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13-19 de agosto Por qu eponer el servicio de Jehov a en primer lugar? 3 C ANTICOS: 66, de agosto Fueron llevados por esp

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(1)

13-19 de agosto

¿Por qu ´

e poner el servicio de Jehov ´

a en primer lugar?

P ´

AGINA 3 C ´

ANTICOS: 66, 103

20-26 de agosto

Fueron “llevados por esp ´

ıritu santo”

P ´

AGINA 18 C ´

ANTICOS: 37, 95

34567

1 5 D E J U N I O D E 2 0 1 2

´

(2)

EL PROP´

OSITO DELA ATALAYA es honrar a Jehov ´a Dios, el Soberano del universo. En el pasado, las atalayas, o torres de vigilancia, permitıan descubrir lo que suced´ ıa a lo lejos. De igual modo,´ esta revista nos ayuda a descubrir la relacion entre las profec´ ıas b´ ıblicas y los sucesos de nuestro´ tiempo.La Atalaya consuela a la gente anunciando que el Reino de Dios —un gobierno de verdad que se halla en los cielos— pronto acabar´

a con la maldad y transformar´

a la Tierra en un para´ ıso.

Adem´

as, promueve la fe en el Rey reinante de dicho gobierno, Jesucristo, quien muri´

o para que pudi´

eramos alcanzar la vida eterna. Esta publicaci´

on, editada sin interrupci´

on desde 1879 por los testigos de Jehova, es pol´ ıticamente neutral y reconoce la Biblia como m´ axima autoridad.´

Esta publicacion se distribuye como parte de una obra mundial de educaci´ on b´ ıblica que se sostiene con donativos. Prohibida su venta. A menos que se´ indique lo contrario, las citas bıblicas se han tomado de la versi´ on en lenguaje moderno´ Traduccion del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras (con referencias).´

34567

6 JUNE 15, 2012

PROP ´

O SITO DE LO S ART ´

ICULO S DE ESTUDIO

ART ´

ICULO DE ESTUDIO 3

Todo el que se bautiza como cristiano se compromete a poner a Dios en primer lugar en su vida. Meditar en las decisiones que tomaron siervos devotos de Jehov ´

a de tiempos b´

ıblicos nos anima a examinar en qu ´

e estamos usando nuestro tiempo, energ´

ıas y recursos.

ART ´

ICULO DE ESTUDIO 4 Este art´

ıculo explica la forma en que los profetas y los es- critores b´

ıblicos fueron “llevados por esp´

ıritu santo” y por qu ´

e podemos estar seguros de que la Biblia proviene de Dios (2 Ped. 1:21). Tambi ´

en indica qu ´

e nos ayudar ´ a a mantener vivo nuestro aprecio por las Santas Escrituras.

The Watchtower (ISSN 0043-1087) is published semimonthly by Watchtower Bible and Tract Society of New York, Inc.; L. Weaver, Jr., President; G. F. Simonis, Secretary-Treasurer; 25 Columbia Heights, Brooklyn, NY 11201-2483, and by Watch Tower Bible and Tract Society of Canada, PO Box 4100, Georgetown, ON L7G 4Y4. Periodicals Postage Paid at Brooklyn, NY, and at additional mailing offices.POSTMASTER: Send address changes to Watchtower, 1000 Red Mills

(3)

CUANDO nos hacemos disc´

ıpulos de Jes ´

us y nos bautizamos, damos un paso muy serio. Dedicar- le nuestra vida a Dios es la decisi ´

on m ´

as impor- tante que podemos tomar. Es como si le dij ´

era- mos: “Jehov ´

a, a partir de ahora, t ´

u ser ´

as mi amo en todo aspecto de mi vida. Dejar ´

e que decidas

1, 2. a) ¿Qu ´

e implica dedicarse a Jehov´

a? b) ¿C ´

omo nos bene- ficiar ´

a analizar las decisiones que tomaron No ´

e, Mois ´

es, Jere- m´

ıas y Pablo?

¿Por qu ´

e poner el servicio de Jehov ´

a en primer lugar?

“Mi propia boca relatar ´

a tu justicia;

todo el d ´

ıa, tu salvaci ´

on.” (SAL. 71:15)

¿QU ´

E RESPONDER ´ IA?

¿Qu ´

e factores determinaron las decisiones que tomaron No ´

e, Mois´

es, Jerem´

ıas y Pablo?

¿Qu ´

e preguntas le ayudar ´

an a evaluar c ´

omo est ´

a usando su vida?

¿Por qu ´ e est ´

a usted decidido a poner el servicio de Jehov ´ a en primer lugar en su vida?

(4)

como debo usar mi tiempo, recursos y habilida- des, y a qu ´

e cosas debo dar prioridad”.

2 Si usted es un cristiano dedicado, eso es b ´ a- sicamente lo que prometi ´

o. Lo felicitamos por ello, ya que fue lo mejor que pudo haber hecho.

Ahora bien, en vista de que hemos reconocido que Jehov ´

a es nuestro Due ˜

no y Se ˜

nor, ¿c ´

omo debe- mos emplear nuestro tiempo? Los ejemplos de No ´

e, Mois ´

es, Jerem´

ıas y el ap ´

ostol Pablo nos ayu- dar ´

an a contestar esa pregunta. Como todos sir- vieron a Jehov ´

a de coraz ´

on y nuestra situaci ´

on es parecida a la de ellos, nos convendr ´

a analizar las decisiones que tomaron respecto a sus metas prin- cipales. Hacerlo nos animar ´

a a examinar en qu ´ e estamos usando nuestro tiempo (Mat. 28:19, 20;

2 Tim. 3:1).

ANTES DEL DILUVIO 3 Jes ´

us traz ´

o un paralelo entre el tiempo de

3. ¿En qu ´

e se parece el tiempo de No ´

e al nuestro?

(5)

No ´

e y el nuestro. Dijo: “As´

ı como eran los d´ ıas de No ´

e, as´

ı ser ´

a la presencia del Hijo del hom- bre”. En aquella ´

epoca, las personas “estaban co- miendo y bebiendo, los hombres cas ´

andose y las mujeres siendo dadas en matrimonio, hasta el d´

ıa en que No ´

e entr ´

o en el arca; y no hicieron caso hasta que vino el diluvio y los barri ´

o a todos”

(Mat. 24:37-39). Hoy d´

ıa, la mayor´

ıa de la gen- te vive su vida sin tener en cuenta la urgencia de nuestros tiempos y sin prestar atenci ´

on a las advertencias que proclaman los siervos de Dios.

De hecho, muchos se r´

ıen de la idea de que el Creador vaya a intervenir en los asuntos huma- nos, tal como hicieron los contempor ´

aneos de No ´

e (2 Ped. 3:3-7). Pero ¿en qu ´

e emple ´

o No ´ e su tiempo en aquel entorno hostil?

4 Cuando Dios le revel ´

o qu ´

e pensaba hacer y cu ´

al era la misi ´

on que le encomendaba, No ´ e

4. ¿A qu´

e dedic ´ o No ´

e su tiempo cuando Jehov´

a le encomend ´ o su misi ´

on, y por qu ´ e?

(6)

construyo un arca para preservar la vida humana y animal (G ´

en. 6:13, 14, 22). Adem ´

as, anunci ´ o la inminente intervenci ´

on divina. El ap ´

ostol Pedro lo llama “predicador de justicia”, lo que indica que No ´

e se esforz ´

o por ayudar a sus vecinos a com- prender la gravedad de su situaci ´

on (l ´

ease 2 Pe- dro 2:5). ¿Cree usted que hubiera sido razonable que ´

el y su familia se concentraran en crear un negocio familiar, prosperar m ´

as que los dem ´ as o alcanzar un buen nivel de vida? ¡Claro que no! Sa- biendo lo que iba a ocurrir, no se distrajeron.

LAS DECISIONES DE UN PR ´

INCIPE EGIPCIO 5 Veamos ahora el ejemplo de Mois ´

es, quien fue adoptado por la hija del fara ´

on y creci ´

o en un pa- lacio. Como correspond´

ıa a un joven pr´

ıncipe,

“fue instruido en toda la sabidur´

ıa de los egip- cios” (Hech. 7:22; ´

Exo. 2:9, 10). Es muy posible

5, 6. a) ¿Qu ´

e fin ten´

ıa, probablemente, la educaci ´

on que Moi- s ´

es recibi ´

o? b) ¿Por qu ´

e rechaz ´

o Mois´

es las posibilidades que Egipto le ofrec´

ıa?

(7)

que esa educaci ´

on tuviera el fin de prepararlo para destacadas funciones en la corte. Podr´

ıa ha- ber sido alguien importante en el gobierno m ´

as poderoso de su ´

epoca y haber tenido los lujos, pri- vilegios y placeres propios de su puesto. Pero ¿fue ese su objetivo?

6 Debido a la ense ˜

nanza que recibi ´

o de sus ver- daderos padres en sus primeros a ˜

nos, probable- mente conoc´

ıa las promesas que Jehov ´

a les hab´ ıa hecho a sus antepasados Abrah ´

an, Isaac y Jacob, y cifr ´

o su fe en ellas. Sin duda reflexion ´

o en su fu- turo y su lealtad a Jehov ´

a, y cuando tuvo que ele- gir entre ser un pr´

ıncipe egipcio o un esclavo is- raelita, prefiri ´

o “ser maltratado con el pueblo de Dios m ´

as bien que disfrutar temporalmente del pecado” (l ´

ease Hebreos 11:24-26). M ´

as adelan- te sigui ´

o las instrucciones de Jehov ´

a sobre lo que deb´

ıa hacer con su vida ( ´

Exo. 3:2, 6-10). ¿Por qu ´ e actu ´

o de esa forma? Porque cre´

ıa en las promesas

(8)

divinas y llego a la conclusion de que en Egipto no hab´

ıa ning ´

un futuro para ´

el. Y ten´

ıa raz ´ on, pues Dios destroz ´

o poco despu ´

es a aquella naci ´ on con las diez plagas. ¿Ve usted cu ´

al es la lecci ´ on que encierra ese ejemplo para los siervos dedica- dos de Jehov ´

a de la actualidad? Debemos concen- trarnos en Jehov ´

a y su servicio, no en prosperar o en disfrutar de los placeres de este sistema de cosas.

JEREM ´

IAS SAB ´

IA LO QUE IBA A SUCEDER 7 Otro hombre que dio prioridad al servicio de Jehov ´

a fue el profeta Jerem´

ıas. Jehov ´

a lo nombr ´ o profeta y lo envi ´

o a predicar un mensaje condena- torio a las ap ´

ostatas Jerusal ´

en y Jud ´

a. En cierto sentido, Jerem´

ıas vivi ´

o “en la parte final de los

ıas” (Jer. 23:19, 20). Sab´

ıa muy bien que el sis- tema que lo rodeaba no iba a durar.

7. ¿En qu ´

e se parecen la situaci ´

on de Jerem´

ıas y la nuestra?

(9)

8 En armon´

ıa con sus convicciones, Jerem´ ıas no procur ´

o labrarse un futuro en aquel sistema condenado a la destrucci ´

on. ¿Qu ´

e sentido habr´ ıa tenido eso? Sin embargo, hubo un tiempo en que Baruc, su secretario, no lo ve´

ıa tan claro. Por eso, Jehov ´

a le transmiti ´

o este mensaje median- te Jerem´

ıas: “¡Mira! Lo que he edificado lo es- toy demoliendo, y lo que he plantado lo estoy desarraigando, aun todo el pa´

ıs mismo. Pero en cuanto a ti, t ´

u sigues buscando cosas grandes para ti. No sigas buscando. Porque, mira, voy a traer una calamidad sobre toda carne [...], y cier- tamente te dar ´

e tu alma como despojo en todos los lugares adonde vayas” (Jer. 45:4, 5).

9 No tenemos forma de saber cu ´

ales eran las

“cosas grandes” que buscaba Baruc.1 Pero s´ ı sa- bemos que eran cosas sin ning ´

un futuro, pues

1 V´

ease el libro Dios nos habla mediante Jerem ´

ıas, p ´

aginas 104 a 106.

8, 9. a) ¿Por qu ´ e ten´

ıa que cambiar Baruc su forma de pensar?

b) ¿Qu ´

e debemos tener en cuenta al pensar en nuestro futuro?

(10)

acabarıan cuando los babilonios conquistaran Je- rusal ´

en en el a ˜

no 607 antes de nuestra era. ¿Cap- ta la lecci ´

on? Claro, obtener lo necesario para vi- vir exige pensar en el d´

ıa de ma ˜

nana (Pro. 6:

6-11). Pero ¿ser´

ıa sensato invertir mucho tiempo y energ´

ıas en objetivos que no tienen un valor per- manente? Es cierto que la organizaci ´

on de Jeho- v ´

a sigue haciendo planes para contar con m ´

as Sa- lones del Reino, sucursales y otras instalaciones.

Sin embargo, estas construcciones s´

ı tienen futu- ro, pues su finalidad es promover los intereses del Reino. Todos los siervos dedicados de Jehov ´

a ha-

ıan bien en fijarse esa misma prioridad al pensar en su futuro. ¿Puede usted decir con el coraz ´

on en la mano que est ´

a “buscando primero el reino y la justicia” de Jehov ´

a? (Mat. 6:33.)

“LAS CONSIDERO COMO UN MONT ´

ON DE BASURA”

10 Por ´

ultimo, examinemos el ejemplo de Pablo.

10, 11. a) ¿En qu ´

e se centr ´

o Pablo antes de hacerse cristiano?

b) ¿Qu ´

e impuls ´

o a Pablo a cambiar por completo sus objetivos?

(11)

Antes de convertirse al cristianismo, ten´

ıa ante s´ ı lo que parec´

ıa un futuro muy prometedor. Hab´ ıa estudiado las leyes jud´

ıas con uno de los maestros m ´

as famosos de su tiempo, hab´

ıa recibido autori- dad del sumo sacerdote y estaba progresando en el juda´

ısmo m ´

as que muchos de su generaci ´ on (Hech. 9:1, 2; 22:3; 26:10; G ´

al. 1:13, 14). Pero todo aquello cambi ´

o cuando comprendi ´

o que la naci ´

on jud´

ıa ya no contaba con la bendici ´

on de Jehov ´

a.

11 Pablo, que hab´

ıa sido fariseo, reconoci ´

o que triunfar en el sistema jud´

ıo no ten´

ıa ning ´

un valor a los ojos de Dios y que, por tanto, carec´

ıa de fu- turo (Mat. 24:2). Lleg ´

o al punto de afirmar que, comparado con su reci ´

en adquirida comprensi ´ on de los prop ´

ositos divinos y el privilegio del minis- terio cristiano, lo que una vez crey ´

o importante no pasaba de ser “un mont ´

on de basura”. Por ello abandon ´

o el juda´

ısmo y dedic ´

o el resto de sus d´ ıas

(12)

en la Tierra a predicar las buenas nuevas (l ´ ease Filipenses 3:4-8, 15; Hech. 9:15).

EXAMINE SUS PRIORIDADES 12 No ´

e, Mois ´

es, Jerem´

ıas, Pablo y muchos otros como ellos dedicaron la mayor parte de su tiempo y energ´

ıas a alcanzar metas teocr ´

aticas, y por eso son dignos de imitar. Por supuesto, el ma- yor de todos los siervos dedicados de Jehov ´

a es Jes ´

us (1 Ped. 2:21). Tras bautizarse, pas ´

o el res- to de su vida en la Tierra concentrado en predi- car las buenas nuevas y honrar a Jehov ´

a. La con- clusi ´

on obvia para el cristiano que reconoce a Dios como su Due ˜

no y Se ˜

nor es que servirle debe ser lo primero en su vida. ¿Lo es para usted?

¿C ´

omo puede compaginar sus esfuerzos por al- canzar metas teocr ´

aticas con las actividades segla- res que son necesarias? (L ´

eanse Salmo 71:15 y 145:2.)

12. ¿En qu ´

e se centr ´ o Jes´

us tras su bautismo?

(13)

13 A lo largo de los a ˜

nos, la organizaci ´

on de Jehov ´

a ha animado una y otra vez a los cristianos a analizar con oraci ´

on si podr´

ıan ser precursores.

Por diversas circunstancias, algunos siervos fieles de Dios no pueden dedicar a la predicaci ´

on un promedio de setenta horas al mes, y no deben sen- tirse mal por ello (1 Tim. 5:8). Pero ¿qu ´

e hay de usted? ¿Est ´

a el precursorado realmente fuera de su alcance?

14 Recuerde el gozo que tantos siervos de Dios sintieron durante la temporada de la Conmemo- raci ´

on de este a ˜

no. En marzo, una concesi ´

on es- pecial permiti ´

o a los precursores auxiliares elegir si dedicar´

ıan treinta o cincuenta horas al servicio del campo (Sal. 110:3). Millones de hermanos aceptaron la invitaci ´

on, y las congregaciones irra- diaban una emoci ´

on y una alegr´

ıa excepcionales.

¿Podr´

ıa usted organizarse para sentir ese mismo

13, 14. a) ¿A qu ´

e se anima a todos los cristianos dedicados?

b) ¿Qu ´

e satisfacci ´

on pueden sentir los siervos de Dios?

(14)

gozo mas a menudo? Al final del dıa, el cris- tiano dedicado siente una gran satisfacci ´

on cuan- do puede decirle a Jehov ´

a: “Hoy hice todo lo que pude en tu servicio”.

15 Si eres joven y est ´

as llegando al fin de los es- tudios obligatorios, quiz ´

a tengas buena salud y pocas responsabilidades. ¿Has considerado seria- mente ser precursor regular? Sin duda, los conse- jeros escolares creen sinceramente que lo mejor para ti es que curses estudios superiores y alcan- ces un puesto importante en este mundo. Pero ellos cifran su confianza en un sistema social y econ ´

omico que no tiene futuro. Por otro lado, si emprendes una carrera teocr ´

atica, ir ´

as tras metas perdurables y que de verdad valen la pena. Ade- m ´

as, estar ´

as siguiendo el ejemplo perfecto de Je- s ´

us. Una decisi ´

on tan sensata te har ´

a feliz, pues te proteger ´

a de muchos peligros y demostrar ´

a que

15. ¿Cu ´

al deber´

ıa ser el objetivo de un joven cristiano respecto a los estudios?

(15)

est ´

as resuelto a cumplir con tu dedicaci ´

on a Jeho- v ´

a (Mat. 6:19-21; 1 Tim. 6:9-12).

16 Numerosos siervos de Dios trabajan largas horas para cubrir las necesidades b ´

asicas de su fa- milia. No obstante, puede que algunos est ´

en tra- bajando m ´

as horas de las precisas (1 Tim. 6:8).

El mundo comercial hace todo lo posible por convencernos de que no podemos vivir sin sus muchos productos y sin cada modelo que sale al mercado. Pero los cristianos verdaderos no quere- mos que sea el mundo de Satan ´

as el que dicte nuestras prioridades (1 Juan 2:15-17). ¿Y qu ´

e puede decirse de quienes ya se han retirado? ¿En qu ´

e pueden usar su tiempo mejor que en el minis- terio de tiempo completo, dando al servicio de Jehov ´

a el primer lugar en su vida?

17 Todos los siervos dedicados de Jehov ´

a po- demos preguntarnos: “¿Cu ´

al es mi principal

16, 17. ¿Qu ´

e preguntas podemos hacernos respecto al empleo y otras actividades?

(16)

ses del Reino? ¿Pongo las comodidades en un se- gundo plano, como hizo Jes ´

us? ¿Obedezco su consejo de seguirle de continuo? ¿Podr´

ıa cambiar mi horario para dedicar m ´

as tiempo a predicar el Reino o a otras actividades teocr ´

aticas? Aun si mis circunstancias no me permiten por ahora am- pliar mi ministerio, ¿sigo cultivando un esp´

ıritu de sacrificio?”.

“TANTO EL QUERER COMO EL ACTUAR”

18 Nos llena de gozo ver el celo del pueblo de Dios. Sin embargo, tal vez algunos hermanos no se sientan especialmente inclinados al precur- sorado ni capacitados para ese servicio, aun cuan- do sus circunstancias les permitan llevarlo a cabo ( ´

Exo. 4:10; Jer. 1:6). ¿Qu ´

e pueden hacer en ese caso? Ser´

ıa muy apropiado que incluyeran este

18, 19. ¿Qu ´

e podr´

ıa usted incluir en sus oraciones, y por qu ´ e le agradar´

ıa eso a Jehov ´ a?

(17)

asunto en sus oraciones. Pablo escribi ´

o a los cris- tianos de la ciudad de Filipos: “Por causa de su benepl ´

acito, [Jehov ´

a] est ´

a actuando en ustedes a fin de que haya en ustedes tanto el querer como el actuar” (Fili. 2:13). As´

ı pues, si usted no se siente motivado a ampliar su ministerio, p´

ıdale a Jehov ´

a que le infunda el deseo y le conceda la ha- bilidad que necesita para lograrlo (2 Ped. 3:9, 11).

19 No ´

e, Mois ´

es, Jerem´

ıas, Pablo y Jes ´

us fueron hombres de fe. Dedicaron su tiempo y energ´

ıas a proclamar el mensaje de advertencia de Jehov ´

a sin dejarse distraer por otras cosas. El fin de este sis- tema est ´

a a las puertas, de modo que todos los que hemos dedicado nuestra vida a Dios debemos poner todo nuestro empe ˜

no en seguir el ejemplo que nos dejaron (Mat. 24:42; 2 Tim. 2:15). As´

ı agradaremos a Jehov ´

a y cosecharemos muchas bendiciones (l ´

ease Malaqu ´

ıas 3:10).

(18)

¿DE D ´

ONDE venimos? ¿Por qu ´

e estamos aqu´ ı?

¿Ad ´

onde vamos? ¿Por qu ´

e est ´

a el mundo como est ´

a? ¿Qu ´

e nos sucede al morir? Personas de todo el planeta se hacen estas preguntas. ¿C ´

omo sabr´ ıa- mos la respuesta a estos y otros interrogantes tras- cendentales si no fuera por la Palabra inspirada de Dios? Sin las Santas Escrituras, nuestro principal maestro ser´

ıa la experiencia personal. Y en ese caso,

1. ¿Por qu´

e necesitamos la Palabra inspirada de Dios?

Fueron “llevados por esp ´

ıritu santo”

“La profec ´

ıa no fue tra ´

ıda en ning ´

un tiempo por la voluntad del hombre, sino que hombres

hablaron de parte de Dios al ser llevados por esp ´

ıritu santo.” (2 PED. 1:21)

PARA REFLEXIONAR

¿C ´

omo utiliz´

o Dios su esp´

ıritu santo para transmitir su mensaje a los escritores b´

ıblicos?

¿Qu´

e pruebas hay de que Dios inspir ´

o la Biblia?

¿Qu´

e puede usted hacer a diario para mantener vivo su aprecio por la Palabra de Dios?

(19)

¿c ´

omo podr´

ıamos sentir lo mismo que el salmista por “la ley de Jehov ´

a”? (L ´

ease Salmo 19:7.)

2 Sin embargo, la triste realidad es que algunos han dejado que se enfr´

ıe el amor que sent´

ıan al principio por la verdad b´

ıblica (comp ´

arese con Re- velaci ´

on 2:4). Como consecuencia, ya no dirigen su vida como a Jehov ´

a le agrada (Isa. 30:21). Pero eso no tiene por qu ´

e pasarnos a nosotros. Podemos y debemos esforzarnos por mantener vivo nuestro aprecio por las Escrituras y sus ense ˜

nanzas, pues la Biblia es una valiosa d ´

adiva que nos ha hecho nues- tro amoroso Creador (Sant. 1:17). ¿Qu ´

e nos ayu- dar ´

a a apreciar a ´

un m ´

as “la palabra de Dios”?

Un factor clave es reflexionar en el modo como los escritores b´

ıblicos fueron guiados en su labor, lo que implica repasar algunas de las numerosas prue- bas de que la Biblia fue inspirada por Dios. Eso nos estimular ´

a a leerla a diario y a poner en pr ´

actica sus consejos (Heb. 4:12).

2. ¿Qu´

e nos ayudar ´

a a mantener vivo nuestro aprecio por la Biblia y a considerarla una valiosa d ´

adiva de nuestro Dios?

(20)

¿COMO FUERON “LLEVAD O S POR ESP ´

IRITU SANTO”?

3 Unos cuarenta hombres escribieron la Biblia a lo largo de mil seiscientos diez a ˜

nos, desde el 1513 antes de nuestra era hasta el 98 de nuestra era.

Algunos de ellos fueron profetas “llevados por es-

ıritu santo” (l ´

ease 2 Pedro 1:20, 21). El verbo griego que aqu´

ı se vierte “llevados” tiene el sentido de “llevar de un lado a otro” y puede traducirse

“movidos, impulsados”.1 Hechos 27:15 lo emplea para describir un barco al que el viento arrastr ´

o, o condujo, en cierta direcci ´

on. Los profetas y los es- critores b´

ıblicos fueron “llevados por esp´

ıritu san- to” en el sentido de que, mediante su fuerza acti- va, Dios se comunic ´

o con ellos, los impuls ´

o y los gui ´

o. Por eso, no transmitieron sus propias ideas, sino los pensamientos divinos. A veces ni siquiera

1 Diccionario del griego b ´

ıblico, de Amador ´

Angel Garc´ ıa Santos, y Biblia Comentada, de los profesores de Salamanca.

3. ¿De qu ´

e manera fueron “llevados por esp´

ıritu santo” los profe- tas y los escritores b´

ıblicos?

(21)

sab´

ıan el significado de lo que estaban prediciendo o escribiendo (Dan. 12:8, 9). No hay duda de que

“toda Escritura es inspirada de Dios” y est ´

a libre de opiniones humanas (2 Tim. 3:16).

4 Ahora bien, ¿de qu ´

e forma fueron guiados por esp´

ıritu santo los escritores b´

ıblicos? ¿Se les dict ´ o frase por frase lo que ten´

ıan que poner, o simple- mente se les comunicaron las ideas para que las ex- presaran en sus propias palabras? Para entenderlo, pensemos en un empresario que elabora una carta.

Cuando es importante utilizar ciertos t ´

erminos, la escribe ´

el mismo o se la dicta a su secretaria, y lue- go ´

el la firma. Otras veces, el empresario solo le in- dica las ideas principales a la secretaria, quien en- tonces prepara la carta empleando su propio estilo y vocabulario. Despu ´

es, ´

el tal vez la revise y le pida a ella que haga los cambios necesarios. Al final, la carta tambi ´

en lleva la firma del empresario, y se considera que ´

el es su autor.

4-6. ¿De qu ´

e maneras transmiti ´

o Jehov´

a su mensaje a los escrito- res b´

ıblicos? Ponga una comparaci ´ on.

(22)

Biblia fueron escritas por “el dedo de Dios” ( ´ Exo.

31:18). Adem ´

as, Jehov ´

a recurri ´

o al dictado cuando era esencial emplear las palabras precisas. Por ejem- plo, en ´

Exodo 34:27 leemos: “Jehov ´

a pas ´

o a decir a Mois ´

es: ‘Escr´

ıbete estas palabras, porque es en conformidad con estas palabras como de veras ce- lebro yo un pacto contigo y con Israel’ ”. Del mis- mo modo, le dijo al profeta Jerem´

ıas: “Escribe para ti en un libro todas las palabras que yo ciertamente te hablar ´

e” (Jer. 30:2).

6 Sin embargo, en la mayor´

ıa de los casos fueron las ideas, no las palabras espec´

ıficas, lo que mila- grosamente se transmiti ´

o a la mente y el coraz ´ on de los escritores b´

ıblicos. Entonces se les permiti ´ o comunicarlas en sus propias palabras. As´

ı, Eclesias- t ´

es 12:10 declara: “El congregador procur ´

o hallar las palabras deleitables y la escritura de palabras correctas de verdad”. De manera similar, Lucas ex- plic ´

o el m ´

etodo que sigui ´

o para escribir su Evan-

(23)

gelio: despu ´

es de haber “investigado todas las cosas desde el comienzo con exactitud”, las expuso “en orden l ´

ogico” (Luc. 1:3). Y, por supuesto, el esp´ ı- ritu de Dios impidi ´

o que la imperfecci ´

on humana corrompiera el mensaje divino.

7 El hecho de que Dios se valiera de seres huma- nos para producir la Biblia pone de manifiesto su gran sabidur´

ıa. Las palabras no solo transmiten in- formaci ´

on, sino tambi ´

en emociones y sentimien- tos. Imaginemos que Jehov ´

a hubiera usado a ´

ange- les como escritores. ¿C ´

omo podr´

ıan ellos haber plasmado con precisi ´

on sentimientos tan humanos como el miedo, la tristeza y la decepci ´

on? Al per- mitir que hombres imperfectos eligieran la forma de redactar las ideas que recibieron a trav´

es del esp´ ıri- tu santo, Dios comunic ´

o su mensaje con cari ˜ no y variedad, con todo el atractivo de las emociones y los sentimientos propios del ser humano.

7. ¿Por qu´

e pone de manifiesto la sabidur´

ıa de Dios el hecho de que se valiera de seres humanos para producir la Biblia?

(24)

8 Existen abundantes pruebas de que la Biblia es la Palabra inspirada de Dios. Una de ellas es que ense ˜

na m ´

as de Dios que cualquier otro libro religio- so. Por ejemplo, entre los escritos del hinduismo fi- guran libros de himnos v´

edicos, una colecci ´

on de comentarios lit ´

urgicos sobre esos himnos, unos tra- tados filos ´

oficos llamados los Upanishads y los re- latos ´

epicos conocidos como Ramayana y Mahab- harata. El Bhagavad Gita expone normas morales y es parte del Mahabharata. En el budismo, un volu- men de las Tipitaka (“Tres Cestas”) trata principal- mente de preceptos y reglas sobre la vida mon ´

as- tica; otro, de doctrinas budistas, y en el tercero se registran las ense ˜

nanzas orales de Buda, quien no afirm ´

o ser un dios y habl ´

o muy poco de Dios.

Los textos del confucianismo son una mezcla de cr ´

onicas de sucesos, normas morales, f ´

ormulas m ´ a- gicas y c ´

anticos. Por su parte, el libro santo del

8. ¿Por qu´

e puede decirse que ning ´

un otro libro religioso es como la Biblia?

(25)

islam ense ˜

na que hay un solo Dios, que es omnisa- piente y que conoce el futuro, pero ni siquiera reve- la cu ´

al es su nombre, Jehov ´

a, que en la Biblia apa- rece miles de veces.

9 Mientras que la mayor´

ıa de los libros religiosos hablan muy poco o nada de Dios, la Biblia nos familiariza con Jehov ´

a y sus actos. Nos ayuda a ver las numerosas facetas de su personalidad. As´

ı, no solo revela que es todopoderoso, sabio y justo, sino tambi ´

en que nos ama (l ´

eanse Juan 3:16 y 1 Juan 4:19). Adem ´

as, nos dice que “no es parcial, sino que, en toda naci ´

on, el que le teme y obra jus- ticia le es acepto” (Hech. 10:34, 35). Y la difu- si ´

on que ha alcanzado la Biblia es prueba de ello.

Los ling ¨

uistas afirman que de los aproximadamen- te seis mil setecientos idiomas que se hablan hoy en la Tierra, unos cien abarcan el noventa por cien- to de la poblaci ´

on mundial. Sin embargo, la Bi- blia se ha traducido, entera o en parte, a m ´

as de

9, 10. ¿Qu ´

e nos ense ˜

na la Biblia acerca de Dios?

(26)

del planeta puede leer al menos una parte de ella en su propio idioma.

10 Jes ´

us dijo: “Mi Padre ha seguido trabajando hasta ahora, y yo sigo trabajando” (Juan 5:17).

Adem ´

as, Jehov ´

a es eterno, pues existe “de tiempo indefinido a tiempo indefinido”. Por tanto, ¡imagi- ne todo lo que ´

el ha logrado! (Sal. 90:2.) Solo la Biblia revela sus actos, tanto los del pasado como los del presente, e incluso los del futuro. Tambi ´

en nos ense ˜

na lo que le agrada y lo que no, y nos mues- tra c ´

omo acercarnos a ´

el (Sant. 4:8). No permita- mos que ninguna meta o inter ´

es personal nos aleje de Dios.

11 Otra prueba de que la Biblia proviene de una fuente superior al hombre es que sus consejos son inmensamente sabios y confiables. El ap ´

ostol Pablo escribi ´

o: “¿Qui ´

en ha llegado a conocer la mente de Jehov ´

a, para que le instruya?” (1 Cor. 2:16). Este

11. ¿Qu ´

e consejos inmensamente sabios y confiables hallamos en la Biblia?

(27)

vers´

ıculo se basa en la pregunta que Isa´

ıas hizo a sus contempor ´

aneos: “¿Qui ´

en ha tomado las pro- porciones del esp´

ıritu de Jehov ´

a, y qui ´

en como su hombre de consejo puede hacerle saber algo?” (Isa.

40:13). Por supuesto, la respuesta es nadie. Por eso no sorprenden los buenos resultados que siempre se obtienen cuando se aplican los consejos b´

ıblicos so- bre el matrimonio, los hijos, las diversiones, las compa ˜

ıas, la moralidad y la importancia de ser honrados y trabajadores. La Biblia jam ´

as da un mal consejo. En cambio, los seres humanos simplemen- te no son lo bastante sabios para recomendar algo que siempre funcione (Jer. 10:23). Muy a menudo se hace patente que sus consejos estaban equivoca- dos, de modo que tienen que revisarlos y rectificar- los. Es tal como dice la Biblia: “Los pensamientos de los hombres [...] son como una exhalaci ´

on” (Sal.

94:11).

12 Algo que tambi ´

en demuestra que el Dios

12. ¿A qu´

e ha sobrevivido la Biblia a lo largo de los siglos?

(28)

toria revela sobre los intentos de eliminar su men- saje. En el a ˜

no 168 antes de nuestra era, el rey si- rio Ant´

ıoco IV mand ´

o buscar los libros inspirados de la Ley para quemarlos. En el 303 de nuestra era, el emperador romano Diocleciano decret ´

o que se demolieran los lugares de reuni ´

on de los cristianos y se quemaran las Escrituras, y esa persecuci ´

on dur ´

o toda una d ´

ecada. Despu ´

es del siglo XI, los pa- pas encabezaron los esfuerzos por impedir la difu- si ´

on del conocimiento b´

ıblico, pues se opusieron a que la Palabra de Dios se tradujera a las lenguas de la gente com ´

un. Pese a tales ataques de Satan ´ as y sus colaboradores, la Biblia ha sobrevivido hasta nuestros d´

ıas. Jehov ´

a no ha permitido que nadie destruya su regalo a la humanidad.

PRUEBAS QUE HAN CONVENCID O A MUCHAS PERSONAS

13 Existen otras pruebas de que la Biblia fue ins-

13. ¿Qu ´

e otras pruebas existen de que la Biblia fue inspirada por Dios?

(29)

pirada por Dios: armon´

ıa interna, rigor cient´

ıfico, profec´

ıas cumplidas, sinceridad fuera de lo com ´ un, poder para transformar vidas, exactitud hist ´

orica y respuestas satisfactorias a las preguntas que formu- lamos en el primer p ´

arrafo. Veamos lo que ha con- vencido a varias personas de que la Biblia procede de Dios.

14 Anwar1 se cri ´

o como musulm ´

an en un pa´

ıs de Oriente Medio. Mientras viv´

ıa temporalmente en Norteam ´

erica, los testigos de Jehov ´

a llamaron a su puerta. ´

El dice: “Por aquel entonces ten´

ıa una mala opini ´

on de las religiones cristianas debido a las cru- zadas y la Inquisici ´

on. Sin embargo, como me gusta investigarlo todo, acept ´

e un curso b´

ıblico”. Al poco tiempo, Anwar regres ´

o a su pa´

ıs y perdi ´

o el con- tacto con los Testigos. A ˜

nos despu ´

es se mud ´ o a

1 Se han cambiado algunos nombres.

14-16. a) ¿Qu ´

e convenci ´

o a un musulm ´

an, una hind ´

u y una agn ´ os- tica de que la Biblia proviene de Dios? b) ¿Qu ´

e pruebas de la inspi- raci ´

on divina de la Biblia le gusta a usted mencionar en el ministe- rio?

(30)

Europa, donde reanudo su estudio de la Biblia y lleg ´

o a esta conclusi ´

on: “El cumplimiento de las profec´

ıas, la armon´

ıa interna, la ausencia de con- tradicciones y el amor de los siervos de Jehov ´

a de- muestran que la Biblia es la Palabra de Dios”.

Anwar se bautiz ´

o en 1998.

15 Asha, de 16 a ˜

nos, proviene de una devota fa- milia hind ´

u. Ella comenta: “Yo solo oraba cuando acud´

ıa al templo o ten´

ıa problemas, pero nunca pensaba en Dios cuando las cosas me iban bien”.

Y sigue diciendo: “Pero cuando los testigos de Jeho- v ´

a llamaron a mi puerta, mi vida dio un giro de 180 grados”. Asha estudi ´

o la Biblia y cultiv ´

o una estrecha amistad con Jehov ´

a. ¿Qu ´

e la persuadi ´ o de que la Biblia fue inspirada por Dios? “En ella en- contr ´

e la respuesta a todas mis preguntas —expli- ca—. Me ense ˜

n ´

o a tener fe incluso sin ver a Dios, es decir, sin ir a un templo y postrarme ante una imagen”.

(31)

16 Paula fue educada como cat ´

olica, pero al final de la adolescencia se volvi ´

o agn ´

ostica. Entonces ocurri ´

o lo que ella misma nos relata: “Me encontr ´ e con un amigo al que hac´

ıa meses que no ve´

ıa, cuan- do ´

el era un hippie. Al verlo tan cambiado —tan bien peinado y afeitado, y tan feliz— le pregunt ´

e:

‘¿Qu ´

e te ha pasado? ¿D ´

onde has estado?’. Me dijo que hab´

ıa estudiado la Biblia con los testigos de Jehov ´

a y comenz ´

o a predicarme”. El poder trans- formador de las Santas Escrituras la atrajo a su mensaje y la convenci ´

o de que la Biblia ha sido ins- pirada por Dios.

“TU PALABRA ES UNA L ´

AMPARA PARA MI PIE”

17 La Biblia es un maravilloso regalo que nos ha hecho Jehov ´

a mediante su esp´

ıritu santo. Disfrute de leerla a diario, y de ese modo crecer ´

a su amor por ella y por su Autor (Sal. 1:1, 2). Comience cada

17. ¿C ´

omo le beneficiar´

a leer a diario la Palabra de Dios y medi- tar en lo que dice?

(32)

www.jw.org

sesion de estudio con una oracion para pedir que el esp´

ıritu de Dios gu´

ıe sus pensamientos (Luc.

11:13). La Biblia contiene las ideas de Dios, as´

ı que al meditar en lo que dice, usted adoptar ´

a el punto de vista de ´

el sobre los asuntos.

18 A medida que aumente su conocimiento exac- to de la verdad, p ´

ongalo en pr ´

actica en su vida dia- ria (l ´

ease Salmo 119:105). Exam´

ınese con dete- nimiento a la luz de las Escrituras como quien se mira en un espejo, y si ve que hay algo que debe cambiar, no vacile en hacerlo (Sant. 1:23-25). Em- plee la Palabra de Dios como una espada para de- fender sus creencias y desarraigar del coraz ´

on de los mansos las doctrinas religiosas falsas (Efe. 6:17).

Y al hacerlo, si ´

entase agradecido de que los profe- tas y otros hombres que Dios us ´

o para escribir el mensaje de la Biblia verdaderamente fueran “lleva- dos por esp´

ıritu santo”.

18. ¿Por qu ´

e desea usted que su conocimiento de la Biblia siga au- mentando?

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