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El doctor Bustamante y su opinión sobre el problema

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HU CXXXTTT Barcelona 15 de Julio de 1928 Mm. | j

- F H R M A e E ü T i e e -

Redaeclón y Adnainlstraelón t Paseo de Gracia, 73, pral., 2.a

Los titulares farmacéuticos. — Reforma Universitaria. — Producto español boicoteado. — El análisis electrolitico. — La Nueva Farma-

copea Holandesa. — Revista de Revistas. — Noticias.

REDACTORES

A. Borrell, C. Gastellsy A. Colomer, R. Cusí, R. Gavaldá, J. Isamat, J. Pascual»

S. Punscda, I. Rauric, R. Rogerío-Sánchez Martínez, C. Torres González, N.Vergés COLABORADORES . '.

J. Casares, F. de Castro, R. Casamáda, C. Chicote, O. Fernández, F. Finestres, F?. Folch, P. Font Quer, G. P. Forrester, J. Goizueta, J. B. Gomis R., Herrero de la Orden, J. Martínez Salas, N. Miret, L. Narbona, S. Pagés Maruny, F. J. Palomas, L. Pérez de Albeniz, J. M . Remis de Prado, J. Rogerio Sánchez, E. Soler, S. Tayá,

L. Torres Canal, O. Utande, T. Zúñiga Cerrudo.

LOS TITULARES FARMACÉUTICOS

El doctor Bustamante y su opinión sobre el problema

(jpfcr J f a p o h ó n Cafaríneu)

• í Asunta de gfan inteiés es éslé de la/Farraacia rural. Los Muríícipios, poco cónsecuenfes.para la ciencia, no estiman con justeza esas vidas ano-, niiaas, llenas de.privación y de trabajo. El hombre de carrera arrastra por :"l©s pueblos su cruz de incomprensión y de martirio. Poco £ poco, los mé-

dicos han conseguido redimirse de esta injusticia, organizando su legisla- ción en una amable correspondencia municipal. No así los farmacéuticos, de los cuales pudiera decirse que llevan la misma vida de hace cincuenta años. Poco o nada han progresado en su beneficio, hasta el punto de que posiblemente los Poderes públicos tomarán parte activa en el asunto, que

Reído a e e t i l o - s a l i e í l i e o - Dr. /mdpeu

Tubos de SO Tabletas de 0 50 (ramea.

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346 SI Restaurador Farmacéutico

es una de las más grandes injusticias sociales. Pensando esto, fuimos a ver al Dr. Bustamante, siguiendo los ruegos vehementes de nuestro director y las legítimas impulsiones de nuestro propio espíritu.

El Dr. Bustamante, además de constituir uno de los mayores prestigios con que cuenta hoy la clase farmacéutica, está encargado de los servicios sanitarios en el Ministerio de la Gobernación. Tiene también un alto cargo en el Instituto de Comprobación, ese magnífico organismo que será objeto de otra interviú por nuestra parte, y está firmemente documentado en lo que se refiere a la redención farmacéutica.

Haciendo aprecio de su efusión andaluza, le preguntamos insistente- mente sobre todo lo que pudiera interesarnos:

—Díganos, D. Francisco: ¿Le parece a usted justa esta bochornosa estrechez de los farmacéuticos rurales? Acaso no se hayan ocupado debi- damente las autoridades.

—Nada de eso. Uno de los problemas de más honda preocupación por parte de la Dirección general de Sanidad ha sido y continúa siendo, sin duda, el relacionado con la prestación de los servicios benéficos por los Ayuntamientos, y si el esfuerzo no ha tenido en el caso de los farma- céuticos aquella traducción brillante y próspera que era deseable, no ha sido por tibieza del doctor Murillo, que, sanitario íntegro, no tiene apasio- namiento por ningún sector determinado. Su programa en este respecto es bastante claro y beneficioso: emancipar a todos los titulares, reforzando su autoridad y suprimiendo tutelas que le agobian, comprometen su situación económica y reprimen su ideología.

—¿Cómo explica Vd. este atraso económico 4e los farmacéuticos?

—El reglamento de empleados municipales, fortalecido más tarde por el de Sanidad Municipal, que hubo de seguir necesariamente ciertas pautas, infirió a los farmacéuticos municipales Un serio quebranto moral y eco- nómico, de tanto más realce cuando los titulares, médicos y veterinarios, más afortunados, consiguieron que su consignación se aumentara.

—¿Cree Vd. peligrosa la situación?

-—Posible redución hasta el 50 por 100 de lo percibido por el farma- céutico en su cometido sanitario; libertad de los municipios para fijar las reglas del concurso adjudicador de las plazas de titulares, y, por si esto fuera poco, autorización para establecer farmacias cuando ios Ayunta- mientos lo crean oportuno, con el fin de atender la dispensación de medi- camentos a las familias que figuran como indigentes: resumen la desespe- rada y casi angustiosa situación del farmacéutico rural.

—Pues aún pudieron ser mayores los estragos irrogados del Regla- mento de Empleados municipales...

j&etdo aeetilo-fialieilieo ~ Bis»* Af&dUreu

Tubos i9 20 TablewAÍ dtO'SO grr^'tt'M

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El Restaurador Farmacéutico 347

F"^brice» de Produotos Qufmloos y R a r m a c é u t i o o s Rurtdada en el a ñ o 1874

La fábrica m á s antigua de Acido sulicílico V Acido acetil-salicílico Los productos marca «HEYDEN» tienen fama mundial

C a r b o n a t o d e B i s m u t o " Heyden S a l i c i l a t o d e B i s m u t o ' Heyden S u b g a l a t o d e B i s m u t o - Heyden S u b n i t r a t o d e B i s m u t o " Heyden

troz. y polvo

Muestras y literatura por:

J. PAÜSS, Nueva S. Francisco, 27, BARCELONA

VchgmischeFabrikVQN HEYDEN, A. B., Rabsdeul-Dresden (Alemania)l

—Cierto. Con ser bastante lamentable el momento actual, hubo un período en que el peligro pudo originar más serio quebranto todavía, com- prometiendo seriamente el ejercicio profesional de los farmacéuticos titu- lares. Me refiero al proyecto de instalar farmacias municipales, no sólo para atender los servicios benéficos, sino también con miras de lucro, inmediato origen de competencias difíciles de vencer por los farmacéuticos, dada la potencialidad económica de los municipios y los grandes resortes con que cuentan. Parece como si el legislador desconociera o hubiera olvidado en aquel momento la misión sanitaria que el farmacéutico tiene y que, pese a las legislaciones que sean, seguirá ostentando como derecho propio, aunque no exclusivo.

—Es verdaderamente extraño este abandono legislativo. Más sensible aún si se considera la utilidad que el farmacéutico puede y debe rendir a los pueblos. ¿No le juzga V d . de absoluta necesidad?

—Una de las cuestiones que debe preocupar a todo municipio bien organizado se concreta en el análisis de los alimentos, y esta labor es tan genuínamente farmacéutica y de tanta trascendencia e importancia, que nadie, medianamente conocedor de este problema, puede negar.

— He ahí—respondemos—el aspecto acaso el más interesante del far-

H exametilentetpamina - Di*. Andreu

Tubos de 20 tabletas de 0,50 graaios

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348 E l Restaurador íarmac&utieó

macéutico rural. El análisis es imprescindible, pudiendo ser muchas veces>

según nuestro concepto, un tesoro inagotable de profilaxis y de prevención.

El agua, por ejemplo...

—El agua es el vehículo transmisor por excelencia, entre otras infe- ciones, de la fiebre tifoidea; pues bien, el análisis cuotidiano de las aguas, desde el punto de vista químico, que debe completarse con el bacte- riológico, es un indicador de las medidas que deben adoptarse para evitar la epidemia hídrica. Un agua cuyo contenido en materia orgánica aumentar que tiene amoníaco en cierta cantidad o en la que aparecen nitritos, es señal de una contaminación y enseguida que ese aumento o esa aparición tenga lugar, aparte de inquirirla causa, debe proscribirse su empleo, y si esto no fuera posible, recomendar su uso filtrada o hervida. Nadie mejor que el farmacéutico, de otra parte, está capacitado para sugerir a las auto- ridades municipales los procedimientos más acertados que deban seguirse en la depuración del precitado líquido.

--La leche, que tanto interés tiene en el régimen de casi todas las enfermedades, debiera ser origen de un estudio minucioso y de una revi- sión metódica...

—También debe analizarse escrupulosa y diariamente, no ya sólo para ponerse a cubierto de fraude, sino más capitalmente para que se eviten esas intoxicaciones tan generales y muy frecuentes en el verano. Lo dicho respecto del agua y de la leche es aplicable a toda clase de alimentos, aún -los de apariencia más pura, a cuyo efecto conviene recordar que hay cierta calidad de judías cuyas semillas, en contacto del agua, producen cianhí- drico. .,: : ' : ¡

Las palabras del Dr. Bustamante, se desatan en un simpático murmullo de protestas y de lamentaciones. Oyéndole hablar se comprende lo mere- cido que tiene este hombre tan trabajador y tan afable el cariño de sus compañeros. Le seguimos abordando, con la esperanza de ser nosotros quienes demos, acaso, el primer grito en esta campaña de redención y de justicia.

—También—decimos - nadie como un farmacéutico para sorprender y hasta denunciar la adulteración de los alimentos.

—Abstracción hecha del aspecto infeccioso o tóxico de las substancias destinadas a la nutrición, la bromatología reserva al farmacéutico titular un amplio campo en el esclarecimiento de las adulteraciones a que frecuente- mente se someten los alimentos. Esas mezclas de harinas de tan diversa rprocedencia, con una mínima parte de cacao, vendidas como chocolate; la

gran cantidad de azúcar tostada que suelen tener los llamados cafés torre- factos; la sustitución del azúcar por la sacarina, tan abusivamente empleada

a ©ido aeetilo-ttalieílico - Di». Andpau

Tuqos da 20 tablets deO'&O ípramo».

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El Restaurador Farmacéuúcü 349 en las gaseosas; las semillas de tomate coloreadas y molidas para sustituir

al pimentón... por no hacer más que un breve Índice, denotan la importante misión del farmacéutico en este respecto.

- Pero la ciencia no debe limitar su exploración a tal mercado, sino que en un legítimo afán de análisis meticuloso, ha de llegar a las fábricas y a los talleres...

—Aunque sea incuestionable que el cometido esencial de los farma- céuticos titulares, aparte de la dispensación y preparación de los medica- mentos, tienen una máxima intervención en el análisis de los alimentos, es también indiscutible que su peculiar cultura se presta muy notablemente a coadyuvar en ciertas industrias, proporcionando la aplicación de sus cono- cimientos insospechados rendimientos. La fabricación del vino (pongo por caso de industria tan generalizada como rutinaria) con el previo reconoci- miento de los mostos y la obtención de tártaros como inmediato corolario;

sus útiles consejos sobre la elaboración y refinación de los aceites, etcé- tera, etc., con la preparación de múltiples productos, tomando como base materiales de los tres reinos, ensanchan la importante misión al farmacéu- tico confiada.

—Pero por si esta labor de humanidad fué poco, ahí está la cons- tante y necesaria colaboración con el médico.

También el farmacéutico titular tiene suficiente preparación técnica para contribuir con su aportación al esclarecimiento de ciertas dolencias.

Quiero referirme a su competencia para realizar análisis clínicos, trabajo esencial que presta al médico datos inestimables para el diagnóstico.

Si la desinfección ha de ser útil, esto es, el desinfectante empleado ha de usarse en condiciones de su mayor eficacia, se precisa también la inter- vención de un técnico, y ésie, sobre todo en las pequeñas urbes, puede muy bien ser el farmacéutico titular, capacitado por sus conocimientos para ejercer importantes cometidos en esta cuestión.

Las últimas palabras del Dr. Bustamante, que brotan en una magnífica explosión de sinceridad, nos sugieren grandes comentarios. Realmente, la colaboración médico-farmacéutica no es acaso todo lo activa que pudiera convenir. Cierto que ya la Medicina empírica de otros tiempos, en que diagnosticaban el plexímetro y el fonendoscopio, va dejando algún campo al laboratorio. Decir lo contrario sería injusto y equivocado. Pero en los pueblos, acaso en la mayor parte de ellos, el análisis y la exploración tienen sus límites bastante restringidos. Las dificultades económicas y el crecido número de enfermos impiden a veces al médico titular extender su acción a la Química y al microscopio. Esta necesidad imperiosa debe ser llenada

por el farmacéutico competente y documentado. Creemos como nuestro j L e i d o

aeetilo-salieílieo - DF« AndFQii

Tnboa de 90 Tableta! deO'50 fiamos

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350 El Restaurador FarmacéutiCb

conferenciante, que el farmacéutico municipal no está todo lo dignificado ni todo lo retribuido que merece.

—Y siendo así que e! médico y el veterinario se van emancipando de esa esclavitud, ¿a qué achaca Vd. el sensible estancamiento de sus com- pañeros?

—Por circunstancias diversas, que no son de este momento, los M u - nicipios no han solicitado con la asiduidad necesaria la colaboración de los técnicos, y quizá por estár atraída su atención en otros menesteres han desperdiciado la ocasión de aportar un esfuerzo útil al importante problema sanitario. Por esta razón, la cantidad consignada en los Municipios en concepto de servicios sanitarios se ha conceptuado reiteradamente como carga inútil, desconociendo y desaprovechando los beneficios inherentes a esa mezquina retribución.

Por fortuna, se inicia en la actualidad una lenta pero efectiva reacción contrapuesta a la anotada, y gracias sobre todo al plausible esfuerzo y l u - cha gigantesca que realiza el Director General de Sanidad, unos Ayunta- mientos por convicción y otros por la fuerza comienzan a prestar a los técnicos sanitarios el necesario acatamiento. El ministro de la Gobernación, que tiene en su haber tan reiterados éxitos, actuando con su acostumbrada inflexibilidad dentro de lo justo, ha llegado hasta la destitución de ciertos alcaldes por repetido abandono de sus deberes sanitarios.

—¿Cree Vd. próxima la solución de este conflicto trascendental?

—Pendiente está de aprobación un Real Decreto que tiende a dar la preeminencia necesaria a los farmacéuticos titulares, tendencia que si bien no resuelve totalmente, por causas ajenas al director de Sanidad, sus justas aspiraciones, será punto de partida para que se restituya y reconozca ofi- cialmente su cometido.

La implantación de este decreto y la extinción de los recelos que dentro de las clases sanitarias existen, y que ostensiblemente tienden a debilitarse a medida que se vislumbra la redención económica, prestará al farmacéutico la necesaria intervención, sin regateos ni extralimitaciones, para contribuir en la medida de su esfuerzo al esclarecimiento de las múl- tiples cuestiones relacionadas con la Sanidad que en nuestro país están planteadas.

—¿Piensa Vd., D. Francisco, que también entre los farmacéuticos hay un verdadero espíritu de asociación, como lo hay, por ejemplo, entre los médicos?

—Lo hay, aunque menos. Pero ahora parece observarse un gran cam- bio, y entre las causas juzgo de gran interés la propaganda que con motivo del Congreso Farmacéutico Iberoamericano está haciendo desde bastante

Raido aeetilO'-salieflieo - Dr. jundpeii

Tubos de 20 Tabletas de 0 50 graaaos,

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£1 Restaurador Farmacéutico 351 tiempo el presidente del Colegio de Sevilla, D. Gregorio Escolar, quien sin

preocupaciones económicas recorre España estimulando a la clase.

Un reloj deja caer en el aire siete campanadas. Empieza a anochecer, y las sombras tejen su poema de amor y de esperanza en las calladas ave-i nidas de la Castellana. Allá abajo el tumulto, la algarabía, el desorden.

Aquí arriba, en este soberbio Instituto de Comprobación, el trabajo, la solemnidad y el aislamiento...

—Adiós, D. Francisco.

El Dr. Bustamante, con su galantería andaluza y afable, nos acompaña hasta la puerta.

Y ya en lá calle, pensamos que le hemos dejado como a un cartujo, en la callada religiosidad de su laboratorio.

(De < I n f o r m a c i ó n Sanitaria*)

Reforma Universitaria

\ FACULTAD DE FARMACIA Opiniones de C a t e d r á t i c o s

L a reforma de los estudios de nuestra Facultad

Repetidas veces he manifestado mi opinión acerca de lo que debiera ser la enseñanza universitaria en nuestra Facultad, y mi criterio actual eS ; el mismo que he sostenido en Asambleas, en artículos, en conferencias y en discursos. No es posible exponerlo ampliamente, porque ocuparía mu- cho espacio dé esta Revista.

Está engranada nuestra Facultad en todo; el sistema universitario es-:

panol y es íiatúral que le afecte la organización, general de aquél:y la orienr tación que debe darse a la Universidad cómo Escuela .profesional, ^Centro pedagógico. Instituía de alta cultura, o todo ello-a la vez. Si; la Universidad, ha de 'CUÍtíváF preferentemente la ciencia especulativa o la educación inte*

gral de la juventud, o la difusión por el país de los conocimientos cientifr- cos vulgarizados; si su aspiración primordial ha de ser una extensa y pro- funda educación general (tipo ingles), un medio de preparación profesio- nal (tipo francés) o un magno laboratorio de investigación (tipo alemán)»

son conceptos generales que plantean toda una red compleja de problemas pedagógicos que ha de tener la obligada repercusión en la Facultad de

Heido aeetilo-ttalieílico - B F . Andrei*

Tuqoi de ^0 tableta deO'5Q gTfimoi.

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352 fil Restaurador Farmacéutico

Farmacia. Elementos docente y discente, exámenes y pruebas de curso}

programas y cuestionarios, enseñanzas teóricas y prácticas, libros y biblio- tecas, especulación científica y técnica aplicada, grados diversos de ense- ñanza, licenciaturas y doctorados, organizaciones escolares, peri y postes- colares, extensión universitaria, matrículas y cursos, colación de grados etc.

Interesa consignar que cualquier plan de estudios, aunque sea fruto de lar- gas meditaciones, estará condenado indefectiblemente al fracaso si no existe una previa coordinación entre los factores apuntados antes y una estrecha congruencia entre ellos y el citado plan. No es posible dar solu- ciones simplistas para problemas tan complejos, y ciertamente que el de la enseñanza universitaria no ha sido superada en complejidad por ningún otro. Por eso, cuanto digamos después acerca de la organización de estu- dios, ha de estar supeditado a las normas fundamentales que derivan de la resolución de los enunciados anteriores; y esta resolución habría que razo- narla con toda amplitud, lo que nos es posible hacer en esta ocasión por premuras de tiempo y por escasez de espacio,

*

* * •

La Facultad de Farmacia es una Escuela genuinamente profesional. En la mayor parte de los países civilizados no tiene ni siquiera el rango dé Facultad universitaria; y en muchos, no pasa de ser una Escuela gremial, organizada y sostenida por agrupaciones farmacéuticas. Sus estudios deben ser genuinamente de aplicación. Esto no se opone a que exista un núcleo de disciplinas de carácter general, pero cuyo fin primordial es el de prepa- rar (en la educación del espíritu y en la instrucción) al alumno, para el mejór y más fácil conocimiento de lo que han de ser enseñanzas fundamen- tales. No debe sentirse, ni por profesores ni por alumnos, la emulación que da el recuerdo de asignaturas análogas cursadas en otras Facultades. La, de Farmacia debe tener su personalidad propia, bien definida y distinta de la de Ciencias, porque diferentes son los fines propuestos. La investigación científica, como la práctica cotidiana de la enseñanza, han de estar siempre supeditadas al genuino carácter de aplicación farmacéutica que deben te- ner nuestros estudios. Estimo que es indispensable que no olvidemos nun- ca, los profesores de nuestras Facultades, que nuestra misión primordial es la de formar espiritualmente a los futuros farmacéuticos españoles. Siendo así, también es indispensable una comunidad de ideas y una coordinación de esfuerzos entre las colectividades profesionales y los claustros de las;

Facultades. Aquéllas deben informar a éstos de las necesidades pedagógi- cas urgentes en armonía con la evolución natural del ejércicio de nuestra

Hexametilentetpamina - JDss Andreu

Tabes de SO UbleUt de 0t5O premoi

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t \ Restaurador tarmacéulitt) 353 profesión y la creciente amplitud del campo de nuestras actividades; éstos

deben recoger sin desdén tales indicaciones, emanadas del contacto con la realidad viviente, y, a su vez, pretender abrir el ancho cauce por donde discurran las iniciativas dichas. A la vez que propugnar por una más sólida cultura de los alumnos, por un más alto nivel científico de la profesión, los claustros de Farmacia deben acomodar también sus aspiraciones a las de los farmacéuticos en ejercicio. Me parece notar un cierto divorcio entre estas dos clases de entidades farmacéuticas, y por eso me permito insistir sobre este capitalísimo tema. Creo ver a los claustros de las Facultades de Farmacia un poco tocados de utopismo (teoría sin práctica, en el sentido exclusivamente profesional), en tanto que las agrupaciones farmacéuticas adolecen de evidente empirismo (practicismo profesional sin teoría o ideal científico); y es indispensable, en bien de todos, que se armonicen esas dos tendencias.

*

* *

No cabe duda alguna que la disciplina de más vanadas aplicaciones, de utilidad evidente en la vida profesional del farmacéutico, es el A n á l i s i s químico, a decir verdad, más que una doctrinn es un método de trabajo de alto valor educativo, además, porque su práctica da destreza de manos»

a la vez que sutileza de ingenio, y desarrolla aquellos valores espirituales de más elevada categoría (iniciativa, perseverancia, discernimiento, pacien- cia, etc.). En nuestros planes de estudios debiera figuarar el Análisis quí- mico en todos los cursos de la Licenciatura; análisis inorgánico cuali y cuantitativo; análisis orgánico elemental, inmediato y funcional; análisis de alimentos, de productos agrícolas, toxicológicos y clínicos; análisis de dro- gas, de productos químicos, de preparados galénicos, de medicamentos, de aguas minerales, de combustibles; ensayos, reconocimientos, identificacio- nes, valoraciones, etc., debieran todavía completar la enseñanza del análi- sis, tan necesaria para el buen gobierno de una Oficina de Farmacia; tan importante en los laboratorios sanitarios, regidos muchas veces por farma- céuticos, tan útil para resolver múltiples problemas que son de la compe- tencia profesional del farmacéutico.

Las asignaturas básicas de Ouimica i n o r g á n i c a y Química o r g á - nica, deben considerarse en nuestra carrera con toda amplitud, dentro siempre del carácter de aplicación ya razonado.

Igualmente las de Ciencias Naturales: Mineralogía, Zoología, B o t á - nica y Materia F a r m a c é u t i c a vegetal.

L a F a r m a c i a g a l é n i c a debe tener marcado carácter de práctica pro-

Aeido a e e t i l o - s a l i e í l i e o - Dr. j&ndpeu

Tubo» de 90 TableUs de 0 50 f rasaos,

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3B4 £V Restaúrador FarmacétltiCD

• fesional, y su enseñanza ha de estar completada con el verdadero ejercicio del fututo farmacéutico en Hospitales, Clínicas y Oficinas diversas de Far- macia-la exigencia de un año por lo menos de esta practica en los citados centros, debe ser requisito indispensable para optar al grado de licenciado.

Este requisito, tan réiteradamente solicitado por la clase farmacéutica, debe implantarse urgentemente.

La r e c m c á /í's/ca debe orientarse hacia los estudios de Pisioquímica, de tan sorprendente desarrollo actual y de tan múltiples aplicaciones. Pero no ha de desdeñar lo que es genuina Física farmacéutica. Todo cuanto se refiere a la Optica y a la Electricidad médica debiera ser objeto de estudio ámpíio, para que el farmacéutico recabe para sí el montaje, manejo y venta de utensilios y aparatos empleados en la Terapéutica y en la Clínica mo- dernas: desde la dispensación de las recetas de los oculistas hasta la insta- lación de los aparatos de diatermia, rayos X, etc.

La Higiene p ú b l i c a debe subsistir en nuestro plan de estudios, sin que sea preciso justificar su necesidad, ya que el farmacéutico puede y debe intervenir en los múltiples problemas de Higiene de los pueblos y de las poblaciones. ' "

• Es evidente la necesidad de que el farmacéutico posea ciertos cono- cimientos de la Ciencia M a t e m á t i c a , de modo elemental y concretados en Ssu peculiar profesión. Ellos deben abarcar aquellas nociones de análisis matemático de geometría y de cálculo, indispensables para el conocimiento de la Química, y, sobre íodor de la Fisioquímica. Pero también deben extenderse a la Matemática mercantil; no olvidemos que el ejercicio de nüestra proíesión tiene una buena parte de comercial, y que el farmacéutico necesita poseer nociones de contabilidad y de teneduría de libros, funcio- namiento de sociedades anónimás (en muchas de las .cuales ha de inter- venir directamente más tarde), contabilidad industrial/ etc.

La centralización en núcleos industriales de la preparación de medi- camentos requiere que el farmacéutico conozca la elaboración en grande escala, tanto de productos químicos como de preparados galénicos, de formas farmacéuticas como de sueros, vacunas y productos opoterápicos, dé cultivo industrial dé plantas Como de drogas diversas. Muchas veces, el farmacéutico regenta alguna de esas industrias, y siempre debe conocerlas, para buscar aplicación a sus iniciativas o para el mejor conocimiento de los productos que ha de manejar, puesto que la forma de obtenerlos influye en su pureza y en sus caracteres y eficacia terapéutica. Aunque el nombre es secundario, pudiera titularse esta disciplina Industrias f a r m a c é u t i c a s . Reiteradamente se ha solicitado por las Agrupaciones profesionales el que Sea obligatoria, en el período de la licenciatura, la asignatura de M i -

i&eido aeetilo-aalieílieo ~ Div Aradreu

Tubo» de SO Tabletas de0'60 g-tJimo»

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El Restaurador Farmacéutico 355

crobiologia y p r e p a r a c i ó n de sueros y vacunas medicinales. Es lógica y atendible tal petición, ampliándola a las preparaciones opoterá- picas. El farmacéutico está autorizado, sin más exacción fiscal que la:

correspondiente a su profesión, para practicar toda clase de análisis clí- nicos; y ese derecho que la legislación tributaria le concede, debe estar ejercido con la preparación científica indispensable; los análisis de espu- tos, sangre, líquidos de punción, pus, etc., requieren conocimientos bac- , teriológicos y micrográficos que justifican ya la inclusión de la disciplina dicha entre las obligatorias dentro del período de licenciatura. Esto aparte de la preparación de aquellos medicamentos biológicos (sueros, vacunas, opoterápicos) que son de su exclusiva competencia, y cuyo empleo se ha extendido tanto que toca los límites del uso vulgar.

Es la Bromatologia un conjunto de conocimientos útilísimos para el farmacéutico. Desde la fabricación de alimentos y bebidas usados por el hombre hasta su reconocimiento y análisis; desde el estudio de las raciones y regímenes hasta el de las transformaciones que experimentan las sustan- cias alimenticias para los actos de la digestión, de la nutrición y de la asi- milación; desde la consideración de los factores plásticos, energéticos y es- pecíficos (vitaminas) de la alimentación hasta el conocimiento de la Quími- ca dietética. Porque muchos de esos alimentos y bebidas son vehículo de medicamentos; porque muchos otros son a base de alimentación en ciertas edades o en determinados estados patológicos; porque siempre se trata de sustancias que el farmacéutico dispensa y muchas veces prepara; porque frecuentemente interviene en numerosos casos de Higiene publica y aun de inspección de los establecimientos fabriles en donde se elaboran (panade- rías, lecherías, mataderos, etc.); porque es el técnico más capacitado para su conocimiento y análisis; el farmacéutico debe, ineludiblemente, conocer la Bromatologia. Y así es que figura esta disciplina en muchos planes de estudio de Facultades y de Escuelas de farmacia del extranjero.

No estimo que todos los conocimientos de Química biológica deben ser indispensables al farmacéutico, es ésta una ciencia de tan ancho campo de acción, que penetra en las zonas de otras tan dispares como la Bacterio- logía, la Farmacología, la Patología, la Botánica, la Zoología, la Fisiología, la Química, la Fisicoquímica, etc. Como cuerpo de doctrina integralj su lu^

gar está entre las disciplinas no obligatorias; en el doctorado, en tánto no sé.

suprima éste como un grado más de enseñanza. EI ejercicio profésronál re- quiere, indudablemente, algunos conocimientos bioquímicos; pero éstos deben adquirirse en ia Bromatologia, en las: Ciencias Naturales dé nuestra carrera, en la Microbiología. No puede nunca estimarse que.un cónocimien- to científico sea superfino; pero al fijar un plan de estudios, hemos de se-

j&eido aeetilo-salieílieo - DP« Hndpen

Trboi de 80 Tabic tat de 0*50 grramcH

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356 El Restaurador Farmacéutico

leccionar aquellos que sean de inmediata utilidad para el desempeño de la profesión, y entre ellos no creo que esté la Química biológica con toda la amplitud de su contenido científico.

Otro orden de conocimientos estimo que os son de indispensable ad- quisición para el futuro farmacéutico. Son los de Legislación y Deonto- logia. Para producirnos en la sociedad como ciudadanos que consciente- mente ejercen una profesión y desempeñan una función del más elevado nivel ético, hemos de conocer los principios básicos de la Deontología far- macéutica, que permitan inculcar en el espíritu aquellas normas de conduc- ta, depuradas y firmes, que son el resorte moral más potente para el presti- gio de una clase. También y con alta frecuencia, precisamos conocerla pro- fusa y enrevesada Legislación sanitaria; necesitamos siempre saber hasta dónde alcanzan nuestros derechos y hasta dónde llegan nuestros deberes.

Pero en nuestra vida cotidiana de farmacéuticos en ejercicio, necesitamos algo más que la casuística del Derecho administrativo directamente aplica- ble a nosotros, manejamos mercancías en operaciones de compra y de ven- ta; establecemos pactos y contratos diversos; pertenecemos a diversas So- ciedades por acciones; estamos sometidos a un régimen tributario enreve- sado y continuamente modificado; dirigimos en nuestras oficinas a un per- sónal auxiliar que se ampara en una legislación protectora especial; muchas veces somos fabricantes o manufactureros; otras somos peritos técnicos que informan ante Tribunales de Justicia; otras somos los farmacéuticos t i - tulares en relación de dependencia con un Municipio; siempre somos pro- fesionales sometidos a sanciones penales diversas por actos emanados de nuestra propia profesión, etc.

Y en estas condiciones nos instalamos en nuestras Oficinas sin conocer los atributos jurídicos de un contrato, sin saber qué es el protesto,de una letra ola Cuenta de pérdidas y ganancias de una Sociedad, o el alcance de una reclamación por accidentes de trabajo, ignorando a lo que obliga el impuesto de utilidades o el seguro obligatorio o el descanso semanal, etc-.

Yo creo que sería de una gran utilidad el que el farmacéutico conociese, antes de salir de las aulas, algunas nociones de Derecho mercantil, civil y administrativo, a la vez que la legislación social y la genuinamente sanitaria

y municipal. - . ' : m - : Completameste obligado de todas las enseñanzas (mejor diría requisito-

indispensable) es el conocimiento de LENGUAS VIVAS, instrrmento de tra- bajo científico inestimable y auxiliar de farmacia. Antes de ingresar en la Facultad, debe exigirse la posesión del francés para traducir y hablar; y an-

R^ido s e e t i l o - t a l i e í l i c o - Di% Axsdpeu

Tuqo« de 20 tablet» «isO'&O jTamot,

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KlReBtaurador Farmacéutico 357

tes de cursar el tercer año, debe conocerse el inglés o el alemán, en cuanto se refiere a la traducción directa de textos ¡écnicos.

*

* *

No hemos de ocultar, finalmente, que este plan de estudios, aun sin ser muy extenso, requiere una dotación de laboratorios y de personal, por lo menos triple del actual. Sin ello toda reforma quedará en una amena d i - vagación.

PnVner cwrso.—Complementos de Matemáticas.—Idem de Física.—

Idem de Química.—Análisis químico inorgánico cualitativo.

Segundo cwrso.—Técnica física y fisicoquímica.—Mineralogía y Zoo- logía aplicados.—Análisis químico inorgánico cuantitativo.

Tprcer cwrso.—Botánica farmacéutica.—Química inorgánica aplica- da.—Higiene pública.—Análisis por métodos físicos y Docimasia.

Cuarto curso.—Materia farmacéutica vegetal.—Química orgánica con su análisis (primer curso).—Análisis de drogas, combustibles y productos agrícolas.

Quinto cwrso.—Química orgánica aplicada, con su análisis (segundo curso.—Industrias farmacéuticas.—Deontología y Legislación.—Análisis t ó - xicológicos.

Sexto cttm?.—Farmacia práctica o galénica, con su análisis.—Broma- tología, con su análisis.—Microbiología y preparación de sueros, vacunas y opoterápicos.—Análisis clínicos con nociones de micrométodos.

JOSÉ GIRAL, Madrid, 25 de Junio de 1928.

De <El M o n i t o r de l a F a r m a c i a y de la Terapéutica**

Producto e s p a ñ o l boicoteado

Avalado por la firma del Dr. H. H. Rusby, apareció el pasado mes de Abril en el J o u r n a l o f the American Pharmaceutical Association un escrito de protesta desinteresada y valiente contra el «boycot» que en aquella nación se ha declarado al cornezuelo de centeno de origen español.

Denuncia el Dr Rusby que en los Estados Unidos se ha formado una pode- rosa combinación de fabricantes de productos farmacéuticos, comerciantes de drogas y periódicos profesionales con el fin de expulsar de aquel mer- cado al cornezuelo español. Parece que el Gobierno de los Soviets, de acuerdo con ese «trust», ha acaparado el cornezuelo de Rusia, prohibiendo

Hexametilentetp&mina - DP. 4ndFeu

TODO* de 20 tabletas de 0*50 gfamoi ¿

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358 Sí Restaurador Farmacéutieo

su exportación hasta que se agoten las existencias, y entonces lanzarán al mercado las cosechas de 1926 y 27, averiadas, estropeadas e inútiles por su antigüedad y mala conservación.

El Dr. Rusby, con la experiencia adquirida en más de venticinco años de estudios y trabajos dedicados a reconocimientos, ensayos y análisis de drogas medicinales, proclama rotundamente que jamás ha encontrado ni una sola partida de cornezuelo español o portugués que no cumpliese con exceso las exigencias de la Farmacopea de los Estados Unidos, mientras que ha ténido que rechazar numerosas expediciones, vagones enteros, del cornezuelo ruso y polaco, que rara vez es admisible, y nunca completamen- te bueno. El cornezuelo español se recolecta, selecciona y deseca con cui- dadoso esmero, se almacena en buenas condiciones y se embala en cajas forradas para evitar la humedad. El cornezuelo ruso está siempre sucio, condene una gran proporción de granos no cornezuelados, se embala en sacos permeables, húmedo, como si estuviera mojado, se calienta por la fermentación y aparece Heno de los insectos llamados «piojos>, pequeñísi- mos como granos de polvo, que se multiplican en progresión enorme, cu- briendo completamente la superficie ee los granos. El cornezuelo español siempe se presenta seco; pero el ruso más o menos enmohecido siempre, forma algunas veces una masa gris apelotonada y húmeda, que se enrancia y exhala un olor anormal y repugnante.

Además de los caracteres físicos descritos comparativamente, cita el Dr. Rusby, como sentencia imparcial e inapelable, las conclusiones del In- forme anual de los Laboratorios de la Farmacopea británica, en cuya pág. 10 se lee: «Se ha llegado a la conclusión práctica de que, mientras la mayor parte de las muestras de cornezuelo español y portugués contienen una Justa p r o p o r c i ó n de alcaloide especifico, todas las muestras de conezuelo ruso y polaco son uniformemente deficientes». Por otra parte, el Ministerio de Agricultura de los Estados Unidos informa que de 33 mues- tras de cornezuelo español y portugués que se han ensayado, 32 eran igua- les o superiores a las exigencia de la Farmacopea de los Estados Unidos, mientras que de 15 muestras de cornezuelos ruso y polaco, solamente 3 fue- ron admisibles, aunque no completamente buenas.

Se dice que esta compañía acaparadora del cornezuelo ruso ha mon- tado en Nueva York una fábrica para «reconstruirlo^ Valiéndose de máqui- nas apropiadas, se deseca, se cierne y se criba el cornezuelo para separarle toda materia animal; se frotan y cepillan los granos para quitarles el enmo- hecimiento hasta en el interior del surco. Pero ccn todas estas operaciones, aunque consigan transformar el aspecto exterior, no lograrán restablecer el

Haido aeatilo-saiieílieo - ]Dr« jA.ndpai

Tubos de SO Tabletas de 0 50 f resaos

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El Restaurador íaímacéutlcó 359

alcaloide perdido, ni podrán separar los productos de descomposición que se han formado.

Bl Dr. Rusby es uno de esos hombres de buena voluntad, recto criterio y espíritu libre a que nos hemos referido anteriormente como excepciones de la opinión general extrangera. Seguramente como éste hay muchos; para todos tenemos un agradecimiento cordial y una simpatía cariñosa, que en este momento personalizamos en la excelsa figura del Dr. Rusby, decano de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Colombia en Nueva York infatigable esplorador, que ha dirigido muchas expediciones científicas por casi todas las naciones hispano-americanas, insigne publicista, autor de nu- merosos trabajos sobre Botánica y Farmacognosia, en cuya ciencia se le considera como una autoridad indiscutible.

Hace muchos años se impusieron en los Estados Unidos tales restric- ciones a los vinos españoles, aun a las marcas más selectas y umversalmente solicitadas y apreciadas, que hicieron casi imposible su exportación a aquej país. Años más tarde sucedió algo parecido con respecto al pimentón y al azafrán. Después se inventó la mosca del Mediterráneo para prohibir la en- trada de las uvas frescas de España. Ahora se otorgarán los favores de la prohibición al cornezuelo de centeno de origen español y portugués. Da- mos desde aquí el aviso de alarma para que los exportadores españoles de este producto se apresten a la defensa de sus intereses, seriamente amena- zados por esta nueva combinación financiera inconfesable.

Por lo que respecta a los productos farmacéuticos, hemos de advertir que en los Estados Unidos se han rechazado sistemáticamente cuantas espe- cialidades españolas se han presentado al «Consejo de Remedios nuevos y no oficiales», organismo similar en su funcionamiento a nuestro Instituto Técnico de Comprobación. Podríamos citar casos de productos admitidos en otras naciones y rechazados allí, a pesar de ir acompañados de Memorias y trabajos científicos firmados por hombres de ciencia españoles cuya repu- tación es universalmente conocida. Las leyes francesas oponen dificultades semejantes, obligando a recorrer un interminable calvario burocrático de informes, para terminar con la prohibición del Ministerio. Inglaterra, Ale- mania, Italia, etc., etc., tienen reglamentos sanitarios de criterio más amplio, pero oponen el obstáculo individual, que les veda consumir ningún pro- ducto extranjero mientras tengan algún nacional semejante.

A esta especie de guerra comercial que se nos hace por casi todas las naciones, correspondemos nosotros consumiendo todo lo que quieren traernos nuestros colonizadores. Otorgamos nuestra confianza, preferencia y favor a todos los artículos que lleven etiqueta extranjera y nombre com- plicado, sin pensar que estamos tirando las pesetas por encima de las fron-

J&eido aeetilo-salieíliao - I>F, Andrau

Tubos de SO Tabletas dt0'50 «t&ms*

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360 E l Restaurador Farmacéutico

íeras b del mar, enriqueciendo al extranjero, arruinando la industria nacio- nal, empobreciendo a España. Por patriotismo, además por interés particu- lar de cada uno, tenemos la obligación de prestar nuestro apoyo a la pro- ducción nacional en todas y cada una de sus manifestaciones, consu- miendo productos españoles, exclusivamente españoles, siempre que ello sea posible; tenemos el deber de defender nuestro dinero, evitando que salga de España, porque difícilmente vuelven las pesetas que pasan la fron- tera o el mar.

A. GAMIR.

20-6-28.

De <La F a r m a c i a Moderna*

El análisis electrolítico

M E M O R I A

leída por D. R a m ó n C a s a m a d a y Maurí, en í a Real Academia de Ciencias y Artes en el A c í o de su r e c e p c i ó n ,

el día 14 de junio de 1928 (CONTINUACIÓN)

En los años siguientes, hasta el último decenio del pasado siglo, apa- recieron sucesivamente los trabajos y métodos de Hampe y May, sobre la determinación del plomo al estado de bióxido; de Wrightson, acerca de la influencia de otros metales presentes en la determinación del cobre; de Lecoq de Boisbaudran, para la determinación del galio; de Parodi y Mas- cazzini, sobre la determinación del zinc y del plomo en presencia del ace- tato sódico; de Clarke, para la determinación del mercurio y del cadmio;

de Smith, para el cadmio, uranio, molibdeno, tungsteno, vanadio y cerio;

de Beilstein y Jawein, para el zinc y cadmio en cianuros dobles; Fressenius y Bergmann, para el níquel y el cobalto en exceso de amoníaco y sulfato amónico, y para la plata en ácido nítrico: Classen y Reiss, el primero de los cuales ha trabajado tanto en el análisis electrolítico que ha llegado a fundar en su laboratorio de Aachen, verdadera escuela con sus colaboradores/con métodos y aparatos especiales, emplean los oxalatos dobles y señalan mé- todos para el estaño y el antimonio; Reinhard e Ihle, independientemente de Classen, sobre el empleo del oxalato zíncico potásico; Gibbs, sobre el

Aeido saetllo-ealieílico - J D F . Andifeu

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Los parroquianos que oyen con demasiada frecuencia del Farmacéutico que les falta esto o aquello, tienen indicios seguros para sospechar que su crédito ha disminuido. {Sentencia americana)

¿Señor F a r m a c é u t i c o ¿ P r o v é a s e V d . de l a s

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(lico ANTICONGESTIVA con bálsamo del (Perú ANTICONGESTIVA con tumenol ANTIECZEMATOSA (Pasta de Dchi)

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Él keslaurador Farmacéutio 361 empleo de cátodo de mercurio y ánodo de platino para la precipitación de

los metales en forma de amalgama y la determinación directa de los haló- genos con ánodos de plata; los de Levoir y Klobukow, moviendo el electro- lito o los electrodos para facilitar la separación, y oíros muchos, cuyos trabajos, como los mencionados, tendían a la elaboración de métodos en todos los cuales se practicaba el análisis elecírolitico, con éxito, pero, de un modo empírico, tratando de hallar primero experimentalmente las mejo- res condiciones para la determinación de los metales aislados, buscando el electrolito de composición más apropiada en las diferentes soluciones, variando luego la densidad de la corriente y proponiendo formas diversas en los aparatos.

A esta época del análisis electrolítico corresponde un trabajo que, es- tudiando comparativamente el método electrolítico con otros procedimien- tos gravimétricos, hube de hacer con motivo de mi tesis doctoral, en la Fa- cultad de Ciencias Físico-Químicas (1)

La disminución de la intensidad de la corriente a medida que se em- pobrecía la disolución, por el depósito del metal, retardaba la precipitación y si para acelerarla se aumentaba la fuerza de la corriente, no teniendo en cuenta la variación e influencia de la tensión, ocurría muchas veces que los metales se precipitaban con notable desprendimiento de hidrógeno, quizás con formación de hidruros que luego se descomponen, quedando el depósito en forma esponjosa, poco adherente y, por tanto, no apropia- da, y en los casos en que en la disolución existían varios metales, había que vigilar el momento en que se acababa la precipitación del que se determi- naba e interrumpir entonces la corriente para evitar que se precipitasen otros, impurificando el depósito e impidiendo así la separación.

El aspecto físico del Análisis electrolítico adquirió mayor valor al ma- nifestar Kialini en 1883 la posibilidad de separar metales por electrolis, em- pleando tensiones que correspondiesen próximamente a los valores termo- químicos y así llevó a cabo una separación cuantitativa de cobre y plata;

pero sus trabajos tuvieron poca influencia en los métodos analíticos y no se continuaron debido principalmente, según Freudenberg, a la falta de conocimientos teóricos de esta cuestión y, sobre todo, por no aparecer en ellos claro si para la precipitación de un metal era necesario un minimum de tensión por encima de la cual tan sólo se verificaba la precipitación re- guiar y continua o si esta precipitación del metal comenzaba ya antes bien perceptiblemente aumentando hasta un máximum.

(1) En la fecha correspondiente, si bien se habían iniciado ya los trabajos de Narnst y Le Blanc de que se hace luego mención, las revistas alemas en que se publi- caron no llegaban aún a España y el mejor y último libro de Análisis, electrolítico era era el de Classen, edición 3.a

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362 Él Restaurador Sarmacfeático

Los trabajos de Van't Hoff sobre la presión osmótica y la analogía de las soluciones con los gases, la teoría de la disociación electrolítica de Arrhenius, la teoría electro-osmótica de Nernst y los trabajos de Le Blanc y Freudenberg con otros posteriores de algunos de ellos y de otros inves- tigadores dan satisfactoria explicación del mecanismo de la electrólisis y permiten fijar las condiciones de precipitación de los metales y las posibi- lidades de su separación cuantitativa.

El principio de la reversibilidad de los fenómenos físicos y químicos coduce a admitir como tesis general que todos los cuerpos tienen una ten- dencia a disminuir la concentración del estado en que se encuentran, pa- sando física o químicamente a otro distinto; tendencia que para un estado determinado estará en oposición con la tendencia análoga deí cuerpo en el nuevo estado que haya de tomar para disminuir su concentración en el primero, verificándose en consecuencia el cambio en un sentido o en el otro, es decir, predominando el paso del primer estado al segundo o vice- versa, según cual sea la tendencia predominante, hasta llegar a un estado de equilibrio por igualación de las dos tendencias, en que el paso de un estado a otro se verifica en un tiampo determinado, por igual en los dos sentidos. Esta tendencia en cada estado es proporcional a la concentración del cuerpo en él y varía, además, con la temperatura.

Así, el agua líquida en las condiciones ordinarias, tiende a disminuir su concentración, convirtiéndose en vapor, y éste, por el contrario, con- virtiéndose en agua líquida; cambio físico; y todas las reacciones reversi- bles con la ley de Guldberg y Waage, que las preside, son ejemplos de lo mismo en cambio químico.

En el caso del agua citado como ejemplo físico, lo mismo que en los demás cuerpos, es manifestación de esta tendencia lo que designamos con el nombre de tensión de vapor del cuerpo, que a una temperatura deter- minada es igual a la presión soportada a aquella temperatura por el vapor, que hallándose en equilibrio con el cuerpo decimos que está saturado.

De conformidad con la teoría de Van't Hoff de que las moléculas de los cuerpos en la disolución se comportan como las moléculas en el estado gaseoso, la presión osmótica corresponde a la tensión gaseosa y asimismo a la tensión de vapor corresponde, según Nernst, a cada temperatura una tensión de disolución, tendencia del cuerpo a disolverse, que es igual a la presión osmótica de la disolución que a la correspondiente temperatura está en equilibrio con el cuerpo no disuelto; disolución saturada.

Según la teoría de Arrhenius, los electrolitos se encuentran en la diso- lución disociados, en cierto grado, en sus iones; átomos o asociación de átomos con cargas eléctricas opuestas o según la concepción actual del

HMdo aeetilo^salieilieo - I>r. jindpea

Tabos de 20 Tabletas de 0 50 g7a»os,

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£i Restaurador Farmacéutico 363

átomo con electrones de valencia en exceso o en defecto respectivamente y estos iones son los que en disolución se comportan como las moléculas gaseosas. Los átomos de los cuerpos simples forman: cationes los metales y el hidrógeno, aniones los halógenos, por ejemplo. Estos cuerpos tendrán, pués, siguiendo el principio general sentado, una tensión de disolución electrolítica, según Nernst, llamada presión de disolución electrolítica por Ostwald, análoga a lo tensión de disolución, pero mientras en ésta, aun en el caso de los electrolitos, no se manifiestaienómeno eléctrico alguno, pues al disolverse y disociarse, dan aniones y cationes en cantidades equivalen- tes y, por tanto, no se altera el estado eléctrico del cuerpo ni el de la diso- lución, al ponerse en contacto un cuerpo simple, por ejemplo, un metal con agua, pasando iones positivos a la disolución, ésta quedará cargada positivamente y el metal negativamente, se forma en la superficie del con- tado una doble capa eléctrica, negativa en el metal, positiva en la solución, se establece una diferencia de potencial, resultando de ello una atracción electrostática, que se sumará a la presión osmótica de los iones en la so- lución, para oponerse a la tensión de disolución electrolítica del metal has- ta equilibrarla, no formándose en consecuencia más iones, o sea, no disol- viéndose más metal, y siendo las cantidades de electricidad correspon- dientes a cada ión enormes, segón Faraday 96.540 coulombios para cada electrón o carga de ión-gramo monovalente, la cantidad que llega a disol- verse escapa a la sensibilidad de los reactivos químicos y es inapreciable en las balanzas sensibles de los laboratorios, pero apreciable por el reacti- vo físico, manifestación eléctrica, e importante teóricamente por cuanto nos permite darnos explicación de los fenómenos y, por tanto, el potencial en- gendrado dependerá solo y será i g u á l a l a tensión de disolución electro- lítica.

Si en lugar de suponer el metal sumergido en agua pura, lo introdu- cimos en una disolución salina del mismo metal, que contendrá por tanto ya iones de éste con una cierta presión osmótica, ocurrirá lo propio que en el agua cuando la presión osmótica de la solución sea menor que la pre- sión de disolución eléctrolítica del metal, habrá equilibrio y, por tanto, no se engendrará diferencia de potencial cuando ambas presiones sean iguales y aparecerá una diferencia de potencial pero en sentido contrario al del primer caso cuando la presión osmótica sea mayor que la presión de diso- lución electrolítica por precipitarse en este csso iones en forma elemental o metálica, cediendo su carga eléctrica al metal que resultaría así cargado positivamente, mientras que el líquido, resultando con un exceso de anio- nes, quedará cargado negativamente. Este potencial así engendrado, es el

(CONTINUARÁ).

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Tubo» de 30 tabletas ele 0,&0 framoe,

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364 E l Restaurador Farmacéutico

La Nueva Farmacopea Holandesa

por A. Schamelhouf (CONTINUACIÓN)

agua. Se introduce la mezcla en un percolador y se agota por agua a fin de obtener 36 partes de liquido en el cual se disuelven 64 partes de azúcar.

Jarabe obscuro teniendo el color y el sabor del tomillo.

Solutio Acetatis A l u m i n í c ¿ . ~ E l portencentaje en acetato alumínico básico que era de 7,50 a 8 ha sido elevado a 8,50-9,50; lo que corresponde a 2,4-2,7 por 500 de óxido alumínico AI2O3.

La preparación ha quedado la misma, salvo que se emplean 13,50 par- tes de carbonato cálcico en lugar de 13.

La solución de acetato alumínico { A l u m i n i u m acetieiim solutum) de la Farmacopea Belga contenía 7,50 a 8 por 100 de acetato alumínico.

Tenía como sinónimo la denominación de Licor de Burow. El suplemento de la Farmacopea Belga lo ha suprimido y reemplazado por la solución d é aceto tartrato alumínico { A l u m i n i u m aceto-tar t a r icum sojutum) con- servando, sin embargo, la denominación de Licor de BurOw.

La solución de acetato alumínico de la Farmacopea Holandesa V, es acida al rojo de metilo y neutra al anaranjado de metilo. Densidad 1.040-

1.046.

Solutio Acetatis A l u m i n i c i B u r o w i . (Ligaos BurowiJ.—La. prepa- ración no ha sido modificada.

Se disuelven 22 gramos de alumbre en 500 gramos de agua y. se añaden 100 gramos de solución de acetato básico de plomo previamente adicio- nados de 378 gramos de agua.

Líquido turbio del que se deposita un precipitado blanco de sulfato plúmbico.

Es esta una solución de acetato alumínico básico (cerca de 1 por 100) y de sulfato plúmbico (cerca de 0,6 por 100) mezclado de sulfato plúmbico no disuelto. - —

El licor de Burow, actual de la Farmacopea Belga es una solución de acetotartrato alumínico. No tiene nada de común con la fórmula dada-por

Burow. -I La Farmacopea Holandesa V, hace preparar el agua de Burow en el

momento de necesitarla.

Mexametil entetpamina - Or, Andreu

Tubos de 20 tabieUs de 0,50 pramos

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Él Restaurador Farmacéutico 365 Solutio Acetatis A m m o n i c i . {Spiritus M í n d e r e r í ) . — Debe con-

tener como antes y como la solución de acetato amónico {Anionium ace- ticum sotutum) de la Farmacopea Belga, cerca de 15 por 100 de acetato amónico CH3CO ONH4.

Peso específico: 1,031 — 1,033. Anteriormente 1,032 1,034 como en Bélgica.

La solución de acetato amónico debe ser acida al rojo neutro y alca- lina al rojo de metilo; ella es anfotera al papel de tornasol. En Bélgica, puede tener ligera reacción ácida al tornasol.

Solutio Acetatis K a l i c i . — No se hallaba en la antigua Farmacopea.

Se prepara por la acción del ácido acético sobre el carbonato potásico.

Contiene cerca de 33,3 por 100 de acetato potásico CH3 CCOK.

No debe enrojecer la fenolftaleina, pero sí debe enrojecerla prévia adición de su volumen de solución alcalina decinormal.

Diluida con 10 partes de agua es alcalina al tornasol.

Solutio Acetatis P í u i n b i c í Basici. (Acetam l i t h a r g y r i ) . — El artículo ha recibido algunas modificaciones.

El tenor en óxido plúmbico PbO, ha sido variado de 18 por 100 a cer- ca de 18,50. La dosificación, prescrita nuevamente, se practica como sigue:

El peso del precipitado de sulfato plúmbico obtenido añadiendo 2 c. c.

de ácido sulfúrico 4 veces normal a una mezcla de 2 gramos de solución de acetato plúmbico básico y de 8 c c. de agua, debe estar comprendido entre 490 y 510 miligramos.

Peso específico: 1,225-1,230 (antiguamente 1,235-1,240); la reacción es alcalina.

La solución de acetato básico de plomo Plumbum sub-acetícum so- latum) de la Farmacopea Belga debe tener una densidad de 1.24. El tenor eu óxido plúmbico no está indicado.

Débese conservar este medicamento en frascos casi llenos enteramente y bien tapados.

Solutio A mmonioe Spirituosa Anisata. (Spiritu* ammonloe A n i - satas). La composición, que difiere notablemente de la de la solución amo- niacal anisada {Amonioe spiritus anisatus) de la Farmacopea Belga, no ha sido modificada.

Se prepara este medicamento disolviendo 4 gramos de esencia de anís en 76 gramos de alcohol de SS^-OTO y afladien io 20 gramos de amo- níaco al 10 por 100 a la solución.

Líquido incoloro, volviéndose poco a poco amarillo pálido. Peso espe- cífico 0,868-0,876. 5 c e. de solución amoniacal anisada deben exigir para

Hexametilentetramina - I>F. Andreu

Tubos de 20 tabletas de 0,50 gramos

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366 E l Restautaáor tarmacfeüto

su neutralización, en presencia de amarillo de dimetiio, de 9,3 a 10,1 c. c.

de s©lución ácida medio-normal. La antigua Farmacopea no menciona el indicador.

La solución amoniacal anisada de la Farmacopea Belga se compone de 3 partes de anetol, 77 partes de alcohol de 94,o90 y 20 partes de amo- níaco al 17 por 100.

Solutío Camphorce Oleosa. (Oleum c a n i p h o r a t u m ) —La compo- sición no ha sido modificada: solución de 10 partes de alcanfor en 90 par- tes de aceite de oliva (aceite medicinal en Bélgica).

La Farmacopea Holandesa V, ha añadido las indicaciones siguientes sobre el peso específico, la dosificación y la desviación polariméírica.

Peso específico: 0,919-0,923.

Se calientan al baño maría en una cápsula pequeña de fondo plano>

10 gramos de aceite alcanforado hasta que el producto no pierda más de su peso; el residuo debe pesar por lo menos 8,95 gramos y cuando más 9,05 gramos y satisfacer a los caracteres de identidad y de pureza del aceite de oliva.

Desviación polarimétrica: - f 4,90° a - f 5,20°.

Débese conservar éste medicamento al abrigo de la luz.

Solatio Camphor CE Spirituosa.—El tenor en alcanfor 10 por 100, no ha sido modificado y es el mismo que en Bélgica. El grado de alcohol (69,r-71,0o) ha quedado el mismo, pero es desnaturalizado por 0,50 por 100 de acetona. En Bélgica el alcohol alcanforado {Campora spiritas), se prepara con alcohol de 80°.

Los ensayos han sido modificados.

( ü O N T I N U A R Á ) .

e v i ^ t a ele R e v i s t a »

€7 Jfllonal como Jfnctlgésico er¡ la Jtfedicina General, por el Dr.

Quénée. Las indicaciones de este medicamento son múltiples, tanto más, pues su toxicidad parece casi nula a las dosis usuales. Sin duda cuando precisa un hipnótico verdad, es preferible recurrir al somniféno, del que se conoce su extraordinario uso; sin duda también, en los síntomas meramente ner- viosos, conviene dar la preferencia a la valeriana y al bromuro sódico en for- ma de sedobrol; pero cuando hay verdadera necesidad, es más seguro pres- cribir el isopropilalibarbiturato de dimetilamido—antipirina u allonal, que obra a la dosis de uno a tres comprimidos, como un verdadero adalgésico

i&cd«fo aeetllo-salieílieo ~ DF« Andreu

TUPOS de SO Tablatai deO'5U giAoi •

(25)

El Restaurador Farmacéutico 367 fortalecido, progresivamente sedante e hipnógeno. Se sabe cuan satisfe-

chos están los especialistas del estómago, del empleo del allonal en las neuralgias tan frecuentes en patología dental, especialmente en las pulpitis, las alveolitis, las periodontitis, en los dolores ante o post-operatorios, en el curso de la reducción de las fracturas de los maxilares, en todos los ca- sos, en fin, en que está indicado suprimir la causa del dolor o.de modificar el psiquismo especial del paciente. El profesor Tellier especialmente, ha dado, sobre estos diversos puntos, indicaciones útiles. También en neuro- psiquiatría el allonal es empleado con el mayor éxito, particularmente en los casos en que el dolor impide el sueño. En la práctica diaria, las indica- ciones de este analgésico fortalecido son múltiples y eu actividad es verda- deramente excepcional, no solamente en las neuralgias más rebeldes-ciáti- cas, neuralgias faciales, intercostales, lumbago, etc; no solamente en los reumatismos, dolores viscerales, cólicos, dismenorrea, en la zona en que su acción es ciertamente notable; no solamente en las enfermedades quirúr- gicas dolorosas, fjacturas de lado, de piernas, neuritis traumáticas, abcesas, quemaduras, periostitis, etc., también en las infecciones de larga evolución, la tuberculosis y sobre todo el cáncer que conducen fácilmente al abuso de la morfina; el allonal muéstrase en estas enfermedades un excelente anal- gésico y un perfecto sedante, pogresivamente hipnógenos: además en cier- tcs casos también, puede subtituir ventajosamente a la morfina, ya quer, ad- ministrable solamente por vía gástrica, no corre el riesgo de la toxicomania:

es este pues, un medicamento que tiene una gran importancia en la prácti- ca cotidiana.

investigación del arsénico por el hipofosfito sódico. (Q. Joachi- moglu). J o u r n a l de Pharmecie de Belgique. — La nueya edición de la Farmacopea Germánica ha reemplazado en la investigación del arsénico, la solución de cloruro estannoso (ensayo de Bettendorf) de la Farmacopea Germánica V, por la solución de hipofosfito sódico. Se trata de una reduc- ción del trióxido de arsénico o de pentóxido de arsénico, en arsénico.

As803 + 3Ph02H3 = 3Ph03H3 + 2As A s A + 5Ph02H3 =5Ph03H3 + 2As

Como se sabe se prepara la solución de hipofosfito, disolviendo 20 gramos de hipofosfito sódico, PhOaNaf^ - f HgO, en 40 c. c. de agua. Se echa la solución obtenida en 180 c. c. de ácido clorhídrico (al 37 por 100), se deja sedimentar y se decanta el líquido sobrenadando de los cristales.

En el exámen de pastillas del comercio, un farmacéutico había calen- tado al baño maría, el líquido a examinar con el reactivo; obteniendo así

Heido aeetilo-taiisílico - Dr. Asadreu

Tuqot de 20 Ubkt» deO'SO g^moa,

(26)

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una coloración más o menos negro obscura. Habiendo sacado en conclu- sión, que las pastillas contenían arsénico.

Los autores han comprobado, examinando las mismas pastillas, que la coloración no procedía del arsénico. Se obtiene también si se calientan las pastillas en baño maria con ácido clorhídrico puro. Han comprobado tam- bién que la coloración obscura obtenida, procedía del almidón que las pas- tillas contenían. La sacarosa produce el mismo efecto. Conviene pués, cuando una reacción en el ácido clorhídrico y una substancia orgánica es de temer, incinerar el producto, teniendo que hacer actuar la solución de hipofosfito sódico.

jTriiculos Jfl¡mentidos. investigación de los aceites de oliva re- finados, en los aceites de oliva vírgenes (¿jaud y 6antónJ> J o u r n a l

de Pharmacie de Belgique.—Qontinuanüo las investigaciones de Frehze, fallecido hoy, sobre la posibilidad de descubrir la presencia de aceite de olivas refinado en el aceite de olivas virgen, empleándola luz de Wood, los autores publican el resultado de las observaciones hechas en el curso de 2 anos y que han practicado sobre numerosas muestras procediendo de las regiones más diversas.

Desde luego han notado que el modo operatorio no es indiferente; Las divergencias de Observaciones ya comprobadas provienen, de una parte, de pantallas inperfectamente seleccionadas y de otra, de la naturaleza del so- porte de la materia a examinarlas tubo y placa de vidrio, faja de papel o tu- bos de cuarzo.

El apraato que los autores han utilizado y que ha producido satisfacción es el de Gallois y Cía., de Lyon. Los rayos ultravioletas son tamizados por vidrio de óxido de niquel (pantalla de Wood) que nó deja pasar más que el-rayo 3650 Angstrom con trazas de radiaciones próximas. Como es impo- sible fabricar estos vidrios con una dosis de niquel rigurosamente igual, importa escoger la pantalla con arreglo a su espfictrógramo de garantía. .. .

El tubo de cuarzo es el mejor soporte para las materias grasad. .- .s ni La práctica del ensayo es entonces extremadamente sencilla:

Se echan 2 a tres c. c. de substancia en un pequeño tubo de ensayo de cuarzo y, en una cámara negra, sé coloca un tubo delante de la pantalla.

Se observa entonces el color de la masa y la fluorescencia, si ha lugar, después se invierte el tubo, cuya extremidad ha sido cerrada por un tapón, a fin de extender la materia grasa sobre toda la superficie de las paredes.

La intensidad de los tintes es también acrecida, las coloraciones vuélvense más netas. fsh .

Raido a e e t i l o - s a l i e í l i e o - By. Andean

Tubos de 30 Tabletas de 0 60 {ramoa.

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En estas condiciones se han hecho las observaciones siguientes: Por transparencia, los aceites de oliva vírgenes adquieren un color amarillo obscuro sin fluorescencia; los aceites refinados, un tinte azul. En capa muy delgada, la coloración amarillenta de los aceites vírgenes no es más visible y sólo aparece la fluorescencia azul muy intensificada de los aceites tra- tados.

Por reflexión, los aceites tratados presentan una fluorescencia lechosa que marca la coloración azul, de donde la sensibilidad muy atenuada.

En ningún caso puede haber confusión entre los aceites de oliva vír- genes y los aceites refinados, cualquiera que sea su origen.

La intensidad de la coloración parece depender del procedimiento de extracción. Así, la fluorescencia de los aceites de pulpas refinados, es más fuerte que la de los aceites de segunda presión y de los aceites de compre- sión refinados. En una mezcla de aceite de oliva vírgenes, se descubre se- guramente una adición de 10 por 100 de aceite de pulpas, mientras que la

misma proporción de aceite de segunda presión da un resultado dudoso, insuficientemente preciso.-

Los aceites de soja y de simienta de uva, falsificación última de los aceites de oliva, presentan una fluorescencia variando del azul al índigo.

Los aceites de oliva vírgenes vuélvense fluorescentes por un calenta- miento prolongado; la intensidad de la fluorescencia varía con la tempera- tura y la duración del calentamiento.

En resumen: de todas las experiencias llevadas a cabo se desprende el hecho interesante: en la pantalla de Wood, los aceites de olioa puros refinados presentan un Unte y una fluorescencia c a r á c t e r i s t i c a que les diferiencia de los aceites de olioa vírgenes.

Colegio de f a r m a c é u t i c o s de Barcelona. Concurso de premios para 1928.—Premio extraordi-

nario donado por D. Francisco Puig Sureda, de 250 pesetas, al mejor trabajo sobre tema libre, de carácter científico, científico-práctico, o pro- fesional.

1.°.—Premió o r d i n a r i o consis-

tente en medalla de plata y diploma correspondiente a la mejor memoria de tema libre, de carácter científico, o científico-práctico.

2.°.—Premio ordinario, consis- tente como el anterior, a la mejor memoria de carácter profesional.

Para cada uno de los dos Premios Ordinarios, podrá concederse me- dalla de bronce como Accésit-

A este Concurso solo podrán con- currir farmacéuticos españoles.

Heido aeetilo-eaiieilico - "DF.

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