Cuba en la estrategia de la política exterior carrancista.
A Frank. Mi comandante Barrios. Porque me has enseñado a vivir un día atrás del otro,
a dejar de vivir como si fuéramos eternos y a disfrutar de lo que hoy tenemos y podemos compartir. Con amor, de tu princesa vampira.
A la memoria de mi abuelo Fernando, de quien aprendí a ser feliz con lo que tengo y a no dudar nunca de mis capacidades. Te extraño mucho. Indra.
2 Índice
Introducción. 4
Capítulo I
Cuba, punto estratégico en el
circuito transitario de armamento. 19
La Habana: destino de los revolucionarios
contrarios a Victoriano Huerta. 19
La lucha por la legalidad y el reconocimiento. 27
El levantamiento del embargo de armas. 30
Cuba en el circuito transitario de
pertrechos para los constitucionalistas. 34
La invasión norteamericana y la triangulación de pertrechos. 42
Capítulo II
Cuba, atalaya de México en el Caribe. 49
El constitucionalismo se hace cargo de la
representación mexicana en Cuba. 49
Las razones constitucionalistas en la
búsqueda del reconocimiento de gobierno. 52
La labor del representante constitucionalista en la isla. 57
Cuba, puesto de vigilancia constitucionalista
ante la contrarrevolución “pacifista”. 59
Cuba, barrera de contención ante los planes
contrarrevolucionarios de “reconquista yucateca”. 66
Cuba, espacio de intermediación entre
los constitucionalistas y los Estados Unidos. 71
3 Capítulo III
Cuba, bastión del gobierno
constitucionalista en el Golfo de México. 82
El reto constitucionalista: ser el
gobierno reconocido de factoen Cuba. 83
Gobierno reconocido, las ventajas
esperadas y los beneficios reales. 86
El escenario cambia, la invasión militar estadunidense a México
y la inestabilidad del gobierno de Venustiano Carranza. 94
Cuba en la búsqueda constitucionalista de la
estabilidad y el control territorial en México. 96
Cuba y la región del Golfo de México:
escenario alterno de la primera guerra mundial. 108
Capítulo IV
Cuba, instrumento de negociación para el
gobierno mexicano ante la presión estadunidense. 115
México, entre los Estados Unidos y Alemania. 117
Relevancia geoestratégica de Cuba, del Golfo de México y del Caribe. 120
Cuba, nuevos intentos de intermediación en el marco de la gran guerra. 123
Nuevo intento de Venustiano Carranza por obtener un empréstito. 127
La reconciliación, inminente tarea para
recomponer las relaciones internacionales. 132
Restitución de la imagen de México en el exterior. 146
Labor de la representación carrancista en Cuba. 150
Conclusiones. 154
Fuentes. 161
4
Introducción
El tema de este trabajo es el papel de Cuba dentro de la política exterior
constitucionalista. Específicamente, el proceso de incorporación de Cuba como un
elemento estratégico dentro de la política exterior de la facción carrancista, política
que defino como el conjunto de acciones, decisiones, posiciones y actitudes que
dicha facción implementó en sus actividades y relaciones allende las fronteras con
el objetivo de obtener y, más tarde, afianzar su poder al interior del país.
En una investigación anterior realicé un primer acercamiento al tema, en
donde el punto central fue describir algunas de las acciones que los
representantes carrancistas llevaron a cabo en la isla y cómo se dio el retiro de
Alberto Franco, uno de sus diplomáticos, de La Habana. Ese estudio me ayudó a
comprender el vínculo que surgió entre las condiciones al interior del país y las
actividades que se realizaron hacia el exterior.1 El presente tema de investigación
se distingue de aquél en tanto que ahora me interesa explicar el porqué de esas
acciones y analizar la forma en que el espacio insular de Cuba fue capitalizado por
el carrancismo para obtener ciertos fines de su política exterior.
A continuación desarrollo el contexto histórico en el que se desenvuelve el
tema de investigación que propongo, para explicar el objeto de estudio. Considero
necesario dividir en etapas y fases que componen un mismo proceso histórico,
como en seguida explicaré, para facilitar el análisis de la investigación.
La gesta revolucionaria iniciada en la primera década del siglo XX, tomó un
giro diferente en 1913. En febrero de ese año Francisco I. Madero, el adalid del
movimiento, sucesor de Díaz en la presidencia, sufrió un golpe militar propiciado
por Victoriano Huerta, un general veterano del antiguo ejército federal. Tal acto fue
instigado por la ola contrarrevolucionaria que pretendía reinstaurar el orden
político que en nuestro país había existido hasta la renuncia de Díaz a la primera
magistratura.
1
5
Esta situación provocó nuevas tensiones en el ambiente político nacional. Al
norte del país comenzó a gestarse una nueva corriente que aglutinó a diversas
fuerzas revolucionarias que habían apoyado la lucha maderista y que se oponían
al nuevo gobierno. Este movimiento fue puesto en marcha por el entonces
gobernador de Coahuila, Venustiano Carranza. Después de desconocer al
presidente golpista, el coahuilense convocó a todos aquellos que no estuvieran de
acuerdo con el nuevo régimen a unirse a su causa para derrotar a dicho gobierno.
Debido a que Huerta había derrocado al presidente constitucional de
México, violentando los cauces legales del país, Carranza definió como objetivo de
su movimiento la búsqueda de la reinstauración del orden constitucional
establecido en la nación en 1857. Por tal razón, al ejército y a la corriente
organizados para ese efecto se les conoce como constitucionalistas.
Ese sería tan sólo el principio de las varias batallas que dicha corriente
libraría hasta 1920. Su evolución se puede dividir en cuatro fases: 1) la lucha en
contra de Huerta de 1913 a agosto de 1914; 2) la derrota de éste y la división,
junto con el consecuente enfrentamiento entre facciones revolucionarias, hasta
que los constitucionalistas obtuvieron el reconocimiento de gobierno de facto por
parte de la comunidad internacional a finales de 1915; 3) a partir de ese momento
inició el gobierno constitucionalista, el cual terminó cuando el periodo de la
presidencia constitucional de Venustiano Carranza se estableció en 1917; 4) lo
que abrió paso a la última fase que concluyó violentamente con su asesinato en
mayo de 1920.
Las cuatro fases mencionadas estuvieron inmersas en dos etapas
específicas para la lucha constitucionalista. La primera de ellas corre desde su
inicio en febrero de 1913 hasta octubre de 1915, tiempo en el que, después de
vencer a Huerta y a las otras facciones revolucionarias, los partidarios de
Carranza lograron el reconocimiento de facto. Así se da el comienzo de la
segunda, cuyo desenlace se daría con la muerte del Primer Jefe en mayo de 1920
y se caracterizaría por el ejercicio del gobierno constitucionalista, al principio de
6
manera no convencional y, más tarde, ya avalado por la carta magna de nuestro
país.
Identificar estos dos periodos permite observar que los intereses de la
corriente constitucionalista se estructuraron en función de dos grandes fines. La
búsqueda del poder fue la principal preocupación que aquejó a los carrancistas,
hasta que lo obtuvieron al vencer a sus opositores y con el reconocimiento de su
gobierno. Lo que dio paso al segundo, que sería el afianzamiento de su mandato.
Como se ha visto hasta aquí, el contexto nacional marcado por la
revolución, hizo que surgiera dicha facción y que se planteara tales objetivos, los
cuales no sólo tuvieron repercusiones dentro, sino también fuera de nuestro país.
Las primeras acciones constitucionalistas en materia diplomática estuvieron
encaminadas a lograr el triunfo de su facción sobre los otros grupos políticos, lo
cual delineó los aspectos preliminares de una política exterior, es decir, los
lineamientos y acciones seguidas fuera de las fronteras nacionales. Estos fueron
obtener el reconocimiento de su calidad de beligerantes y después el
reconocimiento de gobierno. Una vez conseguida la victoria, la consolidación de
su poder fue el fin que moldeó el ejercicio pleno de la política exterior carrancista,
la cual se pudo desarrollar al estar al frente de un gobierno en funciones. Durante
el tiempo en que la corriente constitucionalista estuvo en pie de lucha, la política
internacional que se planteó gravitó alrededor de cuatro postulados fundamentales
que fueron: la no intervención, la libre autodeterminación, la igualdad jurídica de
los Estados y el sometimiento de los extranjeros a las leyes del país en que
residan. Los que confluirían en la Doctrina Carranza delimitada en septiembre de
1918.
La consecución de los dos fines mencionados generaron ciertas
necesidades en el interior del país (como la obtención de pertrechos y armamento,
de información y de liquidez financiera, etc.) cuya solvencia requirió del despliegue
de ciertas tácticas y estrategias en el exterior. Como parte de esas estrategias,
sostengo que Cuba emergió como una pieza que coadyuvó a la ejecución de la
política exterior carrancista.
7
La presente investigación se abocará a estudiar cómo la facción
constitucionalista desarrolló una estrategia en la que incorporó a otro país, Cuba, y
lo utilizó2 para obtener ciertos beneficios para su causa, al momento de ejecutar
su política exterior con miras a obtener el poder en México y después afianzarlo.
Para tal efecto, los límites temporales del objeto de estudio de este trabajo van del
inicio del movimiento constitucionalista en febrero de 1913 a la conclusión del
gobierno carrancista con la muerte de Carranza en mayo de 1920.
La isla caribeña ha atraído la atención de México en varios momentos de su
historia. Las razones que apuntalan su relevancia durante el periodo que estudio
en este trabajo son: 1) su ubicación geográfica, estratégicamente localizada en la
entrada del Golfo de México; 2) la relación especial que mantenía con los Estados
Unidos, delimitada por la enmienda Platt, apéndice de la constitución cubana; 3) la
consolidación del poderío estadunidense en el Caribe que, después de vencer a
España en 1898 y de quedarse con sus posesiones en la región ( Cuba y Puerto
Rico), intervino en varios de los países (Santo Domingo,3 Haití, Nicaragua y
Panamá) y desplazó a otra de las potencias que tradicionalmente había acaparado
la región: Gran Bretaña; 4) el interés que Alemania tuvo para establecer bases
navales y estaciones carboneras tanto en el Caribe (donde ya estaban las
norteamericanas) como en México, derivado de la expansión económica que
experimentó en esa época; 5) la posición estratégica de la región una vez que la
Primera Guerra Mundial se desató, pues los alemanes tenían planes de instalar
bases para los submarinos en el Golfo de México previendo el inicio de una guerra
submarina ilimitada.
Tanto los artífices de la política exterior constitucionalista (Rafael Zubáran
Capmany, Isidro Fabela, Cándido Aguilar, Luis Cabrera o el mismo Carranza),
como los operadores diplomáticos mexicanos en la isla (Demetrio Bustamante,
Juan Zubáran, Salvador Martínez Alomía, Antonio Hernández Ferrer, Alberto
Franco, Heriberto Jara Corona, etc.), consideraron algunas de estas variables en
2
Tanto en los objetivos como en las hipótesis se explica cómo pienso que se utilizó a la isla. 3
8
diferentes momentos de la contienda revolucionaria en México para desarrollar
ciertas acciones que llevaron a capitalizar el espacio insular cubano como un
elemento estratégico de la política exterior constitucionalista.
Para elaborar esa política, los artífices recurrieron al diseño de tácticas y
estrategias de diversa índole –económica, política, social, etc.-, para lo cual
usaron diversos elementos e instrumentos. Mi intención es estudiar cómo fue
utilizada la isla de Cuba como uno de los instrumentos que conformaron el diseño
de una de esas estrategias. Este ejercicio me permitirá comprender cómo se
formuló la política exterior constitucionalista en su conjunto, ubicando a la isla
dentro de esa formulación. No estudiaré la política exterior carrancista hacia la
mayor de las Antillas, sino cómo fue incorporada ésta dentro del planeamiento4 de
la política exterior general del constitucionalismo.
Desde 1933 se instauró la elaboración de planes sexenales al inicio de
cada periodo de gobierno en México, ahora llamados planes nacionales de
desarrollo, en dichos documentos se realiza la planificación de las políticas
estatales que el gobierno federal debe llevar a cabo, entre ellas la política exterior.
Esta práctica generó la percepción de que en la etapa revolucionaria de nuestro
país no hubo una política exterior como tal, pues se afirma que “La política
internacional de la Revolución se forjaba al calor de los acontecimientos”5 y que
“aunque la política internacional del Constitucionalismo no haya sido formulada
previamente; es decir, antes de que estallara la Revolución, se encontraba en
estado de somnolencia.”6
Para evitar confusiones habría que señalar que, aunque no fue planificada,
sí hubo una política exterior planeada por los constitucionalistas. En este trabajo, a
través del estudio del caso de Cuba, utilizada como un instrumento estratégico,
4
En función de clarificar lo que aquí se explica, es necesario diferenciar entre planeamiento y planificación, el primero se define como la “acción y efecto de planear (trazar un plan)”, mientras el segundo se define como “acción y efecto de planificar. Plan general, metódicamente organizado y frecuentemente de gran amplitud, para obtener un objetivo determinado, tal como el desarrollo armónico de una ciudad, el desarrollo económico, la investigación científica, el funcionamiento de una industria, etc.” Real, Diccionario, 2001, pp. 1778 y 1779.
5
Luquin, Política, 1957, p. 4. 6
9
quiero mostrar que las acciones y decisiones tomadas por los hombres del
constitucionalismo no fueron realizadas al vapor, ni fueron las respuestas
inmediatas a los sucesos que se iban presentando sin una reflexión adecuada. Al
contrario, sostengo que dichas acciones fueron meditadas y analizadas
concienzudamente, lo que permitió la formulación real de una política exterior,
aunque ésta no hubiera tenido una planificación previa.
Este estudio es relevante porque abordo un momento histórico que es
identificado como fundamental para el desarrollo de los principios de la política
internacional de México, pues se considera que es la etapa en la que se da la
articulación de los principios como un cuerpo doctrinario. Aunque éstos no son el
producto de un gobierno o un régimen determinado, sino que están enraizados
históricamente en una amplia tradición decimonónica que dio inicio desde el
momento mismo en que nació el México independiente y han perdurado hasta
nuestros días.7 Se reconoce que la valiosa aportación que el proceso
revolucionario de principios del siglo XX mexicano tuvo en este campo fue el
establecer la base en la cual se asentarían los fundamentos de la política exterior,
siendo el germen de un programa político de Estado en materia exterior.8 La
Doctrina Carranza es identificada como la columna vertebral de la política exterior,
7
El gobierno que en la actualidad preside Felipe Calderón señaló de manera clara y precisa en su Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012, que los principios que normarán su política exterior son los que tradicionalmente han guiado la política exterior mexicana, como se observa en el siguiente párrafo: “Para el Gobierno de la República, una política exterior responsable es una política firmemente asentada en los principios del derecho internacional que consagra la Constitución. La autodeterminación de los pueblos, la no intervención, la solución pacífica de controversias, la proscripción de la amenaza o el uso de la fuerza en las relaciones internacionales, la igualdad jurídica de los Estados, la cooperación internacional para el desarrollo, y la lucha por la paz y la seguridad internacionales son principios que identifican a la política exterior de nuestro país y coinciden, uno a uno, con los de la Organización de las Naciones Unidas. Estos principios han sido, y continuarán siendo, una guía para la política exterior mexicana.” En: http://pnd.calderon.presidencia.gob.mx/index.php?page=la-politica-exterior-palanca-del-desarrollo-nacional
8
Al respecto, Ana Covarrubias nos dice: “Como cuerpo doctrinario, la política de principios empezó a definirse a principios del siglo XX. La Doctrina Carranza, como lo demuestra Pablo Yankelevich en su contribución a este volumen, fue pieza central de la diplomacia revolucionaria y, de esta forma, se convirtió también en elemento constitutivo del lenguaje de la diplomacia de los gobiernos posrevolucionarios. Baste recordar aquí que la doctrina identificó la igualdad de los Estados y la no intervención como directrices de la política internacional de México.” En: Covarrubias “Principios”, 2006, p. 390.
10
cuyos postulados han guiado la política internacional de nuestro país. Aun cuando
se ha hecho referencia anteriormente al desenvolvimiento de los principios, en
donde se menciona la contribución de Carranza y su doctrina como parte medular
de la política exterior, poco se ha abordado sobre la forma en que la facción
constitucionalista conformó su política exterior. La manera en la que la llevó a
cabo, los fines que perseguía, los objetivos planteados y las estrategias que se
realizaron para su consecución son temas aún por explorar. En estas páginas me
ocupo de estudiar un caso concreto, por esa razón, no me detengo en el análisis
de cada uno de los lineamientos contenidos en la Doctrina Carranza pues el
objetivo es analizar las acciones exteriores que se llevaron a cabo en un espacio
específico, Cuba, cuya ejecución estuvo estrechamente relacionada con los
sucesos que la facción constitucionalista enfrentó al interior del país.
Si bien, no se duda del importante legado doctrinario carrancista en materia
internacional, lo cierto es que la práctica política que esta corriente revolucionaria
desarrolló en cuestiones internacionales que a la postre tendrían como resultado
la formulación de la doctrina del Primer Jefe, es un estudio pendiente. Las
acciones diplomáticas de los constitucionalistas han sido enumeradas en el
pasado. A pesar de ello, el énfasis debe ponerse sobre todo en el modo en el que
dicha facción logró articular una política hacia el exterior, siendo uno de los
elementos que la llevarían a ser la corriente que finalmente llegó al poder y venció
a las demás. Esa es una investigación de mayor amplitud que pretendo realizar en
el futuro.
Estado de la cuestión
Historiográficamente, las relaciones internacionales durante la revolución
mexicana han sido estudiadas desde tres perspectivas. La primera inició desde el
momento mismo en que el conflicto estaba en desarrollo y el régimen que surgió
de éste continuó con esa línea. El objetivo era difundir y promocionar la labor que
el gobierno revolucionario realizó en materia exterior como una forma de legitimar
11
su causa al defender la soberanía y la independencia de nuestro país ante los
embates de las grandes potencias.9
Otra veta abordó las acciones realizadas por éstas últimas precisamente
para explicar la manera en que habían incidido en el origen, la evolución y el
desenlace del conflicto armado. La intención de estos estudios era analizar, desde
una posición más crítica, la forma en que el proceso revolucionario sufrió
intervenciones y estuvo sujeto a fuertes presiones internacionales difíciles de
soslayar. Situaciones a las que las diferentes facciones estuvieron expuestas,
frente a las cuales tuvieron que actuar de uno u otro determinado modo. Este tipo
de trabajos nos muestra cómo los grupos de interés en México han tenido que
negociar con otros grupos extranjeros y políticos de diversos países para
afianzarse en el poder.10
Finalmente, existen investigaciones que se han ocupado de estudiar las
relaciones internacionales de nuestro país en el mismo periodo, pero poniendo
énfasis en dos regiones cuyos países no figuran como potencias, a saber, América
Latina y el Caribe. Algunos de estos estudios se han concentrado en discernir cuál
fue la política exterior que México puso en marcha hacia Sudamérica y qué
mecanismos e instrumentos utilizó para tal efecto. En este aspecto, se resalta la
estrategia que el gobierno revolucionario impulsó al enviar representantes
reconocidos por su capacidad artística e intelectual, con el propósito de reconstruir
la deteriorada imagen que el país tenía por encontrarse en una situación de guerra
constante. Esto coadyuvó para que se comenzara a percibir la emergencia de una
“República de letras” asentada en una nueva tradición revolucionaria en México.11
Otros trabajos han elegido como escenario a un país caribeño, Cuba. En ellos el
papel protagónico lo ha tenido el exilio de mexicanos pertenecientes a diversas
élites, que escogieron a la isla como lugar de residencia. Este tipo de obras nos
9
Alducin, Revolución, 1916. Labor, 1918. Cabrera, Herencia, 1920. Fabela, Política, 1979. Fabela, Historia, 1985. Algunos, 1960. Gordillo, Revolución, 1982. Luquin, Política, 1957.
10
Durán, Guerra, 1985. Katz, Guerra, 1998. Ulloa, Revolución, 1976. Meyer, Majestad, 1991. Py, Francia, 1991.
11
12
muestra el panorama general que se configuró a partir de los connacionales que,
al huir del nuevo estado de cosas en nuestra nación, decidieron, por elección o por
necesidad, establecerse en la Mayor de las Antillas. Su objetivo es explicar
quiénes y porqué se fueron, qué actividades realizaron y si éstas estaban
encaminadas a derrocar a las nuevas autoridades revolucionarias.12
A pesar de que la revolución mexicana ha sido objeto de una amplia e
incesante historiografía desarrollada desde diversos enfoques,13 el aspecto
internacional poco ha ahondado en la forma en que una de las facciones incorporó
a otro país dentro de una de sus estrategias de política exterior. Más aún, no se ha
puesto énfasis en cómo la corriente constitucionalista utilizó a un país pequeño
como Cuba, que no es una potencia, para obtener beneficios tendientes a
consolidar una forma de gobierno bajo su poder en México. Esto originado por su
ubicación geográfica, que osciló desde usarla como una especie de estación de
transferencia para la adquisición del armamento necesario para la guerra, como
una atalaya desde donde podía vigilar las acciones de sus enemigos, así como
una vía de comunicación con las naciones europeas, y como recurso para lograr
mejores ventajas en sus relaciones con otros Estados. Todas estas acciones
fueron realizadas por la facción carrancista con el fin de afianzar su poder.14
La intención de estudiar el caso de Cuba como un componente de la
política exterior carrancista obedece al deseo de explicar las cuestiones
planteadas líneas más arriba. Así como también para analizar en qué medida la
inclusión de dicho país en la elaboración de una estrategia en materia exterior
actuó como un elemento que incidiera en la obtención de beneficios por parte de
la facción constitucionalista. Aunada a su situación geográfica, de igual manera
me ocuparé de discernir si la relación especial que la Gran Antilla mantenía con
los Estados Unidos de América tuvo cierto peso relativo o fue considerada por la
corriente constitucionalista para el diseño de su estrategia.
12
Argüelles, Temas, 1989. Guerra, “Contrapunteo”, 2005. Martínez, “Cuba”, 2005. Pérez, “Exilio”, 2008. González, “Intelectuales”, 2009.
13
Véase el trabajo de Barrón, Historias, 2004. 14
13
Por la importancia que tuvo en el plano internacional y la consecuente
influencia en la revolución mexicana, es imposible obviar un acontecimiento
histórico como la primera guerra mundial. Al no ser el objetivo primordial de esta
investigación, explicar las causas, la evolución y el desenlace del conflicto bélico
no será desarrollado. Sin embargo, por los intereses que las grandes potencias
implicadas tenían en México y la vecindad de nuestro país con uno de los
beligerantes en el diferendo –la Unión Americana- el influjo que tal hecho tuvo en
el escenario nacional deberá ser dilucidado. Sobre todo, el análisis estará
encaminado a comprender cómo el grupo carrancista, en el marco de la guerra
internacional, utilizó a Cuba dentro de un plan tendiente a conseguir ventajas en
sus negociaciones con los Estados Unidos y con Alemania.
Este es un ejercicio que debe entenderse como un análisis de política
exterior, en donde se abordarán los mecanismos usados para la formulación de
ésta. En este sentido, las relaciones mexicano-cubanas son un tema aparte que
sólo será considerado en la medida en que hayan respondido o no a los fines de la
conformación de la política exterior carrancista.
El objetivo central de esta investigación es analizar el proceso de
incorporación de Cuba dentro de una de las estrategias de la política exterior
constitucionalista, para obtener el poder y, después, para afianzarlo.
Los objetivos particulares derivados del objetivo principal son: conocer si las
necesidades que el contexto nacional impuso a los constitucionalistas originó el
interés de estos por Cuba; estudiar si dicho interés se fue transformando conforme
las circunstancias cambiaban a la par de los requerimientos que la lucha
revolucionaria exigía; dilucidar si la inclusión de la isla en la elaboración de una
estrategia en materia exterior actuó como un elemento que incidiera en la
obtención de beneficios para el grupo político que lideró Venustiano Carranza;
explicar el porqué de la significación de Cuba para la política constitucionalista;
Elucidar si la facción constitucionalista poseía una concepción geopolítica al
incorporar a Cuba en sus estrategias.
14
De acuerdo con los objetivos planteados, las hipótesis que desarrollé como
base para la realización de mi trabajo fueron las siguientes:
Considero que la isla de Cuba adquirió un valor estratégico para el
movimiento revolucionario conocido como “constitucionalista” conforme éste inició
en 1913 y fue expandiéndose en el país en sus diferentes etapas. Creo que las
necesidades que la facción constitucionalista tuvo en el interior del país originaron
su interés en Cuba. Al darse cuenta de ello, incorporó a la isla como otro de los
elementos para elaborar una estrategia hacia el exterior y poder solventar así
requerimientos en el interior.
Desde esta perspectiva, sostengo que ese interés ya no desapareció si no
al contrario, que la forma en que se integró a Cuba dentro de una de las tácticas
en materia exterior varió de acuerdo a cada una de las fases por las que atravesó
la corriente constitucionalista en la lucha revolucionaria, de las que ya hice
mención, y al desenvolvimiento de la Primera Guerra Mundial, que también influyó.
Es decir, cumplió una función tanto en los objetivos hacia el interior como en la
actitud o posición internacional del gobierno carrancista.
De acuerdo con el desarrollo de la lucha revolucionaria, considero que los
carrancistas obtuvieron beneficios para su causa, los cuales se derivaron de las
diversas formas en que utilizaron el espacio geográfico cubano, tales como:
- Un lugar de transferencia en el circuito transitario de armamento y
pertrechos.
- La atalaya desde donde se podía mantener vigilados a los
movimientos enemigos.
- Un lugar desde donde los representantes constitucionalistas
podían obtener ventajas para su causa.
- Una vía de comunicación entre nuestro país y las potencias
europeas en el contexto de la Primera Guerra Mundial.
México fue objeto de rumores, de conspiraciones y de fuertes presiones
internacionales cuando se desarrollaba la Gran Guerra, por haber sido señalado
15
como un potencial aliado del gobierno alemán. Esta situación se agravó cuando el
poderoso vecino del norte inició su participación en dicha conflagración mundial en
abril de 1917. Para entonces la región del Caribe como punto estratégico podía
ser la base para desatar o, si no, para profundizar la guerra submarina ilimitada
que Alemania planeaba realizar. Teniendo Cuba una posición privilegiada en el
mar Caribe y por su vinculación especial con los Estados Unidos, considero que
los constitucionalistas no perdieron la oportunidad de utilizar la relación que
mantenían con la isla como un medio de negociación con las grandes potencias.
Es decir, dentro de la disputa por el mantenimiento o la modificación del esquema
de equilibrio de poder entre los países beligerantes, Carranza y sus partidarios
intentaron utilizar como un instrumento de negociación su relación con la isla,
esperando que ello redundara en beneficio de sus objetivos y de su causa.
Finalmente, opino que desde su inicio en 1913 hasta la muerte del Primer
Jefe en 1920, la facción constitucionalista actuó de acuerdo a una concepción
geopolítica. Pues creo que su interés por Cuba estuvo marcado por los beneficios
políticos que pudieran obtener de su ubicación geográfica.
El planteamiento metodológico de la investigación se abordó desde un
enfoque histórico, no sólo pretendo explicar qué fue lo que pasó, sino también
cómo sucedió, para analizar porqué se dio de una determinada manera. Este
trabajo se inscribe en la historia de la política exterior de México. En ese sentido
haré uso de las herramientas de análisis de política exterior. Tradicionalmente ésta
ha sido entendida como el conjunto de posiciones, actitudes, decisiones y
acciones que un Estado asume hacia fuera de sus fronteras nacionales, con el fin
de perseguir objetivos específicos, encaminados a impulsar o promover los
intereses de su país.
Sin embargo, a lo largo de la historia, en la dinámica internacional se han
desarrollado diversos actores que pueden llegar a formular políticas exteriores, sin
que necesariamente ésta se limite al Estado. A través de este estudio demuestro
que la revolución mexicana es una etapa en la historia de nuestro país en la que
diferentes grupos políticamente autónomos, llevaron a cabo acciones hacia el
16
exterior para ser reconocidos por la comunidad internacional como gobierno, con
la suficiente capacidad para poder formar un nuevo Estado nacional. De esa
manera, planteo que no sólo en épocas actuales la política exterior puede ser
desarrollada y ejecutada por actores internacionales distintos al Estado, como
estudios recientes lo han dejado asentado, dando como ejemplo el caso de la
Unión Europea, que es un conglomerado de países, quienes de manera libre y
voluntaria, decidieron unirse para la elaboración de sus políticas (económica,
internacional, social, etc.). 15
En el estudio de las Relaciones Internacionales, la noción de política
exterior se ha modificado en épocas recientes ante ese tipo de nuevos actores,
definiéndose actualmente como la suma de acciones y/o relaciones exteriores que
son conducidas de manera oficial por un actor independiente en el plano de las
relaciones internacionales.16 Aún cuando en la disciplina de las Relaciones
Internacionales se considerara anteriormente al Estado como el único ente con la
capacidad de detentar la formulación y ejecución de la política exterior, no quiere
decir que no se hayan dado hechos históricos en los que otros actores
internacionales distintos al Estado hayan ejecutado políticas exteriores.
Por lo tanto, y quiero insistir en ello, defino la política exterior como el
conjunto de posicionamientos, actitudes, decisiones y acciones que un actor
políticamente autónomo asume oficial o extraoficialmente fuera de las fronteras de
su nación o entidad política, con el fin de perseguir objetivos específicos,
encaminados a impulsar o promover sus intereses dentro de un contexto dinámico
del país o de la entidad política a la que pertenezca. La característica que
distingue a la política exterior es la vinculación indisoluble que mantiene con la
política interior, por eso, al realizar el análisis de política exterior, no sólo se debe
considerar el conjunto de expresiones que se manifiesten en las actividades
externas, es muy importante también no perder de vista cómo se relacionan con lo
15
Hill, Changing, 2003, p. 3. 16
17
que sucede al interior del país o la entidad política en cuestión. En este trabajo
utilizo esta noción de política exterior porque ser más amplia.
Con esta herramienta de análisis estudio un periodo histórico en México en
el que no existe un Estado mexicano como tal, sino que es un momento en el que
se está dando la reformulación de éste. Por un lado estaba Huerta que buscaba
afianzar su régimen y no había sido plenamente reconocido por la comunidad
internacional, por otro lado estaban las diversas corrientes revolucionarias. Todas
ellas, en un momento dado, buscaron la legitimidad de su lucha a través del
reconocimiento internacional. Muestro también que un grupo revolucionario
específico: el constitucionalista, ejecutó acciones en el exterior que estuvieron
estrechamente vinculadas con las condiciones al interior del país.
La investigación está organizada en cuatro capítulos, en el primero de ellos
explico cómo la isla de Cuba emergió como un punto de apoyo para la causa
constitucionalista. Analizo cómo fue considerada como una estación de
transferencia en el circuito transitario de pertrechos para los constitucionalistas y la
manera en que esa situación influyó para que el Primer Jefe pudiera utilizar el
espacio cubano como un puesto de avanzada para obtener el reconocimiento de
beligerancia para su facción.
En el segundo capítulo explico cuál fue el interés de obtener el
reconocimiento de gobierno de facto para la corriente constitucionalista. En este
sentido, dilucido la relevancia de ser reconocidos y su relación con los objetivos
que el constitucionalismo tuvo al interior del país. Asimismo, analizo la forma en
que el sureste mexicano y la región del Golfo de México adquirieron trascendencia
geopolítica para la lucha revolucionaria.
En el capítulo tres analizo cuál fue la misión de los representantes
diplomáticos en la isla una vez que Carranza obtuvo el reconocimiento de
gobierno de facto. Explico las acciones que realizaron para desactivar a los
movimientos enemigos de los carrancistas. Por último, dilucido el contexto en el
que se desarrolló la representación mexicana en Cuba una vez que tanto ésta
como Estados Unidos ingresaron en la Primera Guerra Mundial.
18
En el capítulo cuatro analizo cómo el gobierno mexicano utilizó a Cuba
como un instrumento de negociación, detallo las condiciones en que se dieron
tanto el retiro de la representación diplomática de México en la isla como la
posterior reconciliación entre el gobierno mexicano y el cubano y dilucido cuáles
fueron los fines de la política exterior carrancista al realizar estas acciones
diplomáticas.
Las fuentes utilizadas para esta investigación fueron:
Los expedientes personales de los representantes mexicanos en la isla y de
los agentes cubanos en México, así como diversa correspondencia relativa a mi
objeto de estudio en el Archivo Histórico Genaro Estrada de la Secretaría de
Relaciones Exteriores.
Los documentos relativos a los agentes mexicanos en Cuba y la relación
mexicano-cubana en el Ramo Revolución Mexicana en el Archivo Histórico de la
Secretaría de la Defensa Nacional.
La correspondencia y la documentación relativa a Cuba y a los
representantes y las personas que se vincularon con la relación mexicano-cubana
en el Archivo del Primer Jefe del Ejército Constitucionalista del Centro de Estudios
de Historia de México, Carso.
Los manuscritos de William Buckley, referentes al embargo de armas
levantado por los Estados Unidos en contra de México, ocasionado por el conflicto
revolucionario, que resguarda la Colección Latinoamericana Nettie Lee Benson.
La correspondencia cruzada entre el presidente de los Estados Unidos,
Woodrow Wilson y el secretario de Estado, William Jennings Bryan, los
documentos confidenciales de Robert Lansing, quien sustituyó a Bryan en la
Secretaría de Estado, y los reportes consulares y diplomáticos de los
representantes de los Estados Unidos en Cuba, de los Archivos Nacionales de los
Estados Unidos.
Al final de la investigación se presentan las conclusiones resultado de este
análisis y la bibliografía citada.
19 Capítulo I
Cuba, punto estratégico en el circuito transitario de armamento.
En este capítulo estableceré cómo la isla de Cuba fue articulada a la causa
constitucionalista. Detallaré cómo surgió la organización de los mexicanos
exiliados en la isla, qué funciones se realizaron en ella y cómo se sumó a los
esfuerzos del Primer Jefe por aglutinar bajo su mando a las fuerzas
revolucionarias que a la postre conformaron al movimiento constitucionalista.
Expondré los retos que enfrentaron y los objetivos que se plantearon para
alcanzar un fin, que era derrotar a Huerta y restablecer la legalidad en México. En
seguida delimitaré las actividades que se realizaron en Cuba y cómo estas
respondieron a las necesidades de la revolución constitucionalista. Para ello
explico cuál era el contexto nacional frente a los Estados Unidos, que hizo que se
pensara en el espacio insular como una alternativa para llevar a cabo algunos
objetivos de Carranza y su movimiento. Explicaré cómo esos hechos manifiestan
una política exterior activa desarrollada por la facción constitucionalista.
La Habana: destino de los revolucionarios contrarios a Victoriano Huerta.
El panorama que se le presentó a Huerta al asumir el poder ejecutivo, no fue de
una tranquila y mansa aceptación en el país. A partir de ese momento y durante
todo el mes de marzo se registró una intensa actividad revolucionaria, sobre todo
al norte de la república, en Sonora, Chihuahua, Durango, Zacatecas, Michoacán,
Jalisco, Nuevo León y Tamaulipas. Sin embargo, cada estado se organizó y dirigió
su movimiento independiente de los otros estados. Fue Carranza, al elaborar y
promulgar el Plan de Guadalupe el día 26 de marzo,1 quien dio el primer paso
1
20
para aglutinar a todos los levantados en un solo ejército. Se puede decir que el
Plan fue la convocatoria y el acuerdo de cooperación firmado por los
representantes de Coahuila, Sonora y Chihuahua en abril, fue la aceptación de los
puntos contenidos en el Plan como la base de operación para la lucha.2 De esa
manera, Venustiano Carranza fue reconocido como Primer Jefe de los
revolucionarios aglutinados en el Ejército Constitucionalista. Así comenzó a
articularse la lucha de una manera más organizada y con una cabeza visible y
definida.
En el Plan, Carranza convocó a todas las fuerzas revolucionarias, militares
y civiles, interesadas en la lucha por el restablecimiento del orden constitucional
del país. Tanto a los militares que habían formado parte del ejército revolucionario
que combatió durante la fase armada del movimiento maderista como a los
efectivos castrenses del antiguo ejército federal que decidieran no sostener el
golpe militar de Huerta y a todo ciudadano mexicano.
El objetivo central era derrocar a Huerta, así que a partir de ese momento
las principales preocupaciones del Primer Jefe fueron: dirigir el avance militar, el
cual dependía de factores como la organización de la logística militar, la
adquisición de recursos, de armas y pertrechos y; obtener el reconocimiento de su
movimiento como una fuerza beligerante.
Paralelamente, al tomar el poder el general Victoriano Huerta, fueron
muchos los mexicanos que, huyendo por su vida, se refugiaron en Cuba. Esto se
explica en gran medida por la cercanía que guarda la isla respecto a nuestras
costas orientales. Esa misma ubicación privilegiada la hacía ser la puerta de
entrada y de salida tanto para Europa como para los Estados Unidos. Puesto que
en ese momento las comunicaciones terrestres resultaban de muy difícil acceso y
las vías férreas eran objeto de constantes sabotajes, la transportación marítima
general golpista, además se le dio el nombramiento de Primer Jefe del Ejército Constitucionalista y como encargado del Poder Ejecutivo al ocupar la ciudad de México. Barrón, Carranza, 2009, p. 183, en esta página se encuentra la reproducción facsimilar del Plan de Guadalupe, firmado por Venustiano Carranza.
2
21
fue el medio idóneo si de salvar la vida se trataba. Existen varios testimonios
sobre este tipo de escapatoria,3 otro se derivaría de la actitud norteamericana.
La política de los Estados Unidos fue contraria a brindar asilo o refugio en
sus consulados a los perseguidos, en algunos casos permitió que los maderistas
se refugiaran temporalmente en sus barcos. El secretario de Estado
norteamericano, William Jennings Bryan, afirmó que si a veces accedían a esto
último era por razones humanitarias. Tal fue el caso de Gabriel Gavira y Ramón
Rosales.4 La actitud de Estados Unidos hacia el movimiento revolucionario fue
más allá de estas acciones, como mostraré más adelante, baste decir aquí que las
autoridades norteamericanas preferían no resguardar por mucho tiempo a los
mexicanos en sus embarcaciones. La acción que tomaron en algunos casos de los
que se tiene conocimiento, fue que los trasladaron a La Habana. Esa suerte
corrieron los tíos de Madero, Antonio de la Paz Guerra, Santos Mora, Andrés y
Leandro Aguilar, incluso Félix Díaz se beneficiaría de esta situación.5 Así que el
traslado a La Habana de refugiados mexicanos en barcos de la marina
norteamericana fue otra de las formas en que se dio el exilio de varios de nuestros
compatriotas en Cuba.
En Cuba, muchos de ellos decidieron organizarse. Un grupo creó la llamada
“Junta Constitucionalista del Movimiento Restaurador” (en adelante Junta) en el
mes de abril de 1913. En el acta de conformación, además de dejar asentada su
creación y otorgar nombramientos a diferentes personajes que la integraron,6 se
establecieron varios de los lineamientos que la guiarían.7 Entre ellos se menciona
su vinculación a otra junta establecida en Ojinaga, Chihuahua, para intentar
3
Ossorio, Balance, 1981, p. 22. 4
Ulloa, Revolución, 1976, p. 126. 5
Berta Ulloa no menciona si ocurrió lo mismo con Gabriel Gavira y Ramón Rosales, pero es probable ya que se tiene noticia de que Gavira estuvo en La Habana y formó parte de la Junta Revolucionaria que ahí se formó, como se verá más adelante. Ibid., p. 126.
6
Los nombramientos fueron los siguientes: Presidente: Demetrio Bustamante, secretario: Arturo Lazo de la Vega, Vocales: Juan Sánchez Azcona, Mario Vázquez, Alfredo Rodríguez, David Berlanga, Juan Mérigo, Guillermo Carricarte, Álvaro Pruneda (hijo), Juan Sánchez Azcona (hijo), Enrique Baig, Teodomiro L. Vargas, Luis Ortiz, Gabriel Gavira, Ignacio Pantaleón Mendoza y Dámaso Antolín. Breceda, México, 1985, t. I, p. 472.
7
22
allegarse recursos por ese medio. También, para tratar de colaborar con ella en lo
que se refería a la organización de expediciones y en la compra de armas y
parque.8 Para ello estudiarían los elementos con los que contaban en la isla.9
Demetrio Bustamante, del que no se sabe mayor información, fue
designado presidente de la Junta de La Habana y, más tarde, nombrado también
como Agente Comercial en la misma por Carranza.10 Durante su gestión realizó
varias actividades. Se encargó de informar sobre el esfuerzo que algunos de los
mexicanos exiliados hicieron por contactar a la junta para organizarse y apoyar al
movimiento revolucionario en México. El presidente de la junta se mostró
preocupado por obtener ingresos monetarios para que la junta pudiera funcionar.
Por ejemplo, en una de sus misivas afirmaba que Antonio Elozua, otro mexicano
que estuvo en la isla, había partido a Nueva York para de ahí, trasladarse a
México tanto para hablar con Carranza como para realizar las operaciones
necesarias para vender sus propiedades. Bustamante confiaba que con esos
ingresos Elozua podría dotar de recursos a la revolución, pues afirmaba que éste
le había ofrecido enviarle parte de esos recursos a la junta que él presidía al ver la
carestía en la que se encontraba. Incluso menciona que, de llevarse a cabo dicha
operación, la cantidad de 100,000 dólares serían para la causa. 11
El presidente de la Junta también le solicitó recursos a Matías C. García,
integrante de la junta revolucionaria de El Paso, Texas, quien a su vez le sugirió a
Carranza en un comunicado, que le enviara dinero a Bustamante, pues le
8
Ibid., p. 471. 9
La forma de organización de la junta y la manera de contactar a la junta de Chihuahua puede verse en: Ibid., pp. 470-473, y en: Labardini, “Régimen”, 2007, pp. 34-35.
10
Venustiano Carranza a Demetrio Bustamante, Piedras Negras, 30 de mayo de 1913, Archivo del Primer Jefe del Ejército Constitucionalista del Centro de Estudios de Historia de México, CARSO (en adelante APJEC/CEHM/CARSO), Fondo XXI, Carpeta 3, Legajo 308, Doc. 1.
11
Demetrio Bustamante a Matías C. García, La Habana, 6 de mayo de 1913, APJEC/CEHM/CARSO, Fondo XXI, Carpeta 2, Legajo 126, Doc. 1. y Demetrio Bustamante a Venustiano Carranza, La Habana, 8 de junio de 1913, APJEC/CEHM/CARSO, Fondo XXI, Carpeta 3, Legajo 414, Doc. 1.
23
parecían importantes los trabajos que se estaban haciendo desde Cuba a favor de
la causa.12
El hecho de colaborar con la revolución constitucionalista cuando
comenzaba, proponiendo realizar actividades en las que consideraban como parte
de una estrategia su ubicación en la isla, indica que tuvieron una concepción del
espacio geográfico y de cómo utilizarlo en su beneficio para coadyuvar a derrotar y
derrocar a Huerta, que era el principal objetivo del levantamiento armado en esta
etapa.
La incipiente organización de algunos de los mexicanos exiliados en Cuba
permitió que el movimiento constitucionalista, desde sus inicios, desarrollara una
concepción geopolítica en la utilización del espacio insular cubano. Es decir,
gracias a que los connacionales asentados en la isla buscaron sumarse a los
esfuerzos de Carranza y unirse a su movimiento es que éste pudo tener una
presencia en la región, con el apoyo de los mexicanos refugiados la perspectiva
fue utilizar el territorio cubano como una plataforma desde donde se pudiera
ayudar a la causa a través de las siguientes acciones: conseguir armamento para
transportarlo a nuestro país y la organización de expediciones armadas para
iniciar un levantamiento revolucionario en la península yucateca y el sureste del
país.
Lo anterior se manifiesta en la correspondencia enviada desde la isla, en
diversos informes y cartas dirigidas tanto a Venustiano Carranza como a otras
juntas revolucionarias asentadas en territorio nacional. En ellas se comunicaban
cuestiones de relevancia tales como: el arribo a La Habana del gobernador del
Estado de Chiapas, Miguel Albores, quien le comunicó a Bustamante que contaba
con una fuerza de 1,500 hombres en su Estado con el armamento necesario para
alzarse, y que el ex-gobernador de Veracruz Leon Aillaud, quien de igual manera
se encontraba en la capital cubana, tenía organizado un movimiento armado
12
Matías C. García a Venustiano Carranza, El Paso, Texas, 15 de mayo de 1913, APJEC/CEHM/CARSO, Fondo XXI, Carpeta 2, Legajo 175, Doc. 1.
24
también en su Estado.13 Asimismo, el presidente de la Junta solicitó que se le
enviara un listado de las personas que dirigían el movimiento en Yucatán y
Campeche, además de insistir en la importancia de apoyar el movimiento de
Albores, pues pensaba que con ello la causa tendría “un tremendo impulso” al
atacar al ejército federal también desde el sureste y no sólo por el norte de
México.14
De igual manera, Matías C. García, desde El Paso, consideraba importante
que los constitucionalistas, por medio del posicionamiento de la junta
revolucionaria en La Habana, tuvieran acceso a la información sobre la situación
que prevalecía en el sureste de la república mexicana. Así se lo comunicó a
Carranza en una carta, en la que, como primer punto a tratar le menciona:
Incluyo a Ud. la correspondencia del Sr. Demetrio Bustamante Presidente de la Junta Constitucionalista, de La Habana, por juzgarla de suma importancia, esperando que llegue oportunamente para que quede Ud. enterado del estado que guarda por la parte Sur de nuestra República, el movimiento de que Ud. es digno Jefe Supremo.15
Además de Bustamante, quien le informaba a Carranza sobre todo lo que
pretendían hacer los mexicanos que se acercaban a él para colaborar con la
causa desde la isla, algunos de ellos también le escribían al Primer Jefe para
notificarle sobre las actividades que estaban realizando. Tal es el caso de Vicente
Segura, de Teodomiro L. Vargas o del mismo Miguel Albores.16
Este primer intento de organización que desde la isla realizaron algunos de
los mexicanos perseguidos por el régimen huertista, quizá no fue tan afortunado
como ellos, o los constitucionalistas en el norte del país, hubieran deseado debido
a varias complicaciones que no fueron tan sencillas de sortear.
13
Demetrio Bustamante a Matías C. García, La Habana, 6 de mayo de 1913, Archivo del Primer Jefe del Ejército Constitucionalista del Centro de Estudios de Historia de México, CARSO (antes CONDUMEX) (en adelante APJEC/CEHM/CARSO), Fondo XXI, Carpeta 2, Legajo 126, Doc. 1. 14
Demetrio Bustamante a Matías C. García, La Habana, 6 de mayo de 1913, APJEC/CEHM/CARSO, Fondo XXI, Carpeta 2, Legajo 126, Doc. 1.
15
Matías C. García a Venustiano Carranza, El Paso, Texas, 15 de mayo de 1913, APJEC/CEHM/CARSO, Fondo XXI, Carpeta 2, Legajo 175, Doc. 1.
16
Para ver con mayor amplitud las actividades de la junta de La Habana y los temas tratados en la correspondencia consultar: Labardini, “Régimen”, 2007, pp. 34-46.
25
La Junta carecía de recursos financieros que le ayudaran a apoyar
efectivamente los planes de obtención de armamento, de organizar expediciones y
de organización militar en los estados del sureste de la República. A diferencia de
los revolucionarios ubicados en México, quienes podían obtener financiamiento de
diversas formas al amparo de su territorio nacional (préstamos forzosos, saqueos,
o a través del apoyo de la población), los mexicanos en Cuba no podían más que
esperar a que desde su país les enviaran recursos pues su situación en la isla no
les permitía contar con ellos. Su situación era precaria, pues salieron de su nación
huyendo y para muchos de ellos la necesidad inmediata era allegarse ingresos
para su propia subsistencia.
Otro obstáculo era la constante movilidad de los connacionales en Cuba en
ese momento. Continuamente arribaban mexicanos a la isla y varios de los que ya
estaban en ella buscaban embarcarse para reinternarse en el país o dirigirse hacia
los Estados Unidos. Esta situación no permitía tener una idea completamente
clara de los elementos con los cuales se disponía, ni de las personas con las que
se contaba.17 Además, las dificultades de comunicación que ocasionaba la frágil
situación política nacional mexicana impedía que se tuviera un contacto efectivo
con una comunicación fluida que coadyuvara a la organización de las actividades
de la junta.
No obstante, a pesar de su aparente fracaso, la conformación de esta
primera Junta Revolucionaria de La Habana fue útil para la causa
constitucionalista por varias razones. El surgimiento de una junta revolucionaria en
Cuba contribuyó al fortalecimiento, en cierta medida, de la revolución
constitucionalista y de su dirigente en varios sentidos. En primera instancia,
reconocieron a Venustiano Carranza como el Primer Jefe de la revolución que
buscaba reinstaurar la legalidad en México derrocando a Huerta y se unieron a su
causa. Es decir, no buscaron organizarse en una facción independiente que
realizara acciones por su cuenta para combatir al general golpista, sino que se
17
Bustamante se entrevistaba con los mexicanos que llegaban a Cuba así como con aquellos que pretendían dejarla, para mayores detalles consultar: Labardini, “Régimen”, 2007, pp. 37-41.
26
sumaron al constitucionalismo. Ello le daría una apariencia de una constante
expansión y una mayor homogeneidad al movimiento constitucionalista. En la
correspondencia diplomática se observa que las autoridades huertistas percibían
que era un solo movimiento revolucionario y que éste se estaba expandiendo, o
por lo menos que eso podía suceder si el régimen golpista lo permitía, lo que
detallaré más adelante.
Además del reconocimiento de la legitimidad que la junta revolucionaria en
Cuba le otorgó a Carranza y su lucha al sumarse al constitucionalismo, hay que
resaltar otro beneficio como fue el hecho de que su movimiento se expandiera
más allá de sus fronteras nacionales, en un espacio diferente al estadunidense.
Teniendo una frontera común con los Estados Unidos, contigua a los estados del
norte de México, los revolucionarios la utilizaron prácticamente como un área
natural en la que podían movilizarse, establecerse y organizarse a favor de la
causa constitucionalista. Por lo que no es de extrañar que se internaran en
territorio norteamericano para realizar actividades subversivas, en donde, sin
duda, brindaron un gran apoyo a la revolución. Sin embargo, que los mexicanos
exiliados en Cuba se adhirieran al llamado de Venustiano Carranza, le ofreció la
posibilidad de impulsar su movimiento en otro territorio. El constitucionalismo no
desaprovechó la oportunidad que se le presentó para tratar de obtener apoyo y
promover tanto su imagen, como algunas operaciones militares desde otro
espacio fuera de los confines del territorio nacional.
Al ser ese espacio una isla caribeña, ubicada en la entrada del Golfo de
México, le brindó dos ventajas adicionales a la facción carrancista. En primer
lugar, no sólo se podría promover en el exterior, sino que la situación geográfica
de Cuba sirvió para apuntalar una visión geopolítica, como mencioné en páginas
anteriores. De esa manera pudieron desarrollar una estrategia regional para llevar,
desde la boca del Golfo de México, la lucha armada a la península yucateca y el
sureste mexicano.
La segunda ventaja fue la obtención oportuna de información. Como Huerta
tuvo el control de las comunicaciones telegráficas desde el centro del país,
27
Carranza no tenía capacidad de contactarse con el resto de la República
mexicana aparte de los estados del norte. Fue así que la incipiente organización
de los mexicanos en la isla sirvió como una fuente de información relevante,
considerando que, de otra manera habría sido difícil que el Primer Jefe tuviera
conocimiento del estado de la situación que existía en el sureste de México. La
correspondencia que recibía del presidente de la junta de La Habana le dio esa
oportunidad.
En materia de legalidad internacional, tener un puesto de avanzada en
Cuba también fue conveniente para el Primer Jefe. De esa manera, los
constitucionalistas tuvieron cubierto otro espacio en el exterior en donde podían
gestionar el reconocimiento de beligerancia para su movimiento. En ese sentido, la
isla fue un escenario versátil, pues no sólo intentarían obtener el reconocimiento
por parte del gobierno cubano, sino también de los representantes extranjeros en
La Habana.
La lucha por la legalidad y el reconocimiento.
Desde el inicio, el Primer Jefe tuvo cuidado de plantear su lucha por la
reinstauración de la legalidad y el respeto a los preceptos constitucionales. Al ser
el gobernador constitucional de un estado pudo alzarse como una figura que
legítimamente podía defender el respeto a la legalidad de la Carta Magna de
nuestro país. Con ello, el Primer Jefe apuntalaba los medios ilegales que
Victoriano Huerta había utilizado para llegar al poder.
Una vez establecidos los motivos de su lucha en el Plan de Guadalupe y
después de la aceptación de su dirigencia por parte del resto de los
revolucionarios, Carranza no sólo se preocupó por organizar a su ejército, sino
también su gobierno. Por eso, al llegar a Sonora, estado controlado por los
revolucionarios casi en su totalidad, decidió que Hermosillo podía ser la capital
temporal de su movimiento y comenzó a organizar su gabinete de la siguiente
28
manera: Gobernación con Trabajo bajo su jurisdicción a cargo de Rafael Zubáran
Capmany;18 Ignacio Bonillas en Fomento, Comunicaciones y Agricultura;
Relaciones Exteriores y Hacienda combinados a cargo de Francisco Escudero y
Guerra al mando de Felipe Ángeles.19
De esta manera, el Primer Jefe ya tenía organizado un gobierno paralelo
que comenzó a dictar disposiciones administrativas de inmediato. Carranza
organizó militarme su movimiento y dejó que sus generales libraran las batallas
pertinentes para el avance sobre los huertistas. Así, el Primer Jefe pudo
prepararse para combatir en otro frente, el diplomático.
Desde el comienzo del levantamiento Carranza también buscó obtener el
reconocimiento de beligerancia por parte de las potencias y otras naciones,
principalmente de los Estados Unidos. Este fue un asunto de importancia porque
cuando en una lucha armada, a la parte no gubernamental otra nación le reconoce
su calidad de beligerante, se le puede entonces ya tratar como a un Estado
durante el tiempo que dure la guerra.
De acuerdo con Modesto Seara Vázquez, en el Derecho Internacional el
reconocimiento de beligerancia es aquél que se le otorga a la parte no
gubernamental de una lucha armada interna. De esa manera se reconoce una
situación de hecho, y se trata a esa parte como Estado durante la continuación de
la lucha. El otorgamiento de este tipo de reconocimiento es de carácter
discrecional, es decir, no hay lineamientos internacionales establecidos para
otorgarlo, cada nación, de acuerdo a sus lineamientos y políticas, decide dar o no
el reconocimiento.
Seara Vázquez señala que el efecto más importante de este reconocimiento
es que se aplicarán las leyes de guerra a la lucha en curso, con todas sus
18
Jorge Zubaran, nieto de Juan Zubáran Capmany, menciona que actualmente el apellido Zubaran no lleva acento escrito, sino que se transformó en acento prosódico puesto en la segunda sílaba, pero que con anterioridad llevaba acento escrito en la segunda sílaba. Por lo tanto, de acuerdo con el descendiente de los Zubáran y con los documentos firmados tanto por Rafael como por Juan, en este trabajo se escribirá el apellido con acento como sigue: Zubáran. Entrevista realizada a Jorge Carlos Zubaran Ramos el 12 de diciembre de 2009.
19
29
consecuencias.20 Considero de igual manera relevante que, al reconocerlos como
beligerantes, se les estima como sujetos de Derecho Internacional, con plenos
derechos y obligaciones jurídicas internacionales, no sólo respecto a la aplicación
de las leyes de guerra y sus estatutos.
El tener el reconocimiento de beligerancia, le daría a Carranza, por ser el
comandante en jefe de las fuerzas rebeldes, la capacidad de ser sujeto de crédito
internacional, así como de realizar transacciones comerciales con otros países.
Generalmente las naciones tienen aún mayor cuidado en otorgar este tipo de
reconocimiento porque su uso puede ser señalado como una intromisión indebida
a los asuntos internos del país en cuestión. Sólo en situaciones especiales se
reconoce de jure la calidad de beligerantes, siendo más frecuentes los casos de
facto.
La consecuencia más relevante de este reconocimiento para la parte
beligerante, es el impulso internacional que su lucha interna recibe. Al otorgar la
calidad de beligerante, el país otorgante reconoce que es legítima la lucha que
lleva a cabo la parte no gubernamental en una guerra civil y que, por lo tanto, es
factible que destituya al gobierno en funciones y acceda al poder.
Lo que sin duda beneficiaría al movimiento constitucionalista, pues así se le
investía de un carácter de legitimidad a su lucha en el interior del país y, al mismo
tiempo, daba el primer paso para que, una vez obtenido el reconocimiento y
habiendo vencido al régimen huertista, el camino hacia el reconocimiento de
gobierno de facto fuera menos sinuoso.
Esto lo comprendía muy bien Carranza, quien era un político hábil y, con
experiencia. Así, a través de una práctica política demostró su conocimiento del
Derecho Internacional y de las relaciones internacionales de México, lo que, sin
duda, obtuvo durante su paso por el Senado, en donde adquiriría las herramientas
20
30
básicas del tema, además de su experiencia regional, al haber crecido y
gobernado en un estado fronterizo.21
El Primer Jefe libró toda una batalla para lograr este reconocimiento de
manera no oficial. Varias acciones estuvieron encaminadas a obtenerlo, tales
como: hacer que los Estados Unidos se dirigieran a él para el asunto de las
reclamaciones de los norteamericanos que denunciaran verse afectados, en su
persona y sus propiedades, por los actos revolucionarios; exigir que las naciones
que le pidieran al vecino del norte ser su representante en las reclamaciones del
mismo tipo para sus ciudadanos, lo hicieran de manera oficial y por escrito. Por
esta razón, Carranza se preocupó por concentrar bajo su autoridad los asuntos
internacionales y diplomáticos, por organizar un gobierno paralelo y mostrar un
gabinete formalmente en funciones. Otra de las acciones que realizó en este
sentido fue conseguir un permiso de venta de armas del presidente de los Estados
Unidos y que, de esa manera, se levantara la prohibición hacia los
constitucionalistas. Y en relación con este tema se vuelve a mirar hacia Cuba.
El levantamiento del embargo de armas.
Los revolucionarios adquirían armamento mediante la requisa al ejército federal,
pero, principalmente, en los Estados Unidos, mediante el contrabando a través de
la frontera. La prohibición de exportación de material bélico a nuestro país en la
legislación norteamericana evitó que el comercio de dicho producto se diera de
manera legal, mas no pudo detener el constante flujo de pertrechos para los
alzados.
Lo anterior sucedió así a pesar de que desde el principio del movimiento
constitucionalista, el Primer Jefe inició la búsqueda de los canales adecuados para
obtener las armas y los pertrechos para combatir a la usurpación golpista. En este
21
Para tener conocimiento del desenvolvimiento de la carrera política de Venustiano Carranza consultar: Barrón, Carranza, 2009. Sobre la vida de Carranza en su entorno regional y cómo se vinculó y desarrollo en la política de su estado natal consultar: Villarreal, Venustiano, 2007.
31
tema la política internacional impulsada por Washington intervino definitivamente.
Desde que tomó posesión de la presidencia en marzo de 1913, Woodrow Wilson
expresó que el respeto a los principios democráticos y constitucionales no sólo
guiarían su política interna, sino también sus relaciones con otras naciones.22 Por
este motivo no se le otorgó el reconocimiento de gobierno a Huerta, debido a los
medios que aplicó para llegar a la presidencia de nuestro país.
En este sentido, con el objeto de apuntalar la ilegalidad del régimen
huertista, la intención de Carranza de erigirse como cabeza de un gobierno
constitucional y legítimo tuvo una doble finalidad: obtener el apoyo de aquellos que
repudiaran a la nueva administración y tener la capacidad de negociar con el
gobierno de Estados Unidos la concesión de permisos para introducir armas y
parque para las fuerzas constitucionalistas.
El 21 de abril de 1913, el Primer Jefe le dirigió un telegrama al presidente
norteamericano, Woodrow Wilson, pidiéndole su anuencia para que se autorizara
la entrada de pertrechos y armamento para los revolucionarios. Carranza le
explicaba que el ejército federal huertista continuaba importando parque con el
permiso de las autoridades militares de Laredo, Texas, a pesar de que Huerta
encabezaba un gobierno ilegal que no había sido reconocido por Washington. Por
lo tanto, el Primer Jefe consideraba que lo justo entonces era que se le diera la
misma concesión al gobierno constitucional del Estado de Coahuila, que él
representaba legítimamente, así como a todos los estados y jefes que luchaban
por el restablecimiento del orden legal del país.23 A pesar de la argumentación y
de las diligencias del mandatario coahuilense, la Casa Blanca no otorgó el
permiso.24 Así que la situación anómala pervivió. Washington no reconocía al
gobierno huertista oficialmente pero continuaba vendiéndole armamento.
22
Cumberland, Revolución, 1975, p. 88. 23
Venustiano Carranza a Woodrow Wilson, Eagle Pass, 21 de abril de 1913, citado en: Barragán, Historia, 1985, t.1, p. 101-102.
24
De acuerdo con Isidro Fabela, la negativa de los Estados Unidos se debía a sus “reglas de la neutralidad que prohíben la exportación de armamentos y municiones para los países en guerra civil cuyas facciones no estaban reconocidas por el gobierno de Washington” en: Fabela, Historia, 1985, t. I, p. 243.