1. Degradación
del suelo.
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Causas principales.
- Consecuencias:
desertización.
- Medidas de ayuda y
prevención.
- Cuadro resumen.
- Causas principales.
- Consecuencias más
destacadas.
- Actuaciones frente al
problema.
1. Degradación
del suelo.
Estamos acostumbrados a considerar al suelo, que normalmente llamamos tierra, como algo muerto, donde podemos colocar, acumular o tirar cualquier producto sólido o liquido que ya no nos es de utilidad o que sabemos que es tóxico.
Cuando en el suelo depositamos de forma voluntaria o accidental diversos productos como papel, vidrio, plástico, materia orgánica, materia fecal, solventes, plaguicidas, residuos peligrosos o sustancias radioactivas, etc., afectamos de manera directa las características físicas, químicas y de este, desencadenando con ello innumerables efectos sobre seres vivos.
La destrucción y el deterioro del suelo son muy frecuentes en las ciudades y sus alrededores, pero se presentan en cualquier parte donde se arroje basura o sustancias contaminantes al suelo mismo, al agua o
al aire.
además de dar origen a mal olor y gases tóxicos, al filtrarse a través del suelo en especial cuando éste es permeable, (deja pasar los líquidos) contamina con hongos, bacteria, y otros microorganismos patógenos (productores de enfermedades), no solo ese suelo, sino también las aguas superficiales y las subterráneas que están en contacto con él, interrumpiendo los ciclos biogeoquímicos y contaminado.
Por ello es fundamental no destruir ni deteriorar el suelo, sin embargo el suelo puede destruirse por fenómenos naturales como son: la erosión producida por el viento o el agua, los incendios forestales.
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Causas principales.
La mayoría de los procesos de pérdida y degradación del suelo son originados por la falta de planificación y el descuido de los seres humanos. Las causas más comunes de dichos procesos son:
Erosión: La erosión corresponde al arrastre de las partículas y las formas de vida que conforman el suelo por medio del agua (erosión hídrica) y el aire (erosión eólica). Generalmente esto se produce por la intervención humana debido a las malas técnicas de riego (inundación, riego en pendiente) y la extracción descuidada y a destajo de la cubierta vegetal (sobre pastoreo, tala indiscriminada y quema de la vegetación).
Contaminación: La contaminación de los suelos se produce por la depositación de sustancias químicas y basuras. Las primeras pueden ser de tipo industrial o domésticas, ya sea a través de residuos líquidos, como las aguas servidas de las viviendas, o por
contaminación atmosférica, debido al material articulado que luego cae sobre el suelo.
Expansión urbana: El crecimiento horizontal de las ciudades es uno de los factores más importantes en la pérdida de suelos. La construcción en altura es una de las
alternativas para reducir el daño.
Agentes: Cuando en el suelo depositamos de forma voluntaria o accidental diversos productos como papel, vidrio, plástico, materia orgánica, materia fecal, solventes,
plaguicidas, residuos peligrosos o sustancias radioactivas, etc., afectamos de manera directa las características físicas, químicas y
de este, desencadenando con ello innumerables efectos sobre seres vivos.
Plaguicidas: La población mundial ha crecido en forma abismante en estos últimos 40 a 50 años. Este aumento demográfico exige al hombre un gran desafío en relación con los recursos alimenticios, lo cual implica una utilización más intensiva de los suelos, con el fin de obtener un mayor rendimiento agrícola.
En agricultura, la gran amenaza son las plagas, y en el intento por controlarlas se han utilizado distintos productos químicos.
Son los llamados plaguicidas y que representan también el principal contaminante en este ámbito, ya que no sólo afecta a los suelos sino también, además de afectar a la plaga, incide sobre otras especies. Esto se traduce en un desequilibrio, y en contaminación de los alimentos y de los animales.
- Consecuencias:
desertización.
Uno de los más graves problemas ambientales que se presenta en áreas rurales es la desertización, fenómeno de degradación de la tierra en zonas áridas, semiáridas y sub-húmedas secas derivado de los efectos negativos de actividades humanas.
La búsqueda de máximos beneficios a corto plazo de la agricultura intensiva se ha convertido en la principal causa de degradación de los suelos y el agua y, por tanto, de los procesos de desertización
Hay que tener presente que los impactos no sólo tienen relación con el medio ambiente, repercute también en los sistemas sociales y económicos. Si bien las
consecuencias ambientales corresponden a la destrucción de la fauna y flora, la reducción significativa de la disponibilidad
de los recursos hídricos y deterioro físico y químico de los suelos genera una pérdida considerable de la capacidad productiva, provocando cambios sociales (como las migraciones) que desestructuran las familias y acarrean serios impactos en las zonas urbanas, para donde se desplazan las personas en busca de mejores condiciones de vida.
Los cultivos intensivos han sido y son una de las principales
causas de pérdida de suelo fértil. Los países ricos aplican su tecnología y sus capitales para incrementar la producción de las tierras. Los países pobres incrementan su producción de alimentos a través de nuevas roturaciones y desmontes. La falta de mercado interior obliga a producir para mercados exteriores muy competitivos.
Las poblaciones en crecimiento sobreexplotan sus tierras y, debido a esto, tienen que emigrar cuando ya han agotado todos sus recursos. Son los problemas añadidos,
consecuencia de la desertización y destrucción del medio. El incremento de la población incide en la pérdida de suelo fértil, ya que se necesita espacio para edificar. El ritmo de crecimiento demográfico actual reducirá en un tercio la superficie agrícola por persona, en las próximas generaciones.
La forma más antigua de llegar a la desertización de un terreno está ligada directamente a la supervivencia de los pueblos y la provoca el hombre. El llamado sobre pastoreo es decir, mantener demasiado ganado en una superficie dedicada a pastos acarrea la pérdida de especies comestibles y el consiguiente crecimiento de especies no
comestibles. Si la excesiva presión de pastoreo continúa, la pérdida de la cubierta vegetal puede llevar a la erosión del suelo. Muy ligada a esta causa aparece la sobreexplotación , en la que el suelo se agota por la pérdida de nutrientes y la erosión. Si se acortan los periodos que las tierras quedan en barbecho, es decir, libres de todo cultivo o se abusa del uso de técnicas mecánicas que producen una pérdida generalizada de suelo, estaremos frente a un futuro de tierras infértiles y secas. También la tala excesiva de vegetación , para crear tierras agrícolas y pastizales, pero sobre todo para destinarla a leña caracteriza las tierras secas de los países en desarrollo provoca que, en regiones enteras (como el Sahel en África), los alrededores de las ciudades carezcan por completo de árboles. La salinización del suelo consecuencia directa del el uso de técnicas agrícolas rudimentarias y prácticas poco apropiadas, unido a la mala gestión de los programas de irrigación, es otra de las causas directas de la muerte de la tierra. Todos estos factores son inherentes a la
hectáreas se canalizan para servir a unos cuantos metros cuadrados, en clara disminución de las demás tierras.
- Medidas de ayuda y
prevención.
Para una lucha eficaz frente al problema de la desertificación se hace imprescindible desarrollar acciones de prevención y de recuperación.
Para la prevención se requiere planificar un adecuado manejo del recurso suelo, conservar los bosques, evitar el sobre pastoreo, utilizar métodos adecuados de irrigación, mejorar los pronósticos de sequía a largo plazo y combatir la pobreza rural. Para la recuperación de áreas ya degradadas es necesario reforestar, mejorar el uso del agua y fijar medanos.
Técnicamente, las áreas afectadas por la
desertificación pueden ser "restauradas" cuando se recupera el ecosistema a través del abandono del mismo, lo que reduce la presión de uso de los recursos y posibilita la
recuperación de los componentes originales del ecosistema, logrando una restauración de éste y de su capacidad de sostenimiento, "rehabilitadas" cuando se recupera el ecosistema original a través de un mejor manejo, lo que produce un cambio permanente o "habilitadas" cuando se recupera el ecosistema por medio del agregado de elementos ajenos a él, tales como especies vegetales exóticas, construyendo un ecosistema distinto del original pero que puede ser manejado en forma sustentable.
En todo caso resulta imprescindible realizar las siguientes acciones, tanto para la prevención en áreas susceptibles como para la recuperación en áreas degradadas:
Mejorar las condiciones sociales, culturales y económicas.
Prevenir el avance de la erosión y el deterioro de la vegetación.
Planificar el uso del suelo
Realizar actividades agrícolas con técnicas de labranza conservacionistas
Utilizar sistemas de riego que eviten los peligros de sedimentación y salinización.
Desarrollar variedades de vegetales resistentes a la sequía.
Mejorar los pronósticos de sequía a largo plazo y sistemas de alerta temprana.
Reforestar
- Cuadro resumen.
2. Pérdida de la
vegetación.
El medio ambiente es fundamental para el ser humano, pues de él obtiene recursos para satisfacer sus necesidades. En España, al igual que en el resto del mundo, nunca como hasta ahora la actuación humana ha tenido tanta incidencia negativa en el entorno, cuyos efectos son evidentes sobre el paisaje. La contaminación y las consecuencias del uso inadecuado del medio son los problemas esenciales causados por la acción antrópica.
en un consumo indiscriminado de los recursos naturales y una nula conciencia sobre el coste que para los ecosistemas tienen las actividades humanas.
Sin embargo, en los últimos años este modelo de crecimiento ha comenzado a cuestionarse. Hoy se habla de la necesidad de afrontar un desarrollo sostenible, es decir, que asegure la conservación de los recursos para las generaciones futuras. Este
planteamiento surge de una toma de conciencia generalizada ante los problemas
medioambientales, tanto por parte de la sociedad como por parte de los poderes públicos, lo que ha conducido a reclamar y a adoptar medidas encaminadas a la planificación,
ordenación y protección del medio natural, que constituyen lo que se denomina política medioambiental.
La protección de espacios naturales, la defensa de la biodiversidad y la regulación de las actividades humanas en la naturaleza son las facetas fundamentales de esta política.
- Causas principales.
La degradación de la vegetación natural constituye un problema en sí misma y
además, contribuye a la degradación del suelo y, por lo tanto, al avance de la desertificación. La ausencia de
cubierta vegetal hace disminuir el almacenamiento de humedad en el suelo y provoca un aumento de la escorrentía superficial, sobre todo en aquellas zonas de fuerte pendiente. Cuando los ríos se desbordan, se produce un incremento de la erosión fluvial sobre
las zonas carentes de vegetación. Todos estos aspectos influyen en la cubierta vegetal, degradándola. A esto hay que añadir las repercusiones de las actividades humanas.
En las últimas décadas, ha tenido lugar una aceleración del ritmo de deforestación. Las roturaciones para aumentar las tierras de cultivo, el alimento de los ganados, la extracción de minerales, las talas indiscriminadas, la construcción de obras públicas (carreteras, presas, etc.) y la expansión inmobiliaria, sobre todo en las áreas de mayor expansión turística son algunos de los principales factores responsables de la degradación de la vegetación natural en nuestro país.
Cabe destacar las pérdidas vegetales debido a los incendios. España es uno de los países más afectados por este problema.
Las causas son muy diversas, ya que se desencadenan tanto por situaciones naturales -caso de épocas estivales en las que la sequía coincide con momentos de intenso calor, o como consecuencia de un rayo-, como por factores humanos- litigios de propiedad,
- Consecuencias más
destacadas.
Podríamos pensar que la desaparición de bosques no tiene demasiada importancia, pero la naturaleza es mucho más inteligente que nosotros. La vegetación no apareció porque sí, es decir que su presencia no es casual sino que cumple una función. Además los bosques albergan una gran diversidad de especies, si les quitamos su hábitat desaparecerán.
Incidencia sobre el calentamiento global: La destrucción de los bosques supone la pérdida del renovador de aire más importante del planeta. En los bosques los productores primarios toman el CO2 liberando O2 y mediante la fotosíntesis convierten el CO2 en materia orgánica que posteriormente se incorpora a la cadena trófica, es decir, los bosques son los principales productores de materia orgánica en las superficies continentales y han contribuido al mantenimiento del nivel de CO2 en la atmósfera controlando así la acción del efecto invernadero. Por ello la pérdida de los grandes bosques hace que el efecto
invernadero se manifieste de forma más acusada. Por otro lado cuando se destruye un bosque para su conversión en superficie agrícola, el cultivo suele producir gran cantidad de metano de tal forma que estamos sustituyendo una cobertura vegetal que regulaba el incremento del efecto invernadero por otra que los favorece. Al mismo tiempo, otra parte de la superficie que se deforesta se convierte en territorios de pastoreo, en muchos casos de rumiantes, los cuales generan también grandes cantidades de metano.
Incremento de plagas: La baja salud de los bosques producida por la actividad humana beneficia a los fitoparásitos e insectos que se alimentan en estos bosques. Así se produce una mayor degradación del bosque. Además este problema influye a su vez en el incremento del efecto invernadero. El aumento de los insectos, como las termitas, supone un incremento en las emisiones de metano que estos insectos producen.
Desertización e incidencia sobre el clima: Cada año el hombre produce
artificialmente 38.000 Km2 de nuevo desierto, producido principalmente por la destrucción de la vegetación existente en esos territorios.
El talado del arbolado supone al mismo tiempo la pérdida del suelo puesto que si la tierra pierde su cobertura vegetal es más
susceptible de ser erosionada por la lluvia. Cuando las precipitaciones son importantes el agua arrastra la tierra junto con los pocos nutrientes que en ella se hubieran depositado, y por lo tanto hace más difícil que nuevas plantas colonicen esta tierra. Tras un cierto tiempo este círculo vicioso provoca que lo que antes era una superficie productiva, se convierta en terreno valdío.
régimen fluvial disminuye llegándose en muchos casos a transformar el antiguo bosque en desierto.
Destrucción del ozono: Incluso la deforestación puede incidir en la destrucción de la capa de ozono puesto que el corte limpio de la madera favorece la producción de óxido nitroso por parte de una serie de microorganismos, al mismo tiempo que las elevadísimas temperaturas que se alcanzan en la combustión de madera produce la reacción de N y O formando óxido nitroso el cual afecta al ozono, y reaccionado en la atmósfera
combinándose con el agua puede producir la precipitación de lluvia ácida.
- Actuaciones frente al
problema.
Puesto que gran parte del problema de la deforestación procede de la tala por parte de pequeños agricultores que cultivan estas tierras para sobrevivir, no podrá ser
solucionado si no existen planes mundiales de ayuda a estos países para que consigan un desarrollo constante sin necesidad de arrasar sus riquezas naturales.
Otro problema es la presión que ejercen las grandes compañías madereras. El desarrollo de los países menos industrializados, contribuiría a que la necesidad de entrada de divisas fuera menor y por lo tanto sería más difícil convencer a los gobiernos de estos países para cederles la explotación de sus recursos. Además sería necesaria una legislación más dura contra las grandes especulaciones que se dan.
Proyectos de reforestación eficientes pueden ayudar a la recuperación de bosques que se encuentren en mal estado o que hayan
desaparecido.
Por supuesto, el reciclaje de la mayoría de papel y cartón que es utilizado supondría ahorro de materias primas, y por lo tanto una menor destrucción del bosque.
La legislación y prevención de los incendios forestales y la concienciación social son otros puntos en los que se debe intervenir para conseguir salvar el bosque, que, como se dijo
El Plan Forestal, aplicación en el tiempo y el espacio de la Estrategia Forestal Española, pretende estructurar las acciones necesarias para el desarrollo de una política forestal española basada en los principios de desarrollo sostenible, multifuncionalidad de los montes, contribución a la cohesión territorial y ecológica y la participación pública y social en la formulación de políticas, estrategias y programas, proponiendo la
corresponsabilidad de la sociedad en la conservación y la gestión de los montes. Fue aprobado por Consejo de Ministros en Julio de 2002.