TABERNÁCULO BÍBLICO BAUTISTA “AMIGOS DE ISRAEL”
COLEGIO DE BAUTISTA TEOLOGÍA DE EL SALVADOR
MATERIA
VIDA DE JESÚS
Programa de Asignatura
Nombre de la asignatura: VIDA DE JESÚSAño académico Ciclo II - 2011 Duración del curso: 20 semanas
Día y hora: Sábado - 3:00 - 5:30 p.m.
DESCRIPCIÓN DE LA ASIGNATURA
En esta materia se estudiará minuciosamente toda la vida y obra de nuestro Señor Jesucristo, enmarcada dentro de su contexto histórico, geográfico, político, religioso y social de la época en que Él estuvo aquí en la tierra.
OBJETIVO GENERAL
Conocer la base doctrinal que fundamente la deidad y humanidad de Jesucristo.
OBJETIVOS ESPECÍFICOS
Analizar a la luz de los evangelios la vida y obra de Jesucristo. Aprender a defender doctrinalmente la deidad de Cristo.
Conocer e interpretar el panorama político, social y religioso en que se desarrolla el cristianismo.
Fundamentar la historia socio-política bíblica con los hechos seculares.
METODOLOGÍA
El método utilizado es el expositivo combinado con el de participación personal, con la ayuda de material didáctico tales como: folleto guía de la materia, videos, retro-proyector, etc.
Lectura dirigida de las referencias bibliográficas. Desarrollo de laboratorios como control de lectura. Debates para analizar y discutir temas importantes.
CRONOGRAMA DE CLASES DE LA MATERIA
VIDA DE JESÚS
- CICLO II – 2011 - Lic. Rosmeri de ReyesFECHA
CLASES
ENERO FEBRERO MARZO ABRIL MAYO TAREAS
Y ACTIVIDADES 8 15 22 29 5 12 19 26 5 12 19 26 2 9 16 23 30 7 14 21 1) El comienzo del evangelio
N° 1 y 2 (Ver Pág. 4) 2) El cumplimiento de la venida del Mesías
3) El Nacimiento de Jesús 4) El bautismo y tentación de Jesús
PRIMER EXAMEN PARCIAL
5) La preparación para su ministerio
N° 3 y 4 (Ver Pág. 4) 6) El primer ministerio en Judea y Galilea
7) Los milagros de Jesús
8) El sermón del monte
SEGUNDO EXAMEN PARCIAL
9) Viajes de Jesús en Galilea
N° 5 y 6 (Ver Pág. 6)
10) Las parábolas
11) La enseñanza a los 12
12) 2° ministerio en Judea y viaje a Perea
13) El ministerio en Jerusalén
TERCER EXAMEN PARCIAL
N° 7 y 8 (Ver Pág. 4)
14) Cristo y la profecía V
15) La Santa Cena y despedida 16) La pasión y muerte de Cristo 17)La resurrección de Cristo
TAREAS Y ACTIVIDADES DE
VIDA DE JESÚS
– CICLO II - 2011Libro de texto: La vida de Jesucristo (Autor: Francisco Cook)
N° TAREA O ACTIVIDAD FUENTE DE INFORMACIÓN
FECHA PUNTAJE
1 Laboratorio escrito realizado en clase del tema: La encarnación y Nacimiento de Cristo
Investigar este tema en biblioteca y el libro de
texto
29
enero 30%
2 PRIMER EXAMEN PARCIAL
Folleto guía de la materia
y anotaciones 5
febrero 70%
3 Laboratorio escrito realizado en clase del tema: Los milagros de Jesús
Investigar este tema en biblioteca y el libro de
texto
5
marzo 30%
4 SEGUNDO EXAMEN PARCIAL
Folleto guía de la materia
y anotaciones 12
marzo 70%
5 Laboratorio escrito hecho en clase del tema: Las parábolas
Investigar este tema en biblioteca y el libro de
texto
9 abril 30%
6 TERCER EXAMEN PARCIAL Folleto guía de la materia y anotaciones
16 abril 70%
7 Laboratorio escrito hecho en clase del tema: Las profecías cumplidas en Cristo
Investigar este tema en biblioteca y el libro de
texto
14 mayo 30%
8 EXAMEN FINAL
Folleto guía de la materia
y anotaciones 21
mayo 70%
NOTA:
Es importante que usted observe periódicamente esta hoja para estar preparado para las actividades y para los exámenes, en la fecha indicada.
EVALUACIÓN
LABORATORIOS: Control de lectura de referencias bibliográficas 30% EXÁMENES: 4 Evaluaciones escritas 70%
CONTENIDO:
Primera Unidad:
1. El comienzo del evangelio
2. El cumplimiento de la venida del mesías 3. Nacimiento de Jesús
4. El bautismo y tentación de Jesús
Segunda Unidad:
5. Preparación para su ministerio 6. El primer ministerio en Judea 7. El primer ministerio en Galelea 8. Los milagros de Jesús
9. El sermón del monte
Tercera Unidad:
10. Viajes en Galilea 11. Las parábolas
12. La enseñanza a los doce
13. El segundo ministerio en Judea 14. El viaje a Perea
Cuarta Unidad:
16. Cristo y la profecía
17. La institución de la Santa Cena 18. Los discursos de despedida 19. La pasión y muerte de Cristo 20. La resurrección de Cristo
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
BEECHER KEYES, NELSON
“El fascinante mundo de la Biblia” Editorial Mundo Hispano, España 1979.
EDERSHEIM, ALFRED
“La vida y los tiempos de Jesús el Mesías”
Tomo I, talleres-gráficos M.C.E. Horeb, España 1988
HOFF, PABLO
“Se hizo Hombre”
Editorial Vida, florida 1992
STALKER, JAMES
“Vida de Jesucristo”
Editorial Caribe, Miami Florida 1973
FRANCISCO COOK
“La vida de Jesucristo”
INTRODUCCIÓN
La vida de Jesús sobre la tierra puede dividirse en dos grandes períodos: Su vida privada, hasta que cumplió los treinta años de edad; y su vida pública, la cual duró cerca de tres años. Los Evangelios son testimonios de las palabras y obra de Jesucristo en muchos aspectos diferentes. Para comprender adecuadamente la vida de Cristo es necesario saber algo del mundo en que Él vivió cuando estuvo en la tierra. Así podemos entender mejor los eventos en su vida y sus enseñanzas.
Títulos usados para Jesús durante su vida
El nombre Jesús, no es estrictamente un título. No obstante, es un nombre con significado; es la forma griega del nombre hebreo “Josué”, que significa “Jehová es
salvación”. Por lo tanto, este nombre indicaba la función que se le atribuía a Jesús, lo
que más tarde encontró expresión en el título Salvador; que al principio era simplemente una descripción de la función de Jesús (Hch. 5:31; 13:23; Fil. 3:20), pero que posteriormente se convirtió en parte de su majestuoso título (2 Ti. 1:10; Tit. 1:4; 2 Pe 1:11). Los escritores neotestamentarios conocían bien este significado (Mt. 1:21). Este nombre era uno de los más populares entre los israelitas. Entre los personajes bíblicos que lo llevaron también están: JOSUÉ, Jesúa y Jesús llamado Justo (Col 4:11). Aunque resulta significativo que a fines del siglo I d.C. este nombre estaba empezando a desaparecer completamente; era demasiado sagrado para que lo emplearan como nombre personal los cristianos, y para los judíos era inaceptable.
El título “Cristo, significa “ungido”, lo mismo que la palabra hebrea “Mesías”. Cristo es el título oficial de nuestro Señor, el cual se menciona aproximadamente 1,514 veces en el Nuevo Testamento. Denota que Jesús fue ungido o consagrado a su gran labor y dignidades como profeta, sacerdote y rey de su pueblo. Él es Jesús, el Cristo (Hch. 17:3; Mt. 22:42), el ungido. Él es de quien habló Isaías (Is. 61:1) y Daniel (Dn. 9:24-26) quien lo describe como "el príncipe Mesías".
El Mesías, es la misma persona conocida como "la simiente de la mujer" (Gn. 3:15), "la simiente de Abraham" (Gn. 22:18), "el profeta a la imagen de Moisés" (Deut.18:15), "el sacerdote según el orden de Melquisedec" (Sal. 110:4), "el retoño de Isaí" (Is. 11:1,10), "Emanuel", (Is. 7:14). Él es de quien Moisés y los profetas habían escrito. El Antiguo Testamento está lleno de declaraciones proféticas acerca del gran libertador y la obra que Él realizaría. Jesús el Cristo es el gran libertador, el Ungido, el Salvador de los hombres. Este nombre denota que Jesús fue divinamente escogido, comisionado y acreditado como el Salvador de los hombres (Heb. 5:4; Is. 11:2-4; 49:6; Jn. 5:37; Hch. 2:22).
Se le atribuye a Jesús el nombre de JESUCRISTO, quien es el ungido de Dios. A fin de distinguir a Jesús, el Cristo, de otras personas del mismo nombre se le conocía como Jesús de Nazaret o Jesús nazareno. Como resultado de su actividad característica se conocía a Jesús como Maestro, y la gente se dirigía a él con dicho
Fuentes de Información de la vida de Jesús:
Aunque Jesús de Nazaret no dejó ningún escrito, mucho se sabe de su vida y enseñanza.
Hay dos fuentes de información:
1. Fuentes seculares o no cristianas:
De fuentes no cristianas obtenemos muy pocos datos, debido a que los escritores gentiles (griegos y romanos) tenían poco interés por los acontecimientos de Palestina y hacia los judíos solo sentían desprecio.
Los historiadores romanos Suetonio y Tácito se refieren a los seguidores de Cristo (o «Cresto», como algunos suponían); y Plinio el Joven, gobernador de Bitinia, escribió una carta al emperador para consultarle con respecto a cómo tratar a los cristianos. Entre los testimonios de origen judío, hay ciertas tradiciones aceptables acerca de Jesús y sus seguidores, pero es evidente en muchas de ellas un barniz anticristiano que las desfigura. Los escritos de Flavio Josefo mencionan a Juan el Bautista y al sumo sacerdote Anás.
2. Fuentes cristianas
Las fuentes cristianas más antiguas son las cartas de Pablo, quien, sin conocer personalmente a Jesucristo, se familiarizó con sus actividades y sus dichos, de acuerdo con la TRADICIÓN ORAL. Los datos acerca de Jesucristo que nos proporcionan sus cartas son muy escasos y se concentran en la pasión y resurrección, pero revelan la estabilidad de la tradición aun antes de consignarse por escrito. Solamente lo que Pablo indica en I Cor. 11:23-26 y Hch. 20:35 y el relato de la ascensión en Hch. 1:1-11, nos cuenta algo de su vida y palabras aparte de los evangelios. Así es clara la importancia de estos libros históricos.
Las fuentes más completas son los cuatro EVANGELIOS, que se fundamentan
en el testimonio de los discípulos inmediatos a Jesucristo. Aunque el propósito de los evangelistas no fue en primer término biográfico, nos proporcionan relatos históricamente fidedignos (Lc 1:1–4).
¿Por qué es importante estudiar la vida de Jesús?
Porque toda la historia gira alrededor de los pocos años de la existencia terrenal del Hijo de Dios.
Por el lugar sobresaliente que ha tenido la persona de Jesucristo. Porque en Él radica toda la esperanza del mundo perdido y pecador.
1 - EL COMIENZO DEL EVANGELIO
TRASFONDO HISTÓRICO
El Antiguo Testamento provee el escenario para el Nuevo Testamento. Sin embargo, el Antiguo, termina en el siglo IV a.C. y el Nuevo, comienza 400 años después.
¿Qué fue lo que ocurrió durante los 400 años que intervienen entre los dos testamentos?
Muchas cosas sucedieron en ese período intertestamentario. La Palabra de Dios no guarda silencio absoluto durante ese período; Dios permitió ese tiempo principalmente, por dos razones:
En este período se cumplieron casi completamente dos profecías de Daniel: la de la imagen de Nabucodonosor (Dn. 2), y la de las cuatro bestias (Dn. 7).
En este período, Dios preparó el escenario mundial para la venida de su amado Hijo. Cuando se observa el curso de los acontecimientos mundiales, especialmente los relacionados con el imperio griego y la helenización, y también con el imperio romano, podemos ver claramente la mano de Dios que ordena el escenario para la venida del Señor Jesús y la propagación del evangelio a todo el mundo.
Cuando dominaba el Imperio Griego, al terminar el Antiguo Testamento, parte de los judíos exiliados en Babilonia habían vuelto a Palestina. Vivían en paz en su propia tierra, habían reedificado el templo y habían reanudado las ceremonias religiosas. Durante el Imperio Griego, bajo Alejandro Magno, hubo bonanza en la tierra de Palestina; pero al morir él en el año 323 a.C., el Imperio se dividió en cuatro partes:
Casandro tomó Macedonia y Grecia; Lisímaco, Tracia y Asia menor; Seleuco, Siria y
el medio oriente y Ptolomeo, Egipto y Palestina. Entonces vino el sufrimiento para los judíos, por medio de los seléucidas, en especial por Antíoco IV Epífanes, rey de Siria, descrito en el libro de Daniel, que profanó el templo sacrificando un cerdo (algunos dicen que fue una cerda) y mató a miles de judíos. Los judíos sufrieron mucho en aquel tiempo; ya que Antíoco Epífanes quería destruir la religión de los judíos e imponer sobre ellos la religión y cultura griega.
Surgimiento de los Macabeos.
A raíz de lo que hacía Antíoco Epífanes, surge un grupo de judíos encargados de velar por la conservación y restauración de los actos religiosos. Comenzó la insurrección con un anciano llamado Matatías, luego se unieron otros judíos y sus hijos, entre ellos
Judas, conocido como Macabeo (Martillo), le siguió su hijo Simeón Macabeo y otros
más, de ahí el nombre de Macabeos. Después de muchas luchas, lograron purificar el templo y restablecieron los sacrificios y los actos religiosos. En el año 165 A. C. limpiaron y consagraron el templo de nuevo y renovaron el culto allí. La Fiesta de
PALESTINA BAJO EL PODERÍO DEL IMPERIO ROMANO
La dominación romana comenzó en el año 63 a.C. El general romano Pompeyo se apoderó del país y depuso al gobernador de la familia Macabea, Aristóbulo II respetaban las cuestiones religiosas pero los judíos tenían que someterse al Imperio. En el año 40 a.C. Herodes el idumeo consiguió que el senado romano lo nombrara rey de Judea. Herodes profesaba la religión judía, aunque era de raza idumea. Tuvo que agradar a un pueblo compuesto de tres razas hostiles entre sí: judíos, árabes y griegos. Sus dominios abarcaron mucho territorio, pues Roma le había otorgado nuevas posesiones: Samaria, Perea e Idumea. Se le llamaba Herodes el Grande.
Herodes el Grande trató de ganar favor de los judíos construyendo en Jerusalén un
magnífico templo para reemplazar al que había sido dañado por la guerra, el que Zorobabel había restaurado después del exilio babilónico. Jesús nació poco antes de la muerte de Herodes el Grande en el 4 o 6 a.C. (Mt. 2.1, 13–15); no ha sido posible determinar la fecha exacta.
Hacía alrededor de sesenta años que Palestina se encontraba bajo ocupación romana cuando nació Jesús. Fue una dominación indirecta por medio de príncipes locales, de los cuales Herodes el Grande fue el más famoso. La división de su reino entre sus hijos produjo tres gobernantes regionales, de los cuales Herodes Antipas, tetrarca de Galilea y Perea, ejerció sus funciones durante todo el ministerio de Jesús; este es el Herodes que vemos en los evangelios, aparte de los relatos de la infancia de Jesús.
Arquelao, que se hizo cargo de Judea y Samaria, fue depuesto después de diez años
de mal gobierno, y se impuso un gobierno directo en ambas regiones, en la persona de un prefecto romano, llamado Poncio Pilato.
Los idiomas de la Palestina del siglo I d.C. eran el arameo, el hebreo y el griego. Lo más probable es que el arameo fuera la lengua usada por el Señor Jesús, pero casi seguramente los galileos también tendrían un conocimiento práctico del griego; y el hebreo bien puede haber sido la lengua en que el Señor llevaba a cabo sus debates con las autoridades religiosas en Jerusalén.
2. EL CUMPLIMIENTO DE LA VENIDA DEL MESÍAS
Dios había dado la promesa a Adán y a Eva, de que mandaría un Salvador, el cual sería el Redentor de la raza humana. A través del Antiguo Testamento, se repiten en una forma u otra las profecías y alusiones a este evento trascendental, como es el cumplimiento del tiempo (Gal.4:4). Estas palabras muestran que el advenimiento del Señor Jesucristo no fue casual ni improvisado, sino que Dios lo había preparado y planeado de antemano.
SITUACIÓN POLÍTICA, SOCIAL Y RELIGIOSA EN ESE TIEMPO
El escenario sobre el cual se desarrolló el cumplimiento del tiempo, era un tanto problemático para la nación que recibiría al Mesías. Era el imperio romano quien dominaba el mundo conocido.
Aunque a dominación romana trajo verdaderos beneficios a la nación vasalla; sin embargo, no gozaba de popularidad. Un motivo especial de descontento fue el sistema de impuestos bajo el cual las tasas oficiales, que ya eran elevadas, fueron aumentadas por los recaudadores de impuestos (publicanos), que se convirtieron así en un grupo temido y odiado, tanto por extorsionadores como por ser colaboradores del poder de ocupación. Pero la principal causa de resentimiento fue el simple hecho de la sujeción política, posición que muchos encontraban incompatible con la condición de Israel como pueblo de Dios.
Las diferentes reacciones judías ante esta situación se reflejan en las actitudes de los “partidos” que surgieron en esa época dentro del judaísmo.
Había sectas religiosas entre los judíos en la época de Jesús:
LOS FARISEOS:
Eran los ortodoxos y conservadores. Su nombre viene de una palabra hebrea que quiere decir “separado”. Eran el partido popular porque eran ortodoxos y contrario a los extranjeros. Tenían la mayoría en el sanedrín, el concilio mayor de los judíos. Creían en la resurrección de los muertos, la vida futura y la ayuda de la providencia actuando lado a lado con la voluntad libre del hombre. Aceptaban todo el Antiguo Testamento, y creían en los ángeles. En cuanto a la vida moral, eran los mejores aunque dejaban mucho que desear. Pero daban mayor importancia a la “ley moral” que era un compendio de las tradiciones de los judíos.
Esto muestra su compromiso con la formación del pueblo sencillo en el conocimiento y práctica de la Ley de Moisés, que incluye la Torah oral. Diferían de los saduceos principalmente en su aceptación del concepto de la inmortalidad. Creían en la inmortalidad del alma, lo cual implicaba la resurrección del cuerpo y en la existencia de ángeles y espíritus (Hch. 23:6-8). Recalcaban el uso de la razón en la comprensión del deber religioso. Los fariseos se proponían alcanzar una perfecta obediencia a la Ley de Moisés tal como la interpretaba la tradición oral (Mr. 7:13). Los fariseos se opusieron a Cristo, y él tuvo que condenarles muy severamente por su legalismo, su dureza de corazón y principalmente por su hipocresía.
Los fariseos organizados en pequeñas comunidades, se dedicaban a la docencia y promovían el desarrollo de la religión de la SINAGOGA.
LOS SADUCEOS:
Los saduceos eran los “libres pensadores” de su día. Negaban las creencias de los fariseos, especialmente la autoridad de la ley oral, la resurrección de los muertos y el galardón o el castigo futuro. Aceptaban solamente los cinco libros de Moisés como Palabra de Dios. Aunque eran la minoría en el sanedrín, los puestos principales, incluyendo el sumo sacerdocio, estaban en manos de ellos. Estaban propensos a
Jesús no tuvo mucho que ver con ellos, con excepción de los hechos de su arresto, proceso y condenación a la muerte.
LOS ESENIOS:
Grupo de judíos sectarios que se apartaron de la corriente principal de la vida judía; florecieron desde el año150 a.C. hasta 70 d.C.
Los esenios se consideraban como el pueblo escatológico de Dios, el de un nuevo pacto. Extremadamente escrupulosos, creían que su cumplimiento de la Ley traería la intervención divina, en forma de guerra, que pondría fin al mundo. Por tanto, para la admisión a la secta se requería un noviciado de dos o tres años, la renuncia a la propiedad privada, en muchos casos al matrimonio y un juramento de obediencia incondicional a los superiores. Una vez aceptado, el nuevo miembro trabajaba en agricultura, artes manuales, etc., pero sobre todo se dedicaba al estudio de las Escrituras y participaba en las discusiones comunitarias. Abluciones diarias y exámenes de conciencia garantizaban su pureza levítica.
Para ese entonces, los judíos ya habían superado, despojándose de la idolatría que se había practicado en la antigüedad, y se habían adherido a la verdadera fe de sus antepasados. Ellos ya tenían un segundo templo, el reconstruido por Herodes, y los que vivían lejos viajaban a la ciudad Santa en ocasiones de fiestas solemnes.
Además, se produjo un fuerte movimiento popular hacia el activismo político, los Zelotes, nombre de uno de los grupos aparecidos posteriormente en ese siglo.
LOS ZELOTES:
Era un movimiento político religioso entre los judíos. Se les llamaba zelotes porque seguían el ejemplo de Matatías y sus hijos y seguidores, que manifestaron celo por la ley de Dios cuando Antíoco IV intentó suprimir la religión judía. A uno de los doce apóstoles se le llama Simón el Zelote (Lc. 6:15; Hch. 1:13), ya sea a causa de su temperamento celoso o apasionado o por alguna asociación con el partido de los zelotes.
En cualquier lugar donde había un grupo de judíos, ahí se establecía una sinagoga, que era el lugar donde se reunían para celebrar cultos religiosos.
SINAGOGA:
En el AT el vocablo “sinagoga” solamente aparece en el Sal. 74.8 (“lugar de reunión” o “asamblea”). La LXX utiliza frecuentemente el término griego: para la asamblea de Israel, y aparece 56 veces en el Nuevo Testamento. El sentido básico es lugar de reunión, por lo que llegó a significar lugar de culto judío.
En las Escrituras se refiere a una reunión de individuos de una localidad para el culto o la acción en común (Lc. 12:11; 21:12). Posteriormente sirvió para hacer referencia al edificio en el cual se llevaban a cabo tales reuniones.
El origen de la sinagoga:
La Biblia no ofrece información concreta sobre el origen de la sinagoga. Antes del cautiverio babilónico el culto se centraba en el templo de Jerusalén. Durante el exilio, época en la que fue imposible mantener el culto en Jerusalén, apareció la sinagoga como lugar de oración y de instrucción en las Escrituras.
Propósito y prácticas en la sinagoga:
La sinagoga servía al triple propósito de ofrecer educación, culto y gobierno de la vida civil de la comunidad. Aunque estaba sujeta a la ley del país, la sinagoga tenía su propio gobierno. La congregación estaba bajo el gobierno de ancianos que estaban autorizados a ejercer disciplina y castigar a los miembros. Para el castigo se empleaba el azote y la excomunión. El principal de la sinagoga era el que ejercía su gobierno (Mr. 5:22; Hch. 13:15; 18:8).
Supervisaba el servicio para controlar que se realizara de acuerdo con la tradición. El ministro o ayudante (Lc. 4:20) presentaba los rollos de las Escrituras para ser leídos, los colocaba de nuevo en el arca, azotaba a los miembros que hubieran cometido una ofensa, y enseñaba a leer a los niños. Finalmente, se necesitaba un intérprete competente para parafrasear la Ley y los Profetas en la lengua vernácula, o sea el arameo.
La sinagoga era el lugar de la reunión cada sábado de los judíos. Había por lo menos una sinagoga en cada pueblo judío y más en las ciudades más grandes. También había una sinagoga en cada ciudad del Imperio Romano donde había suficiente judíos residentes para mantenerla.
Su propósito mayor era la instrucción en la ley de Dios, pero también servía como lugar de adoración. Siempre se leía una porción del Pentateuco y otra de los profetas. Después de la lectura, se daba lugar a la predicación. Muchas veces se permitía que una persona capaz que visitaba leyera la Escritura y diera el sermón. Siempre había dos oficiales. El primero tenía la responsabilidad del culto, saber mantener el orden, nombrar a las personas para leer las Escrituras y orar e invitar a alguien a dar el sermón. El segundo debía cuidar los edificios y especialmente cuidar la copia de las Escrituras que guardaban en un cofre especial para ese propósito. Muchas veces había escuelas en conexión con la sinagoga para los niños. Es imposible exagerar la importancia de la sinagoga en la vida judía.
En sus celebraciones los judíos recordaban que se les había prometido un Redentor, quien les libraría del yugo de sus opresores; en este caso, los romanos. Ellos anhelaban la llegada del Mesías. Sin embargo, “A lo suyo vino, y los suyos no lo
LA ENCARNACIÓN DE JESÚS
La palabra encarnación viene del latín “in carne”, que significa: Acto de humillación por el cual Jesucristo siendo Dios se hizo hombre de CARNE y hueso (Jn 1:14).
El cristianismo es único en cuanto a su anuncio de cómo Dios se revistió de carne humana, mediante la concepción virginal, el nacimiento y el desarrollo del niño Jesús. Cristo se identifica plenamente con el género humano (Ro 8:3; Heb 4:15) y conserva su perfecta divinidad durante su permanencia en el mundo (Col 2:9).
Las palabras “encarnación” y “encarnado” no aparecen en la Biblia, pero el equivalente griego, del latín “en sarki” (en carne) se encuentra en algunos pasajes importantes relativos a la persona y obra de Jesucristo. 1 Ti 3:16 habla de que “Dios
fue manifestado en carne”. Juan atribuye al espíritu del anticristo toda negación de que
Jesucristo “ha venido en carne” (2 Jn 7). Pedro afirma que Cristo murió por nosotros “en la carne” (1 Pe. 3:18; 4:1). Todos estos textos refuerzan, desde diferentes ángulos, la misma verdad: que fue precisamente por su venida y su muerte “en la carne” que Cristo aseguró nuestra salvación. La teología llama encarnación a su venida, y expiación a su muerte.
SIGNIFICADO DEL TÉRMINO:
En la Biblia el término “carne” significa en hebreo , en griego, ; teniendo fundamentalmente un significado fisiológico: “carne” es la materia sólida que, junto con la sangre y los huesos, compone el organismo físico de hombres y animales (Gn. 2:21; Lc. 24:39; 1 Co. 15:50). Como el pensamiento hebreo relaciona los órganos físicos con las funciones psíquicas, encontramos que en el AT “carne” puede abarcar tanto los aspectos psicológicos como los físicos de la vida personal del hombre. Por ejemplo: el paralelismo entre “carne” y “corazón” (Sal. 73:26) y entre “carne” y “alma” (Sal. 63:1).
“Carne”, en este sentido teológicamente formulado, no es en consecuencia algo que el hombre tiene, sino algo que él es. Su marca es la debilidad y la fragilidad como criatura, y en este sentido contrasta con “espíritu”, la energía eterna e inconmovible que es de Dios y es Dios.
Por lo tanto, decir que Jesucristo vino y murió “en la carne” equivale a decir que vino y murió sujeto al estado y las condiciones de la vida física y psíquica creadas: en otras palabras, que el que murió era hombre. Pero también afirma el NT que el que murió era y sigue siendo eternamente Dios.
La fórmula que encierra la encarnación, entonces, es la de que en algún sentido Dios, sin dejar de ser Dios, fue hecho hombre.
Esto es lo que Juan afirma en el prólogo de su evangelio: “el Verbo” (el agente de Dios en la creación, que “en el principio”, antes de la creación, no solamente “era con Dios”, sino que él mismo “era Dios”, Jn. 1:1–3) y “fue hecho carne” (Jn. 1:14).
Cuatro puntos resumen la importancia de la encarnación de Jesucristo:
La encarnación es el medio supremo de revelación divina. Cristo es el VERBO, la
Palabra viva del Padre (Jn 1:1–14). Quien le ha visto a Él ha visto al Padre (Jn 14:9). La manifestación de Dios por medio de la flaqueza humana encierra el mismo procedimiento que entrevemos en la INSPIRACIÓN de los autores de las
Sagradas Escrituras, y en la evangelización del mundo por medio de la IGLESIA,
el CUERPO DE CRISTO.
La encarnación es esencial al cumplimiento del PACTO de Dios con los
hombres. Jesucristo encarnado asumió el papel del “segundo ADÁN”
representante del género humano (1 Co 15:21–22, 47). Solo en calidad de Dios-Hombre pudo mediar entre Dios y los hombres (1 Ti 2:5), y únicamente mediante su encarnación podía morir por los pecados del mundo.
Por su encarnación el Salvador experimentó y comprendió nuestra humanidad, y así estuvo apto para ser nuestro Abogado y Sumo Sacerdote a la diestra de Dios (Heb 4:14–16).
Solamente por la encarnación el Señor experimentó la muerte física como el castigo que merecían nuestros pecados, y también resucitó de entre los muertos por el poder del Espíritu Santo (Ro 8:11). El apóstol Pablo presenta la RESURRECCIÓN corporal de Cristo como la primicia de nuestra resurrección, dándonos una esperanza segura (1 Co 15:20-22).
LA NATURALEZA DE LA ENCARNACIÓN:
Cuando el Verbo “se hizo carne” no abandonó su deidad, ni la redujo o contrajo, ni tampoco dejó de ejercer las funciones divinas que había ejercido anteriormente. Se nos dice que él es quien mantiene el orden en la creación, y quien da y mantiene la vida (Col. 1:17; He. 1:3), y por cierto que estas funciones no quedaron en suspenso durante el tiempo que vivió en la tierra.
Cuando vino al mundo “se despojó a sí mismo” de la gloria exterior (Fil. 2:7; Jn. 17:5), y en ese sentido “se hizo pobre” (2 Co. 8:9), pero esto no significa en absoluto una reducción de sus poderes divinos, como pretenden sugerir las supuestas teorías de la kenosis. El NT recalca más bien que la deidad del Hijo no se redujo coma consecuencia de la encarnación. En el hombre Cristo Jesús, dice Pablo, “habita
corporalmente toda la plenitud de la deidad” (Col. 2:9; 1:19).
La encarnación del Hijo de Dios, por lo tanto, no significó una disminución de la deidad, sino la adquisición de humanidad. No es que Dios Hijo vino a morar dentro de un ser humano, como haría posteriormente el Espíritu. (La equiparación de la encarnación con una simple morada es la base de la herejía nestoriana) Más bien se trata de que el Hijo de Dios en persona comenzara a vivir una vida plenamente
No se trata de que simplemente se envolvió en un cuerpo humano, ocupando el lugar de su alma, como sostenía Apolinario, sino de que tomó para sí un alma humana tanto como un cuerpo humano, o sea que ingresó en la experiencia de la vida psíquica humana a la vez que física. Su humanidad fue completa; se hizo “Jesucristo hombre” (1 Ti. 2:5; Ga. 4:4).
Para lograr la encarnación del Hijo de Dios, Jesús, tuvo que hacer de una virgen (Isa. 7:14) por la acción del Espíritu Santo. El pasaje habla de un nacimiento virginal, así como una concepción virginal.
El texto hebreo de Is. 7:14 utiliza una palabra almah que denota una joven casadera o virgen; mientras que la traducción griega del mismo versículo emplea “partenos” sin vacilaciones para la palabra virgen. Cualquiera que sea su significado histórico, Mateo ve cumplida la profecía de Isaías con el nacimiento de Jesús de la virgen María.
El nacimiento virginal satisface tres requisitos respecto a Jesús:
1) La única manera de nacer como ser humano era que naciera de una mujer. 2) La única manera de ser hombre sin pecado era que fuera concebido por el
Espíritu Santo.
3) La única manera de ser divino era que tuviera a Dios por Padre.
Como resultado su concepción no fue por medios naturales sino sobrenaturales. Por eso Jesucristo se revela como una persona divina con dos naturalezas: una divina y una humana sin pecado.
3. EL NACIMIENTO DE JESÚS
Los dos relatos del nacimiento de Jesús en Mateo y Lucas son claramente independientes entre sí, y ambos registran el hecho de que nació por acción directa del Espíritu Santo, sin padre humano (Mt. 1:18–25; Lc. 1:34-35).
LOS ANTEPASADOS DE JESÚS:
Hay dos genealogías detalladas de Cristo en el Nuevo Testamento (Mt. 1:1–17; Lc. 3:23–38), y ambas ofrecen la ascendencia humana de Jesús el Mesías.
Mateo inicia su relato, con lenguaje que recuerda al libro de Génesis, con las palabras
“libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham”, y luego traza la línea de descendencia a través de cuarenta y dos generaciones desde Abraham hasta Cristo (1:1–17).
Lucas inmediatamente después de su relato sobre el bautismo de Cristo, dice que
“Jesús mismo al comenzar su ministerio era como de treinta años, hijo, según se
creía, de José”, y luego retrocede desde José, a través de más de setenta
Ambas genealogías hacen descender a Jesús de David; su descendencia davídica era cuestión de dominio público durante su ministerio (Mr.10:47) y recibe confirmación por el testimonio apostólico (Ro. 1:3). Pero ambas listas trazan su descendencia davídica a través de José. La genealogía de Lucas reconoce esto mediante la frase “según se
creía” en Lc. 3:23; de modo semejante, el texto más seguro de Mt. 1:16 dice que José
era “marido de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo”.
Al comparar Mateo y Lucas, se concluye que:
Mateo provee la línea legal del Mesías por medio de José
Lucas provee la línea de sangre natural de Jesús por medio de la línea ancestral de María.
Los padres de Jesús:
Nuestra información sobre la madre de Jesús se limita principalmente a los relatos de su infancia en Mateo y Lucas. Allí vemos que cuando se produjo la anunciación angelical del nacimiento de Jesús, María vivía en Nazaret, Galilea, y estaba comprometida con José, el carpintero (Lc. 1:26).
José y María eran descendientes del rey David. El Antiguo Testamento está lleno de profecías que anuncian que el Mesías nacería de la línea real de David (Is. 11:1; Jer. 33:15; Ez. 37:24; Os. 3:5).
José acepta a Jesús como su hijo; requirió una revelación divina para persuadir a
José de que lo hiciera, aceptando a María como su esposa estando ella encinta, en el período de desposamiento.
El nombre Emanuel proclama la presencia de Dios en medio de su pueblo de una manera completamente nueva.
El Mt.1:25, indica que María y José iniciaron sus relaciones maritales normales después del nacimiento de Jesús. En las Sagradas Escrituras la relación sexual se describe como “conocer”, (Gn 4:1, 17, 25; 24:16; Jue. 11:39) Se habla de la relación sexual íntima como el acto de conocer a un hombre o una mujer.
El término primogénito (Luc. 2:7) sugiere que posteriormente nacieron otros hijos. (Comparar con el “hijo” único de Luc.7:12).
La concepción de Jesús tuvo lugar por la intervención directa del Espíritu Santo, “el
poder del Altísimo te cubrirá con su sombra” (Luc.1:35) La misma palabra utilizada
para la nube de la cual salió la voz que habló durante la Transfiguración. Ambos usos se refieren a la nube que manifestó la gloria de Dios (Éx 40:34–38).
El nacimiento de Jesús es mencionado con más detalles en el Evangelio de Lucas. La información que proporciona, explica por qué José y María se encontraban
En el evangelio de Mateo, en realidad su nacimiento no se narra directamente, sino una serie de escenas diseñadas para mostrar cómo el propósito de Dios, declarado en el AT, se estaba cumpliendo.
Belén de Judea fue profetizado como el lugar de
nacimiento del Mesías. Por el decreto de Augusto César, Jesús nació en ese pueblo a pesar de que sus padres no vivían allí. (Miq. 5:2).
El decreto del César de que se realizara un censo en todo el Imperio Romano obligó a María y a José a salir de Nazaret y recorrer 112 km hasta Belén. Lucas establece meticulosamente las circunstancias históricas que rodean el nacimiento de Jesús, relacionándolo con los acontecimientos ocurridos en el Imperio Romano.
Augusto César fue emperador desde el año 30
a.C. hasta el año 14 d.C.
La realización del censo tenía que ver con los impuestos. Cirenio era gobernador de Siria entre los años 10–7 a.C. y de nuevo desde los años 6 al 9 d.C. Herodes el Grande era el rey de Judea en los años 37–4 a.C.
¿Cuándo fue el nacimiento de Jesús?
No se puede determinar la fecha exacta del nacimiento de Jesús. No sabemos cuándo y por qué la Iglesia escogió el 25 de diciembre, la cual es una fecha incorrecta; puesto que en aquella época era invierno y la escritura nos dice que los pastores velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su ganado en el campo (Lc.2:8), lo cual indica que debe haber sido en un clima caliente La primera celebración que se conoce de la Navidad tuvo lugar en Roma en el año 354 d.C.
La historia cuenta que Herodes reinó durante los años 37–4 a.C. Juan el Bautista y Jesús nacieron, pues, algunos años antes del año 1 de nuestra era cristiana. Por lo tanto el año más probable de su nacimiento es el 5 ó 6 a.C. La discrepancia de fechas se debe a un cálculo equivocado al establecer el calendario cristiano en el siglo VI.
Su nacimiento fue en un pesebre:
Esta mención del pesebre es la base de la creencia tradicional de que Jesús nació en un establo. A menudo, los establos eran cuevas con depósitos cavados en las paredes rocosas (pesebres) para dar de comer a los animales. Esta no era la atmósfera que los judíos esperaban para el nacimiento del Rey Mesías. Pensaban que el Mesías prometido nacería en un ambiente real.
4. EL BAUTISMO Y TENTACIÓN DE JESÚS
LA PREDICACIÓN DE JUAN ( Mt. 3:1–12; Mr. 1:1–8 y Lc. 3:1-18)
Como los primeros predicadores cristianos, Lucas consideró que el verdadero comienzo de los hechos que formaban la base del evangelio, estuvo en la aparición de Juan el Bautista (Hch. 10:37). Su testimonio sobre Jesús marcó el fin de la antigua era de la ley y la promesa, y el comienzo de una nueva era de cumplimiento.
Según Lc. 3:1-2, los gobernantes de ese tiempo eran:
Tiberio fue emperador romano entre los años 14 y 37 y su año quince era el 27–28 o el 28–29 (los diferentes modos de cálculo de fechas aun en tiempos romanos provocan una ligera incertidumbre).
Pilato era gobernador de Judea entre 26 a 36 d.C.; una inscripción en Cesarea le da el título oficial de “prefecto” (más bien que procurador).
Los gobernantes de las otras regiones del que fuera el reinado de Herodes como tetrarca de Galilea, son mencionados también Felipe y Lisanias.
Aunque sólo un sumo sacerdote ejercía el cargo en un momento dado, se nombra a dos: Caifás (que lo fue del año 18 al 37 d.C.) y su suegro Anás (que lo había sido entre el año 6 y el 15 d.C. y continuaba ejerciendo influencia). Ya habían pasado casi treinta años desde el nacimiento de Jesús. Ahora Juan el
Bautista aparece en la escena. Su tema era: “Arrepentíos de vuestros pecados y volveos a Dios”. Su llamamiento al arrepentimiento a la luz del juicio que se
avecinaba era un llamado claro de que Israel, como había sucedido tantas veces en tiempos anteriores, no llevaba una conducta conforme a su llamado como pueblo de Dios. Algunos iban a Juan, probablemente, movidos por la curiosidad y terminaron arrepintiéndose de sus pecados al oír su mensaje poderoso.
Arrepentimiento: El término aquí significa una pena interna que da lugar a un “giro”
en la vida. Se le dice a los publicanos y los soldados que deben cambiar su comportamiento anterior dentro de su esfera de actividad (Lc. 3:11-14).
Juan no fue sólo uno que descorría el telón para la llegada de Jesús; él ya estaba
lanzando la misión que Jesús desarrollaría; él era el precursor, como lo cita Is. 40:3. El profeta Isaías era uno de los grandes profetas del Antiguo Testamento y uno de los más mencionados en el Nuevo. Como Isaías, Juan fue un profeta que instó a que la gente confesara sus pecados y viviera para Dios.
La profecía de Isaías compara a Juan con un heraldo real que ordena reparar los caminos como preparativo para la llegada del Rey.
La proclamación de Juan abarca tres breves secciones:
I. En la primera (Lc. 3:7–9) advirtió al pueblo que no había valor en ser bautizado sin un verdadero propósito de dejar atrás el pecado, expresándose en acciones. El arrepentimiento era necesario aun para los judíos; el hecho de que descendieran de Abraham no era una defensa ante el inminente juicio. De hecho, el hacha ya estaba levantada, lista para derribar los árboles infructíferos, pero aún había una oportunidad de arrepentirse antes que fuera demasiado tarde.
II. Un segundo párrafo (Lc. 3:10–14) indica específicamente cómo debían vivir. Las multitudes de personas comunes debían mostrar generosidad hacia los demás en sus necesidades, algo así como una “obra de amor” que fuera más allá de los requisitos mínimos de la ley. Los publicanos y los soldados que vigilaban el país, debían actuar honesta y justamente. Juan no abogaba por un levantamiento social radical, pero insistía en los principios morales que llevarían a la transformación de la sociedad desde dentro más bien que por medio de una revolución violenta.
III. Un tercer párrafo (Lc.15–17; Jn 1:19–34) lleva al punto vital. Durante la vida de Juan y aun después, mucha gente preguntaba si él era el Mesías. Sea lo que fuere que pensaban sus seguidores, Juan estaba seguro de su propia posición. El que es más poderoso vendría después de él. Juan sólo podía limpiar a la gente con la señal del bautismo en agua, pero el que vendría purificaría al pueblo con fuego.
Juan enfatizó que el que había de venir los bautizaría con el Espíritu Santo y fuego.
¿En qué sentido el Señor bautizaría con el Espíritu Santo y Fuego?
A lo largo de toda la historia de Israel, los judíos habían estado esperando el tiempo en que había de venir el Espíritu (Ez. 36:26-27; 37:14; 39:29; Jl.2:28).
La palabra hebrea para “espíritu” es “ruaj”, y en griego “pneuma”; ambas no solo quieren decir espíritu, sino también “aliento”; y el aliento es “vida”. Por lo tanto la promesa del Espíritu es la promesa de la vida eterna.
La palabra “ruaj” también quiere decir “viento”, el cual denota “poder”. El Espíritu de Dios es el Espíritu de poder. Cuando el Espíritu de Dios entra en el hombre, su debilidad se reviste del poder de Dios. Para un judío, el Espíritu traía la verdad de Dios a las personas. Es por eso que el Espíritu capacita a las personas a reconocer y ver la verdad de Dios.
Con relación al bautismo de fuego, hay tres ideas: 1. La idea de iluminación
2. La idea del calor del amor hacia Dios 3. La idea de purificación
La proclamación de Juan es resumida positivamente como buenas nuevas (Lc.3:18). Está estrechamente ligado con la venida de Jesús, que era aquel más poderoso. Pero antes que apareciera en escena, la historia de Juan es redondeada con su arresto debido a su valiente predicación (Mr. 6:17–29), un indicio deliberado de lo que le podría ocurrir a Jesús.
El bautismo de Juan
Bautismo: La acción del bautismo se expresa en el Nuevo Testamento con el verbo
griego Baptízo que significa introducir en el agua, sumergir o lavar con agua.
Los baños y LAVAMIENTOS sagrados eran comunes en las religiones vecinas a Israel
a.C., pero el bautismo del Nuevo Testamento tiene sus antecedentes inmediatos en el Antiguo Testamento y el judaísmo intertestamentario. La Ley prescribía varios lavamientos con agua (Éx. 30:20; Lv.16:26; 22:6; etc.)
El bautismo se prescribió a los prosélitos (quizás a.C.) para incorporar a los gentiles en la comunidad judaica. También lo practicaron los ESENIOS.Los judíos bautizaban a
los gentiles que querían convertirse en judíos (prosélitos). Los candidatos gentiles no sólo eran bautizados, sino que se circuncidaba a los hombres, y ellos ofrecían sacrificios. El hecho de que Juan bautizara a los judíos era algo inusitado; o sea, se les consideraba tan necesitados como los gentiles. Ser descendiente de Abraham no era suficiente.
Su práctica de bautizar a aquellos que respondían, tal como los gentiles que querían unirse a Israel tenían que bautizarse, los marcó como el “remanente” que representaba al verdadero pueblo de Dios. Cristo lo instituyó en obligatorio para todos sus discípulos (Mt 28:19).
El ministerio profético de Juan alentó las esperanzas mesiánicas del pueblo. Juan era tanto el que cumplía la profecía como el último de los profetas antes de Cristo. Por lo tanto, se lo describe de la misma manera que a un profeta del AT. Su venida se cumplió (Is. 40:3–5) y su misión especial era la de proclamar una ceremonia religiosa de lavamiento que prometía el perdón de los pecados.
El bautismo de Jesús por Juan
( Mt. 3:13–17; Mr.1:9–11; Lc. 3:21, 22)Juan el Bautista insistió en que se bautizaran los judíos. El que Jesús se haya sometido a un bautismo de arrepentimiento fue causa de dificultades para los primitivos cristianos. Cuando menos habrá representado para Jesús una expresión de su dedicación a la voluntad de Dios y al ministerio, quizás también una expresión de su entera identificación con su pueblo ante Dios.
Cristo se sometió al bautismo con el que inició su identificación pública con los pecadores, identificación que culminó en la cruz.
Lucas menciona el bautismo de Jesús casi de paso. Quiere que sus lectores noten que Jesús estaba orando en ese momento y sobre todo que recibió una revelación divina con dos elementos:
Primero, el Espíritu Santo vino sobre él a fin de equiparlo para su función profética (Is. 61:1, citado en Luc. 4:18) y como Mesías (Is.11:1–5) y Siervo del Señor (Isa. 42:1).
Segundo, una voz del cielo confirmó su papel como Hijo de Dios (Sal. 2:7 sobre las palabras usadas). El punto esencial de la historia es cómo Cristo recibió el poder para lo que debía enfrentar.
Luego de ser bautizado, el Espíritu descendió sobre Jesús (Mt. 3.16; Mr. 1.10; Lc. 3.21). Esta revelación remarcó a Jesús como el Mesías, ungido por el Espíritu, según lo predicho en Isaías. De esta manera Jesús fue comisionado como el rey mesiánico, y su condición de Hijo de
Dios fue declarada sobre la base de
una autoridad no menos que la de Dios mismo.
Las tentaciones de Jesús
(Mt. 4:1–11; Mr. 1:12, 13; Lc. 4:1-13)Como resultado inmediato después de haber recibido el Espíritu, Jesús fue enviado al desierto para enfrentarse a los ataques del demonio. Las tentaciones fueron intentos de engañar a Jesús para que obrara mal. Lo comprendió y resistió gracias al poder del Espíritu y salió sin tacha.
Esta tentación de Satanás sirvió para mostrarnos que Jesús era humano y proporcionó a Jesús la oportunidad de reafirmar el plan de Dios para su ministerio. Fue tentado y no cedió a la tentación.
Las tentaciones de Satanás se enfocan en tres cosas: Deseos físicos, Posesiones y poder, así como también el Orgullo. En 1 Juan 2.15, 16 se halla una lista similar. Heb. 4.15, 16 dice que Jesús fue tentado como nosotros lo somos, pero que Él no cedió ni una vez y no pecó.
La primera tentación instó a Jesús a apelar a su recién confirmada posición para cumplir un acto de poder y así satisfacer el hambre.
La tentación realmente fue dirigida contra la obediencia de Jesús al Padre y le sugería que la satisfacción de sus necesidades físicas era más importante que la experiencia espiritual que lleva a un carácter fuerte (Rom. 5:3). Jesús respondió citando el principio escritural de que la verdadera vida de una persona no depende de la satisfacción del hambre física. El punto central de la cita es que el demonio hizo a Jesús una sugerencia atractiva pero él rehusó aceptarla porque iba en contra de la Escritura.
Entonces Jesús fue llevado a un punto alto desde el cual podía verse todo el mundo. Como su aparente gobernante (Juan 12:31), el demonio ofreció entregarle el dominio sobre él si admitía su autoridad superior. Finalmente (9–12), el demonio, derrotado por la Escritura, trató de citarla para su propio provecho.
Sugirió que el Sal. 91:11, 12 justificaba que Jesús saltara desde el alto pináculo del templo al valle del Cedrón que corría abajo. El demonio hizo de ello una demostración de la confianza de Jesús como Hijo de su Padre. Haber cedido a esa sugerencia hubiera sido de hecho dudar de que él fuera realmente el Hijo de Dios y que su padre era digno de confianza. De ese modo, el diablo fue rechazado cada vez y se retiró de la lucha por el momento.
Todas las tentaciones fueron dirigidas contra Jesús como Hijo de Dios. No fueron dirigidas específicamente contra su obra como Mesías, alentándolo a dominar a la gente por medio de milagros espectaculares, sino contra su relación íntima con Dios sobre la cual descansaba su posición como Mesías. Así como Israel desconfió y desobedeció a Dios en el desierto (Deut. 6–8), su Mesías confiaba y obedecía.
LA TENTACIÓN: COMPARACIÓN DE LOS DOS ADANES (4:1-2)
Tanto Adán como Cristo enfrentaron tres aspectos de la tentación. Adán sucumbió a ella, trayendo sobre la humanidad pecado y muerte. Cristo resistió, para darnos justificación y vida.
1 JUAN 2.16
GÉNESIS 3.6 EL PRIMER ADÁN
LUCAS 4.1–13
EL SEGUNDO ADÁN: CRISTO “Los deseos de la carne” “EL ÁRBOL ERA BUENO PARA
COMER”
“DI A ESTA PIEDRA QUESE CONVIERTA EN PAN” “Los deseos de los ojos” “ERA AGRADABLE A LOS
OJOS” “EL DIABLO…LE MOSTRÓ…TODOS LOS REINOS DE LA TIERRA” “La vanagloria de la
vida”
“ÁRBOL CODICIABLE PARA ALCANZAR
LA SABIDURÍA” “ÉCHATE DE AQUÍ ABAJO”
Jesús fue capaz de resistir todas las tentaciones de Satanás porque no solamente conocía las Escrituras, sino que las obedecía. Efesios 6.17 dice que la Palabra de Dios es un arma, espada de dos filos, para ser usada en combate espiritual. El diablo también conoce las Escrituras, pero no los obedece. Conocer y obedecer la Biblia es
5. LA PREPARACIÓN DE JESÚS PARA SU MINISTERIO
(Mt. 4:12-25)Jesús se trasladó de Nazaret, donde vivía, a Capernaum, unos 32 km al norte. En Capernaum estuvo su centro de operaciones durante su ministerio en Galilea.
Probablemente se trasladó para:
Mantenerse al margen de la oposición intensa y de la apatía en Nazaret.
Impactar en la población más numerosa; ya que Capernaum era una ciudad activa y el mensaje de Jesús pudo llegar a mayor cantidad de personas y esparcirse más rápidamente.
Valerse de mayores recursos y apoyo a su ministerio.
El traslado de Jesús cumplía la profecía de Is. 9:1-2 que señalaba que Jesús, el Mesías, sería la luz resplandeciente a la tierra de Zabulón y Neftalí, la región de Galilea; la cual resulta ser el escenario de las actividades de Jesús hasta su último viaje a Jerusalén en el cap. 21.
En Galilea la misión de Jesús crecería y prosperaría. Jerusalén, por el otro lado, llegaría a ser el lugar de rechazo y muerte. Este contraste se destaca cuidadosamente a través de todo el Evangelio, culminando en el regreso de Jerusalén a Galilea para lanzar la misión cristiana posterior a la pasión, muerte y resurrección del cap. 28. Jesús empezó su ministerio con la misma frase que la gente había oído de Juan el Bautista: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”.
Para desarrollar su ministerio Jesús necesitaría colaboradores; es por eso que Mateo muestra a Jesús seleccionando los hombres que serán sus ayudantes y asistentes. Los declara pescadores de hombres. Esto es muy importante, porque uno puede ser pastor, evangelista, misionero, maestro, diácono etc.; pero si no se está esforzando por llevar a otros a Cristo, no está haciendo la obra de Dios.
Jesús pronto desarrolló un ministerio de predicación poderoso y con frecuencia hablaba en la sinagoga. La mayor parte de los pueblos que tenían diez o más familias judías tenían una sinagoga. El edificio servía para reunirse los sábados y como escuela durante la semana. El líder de la sinagoga no era un predicador sino más bien un administrador. Su tarea consistía en invitar rabinos para que enseñaran y predicaran. La costumbre incluía invitar a rabinos visitantes como Jesús a hablarles. Los tres aspectos más sobresalientes de su ministerio fueron: predicar, enseñar y
sanar.
Al enseñar mostraba su interés de que entendieran; al predicar mostraba su interés en una entrega, y al sanar mostraba su interés en la persona total. Sus milagros de sanidad autenticaban sus enseñanzas y su predicación, demostrando que de veras venía de Dios, y que el reino de los cielos se había acercado a ellos.
LOS PRIMEROS DISCÍPULOS (Jn.1:35-51)
Estando Juan el bautista con sus discípulos, vio a Jesús y dio testimonio de Él diciendo: “He aquí el cordero de Dios”. Inmediatamente dos de los discípulos de Juan, le dejaron y siguieron a Jesús reconociendo que él era el Mesías.
Estos discípulos eran Juan y Andrés, aunque Juan no se menciona a sí mismo por su nombre. Andrés llevó a su hermano Simón, al cual llamó el Señor: Pedro. Luego se agregaron al grupo, Felipe y Natanael (conocido como Bartolomé en los otros evangelios). Se debe analizar este pasaje con los evangelios sinópticos en cuanto al llamado de estos discípulos en el Mar de Galilea.
La afirmación sobre el Cordero de Dios (v.35) tiene el propósito de dar a entender que los dos discípulos que siguieron a Jesús habían captado algo del significado en cuanto a aquel a quien Juan había señalado. No hay nada en la narración que sugiera que Juan el Bautista esperara que alguno de sus discípulos lo dejara; al contrario, lo que se deduce es que vio que esto era parte de su propia misión al anunciar a Jesús. El hecho de que se dé sólo el nombre de uno de los discípulos, puede significar que el otro era Juan el autor. La idea de siguieron en el v. 37 sin duda no tiene el sentido pleno que adquiriría después como discipulado. Su respuesta a la pregunta de Jesús y el que se hayan dirigido a él como rabí muestran sus serias intenciones al seguirle.
EL PRIMER MILAGRO (Jn. 2:1-12)
El propósito de este milagro según Jn. 2:11 fue: Para manifestar su Gloria
Para que los discípulos creyeran en Él.
Las bodas en los días de Jesús eran fiestas de una semana de duración. Los banquetes se preparaban para muchos invitados y la semana se la pasaban celebrando la nueva vida de la pareja. Muchas veces se invitaba a todo el pueblo y la gente iba, ya que se consideraba un insulto rehusar la invitación a una boda. Para atender a tanta gente, se necesitaba una planificación cuidadosa. Era una vergüenza que se acabara el vino, pues rompía las leyes tácitas de la hospitalidad. Jesús quiso resolver un verdadero problema. En este Evangelio hay un cierto número de señales y la transformación del agua en vino es la primera.
La mayoría de las señales mencionadas por Juan lleva a un discurso sobre un tema relacionado. Estas señales son claramente una parte integral de la estructura del Evangelio. Como resultado de la primera, Juan menciona especialmente que la gloria de Cristo fue vista y esto señala el camino para una comprensión del resto.
Debe notarse que tanto esta señal como la siguiente (Jn.4:54) fueron realizadas en
Caná de Galilea. Esta población estaba a unos tres días de camino desde donde
La referencia en el v. 1 al tercer día es significativa porque junto con las demás referencias a días en el cap. 1 es posible ver el milagro en Caná como algo que ocurrió al final de un período de siete días. Quizá Juan está pensando en los hechos de la primera semana del ministerio de Jesús.
En la conversación entre Jesús y su madre debe recordarse que María vio el hecho de que se agotara la provisión de vino como un motivo serio de vergüenza para los dueños de la casa, mientras que Jesús se concentró en su principal misión, que aquí se indica en el término hora, o sea su tiempo. El tema de la “hora” de Jesús corre a lo largo de todo el Evangelio de Juan, culminando en la historia de la pasión.
María tal vez no pedía que Jesús hiciera un milagro, sino que le ayudara a resolver este problema tan importante hallando un poco de vino. La tradición dice que José, esposo de María, ya había fallecido, de modo que acudió a su hijo para que le ayudara a salir del problema. La respuesta de Jesús a María no es fácil de entender y quizás ese es el punto. A lo mejor María no logró entender lo que Jesús pensaba hacer, pero confió en lo que Él haría.
Las seis tinajas de piedra para agua en el v. 6 eran usadas en los ritos de los judíos
para la purificación. La capacidad de las seis tinajas era de más de 450 litros. No se
aclara si fue cambiada en vino toda el agua o sólo la que había sido extraída para la fiesta. El encargado del banquete puede haber sido uno de los invitados que había sido designado para actuar como maestro de ceremonias, pero que habría sido la responsabilidad del novio de proveer el vino y la comida.
Esto puede explicar por qué él no sabía el origen del vino (Jn.2:9). La costumbre general era servir primero el mejor vino. El texto sugiere que esta costumbre era debido a que algunos de los invitados podían embriagarse un tanto y no reconocerían el vino de menor calidad. Pero en este relato el punto principal parece ser la superioridad del vino que proveyó Jesús como precursor de lo que será provisto en la fiesta mesiánica.
El episodio se concluye subrayando el hecho de que éste era el principio de señales (Jn. 2:11). Nótese que Juan usa la palabra señales, mientras que los Evangelios sinópticos prefieren hablar de maravillas y obras poderosas. Una señal siempre apunta hacia alguna verdad más profunda que la trasciende.
Jn.2:12 Capernaum se convirtió en sede de su ministerio en Galilea. Localizada en
una importante ruta comercial, era una ciudad importante en la región que contaba con una guarnición romana y un puesto aduanero. En Capernaum, Mateo recibió el llamado a ser un discípulo (Mt. 9:9). En esta ciudad vivieron también muchos otros discípulos (Mt. 4:13–19) y un oficial del rey (Mt. 4:46). Tuvo al menos una sinagoga principal. A pesar de que Jesús hizo de esta ciudad su base de operaciones en Galilea, la atacó por su gente incrédula (Mt. 11:23; Lc. 10:15).
Jn. 2:13 La Pascua se celebraba todos los años en el templo de Jerusalén. Cada judío
debía hacer un peregrinaje a Jerusalén durante esta época (Deut. 16:16). Era una fiesta que duraba una semana.
La Pascua se realizaba un día y la Fiesta de los Panes sin Levadura duraba el resto
de la semana. Toda la semana conmemoraba la liberación de los judíos de la esclavitud de Egipto (Éx. 12:1–13).
6. EL PRIMER MINISTERIO EN JUDEA Y GALILEA
EL PRIMER MINISTERIO EN JUDEA El viaje a Jerusalén (Lc. 9:51-19:10)
Lucas pasa por alto los episodios registrados en Mr. 9:42–10:12. No vuelve a esa línea de hechos de Marcos hasta 18:15. La sección intermedia nos da una cantidad de material que no tiene paralelo en Marcos. Da la impresión de un viaje a Jerusalén que dura a través de esta sección, mucho más brevemente Mr.10, pero es imposible que todo lo que ha sido registrado aquí ocurriera en ese viaje.
Algunos de los incidentes y dichos aquí pueden corresponder a Galilea o Jerusalén (Lc.10:38).
Probablemente Lucas reunió material de varios períodos del ministerio de Jesús y los agrupó aquí porque se adecuaban a algunos temas. Podemos comparar cómo Mateo hizo algo similar con los “grandes discursos” de Jesús. Por Juan sabemos que Jesús hizo varias visitas a Jerusalén y puede ser que Lucas refleje detalles de varios viajes.
LA LIMPIEZA DEL TEMPLO (Jn. 2:12-25)
Ha habido mucha discusión de si hubo una o dos limpiezas, dado que los Sinópticos colocan el hecho al final del ministerio de Jesús (Mt. 21:12–17; Mr. 11:12–19; Lc 19:45–48). Generalmente se supone que Juan lo puso antes por motivos simbólicos. Pero no es imposible que haya habido otra limpieza después de dos o tres años. Las referencias específicas al tiempo aquí favorecen eso. Pero Juan parece más preocupado con los significados profundos en los hechos del ministerio de Jesús y ordena su material para echar luz sobre ellos; en este caso, la misión de Jesús era limpiar los abusos del judaísmo. El v. 17 muestra que sólo después los discípulos
Jn.2:12–17 Jesús echa fuera a los mercaderes del templo. Capernaúm fue la
ciudad que Jesús eligió para vivir durante su ministerio en Galilea. El hecho de que él se quedara allí sólo unos pocos días muestra que la Pascua estaba cerca. El látigo era necesario para controlar los animales más que para castigarlos.
Jn.2:19, 20 Los judíos interpretaron que Jesús se refería al templo del cual expulsó a
los mercaderes y cambistas. Aquel era el templo de Zorobabel construido unos 500 años antes y que Herodes comenzó a remodelar, haciéndolo más espacioso y mucho más hermoso.
Aunque habían transcurridos unos 46 años desde iniciada la remodelación (20 a.C.), todavía no se había concluido el trabajo, por lo que las palabras de Jesús de que podría destruirse y reedificarse en tres días fueron desconcertantes.
Jn.2:21, 22 Jesús no hablaba del templo hecho de piedras, sino de su cuerpo. Sus
oyentes no podían darse cuenta, pero Jesús es más grande que el templo (Mt. 12:6). Sus palabras cobraron significado en los discípulos luego de la resurrección. Aquel Cristo cumplió a la perfección lo predicho y eso fue una prueba contundente de que era Dios.
LA CONVERSACIÓN CON NICODEMO (Jn. 3)
Nicodemo era fariseo y miembro del concilio o Sanedrín judío, un grupo de líderes
religiosos que Jesús y Juan el Bautista criticaron a menudo por su hipocresía. Muchos fariseos estaban celosos de Jesús porque socavaba su autoridad y rebatía sus puntos de vista. Pero Nicodemo indagaba y creía que Jesús tenía respuestas. Aunque era un erudito, fue a Jesús para instruirse.
La importancia de la entrevista de Jesús y Nicodemo aumenta por el hecho de que se trataba de un miembro del Sanedrín. Un hombre así debería estar bien informado de las enseñanzas judías y haber entendido las alusiones hechas por Jesús. Aunque a menudo Juan menciona a los fariseos en sentido negativo, aquí se concentra en un fariseo que tenía un motivo serio al buscar a Jesús.
No es seguro por qué fue a verlo de noche. Puede haber sido para eludir la publicidad. Por el otro lado, el comentario puede ser una nota incidental de la hora sin ningún significado especial, o puede haber sido simbólico y relacionado con el estado espiritual de Nicodemo. La primera es la explicación más simple.
Nicodemo fue a Jesús pese a que pudo haber enviado a uno de sus asistentes. Quiso examinar a Jesús personalmente para distinguir entre hecho y rumor. Quizás temía que sus colegas, los fariseos, criticaran su visita, y por eso fue cuando ya era de noche. Más tarde, cuando entendió que Jesús era en realidad el Mesías, habló abiertamente en su defensa (Jn. 7:50, 51).
La necesidad del nuevo nacimiento era un desafío al derecho de Nicodemo de hacer una afirmación sobre Jesús en un plano puramente humano. Las palabras a menos
que uno nazca de nuevo podrían ser entendidas en el sentido de ser nacido de arriba