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Estrategias de la guerrilla en Colombia en un escenario de acuerdos para la paz

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Estrategias de la Guerrilla en Colombia en un Escenario de Acuerdos

para la Paz

Luis Felipe Gutiérrez Ruiz Universidad de los Andes [email protected] Esta versión: 6 de Diciembre de 2013

Resumen

Actualmente en Colombia se vive una etapa de negociación entre el Estado y las FARC con el objeto de poner fin al enfrentamiento. Los resultados de dichas negociaciones son inciertos y son función de las características del conflicto, su historia y las determinaciones de las partes. En este trabajo se modela la estrategia de un grupo insurgente que sigue un patrón de guerra popular prolongada pero está negociando un acuerdo para dar terminación al conflicto. Sin embargo, el desenlace es un compromiso de paz solo en ciertas condiciones. Se comprobó que si el Estado incrementa su poder se genera un entorno propicio para que la guerrilla invierta una mayor proporción de sus ingresos en su poder político. Así mismo, un nivel bajo de poder del Estado con una valoración de la revolución suficientemente alta, aumenta proporción de los ingresos invertidos en acciones militares o ataques terroristas.

Clasificación JEL: D74; N46

Palabras Clave: Economía del Conflicto, Estrategias de Negociación, Guerrilla, FARC, Funciones de Utilidad.

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1 I) Introducción

El conflicto armado en Colombia se encuentra en un periodo de negociación entre la guerrilla de las FARC y el Estado. Existe entonces un escenario en el cual la guerrilla tiene una gama de diferentes acciones que puede tomar, cada una de ellas con diferentes resultados, y cada uno de éstos últimos con una probabilidad y una utilidad asociada a ellos. El presente trabajo busca identificar las posibles estrategias de la guerrilla en Colombia en el escenario anteriormente descrito, a partir de la utilidad que les genera cada una y las variables que las determinan. Específicamente, el énfasis del trabajo son las variables de control de la guerrilla, que para el modelo se determinaron como la proporción del gasto invertido en poder político y la proporción dedicada a lograr la revolución armada. Por medio del modelo se identifica el comportamiento de las anteriores variables los diferentes casos y escenarios, a partir de un ejercicio de estática comparativa con las variables exógenas, a saber: el poder del gobierno (fuerza del estado), los ingresos de la guerrilla y el valor (utilidad) para las FARC de lograr la revolución.

De esta manera se propone un modelo en el cual el grupo subversivo es considerado en conjunto como un individuo racional que toma en consideración la opción de una tregua definitiva. Igualmente se supone que se llega a un acuerdo irreversible al final de las negociaciones, proveniente de una variedad de posibles resultados.

El modelo desarrollado presume que la totalidad del proceso de negociación depende de variables en control del Estado, la Guerrilla o exógenas. Para determinar cuáles serían incluidas en el modelo, se realizaron dos procedimientos. En primer lugar se llevó a cabo una contextualización histórica que precisara los elementos característicos del conflicto Colombiano y en segundo lugar una revisión bibliográfica que aporte insumos a para el modelo dentro de un marco teórico de trabajos previos sobre el tema.

Éste trabajo consta de las siguientes 6 secciones: I) Introducción, II) Revisión de Literatura Relevante, III) Contexto Histórico, IV) Modelo, V) Resultados y Análisis, VI) Conclusiones y VII) Bibliografía.

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Éste trabajo pretende investigar los determinantes de las estrategias de negociación, para posteriormente observar cómo estos afectan el proceso de convenio. Uno de los trabajos que más desarrolla lo primero es el llevado a cabo por Skaperdas (2006). El autor identifica variables y desarrolla un modelo de utilidad, sin embargo no investiga estrategias de negociación, sino explora las condiciones en las cuales se desarrolla una tregua o un combate. Así mismo, Bueno de Mesquita (2011) modela las estrategias de un caso de conflicto entre dos individuos por medio de teoría de juegos y utilidades esperadas pero no discrimina entre ambos individuos ni tiene en cuenta las variables que determinan las estrategias, fuera de unos costos. De manera similar, Chang (2008) lleva a cabo una comparación de los diferentes métodos de análisis de conflictos, aunque sin entrar en detalles sobre las particularidades, causas, consecuencias o entorno del problema, limitándose a un desarrollo puramente matemático.

III) Contexto Histórico

El foco de investigación de éste trabajo es la guerrilla de las FARC, y aunque existen muchos grupos actuales o extintos que han hecho parte del conflicto, éste es uno de los más importantes, si no el más importante por su tamaño, capacidad e historia. Existen entonces características generales de las FARC que generan pautas para clasificarlo, y por lo tanto entenderlo y analizarlo.

A un nivel estratégico, que es el escenario en el cual se confrontan a escala las grandes ideas, las FARC son una guerrilla comunista (de extrema izquierda), de ideología Marxista y que luchan por la “toma de conciencia de la población” para que se den las condiciones sociales en las cuales se geste una revolución que cambie las relaciones de producción de un sistema capitalista y lo transforme en uno comunista. En contraposición se encuentra el Estado, el cual tiene el monopolio legítimo de la fuerza y lucha por la defensa de las instituciones vigentes de la democracia en la nación.

Las FARC llevan a cabo una guerra irregular, la cual se caracteriza por el uso de tácticas y procedimientos no estándares. Sus fórmulas tácticas para hacer violencia política son la violencia organizada de masas, el terrorismo y la guerra de guerrillas. Por medio de su uso,

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llamado por ellos mismos “la mezcla de todas las formas de lucha” esperan llevar a cabo un modelo de guerra popular prolongada que los lleve al poder.

Existe por lo demás otra característica de la lucha de las FARC que debe ser tomada en consideración. El conflicto no se desarrolla únicamente en el aspecto militar, existe también el político. La herencia rusa al conflicto colombiano, el partido, es imprescindible para que las victorias en un ámbito se transformen en ventajas en el otro y se logre de esta manera el objetivo revolucionario.

i) Historia de la guerrilla

La aparición de los primeros grupos guerrilleros y terroristas de izquierda se gestó alrededor de una atmósfera anticolonialista en la década de 1940 y 1950, cuyo periodo dorado se vivió durante las décadas de 1960 y 1970 gracias al apoyo de la opinión pública de los progresistas, la cual giraba alrededor de la liberación nacional y la oposición a la opresión imperialista en el tercer mundo. (Boot, 2013) No obstante, las causas revolucionarias de las guerrillas perdieron apoyo popular cuando los modelos económicos de China y Rusia fracasaron y se desmontaron a un sistema capitalista nuevamente.

El surgimiento de los grupos colombianos ocurrió después de la II Guerra Mundial durante la mejor época de la insurgencia de izquierda en el mundo, el periodo que va desde 1959 a 1979, desde la toma de poder de Castro hasta la de los Sandinistas en Cuba. (Boot, 2013). Impulsados por el ejemplo cubano, los grupos armados colombianos se crearon por motivos revolucionarios de la mano de diferentes partidos. El PCC (Partido Comunista Colombiano) generó un lazo con las FARC derivado de su relación con las previas repúblicas independientes, el ELN lo hizo con el MOEC (Movimiento Obrero Estudiantil Campesino) y el EPL era el brazo armado de los Maoístas Colombianos. Igualmente, los ejemplos en Venezuela, Guatemala, Perú y Bolivia son representaciones semejantes del mismo fenómeno. Lo significativo de estos lazos entre partidos y guerrillas en sus orígenes es que lleva a la conclusión de que éstas últimas no deben ser entendidas únicamente como la respuesta de los pueblos oprimidos por los gobiernos, sino que involucran también élites políticas marginadas y excluidas del poder, que se convierten en organizaciones revolucionarias. En un comienzo, las revueltas son la respuesta de esas élites a la exclusión

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y un intento de adquirir ese poder por medio de alianzas militares con los campesinos oprimidos. (Wickham-Crowley, 1992)

En muchos aspectos, la base de los problemas de insurgencia en Colombia fue el periodo de guerra civil entre las facciones liberales y conservadoras entre 1948 y 1957 mejor conocido como “La Violencia”. Dicho periodo de malestar perpetuo facilitó la creación de repúblicas independientes al interior del territorio nacional en diversas áreas rurales, las cuales sirvieron de núcleos para la creación de los posteriores grupos guerrilleros. (Beckett, 1999) Inicialmente, la insurgencia estuvo inspirada en el ejemplo de Fidel Castro en Cuba, y posteriormente, en el foquismo de Ernesto Guevara. Con la asistencia de Estados Unidos, Colombia llevó a cabo el “Plan Lazo”, el cual contribuyó a la erradicación de las éstas repúblicas por medio de un programa de acciones cívicas y militares. Sin embargo, las guerrillas que sobrevivieron al proceso fueron reunificadas en 1965 por tres grupos guerrilleros principales: el movimiento pro-Cubano ELN (Ejército de Liberación Nacional), las pro-Soviéticas FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) y el pro-maoísta EPL (Ejército Popular de Liberación). Más adelante, el movimiento pro-cubano M-19 (Movimiento 19 de Abril), de la corriente teórica de Carlos Mariguela fue conformado en 1970. (Beckett, 1999) Para 1968 la violencia generada por la guerrilla se había convertido en un problema endémico y, en un esfuerzo por acabar con estos grupos, el gobierno triplicó el tamaño del ejército, logrando únicamente que las guerrillas volvieran a emerger con mayor fuerza. (Castro, 2006)

ii) Procesos de Paz

En la época del narcotráfico y los carteles en auge en el país, el gobierno decidió iniciar conversaciones de amnistía con los grupos guerrilleros mientras mantenía una firme presión militar. Planteó entonces un cese al fuego con los grupos guerrilleros en 1984, de los cuales el del M-19 y el del EPL se rompieron en 1985, mientras que el ELN estuvo al margen de todo el proceso. Fue más adelante que éste último grupo, de la mano del cura católico Manuel Pérez Martínez llegó a un convenio que sentaba las bases para un acuerdo de paz en Febrero de 1998, pero su muerte en Abril del mismo año llevó a la sucesión en el mando

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de Nicolás Rodríguez Bautista, el cual no estaba interesado en las negociaciones. (Beckett, 1999)

En cuanto a los procesos de paz con las FARC, la primera experiencia es la anteriormente mencionada, en 1984 en La Uribe. El presidente Belisario Betancur firmó un acuerdo en el cual se pactó una tregua bilateral y se acordó la creación del partido político de la UP, pero dicha tregua terminó como consecuencia del fracaso de los planes de paz, que empezaron a derrumbarse con la toma del palacio de justicia por el M-19 en 1985.

Un segundo acercamiento se llevó a cabo en Caracas, y posteriormente en Tlaxcala en 1991. En aquel entonces, el ELN, el EPL, el M-19 y las FARC se sentaron a dialogar con el gobierno reunidos bajo una sola coalición llamada la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar, formada previamente en 1987. El proceso acabó en 1992, mientras se discutía el cese al fuego.

La tercera vez que se llevaron a cabo negociaciones con las FARC fue en 1998 en el Caguán. Como condición, la guerrilla impuso la desmilitarización de 42 mil kilómetros cuadrados, lo cual fue concedido antes del inicio de los diálogos. Cuando la mesa de negociación fue inaugurada, el Comandante de las FARC no se presentó, en el episodio que se conoce cómo la silla vacía. Durante el tiempo que siguió, las negociaciones se prolongaron mientras se llevaban a cabo ofensivas militares y operaciones por ambos bandos, desgastando el proceso y llevándolo a su fin cuatro años después en el 2002.

Finalmente, el último proceso es el que se lleva a cabo actualmente en la Habana, iniciado por el presidente Juan Manuel Santos, en el cual se desarrollan conversaciones a partir de una agenda previamente pactada mientras que en territorio Colombiano ambas partes continúan con sus actividades ofensivas.

Sin embargo, es necesario un análisis más minucioso de estos episodios para tener un buen entendimiento del problema. Para comprender las razones que llevaron al éxito y fracaso de los diferentes procesos de paz, y por lo tanto extraer de la historia colombiana variables que sean sustento del modelo desarrollado en éste trabajo, se tomó como base el análisis hecho por Fernando Chinchilla (2010). Según él, la razón por la cual cinco de los siete grupos de la historia reciente del país – el M-19, el Ejército Popular de Liberación (EPL), el Partido

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Revolucionario de los Trabajadores (PRT), el Movimiento Armado Quintín Lame (MAQL) y la Corriente de Renovación Socialista (CRS) – decidieron negociar un acuerdo de paz mientras que dos – las FARC y el ELN – siempre se han negado se debe, en parte a lo que define como “extremismo” y “moderación” de los beligerantes.

Dentro del contexto de una confrontación armada con un grupo beligerante, según Spears, “Un “extremista” es definido como un actor dispuesto a defender sus intereses por todos los medios, incluido el uso de las armas; el “moderado”, en contraposición, sería propenso a ceder y negociar”. (como se cita en Chichilla, 2010) Cada bando en particular, se puede calificar como uno u otro bajo determinadas condiciones. En el caso del gobierno, este es moderado cuando los suaves se imponen sobre los duros y extremista de lo contrario, mientras que para un grupo guerrillero, éste es moderado cuando los reformistas se imponen sobre los radicales y extremista de lo contrario. Para el análisis, la diferencia entre extremistas y moderados radica en que “…los primeros están dispuestos a perecer para “conquistar el poder”, mientras que los segundos están en capacidad de “desmovilizarse”, siempre y cuando la vida de sus miembros no se ponga en riesgo como resultado de este cambio, y cuando existan probabilidades razonables de supervivencia política como actor civil”. (Chinchilla, 2010)

En el caso de los grupos armados revolucionarios en Colombia, Chinchilla explica que el uso de las armas no es un indicador de radicalismo, y por lo tanto no debe ser usado cómo variable para medirlo ni explicarlo. Es más una cuestión de medios y fines. Si el uso de las armas representa un medio para llegar a un fin, y existe un cambio de condiciones que permita llegar al fin deseado por otro medio, para un moderado es plausible dejar la lucha armada. Por otro lado, el punto de vista radical mezcla los fines y los medios en una percepción según la cual el desarme es sinónimo de derrota. Lo anterior explica el proceso de desmovilización del M-19, en el cual los medios se empleaban en función del entorno, así como el caso de las FARC o el ELN, que históricamente han relacionado el fin negociado de la lucha armada con la derrota. Se explica así también el comportamiento de las FARC en los diálogos de 1991, dando como resultado las declaraciones de 1993 en las que reafirman que la lucha armada son la razón de ser del grupo: “(se recomendó)… meterse de lleno en la guerra, cancelar todas las expresiones políticas legales y apostarle a

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la fuerza de las armas”. (Pizarro en Chinchilla, 2010). Así mismo sucedió en el Caguán en el 2008, donde toda solución aceptable debía asegurar el acceso al poder de las FARC, o sería considerado fracaso militar. En palabras de Alfonso Cano “Esta negociación es exitosa si concluye en un gobierno de coalición en donde nosotros representemos por lo menos el 50% de ese gobierno”. (Zuluaga en Chinchilla, 2010)

Según Chinchilla, si los medios son diferentes a los fines, es posible para un grupo guerrillero “continuar “la lucha” en un nuevo contexto, y con nuevas estrategias”, pero aunque es una condición necesaria, no lo es suficiente. Los diálogos con el PRT en 1998 sirven de ejemplo, ya que aunque el grupo cumplía con ésta primera condición, no se podía asegurar que los diálogos condujeran a una negociación exitosa dado el entorno desfavorable del momento: “durante la segunda mitad de los años ochenta fueron asesinados entre 2000 y 2500 miembros de la Unión Patriótica”, (LeGrand en Chinchilla, 2010). De lo anterior es posible inferir que un entorno favorable, que genere certeza sobre la supervivencia de los miembros de los grupos beligerantes después de un acuerdo, es esencial para el éxito del mismo.

De igual manera, el autor también expone que la disposición a negociar derivada de la separación de medios y fines no es suficiente si las negociaciones no incluyen “mecanismos de concertación” (Chinchilla, 2010), cómo en el caso de los acercamientos con las FARC en 1984 en La Uribe, en donde se propuso la generación de un acuerdo sin diálogo nacional, impositivo y poco cedente.

Por otra parte, Chinchilla reconoce la existencia de dos condiciones indispensables para que se entable un proceso de paz: los grupos guerrilleros deben reconocer al adversario y aceptar el principio de negociación. Para el caso de las FARC, en Octubre de 1988 y cómo parte de la CGSB, se declararon favorables al diálogo y más adelante en Enero de 1991 anunciaron su disposición a negociar, demostrando un avance ya que por primera vez reconocían al gobierno como actor político. En aquel entonces el proceso no tuvo éxito porque las FARC rechazaron los requisitos del gobierno y las calificaron de “exigencias de rendición”, pero se logró un avance necesario. De esta manera se obtuvo de las FARC la aceptación, más no la aplicación, del principio de negociación.

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En relación a lo anterior, varios casos de fracaso en procesos de paz se dan por la inexistencia del mencionado principio de negociación, el cual es observable de la siguiente forma: si existe, entonces “la estrategia de guerra varía en función de las dinámicas de una negociación” (Chinchilla, 2010), lo que implica que se negocia para cambiar la forma de lucha de las armas a la política. Si por el contrario no existe, la “negociación se usa como una dinámica de guerra” (Chinchilla, 2010) y no es más que una táctica de la misma que no pretende acabarla sino fortalecerla. Para el modelo que se desarrolla en éste trabajo se supone la aceptación del principio de negociación, basando el supuesto en el cambio en la cúpula de las FARC y en los mandos, que pueden haber disminuido el extremismo en la última década, y el cambio en el entorno Colombiano y la percepción del mismo, que favorecen la disminución de la incertidumbre. Sin embargo, en el modelo se varía el valor que la guerrilla le otorga a la continuación del conflicto como una medida de extremismo, ya que si éste es mayor a cualquier valor de un posible acuerdo, el estado del mundo en el que no se pacta el fin del conflicto siempre es preferible al estado en el cual se pacta y se exhibe la dominación de la facción radical en las decisiones del grupo subversivo.

Para finalizar, la última variable importante a considerar en los procesos anteriores de desmovilización es la cohesión interna, la cual es función del control financiero o estratégico de una facción sobre otra en un grupo (sean moderados o extremistas), que lleven a una a imponerse sobre la otra interiormente, sin embargo, para el propósito del presente trabajo se consideran a las FARC como un individuo consistente internamente, aunque sí se modela su variabilidad al extremismo.

IV) Modelo

A continuación se enuncian y describen las variables de control, variables exógenas, variables endógenas y el problema de maximización que conforman el modelo.

i) Variables de Control

Las variables de control del modelo son aquellas sobre las cuales tiene capacidad de decisión la guerrilla, y son por lo tanto las que ellos pueden modificar de acuerdo a su estrategia. Dado que se supone que los planes de la guerrilla de llegar a un acuerdo no se conocen, éste grupo de variables permite inferir las intenciones del grupo guerrillero

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tomando decisiones racionales de acuerdo al estado de las variables exógenas y de las funciones del modelo. De ésta forma, las variables de control son las siguientes.

Proporción del ingreso de la guerrilla dedicada a incrementar el Poder Político.

Proporción del ingreso dedicada a lograr la Revolución (Ataques terroristas, Acciones Militares, etc.), donde .

Aunque los ataques terroristas y pueden tener un efecto sobre el poder político, o el poder político es necesario para llegar a la revolución, por simplicidad se suponen independientes entre sí. Así mismo, la primera proporción puede verse cómo la inversión en campañas, partidos políticos, apoyo público o de incremento de la base popular y la segunda como poder militar, municiones, logística, ataques terroristas y operaciones de guerra contra el ejército.

ii) Variables Exógenas

Las variables a continuación se consideran constantes en un principio, pero son las que se utilizan posteriormente para hacer estática comparativa y encontrar los resultados del modelo. A medida que las siguientes variables aumentan o disminuyen, los resultados del modelo, los valores de las variables de control y las estrategias cambian.

Poder del Gobierno (Fuerza del Estado)

El poder del gobierno representa la fuerza de las instituciones legales nacionales, la presencia del gobierno y del estado en la nación y la legitimidad de la fuerza pública en el territorio nacional. La fuerza del estado va de la mano con la capacidad de defensa del mismo contra los grupos insurgentes.

Valor de la Revolución (Utilidad para la guerrilla de alcanzar la revolución)

La utilidad que la revolución le genera a la guerrilla es mayor a la que le genera cualquier otro estado o resultado posible. Al ser éste el objetivo del grupo, cualquier otro estado del mundo implica una utilidad menor.

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La utilidad para la guerrilla de llegar un acuerdo depende de qué tan adecuado le resulte éste, y de la cantidad de demandas y concesiones que haga el gobierno en su favor. Entre más poder tengan en las negociaciones, más provechoso les será el arreglo si se llega a pactar. Sin embargo, las condiciones de autoridad que le permiten a la guerrilla el dominio de los diálogos y la capacidad de imponer sus condiciones ante el gobierno no varían en periodos cortos de tiempo en comparación con la duración de las negociaciones, por lo tanto se suponen constantes. De igual forma, los términos de los acuerdos pueden ser independientes de las acciones militares que se desarrollen en el campo, lo que no implica que no afecten la probabilidad de que se llegue a él.

En otras palabras, el valor del acuerdo puede suponerse exógeno porque depende de condiciones no variables en el corto plazo y tanto el gobierno como la guerrilla tienen una idea de qué tanto pueden forzar sus agendas y qué tanto deben ceder en un eventual acuerdo, de manera que los términos del mismo pueden verse como predefinidos en un rango, al igual que su utilidad.

Valor de seguir con el conflicto (utilidad) para la guerrilla en caso de no haber acuerdo.

Es importante definir cómo la continuación del conflicto, no necesariamente como la derrota de la revolución, sino cómo la utilidad de las posibilidades que se crean a partir de no llegar a un consenso con el gobierno. El valor de puede usarse como una medida del radicalismo de la guerrilla: si es muy alto, disminuye el atractivo de llegar a un acuerdo y hace que sea más preferible continuar el conflicto (incorpora la noción de mezclar los fines con el medio armado de llegar a ellos), por el otro lado, si es muy bajo, el atractivo de pactar un acuerdo aumenta.

Para concluir la enunciación de las variables exógenas es importante reconocer que el narcotráfico hace parte esencial del conflicto colombiano y de la financiación de los grupos insurgentes, más sus efectos en la distribución de los ingresos representados en las proporciones, así como en las demás variables del modelo, no se van a tener en cuenta.

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Tanto las variables de control como las exógenas son insumos de las variables endógenas, que a su vez son funciones. A continuación se describe su comportamiento.

Participación Política P(u)

La participación política se entiende como el valor presente de la presencia de las FARC en el Estado y la política del país dado que se llegase a un acuerdo. Simboliza la cantidad de poder a la cual tendrían acceso por las vías constitucionales en los cargos de elección popular y en condición de funcionarios públicos después de lograr un convenio. Es un valor presente o esperado dadas las condiciones especiales en cada momento de las negociaciones, y aumenta con la inversión de la guerrilla en poder político.

Poder de Negociación (Bargaining Power)

El poder de negociación de la guerrilla es función de la cantidad de ataques terroristas así como de su poder político. Al aumentar el poder político de la guerrilla (representado en respaldo popular) aumenta . El hecho de representar los intereses del pueblo, y que el pueblo lo manifieste, es lo que más le otorga a la guerrilla poder de negociación.

En segundo lugar, entre mayor sea la cantidad de ataques militares y terroristas, mayor capacidad de coerción y amenaza le generan a la población y al estado para doblegarse a sus imposiciones y forzar su agenda. Dado que el objeto terrorismo es enviar un mensaje, en el caso de las FARC tratan de demostrar la incapacidad del estado para defender sus instituciones y proveer seguridad, de manera que la función de la amenaza es obligar al gobierno a ceder.

Sin embargo, es importante entender la diferencia entre el poder de negociación que se obtiene por medio de coerción, al que se obtiene por medio de la persuasión. Como el efecto del poder militar se materializa en la imposición sobre el estado por parte de los insurgentes, ésta vía es mucho menos eficiente que una situación en la cual el apoyo popular sea el que genere una posición más favorable a la guerrilla. En otras palabras, el poder de negociación crece en mayor medida si es respaldado por el apoyo popular, generado a su vez por el poder político, que si es generado por imposiciones beligerantes.

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Si es el pueblo el que está del lado de la guerrilla, no existe una mejor herramienta que ésta para ganar poder de negociación.

Por último, la importancia del poder de negociación radica en que, si los términos del acuerdo le favorecen a la guerrilla y el valor del acuerdo es alto para ellos, es más probable que simultáneamente los términos no resulten tan favorables para el gobierno. De ser así la guerrilla, a través de su poder de negociación, puede forzar la firma de dicho acuerdo favorable imponiendo su agenda y ejerciendo un poder de coerción. Dicho efecto se observa más adelante en la probabilidad de llegar al acuerdo.

Probabilidad de Revolución

En cualquier momento del conflicto y durante la negociación, existe una probabilidad estrictamente mayor a cero de que se logre la revolución. A menos que se retire uno de los oponentes, por disparejas que sean las condiciones, siempre existe así sea una mínima probabilidad de victoria para el más débil. La consideración es aún más a lugar si se tiene en cuenta la lógica de la guerrilla, que ideológicamente están convencidos en su racionalidad de que siempre hay probabilidades de victoria y todo el esfuerzo se encamina a generar las condiciones propicias, o sea a aumentar dichas probabilidades.

Ya que por definición, en el caso particular del conflicto, la revolución es una victoria armada, entre mayor sea la proporción del ingreso dedicada a su ejecución , mayor será la probabilidad de revolución. El efecto se considera sobre solamente porque se trata de una victoria armada en una guerra, y aunque no se tenga u, que también influye, siempre se puede despejar en términos de r, la que por definición afecta directamente. De la misma forma, entre mayor fuerza tenga el estado, menor posibilidad tiene la guerrilla de derrotarlo y menor es la probabilidad de que se logre la revolución.

Por construcción, la función de probabilidad de revolución disminuye con un incremento en la fuerza del estado. Así mismo, se suponen rendimientos marginales decrecientes para el efecto de en . Es así como se captura el efecto de la proporción del ingreso dedicada al

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poder político en dicha probabilidad: para valores muy grandes de , el aumento de una unidad en ésta variable incrementa muy poco porque ya es muy baja y al hacerlo se disminuye más, y representa el hecho de que la revolución está alejándose de la gente. En otras palabras, está distanciándose de las causas populares que la sustentan.

Probabilidad de un Acuerdo , si y entonces

La probabilidad de un acuerdo representa la posibilidad de que se logre pactar el fin del conflicto. Está determinada por la voluntad de las partes de llegar a un convenio en los términos que se definan en el mismo y que pueden resultar más aceptables para uno de los bandos que para el otro. Ya que el objetivo de las negociaciones en cada lado es lograr el mayor beneficio, existen incentivos en cada uno para generar un entorno que aumente las posibilidades de firmar el acuerdo si el acuerdo es más favorable a su posición, y de que las disminuya en el caso contrario.

En ese orden de ideas, la probabilidad de llegar a un acuerdo aumenta con la participación política esperada de la guerrilla . Entre más respaldo popular goce la guerrilla, mayor participación política puede esperar por medios constitucionales, de manera que si en los términos del acuerdo se asegura que el terreno ganado en opinión pública se va a ver reflejado en poder político al terminarse el conflicto (si es alto para la guerrilla), un aumento en conlleva a un incremento en .

Igualmente, entre mayor sea el poder de negociación ( ) de la guerrilla, existen mayores probabilidades de llegar a un acuerdo. En otras palabras, si la guerrilla está interesada en aumentar , es un indicio de que sus intereses son los de llegar al fin del conflicto por medio de un acuerdo, y usan la armas para llegar a él, lo cual no se daría en el caso en que todo el gasto fuera asignado al poder militar, ya que crece más con que con Por otro lado, el efecto directo en por causa de es negativo, en otras palabras, el hecho de que se aumenten las acciones militares durante las negociaciones es una señal negativa de que la guerrilla está dispuesta a llegar al fin del conflicto y se percibe por parte del gobierno como un gesto de mala voluntad, lo que hace que baje la probabilidad de pactarse un acuerdo.

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Puesto que el poder de negociación es función creciente del poder político y del poder militar , y la participación política esperada también es función creciente de , la probabilidad de llegar a un acuerdo es una función que aumenta con la proporción del ingreso de la guerrilla dedicada a incrementar el poder político .

Sin embargo, el efecto de en es positivo por un lado, pero negativo por otro: incrementa BP e indirectamente incrementa , pero directamente lo disminuye. Si se considera el efecto asilado de en la probabilidad de llegar a un acuerdo dejando constante, el efecto es positivo, dado que el aumento en el poder de negociación hace que suba más de lo que directamente la disminuye. Pero de y se desprende que aumenta más con que con por lo tanto, un aumento en es una disminución de igual magnitud en , y aunque aisladamente incremente , el efecto agregado al restarle a es negativo, de manera que .

iv) El Problema:

Una vez descritas las variables, el objetivo de la guerrilla se expresa como la maximización de la utilidad dados los rubros entre los cuales pueden distribuir su ingreso. La función de utilidad es la siguiente:

La función representa el valor a maximizar por la guerrilla en el momento de la negociación, entendido como el valor esperado de los retornos (utilidades) de todos los escenarios posibles. En donde:

Valor del Conflicto (utilidad) para la guerrilla (Utilidad Esperada)

Es importante tener en cuenta que dado que es el resultado con mayor utilidad, el valor a maximizar no puede exceder el valor de .

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En ese orden de ideas, la función de maximización de valor es una ponderación entre la utilidad de dos estados del mundo: por un lado, el caso en que se llega a un acuerdo, y por otro, en el que no. La ponderación se hace por medio de la probabilidad de que se dé dicho acuerdo, y ya que es un valor entre cero y uno, el valor de la función de maximización oscila entre la utilidad esos dos estados.

Pasa lo mismo con la utilidad del estado del mundo en que no hay acuerdo. En dicho estado hay dos posibilidades: puede que se logre la revolución o puede que no, representadas por y respectivamente. La ponderación funciona igual que en el caso anterior, sólo que ahora se realiza por medio de la probabilidad de lograr la revolución. Por último, también como en el anterior caso, el valor del estado del mundo en el que no hay acuerdo oscila entre el estado en que hay revolución y el estado en que no.

V) Resultados y Análisis

La guerrilla maximiza su función de utilidad cuando toma la decisión de asignar y distribuir sus recursos, de manera que a continuación se observa el comportamiento de las variables de control en diferentes situaciones. Así mismo, se hace estática comparativa para ver el efecto de cambios en y .

Derivadas de Primer Orden: La condición de primer orden es:

Dado que , y es necesario que sea positivo para que se cumpla la igualdad. En ese escenario es condición necesaria que De ser así,

Esto es posible porque a valores muy pequeños de , tiende a ser grande y tiende a disminuir.

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De esta manera, en un escenario del conflicto en el cual el valor del acuerdo para la guerrilla no sea menor al valor de continuar en el conflicto, existe un estado en el cual el grupo no tiene incentivos para modificar su asignación de recursos si en ese estado hay un máximo, o tiene incentivos para aumentarla o disminuirla si ese estado es un mínimo. El hecho de que implica que el grupo guerrillero no es radical y, en alguna medida, los fines son diferentes a los medios. En consecuencia, en caso de que el estado mencionado sea un máximo, hay un grado de separación entre los fines y los medios que permiten que el uso de las armas no se conciba como un imposible, sino que para un exista una salida negociada.

En ese orden de ideas, la condición para que la función sea cóncava y se presente un máximo en el punto anterior es:

La condición se cumple para todos los casos si , o

lo que es lo mismo:

El lado izquierdo de la ecuación es positivo para todos los valores de , pero a medida que crece, tanto el numerador como el denominador lo hacen, entonces el efecto agregado depende del término que aumente más rápido. De la misma forma, el lado derecho también es positivo, pero a medida que aumenta, tanto el numerador como el denominador disminuyen, por lo tanto, el efecto agregado depende del que disminuya más rápido también. Existen por lo tanto diferentes situaciones, en las cuales las características del conflicto son las que determinan si para todo el estado de la función en es un máximo, un mínimo, o si existen condiciones sobre que vuelvan un punto un máximo o un mínimo.

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Si el valor de la función de maximización presenta un máximo en independientemente del valor de , se debe cumplir la ecuación anterior para todo , para que sea un mínimo la relación debe ser inversa, y para que se impongan condiciones sobre se debe dar que

O por el contrario,

Así mismo, se tiene que todas las funciones son continuas en en , pero para que exista un caso con las condiciones propuestas, debe existir

Y dependiendo de si , existirá un máximo o un mínimo, dependiendo a su vez del comportamiento de las demás funciones involucradas. Sin embargo, si se llega a dar el caso de que , entonces el estado de la función de maximización en es un máximo. Resultados 1.1

1) Dado que el valor de la revolución es más alto que el valor de continuar con el

conflicto , si entonces

y una solución de esquina se genera.

Prueba: Si

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Dado que la función a maximizar es:

Entonces existen incentivos para que .

Como , entonces , maximizan

y minimizan .

Éste es el caso en el cual la facción dominante en el grupo guerrillero es la radical, de manera que pueden ser catalogados en conjunto como extremistas. En el escenario descrito, el medio de lucha armada para llegar a un determinado fin se convierte en un fin en sí mismo, y si no se logra el triunfo armado derrotando militarmente al estado no se considera victoria. El reflejo de lo anterior es la baja valoración del acuerdo, ya que sean cuales sean sus términos, siempre es preferible continuar con el conflicto así la probabilidad de lograr la revolución sea muy baja.

Ahora se modela el caso en que el grupo, aunque es extremista, reconoce al adversario y reconoce, aunque no aplica, el principio de negociación:

2) Dado que el valor de la revolución es más alto que el valor de continuar con el conflicto , si y entonces

y una solución de esquina se genera.

Prueba: Si

Y si

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19 Dado que la función a maximizar es:

Entonces existen incentivos para que . Pero como

, entonces se debe escoger entre una de las dos. Sin embargo, si y , es preferible para la guerrilla maximizar , que sólo depende de ellos, a maximizar

, ya que el gobierno interviene en la decisión de éste último valor. Por lo tanto, como

entonces , maximizan .

Es el mismo caso en el cual las FARC, por medio de Alfonso Cano, expusieron que un acuerdo sólo sucedería si las FARC obtenían por medio de la negociación una representación de por lo menos la mitad del gobierno resultante. La diferencia respecto al caso anterior está en que ahora el adversario es reconocido y el acuerdo es tenido en cuenta como posibilidad, aunque solo es viable si equipara el valor de la revolución. Por el otro lado en el caso anteriormente estudiado, se desestimaba cualquier acuerdo fueran cuales fueran los términos, de manera que se evidencia una desvinculación entre los fines y los medios.

Resultados 1.2

1) Como el valor de la revolución es más alto que el valor de continuar con el conflicto , entonces la participación del ingreso de la guerrilla dedicada a incrementar su poder militar tiene un efecto menor en la función de maximización a medida que el poder del Gobierno aumenta:

A partir de lo anterior, para cualquier nivel de cuando el poder del gobierno ( aumenta, el efecto de una unidad adicional de (recursos invertidos en poder militar) en la función de maximización disminuye. Esto se puede ver como una disminución del poder de decisión de la guerrilla en el valor del conflicto. Entre mayor sea el poder del estado y la fuerza de sus instituciones, menos impacto tiene un aumento del poder militar de la guerrilla en lo que puedan lograr, y la utilidad asociada a ello. Al ver que toda la ecuación

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está multiplicada por , se deduce que la magnitud del efecto de S en un cambio en r es directamente proporcional a la importancia de la revolución para la guerrilla, ya que tanto como hacen parte del estado del mundo en que no se logra un acuerdo, y la diferencia entre ellas representa la brecha entre ganar y seguir luchando. De ésta forma, si el valor de la revolución es muy alto, un aumento en S hace un gran impacto en la utilidad de un grupo guerrillero, pero si por el contrario son extremistas para los cuales es muy valioso con respecto a y , entonces la disminución en sus probabilidades de victoria por el aumento en no genera un cambio tan grande en su utilidad.

2) La participación del ingreso de la guerrilla dedicada a incrementar su poder militar

tiene un efecto mayor en la función de maximización a medida que el Valor de la Revolución aumenta:

El aumento en el efecto de sobre cuando aumenta se explica más fácil analizando por separado los dos términos de la ecuación. El primero de ellos, es el cambio que genera en la probabilidad de lograr la revolución por la probabilidad del estado del mundo en que no hay acuerdo, de manera que el efecto agregado total incorpora el cambio marginal de la utilidad cuando VR aumenta para el estado del mundo en que no hay acuerdo. En palabras más sencillas, éste primer término hace alusión al efecto adicional y directo que tiene en la utilidad al acercar la distancia entre la función de maximización y el valor . Por otro lado, el segundo término explica el efecto de refuerzo que tiene un aumento en VR en incentivar a que no se logre el acuerdo. De ésta manera el efecto indirecto resultante es que a medida que aumenta , un aumento en r acerca la función hacia un estado del mundo en que no hay acuerdo y cuya utilidad esperada se ve incrementada por causa del aumento en .

Para la guerrilla, un aumento en el valor de la revolución hace que la utilidad esperada de no llegar a un acuerdo aumente, y en consecuencia causa que un aumento en la probabilidad de llegar a la revolución (causado por un aumento en r) contribuya a acercarse en mayor medida a una revolución, la cual es más valorada que antes. Entonces, ya que la

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utilidad de no llegar a un acuerdo aumenta más con r, la disminución de (la probabilidad de llegar al acuerdo) que se genera simultáneamente también comprende más beneficios que antes (se crean mayores incentivos para no pactar el acuerdo).

3) El cambio en la proporción del ingreso invertida en poder militar ante un cambio en la fuerza del gobierno no es necesariamente constante, y depende de la concavidad de la función de maximización evaluada para cada .

Para demostrarlo, se obtiene la derivada implícita así:

Como ya se tiene tanto el numerador como el denominador, la ecuación queda de la siguiente manera:

Se sabe que ,

es positivo, entonces, para que la función sea cóncava y sea

negativo, debe ser negativo:

De esta forma, si la función es cóncava en , un aumento en produce una disminución en . Así mismo, las condiciones para que

sea positiva o negativa son las

mismas condiciones para que lo sea. Si =0, es cóncava y por lo tanto se encuentra en un máximo, es negativo y un aumento en genera una disminución en . Para efectos prácticos, en un escenario en el cual el estado y el ejército se fortalecen en el conflicto, el óptimo en el cual se encontraba la guerrilla en cuanto a la asignación sus

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recursos ya no lo es más, y el terreno ganado por el gobierno en el enfrentamiento armado vuelve más lejana la posibilidad de lograr la revolución y por el contrario crea incentivos para que la guerrilla considere en mayor medida pactar un acuerdo.

4) El cambio en la proporción del ingreso invertida en poder militar ante un cambio en el valor de la revolución no es necesariamente constante, y depende también de la concavidad de la función de maximización evaluada para cada .

Para demostrarlo, se obtiene la derivada implícita así:

Como ya se tiene tanto el numerador como el denominador, la ecuación queda de la siguiente manera:

Se sabe que , es negativo, entonces debe tener el signo contrario a :

De esta forma, si la función es cóncava en , un aumento en produce un aumento en y viceversa en el caso contrario. Así mismo, las condiciones para que sea positiva o negativa son las contrarias para que lo sea. Si =0, es cóncava y por lo tanto se encuentra en un máximo, es positivo y un aumento en genera un aumento en .

En el caso de un grupo guerrillero que por algún motivo exógeno, como por ejemplo una profunda recesión económica o un cambio de cúpula y de mandos a gran escala, vea aumentado su valor de la revolución, ve por ende aumentado el valor que le genera no

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llegar a un acuerdo. Si la probabilidad de llegar a un acuerdo y la probabilidad de lograr la revolución se mueven en direcciones opuestas conforme aumenta el poder militar, entonces un aumento en el valor de la revolución genera incentivos para que el grupo guerrillero se mueva hacia el estado del mundo en que no hay convenio, y al hacerlo, aumenta la utilidad esperada para ese estado del mundo.

VI) Conclusiones

El conflicto armado en Colombia ha tenido en su historia reciente siete grupos armados insurgentes, de los cuales cinco han negociado salidas al conflicto y dos, el ELN y las FARC, nunca lo han podido hacer. Sin embargo, a lo largo de la historia, se han intentado cuatro acercamientos con ellos para desarrollar un acuerdo y así poner fin al enfrentamiento. Tres de los cuatro han fracasado, y el cuarto se está llevando a cabo actualmente en la Habana. La historia de la guerrilla y de las negociaciones deja lecciones sobre las posibilidades de éxito y los motivos de los fracasos, así como ejemplos de convenios que se lograron pactar en circunstancias particulares. A partir de éste análisis histórico y de una revisión bibliográfica, se logró extraer las variables importantes que se convirtieron posteriormente en insumos y se identificaron las que debían ser descartadas. Finalmente, se construyó un modelo que acapara las variables determinantes, refleja las relaciones entre éstas y permite determinar la estrategia de los grupos armados en un escenario de negociaciones de paz para el caso de Colombia.

Entre los factores más importantes que históricamente han determinado el resultado de las negociaciones, la literatura señala el extremismo de los grupos guerrilleros como una de los más decisivos. Si los grupos armados revolucionarios buscan sus fines por medio de las armas porque consideran que es la mejor (o la única) manera de alcanzarlos, pero al cambiar las condiciones y el contexto pueden dejar ese medio por otro para alcanzar el mismo fin se consideran moderados. Al analizar a través de ésta perspectiva los casos de éxito y fracaso de procesos de negociación que se han llevado a cabo en Colombia, en todos los casos de éxito se evidencia un bajo extremismo de los grupos, mientras que en los fracasos se evidencia lo contrario. Los radicales no consideran una victoria si no es por la

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vía armada y entrelazan los fines y los medios, de manera que abandonar el medio conllevaría a renunciar a un fin: “se pierde si no se gana y se gana cuando los otros pierden”. (Chinchilla, 2010). En el modelo se llegó a los mismos resultados, y se comprobó que si el valor que se le otorga a la continuación del conflicto es superior a la utilidad del acuerdo, entonces el grupo guerrillero no considera la opción de pactar un convenio, la probabilidad de llegar a él es entonces muy baja y por el contrario se maximiza la probabilidad de alcanzar la revolución, y puede percibirse cuando los grupos inviertes todo su ingreso en poder militar, y si se llevan a cabo conversaciones, éstas son parte de una estrategia de guerra y no una fórmula considerada plausible para acabarla. Es el caso en Colombia de las FARC en las negociaciones de 1991 en México y Venezuela, de La Uribe en 1984 y del ELN en todos sus acercamientos con el gobierno.

En 1998 en el Caguán otro de los determinantes de éxito y condición necesaria para un desenlace negociado del conflicto fue alterado. Por primera vez en la historia, las FARC reconocieron al estado como actor y aceptaron el principio de negociación, pero no se acogieron a los términos del acuerdo y exigieron ser por lo menos el 50% del gobierno. En otras palabras, exigían un valor del acuerdo semejante al valor de la revolución. Se demostró que sólo en ese caso podía haber ocurrido que la proporción del ingreso dedicada al poder político aumentara, ya que para cualquier otro valor del acuerdo, la guerrilla invertiría todos sus ingresos en poder militar. Como era de esperarse, las condiciones inalcanzables exigidas por las FARC llevaron a que los diálogos no funcionaran y se siguió con el conflicto con una proporción muy grande de sus ingresos dedicada al poder militar. Con el paso del tiempo y durante los siguientes años, lejos de disminuir, ésta proporción fue cada vez mayor.

No obstante, la respuesta del gobierno de Uribe ante el fracaso de los diálogos con Pastrana fue impulsar un aumento en la fuerza del estado, de las instituciones y del ejército. Se descartó la opción de las negociaciones y se libró una guerra en la cual se dieron de baja o se capturaron muchos de los miembros del secretariado, jefes y figuras importantes de la guerrilla de las FARC. El cambio de cúpula y la llegada de “nuevas generaciones” a los mandos, para las que el comunismo por medio de la revolución armada no es la única vía posible y admisible de cambio, pueden haber ocasionado una disminución en el valor de la

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revolución para el grupo guerrillero con respecto al que se tenía anteriormente en las otras negociaciones. Se demostró entonces que si las FARC estaban asignando eficientemente la proporción del ingreso dedicada al poder militar y se ubicaban en un máximo de la función de maximización, ante estos cambios en la fuerza del estado y el valor de la revolución se generaban incentivos para cambiar de estrategia y maximizar la probabilidad de llegar a un acuerdo.

En ese contexto se comenzaron las negociaciones que se llevan a cabo con el presidente Santos en la Habana. Por lo tanto, para determinar si estrategia de la guerrilla es maximizar la probabilidad de llegar a un acuerdo, se debe ver si las FARC están aumentando la proporción del ingreso dedicada al poder político o si por el contario están aumentando la dedicada al poder militar. En el caso en que estén incrementando la primera, lo cual es observable, necesariamente se debe seguir que estén disminuyendo la segunda, y el número de ataques terroristas, acciones militares y demás operativos se debe ver disminuido. De ser el caso, implicaría que las FARC han bajado su nivel de extremismo y puede que sean lo suficientemente moderados como para pactar un fin del conflicto: “De más está decir que… las probabilidades de éxito de un proceso de paz aumentan cuando los moderados prevalecen sobre los extremistas” (Chinchilla, 2010)

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Referencias

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