• No se han encontrado resultados

231877169-Ritual-RF-Grado-1

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2021

Share "231877169-Ritual-RF-Grado-1"

Copied!
163
0
0

Texto completo

(1)
(2)
(3)

[3]

(4)
(5)

[5]

R

ito

F

rancés

M

oderno

1783/1786

Régulateur du Maçon 1801 PRIMER GRADO SIMBÓLICO

APRENDIZ

Edición 6010 (V# L#)

(6)
(7)

[7] Víctor GUERRA

Joaquim VILLALTA

Rodrigo ÁLVAREZ

Lila LORENZO

Círculo de Estudios del Rito Francés «Roëttiers de Montaleau»

(8)

[8]

Rito Francés Moderno

Primer Grado Simbólico (Aprendiz)

masonica.es

SERIE BLANCA (Rituales) www.masonica.es

© 2010 EntreAcacias, S. C. (de le edición).

© 2010 Círculo de Estudios del RF «Roëttiers de Montaleau» (de la traducción y revisión).

© 2010 Rodrigo Álvarez (de las ilustraciones) EntreAcacias, S.C.

Apto. de Correos, 32 33010 Oviedo

Asturias (España/Spain) Teléfono/fax: (+34) 985 79 28 92 Correo electrónico: [email protected] Pedidos: [email protected] 1ª edición: enero, 2010 ISBN: 978-84-937565-7-4 Depósito Legal: Impreso por Publidisa Impreso en España

Esta obra se acoge a la normativa nacional e internacional en materia de Copyright vigente en cada momento.

(9)

[9]

R

ito

F

rancés

M

oderno

1783/1786

Régulateur du Maçon 1801 PRIMER GRADO SIMBÓLICO

(10)
(11)

[11]

El Círculo de Estudios del Rito Francés

«Roëttiers de Montaleau» 15

A modo de presentación y explicación 21

por Víctor GUERRA

El Rito Francés:

entre Tradición y Modernidad 37

por Ludovic MARCOS

Introducción, 51

Generalidades sobre el Rito Francés Moderno 57 Decoración de la Logia en Primer Grado 63

APERTURA DE LOS TRABAJOS 75

(12)

[12] Llamamiento a los Hermanos

por el Hermano Secretario 90

Entrada a los Hermanos atrasados 91 Entrada de los Hermanos Visitantes

o Cualidades 93

Lectura de la Instrucción del Grado 97

Orden del Día de la Asamblea 104

RECEPCIÓN EN EL GRADO DE APRENDIZ 105

Preliminares a la Recepción 105

Propuesta de la Candidatura de un Profano 105 De la Recepción al Grado de Aprendiz 107

Inscripciones 109

Recepción de un Profano 110

Obligación 127

CIERRE DE LOS TRABAJOS 147

Proposiciones y Circulación del Tronco 147

(13)

[13]

R

ito

F

rancés

M

oderno

Primer Grado Simbólico

(14)
(15)

[15]

n el territorio masónico español ha imperado ritualmente, salvo algunas excepciones, el Rito Escocés Antiguo y Aceptado (REAA) y desde la refundación de la masonería en 1978, se han veni-do asentanveni-do muy tímidamente otros sistemas ritua-les, entre los que va tomando cuerpo el Rito Francés, cuyo trabajo y desarrollo tiene lugar en algunas Lo-gias de muy distintas Obediencias, desde el Gran Oriente de Francia (GOdF) que se singulariza por la práctica del Rito Francés en sus logias y trabajos obe-dienciales, como así sucede con el Grande Oriente Ibérico (GOI). Luego, en el seno de otras Obediencias de clara vocación escocista, se encuentras logias que trabajan en el RF, como la Gran Logia de España o la Gran Logia Simbólica Española.

Los practicantes de este bello e histórico Rito de Fundación vemos y sentimos que existe una total ca-rencia informativa y formativa en torno al mismo,

(16)

[16]

que se ve en muchas ocasiones condicionado por otros usos y modos, hasta el punto, que vamos com-probando día a día las grandes contaminaciones que sufre el Rito de «Los Modernos» debido a la enorme influencia de otras formas rituales.

Esta laguna formativa e informativa, así como la fal-ta de material bibliográfico específico de calidad en nuestra lengua la fuimos llenando varios Hermanos desde diversos ángulos: desde el puramente logial, ayudando a los Hermanos a descubrir las esencias del Rito Francés, a la vez que animábamos a propios y ajenos a trabajar un Rito Francés cada día más «pu-ro» si cabe, redescubriendo sus características pro-pias, esencias y especificidades.

Este afán nos llevó a algunos a exteriorizar nuestras experiencias, nuestros encuentros y hallazgos acerca de un Rito «muy novedoso» para algunos por medio de sitios web, blogs, etc… en los cuales vamos expo-niendo nuestras inquietudes, nuestros descubrimien-tos e incluso nuestras dudas.

Esta demanda e inquietud por el conocimiento rela-tivo al Rito Francés o Moderno nos ha llevado a una serie de masones, de diferentes credos y estilos masónicos, a juntarnos para reflexionar, para orien-tarnos y esclarecernos en cuanto al Rito Francés, ahondando en cuanto a sus orígenes, su desarrollo, sus prácticas y deformaciones, haciendo del apoyo mutuo nuestro lema para de este modo formarnos como masones.

(17)

[17]

Estimulados además por la creciente demanda de información y contacto de Hermanos y Hermanas hispanoamericanos, se fundó en el mes de marzo de 2009 (e# v#), desde una óptica extraobediencial, el «Círculo de Estudios del Rito Francés Roëttiers de Montaleau», un proyecto que deseamos aúne diver-sidades y singularidades, por lo que cual este gran gran iceberg, queremos mantenerlo fuera del calor de las polémicas y las rencillas.

Deseamos abordar un estudio crítico de la masoner-ía y del Rito Francés, en una reflexión permanente, profunda y esclarecedora de cuyo trabajo lo que aflo-re será aflo-resultado de la «expaflo-resión y comunicación» a todos los niveles, con el deseo de emprender en nues-tras tierras, que son desierto yermo de referencias del Rito Francés, un proyecto de recuperación y difusión de uno de los Ritos que más interés empieza a tener entre los masones de habla hispana.

Ese es nuestro empeño, el de un pequeño núcleo de masones del Rito Francés de distintas logias, Obe-diencias y ópticas, pero resueltamente dispuestos a poner al servicio de aquellos que deseen profundizar sobre el Rito Francés todo nuestro modesto conoci-miento y saber hacer.

A día de hoy, desde distintos grupos de trabajo creados en el seno del «Círculo de Estudios del Rito Francés Roëttiers de Montaleau», se ha llevado a cabo el análisis y publicación de distintos trabajos maso-nológicos y ensayos diversos, la edición comentada y

(18)

[18]

por primera vez traducida en lengua española de la integral del Régulateur du Maçon 1783/1786/1801, teniendo abiertas distintas líneas de trabajo en lengua española como la compilación de los rituales históri-cos y divulgaciones continentales del siglo XVIII, así

como la traducción de importante bibliografía refe-rente al Rito Francés una vez cedidos los derechos de autor, debiendo también agradecer muy especial-mente el apoyo y asesoría de importantes historiado-res, estudiosos y masonónolgos entre los que cabe destacar a los Ilustres Hermanos Ludovic Marcos, Pa-trick Négrier, Charles Porset o Jean van Win, entre otros.

Esperamos que ello colme todas vuestras expectati-vas con la misma intensidad que el amor que noso-tros depositamos en este proyecto.

Equipo directivo del «Círculo de Estudios del Rito Francés Roëttiers de Montaleau».

Víctor GUERRA (España)

Joaquim VILLALTA (España)

Rodrigo ÁLVAREZ (México)

Lila LORENZO (México)

(19)
(20)
(21)

[21]

ecía Ludovic Marcos en un artículo publicado en la revista CULTURA MASONICA que «aquellos que profesamos querencia por el RF tenemos toda una tarea por desarrollar», contra ti-rios y troyanos, y en pro de la Humanidad, cuyos ob-jetivos podemos condensar en la labor de desarrollar una herramienta capaz de integrar tradición y mo-dernidad haciendo de ello un punto de Unión Masó-nica, desde la singularidad y la pluralidad.

Es verdad que cuanto más se investiga y se profun-diza en el RF, su nacimiento y desarrollo, sus apostu-ras y ausencias; que muy bien describen muchos au-tores desde una perspectiva crítica; más nos damos cuenta de la ingente tarea que nos hemos propuesto una serie de Hermanos, que hemos hecho de tal Rito y Ritual, nuestra hecho diferencial, desmarcándonos de ostros sistemas ya conocido y publicitados.

Nosotros los que animamos el Círculo de Estudios de Rito Francés Roëttiers de Montaleau, nos hemos echado al hombro esa tarea que ya han emprendido

(22)

[22]

otros autores en otras latitudes, serios estudiosos y masonólogos como Pierre Mollier, Ludovic Marcos, Charles Porset, Jean Van Win, los cuales han ido abriendo los surcos historiográficos, clarificadores y desmitificadores acerca del Rito Francés, con una se-rie de trabajos, de los cuales algunos ya han sido ver-tidos al castellano y publicados en nuestros blog y páginas webs.

Otros trabajos en cambio serán traducidos con la in-tención de ampliar el espectro de las publicaciones dedicadas al Rito Francés, entre ellos está el proyecto de traducir los dos tomos dedicados al Rito Francés en los siglos XVIII y XIX de Ludovic Marcos, que serán

un buen complemento histórico para entender este ri-tual. Amén de que tenemos en cartera en conjunto con la Editorial Masónica. Es, otras aportaciones que irán sumándose poco a poco al bagaje del Rito Francés y que colocamos al servicio de la comunidad masónica.

¿POR QUÉ EL RÉGULATEUR?

ara la mayoría el Rito Francés ha sido todo un descubrimiento en esa búsqueda del Maestro Masón de intentar desbrozar el mundo simbólico que le rodea para poder ver con claridad. Esa es la tarea que nos hemos autoimpuesto y que ha sido la que nos ha llevado a emprender el querido y añorado trabajo de verter al castellano una obra insigne para

(23)

[23]

todo masón practicante y amante del Rito Francés como es el Régulateur de 1801.

Desde hace años tal facsímil, trabajado por la exper-ta y sapiente sabiduría de Pierre Mollier, unido a la indicación del hermano Joaquim Villalta de consultar otro autor que ha trabajado el Régulateur, como es Joseph Castelli, y sin olvidar los trabajos al respecto de Daniel Ligou, son la base permanente de consulta y búsqueda constante de referencias y contrastacio-nes. Textos que encendieron la mecha para que des-de el modes-desto quehacer des-del Circulo des-de Estudios RF Roëttiers de Montaleau, emprendiéramos el vertido del viejo facsímil del Régulateur al castellano, a cuya tarea se sumaron uno tras otro desde el infatigable Hermano Joaquim Villalta, luego los Hermanos Ro-drigo Álvarez y más tarde la Hermana Lila Lorenzo, haciendo viva una de las carencias de las que habla Marcos, de la Universalidad y la Mixtidad y el RF, ya que nos hemos reunido desde la diversidad de ópti-cas obedienciales y logiales, pero sin formar escuelas, o divisiones frentistas, o banderas de vanidad y reco-nocimiento, sino con la idea franca y pura de trabajar en pro del Rito Francés.

Nosotros, Hermanos de distintas latitudes y visio-nes hemos intentando que el proyecto no fuera una traducción sin más, conscientes de que no somos ni traductores ni escritores, sino Hermanos preocupa-dos por la Masonería que afrontamos los retos como nos vienen, y que sacamos tiempo donde lo haya

(24)

pa-[24]

ra que otros Hermanos puedan no solo disfrutar de este ritual vertido de la lengua de Voltaire a la de Cervantes, con la sola intención de que haya un texto en castellano asequible, en todos los sentidos, y cuyo objetivo en este caso concreto, es que esté lo más completo posible, uniendo a las traducción realizada desde el Régulateur, varias conformaciones e indica-ciones y recogidas de otros trabajos anteriores.

En esa tarea nos fueron imprescindible los trabajos de Mollier1 y Casteli2 y Ligou3, para poder al final de

todo el proceso de traducción poder contar con un texto no académicamente perfecto, y pegado literal-mente al Régulateur, sino que pudiera ser un texto que cumpliera una de las máximas que nos había-mos propuesto a la hora de afrontar esta tarea, poder trabajar con tal texto ritual base en nuestros talleres y logias sin más impedimento que querer hacerlo, una obra culminante y heredera de la tradición de los Modernos que esparce el entendimiento simbólico y filosófico de lo que representó la masonería continen-tal del XVIII de la que el Rito Francés es el único

here-dero viviente de su primigenia estructura creada por

1 Pierre Mollier. Le Régulateur du Maçon 1785/1801

(Edi-tion critique) Ed. A L´Orient. 2004.

2 Joseph Casteli. Rite Français 1801. Le Nouveau Regulateur

du Maçon. Edt. Maçonniques 2006.

3 Daniel Ligou. Rituels du Français Moderne 1786. Edt.

(25)

[25]

la Gran Logia de Londres, allá por el 1717. No en va-no, el Rito Francés es denominado también Rito Mo-derno o Rito de Fundación.

Queríamos con esta apuesta además sacarnos de forma egoísta un trabajo de encima, tener que afron-tar la petición continuada de Hermanos de allende de los mares que una vez y otra nos requieren rituales y catecismos, o cuadernos de formación para poder uti-lizar en sus trabajos o poder contrastar con los que ellos manejan, sabedores en algunos casos de que están trabajando con herramientas perladas de todo tipo de intromisiones y colonizaciones rituales.

No deseamos hurtar el espacio de las Obediencia, ni tenemos manera ni capacidad ni deseo para ello, ni queremos pisar ese espacio como leales pero críticos masones que somos cada uno de su propia Obedien-cia, y logia. Pero es claro que el trabajo de expandir los trabajos de RF deben llevar también parejo algo más que entregar grados del Vº Orden, Diplomas y Patentes; deben también conllevar la facilidad nece-saria para que esos hermanos puedan contar con herramientas vertidas a su lengua, desde la posibili-dad y el poderío, y no dejarles en la pedigüeña situa-ción de tener que solicitar, o comprometer o pedir fa-vores a los Hermanos de este lado del océano par que se les envíe rituales y otras herramientas de trabajo referentes al RF.

Como no nos hemos querido implicar en ese con-trabandeo, de este sí, aquel no, ahora le pido como

(26)

[26]

favor a un Consejero el poder entregar rituales y co-mo tal otorgarlos, y otras cuestiones de estilo pareci-do, y siendo de la idea de que tales rituales deberían serles otorgados por derecho nada más recibir paten-tes y diplomas de Reconocimiento del Rito Francés, por parte de quien le compete en esa labor de difu-sión.

Pero no queriendo vernos implicados entregando algo que no podemos hacer ya que nos hemos com-prometido a ello, pero que pensamos que a su vez es patrimonio de toda la universalidad masónica, es el motivo por el cual hemos emprendido esta traduc-ción del Régulateur, que es una obra abierta y pro-piedad de la Comunidad Masónica, aunque fruto particular del trabajo del Gran Oriente de Francia, al que desde aquí damos las gracias por colocar tal tra-bajo a disposición de la comunidad masónica, así como a los autores que hemos tomado como referen-cia.

Un ritual abierto, como decimos propiedad de la universalidad masónica que además es el punto de partida, o de encuentro, para todos aquellos que nos encontramos dentro del sistema ritual de los «Mo-dernos». Esta homogeneidad nos permite poner en manos de todos aquellos que lo necesitan o lo preci-san algo que les es necesario y vital, a la vez que no-sotros podemos soslayar tanto impedimento, a la vez que saciamos tanto vacío y precariedad como

(27)

esta-[27]

mos constatando, de ahí que estemos trabajando pa-ra que ello sea posible.

EL RÉGULATEUR DE 1783-1801

rente a una multiplicidad ritualista que se venía dando en la línea de los llamados «Modernos» radicada en Francia y con todo un desarrollo singu-lar, la cual no altera en demasía la esencia del Rito, pero en su conjunto tales rituales presentaban un pa-norama textualmente diverso dada la independencia que mediaba en esos momentos en las logias azules simples o en las Logias Provinciales y Logias Madres, cuya diversidad de formas y maneras era introducida en función de los usos y costumbres logiales, como vemos por las protestas, por ejemplo de la Logia Ma-dre ―escocesa‖ de Aviñón que lo hace en contra de cambiar determinados usos o costumbres que ella presenta como genuinamente identitarios, eso sí de su peculiaridad administrativa y logial.

Esta diversa situación ritual va a traer consigo la idea de que dentro de esa autonomía de las logias, o por encima de ellas, debía de haber una configura-ción ritual que comprendiese a todos, pero tal propó-sito no podía deslindarse de otras situaciones que se estaban dando en la masonería de aquellos momen-tos.

Por un lado la polémica entre «masones racionalis-tas contra la vieja mística masónica anclada en la

(28)

[28]

volución» o los contornos de independencia logial y paralización por luchas intestinas que se daban en el seno de la Gran Logia de Francia, la cual aún perma-necía sumida en las ideas y conceptos del viejo régi-men, con cargos vitalicios y heredables, formas feu-dales y arcaicas y místicas que no casaban bien con la idea de una «Republica Universal» de los masones y la mutación moderna que estos pretendían, etc.

Toda esa situación se verá afectada por un cambio radical como es la reforma que lanza el Duque de Montmorency-Luxembourg, entre cuyas directrices destaca la idea de implantar un modelo obediencial cada vez más novedoso y centralizado, tal vez en contra del cosmopolitismo masónico que planteaba una Europa masónica, ya que lo que se quería articu-lar era, en cierto modo, lo mismo pero desde una ba-se nacional, o ba-sea fijar un modelo centralizador sin perder la idea del cosmopolitismo universal de la Orden Masónica. En esas tesituras se va a plantear la reformar de la llamada Primera Gran Logia de Fran-cia, que terminará transformándose en el Gran Orien-te de Francia.

En ese contexto nace también la idea de articular un herramienta ritualista que fuera común para todas las logias; más que nada se pensó para los Altos Grados, pero finalmente alcanzará también a los grados azu-les; que se engarzaran en ese fuerte tren de reformas, entre las cuales estaba la fijación o normalización de los rituales.

(29)

[29]

Desarrollo y diferencias rituales que no vamos a to-car ni de refilón, ya que ello supuso el trabajo de na-da menos que doce años de intensos debates en el se-no de la organización masónica francesa, y en los cuales participaron en las primeras hornadas maso-nes de la talla de Bacon de la Chevalerie, Bres de la Chaussée, Lalande, Guillotín o Savalette de Lange, primeras espadas de una revolución que planteaban esa creación de nuevos rituales «como agentes, que eran, de una culturización y que ponían en marcha con la idea de favorecer la difusión de las reformas masónicas concurrentes»1 queriendo, como no,

con-trarrestar en nombre del «conocimiento y Luces de las logias» otras corrientes ritualistas como el Rito Rectificado, y otros grupos de presión de carácter masónico enlazados con los proyectos más cristiani-zantes del siglo XVIII.

Tensiones que siempre van a estar presentes en la masonería que se pueden magnificar en el Convento de 1849 cuando se oficializará la invocación del GA-DU integrado en el trilema de Libertad, Igualdad y Fraternidad, hasta llegar a 1877 donde primará la Li-bertad absoluta de Conciencia. Todo un trayecto de tensiones y debates intensos e interesantes.

Fruto de todo ese conglomerado temporal y de si-tuaciones directas y trasversales nace el Régulateur du Maçon, que como nos explica Pierre Mollier, es en la decimosexta asamblea (1781) de las tres Cámaras reunidas (Cámara de Administración, Cámara de

(30)

[30]

París, y Cámara de Provincias) donde se ataca el pro-blema de la redacción de los grados simbólicos, don-de el Hermano Lalandon-de, presenta un proyecto prepa-rado para el Gprepa-rado de Aprendiz y de cuyos trabajos y consensos en los que intervienen entre otros Salivet, y Roëttiers de Montaleau (garante del proyecto em-prendido) que tras no pocos debates, en la Asamblea del 24 de junio de 1784 presentan un texto con los tres primero grados realizados por las tres Cámaras, no se debe perder de vista la tensión y presión que existía entra la Cámara de Paris y la Cámara de logias Provinciales; aunque no por ello deja de haber logias que se oponen a la fijación de los rituales en función de sus propias consideraciones. Finalmente es votado el cuaderno del grado de Aprendiz el 15 de julio de 1785

El GODF oficializará tal texto en 1786, que es lo que hoy conocemos como la codificación del Régulateur du Maçon, que fue difundido mediante un buen número de copias que las logias adquirían en forma de cuatro transcripciones manuscritas por unas 45 L (tres ejemplares para el Venerable y los dos Vigilan-tes, y uno para el Hermano Arquitecto-Preparador). Finalmente el texto fue impreso en 1801, por supues-to guardando fidelidad al documensupues-to de 1786.

La primera parte de este Régulateur de 1801 contie-ne la Ceremonia de Iniciación y sus desarrollos, en un segundo plano están las Instrucciones, ocupando la Obertura y Cierre de los trabajos rituales siendo

(31)

[31]

una parte más modesta e intercalada entre los otras partes, cerrando el trabajo el Ritual de Trabajos de Banquete.

EL SIMBOLISMO FRANCÉS SE UNIVERSALIZA

inalmente todo el simbolismo que se manejaba en el seno de la Gran Logia de Francia y luego en su sucesora el Gran Oriente de Francia se condensa en unos textos de referencia que tuvieron un largo y complejo parto en medio de una transversalidad de objetivos y reformas, como ya hemos visto, en las cuales, como es natural, unas logias sentían como les eran arrebatados sus predios, y otros talleres en cam-bio optaban por esa combinación de adoptar un mo-delo masónico universalista de corte centralizado, que conforma el hexágono francés, y por tanto el mo-delo masónico del Gran Oriente de Francia.

El Régulateur del Maçon, o Regulador del Masón, es fiel para sorpresa de muchos no solo a los rituales de 1740-1760 sino al espíritu de la primera Gran logia de 1717, integrando usos masónicos ingleses desconoci-dos, de los cuales algunos estaban en las divulgacio-nes francesas de 1740; de hecho puede compararse los textos rituales de dicha época como la Maçonnerie disséquée de Prichard.

Se logra tras ese largo proceso ya descrito, concertar una serie de reglas para poder universalizar la entra-da en logia y evitar posibles errores de entraentra-da de

(32)

[32]

profanos; a la vez que se aborda todo un complejo es-tudio y codificación de los elementos periféricos al trabajo masónico como los tableros de logia, las medi-taciones de los recipiendarios, etc... e incluso reglas administrativas para las logias. Esa adopción conlle-va además la desaparición de otros elementos más propios del universo escocista que fueron presenta-dos y defendipresenta-dos para su inclusión en el texto del Régulateur, por poner un ejemplo por la Logia Madre «escocesa» de Aviñón, cuestiones como la copa de amargura, la purificación por el fuego y el agua. Fru-to de Fru-toda esta renovación es la que nos anota de forma cuasi anecdótica Daniel Ligou de la desapari-ción de los rituales la palabra «real» que es reempla-zada por la palabra «masónico».

Por tanto lo que ahora hemos traducido, analizado y contrastado, es el primer ritual de Rito Francés con-forme a lo que nos ha llegado procedente del Archivo del Gran Oriente de Francia, y que posteriormente han puesto a nuestra disposición tanto Ligou, como Mollier o Castelli.

LOS VIEJOS CIMIENTOS DE LA RENOVACIÓN

ería interesante poder en este trabajo analizar cómo la recuperación de las viejas bases rituales de 1717 lanzaron toda una renovación masónica, planteada a lo largo décadas por los «modernos» ob-servando los cambios, las mutaciones y los

(33)

[33]

mos, así como sus consecuencias, sus diferencias y singularidad, para de este modo poder contrastar en una labor cuasi arqueológica lo que es genuino y lo que se ha ido añadiendo, y pasando por ser rito francés, o simplemente por masonería.

Eso es lo que venimos abordando desde el Circulo de Estudios del Rito Francés Roëttiers de Montaleau, y que algunos precursores del pensamiento único, ca-lifican de «guerra ritual», lo cual creemos que sería interesante ponerlo de manifiesto pero cuya labor y desarrollo desbordaría este Ritual, pero no por ello dejarán de estar presentes en otros trabajos que pre-tende llevara adelante el Círculo.

Nuestra idea y proyecto es ayudar a que los viejos cimientos rituales, que pese a que hay quien mani-fiesta que no hay grandes diferencias simbólicas con el escocismo, parece querer olvidarse de que hay otras diferencias no tanto de organización como de concepto y de filosofía que en definitiva también marcan la diferencia; tal vez tamizada en el caso de una organización como el Gran Oriente de Francia, que para dar cabida a todos los trabajos, iguala o re-baja determinadas cargas en sus sistemas ritualísticos con la intención de que todos sus ritos tengan cabida en la organización y que todos los Hermanos tengan el mismo marco general de consenso.

En general las diferencias están presentes a veces de forma abrupta y de forma sutil, y se trasponen en cuestiones a veces tan simples como las posturales,

(34)

[34]

tal y como se puede ver en la puesta al Orden de Aprendiz en francés y escocés, que desde luego evo-can filosofías, predisposiciones y conceptualizaciones distintas del trabajo en logia.

Por ese motivo los viejos cimientos que marcaron toda una singularidad que se fue agudizando a lo largo del siglo XVIII, y que terminó en toda una deriva en el siglo XIX con marca desarrollo propio como tal

Rito Francés «moderno», eso sí perdiendo importan-tes batallas y citas de no menos talla, como nos ex-pone Ludovic Marcos en su trabajo introductorio a este ritual, pero permaneciendo fiel al origen a la vez que permeable a aquello que le permita expresarse en la sociedad de hoy, ajustándose a los tiempos, y más que se debe ajustar para estar también presente en el futuro de las logias del siglo XXI, con la misma

frescu-ra y sensibilidad, y sin prestarse a mutaciones extfrescu-ra- extra-ñas para complacer querencias o modas, sino que-riendo ser un ritual moderno sin olvidar la sencillez ritual que nos ha sido legada.

Víctor GUERRA Presidente del «Círculo de Estudios del

(35)
(36)
(37)

[37]

a rápida presentación del Rito Francés en su construcción trisecular pretende mostrar en qué medida ha sido modelado nuestro rito de rasgos procedentes del mundo operativo así como substanciar en cuánto se había mantenido fiel a sus condiciones de nacimiento y al proyecto innovador del siglo XVIII, que asumimos siempre como

herede-ros de las Luces.

Eso nos ha permitido también seguir, como desde entonces, evolucionando, tendiendo a un equilibrio entre tradición y modernidad. Este modo de perdu-rar, de arraigo y en un continuo paso de hombre constructor, en la historia y en la utopía, explica la buena y justa manera del Rito Francés de resonar y de razonar con las épocas, al enunciado de su tiempo. Ahí está su gran fuerza: viene del pasado y tiende hacia el porvenir.

Este encuentro de un fondo operativo y de un pro-yecto filosófico, el cual se ha enriquecido sobre nues-tro suelo que se ha tomado, en un tiempo como

(38)

[38]

lleresco, y que los combates ciudadanos no han cesa-do de enriquecer y de precisar en un proyecto huma-nista de mejora del hombre y de la sociedad.

Queda sin embargo por saber e imaginar, cómo nuestro rito puede hoy estructurar el futuro conser-vando el justo punto medio de estas aportaciones, venidas del pasado, y de nuestros anhelos, con apeti-to de futuapeti-to.

UN RITO HOY DEMASIADO DESCENTRADO Y ACANTONADO

icho de otro modo, ¿qué Rito Francés? Tres ob-servaciones previas son necesarias si se quiere rememorar cómo y por qué nuestro rito se ha encon-trado, en parte, falseado y reducido desde la corriente del siglo XIX hasta nuestros días.

En un principio fue suplantado por el Rito Escocés Antiguo Aceptado a partir del Magisterio (Maestro Masón 3º), por lo cual habrá de preguntarse si el Rito Francés ha sabido decir en logia si este tercer grado se basta a sí mismo o, por ello, hay que suministrarle una consistencia que de ello haga, todo un lindero, una finalización.

Esta cuestión cuasi fundamental merecerá la pena que nos detengamos en ella de forma pausada y pro-funda. Pues no hay ninguna duda que la falta de con-clusión de las respuestas aportadas condicionarán, un

(39)

[39]

día próximo, la no finalización de nuestra reconquista identitaria. Esta incertidumbre y el consentimiento del Rito Francés, durante la primera mitad del siglo

XIX, en prolongarse en el escocismo para tratar sobre

las finalizaciones hirámicas, son cuestiones que de-berán ser un día entendidas y comprendidas, si que-remos remediar aquello que ha hecho posible su dis-minución.

El Rito Francés se convierte desde entonces durante casi un siglo y medio, en el simple peldaño de un re-corrido cuyo término está fuera de él, todo un yermo ritual al no poder satisfacer ninguna profundización. La misma sencillez del Rito Francés marca de origen, y se la consigna en esa época como un supuesto sig-no de pobreza ritual. Sin memoria, sin fundamento, el rito nacional, que había tenido tanta influencia con-tinental en el siglo XVIII, bajo el imperio, empieza a

ser percibido a partir de entonces como una panoplia de usos degradados, para disfrute de una institución —el Gran Oriente de Francia— a la cual, darán a en-tender implícitamente que ha dejado de ser masónica.

Percibido como rito que no se asume totalmente como tal, simple perpetuación de prácticas habituales para sus usuarios, el Rito Francés tiene, desde esta época, sobre su propio territorio, perdido la centrali-dad.

Sin historia, el Rito Francés también ha fallado en sus citas con la historia. Ha pasado al lado de varios tipos de demandas desde el siglo XIX. Entre ellas,

(40)

[40]

habría que prestar una particular atención a las con-cernientes al lugar de la mujer en la Masonería, que el Rito Escocés Antiguo y Aceptado se encontró por di-versas circunstancias en situación de satisfacer mejor las demandas del momento. La saga de la Gran Logia Simbólica Escocesa, dinámica componente fundadora de la Gran Logia de Francia, que estuvo igualmente más o menos implicada directamente en el origen de las Masonerías mixtas y femeninas, es en este caso edificante.

Mientras el Gran Oriente apadrinaba en el siglo XVIII

sin demasiados complejos a las logias femeninas de adopción (¡cerca de un centenar en vísperas de la Re-volución!), no sabrá en esta ocasión ayudar al naci-miento de una Masonería mixta, que se creará en 1893 (el Derecho Humano) también bajo la égida del Rito Escocés.

No se implicará tampoco en el (re)nacimiento de una Masonería femenina a partir de 1901 (con la logia de adopción El Libre Examen) que se creará entonces en la estela de la GLDF, antes de tomar su vuelo a la liberación como Gran Logia Femenina de Francia, siempre bajo la égida del rito escocés. Sabiendo cómo fueron llevadas a su independencia y viendo, aún hoy, en qué lugares les es rechazada la entrada de los templos, se puede decir del resto, que todo ello es pa-radójico. ¡Pero es así!

¡Es nuestra ausencia sobre un terreno también fun-damental, lo que explica que suframos tal herencia!

(41)

[41]

Anotemos finalmente, para terminar el cuadro que deseo mostrar, que la proyección fuera de las fronte-ras del Gran Oriente de Francia, y del Rito Francés también se han encontrado reducidas a lo largo de todo este período.

Se pueden ver y analizar ciertamente las consecuen-cias de la decisión del Convento de 1877 (a propósito de la supresión de la obligación de invocar al Gran Arquitecto del Universo) o bien aquellas otras deri-vadas de las represiones comunistas y fascistas en los países, en particular en la Europa meridional y cen-tral, donde las Masonerías salieron de nuestra zona de influencia. Sin embargo, no podemos dejar sin re-marcar igualmente las torpezas cometidas en base a una constante falta de activismo y continuidad en el campo internacional. Viendo cómo de ese modo se iba reduciendo su área de proyección en los niveles nacionales e internacionales, el Rito Francés perdió de este modo su vocación para encarnar el universa-lismo.

Estas consideraciones se reúnen y se prolongan, fi-nalmente, en la imposibilidad que supuso para el Ri-to Francés satisfacer a la vez una demanda social más ofensiva y, casi simultáneamente, con una expectati-va ritual y simbolista más construida, más rica. El rito escocés acertará, durante un tiempo, en poder satisfa-cer mejor ambas aspiraciones. Desde el segundo ter-cio del siglo XIX hasta el periodo de entre guerras, el

(42)

co-[42]

rrientes libertarias, o los sectores más innovadores de la sociedad se encontrarán a menudo en el ámbito del rito escocés. Paralelamente, la emergencia de las co-rrientes simbolistas, la expresión de una cultura ini-ciática que se buscaba, y que encarna bien un perso-naje como Oswald Wirth (iniciado en su comienzo en Rito Francés), se harán frecuentemente por este canal. Salvo algunas excepciones, como las de Arthur Groussier o Edmond Gloton, el comportamiento de aquéllos que, en el Gran Oriente de Francia, debieran haber encarnado los intereses del Rito Francés está marcado por una cierta suficiencia, incluso una fran-ca hostilidad hacia todas estas evoluciones, cuando no de indiferencia. Estos dirigentes son también en general —hay que decirlo por otro lado— dignatarios del Gran Colegio de Ritos. El examen, por ejemplo, de los hechos que conducen al Régimen Escocés Rec-tificado en renacimiento a separarse del GODF (lo que será el origen de la actual GLNF) es en este caso altamente esclarecedor.

De forma general, situar en oposición el empeño humanista y social de la Masonería con el desarrollo de una cultura ritual que habría podido concernir al Rito Francés tendrá funestas consecuencias. Ello con-tribuye a mantener una separación, que no tiene lu-gar de ser, que solo hará la función de acentuar el es-tallido del Centro de la Unión, hecho crucial del siglo

(43)

[43]

Esto abre la vía a un estúpido complejo de «regula-ridad» del que sufrimos todavía todos sus efectos de-vastadores, lo cual dejará el campo libre, al fin y al cabo, al desarrollo de derivas ritualistas y de inclina-ciones «simbólatras», que tomarán una influencia creciente a lo largo de toda la segunda mitad del último siglo. Hasta que el Rito Francés no sepa conci-liar y desarrollar sus potencialidades iniciáticas y comprometidas con el mundo, estará mutilado en su carácter filosófico esencial.

EL RITO FRANCÉS DEL MAÑANA: FEDERATIVO, INICIÁTI-CO Y UNIVERSALISTA

eflexionar sobre la identidad del Rito Francés y trabajar para su porvenir, requiere contestar a es-ta triple pérdida de centralidad, de universalismo y de potencial iniciático. Nadie puede definir e imner un «programa» al Rito Francés, pero sí que po-demos esbozar líneas de fuerza para una reconquista. El Rito Francés reencuentra una memoria y un asiento, lo que hace incontestable su legitimidad y perenne su arraigo. Queda por hacer de él un rito equilibrado en sus formas y coherente en su recorri-do. ¿Quién puede pretender hoy que el carácter tra-dicional de un rito se mide según su formalismo y por número de sobrecargas añadidas? En ello habrá que trabajar pacientemente por el refuerzo y la ampli-tud de su asiento identitario. Responder por su

(44)

[44]

ro haciendo de éste una realidad y una fuerza federa-tiva, universalista e iniciática.

Además es federativo porque enlaza en un destino común, que hace que lo que une sea más importante que lo que separa. Desde este punto de vista, el papel de la construcción identitaria alrededor de la memo-ria ha sido evocado.

Se trata en efecto de volver a anudar a los hilos, ob-servar con perspectiva una historia falseada, volver a apropiarse de un patrimonio y una imaginería. Sin embargo, no se trata de permanecer con la mirada puesta en el retrovisor; ni olvidar que este retorno a la memoria tiene también como fin sobrepasar un «hiato histórico», durante el cual no se ha hecho una evolución natural en los grados puestos en sueños. ¡Si es bueno conocer el pasado y sentirse orgulloso, es también bueno y del todo indispensable, en lo que nos concierne, aprender de sus lecciones!

La expresión de una coherencia y de una vitalidad ritual resulta el fin y el medio más seguro de engar-zar una dinámica federativa. No se decreta, pero puede inspirarse en este gran principio del Rito Francés, que es «unidad en la diversidad».

¿Qué rasgos, vertebrales, son sus famosos «funda-mentos»?, ¿qué aspectos revelan las variantes históri-cas o interpretaciones posibles?

Sus bases esenciales parecen sencillas de definir, aunque su aplicación en el Magisterio (MM# 3º) y a

(45)

[45]

sus continuaciones necesita, como hemos visto, una mayor elección de definición y, cómo no, de aplica-ción. Algunas Logias y Capítulos se inspiran en la versión denominada Régulateur de 1801. La mayoría de los Talleres utiliza formas contemporáneas, más o menos fieles al «ritual Groussier», existiendo desde mediados del siglo XX.

En lo que concierne a los Órdenes, los Capítulos re-curren a los rituales de referencia del Gran Capítulo General del Rito Francés, también con matices y va-riantes. Los unos y los otros, vuelven a las fuentes o innovando, buscan un punto de equilibrio para un ri-tual Francés que sería aquel «de siempre» y, al mismo tiempo, «el de hoy». Expresarse en la diversidad si se está unido sobre lo esencial supone para nosotros una doble fuerza, pues habrá siempre un modo de hacer masonería en la fidelidad y otro en la búsqueda. Es-tamos hechos de transmisiones robustas, enriqueci-das de constantes floraciones de hallazgos.

La libertad creativa y la sabiduría de los Talleres hacen que las vueltas a las fuentes y los ajustes se equilibren y fecunden. Sin embargo, esta visión nece-sita ser sostenida por referencias revivificadas, por nociones fuertes, hoy insuficientemente explicadas. Recordemos así la importancia que tiene en nuestro rito lo gestual, la implicación del cuerpo, el lugar que ocupa la emoción, el cuidado de las recepciones, la concisión y el choque de las fórmulas, el principio de repetición. No olvidemos que el Rito Francés pone

(46)

[46]

siempre delante la Hermandad. Que otorga un lugar particular a las prácticas juradas, especialmente bajo esta forma de juramentos. Muchos de estos aspectos, abandonados, deberían ser rehabilitados, y puestos al gusto de hoy día.

Detrás de estas apuestas se perfila el esfuerzo que conduce a abrir las ventanas al sueño y al universa-lismo. Es así como nos engrandeceremos, o de lo con-trario la Masonería perderá su combate. El Rito Francés debe federar sobre la base de su unidad y de su pluralidad, alrededor de su filosofía de construc-ción del hombre interior y del hombre social. Debe actuar para la refundación del Centro de la Unión, para hacer del siglo XXI la obra de una ciudadanía

re-generada, de una República Universal.

El Rito Francés debería agarrarse a todas las opor-tunidades históricas para encontrar su carácter uni-versal. Su desarrollo en el seno de las Masonerías mixtas y femeninas es desde este punto de vista esen-cial. Anotemos al respecto (¡refiriéndonos otra vez al grado de Maestro!) que nada debería frenar la re-flexión sobre el sentido de un mito que, aunque eter-no, se expresa por una dramaturgia antigua, en una distribución exclusivamente masculina. El universa-lismo pasa también por la expansión internacional, por el establecimiento de relaciones mutuamente provechosas con ciertos «pequeños» ritos que son a menudo ramas nacidas de un tronco común, reuni-das en torno a una reflexión sobre la adaptación o la

(47)

[47]

compatibilidad de la Masonería con las culturas no occidentales.

Las reconquistas identitarias del Rito Francés pasan por la promoción de métodos de trabajo de los que algunos han dejado ver ya su interés: transversalidad de las estructuras, tenidas comunes, temas esenciales de la Masonería adogmática. Es posible ir más lejos, en la cooperación, la ampliación de la democracia asociativa en los capítulos, la participación en los combates del mundo. La exploración y la puesta al día del Magisterio están lejos de ser acabada.

¿Se trata del 3er grado de una serie de siete, como se

escucha decir a veces? ¿Del 3er grado de una serie de

33, siendo el primero de otra «especie» de grados, como lo induce el escocismo? ¿Se trataría más bien, si fuéramos lógicos, de un grado terminal, suficiente, pero abandonado y necesitado de un arreglo?

Grado que durante el siglo XIX por otra parte era

conferido a menudo el mismo día que el de Compa-ñero. Por lo cual sacamos provecho de los colaterales, que son los 1er y 2º Órdenes, y de los cuales tenemos

la impresión de que un día próximo, habrá que reto-car la arquitectura. ¡El hombre es siempre el mismo y nunca lo mismo! ¿Cuántos mitos forjados en un con-texto de exaltación del sacrificio, de odio/amor del Padre y de conocimiento bíblico infuso?

El Rito Francés es a la vez un rito de despertar y de razonamiento, de emoción y de inteligencia. Las

(48)

po-[48]

tencialidades de un rito son particularmente aprecia-bles en su aptitud para enlazar su paso, en transmitir un método y una continuidad, en permitir una lectu-ra del mundo, en exaltar la Vida, en imaginar una utopía. El Rito Francés no hará excepción. Será iniciá-tico y progresista o no será. Para eso, deberá desarro-llar una cultura comunitaria que, teniendo la cuerda por las dos puntas, y haciendo esto, propondrá una verdadera alternativa a la religiosidad masónica que amenaza, posará en exigencias revolucionarias la ne-cesidad para el hombre y para nuestra época prose-guir, incansablemente, el combate, planetario ahora, para la libertad y la justicia.

Ludovic MARCOS Director Conservador del

(49)
(50)
(51)

[51]

a Orden de los Francmasones es una asociación de hombres sabios y virtuosos, cuyo objeto es vivir en una perfecta igualdad, estar unidos íntimamente por los vínculos del aprecio, la confian-za y la amistad, bajo la denominación de Hermanos, y estimulárselos unos a los otros en la práctica de las virtudes.

Según esta definición, es sabiduría e interés de to-das las Logias, el solo admitir en la participación de nuestros Misterios a sujetos dignos para compartir sus beneficios, en atención a este propósito, no debe existir ninguna cuestión que pueda avergonzarnos ante los Masones de todo el Universo.

Así pues, cuando se trata de la admisión de un Pro-fano2, la Logia a la cual es presentado debe

conside-rar que dará un miembro a la asociación general y un Hermano a cada miembro; que una vez admitido, los Masones de todo el Universo de cualquier estado, ca-lidad y condición que sea, deberán reconocerlo como tal; que es por consiguiente tanto por el honor de la Logia como por el interés en el que debe estar

(52)

[52]

da para la gloria y prosperidad de la Orden, que el aspirante sea digno de ser presentado ante todos los Masones; es necesario, finalmente, que sobre el testi-monio de su Logia, merezca ser acogido por todos los Hermanos como un hombre virtuoso, como su Her-mano, quien, en esta calidad, tiene derecho a su amis-tad más íntima: por la admisión del profano, la Logia se hace moralmente garante, con respecto a todos los Masones, de las cualidades que esta admisión debe hacer presumir en él3.

Ha sido necesario una puesta al día del antiguo tex-to del Régulateur du Maçon de 1801 con los actuales usos más establecidos y enraizados, así como comple-tar vacíos u omisiones —e incluso incoherencias— contrastando distintas fuentes del mismo ritual y de otros en práctica durante este periodo histórico así como en la actualidad4.

1 Pierre Yves Beaurepaire. L´Europe des Francs-maçons.

XVII- XIX Siècles. Edt. Belin2002.

2 Nota a pie de página del texto del Régulateur: esta palabra

se remonta a la más remota antigüedad y no ha significado nunca otra cosa que la no admisión al Templo, y sus miste-rios Profanum extra templum. Profano significa ―el que no se encuentra admitido‖ en oposición ―al que esta iniciado‖.

3 El Régulateur de 1801 prosigue este apartado como a

con-tinuación detallamos, que debe ser interpretado con un espíritu aperturista sobre las condiciones requeridas a sus futuros miembros, ya que de no hacerlo puede parecer

(53)

con-[53]

tradictorio, a pesar de mantener condiciones hoy día, no aplicables ni por su naturaleza social ni conceptual. Así mismo muestra el objetivo regulador en sí de la obra: Las Logias no pueden pues aportar demasiado escrúpulo, exac-titud y severidad en las informaciones sobre los sujetos que le son presentados. Otro punto no menos importante es la uniformidad, deseada desde hace mucho tiempo, en la ma-nera de proceder en la iniciación.

Animado de estos principios, el Gran Oriente de Francia se ha ocupado finalmente de la redacción de un protocolo de iniciación a los tres primeros grados, o grados simbólicos. Ha creído tener que hacer volver la Masonería a estos usos antiguos que algunos innovadores han tratado de alterar, y restablecer estas primeras e importantes iniciaciones en su antigua y respetable pureza.

Las Logias de su correspondencia deben por tanto confor-marse a ellas punto por punto, a fin de no seguir ofreciendo a los Masones viajeros, una diversidad tan revuelta que contraríe los verdaderos principios de la Masonería.

4 Le Régulateur du Maçon 1785/1801, édition critique de

Pierre Mollier. Ed. À L’Orient 2004.

Le Nouveau Régulateur du Maçon, Joseph Castelli, Ed. Maçonniques 2006.

Le Manuel Pratique du Franc-Maçon, Lib. Berlandier, 1845.

Nécessaire Maçonnique, Ed. Cauet, 1812.

Manuel du Fran-Maçon, E. F. Bazot, Ed. Moronval, 1817.

Manuel Maçonnique, Ed. Hubert, 1820. Rituales y divulgaciones:

(54)

[54] RF 1783 del GOTM RFT de la GLNF 1998 Prichard 1730 Berne 1740 Luquetcirca 1745 Le Sceau Rompu 1745 Le Maçon Démasqué 1751 Marquis de Gages 1763

Le Corps complet de Maçonnerie adopté par la R. G. L. de France, 1765

Duc de Chartres 1784

Berté 1788

Rituales de Referencia del Gran Oriente de Francia Rituels dy Rite Français Moderne 1786. Daniel Ligou

(55)
(56)
(57)

[57]

a iluminación y el trazado del Cuadro de Logia se efectúan antes de la apertura de los trabajos por el Hermano Arquitecto-Preparador. Los Hermanos se reúnen y se decoran en el templo1 antes

de la apertura de los trabajos. En principio, no hay entrada solemne para los miembros de la Logia, los Oficiales y el Venerable. No obstante, se puede deci-dir efectuar tal entrada teniendo en cuenta los Gra-dos.

El Venerable, en todos los casos, entra al final. Los Hermanos Visitantes son recibidos con pompa y solemnidad después de la lectura de la plancha tra-zada. Asisten al cierre de los trabajos.2

No se hace referencia al G# A# D# U# ni en la aper-tura ni en la clausura de los trabajos. Esta referencia solo aparece como evocación o invocación, en el momento de la recepción a los tres grados.

Los anuncios son repetidos tres veces.

(58)

[58]

La batería de apertura del Primer Grado y las bater-ías de Segundo y Tercer Grados son simples (―ordi-narias‖).

En el transcurso de una asamblea en Primer Grado, los aplausos masónicos (o Batería de Júbilo) se repite tres veces la batería de Aprendiz, seguida de la acla-mación:¡Vivat – Vivat – Semper Vivat!

Si estos aplausos se dirigen a un Hermano es tradi-ción que pida permiso para cubrir estos aplausos aplaudiendo a su vez. La Logia cubre finalmente es-tos aplausos.

No hay batería de duelo.

En la clausura de los Trabajos en Primer Grado, los Hermanos hacen el signo, la triple batería de grado y la triple aclamación: Vivat.3

Cuando alguien con retraso quiere entrar en Logia, llama a la puerta según la batería del grado en que la Logia trabaja, el Hermano Experto (o Terrible) res-ponde del mismo modo, el Hermano retrasado, fi-nalmente responde de la misma forma. La entrada se realiza por los pasos del grado. El Hermano queda al Orden entre los dos Vigilantes y espera que el Vene-rable le de autorización de tomar asiento.

Para la entrada en 2º o 3º grado, no se hacen los pasos de los grados precedentes.

Para pedir la palabra, el Hermano se levanta, ex-tiende el brazo hacia su Vigilante y se pone al orden4.

(59)

[59]

El Vigilante da un golpe de mallete, que es repetido por el otro Vigilante, y luego por el Venerable. El Vi-gilante efectúa el anuncio y el permiso es concedido por el Venerable.

Los Compañeros no tienen que estar sentados obli-gatoriamente al Mediodía. Pueden sentarse en otra parte de la Logia para instruir a los Aprendices y ocupar Oficios menores.

La Cadena de Unión y el Ósculo de la Paz no se hacen hasta los trabajos de banquete que siguen a to-das las asambleas. Si, por alguna razón importante, el banquete no es celebrado, se hará la Cadena de Unión antes de cerrar los trabajos.5

Para trabajar en Segundo y Tercer Grado, se abren de manera sucesiva los trabajos a Primero, después a Segundo y finalmente a Tercero si ha lugar. Se cierran inversamente del mismo modo.

El Saco de Proposiciones solo circula si hay infor-mes de encuesta, en el caso que la Logia adopte este sistema de selección de candidatos a la Iniciación, en el cual los Comisarios (Aplomadores) asignados se-cretamente por el Venerable los aportarán discreta y anónimamente.6

Las proposiciones se realizan de viva voz al final de los trabajos. Después de su circulación, la Caja de las Limosnas (Tronco de la Viuda) se entrega sin cere-monia al Venerable.

(60)

[60]

Cuando se habla del Venerable, se dice: ―el Venera-ble‖ o el ―RespetaVenera-ble‖. Cuando alguien se dirige a él, se dice: ―Muy Venerable‖ o ―Muy Respetable‖.

La Función del Arquitecto-Preparador es decorar la Logia, iluminarla, y preparar a los Candidatos para las iniciaciones en los tres grados.

Una pequeña mesa está dispuesta cerca del 1er

Vigi-lante. El Hermano Experto depositara la llave de la Logia y las herramientas de Segundo Grado, cuando se precisen.

Un Hermano, llamado Hermano Tuileur7, se

man-tenía antiguamente de forma permanente fuera de la Logia durante la duración de los trabajos8.

1 Hablando con propiedad, resultaría más preciso decir

que los Hermanos se revisten de sus respectivos ornamen-tos a la puerta del Taller, ya que en el RF los Aprendices y Compañeros trabajan en el Porche del Templo, o sea que la Logia configurada en estos grados trabaja fuera del mismo. Véase el Ritual de Tercer Grado.

2 Aunque por regla general en muchas logias del RFM no

se hace y están presentes desde el principio de los trabajos.

3 En el Ritual de Referencia del RF del GODF, esta

aclama-ción se ha cambiado por ¡Libertad, Igualdad y Fraternidad! que se expresa tras la batería.

4 Actualmente el uso más común es dar un golpe sobre el

(61)

[61]

del Vigilante permaneciendo sentado; y levantarse co-locándose al Orden cuando es concedida la palabra por el correspondiente Vigilante.

5 En el Ritual de Referencia del GODF la Cadena de Unión

está presente en los trabajos, y en ella además se trasmiten las palabras de paso del semestre.

6 Aunque en el Régulateur aparece esta fórmula es

tradi-cional la circulación de ambos sacos a la vez y la recogida de las proposiciones que se deposita en el citado Saco de Proposiciones. En muchas logias, sobre manera en el GOdF, las planchas ya que hablamos de RF , las planchas de arqui-tectura llegan al Oriente, mediante su introducción en el Saco de Proposiciones y convenientemente firmadas.

7 La traducción más aproximada sería Retejador. Hoy en

día está en desuso el hecho de que un Hermano se quede fuera de los trabajos.

8 Este uso es muy poco respetado en la actualidad. Lo

esencial era que ningún Profano pudiera entrar en los loca-les y escuchar tras la puerta del lugar donde se reúne la Logia.

(62)
(63)

[63]

a Logia debe estar decorada en azul y blanco, a menos que represente algún orden de arquitec-tura y que no esté decorada con pinarquitec-turas aná-logas a la Masonería, pero, siempre que sea posible, el techo debe representar un cielo sembrado de estre-llas.

El trono donde se sienta el Venerable debe estar elevado por tres peldaños y en su parte superior con un Dosel de tela azul.

A cada asamblea, se trazará sobre el suelo de la Lo-gia el Cuadro Misterioso (Tapiz de LoLo-gia) con tiza, el cual se borrará después de los trabajos de forma fácil con una esponja ligeramente empapada en agua. Con esta acción se evitaba que pudiera caer en manos profanas Hoy ya es muy común utiliza un cuadro pintado sobre tela con los temas simbólicos de grado, representando el Tapiz de Logia que es lo más exten-dido)2.

(64)
(65)

[65] El Cuadro debe representar:

I. Los siete escalones misteriosos y el pavimento mosaico del pórtico del Templo.

II. Las dos columnas misteriosas con su mono-grama J# y B#; entre estas dos columnas a la altura de su capitel, una Escuadra, con el ángulo hacia abajo.

III. A la izquierda de la columna J#, la piedra bru-ta; a la derecha de la B#, la piedra cubica de punta, y, entre las dos, el pórtico del Templo. IV. Encima del capitel de la columna J#, la

Per-pendicular, y encima de la columna B#, el Ni-vel.

V. En medio de la parte superior del Cuadro, se dibujará un compás con el ángulo hacia lo alto. A la derecha, el Sol y a la izquierda, la Luna. VI. Al fondo en la parte superior se representará

un cielo sembrado de estrellas, y todo se en-contrará delimitado por la Cuerda de Nudos3

con borlas en sus extremos.

VII. Se representará la plancha de trazar en el lado izquierdo.

VIII. Se dibujarán tres ventanas, una al Occidente, otra al Oriente y la otra al Mediodía.

Se colocará sobre el altar de Oriente: una espada, un compás, un mallete.

(66)
(67)

[67] La joya del Venerable es una Escuadra ligada a su collar de tono azul.

En la base del altar se dispondrá un cojín de te-la azul, sobre el cual se colocará una escuadra

(frecuentemente bordada a modo de galón).

En la mesa de los Vigilantes habrá para el 1º un Nivel, y la Perpendicular

pa-ra el 2º, cuyos símbolos, col-garan también de su collar color azul; en dicha mesa se colocará también un mallete para cada uno de ellos.

Se pondrán así mismo sobre la mesa del Secretario los collares para todos los Ofi-ciales de la Logia, los cuales tendrán gra-bados en ellos una serie de símbolos y una joya que representan los oficios que se ejercen dentro de la logia, iguales o simila-res a los que exponen a continuación:

(68)

[68] El ORADOR: un Libro Abierto.

El SECRETARIO: una Joya con dos

plumas cruzadas.

El MAESTRO DE CEREMONIAS: una

espada.

El HERMANO EXPERTO: dos

espa-das cruzaespa-das.

El TESORERO: dos llaves cruzadas.

El LIMOSNERO: un corazón en

llamas.

El ARQUITECTO-PREPARADOR: un

rollo de pergamino.4

Cada Oficial debe decorarse antes de la apertura de los Trabajos con el collar y la joya de su oficio.

(69)

[69]

El ARQUITECTO velará porque todo este colocado

adecuadamente y que la Logia este suficientemente iluminada.

El VENERABLE se sitúa al Oriente, de cara al

Occi-dente y en el eje del Templo.

El PRIMER VIGILANTE a Occidente, a la derecha

en-trando al Templo, de cara al Oriente.

El SEGUNDO VIGILANTE a Occidente, a la izquierda

entrando al Templo, de cara al Oriente.

El ORADOR al Oriente, a la izquierda del Venerable.

El SECRETARIO5, al Oriente, a la derecha del

Venera-ble.

El TESORERO, al Mediodía, al pie del Oriente.

El LIMOSNERO, en el Norte, al pie del Oriente.

El HERMANO EXPERTO6, cerca del 1er Vigilante.

El MAESTRO DE CEREMONIAS, cerca del Segundo

Vi-gilante.

El ARQUITECTO-PREPARADOR, se sitúa en medio de

la columna del Mediodía, de cara al Cuadro misterio-so o Tapiz de Logia.

Tres candelabros con una vela cada uno a modo de pilares serán colocados alrededor del Cuadro Miste-rioso. Se posicionarán uno al Oriente (al Noreste), uno al Mediodía (Sureste) y otro al Occidente (Suro-este).

(70)

[70]

(noreste) (sureste)

(suroeste)

Se dispondrán tres velas sobre la mesa del Venera-ble; una vela sobre la mesa del l Primer Vigilante y otra sobre la mesa del Segundo Vigilante.

1 Para la decoración y disposición de la Logia se ha seguido

principalmente lo expuesto en el Cuaderno del Arquitecto del Manuscrito de 1783 así como en el Manuel Pratique du Franc-maçon de 1845.

2 Este uso propio de los comienzos de la Masonería

especu-lativa obedecía sin duda al hecho de que los miembros de las Logias normalmente no contaban con lugares estableci-dos para este exclusivo uso y decoraestableci-dos a tal efecto. Auto-res como Robert Ambelain u OswaldWirth expAuto-resan en su obra la posterior introducción a tal efecto de una tela grue-sa estirada tras ser desenrollada y en la que aparecía pinta-do dicho Cuadro de Logia.

(71)

[71]

3 De este modo se traduciría en el RF la Houppe Dentelée.

El número de los denominados «lazos de amor» que con-tiene no aparece definido —ni creemos que fuera ésta su in-tención— siendo hoy día tal número muy variable en fun-ción de la evolufun-ción seguida por distintas tradiciones masónicas.

4 Antiguamente había 7 oficios mayores y 7 oficios menores

y un Hermano Tuileur-cubridor, actualmente se han incor-porado nuevos oficios y oficiales Maestro de Banquetes y la Columna de Armonía.

5 Se encuentran algunos escritos de la época donde aparece

el término Chancelier y que es utilizado aún hoy día en al-gunas logias. Este término viene siendo utilizado en ciertas obediencias para el correspondiente Gran Oficial denomi-nado Grand Chancelier.

6 Hermano Terrible, incluso Couvreur, son términos éstos

que realizaban en la época el mismo Oficio. Hemos reteni-do Experto como el más extendireteni-do y que aparece en el texto de 1801. En algunas logias sigue usándose el término Terri-ble. En el texto del Régulateur aparecen atisbos de duplici-dad con el Couvreur que muestran la génesis del futuro desdoblamiento de ambos oficiales en algunas prácticas ri-tuales y la génesis de lo que será denominado posterior-mente el Hermano Guardatemplo, si bien todo apunta a que originalmente se trataba de una concreta función que desarrollaba el mismo oficial. Al respecto debe remarcarse que en los Tuileurs de principios del XIX esta multiplicidad

de funciones relativas a este oficio e imprecisa en el propio

Régulateur —tal vez por las muy variadas prácticas coexis-tentes en el momento y fuertemente arraigadas en las

(72)

lo-[72]

gias— conlleva a que se nos muestre un Primer Experto apoyado por un numero variado de Expertos (algunos hablan de otros seis) que se reparten las distintas tareas. Así hoy encontramos prácticas rituales que varían en las logias y obediencias, con un Primer y Segundo Experto y también la muy extendida denominación de Gran Experto al princi-pal Oficial que atesora dicho rango.

(73)
(74)
(75)

[75]

Estando los HH# reunidos en el local, ―vestidos‖1

y decorados2, el Venerable da un golpe de

malle-te para llamar a los trabajos; cada uno se sitúa en su lugar y se queda de pie3.

El Venerable, de pie, con la cabeza cubierta4,

comprueba si todos los Oficios están provistos por los correspondientes oficiales, en caso con-trario los hace eventualmente proveer por Her-manos presentes para el transcurso de la ceremo-nia5.

Cumplido esto y estando cada uno en su lugar, el Venerable se sienta y dice:

M# V#:Tomad asiento, ¡Hermanos! M# V#:

P# V#: S# V#:

(76)

[76]

P# V#: Mis Hermanos me reconocen como tal, Muy Venerable.

M# V#: Hermano Primer Vigilante, ¿cuál es el primer deber de los Vigilantes en Logia?

P# V#: Muy Venerable, es asegurarse que la Logia está cubierta exteriormente e interiormente.

Es necesario que la puerta del Templo6 esté cerrada y que

no haya ningún profano en la sala de Pasos Perdidos que pueda escuchar detrás de la puerta.

M# V#: Aseguraos, Hermano.

P# V#: Hermano Segundo Vigilante, aseguraos si la Logia está a cubierto.

S# V#: Hermano Experto, cumplid con vuestro ofi-cio.

El Hermano Experto, con la espada en la mano derecha, abre la puerta del Taller, toma la llave7, hace su

inspec-ción. Luego al volver, cierra la puerta, y coloca la llave so-bre la mesa que está situada entre los dos Vigilantes y se coloca en la entrada al interior del porche, con la espada en mano. Hecho esto.

H# Exp#: Hermano Segundo Vigilante, los trabajos están a cubierto exterior e interiormente.

(77)

[77]

S# V#: Hermano Primer Vigilante, los trabajos están a cubierto exterior e interiormente.

P# V#: Muy Venerable, los trabajos están a cubierto exterior e interiormente.

M# V#: ¡De pie y al Orden8, Hermanos, espada en

mano!9.

Los Hermanos tendrán su espada con la mano izquierda, punta hacia abajo. El Venerable tiene la suya con la punta hacia arriba, la empuñadura apoyada en el altar.

M# V#: Hermano Primer Vigilante, ¿cuál es el se-gundo deber de un Vigilante en Logia? P# V#: Muy Venerable, es asegurarse si todos los

Hermanos están al Orden. M# V#: ¿Lo están, Hermanos Vigilantes?

En ese momento, los Vigilantes abandonan su l u-gar por el exterior y remontan su columna hasta Oriente examinando a los Hermanos. Los Herma-nos Vigilantes tendrán la espada en la mano i z-quierda punta abajo y el mallete en la derecha. No se cruzan. Regresan a su lugar bajando por su Columna10. Hecho esto:

S# V#: Hermano Primer Vigilante, todos los Herma-nos están al Orden en la columna del Norte.

(78)

[78]

P# V#: Muy Venerable, todos los Hermanos están al orden11 en las columnas12.

M# V#: Hermano Primer Vigilante, ¿qué edad tenéis? P# V#: Tres años, Muy Venerable.

M# V#: ¿A qué hora los Masones abren sus trabajos? P# V#: A mediodía, Muy Venerable.

M# V#: ¿Qué hora es, Hermano Segundo Vigilante? S# V#: Es mediodía, Muy Venerable.

M# V#: Puesto que es la hora en que debemos abrir nuestros trabajos, Hermanos Primer y Se-gundo Vigilantes, invitad a los Hermanos de una y otra columna a que se unan a mí para abrir los trabajos de la Respetable Logia (Nombre de la Logia) , al Oriente de (P# G# de la Logia) en el grado de Aprendiz Mason. P# V#: Hermano Segundo Vigilante, Hermanos que

decoráis la columna del Mediodía, el Venera-ble nos invita a unirnos a él para abrir los trabajos de la Respetable Logia (Nombre de la Logia), al Oriente de (P# G# de la Logia) en el grado de Aprendiz Mason.

S# V#: Hermanos que decoráis la columna del Nor-te, el Venerable nos invita a unirnos a él para abrir los trabajos de la Respetable Logia (Nombre de la Logia), al Oriente de (P# G# de la Logia) en el grado de Aprendiz Mason.

(79)

[79]

El Venerable se descubre13, efectúa los tres

Gol-pes misteriosos que los dos Vigilantes repiten.

M# V#:

P# V#:

S# V#:

El Venerable se cubre y coloca su espada sobre el altar. Los Vigilantes hacen lo mismo. Los Herma-nos ponen su espada al lado. El Venerable dice a continuación.

M# V#: ¡A mí, Hermanos míos, por el signo y la ba-tería!14

Todos los Hermanos, con los ojos hacia el Ven e-rable, hacen el signo de Aprendiz y aplauden por la batería (Dos golpes precipitados y Uno lento.)

M# V#:

Hermanos, los trabajos están abiertos. P# V#:

Referencias

Documento similar

Tras establecer un programa de trabajo (en el que se fijaban pre- visiones para las reuniones que se pretendían celebrar los posteriores 10 de julio —actual papel de los

b) El Tribunal Constitucional se encuadra dentro de una organiza- ción jurídico constitucional que asume la supremacía de los dere- chos fundamentales y que reconoce la separación

If certification of devices under the MDR has not been finalised before expiry of the Directive’s certificate, and where the device does not present an unacceptable risk to health

In addition to the requirements set out in Chapter VII MDR, also other MDR requirements should apply to ‘legacy devices’, provided that those requirements

The notified body that issued the AIMDD or MDD certificate may confirm in writing (after having reviewed manufacturer’s description of the (proposed) change) that the

dente: algunas decían que doña Leonor, "con muy grand rescelo e miedo que avía del rey don Pedro que nueva- mente regnaba, e de la reyna doña María, su madre del dicho rey,

bb) Suspensión de los actos de la Comunidad Autónoma, por vulnerar las normas o disposiciones estatales. Esta técnica de tutela se la atribuye el artículo 20 de la Ley orgánica

95 Los derechos de la personalidad siempre han estado en la mesa de debate, por la naturaleza de éstos. A este respecto se dice que “el hecho de ser catalogados como bienes de