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I Encuentro Nacional de Mujeres en Apoyo al Convenio Marco para el Control del Tabaco

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ANTECEDENTES

Es un hecho incuestionable que fumar cigarrillos, o con- sumir tabaco en cualquiera de sus formas, es causa de en- fermedad y muerte. La Organización Mundial de la Salud (OMS), los sucesivos informes del Surgeon General y el Royal College, entre otros, han aportado periódicamente a lo largo de la segunda mitad del siglo XX suficientes evi- dencias acerca de los efectos perjudiciales del tabaco sobre la salud, como para ignorar esta información.

Según la OMS existen en el mundo más de 1.100 mi- llones de fumadores, lo que representa aproximadamente un tercio de la población mundial mayor de 15 años.

Respecto a la prevalencia la OMS establece que el 42% de los hombres y el 24% de las mujeres del mundo occiden- tal son fumadores, mientras que en los países en vías de de- sarrollo dicha cifra es un poco más elevada para los hom- bres (48%) y bastante más baja (7%) para las mujeres1,2. Es en estos países donde actualmente el consumo de tabaco se está extendiendo mayoritariamente, en especial entre las mujeres y los jóvenes3.

En cuanto a la mortalidad que produce, en la segunda mitad del siglo XX más de 50 millones de muertes en hom- bres y 10 millones en mujeres son atribuibles al consumo de tabaco en mayores de 35 años4. Actualmente cada año el tabaco causa la muerte de 4 millones de personas1, que se estima alcanzarán en el año 2020 los 8,4 millones si la tendencia no se modifica5. El tabaquismo ocasiona, apro- ximadamente y según las zonas en donde se han realizado las estimaciones, entre el 13% y el 17% de las muertes ocu-

rridas en mayores de 35 años6. A su vez, se relaciona con el 30% de las muertes por cáncer y es la principal causa de muerte prevenible en los países desarrollados7. En nues- tro país el tabaco causa cada año más de 55.000 muertes, lo que corresponde al 16% de todos los fallecimientos ocu- rridos en individuos de 35 y más años, y esta cifra sigue creciendo desde los primeros estudios que cuantificaron es- tas muertes en 37.000 en 1978 y en 46.000 en 19928,9.

Desde un punto de vista económico el consumo de ta- baco supone una importante carga en los gastos sanitarios y sociales de cualquier país. Dichos costes pueden incluir, no sólo los efectos en los individuos fumadores en térmi- nos de salud y calidad de vida sino también los efectos en toda la comunidad en términos de exposición al humo am- biental del tabaco por la población no fumadora, la utili- zación excesiva de servicios sanitarios o bien la baja pro- ductividad en el trabajo10. En España, según un estudio realizado por el Centro de Investigación de Economía de la Salud y el Departamento de Economía y Empresa de la Universidad Pompeu Fabra (Barcelona), el coste sanitario directo se ha estimado en 3.644 millones de euros11, a los que habría que sumar los costes sociales por bajas labora- les, invalidez y muerte prematura, elevando de forma nada despreciable dicha cifra.

Las cifras y los números en general son datos objetivos, reales y necesarios, pero no dejan de resultar fríos para la población. El hecho de que el consumo de cigarrillos esté tan extendido y sea tan tolerado entre nuestra sociedad con- diciona, no sólo los aspectos ya comentados, relaciona- dos con la salud y los enormes costes que acarrea, sino tam- bién una escasa sensibilización hacia el problema. En el mundo occidental “todo el mundo” sabe que el tabaco es perjudicial para la salud, pero todavía muchos minimizan e infravaloran el riesgo que comporta fumar. Desgra- ciadamente produce un mayor impacto social un centenar

I Encuentro Nacional de Mujeres en Apoyo al Convenio Marco para el Control del Tabaco

I. Nerín de la Puerta1, M. Jané Checa2 (por el Grupo de Trabajo de las Mujeres en Apoyo del Control del Tabaquismo)

1Profª Dpto Medicina y Psiquiatría. Unidad de Tabaquismo FMZ. Facultad de Medicina, Universidad de Zaragoza. 2Dirección General de Salud Pública, Departamento de Sanidad y Seguridad Social, Generalitat de Catalunya

Correspondencia: Dra. Isabel Nerín. Dpto. Medicina y Psiquiatría.

Facultad de Medicina, edificio B. C/ Domingo Miral s/n. 50009 Zaragoza e-mail: [email protected] [email protected]

[Prev Tab 2003; 5(2): 151-158]

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de muertes por un nuevo síndrome, como el recientemen- te descrito SARS, neumonía asiática o la encefalitis es- pongiforme de “las vacas locas” de finales de los años no- venta, que los millones (¡millones!) de muertos que produce el tabaco en el mundo. Teniendo en cuenta que todos estos millones de muertos se podrían evitar, ante la pregunta de:

¿cuántos muertos produce el tabaco? la respuesta se puede concretar en un solo término: demasiados.

En efecto, por todo lo comentado, el consumo de ta- baco constituye un grave problema de salud pública. Además de ser uno de los principales problemas de salud pública en el mundo occidental, en 1979 un comité de expertos de la OMS, debido al elevado y masivo consumo, las enferme- dades que produce y el gran número de afectados, lo con- sideró también como una epidemia12; la principal epidemia del siglo XX en el mundo occidental y que desgraciada- mente parece continuar en el siglo que acaba de comenzar.

A lo largo del siglo XX esta epidemia ha evolucionado de manera diferente según el género y el contexto socio- cultural de cada país. La distinta evolución del consumo de tabaco según género, ha condicionado a su vez diferentes consecuencias sobre la salud en hombres y mujeres. El mo- delo epidemiológico propuesto por A. López et al.13reco- ge ambos aspectos, prevalencia y patología relacionada con el consumo de tabaco, y aporta una visión de conjunto y de género, que ayuda a comprender lo que ha ocurrido en los países más desarrollados de nuestro entorno y lo que pue- de ocurrir si no se establecen políticas de control adecua- das y eficaces (Figura 1).

En España, según la última Encuesta Nacional de Salud de 2001, el 34% de la población mayor de 16 años es fu- madora; el 40% de los hombres y el 27% de las mujeres14.

Al estudiar la evolución en el porcentaje de fumadores en los últimos años se observa que mientras disminuye el nú- mero de hombres fumadores, se incrementa el número de mujeres que se incorporan al tabaco (Tabla I). Respecto a los grupos de edad la reciente encuesta del año 2001 mues- tra cómo siguen siendo las mujeres entre 16 y 44 años las que más fuman (Tabla II), aspecto que pone de manifiesto la incorporación tardía de la mujer española al consumo de tabaco, aunque al comparar estos datos con los de la en- cuesta de 1993 (Tabla III) se observa ya un incremento de

70 60 50 40 30 20 10 0

Año 0 25 50 75 100

40

30

20

10

0 Fase I Fase II Fase III Fase IV

% Fumadores % Muertes atribuibles

% Hombres fumadores

% Mujeres fumadoras

% Muertes hombres

% Muertes mujeres

FIGURA 1. Modelo epidemiológico de A. López12.

Año Hombres Mujeres

1978 65 17

1987 55 23

1993 48 25

1995 48 27

1997 45 27

2001 42 27

Fuente: Ministerio de Sanidad y Consumo

TABLA I. Evolución de la prevalencia del tabaquismo en España (1978-2001).

Grupo de edad Hombres Mujeres

16-24 40,8 42,7

25-44 52,6 43,5

45-64 42,6 17,5

>64 19,2 2,1

Fuente: Ministerio de Sanidad y Consumo

TABLA II. Prevalencia de fumadores en España por edad y sexo en 2001.

Grupo de edad Hombres Mujeres

16-17 29 27

18-24 50 45

25-44 61 39

45-64 47 11

65-74 27 2

>74 21 2

Fuente: Ministerio de Sanidad y Consumo

TABLA III. Prevalencia de fumadores en España por edad y sexo en 2001.

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la prevalencia entre las mujeres en el rango de edad de 45- 64 años. La incorporación de las mujeres al consumo de ta- baco se produjo a finales de los años 60 y principios de los 70, época en la que se inician en nuestro país cambios so- cioculturales importantes en el colectivo femenino, como son el movimiento de liberación y la incorporación de la mujer al mundo laboral; ello hace pensar que la igualdad de derechos pasaba, obligatoria y por supuesto equivoca- damente, también por la igualdad de consumos15.

En conjunto, España sigue, unos años por detrás, la mis- ma tendencia que otros países europeos: descenso de la pre- valencia global, junto con un alarmante incremento del nú- mero de mujeres que se incorporan al consumo de tabaco, fundamentalmente en las edades más jóvenes16. España, jun- to con Italia, Grecia, Luxemburgo y Austria, son los países en los que el porcentaje de fumadoras sigue creciendo17. En el Norte de Europa, países como Dinamarca o Inglaterra tu- vieron prevalencias muy altas entre las mujeres (47 y 42%

,respectivamente) hace 30 años y actualmente presentan un consumo más equilibrado entre ambos sexos (Figura 2).

El hecho de que la mujer se haya incorporado unos años más tarde al consumo de tabaco ha hecho que determina- das enfermedades, como el cáncer de pulmón, hayan sido casi exclusivas de los hombres hasta hace muy poco tiem- po. En aquellos países en los que la mujer se incorporó al consumo de tabaco antes que la mujer española ya se han empezado a ver consecuencias similares a las presentadas por los varones; así, en Estados Unidos desde 1985 mue- ren más mujeres por cáncer de pulmón que por cáncer de mama18,19. Es cierto que el cáncer de mama es una de las neoplasias en las que se han producido importantes avan- ces terapéuticos, pero aun así la elevada mortalidad por cán- cer de pulmón en las mujeres americanas está directamen-

te relacionada con su elevado consumo de tabaco, años atrás.

En España, en mujeres, el cáncer de pulmón es ya la se- gunda causa de muerte atribuible al consumo de tabaco, por detrás de la EPOC, habiendo superado a la enfermedad ce- rebrovascular9. En general las estimaciones realizadas en los últimos años sobre la mortalidad atribuible al tabaquismo muestran por primera vez un rápido incremento de las muer- tes en mujeres8, reflejo del incremento de la prevalencia de tabaquismo entre las mujeres españolas tal y como se ha puesto de manifiesto en las sucesivas encuestas de salud realizadas entre la población20.

En España existen, aunque todavía de forma incipien- te, diferentes grupos que han desarrollado estudios de gé- nero en relación con el consumo de tabaco y también con otros aspectos relacionados con la salud de las mujeres. Hoy sabemos que la mujer empieza a fumar por factores distin- tos a los del varón y probablemente también existan moti- vos diferentes para el abandono. Es obvio que el colecti- vo femenino necesita, en un futuro próximo, intervenciones específicas con amplias perspectivas de género respecto al tabaquismo, con el objetivo de disminuir el alarmante nú- mero de mujeres que se están incorporando al tabaco21.

FACTORES RELACIONADOS CON EL

CONSUMO DE TABACO ENTRE LAS MUJERES

Aunque es todavía un tema que está en fase de inves- tigación y que a su vez depende de los diferentes medios en donde se llevan a cabo los distintos estudios, es un he- cho ya confirmado que el consumo de tabaco en las muje- res presenta unas características especiales, tanto desde el punto de vista de la iniciación como del mantenimiento.

El inicio en el consumo se establece en la adolescencia temprana, aproximadamente antes de los 16 años, aunque la experimentación se produce alrededor de los 11-14 años22. En esta fase intervienen distintos factores que afectan a am- bos sexos, aunque de forma diferente, como son los aspec- tos sociodemográficos, culturales, económicos y del en- torno. Cabe destacar entre ellos el efecto poderoso y persistente de la publicidad y promoción de los productos de tabaco dirigidos a las adolescentes en concreto. En efec- to, se ha analizado cómo la industria tabaquera ha podido estratificar a las adolescentes por grupos de edad según las razones por las cuales fuman para incidir de forma más di- recta y efectiva, incrementando el consumo de tabaco en es- tos grupos a través de la iconografía de las revistas o anun- cios23. El resultado ha sido un aumento constante del tabaquismo femenino en las edades más jóvenes. En nues- tro país, como puede verse en la Tabla II, ya fuman más

Alemania Austria Bélgica Dinamarca España Finlandia Francia Grecia Irlanda Italia Luxemburgo Países Bajos Portugal Reino Unido Suecia

36,8 42

31 37 47,2

27 40 46

29 38

32 36 38

28 22

21,5 27 19

37 27,2 19

27 28 28 26 26 29 15

26 24 60 50 40 30 20 10 0 10 20 30 40 50

Porcentaje Porcentaje

Hombres Mujeres

FIGURA 2. Prevalencia de consumo de tabaco en hombres y mujeres. Estados de la Unión Europea. Población de más de 15 años. (Fuente: perfiles sobre tabaco en la UE. OMS, marzo 1996).

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las mujeres de 16 a 24 años que los varones de la misma edad. Este hecho tendrá por supuesto unas repercusiones fu- turas importantes, no sólo desde el punto de vista de los efec- tos del tabaco sobre la salud de las propias mujeres fuma- doras, sino también por la influencia que éstas puedan tener en un futuro en las más jóvenes, pues se ha visto que el he- cho de que los progenitores sean fumadores, especialmen- te la madre, tiene un efecto importante sobre los hijos, más en las chicas que en los chicos24. Otro aspecto que tiene im- portancia en el tabaquismo de los jóvenes es el incremento de los precios y de los impuestos del tabaco. Se ha estima- do que un incremento del 10% del precio del tabaco con- llevaría una reducción aproximada del 4% de su consumo25. Está claro que los jóvenes de ambos sexos son los más sen- sibles al incremento del precio del tabaco, no sólo por lle- var menos tiempo fumando y poseer menos dinero, sino por el efecto que tienen sobre ellos las conductas de los iguales (peers)26. Sin embargo, investigaciones preliminares pare- cen indicar un mayor efecto de la elasticidad de la deman- da entre los jóvenes varones. En concreto, un estudio an- glosajón ha estimado una reducción de la demanda del 9,2%

en el caso masculino frente a una disminución del 5,9% en las chicas, al incrementar un 10% el precio del tabaco27.

En cuanto al mantenimiento del consumo, se ha visto que aspectos relacionados con el control del peso y del estrés se perciben de forma positiva por parte de las mu- jeres e influyen de forma predominante, pues afectan di- rectamente a la autoestima y a la autoimagen condicionando su consumo. Así los beneficios percibidos por parte de las mujeres al fumar superan los perjuicios sobre la salud que aparecen más a largo plazo y que son más intangibles. El estrés se ha relacionado especialmente con la recaída tras el abandono, especialmente en mujeres de nivel socioeco- nómico más desfavorecido28.

El tabaquismo femenino se ha asociado a través del aná- lisis de encuestas con el hecho de que las mujeres se pre- ocupan más por el efecto del tabaco en su salud que los hombres29. Así, las mujeres presentan un patrón de consu- mo percibido como de “menor riesgo”, fuman menor nú- mero de cigarrillos que los hombres, fuman cigarrillos con filtro en mayor proporción que ellos y son más consumi- doras de tabaco light. En efecto, la industria ha consegui- do que este tipo de tabaco actúe como sustitutivo del aban- dono del tabaquismo por parte sobre todo de las mujeres mayores de 45 años, grupo de grandes consumidoras de es- te tipo de tabaco. Este fenómeno se puede observar tanto a nivel internacional como en nuestro entorno17. En general, la mujer en relación con el consumo de tabaco se percibe, erróneamente, como una consumidora de menor riesgo que el hombre, y a ello contribuye el hecho de que actualmen-

te es en el varón donde los efectos deletéreos del tabaco se muestran en mayor medida, ya que los hombres empeza- ron a fumar antes que las mujeres.

Otro aspecto característico del tabaquismo femenino y que aparece como consecuencia no sólo de una mayor preocupación por los efectos del tabaco en su propia salud, sino también en la salud de los suyos, es el incremento de las tasas de abandono durante la gestación. En efecto, en nuestro entorno, alrededor de un 20% de las gestantes de- ja de fumar espontáneamente antes de contactar con los ser- vicios sanitarios. Sin embargo, la mayoría recaen tras el parto, sobre todo influidas por aspectos del entorno como serían el consumo de tabaco y el consejo de la pareja por citar algunos30,31, lo que indica una gran desinformación so- bre los efectos del humo ambiental en los niños.

Como es bien sabido, las dificultades del abandono del tabaquismo se relacionan esencialmente con la dependen- cia nicotínica. Aunque se trata de un tema en constante investigación, distintos estudios apuntan a la inexistencia de diferencias de género cuando se estratifica la depen- dencia nicotínica según el consumo diario de cigarrillos10,32. Sin embargo, a esta dependencia nicotínica se añaden fac- tores del entorno que tendrían gran importancia a la hora de describir el tabaquismo femenino. Dichos factores re- ducen la facilidad para dejar de fumar que podrían tener las mujeres que, aun estando más preocupadas por el efecto del tabaco en su salud, tendrían más dificultades para man- tener la cesación a largo plazo. El tabaquismo femenino vendría condicionado por un menor refuerzo nicotínico frente a otros factores no farmacológicos mucho más pre- dominantes, como los aspectos sensoriales o el refuerzo so- cial y del entorno, entre otros22,33,34.

En definitiva, el análisis de las características del ta- baquismo femenino, así como el reconocimiento del papel de las mujeres en la sociedad actual como promotoras de estilos de vida saludables, es esencial a la hora de diseñar estrategias de control del tabaquismo35. Por supuesto, este hecho ha de tenerse en cuenta a la hora de dar apoyo al Convenio Marco de Control del Tabaco, instrumento de ámbito internacional que engloba diversos puntos36, que ha sido descrito ampliamente en este número monográfico, y del que a continuación se comentan aspectos generales relacionados con el tabaquismo femenino.

CONVENIO MARCO PARA EL CONTROL DEL TABACO

La OMS en 1999, bajo el mandato de la Dra. Brundtland, puso en marcha una iniciativa para establecer medidas uni-

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versales para un problema universal. El tabaco, desgra- ciadamente, es un producto de consumo universal y en el que todos los países intervienen en algún momento de la cadena: elaboración-comercio-consumo. El reto para la OMS era buscar soluciones mundiales para un problema que cruza las fronteras nacionales, las culturas, las socie- dades y los estratos socioeconóminos. El problema de sa- lud pública que genera el consumo de tabaco ofrecía la opor- tunidad de proponer al mundo una primera respuesta integral para abordar la epidemia silenciosa37.

Diversos argumentos justifican la necesidad de esta- blecer medidas mundiales. En primer lugar los efectos del consumo de tabaco sobre la salud pública alcanzan pro- porciones epidémicas en todo el mundo; en segundo lu- gar los países actuando aisladamente no pueden controlar el problema del tabaco, puesto que determinados elemen- tos del control del tabaquismo transcienden las fronteras;

además el fenómeno de la globalización ha sido explotado con gran éxito por las industrias multinacionales tabaque- ras y por otra parte los países con bajos recursos y sin le- gislación sobre el consumo de tabaco y con menos medios para asumir la carga económica y sanitaria, sufren las cam- pañas más agresivas de promoción del consumo por parte de la industria38. Todo ello perfila un problema universal que justifica el planteamiento de soluciones universales.

En este contexto, la OMS se plantea crear un instru- mento legal para circunscribir la distribución del tabaco y de los productos derivados del mismo: el Convenio Marco para el Control del Tabaco (CMCT). Las negociaciones y la adopción del Convenio representan un proceso y un pro- ducto al servicio de la salud pública. El CMCT tiene en cuenta aspectos relacionados con la publicidad, el etique- tado (paquetes/producto), el comercio y contrabando, la protección de la exposición involuntaria al humo del ta- baco y el tratamiento de la dependencia nicotínica, aspec- tos todos ellos comentados en este monográfico.

Dadas las dimensiones epidémicas del consumo de ta- baco y la elevada morbi-mortalidad que produce en el mun- do, el tabaquismo se perfila como uno de los principales problemas de salud pública que afecta e implica a todos los países. Puesto que a nivel global, el contexto social es fun- damentalmente mercantil, el objetivo es priorizar el valor salud de la población sobre el valor comercial del produc- to; producto cuyo consumo produce enfermedad y muerte en la población y enormes gastos para la economía de cual- quier país, efectos todos ellos evitables con políticas ade- cuadas de control y prevención.

Por todo ello se plantea la necesidad de redactar un do- cumento de convenio, que constituya un instrumento jurí- dico internacional para regular algunos o todos los aspec-

tos comentados. En el desarrollo del CMCT se incluyó la participación de todos los Estados Miembros de la OMS y se establecieron una serie de plazos temporales para que una vez superadas todas las etapas de negociación, fuera firmado por todos ellos, como fecha límite en mayo 2003.

La participación de los 191 Estados Miembros de la OMS ha supuesto, en el desarrollo del Convenio, intensas ne- gociaciones con una complejidad enorme, al participar paí- ses con contextos, problemáticas, prioridades y recursos di- ferentes, pero a la vez, la implicación de todos los países, refuerza de una manera decisiva el CMCT.

El Convenio Marco especifica en uno de sus apartados la importancia del protagonismo de las mujeres en el te- ma del tabaco y lo considera imprescindible en el apoyo de cualquier iniciativa destinada al control y la prevención de este problema de salud pública. Una vez revisados los da- tos disponibles actualmente sobre epidemiología del taba- quismo en las mujeres, fuera y dentro de nuestro país, las incipientes repercusiones sobre su salud y las futuras con- secuencias que se prevén, tanto sociales como sanitarias, es fácil comprender que desde la OMS se intente implicar a las propias mujeres con el objetivo de frenar la epide- mia en el colectivo femenino y en la población en general.

Con este planteamiento general del tabaquismo feme- nino, un grupo de mujeres de distintos ámbitos profesio- nales se reunieron en Córdoba, con el objetivo de redactar un manifiesto de apoyo al CMCT y sentar las bases para la organización de futuras asociaciones que permitan debatir los diferentes aspectos del problema y proponer posibles so- luciones. La idea de esta reunión había surgido meses antes en Santander durante la Conferencia SRNT (octubre 2002) en la que parte de las asistentes se comprometieron a orga- nizar dicho encuentro y a propuesta de Irene Hernández ela- borar un manifiesto. Gracias al apoyo de la Junta de Andalucía fue posible reunir en Córdoba a un grupo de 35 mujeres expertas y de reconocido prestigio en tabaquismo, procedentes de varios sectores profesionales y de las dis- tintas Comunidades Autónomas. La reunión representa un punto de partida para fortalecer y estructurar una red de mu- jeres a favor del control del tabaquismo en España.

A lo largo del día y medio que duró este encuentro na- cional se debatieron algunos de los puntos clave, como la publicidad, el liderazgo de las mujeres en el control del ta- baquismo, los logros obtenidos y los posibles obstáculos que se prevén, así como el proceso de negociación inter- nacional que ha supuesto el CMCT, todo ello con un in- tenso debate y participación activa de todas las asistentes.

Inicialmente cada una de las participantes expuso breve- mente su trayectoria profesional en tabaquismo con el ob- jetivo de sentar las bases de una futura red en la que las mu-

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jeres sean núcleo fundamental y conocer tanto los puntos fuertes como los débiles que podría presentar una red de estas características. A lo largo de todas las sesiones, tal y como señaló una de las ponentes, se trabajó “sin ruido ex- terior”, es decir, sólo mujeres, con la idea de que invertir en la salud de las mujeres puede ser muy rentable, dado el papel activo que tenemos como agentes de salud y nues- tra importancia en la salud tanto familiar (micro-ambien- te) como social (macro-ambiente). Se discutieron todas las posibilidades de apoyo, intervención, etc., que se podrían realizar en el control y la prevención del tabaquismo des- de cada uno de los ámbitos de trabajo.

La reunión finalizó con la redacción de un Manifiesto -Manifiesto de Córdoba- aprobado por todas las pre- sentes (Figura 3) que recogía en parte los contenidos de- batidos a lo largo de todo el encuentro, el compromiso de apoyar y difundir las iniciativas de la OMS, como el CMCT, o las de otras instituciones que trabajen en el con- trol y la prevención del tabaquismo; el continuar traba- jando al servicio de la sociedad para lograr un mundo sin tabaco; lograr que prevalezca el valor salud sobre el va-

lor comercial del producto; crear y promover estrategias específicas para la prevención y el tratamiento del taba- quismo entre las mujeres; promover reuniones de muje- res profesionales, a nivel nacional e internacional para po- ner en común logros y experiencias en el camino que estamos desarrollando y por último conectar con grupos de mujeres de todo el mundo, creando y ampliando redes para conseguir estos objetivos.

Como se ha comentado con anterioridad, en este en- cuentro se dieron cita un grupo de mujeres profesionales que desde diversas disciplinas han trabajado en el tema del tabaquismo. Es necesario resaltar que, al ser el primer en- cuentro de estas características, no fue posible, por diver- sas circunstancias, la asistencia de otras profesionales re- levantes que han trabajado en el tema. En cualquier caso, la reunión de Córdoba debe constituir el punto de partida para consolidar una línea de trabajo sobre mujer y tabaco y por ello queda abierta la incorporación de todas aque- llas profesionales que quieran integrar sus conocimientos y su trabajo a esta nueva iniciativa.

Manifiesto de Córdoba

Las mujeres reunidas en el I Encuentro Estatal de Mujeres en Apoyo al Convenio Marco para el Control de Tabaco, en la ciudad de Córdoba, el día 7 de febrero de 2003, nos comprometemos a:

• Difundir el contenido del Convenio Marco para el Control del Tabaco.

• Instar a las autoridades españolas e internacionales a suscribir íntegramente dicho Convenio.

• Poner nuestros conocimientos al servicio de la socie- dad para conseguir un mundo sin tabaco.

• Velar por la coherencia en las decisiones de salud pú- blica que afectan a la población, para que siempre pre- valezca el valor de la salud sobre el valor comercial del producto.

• Crear y promover estrategias específicas para la pre- vención y el tratamiento del tabaquismo entre las mu- jeres.

• Promover reuniones a nivel nacional e internacional pa- ra poner en común logros y experiencias en el camino que estamos desarrollando.

• Conectar con grupos de mujeres de todo el mundo, cre- ando y ampliando redes para conseguir estos objetivos.

Grupo de Trabajo de Mujeres en Apoyo del Control del Tabaquismo (por orden alfabético): B Alonso, MA Cabanas, C Cabezas, F Domínguez, MA Escalera, P Espejo, I Espiga, MC Fernández, F Fiullerat, MJ Franco, A García, AM García, MV García, B Gómez, J González, P González, MP Gutiérrez, P López, I Hernández, M Hernández, M Jané, I FIGURA 1. El manifiesto de Córdoba.

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León, M Lizaur, D Marín, C Martínez, E Méndez, E Montero, C Mosquera, I Nerín, I Olaya, J Olvera, M Otero, MA Planchuelo, P Pont, B Porras, J Redondo, C R’kaina, E Rodríguez, L de la Rosa, MA Ruiz, E Simón, L Taboada, V Villafuerte, G Ysern.

AGRADECIMIENTOS

Esta reunión no habría podido realizarse sin la ardua y eficaz tarea de las organizadoras D Marín, I Hernández, J Redondo y P Espejo y sin el apoyo de las instituciones de la Junta de Andalucía: Delegación Provincial de Asuntos Sociales de Córdoba, Delegación Provincial de Salud de Córdoba, Instituto Andaluz de la Mujer de Córdoba; Diputación de Córdoba, Patronato de Servicios Sociales y Mancomunidad de Municipios del Alto Guadalquivir de Córdoba gracias a las cuales el encuentro resultó ser un éxito.

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Referencias

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