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1e.el Cuerpo en La Psicoterapia

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Luis Gonçalvez Boggio

EL CUERPO EN LA PSICOTERAPIA

NUEvAS ESTRATEgIAS CLíNICAS PARA

EL AbORdAjE dE LOS SíNTOmAS

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Editorial Psicolibros

Tristán Narvaja 1671 Telefax: 401 6657

E-mail: [email protected] montevideo - Uruguay

Foto de tapa: marcel gautherot

Fotos interiores: Lea Kaufman, Paula gonzalez, Rosalba Plada, Soledad Novoa (TEAb, montevideo); workshop en vitória ES/brasil, v jornadas de Psicoterapia Corporal TEAb 1997-2007.

diseño y diagramación: Patricia Carretto Cel: 099 509 483 / 309 7417

E-mail: [email protected]

Se terminó de imprimir en el mes de abril de 2008. ISbN 978-9974-8109-0-7

Hecho el depósito que marca la ley.

Todos los derechos reservados. Queda prohibida la reproducción parcial o total de cualquier medio gráfico o informático sin previa autorización del editor.

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íNdICE

Capítulo 1. El cuerpo en la clínica:

Principios psicocorporales de la bioenergética

1.1 Introducción a las psicoterapias corporales ...11 1.2 Funciones emocionales y bioenergéticas

de la respiración / usos de la hiperventilación

en la clínica bioenergética ...41 1.3 El toque bioenergético y el masaje psicoterapéutico

en el setting reichiano ...57 1.4 El enraizamiento en el Análisis bioenergético Reichiano ...91 1.5 La mirada en el Análisis bioenergético Reichiano ...113 1.6 Usos del taburete bioenergético (stool)

en la clínica bioenergética ...153 Capítulo 2.

Escenas y analizadores de la clínica contemporánea 2.1 Panic attack: ese extraño invisible que nos habita ...169 2.2 Estrés postraumático: las marcas en el cuerpo ...193 2.3 Cuando el abuso sexual infantil

queda escrito en el cuerpo ...267 2.4 Trauma y campo social...293 2.5 Clínica Laboral del burn out,

del trauma vicario y del desgaste por empatía ...305 Anexos

Anexo 1 Holdings: sistemas energéticos desde la perspectiva del Análisis bioenergético Loweniano ...319 Anexo 2 diferencias metodológicas y conceptuales

entre Wilhelm Reich y Alexander Lowen ...321 Anexo 3 Consideraciones generales sobre la formación

en psicoterapia corporal y sobre el trabajo

con el dispositivo de supervisión en vivo ...327 bibliografía utilizada ...339

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CAPíTULO 1

El cuerpo en la clínica:

Principios psicocorporales

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1.1

INTROdUCCIóN

A LAS PSICOTERAPIAS

CORPORALES

1

Para hacer una introducción a las Psicoterapias Corporales tene-mos que comenzar hablando de lo que han sido los trabajos y aportes de Wilhelm Reich (creador de la Vegetoterapia Caracteroanalítica y de la Orgonomía) y de Alexander Lowen (creador del Análisis Bioenergético).

La clínica bioenergética en la actualidad engloba distintas co-rrientes neo y post reichianas, y entre sus principales profesionales po-dríamos nombrar a David Boadella (creador de la Biosíntesis), John Pierrakos (creador de Core Energetics), Gerda Boyesen (creadora del Análisis Biodinámico) y Stanley Keleman (creador de la Psicología Formativa). La clínica bioenergética está muy difundida en Europa, en los EEUU y en parte de América Latina, sobre todo en brasil y en méxico, en donde las instituciones bioenergéticas y reichianas son muy fuertes. En el Uruguay la Clínica bioenergética la hemos desarrollado con el nombre de Análisis Bioenergético Reichiano, y la organización científica en la que estamos nucleados los psicólogos especializados en Análisis bioenergético y en Análisis Reichiano es el TEAB —Taller de Estudios y Análisis bioenergético—, institución fundada en monte-video en el año del centenario del nacimiento de Wilhelm Reich (1997) de la que tengo el honor de ser miembro didacta junto a las colegas brasileras Reolina Cardoso (ex presidenta de la Sociedade Wilhelm Reich de brasil, Psicóloga y doctora en Psicología Social) y Zeneide monteiro (Psicóloga, actual presidenta de la Sociedade brasileira de Análise bioenergética de brasil).

1 desgrabación de la clase sobre “W. Reich y la Clínica Bioenergética”, curso

Intro-ducción a las Técnicas Psicopsicoterapéuticas, Facultad de Psicología de la UdELAR, 3 de abril del 2003.

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SURGIMIENTO, ORÍGENES

Haciendo un poco de historia: en 1924 Wilhelm Reich (1897-1957), médico psiquiatra y psicoanalista, fue nombrado por Sigmund Freud director del Seminario de Técnica Psicoanalítica, (en esos momentos el novel instituto de formación de los jóvenes psicoanalistas en viena).

En 1927 escribe die funktion des orgasmus, “La función del orgasmo”, en donde expone una de las piedras angulares de la teoría reichiana: todo bloqueo de la función orgástica impide el desarrollo natural y la auto-regulación del organismo.

En sus intensas investigaciones sobre el sistema neurovegetativo Reich descubre que la “fórmula del orgasmo”

TENSIóN CARgA dESCARgA RELAjACIóN

es una de las principales formas naturales de auto-regulación del organismo, fundamentalmente de los desarreglos producidos a partir de situaciones estresantes y traumáticas entre el sistema nervioso autónomo simpático y el parasimpático.

En esa investigación Reich comienza a criticar el origen endó-geno de las neurosis, haciendo hincapié en la influencia social en la patogénesis de toda enfermedad mental.

En ese mismo año publica el ensayo “El Análisis Caracterial”, que diera origen a la primera obra de técnica psicoanalítica propiamente dicha “Análisis del Carácter” (1933). En este texto Reich reivindica el rol activo del psicoterapeuta, a fin de intervenir directamente en el proceso psicoterapéutico. Introduce en esos momentos, en la teoría psicoanalítica, la necesidad de analizar el carácter a través de sus diversas manifestaciones psíquicas y corporales, de lo que se despren-den la noción de coraza caracterial y coraza muscular que veremos a continuación.

La obra de Reich recupera así para el psicoanálisis su radicalidad primordial, al hacer de la sexualidad (y más concretamente el orgasmo), la fuerza motriz del inconciente. En 1927 le dedica su primer estudio sobre la función del orgasmo a su maestro Freud. Para Reich la me-tapsicología de Freud tiene una dimensión física, biológica, tangible, y es la función del orgasmo: el factor fundamental en el equilibrio físico-energético-emocional del “animal-humano”. Tal radicalidad, entre otras audaces críticas técnico-conceptuales al incipiente psicoanálisis vienés, le valió la exclusión del círculo freudiano en 1934.

Reich decide entonces abandonar la conservadora viena y se dirige hacia la politizada berlin. Al grupo psicoanalítico de berlín per-tenecían, entre otros, melanie Klein, Otto Fenichel, Erich Fromm, Karl

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Abraham y Karen Horney; en aquella época simpáticos a los ideales socialistas y libertarios. Allí Reich funda la SexPol, asociación de sexo-logía clínica y de psicosexo-logía política, destinada a promover, sobretodo entre la juventud obrera, debates sobre sexualidad y política a partir de una perspectiva freudo-marxista. Su objetivo de politizar al psicoanáli-sis y sexualizar a la política, como forma de oponerse a la insurgente carrera hacia el poder del nacional-socialismo en Alemania, lo lleva a nuclear en sus talleres abiertos a más de 40 mil jóvenes obreros y desocupados, interesados en sus ideas. Pero el trabajo en la SexPol, le costó la expulsión del PC alemán y la persecución por parte del partido nacional-socialista nazi alemán.

Personalmente conocí la obra de Reich, como lectura clandestina, en el clima todavía densamente lúgubre y restrictivo de la dictadura. Sus primeras aproximaciones biográficas nos mostraban a un autor “maldito” (un “drop-out”), cuyo discurso y práctica apuntaban, con alegría militante y con un poder explosivo, para nuestros cuerpos tan afectados por el disciplinamiento militar fascista. “La Función del Or-gasmo”, “La Revolución Sexual”, “Psicología de masas del Fascismo” y “Análisis del Carácter” funcionaban, en los primeros años de los 80, como un depósito de armas clandestinas y, rápidamente, pasaron a formar parte de nuestros manuales de “técnicas de guerrilla”: el cuerpo contra el poder.

DIFERENCIAS TÉCNICAS CON EL PSICOANÁLISIS

¿Qué es lo que diferencia la actividad clínica de Reich a la de los psicoanalistas más ortodoxos?

En su extensa actividad clínica que desarrollaba en viena y berlín, Reich comienza a observar que los disturbios de los pacientes tenían algunos patrones psicocorporales comunes.

En esos momentos el análisis que desarrollaban la generalidad de los psicoanalistas, quedaba centrado en el plano verbal. En dicho Seminario, Reich comienza a pesquisar que había determinados momentos dentro del proceso psicoterapéutico, donde la técnica no lograba atravesar las resistencias de los pacientes y sus transferencias negativas.

Es decir, aun cuando los materiales inconcientes reprimidos fueran puestos en evidencia e interpretados con brío, aun cuando las experiencias traumáticas del paciente fueran desentrañadas y bien percibidas, aun cuando los síntomas neuróticos fueran claramente

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explicitados y bien resueltos, y que los pacientes fueran corteses, “dóciles”, estuvieran disciplinadamente aplicados a la regla primordial y fueran altamente cooperadores con la alianza psicoterapéutica, los análisis no avanzaban.

IDENTIDAD FUNCIONAL ENTRE CORAZA

CARACTERIAL Y CORAZA SOMÁTICA



Reich va a definir la coraza muscular como la suma total de las actividades musculares que la persona desarrolla como defensa frente a la irrupción de afectos y sensaciones vegetativas, y su represión desde el mundo exterior.

Esta coraza muscular es funcionalmente idéntica a la coraza ca-racterial. La coraza caracterial, Reich la define como la suma total de actitudes caracteriales que la persona desarrolla como defensa contra la irrupción de afectos y sensaciones y las limitaciones que le impone el mundo exterior, cuyo resultado es la falta de contacto, la insensibilidad, y la rigidez de carácter.

¿Qué quiere decir que la coraza caracterial es funcionalmente idéntica a la coraza muscular?

Para Reich la suma de experiencias pasadas de un sujeto subsis-ten, se acumulan, y se van depositando en lo que llama capas estrati-ficadas del cuerpo y sus equivalentes funcionales a nivel psicológico: los trazos caracteriales.

Es en esos momentos que Reich comienza a investigar clínica-mente cómo a determinado tipo de carácter le corresponde un deter-minado tipo de organización corporal, y viceversa.

La primera conclusión clínica que llega Reich es, como decía, que la coraza caracterial es funcionalmente idéntica a la coraza muscular. Reich llega a esta conclusión al ver que la totalidad de sus pacientes tenían un patrón de respiración alterado.

Es decir que los pacientes para sentir menos (angustia, miedo, bronca, placer, etc.) respiraban menos. La respiración limitada redu-ce la posibilidad de movimiento y el movimiento determina nuestros sentimientos.

2 ver en ANEXO 1 un esquema de la relación entre bloqueos energéticos (holdings), los cinco biotipos caracteriales principales desde la perspectiva loweniana

(esquizoi-de, oral, narcisista, masoquista y rígido) y las zonas y segmentos del acorazamiento

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VEGETOTERAPIA

Por lo tanto Reich comienza a introducir una técnica que él deno-mina vegetoterapia que consistía simplemente en pedirle al paciente que respirara profundamente y se dejara abandonar a su impulso interior; que siguiera su impulso y su ritmo interno, a partir de una respiración profunda.

En este dispositivo la regla máxima ahora no era sólo que el paciente verbalizara lo primero que se le viniera a la cabeza, que se entregara libremente a la asociación de ideas, sino que además si-guiera el impulso interior a partir de una respiración más profunda. Al profundizar la respiración se alteraba el patrón de respiración inhibida y esto posibilitaba la emergencia de afectos inhibidos y el desbloqueo de recuerdos reprimidos.

EL INCONCIENTE ESTÁ GRABADO EN EL CUERPO

La segunda comprobación clínica que llega Reich es que al disminuir una tensión muscular (por medio de movimientos neuro-mus-culares, por medio de toques y presiones controladas que comienza a introducir en el dispositivo técnico) se posibilita la emergencia de afectos bloqueados y viceversa, al posibilitar una abreacción emocional se está disminuyendo la coraza muscular.

La gran contribución de Reich es retomar lo que Freud había dejado de lado, el cuerpo de los pacientes, específicamente.

Cuando comienza a trabajar desde el Psicoanálisis, desde la técnica de análisis del carácter, Reich vio que más allá de la palabra, o mejor dicho, junto a ella, el cuerpo guardaba la sensación descrita verbalmente, y que era una dimensión que podía ser incluida también en el trabajo psicoterapéutico. Observar el cuerpo, percibir el lenguaje corporal... seguramente ustedes ya se van haciendo una idea de cómo cambia el dispositivo psicoanalítico al tener el psicoterapeuta una inter-vención más activa, al pedirle al paciente que respire profundamente, al intentar disminuir una tensión muscular crónica...

Al observar estas tensiones musculares Reich percibió clínica-mente que las mismas se establecían en forma de anillos.

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RESISTENCIA Y CARÁCTER (HISTORIA CONGELADA)

Como les decía anteriormente, Reich llega a estos conceptos no a partir de consideraciones teóricas sino básicamente como un problema práctico de la técnica analítica.

Reich comienza a ver que las principales resistencias que se encuentran en el proceso psicoterapéutico estaban en el carácter de los pacientes.

El carácter representa la dimensión del comportamiento habi-tual, el patrón típico de comportamiento, el modo de ser peculiar, de responder que está establecido, congelado, estructurado en el cuerpo de los pacientes.

En este sentido el carácter no es otra cosa que historia congelada. ¿Qué quiere decir historia congelada?

Que la estructura del paciente, la estructura caracterial, conden-sa la suma de experiencias paconden-sadas, que subsisten, se acumulan, se depositan en capas estratificadas del cuerpo, en capas estratificadas de la coraza.

ARQUEOLOGÍA DEL CUERPO

Esta estratificación del acorazamiento, como lo desarrollo en

“Ar-queología del cuerpo” (Edcs. TEAb, montevideo, 1999) es comparable

con las estratificaciones arqueológicas y geológicas.

Es decir, la historia congelada del carácter es historia solidifica-da en el cuerpo. Para la arqueología del cuerpo, como metodología bioenergética y social, las experiencias infantiles, los conflictos y traumas más importantes, las frustraciones, las represiones y las cargas forman depósitos, dejan huellas corporales precisas, se fijan al organismo.

La originalidad del planteo de Reich, sin apartarse de los li-neamientos de los análisis de la transferencia y de la producción del inconciente formulados originariamente por Freud, fue tratar de darle un lugar topológico al inconciente. Que Reich ¿dónde lo encuentra? En los músculos. Reich define la coraza fundamentalmente como coraza muscular. Para Reich el inconciente está en los músculos.

Pongamos un ejemplo bien simple. Ustedes pueden ver que cuan-do un niño llora, generalmente es reprimicuan-do por hacerlo. El miecuan-do a ser castigado por llorar lo lleva a reprimir la sensación del llanto, y para ello comienza a activar su estructura defensiva. Endurece las mandíbulas, cierra la garganta, aprieta fuertemente los labios, etc. Finalmente la

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emoción que contenía dicho llanto queda presa en una estructura mus-cular hipertónica. Si la amenaza de castigo por llorar es permanente, la actitud defensiva se hace crónica y así, sin pensarlo, un buen día el niño no debe realizar ningún esfuerzo por parar el llanto, pues este ya no tiende a salir más. Ha quedado definitivamente enterrado. En lugar del impulso, el niño adquiere un grado de insensibilidad en la zona. Esa contracción que aumenta su posibilidad de sufrir menos a corto plazo, a largo plazo está disminuyendo su capacidad de vida.

Con este ejemplo probablemente puedan empatizar mucho más los hombres que las mujeres, en la medida de que hay una represión cultural mucho mayor hacia el llanto del niño que al de la niña (“los hombres no lloran”, “los varones tienen que ser valientes”). El llanto para las mujeres muchas veces es la trampa de su propio carácter, es decir pueden llorar pero solamente como expresión de debilidad o de sumisión. Por el contrario la trampa del carácter para los hombres es ir construyendo distintos rasgos de insensibilidad, de invulnerabilidad, de inaccesibilidad, etc. Cuando éramos bebés no había una distinción entre el niño o la niña a la hora de llorar, porque en ese momento las lágrimas eran el “lenguaje del amor”. Las lágrimas eran una de las primeras comunicaciones del bebé para que la persona que cumpliera la función materna eliminara su malestar. Luego las tensiones muscu-lares crónicas (los procesos de acorazamiento) comienzan a ahogar y aprisionar el espíritu de la niñez, por la necesidad de controlar la expresión de las emociones intensas. El llanto es una poderosa ex-presión de sentimientos, por eso hay distintas formas de llorar. Llorar es uno de los principales actos humanos que tenemos para compartir. El llanto en un adulto no cambia el mundo exterior pero alivia una tensión interior. Lowen atribuye la mayor longevidad de la mujer a su blandura (coraza más flexible) y cree que un hombre que puede llorar puede vivir más, ya que el llanto protege al corazón. Lloramos porque estamos tristes (por ejemplo, por una pérdida), lloramos de alegría (por ejemplo, porque recuperamos algo que habíamos perdido), lloramos de miedo, de bronca, etc. En muchas ocasiones el primer paso del proceso psicoterapéutico consiste en percibir y expresar la tristeza a través del llanto. Llorar es aceptar la realidad presente y pasada. Al llorar sentimos nuestra tristeza y nos damos cuenta de lo heridos que estamos, de cuánto hemos sido heridos.

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FUNCIÓN Y ORIGEN DE LA CORAZA

Etiológicamente el origen de la coraza lo podemos encontrar en la frustración de las necesidades básicas y primarias del organismo. Esta frustración la encontramos muchas veces antes del nacimiento, en lo que en la clínica bioenergética llamamos el primer ecosistema (el útero), por ejemplo en un útero “frío”, poco pulsante, con un déficit en la carga bioenergética (oxigenación), que puede haber sufrido agresiones varias (un intento de aborto frustrado, por ejemplo). Si la frustración es continua causa una retracción del campo energético, desencadenando como emoción primaria una reacción de miedo. En términos energéticos encontramos una contracción en la periferia del organismo, una alte-ración de la pulsación en función de una sobrestimulación del sistema simpático para defender al organismo de la situación desconfortable originada por la no satisfacción de las necesidades.

¿Cuál es la función de la coraza?

La coraza es básicamente una defensa. Es una defensa al mismo tiempo contra y entre el mundo exterior y las pulsiones internas. Una de las tareas del psicoterapeuta corporal bioenergético es cómo hacer pasar esa función defensiva y controladora en el paciente, a una función coordinadora y expresiva.

desde el punto de vista somático la coraza es una armadura bio-lógico-energética. Es una defensa contra los peligros del mundo externo y del mundo interno. Se construye biológicamente para equilibrar un sistema energético desequilibrado. Ya que cuando falla la auto-regula-ción bioenergética la tendencia del organismo es la de fabricar medios para equilibrar la falta o eliminar el exceso de energía, formando corazas que van a inhibir la pulsación plena y la vibración del cuerpo.

ACORAZAMIENTO Y DÉFICIT DE ACORAZAMIENTO

Es necesario aclarar, por lo tanto, que el acorazamiento es un mecanismo necesario a nuestra sobrevivencia, está presente en todos nosotros. En las estructuras neuróticas la coraza pasa a funcionar per-manentemente, aun cuando no existe una necesidad real de protección. En estos casos el trabajo clínico es básicamente de flexibilización de la coraza, de desacorazamiento.

Pero también tenemos que formar coraza en aquellas estructuras que no consiguieron, por su historia, desarrollar un mecanismo protector de manera eficiente (básicamente en las estructuras psicóticas y bor-derlines que pueden tener superficialmente una cobertura caracterial

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neurótica y debajo de ésta un núcleo psicótico disociativo o depresivo, respectivamente). Estas dos últimas son las estructuras predominantes en la clínica actual. En estos casos hablamos de déficit de acorazamien-to, es decir, aquellas estructuras energéticas psicocorporales deficitarias (psicosis) o mal distribuidas (borders), en donde encontramos debilidad en la identidad biológica y caracterial del yo, una cobertura caracterial neurótica (falsa coraza) pero que esconde núcleos psicóticos (general-mente disociativos y/o depresivos).

Esquemáticamente podríamos decir que la coraza puede ser móvil (flexible y leve), crónica o biopática. La coraza móvil es aquella que no impide nuestros movimientos básicos en lo que Reich llama de esencia en nuestras vidas adultas: el amor, el trabajo y el conocimiento. Es la coraza, a la vez flexible y leve, que sirve de protección biológica y energética para las amenazas y peligros externos. La coraza crónica es la expresión mecánica y estereotipada de la defensa narcisista (para no sentir, por ejemplo angustia), enraizada en la estructura psíquica (caracterial) y en la estructura somática (rigidez). La coraza biopáti-ca (déficit de acorazamiento, peste emocional) se genera a partir de situaciones de violencia, odio y destructividad, producidas por factores externos como las crisis económicas, los represiones políticas, los des-órdenes familiares, las fragmentaciones sociales, etc. La coraza crónica tiene una función defensiva. Es una especie de cascarón, de corset, que inmoviliza zonas específicas de nuestro cuerpo. No cualquier zona, sino zonas específicas de nuestro cuerpo. Estas zonas bloqueadas, tensiona-das crónicamente, retienen importantes acumulaciones libidinales, que Reich llama estasis energética. Es decir: estancamientos, contencio-nes, bloqueos de la energía libidinal, sexual, en el organismo que van a ser la fuente de energía de las patologías o biopatías (como Reich define a los trastornos de pulsación).

Un concepto clave en la obra reichiana es el de pulsación: el fenómeno energético que se expresa a través de los movimientos de contracción y expansión. La libre pulsación energética entre estos dos polos se expresa en todos los aspectos de la vida. La función sexual, en particular, tiene un papel básico como mecanismo regulador de la pulsación y de la economía libidinal del organismo. Como metodología el Análisis bioenergético Reichiano se propone que el paciente no sólo recuerde, sino que también experimente con afecto los recuerdos conflictivos hasta entonces bloqueados, liberando así la emoción allí fijada (energía ligada). El aumento progresivo de la energía libre posibilita el restablecimiento de la pulsación y, por lo tanto, de la salud física y emocional.

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La coraza reduce la pulsación en todos los aspectos de la exis-tencia: en la respiración, en la expresividad, en el movimiento, en la sexualidad. La persona fuertemente acorazada teme a la expansión, y el placer le provoca ansiedad. Pero, por otra parte, una persona sin coraza vive en el terror.

DISPOSICIÓN SEGMENTADA DE LA CORAZA

Reich descubre clínicamente que la coraza tiene una disposición segmentada. La forma de la coraza va a ser de anillos de retención perpendiculares al eje longitudinal del cuerpo. Los bloqueos están organizados por medio de anillos o segmentos, que van a estar fun-cionalmente determinados.

Estos anillos o segmentos de la coraza van a comprender todos los músculos, todos los órganos, todos los tejidos, los cuales mantienen una relación funcional entre ellos, capaz de hacer participar los movi-mientos expresivos emocionales (expresión de tristeza, de placer, de miedo, de bronca, etc.).

Estos segmentos van a estar unidos los unos con los otros como un sistema unitario, es decir que el desbloqueo de un segmento conlleva la movilización de los segmentos colindantes.

CORAZA Y DESARROLLO EVOLUTIVO

¿Cómo se da el proceso de acorazamiento?.

Esta pregunta nos permite pensar dinámicamente la función de esa coraza, cuándo se establece, cómo se cronifica y cómo puede ser trabajada psicoterapéuticamente.

El acorazamiento se da siguiendo una lógica céfalo caudal, de la cabeza hacia los pies. Los segmentos de la coraza van a ser bandas de tensión que envuelven al cuerpo en sentido horizontal, limitando el movimiento, la expresión emocional y la pulsación energética, que sigue el eje pendular de la cabeza a los pies, fundamentalmente.

¿Cómo opera el acorazamiento en la práctica? Reich describe siete segmentos:

1. ocular, 2. oral, 3. cervical, 4. torácico,

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5. diafragmático, 6. abdominal y 7. pélvico.

Cada segmento está correlacionado a un tiempo histórico, y a una situación psicodinámica básica:

1. Segmento ocular: percepción, contacto, interpretación. Su disfunción produce: núcleos disociativos, afecciones de la piel, alergias, estructuras psicóticas.

2. Segmento oral: oralidad, impulsos orales (morder, chupar). Su disfunción produce: núcleos depresivos, trastornos del humor, vo-racidad, trastornos de la alimentación, estructuras border-line. 3. Segmento cervical: entrega, control, sonorización, narcisismo

primario. Su disfunción produce: trastornos narcisistas. 4. Segmento torácico: identidad biológica, auto-afirmación,

ambivalen-cia. Su disfunción produce: rigidez, trastornos cardíacos.

5. Segmento diafragmático: respiración, regulación del metabolis-mo energético. Su disfunción produce: masoquismetabolis-mo, trastornos de ansiedad.

6. Segmento abdominal: visceralidad, psicoperistastilmo. Su disfunción produce: trastornos psicosomáticos viscerales. 7. Segmento pélvico: genitalidad, enraizamiento. Su disfunción

produce: trastornos de la sexualidad, histeria, fálico-narcisismo. Lo primero que acoraza una persona frente a situaciones de estrés es el segmento ocular que comprende los telereceptores (ojos, oído, nariz), el cerebro y la piel en general. El segmento ocular es lo primero que contrae un recién nacido porque es el segmento más cargado, y es donde se alojan los traumas producidos durante la vida intrauterina, durante el parto y en el correr de los primeros días de vida.

El acorazamiento del segmento ocular puede manifestarse a un nivel superficial, afectando los ojos, los oídos, el sistema olfativo y la musculatura del cráneo, o a nivel más profundo afectando al propio cerebro. La emoción básica contenida en este segmento, la emoción más profunda, desde la arqueología del cuerpo, es el miedo.

Todo trastorno disociativo, de la percepción y del contacto tendrá su etiopatogénesis en un bloqueo primario en el segmento ocular. Es el segmento clave de acorazamiento en las estructuras psicóticas. Y es el acorazamiento que genera las biopatías de los ojos (miopía,

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hipermetropía, astigmatismo, presbicia, estrabismo, etc.), de la piel, de la atención, etc.

El segundo acorazamiento pregenital de importancia es el del segmento oral, que se da también en los primeros meses de vida y está relacionado fundamentalmente al período de amamantamiento. Incluye la boca, los labios, la lengua, los órganos de fonación, la base occipital, y está vinculado a la fase oral. Se tensiona y estructura en los dos primeros años de vida.

Todo núcleo depresivo tiene un correlato histórico con el segmento oral. Es un segmento en donde quedan sensorialmente registradas las primeras improntas vegetativas de frustración o de gratificación. En este anillo es donde tenemos que indagar (somática y caracterialmente) la in-hibición o la exacerbación de los dos impulsos orales básicos, el impulso de chupar y el impulso de morder, que pueden dar origen al surgimiento de sentimientos orales ambivalentes, por ejemplo: demandas afectivas de dependencia, rabias reactivas y trastornos del humor.

El tercer acorazamiento, el segmento cervical, va a estar ligado a las problemáticas narcisísticas, a la entrega y al control. Tiene su origen en la etapa anal. Es la principal sede de las defensas narcisísti-cas que disminuyen la sensibilidad en el organismo acorazado. Es un segmento clave en lo que hace a la represión de la rabia y del llanto, al sofocamiento y al bloqueo de la expresión sonora de las emociones, ya que es un puente entre la boca y el tórax. Está muy asociado a las auto-prohibiciones y al auto-control, constituyéndose en el primer censor (el primer “superyo corporal”). En este segmento está alojado además el instinto de auto-conservación.

Es un segmento que trabajamos con mucha intensidad en pa-cientes que sufren de TEPT (trastorno por estrés postraumático), ya que es donde encontramos arqueológicamente las principales vivencias, recuerdos, sensaciones y emociones asociadas al miedo al castigo.

El segmento torácico (cuarto anillo) es un segmento fundamental ya que se localizan órganos vitales como el corazón y los pulmones. desde el punto de vista estructural va a estar relacionado con la identidad biológica de la persona ya que es el segmento donde se en-cuentra alojado el timo, nuestra glándula encargada de todo el sistema inmunológico defensivo. desde el punto de vista caracterial va a estar relacionado con los trazos de ambivalencia, en donde vamos a encontrar

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emociones claves en lo que hace al amor/odio, a la alegría/tristeza, a las posibilidades de unión/separación, de discriminación/indiscriminación. de este segmento forman parte también los brazos y las manos, por lo tanto va a estar relacionado a la represión de la agresividad y los impulsos de hacer contacto (anhelo, reach out). debido a la estrecha relación entre los sentimientos y las funciones cardíacas y respiratorias, el segmento torácico es considerado el centro de nuestra afectividad, de la estructuración del yo corporal, siendo además la zona central de la coraza. generalmente el desbloqueo de este segmento va acompañado de un mayor deseo de vivir.

En el plano biofísico el bloqueo de este segmento produce altera-ciones en la respiración, como la inspiración crónica de los cardíacos o la retracción pectoral de los asmáticos. Es un segmento muy cargado en nuestros días y provoca la muerte de muchas personas, por el exceso de contracción, por la inspiración crónica, como tentativas somáticas de contener y/o bloquear la expresión emocional. Por ello es un anillo que trabajamos mucho en la prevención de enfermedades cardiovasculares (principal causa de muerte en nuestro país).

El segmento diafragmático (quinto segmento) está conectado a todos los segmentos, es nuestra bomba de energía y el que regula la función emocional y energética de la respiración. desde el punto de vista bioenergético es el núcleo vital más importante, el canalizador de la pulsación vital y de la circulación energética. El bloqueo diafragmático está en la etiopatogénesis de todos los trastornos de ansiedad. Un dia-fragma contraído debilita el funcionamiento parasimpático y por lo tanto disminuye las posibilidades de placer en el organismo. Es un bloqueo que aparece mucho en los trastornos caracteriales masoquistas.

En el trabajo de arqueología del cuerpo de esta zona encontra-mos dos tipos de bloqueos. El más profundo está relacionado al miedo primitivo de origen neonatal (bloqueo primitivo), asociado a hostilida-des reactivas, angustias de fragmentación y miedo a la pérdida y al abandono. Este bloqueo debe ser trabajado con mucha prudencia, cuidado y suavidad ya que generalmente está acoplado al bloqueo de los segmentos pre-genitales, esencialmente el del segmento ocular. El segundo bloqueo que encontramos está ligado al miedo al castigo y a la angustia de castración, asociado históricamente a la hostilidad dirigida a las figuras represoras de la sexualidad. El origen de este bloqueo lo encontramos en el período edípico (3 a 5 años), reestructurándose nuevamente en la adolescencia.

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El sexto anillo, el segmento abdominal (coraza visceral) se inicia aproximadamente tres dedos por encima del ombligo y termina cuatro dedos por debajo de éste, incluyendo los músculos abdominales, lum-bares y el intestino. Es un segmento clave en el psicoperistaltismo: la capacidad de los intestinos de digerir el estrés y la tensión nerviosa. Al trabajar arqueológicamente con este anillo encontramos:

- miedos neonatales, es un segmento ligado a sentimientos muy primitivos en donde guarda memorias celulares ligadas al período intrauterino, y

- miedo a las sensaciones pélvicas, ya que como puente entre el diafragma y el anillo pélvico funciona como reductor de las sensaciones pélvico-genitales.

Podemos encontrar la musculatura abdominal hipertónica o flácida; la barriga puede estar insensible o hipersensible, distendida o contraída. Es un segmento que encontramos muy bloqueado, por ejem-plo, en la anorgasmia femenina y sirve de reservorio para la negatividad (emociones reprimidas) en las personas con estructura genoide.

El segmento pélvico incluye la pelvis y las piernas y está rela-cionado al grado de enraizamiento (asentamiento, arraigo, seguridad, equilibrio, contacto con el suelo –como equivalente del principio de realidad–), a la identidad sexual, a las funciones genitales sexuales (potencia/impotencia orgástica) y a la posibilidad/imposibilidad de efectuación de la genitalidad (la realización placentera en el amor, en el trabajo y en el conocimiento). Es un segmento que comienza a acorazarse generalmente en el momento edípico, en la represión de la masturbación y de los juegos sexuales infantiles, y que termina de estructurarse en la adolescencia en función de la represión sexual que se vive social, familiar y culturalmente en este período. Todos los trastornos de la sexualidad adulta (eyaculación precoz, eyaculación retardada, priapismo, disfunciones eréctiles en el hombre, vaginismo, anorgasmia parcial, dispareunia en la mujer, etc.) están relacionados a este anillo.

En el trabajo de la arqueología del cuerpo es frecuente encontrar en este segmento fuertes tensiones musculares crónicas que afectan a la pelvis y a los miembros inferiores (pies y piernas). Los principales contenidos emocionales están relacionados a angustia y miedo de castración, sado-masoquismo anal y fálico, ansiedad de caída, ansie-dad pre-orgástica, angustia genital (intolerancia a las sensaciones de excitación en los genitales), siendo el bloqueo de la rabia y la inhibición del placer de una intensidad proporcional.

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La descarga orgástica (capacidad de entrega a los sentimientos sexuales –tiernos y agresivos–) está bloqueada en grados variables en este anillo, esta condición (en la terminología reichiana la llamamos de impotencia orgástica) genera una estasis bioenergética crónica (estasis libidinal), que se constituye en la base de todos los procesos neuróticos y biopáticos.

MÚSCULOS: MEMORIA EMOCIONAL

Entonces ¿qué son los músculos para el psicoterapeuta cor-poral bioenergético? Son memoria emocional. La coraza muscular es memoria emocional. (En la actualidad este concepto reichiano de coraza muscular se ha ampliado a los de coraza somática que incluye además discriminadamente la coraza tisular, la coraza cerebral y la coraza visceral).

Como vimos cada segmento va a estar relacionado a una función particular: percepción y contacto, oralidad, narcisismo primario, iden-tidad biológica, psicoperistaltismo, genitalidad, etc., y su disfunción a un preciso significado psicológico: disociación, depresión, narcisismo secundario, ansiedad, masoquismo, trastornos psicosomáticos visce-rales, impotencia orgástica, etc.

Uniendo estos conceptos podemos afirmar que: los músculos son memoria emocional ya que retienen el impacto emocional de las situacio-nes traumáticas, y según el momento histórico del impacto emocional, el mismo se fijará en el segmento cuya funcionalidad prevalezca.

Pongamos como ejemplo el amamantamiento para entender qué pasa en el segmento ocular con una de sus funciones claves: la mirada.

R. Spitz en “El primer año de vida del niño” nos va a hablar de tres organizadores psíquicos:

1) el establecimiento de la respuesta sonriente; 2) la “angustia del octavo mes”;

3) el dominio del “no” en gesto y palabra.

desde el punto de vista bioenergético los principales organizado-res del psiquismo en relación al segmento ocular van a ser:

1) la acción de mirar un punto fijo;

2) la acción de la acomodación y de la convergencia ocular; 3) la acción de la lateralización de los ojos;

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Estos cuatro organizadores van a utilizarse como instrumentos psicoterapéuticos para la recuperación del funcionalismo ocular. Para lo cual le vamos a proponer al paciente, siguiendo la metodología del Análisis bioenergético Reichiano, la realización de cuatro acciones analógicas a las funciones de los organizadores oculares anteriormente descritos.

¿Qué es lo que se comprueba clínicamente en el amamantamiento en relación al segmento ocular? Que el bebé cuando es amamantado, en determinados momentos, mira alternativamente el pezón y el rostro de la madre en lo que llamamos función de acomodación y convergencia. Esta acción de focalizar la mirada en un punto (el pezón) y converger hacia otro (el rostro de la madre) es decisiva en la estructuración del psiquismo y en la adquisición de la funcionalidad del segmento ocular en el período de amamantamiento. desde el punto de vista dinámico consiste en la exploración focalizada del objeto en el proceso de dife-renciación del objeto parcial al objeto total. O sea, en esta exploración focalizada de la formación de la convergencia, se gesta la posibilidad de pasar del objeto parcial al objeto total, del no-yo al yo, de lo finito al infinito. Este movimiento que realiza el bebé cuando mama, de mirar el pezón y el rostro de la madre alternativamente, junto a la acción de chupar, le calma la ansiedad, le ayuda a concretizar el sueño. Y por otro lado, funciona como segundo organizador, al participar activamente en la coordinación de los músculos oculares, permitiendo y desarrollando además la función de la discriminación. Un bebé que es amamantado por una mamá que está mirando la televisión, sin contacto íntimo, y que no establece un contacto ocular significativo con el niño, va a dificultar esta función organizadora de la acomodación y de la convergencia.

EL TRABAJO CON EL CUERPO

¿Cómo trabajamos en la Clínica bioenergética? A diferencia de otras corrientes psicopsicoterapéuticas trabajamos efectivamente con el cuerpo de nuestros pacientes. Para Alexander Lowen el Análisis bio-energético es la manera de comprender a la persona y sus problemas emocionales en términos de la dinámica energética de su cuerpo. Para Lowen el cuerpo nunca miente ya que contiene grabada la historia de la persona.

¿Cómo podemos reparar una función muscular, psicodinámica, bioenergética que quedó bloqueada?

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En el trabajo clínico les sugerimos a los pacientes la realización de determinados movimientos expresivos, neuromusculares. No son cualquier movimiento, sino que son movimientos ligados a funciones organizativas, a la funcionalidad del segmento. Estos movimientos son los que nos van a proporcionar la posibilidad de recuperar las emociones bloqueadas o inhibidas en la coraza y propiciar la irrupción de recuerdos asociados.

En el Análisis bioenergético Reichiano usamos determinadas técnicas bioenergéticas (que les llamamos actings neuromusculares, o movimientos expresivo-emocionales) que nos permiten trabajar con el cuerpo del paciente, segmento por segmento, respetando su ritmo biológico y su dinámica histórica y natural evolutiva. En la medida en que los movimientos propuestos siguen la dirección céfalo-caudal (ocular-pélvica) nos permiten no violentar la dinámica natural evolutiva, además de poder recuperar y reconstruir, en un marco psicoterapéutico, la historia del paciente. Este proceso de desacorazamiento Reich lo llamaba unfolding process, es decir aquel proceso de desacorazamiento capa por capa, desde las capas más superficiales de la interacción social hasta las capas más profundas del funcionamiento biopsíquico.

¿ACORAZAR O DESACORAZAR?

Las técnicas pueden tener dos direcciones: una desbloquear la coraza (descargar los segmentos), y otra cargar los segmentos que tienen un déficit de acorazamiento.

Las técnicas que aplicamos si bien tienen un orden riguroso (no rígido), se introducen diferencialmente en función de cada estructura de carácter, y según las particularidades históricas de cada persona. Asimismo se van introduciendo a partir de la comprensión del momen-to, y de la situación emocional y social, en que el paciente está en el proceso psicoterapéutico.

Es decir que, para la realización de cada técnica, tomamos en cuenta el significado psicológico de la misma, dándole al paciente un tiempo personal (ritmo interno/ritmo biológico) para ser vivenciado de acuerdo con sus límites (biofísicos y emocionales), su momento psico-terapéutico y su contexto e intertexto (vínculos, límites sociales, etc.).

OBJETIVO CLÍNICO, METODOLOGÍA

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Las técnicas reichianas se realizan con el objetivo psicoterapéutico de recuperación de la funcionalidad de cada segmento de la coraza muscular y con el objetivo psicoterapéutico de desbloquear la circulación energética corporal.

metodológicamente las vamos aplicando en la dirección céfalo caudal (de la cabeza a los pies), siguiendo los anillos musculares indi-cados en los siete niveles de la coraza definida por Wilhelm Reich.

Las técnicas reichianas son acciones analógicas, son movi-mientos neuro-musculares, energético-emocionales, sugeridos por el psicoterapeuta al paciente, con la finalidad de la recuperación funcional y fisiológica de los segmentos de la coraza muscular y el desbloqueo de los mismos.

Por ejemplo, siguiendo con el acting de acomodación y convergen-cia, le proponemos al paciente en posición de decúbito supina (acostado boca arriba y con las rodillas flexionadas) que mire alternativamente un punto (en el techo, o el rostro del psicoterapeuta, o la estimulación de los ojos con una pequeña linterna de bolsillo) y luego que mire la punta de su nariz, durante un período que dura entre 15 y 20 minutos.

de esta manera a través de la repetición de movimientos simples pero puntuales, se permite el despertar, desde la memoria emocional alojada en los músculos, de acontecimientos antiguos y emociones ancladas profundamente.

Es decir, durante la realización de los movimientos neuromus-culares el paciente puede recibir informaciones tanto a nivel somático (sensaciones, movimientos involuntarios), a nivel emocional (abreac-ciones) y a nivel mental (imágenes, pensamientos, recuerdos).

El análisis de estas informaciones permite, con la ayuda del psicoterapeuta, la integración y la unificación de los diversos niveles de la experiencia. Y al trabajar dinámicamente en un nivel somato-psíquico-emocional simultáneo se impide el restablecimiento de la situación traumática original.

En el ejemplo anterior, el rostro del psicoterapeuta representa transferencialmente al rostro de la madre y la punta de la nariz del pa-ciente representa simbólicamente el pezón de la mamá. Es decir que, por medio de estos movimientos neurovegetativos, estamos propiciando una investigación metodológica que permite conseguir la maduración de las funciones.

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DIAGNÓSTICO

Entonces, primera decisión: acorazar o desacorazar. Esta es la primera decisión que toma un psicoterapeuta corporal bioenergético. Si me permiten la expresión, sacamos lo que sobró, o generamos los soportes necesarios para que la persona pueda nutrirse de lo que le falta.

Para ello trabajamos con una modalidad de diagnóstico que, en la escuela europea de psicoterapia reichiana, le llaman d.I.d.E. (diagnóstico Inicial, diferencial y Estructural) y fue sistematizada por Xavier Serrano. Esta modalidad de diagnóstico, como su nombre lo indica, nos permite diagnosticar inicial y diferencialmente la estructura del paciente (psicótica, borderline o neurótica), permitiendo planificar las primeras hipótesis de trabajo estratégicas, y desarrollar un proyecto psicoterapéutico que será breve y focal (3 a 12 meses aproximada-mente) o de análisis (150 a 350 sesiones aproximadamente). Nos interesa diagnosticar la estructura desde el inicio del análisis, ya que nos permite situarnos, sistemática y funcionalmente, ante la persona que nos solicita ayuda. Este diagnóstico estructural lo combinaremos dinámicamente con la lectura de la organización energética, expresi-vo-emocional, somática y sintomática que integraremos al dIdE en el correr de las entrevistas y sesiones.

Para el diagnóstico estructural y dinámico, utilizamos como referentes:

- Los motivos de consulta, motivos desencadenantes, sintoma-tología.

- La predisposición constitucional (los antecedentes biológicos y familiares directos).

- El metabolismo bioenergético (mayor o menor capacidad de pulsación del organismo).

- Las relaciones objetales (tipos de vínculos).

- Los principales mecanismos defensivos (represión, proyección, escisión, racionalización, etc.).

- El tipo de transferencia y de resistencia predominantes (positi-va, negati(positi-va, defensi(positi-va, creati(positi-va, orgánica, erótica, rizomática, lateral, etc.).

- Tipos de contratransferencia desarrollados. Niveles de reso-nancia y empatía alcanzados en los primeros encuentros. - Relevamiento de psicoterapias anteriores: principales

proble-máticas trabajadas, posible derivación, tipo de psicoterapia y psicoterapeuta, grado de implicación con el proceso, etc.

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- Evaluación actual: laboral, familiar, afectiva, sexual, social. - Enfermedades, hospitalizaciones, otras psicoterapéuticas,

existencia de tratamientos químicos.

- Familia: padres, abuelos, hermanos (orden de nacimientos, edades, géneros). Principales rasgos caracteriales (fundamen-talmente de padre y madre). Antecedentes biopáticos. - Evaluación afectivo sexual: miedos básicos. Traumas.

Fijacio-nes libidinales. RelacioFijacio-nes objetales. Forma de vivir la sexua-lidad. Nivel de implicancia afectiva. Potencia sexual, posibles disfunciones sexuales.

- Particularidades oníricas.

- Así como también otros aspectos dinámicos como su mo-tivación para iniciar psicoterapia corporal bioenergética en este momento, su capacidad de realizar insights, cuál es el espacio humano que habita, qué elección ha hecho dentro de las posibilidades que le fueron ofrecidas, sus tendencias a la repetición, etc.

Separo intencionalmente dos herramientas propias de la clínica bioenergética que utilizamos para el dIdE y para el trabajo psicotera-péutico, que son:

-El Análisis del carácter: metodología técnica para el análisis y la disminución de los aspectos defensivos del carácter. Consiste en la búsqueda e identificación de los principales rasgos de carácter del paciente (esquizoide, oral, narcisista, psicopático, masoquista, pasi-vo-femenino, obsesivo-compulsivo, fálico-narcisista, histérico, etc.), focalizando posteriormente en el hilo rojo caracterial para una posterior desidentificación de éste. Es un recurso para percibir la forma del com-portamiento habitual del analizando, concientizándolo de los aspectos defensivos que más le causan sufrimiento.

-La Lectura corporal a través del análisis de la anatomía emo-cional, de la gramática expresiva y del masaje diagnóstico: es una evaluación somática y energética de la organización psicocorporal actual que permite analizar cómo la historia del paciente se inscribió en su cuerpo. A partir de esta tecnología óptica y sensorial discriminamos bloqueos (primitivos, principales y secundarios), tensiones musculares (actuales y crónicas), el funcionamiento neurovegetativo del siste-ma simpático y parasimpático (simpaticotonía o parasimpaticotonía

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crónicas o reactivas), la funcionalidad y disfuncionalidad en los siete segmentos de la coraza muscular, la conexión entre los mismos, así como el tono muscular (hipotono o hipertono), los niveles energéticos (subcarga, sobrecarga), los emplazamientos de la energía, los sistemas de defensa energética, la contextura física, la circulación corporal, la capacidad perceptiva (subfocalizada o sobrefocalizada) y el grado de enraizamiento (subenraizado o sobrenraizado).

A partir del dIdE realizamos un proyecto psicoterapéutico estra-tégico que se basa en una modalidad de intervención metodológica pero flexible a las necesidades del paciente. Uno de los principales aspectos metodológicos a definir es si trabajamos estratégicamente con la resistencia (desbloqueo) o trabajamos con impulsos (contención). Si hay predominancia de resistencia es un indicador más de que tenemos que trabajar en un proyecto psicoterapéutico de desacorazamiento. Si hay predominancia de impulsos tenemos que trabajar en la línea del acorazamiento porque seguramente confrontamos un déficit de acorazamiento, característico de las estructuras psicóticas, o una mala distribución energética característica de las estructuras borders (núcleos psicóticos con coberturas neuróticas).

Comprender la organización dinámica y determinar la eventual estructura del paciente, como les decía, nos permite establecer y desa-rrollar hipótesis de trabajo y un proyecto psicoterapéutico clínico. Pero tenemos que tomar en cuenta que tanto el cuerpo como el carácter son organizaciones energéticas dinámicas, por eso nos interesa la forma de la estructura caracterial, la integridad del yo, las condiciones sintomáticas, biopáticas y circundantes de la vida del paciente. Es de-cir, nos interesa la infinita complejidad de cómo la persona ha sabido adaptarse y defenderse para ser lo que es en el momento en el que lo encontramos.

¿Cómo se desarrolla una sesión? ¿Cuando viene un paciente, qué es lo primero que hacemos?

Aquí tenemos que introducir una noción ética: cuando llega a mi consultorio alguien a quien podríamos llamar paciente, el principal objetivo de mi vida, en la próxima hora, es estar enteramente junto a esa persona.

En términos esquemáticos (y sólo con una finalidad didáctica) podríamos decir que con pacientes con estructura psicótica trabajamos dos sesiones semanales de hora y media cada una. Con pacientes

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con estructura de carácter border-line trabajamos una sesión semanal de hora y media de duración. Y con pacientes de estructura neurótica trabajamos una sesión semanal de una hora o una sesión de hora y media cada quince días. Por lo general, con los pacientes con estructura psicótica nos ponemos a disposición del paciente y/o de la familia y desarrollamos básicamente un dispositivo móvil, esto quiere decir que además del trabajo en nuestro consultorio, si es necesario trabajamos con la familia, vamos a su casa, trabajamos multidisciplinariamente en colaboración con otros profesionales, etc.

En sesiones de hora y media distribuimos el tiempo de la sesión de la siguiente manera: media hora de verbalización inicial, cuarenta minutos de trabajo corporal (biofísico), y luego veinte minutos de ver-balización final.

En sesiones de una hora trabajamos 20’ (verbalización inicial), 30’ (trabajo biofísico) y 10’ (verbalización final).

¿Cómo se trabaja la integración dinámica entre lo somático y lo psíquico?

Luego del trabajo biofísico se produce una pausa dinámica para realizar la verbalización final.

En la misma nos centramos en preguntarle al paciente: a) cómo se siente;

b) qué sensaciones tiene en su cuerpo;

c) qué pensamientos, imágenes y/o recuerdos vinieron a su mente; d) cómo vivió la realización de los movimientos propuestos, es

decir, qué significado tiene para el paciente hacerlo de esa forma, y con qué asocia ese movimiento;

Para el paciente es importante vivir el momento de verbalización no como una racionalización o una intelectualización defensiva, sino como un complemento dinámico de la movilización neuromuscular y emocional. En este sentido, las técnicas reichianas son una metodología que nos permiten darle la posibilidad al paciente de que sienta para luego entender. Esta es nuestra manera de aproximarnos a la salud, en el entendido de que comprender sin sentir es una forma patológica de vida.

En el momento de la verbalización el psicoterapeuta trata de en-tender, a través de la interpretación analógica, qué conexión encuentra entre el carácter del paciente, su historia y la forma de realización de la técnica propuesta (por ejemplo, el mirar alternativamente el rostro

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del psicoterapeuta y la punta de la nariz del paciente). Y le damos un sentido analógico a lo que pudo sentir y observar.

metodológicamente, luego de la ejecución de cada técnica se invita siempre al paciente a verbalizar cómo se siente, cuáles fueron sus sensaciones corporales, cuáles fueron las imágenes, recuerdos, ideas y/o pensamientos que pasaron por su mente.

En el caso de producirse una abreacción emocional durante la realización de una técnica, se trabaja con esa emoción. Posteriormente no se propone otro movimiento. La aparición espontánea y conciente de una emoción reprimida o inhibida, puede venir o no acompañada de un recuerdo de la causa de dicha represión. La emoción es vivida con la misma intensidad que en su momento histórico, pero en una situación distinta puesto que en el espacio psicoterapéutico se puede hacer frente a la causa represora, como adulto, con una persona que no le castra, sino que le apoya, y le permite vivir sin miedo y en libertad el sentimiento que sea (rabia, miedo, tristeza, placer).

de no producirse una abreacción emocional puede proponerse integrativamente otra técnica. O puede que en la verbalización se pro-duzca una nueva abreacción emocional, la cual viene a complementar el efecto energético de la acción muscular. En este intercambio verbal, el analista comunica lo que él ha observado, pudiendo integrar un registro de interpretación analógica con las actitudes caracteriales, históricas y de la vida cotidiana del paciente. En estos momentos la interpretación analógica amplifica el trabajo analítico (análisis del carácter) y las po-sibilidades de integración (insights).

En términos generales podemos decir que las técnicas propuestas se van repitiendo durante las sesiones hasta que se obtiene el efecto psicoterapéutico deseado: la flexibilización de la coraza muscular y la recuperación del funcionalismo del segmento en cuestión.

Podemos deducir la flexibilización de la coraza y la recuperación del funcionalismo para cada segmento, cuando la realización de cada técnica pasa a ser agradable para el paciente, sustituyendo las abreacciones emocionales traumáticas por sentimientos de satisfacción y de placer.

Las diversas técnicas de desacorazamiento se proponen varias veces durante el proceso psicoterapéutico. Algunas, por su importancia, son utilizadas con mucha frecuencia, otras las usamos más esporádica-mente. En algunos casos es necesario repetir la misma técnica durante varias sesiones para obtener el efecto psicoterapéutico deseado. Tanto la frecuencia como la secuencia de la aplicación técnica varía de un

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paciente a otro, dependiendo de su estructura biopsíquica, y de la evolución y de las reacciones al trabajo.

TRANSFERENCIA Y RESONANCIA

Al mismo tiempo que realizamos el trabajo corporal, biofísico se va haciendo el análisis del carácter, de la transferencia y de las resistencias.

Es importante remarcar que si bien en la clínica bioenergética tra-bajamos con análisis de la transferencia, es decir, desde la transferencia, buscamos salir de ella para entrar en un padrón de resonancia.

¿Cómo lo hacemos desde el punto de vista clínico?

Ampliando la capacidad de percepción lo más posible, y apo-yándonos en la contratransferencia sintónica y en la transferencia orgánica. buscando que la transferencia no sea sólo defensiva sino también creativa.

En la contratransferencia sintónica el psicoterapeuta utiliza su respiración, su tono muscular y eventualmente todos sus sentidos, para tratar de sentir qué es lo que está pasando en el cuerpo del paciente. O sea, ampliamos la capacidad de percepción de forma tal que no sólo escuchamos el discurso del paciente, y miramos su postura expresiva, sino que tratamos de sentir qué es lo que está pasando en su cuerpo. de forma tal que nuestro cuerpo, sintónicamente, pueda resonar con las cosas que le están pasando al paciente. Es decir, dejamos que la expresión del paciente haga una impresión en nosotros.

No sólo tenemos un discurso para escuchar, sino también un cuerpo para ver, afectar y ser afectados.

Prestamos atención a nuestras asociaciones de ideas, pero también a nuestras propias emociones, a nuestra forma de respirar, a nuestro tono muscular, etc.

SETTING CLÍNICO, ECOSISTEMAS ENERGÉTICOS

El setting psicoterapéutico es esencial en el trabajo clínico. debe ser seguro, confiable, confortable y tener los límites bien definidos, más allá de que trabajemos con un encuadre fijo o con un dispositivo móvil. Si tomamos los cuatro ecosistemas básicos de un desarrollo evolutivo, a saber, el útero, la madre, la familia y las instituciones, una de las funciones del psicoterapeuta (su postura psicoterapéutica) tiene que ser la de intentar reparar las fallas en dichos ecosistemas. Por

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ejemplo, en el primer ecosistema (el primer campo energético), oficiando de útero caliente, acogedor y protector, al mismo tiempo que estamos trabajando con los dos primeros segmentos de la coraza (ocular y oral) con técnicas de maternaje.

DIMENSIÓN TEMPORAL

En lo que hace a la dimensión temporal, las técnicas se trabajan como un tiempo que le facilitamos al paciente para tomar contacto con su dinámica interna. Este tiempo tiene una impronta vegetativa.

¿Cómo funcionan biofísicamente las técnicas reichianas? En la realización de las técnicas el paciente actúa implicando su neuromuscularidad, en la medida en que los movimientos propuestos tienen un efecto en el movimiento central diencefálico hipotalámico hipo-fisiario, que repercute en la formación reticular. A través del movimiento de integración entre los dos hemisferios cerebrales y la estimulación del hipotálamo y de la hipófisis, se incide directamente sobre la respiración, produciéndose una respuesta vagotónica que facilita y produce la abre-acción emocional y eventualmente la invasión de recuerdos.

Como analistas bioenergéticos buscamos integrar el flujo ener-gético libidinal de la cabeza, del corazón y de la pelvis hasta los pies, en el marco del principio de realidad.

desde el punto de vista psicológico las técnicas nos van a permitir armonizar saludablemente la dinámica psico-afectiva del paciente, en función de una reorganización histórica céfalo-caudal, que va desde la constitución del sujeto como organismo intra-uterino, hasta el desarrollo de su subjetividad en su adolescencia, trabajando analíticamente los cuatro ecosistemas anteriormente nombrados.

En los procesos psicoterapéuticos bien realizados con la rea-lización gradual y progresiva de las técnicas de desacorazamiento, se va respetando el ritmo interno del paciente, y se nos va haciendo evidente la recuperación funcional de cada uno de los segmentos y del organismo en general.

Si bien el trabajo lo vamos realizando segmento por segmento, los movimientos de un segmento, como acciones musculares en la coraza total, generan una reacción en el resto del organismo, al permitir mover la energía bloqueada en los haces musculares. El psicoterapeuta debe siempre focalizar su atención en la totalidad del cuerpo del paciente,

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aun cuando esté trabajando específicamente sobre un segmento de la coraza.

En el trabajo con los actings nos encontramos con distintas respuestas emocionales, sensaciones vegetativas y abreacciones emocionales. Al mismo tiempo que se pueden producir en el paciente distintos tipos de resistencias.

Por ejemplo, a nivel de sensaciones nos encontramos con fre-cuencia con cambios en las sensaciones térmicas en distintas partes del cuerpo, sensaciones de corrientes, hormigueos y carga energética en todo, o en alguna parte del cuerpo; podemos encontrarnos con sen-saciones genitales en respuesta a algún ejercicio realizado con la boca. A veces los pacientes pueden adoptar posturas y actitudes regresivas (como las del recién nacido o fetales).

Federico Navarro describe cerca de treinta reacciones corporales generales (y/o particulares de cada segmento de la coraza), que se pue-den producir con la realización de los actings neurovegetativos: calor, frío, sudoración caliente o fría, enrojecimiento, palidez, estornudo, des-perezamiento, tos, náusea o vómito, miedo o temor, somnolencia, llanto o lacrimación, excitación sexual, vibraciones musculares o temblores, movimientos peristálticos, dolores musculares, excitación o perplejidad, ganas de orinar, cansancio, ansiedad y angustia, tristeza, parestesia, sensaciones en los talones, sensaciones en los lóbulos de las orejas, sensación de levitar, sensación de unidad corporal, sensación de placer o abandono o sensación de caída, sensación de ridículo, sensaciones de contraste entre la mitad superior y la inferior del cuerpo, sensaciones propias del nivel o de la zona trabajada.

Es conveniente señalar que las reacciones al trabajo corporal, al trabajo biofísico pueden ser inmediatas o retardadas. Las primeras se manifiestan en el contexto de la sesión y las segundas pueden mani-festarse horas o días después. En este sentido es importante que el psicoterapeuta indague, al comienzo de cada encuentro, si hubo efectos retardados durante el período entre sesión y sesión.

Las reacciones inmediatas pueden ser expresiones emocionales, recuerdos o reacciones somáticas.

Las reacciones retardadas las podemos agrupar en psíquicas (sueños, recuerdos, insights, etc.), emocionales (por ejemplo: rabia, tris-teza, deseo sexual, ansiedad, miedo), energéticas (por ejemplo: sueño, hambre, sed, cansancio, vitalidad, relajación, tensión), somáticas (por ejemplo: frío, calor, parestesias, tetanias, cosquilleos, náuseas, dolor,

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aparición, desaparición o recrudecimiento de determinados síntomas corporales) y comportamentales (cambios en la socialización, en las relaciones interpersonales, en la impulsividad, etc.).

Como principales resistencias nos encontramos con ejecuciones mecánicas de los actings, ansiedad y somnoliencia.

La ejecución mecánica de los actings se produce como mecanis-mo disociativo que impide que la emecanis-moción llegue a través de la activación de la sensorialidad; puede producirse además como una búsqueda transferencial de perfección como forma de agradar al psicoterapeuta; o de ejecución obediente de la sugerencia del psicoterapeuta para cumplir con su deseo.

La ansiedad se puede dar en función de la incapacidad del pa-ciente de entrar en contacto con su ritmo biológico, conexión que le permitiría entregarse a su organismo y experimentar profundamente su cuerpo; puede tener que ver con la condición moderna de vivir permanentemente excitados, corriendo, sin poder terminar una acción que implique un contacto significativo con el propio cuerpo y con el ritmo interno.

La somnoliencia, cuando viene en forma rápida y no progre-sivamente, y cuando el paciente no tiene realmente sueño previo a la realización del acting, es una defensa inconciente de miedo y una negación que funciona como sabotaje inconciente a la psicoterapia. Es importante distinguir la somnoliencia como resistencia, de la reacción parasimpática de sueño profundo, que progresivamente va acompa-ñando la realización de determinados actings, produciendo un bienestar funcional, placentero y relajante.

Podemos encontrar otras resistencias que están relacionadas, a su vez, a la estructura y los trazos caracteriales de cada paciente. Por ejemplo, el cerrar los ojos durante la realización de un acting; o la reac-tivación de una transferencia erótica en un acting que no tiene relación con la misma (por ejemplo, en el acting “concha de mar”).

En resumen, en el Análisis bioenergético Reichiano se combina un trabajo que integra dinámicamente lo somático y lo psíquico desde un abordaje del movimiento energético-emocional. La asociación y la verbalización del paciente, y los señalamientos e interpretaciones del psicoterapeuta se van realizando analógicamente, a partir del análisis del lenguaje corporal expresado en la sesión y del análisis del carácter, de la transferencia y de las resistencias.

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A través de la repetición de movimientos simples pero puntua-les, se permite el despertar, desde la memoria emocional alojada en los músculos, de acontecimientos antiguos y emociones ancladas profundamente. Es decir, durante la realización de los movimientos neuromusculares el paciente puede recibir informaciones tanto a nivel somático (sensaciones, movimientos involuntarios), a nivel emocional (abreacciones) y a nivel mental (imágenes, pensamientos, recuerdos). El análisis de estas informaciones permite, con la ayuda del psicote-rapeuta, la integración y la unificación de los diversos niveles de la experiencia. Y al trabajar dinámicamente en un nivel somato-psíquico-emocional simultáneo se impide el restablecimiento de la situación traumática original.

de esta manera establecemos metodológicamente una diferencia con el Psicoanálisis, por un lado, y con las técnicas corporales, por el otro. A pesar de ser eficaces en la toma de conciencia de la actitud emocional predominante en el paciente, y en el análisis profundo del bloqueo inicial, las técnicas de orden psicoanalítico no son capaces de restablecer la funcionalidad de los segmentos de la coraza. Inver-samente, las técnicas exclusivamente somáticas pueden facilitar al individuo el recobrar la plenitud de sus capacidades corporales, pero son insuficientes para favorecer una toma de conciencia clara del blo-queo emocional inicial. Y si éste permanece inconciente, existe una mayor posibilidad de que se restablezcan las tensiones musculares correspondientes.

Es importante recalcar que el psicoterapeuta corporal bioenergéti-co, el analista bioenergético reichiano, como le decimos en nuestro país, utiliza técnicas de intervención psicoterapéuticas verbales y corporales, pero las mismas no se realizan ni mecánica ni rígidamente.

dentro del setting psicoterapéutico le damos una gran importancia a los aspectos vivenciales que permean el vínculo psicoterapeuta/pa-ciente. Es decir, se hace un énfasis grande en el manejo clínico de la transferencia, pero además en el contacto y en la resonancia, sin las cuales el trabajo de intervención dinámico puede mecanizarse y rigidizarse.

Las intervenciones corporales van siempre acompañadas de un trabajo complementario de análisis e interpretación. Y los mismos se realizan siempre en contacto, tratando de traspasar la transferencia (como patrón de interferencia y proyección) para entrar en padrones de resonancia: el lugar de la empatía emocional, de la confianza existencial y de la resonancia vibratoria que nos permite

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reparar las situaciones traumáticas desde lo que podríamos llamar el amor psicoterapéutico.

Con respecto al dr. Wilhelm Reich, cabe reconocerle que cin-cuenta años después de su muerte haya afectado tan profundamente la teoría y la práctica de las psicoterapias, influyendo en una multiplicidad de líneas, y generando una prolífica descendencia intelectual en todos los continentes. Es intrigante también que muchas de sus teorías y tecnologías, denunciadas como falsas y fraudulentas en su época, hoy estén difundidas, legalizadas y legitimadas en dispositivos y prácticas hoy libremente aceptadas (como los acumuladores de energía que fueron patentados por laboratorios americanos y se venden pública-mente por Internet).

Reich, como creador intelectual, como investigador, como téc-nico y como militante, anduvo por varios campos (biología, medicina, psiquiatría, psicología, sexología, astronomía, física, etc). Sus con-cepciones (fórmula del orgasmo, análisis del carácter, vegetoterapia, orgonomía, etc.) también cambiaron mucho a lo largo de su vida. En este sentido, creo imposible tanto una aceptación como un rechazo global de su obra.

Corresponde por lo tanto debitarle a Reich varias contribuciones de enorme importancia para la psicología y las psicoterapias:

a) La apertura para la integración de la dimensión corporal en la psicoterapia, cuerpo negado y olvidado por las psicoterapias tradicio-nales de la época (en este sentido podemos identificar claramente a Wilhelm Reich como el primer psicoterapeuta corporal).

b) Su rol activo como uno de los pilares teóricos y prácticos de la llamada Revolución Sexual (constituyéndose así en el primer sexólogo clínico occidental).

c) Su coraje intelectual, existencial y profesional para enfrentar los poderes de su época, sufriendo así las persecuciones del nazis-mo, del oficialismo psicoanalítico, del partido comunista alemán, del FbI y de la FdA norteamericanos (instituyéndose claramente a partir de “Psicología de masas del fascismo” en el primer psicólogo social freudo-marxista).

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Referencias

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