EL ESPIRITU DE DON JUAN
EL ESPIRITU DE DON JUAN
Una Introducción a la Obra de Carlos Castaneda
Una Introducción a la Obra de Carlos Castaneda
Joaquín Castillo
Joaquín Castillo
Richard Dixey
Richard Dixey
Editorial Grijalbo
Editorial Grijalbo
Título original en inglés: The Spirit of Don Juan Título original en inglés: The Spirit of Don Juan
Traducción: Irving Roffe Traducción: Irving Roffe
Ilustración de portada: "Dos Figuras" y "El Brujo", de Ricardo Martínez Ilustración de portada: "Dos Figuras" y "El Brujo", de Ricardo Martínez
D.R 1996 por EDITORIAL GRIJALBO, S.A. de C.V. D.R 1996 por EDITORIAL GRIJALBO, S.A. de C.V.
Calz. San Bartolo Naucalpan núm.282 Calz. San Bartolo Naucalpan núm.282
Argentina Poniente 11230 Argentina Poniente 11230 Miguel Hidalgo, México, D. F. Miguel Hidalgo, México, D. F.
ISBN 970-05-0700-9 ISBN 970-05-0700-9 IMPRESO EN MEXICO IMPRESO EN MEXICO
-o-INDICE
INDICE
Introducción Introducción 99 1.1.- - La La concontrotroversia versia 2525 2.
2.- - Las paradojas de la Las paradojas de la histhist orioria a 5959 3.
3.- - Los poLos polos de la los de la realidad realidad 8585 4.-
4.- Las enseñanzas para eLas enseñanzas para el tonal l tonal 9999 5.
5.- La - La muerte: el eslabón muerte: el eslabón 111177 6.
6.- - La La explicexplicación de ación de los brulos bru jos jos 131333 7.
7.- - Los munLos mun dos de la dos de la conconciencicienci a a 145145 8.-
8.- LlLlegar aegar al nagual l nagual 165165 9.
9.- - Estrategias de Estrategias de percepcipercepci ón ón 181855 10.
10.- - Dominar el intento Dominar el intento 191933 11
11.- .- Guerreros de libertad total Guerreros de libertad total 202011
Ap
-o-INTRODUCCION
INTRODUCCION
La brujería es un ave mágica y misteriosa que hace una pasada La brujería es un ave mágica y misteriosa que hace una pasada momentá-nea en su vuelo para dar esperanza y propósito al hombre. Los brujos viven bajo nea en su vuelo para dar esperanza y propósito al hombre. Los brujos viven bajo las alas de esa ave, a la que llaman el ave de la sabiduría, ave de la libertad. La las alas de esa ave, a la que llaman el ave de la sabiduría, ave de la libertad. La nutren con su dedicación e impecabilidad, y saben que el ave de la sabiduría nutren con su dedicación e impecabilidad, y saben que el ave de la sabiduría siempre vuela en línea recta. Los brujos nunca olvidan, ni siquiera por un instante, siempre vuela en línea recta. Los brujos nunca olvidan, ni siquiera por un instante, que el ave de la libertad tiene muy poca paciencia con la indesición, y cuando alza que el ave de la libertad tiene muy poca paciencia con la indesición, y cuando alza el vuelo, nunca vuelve. el vuelo, nunca vuelve.
El nagual Elías (1) El nagual Elías (1) En 1968 Carlos Castaneda publicó
En 1968 Carlos Castaneda publicó Las Enseñanzas de don Juan.Las Enseñanzas de don Juan. El libro El libro
fue un éxito inmediato; ocupó durante muchas semanas los primeros lugares de fue un éxito inmediato; ocupó durante muchas semanas los primeros lugares de las listas de
las listas de best sellersbest sellers y se vendieron, en su mejor momento, más de 70 000 y se vendieron, en su mejor momento, más de 70 000
ejemplares mensuales. El libro narra las enseñanzas de un anciano brujo ejemplares mensuales. El libro narra las enseñanzas de un anciano brujo mexica-no, Juan Matus, a un estudiante de antropología, Carlos Castaneda, quien viajó a no, Juan Matus, a un estudiante de antropología, Carlos Castaneda, quien viajó a México para conocer de plantas alucinógenas. Pero en lugar de con un campesino México para conocer de plantas alucinógenas. Pero en lugar de con un campesino indígena, Castaneda se topó con el "anciano sabio" arquetípico; en lugar de indígena, Castaneda se topó con el "anciano sabio" arquetípico; en lugar de etno-botánica, Castaneda aprendió el chamanismo; en lugar de un testimonio detallado botánica, Castaneda aprendió el chamanismo; en lugar de un testimonio detallado de las costumbres de alguna cultura primitiva, el mundo obtuvo una filosofía de las costumbres de alguna cultura primitiva, el mundo obtuvo una filosofía cohe-rente y compleja, que podía compararse fácilmente con las enseñanzas del rente y compleja, que podía compararse fácilmente con las enseñanzas del cris-tianismo, el budismo, el hinduismo u otras religiones.
tianismo, el budismo, el hinduismo u otras religiones.
El éxito del primer libro se repitió con la publicación de otros tres El éxito del primer libro se repitió con la publicación de otros tres volúme-nes. Para 1974 el fenómeno de don Juan se afianzó en la imaginación de millones nes. Para 1974 el fenómeno de don Juan se afianzó en la imaginación de millones de lectores en decenas de países. Sin embargo, el tipo de chamanismo descrito de lectores en decenas de países. Sin embargo, el tipo de chamanismo descrito en los libros era una disciplina que ya se investigaba científicamente desde los en los libros era una disciplina que ya se investigaba científicamente desde los inicios del siglo XX. Ciertamente, Mircea Eliade publicó con éxito varios libros inicios del siglo XX. Ciertamente, Mircea Eliade publicó con éxito varios libros so-bre el tema, y otros estudios acerca de los chamanes mesoamericanos, siberianos bre el tema, y otros estudios acerca de los chamanes mesoamericanos, siberianos y del norte de América, también consiguieron cierta notoriedad. Pero ninguna de y del norte de América, también consiguieron cierta notoriedad. Pero ninguna de estas obras podría siquiera compararse con el éxito de Castaneda. Mientras estas obras podría siquiera compararse con el éxito de Castaneda. Mientras Elia-de, Furst, Wasson y otros describían las prácticas y características de los de, Furst, Wasson y otros describían las prácticas y características de los chama-nes, Castaneda colocaba a sus lectores en el núcleo de la conciencia de un nes, Castaneda colocaba a sus lectores en el núcleo de la conciencia de un bru- jo(2). Castaneda pu
jo(2). Castaneda puso al desnudo so al desnudo la misma alma del la misma alma del nagual, redescubriendo en nagual, redescubriendo en elel proceso un "modo cognitivo casi completamente olvidado en Occidente [...] desde proceso un "modo cognitivo casi completamente olvidado en Occidente [...] desde el Renacimiento".(3)
el Renacimiento".(3)
Desde su mismo principio, los libros de Castaneda fueron controvertidos. Desde su mismo principio, los libros de Castaneda fueron controvertidos. Algunos antropólogos apoyaban totalmente su obra, en tanto que otros casi lo Algunos antropólogos apoyaban totalmente su obra, en tanto que otros casi lo ata-caban. Sin embargo, las críticas literarias fueron sumamente favorables. Algunos caban. Sin embargo, las críticas literarias fueron sumamente favorables. Algunos ejemplos:
ejemplos:
Los lectores son arrastrados hacia mundos
Los lectores son arrastrados hacia mundos inconcebibles de belleza fascinante y mortífera:inconcebibles de belleza fascinante y mortífera:Sun- Sun-day Telegraph.
day Telegraph.
Estos libros pueden ser la peregrinación de
Estos libros pueden ser la peregrinación de los pioneros de nuestro tiempo: Sunday Times.los pioneros de nuestro tiempo: Sunday Times. Es imposible ver el mundo de la
Castaneda se convirtió en uno de
Castaneda se convirtió en uno de los padrinos del movimiento New Age [...] El trata con los asun-los padrinos del movimiento New Age [...] El trata con los asun-tos centrales de nuestra era:
tos centrales de nuestra era: Los Angeles Times. Los Angeles Times.
Nos obliga a creer que don Juan es una de las figuras más extraordinarias de la literatura Nos obliga a creer que don Juan es una de las figuras más extraordinarias de la literatura antropo-lógica, un sabio neolítico:
lógica, un sabio neolítico: Life.Life.
Estos son algunos de los muchos ejemplos de los elogios que impulsaron a Estos son algunos de los muchos ejemplos de los elogios que impulsaron a Castaneda a la vanguardia del movimiento New Age. Pueden utilizarse dos citas Castaneda a la vanguardia del movimiento New Age. Pueden utilizarse dos citas de las críticas de los libros para definir el fenómeno Castaneda: La revista New de las críticas de los libros para definir el fenómeno Castaneda: La revista New Statesman señaló que "si Castaneda realmente fue testigo de los hechos que Statesman señaló que "si Castaneda realmente fue testigo de los hechos que des-cribe, es ello algo de extraordinaria importancia para la humanidad". Por otra cribe, es ello algo de extraordinaria importancia para la humanidad". Por otra par-te, Theodor Roszac escribió que "don Juan proyecta una cualidad de experiencia te, Theodor Roszac escribió que "don Juan proyecta una cualidad de experiencia ante la que la exactitud científica corre el peligro de parecer insignificante".
ante la que la exactitud científica corre el peligro de parecer insignificante".
Don Juan era casi "demasiado bueno para ser verdad". Era inteligente pero Don Juan era casi "demasiado bueno para ser verdad". Era inteligente pero no arrogante; generoso pero no remilgado; agudo aunque no tajante, y sabio sin no arrogante; generoso pero no remilgado; agudo aunque no tajante, y sabio sin llegar a la pedantería. Su conducta diaria mostraba al parecer un control fácil de llegar a la pedantería. Su conducta diaria mostraba al parecer un control fácil de las circunstancias. Para cierto tipo de lector, esto era difícil de aceptar; después de las circunstancias. Para cierto tipo de lector, esto era difícil de aceptar; después de todo, don Juan no era más que un indio yaqui "analfabeto". Aún más difícil de
todo, don Juan no era más que un indio yaqui "analfabeto". Aún más difícil de creer eran sus pensamientos y filosofía: resultaban demasiado coherentes, de creer eran sus pensamientos y filosofía: resultaban demasiado coherentes, de masiado "modernos". Bertrand Russell escribió
masiado "modernos". Bertrand Russell escribió
que el hombre es el producto de causas que no tenían forma de prever el fin que lograban; que su que el hombre es el producto de causas que no tenían forma de prever el fin que lograban; que su origen, su desarrollo, sus esperanzas y temores, sus amores y creencias, no son más que la origen, su desarrollo, sus esperanzas y temores, sus amores y creencias, no son más que la con-secuencia de colocaciones accidentales de átomos; que ningún fuego, heroísmo o intensidad de secuencia de colocaciones accidentales de átomos; que ningún fuego, heroísmo o intensidad de pensamiento puede preservar una vida individual má allá de la tumba [...] Todo eso, si no es pensamiento puede preservar una vida individual má allá de la tumba [...] Todo eso, si no es indis-cutible, por lo menos conlleva una total certidumbre, y ninguna
cutible, por lo menos conlleva una total certidumbre, y ninguna filosofía que la rechace puede pros-filosofía que la rechace puede pros-perar.(4)
perar.(4)
Sin embargo, en los libros de Castaneda nos topamos con un anciano brujo Sin embargo, en los libros de Castaneda nos topamos con un anciano brujo indio que rebate el manifiesto agnóstico con el gusto, facilidad y convicción de indio que rebate el manifiesto agnóstico con el gusto, facilidad y convicción de quien ha experimentado aquello de lo que habla. Además, en su narración, don quien ha experimentado aquello de lo que habla. Además, en su narración, don Juan incorpora ideas tan contemporáneas como el principio antrópico y la Juan incorpora ideas tan contemporáneas como el principio antrópico y la hipóte-sis de Gea.
sis de Gea.
Don Juan era todo un "acuariano del New Age". Donde Russell hacía Don Juan era todo un "acuariano del New Age". Donde Russell hacía hipó-tesis sobre lo aleatorio, don Juan exponía un propósito para la vida; donde Russell tesis sobre lo aleatorio, don Juan exponía un propósito para la vida; donde Russell proponía que no hay vida tras la muerte, don Juan aseguraba la posibilidad de la proponía que no hay vida tras la muerte, don Juan aseguraba la posibilidad de la libertad total; donde Russell sugería la muerte del universo, don Juan implicaba su libertad total; donde Russell sugería la muerte del universo, don Juan implicaba su eternidad, y donde Russell sostenía la insignificancia de la vida en la Tierra, don eternidad, y donde Russell sostenía la insignificancia de la vida en la Tierra, don Juan afirmaba que la Tierra es un organismo vivo (Gea)(5) concebido para Juan afirmaba que la Tierra es un organismo vivo (Gea)(5) concebido para soste-ner la vida (antropismo).
ner la vida (antropismo).
Don Juan rebatía a Russell con las máximas de una filosofía chamánica Don Juan rebatía a Russell con las máximas de una filosofía chamánica milenaria que era totalmente ajena a Castaneda y sus lectores. De este modo, milenaria que era totalmente ajena a Castaneda y sus lectores. De este modo, aunque don Juan daba significado y un propósito a la vida humana, no tenía nada aunque don Juan daba significado y un propósito a la vida humana, no tenía nada que ver con un creador paternalista;(6) en vez de vida tras la muerte, don Juan que ver con un creador paternalista;(6) en vez de vida tras la muerte, don Juan proponía una vida sin muerte (pero también sin permanecer en este planeta); ¡la proponía una vida sin muerte (pero también sin permanecer en este planeta); ¡la Tierra sería ciertamente un macroorganismo viviente, cuya energía estaría a Tierra sería ciertamente un macroorganismo viviente, cuya energía estaría a dis-posición de los brujos, sin ser la vida orgánica el único tipo de existencia en este posición de los brujos, sin ser la vida orgánica el único tipo de existencia en este planeta!
Tan heterodoxos como son algunos de estos conceptos, con el paso del tiempo (actualmente hay nueve títulos en proceso de edición) la imagen se hace a la vez más clara y más extraña. Según don Juan, este mundo y todo lo que hay en él está hecho de "emanaciones", que los brujos ven como filamentos vivos de luz. El origen de estas emanaciones es inconcebible, y los brujos, para nombrar lo que es innombrable, lo llaman "el Aguila".(7) La Tierra está viva porque está hecha de estas emanaciones, pero carece de conciencia.(8) Sólo los seres con conciencia (orgánicos e inorgánicos) pueden aumentar la cantidad de emanaciones. De este modo, a la vida se le da un propósito: aumentar e intensificar las emanaciones que forman todas las cosas.
Sin embargo, ¿por qué desearía el Aguila incrementar la cantidad de ema-naciones? De nuevo, una respuesta sorprendente: la insaciabilidad. El Aguila, co-mo una máquina de co-movimiento perpetuo, se alimenta de las emanaciones. Al co- mo-rir, nuestra alma (nuestra "conciencia", para utilizar las palabras de don Juan) vuelve al origen de las emanaciones. No somos más que alimento del Aguila.
Obviamente, una imagen tan sombría como ésta excluye la posibilidad de la vida tras la muerte , y don Juan, evadiendo los confines del ateísmo, nos presenta otra posibilidad: no es necesario morir primero. Sin embargo, no morir y la vida eterna no son la misma cosa. Para don Juan no morir significa abandonar este mundo para entrar a uno de los reinos paralelos que, según las tradiciones cha-mánicas milenarias, coexisten con el nuestro. Un brujo elige no morir permitiendo ser "consumido por el fuego interno" (una situación que estudiaremos posterior-mente en este libro). En cualquier caso, no morir es un regalo del Aguila a aque-llos que durante toda su vida ofrecieron "gestos al espíritu". No morir es el pega-mento que une todas las enseñanzas de don Juan. La esencia de la brujería es "pasar junto al Aguila para ser libres".
¿Para qué considerar las enseñanzas de don Juan como los delirios de un anciano lunático? La respuesta no es simple, y requiere que la examinemos desde diversas perspectivas. Ciertamente, todo capítulo de este libro intenta hacer esto. Sin embargo, en esta introducción proponemos revisar brevemente algunos de los aspectos de la controversia de Castaneda, tanto la iniciada por el sentido común, como aquellos asuntos más técnicos que se relacionan con la antropología y la arqueología de Mesoamérica. En este sentido, el profesor Walter Goldschmidt, ex director del departamento de Antropología de la Universidad de California en Los Angeles (UCLA), escribe lo siguiente:
La Antropología nos enseñó que el mundo se define de formas distintas en lugares distintos. No es sólo que los pueblos tienen costumbres distintas; no sólo se debe a que las personas creen en dioses distintos y esperan distintos destinos post mortem. Es más bien que los mundos de los pue-blos distintos tienen formas distintas. Las mismas presuposiciones metafísicas difieren: el espacio no se conforma a la geometría euclidiana, el tiempo no forma un flujo continuo unidireccional, la causalidad no se conforma a la lógica aristotélica, el hombre no se diferencia del no hombre o la vida de la muerte, como ocurre en nuestro mundo.(10)
Este párrafo resume los puntos sobresalientes de la serie interminable que rodea a Castaneda y a sus libros. De la galaxia de problemas, hay dos clases ge-nerales de preguntas relacionadas con su obra: la primera se relaciona con el campo de la antropología social, y la segunda con la veracidad de Castaneda.
Tí-picas de la primera clase son las siguientes: ¿Es realmente posible que los brujos tengan un destino post mortem diferente? ¿La forma de su mundo difiere de la del
nuestro? ¿Pueden suspenderse las reglas de la causalidad? ¿Puede desaparecer la lógica? ¿Existe la vida no orgánica? ¿Está el tiempo cuantizado?
Visto bajo la perspectiva rigurosa de la metodología científica del siglo XX, las respuestas a estas preguntas son negativas. Sin embargo, también nos es cla-ro que esta postura pcla-rohibitiva a final de cuentas impide ir en pos de lo intangible. Tratar con lo inconcebible, lo intiuitivo, con lo vaporoso y etéreo es un elemento intrínseco de la obra de Castaneda. Al leer a Castaneda, a los innumerables estu-dios acerca del chamanismo, lo mejor es recordar que "en el elevado país de la mente, nos debemos ajustar al tenue aire de la incertidumbre, y a la enorme mag-nitud de las preguntas que se hace [...] Mientras más significativa es la pregunta, es menos probable que haya una respuesta inequívoca".(11)
Las magnitudes en cuestión, el núcleo de la obra de Castaneda, involucran el descubrimiento del lazo entre la racionalidad y donde la racionalidad no se apli-ca y tampoco existe. En tanto que la mitad de la imagen requiere sacrifiapli-car la de-mostración científica, los lectores incapaces de dar este salto cuántico están natu-ralmente predispuestos a descartar a Castaneda como un charlatán. Después de todo, la naturaleza de las cuestiones reveladas a Castaneda es tal que sólo una mente acostumbrada a tratar con el lado mágico y misterioso de la vida será capaz de aceptar la sustancia inmersa en sus libros. Ser de mente abierta es un prerre-quisito necesario, y no hay nada que pueda hacerse acerca de esto. Lo irracional, o por lo menos lo suprarracional, está en el corazón de la obra de Castaneda. Su obra puede comprenderse mejor al unir el adjetivo "increíble" con muchos otros términos. Es increíblemente bueno, increíblemente absurdo, increíblemente valien-te, increíblemente antiguo, increíblemente New Age, increíblemente lógico, increí-blemente peligroso, y, sobre todo, increíincreí-blemente importante.
En comparación con otros chamanes, don Juan fue como un Vermeer en la pared, un producto lúcido y verdaderamente original. No estamos tratando con un salvaje primitivo o un ermitaño loco en la montaña, sino con un pensador reflexivo que era un eficiente brujo, un filósofo perenne y un virtuoso de la retórica. Todos estos hechos inevitablemente hicieron que muchos lectores dudaran de la afirma-ción de Castaneda de que su obra era un reportaje y no ficafirma-ción. Este es el segun-do tipo de objeción a la obra de Castaneda. En este sentisegun-do, el ataque más com-pleto y agudo sobre su veracidad es el libro Castaneda's Journey de Richard de
Mille.
Durante varios años los autores estudiamos los pros y los contras de esta parte de la controversia. En el primer capítulo consideramos ambos lados del ar-gumento y llegamos a la inescapable conclusión de que nadie demostró, más allá de toda sombra de duda, que Castaneda lo falseó. De hecho, si utilizamos el en-foque del "peso de las evidencias", nos vemos forzados a concluir que Castaneda nos dice la verdad.
Castaneda afirmó que se le enseñó la brujería en el contexto de un antiguo sistema de creencias filosóficas. Esta es otra cuestión que se examina en el pre-sente libro. La suya fue una filosofía de acción que requirió que cambiara radical-mente las constumbres y patrones de su comportamiento cotidiano. La explicación de las técnicas necesarias para lograr estos cambios es nuestro tercer objetivo.
El tipo de conocimiento impartido por don Juan no fue el de al especulación por la especulación, sino que representó los medios para lograr un fin muy especí-fico. El objetivo fue dar a conocer a Castaneda el "lado misterioso", de forma que, al final de su vida, realizara una tarea muy explícita. El propósito final de este libro es la descripción de esta labor. El poder milagroso de don Juan, tan inverosímil como pueda parecer, no es en realidad nada nuevo para los estudiosos de las an-tiguas tradiciones orientales. Hace más de dos mil años el maestro hindú Patanjali describió habilidades similares, que desde entonces fueron observadas científica-mente por antropólogos modernos.
Más asombrosa que el poder de don Juan es, quizá, su habilidad filosófica. En este aspecto, su maestría es como una sorpresa, posiblemente debido a que los americanistas, aunque familizarizados con la bien documentada mitología me-soamericana, no sabían que aún existía una tradición filosófica mesoamerica-na.(12) Por ejemplo, en 1935, Sylvanus Morley, el más distinguido mayista de su época escribió:
Cuando los logros materiales de los antiguos mayas en arquitectura, escultura, cerámica, artes lapidarias, artesanías con plumas, tapicería y pintura de algodón se añaden a sus logros intelec-tuales abstractos, como la invención de la matemática posicional con su concomitante desarrollo del cero, la construcción de una compleja cronología con un punto inicial fijo, el uso de una cuenta del tiempo tan precisa como nuestro propio calendario gregoriano -en un conocimiento astronómi-co superior al de los antiguos egipcios y babilonios-, el todo se juzga a la luz de sus propias limita-ciones culturales, que estaban a la par con la era neolítica en el mundo antiguo [...] podemos con-siderarlos como el pueblo aborígen más brillante de este planeta.(13)
No hay duda de que la arqueología moderna demostró que los mesoameri-canos eran arquitectos, escultores y artistas consumados. Su calendario también demuestra que eran notables astrónomos y hábiles matemáticos. ¿Cómo pueden reconocerse todos estos hechos, y aun así condenar a sus autores etiquetándolos como pensadores neolíticos? La respuesta yace en la frase "Sus limitaciones cul-turales conocidas".(14)
Conocemos partes de su mitología y su religión. Pero, ¿cuán era su filoso-fía? Si el dogmatismo es el "chicle" de las masas, la filosofía es el llamado de los privilegiados. Mientras que los mitos y los dogmas religiosos deben adaptarse a las limitaciones culturales de la mayoría, al búsqueda del pensamiento filosófico no conoce fronteras de este tipo.
En tanto que los mesoamericanos comunes quedaban satisfechos con sus mitos, ¿en qué pensaba la élite? La respuesta aceptada a esta pregunta es que en general estaban preocupados por consideraciones políticas y astrológicas. ¿Pero acaso no tenían filósofos? ¿Es que nadie investigó las creencias mitológicas bási-cas con preguntas como "por qué estamos aquí", "cómo adquirimos conocimien-to", "qué es la realidad?", "cómo pensamos", "qué es lo ético"?
No debería menospreciarse la intensidad y difusión de la mitología mesoa-mericana. Si Eric Thompson, una figura fallida,(15) pero un mayista por excelen-cia, argumenta que las creencias de la élite no llegaban a las masas, Freidel, Schele y Parker defienden lo opuesto.
Nuestra experiencia y estudios nos convencieron [...] que una concepción unificada del ritual maya y la cosmología duró por lo menos dos milenios. Incluso descubrimos que en algunas situaciones las estructuras de creencias descendieron desde los olmecas, con raíces que tienen más de 3 000 años y quizá sean más antiguas. Para nosotros, estos persistentes patrones refutan la diferencia de la visión religiosa que Thompson creyó que existía entre los mayas exaltados y humildes de la antiguedad.(16)
Todos los mitos están allí: la creación y destrucción de no uno sino de va-rios mundos, el Diluvio, los vava-rios niveles del universo, las cuaternidades, los di-versos dioses y sus tributos, etcétera, y algunos de ellos probablemente eran co-nocidos de la élite y también del pueblo común. Pero los filósofos no sólo viven de mitos: también especulan. Estas especulaciones y prácticas necesariamente que-daron en el dominio de unos pocos, de la misma forma en que las obras de Platón no eran leídas por la plebe de su época. En tal sentido, el presente libro investiga la posibilidad de que el cuerpo de la obra escrita por Carlos Castaneda, la serie de nueve libros en donde explica detalladamente las enseñanzas de don Juan Matus, sea un ejemplo de una filosofía de esta clase; específicamente, de una filosofía chamánica que se practica aún hoy en día. Si existe algo que pueda considerarse como filosofía del chamanismo, entonces las historias de don Juan deben verse bajo esta nueva luz. Se ha dichoque "utilizando exclusivamente el racioncinio, no es posible llegar a un conocimiento profundo de la filosofía mesoamericana".(17) Aunque entendemos loq ue el autor implica, debemos insistir en que don Juan es un profesor extremadamente claro y lúcido; como veremos, la percepción del mundo de lo mágico (el nagual) no puede hacerse mediante el raciocinio. Pero esto no significa que las explicaciones de don Juan no sean totalmente coherentes y comprensibles. Aunque existen aspectos de esta filosofía a los que no puede tenerse acceso con el uso de la razón, la totalidad de las enseñanzas de don Juan no puede comprenderse sin ella.(18)
Don Juan no enseña a Castaneda la brujería tanto como los aspectos prác-ticos y teóricos del dogma filosófico de los "antiguos brujos" y las reflexiones de los "nuevos videntes". Esta dicotomía entre los "antiguos brujos" y los "nuevos viden-tes" es otro asunto importante que se analiza en este libro. Leibnitz una vez dijo que los filósofos sacudían mucho polvo y luego se quejaban de que no podían ver. Este podría ser el caso con los "antiguos brujos", pero no es verdad en lo que a don Juan se refiere. Sus enseñanzas fueron modernizadas mediante varias actitu-des y ejercicios altamente pragmáticos. Aunque reconoce su deuda con los "anti-guos brujos", deliberadamente se retira, junto con sus aprendices, de sus extrañas prácticas.
También debe decirse que don Juan no enseña el chamanismo a Castane-da, simplemente porque don Juan no es precisamente otro chamán. Don Juan es un "guerrero" y alguien que "ve", en tanto espera su "libertad". Cada una de estas palabras implica el conocimiento y la práctica de actividades que tienen poco que ver con lo que comúnmente se comprende como brujería o chamanismo. Estas son las prácticas filosóficas de una tradición milenaria que tiene más en común con el yoga, el estoicismo, la fenomenología y el existencialismo, que con la bruje-ría o el chamanismo.
De hecho, don Juan eligió el uso de la palabra "chamánico" para identificar su tipo particular de conocimiento. Además, un compañero aprendíz le dijo a
Cas-taneda que se trataba de brujería tolteca, y que eran los herederos de una filosofía secreta desarrollada luego de miles de años de procesos y errores. Obviamente, hay muchos puntos en común entre la brujería tolteca y otras formas de chama-nismo, pero también hay muchas diferencias. Y entre éstas, algunas son tan radi-cales, que debe concluirse que la brujería tolteca, en su forma actual, está tan ale- jada del chamanismo como el negro del blanco.
Sin embargo, entre lo común que tiene con chamanes de otras culturas, don Juan puede llegar a a estados alterados de conciencia; está familiarizado con realidades distintas a las de nuestra conciencia cotidiana al estar despiertos; pue-de modificar las leyes pue-de causa y efecto; tiene un buen conocimiento práctico pue-de los alucinógenos y de las propiedades curativas de las plantas; puede reestructu-rar la realidad para él mismo y para quienes lo rodean; puede entreestructu-rar en contacto con "espíritus" y otros seres poderosos, y, en general, realiza actos chamánicos en beneficio de otros. Pero la cuestión crucial que separa a don Juan de otros chamanes es la forma en que él, un brujo tolteca, trata con la muerte. Este punto hace que don Juan parezca más un sacerdote de una religión aterradora y extra-ñamente hermosa, única en su tipo, que tan sólo chamán. Los libros revelan que don Juan tiene una tradición sumamente compleja y bien establecida en la que se basa, una tradición que ofrece la libertad definitiva para el individuo. Don Juan habla como iniciado en esta tradición y no sólo como místico. Umberto Eco expli-ca:
Un iniciado no es lo mismo que un místico. Ser un iniciado, tener una comprensión intuitiva de lo que la razón no puede explicar, es un proceso sumamente profundo; es una lenta transformación del espíritu y del cuerpo, y puede resultar en el ejercicio de capacidades superiores, incluso la inmortalidad. Pero es secreto, íntimo; no se muestra externamente; es modesto, lúcido, distante. Un místico es un esclavo, un lugar de la manifestación de lo numinoso, y a través de este lugar puedn observarse los signos de un secreeto; es conspicuo. Se transmite a sí mismo. Los iniciados, por el contrario, son reconocibles únicamente el uno al otro [...] El misticismo es una forma degene-rada de contacto con lo divino, en tanto que la iniciación es fruto de un largo proceso de la mente y el corazón. El misticismo es un fenómeno democrático, si no es que demagógico; la iniciación es aristocrática.(19)
Don Juan era un iniciado de este tipo, y era modesto, lúcido, distante, se-creto e inmensamente poderoso. Castaneda también es un iniciado que, como cuestión de principios, respeta los deseos de don Juan: nos muestra su filosofía, pero no su paradero; podemos seguir sus pensamientos, no sus huellas. Pero lo que se nos permite ver es una "ruta" totalmente completa, autocontenida y cohe-rente. Los inmensamente populares nueve libros escritos por Carlos Castaneda que narran los detalles de su vida con el nagual Juan Matus, pueden verse como una ruta que conduce a la liberación de lo trivial y la vida rutinaria de quienes viven como si la muerte nunca fuerra a llegar a ellos; una ruta para curar a quienes viven como inmortales.
(1) Adaptado de Carlos Castaneda,The Power of Silence, Black Swan Books, Londres, 1989, pp 39-40 [Edi-ción en español:El conocimiento silencioso, Emecé, México, 1988, 315 pp.]
N. del E. Las páginas que se citan al pie, de las obras de Castaneda, corresponden a las ediciones en inglés. (2) Ver la incisiva crítica de Elsa First a la obra de Castaneda titulada "Don Juan is to Carlos as Carlos is to us", en Daniel Noel,Seeing Castaneda, Perigee, Nueva York, 1976, pp. 57-64
(3)Time, artículo de portada, 1972.
(4) Bertrand Russell, "A Free Man's Worship", enBasic Writings of Bertrand Russell, Touchstone Books,
Nueva York, 1961, p.72.
(5) "La Tierra es un gigantesco ser vivo que está sometido a las mismas fuerzas que nosotros." Castaneda,
The Fire fron Within, Simon and Shuster, Pocket Books, Nueva York, 1984, pp.203-217. [Edición en español:
El fuego interno, Edivisión, México, 352.pp.]
(6) Sin embargo, el espíritu acepta "gestos" que son "actos de verdadero abandono, actos de generosidad, de humor. Como gesto para el espíritu, los brujos sacan lo mejor de sí mismos y lo ofrecen silenciosamente a lo abstracto". Veáse Castaneda, El conocimiento..., op. cit., p.244.
(7) El símbolo del águila como ser supremo aparece en varias tradiciones chamánicas. Para más detalles, véase Mircea Eliade,Shamanism, Archaic Techniques of Extasis, Arkana, Londres, 1989, pp. 68-71.
(8) El Diccionario Oxford define la conciencia como: "La totalidad de los ensamientos y sentimientos de una persona". La capacidad humana de pensar, sentir y actuar es lo que aumenta la suma de la "conciencia". El profesor de física Fred Alan Wolf en su libro acerca del chamanismo, argumenta lo siguiente: "En la mecánica cuántica [...] al investigar los aspectos más diminutos de la materia, algunos físicos cuánticos llegan a la con-clusión de que, de una forma u otra, la materia no podría existir sin alguna conciencia que la percibiera". O, como se ha preguntado antes: ¿dónde está la Luna cuando no la vemos? Wolf continúa: "La palabra con-ciencia es un gran fantasma. No todo físico actual admitiría que la concon-ciencia juega un papel en el mundo físico [...] utilizarían otra palabra para describir la acción emprendida cuando ocurre una observación. Ellos preferirían decir registro, medición, reconocimiento o preparación de un est ado. Utilizarían muchas palabras distintas para indicar que de algún modo se redujo un patrón de reconocimiento, a partir de una multitud de posibilidades, a un resultado único, preciso y exacto". Tomado deThe Eagle's Quest, Mandala, Londres, 1991,
p.37.
(9) Castaneda,The Eagle's Gift, Simon and Schuster, 1981, p. 275. [Edición en español:El don del Aguila,
Emecé, México, 1981, 330 pp.]
(10) En Castaneda,The Theachings of don Juan (A Yaqui Way of Knowledge), University of California Press,
Berkeley, 1968. [Edición en español:Las enseñanzas de son Juan. Una forma yaqui de conocimiento, Fondo de Cultura Económica, México, 1974 (Colección Popular, 126).]
(11) Marilyn Ferguson cita el capítulo "Zen y el arte del mantenimiento de motocicletas" en Robert Pirsing,The Aquarian Conspiracy, Paladin, Londres, 1982, pp. 113-114.
(12) Esta situación está cambiando rápidamente. No es que los antropólogos rechacen la existencia de una filosofía mesoamericana, sino que no existía una prueba tangible luego de que los conquistadores destruyeron miles de libros. Un clásico ejemplo de esto serían los libros acerca de los sueños y su interpretación, que los sacerdotes católicos de aquellos tiempos vieron como algo diabólico. Lo poco que aún queda (Los primeros memoriales y las recopilaciones de fray Diego Durán, por ejemplo) sólo pueden indicar que ciertamente debe existir un cuerpo mayor de obras acerca de este tema. Los antropólogos necesitan demostraciones, y, hasta el reciente éxito de David Stuart y otros en la traducción de los jeroglíficos mayas, tenían pocas evidencias. (13) En José Argüelles,The Mayan Factor, Bear and Co., Santa Fe, 1987.
(14) Podríamos preguntarnos si es nuestra propia limitación cultural la que nos ciega al hecho de que sinduda los mesoamericanos poseían una filosofía altamente desarrollada. Véase Rubén Bonifaz,Imagen de Tláloc,
UNAM, 1968; Angel Garibay,Historia de la literatura náhuatl, Porrúa, 1971; Miguel León Portilla, Filosofía náhuatl estudiada en sus fuentes, UNAM, 1979, yToltecáyotl, aspectos de la cultura náhuatl, Fondo de
Cultu-ra Económica, 1982; Alfredo López,Cuerpo humano e ideología, UNAM, 1989; Laurette Sejourné, Pensamien-to y religión en el México Antiguo, Fondo de Cultura Económica.
(15) Cada vez que hablaba ex cáthedra, Thompson se equivocaba. De muchas formas, nos recuerda al maris-cal Montgomery, otro espíritu victoriano que hizo de las suyas en el siglo XX, de quien Churchil dijo: "En la derrota, indómito. En el avance, invencible. En la victoria, insoportable". A pesar de su sólida formación, el catálogo de los arrogantes errores de Thompson es muy extenso. (VéaseBreaking The Maya Code de Coe.)
(16) Friedel, Schele, Parker, Maya Cosmos,William Morrow, Nueva York, 1993.
(17) Guillermo Marín,Para leer a Castaneda,Edite, México, 1992, p.11. El libro es un buen análisis, no sólo de
la obra de Castaneda, sino también de la filosofía tolteca y la "toltequidad" (otoltecayótl) en general.
(18) Esta paradoja se estudia extensamente en el presente texto. Mientras tanto, Castaneda explica: "Contra-riamente a lo que la gente piensa, los brujos no practican oscuros rituales esotéricos, sino que están adelanta-dos a nuestro tiempo. Y el signo de nuestro tiempo es la razón. En general, somos hombres razonables. Sin embargo, los brujos son 'hombres de razón', lo cual es muy distinto. Tienen un romance con las ideas; cultiva-ron el raciocinio hasta sus límites, porque piensan que sólo mediante una total convención del intelecto pue-den representar los principios de la brujería s in perder su propia sobriedad e integridad". (Florinda Donner, Being in Dreaming, Harper, San Francisco, 1991, p.170)
(19) Umberto Eco, Foucalt's Pendulum, Secker y Warburg, Londres, 1989, p. 215.
(20) Una buena introducción a los aspectos prácticos y los ejercicios específicos recomendados por don Juan aparecen en el libro de Víctor Sánchez,Las enseñanzas de don Carlos, Havilah, Madrid, 1992.
Hemos tratado de organizar las vertientes principales de las enseñanzas de don Juan, y presentarlas como una ruta, porque las teorías y ejercicios detallados en los libros, si se practican con asiduidad, inevitablemente producirán beneficios similares a los que pueden ganarse mediante otras disciplinas esotéricas(20). Pe-ro un pPe-roblema particular en este enfoque, es que el modo peculiar elegido por don Juan forzó a Castaneda primero a olvidar y luego a "recordar" las enseñanzas al azar. La continuidad cronológica entre un libro y otro es tenue, por la simple ra-zón de que "recordar" es una actividad de brujería que no está relacionada con las funciones de memoria de nuestro cerebro consciente. En consecuencia, en los siguientes capítulos alteramos el orden original y tomamos secciones de los diver-sos libros para que las enseñanzas puedan presentarse en una secuencia lógica.
El capítulo 1 discute los principales argumentos contra la existencia de don Juan. En nuestra opinión, aunque sea difícil creer que existió, es igualmente difícil argumentar lo contrario y aceptar que Castaneda fue capaz de idear una narración tan coherente. También es claro que, aunque no haya evidencia de corroboración que demuestre la existencia de don Juan, tampoco tenemos evidencia conclusiva de lo opuesto. Con el estado actual de verificación, lo mejor es decir que, aunque no sea fácil de creer, es probable que don Juan haya existido.
El capítulo 2 trata de las cuestiones técnicas que surgen de sus libros. Don Juan afirma que el linaje de su conocimiento se remonta a brujos que habitaron los valles centrales de México hace varios milenios. Este capítulo estudia dichas cues-tiones desde las perspectivas arqueológicas y antropológicas. Nuevamente, las
conclusiones son ambiguas: en tanto que datos arqueológicos son equívocos, la contribución etnológica apoya los argumentos de don Juan.
El capítulo 3 introduce los elementos principales de la filosofía de don Juan, y trata específicamente sobre la polaridad del tonal y el nagual, como la expresión externa de una realidad única y unificada.
El capítulo 4 describe las enseñanzas para el tonal, nuestro estado normal de conciencia lúcida, y específicamente las técnicas de "perder la importancia", "romper las rutinas cotidianas" y "borrar la historia personal", que causaron cam-bios radicales en el comportamiento y percepción de Castaneda. El capítulo inten-ta descubrir lo que relacionan esinten-tas enseñanzas entre sí.
El capítulo 5 aborda la muerte. El pegamento que une todas las enseñan-zas para el tonal y apoya las enseñanenseñan-zas para el nagual (la realidad aparte), el lado misterioso del hombre.
El capítulo 6 es donde se unen las enseñanzas para el tonal y el nagual a la "explicación de los brujos". En este capítulo también hacemos una introducción de lo que don Juan llama "la técnica más importante que puede saber un aprendiz", es decir, "detener el diálogo interno".
El capítulo 7 trata de la conciencia. En las enseñanzas de don Juan, ésta es la clave de la estructura interna del nagual.
El capítulo 8 detalla las técnicas necesarias para actuar en el nagual, o "en-soñar" y "acechar".
El capítulo 9 detalla varias estrategias de percepción.
El capítulo 10 se refiere a la intención, el inflexible propósito que conduce al gran objetivo de la brujería tolteca, y la razón total para seguir una ruta tan difícil, o el conocimiento de la libertad definitiva: "Pasar junto al Aguila para ser libre".
El capítulo 11 formula las siguientes preguntas: ¿qué significa ser "consu-mido por el fuego interno"?, ¿dónde está don Juan?
Finalmente, incluimos un apéndice con algunos ejemplos de cómo una lec-tura de Castaneda puede dar nuevo significado a las características principales del arte y la cultura mesoamericanos.
Sin embargo, lo logremos o no, debemos insistir en que este libro es sim-plemente una introducción a la obra de Carlos Castaneda, que no es de forma al-guna completa, y que nunca puede sustituir al material original. Además, no cree-mos que Castaneda haya explicado todos los diversos aspectos de las enseñan-zas de don Juan, y, por consiguiente, este libro requerirá correcciones y amplifica-ciones. Citamos extensamente a don Juan y no presentamos ninguna disculpa por esto: la calidad de su conocimiento y sus habilidades de maestría en español no pueden negarse. Instamos a nuestros lectores a leer los libros originales.
No podemos visualizar otro mundo regido por otras leyes, y la razón de esto es que vivimos en un mundo específico que nos ayudó a formar un mundo específico que nos ayu-dó a formar nuestras mentes y establecer nuestras condiciones psíquicas básicas. Estamos
limitados estrictamente por nuestra estructura innata, y por consiguiente unidos por todo nuestro ser y pensamiento a este nuestro mundo. Para estar seguro, el hombre mítico exige "ir más allá de eso", pero el hombre científico no puede permitirlo. Para el intelecto, toda
mi mitología es una especulación fútil. Sin embargo, para las emociones es una actividad curativa y válida; da existencia a un encanto del que no nos gustaría prescindir, y tampoco
hay una buena razón para hacerlo.
CARL JUNG
Es muy difícil creer que don Juan existiera, y es igualmente difícil llegar a otra conclusión. Si don Juan es falso, en consecuencia debe suponerse que Cas-taneda, cuando aún tenía 25 años, no sólo era un estudiante de antropología, sino también un consumado lingüista del español, un novelista competente, un filósofo importante, un iniciado erudito en las enseñanzas de varias escuelas orientales y un hábil conocedor de la sabiduría esotérica. Se es inocente hasta que se de-muestra lo contrario, y Castaneda, en la introducción de cada uno de sus libros, insiste en que don Juan realmente existió. En sus propias palabras:
La idea de que yo inventé a una persona como don Juan es inconcebible. No es la clase de figura que mi tradición intelectual europea me haría inventar. La verdad es más extraña. Yo no creé nada. Sólo soy un reportero. Ni siquiera estaba preparado para hacer los cambios en mi vida que requirió mi asociación con don Juan. (1)
La reacción popular a los libros de Castaneda varió del entusiasmo incondi-cional al rechazo total; pocas veces fue de indiferencia completa. La respuesta académica siguió un trayecto idéntico: hubo quienes pensaron que don Juan exis-tió; otros estaban seguros de que era un engaño. El debate fue a veces acalorado y apasionado, y en otros intelectual y sobrio. Desafortunadamente, con frecuencia se cayó en un ataque personal contra Castaneda y en una actitud paternalista hacia quienes, como nosotros, creemos que don Juan existió. Quizá el ejemplo más craso de esta última tendencia aparece en el libroCastaneda's Journey de
Richard de Mille. En el primer capítulo, De Mille escribe que sus opiniones están mejor equilibradas y no son tan extremas como als de otros comentaristas: "Tengo noticias buenas y noticias malas, algunos elogios y algunas culpas, algunas afir-maciones y algunas refutaciones. Aunque no me uní al club de idolatría de Casta-neda, tampoco puedo afirmar que soy miembro de la liga de escépticos ofendidos, y ciertamente no pertenezco al comité de anulación de la brujería. Me sitúo lejos de esto. La brujería vive, la magia nos rodea". (2)
Después de este inicio, era de esperarse una cuidadosa evaluación de los pros y contras de la cuestión. Tristemente, el libro evoluciona a una diatriba ses-gada y tendenciosa, que finalmente desemboca en el insulto personal, las acusa-ciones apenas veladas y una rabiosa difamación del carácter de Castaneda. Se-gún De Mille, don Juan es un "yaqui sin yaquis"; Castaneda un "estafador", un
"doctorado coyote", "Carlos McCoy y sus estafadores de Sonora", un "narrador
aparte" cuyo principal talento es "una capacidad para hallar, seleccionar, transfor-mar, dominar y presentar las ideas de otras personas sin permitir que las fuentes aparezcan". (3)
Un ejemplo del rudo sesgo del libro puede verse en el capítulo 7: -¿Qué es una vida verdadera? -pregunta Castaneda.
-Una vida que se vive deliberadamente -responde don Juan-. Una vida buena y vigorosa.
A lo que De Mille añade: "Para que tu propio ser sea verdadero, Polonio [...] no necesitas ser sincero con otros hombres".(4)
Esta actitud maliciosa, que se repite con frecuencia a lo largo del libro, des-afortunadamente va en deterioro de los pocos argumentos sólidos que presenta De Mille, sin embargo, en muchas conversaciones relacionadas con Castaneda, el libro se ofrece a menudo como una demostración concluyente de que Castaneda elaboró un engaño. Castaneda inventó o no a don Juan, pero De Mille ciertamente no apreció pruebas concluyentes para apoyar cualquiera de estas suposiciones. De Mille maneja todo argumento posible contra la existencia de don Juan en un libro que mezcla realiad y ficción, evidencia y rumores, análisis y opinión, y forma-ción académica e ignorancia de una forma totalmente caótica. Puesto que Casta-neda's Journey se considera como "la última palabra" en lo que se refiere a la existencia de don Juan, citaremos extensamente a De Mille y analizaremos sus premisas. De forma general, los argumentos contra Castaneda pueden clasificarse de la siguiente forma:
1.- No realizó ningún trabajo de campo; no existen notas de campo. 2.- No escribió antropología, sino ficción.
3.- El idioma original en que los libros se escribieron no es el españo, sino el inglés.
4.- La secuencia de los acontecimientos entre un libro y otro es crono-lógicamente incorrecta.
5.- La filosofía de don Juan no es más que un refrito de las ideas de Wittgenstein. Su chamanismo lo tomó prestado de otras fuentes. 6.- Los chamanes no realizan "milagros".
7.- No existen en Mesoamérica tradiciones de este tipo de chamanismo. En cualquier caso, don Juan es demasiado bueno para ser verdad.
Lo que sigue en el presente capítulo es nuestro análisis de estos puntos. 1.- Nunca realizó ningún trabajo de campo; no existen notas de campo. La
investigación de pistas relacionadas con la veracidad de Castaneda deben iniciar-se en 1960 cuando, como estudiante de antropología en la UCLA, decidió realizar investigaciones en etnobotánica y hacer su tesis sobre la taxonomía de plantas y el uso de psicotrópicos por los brujos. Conoció a don Juan en una estación de au-tobuses en Arizona, y el resto, como se acostumbra decir, es un dilema histórico.
Dada la naturaleza heterodoxa del tema, las etapas preliminares de la tesis produjeron mucho revuelo en la UCLA. Por consiguiente, fueron supervisadas es-trictamente no sólo por sus maestros, sino también por el profesor Harold
Garfin-kel, considerado uno de los arquitectos de la etnometodología. Castaneda obtuvo su título con la publicación de Las enseñanzas de don Juan, y posteriormente se le otorgó el doctorado por Viaje a Ixtlán. Las extrañas características y explosivo impacto de los libros obligó a la universidad a controlar meticulosamente los escri-tos de Castaneda, hecho que fue evidente en Las enseñanzas de don Juan al in-cluir una sección de "análisis estructural", y por las numerosas palabras en espa-ñol que aparecían junto con sus correspondientes traducciones al inglés. Aunque De Mille admite que su conocimiento del español es limitado (véase más adelan-te), su audacia no lo es. De este modo, con el aplomo del ignorante, decide clasifi-car algunas de estas entradas como "justificables" y otras como "injustificables".(5) Así, analicemos las supuestas entradas injustificables.
De Mille menciona la frase "lo único que prende", que en inglés sería: the only thing that grabs or hooks onto it. La palabra clave aquí es el verbo "prender",
que en español tiene varias acepciones, como en "prender la luz", o la de "propa-gar", como en "aunque la leña estaba húmeda, el fuego prendió". Castaneda deci-dió aclarar esta entrada debido al uso que daba don Juan a la palabra que, aun-que correcta, no es frecuente. De Mille cree aun-que la entrada es injustificable.
Pero hay más ejemplos: "El aire de la noche", que Castaneda anota como "el sereno", es una expresión arcaica que casi no se usa actualmente. De Mille no sabía esto, y tampoco el hecho de que el uso común de "el sereno" es "vigilante nocturno" o "velador.Blackbird se explica por Castaneda como "chanate" por la
simple razón de que esta palabra designa al mirlo en el lenguaje común mexicano. (También podría ser que el ave en cuestión fuera un cuervo. El punto es que tanto mirlo como cuervo son reconocibles por todo aquel que hable español; chanate no.) Hay otras entradas, como "enhierbado", "pilón", "sebo de tripa" y "sitio", que necesitaban ser aclaradas. Sólo un conocimiento severamente limitado del espa-ñol puede marcar estas entradas como "injustificables". Nosotros consideramos totalmente plausible que provengan de notas de campo, como Castaneda siempre lo afirmó.
Ciertamente, Castaneda tuvo que reescribir su tesis no menos de tres ve-ces antes de que quedara satisfecho su comité doctoral. Sin embargo. De Mille cree que nunca existieron notas de campo y pone en tela de juicio el criterio, si no es que la integridad, de los profesores de Castaneda. Sin ninguna prueba que lo apoye, sostiene que el antropólogo nunca realizó trabajo de campo; que no reunió las notas respectivas, y que "durante siete largos años un incansable cuentista (llevó) historias de hadas a sus profesores eruditos, ofreciéndola como informes genuinos". (6)
Sin considerar a los profesores de la UCLA como tontos absolutos, De Mille continúa: "No puedo creer que Castaneda fuera más ingenioso, o que hipnotizara o embrujara a media docena de doctores en filosofía durante 13 años". Entonces, ¿qué explicación da De Mille? "Rechazando con toda seguridad el rumor de que Castaneda engañó a sus profesores", continúa, "sospecho que los sedujo".(7) Pe-ro, ¿cómo logró Castaneda embaucar a sus profesores? ¿Qué trucos utilizó para cegar a sus maestros, al grado de que pasó todos esos años bebiendo piña cola-da en Puerto Vallarta y falsificando sus trabajos de campo? De Mille no lo explica. Lo que sí proporciona es una "teoría" para explicar cómo los maestros de la UCLA permitieron que Carlos-Mata Hari los engañara totalmente.
Según De Mille:
ciertos culturólogos cismáticos en la UCLA, sintiéndose impotentes para persuadir a sus oponen-tes teóricos mediante el tedioso proceso de la disputa racional, sintiéndose empujados a una vía marginal de la historia escolástica, sintiéndose oprimidos por la mayoría académica, sintiendo al mismo tiempo la rebelión incipiente de los años sesenta, el surgimiento efervescente de la disen-sión, el reverdecer y la expansión de la conciencia, de pronto sintiéndose desafiados por un cóm-plice picaresco y con talentos úncos en su tipo, simplemente no pudieron resistirse a la tentación de tener un arma rápida contra sus oponentes. Santificaron las enseñanzas, con su subtítulo espú-reo, su análisis paródico y lo demás, no sólo porque pensaban que era etnografía o incluso una memoria de hechos, sino porque también creyeron que era un golpe bajo bien merecido para cier-tos pedantes éticos, arrogantes y etnocéntricos. Desde esta perspectiva, que la universidad publi-cara las enseñanzas como etnografía fue un chiste privado de, acerca, entre y para culturólogos. (8)
En otras palabras, ¡conspiradores en la UCLA! Pero, si los libros fueran un chiste entre académicos, ¿qué sucedió con el dinero?, después de todo, se vendí-an como pvendí-an caliente, y produjeron utilidades de millones de dólares. ¿También debemos creer que Castaneda sobornó a sus maestros? Toda línea de razona-miento propuesta por De Mille es francamente pueril.
Sin embargo, aparte de 12 páginas de notas de campo enviadas al etnólo-go Weston La Barre, Castaneda no ofreció (por lo menos al público en general) prueba empírica de su convivencia con don Juan.(9) No hay señales tangibles de que alguna vez se reunió con don Juan, ni testigos independientes que puedan asegurar que ambos se conocieron. Se carece de fotografías y grabaciones. Este es un problema serio. Aunque la metodología científica aplicable en física o quími-ca no sea la mejor en la antropología social, debe recordarse que el primer libro de Castaneda se inició como una investigación científica, y que se le otorgó un docto-rado por Viaje a Ixtlán. No somos positivistas rabiosos, pero sí pensamos que el olímpico desprecio de Castaneda por la evidencia empírica hizo más daño que provecho, y que colocó las magníficas enseñanzas de don Juan en el reino de la charlatanería. (Ciertamente permitió que entraran algunos argumentos más bien pueriles para que enturbiaran la cuestión de la existencia de don Juan.)
2.- No escribe antropología, sino ficción. Esto nos trae al segundo punto. De
Mille, la novelista Joyce Carol Oates, el antropólogo Weston La Barre y otros ar-gumentan que Castaneda no escribe antropología sino novela. En los libros de Castaneda ciertamente no se nos da una descripción precisa de todas las plantas que don Juan utiliza, y no se da su taxonomía y nombre en latín, no se nos pro-porciona un vocabulario yaqui, ni se nos provee de una abundancia de citas y no-tas al pie de página. Todo esto bloquea la posibilidad de que los antropólogos mo-dernos comparen su propia clase de "bárbaro primitivo" con el de Castaneda. El único libro que podría decirse que es de antropología es el primero, y esto princi-palmente por su soporífica sección de análisis estructural.
Algunos antropólogos, como Paul Riesman y Walter Goldschmidt (exdirec-tor del Departamento de Antropología de la UCLA), apoyan el enfoque de Casta-neda; otros, como Weston La Barre, piensan que su obra es "seudoprofunda, ado-lescente y profundamente vulgar [...] frustrante y cansada, con una pose de seu-doetnografía, e intelectualmente cursi".(10)
Estas son simplemente opiniones ofrecidas por especialistas en la materia, pero aún así opiniones que en ningún modo demuestran o niegan la existencia de don Juan. Opinión no es sinónimo de hecho.
Debe comprenderse que las obras de Castaneda vendieron millones de ejemplares, y que la aclamación del público por Las enseñanzas tuvo su base en las palabras y actos de don Juan, y no en el contenido etnológico de los libros. Esta es posiblemente la razón por la que los editores subsiguientes eliminaron cualquier sesgo antropológico que Castaneda deseó incluir. Dado el éxito fenome-nal del primer libro, parece lógico que Castaneda y sus editores decidieran cons-cientemente incluir lo menos posible de teorización antropológica, con el fin de presentar el material en un formato simple y legible.
En la misma vena antropológica, otras críticas se enfocaron no en generali-dades sino en los puntos específicos. De Mille da el ejemplo del "humito", la mez-cla psicotrópica de hongos, hierbas y flores que don Juan dio a Castaneda. Los "honguitos" de Robert Gordon Wasson no se perdieron en el polvo, en tanto que la mezcla de don Juan sí. Los hongos de Wasson eran Psilocybe mexicana;
Casta-neda afirma que el humito posiblemente contenía Psilocybe. De este modo, los
hongos de Wasson no desaparecen, y los de Castaneda se desintegran, ergo don Juan es falso.
Aparte del hecho de que la mezcla de don Juan contenía otras sustancias que harían reacción con los hongos, también podría ser que el alucinógeno no fuera un Psilocybe. En este sentido, el etnobotánico Richard Evans Schultes, la
principal autoridad en alucinógenos del Nuevo Mundo, estima que "los indios del Norte y Sudamérica descubrieron y utilizaron las potentes propiedades químicas de entre 80 y 100 especies distintas de plantas alucinógenas para iniciar lo que experimentaron como una extática confrontación con lo sobrenatural". (11) (Por cierto, la descripción de Castaneda de su experiencia con el peyote está totalmen-te apegada a la realidad.)
En la cuestión de los hongos, De Mille adopta una actitud que los autores sólo pueden interpretar como maliciosa. No menciona varios fragmentos del pri-mer libro de Castaneda donde explica claramente que los hongos no eran el único ingrediente de la mezcla. Por ejemplo, Castaneda escribe que "hasta donde pude entender, la mezcla parecía como de hojas de té finamente picadas, cuyo color variaba del café oscuro al verde oscuro, con unos cuantos puntos de amarillo bri-llante". Poco después, Castaneda pregunta a don Juan:
-¿Qué clase de mezcla es?
-Esto tiene muchas cosas. Obtener todos los ingredientes es una tarea muy difícil [...] El secreto de esta mezcla perteneció a mi benefactor [...] Sus secretos yacen en sus ingredientes, y en la forma en que se tratan y se mezclan. (12)
Posteriormente, De Mille llama cáusticamente a Castaneda un "yaqui sin yaquis" y duda de la existencia de don Juan porque Castaneda no utiliza el voca-bulario yaqui para explicar las enseñanzas de don Juan. En cierto modo debemos agradecer esto, pero también debemos recordar que el conocimiento de don Juan no es un fenómeno yaqui. Don Juan era un yaqui, pero don Genaro era un indio mazateca; don Julián era criollo; don Elías probablemente zapoteca, y la mujer
nagual era estadounidense. Castaneda dice que todas sus conversaciones con don Juan se realizaron en español, de forma que la inclusión de un diccionario ya-qui no tendría sentido.
Como veremos a continuación, hay otras objeciones contra don Juan basa-das puramente en argumentos antropológicos. Pero primero debemos plantear una pregunta crucial: ¿para qué falsear las cosas, en primer lugar? O, como lo señaló el artículo de portada de la revista Time de 1973:
¿Dónde, por ejemplo, estaba el motivo para un elaborado engaño? Las enseñanzas se enviaron a una editorial universitaria, un prospecto poco probable para un best seller. Además, obtener un título en antropología en la UCLA no es tan difícil como para que un candidato creara una confabulación tan extensa solamente para evitar la investigación. Quizá algunos embustes, pero no todo un sistema en la forma de Las enseñanzas, escritos por un estudiante desconocido que desde un principio no tenía ninguna esperanza de éxito comercial?. (13)
Hasta hoy en día esta pregunta queda sin responder, y las teorías de De Mille sobre las maquinaciones en la UCLA, simplemente no son satisfactorias.
3.- El idioma original de los libros no es el español, sino el inglés. Aunque
podemos descartar fácilmente la hipótesis de De Mille acerca de las confabulacio-nes en la UCLA, podríamos sin embargo investigar su argumento de que don Juan es falso porque el idioma que utiliza no podía ser el español y, por consiguiente, Castaneda escribió todo en inglés. El hecho de que el idioma materno de Casta-neda no sea el inglés, no parece molestar a De Mille, e intenta un esfuerzo
des-apasionado por demostrar que algunas frases no pudieron ser dichas originalmen-te en español. En nuestra opinión, no tiene éxito; no por falta de esfuerzo, sino porque utiliza datos equivocados y porque, para comenzar, no conoce bien el es-pañol.
Junto con la facultad de la UCLA, creemos que las conversaciones de Cas-taneda con don Juan fueron originalmente realizadas en español, y que sus volu-minosas notas de campo se condensaron, se tradujeron al inglés y se publicaron en inglés, para ser retraducidas al español por Juan Tovar.
Si los libros fueran simplemente ficción, sólo podríamos admirar la compe-tencia lingüística de Castaneda. Durante varios años, unos de los autores de este libro tuvo la oportunidad de trabajar en México. Parte de su trabajo fue supervisar plantas de procesado agrícola en los estados de Sonora, Sinaloa, Veracruz y Chiapas. En consecuencia, trató con campesinos, ejidatarios, gerentes de fábri-cas, vendedores de equipo y otras personas de las provincias. Observó que mu-chas de las expresiones, coloquialismos y acepciones de varias palabras diferían ligeramente de las que se utilizan en las ciudades capitales. En este sentido, cuando don Juan habla, su idioma es virtualmente idéntico al que se emplea en una región del México rural. Sin embargo, cuando Castaneda describe una situa-ción, una escena, una localidad, etcétera, el idioma que utiliza es el castellano clá-sico que el autor aprendió en Madrid durante sus años escolares.(14) Como míni-mo, esto confirma los recorridos de Castaneda por una zona rural mexicana, y también indica que, si las notas de campo fueron falsificadas, Castaneda demostró un magnífico dominio de las sutilezas del español mexicano. (Es algo más que generalmente no se adquiere mientras se beben piñas coladas en Puerto Vallarta).
Hablando semánticamente, una circunstancia muy difícil de falsificar es el uso instintivo de los sudamericanos de ciertas palabras, expresiones e incluso obscenidades. En este sentido, lo extraño no es tanto el lenguaje que Castaneda utiliza, como el que no utiliza. Es fácil ver a un sudamericano que remede a un español, o visceversa, sin mucha dificultad. No es simplemente una cuestión de pronunciación, sino de los tiempos de las palabras y los usos de las expresiones de forma que se hagan especialmente notorios. Esta condición es particularmente obvia en el uso de obscenidades, las cuales, a menos que se coloquen correcta-mente en la frase, no significan nada.
No sabemos si Castaneda nació en Brasil y pasó su juventud en Argentina, o si es un peruano que se crió en Perú y Brasil.(15) Al margen de las discusiones acerca de su identidad y crianza, los modos particulares del español que aprendió en Perú, por no decir Argentina, durante los años escolares, son difíciles de olvidar o perder durante la edad adulta. En ningún libro de Castaneda se halla una sola frase que indique un origen peruano o argentino, en tanto que todas las expresio-nes mexicanas, el caló, las maldicioexpresio-nes, las jergas, están impecablemente en su lugar (por ejemplo: babosadas, cogidas aburridas, repinches, chingadas). Aun-quen estas observaciones indican que Castaneda hizo algún trabajo de campo, debe comprenderse que las versiones al español de sus libros son traducciones del inglés hechas por Juan Tovar para el Fondo de Cultura Económica. Por consi-guiente, el dominio de Castaneda del idioma del México rural podría ser simple-mente el de Tovar, y éste es el problema con el experimento de De Mille.
En una vena verdaderamente "científica", De Mille decidió preparar un cuestionario que envió a los directores de los departamentos de español de varias universidades. El cuestionario, basado en Una realidad aparte de Castaneda y la
traducción de Tovar, pidió las opiniones de los profesores en lo que se refiere al idioma original. Lo que era predecible, los resultados no fueron concluyentes; la mayoría (15 de entre 24) no respondieron; entre los que lo hicieron, 59% dijo in-glés, en tanto que los demás consideraron que era el español. (En todos los ca-sos, las respuestas provinieron de profesores de universidades de Estados Uni-dos.) Una prueba seria compararía las notas de campo originales con la edición original en inglés, pero, puesto que De Mille insiste en que nunca se tomaron no-tas de campo, no pudo utilizar bien las pocas páginas que Castaneda dio a Wes-ton La Barre.
Uno de los autores realizó una prueba similar al principio de los años ochenta, durante una tertulia a la que asistieron varios amigos. Había empresa-rios, algunos ingenieros, un profesor de sociología, otro de literatura francesa, un escritor conocido y unos cuantos economistas y abogados. En resumen, una pan-dilla de políglotas y eruditos. La mayoría de ellos conocía la tetralogía de Casta-neda, de forma que la prueba no utilizó palabras y frases preseleccionadas, como lo hizo De Mille, sino libros enteros. Los resultados fueron nuevamente no conclu-yentes, y la mayoría afirmó que el idioma original fue el español.
Luego decidió ponerse en contacto con su maestro de literatura de prepara-toria, que en ese entonces daba clases en la Universidad de Salamanca. Este ca-ballero, filólogo por formación, indicó que el estilo de varias frases en Las ense-ñanzas revelaba que debió de haberse escrito originalmente en castellano. En
bellamen-te poética, y la prosa fluida y nítida. El "original" en inglés no sólo era verboso y acartonado, también le faltaba el estilo directo, la claridad y la simplicidad de la prosa en español. Un ejemplo que eligió es el siguiente:
Para mí sólo recorrer los caminos que tienen corazón, cualquier camino que tenga cora-zón. Por ahí yo recorro, y la única prueba que vale es atravesar todo su largo. Y por ahí yo recorro mirando, mirando sin aliento.
En inglés el pasaje es así:
For me there is only the travelling on paths that have a heart, on any path that may have a heart. There I travel, and the only worth-while challenge is to traverse its full length. And there I travel looking, looking, breathelessly.(16)
No se trata de un pasaje muy extenso (17), pero citas como éstas pueden mostrar que las palabras de don Juan fueron habladas originalmente en español y que se tradujeron al inglés. De otro modo, se debería suponer que la traducción al español es mejor que el original en inglés, que, aunque posible, es poco probable.
Sin las notas de campo originales, un ataque lingüístico contra la veracidad de Castaneda es un ejercicio de futilidad. Sin embargo, De Mille insiste en que: "Siento decirles que no hay forma de que pulling your leg fuera una traducción del español [...] Desafortunadamente, Castaneda dio un paso más hacia esete univer-so en la realidad aparte cuando permitió que don Juan dijera: You better watch out. If Genaro is pulling you leg, he's liable to yank it out [...] Carlos Kaput, como
decimos en la Universidad de Berlitz". (18)
El argumento de De Mille descansa sobre el hecho de que en español no existe un equivalente a pulling your leg. Desde luego, De Mille insiste en que don
Juan habría dicho "burlándose de tí". De este modo, si don Gerano se está "bur-lando de tí", no hay forma de que pueda arrancar nada.
En español la frase equivalente a pulling your leg es "tomándote el pelo". La
frase en cuestión sería así: "Si Genaro te está tomando el pelo, ten cuidado de que no te lo arranque".(19) En español "tomar el pelo" se usa con tanta frecuencia como pulling your leg en inglés. De este modo, a menos que De Mille trate de
con-fundir a los lectores que no saben español, la única otra condición posible es que su conocimiento de este idioma está severamente limitado.
Sólo puede suponerse que el histrionismo de De Mille relacionado con la palabra weird también sea un producto de su ignorancia. Aunque no sabemos si
don Juan utilizó la palabra "raro", de qué otro modo podría traducirse al inglés en frases como "un asunto raro", o "un tipo raro". También puede traducirse como "extraño", en frases como "Si el peyote es tan extraño..." Similarmente, la perorata de De Mille referente al magnificent evil splendor de la Catalina, que se traduce como "en todo su esplendor magnífico pero malévolo", puede traducirse fácilmente con dos palabras: "Magnífica (o espléndida) malevolencia".(20)
Nuevamente, De Mille presenta objeciones a la frase I don't give a fig. En
español esto sería "me importa un comino", que se traduce literalmente como I don't give a cumin. Pero lo más probable es que don Juan utilizara la palabra
mexicana "me vale madres", que se traduce literalmente como I don't give mother.
De Mille admite que entiende el español "si no lo hablan muy rápido", (21) por lo que no creemos que trata de engañar a sus lectores no bilingües. Por otra parte, es obvio que su deficiente conocimiento no lo acredita para ofrecer juicios definitivos sobre la veracidad de Castaneda basada únicamente en el terreno lin-güístico.
De Mille no es el único confundido por la cuestión del español y el inglés. La novelista Joyce Carol Oates insiste, confiada, en que se necesita un novelista para reconocer a otro, y por consiguiente, según ella, Castaneda escribió una falsifica-ción. Además, Oates escribe que "la mayoría de los lectores que admiran a don Juan se sorprenderán de los extraños lugares comunes anglosajones que utiliza: 'shenanigans', 'good show', 'The real McCoy'...(22) Obviamente, Oates ignora que estas palabras son de uso común en México. Por ejemplo, shenanigans es
posi-blemente una traducción elegante de "babosadas", "pendejadas", "mamadas", "chingaderas" o "tarugadas". La primera palabra, en su sentido literal, significa "go-tas de saliva"; la segunda viene de pendejo, "que significa vello púbico"; la tercera tiene que ver con chupar una teta; el cuarto indica copulación; el quinto describe las actividades de los tontos. Tovar utiliza el término "babosadas".
La contraparte mexicana de the real McCoy depende mucho de la
forma-ción y crianza de la persona que lo dijo. Pero probablemente sería alguna de las siguientes: "el mero mero", "el de a de veras", "el mero chingón", "el fetén"; o, si la persona tiene alguna influencia española en su educación (recuerdese la emigra-ción de maestros españoles a México después de la Guerra Civil española), el equivalente sería "la madre del cordero". Una traducción literal de estos términos tendría que ser:
El mero mero: The mere mere
El de a de veras: The true one
El más chingón: The best fucker
El fetén: The original article
La madre del cordero: The lamb's mother
The real McCoy no está tan mal, después de todo. (Tovar utiliza "el mero
chingón", es decir,the real fucker.)
---CITAS:
(1) En Daniel Noel,Seeing Castaneda, op. cit., p.77.
(2) Richard de Mille,Castaneda's Journey, p. 14.
(3)Ibid, p. 110. (4)Ibid.,p. 149.. (5)Ibid., p. 206. (6)Ibid. (7)Ibid., p.90. (8)Ibid., p. 91.
(9) Los libros de Taisha Abelar,The Sorcerer's Crossing, Viking Penguin, 1992 [edición en español:Donde cruzan los brujos, Gaia, Madrid. 1994] y Florinda Donner (Being in Dreaming, Harper, San Francisco, 1991), que describen cuando ambas estudiaron con don Juan, proporcionan prueba adicional de su existencia. Ade-más, Donner menciona en la p. 173 de su obra, que en la casa de Castaneda vio "dos archiveros metálicos en donde guardaba sus notas de campo".