura de aquellas antiguas ciu- dades democráticas, hasta el punto que es conmovedor su culto por sus textos literarios (p. 44). Es por ello que él mismo llegó a compararse con Sócrates (p. 44), cuando fue víctima de la injusticia (p. 44) . Su vida tuvo muchos paralelismos con Odiseo (pp. 63-64), que es el Ulises en la tradición latina. Así fue porque a Mi- randa le tocó peregrinar tanto como al personaje de Homero. Esto podría explicar muy bien la gran pasión que sintió por las obras del poeta ciego, un autor que él estudió profusamente, cuyas ediciones coleccionó en Grafton Street.
Miranda no solamente aprendió el griego para leer la literatura clásica. Tam- bién la enseñó a otros (p. 79) e influyó en Bello para que éste la :iprendien-,
(p. 80). El contacto entre el Humanista y el Precursor se llevó a rnbo, como ya lo hemos indicado, en 1810. Bello debió quedar deslumbrado con la bibliotecr.
que Miranda había logrado reunir, "una de las bibliotecas privadas más ricas y cultas de su tiempo" (p. 92) al decir de Uslar Pietri.
Y esto nos lleva de la mano a otro tema. No fue Miranda sólo un coleccio- nista de tomos de la más diversa índole. "Los libros de Miranda poseen estrecha relación con su vida y con su obra" (p. 91) como indica Castillo. De allí que las obras impulsaran a la acción. Con ellos se preparó para liberar a Hispanoamé-
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rica. Sobre ellos pudo escribir: "Me he quedado en casa leyendo con gusto y pro-
• vecho. Oh, libros de mi vida, qué recurso inagotable para el alivio de la vida humana" (Archivo del General Miranda. Caracas: Ed. Sur América, 1930, t. III, p. 278). Así fue. Y en sus tramos estaba la copiosa colección de textos de la antigüedad griega en los cuales abrevó siempre. Por ello la relación de Miranda con Grecia es básica para comprenderlo, pues en lo que los helenos pensaron hay que buscar, como nos lo demuestra Castillo, la base de la universalidad de sus ideas y de su ideario emancipador.
Caracas:
Noviembre 21-diciembre 3, 1986.
ORIGENES SOCIALCRISTIANOS Por R.
J.
LovERA DE-SOLAEn De la Acción Católica al Partido COPEI. 1933-1946 (Prólogo: Manuel Caballero. Caracas: U.C.V., 1986, 265 p ) Guillermo Luque dilucida ante sus lectores cómo fue el proceso que dio por resultado la configuración de la idea sociakristiana en nuestro país. Y lo hace penetrando en el proceso cnmplido, a partir de 1933, por un grupo de militantes de la Acción Católica quienes, éon Rafael Caldera a la cabeza, buscaron primero la forma de poner en práctica la Doctrina Social de la Iglesia· por medio de acciones concretas hasta que a través de la fundación de agrupaciones como UNE (mayo 8, 1936), Acción Electoral (octubre 11, 1938), Movimiento de Acción Nacionalista (diciembre 6, 1939), ,1cción Nacional (abril 20, 1942) y COPEI (enero 13, 1946), lograron conso- lidar a una de las tres corrientes políticas que han dado vida al debate público nacional, llegando incluso a dirigir a la nación desde la Presidencia en dos opor- tunidades.
Sobre el libro de Luque tenemos que señalar que se trata de un trabajo que nos hacía falta para la comprensión de una de las sendas por las cuales ha trans- currido nuestra política contemporánea, uno de los cauces de la historia de nues- tras ideas recientes. Así tal obra, que está dedicada solamente a explorar los orí- genes de COPEI -pues se cierra precisamente el día de la fundación del par- tido- nos permite observar con bastante precisión la formación de esa corriente.
El volumen interesará también por el ángulo escogido por su autor para tratarlo.
Y decimos esto porque esta indagación no ha sido escrita desde el recodo del copeyano, ni es una historia oficial de tal tendencia. En este sentido es quizá el primer examen de dicho ideario hecho por un historiador profe~ional. Es por ello que en gran parte de sus pasajes Luque cumple con lo ofrecido al entregarnos un texto en el cual notamos que conserva la cordura y la prudencia del estudioso del pasado. Por ello no podemos decir que encontremos en De la Acción. . . una visión parcializada, ni una diatriba ni una reconstrucción neutra de aquello que es
su tema (p: 13) . Es por ello qu'e en su investigación ~basada en el examen de algunas fuentes primarias, fundamentada especialmente en la prensa de la épota-, Luque logra un singular equilibrio al acercarse al objeto de· su estudio. Tal mensura es sin duda uno de los valores de su inquiski6n. Pero tal ponderación es también su lado más débil, su talón de Aquiles.
Luque anota que se propone demostrar que "el socialcristianismo en Vene- zuela tendría su inicio sólo a partir de la fundación de COPEI; sólo entonces, como partido político moderado, hace suyos los principios generales de la demo- cracia. Todo el período anterior ... 1936-46, es de nacional-catolicismo" {p. 12).
Y para probar esto ha construido De fo Acción . .. sobre tres pilares: en el primero nos muestra los antecedentes ideológicos y políticos; en el segundo los
"elementos programáticos. . . los temas de reflexión y discusión" (p. 13) y en el tercero las "organizaciones para la acción" (p. 13) fundadas por quienes lideri- zaron la tendencia desde su alborada.
Las raíces de la doctrina las encuentra Luque en las Encíclicas Sociales Papa- les; la orientación en la puesta en práctica de tales ideas y en los sucesos que acaecen dentro y fuera de Venezuela durante el tiempo que el socialcristianismo crece y cuál debía ser el camino a tomar. Este será el sendero de la política,
1.m
modo de actuar que Luque considera que es dt: derecha -una palabra tan gastada que ya no dice nada- pero que a los ojos de otro observador puede parecer más bien una postura moderada, previsora, sensata, a través de la cual un conjunto de hombres muy jóvenes fueron vislumbrando su senda. Esto que decimos lo prueba muchas veces De la Acci6n . .. Es por ello que·desde la UNE hasta COPEI yuienes impulsaban tales concepciones -- quienes "pujaban" por ellas, según la feliz expresión de Caldera {p. 252)- los vamos a ver encarando convicciones muy hondas, tratando de poner en práctica el ideario social católico -el interés de su fundador por el Derecho del Trabajo es un hecho bien grMico-- y ello supt1:;::-i, como afirma Luque, que por primera vez se "elabore y afine un cuerpo doctrinal y un conjunto de líneas políticas" (p. 97), lo cual implicó -desde los días de la UNE- la "aparición vertebrada de un pensamiento nuevo desde las filas de la derecha" (p. 97), una voz que desde su surgimiento en nuestro escenario polí- tico habló por sí misma (p. 101), dentro de cuyos promotores hubo quienes com- prendieron el proceso político del país y entendieron a tiempo cómo era la forma de estar presentes en él y cuál era la manera p:m1 e,tablecer una ngrupación sólida:
La numerosa documentación citada por Luque avala nuestra afirmación.
Pero, como dijimos antes, no siempre el equilibrio nos permite verlo todo cuando estudiamos sucesos de otros días. A veces podemos errar. No hay his- toria sin pathos, ni evolución sucesiva de hechos en los cuales no estén presentes además de las ideas -que tan bien pesquisa Luque- las pasiones de sus eje- cutores. O como es el caso de los democristianos: en ellos había arraigadas con- vicciones religiosas, respeto y admiración por sus ductores, emociones de buena lid que no se pueden explicar solamente estudiando sus papeles. Y eso que está detrás, en el sesgo, a veces explica lo que el historiador no puede ver porque los
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métodos de su trabajo se lo impiden. A pesar de eso no debe perderse de vista cuando se analizan doctrinas que han sido puestas en práctica por hombres y mujeres de carne y hueso.
Caracas:
Septiembre 24-octubre 1, 1986.
"LAS HACIENDAS DEL COLEGIO SAN FRANCISCO JAVIER DE LA COM- PAÑIA DE JESUS EN MERIDA: 1628-1767". - SAMUDIO, EDDA O. - Mérida, Universidad de los Andes, 1985.
Por HERMANN GoNZÁLEZ
Se me ocurre que probablemente la existencia de este libro no vendrá a ser conocida por la mayoría de los hombres cultos venezolanos, sin una pequeña reseña de alguien. Por eso he pensado que el Boletín de la Academia le debe una breve recensión a este magnífico trabajo.
Las 560 páginas de esta tesis doctoral presentada en la Universidad de Lon- dres y publicada por la Universidad de los Andes, deben interesar a todo hombre culto venezolano. No sólo en nuestra propia historia, sino que al mismo tiempo es un ejemplo de trabajo académico, tanto más valioso como que lo hace una mujer estudiosa y no un jesuita apasionado por la historia de su Orden.
Un párrafo de su dedicatoria es una señera comprensión de lo que importa el estudio del pasado, para comprender lo actua. Dice: "A la Universidad de los Andes, en razón de que sus raíces se encuentran vinculadas al Colegio San Fran- cisco Javier de la Compañía de Jesús de Mérida". Esto significa otorgarle a la Universidad de los Andes una más deja solera, que la de su fundación universitaria al comienzo de la República.
La misma autorora en su "Introducción" nos resume el alcance de su obra con estas palabras: "Se describen los antecedentes, origen y expansión de las propie- dades jesuíticas en Mérida: las características organizativas, de administración y control de la empresa jesuítica; la productividad de sus haciendas; y su sistema de reinversión de capital. Todo esto, en el marco de la permanente interacción socio- económica del escenario ciudad-campo. Finalmente, como consecuencia de la in- terrelación Colegio-unidades de producción y perímetro jurisdiccional, se establece la proyección del Colegio San Francisco Javier en el ámbito de Mérida, con su influencia en los aspectos educativo, religioso, económico y social".
No caben en esta reseña todos estos aspectos. Me limitaré a indicar que las dos instancias fundamentales, con ocho mil árboles de cacao y ocho esclavos., se incrementan en los 138 años del Colegio para venir a tener 40 inmuebles urbanos, 10 fincas en el área de Mérida y sus alrededores, dos en lo que es hoy Trujillo,
una en el Zulia y otra propiedad ganadera en los llanos de Barinas. Si bien la mayor parte de esas fincas fueron donaciones o mercedes, algunas fueron adqui- ridas por compra a fin de mejorar y ampliar las ya existentes.
La producción de caña de azúcar, de cacao y ganado se hizo directamente y a veces por arriendo, pero en forma tan eficiente que el Colegio pudo mantener su patrimonio en constante expansión, superar épocas de crisis, lograr beneficios y reinvertir sus ganancias, por medio de un comercio interprovincial y con el ex- terior, como era México y las islas caribeñas. Sólo en 1684 hubo un déficit entre los ingresos y egresos, y su máximo balance lo obtuvo hacia 1751 cuando las ganancias subieron a más de 21.000 pesos. Sin embargo, hubo momentos en que por necesidad hubieron de vender libros tan valiosos como el de Gumilla, el del Padre Rivero · y el de Feijoo por pura "necesidad". Un doble índice de cul- tura, por cuanto no sólo comprueba la contemporaneidad de las adquisiciones bi- bli9gráficas y la cultura del común del pueblo merideño como para que hubiera alguien quien comprara estas obras.
Los esclavos negros trabajadores de las haciendas fueron en progresivo au- mento, principalmente por compra. De los ocho esclavos recibidos para el mo- mento de la fundación se llegó a 346 para la hora de la expulsión. Con respecto a su trato son de señalar algunos datos. Se busca mantener igual número de hem- bras y varones, no sólo para favorecer las uniones y favorecer los nac1m1entos, sino, sobre todo, "para que tomen estado y evitar ofensas a Dios y el que se casen con indias o libres".
Las partidas por alimentación, medianías y ropa a favor de los esclavos son significativas del régimen más humano en uso, conforme a los fines éticos y reli-
&iosos del Colegio, además de que bien veían que unos esclavos saludables pro- ducían más. Las recomendaciones para su trato son elocuentes al decir a los ad- ministradores: "no quieran llevarlo todo por rigor, que nada harán, y ellos vivi- rán descontentos y servirán forzados y su servicio será violento y mal hecho".
Advertían con frases que parecen provenir del Sínodo Diocesano de Caracas de 1687: "pórtense con ellos como padres de familia y superiores de una co- munidad tan crecida como la esclavonfa".
Los Colegios de la Compañía de Jesús de esos tiempos no podían cobrar nada por la docencia y debían sostenerse en base a las rentas producidas por los bienes fundacionales que recibían, administrados dentro del sistema económico vigente.
Este carácter gratuito de la educación jesuítica de esos tiempos es el que llevaba al Obispo de Caracas, Machado Luna, a saludar la fundación de un colegio de la Compañía de Jesús por el bien que hada entre la "gente pobre y miserable"
de la ciudad, ya que sin ellos sólo recibían educación los que podían pagarla. Como se expresara la Audiencia de Santo Domingo, hablando al Rey sobre el Colegio Jesuítico de Caracas: "La carestía de quien enseñe la doctrina a muchachos, indios y negros es grande, pues es cierto que sólo un maestro asiste en Caracas para los estudios de toda aquella tierra a expensas de V.M. y para la doctrina cristiana
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y policía; aunque hay curas que cumplirán con su obligación no hemos visto ni ex- perimentado lo que en estos religiosos que se emplean con tanta· eficacia en un pobre negro o indio como si fuera rico o sólo hasta conseguir el fin de que no sean ignorantes en la fe".
APORTES GEOHISTORICOS Y CARTOGRAFICOS DE
"LA DESCRIPCION GEOGRAFICA DE LA GUAY ANA", DE BELLIN Por PEDRO CuNILL GRAU
Geógrafos y cartógrafos franceses del siglo xvm apoyaron con singular de- dicación con sus cartas, planos y mapas, tanto la presencia francesa en la conso- lidación de su primer imperio colonial, como su irrupción en tierras descono- cidas. Entre estos aportes destacan las trascendentales reformas cartográficas in- troducidas por Guillaume Delisle (16 7 5-1726) , miembro de la Academia de Ciencias y designado Prilller Geógrafo del Rey, cuyos avances fueron ampliados y mejorados por Jean Baptiste Bourguignon d'Anville ( 1697-1782), uno de los geógrafos más célebres en el siglo xvm, con sus espléndidos mapas de la India y de la China, que posibilitaron imágenes más exactas de estas tierras asiá- ticas en Europa, además de sus extrnordinarios aportes cartográficos sobre Africa, América del Norte y América del Sur. Ellos iniciaron una nueva era en la repre- sentación cartográfica mundial, en especial en proyecciones y mallas geográficas, mejor~miento de la representación del contorno continental, utilización de ~im- :bología más exacta, empleo de trazos realistas en la representación del relieve, 'conocimiento crítico de · expresiones espaciales de áreas- no -exploradas, incorpo-
ración ponderada de fuentes topográficas. Fueron además estudiosos de gabinete que aprovecharon con erudición documentos, observadones de otros especialis- tas, relatos de expedicionarios y viajeros, incluyendo en sus cartas, mapas, ensayos y descripciones geográficas, los descubrimientos más recientes. Ambos sabios es-
tructuraron una etapa básica hacia la concepción del mapa moderno.
A su misma altura se encuentra el gran cartógrafo Jacques Nicolas Bellin (1703-1772), Ingeniero de la Marina y del Depósito de los Planos, Censor Real, miembro de la Academia de Marina y de la Real Sociedad de Londres, gue abría coetáneamente para Francia los caminos coloniales del mar con sus admirables obras Hydrographie Franr;aise ( 1756), que comprende colecciones de cartas de
· la mayor parte del litorai mundial y Le Petit Atlas Maritime ( 1764) , donde in- cluye incluso planos de temática venezolana, como los del curso · del río Orinoco, ta Guaira y Puerto· Cabe11o. En su numerosa y erudita obra cartográfica destacan además sus excepcionales expresiones cartográficas de los territorios dispersos y
· puntilleados de la América Septentrional Francesa, que estaba en sus momentos epigonales antes del tratado ele· París de 1763, donde se sancionó la pérdida de este primer imperio cofoniál francés, eon la India y el Canadá, quedando sólo para Francia en América del Norte: las islas de· Saint. Pierre .y Miquelon.
La obra de Jacques Nicolas Bellin es referencia obligada en el estudio de la cartografía de la América Septentrional Francesa, siendo sus planos muy úti:- lizados en este período de la Guerra de los Siete Años y correspondiendo a las últimas expresiones oficiales de cartas y mapas efectuadas bajo dominio francés.
como se puede observar en algunas reproducciones suyas insertas en la obra de Marce! Trudel · intitulada "Atlas de la Nouvelle-France". A este respecto, nos parecen de singular valor sus numerosos planos del curso del río San Lorenzo con el afianzamiento definitivo de su toponimia francesa; sus bellas cartas de las partes occidental y oriental de la Nueva Francia o del Canadá; sus evocadoras cartas de la Acadia y países vecinos, depositada la de 1757 en los Archivos del Seminario de Québec; las detalladas cartas de las comarcas del Saguenay; las valiosas piezas cartográficas de la Luisiana y países vecinos; los artísticos y precisos planos ur- banos de Louisbourg, ciudad fortaleza en Cap Breton, que llegó a ser conocida como el Gibraltar Francés en América del Norte, Detroit y Nueva Orleans. Hay numerosas piezas de Bellin que se pueden consultar en la actualidad ·en los Archivos Nacionales del Québec, depositados en la ciudad de Québec, y en los Archivos Públicos del Canadá, además de los depósitos franceses en París, en es- pecial en el Dépot du Service Hydrographique de la Marine. La contribución de Bellin en estas expresiones coloniales norteamericanas francesas se puede seguir igualmente en las cartas que ejecutó para la monumental obra del jesuita Pierre Fra1wois Xavier de Charlevoix intitulada "Histoin: et description générale de la Nouvelle France ( 1744) , destacando allí su carta de la América Septentrional para servir a la historia de la Nueva Francia.
En el contexto del interés metropolitano francés para sus posesiones anti- llanas, Jacjues Nicolas Bellin contribuyó en forma decisiva con sus mapas y en- sayos geográficos, destacando el "Essais géographique sur les Antilles'' ( 1757}
y el "Essais géographique sur l'ile de Saint Domingue" ( 1766) . De gran in- terés resulta su carta reducida de la isla de Santo Domingo, editada en 1750, de la cual se puede consultar una reproducción en la obra de Emilio Rodríguez De- morizi "Mapas y Planos de Santo Domingo", que da aportes valiosos acerca de toponimia, hidrografía, relieve, emplazamiento <le ciudades y villas.
El ennoblecido señor Bellin llevó su vocación del mapeo de las expresiones francesas a tierras sudamericanas en los territorios guayaneses, editando en París, Imprenta de Didot, en 1763 su Description géographiqtte de la Guyane, en la misma época en que connotados naturalistas hacían aportes de interés sobre su fiara y otros recursos naturales, como los de Pierre Barrére, Jean Baptiste Fusée~
Aublet, Bertrand Bajon y otros. Esta obra fue ejecutada por orden del Duque de Choiseul, Ministro de la Guerra y de la Marina, quien, además de seguir conside- rando a la Guayana Francesa como una simple factoría y bastión de defensa para cubrir el flanco meridional de sus posesiones antillanas, intentó fomentar en
176J°-
1764 una rápida y masiva inmigración francesa que posibilitara afianzar allí en espacios vacíos y en áreas abandonadas desde 1762 por la expulsión de los je- suitas, una nueva economía consolidada en productos alimenticios, diferente de la
tradicional economía de las plantaciones esclavistas. En el citado lapso
se
tras-ladaron, bajo su patrocinio, más de diez mil colonos franceses, particularmente de
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Alsacia y Lorena, que fueron instalados en las sabanas entre los ríos Sinamary y Kourou. Esta empresa, conocida también como Expedición del Kourou, con- cluyó pocos años más tarde con gran mortandad de los inmigrados, asolados por hambrunas, enfermedades y epidemias. Por ello, según nuestra opinión, el Duque de Choiseul ordenó esta obra al señor Bellin poco antes de iniciarse la Expedi- ción del Kourou fundamentalmente para contribuir a fomentar la aceptación en los ambientes cortesanos de Luis XV a su proyecto colonizador de la Guayana Francesa, dando una visión positiva y prometedora de esos escenarios descono- cidos, que le servía además a Francia como una aparente alternativa ante su aban- dono de la India y del Canadá, extendiendo simultáneamente el potencial rees- tructurado expansionismo francés al resto de las tierras guayanesas pertenecientes a otras naciones europeas.
Esta innovadora obra del señor Bellin con el título de Descripción Geográfica de la Guayana, 298 páginas más mapas fuera de texto, ha sido reeditada a fines de 1,86 por Ediciones de la Presidencia de la República de Venezuela, con finan- ciamiento de la Siderúrgica del Orinoco, con exacta traducción de Jaime Tello y con innovador prólogo de Caupolicán Ovalles. La belleza y pulcritud de esta pri- mera edición en castellano, que evoca en su presentación a una joya bibliográfica dieciochesca, debe enorgullecer a la industria litográfica nacional.
En líneas generales, interesa a la comunidad especializada del país la amplia extensi<ín de esta obra que nos demuestra el sostenido interés que en la segunda mitad del siglo XVIII habían puesto los franceses en las tierras guayanesas que se extienden entre los ríos Orinoco y Amazonas. Bellin insiste igualmente en varios puntos del libro en la presión holandesa hacia los lindes de las tierras ocupadas por los españoles ,en el río Poumaron, y por los franceses, en el río Maroni. Todo ello, sin asumir el autor posición sobre la legitimidad de sus posesiones.
El autor enfatiza en la geografía física y accidentes marítimos con observa- ciones sobre la navegación costera, al centrar su interés básico en satisfacer las necesidades de navegación de la gente de mar. Además, Bellin logra una visión integrada de tierras y recursos con aspectos descriptivos de flora, fauna, realida- des económicas y presencia étnica, como él mismo lo afirma en la página 1 O 1 de esta obra: "pero aunque mi principal objetivo sea reunir los conocimientos geo- gr::íficos e hidrográficos que puedan servir a la navegación, e instruir a los que esLÍn obligados a hacer semejantes viajes, considero que la historia natural, las producciones de la región y el conocimiento de los pueblos que la habitan forman parte de ello, y no pueden separarse enteramente". Su visión holística es precur- sora de la geografía moderna, con la aplicación del principio de globalidad terri- torial, idea que sería desarrollada más ampliamente por Humboldt y Ritter, dece- nios más tarde.
La descripción de Bellin se extiende a la Guayana Española, que hoy co- rresponde a la Guayana Venezolana, a la Guayana Holandesa, desmembrada ulte- riormente en Guayana Británica y Guayana Holandesa, a la Guayana Francesa y a la Guayana Portuguesa. Obviamente privilegia la extensión de la parte corres- pondiente a los territorios guayaneses franceses. Cada capítulo es acompañado con
numerosos p]anos y bellos grabados de época. El considerable avance de los tra- bajos cartográficos franceses en este período del siglo xvm hace considerar la cartografía como el objetivo principal de ]a geografía, además de la narración de cada parte de las Guayanas a escala de una geografía corográfica con su correspon- diente presentación y descripción. Como afirmamos con anterioridad, este texto correspondería a una visión utilitaria de la geografía para extender la informa·
ción de los territorios guayaneses como base de una ulterior actuación con la Ex pedición de Kourou y la potencial expansión francesa en otros escenarios geo- gráficos guayaneses.
La obra, como lo reconoce el autor, se fundamenta en ensayos y tratados coetáneos o anteriores. En el caso de la Guayana Española es abrumadora la de- pendencia con "El Orinoco Ilustrado y Defendido", utilizándose la segunda edi- ción- de 1745, del sacerdote jesuita José Gumilla, quien es citado en varios pá- rrafos y más a menudo simplemente transcrito en forma textual sin las debida~
comillas, lo que hace parecer de Bellin largos párrafos de Gumilla, lo cual es advertido en algunas notas por Jaime Tel10. A este respecto, hubiera sido de- seable una mayor utilización por parte de Bellin de otras fuentes de ia época, lo cual le habría impedido repetir algunos errados datos geográficos, en especial del sistema fluvial del Orinoco, aunque acepta la comunicación interfludal entr1t el Orinoco y el Amazonas, siguiendo el esclarecimiento de Charles-Marie de La Condamine. En contrapartida, con esta obra Bellin revalorizó muchos aportes etno- gráficos y geográficos de Gumilla al difundirlos en medios científicos de expre- sión francesa, donde desde 1758 se conocía esta obra del Orinoco de Gumilla por la traducción francesa de M. Eidous editada en Avignon, lo cual revelaba una vez más el interés de Francia por el hinterland guayanés.
Bellin, en el caso de la Guayana Holandesa, ha utilizado obras y cartas de Fran~ois-Michel Jenicon, Alexandre de Lavaux, Vankeulen, Pierre Gosse. En lo referente a la Guayana Francesa, aparte del material depositado en e! Gabinete del geógrafo Guillaume Delisle, lo que comprueh1 la continuidad de L labor de Bellin con la de cartógrafos y geógrafos reales, utilizó fundamentalmente la "Nueva Relación de la Francia Equinoccial" de Pierre Barrére y notas aclaratorias de las obras de Antoine Biet y M. Froger, además de planos y manuscritos depositados en el Depósito de Cartas y Planos de la Marina en París. Más débil es el apoyo para la parte de la Guayana Portuguesa, donde se toman en lo básico los 2¡:,o:..tes de Charles-Marie de La Condamine de su obra "Relación abreviada de U!, viaje hecho en el interior de la América Meridional, desde la costa del Mar del Sur hasta las costas del Brasil y de la Guayana, bajando por el río de las Ana::,,nas".
edición de 1743 y 1744, y la carta de Danville del río Amazonas.
Con estos aportes bibliográficos, documentales y cartográficos, más consultas críticas a las obras inglesas del siglo XVI de Sir Walter Raleigh y de Lawrence Kemys y otras, el señor Bellin logra proporcionar una síntesis comprensiva de singular valor, posibilitando comparaciones de situaciones culturales territoriales en diversos ámbitos demostrativos. En ningún caso pretende ser un acabado tra- tado, como él mismo lo advierte en las primeras páginas de su obra: "Es fácil.
después de lo que acabo de decir, conocer la naturaleza .de mi obra sobre la
l 112 BOLETIN DE LA ACADEMIA NACIONAL DE LA 'HISTORIA Guaya1i.a, · y el grado de confianza que en ella puede tenerse; no temo confesar, como lo he hecho en otras obras, que no he sido igualmente insttuido sobre todas liis partes, y que me han faltado completamente los conocimientos sobre algunas.
En este caso he preferido abstenerme de hablar, o decir lo poco que yo sabía, antes de aventurarme a ofrecer descripciones en las cuales no hallo el grado de certidumbre y de precisiqn necesario ... ".
La. visión de la Guayana Española es sintética, proporcionando Bellin una caracterización global de su geografía física y humana. En su expresión territorial la hace llegar hasta el río Poumaron, aunque en la página 14 afirma que el esta~
bleciiniénto de los holandeses en la Guayana, después de 1674, se afianzó sólo hasta· el· río Esequibo: "Estos últimos se fortificaron allí, v no descuidaron nada para ·formar allí buenas colonias. Nombraron Guayana H~landesa est11 parte·
de
las. costas que se extienden desde el río Maroni hasta el Esequibo. Su principal colc~~i~ foe la de Surinam, y luego la de Berbice: siguieron el curso de los ríos y penetraron bastante en estas tierras" Su visión es constructiva en lo referente a los establecimientos españoles de San Tomé de Guayana, ganadería y plantaciones de· tabaco, añil y caña de azúcar. En cambio, contrasta su descripción negativa de
los ·
indígenas guayaneses con los grabados que acompaña el texto, donde aparecen di~uj'aclo·s con prestancia y conformación helénica cfásica.Bellin no es el narrador monótono de los elementos del pmsa¡e guayanés, siempre está presente en sus escritos una aguda percepción de hombres, animales y plantas. Es una referencia diferente para la geografía histórica del comporta- miento en estas tierras guayanesas. Entre sus numerosos aportes, innovadores para los tratadistas del siglo XVIII, llama la atención su positiva visión de la tropicali- d¡i.d, en especial de la potencial fertilidad de los paisajes del sistema del Orinoco, qpe visl~mbraba ubérrimos al roturarse y cultivarse. Percepción prospectiva que
~o~ienza a cumplirse doscientos años más tarde.
Pintorescas líneas, no totalmente exentas de prejuicios y fantasías de la época, llama¿ 'la atención al lector y pueden ser objeto de interpretaciones variadas. ·su de~crípción de la flora y fauna guayanesa es interesante, proporcionando datos ac~rca de su utilización. Sin embargo, algunos de los grabados son bastante imagi- i1átivos, recordándonos rasgos del bestiario anacrónico de siglos anteriores, como las imágenes de la danta o Gran Bestia y del manatí. También hace familiares para el lector europeo exóticos animales americanos al identificarlos erróneamente con especies conocidas en el Viejo Mundo: jaguares por tigres, báquiros por jabalíes y otros.
En otro orden destacan los aportes de Bellin acerca de procesos de aclimata- ción de plantas foráneas como la vid, el café, las verduras de ensalada; las bon- dades de la flora autóctona, en especial de frutales y raíces; las posibilidades de extender innovadoramente cultivos de canela, pimienta, casia, jalapa, alcanfor y otras; constitución de reservorios de tortugas; procesos de elaboración de añil;
onoto, azúcar y otros productos guayaneses. · En fin, una cartera de variados mate- riales geográficos que proporciona luces para ulteriores investigaciones.
Aportes sugestivos proporciona el autor para el tema de la geográffa histó- rica del consumo. Llama la atención su sostenida referencia al valor de carnes no usuales al paladar europeo, insistiendo en la calídad gastronómica de báquiras, chigüires, osos hormigueros, cachicamos, iguanas, monos, caimanes, tortugas, in- cluso aconseja algunas recetas como fricasé de lagarto, manatí salado. Las para- dojas del consumo se hacen notar cuando Bellin narra que, a pesar de la abun- dancia de la pesca local, se debe importar carne y pescado salado a Guayana Ho- landesa desde Nueva Inglaterra, Virginia y Holanda. En fin, numeros~s referencias que pueden ser interpretadas por historiadores innovador1:s como interesante ma- terial para estos novísimos temas.
Particularmente interesante es la parte consagrada a la Guayana Francesa.
Aquí Bellin reacciona, sin ninguna sutileza, ame las visiones dominantes de un medio insalubre y pobre que surgía de la correspondencia oficial e informes de los sucesivos gobernadores y personajes administrativos de la colonia. En suce- sivos capítulos Bellin propaga una nueva imagen, concediendo escaso margen a lo negativo. Nada le detiene, en sugestivos párrafos describe las bondades de las tierras del río Amana, las facilidades de navegación del río Sinamary, la factibili- dad de entrada al valle de Kourou, la fertilidad de Cayena, las posibilidades de las
tierras del interior guayanés, la abundancia y calid,1d de 1n pesca local, las excelen- tes tierras de Oyapock para las plantaciones de caña de azúcar y añil, las posi- bilidades de la esclavitud indígena. Más aún, agrega insinuantes y sur;estivas líneas acerca de la salubridad del clima de Cayena, la alegría de sus fiestas y desfiles, la belleza de las criollas, el placer de los almuerzos regados con ta/fia o aguardiente de caña. En fin, deja al lector la imagen de la tierra prometida. A este respecto, son sugestivas estas líneas de la página 195: "Lo dicho aquí ha sido sólo para conocer cuál era el estado de la Colonia de Cayena en los últimos tiempos. Hoy las cosas cambian, y este país va a tener una imagen completamente diferente;
tenemos motivo para esperar que se tendrán conocimientos más extensos de estas bellas y vastas comarcas". Toda esta idílica descripcicín, apenas interrumpida por alguna referencia a enfermedades y obstáculos geográficos, corresponde según nues-
tra hipótesis a propagar la imagen de buenas comarcas sanas para la masiva in- migración, que ya estaba preparando el Duciue de Choisenl. Todo se realizó his- tóricamente, pero se impuso la realidad del difícil ambiente geográfico de los pai~
sajes del Sinamary y del Kourou, que cobraron miles de víctimas.
Mención especial merecen los extraordinarios planos y cartas, teniendo es- pecial interés para la historia de la cartografía de Venezuela las siguientes: la Carta General de la Guayana; la Carta del Curso del Orinoco desde sus cabeceras hasta el mar; las dos cartas de la entrada del Orinoco, modificadas de planos holan- deses e ingleses y una carta manuscrita francesa diseñada por Jean-Baptiste Pierre Romain; la carta de la desembocadura del río Esequibo y la carta de la desembo- cadura del río Poumaron, ambas tomadas de Vankeulen. También encontramos singularmente originales y precisos los planos de la costa de la Guayana Francesa
y las espléndidas representaciones de los planos urbarios de ~aramaribo y Cayena, muy útiles para la geografía urbana histórica.
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Con esta bella edici6n se rescata para el público de lengua española una obra básica para la cartografía y la geografía del Nuevo Mundo, expresándose además, con la iniciativa de Ediciones de la Presidencia de la República y la Siderúrgica del Orinoco, una vez más, la acendrada vocación americanista de Venezuela, pues este libro es singularmente valioso para la comprensión de parte del legado cul- tural y espacial del país, como también para Guyana, Suriname, Guayana Fran- cesa y Brasil.
APORTES BIBLIOGRAFICOS PARA LA COMPRENSION HISTORICA Por PEDRO CuNILL GRAU
Es notable en los últimos años la profusión de obras históricas de diversas proveniencias nacionales e internacionales y de gran heterogeneidad temática.
Ello ha resultado particularmente útil para contribuir a la extensión del conoci- miento histórico en la juventud, en particular para una mejor comprensión de sugestivos procesos culturales de la venezolanidad. Sin embargo, no siempre re- sulta fácil para quienes no son especialistas introducirse en una adecuada ponde- ración del valor de gran cantidad de obras. En esta misión de mentor bibliógrafo son ilustrativos los esfuerzos que realiza R.
J.
Lovera De-Sola con sus periódicas columnas en la prensa y en diversas obras editadas por hl Biblioteca de la Aca- demia Nacional de la Historia y otras instituciones, donde despliega su sostenido y laborioso trabajo, uniendo la pulcritud de la referencia con la objetividad del correspondiente comentario crítico.La eficiencia de su labor como biblógrafo investigador, privilegfando la te- mática histórica, se puede seguir en sus enjundiosos comentarios tanto de trabajos de historia global y regional como de aportes monográficos de historia local y temas diversos del legado hisr6rico venezolano. A su acuciosa labor poco se le escapa, tratando tanto la obra de envergadura del investigador consagrado de seguro éxito editorial, como el modesto ensayo innovador dd joven talento des- conocido. Entre otras, dest:1can sus cmitribuciones periodísticas, volcadas espe- cialmente en sus comentarios analíticos en El Nacional, donde ha cumplido quince años de labor ininterrumpida, que suelen ser escuetos y parcos, aunque en ellos siempre está presente el estímulo y la insinuación que induce a la lectura de la obra comentada, para ampliar el conocimiento de la problemática histórica ex- puesta en sus breves líneas.
Entre los aportes más sugestivos de R.
J.
Lovera De-Sola merece una especial átención su Guía para el estudio de la Historia de Venezuela, conformada por certeros y breves comentarios descriptivos de libros, folletos, publicaciones perió- dicas y artículos especializados. Con su edición se han demostrado objetivamenteios esfuerzos en ampliar el conocimiento histórico, fomentado en especial por miembros de la Academia Nacional de la Historia e investigadores y profesores
de la Universidad Central de Venezuela. La utilidad de este trabajo, editado en 1982 y virtualmente agotado, hace necesaria una pronta actualización y reedi- ción; más aún, insinuaríamos una masiva edición popular, para divulgarlo a un costo mínimo a estudiantes universitarios que necesitan de estas refcrencia5 críticas.
Más recientemente, en 1984, la Academia Nacional de la Historia ha edi- tado otro sugestivo trabajo de R. J. Lovera De-Sola intitulado El Gran Ma¡adero.
donde se refiere a diversas explicaciones históricas e interpretaciones sobre Simón Bolívar. El autor logra transmitirnos una imagen del Libertador vivo, accesible a todos. Son textos originales y emotivos, a los que agrega eruditos exámenes de un conjunto de autores que se han referido a la proyección de la gesta boliva- riana. Las páginas de esta obra demuestran un fino seguimiento de quienes han prestado atención preferente al examen de la figura del Libertador, guiándonos críticamente en su pluralidad interpretativa.
Con modestia y generosidad, sin caer en las tentativas de la grandilocuencia o en la perversidad de Ta soberbia excluyente, R.
J.
Lovera De-Sola con sus inves- tigaciones bibliográficas, rescata obras de variados autores, difunde ensayos va- liosos y extiende al gran público novísimas temáticas históricas. Así, en esta ex- tensión de la historia de Venezuela, junto a otras disciplinas afines, cumple una gran labor, fruto de su sostenido y arduo trabajo. De manera amplia, sus comen- tarios acogen a diversos especialistas para que puedan popularizarse sus investi- gaciones a amplios sectores de la población. De esta manera, personajes, ideas, ins- tituciones y problemas históricos pueden llegar al público venezolano con gran amplitud."EL LIBERTADOR Y LA INDEPENDENCIA DE LA PROVINCIA DE CU- MANA". - JOSE MERCEDES GOMEZ. - Ediciones de la Presidencia de la República. Caracas, Venezuela, 1983. 394 pp. en 16 avos.
Por NICOLÁS VEGAS ROLANDO
La obra comentada constituye el volumen N'-' 121 de la Colección que viene publicando la Presidencia de la República en homenaje al Bicentenario del naci- miento de Simón Bolívar.
Esta obra constituye un valioso aporte a la bibliografía del Oriente de Ve- nezuela y en especial al período de la Independencia, tan poco estudiado y aún me- nos analizado.
El autor es médico de vieja data, quien ya jubilado se ha dedicado a escribir sobre su patria chica. De él conocemos sus obras, en especial El Libertador y la Independencia de las Provincias de Bolívar y Cumaná. Ediciones de la Presiden- cia de la República. Caracas, 1983, y con su preocupación por las tradiciones de su tierra, se ha ganado, por méritos propios, los títulos de Director de Cultura y Cronista Histórico de Cumaná.
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Peché, como conozco y trato afectuosamente al Dr. José Mercedes Gómcz, ha tenido que superar su educación histórica autodidacta. Si en sus. priineras obras se abusaba del relato y se usaba µoco el análisis histórico, en cada nuevo libro que de él he leído, constato que esos términos vienen invirtiéndose y sus lectores, por tanto, ganamos más en conocimientos y apreciación. Tomando del propio texto una frase del Libertador diremos: "Porque el mundo no juzga los sucesos y los hom- bres sino por el resultado, sin indagar las verdaderas causas que han producido el bien o el mal". (Carta de Bolívar a Petión del 4 de septiembre de 1816, transcrita en la obra comentada, p. 222).
Esta constituye la verdadera misión del historiador; y el método del Dr. Gó- mez, de examinar los documentos y correspondencia, para de ellos deducir conse- . cuendas es el verdadero método histórico, que le permite al intérprete, como con- cluye el autor, analizar y extraer conclusiones y así dice Gómez al analizar esta . carta: "De nuevo la solicitud de ayuda en la irrenunciable tarea que se ha im-
puesto. En ella estaba su firme determinación compromerida. Era ineludible deber para consigo y para con la patria. Perseverancia y voluntad, los dos grandes pilares de su obra" (Ob. cit., p. 222).
Lamentablemente, el historiador no llega a cuajar frases tan felices en otros análisis y párrafos, porque no concluye categóricamente, tal como debe ser su apre- ciación, sino en forma dubitativa, como se expresa en la página
Una censura, no contra el autor sino a los editores. En Venezuela existen magníficas imprentas y casas editoriales. Un libro dedicado a homenajear a nues- tro Libertador en el Bicentenario de su nacimiento, publicado bajo el patrocinio de Petróleos de Venezuela y con el pie editorial de la Presidencia de la República, es inconcebible que haya tenido_ t1na circulación tan restringida, pues no se con- sigue en nuestras librerías y sólo se distribuye en un círculo cerrado.
Para el autor, nuestro reconocimiento; que recuerde que para llegar a General debe empezar por ser Cadete; y si los Pontífices de la brava historia del Oriente han sido Yanes, Pablo Ojer, Parta Pérez, Tavera Acosta y De Armas Chitty, son pocos para una tierra que con su sangre y decisión hizo la patria en proporción inconmensurable. Hoy le toca a sus hijos, entre los que me cuento, relatar a las nuevas generaciones las gestas de sus abuelos, quienes con un valor y una perseve- rancia dignos de recordarse e imitarse, deben constituir un aliciente para cada día ser más dignos y más venezolanos.
Parque Nacional de Mochima, 30 de agosto de 1987,
"ISAIAS MEDINA ANGARITA: ASPECTOS HISTORICOS DE· SU GOBIER, NO" - NORA BUSTAMANTE. - Caracas, Fondo Editorial Lo)a de Fuenmá- yor, 1985, pp. 767,
Por DAVID Rmz CHATAING
Inicia Nora Bustamante -médico por estudios e historiadóra · por. ejerc1c1~
~u tránsito por el camino de la Historiografía con una obra de .la cual se. han etni~
tido elogiosos comentarios. Sin unirnos a ese coro felicitador, es justo reconocer los importantes méritos de un trabajo como el suyo realizado sobfe e~te impor- tante tópico de la Historia política contemporánea de Venezuela el cual cubre los
años 1941-1945. · ·: ' · ·
Respecto del material utilizado para sustentar sus tesis, $e pllede ·afirmar que incluye el grueso de las fuentes de primera mano y la bibliografía. e~istente sobre el mismo tema. En cuanto a la bibliografía general, e: , í constituida poi; las histo- rias políticas contemporáneas de Venezuela, las hist01,Js de los partídcts políticos
(A.D., Copei, P.C.V., etc.), historias del movimk,Ho ob1:erQ y~esis de grados·.
La específica, comprende los pocos trabajos donde se aborda; especialmente·, la época medinista.
En el área de la documentación directa del momento· histotico ir1dJ~ado, la autora acude a compilaciones (Antologías de Documentos) y a la revisió11'de múl- tiples vetas documentales, tales como, las publicaciones oficiale.s .. .!onde ~e incluyen:
los Diarios de Debates de las Cámaras de Diputados, el Senado, y ef Congres.J N!\~
cional; Memorias
ele
Ministerios, Mensajes Presidenciales y la .Gaceta Oj.:C:-! L ~ fuentes hemerográficas (revistas y periódicos) también los pesqµisa en forma ho~- gada: la prensa oficialista, la de oposición, los diversos. pai;tiqos polític~s, etc,.Consultó, así mismo, cartas, correspondencia oficial y ,pri~ada~··<:WJqs 1\,rchivos df FUNRES y Miraflores (Caracas), en los Archivos Nacionales de Estados Unidos (Washington) e ln~aterra (Foreing OHice, Londres). Tatrtbién ·acudió-a Biblio- tecas especializadas ert Historia como las de la Academia• N~clonal de la Historia
y
la Biblioteca Nacional. . . 'Muy in.tere~e resulta -por otra parte- el aprovech~ajento: d<; la Histo.- ria Oral ("La Historia Contada por sus protagonistas", ent.reyist'as. -hechas por Napoleón Bravo a diferentes actores del Medinismo y de la "Revolució~ de O~- tubre" presenciadas por la autora) y de obras inéditas . facilitadas por personalida- 'des dii;ectamente . involucradas en los acontecimientos est'udiaclos.'.. ' ;
No deja de impresionar la acuciosidad con que aborda . µn. ?mplio ~spectro dr situaciones acaecidas en los cuatro años de la administración medinista: la aper- tura democrática, las ,elecciones nacionales y municipales, movimiento obrero, cues- Hórt agraria .y petrolera, relaciones internacionales, golpe de :Óctubre ~ie1 1945 y los hechos ulterioteS h~sta el derrocamiento de Rómulo Gallegos 'en: 194S.
: . . . .. . . ' . . ; ' ·' '
. Respecto :de lo~, antecedentes políticos del personaje céntraf,
y
en' 'tJn esfuer-, zó · por. defender retr~sp~ctivaménte la "pureza" demqcrática ·. d~l .entotlces Te-
•··
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niente Coronel, Jefe del Servicio en la Dirección de Guerra y Marina, Isaías Me- dina Angarita, intenta disminuir o justificar su comportamiento contra los hechos conspirativos del 7 de abril de 1928. Su conducta de entonces respondió a la jerarquía militar que ocupó bajo la dictadura de Juan Vicente Gómez (1908- 1935) y aquélla fue una actitud de develar y denunciar la conjura para hacerla fracasar. Igual sucede cuando para desligarlo de su pasado andino-gomero, edul- cora la Presidencia de Eleazar López Contreras (1936-1941) tratando de hacer pasar desapercibidos, ciertos hechos, o disminuyendo el contenido represivo de su gobierno, lo antipopular y reaccionario de su gestión basada, entre otras "motiva- ciones", en un anticomunismo desaforado.
El afán laudatorio la lleva a incurrir en sorprendentes digresiones como la cometida cuando, refiriéndose al proceso eleccionario de 1941, termina hablando de la vida privada del General lsaías Medina Angarita, de su muerte y los acon- tecimientos político-familiares en torno de su defenestración (pp. 48-49). Esto mismo ocurre cuando, desarrollando la complicación del panorama político vene- zolano a raíz de la enfermedad de Diógenes Escalante, candidato de relativo con- censo nacional para las elecciones presidenciales de 1946, comienza a hablar de
"El Metro de Caracas", las declaraciones de sus proyectistas, Rafael Bergamín y Rafael Emilio Velutini, y de otras realizaciones posibles, de no haber acaecido el golpe contra Medina Angarita (pp. 484-485). Lo contra-factual no es, por otra parte, Historia sin~ Futurología.
Cabría aún hacer otros señalamientos como el de que pudiera haberse in- cluido un mayor número de fotografías para "graficar" más a Clío. También, se puede preguntar un lector acucioso: ¿Por qué no la acompañó con una croqología?
Hemos criticado en otro lugar la utilización de cronologías para engrosar -relle- nar- pequeños ensayos, pero en el caso de este tipo de obras, sólidas y bien do- cumentadas, la cronología completa y aclara la intrincada maraña de acontecimien- tos tanto nacionales como internacionales.
Respecto de hechos y situaciones concretas, sería interesante el cotejo de las diversas versiones sobre las razones y detalles de la disolución de la Convención de Trabajadores en 1944 por parte del gobierno de Medina Angarita. Apoyán- dose su versión en múltiples fuentes, se incrimina a Acción Democrática como el principal instigador de la medida ejecutiva, inclusive, fungiendo de delator, contra los sindicatos vinculados al Partido Comunista, para facilitar su eliminación (pp.
194-196):
En cuanto a Conclusiones del trabajo, consideramos que debe matizarse una a la cual arriba la autora. Esto, sin ánimo de desmerecerla, sino en favor del rigor histórico. Dicha conclusión reza así:
"Al finalizar la investigación sobre algunos aspectos históricos más im- portantes del Gobierno del General lsaías Medina Angarita, llama la aten- ción lo mucho que logró esa administración en cambios estructurales eco- nómicos y sociales a través de la aprobación de leyes como la del Impuesto sobre la Renta, la de Hidrocarburos, la de Reforma Agraria y del estable- cimiento de servicios vitales para los sectores populares, como el Seguro Social Obligatorio'. .. " (p. 593).