La Biblioteca Universitaria de Deusto fue fundada el mismo año que la propia Universidad, 1886.
A lo largo de los primeros 100 años, la evolución de la Biblioteca estuvo de acuer-do con la concepción de la propia enseñanza universitaria.
El reto para el nuevo milenio es crear una biblioteca universitaria que, teniendo presente su historia, mire hacia el futuro y proporcione acceso a los recursos de infor-mación necesarios para producir conocimiento, para el estudio, la enseñanza, la investigación o la transmisión cultural.
Deustuko Unibertsitateko Biblioteka unibertsitatearekin batera sortu zen 1836an. Lehenengo 100 urteetan bibliotekaren garapena unibertsitateko hezkuntza ideie-kin bat zihoan.
Hurrengo milurtekorako erronka etorkizunera begira dagoen unibertsitate-biblio-teka sortzea da, bai eta ikasteko, irakasteko, ikertzeko edo kultura igortzeko beha-rrezko informazioa eskuragarri jartzea ere, beti ere, unibertsitatearen historia ahaztu gabe.
The University Library of Deusto was founded the same year as the University itself, in 1886.
Throughout the first 100 years, the Library evolved in accordance with the con-ception of university education itself.
The challenge for the new millennium is to create a university library that, while bearing in mind its history, looks towards the future and provides access to the neces-sary information resources for the production of knowledge, for study, teaching, rese-arch or cultural transmission.
Deusto: Perspectiva de futuro
Dª Nieves Taranco
Resumen
La Biblioteca Universitaria de Deusto fue fundada el mismo año que la pro-pia Universidad, 1886.
Desde el comienzo prevaleció la idea de dotar a la Universidad de una buena biblioteca, y así el fondo bibliográfico fue creciendo hasta llegar a los cerca de 700.000 volúmenes que tiene en la actualidad.
A lo largo de los primeros 100 años, la evolución de la Biblioteca estuvo de acuerdo con la concepción de la propia enseñanza universitaria.
En la década de los 80, como consecuencia del rápido incremento de alumnos y de la demanda creciente de nuevos servicios, surgió la necesidad de una reestructuración. Se desistió de mantener el sistema bibliotecario de dispersión, con bibliotecas departamentales, para volver al de concentración, con la unificación física del fondo bibliográfico y la centralización de servi-cios.
Una vez unificados fondos y servicios, el siguiente paso fue el inicio de la automatización en 1989, cuyo objetivo fue la mejora del trabajo bibliotecario, la calidad de servicios a los usuarios y la cooperación interbibliotecaria.
A lo largo de los años 90, la aplicación de la tecnología informática ha ayu-dado a la consecución de los objetivos bibliotecarios, al facilitar el crecimien-to del fondo bibliográfico y el acceso por parte de los usuarios, no sólo a dicho fondo, sino a las colecciones de otras bibliotecas.
Al final de esta década las necesidades evolucionan hacia nuevos servicios y nuevas formas de uso de la Biblioteca, acordes con la reforma en los planes de estudio universitarios.
Los problemas de espacio y la nueva concepción de biblioteca universita-ria que tiene Deusto, obligan a pensar en la creación de un nuevo edificio, posiblemente en Abandoibarra.
El reto para el nuevo milenio es crear una biblioteca universitaria que, teniendo presente su historia, mire hacia el futuro y proporcione acceso a los recursos de información necesarios para producir conocimiento, para el estu-dio, la enseñanza, la investigación o la transmisión cultural.
La Biblioteca Universitaria de Deusto: Perspectiva de futuro
La Biblioteca fue fundada el mismo año que la propia Universidad y duran-te muchos años fue la única biblioduran-teca universitaria del País Vasco. Su organi-zación ha estado condicionada por la propia historia de la Universidad.
de Jesús por la enseñanza universitaria y el interés de los vizcaínos por tener una universidad.
La Compañía de Jesús inicia en las circunstancias socio-políticas de los últi-mos decenios del siglo XIX unos proyectos de organización de estudios supe-riores y en 1881 el General de la Compañía, Padre Pedro Becks, decide a peti-ción de un grupo de bilbaínos, designar a Bilbao como sede para lo que se denomina “Colegio de Estudios Superiores” de Deusto.
Se constituyó legalmente una sociedad llamada “La Enseñanza Católica” que habría de emprender y coronar la obra material de la Universidad de Deusto. Había desaparecido la Universidad de Oñate en 1842 y hubo en la segunda mitad del siglo XIX diversos intentos de establecer una Universidad en el País Vasco: Proyecto de la Universidad Vasco-Navarra (1866 y 1868); Uni-versidad Literaria de Vitoria (1869-1873); Proyecto de UniUni-versidad Católica Viz-caína en las Juntas Generales de Vizcaya (1870).
Avanzando el año 1883 se puso la primera piedra del edificio, encargado al arquitecto D. Francisco de Cubas, de la que hoy es la Universidad de Deusto.
En el curso 1886-87, el nuevo edificio trazado junto a la ría del Nervión alberga a los primeros alumnos de Deusto.
Desde el comienzo de la Universidad prevaleció la idea de que los estu-diantes debían acostumbrarse a pensar por su cuenta, completando lo impar-tido en las aulas con lecturas y estudios de buenos libros. Esto exigía dotar a la Universidad de una buena biblioteca. Para ello se había destinado el salón más noble y central del edificio. Al estilo tradicional se recubrieron las pare-des con estanterías, con tres galerías y barandillas intermedias. No se conser-van datos sobre el origen y calidad de los primeros libros. Es muy probable que, como sucedió en ocasiones posteriores, hubiera donaciones. La Univer-sidad destinó la cantidad de 5.000 duros como gasto inicial, a la que se aña-dió anualmente otras 5.000 pesetas.
Las primeras carreras que se implantan son las de Filosofía, Derecho y Pre-paratorio de Ingeniería. Más adelante en 1918 se interrumpen los cursos de Filosofía e Ingeniería, que obliga a una mayor concentración en los estudios de Derecho, y su Facultad desde entonces fue considerada en muchos años como típica y principal de la Universidad de Deusto.
En 1916 se inician los estudios económicos y empresariales en la llamada Universidad Comercial, que anteceden en cerca de 50 años a los similares en las universidades estatales.
La primera biblioteca que comenzó a funcionar en Deusto fue la que la comunidad jesuítica tenía para el uso de los profesores.
Con anterioridad, se había organizado en un espacio contiguo a esta biblio-teca, aunque bastante más reducido, lo que se llamó Biblioteca de Profesores, para uso exclusivo de éstos.
Además de la Biblioteca, los alumnos disponían de lo que se llamaron Gabinetes de Lectura. Situados en los espacios destinados a recreos, ofrecían revistas y otras publicaciones periódicas y gráficas, que proporcionaban a los estudiantes información de actualidad y otro tipo de cultura.
Las disciplinas que constituían el fondo bibliográfico fueron Derecho, Filo-sofía y Ciencias, hasta 1928 en que dejaron de impartirse las clases de Filoso-fía, ocurriendo otro tanto con la de Ciencias en 1946.
Quedaba así la Biblioteca Central para uso prácticamente exclusivo de los estudiantes de Derecho, ya que los de Empresariales, cuyas clases comenza-ron a impartirse en 1916, tendrían con su propia entidad, su propia biblioteca en el nuevo edificio sede de la Universidad Comercial, inaugurado en 1918.
En 1932 el Gobierno de la República difunde el decreto de disolución de los jesuitas y se incauta del edificio de la Universidad que, en los años siguien-tes, es dedicado a diferentes usos.
Se reanuda la vida universitaria de Deusto en 1940.
La configuración inicial de la Biblioteca fue alterándose con el transcurso del tiempo. Al monolítico funcionamiento de la Biblioteca Central, se le fue-ron añadiendo los correspondientes a los diversos seminarios y departamen-tos que, a medida que iban contando con el local adecuado depositaron en él sus propios fondos, para una más inmediata utilización por parte de profeso-res y alumnos.
Diversificación que fue aumentando con la creación de nuevas facultades e institutos, de tal modo que, cuando en 1973 se elabora un reglamento para coordinar los servicios bibliotecarios, Deusto cuenta con más de 30 bibliote-cas departamentales.
En 1962 se establece el reconocimiento por parte del Estado Español, en virtud del Convenio con la Santa Sede, de las Universidades de la Iglesia y en 1963 la Universidad de Deusto es reconocida como tal por el Estado, con los efectos subsiguientes en cuanto a validez de los estudios en ella cursados.
Las primeras Facultades reconocidas fueron las de Derecho y Filosofía y Letras.
Sucesivamente, el Estado Español decreta nuevos reconocimientos que, bien amplían las secciones de Facultades ya reconocidas, o bien suponen la creación de nuevos centros.
(Burgos) desde 1880; y en 1971 la Facultad de Filosofía, radicada así mismo en Oña hasta 1956 y últimamente en Loyola (Guipúzcoa).
No se ha de olvidar, por otra parte, el renacer efímero de la Facultad de Ciencias (1964) ya existente en 1905, y que, tras unos años de atención a Quí-mica y Matemáticas, desembocó en los modernos estudios de Informática.
Las facultades de Filosofía y Ciencias de la Educación, Sociología e Infor-mática se establecen oficialmente en 1974, 1977 y 1979.
En 1996 se crea ESIDE (Estudios Superiores de Ingeniería de Deusto), con un nuevo edificio y las titulaciones en Ingeniería Informática, Electrónica, Telecomunicaciones y Organización Industrial.
En 1990 se realiza la fusión jurídica de los E.U.T.G. (Estudios Universitarios y Técnicos de Guipúzcoa) como un segundo campus de la Universidad de Deusto.
Junto a los centros mencionados florecen otros de diferente talante que, o bien se hallan adscritos a las Facultades afines, o son independientes de ellas y constituyen otros elementos de formación, dentro de la Universidad de Deusto, que cuenta hoy con nueve Facultades Universitarias, diversos Institu-tos y Escuelas.
En la década de los 80 se desistió de mantener el sistema bibliotecario de dispersión para volver, en la medida de lo posible, al de concentración.
En los espacios ocupados por las bibliotecas de seminarios a uno y otro lado de la Biblioteca Central, se instalaron extensas estanterías con los fondos en las nuevas salas, en una concepción unificada.
Esta reestructuración respondió a la nueva concepción de Biblioteca Uni-versitaria, tratando de reducir los problemas que planteaba la descentraliza-ción, tales como la duplicación de obras, de servicios y materiales; la necesi-dad de personal en las distintas bibliotecas departamentales, lo que suponía una inversión de presupuesto de personal inadecuado; alto coste del departa-mento de catalogación; difícil control administrativo de las bibliotecas.
La Biblioteca quedó organizada formando las siguientes secciones:
Campus de Bilbao.
Situadas en el Edificio Central:
• Letras (Filosofía, Ciencias de la Educación, Teología, Historia, Filolo-gías...).
• Derecho (Ciencias Políticas y Sociales, Derecho, Estudios Europeos, Informática).
• Estudios Vascos.
La configuración del fondo bibliográfico se organizó en relación con el carácter dual de la Universidad: por una parte la enseñanza y, por otra, la investigación: Sala de Lectura para alumnos de primer y segundo ciclo y Sala de Consulta, con acceso directo, para Profesores e Investigadores.
Dos bibliotecas altamente especializadas, la “Biblioteca Loyola” de Filoso-fía y la “Biblioteca de Teología”, se integraron a partir del año 1991 la prime-ra y a finales de 1992 la segunda.
Al igual que en el Campus de Bilbao, los fondos del Campus de San Sebas-tián se encuentran reunidos formando una biblioteca.
Como consecuencia de la unificación física del fondo bibliográfico, el siguiente paso fue la centralización de los servicios, que ha marcado un cam-bio decisivo en la historia de esta biblioteca universitaria, ya que la consoli-dación administrativa y física de recursos han aumentado la eficacia de la inversión de los presupuestos de adquisiciones y del proceso técnico, mejo-rando en gran medida la utilidad de la biblioteca.
Una vez unificados fondos y servicios, el siguiente paso fue el inicio de la automatización con el sistema integrado de gestión bibliotecaria DOBIS/LIBIS, en 1989.
A lo largo de los años 90 la informatización siguió su curso, implantándo-se paulatinamente los módulos de catalogación, adquisiciones, préstamo y consulta.
La instalación del servidor WEB de Biblioteca, con la consulta al catálogo a través de Internet (IPAC), ha sido un gran avance por la disponibilidad y por la gran calidad del programa.
La integración de la biblioteca de la Sede de San Sebastián en la red en 1998, significó un gran avance en el proceso de automatización de las Biblio-tecas U.D.
Al final de esta década, las necesidades evolucionan hacia nuevos servicios y nuevas formas de uso de la Biblioteca, acordes con la reforma de los planes de estudio universitarios. La Biblioteca deberá analizar de nuevo su misión en la Universidad.
Los problemas originados por la saturación del espacio, tanto para la co-lección como para la atención adecuada al usuario, obligan a planificar un nuevo modelo de Biblioteca que responda a las necesidades actuales de este servicio universitario. Un nuevo modelo que surja de la reflexión, de la evo-lución de los estudios universitarios y del uso de la Biblioteca.
La Biblioteca está dentro del complejo mundo de la información en la era de los ordenadores y, aunque no va a abandonar su papel tradicional de con-servación, deberá adoptar y mantener las nuevas tecnologías conforme evolu-cionan y siempre que sean útiles para alcanzar sus metas. El ritmo de los cam-bios tecnológicos ha convertido en obsoletos los conceptos de aislamiento y autosuficiencia.
La Biblioteca debe ser un servicio que haga posible a la Universidad cum-plir sus fines. Ello implica, en primer lugar, que la función de la biblioteca es proporcionar acceso a los recursos de información necesarios para producir conocimiento, ya sea para el estudio, la enseñanza, la investigación o la trans-misión cultural, y, en segundo lugar, es también trans-misión de la biblioteca hacer que sus usuarios se formen en las metodologías documentales que les den capacidad para saber qué información necesitan, cómo seleccionarla, locali-zarla, usarla y valorarla.
Una Biblioteca concebida como un centro de información y aprendizaje que permita a los estudiantes la consulta en libre acceso de una parte de la colección, constituida por obras básicas de las diferentes disciplinas, obras de referencia y publicaciones periódicas de carácter general; que ofrezca condi-ciones de estudio e investigación de acuerdo a las diferentes necesidades: ais-lamiento en carrels individuales, salas de trabajo en grupos y puestos tradi-cionales en Salas de Lectura; que aumente la superficie de servicios e instala-ciones más racionalmente; que continúe la apertura a las técnicas modernas de comunicación e información, incrementando los espacios de consulta de los nuevos soportes; en definitiva, que reafirme su papel con una gestión racional y coherente al servicio de la comunidad universitaria.
La construcción de un edificio que albergue todo el fondo bibliográfico y los distintos servicios, será la solución para configurar un centro de informa-ción universitario que gestione, mueva y distribuya un potencial de más de 700.000 volúmenes y 17.000 usuarios.
Un edificio de vanguardia en sus materiales y, sobre todo, en sus instala-ciones, cuya arquitectura recoja la imagen de modernidad, de comunicación y de irradiación cultural necesaria de cara al siglo XXI.
Un edificio cuyas características contemplen que la parte más consultada de la Biblioteca debe ser de libre acceso, lo que supone que los fondos y los usuarios se encuentren en los mismos espacios, y valoren la importancia de las relaciones entre las diferentes áreas y las comunicaciones internas, así como la circulación tanto de usuarios como de materiales.
Un edificio cuya estructuración deberá contar con diferentes áreas:
• Area de servicios: Ubicada en la planta baja, que agrupa el Control de Préstamo, Información General y Asistencia Bibliográfica.
En esta misma planta y próxima a la entrada, estarán la Sala de Exposi-ciones, Guardarropa y Cafetería, Fotocopiadoras, etc.
• Salas de Lectura para estudiantes, con una parte de la colección de libre acceso.
• Salas de Consulta para investigadores, con depósitos de libros rodeados de puestos de trabajo.
• Sala de Publicaciones Periódicas, con exposición de las colecciones en curso.
• Sala de Referencia: Información bibliográfica, servicio de acceso al docu-mento, consulta a bases de datos.
• Depósitos: Fondo antiguo, obras de menor uso, publicaciones periódicas retrospectivas.
El reto para el nuevo milenio es crear una biblioteca universitaria que, teniendo presente su historia, mire hacia el futuro.
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