PREGÓN ROCIERO C. A. LOGROÑO
Buenas tardes y muchas gracias a todos los presentes. Para los que no me conocéis, me voy a presentar: me llamo Emilio García Tamargo, (soy Presidente de la Asoc. Rociera La Blanca Paloma y Secretario de la Hermandad de Ntrª Srª del Rocío de Navarra, ambas asociaciones comparten sede social en Barañáin (Navarra).
Nací hace ya muchos años en Cazorla (Jaén) y desde que tenía 13 años vivo, en Pamplona.
Voy a empezar, manifestando mi agradecimiento a la Junta Directiva de la Casa de Andalucía de Logroño, por haberse fijado en mí, para que en éste acto y desde mi experiencia personal, os hable del Rocío.
Para mí es un honor y reitero mi más sincero agradecimiento.
Lo llamamos pregón rociero, y yo lo iré desarrollando, como una expresión pública, de mis sentimientos, mi fe, mis ilusiones y la devoción, que a lo largo de los años, se ha ido instalando en mí, desde mi primer acercamiento a la Virgen del Rocío y que se ha ido fortaleciendo a lo largo de los años.
Porque: ¡Yo no nací rociero!... Ni soy rociero de cuna.
Los rocieros de cuna, los que desde niños han podido disfrutar de éste sentimiento, donde se mezcla la fe, la ilusión, la alegría, la amistad, el amor, y el sufrimiento y también como no, la sana diversión con los cantes y bailes rocieros.
Los que año tras año se han podido permitir la peregrinación anual a la Aldea del Rocío, utilizan esa envidiable diferencia, como un plus de autenticidad, y siempre que tienen ocasión, nos informan y nos cuentan orgullosos sus vivencias y los momentos vividos durante tantos años y durante tantos caminos, que les ha permitido forjar un sentimiento rociero lleno de conocimientos y emocionantes recuerdos.
Pero ni yo ni la mayoría de los miembros de nuestra hermandad, somos rocieros de cuna, ni tampoco creo que lo seáis la mayoría de los socios de la Casa de Andalucía de Logroño.
Nosotros no podemos esgrimir esas vivencias porque no hemos tenido la oportunidad de experimentarlas.
De eso no podemos presumir.
Nosotros no hemos tenido la oportunidad de hacer tantos caminos ni peregrinar las veces que nos hubiera gustado a la Aldea, para visitar a la Virgen del Rocío en su Basílica.
Nuestro sentir y nuestra fe, para definirnos como rocieros, siendo diferente, en cada uno de nosotros, la hemos ido forjando muy poco a poco y a lo largo de los años, en el seno de nuestras asociaciones: (Casa de Andalucía de Logroño, La Blanca Paloma, la hermandad del Rocío de navarra)., O cualquier otra asociación de nuestro entorno geográfico.
Nosotros hemos tenido que ir salvando dificultades de tipo cultural y de distancia que a juicio del que os habla, otras asociaciones o hermandades, con más tradición rociera, ubicadas mucho más cerca de la Aldea del Rocío y con otros conceptos culturales de fe y de religión, no han tenido que salvar.
En junio de 1995, hace ahora 21 años, un grupo de personas con pocos conocimientos sobre la cultura y el mundo del Rocío, decidimos fundar una asociación rociera en Navarra, fijando su sede eclesiástica en Barañáin.
Nos parecía entonces que sería una tarea fácil y sin demasiadas dificultades, y en principio tuvo una gran acogida, y animados por la parte más lúdica o festiva, los bailes las sevillanas, etc, fuimos muchos los que decidimos hacernos hermanos o miembros de la misma.
Pero el sentir, la fe y la devoción hacia la Virgen del Rocío tenía poca consistencia y las dificultades para un buen desarrollo de la asociación se presentaron muy pronto.
Al poco arraigo del sentir rociero de la mayoría de las personas que nos apuntamos a la asociación en aquellas fechas, también se sumaba el
poco conocimiento que todavía tenía la Iglesia en Navarra sobre la puesta en escena en las celebraciones y misas rocieras.
Nos aceptaron de buen grado para celebrar y cumplir con los eventos religiosos, pero no acababan de aceptar que estos eventos fuesen acompañados de esa parte festiva y vistosa, llena de colorido con sus bailes y sus cantes que forman parte y son la esencia del sentir rociero, junto con la fe y la devoción que cada uno pueda sentir hacia la Virgen del Rocío.
Ahí se observaba un desequilibrio de intereses.
Por un lado la Iglesia le daba toda, la importancia a sus conceptos religiosos al uso y dentro de las costumbres de navarra, y por otro lado los hermanos o miembros de la asociación, como he apuntado anteriormente, nos interesaba más el colorido de nuestros vestidos, los bailes y toda la fiesta que se generaba al margen de estos eventos religiosos.
Esto produjo, que lo que en un principio nos pareció fácil, no lo fuera tanto, y en nuestro camino, tuvimos que salvar muchas dificultades.
Ésta sigue siendo una asignatura pendiente en nuestra hermandad, en la que tenemos que seguir profundizando en busca de un mejor equilibrio entre la parte más lúdica y divertida que es en la que más nos gusta participar y la que se refiere a nuestro compromiso o sentimiento de fe y devoción hacia la Virgen del Rocío, teniendo más presencia en los eventos religiosos que se celebran en su honor.
Hoy y después de todas las experiencias vividas y compartidas durante estos años, con muchas personas que como yo, hemos dedicado mucho tiempo a la construcción de nuestra hermandad, os puedo decir que algo ha cambiado en mi y en mis conceptos de fe.
Porque sin ser rocieros de cuna, todas estas experiencias vividas durante estos años, han puesto a prueba nuestros sentimientos y nos han permitido adquirir esa cultura rociera que al principio no teníamos y que es necesaria, para seguir haciendo camino en la construcción y desarrollo de nuestra hermandad.
Al año siguiente de fundar la hermandad, ya en 1.996, también fundamos la asociación rociera La Blanca Paloma.
Si, porque además de una sede eclesiástica, necesitábamos una sede social que nos sirviera como punto de encuentro y de reunión, en el desarrollo de nuestras actividades, culturales, recreativas y rocieras.
Han sido 21 años de aprendizaje, con muchas alegrías y también con alguna decepción, como ya he dejado entrever anteriormente.
Entendiendo que los objetivos culturales de la Casa de Andalucía de Logroño no son los mismos que los de una asociación o hermandad rociera, estaréis de acuerdo conmigo en que ésta Casa de Andalucía, es la mejor embajadora que pueden tener todos los riojanos o personas de otras comunidades residentes en la rioja, que tengan ese sentimiento de fe o devoción hacia la Virgen del Rocío.
También desde hace muchos años ésta Casa de Andalucía, organiza una manifestación rociera “El Rocío de Logroño”, como todos lo conocemos, y que sirve entre otras muchas cosas, para hacer felices a muchas familias que no tienen la oportunidad de desplazarse a la gran romería de la Aldea y también para seguir difundiendo año tras año, éste sentir y ésta cultura.
Recuerdo mi primer viaje o peregrinación al Rocío con cierta emoción y nostalgia.
Era un viaje a lo desconocido, recibíamos información de terceras personas, nos contaban muchas historias, nos hablaban de emociones inexplicables, de sentimientos incontrolables y de la magia que en aquellos arenales del Rocío se producía.
Los que ya tenían alguna experiencia nos decían que las vivencias del Rocío no se podían explicar, que había que vivirlas para entenderlas y desde luego y en mi caso particular me impactó de forma especial esa gran manifestación de fervor y alegría que tuve la oportunidad de vivir en aquella primera ocasión y que superó todas las expectativas que yo me había imaginado.
¡Por qué!, cientos de miles de personas se desplazan desde todos los lugares de España y del mundo entero para homenajear con su presencia a la Virgen del Rocío.
Por qué, año tras año, se produce esa inmensa peregrinación a la Aldea.
Por qué, se crean esos vínculos, y esa atracción tan especial que arrastra a tantos miles de personas año tras año a volver a esa aldea en una peregrinación dura y costosa.
Cada uno a su manera.
Cada uno con su fe.
Cada uno con sus conceptos culturales.
Pero todos con la ilusión de vivir una nueva e inolvidable experiencia.
Se habla de fe, de ilusión, de devoción, de diversión.
Cada uno puede pensar lo que quiera de acuerdo con sus creencias.
Pero en cada una de esas manifestaciones o encuentros se viven momentos de emoción difíciles de olvidar y que siempre nos animan a volver.
A lo largo de estos 21 años ha habido más rocíos a los que hemos tenido la suerte de poder asistir.
Y todos siendo diferentes nos han aportado conocimientos y nos han dejado huellas positivas, que nos han ayudado a comprender ese fervor y esa ilusión que tantos miles de personas, pueden vivir y sentir en la Peregrinación anual del Rocío.
En el Rocío se canta y se llora.
Se reza y se baila.
Y los afectos, y lo mejor de cada persona aflora de forma espontánea formando un clima colectivo de felicidad y de paz que solo se puede entender cuando lo has vivido.
Los sentimientos de fe o devoción, hacia la Virgen del Rocío, como en cualquier otro sentimiento, se generan de forma individual en cada uno de nosotros y los manifestamos tal y como los sentimos, sin tener la necesidad de que otras personas nos entiendan.
Esos sentimientos personales, los rocieros los cultivan y abonan cada año con ese desplazamiento masivo a la Aldea del Rocío, porque entre otras cosas, les ayuda a reforzar sus creencias y les da fuerza para afrontar la vida de una forma más positiva.
Éste año no ha podido ser, pero cada vez que se nos presente la ocasión, volveremos.
Volveremos porque queremos volver a vivir esos momentos de emoción, fraternidad y solidaridad que tenemos grabados en nuestros recuerdos.
Pero aunque no podamos ir todos los años, tenemos aquí nuestras asociaciones como La Casa de Andalucía de Logroño que cada año organiza un Rocío muy bonito que nos ayuda a seguir cultivando y abonando nuestra fe y nuestra ilusión rociera.
He leído en algún sitio, que la fe no hace las cosas fáciles, hace las cosas posibles, y teniendo algún conocimiento de las dificultades por las que también ha tenido que pasar ésta Casa de Andalucía, yo desde mi humildad os invito a que no perdáis nunca la fe.
Dice una canción que para ser un buen rociero primero hay que ser cristiano y yo me atrevo a decir que para ser un buen cristiano, primero hay que ser honesto, leal, solidario y generoso con nuestros semejantes en todos los momentos de nuestra vida.
Si, porque la vida nos va llenando la mochila de agravios, rencores, intolerancias, ofensas y otras muchas cosas negativas que no son buenas para nuestra felicidad y nuestra convivencia en hermandad.
Y es conveniente que de vez en cuando, reflexionemos y vaciemos nuestra mochila, pidiendo perdón por el daño que alguna de nuestras
actuaciones haya podido causar a personas cercanas a nosotros, y también perdonar a los que nos hayan podido causar algún daño.
Aunque tengo algunas limitaciones y me cuesta expresar mis sentimientos, tengo la esperanza de que a pesar de estas limitaciones haya conseguido transmitir que por encima del sentimiento, la fe, o la devoción que cada uno de nosotros tengamos hacia la Virgen del Rocío, nos tenemos que apoyar en principios y valores como el respeto, la amistad, la lealtad, y la generosidad hacia nuestros semejantes.
Porque la intolerancia, la intransigencia, el rencor, la envidia o el odio, son malos compañeros de viaje y por esto aconsejo.
Que si todos vaciamos nuestras mochilas, Nos olvidamos de las cosas negativas.
Y nos apoyamos en principios y valores positivos como los ya descritos.
Nuestras asociaciones podrán seguir haciendo camino con las ilusiones renovadas y una convivencia más enriquecedora, placentera y feliz para todos.
Existen muchas definiciones sobre lo que es, el Rocío, pero he leído una muy sencilla que es la que más me ha gustado y es con la que voy a terminar.
Puede alguien definir lo que es el amor.
Pues EL ROCÍO ES AMOR.
Porque el Rocío es una fusión genial de sentimientos humanos.
Es una síntesis esplendida de ilusión y esperanza.
De tristeza y de consuelo De sufrimiento y de gozo.
De enfermedad y salud.
De soledad y compañía De egoísmo y solidaridad De soberbia y humildad
Y en el amor confluyen y se viven todas estas situaciones.
El próximo domingo vais a celebrar vuestro ROCÍO de LOGROÑO. Esa gran manifestación rociera que con tanto amor y esfuerzo organizáis cada año.
Vais a compartir ese día con muchos familiares y amigos y os vais a reencontrar con otros a los que veis menos.
Es una buena ocasión para abrazarnos y vaciar la mochila de las cosas negativas, para seguir haciendo camino con más ilusión y alegría.
Yo deseo de todo corazón que viváis un bonito día, que la Virgen os ilumine y os proteja a vosotros y a vuestras familias.
Y aunque no hayamos nacido rocieros, exclamemos orgullosos.
¡VIVA LA VIRGEN DEL ROCÍO!
¡VIVA EL PASTORCITO DIVINO!
¡VIVA LA MADRE DE DIOS!
¡VIVA LA CASA DE ANDALUCIA DE LOGROÑO!
Gracias, muchas gracias