• No se han encontrado resultados

SER FELIZ DEPENDE DE TI PSICOLOGÍA Y AUTOAYUDA

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2021

Share "SER FELIZ DEPENDE DE TI PSICOLOGÍA Y AUTOAYUDA"

Copied!
62
0
0

Texto completo

(1)
(2)

SER FELIZ

DEPENDE DE TI

(3)

RAMÓN CAMPAYO

SER FELIZ

DEPENDE DE TI

+

EDAF

\l,\IJRID • \IÉXICO · l\LE'IOS AlllliS S.-\� JuA..'- SANTL\GO -MIAMI 2008

(4)

Q 2001! Ramón ( .1mpJl'O

(IJ 200!1. De CSl.3 cdicit'm, Editoti.tl f.D.\f, S L. J)l!,(!:110 de cub1crra: D,l\1d Rcncsc\

Eduonal Edat. S. J..

fmgc Juan, 30 21!001 .\ !Jdn<l hrrp.//\\W\\.edat.nct td.1f@<;d,1f.n,1

Fdk1onc,-l1mTihu,;1011<·, :\nmnin h,'>-\at1, <; \ de· ( \' 'iócratc<., 1 .¡. l. p!S<• 5° Coloni_a l'ulancu 11540 Méxko D. F. (dafi11c:x@t-dJí.nc1 blaJ Jd PlatJ, \. ,\ Chile, 2222

122-Buenos Am:� 1 -\rge11tin,1 \ c1.faté[email protected] E<.laf Anrillai, lnL.

A\'. J. T Pincm, 1594 ( ap.irra Tc:rracc (l)()".)21 14131 San juan, Pucno Riw

cdaliuuillai.@tdalnct FdJf Anolt.is 247 S. E. Fi�t Strcct Mi.tmi, A 33131 c<Lfuntillasl/kdaf.ncc EdafChilc, S. A.

Exequicl Fc:m:índa, 2765, Macul SJ.11tiago, Chik

edaíd1ik@cd,u�nc1 Maro 200H

Queda prnh1hic6 sal\"r, excepción prcv1sra en h1 b. ,ualqmcr forma de rcpr11d11coón. d1�­ trihuáon, a1m1mi,:.1c1c',n púhlíc.i v tramtc,nnaci(,n de c!óta ohra w1 ((Jllt.ir .:011 b ,111ton1,1 aón de h >� lit11 larc., de propiedad 1111dcc1u.1.J La 111fr-Jcc1011 de los derecho, mrn,inn.1dm puede. ,cr CC111stm1m ,1 de dc.lit11 c11mr.i b propiedad inrclccmJl J.rl 270 1· 'lgt11cmc, ,le.! Código Prnal¡. FI (cnm, Español de Derecho� Rcprngratico, 1CI-.DROl vda por d re5JX· to de lo, awJ"� Jcrcchu,

1 <; B.N .. 978-84-414-21146-5 Dcpos1w lc�-al M 1 l .óoc,-2008

!'!UNTE!> IN SPAN l.MPRESO EN F.SP:\."u\ Imprime Cofüs,S. A. Mósroks (J\,htdriJ)

��b::>':'�.-�c&:x:::J.t::c:'-'.'��o

Indice

INTRODUCCIÓN

NUESTRA MENTE CONSCIE�TI ... . NUESTRO PODEROSO Y ENJGMÁTICO SL1

B-CONSCTENTE ... . LAS TRES CLAVES DEL•\ FELICIDAD

• Tratare como si fut:st:s tu mejor amjgo ... . • Respeta o. los demás ... . • No te preocupes por lm resultado� .. , ... . LOS CELOS Pa ... qs.

u

17 21 27 28 37 48 57 LA CONSTA.i"JCIA Y LA PERSEVERA.i'\JCIA . . . 63 NUESTRO PODER DE CREACIÓN ... . CUANDO NOS ABA..1\!DONAN NUESTROS SERES QUEJUDOS

.

.

. . . .

. .

. . . . . . . . . . . � � . . . . . QUÉ SOMOS EN REALIDAD

69 99 103 FINAL, ... 121

(5)

Las personas que nos rodean pueden aban­ donarnos, marcharse o morir, pero lo que nunca cambiará es que tú estarás siempre contigo mis­ mo en todo momento y en todo lugar. De ahí la importancia de que te aceptes plenamente, de que confíes en ti y de que te trates con cariño.

Ser o no ser feliz no dependerá de las eleccio­ nes que hayamos hecho, sino de cómo elijamos actuar después.

(6)

Introducción

P

ERMÍTEME., querido lector, que empiece contándote w1 secreto personal.

Mi vida como mern01izador profesional podría haber sido muy complicada. El motivo es que siempre me han gustado mucho más las pruebas de velocidad consistentes en memo­ rizar en muy pocos segundos la mayor cantidad de informa­ ción posible. Son similares a una carrera de 100 metros lisos.

Aunque es evidente la explosividad y espectacularidad que poseen, existe por medio una gran técnka que va acompañ.ada de una preparación mental fuera de lo común. Al tratarse de pruebas muy rápidas qlle solo duran un instante, y dado que es en ese preciso instante cuando se pon� en juego la prepa­ ración y el entrenamiento de cada uno de los participantes, es fácil entender que la conccntJ·ación debe ser de tm 100%.

En las pruebas de fondo se pueden perdonar ocasionales pérdidas leves de concentración sin que por ello pase nada, pero este sería un lujo demasiado caro en una prueba de ve­ locidad pura en la que la menor distracción o indisposición te llevará, sin lugar a dudas, a obtener un resultado desastroso.

(7)

14 RAMÓ� Cr\.MP!\ YO

Para mí, son precisamente estas posibilidades las que con­ vierten a las pruebas de vdocidad en las más interesantes de todas. Ya no solamente porque es aburrido ver a alguien me­ morizar durante:: un largo periodo <le Licmpo, sino tarnbié□ porque, indudablemente:, se necesita hab<.:r conseguido un mayor desarrollo de l;:is capacidades mentales fundamentaks: n::tentiva, lectura ,·do¿, concentracié>n, autoestima, etc.

Pn;cisamente esca es la rv.ón por la que muchos mcmori-1.:adores protesion;:ilcs huyen de este tipo <le prm:bas rápidas. Aparentemente hay demasiado riesgo en juego. Influyen tk­ masiadas cosas, y si cualquicn:i pw.:dc tener un «mal día», aún resultará mucho más probable rcner un <<mal momento» o un «mal instante». Piense el lector qm: las prnebas nü.<> rápida., únicamente dw·an un se.gw1do.

La gran mayoría de los participantes se someten a sí mis­ mos a una presión psicológica cxccsiYa (he ,·isto en la!> com­ pcticiom:s algunos cuadros que son realmente impactantes), y esto es algo que les repercutirá posteriormente en su rendi­ miento. El pensamiento que pasa fugazmente por b cabeza de estas personas, es más o menos d siguiente:

¡B14'! lvfe lo .fue.._¡¡o todo rr ,ma pn,eún, que durf? un ins­ tante. No podi-é pensar 11i rect�ffrm� Si lo hago mal, de­ mostrnré tener una 1-naln técnica _y pondré en pdigro mi profesión de 1nernoriza.do1� pues nadie cm�fi,aní ya más en rnis libros, ni asfrtirán 11 ·mis cursos, ni 11 mrs conferen­ czas ...

Si a pesar de ese summiento al que se someten finalmenre compitiesen bien, los resultados podrían hah:r sido aún

me-SER FELIZ DEPENDE l)f TI 15 jores si no hubiesen sido víctimas de ninguna presión psico­ lógica.

El factor psicológico cobra en estos c:1mpeonatos un in usitado protagonismo, y se co□vicrtc en la asignatura más im­ portante a superar, puesto que no importa lo bien preparado que vayas ni lo que hayas podido trabajar en casa tu solito. Llegado d momento de la verdad, l,1s cosas pueden cambiar y tus resuk1dos ser pésimos, sal\'o que:

( Cuentes con tu mente como tu mejor aliada. )

Suena bonito, ¿verdad? Pues así es en realidad. Nuestra mente Liene la última palabra, puedi: multipti(ar nw;strJ. con­ ccoo·acióo o puedt: bloquearla. De J.(jLÚ que sea ne,�ario co­ nocer bien cómo fundona.

Querido lector, tú tienes finalmeme d poder y la respon­ sabilidad. De ú depende qué hacer .1..11cc cada situación. En este libro encontrarás la fórma de comcguir mostrar siempre lo mejor de ti LTÚsmo.

(8)

cYJ:Y::Y:",JJ�c,c.���;y::.!J::::x:::lio

Nuestra mente consciente

P

ODb\l<h decir qut la rnem:e está 1.fo idida c.:n dos bloques indepcnJientcs, w10 llam .. 'ldo (onscienn: y el orro sub conscieme.

Empecemos por analizar nuestra mente c0115cienre, aque­ lla que manejamos sl'gún nuc.srra propia \'oluntad, t� decir, consacmernente.

Gracias a nuestra mente consciente podemos elegir la opción que deseamos experimentar en cada momento.

Siempn: tenJremos un amplio abanico de posibilidades donde elegir. De hecho, cuando no 1.:Stl'.mos durmiendo, nos pasaremos d día eligiendo qué hact:r o �1dónde ir. Todos los días comamos cientos de decisi.ones, desde la1 más importan­ tes, como acudir al trabajo, hasta simpkmcnte la de encender la televisión o rom,u· un \·aso Lle agua.

La mayoría de las veces, las posibilid<1des que nos ofrece

(9)

pr.íctica-18 R..-\:..tó:-S C ,\:,.\PAYO

mente: nos pasarán desapercibidas, pues actuaremos por inercia, del mismo modo que si hubiésc::mos sido progra­ nudw,.

Por otra parte, c::s cierto que muchas ,·eces no no\ gustará de111J.s1ado mnguna tk las opc1011cs que en t:se momento ten gamos disponibks, pero eso no 'íignifica que nuestra capaci­ dad para dcgir hay.1 d1,m.inuido en absoluto, ya que c,iempre 110'- decantaremos por alguna de ellas.

Esta cap,1cidad par,1 poder dq,rir de túnna con<;c1enrc nos m.m:.1 una pcr..onaJiJad propia) una fonna de c;er urnca. Real­ mente es lo que nrn, h,Kc '>Cr di�Linto<. Je lrn. <.km.is. I Al cla\'e está en la percepción que tcnemm dd mundo que nos rodea , de cada cusa que

ºº"

sucede. Dicha pen.::epc1on no c., l.i nw,ma para cada persona, y por este motiH) no todos reacc1011.1mm del mismo modo ante un suceso identico. Si no pudiésemos elegir, no senamos ubre ... , "' h·in..imos» como aurúmat,1s pro gramados. N ucstra ,·ida carecería de sentido

--, Siempre elegimos conscientemente aquello que deseamos, aunque la elección final no nos guste de­ masiado.

Cuando sufiimos es porque.: nos; distanciamos de nmou-os nmmns. E, porque dcj,u,1rn, dc , aJorarnos lo suficiente y bus­ camo., v1,1r lll un mundo perkcw y sin contraneda<.ks que desdc luego no cx1stt:.

Tras cada suceso siempre tendremos b última palabra re.-,­ pccto a la coma de codas aquellas decisiones que nos afecten

\l R fELIZ IH PE.'-:Dr. nE TI 19 directamcme. Por esta ra1011, la pcr<.cm,1 que 'itdre lo han: ba -;,111Jmc Ln uaa eb..:cjon pc.:rc,onaJ, y no ,mte un hecho en con crcto �1 <.ufri.r dqicnd1e<;c de.: cada hn.ho en sí, codos <.utn­ ría111os por las mi-;mas cosa-;, pero al existir mullirnd de reaccione!-. distint,1s, queda daro que <.1 tmos sufren ) otros no es porque -;e trJca 1.k una clcccion pcr<;onal de c11.b uno.

Independientemente de lo que nos suceda en la vida, siempre tendremos la última palabra, y con ella la opción de eJegir qué hacer a continuación. Por tanto, ser o no ser feliz no dependerá de las de­

cisiones que previamente hayamos tomado, sino de

cómo reaccionemos después.

l

Nosotros somos lllH..:strm propio., ¡ut·Les, y como taks, so lamente 110<.otro, podcmo<. 111-.titwrrn,., t:n nuc.,trw, mc¡ores am1gm o cn nuc<,tro, pcon:s n.:rdug<>'>.

(10)

ct�--1'J:x::/J:c:�c:c»::x::i.:::x:W::x:5:t:::x::Y'Jc:t:5.�

Nuestro poderoso

y eni

gm

ático subconsciente

L.-\

mayoría de las capaGdades mentales no pueden c;er mane1adas a nuestro antojo, es deetr, dirccta1m:□k, sino que, por el contrario, füncionan de fi:>rm�1 automática (suh­ consCH:nte). Aqu I es donde nuestra mtntc ernpiaa a , olvcn,c compk¡a

Si una pc.:rsona desea aprender a conducir, tendrá que co­ nocer en primer lugar d fum:.1onanucnto de su \'Chículo ) las normas que esce le impone:

Si quieres que nu- detmga, pisa t'.rtc pedal. ¿Q]ttcrcs lu­ ces? Entm1res nctil,a cstn palanca, etc.

Es e, idcnce que se trata dd conductor qwcn tendrá que ceder y, «pasando por el J.ro», acercarse a su velúculo para manejarlo tal y como este k cxige, y no a1 revés, de modo que si intenta acelerar accionando el freno de mano, no podra ob­ tener ningún resultado fa,·orabk.

Con la mente sucede lo mismo, si queremos «conducirla» adecuadamente, tendremos que acercarnos a su correcto fün cionamicnto, no basta con desearlo sin más. Piense el lector

(11)

22 RAl-.lOi' CA.rVIPAYO

que c:isi todas bs capacidades dependen de la mente subcom.­ (Ícntt:, y nucsu·n subconsciente actúa sobre nosotros de forma automatica, produciéndonos muchas veces ctcctm no dc�ea­ dos. De este modo, si unJ personJ quiere, por ejemplo, cstJr

co111:cntr..1tfa en algw1a actiYidad, no bastará sola,rn.:mc ctm que se lo proponga, pues la concentración es una de tantas capacidades m<.:ntaks qut están regidas por nuestro mbcons­ cicntl'., y dlo implica que tendremos que saber HKJ.r fcm·usa mente IJs tt.'clas adecuadas para con'>egLúr dominarla.

De este modo, si alguirn está \·1endo una buena pe!1cula e□ el cinc: y le gusta, sin duda csta.r.í conccntrado en ella. fa más, si rt:alim:ntc está cnganchado a la trama, no podría t.k· jar de éStar concentrado. Por el contrario, si la pdicula es un «pl'.tardo» y se aburre:, por más que qukra estar concentrado no lo conseguirá, put.:S su mente st: t.:\·adírá contmuam<.:ntt: ,l otros lugares más inreresanres para ella.

Al final, la pregunta que siempre nos hará nut.:stro «qut.:-1ido» subconscicnrc scr.i la misma:

«¿Cómo te sientes ante lo que estás haciendo?» J Si la re.spuesra que tú sicnres interiormente, y que por tanto le darías, füese:

«!vfc sfruto muy hit-11»,

nuestro subconsciente no te pondrá ninguna rraba y serás ca­ paz de .seguir rnaotcnicndo la corKentración en <.:sa acávidad. Mejorarás tu rendimiento y ganar.i.s en entusiasmo.

SER FELIZ DEPENOE DE ·n Por d contrario, si la respucsra fuese:

«Nfe sit:nto mal», o

«No me gusta lo r¡m· hago»,

23

notarás cómo tu mente te ahan<lona. Te scntiras «solo» y perderás tu concentración. Si esta '>ituac1ón empieza a n:pe· 1irsc con frecuencia, tu mente querr.í e\'itarla de raíz. Sur­ girán sus mecanismos de defensa � no dudara en crearte todo tipo de malestares, indisposiciont:s, mic<los, fiibias o 111-cluso enfc.:rmcdadcs, tratando de evitar que ,·uelvas a reali­ zarlJ otra ,·e7.

Por esta mzón, lo más importante para desarrollar cualquil'.r ;.1cti\'idad será adqui1ir en p1imer lugar una buena técnica. A.-,í, si un estudiante nene un creciente rechazo hacia lo que esru­ dia, pero .1 la \ c1. considera que es necesario estudiar, lo único que tendría que hacer sena simplemente cambiar su técnica por otra mejor. Tan pronto obsen·e cómo progresa adecua­ damente y cómo i1wicrte mejor su tiempo, se sentid. mucho mejor, y sus fcibias y limitaciones cmpaará□ a remitir.

Conocer y saber usar ouel>tra mente fue desde siempre una de mis prioridades, y me alegra decir que es algo conta­ gioso. Los placeres tk la mente, lamentablemente descono­ cidos para muchos, superan lm dd cuerpo, y te pueden lle­ var a una especie de estado de «nirvan,1» en d que se abre.: un mundo lleno d<.: nuevas y maravillosas sensaciones y po­ sibilidades.

(12)

24 R;\,\10, < \1\ll'AYO

[ ,os vclocc:s memotiLadorcs de mi «Escuda de campeo­ ne!.», la mayoría de ellm personas sencillas y normales, empe­ zaron a entren.u- con l.1 tecnka adecuada conducic.:ndo a la vc1.. d •<vehículo de c;u mente» de forma correcta. Finalmente, -.e han converudo, casi '>111 proponér;elo, en los memorizado­ re'> más rcipido� del mundo, J.lgo que nunca les hubiese succ dido sin un dt'>arrollo mental paralelo.

Estas pt:r'>onas c..m,1lizan su ilus1on a tran:s de los campeo­ natos Je memoria rap1da, de formci que, lkgaJa IJ. hora de la verdad, cs tkur, el comienLo dt las prueba'>, lo que para otros podría suponer un torm<.:nto, para dlm e<, un plJ.cer, un .1eop10 dl' apoyo mutuo, de desimerés y de compa1il'rismo, que de¡.1 boqu1abic:nrn, a qu.i<.:nes lo presencian.

Por fa\'(x, si puedes, échale un \ista/.o J los \'t<.km indui­ dos en la sección «Campeon;.1tos •> de estJ PJ6'111J \\ ch:

http:/ /\\'ww,spel'd memory.com

Por cstac, ruones, ..,1empre he estado muy intcr<:sado en cnn<Kcr el tunoonamicnto de b mente,,. me resultan fasci­ n.rntcs las «inlronúsionc:-.» de nucslro subconsc1enrc en 1<1 vida d1.ma.

Uno de los moci,o., por los qul' también he rrabapdo mu­ d10 con la h1pnm1s h,1 sido prc1.1s,1111entt' d querer conocer nuestra mente desde todos los puntos de , 1sca, comc1cnte de que un mejor 1.'.'0nocinm:nro de dla solo puede repercutir en un me1or uso, '>obre todo en aquellos momcmos de la ,ida en los que algo parece que se nos \'a de las manos .. Me refiero a cuando nuestro subconsciente aparcntc1r1ente nos Lnuciona

'>I R fELIZ DLl'L-S:DE DI TI 25

� nos hace sentir mal, cuando sufrimm o nos prern:upamo<, en cxce'>o y no queníamos hacerlo, cuando las sensaciones parc­ lXll fluir sin control.

Ya dijimos anteriormente que si queríamos aprender a manejar un ,drn:.ulo, tendríamos que seguir sus normas de funcionamiento y accionar adcct1adamcnre sus botones v pa bncas. Pul''> bien, p.1ra el füncionam1cnto de nuestra mentl' ( que tiene otra mcLaruca bien distinta) ,Kc1011J.rcmrn, su ún.ic.1 teda: «el sentin1.iento», puc'i esu siempre nos rcsp<>ndcrá se gun no'> t.:'itcmos sintiendo en cada momemo con lo que t:'.-1· ternos hac1t.ndo.

¿Recuerdas la cternJ prcgunt.1 que, Jl' modo oculto, ,icm­ prc no, f<>rmulaba nuestro subconsócnte?

«¿Cómo te sientes ante lo que estás haciendo?» A nucc;tro subconsciente 11<> le importa otra -:ma, no sabe lo que puede '>tgmfü.:ar para u que gane<, o qul' p1erd�, qm. triunfes o que.: ITK,1'ies. Sunplcmente dc:recta cómo te sientes ante un hti.:ho v ..ictua en Lon,ccue1K1a.

Si la l'xp1.:rienci,1 ha sido bonita par.1 ti (pucd1: serlo el ir ,ll cine, u ,1 la playa), querrá qw: la repita<;, y con solo volver ,1 prns:1.r en ella te <,ent.irás feh1 Si no lo ha sido, pondrá codo upo dc trJbas e impeJ1mentm para trat,1r de que nu n1d,·as a pasar por ella.

Si de n:rdad queremos aprender a controlar nuc:stra mente y a usarla en nue<,tro propio beneficio:

(13)

26 RAMÓ:'-: CA.M.l'/\YO

Tendremos que conocer bien su funcionamiento. Sí hacemos caso orrúso e intentamos vivir ignorando su esencia, no solo no podremos ser felices, sino que nos sentj­ rernos continuamente desgraciados y limirndos.

-...---e,"'b::.,':tx::,"'cc�KX:'.,��'.::)

Las tres claves de la felicidad

S

FR teliz», o pudríamos e'\'.presarlo mejor dkicndo: «Ek­

<<

gir ser feliz», es bastante más i;enciUo u.e lo que parece. De hecho, en el fondo es tan ,;encillo que paradójic.1.mcnre puede rarcccrnos complicado.

1� rc.1litfad es que se necesita bien poco para Ucgar ..1 serlo. El dicho muy cieno tk que:

No es más feliz el que más tiene, sino el que me­ nos necesita.

claramente nos viene a decir que las ncccsid:ides nos la.':i crea­ mos nosotros misnms.

Si quieres ser fcli, en cualquier circunstancia, tienes qm: ,ivir crnnpliendo estas tres reglas:

1 • TRÁTATE COMO SI FUESES TU MEJOR AMIGO.

2.

RESPETA A LOS DEMÁS.

(14)

28 RA.ivtÚN CAMPAYO

Son tres principios muy sencillos de enrender, y respon­ den al funcionamie□tü real de nuestra mente, de forma que si alguna vez nos sentimos infelices por algo, será porque no estaremos cwnplicndo alguno de ellos.

Vamos a verlos a continuación con más detalle.

TRÁTATE COMO SI FUESES

TU MEJOR AMIGO

Esle es el pw1ro que debemos cuidar en primer lugar. La mayoría de las personas put!den mostrarse comprensi­ vas e indulgentes con otras, pero cuando se trata de evaluarse a sí mismas, se suden volver muy exigemd> y poco tokrantes. El problema es que vi,·ímos acomp;::iñados por ,.,nosotros mis­ mos» las 24 horas de cada día, razón por la que debemos in­ tentar ser muy Jmigos nuestros.

Si queremos ser amigos de otras personas, si de verdad de­ seamos querer a orros, debemos empezar a hacerlo con nosotros mismos. Si no muesu:as amor hacia ti, no podrás expresarlo hacia los demás,

r

tarde o temprano se hará notar, puesto que no puedes dar aquello que no tkncs.

Un t:XLdentc cjen:ic10 qLLe re ayudará a cumplir este punto consiste en mirarse al espejo todas las noches y hablar contigo rnismn durante trc:s o cuatro minutos. Algunas personas no saben muy bien cómo es su cara, pues se limitan a mirarse en el espejo solo para lavársela o para peinarse.

...

Sl:.R FELIZ DEPENDE DE TI 29 Mírate con cariño y con dulzura. Habla contigo. Cuéntate los problemas y las preocupaciones que hayas tenido durante el día, y después aconséjate.

Estoy convencido de que sabes dar muy buenos consejos (no conozco a nadie que no pueda darlos si de verdad lo de­ sea), ya que frecuentemente lo haces con otros, y además lo haces bien. ¿Por qué no ibas a poder hacerlo entonces contigo mismo?

Aconséjate del mismo modo que lo harías con aquella pcr­ scma a la que tú más quieres, tal y como lo harías con nt me­ jor amigo. Imagina que realmente le estás hablando a él, pues es él quien re cuenta todos sus problemas.

Cuando te rcúres del espejo y tu reflejo en él haya desapa­ recido, comprobarás que algo en ti ha cambiado. Te sentirás mucho mejor, más aliviado y optim.ista, pues recuerda que, en realidad, nosotros somos nuestros propios jueces.

ACEPTACIÓN PhRSONAL

Dentro de este capítulo tenemos que hablar también de la aceptación personaJ. Muchas personas no son feJices porque no se gustan a sí mismas. Nom1almcntc es por moti,·os fisi­ cos, y aunque, ciertamente, a veces se pueden corregir o me­ jorar, otras veces no será posible hacerlo, y cada persona de­ berá conformarse con su aspecto, tal y como es.

Las personas (y todo en realidad) se valoran en su con­ junto, de forma que habrá cosas de nosorros mismos y de los

(15)

30 R.\,\,\Ú'-l C-\,\[J>,\ YO

demá5 que nm gusten más que otras, y aunque algunas no nos gusten casi nada, ese conjtmto es el que cuenta

r

al que ten­ dremos que sacarle el mhimo provecho.

La cuestión es ahora: ¿Llega la nota media de mi conjunto como persona al aprobado?

Hace tiempo que tuve en 1111 consulta pcr<;0nal caso� de infelicidad por disconfórmidad consigo mismo. Todos coin­ cidían en que no :;e gust,tban ni se querían lo c;uficientc, bien por mori\'OS relacionados con su personalidad, o bien por 'iU aspecto fisiw. Alguno de ellos había llegado i.m:luso a im·en­ tar tc>1mas de maltrato hada su persona. Sin embargo, la prucb., que yo llamo del ,<bombo>> hada cambiar de opinión al 99% de estas personas a l� que les hubiese gustado poder molde­ arse a la carta.

Supongamos que conoces a .ilguic::n que es infrliz porque no se siente bien consigo mismo. Dile que se in1agirn: un bombo de lotería lleno Je bolitas, cada una con su número. T0<..1ru. ellas est.ín deseando c;.1lir pdra ver qué pn:núo h_:_., corresponde.

Si fueses tú nusmo, querido lector, quien no se sic::nte a gusto consigo mismo, piensa también e□ el bombo e imagina que tada una de b.s bolita� que conticm: lleva grabado d nombre <le una persona que existe n:almcntc.

Tú estás fucr.1 dd bombo, y dentro estin los nombres Je toda:, las persona.<; de tu pai'i que poseen una edad similar a la

tu�'•'· u>::. hay más .,lro� y más b,1Jrn,, m,is guapos y m:b km, \'.011 mejor tr.1b,1jo y sin ninguno, más s,mos y más enfrnnos, etc. De codo un poco.

SER FEI IZ DEPENDE DE TI

Mi pregunta es ahora b sigu icnte:

31

Si hacemos girar el bombo y cae al azar una bolita que Ueva grabado el nombre de alguien, el nombre de una per­ sona a la que no conoces pero que vive en algún Jugar, ¿te cambiarías a ciegas por ella? ¿Deja.rías de ser quien realmente eres para ser esa otra persona?

Piénsalo unos instantes ...

Si la resputsta es negativa, como sucede en casi el l 00% de los casos, no hay motivos para quejarse. Hacerlo represen­ taría un inconformismo ilógico, pues de alg(m modo puede ser que re consiJeres nlt'.JOr que b. media. Quizá por ciertos valores morales o de otra índole:: que poseas, o bien porque simplemente te conformas y en el fondo re valoras m� de lo que suponías en un principio.

Desde luego que conformarnos con 1w,;ocros mismos, con nucsu·o conjunto, no significa que no podamos intentar mejorar aquella<; cosas de nuestro aspecto físico o de nuestra personalidad que no nos gusten. Haremos muy bien en in­ tentarlo, porque aun en el caso poco probable de no conse­ guir mngLU1a mejoría, ya tendremos una jusúficaóón cxrra para aceptarnos y seguir l'.omo <.:stábamos, puesto que habre­ mos obrado acreditando una forma de superación personal y un inter6 hacia nuestra persona. Habremos mostrado una pntcba de amor hacia nosútros mismos, y esu :;iempre es im­ portante.

(16)

32 R.\MÓN CAMJ>Af'O GANEMOS EN DIGNIDAD

El mayor ejemplo de dignidad que he visto en m.i vi<h ha sido en w1 perro. Nuestros fieles anügos nos dan ejemplo continuo.mente, y de ellos podemos aprender muchas cosa!->, ya no solamente de fiddidad, también de paciencia, tk en· m:ga, de dcsintt:rés y de amor.

Haré acopio de toda mi memoria para contarte de la forma más fiel posible lo que ,·i un día, hace ya hasta.mes años, en un programa de tdeYisión que 5c cm1tfa rn directo. Hay casos similares al que relato aquí, pe.ro este ba sido particularmente el que más me ha emocionado.

Se presentó en d programa una señora con su perro. Era bastante pequeño, más bien feo, y no pertenecía a una raza determinada., es decir, era un cruce. Estos detalles son más imporra.11n:s de lo que parece, como más adelante podras comprobar.

Lo mic; llamativo de e.sLe perro es que le faltaban las dos patas delanteras y solo tenía dos peqLteños 1mu1oncitos que, de forma un poco ortopédica, apoyaba t.:n un carrito para po· der desplazarse. Un día había cruL.ado la cal.le precipitada­ mente justo en el momcuto en el que pasaba un coche, y este lo había atropellado causándole múltiple:, fracn,ras en dichas paras. Las únicas posibilidades que le ofrecía el veterinario eran el sacrificio o la amputación. Su dueña M:: decidjó por esta úl­ tima, dado el profündo cariño que scnría hacia su mascota.

Llamaba la atención el hecho de que mientras el pe.roro estaba en televisión, nunca perdía su sonrisa y, según su dueña,

...

SER FELIZ DEPENDE DE TI 33

nw1ea lo había hecho excepto al pasar por los momentos má� ciíticos de dolor que había tenido que soportar tras el acci­ dente. Su momento más feliz dd <lía era salir a pascar, y todo pese a que fue prccisamemc dw-ante un paseo cuando sufrió el desgraciado atropello.

Aquí yo haría una bre\'e parada para rdlex.ionar, y com­ pararla la acLitud de este perrito con la de una persona que hubiese perdido accidental.mcmc dos de sus cuatro miem­ bros de W1 modo similar. Difkilmcntc le gustaría a.parecer ante el público, y también duelo mucho que le siguiese gus­ tando salir a pascar, o dar explicaciones de lo sucedido a sus amjgos.

Bien; como iba diciendo) el perrito se \Oh-ía loco de ale­ gría cuando , da la cadena }' el collar. En ese momento se converrfa en una «pequeña bala>} y corría sin parar por la lu­ bitaóón, pues sabía que pronto iban a salir a la calk a pa�ear.

Los reportero:. del programa de televü,ión los acompafia­ ron durante una buena parte dd paseo. El perrito empujaba con las patas traseras, mientras la parre delantera de su cuerpo pcrma11ecía apoyada en el carrito cuyas ruedas giraban ,·eloz­ mente, permitiéndole así el dcspbzamicnto. Sus movimien­ tos eran en general ,·ivos y ágiles, aW1quc con las limitaciones lógicas que el carrito k imponía.

Qt.Úso el destino que c.:n dicho paseo nucstros protagonis­ tas se cruzasen con un amigo que se paró a saludarlos.

El cámara se giró y grabó, no a esta nueva persona que acababa de entrar en escena, sino a su acompa.i1ante. Este era

(17)

3-4- R.\�10'= ( \MPAYO

un prccio'>Cl perro pastor alenün de pura ra.a, negro y bri liante.

El reportero de tele, isión enfocaba :l los dos prrrm de l<>rm.1 .1ln:rnaci, a, y h.1h1a un enorme contr.u,te emre am­ bo<, por un lado, un pequeño perro '>in r:1z,1, con '>olo doc; p,1ta,;

r

apoy.1do en un c.urito p.lra podc.:r despla/JI'>e, v, por el otro, un lujmo pastor akmcin de ptira ran, jO\cn ,. bo 111lCl.

El pequc110 pc.:rnro e<;taba alegre:, mientra<; 1.¡uc el p.�tor akman pos�1ba muy sc.:rio; pan:c.1a mir.1rlo con sorpn:sa e 11l certidumbre. En 1.·<,te detalle de- -;u e'l:pn:-.ion me liJe muy bien, y esto) seguro de que por la cabc.:za dd pc.:rm p.1stor ak­ mfo pasú algo .1s1 como csro·

¿Cámo puedes tsrnr rrrn Ji:li:; si aes 1111 perro p1·qunio! feo, sin rn::,n v onopéd,co? Vi siq11frm podrins d,ji·udt'J' n

tu dueña rr1111r¡11c te lo pro¡msicscs.

Pero al pequeiio perrito naJ,1 p,ucd.1 importarle. 1\lir.1b.1 alc.:gre haCIJ ambm lado., de l,1 1...tlk, , de">{.k luego 1.1ue tam -hu:n, 10 al pastor ,1kma11, pero no k h110 el nlti-. mírnmn caso. <;e,: c.:ncont r.1ba mu� fcli1 porque c.:st.Ü">,l hac11.:ndn rcalid,1d su mayor ilusión, dar �u corto pa,eo di;mo.

rJ mensaje de C'>tJ'> t''>Ct:nas flJI: muy cl.1rn e imp.ti:tan­ tc. En el plató hubo un gran '>Íkocio, \' a l.1 prc.:scm.1dora le: l.'o'>to seguidamente .1rrancar p.1ra dc(lr algo a conrinuac1on.

>lo babia palJhr,1� p.ir.1 d1.·,cnbir l,1 b.:dt'm de: digrndad dd perrito, que siempre m.mtema ,u c::1bc1a alti\',1 y su mmuta­ bk sonrisa.

'>ER FELIZ DEPEl':Dc DE TI 35 De repente: sucedió aJgo inesperado. Muchas personas empc.:/.aron a ll.unar por tckfono al plató de dicho programa. Algun:-is de c.:llas simplememc: se intc.:resaban por mis detalles de este caso, v hadan prc.:guntas al respecto, pero ouas in­ cluso le: ofrecían dinero a la dueña para comprarle d perrito. Alguien le llegó a ofrecer una importante suma que la dueña rechazo amablemente, comc1cme de que hay muchos valores v sentimientos demasiado puros y profundos para ser com­ prados.

Concluyo esta historia 1.00 la segundad de que ningún perro se hubkse cambiado por la piel del otro c;i ambos hu­ h1e'>cn podido elegir hacerlo (la prueba del bombo), pues la aut,·11t1ca felicidad no 1·csidi: en tmc1', sino en sc1:

r Se puede ser feliz a pesar de tener muchos

con-�tiempos. Solamente es necesario elegir serlo.

Dd misrno modo que sucede con el ejemplo del ptrnto, una persona que estando inválida, siendo invidente, o pose yendo alguna otra m1portantc limitac1on, tcnga además la ac­ titud de dar ánimo'> a los otros e interesarse por ellos, dejará en estado de shock a quien se le acerque. Su CJemplo de mLe­ g1idad puede ofrecc.:r mucha mas ayuda que la de todos los psicmerapeutas dd mundo ¡untos.

Cuando una persona e..,tá en plena crisis piensa en todo lo peor, pero tarde o temprano la \ida se le.: estabilit:a de nueYo, y añm después ya no valorara 1g;ual, ni c.k forma ai!>lada, un hecho pasado. Todo formara parte de un coniunto de

(18)

,wen--36 RAMÓ� C A,\1PAYO

óas que le har.in tener la percepción general de que su vida pasada no fut: tan mala, aunque puntualmente k hubiese ido dando más ,·alor del merecido a las cosas negativas que k iban

sLu:edit>ndo.

Si t:sto es así, si el tiempo puede cambiar finalmente el prisma dt todo lo , i, ido � en general hacer bueno d con­

junto de nucsff.t) expcriem:ias pasadas, si esto c;uccdcrá de forma invariable:

- ¿Qué senLido riene entonces sobre,·alorar en l,1 ,·id�1 presente las cosas punrwks que llamamos malas? - ¿Por qué sufrir por ellas mjcntras transcurren? Y:.1 tcne­

mo� bastantc con que nos sucedan, ¿no?

- ¿Conseguimos mejores resultados futw-os gracias a esos su fiimit:ntos?

- ¿Verdad que no merece la pena pJSarlo mal, quc1ido lec­ tor? Al fü1al se llega aJ rnismo sitio, y '>ic..:mpn.: es mejor h.1 berlu hecho ahorr.mdo <;ufumicntrn. y malestares, pues lo contrario significaiia calidad de ,ida pcrdid:J para nada.

La persona que se quiere

y

se respeta a sí misma ganará en dignidad

y

en autoestima

y

podrá supe· rar los peores momentos de su vida; no solo porque será capaz de sacar muchas más fuerzas de flaqueza, sino también porque no se inflingirá ningún auto· castigo adicional, y porque su percepción de la reali­ dad será diferente.

Seamos, pues, dignos de nosotros mismos.

SER FFLIZ DI-PF.NDE DE TI 37

RESPETA A LOS DEMÁS

El punto segundo, «Respeta a los demás», es en realidad w1a .1eeptación, y no hay nadJ más que hacer, es .u;i dc «sen­

cillo». No obstamc:, pen,onalirn.:ntc siempre he pensado que este es el punto más dificil de cumplir, pues se trata de un res­ peto auténtico a la form;i de ser de cJda wm, de manera que no lleguen a afectarnos rii sus ideas ni sus comport:.1111.ientos

personales.

Esto significa. asumir plenamente la indh·idualidad de cadJ persona, por muy rara.'>, intere�ad.:is u disp.1r.1cada.'i que pue­ dan parecernos sus l'ixmas de .ser o de actuar. De cste modo, tcndremrn, que aceptar la posibilidad de que cualquiero nos pueda criticar, o que incluso puedan hablar mal de nosotros aunque no exista ninguna ra1.ón aparente para ello. Esto es además algo incYita.blc.

Obsérvese que la inn1cnsa mayoría de l,1s personas ju¿gan continuamente a 101. dema-..:

QJté dicw estos, Qj.tf /Jacm t'sos ...

Lo hacen aunque sea de fórma inconsGente, pno así su­ cede en realidad. Al final, carde o temprano es algo que ks afecta, y que por tanto ks pasari su correspondiente fac­ tura.

Así pucs, es conveniemt: que t.:acla persona sea fiel a SLL'i propios criterios y que no se deje afretar por lo que opinen los demás, aunque, como dijimos, sean opirúones o formas de

(19)

ac-38 Rf\,\\ÓN (AMPAYO

n1ar sin fündamenro. Esto no quita que podamos ao.:rcarnos a ideaks que nos interesen y, por orra parte, siempre tendre­ mos pleno derecho a ddcndemos kgalmemc: ante cualquier situación acfrersa que ,·aya contra nosotros. Una cosa no quita b mra, pues lógicamente, al igual que nosotros debemos re<;­ petar a los demás, todos ellos tcndr.ín que hacer lo mismo con nosotros.

Existe una curio"ª le� de probabilidades matemáticas lb­ n,ada:

Ln1 de los dos ttrcios Significa que:

Siempre caerás bien a dos tercios de la población, y no demasiado bien, o incluso mal, al tercio

res-��-

)

lln cjcmplo que con frccuencia cuento en mis cur::.os para cxplicasla mcjor, es el siguiente:

Sí una persona d.1 trna conforcnc1a J.nte w1 púhlico esco­ gido al azar, como norma general sed bien ,·atorada por dos tercio:. de lrn, asistentes. Por el contrario, un tercio k criticará .iw1que no lo exprese de forma abierta. Esto será así incluso en d caso de que b exposición haya sido sumamente bti­ llamc, de..: forma que si el tercio mis negati\'o M.'. viese obli­

gado en cierto modo a reconocer 1a ,·alía dd co1úerenciantc, en cualgukr ú1s0 lo criticarán de un modo u otro:

<;ER FELTZ DEPE'.':DE DI::. 11 39 « Lo /Jn hcc/Jn bien, pero es ,m poco ow1·cufo,,, « Vfrtc como un /:Jorteni», «No ba imicntrrdo nada», etc.

Por el connario, c;j la pcrsona que re1liza.la charla se queda con la rm:nrc en blanco y sin saber qul decir, dos tercios l..1 apoy.1dn iguJ.lmcntc �·, Llllidm, mecfünte un sentimiento de pcn,1, h.1rán fuerza con '>U mente: deseando que la persona

que tienen delante: salga dd .1rolla.dcm.

Pero una ,·ez m:b, y de modo s.imilar al caso anterior, un tercio de los .1si!>.1entes se burlará diciendo:

«¿Pero qul pi11ta ahí ese si no sabe 11ada?».

Si In pcr•mna punto de mira e, famos.1, dos tercios; pm.irjn ser admiradores suyos mcondi<.:ion.1ks, pero un tercio est:J.ra celoso y qucrra destruirla. A'>I, los C'nremos pueden separarse y agr;.warsc, pero nunca ,e mod.iticara la propcm:ión anterior. Por cst.1 raz<m, ¿por qué pn:ocuparsc c,i, b,\gas lo que..: !u­ gas (sah·o que cometa'> se1irn, delito<,), la proporción de rus seguidores sera siempre.: la mi..,ma y no podrás mnJi:ficarla?

Si todo el mundo noc; conociese.:, en cada país habría mi­ llones de personas a be, que ni tú ni yo lcs c.icríamos dema­ siado bien. Por ejemplo, sí Espaüa üene 45 millom.:s de habi­ tantes y lOdO', nos conociesen, sin duda le!>. caaía.mos m.11 a 15 miDoncs de ellm. Dcm.isiados como p,ua preocuparse, ¿verdad?

Nunca puedes basar tu felicidad en lo que opinen otros c.k u, y si intcntamos ser de forma distinta a como somos con el

(20)

40 RAMÚ� C:\MPAYO

fin de ganar otm adepto 1n.h, será a costa de perder .1.lguno de los que ya teníamo'>, pu�s de repente, este nrn. verá de form.1 distinta. En este caso, la situ:icióo se volvería aún m:ís grave, pues al final no tendremos una personalidad definida, y puede que hasta incluso no sepamos quiénes somos en rea­ lidad.

Si permitimos que las cosas nos afecten dema­ siado, iremos cambiando nuestra actitud de forma continua, y si cada vez nos comportamos de un modo diferente, no podremos ser felices puesto que no es­ taremos a gusto con nosotros mismos, ya que no sa­ bremos quiénes somos en realidad.

Por tanto, mostrémonos como somos, aunqut esm no significa que no hagamos por mejorar nuestra forma de ser y nuestro comportamiento.

Muchas personas sufren porque desean quedar bien con todo el mundo. Aparte de que eso es imposible, scgún la ky de los <loe; tcróos que y;i l°o110cemos, no Glen en la cuen­ ta de que el hecho de ser acepr.1do o rechazado por los de­ más siempn: sed una decision de esas otras personas, y solo de <.:llas. Tú únic:1mentc puedes mostrarte tal y como ncs, y ahí terminan tm, posibilidadl'.s. Despues ya no dcpenc.k de ti.

SER 1-1:-.1.JZ DEPE:--JDE DE TT

No te esfuerces por querer quedar bien con todo el mundo. Es imposible. Tú simplemente muéstrate ante los demás y deja que ellos elijan. El hecho de que finalmente seamos aceptados o no nunca será una decisión que nos corresponda tomar a nosotros. Solo dependerá de ellos.

41

A veces también puede afectarnos el hecho de que alguna persona cc.:rcrna esté sufiiendo por culpa de sm propias dcci

sioncs, porque no elige lo más con\'enienre para ella. Noc,­ on-os podemos damos rncma y dccú·..,clo, pero quúá ella no nos escuche. En <.:<;Le c�o también hay qui..'. respetar su deci­ sión personal, y nuestra labor debe limitarse a aconsejarle una vez, sin ser reircral1,·o-,, permitiendo que fin.tlmcnn.: c!Ja de­ cida lo que desc..:e. De este modo, quizá l.:t próx11na ,·ez desc1.: contar (on nuestro comejo, pero si somos pesados, aun te­ niendo ruón, es posible que en d fütmo se encierre todavía más en sí misma.

Otro motiYo para no \'crnos afectados negativamente por los demás es que, por si focse poco, mucha gente actúa y se comporta de formJ distinta segun i.:on quién se rodee, lo cual k.s delata diferentes pcrsonalidadc.<; y varas de medir que ha­ eco JÚn más ilógico el tomarse en serio sus c.:rít.icas.

Algunos de dios ni siquiera tienen corn·c1Kimicmos pro­ pios. Poseen una <,forma de pensar» qllt con fr�cucncia se basa en una determinada ideología polític.:t que h;,1 sido here­ dada (como si se hubiese heredado un pi'>o), es dccir, -;impa rizan con un dctcrminado partido político porqlll'. 5W> padres o abudos ya lo hacían.

(21)

42 Ll:\i\lÓ'-J CA,\11''\YO

En ctccto, muchos habiram<.:� de un,1 región comparten IJ misma ideología porgue:

Hncc 50 afios (o 200), m In g1uTra. estos 1J-U1tnro11 a nqudlosy ...

La ,�solidez,> de '>U form::i de pcns�1r está b.isada en reali­ dad en estabkccr una especie de condena ctl'rna a otro grupo de per.-..onas que, posibkmcnte y a su vez, en su dfa también re:io:ionaron por ideologías hcn:dadas o implantadas.

Viven andados en el pasado de forma hermética,) con rr<.:­ cuencia lo hacen en LUlJ at1nústera de rencor. Esto sc..:iía algo '-así como condenar a la ,-\lcmcllua ,Ktual, un pa1s qcmplar y ex­ ccpcion.tl, porque hact: 65 años d <.:jércim de Hitler in\'adió Europa. ¿Tiene ac�o LUl niño qui.: acaba de nacer algun úpo de responsabilidad, o debc ser estigmatizado de algún modo, por lo que hicic.'>e su rarar.1budo docenas d1.: anm antes? ¿Cuándo se acaba d plazo par.1 no seguir condi.:ncrnJo J. un grupo de person�1s por lo que hicicrJn compatriot.1!) suym en el p,1sado? ¿Cond<.:namos también a lo� p.úses escrnJuu,·os porque hao.: mil aJios los viki.ngos invadieron otrm países? Si fuese así, na­ die .,e sah·a1í.1, porque prácticamente todos lrn. países h.1.n '>tdo conquistadores dt: otros en .tlguna épo...:a anterior.

L1 grnt<.: ...:uyos ideales cst..ín basados en los de otras pcr-so­ n� 1.:01110 comccuencia de una mcrcia o de un arrasrramicnto ::.o...:ial, por lo comun no h.ui desarrollado '>ll personalidad, y por lo tanto m.uutestará.n un rumportamiento contradictorio, d1.: forma que la mayona de:: ellos no sabrán incluso ni lo que cstan ddendiendo. Solo sabrán que hay que ir sic.mprc con­ tra cales grupos de personas.

...

SER }EUZ DEI'ENDE DI-, rt 43 Bien es cierto que la mayoría de esras personas son \'Ícti­ mas de las fuerzas políticas y de ideas muy arraigadas social­ mente. Se sienten débiles para rebelarse públicamente y luchar contra la corriente, y tienen miedo de quedarse solas y sin amigos si dicen lo que en realidad p1ensan.

Este camjnar sin rumbo, sin saber adónde, podrá ser el inicio de su infelicidad, pues no aplican el dicho de que:

«1\tlás irnlc esta,· solo qw: mnl trcompa1iado».

Aunque yo lo diría con m:.lyor precisión de este modo: La única persona con la que nunca puedes quedar mal es contigo mismo.

Una prueba fobacieme de la existencia de estas idea'i ado_p­ tadai, y no realt:S es que muchas de estas personas adoctrina­ das reaccionan y se comportan socialmente de forma contra­ ria a como deberían hacerlo según los idea.les que defienden. Esto sucede así porque en el fondo no son como aparentan ni piensan como dicen, pudiendo llegar incluso a la hipocresía. más extrema. Por ejemplo, un ministro que predique contra el capitalismo, dificilmente podrá justificar por qué él cobra un sueldo de 100.000 euros más dietas y comisiones. ¿En qué quedamos? ¿Le gusta el. dinero o no? Quiá sea un término in­ termedio y simplemente no le gw;te que lo tengan oa-os.

No hoy mayor sordo que el que no quiere oír, ni

(22)

44 R.,\,\IÚ'.': C\.\11'-\YO

Aun así, (Jtfa cual <.:s libre de hacer o no lo que quiera,

o lo que quieran otros que haga o no haga, pemando o sin pen<;,u·, da igual. Ademús, se erara de algo 1m:,.itabk por lo qu<.: tiene que.: pi'.lSar la humanidad dado -;u caráct<.'.r cvolu­

u,o.

5irvan cstrn. comentarios s.implementc de ilusrracion hacia aquellas p<:rsonas ma:dm.15 que s<.: toman demas1.1Jo en seno d que diran. A aquellas a la� que le-. afecta mucho la enoca. Prnsad que har demasiada gt.:nte qw: h.1bla -.in saber ,. que aLI ua por em id1a o d<.: forma contradictori.1. {Por qul· tomar los entonces en <;erio?

La sociedad debería esforzarse por eliminar sus ideas preconcebidas, dada la gran diferencia exis­ tente entre lo que queremos ver y la realidad de las cosas.

De este modo, cualquia cm,1 que.: dig.1 unc1 pa<,ona a l.1 que con<;1dcra.s tu enemiga tcndt.:ri'> a Yt.:rla como un insulto o una prm rn:ación. En cambio, lo mismo dicho por otra pe,· sona a 1.1 que qwercs tendrá un s1g111ticado compktarnemc d1snnto para 11.

LA Al!TOl \ rL\L-\

I L11.:11.:ndo refi.:n.:nci.1 a un qc.:rnplo ,.Ktu.11, citar<.: el de lrn, jc',n:nes padres qU1. L<>n frccuellLJa dejan ,l sus hijos en t..,1sa de.: lm abudm m1cntr.1s dlos salen a divertirse.

.Sl:.R FEI.IZ DI l'F'\l>I DE TI 45

Del mismo modo que estos abuelos no pondrán objei..:1ún alguna cuando <;e ks pida quc:d.irsc con los nieto'> ame alguna urgenc1.1, por lo general tampoco lo har..ín 1.1 .. s ¡:mmeras \'CCes que se lc.:s rcgmcr,1 p::u:a rt.:nt.:rlos en casa mientrn'i los padr<.:.., se ,·an de.: tiesta. Pero si esta JúJtud se repite.: con frccucnci,1, los abuelos cmpez.1ran .1 h,Kt.:rlo ,l rcgañ,1d1cntes. Es log1co, pues se sennr,rn mfraYalorados, y de poco les servirán los argumt.:n­ lo\ que tos padres k, pucd,111 dar:

Como T'osotros 110 Pnis n sa/11: ( 'omo no tmns 11nrfo qttt /;neo: ..

Y c.:-. que �, vc.:i..:cs los .1budrn. sí tienen cm.1s qu<.: hacer lJllC.:

para cllm <,on import,mrc.:s, .n111que estén en CJ..'>J '>In salir, como sentir p.v y trJ.nquilidad , no tener 11.1tfa di.'. lo que pn:ocu­ pan,c.:. Adc.:rnás, muchas, c.:cc.:s no tt.:nddn humor para agu.mtar ni entrctent:r a nadie. Aunque no lo digJ.n, p<.:nsar:in, y con ra­ zón, que '>Us hijm tienen mud1a <<cara • s1 les piden lo nmmo con frec.:uenCJa. I .os mas ,alientes pondran .1.lgum objcc1on, pero los que no dicen nada <.:n absoluto se callan en rcalidad por no di<irntir y para que su., hijm no se enfaden con cUos

Llegado esLc punto, lm ,lbuclos no deben callarse y st.:guir aguantando '>Ín m .. 1s, sino hacer ,·cr de bueno<; modo<; a c;us hijos l.1 realidad dt.: la situac.1011. S1 los hi¡os se enfadan con Jo., abuelo-, (algo l1ll<.: sucede a ,·cces), scrn exclusi,· .. 1menlc un problema de esos jó,•cncs p,1dres, no de lm abut.:los, quienes no deben l':Cdcr .rntc el chant.1¡c.

La justificación qut.: ponen alguno, abuelos p,1ra ccd1.:r ·

(23)

46 RA.\lÓ>-. C \MP,\YO

no h,1ee si110 roner de manifiesto la baja autoestima que en

realidad se nenen.

Pndemrn, verlo ahor,1 desde otro punto de vista, c.ksdc la primera persona y cambiando lm papelc.:s:

¿Exigiríru. a alguien bJccr algo que en realidad no desea? ¿Lo <,ometcrías a a.lgun tipo e.Je 1.'.h,rntajc cmooonal p,1r,1 que a.si fuese?

Incluso lrn, «mi, profesionales» en hacerlo seguramente d.inan que no. En fin, en fin ...

Aquí podnamos aplicar mia regla ajedredsuca que dice::

Es mcjtn- tener un mal plan r¡uc no rour tlÍllJJlt}'l{J. De mo<lo similar:

Es mejor ser uno mismo, aunque nos equivoque­ mos, que no ser nadie.

Obsérvese que en ningún caso se trata de tener idea!> fijas. De este modu, s1 lo5 JÓ\'enes p.1<.i.res han tenido un., época dura de trabajo, o están cansados, qué acto más bonito de ge­ ncrostdad, por parre de los abudos, sería propom:rks:

¿ Por qué no os J>nis solos 1111 fin rÍl' st!mmui n rlt:sm11sn r ,, 11osm1·f/J cuidamos de los miios?

'>I R FELIZ DEPE�DE DE TI 4'7 La dilcrcnc1a est.i en que en este caso no C\Jste por mrdio nmgun chantaje, '>ino que se tr.na dar;urn:nte de una mue,­ tra de amor, c.k una propos1c1ún que sale de lo ma.., hondo dd coraz(>n.

De modo s1mil,1r sucede en el traba¡<> y en l,1s rd.K1oncs <,ocia.les. ¿( uántas ,·eccs sc , en «for Lada�» muchas personas a h,Ker losas que en el frmdo no desean para e,·nar quedar mal Lon alguien? Pero lo má-, 1.uno'>o e'> que, como no cx.isrc.· una uni<'>n mu) ,inccra qui: d1g.amrn,, al �nal, tarde o tempr,1110 se ,Kaha quedando mal con las mismas pcrsonas.

Y e, qur lllLKhm de lo, , J.lnrcs soualt:s CSl,in CJ.mb1adu,. \1 un ,·ecmo no pw.:c.k donrnr por la noche dcbic.lo aJ n11do

que c,r.in armando 1.11 la calle un grupo de per,onas y ,;alc a prorc<,t.ir a su bakún, el !IN>hd..1rio ,er,1 dJCho Ye1..i110. Lo sc.:ra

la per-.ona que protesta porque nene qur dcscan<,ar y lc,.u1-t,1r..,c tcmprano .11 d1,1 sigu11:me para irse .1 tr.1bapr. Por d 1..011 trario, l.1s , icunu., ,cr.ín la pobrc multitud incomprern..111.i,1 \' ,olidana que no d,1 •<p,,lc, al ,,gua», ) cura úmc.t oblig,K1<>n ,erá l,1 di.'. dormi1 l.1 borTaLhc:1-.1 al d1.1 �iguicmc:

En resumen:

Como puede comprobarse, <-1uedar h1en con todo el mundo es m1posible p 1.1 ,, l .cy de los dos ren:1os» me remiro nueva mcnle ), principalmente porque, al contr,mo quc indica el IÍ­ tulo de e,rc libro, en c'>te GN> -.e tr.1.ra dc algo que no depende de ti, , precisamentl.'. por esLa razón m111c1 puede tratarse dt' algo malo.

Incememw, l1bc:rarnos d1. nuestro'> pre¡u1c10<, \ e, ncmo., que nuestros scn11nlicntos dependan de las opi111cmcs que:

(24)

-!8 R:\,\JO'\ C,\,\I Pi\ YO

rengJn otr.11, pcr'>Oll,l'>, puc-. c.:stac; <;H:mprc -,crán mu\' VJno pintJ�.

:--:o nos dcprimamm porque no gu..,temos .1 Jlguicn o por• 4uc habkn m.tl tk 1m1,ntrm1 pues C'> ¡¡[go qut· nunca podn:­ mm c,irJr. Fornu p.1rte de l.1 e,olL11.:iún de la c;oc1cdad y de la-, persona'>. Tampoco nm , Jnagloriemos en c.1so contr,1rin, porque 13., torn.1.'> '>l' irán in\'1rticndo continuJmcmc.

Respeta que coda cual piense o diga lo que quiero. Nodo de ello podrá

afectarte

si tú realmente no lo de· 1

seas.

)

Dejo hacer a cada cual lo que desee y tú te senti· rás mucho más libre.

NO TE PREOCUPES

POR WS RESULTADOS

Este tercer� ultimo punto trae de cabc1,1 a much1s1m.1'> pcr-,onas: empresanos, tr.iba¡adon:s, gt:nte 4ue busc.1 traba¡o, estudiantes, cte., pues parcct: imposible que '>t'.a c1cr1 o y que pueda cumplirse,, ma� en una '><KJetiad tan compeut1,·J.

b, i.mporrmrc -..iba qlll: Jo., n.:sulrados -.icmpre vienen so­ lo'>, � cu.mdo llegan � ,1 no h.t\ n.1da que hJn:r, por lo mcnrn, en ese pn.:tiso momento. �1 los rcsulLados no son favorables,

si no responden a 1� cxpcctatiYas que nos habfamos mar

SER FEl 1/. DEPF'-ilW IW TI 49

(Jdo, poco ,·amo<; J conseguir n:c,1k.111dulo una � otra vez , sulriendo por ello. DJCho ti<.: otro modo, podremrn, cmpeo­ rJr lJ situac1611 todo lo quc queramos.

El problema dc querer obtener buenos resultados es yuc p.1r,1lclamt.ntc se tlc-,picrta d u:mor ,1 no ohtcnerlo,, es dcCJr, cl dc obtener malos resultados. DJCho temor, como todos, es siempre limitante, , por esa razcm nm producir.i bloqueos v limir.i.cione�.

(

El miedo

y

el lemor atraen aquello que lememos=:)

El hcd10 de dc,ca.r tenientemcnte que los n:sultadm nm -,can fan>rabk-,, dc-,pcnar5. un mc(an.i-;1110 de Jdcnsa en nue'>rro sulxonsoemc que '>urgirá con la 111renC1on dt: apar­ tarno�, por todos lrn, medios, de 1.ualquicr situ.K1Ón de riesgo que pudie-,e dañJrnos, \' .1s1, quien sufre por el temor a obtener malos resultado'> sentid temblores, tart,unudco en la , 01, !lo¡cdad de piernas, mquic.m..li.1, ,udorac1ón, rcs­

pll".1C1on agitada, angusci:1, d1ficult.1d para poder recordar, etc. ¿Cuántos csrud1,1111cs y opositort:'i han padecido c,tos sín­ tomas?

Con frecuencia, nues1r.1 mente producid. adcmá.s otras sen s.icionc..s fí,1,as para mtcntar apartarnos del lugar de riesgo, como put·dcn serlo l.l necesidad 1mpcnosa 1.k u· connnuamcntc al ba.i10 o l..1 de sentir ganas de vomitar. b1 gcnc.:r.11, sufiire­ mo., todo tipo de bloqueo, \ limitaooncs que mermarán de form,1 dctcrminantt· nuestro rt:ndurnento, y no baran ... ino fa. cilitar la obtención de los malos n.:sultado-, tem.idm.

(25)

50 lv\lv1 Ó :,._ L\A I P,\ YO

Si estas experiencias .,e repiten con frecut:ncia, dcscmbo­ ca.rán t:n la aparición de una fobia tod,1\ fa m.h. limitJ.IllC. Mu­ clu gcntc sentir.i pfoico con d solo hecho de pensar que tiene que pasar otra , e1; por una situación similar.

Desde luego que nada dé todo esto es buc:no para la sa­ lud,� en realidad se trata de algo que prodt11.:e nucstra mente subconsciente para protegernos dd riesgo que supone obtc­ ncr un resultado que nosotros hemos c:1.lificado pre, i .. 1mente de «nulo,>.

Lo mejor será entonces cortar poi· lo s,mo y evitar ta/ si­ tuncui11,

dice nuestro subconc;ciente.

Curiosamente, casi 5.Íemprc se sufre por cosas qm: aun no han sucediJo, y es que valor.u· lm result:1dns que n os depa­ rad el furum aparenta sl'r siempre muy compLicado, � mu­ chas veccs pueden venfr de forma dbmctralmente opuc\la a como se pem,ab.1 en un principio. De cstc modo:

�Cuántos nparcntcs mnlos trn._fros por los rptt' tmin.mo.1 r¡ue pasar resultara11 Jina/mwtc ser mucho más smálios de lo p1·cPútu y se 1·csol11icron de .fonun jl·lí:::/

O al rcvé.-,:

¿Cuántas 1·cccs 110s /Jn succdufo 11 todos que aqudlo qttt pnrccia r¡m: iban ser bueno fll fiunl ,w lo jite tamo?

SFR 1-'ELIZ DLPENDJ- DE TI 51

En c.kfiniri,·a:

¿ Cuánto se sufre i11nccesaria11untl' por el temor n lo que nos pueda sNccder en el futuro. y cudntns J?eccs este nos depara resultados imprevisibles?

¿Cómo podemos saber que lo qu.c ahora nos parece bueno ta:múién seguirá siéndolo a ln.rgo p/a-:,_o, o que la rrparCHtc dr.�qmcia que nos ha caído enci1na nos ill'varcí siempre por un camino riel que ya mmca saldrá 11adt1 bumo?

A modo de ejemplo, puedo ciLa.r a ccmtinuación el n:su­ mcn de un conocido cuento oriental rnuv ilusu·ati\'o:

l1n dí.l llegú un hijo a m casa muy contento. Llamó ai>U padrc y le dijo lleno de alegría:

-A1irn, papd, que cosa mn espléndida. 1.1lc han ,·egn-lndo un crr,ba!!o. ¿ No te pa,·ecc una bttc1w noticia?

Su p.idn.: le: comcstó:

-Ya pcrcmos si es buena v ,nafa, solo el tinnpo lo dirá. El hijo ')cguía muy contento, pero quedó algo

con-tra1iado. ¿ Por que'.: no iba !>er burn, > ese regalo?

Un día que lo estaba montando, el hijo �e cayó del caballo fracrurándose una pierna. En su casa !><:: lamen­ taba y decía a su padre:

-QJ-ti mala suerte /:Je tenido. 1�·11ías razón, eL cnbn.1/o 110 ·me ha tmído nadn

(26)

52 RAMÓ:-- CAM .. PAYO Y al oírlo, su padre le replicó:

-Yo nimca difc que el regalo del cahailof11ese bneuo o malo, y ,·cspccto a la ,nafa suerte que dices tent'Y 11h01n, solo t:! tientpo dfrá si es buena o mctla. Eso ya lo Pcre1-nos.

Una \'eZ más, el hijo se sintió confuso ante la res­ puesta de su padre, pero esta vez no dudaba de que el lxcho de haberse ddo dd caballo y tracturarsc una pierna hubiese sido algo realmente malo para él.

Qwso d destino que a los pocos días el país en e! que vivían entrase en guerra con otro país vecino. Cuando los soldados enviados para reclutar a los jóYcncs del país llegaron a la casa de este muchacho y lo vieron con b pierna escayolada, pasaron de largo. El hijo, muy con­ tento, dijo a su padre:

-¡ Vaya! Pues al firinJ va a resulta,· que ha sido bueno

que me haya roto fa pic-ma. Me he librado de ir a ln'"qucrra. Y una vez más, !'>LL p:1.dn: le contestó:

-Si eso es bueno o mnJo solo el tiempo lo dirá. Eso ya

lo Pt:remos.

La historia podría continuar así inddinicfo.menre, demos­ trindonos que lo que a.hura. parece sernos claramente bueno o maJo, pod.na no serlo igualmente en el fi__1ruro. Y es que, sin n.i.ngtlDJ duda, vivimos en un mundo rdati,·o.

Como > ,l hcmo, dicho, la inmensa mayoría de las prcocu pacioncs son curiosamente por cosas que aún no han

succ-

---SER l'El.TZ DEPENDE DE TI 53

dido, que están por llegar. ¿Cuántas veces se hacen montañas de algo incierto, que fonna parte del futuro, y que como tal puede acaecernos finalmente de forma muy distinta a como habíamos previsto en un p1incipio?

Con frecuencia descubrimos que lo que nos de­ para el futuro no era tan grave como habíamos pen­ sado inicialmente. Entonces podremos comprobar claramente que todo el tiempo pasado hemos estado sufriendo innecesariamente.

Aunque l.i cxpe1icncia nos venga demostrando una

r

otra \'CZ que el tiempo puede alterar frecuentemente el n:sultado pre,·isto, la nonna social !>igue siendo la de etiquetar de.: forma inmediata esto cnmo hm:no y ':.l.qudlo como ma.lo.

Gracias a que siempre podremos elegir de nuevo, es im­ portan te no preocuparse por los resulrados, y mucho menos vivir con el temor de no obtener el resultado aparentemente perfecto. De este modo, no sofamentc eliminaremos los mie­ dos, sino tambi�n las lunitacioncs de nuestra fuerza mental.

El factor tiempo, rnl v corno hemos visto, tit:nc una gran importancia. Todos hemos pasado c.:o la vida por cxpe1iencias difktlcs que parecía que no íbamos a poder c;upcrar, pero vis­ tas años después y con un prisma posterior, tendremos b sen­ sación de que nuestra vida pasada no ha sido tan mab y de que nos hemos precipitado a.l valorar en exceso 1� experien­ cias negativas.

(27)

54 RA1\lÚ1'; CA.\1PAYO Por ello:

Juguemos con el tiempo anticipándonos a como pensaremos más adelante sobre algo presente, para evitar tener así sufrimientos actuales innecesarios.

Con el sufrimiento se llega finalmente al mismo si­

tio que sin él, pero habiendo perdido calidad de vida por el camino.

Si tinalmente los result:ados obtenidos no son los que nos­ otros hubiésemos deseado, apliquemos entonces el pumo nú­ mero l a nuestras vidas:

Tratémonos como si fuésemos nuestro mejor amigo e imaginemos que b persona que más queremos no ha podido obtener aquello que deseaba. Echémosk un brazo por en­ cima del hombro

r

estudiemos juntos la nueva situación.

Ayudemos a nuestro anugo a ,wcriguar por qué ha sido .1,i, y después hagámoslc �abcr 91.1e siempre nos tendrá a su lado1

que no lo abandonaremos nunca y que juntos seguiremos tr.lliaja□do <.:on ilusión.

* * *

.._..

�EH. H:LIZ DI::r.1:.:--:n1::. Dr. 11

Finalmente, y a modo de rc�umcn, recuerda que:

La mente no conoce ni entiende de resultados,

pero sí entiende de ilusión

y

de disposición para rea­

lizar las cosas, eso es lo que la mueve. Pensar en ob­ tener resultados lo limitará, en cuanto a que solamente servirá para crear nerviosismo, tensión y miedo de no obtenerlos. Por tanto, centrémonos en la ilusión y el

entusiasmo paro realizar eso que queremos ... Luego,

los resultados vendrán solos.

(28)

...

él�célt::d���...::x:::7cc;i;:::é.'tx::-,.�

Los celos

H

I· querido reservar un aparrado especial para h:iblar de

loe, udos, dada l.i fucr¿a tan grande con la qLI<: aít"ctan .i .ll!:,'1mas per.-,onas.

Aw1qt1L se puede estar cdoso por mul.'.ho., moll\ns, los mas impon.mees scm los i.:dm prm o(ados por d desamor, co; decir, cuando est.ín causadm por d recha,ro Je la persona que queremos.

l .os cclm pueden causar enom,es sufrimientos y trastor­ nos, pudiendo ser la causa incluso de delitos can graves como el ascsinaw.

No ohsLantc, hasta una dolorosa sep:iración puede ser ventajosa a la larga para ambas pcn,onas. Otra \'ez me remito a la falsa -.cnsaciún que produce el t1cmpo, tJI � como \'imo!> en el capítulo anterior, rnvo paso hada guc (on frccucn.cia, lo que llamabamos inicialmcntt: «111.110» pudiese rran:.formarsc

después en algo «bueno».

Es muy probable qu<: IJ persona que d<:sca abandonarnos haya rellcxionado sohn: dio innumerables veces ruHc.s de to­ mar su dccisíón final,}" del mismo modo, también pu�de serlo

(29)

:18 R. \� 10, ( \, \11',\Y ()

qrn

: sufr.1 lw,t.mte por dich.1 sep,1rauon '-)111 cmb.1rgo, ülJn do

lo lu ce e s porque l'ncu c1H r.1 J IJ larga un. 1 (o mpc m.1 uún .

Como pti1m.:1 p,1<;0, ,·Jmos

,1 realizar un r J1onJm1cnto muy

b.i-.Ko y elic.tz.. Ln lo., c,1pítulo, ;\lltcrion:-. dec1.1mo, qm .-IJ

c.1us.1 de qw: .1lguicn no luc,c kh;; era el im:umplimic nto de

,1lguno de lo, rn:s punrm qui: h.1b í.u rn,, ll.lm.1do ,,Las tr es d. n es de.. la tcl icid.td».

1. Tdt ,ltc c omo ,¡ ti.1c, c, t u 1111:jo r , 1m igo.

2. Respt·t,1 a l os dc m;ís.

3 '\. 11 t l.' preo c upe,-; po r los n ::,ulc .1d 11 :-.

L1 per.ona cdosa, olwiamentc, no i:s fi:111, y del mi,mn modo que su(ctk con l.'.ualquicr otr..1 1

1ue no lo -.ca, tenc mo ..; qué an.-riguar qui: punto o puntos de los m.:-. .rntc:riorcs n o c

-.tá cu mp liend o. En c-.re cas o no (u mp k lm punto� 2 y 3.

Que no (t11npk d pl11H11 3 c-.d b.1sr.rnrc cb n,, pm: . ..; l.1 pcr­ ,01

1.1 cdns.1 si l'm¡xc teme pi:rder .1l go,, al guien, y eso -.cría un

• 1p:uc11te «mal n::-dr.1 d,,.,_ E-.tc pumo

,e: rd.1eirn1.1 tam hii:11

con l.t inscgurid.1d, po

r h > que..· b pcrsoru c:i:los,1 se lll<> '-lt�H.Í

de este modo. Pero C,S rl'almenlc: el in<.:t1mplimic:nto del punto 2 el que: le rnigm a 1.1 m, ,yor p,mc: de -. u proh lcn1.1.

Ri: ,pi:t;tr de: ,·crd:td l., ,·nh111t,ld de.: lo.; dcnü, c..·.s u 11.1 norma

ese.: ;1\.1.d tJllt' rcncmo, qttc: c.:umplir. El ,1k,rncc: de esta regla e:-.

mucho nuyor de: In que poc.krrn,, imagi11.1r en un principio ,

y c:n este .:aso l.i per<,<>ll:.l celosa no acepta c..l rechazo de .1I gu

icn a quien quiere, no respeta su voluntad. SL niq_�a ,1 pe r­ derlo y ,.. ufrc muc.: ho solo c:on pcns ar en c-.ta p osibilidad. Fr c

-',f-R PH 1/ Dll'r.;-...nE DI 11 59

l.'.t1cntcmcntl' trnari de imponer l11nitac..ionc, ..1 l, 1 libertad de

shu pan:ja par,1 c,na r rn:sgm, potl.'.nl.'.1,,lcc;, como que se.. Junte o a ble c on ptt:- ona s dc..l otro "l'\O, t.-.

pnralmc..ntt ..,, son atra(­

tiu ,

, que � e ,·:.1ya sol.l dt \'iajc, que salga con ,1migm sin su

c ompJ1 1 1,1 , ctL Es lúgi c.: o q

ue hag rn,os todos lo s c,füc11o

s posibles pJra

co

noc.:rr IJ,;

<.:

,rn-.a, que lle, .rn a nuestro ,;cr ,1mado a ,,bando­

narn o-., trat,m do dc t:, rc: modn de busc..,1r 'iolU1..1ont:s, pc.:ro ._¡

füulmc..·ntc c:sr. 1, no o.!'-lc..ll , ¿qtH� podemos hKcr al rc .. pcc..to?

,\ k¡or din: lo qur no poden10s h,1c.:rr:

(

l Nunca_podremos obliga r a nadie a que haga lo

que no q uiere.

- -

- - -

-Por c:srn r az<'

m:

1

Nu n ca podrem�s obliga r a nadi e a que siga vi­

l v ie n d o c on nosotros . \' m eno-; aún:

-- --

-Nunca podre

mo s obligar a otra persona a que

nos quiera, pues to que es alg o qu e ni siquiera

de-pen e de ed lla. El .1111or 1.:-; un

s cnLirrncmo dcmas1ado profundo v 1::o m ­ pkj

(30)

60 R.\MÓN CAJ\IPAYO

El auténtico respeto por los demás consiste en per­ mitirles que elijan libremente, incluso en aquellas situa­ ciones en las que nosotros tenemos algo que perder.

Si la voluntad de alguien es abandonarnos, no importa la razón que tenga para ello, tendremos que aceptarla y respe­ tarla, pues aparte de que se trata de su vida, no □ns queda mra posibilidad.

Aunque no podamos c\'itar mm,u·ar Ia ,unargura que nos im ade, respctar su decisión y aceptar la n.:alid.Jd con c.Ligni­ d.1d, puede desequilibrar a c.:ualguier perwna, incluida la que ha decidido dejarnos, y quizás hasta incluso hacérsdo pensar una ,·e¿ mru.. De hecho, no sería extraño que si no ha suce­ dido algo muy gra\'c, gracia.., a nuestra reacción final de res­ peto y de enteraa, la persona que se mard1a pueda Jrrepcn­ tirsc v volver olía veL. con nosotros.

¡Qué importante es tener dignidad! ¿Recuerdas el ejem­ plo dd perrito que hemos citado en este libro?

Permitamos emoaccs que cada cLJal tnmc sus propias de­ cisiones, a fin de cuentas conciernen a la \'ida particular de <.:ada uno. Ser feliz depende de las elecciones personales que cada persona hace pa.ra sí, y se trata de LUl derecho cxdusivo del que nadie debe ser pri\'ado.

Por otra parte, algo que no debe sucedemos nunca_, por muy importante que c;ea para nosotros la persona que nos deja, es perder nuestra autoestima y consideramos menos de lo que somos.

--SER 1--EUZ DEPE:-..1)E Dr. TI 61

Aquí yo baria claramente una reflexión sobre d punto 1: «Ser tu mejor amigo>•.

En decto1 si nuestro mejor amigo ha sido abandonado por alguien muy quc1ido para él y está sufriendo mucho, ¿qué de­ bemos hacer? ¿Le negamos tambil:n nuestra ..unistad?

Ahora <.:s cuando nuestro aniigo más nos necesita. Si lo queremos de verdad, scntiremo� mucha pcna por él y lo apo­ y::uemos como se merece. En cualquier caso, nunca k diría­ mos nada parecido a esro:

Si te ba dejado por ()tra persona, serri porque csn ptT­

sonn es m�jor que tú.

Algo que algunas personas, cicrtJ.menre, sí se dinan a s1

nrn,mas.

l:.videntemcntc esto no es ,·crdad. Al menos no es una verdad absoluta, porque tales verdades no existen. Por esta razón no todo el mundo coincidiría sicmpn; en la mayor ,·a­ lía de una persona sobre otra. <Recuerdas la ley de los dos ter­ cios? La existencia de esta ley deja aún más clara la va,iedad de opiniones que siempre eñCl)nu·arcmos.

Dd mismo modo que nunca le diríamos esa crueldad a nuestro rne¡or amigo, tampoco debcríJ.mos decírnosla a nos­ otros mismos.

Nunca nos sintamos infravalorados ni pensemos que no valemos lo suficiente.

(31)

62 RJ\�.!ÚN CA.J\,JPAYO

¡Qu� injustos seríamos si realmente pcnsfü,emos eso de nuestros amigos o de nosotros mismos! Solo podríamos pen­ sarlo si no füescn amigos de verdad, pero si son nuesu·os ami­ gos, será por algo.

'!"'"

dlco.�to:'�f::x:!<.bd'.o--Y---....o'!cc-�o

La constancia y la perseverancia

M

L"<.IIA gente se siente frustrada e infeliz porque aparen­

temente no puede, o le cuesta mucho, ser constante en la realización de alguna actividad que considera impor­ tante, como, por ejemplo, esmdiar un idioma, hacer ejerci­ cio fisico, llcv:u· a cabo una dieta addgazamc, etc.

Alguna '-' VC?. he hecho rctcrcnc1a a la difrrcncia cntrt: d

<<quiero» y el «mt'. gu.c,taría", de furma que, aunque la frontera

cntn: amba1; percepciones puede llegar a ser muy fina, nos en­ ctmtramos en realidad ante una rnom.:da de dos caras. No existe otra posibilidad: o es cara o es cru,. Es decir, ante algo que aparentemente deseamos const:guir, la realidad solo puede ser: «lo quiero de \·erdad» o «me gustaría conseguirlo».

( ¡Querer es poder! )

Cuando hablamos d.e «querer .tlgo de vcrdJ.d», l'.u,mdo lo queremos t:n serio, entonces pasa a ser prioritario para nos­ otro:-., de modo que sacamos d t:iempo de donde sea y pone­ mos los medios que hagan falta. El resto � fácil, dejamos llevar por la clara ilusiún que experimentamos ante algo que real­ mente qm.:remos conseguir. Pensemos que s1 carecemos de

Referencias

Documento similar

Volviendo a la jurisprudencia del Tribunal de Justicia, conviene recor- dar que, con el tiempo, este órgano se vio en la necesidad de determinar si los actos de los Estados

Destacar en cuanto a rutas en coche, la de Alquézar Fortaleza de Guara por su Conjunto Histórico además de BIC y, la de Barbastro Corazón del Somontano tanto por

Este documento destaca nuestra visión colectiva sobre la Transición Energética Justa, tal como debatieron las/os participantes y se expresó en los seminarios virtuales de Amigos de

La vida real, no obstante, proporciona la certidumbre de que, en multitud de ocasiones, el interés de cada uno se satisface con el concurso propio y de otro u otros portadores

o esperar la resolución expresa&#34; (artículo 94 de la Ley de procedimiento administrativo). Luego si opta por esperar la resolución expresa, todo queda supeditado a que se

&#34;Cierto, está escrito en el Código de la Ley Judía que una persona que teme al Cielo debe sentir pena por la destrucción, pero Los Deberes del Corazón ya dijo: 'Hay alegría en

1. LAS GARANTÍAS CONSTITUCIONALES.—2. C) La reforma constitucional de 1994. D) Las tres etapas del amparo argentino. F) Las vías previas al amparo. H) La acción es judicial en

pedidos se realizan de manera automá+ca, el gestor del punto de venta también es el respon- sable de saber todo lo qué ocu- rre en el punto de venta, es de- cir, debe asegurar la