Este lugar de la Merindad de Sangüesa se halla emplazado en la Cuenca de Lumbier-Aoiz y, más concretamente, en el valle de Lizoáin. Dista 22 km de Pamplona y a él se puede llegar a través de la NA-150 en dirección a Aoiz. Al llegar a Urroz se enlaza con la NA-2352 hacia Erro y desde allí se toma poco después la carretera local NA-2328, que se desvía a mano derecha.
La documentación conservada que hace referencia a Beortegui es muy escasa, pero se tiene conocimiento de que fue un lugar de señorío nobiliario. En 1109 fue donado a la catedral de Santa María de Pamplona por Ortí Ortiz de Loza quien le entregaba sus palatios nouos cum uno
orreo y toda la hacienda que poseía en esta población. En 1404 Juan Díaz de Beortegui
institu-yó en esa localidad un mayorazgo con su palacio y sus heredades. En el Libro de Fuegos de 1366 se indica la existencia de 5 hogares, todos ellos de hidalgos. El Libro del Rediezmo documentaba en 1363 un clérigo al servicio de la parroquia. Madoz indica que a mitades del siglo XIX
toda-vía se mantenía un religioso en la localidad en calidad de cura.
BEORTEGUI
E
L TEMPLO SE HALLA EMPLAZADOen un altozano a lasafueras del pueblo, desde el que se divisa una pano-rámica del valle. Esta iglesia comparte la doble dedi-cación a la Asunción y a la Natividad, a pesar de que las
fiestas patronales tienen lugar el 8 de septiembre, en honor de esta última advocación. El edificio destaca al exterior por su fábrica de sillares irregulares de piedra de diferentes tamaños que configuran una construcción de la
Iglesia de la Asunción o de la Natividad
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Ábside
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Alzado sur
que sobresalen diferentes volúmenes y adiciones como el cuerpo de acceso al coro, una capilla y la sacristía en el muro norte, y una potente torre en el lienzo sur. Amplios contrafuertes prismáticos, adosados en el siglo XVII, llegan
hasta el tejaroz en el ábside y el muro meridional. La torre fue añadida a la fábrica original en el tramo occidental del templo y también se halla reforzada por cuatro potentes contrafuertes en las esquinas. Una hilera de ménsulas con-vexas lisas soportan la cornisa a lo largo de todo el perí-metro. En la torre se abren diversas ventanas, pero sólo es coetánea de la fábrica románica la inferior occidental. Una saetera con arco de medio punto se sitúa en el lien-zo sur del ábside, si bien resulta más interesante la que se abre a continuación en el muro de la epístola, con carac-terísticas semejantes, aunque con sillares de mayor tama-ño que el resto del aparejo circundante en los que apare-cen varias marcas de cantero que representan la letra Ay
la cruz. Además, su parte superior aparece adornada con pequeños motivos de bolitas, inscritos en una moldura en arco incisa, siguiendo el mismo motivo decorativo que se puede apreciar en las ventanas absidales de Aberin. Tam-bién puede relacionarse con la ventana del eje de la cabe-cera de la cercana parroquia de Najurieta, donde se tam-bién han cincelado bolas.
El ingreso al templo se efectúa por su zona meridio-nal, a través de una portada de gran sencillez encajonada entre dos contrafuertes y bajo un tejadillo, constituyendo una solución muy similar a otras iglesias contemporáneas (Azoz, Maquirriain de Ezcabarte, Esáin). Su puerta, sin tímpano, queda enmarcada por tres arquivoltas lisas de arcos de medio punto en platabanda, apeando las dos exte-riores sobre pies derechos. Las arquivoltas exteexte-riores, en especial la más occidental, quedan parcialmente tapadas por los citados contrafuertes, añadidos en una fase poste-rior a la construcción primigenia, tal y como se puede observar en fotografías anteriores a la restauración.
Al interior, la iglesia presenta una planta de nave única (15,37 m de longitud y 5,47 m de anchura) articulada en tres tramos más ábside semicircular. En su muro norte se añadió una pequeña capilla de arco de medio punto y de planta cuadrada. La nave también se cubre con bóveda de medio cañón en su segundo y tercer tramo y una bóveda de horno en la cabecera, ambas rehechas completamente en el siglo XVII. Los arcos fajones de medio punto de la
nave apoyan en secciones de pilastras suspendidas que cul-minan en cimacios lisos muy remarcados y salientes y ménsulas lisas bilobuladas. Destaca de todos ellos el ubi-cado en el frente del coro, que fue reforzado con otro arco inferior. Además, es importante subrayar la existencia de restos de la antigua línea de imposta que discurría por todo
el perímetro superior de los muros y a la altura del arran-que de las bóvedas en el ábside y en algunas zonas de los lienzos norte y sur. Estas piezas contienen motivos deco-rativos de carácter redondeado que bien podrían corres-ponderse con bolas y figuras humanas, tal y como puede observarse en las ménsulas del coro que se describen a continuación. Con respecto a las ventanas del templo, des-tacan de forma notable dos abocinadas ubicadas en el muro de la epístola, una de traza rectangular abierta en época moderna para iluminar el desaparecido retablo y otra de medio punto a continuación (uno de sus extremos queda tapado por el arco fajón y la pilastra), junto con otra cuadrangular en el nivel del coro. Existió en el eje otra ventana abocinada de medio punto, cegada tras el añadido de un contrafuerte, donde ha sido colocada una imagen sedente de la Virgen con el Niño de estilo gótico.
El coro se cubre con un cielo raso sostenido por mén-sulas convexas lisas en sus muros sur y este y apea en un arco muy rebajado con molduras aboceladas. En su parte baja se ubican, a modo de ménsulas o cimacios, dos piezas rectangulares con decoraciones de bolas, en el caso de la del sur y con un conjunto de formas globulosas que han sido vistas como figuras femeninas, en la del norte. Muy probablemente estos materiales formaron parte de la línea de imposta, anteriormente mencionada, y fueron reapro-vechados cuando se construyó el coro.
En el sotocoro destaca la pila bautismal con tapa de madera, ubicada en el ángulo noroccidental. Se compone de taza semiesférica apuntada con aristas (73 cm de diá-metro) y fuste (30 cm) formado por dos molduras anulares, a modo de toros, que reposan sobre un plinto circular y un basamento cuadrangular con bolas en los ángulos. Este modelo puede relacionarse con otros que reproducen tam-bién bolas en su fuste, como ocurre en Zunzarren.
Todos estos datos descritos, más los propios añadidos interiores y exteriores que muestran los muros (en el lien-zo sur parece que se pudo abrir una brecha que se volvió a rellenar con sillarejo) y los elementos sustentantes (doble arco del coro) hacen suponer que esta iglesia ha sufrido diferentes intervenciones a lo largo de los siglos. A esto cabe añadir algunas noticias llegadas hasta la actualidad, por las cuales se indica una serie de obras de cantería efec-tuadas en el siglo XVIIy que consistieron en hacer dos arcos de piedra labrada dentro de la dicha iglesia con quatro estribos de par de fuera de los cimientos. También se hizo necesario enbobedar todo el cuerpo de la dicha iglesia asta el arco del coro ya que el
tem-plo había quedado inacabado y a cielo raso lo que hacía imposible oficiar misa en condiciones climáticas adversas. Y finalmente, se debía alzar la altura del muro del edificio varias hiladas: levantar el cuerpo de la dicha iglesia asta siete pies
con piedra bien martillada de par de fuera. Al hilo de estas
infor-maciones, debe mencionarse de igual manera, una restau-ración efectuada por la Institución Príncipe de Viana entre los años 1989-1990 por la que se eliminó la casa adosada al hastial (de la cual aún quedan marcas en el muro oeste de la torre), así como el pórtico de hormigón sobre la por-tada y el recrecimiento del frontón que se yuxtaponía al ábside. La cubierta de la torre también fue reparada. La iglesia, en aquel momento, presentaba grietas en muros y bóvedas, debido a un defecto de cimentación, posible-mente originado por el corrimiento del terreno donde se asienta. Esto provoca en el edificio un agrietamiento de los muros que se ha venido repitiendo a lo largo del tiempo, como se ha podido ver en la documentación consultada en el Archivo Diocesano de Pamplona. Así pues, las principa-les las actuaciones que se llevaron a cabo en esta interven-ción consistieron en el recalce de los muros, en la consoli-dación de la bóveda (agrietada), el refuerzo de un arco y la reconstrucción de un machón meridional con el objeto de asegurar la estabilidad del edificio. A pesar de ello, y a raíz de los recientes terremotos ocurridos en la comarca en los últimos años, se han abierto nuevas grietas en los muros del ábside y en el arco que sustenta el coro.
Por todo lo indicado, al igual que se ha visto para las iglesias de Sagüés, Azoz y Maquirriain, debe fecharse la parte original de este edificio, concretamente la cabecera y parte del área inferior de los muros perimetrales, en el entorno de 1200.
Se conservan en diversos lugares otros elementos pétreos que han formado parte de la iglesia. En primer lugar, en la parte superior del coro una pieza de piedra redondeada con una figura animal que asemeja un ave. Parece corresponderse con una ménsula como las que se colocaban en las enjutas de las puertas y portadas. Y en una casa particular guardan un fuste molítico correspon-diente a una columna (muy similar al fuste que soporta la pila aguabenditera de la parroquia de Meoz) y un plinto de base cuadrada, cuyos frentes aparecen ornamentados alter-nativamente con bolas simples y en parejas que enlazan
con los motivos de bolas observados en la iglesia. Es muy probable que pueda tratarse de elementos desechados en una intervención posterior a la fábrica original del templo.
Texto: JBA - Fotos: JBA/JMA - Planos: LJPG
Bibliografía
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