Módulo 2: Conciencia y Cerebro.
2.2. Conciencia Intuitiva Extra neuronal (CIE), y Conciencia Analítica Cerebral (CAC).
Profesor: Dra. Luján Comas
Dirección Académica: Dr. Xavier Melo
ÍNDICE
Breve Currículum Dra. Luján Comas. ... 3
2.2. Conciencia Intuitiva Extra neuronal, CIE, y Conciencia Analítica Cerebral, CAC. ... 4
Introducción. ... 4
Estados de aparente inconsciencia: sueño fisiológico, coma, anestesia general y paro cardíaco. ... 5
A. Sueño fisiológico ... 5
B. Estado de Coma ... 7
C. Anestesia general ... 9
¿Por qué no todas las personas que han experimentado la muerte clínica han tenido experiencias cercanas a la muerte? ... 13
Conciencia no localizada ... 14
Fuentes de información que estimulan la CIE ... 15
Preguntas sin respuestas. ... 16
Cerebro: dos hemisferios. ... 17
¿Quiénes somos? ... 17
¿El cerebro como fuente de conocimiento y conciencia? ... 18
Neurogénesis y Neuroplasticidad ... 19
Bibliografía ... 20
Breve Currículum Dra. Luján Comas.
Licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad de Navarra, ha trabajado en Barcelona durante 32 años en el Hospital Valle de Hebrón, especialista en Anestesia y Reanimación y más concretamente en la anestesia en cirugía cardíaca y fue parte del equipo pionero de trasplante de pulmón en España.
Cofundadora de diferentes Asociaciones y Fundaciones sin ánimo de lucro para la evolución de la conciencia.
Conferenciante, profesora, entrevistas en prensa, radio y televisión para ayudar a cambiar patrones que nos lleven a tener una vida más plena, más consciente y feliz. Participa desde hace más de 20 años en el curso “La conciencia en la Vida“.
Vicepresidenta de la Fundación Metta Hospice para el acompañamiento espiritual laico en la última fase de la vida, y el duelo.
Socia Fundadora de la Neural Therapy Research Foundation.
Vicepresidenta Ejecutiva de la Fundación Icloby, cuyo objetivo es mejorar el mundo en el que vivimos a través de: ciencia conciencia y compromiso.
Escritora del libro: "¿Existe la muerte? Ciencia vida y trascendencia" junto a Anji
Carmelo, Dr. Pim Van Lommel, y el Dr. Xavier Melo. Colaboradora de otros libros como “La muerte y el morir”,” De oruga a mariposa” y “Lo que me han enseñado los muertos para entender mejor la vida” en su edición catalana y en la castellana y “Una república consciente”.
Módulo 2: Conciencia Cerebro
2.2. Conciencia Intuitiva Extra neuronal, CIE, y Conciencia Analítica Cerebral, CAC.
Introducción.
La diferenciación de estas dos conciencias es un trabajo del doctor Jean-Jacques Charbonier. Yo me remito a él porque es una interpretación lógica a explicar ¿cómo es posible que un cerebro sin oxígeno, pueda tener percepciones de sentidos que no funcionan como la vista y el oído, mentales? Saben lo que está pensando y sintiendo lo que el otro siente. Tienen un sentimiento de paz y de amor incondicional difícil de explicar con palabras, que se quedan limitadas. Conocen a las personas que ven, sean terrenas o hayan muerto antes. Incluso reconocen a personas que no sabían que estaban muertas y se preguntan qué hacen ahí si no están muertas.
Es decir, que tienen pensamientos coherentes e hilvanados. Además, tienen memoria y son capaces de recordarlo luego.
El doctor Charbonier, para dar explicación a este fenómeno, habla de dos tipos de conciencia. La conciencia intuitiva extraneuronal (CIE) y la conciencia analítica cerebral (CAC).
Para él la CIE es la que permanece durante el coma, la anestesia general, las ECM, en estados meditativos y en todos aquellos estados donde la CAC está apagada y no bloquea a la CIE, como en la hipnosis, el trance chamánico o bajo el efecto de drogas psicodélicas.
La CAC, es con la que vivimos y percibimos nuestro entorno y que se apaga en la muerte, y la CIE, se mantiene apagada mientras esté activa la CAC, es decir, durante el día, y que se activa cuando dormimos, en el intervalo de sueño profundo, tiempo en que la CAC descansa y no controla. Pero también existen otras situaciones en las que la CIE se puede manifestar, como nombrábamos antes algunas: bajo hipnosis, bajo la influencia de ciertas drogas, en estados profundos de meditación, en experiencias cercanas a la muerte o ECM y, en muerte clínica.
La CIE está unida a todo por el entrelazamiento cuántico y permite el contacto con los seres que se han ido.
Estas teorías han sido avaladas científicamente a través del doctor François Lallier
quien realizó una tesis doctoral en la Universidad de Reims en 2014, trabajando sobre la hipótesis de una conciencia deslocalizada extraneuronal CIE. Hipótesis del doctor Charbonier quien fue el que se la dirigió.
Por primera vez se acepta un trabajo de doctorado científico ante un tribunal en una universidad europea, reconociendo de manera oficial la existencia de una energía, alma, vida, o conciencia no localizada autónoma e independiente del cerebro que continúa después de la muerte.
Algunos meses antes el doctor Sam Parnia había publicado un estudio “AWARE”, de 2060 pacientes que tuvieron un paro cardiorrespiratorio y de ellos sobrevivieron 330 con las maniobras de reanimación. El estudio duró 4 años y se hizo en 15 hospitales de Europa y América del Norte. De los 330 reanimados, solo pudieron ser interrogados con éxito 101, cifra que Lallier supera interrogando a 118 pacientes sobrevivientes.
Parnia encuentra 9 pacientes cuya ECM seguía los criterios Greyson y Lallier 18.
Pim van Lommel interrogó a 344 y el 18% tuvieron ECM.
Las conclusiones de todos son las mismas. Es totalmente imposible que la conciencia sea producto del cerebro, este no puede ser más que un receptor de informaciones extraneuronales y estas informaciones están ligadas a esta conciencia que Charbonier llama intuitiva y que persiste después de la muerte.
Cuando estamos despiertos nuestro CAC, está activo y el EEG es igual o superior a 21 Hertz. Una persona inconsciente tiene un EEG inferior a 10 Herz o casi cero, en una parada cardíaca que dure más de 20 segundos.
Estados de aparente inconsciencia: sueño fisiológico, coma, anestesia general y paro cardíaco.
A. Sueño fisiológico
En el sueño fisiológico pensamos que la información que aparece, está en nuestro inconsciente como recuerdos o en los acontecimientos del día. Algunas informaciones de los sueños no pueden estar almacenadas en nuestro inconsciente si lo que nos hablan es de premoniciones de futuro que aún no han pasado y que luego pasan y se pueden constatar.
El doctor Stanley Krippner de la Universidad de Saybrook hace 40 años que trabaja con sueños premonitorios. Aunque no ha podido explicar el funcionamiento, ha validado la realidad de las premoniciones en los sueños.
Haendel, Mozart, Brahms, Ravel, Chopin, han confesado inspirarse en los sueños en algunas de sus obras. Igor Stravinsky escuchó mientras dormía la Consagración de la Primavera.
El químico ruso Mendeleyev vio en sueños la clave para la organización de la tabla periódica de los elementos.
El químico Friedrich Kekule dedujo la estructura hexagonal de la molécula de benceno a través de un sueño.
Un sacerdote asirio reveló en sueños al historiador Herman Hilprecht la traducción exacta de la inscripción cuneiforme de la piedra de Nabucodonosor.
Bohr soñó la estructura del átomo.
Otto Loewi, fisiólogo, quería mostrar que la transmisión muscular era química, tuvo un sueño con la demostración del proceso, se levantó, lo escribió y se fue a dormir.
Al día siguiente se levantó feliz, pero ¡oh mala suerte!, no entendió nada de lo que había escrito medio dormido. Se sintió frustrado, reconoció que fue el peor día de su vida. Esa noche volvió a soñar con la solución, así que se despertó de madrugada y en lugar de escribirlo fue al laboratorio a experimentarlo. Le supuso un premio Nobel años después.
La canción “Let it be”, de los Beatles, fue inspirada a Paul Mccartney por su madre que había muerto de cáncer cuando él tenía 14 años, le inspiró letra y música.
Einstein tuvo una revelación fundamental sobre la relatividad mientras dormía.
Larry Page cofundador de Google tuvo su idea revolucionaria de instrumento de búsqueda en un sueño a los 23 años. Larry descargaba completamente el contenido de la web y examinaba los vínculos existentes entre sus páginas. Al despertarse, anotó todo acerca del sueño y, sin saberlo, lo convirtió en la base de un algoritmo para un motor de búsqueda. Fue el inicio de Google.
Descartes afirmaba haber encontrado su inspiración en un sueño, un mandato claro, a dedicar su vida a la búsqueda de la verdad científica.
Estos son unos cuantos ejemplos de que en los sueños podemos contactar, a través de la CIE, con la información de ese campo cuántico en el que vivimos, nos
movemos y tenemos nuestro ser sin las limitaciones de la CAC.
Si entendemos el concepto de Campo Uno o Conciencia Uno, o el Campo Akásico como dice Ervin Làszló, o el Campo Morfogenético de Rupert Sheldrake, o el Campo como dice Einstein entendido como única realidad, allí está toda la información. De manera que, si dos personas ponen su antena cerebral en resonancia con el campo, pueden captar la información a la vez, aunque estas dos personas no se conozcan entre sí y vivan en ambos extremos del mundo.
Ejemplos de esto: el fonógrafo fue inventado a la vez por Edison en América y Charles Cros en Francia, o como Robert Gallo y Jean Luc Montaigner descubrieron el virus del Sida al mismo tiempo.
Con ese campo es con el que conectaría la CIE a través del entrelazamiento cuántico.
La demostración más clara de este entrelazamiento está dada por la experiencia de dos fotones gemelos que modifican simultáneamente y de manera idéntica e instantánea su trayectoria al mismo tiempo. Cuando uno de ellos la cambia, el otro también. Independientemente de la distancia a la que se encuentren. Si esos fotones circulan a 300.000 km/seg, y nada puede ir a mayor velocidad que la de la luz, indica que la información que les une, no puede ir más rápido que ellos. Eso significa que la información no es local, que existe, en no importa qué punto del espacio, y que no tiene necesidad de desplazarse para atender su objetivo porque está en todos lados.
B. Estado de Coma
¿Qué pasa con las personas en las que la reanimación no ha funcionado? ¿Siguen teniendo conciencia? ¿Son capaces de percibir y de comunicarse con los vivos?
Al analizar a través de resonancias magnéticas los cerebros de personas sanas, dormidas y despiertas y compararlos con enfermos en coma, se ha empezado a delimitar el área donde nos hacemos conscientes: tres zonas determinadas de la corteza prefrontal, la corteza parietal y el tálamo. Quizá estar alerta, ser consciente, depende del buen funcionamiento de las conexiones entre estas tres regiones cerebrales. En teoría, no es necesaria una gran cantidad de cerebro para ser consciente, basta con tener sana la parte correcta.
Estado vegetativo es aquel estado que ocurre debido a graves daños de hemisferios cerebrales y que llevan a la persona que lo sufre, a un estado de inconsciencia crónico, con pérdida total cognitiva y que el cuerpo mantiene únicamente las funciones mínimas necesarias para continuar una supervivencia vegetativa.
Un estudio realizado por científicos belgas y estadounidenses en 2009 determinó que cerca del 40% de los pacientes que fueron declarados en estado vegetativo tienen conciencia de algunos acontecimientos. Su cerebro reacciona a determinados estímulos de manera similar a como lo hace un cerebro despierto.
Trabajos como este han obligado en el siglo XXI a rediseñar el tratamiento de los accidentados neuronales y crear nuevas categorías diagnósticas: «El estado de mínima consciencia» y el estado de «vigilancia sin respuesta».
La revista The Lancet publicó, en noviembre de 2011, un trabajo de los neurólogos Adrian Owen y Damian Cruse de la Universidad de Ontario, Canadá. Fue realizado con un grupo de 16 pacientes en estado vegetativo profundo y otro grupo de control con 12 sanos. Mostró que tres de los enfermos, el 19%, fueron capaces, de forma repetida y fiable, de generar respuestas cerebrales. Estas fueron recogidas por el EEG a dos órdenes de movimiento diferentes, como que imaginaran que apretaban su mano o que movían el dedo gordo del pie según refleja el estudio.
Según la Federación Española del Daño Cerebral, unas 2.200 personas quedan postradas en estado permanente de coma en España cada año. Datos clínicos como el estudio antes mencionado de «The Lancet» sitúan el porcentaje de error de estos diagnósticos entre el 15 y el 40%. Eso significa que cada año podrían haber 800 personas calificadas de «vegetativos» sin serlo. Sus mentes están abiertas y receptivas al estímulo de sus seres queridos.
Una imagen del cerebro permite ya diferenciar entre enfermos vegetativos y enfermos mínimamente conscientes con un acierto del 95%, con lo que se reducen mucho los posibles errores de diagnóstico. Pero ¿qué siente un paciente en coma?
La mayoría no se recuperan, pero hay casos que sí, contra todo pronóstico, y nos explican sus vivencias durante el proceso.
Tenemos el caso de Terry Wallis, de Arkansas, que volvió a la consciencia y recuperó la capacidad de hablar con fluidez después de 19 años postrado en estado vegetativo. Cuando un equipo de médicos le practicó su primer escáner cerebral tras la recuperación, descubrió que el cerebro de Terry había tenido un asombroso desarrollo axonal, le habían nacido nuevas conexiones entre las neuronas que tenía previas a su accidente.
Irene Badini estaba en coma irreversible, invidente, en el hospital y cuando sorpresivamente despertó, dijo que le habían robado y quiénes habían sido.
Describió el color de la piel y del pelo de las personas que lo habían hecho. También informó de los nombres de los ladrones porque los vio inscritos en las placas de identidad que llevaban colgadas. Las personas detenidas confesaron y encontraron lo robado donde ella había dicho.
Martin Pistorious, sudafricano que a los 12 años tuvo una enfermedad desconocida, posiblemente viral. Dice que su mente estuvo atrapada en un cuerpo inútil durante una década. Pese a estar en coma, él podía oír y verlo todo, y para no decaer, se escapaba a través de la imaginación como método para tener a su mente ocupada.
Cuando tenía 25 años uno de los trabajadores del centro de salud dijo que creía que estaba consciente y recomendó que le hicieran una evaluación para ver si se podría encontrar una vía alternativa de comunicación.
Aprendió a hablar usando un programa informático de simulación de voz y fue recuperando el uso de la parte superior de su cuerpo. Esta época fue muy difícil para él, aunque terminó su licenciatura universitaria en el Reino Unido, se casó, tiene un hijo, ha escrito un libro: “Ghost boy”, (“Chico fantasma”), y compite regularmente en carreras de sillas de ruedas.
En período de coma, la CAC está inactiva y la CIE está liberada. Ya no tienen los ojos para ver porqué llevan esparadrapo y ven a través de la CIE que les da la imagen y se comunican con los que ven en otro plano a través de telepatía.
El doctor Charbonier en los estudios de comunicación telepática efectuados a través de médiums en personas en coma, tiene un caso en que la persona inconsciente, telepáticamente a través de la CIE, le dijo que buscase en su cartera, donde tenía una hoja escrita por él en la que decía que no quería que lo reanimasen y lo habían reanimado ya y no estaba de acuerdo.
C. Anestesia general
Conexión de la CIE de un médium con la de otro, estando este, bajo anestesia general. El médium entra en quirófano con el paciente dormido, no ha tenido contacto previo con él ni sabe nada de su vida. Se pide permiso previo, y le hace preguntas telepáticamente cuando el registro de la actividad cerebral del paciente (EEG) está por debajo de los 4 Herz, frecuencia en la que se calcula no está funcionando la CAC. Se trata de comprobar que cuando la CAC está bloqueada, la CIE de la persona anestesiada, o en coma, o si está difunta, es perceptible por la CIE de un médium.
En un caso de conexión de un médium con la CIE de un difunto, este les dijo que informasen a los suyos de su voluntad. Que no se olvidasen de vestirlo en el ataúd con su gorra y tirantes. Al comentarlo con la familia, les llenó de regocijo, pues él siempre iba vestido con esas prendas, así que, tuvieron que volver a casa a por ellas, porque no estaba en su intención vestirlo de esa manera.
D- Paro cardíaco y ECM.
Ya vimos en la asignatura anterior de Cerebro y Conciencia que las ECM desmontan las creencias de que la conciencia es producto del cerebro. Cómo en un estado de inconsciencia cerebral, las personas que viven una ECM nos dicen que es el momento de consciencia más plena de toda su experiencia de vida. Esto nos hace pensar que un tipo de consciencia persistiría durante el paro cardíaco y que paradójicamente es mucho más amplia en esos momentos en que nuestro cerebro no funciona.
Si con nuestros cinco sentidos percibiendo al máximo de su capacidad y todas nuestras neuronas funcionando, unos 100.000 millones, no podemos saber qué pasa a kilómetros de distancia, o que pasará mañana, … ¿cómo es posible que, en esos momentos durante una ECM, sepamos los para qué de todo, y a veces cosas del futuro que nos pasará a nosotros o a nuestra familia? Podríamos entenderlo mejor si las neuronas no fuesen las productoras de la conciencia.
Desde marzo de 2001 sabemos que no hacen falta más de 15-20 segundos de inactividad cardíaca para que el cerebro cese de funcionar y para que aparezca un trazado EEG plano.
Estas constataciones permiten elaborar la hipótesis de la existencia de una conciencia no localizada independiente de la materia cerebral. Sería lo que el doctor Charbonier denomina CIE y que en la tesis doctoral del doctor François Lallier, el cerebro sería un receptor de conciencia y no un emisor. Una especie de filtro reductor (CAC) de las innumerables informaciones contenidas en la CIE de cada individuo.
Para ellos, nuestra CIE sería nuestra verdadera identidad, nuestro yo único y eterno.
Nuestra conciencia inmortal que viajaría en el tiempo y espacio enriqueciéndose de experiencias múltiples al hilo de nuestras encarnaciones, para permitirnos evolucionar y progresar continuamente.
En las ECM desfilan, ante la persona que la experimenta, numerosas experiencias de su vida hasta ese momento, retrocognición y los posibles futuros de la misma o precognición. Ambas son CIE que se conectan por entrelazamiento cuántico con la CIE de ese campo Uno.
La verdadera muerte la marca la muerte cerebral, no la cardíaca. El corazón puede haberse recuperado con las maniobras de reanimación y seguir latiendo, pero el cerebro puede tener ya un daño irrecuperable. Para declarar muerte clínica el corazón tiene que haber dejado de latir o en el caso de que siga bombeando sangre, el EEG debe ser plano en varias tomas diferentes con un determinado número de horas entre ellas.
La muerte clínica ya no es irreversible desde que recientemente hemos podido reiniciar los corazones parados. Sin embargo, la muerte cerebral es aún irreversible porque los reanimadores no sabemos cómo reanimar los cerebros.
A Pamela Reynolds, norteamericana de 35 años con fuertes dolores de cabeza, le descubrieron un aneurisma cerebral. Una dilatación de una arteria cerebral, con peligro de ruptura y muerte. La operaron con un sistema de parada cardíaca hipotérmica, como el tipo de operaciones que realizaba yo en el quirófano de cirugía cardíaca ante rupturas del arco aórtico. En estas operaciones había que poner un injerto en la arteria aorta y reimplantar el tronco braquiocefálico, donde va la irrigación al cerebro a través de la carótida derecha, y a brazo derecho, por la arteria subclavia derecha y en la izquierda había que reimplantar la arteria carótida y la subclavia de ese lado. Para ello se para el corazón, la circulación, la respiración, y se drena la sangre del cerebro, a un aspirador, para dejar el campo quirúrgico exangüe. De esta manera se facilita la labor de anastomosar o coser del cirujano y que pueda hacerlo en el menor tiempo posible. Se inicia el proceso quirúrgico cuando todo está en paro: corazón, pulmón, circulación, actividad cerebral. Todo el proceso se realiza bajo hipotermia profunda para proteger el cerebro.
La monitorización de Pamela, fue tanto cerebral, a base de electrodos en su cuero cabelludo conectados a un equipo de electroencefalografía, EEG, para registrar su actividad cerebro- cortical, como cardíaca, con ECG, y en todo momento ambos han de mostrar siempre nula actividad. Aparentemente está en muerte clínica, todos los aparatos de medición marcan 0. Le cerraron los ojos con esparadrapo antialérgico y le colocaron unos pequeños tapones en sus oídos con unos diminutos altavoces que emitían unos clics audibles, diferentes en cada oído, que se utilizan para comprobar la función del tronco encefálico y para asegurarse que tiene un EEG plano durante la operación. Hubo registro continuo de su potencial auditivo, con potenciales evocados auditivos planos, EEG plano, sonidos en cada oído diferentes, y a pesar de eso, pudo explicar todas las conversaciones mantenidas en el quirófano.
Cuando iniciaron la operación en el cerebro, Pamela tuvo una ECM, salió de su cuerpo, oyó el sonido de la sierra en el hueso de su cabeza y pudo describir tanto el material utilizado como las personas que estaban en la operación, qué hacían y qué decían. Estuvo con su familia en un lugar de luz y amor donde se sintió cuidada y querida y se comunicaban a través de la verdad, telepáticamente. Cuando salió de la hipotermia y se le reanimó, volvió a su cuerpo, al que no quería regresar y su tío la empujó para que entrase, y en ese momento sintió dolor.
Esta experiencia fue relatada por el doctor Michael Sabom. cardiólogo, en el libro titulado “Light and death” (Luz y muerte). Esta mujer sobrevivió 20 años más y
El doctor Peter Fenwick, neuropsiquiatra y la primera autoridad en Gran Bretaña en el terreno de las ECM, colaboró en el estudio AWARE junto al doctor Sam Parnia.
Peter cree que, respecto a las ECM, el cerebro en esos momentos no funciona, está destruido, inconsciente, y los sistemas de memoria son muy sensibles a ese estado, y no recuerdas nada de un período de inconsciencia. Sin embargo, se producen experiencias muy claras y se guarda la memoria a pesar del paso de los años. Dice que las ECM son un verdadero rompecabezas para la ciencia y que aún no se ha visto ninguna buena explicación científica que pueda justificar este hecho.
Charbonier define una ECM, como el almacenamiento de información que se produce durante una expansión de la conciencia (CIE). Esta expansión, se produce siempre que el cerebro reduce su actividad reductora de filtrado y clasificación (CAC).
La muerte es un fenómeno biológico irreversible, es un no retorno a la vida. Sin embargo, los que experimentan ECM son resucitados por los cuidados de los anestesistas y los avances en las técnicas y en el aparataje como es el desfibrilador eléctrico. Ello hace que esa muerte que antes era segura, ahora haya sido solo temporal. Para el doctor Charbonier en lugar de ECM, habría que hablar de Experiencias de Muerte Inminente, EMI.
¿Podemos decir que los que tienen una ECM durante un paro cardíaco estaban realmente muertos durante la experiencia?
En el estudio AWARE, el doctor Sam Parnia dice que las ECM se producen después del paro cardíaco y durante el intérvalo hasta la reanimación efectiva.
A pesar de que hay un grandísimo número de personas, según las encuestas, que han tenido ECM o experiencias fuera del cuerpo, o paranormales, muy poca gente las cuenta, ni siquiera a la familia por temor a ser juzgados, a las burlas, a no ser comprendidos. No pasa eso con los niños menores de 7 años, para Charbonier los niños que han tenido una ECM lo explican en un 65%. ¿Por qué esta diferencia tan grande?
Para él, la CAC que censura y filtra la información de la ECM está menos desarrollada en los niños porque el aprendizaje materialista aún no está implantado.
Por lo tanto, los niños memorizan esta experiencia mucho más fácilmente que los adultos. La reducción del CAC en los niños explica que hasta los 7 u 8 años pueden tener percepciones mediúmnicas, juegan con amigos invisibles y tienen memoria de vidas pasadas. Luego, la educación de los padres y la escuela los formatean para que su CAC censure toda esta información.
Dice Charbonier que la CIE no está situada en una parte del cuerpo físico, el cerebro
derecho o el corazón. La intuición no nace en la materia. Para mí la descripción de la doctora Jill BolteTaylor de cómo se sentía cuando solo le funcionaba el hemisferio cerebral derecho, es muy similar a lo que expresa Charbonier como CIE.
La CIE es independiente del desarrollo lineal del tiempo.
Para que esta CIE se exprese necesitamos quitar el ruido de nuestro CAC que analiza los elementos observando su localización en espacio y tiempo. Esta CAC estará inhibida durante el paro cardíaco y nuestra CIE se podrá expresar, pudiendo tener las experiencias más potentes en el momento del paro porque la actividad neuronal es cero; en período de sueño fisiológico o coma, el EEG se ralentiza pero nunca es plano.
¿Por qué no todas las personas que han experimentado la muerte clínica han tenido experiencias cercanas a la muerte?
Una pregunta que se suele hacer la gente ante las ECM, es si ¿todas las personas que tienen un paro cardiaco tienen una?, y si la tienen todos ¿por qué unos la recuerdan y otros no? Para mí es lo mismo que pasa en los sueños. Existe una fase mientras dormimos, en la que soñamos, es decir, todos soñamos, eso está comprobado, pero por la mañana unos lo recuerdan y otros no, ¿por qué? Según Charbonier porque necesitan tener anulada su actividad cerebral para estar conectados a su CIE, entonces solo lo tendrían el 35% durante el sueño, 5% durante el coma, 2% en anestesia general y 18% en paradas cardíacas.
En el sueño paradójico, la CAC es funcional. Analiza, memoriza o bloquea la información del sueño (en la fase REM del sueño: durante los movimientos oculares rápidos).
En un adulto, en una noche de sueño completo, el sueño paradójico es de 20 minutos y se reproduce regularmente cada 90 minutos y representa el 20% del sueño.
Solo el 35% de las personas se acuerdan de una pequeña parte de los sueños y generalmente son de lo soñado en los últimos segundos antes de despertar.
La CAC se desarrolla en el curso de nuestro aprendizaje, a partir de los 7 años y nos da una capacidad de analizar las cosas en función de un aprendizaje especifico.
El cerebro asimila el aprendizaje y crea una serie de automatismos inconscientes, que rechazarán todas las informaciones que choquen o no estén conformes al adiestramiento que hayan tenido.
El cerebro funciona igual para todos los dogmas y creencias aprendidas. Si tú has estudiado que no hay nada más allá de la muerte, tu CAC ignorará inconscientemente todas las informaciones que tienden a probar lo contrario. Tu CIE será inaccesible y ningún recuerdo será posible.
El 100% de las personas que duermen, que están anestesiadas, en coma, o en paro, están relacionadas con su CIE sin la interferencia de la CAC. Solo un porcentaje pequeño guarda la experiencia fuera de lo común porque una vez despiertos, la CAC ha censurado y eliminado todas las visiones. Los niños tienen menos CAC y el 65% de ellos tienen y recuerdan su ECM tras un paro, frente al 10- 18% de los adultos.
El CAC censura la información recibida al volver a la vida. La experiencia es demasiado disonante en nuestras sociedades materialistas: salirse del cuerpo, telepatía, contacto con los muertos, ..., todo eso se olvida rápidamente. Es lo mismo que cuando te despiertas en la mañana, a pesar de que soñamos todas las noches y varias veces, a menos que escribamos la información que nos ha dado nuestro CIE durante la noche nada más despertarnos, es imposible de recordarlos para la mayoría de las personas.
Los que recuerdan la experiencia vivida durante la ECM, no la olvidan jamás y cambia sus vidas.
Conciencia no localizada
La idea de una conciencia no localizada no es nueva. Sir John Eccles, un australiano que obtuvo el premio Nobel en medicina por descubrir los procesos químicos responsables de la propagación del impulso nervioso, escribió entre otros libros:
“Evolución del cerebro y creación de la Conciencia”. En él habla de que los últimos descubrimientos neurológicos no se oponen a la existencia de una conciencia independiente del cerebro. Nos dice que la física cuántica nos demuestra que la influencia entre el cerebro y la conciencia deslocalizada pueden existir sin violar las leyes conocidas de la materia y la energía.
Fuentes de información que estimulan la CIE Son varias:
1- La CIE de difuntos y vivos, (la mayor parte de los médiums están entrenados a acallar su CAC para que su CIE reciba mensajes del más allá).
2- El Campo de la Conciencia Universal que contiene la infinita información del Universo. Las personas que han tenido una ECM sienten que allí lo entienden todo.
3- Los campos de información témporo-espacial.
La CAC recibe información sensorial de los cinco sentidos, si uno es insuficiente los otros intentan compensar el déficit. Si eres ciego sueles desarrollar oído y tacto y la CAC recibe la información y la trata según lo que tenga almacenado, sólo integra lo que resuene con su lógica y rechaza lo otro que ya no será ni percibido, ni memorizado. Es como si no existiese, sólo pueden quedar unas breves sensaciones al despertar del sueño, del coma, de la parada cardíaca o de la experiencia mística.
Si una cosa está mal escrita o faltan letras, la CAC la leerá poniendo las correctas según su creencia; si no sabe de qué habla el escrito, no podrá hacerlo, y si no cree en eso que está escrito, se lo saltará, no existe para ella.
La CAC nos localiza según espacio, tiempo, creencia y aprendizajes. Tiene que ver con lo vivido ya, si una de esas redes falla, hay otras que se crean debido a la neuroplasticidad neuronal como puede observarse en los ictus. La CAC depende de la actividad neuronal, resulta de cambios bioquímicos complejos entre las neuronas y se puede medir. Es directamente proporcional al nivel de intensidad eléctrica producida, expresada en Hertz y registrada sobre córtex cerebral. No funciona en actividad cerebral alfa, theta o delta, que son territorio de la CIE.
De ese modo podemos evaluar fielmente la CAC a través de un EEG.
Cuando la CIE de vivos, acalla la CAC, como en estados meditativos y se conecta con el amor incondicional, se conecta con la conciencia divina.
Como hemos estado viendo a lo largo de este capítulo, cuando se activa la CAC, la CIE está inhibida. A más poderosa y desarrollada la CAC más difícil será acallarla para recibir información de la CIE. Lo inverso pasa con menores de 7 años que tienen amigos invisibles, recuerdan otras vidas o ven seres en la casa.
Preguntas sin respuestas.
Siguiendo con el tema de si la conciencia está en el cerebro o no, se han publicado dos trabajos muy interesantes. El primero, data de 1960, tras haber experimentado con unos gusanos aplanados llamados planarias. Demostró que podían aprender y recordar un estímulo condicionado, como desplazarse por un laberinto muy sencillo.
James V. McConnell, profesor asistente de psicología de la Universidad de Michigan, se planteó una pregunta más compleja: si como sabemos, después de cortar una planaria por la mitad, tanto la parte de la cabeza como la parte de la cola son capaces de regenerar la mitad que les falta, ¿qué mitad (o ninguna, o las dos) recordará lo aprendido? Para su sorpresa, las colas mostraban tanta retención del aprendizaje memorizado, y en ocasiones más, que las regeneradas a partir del segmento cefálico.
Este experimento ha sido realizado también por Levin y Shomrat y publicado en The Journal of Experimental Biology (2013) con el mismo resultado.
Se ha hecho otro experimento en el que a un grupo de pollitos a la salida del huevo les inyectaban un isótopo radioactivo para ver el desarrollo de su cerebro con el aprendizaje. Se dividen en dos grupos, uno de ellos aprende algo fácil a hacer y el otro no. El primero muestra un desarrollo del hemisferio izquierdo debido al aprendizaje respecto al grupo de control. Destruyen al primer grupo ese medio cerebro donde se calculaba se había producido el aprendizaje y vuelven a hacer las pruebas y los pollitos que habían aprendido y ahora no tenían la zona cerebral del aprendizaje, seguían haciendo el ejercicio... ¿conciencia no local?
Del mismo modo, existen casos de personas en coma desde hace meses, con Alzheimer o enfermedades mentales graves y que, teniendo el cerebro dañado, se despiertan con plena lucidez justo antes de morir para despedirse de sus seres queridos y los reconocen a todos con claridad. ¿Cómo es posible si el cerebro está dañado?
No tengo muy claro que la CIE no sea el hemisferio cerebral derecho, aunque Charbonier dice claramente que no, pero la experiencia de Jill Bolte Taylor, neuróloga y doctora en neurociencias por la Universidad de Harvard, indica unas características tan claras del hemisferio derecho que yo apuntaría a que corresponde a la CIE que está libre del filtro limitador del hemisferio izquierdo CAC).
Cerebro: dos hemisferios.
El hemisferio izquierdo, es el de la lógica, el razonamiento, la individualidad, la separatividad o dividir para entender. Se encarga de lo concreto, del procesamiento en serie, es decir, una sucesión de pensamientos encadenados por la lógica, de manera lineal que cada uno te lleva al siguiente. También es metódico, se ocupa solo del pasado y del futuro. Coge detalles de toda esa información, organiza y prioriza. La asocia con todo lo que hemos vivido en el pasado y la proyecta al futuro con todas nuestras posibilidades.
El hemisferio derecho es el de la intuición, la creatividad, el contexto, lo abstracto.
Se encarga del procesamiento en paralelo, todo al mismo tiempo, vive el presente, en un mundo de imágenes y aprende de una forma cinestésica. Es la unidad con todo, con él nos conectamos con la energía exterior y es el nosotros.
Ambos hemisferios se unen a través de una estructura que se llama cuerpo calloso que tiene más de 300 millones de axones neuronales.
La doctora Taylor, fue procesando toda la información de lo que experimentaba tras tener un ictus que le afectó al hemisferio izquierdo, liberando de su filtro al derecho, y sentía que no tenía separación de su entorno. No tenía los límites del cuerpo. Sus átomos se mezclaban con los átomos de la pared. Se sentía una con el universo hasta que se despertó el izquierdo y le hizo consciente de que tenía un problema y tenía que pedir ayuda.
Se operó dos semanas después y le quitaron un coágulo como una pelota de golf que estaba afectando el área del lenguaje. Le llevó ocho años recuperarse totalmente.
¿Quiénes somos?
El mensaje de la doctora Taylor, vale la pena
Según la doctora Taylor: “Somos el poder de la vida del universo con destreza manual y dos mentes cognitivas”.
Tenemos el poder de elegir aquí y ahora, momento a momento, cómo queremos estar en el mundo. Puedo entrar en la conciencia de mi hemisferio derecho donde estamos. Soy el poder de la vida del universo. Soy la fuerza de la vida de 50 trillones de hermosos genios moleculares que me conforman. Soy parte de todo lo que existe, o puedo elegir entrar a la conciencia de mi hemisferio izquierdo donde me
proyectaremos al mundo y más pacífico será nuestro planeta.
¿El cerebro como fuente de conocimiento y conciencia?
Los niños que nacen con anencefalia (sin cerebro), debido a la carencia de una corteza cerebral funcional generalmente son inconscientes, además de ciegos, sordos, e insensibles al dolor. Aunque algunos pacientes con anencefalia pueden nacer con un tallo cerebral rudimentario, la falta de un cerebro operativo elimina permanentemente la posibilidad de recobrar el sentido. Pueden ocurrir acciones reflejas como la respiración y respuestas a sonidos o al tacto, sin embargo, hay casos que no cumplen esos criterios y ponen ese interrogante interesante para la ciencia, ¿qué pasa en estos casos?
Noah es un niño británico que nació sin apenas masa encefálica con un 2% de función cerebral y le pronosticaron 10 días de vida y a los 4 años ha pasado a un 70% de función cerebral.
Michelle Mack, de 47 años, tuvo en su infancia retraso en el caminar y en el habla, pero a partir de una edad comenzó a desarrollar todo. De adulta, ante unos dolores de cabeza, el Dr. Jordan Grafman, jefe de la Sección de Neurociencia Cognitiva del Instituto Nacional de Salud, le hizo una resonancia magnética y vio que le faltaba casi todo el lado izquierdo del cerebro. El córtex cerebral había desaparecido en un 95%. El lado derecho de su cerebro se había reconstruido, como recableado, para compensar la función que probablemente se perdió durante un accidente cerebrovascular anterior al nacimiento. Se habían borrado estructuras importantes para el movimiento, la cognición y el comportamiento. Sin embargo, puede hablar con normalidad, se graduó en el instituto y seguramente el hemisferio derecho asumió algunas funciones que normalmente realiza el hemisferio izquierdo como el hablar y el leer.
Hay otro caso llamativo en la Universidad de Sheffield en Reino Unido. Un alumno brillante, de coeficiente intelectual de 140, acudió al doctor John Lorber por un dolor de cabeza. En la exploración del escáner, salió la cavidad craneal llena de líquido cefalorraquídeo, donde debía estar el cerebro que había sido borrado. Sin embargo, esto no le impidió licenciarse en Matemáticas.
Debido a estos y muchos otros casos aportados por numerosos científicos e investigadores se deduce que hay una actividad de la conciencia y ciertas actividades cerebrales que están fuera del cerebro y no dependen de él.
Neurogénesis y Neuroplasticidad
Cuando yo estudié medicina, las únicas células que no se recuperaban del cuerpo eran las neuronas. Los científicos creían que las neuronas morían y no se reemplazaban por otras nuevas. Desde mitad del siglo XX, se ha comprobado científicamente la neurogénesis o creación de nuevas neuronas en el cerebro. Se ha visto que existen unas células madre en el giro dentado, el hipocampo y, posiblemente, en la corteza pre-frontal, que se dividen en dos células: una célula madre y una célula que se convertirá en una neurona totalmente equipada, con axones y dendritas. Luego, estas nuevas neuronas migran a diferentes áreas del cerebro, donde sean requeridas, permitiendo de esta forma que el cerebro mantenga su capacidad neuronal. Se sabe que tanto en los animales como en los humanos la muerte súbita neuronal, por ejemplo, después de un ictus, es un potente disparador para la neurogénesis.
También se ha descubierto la neuroplasticidad, gracias a la doctora Rita Levi Montalcini. Hizo un hallazgo que le valió el premio Nobel de Medicina, el factor de crecimiento neuronal, o las neurotrofinas, que además de sustentar a las neuronas, guían a sus axones hacia las conexiones adecuadas para formar circuitos neuronales sanos y evitar la muerte celular. Estos factores de crecimiento son importantísimos para los circuitos de aprendizaje, así que, la manera de mantener el cerebro joven a pesar de la edad es aprendiendo. Murió en 2012 a los 102 años, estando activa aún.
Ver vídeo suyo. Dra Rita Levi Montalchini video: https://youtu.be/YgNOc8e6Rms
Bibliografía
7 irrefutables razones para creer en el más allá, 2012, Editorial Guy Trédaniel, Jean-Jacques Charbonier.
McConnell, J. V., Jacobson, A. L. & Kimble, D. P. (1 959) The effects of regeneration upon retention of a conditioned response in the planarian. Journal of Comparative Physiological Psychology, 52, pp. 1 -5.
Menzel, R. & Benjamin, P. R. (2013) Invertebrate Learning and Memory. Academic Shomrat, T. & Levin, M. (2013) An automated training paradigm reveals lon-term memory in planarians and its persistence through head regeneration. The Journal of Experimental Biology, 21 6, pp. 3799-381 0.
La conscience intuitive extraneuronale, 2017, Editorial Guy Trédaniel, Jean-Jacques Charbonier: “
Le mystère des experiénces de mort inminent, 2018, Editorial Leduc practique.
François Lallier.
Vídeos de interés
Dra Jill Bolte Taylor vídeo: https://youtu.be/wsvlhmdFulU
Dra Rita Levi Montalchini vídeo: https://youtu.be/YgNOc8e6Rms