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La democracia en la América Latina

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Academic year: 2020

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Para cualquier observador inadvertido la democracia en América Latina no pareciera estar en peligro y a lo mejor no lo está. Lo cierto es que apenas treinta años atrás nuestro continente estaba plagado de dictaduras, esencialmente militares o sufríamos de guerras intestinas como ocurría en varios países del istmo centroamericano. Hoy por hoy, y en términos generales, en nuestro continente no hay sino 9/3(&6-/%$a,&$0,&'&-$%&6$*1.()*1'/%$'&$'&`+*6141%8$*/-$.1$&t*&0*(+-$ de Cuba, pues todos ellos emanan de procesos electorales. La verdad es que a pesar de todo hemos avanzado mucho y así se nos reconoce internacionalmente.

Fernando Mires, profesor chileno, radicado en Alemania desde 1975, donde es catedrático en la Universidad de Oldenburg en materia de política internacional y ciencias sociales, publicó en setiembre de 2009 un interesante ensayo titulado “La Híbridocracia o las dictaduras del siglo XXl”. En él señala, entre otras cosas, que la democracia vive de sus imperfecciones por lo que la democracia perfecta no existe y es bueno que así sea porque si existiera no

en la América Latina

Fernando Gerbasi *

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tendrían lugar las luchas por la democracia. En efecto, insistir en el perfeccionamiento de la democracia es una constante, cuasi perpetua y ello porque la democracia es una experiencia que está ligada a la búsqueda histórica de la libertad, la justicia y el progreso material y espiritual.

La democracia va más allá de elegir a quienes gobiernan, ella permite construir, garantizar y expandir la libertad, la justicia y el 06/96&%/8$/691-(k1-'/$.1%$4&-%(/-&%$j$./%$*/-n(*4/%$a,&$9&-&61-$.1%$ .,*l1%$'&$0/'&6_$5/6$./$41-4/8$&%$1$.1$b&k$,-$)-$j$,-$(-%46,`&-4/_$ (PNUD: 2004)

En América Latina se ha alcanzado la democracia electoral y sus

libertades básicas pero no se ha alcanzado aún la democracia que garantice los derechos de los ciudadanos.(PNUD/OEA: 2010)

Es por ello que el porcentaje de los satisfechos en América Latina con la democracia disminuyó en diez puntos porcentuales, pasando de 62% a 52%, entre el período de 1996 - 1997 y el de 2004 – 2005, mientras que para el mismo lapso de comparación, en la Unión Europea (15 países) aumentó en 8 puntos porcentuales de 48% a 56%. (CEPAL, AECI, SEGIB: 2007).

La democracia implica una forma de concebir al ser humano y de garantizarle los derechos individuales. Consecuentemente, ella contiene un conjunto de principios, reglas e instituciones que organizan las relaciones sociales, los procedimientos para escoger y elegir a los gobiernos y los mecanismos para controlarlos. También es el modo como la sociedad concibe y pretende hacer funcionar al Estado.

Robert Dahl (2008) expone que la democracia es concebida como ,-$ */-i,-4/$ &%0&*f)*/$ '&$ 06/*&'(`(&-4/%$ a,&$ 6&9,.1-$ &.$ 1**&%/$ al poder político. Es decir, un régimen político en el cual se deben satisfacer ocho garantías institucionales, las cuales son:

1.- Autoridades públicas electas; 2.- Elecciones libres y limpias; 3.- Libertad de voto;

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7.- Libertad de asociación;

8.- Respeto por la duración de los mandatos, de conformidad con los plazos establecidos por la Constitución;

Hoy en día es importante analizar la calidad de la democracia y ese es un debate abierto en nuestra región. Para Guillermo O´Donnell (2005), por ejemplo, la calidad de la democracia tiene que ver directamente con la participación ciudadana así como con un piso mínimo de derechos económicos, políticos y sociales que toda población en un Estado que se dice democrático debe tener.

Para Leonardo Morlino (2005), una democracia de calidad es aquella que presenta “una estructura institucional estable que hace posible la libertad e igualdad de los ciudadanos mediante el funcionamiento legítimo y correcto de sus instituciones y mecanismos.” Este autor distingue tres niveles de calidad de la democracia, en términos de procedimiento, Estado de Derecho y rendición de cuentas. Este último &%$'&$.1$`1j/6$(`0/641-*(1$j$%&$6&)&6&$1$.1$/3.(91*(+-$'&$./%$.f'&6&%$ políticos electos de responder y responsabilizarse por sus decisiones políticas cuando les es solicitado por los ciudadanos electores u otros cuerpos constitucionales.

Según el informe Latinobarómetro correspondiente a diciembre 2010, el apoyo a la democracia en nuestra región muestra un apoyo %/%4&-('/$'&%'&$&.$1c/$ !!‚_$s'&`h%8$&.$1c/$ !e!$6&n&i1$,-$0,-4/$ superior de desarrollo de la democracia desde el año 1995, en que la Corporación Latinobarómetro inicio la medición de apoyo o rechazo a la misma. Los datos de la encuesta, correspondiente al 2010 arrojan lo siguiente: 61% de los latinoamericanos apoyan a la democracia, mientras que los que son favorables a un gobierno autoritario representan una proporción cercana al 15%, y aquellos que son (-'(g&6&-4&%$1-4&$,-/$,$/46/$0.1-4&1`(&-4/$,-$e"ƒ_$I-$)-8$./%$a,&$-/$ responden o no saben representan un porcentaje cercano al 8%.

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el que presenta más apoyo a la democracia en la región mientras que Guatemala la que menos lo hace con un 46%. El caso venezolano es paradójico en la medida que es este el país sobre el cual hay más crítica al estado de su democracia. Ahora bien, los venezolanos, sin embargo, no opinan lo mismo que los analistas de la democracia.

Uno de los problemas fundamentales que confronta la democracia, tanto a nivel mundial como

regional, es que muchos gobiernos elegidos democráticamente tienden a sostener su autoridad con métodos no '&`/*6h4(*/%8$ 0/6$ &i&`0./8$ `/'()*1-'/$ las constituciones nacionales en su propio provecho e interviniendo en los procesos electorales de manera directa o a través '&$ ,-$ '&%*161'/$ b&-41i(%`/$ /)*(1.(%41$

y/o restando independencia o controlando los poderes legislativos y electorales. La conclusión fundamental que se puede extraer, es que la democracia no se reduce a un simple acto electoral sino que 6&a,(&6&8$ %(`,.4h-&1`&-4&8$ '&$ &)*(&-*(18$ 461-%016&-*(1$ j$ &a,('1'$ en las instituciones públicas, así como de una cultura que acepte la legitimidad de la oposición política y reconozca, y abogue, por la promoción y la defensa de los derechos de todos.

En muchos casos, como lo es el de nuestra América Latina, la creciente frustración por falta de oportunidades o por demandas sociales insatisfechas y como consecuencia de los altos niveles de desigualdad, pobreza y exclusión social, conduce a un profundo `1.&%416$ %/*(1.8$ 1$ .1$ 0o6'('1$ '&$ */-)1-k1$ &-$ &.$ %(%4&`1$ 0/.f4(*/8$ 1$ la generación cuasi espontánea de acciones radicales, a crisis de gobernabilidad, todo lo cual pone en riesgo la estabilidad del propio régimen democrático como tal.

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'&$ -,&b1%$ 014/./9f1%$ 9./31.&%$ */`/$ &.$ -16*/46h)*/8$ &.$ terrorismo, la corrupción y el armamentismo;

Otra que surge de las tensiones debido a las rupturas sociales como consecuencia de la aplicación, en la década de los noventa del modelo de desarrollo neoliberal; y

La última, que nace de la propia incapacidad de los sistemas políticos latinoamericanos tradicionales – partidos, gobiernos y congresos – para manejar estas coyunturas de ruptura.

r/`/$*/-%&*,&-*(1$'&$./$1-4&6(/6$l&`/%$b(%4/$n/6&*&6$&-$-,&%461$ región, y con bastante éxito, gobiernos de izquierda y otros que %&$ *1.()*1-$ */`/$ 41.&%$ 1$ 0&%16$ '&$ a,&$ %,%$ 0/.f4(*1%$ j$ &t06&%(/-&%$ programáticas se acercan mucho más al tradicional populismo latinoamericano pero ahora recubierto de autoritarismo. Este populismo autoritario, tal como es catalogado por Arenas y Calcaño (2006), responde a la idea que si bien es cierto que el populismo es un componente esencial de la democracia por su dimensión libertadora, para Carlos de la Torres “la redención populista también está basada en la apropriación autoritaria de la voluntad popular (por lo cual) los regímenes populistas tienden al autoritarismo”. Los populismos parecieran ser delegativos, interpretando palabras de Guillermo O’Donnell, cuando quien gana las elecciones está autorizado a gobernar como crea conveniente sólo limitado o por la Constitución o la realidad. Esta delegación se mueve en la frontera entre los regímenes democráticos y no democráticos.

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como puede ser el caso de Bolivia y Ecuador, pero que siguen el patrón ideológico impuesto por la Revolución Bolivariana Venezolana o el llamado “Socialismo del Siglo XXI”. Consecuentemente, en este grupo encontramos esencialmente a países agrupados en la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América o ALBA, a saber, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, y Cuba.

Ciertamente y en términos generales la izquierda está, desde l1*&$1.9,-/%$1c/%8$&%0&*f)*1`&-4&$'&%'&$&.$ !!"8$`h%$06&%&-4&$&-$ nuestra región pero no de una manera uniforme. Por ello vemos que hay dos izquierdas que se convierten en referencia. Estas son la brasileña, representada por lo que fue el gobierno del presidente Lula, y Chávez, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela. Lula es para los presidentes de El Salvador, Mauricio Funes, y José Mujica del Uruguay o para Fernando Lugo del Paraguay, el modelo de referencia como gobierno de izquierda, es decir con profunda vocación social pero respetuosos de la economía de mercado. El gobierno bolivariano, para ellos, no es referencia de socialismo, o como diría José Mujica, ex líder Tupamaro, las políticas chavistas no generan socialismo pero si burocracia.

5/'&`/%$ 1)6`16$ a,&$ '&%'&$ &.$ 0,-4/$ de vista geopolítico existe una lucha por el liderazgo regional entre Brasil y Venezuela. No obstante, aunque */-%4141`/%$a,&$$261%(.$4(&-&$%,$0&%/$&%0&*f)*/$&-$.1$6&9(+-$j$*1'1$ vez más a nivel mundial como líder emergente y reconocido como tal a nivel internacional, no se nos escapa que el llamado modelo chavista ganó adeptos y se fortaleció grupalmente con base a los ingentes recursos petroleros con los que ha contado el país durante los últimos años, lo que le ha permitido al gobierno venezolano tejer una red de alianzas geoestratégicas y geoeconómicas, tanto a nivel regional como extra regional.

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y bienestar de sus gobernados, como fué el caso de Colombia, o por que requieren de tiempo para realizar y profundizar los cambios políticos inherentes a su propio proyecto ideológico, como el el caso de Venezuela y los que siguen los lineamientos ideológicos de la Revolución Bolivariana.

Para Fernando Mires, en su ensayo citado, “La híbridocracia es la forma como tienden a presentarse las dictaduras post- modernas.”, y según él en la arena internacional no importa tanto que un gobierno sea democrático, sino que lo parezca, de lo que podemos inferir que lo importante para la comunidad internacional no es la legitimidad en el desempeño democrático sino la legitimidad democrática de origen que viene dada por el simple acto electoral pues como Mires señala, “las dictaduras hibridocráticas no sólo son electorales; además, son electoralistas. Muchas veces –sobre todo cuando saben que el triunfo es seguro- los gobernantes de las híbridocracia realizan elecciones fuera de fecha y programa. La elección ha sido así convertida en un medio que sirve para refrendar el poder cada vez que el autócrata lo requiere. Aunque parezca paradoja: las elecciones en las híbridocracia no son hechas para elegir sino para legitimar”. Y al respecto concluye, “las híbridocracia no suprimen las elecciones, sólo las pervierten. Después de todo al mundo “democrático” eso no le importa. Lo importante es que se realicen elecciones cada cierto tiempo. Nada más”.

I%$&b('&-4&$$.1$4&-'&-*(1$a,&$&t(%4&$&-$.1$6&9(+-$$0161$`/'()*16$.1%$ */-%4(4,*(/-&%$-1*(/-1.&%$1$)-$'&$0&6`(4(6$.1$6&&.&**(+-$06&%('&-*(1._$ En países donde no estaba permitida ya ha sido aprobada. Actualmente la reelección la encontramos en las tres modalidades conocidas: la (-`&'(1418$.1$1.4&6-1$j$.1$(-'&)-('1_$

Comencemos por destacar que la reelección presidencial no es permitida, por lo menos hasta el momento, en Guatemala, Honduras, México y Paraguay.

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Hay otros que permiten la reelección alterna pues debe transcurrir al menos un mandato presidencial, esos son: Chile, Costa Rica, El Salvador, Panamá, Perú, República Dominicana y Uruguay.

Los dos únicos países de la región en los que está permitida la 6&&.&**(+-$ (-'&)-('1$ %/-$ r,31$ j$ L&-&k,&.18$ `(&-461%$ a,&$ &-$ Paraguay, donde la reelección presidencial era permitida de manera consecutiva está totalmente prohibida desde 1992. Por su parte Perú es el único país que marchó en sentido inverso a la tendencia reeleccionista ya que en 1993 estaba permitida de manera consecutiva y en el 2000 se le limitó a la alterna.

En los últimos años varios países de la región pasaron por procesos de reformas constitucionales, para introducir en sus constituciones la reelección presidencial: Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Nicaragua, República Dominicana y Venezuela.

En Honduras la Constitución no sólo prohíbe la reelección, sino que sanciona con la destitución inmediata al funcionario que la proponga o promueva y lo inhabilita por 10 años (Artículo 239 de la Constitución de la República de Honduras de 1982). El presidente Zelaya, siguiendo los lineamientos de los países del ALBA en esta materia, intentó en el 2008 introducir la reelección por vía de referendo. Este intento dio lugar a un golpe de Estado que sumió a Honduras en una crisis política de la cual aún no ha salido totalmente.

En Colombia, el Gobierno de Álvaro Uribe se empeñó en sacar adelante un proyecto de ley sobre la convocatoria a un referendo para consultar a los ciudadanos si apoyaban cambiar la Carta Magna para permitir al presidente optar a una segunda reelección en 2010, en lo que sería, de ganar, su tercer mandato. En medio de acusaciones por supuestas ofertas de prebendas y ventas de votos, el legislativo colombiano aprobó el proyecto del referendo, pero la Corte Constitucional lo declaró inexequible.

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continua de Ortega en una sesión en la que no estuvieron presentes la mitad de los magistrados titulares, precisamente los opositores al Gobierno. Los sandinistas suplentes reemplazaron a los tres magistrados liberales, quienes alegaron que no fueron convocados */-$4(&`0/$1$.1$%&%(+-$&-$.1$a,&$g,&$&`(4('/$&.$g1../8$a,&$g,&$*1.()*1'/$ como “ilegal” y como “un golpe de Estado” por la oposición.

Es importante destacar que la reelección presidencial se impuso en el bloque del ALBA: Venezuela, Ecuador y Bolivia la aprobaron en las urnas, mientras Nicaragua lo hizo por la vía judicial.

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1.- Fernando Mires (2009). Analitica.com 22 de septiembre de 2009. $ l†0{‡‡ˆˆˆ_1-1.(4(*1_*/`‡b1‡%/*(&'1'‡164(*,./%‡"‚…!d_1%0$

2.- PNUD (2004) La democracia en América Latina: Hacia una democracia de ciudadanas y ciudadanos. New York

3.- PNUD/OEA (2010) Nuestra Democracia. Fondo de Cultura Económica. México

D.F.

4.- CEPAL, AECI, SEGIB. “Cohesión Social: Inclusión y Sentido de Pertenencia en América Latina y el Caribe,” enero 2007. Página 96.

5.- Robert A. Dahl (2008) “La igualdad política”, Fondo de Cultura Económica,

Buenos Aires, Argentina.

6.- Guillermo O’Donell (2005). Entrevista realizada por César Cansinio y publicada en Metropolítica Num. 39 Enero-febrero 2005.

7.- Leonardo Molino (2005). “Calidad de la democracia. Notas para su discusión”, Metropolítica, Num. 39, Enero-febrero 2005.

8.- Corporación Latinobarómetro. Informe 2010. Diciembre 2010, Santiago de Chile. www.latinobarometro.org

9.- Nelly Arenas y Luis Gómez Calcaño (2006) “Populismo Autoritario: Venezuela 1999 – 2005” Centro de Estudios del Desarrollo CENDES, Universidad

Central de Venezuela.

10.- Carlos De la Torre (2003) “Masas, pueblo y democracias: un balance crítico de los debates sobre el nuevo populismo”. Revista de Ciencia Política, vol. XXIII, n° 1,

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