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COMERCIO Y CULTURA EN LA EDAD MODERNA

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(1)

Juan José Iglesias Rodríguez

Rafael M. Pérez García

Manuel F. Fernández Chaves

(eds.)

COMERCIO Y CULTURA

EN LA EDAD MODERNA

Contiene los textos de las comunicaciones

de la XIII Reunión Científica de la Fundación

Española de Historia Moderna

(2)

COMERCIO Y

CULTURA EN LA

EDAD MODERNA

(3)

Juan José Iglesias Rodríguez

Rafael M. Pérez GarcÍa

Manuel

F.

Fernández Chaves

(eds.)

COMERCIO Y

CULTURA EN LA

EDAD MODERNA

COMUNICACIONES DE LA XIII REUNIÓN

CIENTÍFICA DE LA FUNDACIÓN

ESPANOLA DE HISTORIA MODERNA

t.~SID",~

Íl~}eUS

Editorial Universidad de Sevilla

(4)

Serie: Historia y Geografia Núm.: 291

COMrrÉEDITORIAL:

Antonio Caballos Rutino

(Director de la Editorial Universidad de Sevilla) Eduardo Ferrer Albelda

(Subdirector)

Manuel Espejo y Lerdo de Tejada Juan José Iglesias Rodríguez Juan Jiménez-Castellanos Ballesteros Isabel López Calderón

Juan Montero Delgado Lourdes M\mduate Jaca Jaime Navarro Casas

M'del Pópulo Pablo-Romero Gil-Delgado Adoración Rueda Rueda

Rosario Villegas Sánchez

Reservados todos los derechos. Ni la totalidadniparte de este libro pue-de reproducirse o transmitirse porning(m procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética o cualquier aJma-cenamiento de infonnación y sistema de recuperación, sin penniso escrito de la Editorial Universidad de Sevilla.

Obra editada en colaboración con la Flmdación Española de Historia Moderna

Motivo de cubierta: Vista de ,5e}·iIlael!el siglo XVI,porA.Sánchez Coel1o

o

Editorial Universidad de Sevilla 2015

CIPorvenir, 27 - 41013 Sevilla.

Tlfs.: 954487447; 954 487 451; Fax: 954 487 443 Correo electrónico: [email protected]

Web: <hltp:/Iwww.editorial.us.es>

o

POR LOS TEXTOS, SUS AUTORES 2015

O JUANJaSE IGLESIAS RODRÍGUEZ,RAFAELM. PEREZ GARCÍA YMANUELF.FERNÁNDEZ CHAVES (EDS.) 2015 Las comunicaciones presentadas en la XIII Reunión Científica de la Flm-dación EspaiíoJa de Historia Moderna e incluidas en fomlato digitaJ en la presente obra han sido sometidas a la evaluación de dos expertos, por el sistema de doble ciego, según el protocolo establecido por el comité organizador del congreso.

Impreso en papel ecológico Impreso en Espafla-Printed in Spain ISBN: 978-84-472-1746-5

Depósito Legal: SE 929-2015 Impresión: Kadmos

(5)

COMllÉ CJENTIFICO DEL CONGRESO

María de los Ángeles Pérez Samper Eliseo Serrano Martín Mónica Bolufer Peruga

Virgina León Sanz Francisco Fernández Izquierdo

Félix Labrador Arroyo Isidro Dubert García Francisco García González Miguel Luis López-Guadalupe Muñoz

Maria José Pérez Álvarez

COMllÉ ORGANIZADOR DEL CONGRESO

Juan José Iglesias Rodriguez (director de la XIII Reunión Científica)

Francisco Núñez Roldán Carlos Alberto González Sánchez

Juan Ignacio Carmona García Mercedes Gamero Rojas José Antonio Ollero Pina

José Jaime García Bernal Fernando Javier Campese Gallego

Rafael M. Pérez García (secretaría científica) Antonio González Polvillo Manuel F.F ernández Chaves

(secretaria ejecutiva) Clara Bejarano Pellicer

(6)

DOS FOCOS DE ATRACCIÓN: CÓRDOBA Y

SEVILLA A TRAVÉS DE LOS COMERCIANTES

PORTUGUESES (SS.xVI-XVII)'

TWQ BULBS üF ATTRACTION: CORDOBA AND SEVILLA THROUGH THE PORTUGUESE TRADERS (SS.xVI-XVIl)

MARCOS RAFAELCAÑASPELAYO Universidad de Córdoba

Resumen: Capitales de sus respectivos reinos, centros comerciales de

im-portantes rutas que incluÍlln sectores tan atractivos comoel textil; Córdobay

Sevilla fueron dos de las ciudades de Andalucía durante la Edad Moderna, que

1ll11yor atracción genernron en mercaderes de todoelglobo. Entre ellos, los de

origen portugués desempeñaron un papel muy destl1cado.

A su interés económico (imposible desdeñar supl1pelcomo tratantes,

asen-tistas, arrendadores... ), hay que sumarb. atención que provoca su ascendencil1

cOIwersa.Ello lesconvirtió en protl1gonistasdesonl1dos éxitoscomerciales,pero

también de procesos que llmenllzaron tanto sus haciendas como sus vidas, sal-picundo a sus futuros descendientes. En nuestra propUestll de comunicución, plantellmos la posibilidad de intentar comprender un poco mejor sus círculos c1ientelares y religiosos de algunos de estos cristaos novas, desde esta doble perspectivll, perfecto exponente del complejo entramado social de estos nego-ciantes,ll cuballo entre dos relevantes enclllves castellanos.

PlI13br3s c13\·e: Córdoba, Sevilla, Cristaos novos, JudaizantesyComerciantes.

Abstr3ct: Capitals of their respective kingdoms, each of them trade route

center, including llttractive business suchliStextiles, Cordobll and Sevillll were

undoubtedly the cities of An&l1usia during the Modern Age, which generated mlljor focus on merchants around the globe. Among them, the Portuguese bu-sinessmen played a mlljor role.

Attending to his economic interest (imposible to forget their roleliS

sla-vers, llsentistlls, bndlords ... ), we must add the sociologicul interest beca use mllny of these characters belonged to lineages of conversos and crypto-jews.

1. Este trabajo se inscribe en el marco del Proyecto de Investigación Noblrs

judeo-rom:'ffsos. El origrn judío de las Bifes andllluZtls (ss.XV-XVII) (HAR20 12-35752),

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976 MARCOS RAFAEL CANAS PELAYO Uni__"J,Ude Oirdo!Jd

As11result ofthat, they become notorious protagonists ofupwud mobility and

enrichment. On the other hl1nd, many of them were also processed by The Holy Office, which continued the war l1gainst them with their descendents.

In our proposed communiClltion , considered the possibility of trying to understand a little better their plltronage and religious circles of some of these novos cristaos from this parudox in two cities.

Keywords: Cordobl1, Sevilla, Cristaos novos, Judl1izers and Merchants.

D

on Antonio Domínguez Ortiz, uno de los padres de la historiografía modernista española, rescataba una singular historia acontecida en Se-villa para resaltar la situación de los judíos hispalenses a finales del Cuatro-cientos. El episodio se produjo cuando Yahuda ben Verga dejó tres palomos en la ventana de su casa, poco antes de huir con su familia antes de la perse-cución de los observantes de la ley de Moisés en suelo castellano.

Uno de los animales estaba desplumado, pero vivo, otro, degollado y uno, en perfecto estado. Era una metáfora con la que adivinaba qué le iba a pasar a sus correligionarios huidos después que él, los que no lo harían y los que se exiliarían antes de comenzar los fuegos inquisitoriales. Lógicamente, él se adscribió en la tercera categoría, dirigiéndose al reino de PortugaP.

Desconocemos si el agudo Verga tuvo descendientes que volvieran al reino andaluz, pero no pocos de sus nuevos anfitriones decidieron emigrar a Sevilla, años más tarde, tanto para asentarse como para hacer nuevos nego-cios. La atinadamente conocida comoFu~rtade IndiM era una cosmopolita

oportunidad de enriquecerse económicamente en su lonja y cargando mer-cancías dentro de sus galeones, además de la antesala a aquel nuevo mundo de oportunidades.

Un tránsito de población portuguesa que fue muy continuado, aunque no únicamente ceñido al territorio hispalense. Reinos vecinos como Córdoba se vieron involucrados en la inmersión de este agente económico de suma relevancia, el hombre de negocios cri.st(ío no'vo y su linaje, destinado a

mez-clarse y entrar en conflicto con el resto de la población cristiano-vieja. Como pretendemos mostrar en la presente comunicación fue una pre-sencia tan palpable como complicada.

1. FUENTES Y METODOLOGÍA

Durante estos primeros años de formación investigadora, el colectivo judeoconverso de origen portugués en el distrito inquisitorial cordobés ha

2. Antonio Domínguez Ortiz, Lo.s judeorom:'N'"sos en EspaíÍll J' América, Madrid,

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DOS FOCOS DE ATRACCIÓN:CÓRDOBA y SEVILLA A lRAVÉS

DE LOSCOMERClANlESPOR'IUGUESES{SSXVI-XVII) 977

sido mi principal foco de estudio, Como resultado de ello, los protocolos notariales del Archivo Histórico Provincial de Córdoba [AHPCo] han com-puesto el núcleo básico para el inicio del análisis de grupo, Fuente vastísima por su cantidad, dispersa en las muchas escribanías de la ciudad, mediante los sistemas de catas y consulta de las fechas claves de presencia lusitana en el reino, es aún muchísimo lo que puede ofrecer, Para la elaboración de esta comunicación, ha vuelto a presentar interesantes datos económicos (cartas de poder, vinculaciones de casas comerciales, factores, etc.).

Indudablemente, el Archivo Histórico Nacional [AHN] es la gmn fuen-te a acudir por todos los infuen-teresados en los judaizanfuen-tes de origen portugués, mal llamado tnilrmnOS por sus adversarios de la sociedad castellana, La in-formación inquisitorial, siempre polémica y debatible, sigue siendo una ayuda indispensable parada para el investigador, Los datos que aportan los papeles del Santo Oficio continuarán siendo un recurso básico, tomadas con la sufi-ciente distancia

y,

especialmente, con el cruce de las fuentes locales cuando sea posible, Las reconstrucciones genealógicas se cimentan en esta herra-mienta básica,

También el Archivo General de Indias [AGI] supone una fuente im-prescindible para los investigadores centrados en la presencia extranjera en suelo hispalense, Por ejemplo, los documentos de la Casa de la Contratación [C] muestran de una forma clam cómo hubo un fuerte trnfico de personas de origen judeoconverso a Indias, Las nonnas sociales presentaban como impo-sible ese hecho, pero la realidad es que laStJngre :'nflcta, por usar la atávica y discriminadora terminología de la época, siempre encontró mecanismos para burlar las barrems del sistema (cotnpos:'doneSJ, sobornos, fraudes, falsifica-ciones genealógicas, polizones, etc.),

Las actividades económicas que presentaban problemas (fmudes, ven-ta de mercancías defectuosas, incumplimientos de pagos, etc.) generan una representación en el mundo de los pleitos, Aquellos acontecidos en suelo an-daluz cuentan con los excelentes fondos del Archivo de la Real Chancillería de Granada [ARChG], los cuales revelan aspectos básicos en la reconstruc-ción socioeconómica del colectivo,

A pesar de que tradicionalmente no se ha prestado la atención debida a las fuentes originales portuguesas, es una tendencia que nuestra historiografía e investigadores van, afortunadamente, superando, Imprescindible mencionar aquí en una posición muy destacada al Arquivo Nacional Torre do Tambo [ANTI]. Sus fondos nos han ayudado, en nuestras primeras catas, a observar

3. La rompOJ'iCfon era un pago que la Corona ofertaba en determinadas coyunturas de necesidad de sus arcas. Medianteél,permitÍan a los conversos que la abonasen, poder viajar hastaelnuevo continente.

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978 MARCOS RAFAEL CANAS PELAYO Uni__"J,Ude Oirdo!Jd

los inicios de la oleada migratoria desde el otro lado, brindando unos datos de sumo interés.

Todos ellos son recursos, en definitiva, los cuales nos pennitirán intentan presentar una aproximación a este temática y las líneas en las que este fenó-meno social podrá ser abordado en los próximos años.

2. UNA PRESENCIA CONSTANTE, BREVE ESTADO DE LA

CUESTIÓN, PROPUESTAS CRONOLÓGICAS Y EJEMPLOS

DE COMERCIANTES PORTUGUESES,

Entre los investigadores que han centrado sus esfuerzos por estudiar al grupotnilrrtlnO en el reino de Sevilla, el profesor Jesús Aguado de los Reyes

merece una mención muy destacada por su profundo conocimiento del tema y páginas dedicadas a este grupo tan singular. Su reciente fallecimiento, des-graciadamente, nos ha podido privar de más trabajos suyos centrados en esta temática, pero lo que nos ha legado seguirá siendo una constante referencia para futuras generaciones de historiadores que continúen su labor·.

Previamente, contamos con algún estudio clásico a cargo de Antonio Domínguez Ortiz\ así como de otros autores, casi siempre focaliZll.dos en un momento turbulento: los primeros años de la Inquisición sevillana, suma-mente virulentos. Por supuesto, es obligado hacer referencia a Juan Gil y su completo recorrido sobre los avatares inquisitoriales de los conversos afinca-dos en este espacio geográfic06

Córdoba, por su lado, también se nutre de obras de referencia de décadas anteriores7

, aún hoy de obligada consulta, aunque ha habido también alguna

aproximación reciente de sumo interés a las primeras renovaciones sanguí-neas del grupo converso en sendos cabildos6

• Si bien el Seiscientos fue el

siglo con mayor peso de presencia lusa, ya incluso antes de la Unificación de Coronas Ibéricas (1580),Andalucía acogió a estos singulares protagonistas.

Varios investigadores extranjeros han acentuado asimismo la relevancia de este sujeto social. En el primer caso, la capital andaluza ha sido objeto de

4. Entre otros trabajos y artículos, citar, por ejemplo, Jesús Aguado de los Reyes,

Fortuna J' miseria en la SIn-,illa dd siglo XVII, Sevilla, Servicio de Publicaciones

Ayunta-miento de Sevilla, 1996.

5. Antonio DonlÍnguez Ortiz, Autos de la Inquisición de Sevilla (siglo XVII), Se-villa, Ayuntamiento de SeSe-villa, 2003.

6. Juan Gil, Los com:'Cf"SOSJ' la Im¡uisiaon sf!1-,i!lana, Sevilla, Universidad de Sevilla,

2003.

7. Rafael Gracia Boix, Autos de Fe.J Causas de la Inquisición de Córdoba,Córdoba,

Diputación Provincial de Córdoba, 1983.

8. Enrique &>ria Mesa, El cambio inmm-,i!: TraM.fbrmacümesJ' permanenai:ls en una

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DOS FOCOS DE ATRACCIÓN:CÓRDOBA y SEVILLA A lRAVÉS

DE LOSCOMERClANlESPOR'IUGUESES{SSXVI-XVII) 979

varios estudios a cargo del profesor Michel Boeglin9

; en el segundo, vienen

a la mente las consideraciones pronunciadas por la profesorn Dinaci Colla LhambylO, décadas atrás, interesantes, si bien matizables reflexiones sobre un posible cronograma de la presenciatnilrr(Jn(! en la Inquisición cordobesa.

Sabedores de que el tiempo irá dando, matizando y corriendo nuestras primeras estimaciones, creemos estar en disposición de plantear una primera propuesta cronológica de la presencia de este sujeto social en ambas ciudades: 1) Segunda mitad del siglo XVI: Comienza a constatarse una llegada de comerciantes lusitanos a enclaves meridionales de Castilla. No suelen ser frecuentes los asentamientos de núcleos familiares enteros, aun-que hay casos. Se establecen conexiones y redes clientelares, mezclas de fe e interés económico, que pennitirán al grupo ser una futura alternativa del fuerte monopolio genovés en el circuito castellano. Se cimentan las bases de una presencia comercial activamente fuerte y buena conocedora de los resortes del sistema financiero castellano. 2) Coyuntura del conde-duque de Olivares (1622-1645): El momento

de mayor auge. Una fortísima prolifernción en toda Castilla de hom-bres de negocios portugueses, muchos de ellos de origen converso. Su economía se diversifica en los más diferentes negocios (mercadurías textiles, tráfico de esclavos, arrendamientos de estancos de tabaco, pi-mienta, sal, etc.). La protección del valido de Felipe IV explica estos años de apogeo y una coyunturn donde buena parte de las grandes Haciendas que respaldan a la Corona hay:m sus raíces en Portugal. No es una elección C3sual o fruto de una emergencia, don G3spar de Guzmán, buen conocedor de su época, hace dar un paso más a un proceso que se estaba haciendo evidente desde la Unificación de Coronas IbériC3S.

3) Decadencia y asimilación: La caída de Olivares se trnduce en la de sus antiguos protegidos. Vuelve la más brutal persecución por parte de las Inquisiciones peninsulares. Se produce antes la rebelión portu-guesa (1640), la cual acabará con el ascenso de la dinastía Braganza y la separación de las coronas castellana y portuguesa. Quedan aún grandes familias conversas portuguesas que se adaptan del todo, pero su asimilación es tal que cuesta reconstruir sus rníees. Otros, la grnn

9. Michel Boeglin, "Les marranes face

a

l'lnguisition de Séville au XVle et au XVIle

siecles", Fran'Jis Uteza y Marie Dumas (coords.),Hommi:lge i:lU professeur Cli:lude AJi:l.ffre,

Montpellier, Université de Montpellier, 2004.

10. Dinaci Colla Lhamby, "Los judíos portugueses en el Tribunal Inquisitorial de

Córdoba", María Helena Carvalhodos SantosyAnita NowillSky (coords.), 1"CongrrSJV

Lu-JV-Brasilciro JVbrebUJuisifilo: ReSfwwsdas ComunietlpJl's,Lisboa, Sociedade Portuguesa de estudos so século XVIII, 1987, pp.169-173.

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980 MARCOS RAFAEL CANAS PELAYO Uni__"J,Ude Oirdo!Jd

mayoría, buscan refugio en la amplia red de solidaridad sefardí, lejos de Castilla. Últimos brotes persecutorios contra el problema

tnilrm-no y un posterior silenciamiento de la cuestiónl l .

Tenemos ejemplos para cada etapa. Entre los primeros comerciantes en llegar a la lonja sevillana, hay muestras en el mundo de los pleitos, citados previamente en el apartado metodológico. Así, el fiscal de la Casa de la Con-tratación de Sevilla realizaba indagaciones sobre Juan de Aranda, juez factor y miembro de la misma institución, por haber realizado contratos fraudu-lentos con Rui Palero y Hernando de Magallanes. Ambos hombres, como sus propios apellidos indican, eran de origen portugués y se habían asentado en Sevilla como especieros. La fecha del proceso es muy temprana (1526), volviendo a mostrar que el asentamiento de mancomunidades lusas en Anda-lucía es muy anterior a la unificación de Coronas ibéricas.

El caso de Palero y Magallanes demuestra a dos extranjeros perfecta-mente aclimatados en su nueva ciudad, capaces de tener contactos entre las propias autoridades de la aduana, aprovechando las grietas del sistema para su enriquecimiento. Durante sus testimonios, podemos comprobar que cola-boraban con varios colegas que además eran sus compatriotas. Las relaciones de pasajeros de la Casa de la Contratación nos atestiguan esa proliferación también de portugueses embarcados desde finales del Quinientos a tenitorios coloniales como el reino del Perú, en ocasiones, son auténticos movimientos familiares, antes que de sujetos individuales12

Córdoba también exhibe la llegada de estos protagonistas a finales de la centuria, los cuales tienen una ascendencia controvertida en no pocos casos. Presencias como la de Gracia Pérez de Lemas, viuda de Jerónimo Teixei-ra, mujer lisboeta que se dirigió a Castilla para gestionar los negocios de su hermano, Hernán Pérez de Hayona y Andrada, fallecido en las cárceles inquisitoriales cordobesas. La capacidad comercial de esta portuguesa es notabilísima, alegando desde la ciudad la lista de deudores de su fallecido pariente, con negocios tan diversificados como venta de mercancías en los enclaves andaluces y cabezas de ganado en el reino de G3licia13

11. Este último brote a comienzos del XVIII tiene menos peso en Andalucía, aunque hay un recrudecimiento muy notable en el territorio próximo de Cuenca. Debemos citar paTa

los interesados en esta última ofensiva a Raph¡¡el~rcíade Lera, "Judaizantes procesados por

la Inquisición de Cuenca: 1718-1725", Manuel Martín Galán (coord),AdMdd I Congreso de

Hidon'a de Castilla La Alancht1,Ciudad Real,Junta de Comunidades de Castilla La Mancha, 1988, vol.7, pp.261-268.

12. AGI, C, 5314, N.l, R.46.

13. Marcos Rafael Cañas Pelayo, "El comienzo de la oleada: Mercaderes portugueses

en la raya a finales del siglo XVI", José Javier Ruiz(coord.),Adas dd I Congrrso

InternaCfo-na!: Fdipe11y Mazarrón (1572): La condruccwn loca! de un Impeno global,Mazarrón,

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DOS FOCOS DE ATRACCIÓN:CÓRDOBA y SEVILLA A lRAVÉS

DE LOSCOMERClANlESPOR'IUGUESES{SSXVI-XVII) 981

Una tendencia que, en ambosC3S0S,se mantendría yreforzaría a lo

lar-go del Seiscientos. Desde antes, pero particularmente durante el reinado de Felipe IV, proliferan las casas de negocios lusitanas y los comerciantes in-dividuales que cruZ(Jn !tI r(lJ(Ju. La protección que brindaba la Corona a los que actuaban como prestamistas permitió que muchos cri.sltíos nows se sintiernn más seguros con la Inquisición castellana que son el Santo Oficio portugués, inmerso en una etapa muy virulenta (estableciendo un interesante parnlelismo con los primeros años de sus colegas castellanoslS

).

Autores como Bernardo López Belinchónl6 han subrayado la parndoja

que suponían este tipo de actitudes

y

negocios. Los agentes económicos lu-sitanos que prosperaron en el Seiscientos ayudaban a las arcas de Felipe IV, pero también provocaban el reforzamiento de muchos enemigos de la Mo-narquía Hispánica, donde asimismo realizaban lucrntivas trnnsacciones. Ello se explicaba por su amplísima red comercial, con correligionarios en todos los rincones (Ámsterdam, Hamburgo, Ciudad de los Reyes, Flandes, etc.).

Esta expansión territorio es bien visible en la correspondencia epistolar que los Tribunales de Córdoba y Sevilla mantienen con La Suprema. Am-bos alertan con diligencia a Madrid acerca de los vínculos de muchos de sus reos lusitanos con células hebreas extranjeras (por ejemplo, la comunidad criptojudía de Burdeos, la de Ruán o en Cartagena de Indias, entre muchas otrns17

).

Lemos se puede encontrar enel ARPCo, oficio 17, lego 13752P foIsAI3-415. Aunque no

se indique expreSllmente en sus testimonios, parece implícito que su hennano era sospechoso de judaizante.

14. Expresión acuñada en la época, perfecto ejemplo de la facilidad de cruzar una

frontera y otra. Pilar Huerga Criado,En la ra]a dI! Portugal: SolidaridadJ'tensionrsm la

romunidadjudeorom:'N'"J(I,Universidad de Salamanca, Salamanca, 1994.

15. La explicación del fenómeno radica en las fechas de establecimiento de uno y otro Tribunal. Los Reyes Católicas pretenden controlar la violencia contra los cristianos nuevos

mediante la Inquisición, fuertemente activa desde finales del xv:Por el contrario, en

Portu-gal no hay Inquisición hasta 1536. El deseo de ManuelEl Afortunl1doy sus sucesores en el

trono de controlar a un agente económico tan valioso, se traduce en prorrogas y medidas más benignas a comienzo del XVI. Eso explica una red criptojudía lusitana mejor fonnada que sus

castigados correligionarios castellanos. Paradójicamente, ello provocó que la cuestión

marra-na alcanzase unos niveles muy alannantes para las autoridades religiosas portuguesas, lo cual

nos explica las constantes huidas al reino vecino de estOS protagonistas. Sobre las particulares condiciones de los primeros bautismos forzosos en Portugal, debemos citar a FllIn'Jois Soyer, A perseguifiio ais judcu.f e llfufUlmanos dI! Portugal: Don Afanud e o fim dtI Tolerlincia Rdigiosa1496-1497), Edi'JÓes 70, Lisboa, 2013.

16. Bernardo López Belinchón,Honra, libertady Hacirnda: Hombres dI! nrgociosy

judíos seftrdíes,Madrid, Marcial Pons, 2001.

17. AHN, Inquisición, 2410 y 2411. Debe subrayarse la activa colaboración entre am-bas instituciones, llegando a producirse intercambios de prisioneros a través de familiares del Santo Oficio.

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982 MARCOS RAFAEL CANAS PELAYO Uni__"J,Ude Oirdo!Jd

Afirmar que el Seiscientos fue el momento de mayor auge de estos agen-tes, no es óbice para destacar a linajes que logran ocultar sus raíces y prosperar hasta cotas inimaginables para sus antepasados judaizantes. Tal fue el caso del célebre ministro Mendizábal, uno de los grandes arquitectos y responsables de las desamortizaciones españolas del siglo XIX. Recientemente, indagando en su complicado árbol genealógico, con presencia en suelo andaluz y por-tugués, Manuel Ravina ha mostrado la perpetuación del clan y sus formas de ocultar su real origenl8

Hubo una diversificación de actividades amplísima: la ruta textil, donde estaban involucrados en todos los circuitos, especieros, de los que ya hemos puesto algún ejemplo, vendedores de Bulas... Si bien, resulta indudable que el tráfico de esclavos fue uno de los lugares donde más mostraron su inversión.

3. LOS ASENTISTAS, UN PODER ECONÓMICO CONVERSO

En pocas actividades económicas más lucrativas estuvieron más pre-sentes los crist/ios nows portugueses que en el tráfico esclavista de la ruta oceánica. Una terrible realidad que, incluso, durante mucho tiempo fue silen-ciada por la revisión historiográfica más apologética de la causa sefardí. No obstante, varios autoresl9han empezado a demostrar la inmersión de muchos

de estos personajes en este negocio de la mercancía humana, mostrando una grandísima dispersión geogrnfica. De Lucena a Cabo Verde, pasando por Sevilla y llegando hasta Angola.

Concretamente Sevilla, debido a su posición geoestratégica, era la ante-sala a adentrarse en el negocio para Castilla y sus colonias ultramarinas. Las cifras manejadas en suelo hispalense hallaban muy poca comparación, debido a su inmejorable posición geoestratégica cara al Nuevo Mundo. Muy pronto, mercaderes portugueses se adentraron en el tenible y provechoso negocio, en una época donde en lugares como la hispalense calle de Sierpes, la lengua más escuchada era la lusa, no la castellana.

El esclavo, por motivos lógicos, se convertía en uno de los grandes co-nocedores del día a día del domicilio de sus amos, incluyendo la secreta fe de aquellos que aún mantenía la religión hebraica. Se trataba de una figura que compartía la intimidad del hogar, aprendiendo todos los resortes de la casa (la fonna de cocinar, las vestimentas para los días señalados, las liturgias celebra-das en clandestinidad...) y que podía llegar a ser una amenaza devastadora para la familia si se decidía a prestar sus labios a la institución del Santo Oficio.

18. Manuel Ravina Mertin, Un laberinto Gmealógico: La ftmilia de llfcndizdbal,

Cádiz,Diputación Provincial de Cádiz, 2003.

19. Ricardo Escooor Quevedo,InrJuisiciónJ'judaizalltes m América Espaiíola (siglos

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DOS FOCOS DE ATRACCIÓN:CÓRDOBA y SEVILLA A lRAVÉS

DE LOSCOMERClANlESPOR'IUGUESES{SSXVI-XVII) 983

Así aconteció en Écija, durante la célebre visita inquisitorial de 15932

°,

encontrando entre las delaciones y denuncias a muchos esclavos de origen morisco que delataron a sus amos, no pocos de ellos de origen lusitano. Tras el sofoC3miento de la Revuelta de las Alpujarras (1568-1571), una fortísima población de ascendencia mahometana del reino de Granada fue diseminada como esclava por el resto del tenitorio andaluz.

Un paradigma de todo lo dicho fue el caso de Francisco Núóez de Oli-vera. Criado en la Puebla de Sanabria, hijo de un matrimonio portugués de Braganza, este personaje desarrolló una lucrativa carrera con varios compa-triotas en la ruta esclavista. Sus viajes incluyeron lugares como Cartagena de Indias, Cabo Verde o La Ciudad de los Reyes (Lima). Fue precisamente en ese último lugar donde fue hecho prisionero por la Inquisición del Perú, la cual no solamente le condenó por judaizante, sino que encontró en el reo a una fuente valiosísima para apuntar los nombres de una red criptojudía

tnil-rrtlna que iba desde los territorios coloniales hasta Burdeos21 •

Es decir, Francisco se había convertido en un auténticoJn(llsín. Este tér-mino define al antiguo judaiz:mte que abraza la nueva fe y hace válido el viejo dicho no hay peor juez que el converso. Perfecto conocedor de los sistemas, códigos

y

secretos de la comunidad criptojudía, este renegado se convertía en un temible enemigo para sus antiguos correligionarios

y

un arma arrojadiza de mortal eficacia para el Santo Ofician.

Este tipo de delaciones provocaban un efecto curioso en el engranaje inquisitorial. El Santo Oficio almacenaba con sumo cuidado las decenas de informes que se iban acumulando, guardando nombres, parentescos

y

clien-telas. Como una gigantesca bola de nieve, mucho tiempo después tras las delaciones, toda la red, minuciosamente tejida por los cristianos nuevos que la conformaban, empezaba a tambalearse. Una vez llegada esa amenaza, los integrantes de la Comunidad sabían a qué atenerse. Algunos irían delatando a los otros

y

era el comienzo del fin. Hubo otros procesos en el sentido inverso al Francisco Núóez de Olivera.

20. AHN, Inquisición, 1856-36. 21. AHN, Inquisición, 1648.

22. Varios autores han destacado este hecho. Con notables excepciones, el perfil medio del inquisidor no mostraba un excesivo interés en conocer los resortes de la ley mosaica. De

hecho,elbuen conocimiento del Antiguo Testamento en hebreo podía ser un problema para

figuras de la talla de fray Luis de León No obstante,el malsín sí comprendey entienden

las señales subyacentes que usa el que fue su grupo. Eso lo convertía en una quinta columna

temible paTllsus antiguos correligionarios. Entre los especialistas que han tratado el tema,

citar a FTlIncisco Márquez Villanueva, Dela Espaiía judeorom:'/ffsa: DJce rMudios,Edicions

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984 MARCOS RAFAEL CAÑAS PELAYO - Uniwrsidnd de Córti<>M

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Linaje de Manftd de Lea;;/Mamte/ de León) cristiam-o 114.UJ'Vo SiJVi//ano

[ANIT,Inquisi~ode Coimbra, proc. 1638]

Así aconteció con Manuel de León (o Manuel de Leao), prendido por la Inquisición de Coimbra en el mes de enero de 1659. atural de Sevilla, en realidad era descendiente de un matrimonio de portugueses afincados allí, formado por Antonio G3rcía de León y Ana Duarte. Tras tiempo comercian-do en la ciudad castellanayembarcándose con correligionarios dedicados al negocio esclavista (por ejemplo, tratos en Brasil), había decidido volver al reino de Portugal, destacando por sus transacciones Oporto.

De igual forma que en el caso de úñez de Olivera, su captura nos permite una amplia reconstrucción genealógica de su linaje, también muy disperso, pero unido por lazos endogámicos y socio-profesionales. Por ejem-plo, su hermana, María de León, casa con su tío paterno, mientras que casi todos los integrantes del clan que enlazan lo hacen con cristianos nuevos que además son mercaderes. Contra la distancia que media entre los integrantes, se recurre a las uniones conyugales para mantener las conexiones y hacer expandir el círculo.

La fortísima dispersión geográfica entre parientes de un mismo linaje, provocaba situaciones dramáticas como las de Diego de Alburquerque, mer-cader lisboeta, quien languidecía enfermado en las cárceles inquisitoriales cordobesas. Sus captores no querían dar una sentencia definitiva hasta poder contar con los informes que debían llegarles desde Francia, donde el perso-naje había judaizado, y de Sevilla, sede de sus principales negocios.

Compañeros de celda por aquellos días de Alburquerque, fueron tam-bién dos hombres de negocios lusi tanos, Antonio Báez y Damián de Lucena, hermanos ambos (la no coincidencia de apellidos entre hermanos es una de las constantes de los cristianos nuevos peninsulares durante toda la Edad

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Moderna, elemento añadido de dificultad para la reconstrucción). Tanto Báez como Lucena tenían su residencia, nuevamente, en Sevilla23

Es decir, auténticas dinastías creadas alrededor de un mismo negocio, como si cada familia fuera un círculo que al expandirse se imbricaba con otro

y

así sucesivamente. Hace décadas, el profesor Julio Caro Baroja24animaba

las futuras generaciones de investigadores en el criptojudaísmo peninsular (pues veía el fenómeno como una realidad indisoluble de Españay Portugal como conjunto, nunca por separado) a recurrir alas fuentes archivísticas para levantar la reconstrucciones genealógicas, las cuales intuía que iban a mostrar las fortísimas conexiones de unos grupos con otros.

4. USURPACIONES NOBILIARIAS Y OFICIOS PÚBLICOS

El ascenso social es un intento de entrar en el grupo privilegiado, pero nunca de derrocar sus normas. Haceyavarios años, el profesor Enrique Soria Mesa25 mostró con claridad como el codiciado estatus nobiliario no estuvo

ajeno a los cambios de su tiempo. El problema no eran los quebrantamientos de las reglas, sino quienes no usaban las vías adecuadas.

Por ello, no tiene nada de extraño que encontremos linajes portugueses, de inciertos orígenes, que logran alcanzar posiciones en la ciudad que hubie-ran resultado impensables a sus antecesores, apenas unas décadas atrás. Por ejemplo, fue el caso de la familia de los Méndez de Castro, a quienes encon-tramos pleiteando ante la Chancillería de Granada por el reconocimiento de sus derechos.

Se trata de un caso bastante notorio: don Lorenzo

y

don Francisco de Castro, hermanos

y

caballeros veinticuatro de la ciudad de Sevilla pleitearon en las audiencias por el reconocimiento de su condición privilegiada. Les acompañó en las protestas, Jerónimo de Castro

y

Valladares, hermano pe-queño de ambos. Todos alegaban que había maledicencias sobre un origen hebraico en su linaje, por parte de los enemigos de su familia26

Este triunvirato de protagonistas movilizó testigos de diferentes collacio-nes sevillanas (San Vicente, San Román, Santa Marina, etc.), todos los cuales certificaron la limpieza de su ascendencia. Demostración de una única cosa: el poder económico de los litigantes para usar clientes

y

comprar silencios.

23. Marcos Rafael Cañas Pelayo, "Judaizantesy malsines: Redes criptoudías

portu-guesas durante el Seiscientos ante el Tribunal de Córdoba" Historiay Genealogía (2013),

pp. 23-40.

24. Julio Caro Baroja,Lwjudíos en la EspaíÍll AJodcrna.J Contemporánea, Madrid,

Istmo, 2004, vols. 111.

25. Enrique Soria Mesa, La nobleza en la EspaíÍa AJodernll: CambioJ' amtinuidad,

Madrid, Marcial Pons, 200?

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986 MARCOS RAFAEL CANAS PELAYO Uni__"J,Ude Oirdo!Jd

Poseían los suficientes rasgos distintivos (obviamente, un oficio público muy codiciado) para enmascarar un origen manchado. Todo quedaba convertido en un hermoso relato de un linaje noble con sus raíces en Castro Urdiales.

Se trataba, con toda probabilidad, de una nueva demostración de astucia

y

conocimiento del sistema por parte de un grupo judeoconverso que co-nocía los mecanismos para entrar dentro del engranaje

y

no ser marginado. La Casa de Castros (Valladolid) era utilizada para borrar un pasado menos lustroso en Portugal, con preguntas incómodas sobre su rama en Lisboa. No en vano, alguno de estos ancestros fue tornado en caballero del hábito de la Orden de Jesucristo.

Por desgracia para los aspirantes a hijosdalgo, hubo voces enemigas como la de Bartolomé Gutiérrez Pacheco, jurado sevillano. Testigo de SO años de edad, este hombre había conocido al padre de los hermanos Castro durante más de 30 años, afirmando que les había visto prosperar desde unos orígenes humildes

y

pecheros. Lo más curioso de su testificación ante la alcaldía fue su valoración de los testigos precedentes, a quienes juzgaba como personas po-bres que habían sido sobornadas, sumadas a un puñado de amigos

y

clientes. Un caso sumamente interesante de prosperidad tras unos orígenes marginales, en un arduo proceso de reconocimiento

y

apelaciones en los re-partimientos que, confiamos sea el gennen de un futuro artículo donde nos centraremos en ellos. Finalmente, obtuvieron el ansiado reconocimiento.

Obviamente, el poder económico era algo básico para poder lograr si-lencios y comprar testimonios. Otra fórmula era lograr emular de una forma natural el estilo de vida y la opulencia del mundo nobiliario. Así, muchos de los condenados judaizantes portugueses que salieron en el Auto de Fe del 25 de marzo de 159727

tenían esclavos entre sus propiedades. Algo lógico, teniendo en cuenta que bastantes de ellos ostentaban cargos públicos (jura-derías, escribanías públicas...). Se buscaba emulación de las élites locales, sus formas de vida

y

cualquier otro rasgo distintivo de estamento.

No es necesario volver a insistir en el esplendor de la época del conde-duque de Olivares, el gran benefactor y protector de la élite económica

y

financiera judeoconversa lusitana, a la cual ennobleció y enriqueció cuando sus servicios ayudaban a las arcas de FelipeIV:Fueron los momentos de auge de familias como los Cortizos, Donís, Montesinos, etc.

Habían puesto en peligro sus haciendas

y

vidas, pero, en no pocos casos, algunos de estos judeoconversos de origen portugués lograron el tan ansiado ascenso social que justificaba su aniesgada inversión en solar castellano.

27. Rafael Gracia Boix,Autos de Fe:J Causas de la IfUJuisiaiin de CórdfJ1xJ, Córdoba,

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5. CONCLUSIONES

La movilidad geográfica fue una de las señas de identidad del colectivo portugués. Más allá de lo anecdótico o la casuístiC3 de algunos casos especta-culares, ser conscientes de ello debe llevarnos a comprender la necesidad de tener un constante cruce de fuentes, datos e información, tanto archivística como entre los investigadores centrados en un fenómeno complejo y fasci-nante.

La entrada de heterogéneos comerciantes lusitanos en Córdoba y Sevilla fue una constante a lo largo del Quinientos y del Seiscientos. Laproximidad geográfiC3 entre ambos lugares, los ya citados atractivos comerciales, espe-cialmente en el caso sevillano, eran motivos suficientes para ir creando una auténtica red de intereses comerciales y familiares entre estos tnilrrtlnos.

Sentimos que apenas se están esboz:mdo las primeras coordenadas de un mapa ncoy fascinante, el cual nos pennitirá ir adentrándonos en el denomi-nador del común del grupo, el perfil medio, más revelador de la esencia del colectivo que los más destacados casos (poderosísimos linajes como el de los Cortizos, Donís, Montesinos...), más alejados del resto de sus correligionarios por sus particulares condiciones.

Los estudios comparativos, las revisiones bibliográficas y, muy espe-cialmente, los ricos fondos archivísticos de sendos lugares, pennitirán a los investigadores ir vislumbrando el verdadero significado de este fenómeno social, el de aquellos cris/{ios no'vos que lograron infiltrarse en el corazón económico y financiero de Castilla.

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