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La Mente Absorbente Del Nino Montessori PDF

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(3)

t s s . i -UNIVERSIDAD NACIONAL

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AÑORES B ELLO ' I *

niiiiiiiiiiiiiiiiiim

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¡q 86

MARÍA MONTESSO

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Í *

La mente

absorbente

¿del niño

L O

BIBLIOTECA

EDITORIAL DIAN A

MEXICO

(4)

la. Edición, Noviembre de 1986 17a. Impresión, Julio de 2004

DERECHOS RESERVADOS ©

ISBN 968-13-1705-X

O Association Montessori International.

Copyright © 1986 por Editorial Diana, S.A. de C.V. Arenal 24 - Edificio Norte

Ex Hacienda Guadalupe Chimalistac México, D.F., 01050.

IMPRESO EN M ÉXICO - P M N T E D IN MEXICO Prohibida la reproducción total o parcial de esta obra, sin autorización por escrito de la casa editora.

(5)

IN D IC E D E ILUSTRACIO NES

Crn. PAcs.

S Fig. 1. — L a m u ltiplicación de las células g e r m in a le s ... 54 Fig. 2. — R epresen tación de una cadena

d e 100 genes ... 56 F ig. 3. — Represen tación del p ro ceso evolu­

tiv o d e la célu la . . . . 60 Fig. 4. — T ip o s d e c é l u l a s ... 62 6 Fig. 5. — E m brion es d e algunos anim ales . 70 8 Fig. 6 . — E l c e r e b e l o ... 120 II Fig. 7. — D iagra m a esquem ático del des­

a rro llo del lengu aje . 160 12 Fig. 8. — R epresen tación sim bó lica del des­

a r ro llo del len gu aje . 176 14 Fig. 9 — Represen tación d e l d esa rro llo del

m o v im ie n to ... 193 19 F ig. 10. — Delincaciones norm ales y desvia*

das del carácter del n iñ o . 256 20 F ig. 11. — C írcu los d e atracción hacia tipos

(6)

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(7)

Contenido

Ca p s. PAc s.

P re s e n ta c ió n ...

9

P r e f a c i o ...

11

1

E l

n i ñ oe n l a r e c o n s t r u c c ió nd e lm u n d o

.

13

Riqueza no u tiliz a d a ...

15

Los años v it a le s ...

17

Nace el H om bre N uevo .

.

.

.

20

2

Lae d u c a c i ó np a r al av i d a

...

21

"" La escuela y la vida social .

.

.

21

La edad p r e e s c o la r ...

24

— La función de la educación y la so­

ciedad ...

25

(8)

Ca p s. PXc s.

3

Los

PERÍODOS DEL CRECIMIENTO . . . . 33

E l período c r e a t i v o ...

38

La m ente a b s orb en te...

42

4 U n a n u e v a o r i e n t a c i ó n ... 47

Las dos v i d a s ...

49 5 E l m i l a g r o d e l a c r e a c i ó n ... 53

E m b r io lo g ía ...

53 6 E m b r i o l o g í a : C o m p o r t a m ie n t o . . . . 69

Un plano, un m é t o d o ...

80 7 E l e m b r ió n e s p i r i t u a l ... 85

E l n iñ o co m o m ed io de adaptación .

87

Vida s ic o -e m b rio n a l...

94

N acim iento y desarrollo .

.

.

.

99

« Nebulosidades• ...

107 8 L a c o n q u i s t a d e l a i n d e p e n d e n c ia . 115

E l concepto de maduración .

.

.

127 9 C u id a d o s q u e d e b e n t o m a r s e a l p r i n c i p i o d e l a v i d a ...133 10 S o b r e e l l e n g u a j e ...147 11 L a l la m a d a d e l l e n g u a j e ...157

(9)

C u*. PAgs. 12 O b s tá c u lo s y su s c o n s e c u e n c ia s . . . 169 13 Mo v im ie n t oyd e s a r r o l l ot o t a l . . . . 181 14 L a i n t e lig e n c ia y l a m a n o ... 193 15 De s a r r o l l oe i m i t a c i ó n... 203

Andar y e x p lo r a r

... 207 16 De l c r ea d o r i n c o n s c i e n t e a l tra b a ja d o r c o n s c i e n t e... 211 17 Ul t e r io re la b o r a c ió npo rm ed iodel ac u l t u­ r aydel ai m a g i n a c i ó n... 217

Actividad espontánea

217

D esarrollo m e n t a l

... 226

E je rcicio s de los sentidos y mente

m a t e m á t i c a

... 229

Esbozos em b rion a les

...234 18 Ca r á c t e rys u sd efec to se nlo sn iñ o s . 241

Construcción natural del carácter

. 241

D efectos de tos niños fuertes

. 248

Defectos de tos niños débiles

. 248 19

y

C o n tr ib u c ió n s o c i a l d e l niñ o. N o r m a li­

z a c ió n ... 253 20 Lac o n s t r u c c ió nd e lc a r á c t e r esu n ac o n­

(10)

Ca p s. PAg s.

21

La SUBLIMACIÓN DEL IN S T IN T O DE POSESIÓN

.

271

22

— De s a r r o l l o s o c i a l...

279

E l a m b ie n t e ...279

Vida s o c i a l ...

283

23

So c ie d a d p o r c o h e s i ó n...

293

Sociedad org a n iz a d a ... 296

24

E l

e r r o r y s uc o n t r o l...

307

25

Los

t r e sg r a d o s d el a o b e d i e n c i a . .

317

26

Lae d u c a d o r am o n t e s s o r i a n ayl ad i s c i p l i n a.

331

E l niño en situación de caos .

334

La a m o n e s ta ció n ... 337

O rden a p a r e n t e ... 338

D is cip lin a .

341

27

Pr e p a r a c i ó n d e l a e d u c a d o r a m o n t e s s o -r i a n a...

347

28 L a f u e n t ed e l a m o r-e l n i ñ o . . . . 361

(11)

PROLOGOS

P R E S E N T A C IO N del

Ed i t o r

P R E F A C IO p o r

Ma r i o M . Mo n t e s s o r i

(12)
(13)

P R E S E N T A C IÓ N

Con esta obra, que es la traducción castellana de la ver-

•Mm italiana de The Absorbent Mind, publicada en la India

(M adras), en 1949, M aria M ontessori consideraba concluso

y

cerrado su vasto tratam iento cie n tífico y pedagógico que

M vtlaba los valores del n iñ o y de las posibilidades, probadas

égperimentalmente, de su desarrollo síqu ico e intelectual.

Toda la gran obra montessoriana se com plem enta, pero

0

$te libro, especialmente, viene a ser com o un Apéndice a

tu obra más divulgada universalmente: « E l Niño. El secreto

tlr la infancia»; continúa, ampliándolo, su estudio sobre el

desarrollo evolutivo y form ación intelectual del N iñ o , ese

genuino con s tru ctor del H om bre, aportando sus últim as y

maravillosas experiencias, cada día más difundidas en la

mayoría de países.

La preparación de la edición italiana de esta obra, que

Maria M ontessori consideraba sumamente im portante y muy

(14)

querida, la hizo trasladarse a Italia, renovó su fervor, le

sugirió nuevos desarrollos de su pensamiento, la tu vo ocu '

pada hasta los ú ltim os meses de su vida en un generoso

trabajo desviándola dz o tro problem a que ya ocupaba su

espíritu.

Se conserva el planteam iento del texto original, el cual,

p o r ser la reunión de un curso de conferencias, da lugar a

divagaciones y repeticiones necesarias p o r el hecho de tener

que seguir la exposición verbal del tema; p e ro la presente

edición castellana aparece, a diferencia de otras traduccio­

nes extranjeras, notablemente enriquecida con nuevos capí­

tulos, páginas y párrafos en los que se advierte, con la p ro -

fundización del pensamiento, la vibración espiritual de la

gran alma de Maria M ontessori, ya proyectada hacia el in­

finito.

Esta edición, que ve la luz tras una laboriosa prepara­

ción, conserva el precioso signo de un afectuoso y generoso

interés, y es un acto, un ú ltim o acto de a m or de M aria M on­

tessori para con sus fieles seguidores de to d o el vasto mundo

de habla hispana.

(15)

PR E F A C IO

Este volum en nació de las conferencias que d io la doctora

Maria M ontessori durante el p rim e r curso de preparación

que desarrolló en Ahmadabad, después de trasladarse a la

India, donde perm aneció hasta finales de la últim a guerra

mundial.

E n este lib ro, la d octora trata de las energías mentales

del niño, que lo hacen capaz de co n s tru ir y consolidar en el *

espacio de pocos años, él solo, sin maestros, sin ninguna

de las ayudas educativas usuales, todas las características

de la personalidad humana. Esta conquista de un ser, físi­

camente débil, nacido con grandes posibilidades, p ero sin

que en él se haya desarrollado apenas ninguno de los fa cto­

res de la vida mental, de un ser que puede ser considerado

• ce ro », p ero que, a l tra nscurrir los años, supera a todos

los demás seres vivientes, esta conquista es, realmente, uno

de los mayores m isterios de la vida.

(16)

En este volum en, la doctora M ontessori no s ó lo proyecta

la luz de su penetrante intu ición , la cual induce a una ob­

servación profunda y p roporcion a una justa va loración de

los fenóm enos de este p rim e r y tan decisivo p e rio d o de la

vida humana, sino que indica también la responsabilidad

de la humanidad adulta hacia el niño. La autora expone de

fo rm a realista la necesidad, ya universalm ente aceptada, de

la « educación desde el nacim iento». Resulta evidente que a

tal educación sólo se puede llegar cuando la educación mis-

ma se convierta en una • ayuda a la v id a » y trascienda los

estrechos lím ites de la enseñanza y de la transm isión directa

de conocim ientos o ideas de una m ente a otra. U no de los

prin cip io s más notables del M éto d o M ontessori es la •■pre­

paración del am biente» ; en este p erío d o de la vida, m ucho

antes de que el niño vaya a la escuela, la prepa ración del

am biente ofrece la clave para una « educación desde el naci­

m ie n to » y para un verdadero « c u ltiv o » del individ uo hu­

mano a p a rtir de su prim era entrada en la vida.

Se trata de una tesis fundada sobre bases científica s, p ero

consolidada p o r las experiencias de quien ha ayudado a la

manifestación de la naturaleza in fa n til en to d o el m und o

y que puede dar testim onio de la grandeza m ental y espi­

ritu a l de estas manifestaciones, en gran contraste con la

visión que ofrece la humanidad, cuyo abandono del niño

durante el p erío d o fo rm a tiv o se con vierte en la amenaza

más grave para su misma supervivencia.

Ma r i o M . Mo n t e s s o r i

D irector General de la «As-

sociation M ontessori Inter­

(17)

1

E L N IÑ O E N L A REC O N STRU C C IO N D E L M UNDO

Este lib ro es un anillo del desarrollo de nuestro pensa­

miento y de nuestra obra de defensa de las grandes fuerzas

que encierra la infancia.

Actualmente, mientras el mundo se halla dividido, y se

piensa en form ular planes para una futura reconstrucción,

la educación es considerada universalmente com o uno de

los medios más eficaces para llevar a cabo esta reconstruc­

ción, porque no cabe duda de que desde el punto de vista

síquico el género humano se halla po r debajo del nivel que

la civilización asegura haber alcanzado.

Y o también pienso que la humanidad se halla lejos del

grado de preparación necesario para llevar a cabo la evo­

lución a que aspira con tanta veh em encia: la construcción

de una sociedad pacífica y en armonía, y la elim inación de

las guerras. Los hombres aún no son capaces de controlar

y d irigir los acontecimientos, sino que más bien son vícti­

mas de ellos.

(18)

Aunque la educación sea reconocida com o uno de los

medios más aptos para elevar la humanidad, aún se la con­

sidera sólo como educación de la mente basada en viejos

conceptos, sin pensar en sacar de ella una fuerza renova­

dora y constructiva.

N o dudo de que la filosofía y la religión deben contribuir

enormemente a esta renovación. Pero ¿cuántos filósofos

hay en el mundo ultra civilizado de hoy, y cuántos ha habido

antes y habrá en el futuro? Siempre han existido nobles

ideas y sentimientos elevados, que siempre se han trans­

m itido a través de la enseñanza, pero las guerras se suce­

den una tras otra. Y si la educación continúa considerándose

según los antiguos esquemas de transmisión del saber, poca

cosa se puede esperar del futuro del mundo. ¿Qué significa

la transmisión del saber si se neglige la form ación general

misma del hom bre? Existe, completam ente ignorada, una

entidad síquica, una personalidad social, inmensa para mu­

chos individuos, una potencia del mundo que debe ser con­

siderada; si hay alguna esperanza de ayuda y salvación,

sólo puede provenir del niño; porque el niño es el construc­

tor del hombre.

El niño está dotado de poderes desconocidos, que pue­

den encaminamos hacia un luminoso porvenir. Si verdade­

ramente se quiere llevar a cabo una reconstrucción, el obje­

to de la educación debe ser el desarrollo de las potenciali­

dades humanas.

En los tiempos modernos, la vida síquica del recién na­

cido ha suscitado gran interés, y algunos sicólogos se han

dedicado a la observación del desarrollo infantil durante

las tres primeras horas después del nacimiento. Otros, tras

haberlo estudiado minuciosamente, han llegado a la con*

clusión de que los primeros dos años de vida son los más

importantes para el desarrollo del hombre.

(19)

tim liiilrnto del hombre. Esta afirm ación particularmente

tnlil ii'n conduce a una conclusión que podría resultar ex-

iruflit: la educación debería em pezar a partir del nacimien-

1» Pero, hablando desde un punto de vista práctico, ¿cómo

educarse un niño apenas nacido o en el prim ero o

•rytindo año de vida? ¿Cóm o dar lecciones a una criatura

itun no entiende nuestra palabra y que ni siquiera sabe

moverse? ¿ 0 acaso, cuando hablamos de educación de los

lipbés, nos referim os solamente a la higiene? En absoluto.

Durante este período, la educación debe entenderse com o

«Vuela al desarrollo de los poderes síquicos innatos del in­

dividuo humano; lo cual equivale a decir que no se puede

linar la común y conocida form a de enseñanza que utiliza

la palabra com o medio.

Riqueza n o utilizada

Recientes observaciones han dem ostrado ampliamente

que los niños están dotados de una particular naturaleza

«(quica, y esto nos indica una nueva vía para la educación-,

una form a distinta, que afecta a la humanidad misma, y

que aún no se ha considerado nunca. La verdadera energía

constructiva, vital y dinámica, de los niños aún permanece

Ignorada desde hace miles de años; del m ism o modo que

los hombres prim ero pisaron la tierra y luego cultivaron su

superficie, sin conocer n i preocuparse de las inmensas ri­

quezas que yacen ocultas en sus profundidades, el hom bre

moderno progresa en la civilización sin conocer los tesoros

que yacen ocultos en el mundo síquico del niño.

Desde los primeros albores de la humanidad, el hombre

ha reprim ido y aniquilado sin cesar estas energías cuya

existencia sólo h oy comienzan a intuir algunos. Así, por

ejemplo, Carrel escribe: « Sin duda alguna, el período más

(20)

ric o es e l de la p rim e ra infancia. Éste debe ser u tiliza d o de todos los m odos posibles e im agin ables m edian te la educa­ ción . L a pérd id a d e este p e río d o es irreparable. E n v e z de o lv id a r tos p rim ero s años d e la vid a, n u estro d eb er es cul­ tiva rlos con la m áxim a aten ció n » ( 1).

L a humanidad em pieza a to m a r con cien cia d e la im p o r­ tancia d e esta riqueza aún n o explotada; se tra ta d e a lgo mucho más p recioso que el o r o : el espíritu m ism o d el hom bre.

L o s dos prim eros años d e vida abren un nu evo ho rizon ­ te, revelan leyes de con strucción síquica, ignoradas hasta hoy. E l niñ o m ism o nos ha o fre c id o el d on de esta revela­ ción; nos ha hecho con ocer un tip o de s icología — la suya— com pletam ente distinta de la del adulto. ¡E sta es la nueva vía! N o es el p ro fes o r quien a p lica la s icología a los niños, sino son los niños quienes revelan su s icología al estu­ dioso.

T o d o ello puede parecer oscuro, p ero quedará c la ro in­ m ediatam ente si p rofu ndizam os en sus p a rticu larida des: e l niñ o tiene una m en te capaz de ab sorb er con ocim ien tos y e t~ p o d ertie instruirse a sí m ism o : b asta,u na observació n super fi cial -para -¿«m o s tra rlo . E l h ijo habla la lengua d e los padres; ahora bien, el apren dizaje de una lengua es una gran con quista intelectual; nadie se la ha enseñado al niño y, sin em bargo, sabrá usar a la p erfecció n e l nom bre de las cosas, los verbos, los adjetivos.

Seguir el d esa rro llo del lenguaje en el niñ o con stituye un estudio d e inm enso interés y todos los qu e se han dedi­ cado a él coin ciden en reco n ocer que el uso de palabras y nombres, de los p rim ero s elem entos d el lenguaje, corres­ pon de a un p erío do determ in ado de la vida, co m o si una norm a de tiem po exacta vigila ra esta m anifestación d e la

(1) Dr. Alexis Carrel, L'homme cet meonnu, París 1947, pág. 222 { ! • e d , 1935).

(21)

*< Hvhlml in fan til. E l niñ o parece seguir fielm en te un severo im pu esto p o r la naturaleza, y con tal exactitud <|ih' ninguna escuela, p o r bien d irig id a que esté, resistiría tu t«turha. S igu ien do siem pre este program a, e l n iñ o ad- •jhIi'ic' la irregu larida d y las construcciones sintácticas del

con im pecable diligen cia.

L o s años vitales iín lo más ín tim o d e cada n iñ o existe, p o r así d ecirlo, un m aestro vigila n te que sabe ob ten er los m ism os resulta*

•los de todos y cada uno de los niños, sea cual fuere el país <<n <|uc se hallen. E l ún ico lenguaje que el h o m b re adquiero < mi p erfección y sin titu beos es el que apren de en el p rim er (H-ríodo d e la infancia, cuando nadie puede im p a rtir nin­ guna enseñanza al niñ o; y no sólo esto, pues si lu ego el Hirió, una v e z crecid o, debe a pren der una nueva lengua, ninguna ayuda de! m aestro pod rá hacer q u e llegu e a ha- Mm la con la m ism a exactitud con qu e habla la lengua apren­ dida en la prim era infancia. P o r tan to, existe una fu erza «Iquica que con tribu ye al d esa rro llo d el niño. Y esto n o •ó lo en cuanto se refie re al lenguaje; a los dos años y a será cnpaz de reco n ocer a todas las personas y cosas de su am­ biente. S i se reflex io n a sobre este hecho, cada v e z resulta más eviden te qu e la o b ra de con strucción realizada p o r el niño es im presionante y qu e to d o lo que poseem os ha sido construido p o r él, p o r el m ism o n iñ o qu e fu im os durante los dos p rim ero s años d e vida. Para el niño, no se trata so­ lam ente de reco n ocer lo que nos rod ea o d e co m p ren d er y adaptarse a nuestro am biente, sino tam bién, en un p e río d o en que nadie puede hacerle de m aestro, d e fo rm a r el com ­ p le jo d e lo que serán nuestra in teligen cia y las lineas gene­ rales de nuestro sentim iento religioso , de nuestros particu­

(22)

lares sentimientos nacionales y sociales. Es como si la na­

turaleza hubiese preservado a cada niño de la influencia

de la inteligencia humana para dar preferencia al maestro

interior que lo inspira; la posibilidad de realizar una sí­

quica construcción completa antes de que la inteligencia

humana pueda tomar contacto con el espíritu e in fluir so­

bre el.

i

A los tres años el niño ya ha establecido los cimientos

\dc la personalidad humana, y necesita la ayuda particular

(de la educación escolar. Las conquistas realizadas por él

son tales, que se puede afirm ar que el niño, que entra en

la escuela a los tres años, ya es un hombre en virtud de las

conquistas realizadas. Los sicólogos afirman que, si com­

paramos nuestra habilidad de adultos con la del niño, pre­

cisaríamos sesenta años de duro trabajo para conseguir lo

que el niño ha logrado en sus primeros tres años; y se ex­

presan precisamente con las mismas palabras que he utili-

/zado: «a los tres años, el niño ya es un hom bre», incluso si

lesta singular facultad del niño para absorber el ambien­

t e aún no se ha agotado completamente en este período

inicial.

En nuestras primeras escuelas los niños ingresaban a los

tres años; nadie podía enseñarles, porque no eran recepti­

vos; pero nos ofrecieron sorprendentes revelaciones sobre

la grandeza de la mente humana. Nosotros teníamos una

«Casa de los niños», más que una verdadera escuela en

sentido estricto; es decir, un ambiente especialmente pre­

parado para el niño, donde éste asimila cualquier cultura

difusa en el ambiente sin necesidad de enseñanza. Los niños

de nuestras primeras escuelas pertenecían a las clases más

humildes del pueblo y sus padres eran analfabetos. Sin em­

bargo, a los cinco años estos niños ya sabían leer y escri­

bir, y nadie Ies había enseñado directamente. Si los visitan­

tes de la escuela preguntaban: «¿Quién te ha enseñado a

(23)

Mt illtlr?», los niños a menudo asombrados por la pregunta

nMtli'«laban: «¿Enseñado? Nadie nos ha enseñado».

I'.nlonccs pareció un milagro que niños de cuatro años y

ntmlto supieran escribir, y que lo hubiesen conseguido sin

(

üiipi

’ la impresión de haber recibido una enseñanza.

I .ti prensa empezó a hablar de «espontánea conquista de

iiilim u »; los sicólogos se preguntaban si estos niños no

» i » i i

distintos de los demás,

y

durante mucho tiempo nos-

hIih* mismos quedamos perplejos. Sólo después de repetís

tío» experimentos tu vim ostagertid um bre de que todos los/

iiMun poseen, indistintamente, esta capacidad de «absor-1

W i ■ la culturgi:)Si las cosas están asi — nos dijim os enlon-

ii'« , si la cultura puede ser adquirida sin fatiga, prepare-

m ol»

al niño para «absorben» otros elementos de cultura.

Millonees vimos cómo el niño «absorbía* bastante más que

Im lectura

y

la escritura: la botánica, la zoología, las mate-

Mullicas, la geografía,

y

con la misma facilidad, espontánea­

mente, sin fatiga.

I)c este modo descubrimos que la educación no es Io{

ijiir el maestro imparte, sino un proceso natural que sej

ih’MirrolIa espontáneamente en el individuo humano; que la ,

••ilutación no se adquiere escuchando palabras, sino poiv.-,

virtud de experiencias efectuadas en el ambiente. La función

«leí maestro no es hablar, sino preparar y disponer una serie

de motivos de actividad cultura! en un ambiente especial­

mente preparado.

Mis

e x p erien cias en países d iverso s han d u rado m ás de cuarenta años, y a m ed id a que los n iños crecía n los padres

me

pedían qu e con tin u ara la ed u cación de

los

n iños y a m a­ yores.

De

ese m o d o descu b rim os que la a c tiv id a d in d ivid u al vi» la facu ltad que estim u la y p rod u ce p o r sí sola

el

d esarro­ llo

y

q u e esto v a le ta n to p ara los p equ eños en ed a d pre- CHColar co m o p ara lo s niños de las escuelas p rim a ria s y de las escuelas m ás avanzadas.

(24)

N a ce e l H o m b re N u evo A n t e n u e s tro s o jo s a p a r e c ió u n a n u e v a im a g e n ; n o e r a la im a g e n d e u n a e s c u e la o d e u n a e d u c a c ió n . E r a e l H o m ­ b r e q u ie n s u rg ía , e l H o m b r e q u e r e v e la b a su v e r d a d e r o c a r á c t e r en su lib r e d e s a r r o llo ; q u e d e m o s t r a b a su g ra n ­ d e za c u a n d o n in gu n a o p r e s ió n m e n t a l lim it a b a su t r a b a jo in t e r io r n i p e sa b a s o b r e su a lm a . P o r e llo s o s te n g o q u e c u a lq u ie r r e fo r m a d e la e d u c a c ió n d e b e b a s a rse en e l d e s a r r o llo d e la p e r s o n a lid a d h u m a n a . )E1 h o m b r e m is m o d e b e r ía c o n v e r t ir s e e n e l c e n t r o d e la / e d u c a c ió n , y se d e b e te n e r p r e s e n te q u e e l h o m b r e n o se d e s a r r o lla e n la u n iv e r s id a d , s in o q u e in ic ia su d e s a r r o llo \m en ta l a p a r t ir d e l n a c im ie n to , y l o e fe c tú a c o n la m a y o r in t e n s id a d en lo s p r im e r o s tr e s a ñ o s d e v id a i e s n e c e s a rio p r e s t a r m u c h a m á s a te n c ió n a e s te p e r ío d o q u e a n in gú n o t r o . S i se a c tú a s egú n e s t e im p e r a t iv o , e l n iñ o , e n v e z d e a c u s a r fa t ig a , se n o s r e v e la r á c o m o la j.iá s g ra n d e y c o n s o ­ la d o r a m a r a v illa d e la n a tu r a le z a . E n to n c e s y a n o n o s e n ­ fr e n ta r e m o s c o n e l n iñ o c o n s id e r a d o c o m o u n s e r s in fu e r ­ za, c a s i un r e c ip ie n t e v a c ío q u e d e b e m o s lle n a r c o n n u es tra sa b id u ría , s in o q u e su d ig n id a d se a lz a rá a n te n u e s tro s o jo s a m e d id a q u e lo c o n s id e r e m o s e l c o n s t r u c t o r d e n u es tra in t e lig e n c ia , e l s e r q u e , g u ia d o p o r u n m a e s t r o in t e r io r , tr a ­ b a ja in fa t ig a b le m e n te c o n a le g r ía y f e lic id a d , s ig u ie n d o un p r o g r a m a p re c is o , p a r a c o n s t r u ir e s ta m a r a v illa d e la n a ­ tu r a le z a q u e es e l H o m b r e . N o s o t r o s , e d u c a d o r e s , s ó lo p o ­ d e m o s a y u d a r a la o b r a y a r e a liz a d a c o m o lo s s ie r v o s ayu ­ d a n a l s eñ o r. E n to n c e s d a r e m o s t e s t im o n io d e l d e s a r r o llo d e l e s p ír itu h u m a n o ; d e l n a c im ie n to d e l H o m b r e N u e v o , e l cu a l n o s e rá v íc t im a d e lo s a c o n te c im ie n t o s , s in o q u e , g ra ­ c ia s a su c la r id a d d e v is ió n , p o d r á s e r c a p a z d e d ir i g i r y p la s m a r e l fu t u r o d e la s o c ie d a d h u m an a.

(25)

2

L A E D U C A C IO N P A R A L A V I D A

La escueta y la vida social

Ex p r e c is o te n e r d e s d e e l p r in c ip io u n a id e a c la r a d e lo t|iir e n te n d e m o s p o r e d u c a c ió n p a r a la v id a a p a r t ir d e l na* r lm le n t o , y es n e c e s a rio e n t r a r e n lo s d e t a lle s d e l p r o b le m a . H e c ic n te m e n te e l j e f e d e u n p u e b lo , G a n d h i, n o s ó lo e n u n ­ cia b a la n e c e s id a d d e e x t e n d e r la e d u c a c ió n a t o d o e l cu rso , do la v id a , s in o t a m b ié n d e c o n v e r t ir la «d e fe n s a d e la V ld ii» e n c e n t r o d e la e d u c a c ió n . Y e s la p r im e r a v e z q u e un líd e r p o lít ic o y e s p ir it u a l h a c e ta l a fir m a c ió n . L a cien - d o , en c a m b io , n o s ó lo y a h a e x p r e s a d o e s ta n e c e s id a d , s in o i|iic d e sd e p r in c ip io s d e n u e s tr o s ig lo h a d e m o s t r a d o q u e Im id e a d e e x t e n d e r la e d u c a c ió n a t o d a la v id a tie n e p o s i­ b ilid a d e s d e s e r p u e s ta e n p r á c t ic a c o n é x it o s e g u r o . E s te C o n cep to d e e d u c a c ió n a ú n n o h a e n t r a d o en e l c a m p o d e a c c ió n d e n in g ú n m in is t e r io d e in s tr u c c ió n p ú b lic a .

(26)

Actualmente, la educación es rica en métodos, intencio­

nes y finalidades sociales, pero no se puede decir que tome

en consideración la vida en sí misma. Entre los muchos mé­

todos oficiales de educación de diversos países, ninguno se

propone prestar asistencia al individuo a partir del naci­

miento y proteger su desarrollo. Actualmente, la educación,

tal como se concibe, prescinde de la vida biológica y so­

cial a la vez. Todos los que entran en el mundo de la edu­

cación quedan aislados de la sociedad. Los estudiantes de­

ben seguir las normas preestablecidas del instituto del que

son alumnos y deben adaptarse a los programas recomen­

dados por el ministerio de educación nacional. Se puede

afirmar que, incluso en el pasado más próximo, las condi­

ciones sociales y físicas de los estudiantes no se tenían en

cuenta como hecho que pudiera interesar lo más mínimo

a la escuela en sí. Así, si el estudiante se hallaba desnutrido,

o si tenia defectos de la vista o el oído que disminuían sus

posibilidades de aprendizaje, todo ello era clasificado sin

más con calificaciones inferiores. Más adelante se conside­

raron los defectos físicos, pero sólo desde el punto de vista

de la higiene corporal, mientras que, aún hoy, nadie consi­

dera que la mente del estudiante puede hallarse amenazada

y sufrir daños a causa de métodos educativos defectuosos e

inadecuados. La dirección de la Nueva Educación, por la

que se interesó Claparéde, considera más bien la cantidad

de las disciplinas incluidas en el programa, procurando re­

ducirlas para evitar la fatiga mental. Pero no habla del

problema de la forma en que los alumnos pueden enrique­

cer su cultura sin fatigarse. En la mayor parte de las es­

cuelas oficiales dirigidas por el Estado, lo que interesa es

que se cumpla el programa. Si el espíritu de los jóvenes

universitarios se siente herido por las deficiencias sociales

y por las cuestiones políticas que agitan apasionantes ver­

dades, la consigna es que el joven no debe ocuparse de

(27)

C

lililí tt, t in o q u e d e b e o c u p a r s e d e lo s e s tu d io s h a s t a h a­ l l o * llr v u tlo a t e r m in o . D e e s e m o d o o c u r r e q u e e l jo v e n , • • l i d » «Ir lu u n iv e r s id a d , te n d r á u n a in t e lig e n c ia ta n lim i- IjmIn V m ierific a d a q u e n o s e rá c a p a z d e in d iv id u a liz a r y HlliMtfi lo * p r o b le m a s d e la é p o c a e n q u e v iv e . I (in m e c a n is m o s e s c o la r e s s o n e x t r a ñ o s a la v id a s o c ia l t HMli,m|>on'mca d e l m is m o m o d o q u e se h a lla e x c lu id a , c o n •lia jin iM c m a s , d e l c a m p o e d u c a t iv o . E l m u n d o d e la ed u - n n lrm »*» un a e s p e c ie d e is la d o n d e lo s in d iv id u o s , s e p a ra ­ d o * iU-I m u n d o , se p re p a r a n p a r a la v id a p e r m a n e c ie n d o M lin M | m is a la m is m a . P u e d e o c u r r ir , p o r e je m p lo , q u e un M lH iliu n te u n iv e r s it a r io p a d e z c a t u b e r c u lo s is y m u e ra ; ¿ n o i m hIi i i t r is te q u e la u n iv e r s id a d , la e s c u e la d o n d e v i v e h a y a lyiiiM m io e s ta e n fe r m e d a d , m ie n t r a s q u e lu e g o a p a r e c e r á d e Ii h|Mii v1ku u n a r e p r e s e n t a c ió n o f i c i a l e n su s fu n e r a le s ? (1 ) . Muy In d iv id u o s s u m a m e n te n e r v io s o s , q u e c u a n d o e n t r e n en » l m u n d o s erá n u n o s in ú tile s c o n s ig o m is m o a c a u s a d e p ro - liK'itm s c o n la fa m ilia y lo s a m ig o s . L a a u t o r id a d e s c o la r mm n o se h a in t e r e s a d o p o r c a s o s p a r t ic u la r e s d e s ic o lo g ía , V ('« la c a r e n c ia e n c u e n t ra p le n a ju s t if ic a c ió n en lo s re g la - iiii’ iilo s q u e a s ig n a n a la e s c u e la la t a r e a d e o c u p a r s e s ó lo ilw lu?» e s tu d io s y lo s e x á m e n e s . Q u ie n lo s s u p e re r e c ib ir á un d ip lo m a . E s ta es, a c tu a lm e n t e , la m e t a d e la e s c u e la . L o s

(lid io s o s d e lo s p r o b le m a s s o c ia le s a fir m a n q u e lo s lic e n - t Indos d e e s cu ela s y u n iv e r s id a d e s n o e s tá n p r e p a r a d o s p a ra Ih v id a , y n o s ó lo e s to , s in o q u e e n la m a y o r p a r t e d e lo s t u t o » ta m b ié n h a n d is m in u id o su s p o s ib ilid a d e s . L a s e s ta ­ d ís tic a s r e v e la n u n im p r e s io n a n t e a u m e n to d e lo c o s , c r im i­ nales, in d iv id u o s c o n s id e r a d o s « e x t r a ñ o s » . L o s s o c ió lo g o s «u licita n a la s e s cu ela s r e m e d io s p a r a ta n to m a l; p e r o la m u e l a es u n m u n d o en sí, u n m u n d o c e r r a d o a lo s p r o b le ­

( I ) Después de la guerra, sólo en algunos países se han realizado tentativas para mejorar estas condiciones. En Holanda, por ejemplo, se iivuton los Studenis-Sanatorium.

(28)

mas sociales; no tiene por qué considerarlos y conocerlos.

Es una institución social de tradición demasiado antigua

para que sus reglas puedan m odificarse po r vía oficial; sólo

una fuerza que actúe desde el exterior podrá m odificar, re­

novar y poner remedio a las deficiencias que acompañan la

educación en todos sus grados, del mismo modo que lamen­

tablemente acompañan la vida de los que van a la escuela.

La edad preescolar

¿Qué es del niño desde el nacimiento hasta los seis o siete

años de edad? La escuela propiamente dicha no se interesa

p o r él, hasta el punto que esta edad se denomina preescolar,

algo así como ajena al campo de la enseñanza oficial. ¿Y qué

puede hacer la escuela por los recién nacidos? En los países

en que existen diversas instituciones para niños de edad

preescolar raras veces dependen de la autoridad central

escolar o del ministerio de educación. En general, están

controladas por municipios o instituciones privadas, las cua­

les a menudo persiguen fines lucrativos. N o existe ningún

interés por la protección de la vida síquica de los niños

como problema social; por otra parte, la sociedad afirma

que los niños pertenecen a la familia, y no al Estado.

La nueva importancia que se da a los primeros años de

la vida no ha sugerido remedios particulares; sólo se piensa

en m odificar la vida familiar, en el sentido de que ahora

se considera necesaria la educación de la madre. Pero la

fam ilia no form a parte de la escuela, sino de la sociedad.

De ello resulta que se fragmenta la personalidad humana,

o el cuidado por la personalidad humana: por un lado, la

fam ilia, que form a parte de la sociedad, pero que vive ais­

lada y descuidada o ignorada; por otro lado, la escuela, que

también se halla apartada de la sociedad, y luego la

(29)

uni-N o existe una concepción unitaria, un esfuerzo

im i lu)

por la vida, sino fragmentos que se ignoran mutua-

HUMili* y que se refieren sucesiva o alternativamente a la

M< ueln, n la fam ilia y a la universidad concebida com o es-

mh»U, I» cual se hace cargo de la última parte del periodo

mltii ntlvn. También las nuevas ciencias que revelan la gra-

mhIhiI tic este aislamiento, com o la sicología social y la

•tM lulo||lu, se hallan aisladas de la escuela. Por tanto, no

un verdadero sistema que ayude al desarrollo de la

Vliln («rucias a la ciencia, el concepto de educación enten-

ilhlti n i este sentido no es nuevo, com o ya he dicho antes,

|M<tn rn el campo social aún no se ha puesto en práctica.

V ¿«tr es el paso que deberá dar pronto la civilización : el

t Minino

está trazado, la crítica ha puesto al descubierto los

p u n ir* de las condiciones actuales, otros han aclarado el

m nrriio que debe aplicarse a las diversas fases de la vida,

m liittlmente todo se halla preparado para pasar a la cons­

u m í lón definitiva. Las aportaciones de la ciencia pueden

< Minpurarse a las piedras ya cortadas, destinadas a esta cons-

(M icción;

hay que encontrar quien tome las piedras y las

•uperponga para erigir el nuevo edificio necesario para la

« IvlUznción.

La función de la educación y la sociedad

Kl concepto de una educación que asuma la vida como

irn lro de su propia función, altera todas las ideas anterio-

len.^ta educación ya no debe basarse en un programa pre-

nutoblecido, sino en el conocim iento de la vida humana\A la

lu/ de esta convicción, la educación del recién nacido ad­

quiere repentinamente gran importancia. Hs cierto que el

recién nacido no puede hacer nada, que no se le puede en>

fteflar nada en el sentido común de la palabra, y que sólo

UNIVERSIDAD ANDRES BELLO

(30)

puede ser objeto de una observación y de un estudio enca­

minado a sacar a luz sus necesidades vitales; pero precisa­

mente hemos realizado estas observaciones con la finalidad

de descubrir cuáles son las leyes de la vida, ya que, si de­

seamos prestarle ayuda, la primera condición para ello es

un conocimiento de las leyes que la rig en : y no sólo el cono­

cimiento, porque si tuviéramos por finalidad sólo el cono­

cimiento no nos moveríamos del terreno de la sicología y

no nos adentraríamos en el terreno de la educación.

Pero este conocimiento del desarrollo síquico del niño

debe ser ampliamente difundido: sólo entonces la educación

podrá adquirir nueva autoridad y decir a la sociedad: «E s­

tas son las leyes de la vida; no podéis ignorarlas y debéis

actuar en conformidad con las mismas; porque revelan

derechos del hombre que son comunes y se extienden a

toda la humanidad».

Si la sociedad considera necesario im partir una educa­

ción obligatoria, ello significa que la educación se debe

dar de modo práctico, y una vez se admita que la educación

debe iniciarse a partir del nacimiento, será necesario que

la sociedad conozca las leyes del desarrollo infantil.(\

a

educación, en vez de continuar siendo ignorada por la so­

ciedad, debe adaptarse a las necesidades inherentes a la

nueva concepción: que la vida debe estar protegida! Todos

están llamados a colaborar, padres y madres deben asumir

su responsabilidad; pero cuando la familia no dispone de

posibilidades suficientes, la sociedad no sólo debe impartir

su instrucción, sino también proporcionar los medios nece­

sarios para educar a los niños] Si la educación significa

cuidado del individuo, si Ja sociedad reconoce que el niño

requiere medios de los cuales no puede disponer la familia,

aquélla debe proporcionarlos; el Estado no debe abandonar

al niño.

(31)

ira-ponerse con autoridad a la sociedad, de la que había per­

manecido apartada. Si es evidente que la sociedad debe

pjurcer un benéfico control sobre el individuo humano, y si

también es cierto que la educación es considerada como una

ayuda a la vida, este control nunca deberá ser constricción

V opresión, sino que deberá proporcionar una ayuda corpo-

lni y síquica. Lo que equivale a decir que el prim er paso

i|iic deberá dar la sociedad es dedicar medios más amplios

a In educación.

Se han estudiado detenidamente las necesidades de! niño

durante los años del crecimiento y se han comunicado a la

•odedad los resultados de este estudio; ahora ésta debe

iiu m ir a conciencia la responsabilidad de la educación,

mientras que por su parte la educación devolverá a la so-

i'irdad los bienes adquiridos en su progreso. La educación

Mi concebida, no sólo interesa al niño y a los padres, sino

también al Estado y a la economía internacional, es un es­

timulo para cada miembro del cuerpo social, estímulo para

I

m

mayor renovación que pueda sufrir la sociedad. ¿Hay

•lu» más inmóvil, estancado e indiferente que la educación

actual? Cuando un país tiene que hacer economías, sin duda<|

In primera víctima es la educación. Si preguntamos a u n '

hombre de Estado cuáles son sus opiniones sobre la educa­

ción, contestará que no es asunto suyo, que él ha confiado

In educación de sus hijos a su m ujer para que ésta, a su

ve/, la confiara a una escuela. Pues b ie n : en el futuro, para

un hombre de Estado será completamente imposible form u­

lar una respuesta como esta y dar muestras de tal indife­

rencia.

(32)

E l niño, constructor del hombre

Consideremos los informes de diversos sicólogos que

han estudiado el niño a partir del primer año de vida. ¿Qué

se deduce de ello? Que el crecimiento del individuo, en vez

de ser confiado al azar, debe dirigirse científicamente con

mayor atención; lo cual permitirá alcanzar un m ejor des­

arrollo del individuo. Todos coinciden en la idea de que el

individuo más cuidado y asistido está destinado a crecer

más fuerte, mentalmente más equilibrado y con un carácter

más enérgico. En otras palabras, el concepto que los resume

a todos es que además de la higiene corporal el niño debe

ser protegido con una higiene mental. La ciencia ha reali­

zado otros descubrimientos en torno al primer período de

la v id a : en el niño se hallan manifiestas energías bastante

mayores de lo que generalmente se cree. Cuando nace, el

niño no es nada, síquicamente hablando, y no sólo síquica­

mente, ya que al nacer es incapaz de realizar movimientos

coordinados y la casi inmovilidad de los miembros no 1c

permite hacer nada; no puede ni hablar, aunque ve lo que

ocurre a su alrededor. ÍTras un determinado período de

tiempo, el niño habla, camina, y pasa de conquista en con­

quista hasta construir el hombre en toda su grandeza e in­

teligencia. 1

Y aparece otra gran verdad: el niño no es un ser vacío,

que nos debe todo lo que sabe, cosas con las cuales le

hemos llenado. No,}(£l niño es el constructor del hombre, y

no existe ningún hombre que no se, haya formado a partir

del niño que fue una vezALas grandes energías constructi­

vas del niño, de las que nemos hablado muchas veces, y

que han atraído la atención de los científicos, aún se ha­

llan encerradas bajo un com plejo de ideas sobre la materni­

dad; antes se decía: la madre ha form ado el niño, ella le

(33)

UtOftM >i I

m

I«I»

i

»\ ;) caminar, ctc. Pero todo esto no es obra

||t trt Hittilu’ , uno una conquista del niño.^Lo que la madre

t fM

‘ I ic< Érn nacido, pero es el recién nacido quien pro-

*-l Ilumine. Si la madre muere, el niño crece igualmente

I

I ►MlMjiU'ln hi c o n s t r u c c ió n d e l h o m b r e . U n n iñ o in d i o tra s- flrfitlii h A f iii'r t c a y d e j a d o e n m a n o s a m e r ic a n a s a p r e n d e r á lu IpMtfiM In g le s a y n o la h in d ú . P o r ta n t o , e l c o n o c im ie n t o 4*1 l*ti||iiit|i' n o p r o c e d e d e la m a d r e , s in o q u e e s e l n iñ o q illM i «»• «t p r o p ia d e l le n g u a je c o m o s e a p r o p ia d e lo s h á b

i-h lit* m itum bres de la gente entre la que vive. En estas

lnni*H no hay nada hereditario, y^fct niño, al absor­

b í .1 mulliente que le rodea, plasma por si mismo el hom-

Ift* luhiuT^

Nt’MMiiHer esta gran obra del niño no significa dismi-

Htilt Irt

M inoridad de los padres; cuando éstos se convenzan

ilh un»' no non los constructores, sino simplemente los cola-

MmihiIum *! ile la construcción, podrán cumplir m ejor su pro-

phi il*'l)* r y ayudarán al niño con más amplia visión. Esta

MVImIh v ilo se plasmará en una buena construcción si se

fm *ln convenientemente; así la autoridad de los padres no

•i» Imhh en una dignidad fija por sí misma, sino en la ayuda

»|Mi‘ ilmi a sus hijos, y ésta es la verdadera y gran autoridad

* ilitiniiliul de los padres.

IVin consideremos también desde otro punto de vista

»l Hinn en la sociedad humana.

I n idea marxista ha esbozado la figura del obrero, tal

hmiiii

rn concebida modernamente por nuestra conciencia:

••I >»l>i tro productor de bienestar y riqueza, colaborador esen-

t Inl n » la gran obra de la vida civil, reconocido com o tal

|

mh

la sociedad a efectos de sus valores morales y económi-

m

»«, con derecho moral y económico a disponer de los me­

tilo* y materiales necesarios para realizar y llevar a término

•ii trabajo.

(34)

remos cuenta de que el niño es un obrero y que la finalidad

de su trabajo es producir el hombre. Los padres, justo es

reconocerlo, prestan a este trabajador los medios esencia­

les de vida y de trabajo constructivo, pero el problema so­

cial de los cuidados que requiere la infancia tiene una im­

portancia mucho mayor, pues el trabajo del niño no pro­

duce un objeto material, sino que crea la humanidad mis­

ma : no una raza, una casta, un grupo social, sino la huma­

nidad entera. Si se considera este hecho, resulta claro que

la sociedad debe tener en cuenta al niño, reconociendo sus

derechos y satisfaciendo sus necesidades.i Cuando escoja­

mos la vida misma como objeto de nuestra atención y de

nuestro estudio, podremos llegar a palpar el secreto de la

humanidad y tendremos en las manos el poder de dirigirla

y prestarle ayuda. También nosotros, cuando hablamos de

educación, predicamos una revolución, por cuanto gracias a

la educación todo lo que conocemos actualmente quedará

transformado. Y o considero que ésta será la última revo­

lución : una revolución no violenta, y tanto menos cruenta,

cuanto que excluye toda violencia, incluso la más mínima,

porque si apareciera una sombra de violencia la construc­

ción síquica del niño quedaría irremisiblemente herida de

muerte.

La construcción de la normalidad humana queda prote­

gida. ¿Acaso todos nuestros esfuerzos no han intentado su­

perar los obstáculos que aparecían en la vida del desarrollo

del niño y alejar los peligros y las incomprensiones que le

rodeaban?

Esta es la educación entendida como ayuda a la vida;

una educación a partir de] nacimiento, que alimenta una

revolución exenta de toda violencia y que una a todos para

un fin común y los atraiga hacia un único centro. Madres,

padres, hombres de Estado todos convendrán en respetar

y ayudar esta delicada construcción, elaborada en

(35)

condi-h film a ción para la vida

31

tlntn** *l(|UÍcamente misteriosas, bajo el dictado de un maes-

IMt infriiur. Esta es la nueva esperanza de la humanidad.

N

h

(«construcción, sino ayuda a la construcción que el

flÍMlH Immuna lleva a término, construcción entendida como

rfPMiiollo de todas las inmensas potencialidades de que

MIA ilutado el niño, h ijo del hombre.

(36)
(37)

LO S PE R IO D O S D E L C R E C IM IE N T O

ir g u i! algunos sicólogos, que han seguido al muchacho V « I Juven desde el nacim iento hasta la edad universitaria, vil el transcurso del d esa rrollo existen diversos y distintos E sta concepción, derivada de W . Stern, fue adop- IbiU pronto p o r otro s, en p articu lar p o r Ch. B ühler y sus Mguldores, m ien tras que se puede a firm ar que desde o tro ((Mitin de vista la escuela freudian a la había desarrollado HnUblcmente. Es un con cepto d istin to del qu e se seguía an- liH tormente, según el cual en los prim eros años e l in dividu o hiimmio tiene un con ten ido bastante pobre, que se enrique- i * ron su crecim ien to; p o r tanto, según este con cepto el Individuo es a lgo pequeño en vías de desa rrollo, a lgo dim i. Millo que aumenta, con servando siem pre la m ism a form a . Abtfldonando este v ie jo concepto, la s icología reconoce ac- lUiltncntc que existen diversos tipos de sique y d e m ente

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en los diversos p erío do s de la vid a (1 ). E stos p erío do s son netam ente d istin to s entre sí y es cu rioso con statar qu^ coin ciden con las diversas fases del desa rrollo físico. Lu, cam bios son tan im portantes, síquicam ente hablando, qu4 algunos sicólogos, inten tan do aclararlos, han exagera do h »J ta expresarse de este m o d o : « E l d esa rrollo es una sucesión d e n a cim ien to s». En d eterm in ad o p e río d o d e la vida, uflj in d ivid u o síqu ico m uere y nace otro . E l p rim ero de este» perío do s va d esde el _nacirruento hasta_ ¡es. seis.'años. F.flj este perío do , que tam bién tiene m anifestacion es m uy distiM tas, el tip o m en tal perm anece constante. Desde los c ero ha% ta los seis años, el p e río d o tiene dos subfases d istin ta s: l.i p rim era , desde los c ero hasta los tres años, m uestra un t il" * de m en talidad a la cual el adu lto tien e d ifícil acceso, i- d e cir sobre la cual apenas puede e je rc e r una influen cia di recta y, d e hecho, n o existen escuelas para estos niñui^ I Sigue otra su b íase: desde los tres hasta los seis años, enl la cual el tipo m ental es el m ism o, p ero el niñ o em pieza a|-j ser particu larm ente influen ciable. E ste p e río d o se ca ra c ic-jl riza p o r las gran des transform aciones que se suceden en el I I individuo. Para con ven cerse d e e llo basta pensar en la di feren cia que existe entre el recién nacido y el n iñ o d e sei|| años. De m om en to, no nos interesa c ó m o tiene lu gar esta tran sform ación , pero el hecho es qu e a los seis años el j individuo, según la expresión com ún, ya es lo bastante inte* ligen te para ser a d m itid o en la escuela.

E l p e río d o sucesivo va desde lo s seis hasta los doce años] y es un p e río d o d e crecim ien to, p ero sin transform aciones Es un p e río d o de calm a y serenidad y, síquicam ente hablan-1

., • ...--J. ver: W. Stern, Psychotoey of early childhood: up lo I year ° t II ed., 1930 (primera ed. alemana, 1914), Ch. Bühi.er

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Ihi■ ** mi p e río d o d e salud, de fu erza y segura estabilidad. I .tu • inhílidad, física y m en ta l», d ice Ross hablando de

'I- rsUi edad, «e s la característica más sobresalien te (i Ih niiic/ más avanzada. Un ser de o t ro planeta, que no •... i a );i raza humana, fácilm en te p o d ría to m ar p o r adul­ t o >!• lu especie estos pequeños seres d e d iez años, si no Mi.i. i o c a s i ó n de v e r ad u lto s» (

1

).

t n Vutinto al físico , existen signos qu e parecen fija r los . cutre estos dos períodos. L a tran sform ación que

iimu liiM.tr en el cu erp o es m uy visib le; cita ré solam ente el (»-• !*>> il<- que el niño p ierd e su prim era dentición , e inicia la • t*||llfl«Í<l.

I I tercer p e río d o va desde los d oce hasta ios d iecioch o . v es un p e río d o de tran sform acion es tales que re- iii i >lii el p rim ero . Este ú ltim o p e río d o puede su bdividirse üubfases: una que va desde los doce hasta los q uin- O lfllu y y otra desde los q uince a los d iecio ch o. E ste pe- también se caracteriza p o r tran sform acion es del cuer- alcanza la m adurez de su d esa rrollo . Después de l'i ,-ilieciocho años, el h o m b re puede con siderarse com ple- i.niirhte desa rrollado , y n o se produ ce en él ninguna trans- l'Ximiciún notable. S ó lo crece en edad.

t n cu rioso es que la ed ucación oficial ha reconoc id o es^< tu» d iferentes^tipos síq u ico s. P arece qu e hava ten id o una* •«lina intuición. E l p rim er p erío do , desde el na cim iento l«u tii los seis años, ha sido claram en te reco n ocido, y ha >Mu exclu ido d e la educación obliga to ria , m ien tras que se h t observado que a los seis años se produ ce una transfor- mm'lón en virtu d de la cual el niñ o resulta bastante m aduro |MH it ser a d m itid o en la escuela. P o r tan to se ha reco n ocid o i|i«c el niñ o ya sabe muchas cosas, lo que le p erm ite fre- montar la escuela. En efecto , si los niñ os a los seis años

( I ) Ver J. S. Ross, Croundwork o f educalkmal psycholoey, Londres m * (I * ed.. 1931) pág. 144.

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n o pudieran orientarse, ni cam inar, n i com p ren d er lo qu#| les dice ei m aestro, n o podrían p a rtic ip a r en la vid a c<> lectiva. Pod em o s a firm ar q u e se trata d e un reconocimicu to práctico. P ero los educadores nunca han pensado

qu«j

si el niño puede ir a la escueta, orientarse, co m p ren d er lai ideas que le son transm itidas, debe estar d esa rrollad o mettd talm ente, d a d o que al nacer e ra incapaz d e todo. j E l segundo p e río d o tam bién ha tenido un reconocim ietv to inconsciente, pues en muchos países los niños gen eral m ente dejan la escuela elem en tal a los d o ce años para en* trar en las superiores. ¿ P o r qu é el p e río d o com pren dido en» tre los seis y los d oce años ha sido con siderado adecuado para enseñar al n iñ o las prim era s nociones fundam entalci de la cultura? Y a que e s to ocu rre en to do s los países del mundo, sin duda n o se trata de una inspiración c a s u a l: sólo una base síquica com ún a todos los muchachos puede ha», b er p erm itid o este tip o de ordenación escolar, que es unaj indudable con clu sión de un razon am ien to basado en la ex p erien cia^ E n efecto , se ha exp erim en ta do qu e durante esta p e río d o el niñ o puede som eterse a l tra b a jo m ental qu e exige la es cu ela : puede com p ren d er lo q u e dice e l m aestro y tie­ ne suñciente paciencia para escuchar y apren der. Durante to d o este p e río d o es constante en su tra b a jo y fu erte de s a lu d : p o r e llo ^e con sidera este p e río d o c o m o el m ás ade­ cuado para rec ib ir la cultura.''Después de los d o ce años de edad, se inicia una escuela d é ord en superior, lo que signi­ fica que la educación oficial ha reco n o cid o que en esta edad com ienza un nu evo tip o d e sico lo g ía para el in d ivid u o hu­ m ano. T am bién se ha reco n ocid o qu e este tip o se m ani­ fiesta a través d e dos fases, c o m o dem uestra el hecho de que las escuelas superiores se hallan divididas en dos par­ tes. Tenem os una escuela secundaria in fe r io r y una supe­ r io r; la in fe r io r abarca unos tres años, y la su perior a veces cuatro; sea c o m o fuere, n o im p o rta e l p e río d o exacto de

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IA h i m «i1" ' d iv id e la enseñanza; sólo interesa con siderar |í| iMtt-aktn d r dos p erío do s en la escuela secundaría. Los Nm Ihih *, .|iir se han interesado p o r la educación en el pe- tlMri" .1» l.i 4dolcsccncia, lo con sideran c o m o un p e río d o de iNfc» «>.< iioliiim acion es síquicas que se puede com p a ra r al lu is ó n » " I *lue va desde el n a cim ien to hasta los seis años; I '•<•>"1, generalm ente, el c arácter n o es estable y surgen Mtttiitl» «u< («mes de indisciplina y de rebelión . La salud fí- I M mu • i' t siuhlc y segura c o m o en el segundo p erío do . Pero |» m> m lu no se preocupa. Se ha ela b o ra d o c ierto program a y |m« üiñ o* «leben seguirlo, quieran o no. T am bién en este fMHlnilt» !■>•> jóvenes deben perm an ecer sentados y escuchar •I deben o b ed ecer y d edica r su tiem p o a apren­ d í >!• ^jjii'M ioria unos con ocim ien tos dados.

I .t ■ iilininación de !a vid a e sco lar es la u n iversidad, que ... iliíu r c esen cialm en te d e los tipos de escuela que t« excepto quizás p o r la intensidad de los estu-thni I n la universidad los p ro feso res tam bién hablan mien- !««■ |m'? ulmnnos escuchan. Cuando y o estaba en la univer* y* In* hom bres n o se afeitaban , era cu rioso v e r a estos |hv< n> ■< « n las aulas, algunos con barbas más o m enos im- (•i.ii.ni. . v todos exh ibien do los más diversos bigotes. Sin i>inl»<ij’r>. estos hom bres m aduros eran tratados del m ism o M i M t l n n i ñ o s : debían sentarse y escuchar; som eterse a I... |>i i.Icmxys; depender, para los c iga rrillo s y los m edios itf ti.in tu irle , de la lib eralid ad de los padres dispuestos a Htto.iuniuiles cuando se aproxim aban los exám enes. Y eran IihihI'i ' • iidultos, cuya in teligen cia y experien cia d irigiría n * I « i i i i «lia el m undo y cu yo instru m ento de tra b a jo e ra la v <> los que se enseñaban las m ás elevadas p ro fesio - u*• lu d iros m édicos, ingenieros, abogados. Cabe añadir, ^il> i|iir sirve actualm ente una licenciatura? ¿A caso asegura U U'Ik ti quien la ob tien e? ¿Quién recurre a un m éd ico re- > Mu licenciado? ¿Quién encom ienda la con stru cción d e una

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casa a un joven ingeniero apenas salido de la escuela? ¿O un caso a un abogado apenas autorizado para e je rc e r su pro­ fesión? ¿Y cóm o se explica esta fa lta de c o n fi a n z a L a ra­ zón es que estos jóvenes han pasado años y años escuchan­ do la palabra de los m aestros y escuchar n o fo rm a al hom ­ bre; sólo el trab ajo p rá ctico y la experien cia conducen a ios jóvenes a la m a d u r e z ^ o r ello encon tram os jóven es mé­ dicos que deben practicar durante mucho tiem po en los hos­ pitales; jóvenes abogados que deben hacer prácticas en los bufetes de un ju rista ya experto; ingenieros que deben ha­ cer lo m ism o para p od er ejercer independientem ente su p ro­ fesión, y conquistar una experien cia propia. Y a ello se suma el hecho de que, para encon trar dón de rea lizar las prácticas, el licenciado debe buscar influencias, recomenda­ ciones y vencer numerosas dificultades. Este triste hecho se puede afirm ar que ocurre en todos los países. Un caso típi­ c o o cu rrió en N u eva Y o rk , donde se organizó un séquito de intelectuales com puesto p o r un centenar de individuos que no habían pod id o encon trar una ocupación. Llevaban una pancarta con el siguiente lem a : «E sta m os sin trab ajo, te­ nem os hambre. ¿Qué debem os h a cer?». La situación no ha cam biado. La educación se halla sin con tro l y n o aban­ d ona sus inveteradas costumbres. S ó lo se ha recon ocido la existencia, durante el crecim ien to del individuo, de diver­ sos tipos de desa rrollo en diversos períodos de la vida.

E l p e ríod o crea tivo

En los años d e m i juventud, nadie tenía en cuenta a los niños de los dos a los seis años. En cam bio, ahora existen instituciones preescolares de diversos tipos, que acogen a los niños de tres a seis años. P e ro incluso hoy, com o antes, se considera que la universitaria es la parte más

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importan-tv de la educación porqu e los que han cu ltivado m e jo r la fat ulUil esencialm ente humana llam ada inteligencia provie- Na «ir la universidad. P ero ahora que los sicólogos han em- a estudiar la vida misma, se ha p ro du cido una ten- «Im H'lu com pletam en te opuesta;fébtualm ente muchos sostie- MMi com o yo, que la parte más im po rtan te d e la vida no M la que correspon de a ios estudios u n iversitarios, sino al primer perío do , que se extien de desde el nacim iento hasta )im neis años, p orqu e es en este p e río d o cuando se form a la (tlUrílgencia, e i gran instrum ento del h o m b r ^ Y n o sólo la iMlflIgcncia, sino tam bién el con ju n to de las ^facultades sí- ((tilo *. La nueva idea ha p ro du cido una gran im presión en IÑ« que tienen cierta sensibilidad p o r la vid a síquica; y mu- pilo* te han dedicado al t^Studio del recién nacido, del niñ o ilii un año, e! cual crea to person alidad del hom bre^ Ocu­ pados en esta m isteriosa revelación de la vida, los estudio- too axperimentan la m ism a em o ción que aqu ellos qu e en lita tiem pos antiguos meditaban sobre la m uerte. ¿Qué ocu- II* cuando llega la m uerte? Esta pregunta estim u laba la Mutilación y antiguamente acentuaba la sensibilidad; en tanibio, actualmente, e l hom bre, en su prim era aparición Mi el mundo, se con vierte en tem a de intensa reíle x ió n ¿ £ n •I recién nacido se descubre al H o m b r e ^ P o r qué tien e que itilrir una in fan cia tan larga y p en o sa T N in g ú n an im al tie- Hf un p e río do infan til tan d ifícil. ¿Qué ocu rre durante este p rlo d o ?

^indudablemente el p e río do in fan til es un p e río do de HVación; al p rin cipio no existe nada, y al cabo de un año, aproximadamente, el niño lo con oce todenj E l niñ o no nace

mhi un p oco d e inteligencia, un p oco de m em oria, un p oco tlr voluntad, dispuestas a crecer y d esarrollarse en el pe- Iludo sucesivo. E l ga tito puede m au llar desde el nacim ien­ to, aunque de form a im perfecta ; el p a ja rito o el b ecerro también tienen una pequeña voz, la m ism a que, aumentada,

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