• No se han encontrado resultados

Sí a las identidades masculinas

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2020

Share "Sí a las identidades masculinas"

Copied!
124
0
0

Texto completo

(1)

(2) Lo que se haga sin esfuerzo y con pereza, Durar no puede, ni tener belleza. -Plutarco-. I.

(3) DEDICATORIA. A mis padres por ser la luz que me guía, por estar cuando los necesito, por darme siempre un pedacito y el beso al final del día. A mis abuelos por ser mi alegría, por ser ternura y comprensión. A mi hermanito burlón. A mi tía por ser la esperanza. Y a mis primitos que en sus andanzas, serán siempre mi razón.. II.

(4) AGRADECIMIENTOS A mis padres ¿qué puedo decir?, ustedes son los autores de mi vida. A mis abuelos por ser el alma vieja de los buenos consejos. A tía Ibis por sus conversaciones, por ser yo su primera niña. A tío Enel por ser El Rey Midas. A Dariel por ser el mejor de los hermanos A Eliany y Enelito por tener siempre una sonrisa. A mi familia, toda todita, por estar siempre juntos y ser cómplices de mis locuras. A Yary, Natali, Maidelis, Yanela, por ser la mejores amigas, por las noches de fechorías, los papelitos amarillos y las fiestas de chicas. A 5to Sociología por la convivencia durante 5 años, las caldosas y el mejor arroz amarillo. A las niñas del 209 por ser parte de esta familia, por los traguitos y las pelis, las risas y las fiestas de fin de curso. A las de Santa Clara por ser las Mikis más lindas de la escuela al campo. A Yalina por ser tan integra y a Ernesto, Yusmany, Minh y Seba, por ser los varoncitos del aula y estar siempre ahí. A Hafdala por ser el psicólogo de las almas perdidas, por el besito de buenas noches y por ser: the best friend. A Zain y Kori por incondicionales. A Kevin Yalul Charlie Yeans, por ser único, por las noches de té y de insomnio. A los que usurparon mi cuarto: Daylí, Mary y Jorgito, por las horas de tertulias. A mis tutoras por enseñarme a amar la Sociología, por buscar siempre la mejor solución A mi oponente por las horas de debate en el aula y el pasillo A mis buenos profesores por sus grandes ideas A Lázaro por ser él y estar siempre en los criollos como el mejor manager A los muchachos del coro por hacerse portavoces de esta locura. Al DEU por apoyarme en todo, especialmente la titi Lesbia y el mejor jefe: Hinley A los chicos del 5: Diú, por ser mami y papi a la vez, a You por demostrarme que no solo son hermanos los de sangre; A Karell, Luis, Yusniel, Yander, Rafa, Jose, por ser excelentes parejas de baile; A las chicas más guapas: Merly, Clarita, Rosmery, Jeisy, Mariannis, Isis Mary, Merlyn por ser excelentes bailarinas; A Ale, Maikelito, el Gali, Daikenis y el Yonki, porque sin ellos Panamá no sería lo mismo A Rosario por ser original y porque si no está sola se pone celosa A Lishi por ser siempre ella, por sus trabajos profilácticos y por las conversaciones mudas A Javier por ser tan alegre y buscar el mejor apodo de todos mis tiempos, jajajajaja A Ivan por ser el mejor, el talento, la madurez; por ser tan paciente con esta caprichosa A Gerardo por ser la escuela, la tradición y el gran premio A 5 de diciembre por permitirnos danzar “Con los pies sobre el viento”.. III.

(5) RESUMEN El sacrificio del artista en muchas ocasiones se oculta tras los estereotipos que discriminan el campo artístico, fundamentados bajo la identidad sexual de los hombres que intervienen en él. La presente investigación se erige sobre las manifestaciones artísticas de danza y música que promueve el Departamento de Extensión Universitaria de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas. Pretende analizar las formas de masculinidad que coexisten en el Movimiento de Artistas Aficionados, así como los estereotipos sexistas y prejuicios homofóbicos que actúan sobre ellas. La investigación se fundamenta en la integración de métodos de las perspectivas metodológicas cualitativa y cuantitativa, utilizando la Triangulación Metodológica como método principal, acompañado. de. técnicas. como. la. observación,. encuesta,. entrevista. semiestandarizada y en profundidad. Teóricamente la investigación se mueve dentro de los principales conceptos brindados por la Sociología de la Cultura y de Género, especialmente las teorías de las masculinidades. Se evidenciaron distintas formas de exteriorizar la masculinidad por parte de los aficionados, donde prima la identidad homosexual y metrosexual, además se corrobora la hipótesis, ya que estas formas identitarias están atravesadas por estereotipos que laceran la integridad de los aficionados a la música y la danza, aun cuando éstas no determinan la identidad sexual de los sujetos. También se ha constatado que no solo se enfrentan a comportamientos despectivos sino que gozan de cierta popularidad y reconocimiento por parte de sus profesores y compañeros.. IV.

(6) RESUMEN Summary More often than nots, the artist‟s sacrifice is hidden behind the stereotypes that discriminate the artistic field, based on the sexual identity of men that belong to it. The current research was made on the artistic fields of dance and music, promoted by the Departamento de Extensión Universitaria (DEU) (sp) of the UCLV “Marta Abreu”. It seeks for the analysis of the ways of masculinity that coexist in the non-professional Artists Movement, as well as the sexist stereotypes and homophobic stereotypes that influence upon them. The investigation is bosed on the integration of methods of quantitative & qualitative methodological perspectives, using the Methodological Triangulation as the main method, along with some techniques such as: observation, survey, and semistandarized and deep interview. Theorically speaking, the investigation moves through the main concepts of Gender and Culture Sociology, especially the theories of masculinity. Several forms of showing manliness were evidenced among the non-professional artists, where homosexuality and metrosexuality are the most common; it is also assured the hypothesis, due these identatiry forms are affected by the stereotypes that lacerate the integrity of those artists, even when these don‟t determine the artist‟s identity. It‟s been also proved that they not face hateful behaviors but also have popularity and recognition by their professors and mates. V.

(7) ÍNDICE. Introducción ......................................................................................................................................................... 1 Capítulo I: De la cultura a la cultura de los géneros. ...................................................................................... 7 I.1: Sociología Clásica vs Género. De los géneros a las masculinidades. ......................................................... 7 I.2- La socialización genérica: su efecto en las masculinidades. ................................................................... 13 I.2.1-El sexismo y homofobia como efectos de la socialización genérica. .................................................. 18 I.2.2- ¿Quién es el hombre aquí? Modos de exteriorizar la masculinidad. ................................................ 22 I.3-¿Géneros culturales o cultura de género? El arte como sistematización de la cultura. ........................... 26 I.3.1- ¿Somos libres o somos cultos? Hombres por el consumo cultural .................................................... 31 Capítulo II: Definiciones metodológicas y análisis de resultados. ................................................................ 35 II.1- ¿Quién tiene la razón? ¿Cuali o cuanti? ............................................................................................... 35 II.2- Técnicas necesarias. ............................................................................................................................... 36 II.3-Diseño metodológico............................................................................................................................... 38 II.4- Principales Conceptos ............................................................................................................................ 38 II.5- Operacionalización de variables ............................................................................................................ 40 II.6- Selección de la muestra:......................................................................................................................... 42 II.7- Análisis de los resultados ...................................................................................................................... 43 II.7.1-Las manifestaciones artísticas: formas de entender el arte. ........................................................... 43 II.7.2- La voz del sentimiento. Hegemonía del hombre cantante ............................................................. 45 II.7.3- Danzar para contarlo. Los hombres con los pies sobre el viento. .................................................. 54 Conclusiones ....................................................................................................................................................... 65 Recomendaciones ................................................................................................................................................ 67.

(8)

(9) INTRODUCCIÓN. Introducción El primer elemento identitario que se asume es el género. Se entiende como una construcción simbólica, sistemas de creencias, prácticas y valores que aluden a un conjunto de atributos socioculturales, asignados a las personas a partir de su sexo, siendo uno de los tantos aspectos sociales que determinan la identidad de los mismos. En la configuración de esta identidad intervienen diversos factores que encuentran su génesis en el proceso de socialización, donde inciden: la familia, escuela y otras instituciones sociales; de modo que ser hombre o mujer implica adaptarse a características histórico culturales del medio en que se desarrollan. Así mismo el género es el resultado de esa dicotomía dialéctica entre lo subjetivo y lo objetivo, lo igual y lo diferente, lo individual y lo social. Mediante la socialización el individuo tiende a diferenciar los patrones de conducta, así como los roles y la identidad de género. Este proceso es mediado por la violencia simbólica, por lo que las niñas no son las únicas víctimas, sino también el niño, ya que se ve obligado a construir su propia imagen a partir del patrón hegemónico de la sociedad. Así se verá influenciado por un ideal masculino que impone cualidades como la fuerza, el hecho de no ser sensible, no llorar, entre otras. La diferencia sexual no es un hecho anatómico, la interpretación de esta diferencia es un proceso histórico y social; que el macho y la hembra de la especie humana difieren en su anatomía, es un hecho, pero también es un hecho construido socialmente. (Irazoski 2010) La identidad sexual es un aspecto de la identidad de género, pero el sexo y el género no se relacionan entre sí como lo hacen la naturaleza y la cultura, ya que la sexualidad misma es una diferencia que se construye socialmente. Existe una tendencia equívoca y generalizada al pensar en el género como mujeres. De ahí que se piense que cualquier estudio o investigación de género se centrará en ellas, siempre tan subordinadas y víctimas del sistema patriarcal. Los estudios sobre la mujer destacan la posición femenina como víctima de la agresión masculina, mientras que los estudios de las. 1.

(10) INTRODUCCIÓN masculinidades destacan que el hombre es también un producto de lo que socialmente se espera. No obstante los estudios de género pueden referirse también a la exclusión de hombres y mujeres que no están en completa consonancia con la norma que la sociedad maneja. Esto tiene que ver con la nacionalidad, la preferencia sexual, clase y la discriminación que se manifiesta a través de la homofobia, transfobia, el racismo, el heterosexismo, los estereotipos y los prejuicios. Los autores clásicos de la Sociología no realizaron profundos análisis en cuanto al género, sus planteamientos hacían énfasis en el papel de la mujer en la sociedad; no solo se opusieron al feminismo, sino que sus obras están marcadas por un profundo contenido que tiende a invisibilizar la problemática de la mujer o justificar la subordinación de las mismas hacia los hombres; lo que evidencia en no pocas ocasiones, el carácter androcéntrico de la Sociología Clásica en discriminaciones de un sexo para con otro. Producto de las luchas feministas por la igualdad de los sexos, surgen cambios que afectan no solo la vida cotidiana de la mujer, sino también el hecho de ser y sentirse hombre. Aunque el lastre de la masculinidad tradicional sigue siendo muy fuerte, existen otras maneras de ser hombres que buscan la convivencia en igualdad y desde la diferencia con las mujeres. Las últimas décadas han sido reflejo de diversas formas de ser hombre. Se está viendo que existen jóvenes y otros no tan jóvenes que se atreven a desafiar las reglas morales que en algún momento cobraron fuerza; de modo que se atreven a ser diferentes o se niegan a ser como fueron sus padres -ya fuese por elección propia o porque no quedase más opción- por ello existen tantos hombres reinventando sus roles. Así mismo se cuestiona lo difícil que es ser hombre y al respecto, dice la periodista Cristine Coyange en su libro No es fácil ser hombre: „…cuando solo hay un modelo en el escaparate, la elección es muy sencilla, ni siquiera había más‟. (Coyange 1986, pág. 43) En muchos países han surgido grupos de investigación sobre la condición masculina; estudios que ponen en cuestión el modelo masculino predominante y que ha sido el eje fundamental de los hallazgos sobre el tema. Actualmente ese modelo se considera represivo y nocivo, no solo para las mujeres sino también para los propios hombres. La crisis del modelo hegemónico de 2.

(11) INTRODUCCIÓN masculinidad ha traído consigo el surgimiento de nuevas masculinidades que además emergen más ricas, libres y populares. El hombre ha sido siempre el término neutro de la humanidad, se habla de hombre para referirse a la especie humana, pero los estudios de género demuestran que no se nace hombre, sino que el sujeto se convierte en hombre, es decir, que el patrón masculino se conforma según la construcción cultural. La sociedad está profundamente marcada por estereotipos sexistas que en no pocas ocasiones discriminan lo diferente. En legitimación de esa masculinidad, el sexismo, la violencia y la homofobia, se convierten en prácticas cotidianas que se reconozcan o no, se han normalizado. Las artes constituyen uno de los escenarios que muestra el reflejo de esa cotidianeidad que lacera la integridad física y moral del individuo, incluso en sus relaciones más personales. El hombre como creador del arte, ha sido históricamente subestimado desde este mundo donde prima el lenguaje por señas e imágenes de la realidad. El arte habla de la vida, la cultura también lo hace, pero de manera diferente. El arte no es más que una manifestación, por ello no existe obra artística que no se interne en busca de una respuesta o que produzca sin más, alguna modificación interna. (Arte vs cultura 2001) El arte y la cultura no son polos antagónicos, sino que están estrechamente relacionados con la expresión de un lenguaje compuesto que brinda sentido a la obra. Como espacio de intercambio, el arte también se encuentra marcado por la presencia de estereotipos que pautan la diferencia sexual en determinada manifestación artística. La Universidad Central “Marta Abreu” de las Villas (UCLV) es una institución intelectual, pero a su vez se trabaja en la promoción de diferentes manifestaciones artísticas. Cuenta con un amplio Movimiento de Artistas Aficionados, pertenecientes a distintas facultades y a distintas prácticas. Este espacio se convierte en escenario propicio para las diferencias sexuales, así como para la interacción de distintas formas de masculinidades. Las tendencias machistas latentes en la sociedad se reflejan fácilmente en dicha institución. La convivencia de personas que no han tenido la misma socialización, hacen que éstas, cada día se fortalezcan; lo que se refleja en 3.

(12) INTRODUCCIÓN cuestiones de estereotipos, prejuicios y tabúes; que no solo entorpecen el desarrollo cultural y artístico, sino también proliferan conductas inadecuadas por parte de los estudiantes. La investigación que se presenta puede demostrar que en la Universidad Central “Marta Abreu” de las Villas se manejan un conjunto de estereotipos sexistas y prejuicios homofóbicos que influyen sobre el grupo de artistas aficionados, así como en las formas de masculinidades que existen al interior del mismo. Además se profundiza en la interrelación entre el género y el mundo artístico, lo que ha sido poco trabajado por la comunidad científica, a fin de demostrar que el mundo del arte, así como las manifestaciones que intervienen en él, está transversalizado por el género como categoría relacional. Teniendo en cuenta lo anteriormente planteado se propone el siguiente problema de investigación: ¿Cómo se reflejan las formas de masculinidades en las manifestaciones artísticas de música y danza en la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas? La investigación se divide en las siguientes partes: en el Capítulo 1 se trabaja teórica y conceptualmente las cuestiones relativas al género y el arte. Se realiza un estudio detallado desde la mirada de los clásicos de la Sociología hasta el surgimiento de las teorías de las masculinidades; el efecto que la socialización produce en la distribución de actividades por sexo y la visión de los géneros en el campo de la cultura y el arte. En el Capítulo 2 se expone la concepción metodológica, el diseño de investigación, las principales variables y la muestra que se utiliza para el desarrollo de la investigación; y posteriormente el correspondiente análisis de los resultados, lo que permitirá arribar a conclusiones. Las fuentes bibliográficas utilizadas respecto a la Sociología de Género y Sociología de la Cultura abordan perspectivas interesantes para el estudio de esta problemática. Se estudian autores clásicos, contemporáneos, nacionales e internacionales y exponentes de diversas corrientes de pensamiento. La principal limitación bibliográfica radica en que los libros que trabajan el tema de la cultura no se adentran en las cuestiones artísticas como rama de ésta, sino que trabajan la cultura como proceso en constante interrelación con el espacio social donde se desarrolla el sujeto. Los libros que tratan la cuestión del arte, y 4.

(13) INTRODUCCIÓN sus correspondientes manifestaciones, lo hacen desde la técnica de cada práctica y metodologías para enseñarlas, o se centran en un análisis profundo de lo que significa cada manifestación artística, pero en muy pocos momentos reflejan la cuestión de las diferencias sexuales. En tanto los libros de género, han sido muy importantes para entender el proceso de socialización así como las consecuencias que trae consigo, pero la principal limitación que presentan, es que la cuestión de los géneros se evidencia desde los estudios fundamentalmente femeninos, aun cuando actualmente se aboga por trabajar la categoría de forma relacional. Aunque el tema de las masculinidades ha sido tratado en algunos textos, no se ha encontrado transversalizado en el campo artístico. Se han consultado algunas revistas electrónicas donde los artículos reflejan parte de la problemática, pero aún se carece de estudios sólidos en el tema. La investigación se realiza bajo la construcción de supuestos metodológicos que integran las perspectivas de la metodología cualitativa, que supone un procedimiento holístico y subjetivo; y la perspectiva cuantitativa que supone una representatividad de elementos, las vías cuantificables y contrastables de la realidad del objeto estudiado; por lo que se ejecuta como método principal: la Triangulación Metodológica, también requiere de técnicas como la observación, la entrevista semiestandarizada, la entrevista en profundidad y la encuesta. La novedad científica de este estudio se presenta desde dos grandes perspectivas: primero la transversalización de género en el campo artístico y sus correspondientes manifestaciones, teniendo en cuenta la ausencia de investigaciones sociológicas que impliquen la relación de las masculinidades en las manifestaciones del arte, específicamente en términos de conceptos contemporáneos como: estereotipos, tabúes, prejuicios, homofobia; y la segunda tendencia implica el análisis de las masculinidades desde el proceso de socialización, que crea la identidad personal del sujeto y las formas de expresión de la masculinidad, lo que se evidencia al interior de las manifestaciones artísticas trabajadas. El aporte práctico de la presente investigación consiste en ofrecer a las organizaciones culturales de la UCLV, el conocimiento actual sobre el estado de las relaciones de género en las principales manifestaciones (danza y 5.

(14) INTRODUCCIÓN música) que promueve el Departamento de Extensión Universitaria (DEU), así como comprender las expresiones de la masculinidad que convergen entre sí y los prejuicios sociales que las rodean y que de alguna forma entorpecen la llegada de nuevos integrantes al Movimiento de Artistas Aficionados; a la vez que supera los estereotipos y aumenta el protagonismo del sexo masculino en esta esfera. El alcance de la investigación radica en fortalecer la importancia de la presencia masculina en la escena cultural, así como las formas de expresión de la masculinidad que se muestran en las manifestaciones artísticas fundamentalmente las del hombre bailarín y las del hombre cantante, ambos intérpretes de la cotidianeidad. Además está destinada a beneficiar nuevas investigaciones que contemplen la problemática con vistas a superar los tabúes existentes que limitan a los artistas en su desempeño profesional, cultural, social y personal; como los estereotipos que enfrentan desde la expresión libre de sus identidades “masculinas”. En Cuba las reflexiones científicas en cuanto a los hombres no han sido masivas, pero han contribuido a eliminar la invulnerabilidad de ese modelo de súper masculinidad heredado de la sociedad patriarcal. Los estudios de esta índole casi siempre centran su atención en la paternidad, violencia, identidad y homosexualidad. Exponentes de ello son: el Centro de Educación Sexual (CENESEX) dirigido por Mariela Castro Espín; el Dr. Ramón Rivero Pino, el Dr. Julio César González Pagés, el Centro de Estudios de la Mujer; pero generalmente el hombre se encuentra ubicado como actor en el entorno de la familia, la salud, el deporte y la comunidad.. 6.

(15)

(16) CAPÍTULO I: DE LA CULTURA A LA CULTURA DE LOS GÉNEROS Capítulo I: De la cultura a la cultura de los géneros. I.1: Sociología Clásica vs Género. De los géneros a las masculinidades. La cuestión de los géneros en la comunidad científica generalmente ha tenido un carácter androcéntrico, permeado por la constante subordinación femenina hacia los hombres -lo que tiende a justificarse como hecho natural- para mantener el orden y la cohesión dentro y fuera de la familia y las funciones de la misma. Los autores clásicos de la Sociología ignoraron los estudios de género como construcción social. Este término no era aceptado, sino que asumían de forma conservadora el rol social de la mujer, atribuyendo un papel fundamental al ámbito privado. De modo que la sociología clásica tiende a invisibilizar el papel de las mujeres y sus problemáticas correspondientes. El discurso sociológico clásico daba prioridad al sexo masculino, contribuyendo a la construcción de éste como un universo social. Auguste Comte, padre fundador de la Sociología, señala la discriminación hacia las mujeres solo como medio para llegar a su teoría. Sentó las bases para el posterior pensamiento positivista; en el que la mujer se encontraba confinada a los bienes del hogar y con imposibilidad de establecer vínculos intelectuales, atribuyendo el papel de ama de casa con esencia educativa en el seno familiar. Otros autores como Herbert Spencer; Talcott Parsons; Emile Durkheim, mantienen la preocupación por el orden y progreso en la sociedad, donde la familia juega un papel fundamental. (Ritzer 2007). El autor expresa que: „Las mentes de las mujeres son indudablemente menos capaces…que nosotros para realizar esfuerzo intelectual abstracto‟ (Comte 1968, pág. 250). Enraizar la igualdad sexual para mantener la vida familiar en armonía no significaba la igualdad entre los sexos, sino que presupone una forma de equilibrio social. Por eso, ninguno de los autores antes mencionados supera en la tendencia el pensamiento de Comte, ya que confieren a la mujer las tareas domésticas, siendo completamente invisibles en la red de entramados sociales; pero estos autores establecen rasgos distintivos en sus planteamientos teóricos. Spencer justificaba que el desarrollo intelectual de la mujer impedía la. 7.

(17) CAPÍTULO I: DE LA CULTURA A LA CULTURA DE LOS GÉNEROS fertilidad, y con ello su principal responsabilidad: la reproducción, (Kon 1989) y en este sentido, Parsons señala: Para que la familia funcione con eficiencia, debe darse en ella una división sexual del trabajo… si hombres y mujeres se sitúan en un plano de igualdad, la competencia entre ellos debilitará el papel vital de la familia para el mantenimiento de la estabilidad social. (Parsons 1988, pág. 184). El autor le confiere un papel importante a la diferencia entre los sexos, ya que esto traería consigo el posterior desempeño de los roles familiares, lo que coincide en la teoría durkheimiana, que vincula lo anteriormente dicho con la división social del trabajo, en su afán de demostrar que los distintos roles de los sexos están determinados por una teoría biológica. En un segundo momento de la teoría sociológica, los autores contribuyeron a un nuevo enfoque desde la perspectiva de género; no fue más que las relaciones entre hombres y mujeres centradas fundamentalmente en las diferencias sexuales. Esto pone en evidencia las discriminaciones de un sexo para con otro; de modo que los hombres y mujeres serían vistos como polos opuestos que figuran en diferentes entornos, ambos con roles distintos en el quehacer social; la mujer sería la encargada de intervenir en el ámbito privado, mientras que los hombres irrumpían en el ámbito público; sin obviar que ambos sexos fueran víctimas de las esferas de la vida social. El discurso sociológico avanza y con ello se superan las contradicciones de las anteriores teorías; aunque la línea de trabajo continúa siendo la guerra entre los mundos femenino y masculino. Tal es el caso de George Simmel, que manteniendo el discurso androcéntrico, miró la inferioridad de la mujer desde otra perspectiva. El progreso del autor se debe al análisis de la institución matrimonial, siendo la principal exponente de la subordinación femenina. En su obra Sociología, Simmel explica que el matrimonio no es más que un contrato que trae beneficios para ambos sexos, pues si bien la mujer está cargada de prohibiciones; en los hombres esto representa la sustracción de capacidades. (Simmel 1939). 8.

(18) CAPÍTULO I: DE LA CULTURA A LA CULTURA DE LOS GÉNEROS Al separar la cultura objetiva de la subjetiva, el autor entiende el papel del hombre como creador del arte, industria, comercio; y a las mujeres las reconoce como portadoras de la cultura subjetiva.1 El autor reflexiona sobre el conflicto entre los sexos y asume que la problemática gira en torno a la cultura, ya que el hombre se ha creado un único modelo y se alza como universo en la sociedad. Por ello la mujer “es” y nada más, mientras que el hombre, producto de los condicionamientos sociales, está obligado a “hacer”. En este sentido se puede atribuir un papel importante a los condicionamientos sociales y contexto concreto en que se desarrollan los individuos. El hombre, como la mujer, es preso de un pensamiento que se ha anclado en la sociedad como lo correcto; que lo obliga a comportarse de una forma determinada para con la mujer, el trabajo, la vida social, por ello le es expropiado el ámbito privado y sus capacidades morales solo deben ser reconocidas en el ámbito público. De este modo, la igualdad que puede alcanzar una mujer teniendo en cuenta el grado de libertad del hombre en el espacio público, la obligaría a dejar de lado el cuidado doméstico y de tal forma desarrollaría esa cualidad que Simmel llamaría masculinidad de las mujeres.(Simmel 1939) Así mismo se mostraron autores como Herbert Mead y Max Weber. Mead asume que la cuestión de los géneros se da en la construcción de la personalidad, mediado por el proceso de socialización en el que se adquiere paulatinamente la identidad de género. (Citado en Ritzer 2007) Esta identidad estará fundamentada en las relaciones sociales que rodean al sujeto en el dicho proceso. Por su parte Weber se refiere a las disímiles relaciones existentes en la sociedad, ya sean las económicas, políticas y culturales; éstas representan la exterioridad del mundo público y son los ámbitos del desempeño de los hombres; el ámbito doméstico es el que reserva para el desempeño de la mujer. (Citado en Ritzer 2007) Aquí se ve el fenómeno a partir de lo socialmente estructurado, pero no hacen un análisis a partir de los factores que puedan influir en que se tenga un rol determinado para cada sexo. El discurso sociológico clásico no deja de ver a la mujer como atributo para el ennoblecimiento del papel de los hombres; análisis 1. La cultura objetiva se refiere a manifestaciones que las personas producen, mientras que la cultura subjetiva es la capacidad del actor para crear y absorber los elementos de la cultura objetiva. El problema entre ambas radica en que la cultura objetiva llega a alcanzar vida propia, identidades fijas, una lógica y una razón.. 9.

(19) CAPÍTULO I: DE LA CULTURA A LA CULTURA DE LOS GÉNEROS basado en la familia como institución social y vital para el desarrollo de la sociedad. El género como categoría conceptual surge a raíz de la manifestación del pensamiento feminista, que cobra auge a inicios del siglo XX, coincidente con la institucionalización de la Sociología como ciencia. Este pensamiento favorece a la mujer centrando su papel y lugar en la sociedad, ya que el poder del conservadurismo daba respuesta a las manifestaciones feministas. (Proveyer 2005) Carlos Marx y Federico Engels no son defensores del feminismo, pero sentaron las bases para el pensamiento socialista en cuanto a la cuestión de la mujer, asumiendo posturas revolucionarias. (Toledo n.d). El marxismo, desde sus inicios, hace más de 150 años, siempre se preocupó por encontrar la política más justa en el marco de la división de la sociedad en clases, justamente esto lo diferencia de las corrientes reformistas y burguesas, de modo que sobre la base de un estudio de los tipos familiares a través de la historia defienden la idea de convertir a la mujer como trabajadora del sistema socioeconómico y como ser autónomo en la vida privada. (Toledo n.d) Carlos Marx equipara la dominación de clases con la dominación del hombre hacia la mujer; mientras Engels muestra sus basamentos en la obra El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, aclarando las raíces históricas que traen consigo la subordinación de las mujeres; que no tiene fuertes bases biológicas, sino en el orden social. Argumenta que el primer antagonismo entre el hombre y la mujer en la monogamia coincide con el desarrollo del primer antagonismo de clases; la primera opresión de clases es la del sexo femenino por el masculino que se da en la familia como primera institución social. (Requena & Ledesma n.d). Esto se entiende teniendo en cuenta la dependencia de la mujer hacia el hombre en el plano económico, pasando a ser propiedad del esposo, comportamiento legitimado según el nivel de jerarquía de la familia. Esta forma de pensamiento en la que los papeles de hombres y mujeres se reflejaban de acuerdo a sus diferencias sexuales, dio paso a lo que sería un tercer enfoque de pensamiento sociológico; encontrado no más que en las discriminaciones que iban más allá de un sexo por el otro, sino en el análisis 10.

(20) CAPÍTULO I: DE LA CULTURA A LA CULTURA DE LOS GÉNEROS discriminatorio que existía al interior de grupos sociales del mismo sexo. Este tercer enfoque se refiere a la exclusión social que reciben hombres y mujeres que no se encuentran en concordancia con los patrones previamente establecidos por la sociedad; o sea, la imagen femenina o masculina que es manejada en la sociedad como correcta y consecuente. Uno de los pensadores clásicos que no se opone a la teoría feminista tiene su lugar en John Stuart Mill. En su obra La esclavitud femenina, hace un análisis entre las relaciones sociales entre ambos sexos, asumiendo una postura de corte feminista cuando entiende que debe darse la plena igualdad, de modo que no existan ni privilegios, ni poderes, ni incapacidad alguna para ningún sexo. El autor explica que la subordinación de la mujer hacia el hombre es una condición a priori, ya que no existe ningún dato experimental contradictorio. (Stuart 1984). El siglo XX fue una muestra de lucha por la emancipación de la mujer, su esencia radica en el feminismo que se erige como corriente transformadora de los roles de género y enfrentándose a una nueva realidad.2 El movimiento feminista continúa expandiéndose en los años 80 del siglo XX, pero en este mismo siglo comienza a darse la inserción de las teorías de las masculinidades, que ubican al hombre como objeto de estudio en la sociedad y no como el sujeto modelo al que se exponía. El sociólogo francés Pierre Bourdieu en su obra La dominación masculina expone que la dominación es una forma que resulta natural entre los géneros. Bourdieu plantea que el dominio masculino no requiere de justificación porque puede limitarse a manifestarse en costumbres y prácticas, o bien se expresa en la estructuración del espacio o la oposición entre el trabajo doméstico y público (Bourdieu n.d, pág. 5). Esta es la forma de reconocimiento de la legitimidad; la que el mundo social asume como naturales y evidentes, comenzando por la división socialmente construida entre los sexos.. 2. Entre sus exponentes se encuentra: Simone de Beauvoir, quien en su obra El segundo sexo (1949) se refiere al patriarcado como resultado de la opresión del hombre hacia la mujer. Otro ejemplo es Gayle Rubin, quien reflexiona de forma similar en su obra El tráfico de mujeres: notas para una economía política del sexo (1975).. 11.

(21) CAPÍTULO I: DE LA CULTURA A LA CULTURA DE LOS GÉNEROS Así, el hombre queda esquematizado en todo un monopolio de facultades que lo hacen portar la forma completa de la condición humana. El autor reflexiona sobre la prisión a la que se someten lo hombres, que irónicamente se muestran como víctimas de la representación dominante. (Bourdieu n.d, pág. 26) Sus reflexiones marcaron un hito en los estudios genéricos para las Ciencias Sociales, ya que se muestra por vez primera la figura masculina como un grupo social vulnerable a las prácticas genéricas de los sistemas culturales imperantes, y con ello aparecen investigaciones que centran su atención en las problemáticas de los hombres. Las Ciencias Sociales convirtieron el género en un campo especializado, que primero aparece restringido al estudio de la mujer, y a partir de los años 80 del pasado siglo se amplía con la problemática de las masculinidades, desarrollada fundamentalmente en países ingleses como Estados Unidos, Reino Unido, Canadá y Australia. Después de un primer momento en que la mujer era considerada como un ser desconocido por la sociedad y se decide investigar sobre ella en ámbitos como la economía, la política, las relaciones domésticas, desigualdad y relaciones de dominación; se pasa a considerar al hombre en contra de lo que se creía, siendo otro desconocido, sobre todo porque se habla de él, sobre-identificado, a partir de un modelo de hombre que acudía explícita o implícitamente a una sola concepción del mismo: la del hombre patriarcal. Los estudios de hombres plantean que no existe masculinidad en singular sino múltiples masculinidades. Las concepciones y prácticas sociales en torno a la masculinidad varían según los tiempos y lugares. Así mismo lo demuestra Michael Kimmel cuando dice: … la virilidad no es estática ni atemporal, es histórica…no sube a la conciencia desde nuestros componentes biológicos, es creada en la cultura. La virilidad significa cosas diferentes en diferentes épocas para diferentes personas. (Kimmel 1997, pág. 49). En la actualidad no se habla de una masculinidad en singular sino de múltiples masculinidades, tomando como referencia las diferencias entre los hombres, presos de un modelo único de ser, por lo que los estudios sobre el tema han. 12.

(22) CAPÍTULO I: DE LA CULTURA A LA CULTURA DE LOS GÉNEROS centrado su atención a la violencia masculina, la exclusión social, la paternidad, o la homosexualidad. La cuestión de los géneros es muy controversial. El papel que juegan hombres y mujeres en la sociedad está fuertemente vinculado con el contexto social histórico que marca el paso de las sociedades por la historia. El papel de la mujer en la actualidad no es el que existía en el siglo XIX, lo mismo pasa con los hombres; solo que aquí es fundamental el proceso de socialización que va etiquetando al individuo según sus características, siempre atribuyendo normas manejadas por la sociedad.. I.2- La socialización genérica: su efecto en las masculinidades. El género es una forma de ordenamiento de la práctica social. La vida está organizada en torno al escenario reproductivo, definido por las estructuras corporales y los procesos de reproducción humana, por lo que constantemente se refiere a los cuerpos y a lo que éstos hacen; pero no reducida a los mismos, de modo que el género existe precisamente en el marco en que la biología no determina lo social. El género es una condición que se impone en la sociedad desde que el niño nace. En dependencia del sexo que éste posee se le asigna el género femenino o masculino, acompañado de una serie de comportamientos, creencias o representaciones que dan sentido a las personas sexuadas. Así, de acuerdo a los genitales, se da la asignación del sexo y con ello la modelación de esquemas que propician el desarrollo del sentido de pertenencia con el mismo, a través de modelos sexuales culturales que guiarán a la niña o el niño. Por ello se pone en evidencia un conjunto de cualidades y diferencias para ambos. Así mismo la práctica social responde a situaciones particulares dentro de estructuras definidas de relaciones sociales, organizada fundamentalmente en el escenario reproductivo, formando una de las estructuras más importantes de las sociedades; por lo que masculinidad y feminidad se convierten en proyectos de género. Dado que el género es una manera de estructurar la práctica social y no un tipo especial de práctica, está inevitablemente involucrado con otras. 13.

(23) CAPÍTULO I: DE LA CULTURA A LA CULTURA DE LOS GÉNEROS estructuras sociales, interactuando directamente con la raza, la clase, la nacionalidad, o la posición en el orden mundial. Trabajos como los de John Money y Anke Ehrhardt demostraron que del mismo sustrato biológico pueden producirse diferencias en lo que respecta a la masculinidad y la feminidad a partir de lo que significa la etiqueta de la educación del niño como chico o chica y que encuentran sus raíces en la socialización, proceso mediante el cual se crean la identidad y roles de género, y se fomentarán o reprimirán las actitudes que se consideran adecuadas para cada sexo. (Citado en Rivero 2009) Lo acostumbrado de asignar a la mujer como “lo débil” y el hombre como “lo fuerte” es una representación que deviene de las diferencias naturales entre los sexos, éstas son reforzadas en el proceso de constitución del rol de género y guardan estrecha relación con las visiones realizadas históricamente, donde se asume que el hombre está destinado a asuntos públicos y la mujer al ámbito doméstico. Emile Durkheim es uno de los teóricos del positivismo que concuerda con esta idea, sitúa a la mujer como empleada doméstica con características ligadas al sentimentalismo y la susceptibilidad; mientras que el hombre se expone como un. modelo. único de. poderes. -se. puede. decir- sobrehumanos con. características de fortaleza, dirección, rudeza, temperamento; que lo convierten en sujeto de la vida pública. (Durkheim 1967) En este sentido expresa: „Se diría que las dos grandes funciones de la vida psíquica se han divorciado, uno de los sexos acaparó las funciones afectivas y el otro las funciones intelectuales‟ (Durkheim 1967, pág. 23). Durkheim defiende el punto de vista de las diferencias anatómicas en el sexo como determinantes de las diferentes funcionalidades, operando en la familia moderna y en la sociedad que concebía como solidaridad orgánica. (Ritzer, 2007). Este punto de la teoría del autor solo muestra la acentuación y reproducción de la masculinidad hegemónica.. 14.

(24) CAPÍTULO I: DE LA CULTURA A LA CULTURA DE LOS GÉNEROS Diversas investigaciones sobre la construcción de la masculinidad3 plantean la existencia de un elemento estructurador de las identidades individuales y colectivas. Dicho modelo contiene una serie de mandatos que operan a nivel subjetivo; entregando pautas identitarias, afectivas o comportamentales que son difíciles de soslayar por lo sujetos involucrados si quieren evitar la marginación o el estigma; y a su vez entrega materiales simbólicos que permiten la conformación de esta masculinidad, por lo que prescribe ciertos límites y pruebas confirmatorias que la determinan. En La organización social de la masculinidad Connell se refiere a la masculinidad hegemónica no como un tipo de carácter, sino como una posición en un modelo dado y siempre disputable. De este modo, la marginación es siempre relativa a una autorización de la masculinidad hegemónica del grupo dominante. (Connell 1995, pág. 10-14) Aunque Kaufman atribuye al “poder” el elemento esencial de la masculinidad, teniendo en cuenta que la relación hombre-poder ha evolucionado a través de los siglos y justificado la dominación de los hombres sobre las mujeres; la heterosexualidad es el atributo central de la masculinidad, ya que determinará ciertos rasgos de la subjetividad masculina, así como la autenticidad del ser hombre. Esto afecta directamente a hombres con orientación homosexual, siendo expulsados simbólica y empíricamente de la identidad masculina. Así, estos hombres se convierten en “el otro” contra quienes los heterosexuales proyectan sus identidades y al suprimirlos, proclaman su virilidad. Por ello la masculinidad gay es la más subordinada, pero no la única. Existen hombres heterosexuales que también son expulsados del círculo de legitimidad. Esta discriminación aparece como resultado de la relación entre las masculinidades de la clase dominante con la clase subordinada o en los grupos étnicos; por lo que individuos negros pueden ser ejemplares para la masculinidad hegemónica, pero no llegarán a conformar el paradigma social de masculinidad. (Connell 1995, pág. 5). La identidad masculina se ha configurado en términos de competitividad y poder: rasgos como el miedo o cualquier manifestación extrema de. 3. Los primeros estudios de masculinidades se inician a partir de los años 70 en el mundo anglosajón.. 15.

(25) CAPÍTULO I: DE LA CULTURA A LA CULTURA DE LOS GÉNEROS sentimientos no tenían cabida en el estereotipo del hombre. El desarrollo de la identidad se forja mediante la interacción de la persona con su entorno social y cultural. Existen diferencias físicas y psicológicas entre hombres y mujeres, que se manifiestan como tales en la relación con otras personas, costumbres, normas o reglas vigentes de la sociedad en la que viven. Este proceso varía según la cultura, pero generalmente la masculinidad se evidencia de acuerdo a tres ejes: el hogar, el trabajo y las asociaciones masculinas; estrechamente vinculados entre sí. La autoridad del hombre en el hogar es un determinante clave en la condición masculina. Este poder se asegura cuando el padre controla el trabajo de los miembros de la familia. A través de su aprendizaje en la familia, escuela, grupo de amigos y medios de comunicación, el individuo alcanza el significado del comportamiento masculino y descubre que un hombre “de verdad” es quien se comporta siguiendo los patrones que diferencia de los que no debe presentar por ser propios del mundo femenino. La masculinidad como estereotipo va siempre ligada a determinadas cualidades sobre todo asociada con la fuerza, la violencia, la agresividad y a la idea de que es necesario estar probando o probándose hombre.(Connell 1995) Estas cualidades en no pocas ocasiones estarán determinando los roles del individuo. La aceptación de los roles de género es un proceso en la formación y confirmación de una identidad, ésta revela un individuo activo que asume compromisos e interactúa en la sociedad, tanto en los espacios públicos como privados. En cada uno de estos espacios: familia, escuela y sociedad, se incorporan las señas identitarias. El lenguaje, las normas, los valores, los comportamientos preestablecidos, las costumbres o las experiencias, se constituyen en elementos para la construcción de su identidad. (Fernández n.d) Características como el vestir, caminar, hablar, gesticular, así como aspectos más asociados con la subjetividad: la autoestima, la autonomía, la capacidad de comunicarse o el ejercicio del poder, pasan por la prescripciones del rol de género; de manera que se diferencia lo que resulta valioso para definir lo que sería masculinidad o feminidad. Estos valores hacia lo masculino y femenino según dice Lourdes Fernández en Roles de género y vínculo amoroso, se 16.

(26) CAPÍTULO I: DE LA CULTURA A LA CULTURA DE LOS GÉNEROS transmiten de una generación a otra a través de los diversos espacios de interacción existentes; éstos se interiorizan y forman parte de la subjetividad individual y el encuentro de su sexualidad. (Fernández n.d, pág. 4) La transmisión de estos roles es un elemento esencial que significa la conformación de la identidad genérica. Este proceso se realiza en la medida en que las personas tratan de adecuar su comportamiento a lo exigido socialmente a su género. Los hombres, a quienes se les asigna de modo predominante la masculinidad, están obligados a la perfección; no deben pedir ayuda aunque estén experimentando soledad. Por eso generalmente se les prescribe el distanciamiento emocional y están expuestos a la inseguridad y el estrés; aunque estos sepan que pueden ser vulnerables ante la exigencia económica, social y sexual. En ellos la sexualidad está muy vinculada a su rol social. Deben desplegar la carrera por excelencia y estar siempre listos sexualmente, tener buen desempeño y rendimiento, variadas relaciones, ser activos en el coito y responsables del orgasmo femenino. Requieren de la constante admiración femenina como nutrimento de su autoestima, esforzándose más por la demostración de su masculinidad que por su propio crecimiento. A decir de Lourdes Fernández: La masculinidad para los hombres se convierte finalmente en algo que hay que demostrar, de lo que hay que convencer y viven perennemente esta compulsión a reafirmarse día a día como varones. (Fernández n.d, pág. 4). La representación social de la masculinidad impone a los hombres limitaciones en el crecimiento personal, diseña subjetividades contrapuestas, excluyentes, ante lo cual los hombres se enfrentan desde la rivalidad y se complementan de modo rígido, aunque incapaces para actuar de modo independiente. Estos estereotipos inciden en el condicionamiento del vínculo entre los sujetos de un mismo sexo y entre los de sexo diferente. Los estereotipos que pretenden definir la “masculinidad” o la “feminidad” se integran a la personalidad como un conjunto de rasgos adquiridos por aprendizaje desde la época más temprana de la vida. (González 2005). Estos funcionan como códigos que rigen la conducta, el pensamiento y la autoimagen forzando la oposición entre los hombres y las mujeres. La incorporación de 17.

(27) CAPÍTULO I: DE LA CULTURA A LA CULTURA DE LOS GÉNEROS esos modelos se produce a través de la socialización de la vida cotidiana que supone el aprendizaje de actitudes, valores, gustos, metas y propósitos, de modo que emerge una personalidad única. (González 2005). La socialización como proceso dinámico y cambiante no se debe analizar de manera descontextualizada porque ella depende de un proceso histórico, una cultura, un lugar y un tiempo determinado, donde el género y la clase no se pueden excluir. Aunque la sociedad actúa como agente socializador, este proceso se materializa mediante un conjunto de instituciones sociales que las personas tienen como referencia. Tal es el caso de la familia, la escuela, la comunidad, el centro de trabajo, las asociaciones formales (partidos políticos, clubes) o asociaciones informales (culturales, recreativas, deportivas, otras). Sin embargo, ese proceso que se inicia desde el nacimiento y transcurre durante toda la vida del individuo no se da de manera homogénea ni uniforme. Se prepara distinta para hombres y mujeres; los valores y normas que se transmiten marcan espacios y roles diferentes, así como los pilares fundamentales para ambos géneros, de modo que desobedecerlos sería actuar en contra de lo socialmente establecido. Por ello los hombres se encuentran en muchas ocasiones presos de sus propios prejuicios e intentan demostrar su condición de hombría a través de comportamientos asociados con los pilares tradicionales de la masculinidad, donde el sexismo y la homofobia se convierten en su condición más importante; esta última junto a la misoginia, constituyen pilares ideológicos fundamentales del sistema patriarcal.. I.2.1-El sexismo y homofobia como efectos de la socialización genérica. La. distinción. entre. sexo. y. género. tiene. como. objetivo:. diferenciar. conceptualmente las características sexuales, limitaciones y capacidades que estos alcanzan; y las características sociales, psíquicas e históricas de las personas para aquellas sociedades o momentos en la historia de una sociedad dada; cuando los patrones de identidad, los modelos, las posiciones y los estereotipos de lo que es y debe ser una persona de un sexo o de otro, responden a una bimodalidad en función del sexo al que pertenecen.. 18.

(28) CAPÍTULO I: DE LA CULTURA A LA CULTURA DE LOS GÉNEROS Los estereotipos constituyen una imagen social matizada acerca de los individuos o de hechos de la realidad. Se caracterizan por la simplificación y esquematismo, fijando sin fundamentos determinados rasgos y cualidades que son generalizados socialmente. La estereotipación conduce a la atribución de ciertas particularidades a las personas o grupos; sobre esta base se les prejuzga y valora subjetivamente y casi siempre de forma tergiversada. La incorporación de estos estereotipos en el proceso de vida del individuo puede provocar un fuerte impacto psicológico, social y sexual; de modo que el sujeto trata de cumplir sus requerimientos para obtener el reconocimiento social, aun al precio de grandes sacrificios, cuando tales estereotipos contradicen sus necesidades y aspiraciones más profundas. Todo lo que la sociedad denomina género en tanto clasifica como masculino y femenino, pasa a formar parte de los estereotipos sexuales, pero no siempre se encierra la esencia de la sexualidad inherente a cada sexo, esencia que si bien los distingue no los contrapone antagónicamente, ni justifica la elevación de uno con respecto al otro. La incorporación de la perspectiva de género a los estudios de la identidad, permite contar con una herramienta conceptual y metodológica que reconoce las diferencias biológicas que existen entre sexos, pero además establece que la valoración social que de los mismos hay, es sexista, así como que la división social del trabajo en los ámbitos privados y públicos trasciende las divergencias determinadas por los elementos anatómicos. (Proveyer 2005) El imaginario del ser hombre es tan amplio que se expresa en la manifestación de mitos relacionados con la virilidad, donde la heterosexualidad es considerada el elemento rector de la vida masculina, lo cual justifica la promiscuidad de los hombres. Las masculinidades marginadas por los jóvenes estarán influenciadas por criterios homofóbicos donde homosexuales y travestis son los más rechazados. (Rivero 2009) De manera general los hombres temen a los arquetipos masculinos desfavorables sobre todo si están relacionados con la diversidad sexual y el feminismo. Aunque estos temas comienzan a tener alguna presencia estable en los eventos organizados por las diferentes instituciones 19.

(29) CAPÍTULO I: DE LA CULTURA A LA CULTURA DE LOS GÉNEROS académicas que abordan los estudios de género en el país, todavía son pocos los espacios de debate4. La producción de nuevos conceptos brindados por la sexología se puede apreciar claramente en el análisis histórico de la homosexualidad. Los homosexuales fueron vistos en un principio como un tercer sexo, portadores de anomalías congénitas por lo que se consideran invertidos. Tanto en el plano popular como en el plano científico y académico, existe una tendencia a identificar la diversidad sexual con la orientación sexual, aun cuando se sabe que la rebasa o existe independientemente de ésta. Así se expresa Oscar Enrique Avalos5 en su artículo Homosexualidad masculina en el juego del poder. Dicha situación opera como parte de esa necesidad de toda cultura o sociedad que intenta limpiar la imagen de una práctica sexual hetero hegemónica, alejándola de aquellas conductas diversas y alternativas que tienden a sofocar el orden moral establecido.(Avalos n.d) Ante esta situación, la cultura patriarcal no se erige con algo nuevo, sino que hace ya un tiempo ha estado en posición de alarma y permanente resistencia a los desafíos que las nuevas tendencias presentan. Por otra parte, la teoría de género que nace con el feminismo anota que no se nace hombre ni mujer, la personalidad se construye culturalmente con una base en la diferencia sexual y su inherente jerarquización de los sexos. En la actualidad existen muchas maneras de ser hombre o mujer, pero no todas son igualmente valoradas por la ideología. Entre estos modos de convivir se encuentran los relacionados con la identidad y orientación homosexual. El término homosexual ha sido condenado injustamente y con fuertes raíces homofóbicas. El odio irracional, el miedo al prejuicio o la discriminación contra hombres, definen el fuerte carácter homofóbico imperante en la sociedad. Según Ulloa, Pérez, y Meste, (2009) estas actitudes se manifiestan con persistencia ante la posible duda sobre la virilidad que con orgullo exhiben. Se. 4. Las primeras incursiones científicas sobre el tema de las masculinidades en Cuba fueron difundidas en la última década del siglo XX, a cargo de la Dra. Patricia Arés, Dra. Mayda Álvarez, Dr. Ramón Rivero Pino y el Dr. Julio C González Pagés. 5 Licenciado en Sociología por la Universidad de La Habana. Maestrante en Estudios de Género. Investigador y Vicedirector-Coordinador de Ciencia e Innovación en el Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello. 20.

(30) CAPÍTULO I: DE LA CULTURA A LA CULTURA DE LOS GÉNEROS expresan en forma de burla o tonos despectivos permeados de un discurso prejuicioso, que ridiculiza la homosexualidad. (Ulloa, Pérez & Meste 2009) Siendo la masculinidad una aprobación homosocial, su emoción más acertada es el miedo. El miedo de verse afeminado puede dominar las definiciones culturales. La homofobia es la materialización de ese miedo y está intrínsecamente ligada al sexismo, ya que éste consciente o no de que otras personas puedan verse homosexuales contribuye a ejecutar todo tipo de conductas exigiblemente masculinas. (Kimmel n.d) La homofobia es la aversión, el odio irracional o la discriminación contra homosexuales, aunque se incluye también en otras personas de la diversidad sexual, como bisexuales, transexuales o las personas que mantienen hábitos comúnmente asociados al “otro sexo” como los metrosexuales. Por ello, lejos de la homofobia o heterofobia, se habla actualmente de la tolerancia, que no solo significa tolerar, sino la consideración profunda a través de la reflexión y de las diferencias humanas. La homofobia y el sexismo, siendo causas de la socialización y la conformación de la identidad de género, se presentan en el comportamiento humano, que varía según el patrón hegemónico que domina en la sociedad. De esta forma los individuos se comportan como se les impone, con dogmas sexistas y estereotipos homofóbicos que reflejan la dureza de la masculinidad. Si bien ésta indica el comportamiento del puro macho, estos patrones se materializan en la acción del individuo por demostrar o demostrarse hombre. El conformismo con las asignaciones que le son impuestas al rol masculino, tiene lugar a partir del no cuestionamiento de estas exigencias. Esto limita a los hombres a un espacio nulo en el que es imposible reconocer los costos de tales asignaciones, desde no reconocer sus emociones hasta las propias expropiaciones que sufren en las distintas esferas de la vida social. No conformes con las reglas que la sociedad impone, existen grupos de hombres que se atreven a desafiar los modelos dictaminados de la masculinidad hegemónica, por lo que la confrontación entre diversos modos de ser hombres, han aflorado nuevas tendencias que la comunidad científica ha bautizado como nuevas masculinidades.. 21.

(31) CAPÍTULO I: DE LA CULTURA A LA CULTURA DE LOS GÉNEROS I.2.2- ¿Quién es el hombre aquí? Modos de exteriorizar la masculinidad. Al hablar de masculinidad en sentido absoluto se está forjando el género en una forma culturalmente específica, ya que ninguna masculinidad surge, excepto en un sistema de relaciones de género. La masculinidad no debe ser definida como un objeto, sino que es mejor centrarse en los procesos y relaciones por medio de las cuales los hombres llevan vidas imbuidas en el género; las prácticas por las que los hombres se comprometen con esa posición y los efectos de las mismas en la experiencia corporal, personal y cultural, ya que la masculinidad, siempre estará asociada a contradicciones internas y rupturas históricas. El discurso de la masculinidad se ha modernizado a tal punto que actualmente se habla de nuevas masculinidades, lo que tiene su base en la crisis del sistema patriarcal que ha provocado fisuras en el modelo de masculinidad hegemónica, siendo ésta, aquella que puede definirse como legítima del patriarcado; esa que garantiza la posición dominante de los hombres y la constante subordinación de las mujeres. Pero no son las mujeres las únicas excluidas socialmente, los hombres que no mantienen las normas de conducta y comportamientos que exhibe la sociedad patriarcal son menospreciados en el sexo masculino, de modo que todo patrón masculino que no se ajuste a la masculinidad dominante será objeto de exclusión y subordinación. De ahí que el hombre se encuentre atrapado en un laberinto de roles, exigencias y mandatos que paralizan su capacidad de sentir y exteriorizar sus emociones. Ante esto bien puede seguir bajo el peso de la norma social con la pérdida de sí mismo o acentuarse en un proceso de aceptación y comprensión personal. No se trata de asumir lo denominado femenino e invisivilizar el modelo tradicional de masculinidad; la masculinidad no se completa con esos rasgos; ni se trata de alcanzar un prototipo de hombre afeminado, o encausar a cada hombre en modelos rígidos y particulares, sino que se hace necesario el aporte de nuevas estrategias para el estudio de nuevas tendencias. Ensayos que parten de la psicología, la filosofía, los estudios culturales y el análisis fílmico pueden dar una visión global y constructiva de este debate. La 22.

(32) CAPÍTULO I: DE LA CULTURA A LA CULTURA DE LOS GÉNEROS comunidad científica ha guiado sus estudios a las diferentes formas de ser hombre que existen hoy día. La aceptación de la raza o la clase, así como su posible combinación con el género, ha traído consigo la posibilidad de reconocer múltiples masculinidades, como negros y blancos, clase trabajadora y clase media. Por ello se debe reconocer más de un tipo de masculinidad, teniendo en cuenta las relaciones entre ellas. De modo que existen hombres gay de raza negra y obreros de fábricas que son afeminados, así como violadores de clase media y travestis burgueses. (Connell 1995, pág. 16). Así la hegemonía, la subordinación y la marginación se convertirían en el elemento integrador de las masculinidades.6 En este mundo cambiante, se dice que el hombre se está transformando, lo que no se puede ver solo como proceso transitorio, ya que la resistencia al modelo patriarcal no parte solo de las mujeres, sino también de los propios hombres; al ver que no es posible asumir ese modelo en esta época, donde la situación socioeconómica y política ha obligado a una transición en los roles de género asignados. La respuesta a este momento que en la comunidad científica llaman crisis de la masculinidad, la tiene K. Thompson cuando dice: „…la masculinidad no está en crisis, sino que la masculinidad podría no existir‟. (Thompson 1993, pág. 11) El autor hace referencia a que la masculinidad no se da como algo monolítico, la hombría pura no existe, solo hay muchos modos de ser hombre que pueden demostrar que además del modelo predominante; como dijera Thompson en su libro Ser hombre: „…hay tantas formas masculinas de fracasar, como formas masculinas de tener éxito‟. (Thompson 1993, pág. 12) A decir de Alfonso Hernández7en su artículo, ¿Masculinidad o masculinidades? dentro de estas formas de ser hombre se incluyen los grupos minoritarios, como por ejemplo los profeministas8, también los llamados guerreros del fin de semana, los hombres gay y por supuesto, aquellos que prefieren mantener las cualidades del modelo tradicional. (Hernández n.d). 6. Los estudios de masculinidades son una profundización de la categoría de género y se pueden metaforizar como réplicas del terremoto cultural que ha significado el feminismo en el ordenamiento de nuestras sociedades. 7 Psicólogo, profesor de la Escuela Normal Superior de Especialidades e investigador del Centro de Estudios de Género (CEG) de la Universidad de Guadalajara (UdeG). 8 Según el profesor Alfonso Hernández, las feministas prefieren llamar masculinistas.. 23.

(33) CAPÍTULO I: DE LA CULTURA A LA CULTURA DE LOS GÉNEROS Parafraseando a Alfonso Hernández, el hecho de considerar que existe solo masculinidad en singular, impide tener una visión global de la gran riqueza y experiencia de la masculinidad, ya que al asumir esta consideración se puede caer en el riesgo de llegar a ser fundamentalista y caer en la intolerancia. El autor explica que viendo solo una masculinidad como correcta, dejaría una gran cantidad de hombres fuera de lo correcto, ya que juzgar al hombre o a la mujer desde una forma rígida, presupone formas de discriminación que bien pueden ser agresivas o silenciadas; pero que a la vez atentan contra los derechos humanos. Juzgar al hombre guiados por reglas que determinan “lo absoluto”, supone establecer jerarquías para diferentes grupos, colocando unos por encima de otros. Esto genera acciones de rechazo, cayendo en el campo del racismo y la intolerancia hacia lo diferente, dígase, afeminados, gay, morenos, negros, pobres, en fin, grupos minoritarios y no tan minoritarios. Caer en este tipo de absolutismo ha llevado a replantear que en efecto, si hay muchas masculinidades, solo que han sido tratadas desde un punto de vista axiológico, desde lo correcto, lo que es bueno o lo que es malo. Aquí aparece la socialización como eje rector de todo proceso; si hay grupos que han sido socializados como predominantes, para esos, solo hay un tipo correcto de la masculinidad, mientras que otros serían incorrectos. Muchos autores han planteado la diversidad de masculinidades y hasta han establecido diferentes clasificaciones para ella, tal es el caso de Robert Connell (1995), éste atribuye clasificaciones como: la hegemónica, la subordinada, la cómplice, la marginada. El investigador cubano, Julio César González Pagés (2010) plantea también distintas tendencias a las que se refiere en su libro, Macho varón masculino, y que bautizó como: profeminista, mitopoética, conservadora y de los derechos del hombre. (González 2010) Otra clasificación para estos tiempos la brinda Rafael Montesinos. En su artículo Ensayos sobre nuevas tipologías de la masculinidad define las masculinidades como: rey benévolo, mandilón, macho, varón pos antiguo, varón en crisis, varón domesticado, varón moderno, varón campante y máquina de placer.9 (Montesinos, n.d). 9. Todas estas clasificaciones, de acuerdo con su significado serán anexadas al final del trabajo.. 24.

(34) CAPÍTULO I: DE LA CULTURA A LA CULTURA DE LOS GÉNEROS En opinión del mismo autor, estas y otras clasificaciones con que han denominado los diferentes modelos de masculinidad, encasillan al ser humano, además de reproducir inequidades. Montesinos solo refiere que todas estas clasificaciones asumen caracteres que las hacen particulares y que deberán seguir los hombres que pertenecen a cada una de ellas. Aun cuando el debate científico avanza en cuanto al tema, la clasificación de grupos de hombres solo presupone una rigidez y más pautas a seguir, lo que es completamente desfavorable para la integración social. La diversidad es tan rica que se hace imposible clasificar toda la masa de hombres existentes, así como todas las formas de masculinidad que pueden manifestarse de acuerdo a la cultura, contexto, raza, entre otros indicadores. Esta clasificación genera inequidades, exclusión, marginación, rechazo. La sociedad maneja diversas formas de asumir la masculinidad situándolas al margen de cualquier tipología que pueda realizarse, mientras otras formas de masculinidad pueden ubicarse en más de una clasificación dependiendo de quien las ubique. El período actual trae consigo una serie de cambios en el que se acaba el dominio establecido por el arquetipo del hombre rey, por lo tanto irrumpe como momento propicio para la aparición de movimientos reivindicadores de lo masculino, sin perder de vista que se puede llegar a los excesos; a la formación de movimientos dogmáticos e ideológicos. Estos movimientos no pretenden luchar contra el feminismo sino defender sus puntos en común, el de ampliar los conceptos de igualdad y democracia y el de tratar de construir una explicación teórica que les permita transformar sus vidas desde la práctica de lo cotidiano para forjarse una nueva identidad. Para entender este proceso histórico en su profundidad, se requiere de una gama de estudio que pueda esclarecer el tema, por lo que no se puede teorizar a priori. Es un hecho que existen tantas formas de ser hombre como hombres en la tierra; pero la diversidad de masculinidades no puede ser ubicada dogmáticamente en pequeños grupos de hombres. La masculinidad plural no necesita ser clasificada en distintos subgrupos, o modelos, ya que encierran al hombre en un patrón que rige cada clasificación y que exige cualidades que cumplir para pertenecer a un tipo u otro de masculinidad. 25.

(35) CAPÍTULO I: DE LA CULTURA A LA CULTURA DE LOS GÉNEROS Encasillar al hombre en un modelo de masculinidad presupone frenar la libertad para escoger ser un hombre de una u otra forma; si bien la masculinidad hegemónica ha dejado de ejercer su autoridad por el avance de nuevas formas de ser y sentirse hombres, también estas maneras de asumir las masculinidades caen en el absolutismo que alguna vez presentó el sistema patriarcal. Por ello estudiosos sobre el tema proponen una nueva visión para enfrentar teóricamente el fenómeno. A decir del Dr. Ramón Rivero Pino, sería conveniente hablar de Formas históricas de masculinidad, sin la intención de ubicar a los hombres en grupos hegemónicos o marginados, sino de entender las distintas maneras que han coexistido a lo largo del tiempo, por lo que el autor habla de formas de masculinidad tradicional, de tránsito y el ideal posible.10De este modo, el universo de las masculinidades no solo queda reducido a la conformación de grupos con características similares, sino que la masculinidad plural sería tratada en sus diversas formas a su paso por la sociedad. (Delgado 2010). I.3-¿Géneros culturales o cultura de género? El arte como sistematización de la cultura. La cultura como fenómeno ha sido objeto de estudio de disímiles teóricos de la comunidad científica, así, antropólogos, sociólogos, psicólogos e historiadores se han preocupado por el tema en muchas de sus esferas, aplicadas en la vida social. Existen muchas definiciones de lo que puede ser entendido por cultura. El concepto de cultura es muy amplio, está estrechamente vinculado con el desarrollo de la antropología, por lo que no resulta extraño que el primer concepto lo diera Taylor, quien asume que: Cultura se puede considerar como el conjunto interrelacionado de creencias, costumbres, leyes, formas de conocimientos y arte…que adquieren los individuos como miembros de una sociedad particular.. (citado Thompson n.d, pág. 6) Filósofos e historiadores alemanes (finales del siglo XVIII y comienzos del XIX) señalan que la cultura es el proceso de desarrollar y ennoblecer las facultades humanas, proceso que se facilita por la asimilación de obras eruditas y 10. Serán anexadas las características que el autor imprime a cada una de la formas de masculinidad al final del trabajo.. 26.

Referencias

Documento similar