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UATEMALA, JULIO 2008
Primera edición Guatemala, julio 2008
Se permite la reproducción total o parcial de esta obra, siempre que se cite la fuente.
Al documento puede accederse a través de la dirección web:
www.cien.org.gt
El Centro de Investigaciones Económicas Nacionales –CIEN- es una entidad privada, no lucrativa, política pero no partidista, fundada en 1981.
Su misión es: mejorar las condiciones de vida de las personas, mediante propuestas basadas en el estudio técnico, analítico y riguroso de los desafíos relacionados con la promoción del bienestar en su debido contexto.
Su visión es: ser el líder y referente, dentro y fuera de Guatemala, en propuestas inspiradoras, creativas, críticas y que efectivamente contribuyan al bienestar de los seres humanos.
CIEN
Centro de Investigaciones Económicas Nacionales 10 calle 3-17 zona 10. Edificio Aseguradora General. Nivel 5.
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“No estando ya los hombres vinculados unos a otros por ningún lazo (…) ni de familia, se sienten demasiado inclinados a preocuparse sólo de sus intereses particulares exageradamente arrastrados a pensar sólo en sí mismos y a recogerse en un individualismo estrecho en el que se ahoga toda virtud pública.”
Alexis de Toqueville; El Antiguo Régimen y la Revolución, 1856
“En la comunidad cívica (…) los ciudadanos persiguen (…) [su] propio interés definido en el contexto de necesidades públicas más amplias, interés propio que es “iluminado” más que miope, interés propio que está vivo para el interés de otros.”
Robert Putnam, Making Democracy Work: Civic Traditions in Modern Italy, 1993
“El más grande de los poderes humanos es aquel que está compuesto por la mayoría de hombres, unidos por consentimiento, en una persona natural o civil, que tiene el uso de todos sus poderes en su voluntad (…)”.
Thomas Hobbes, Leviathan, 1651
DEDICATORIA
Contrario al discurso que ha caracterizado al CIEN en los últimos veinticinco años, en el cual ha predominado un énfasis en la importancia del Estado de Derecho, las políticas públicas a nivel macro, el rol de la tecnocracia y los políticos en el diseño y buen funcionamiento de las mismas.
En este libro se presenta una serie de cuestiones muchas veces ignoradas por quienes nos dedicamos al de cuestiones relacionadas con la empresa privada, la competitividad, la economía informal y la empresarialidad. Después de miles de entrevistas, reuniones, grupos de trabajo y visitas de campo, este equipo de investigadores del CIEN ha llegado a la conclusión que una de las principales limitantes para promover la un ambiente empresarial más favorable y una democracia más efectiva es la ausencia de una fuerte cultura cívica.
Muchos de los problemas que afectan a los empresarios podrían empezar a ser resolverse, o al menos mitigarse, mediante la acción colectiva a nivel local. Acción que podría ser liderada en forma pacífica y constructiva por asociaciones civiles-empresariales que podrían poner en práctica a nivel micro (comunidad, municipio o departamento) los valores y principios del civismo y la democracia. El involucramiento de esta pluralidad de voces en la generación de políticas públicas podría ayudar a romper con prácticas poco democráticas como el caudillismo y clientelismo que hoy son la regla. Esto es diferente a la idea de generar un "acuerdo de país"
por parte del Estado y grupos armados; o, entre partidos políticos débiles; o, entre el Gobierno y algunos líderes sociales o empresariales.
Este libro se dedica a los cientos de empresarios, formales o informales, que gustosamente nos prestaron su tiempo, atención, conocimientos y entusiasmo en la fase de investigación de este proyecto. También nuestra gratitud a los líderes locales que se tomaron para sí la responsabilidad de coordinar y convocar a la comunidad empresarial a las incontables reuniones que tuvimos en los distintos lugares que visitamos. Un verdadero “acuerdo de país”
será posible cuando la sociedad organizada y de manera voluntaria llegue a acuerdos que generen proyectos de beneficio social. La comunidad empresarial puede ser, sin duda, un agente catalizador de este cambio en la medida que los empresarios, a nivel individual y como grupo, comprendan que también tienen una responsabilidad ciudadana para con su comunidad.
AGRADECIMIENTOS
Un especial agradecimiento a todos los empresarios que participaron en nuestras conferencias, grupos focales, entrevistas y encuestar. En particular queremos agradecer a un puñado de guatemaltecos y guatemaltecas que tomaron en sus manos el reto de movilizar a la comunidad empresarial en cada uno de los lugares que se visitaron durante este proyecto: Gloria Wellman, en Cobán, Alta Verapaz; Nery Román y Juan Pablo Barahona, del Instituto de Guastatoya para el Desarrollo Sustentable, en Guastatoya, El Progreso; Belter Barillas, de ACOFORHUE, en Huehuetenango, Huehuetenango; Dennis Rodas, en Quezaltenango, Quezaltenango; Victor Mendoza, en Escuintla y Guatemala, y; Mariano Canú, de la Asociación de Labradores Mayas en Chimaltenango.
Otro agradecimiento especial al Centro Internacional para la Empresa Privada por el apoyo financiero y logístico para el desarrollo de este evento.
ÍNDICE
1. PRÓLOGO 19
2. APOSTANDO POR LOS CIUDADANOS 21
2.1. ¿POR QUÉ APOSTAMOS POR LOS CIUDADANOS? 21
2.2. LA IMPORTANCIA DE LA ORGANIZACIÓN CIUDADANA 22
2.3. ORGANIZACIONES CIUDADANAS 24
3. OBSTACULOS PARA HACER NEGOCIOS 27
3.1. FALTA DE COMUNIDAD POLÍTICA Y EMPRESARIAL 27
3.2. INCERTIDUMBRE ANTE CAMBIOS POLÍTICOS 28
3.3. FALTA DE SEGURIDAD PARA HACER NEGOCIOS 29
3.4. SISTEMA DE JUSTICIA POCO EFECTIVO 31
3.5. PRECARIEDAD DE LOS DERECHOS DE PROPIEDAD 32
3.6. EDUCACIÓN 33
3.7. PROBLEMAS REGULATORIOS 33
3.8. INADECUADA INFRAESTRUCTURA DE APOYO PRODUCTIVO 35
3.9. INADECUADO FINANCIAMIENTO 35
4. ORGANIZACIÓN Y CONSENSO: ESTRATEGIAS PARA AFRONTAR LA INFORMALIDAD 37
4.1. ESTRATEGIA:PENSAR EL DESARROLLO DE MANERA CREATIVA 37
4.2. ESTRATEGIA:INVOLUCRARSE EN ORGANIZACIONES CIUDADANAS, EMPRESARIALES Y POLÍTICAS 38
4.3. ESTRATEGIA:MEJORAR EL CUMPLIMIENTO DE CONTRATOS 40
4.4. ESTRATEGIA:MEJORAR LA SEGURIDAD CIUDADANA 43
4.5. ESTRATEGIA.MEJORAR EL ACCESO AL CRÉDITO 45
4.6. ESTRATEGIA:MEJORAR LA PRODUCTIVIDAD EMPRESARIAL 46
4.7. ESTRATEGIA:MEJORAR LA PRODUCTIVIDAD LABORAL 52
4.8. ESTRATEGIA:MEJORAR LA RELACIÓN LABORAL 59
4.9. ESTRATEGIA:COORDINAR LA PROVISIÓN DE SERVICIOS PÚBLICOS 62
5. REFLEXIÓN FINAL 65
6. ANEXOS 67
1. RESUMEN EJECUTIVO
¿Podemos resolver los problemas de inseguridad en el corto plazo?
¿Podemos mejorar el acceso al crédito para los emprendedores?
¿Podemos hacer negocios más prósperos y generar más y mejores empleos?
Desde hace dos años, el Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN) se ha dedicado a identificar los principales obstáculos y restricciones que limitan la empresarialidad guatemalteca y causan el crecimiento de la informalidad. Para ello, se realizaron grupos focales y entrevistas con más de 300 ciudadanos y emprendedores en siete localidades: Alta Verapaz, Chimaltenango, El Progreso, Escuintla, Huehuetenango, Guatemala, y Quetzaltenango.
¿Qué encontramos?
Para nuestra sorpresa y de los mismos guatemaltecos, la solución de muchos problemas ya se encuentra siendo aplicadas, en diversos lugares del país, pero a una escala pequeña. Muchos de los problemas que afectan a los emprendedores se han empezado a resolver mediante la acción colectiva (local y grupal) de los guatemaltecos. Dicha acción colectiva es liderada, en forma pacífica y constructiva, por asociaciones civiles y empresariales, que ponen en práctica los valores de una ciudadanía participativa y responsable.
A continuación se presentan los principales hallazgos derivados del estudio.
1.1. Obstáculos para hacer negocios
A continuación se presenta un resumen de los nueve obstáculos encontrados, en donde se mezclan los principales obstáculos que afrontan los empresarios para hacer negocios y las limitaciones existen para que los ciudadanos se organicen y puedan alcanzar el éxito como emprendedores.
1. Falta de comunidad política y empresarial. Se encontró que a nivel municipalidad caemos en extremos: o no existen organizaciones que representen a los ciudadanos y empresarios, o existen múltiples organizaciones de menor escala que carecen del peso necesario para hacerse oír y sentir. Asimismo, la incipiente democracia guatemalteca parece no haber desarrollado los mecanismos efectivos que representen los intereses ciudadanos y empresariales locales dentro de la agenda política nacional. Por tanto, el ciudadano, sólo o en su pequeña empresa, se mantiene al margen de ser incluido en el desarrollo de las principales políticas económicas en Guatemala.
2. Alta incertidumbre ante cambios políticos. La estabilidad política y la certeza jurídica son dos factores que coadyuvan al crecimiento y desarrollo de las empresas. Ambas características dan cierta predictibilidad al entorno cambiante y riesgos en el cual operan las empresas. Los constantes cambios en las políticas y en las
regulaciones municipales fue una de las quejas más comunes entre los empresarios entrevistados, incluso en el caso de los informales, los cuales se asumen están al margen de la legislación. La percepción de los empresarios informales a este respecto es que “con cada cambio de autoridades cambian las cosas”. Ante esta incertidumbre, es común que los emprendedores informales recurran a cualquier tipo de mecanismo para preservar sus derechos, que van desde la resistencia pacífica hasta la protesta en las calles y/o recurrir a instancias judiciales. Mientras tanto, las actividades económicas se detienen, afectando los ingresos de las familias guatemaltecas.
3. Falta de seguridad. La inseguridad sobre la vida y la propiedad es uno de los problemas más recurrentes que afrontan los negocios en Guatemala. Este problema ha crecido tanto que se está convirtiendo en un serio limitante para el desarrollo económico. Robos, estafas, extorsiones y secuestros se han convertido en parte del giro “normal” de un negocio. Concretamente, los emprendedores destacaron que los robos y las extorciones no sólo dañan el desempeño de su negocio, sino que les impide expandir o innovar sus actividades económicas. La inseguridad en caminos y carreteras se ha vuelto un constante, incrementando los costos de distribución de la producción entre distintas regiones guatemaltecas. Por último, los emprendedores calificaron de poco efectiva la lucha contra el crimen señalando una corrupción generalizada en las autoridades que deberían frenar la inseguridad.
4. Sistema de justicia poco efectivo. La falta de un sistema de justicia relativamente barato y efectivo para solucionar los problemas derivados del incumplimiento de los contratos afecta el crecimiento y expansión geográfica de los negocios. La mayoría de los empresarios, formales e informales, mencionaron que prefieren perder el dinero de un contrato no cumplido, o utilizar mecanismos informales de solución, antes que utilizar el sistema de justicia del Estado. Esto se debe principalmente a que los emprendedores perciben que el costo de contratar un abogado y de pelear un litigio en los juzgados puede ser más elevado que las pérdidas ocasionadas por el incumplimiento del contrato. Además de que se tiene la percepción de que los problemas no se resuelven fácilmente ni de manera justa.
5. Precariedad de los derechos de propiedad. En el caso de los emprendedores informales que operan en la vía pública este problema cobra unos matices mucho más graves que en otros casos. La precariedad en los derechos de propiedad, combinada con la amenaza de desalojo o reubicación, explican la limitada posibilidad de desarrollo de los negocios informales, ya que el riesgo del desalojo se traduce en un riesgo operativo que es altamente difícil de administrarlo. Si a ello sumamos las dificultades para generar empleos y la importancia del subempleo, se vuelve éste un reto impostergable.
6. Educación. Para muchos de los entrevistados la educación guatemalteca no está orientada a promover la creatividad y la empresarialidad entre los jóvenes. El énfasis en la adquisición de conceptos teóricos, y no en la aplicación de los mismos, la ausencia de prácticas innovadoras en el currículum y la escasa formación en competencias mínimas para insertarse en el mercado laboral, explican, en parte, este bajo nivel del capital humano de la fuerza laboral. Además, existe el sesgo ideológico en contra de las labores empresariales. En cuanto la educación técnica, se señaló que aunque se cuenta con presencia del INTECAP el mismo no puede aprovecharse totalmente. Existen muchos requisitos que dificultan el acceso para los emprendedores del lugar. Además, algunas veces la duración y costo de los mismos pueden resultar prohibitivos para los emprendedores de la localidad.
7. Problemas Regulatorios. El desgaste de la figura del funcionario público y el amplio grado de discrecionalidad con que muchos de ellos operan ha propiciado que la comunidad empresarial procure reducir al mínimo su contacto con ciertas instituciones públicas. Existe la percepción que los trámites son largos y engorrosos, y que muchas veces no tienen ninguna razón práctica para existir. Además, otra percepción generalizada es el excesivo centralismo que rige todavía en una gran mayoría de ellos. Otro problema mencionado de manera insistente fue la falta de información actualizada y centralizada acerca de los distintos trámites que se requieren para operar un negocio. Esta situación eleva los costos de operación de los empresarios llegando a imposibilitar que se concreten negocios específicos.
8. Inadecuada Infraestructura. Existen dos problemas prioritarios: la carencia de una infraestructura pública de apoyo al proceso productivo y la percepción de que no existe una política de infraestructura definida y de largo plazo en este tema. Se tiene la percepción que el Gobierno reacciona a estos temas de forma poco estratégica e irregular.
9. Inadecuado financiamiento. Una primera barrera que limita el acceso al crédito son los requisitos que comúnmente exigen las entidades financieras formales. Aunque dichos requisitos cumplen la función de reducir el riesgo de atraer malos deudores, para muchos micro, pequeños y medianos emprendedores formales e informales significa no poder acceder al crédito. No porque sean malos como deudores, sino porque no cuentan con mecanismos adecuados para señalizar su calidad de buenos deudores. En un segundo caso se cuenta con un alto costo del crédito. Por un lado las instituciones bancarias deben agregar una prima de riesgo en la tasa de interés al carecer de un sistema de justicia eficiente para otorgar el préstamo y, por el otro, las organizaciones no gubernamentales dedicadas a la expansión del crédito cuentan con fondos muy limitados y mecanismos muy restrictivos para que las MIPYMES accedan a fondos para financiar su negocio.
Por último, la tercera limitante para el uso del crédito lo constituye la falta de conocimientos y habilidades financieras por parte de los deudores. Es muy común que los empresarios carezcan de conocimientos contables, administrativos y financieros para utilizar el crédito de la manera más provechosa.
1.2. Apostando por los Ciudadanos
A muchos no les sorprenderá el diagnóstico anterior. La diferencia entre este estudio y los que tradicionalmente analizan temas relacionados con la competitividad y el ambiente de de negocios es el énfasis que se hace en el empresario-ciudadano, y la ciudadanía en general, en la remoción de los obstáculos para hacer negocios.
¿Por qué apostar por los ciudadanos y no por los políticos?
El Estado no es la única forma para resolver los problemas cotidianos de los guatemaltecos. A pesar, que muchos creen tal cosa, incluso algunos que defienden fervientemente el mercado libre, en la práctica ha quedado más que demostrado que nuestro Estado guatemalteco no puede resolver ni siquiera problemas prioritarios como la seguridad y la justicia. La experiencia a lo largo y ancho del país demuestra que muchos guatemaltecos buscan cómo resolver sus problemas de forma privada, de forma complementaria o sustituta del Estado. Incluso, problemas tales como la criminalidad, la inefectividad del sistema judicial y la precariedad de los derechos de propiedad. No es por rebeldía; tampoco por ideología; o, por el deseo de independencia de un territorio. Es algo mucho más sencillo. La ausencia o inefectividad del Estado ha forzado a los guatemaltecos a auto-proveerse bienes públicos para mejorar su calidad de vida.
En el estudio se encontró que los ciudadanos tienen la capacidad de mejorar sus localidades en el corto plazo, lo que los convierte en el agente clave para impulsar cambios profundos en sus realidades. Los políticos y las políticas públicas son vitales para mantener el sistema político en su conjunto a largo plazo. Sin embargo, los ciudadanos son quienes pueden lograr cambios que solucionen los problemas que se viven día a día. Sin embargo, también se detectó que dicha respuesta no es óptima; la ausencia de organización y consenso entre los guatemaltecos limitan este mecanismo.
Además de la resolución de ese tipo de problemas, se encontró que las asociaciones ciudadanas juegan un rol preponderante en la construcción y el mantenimiento del Estado Guatemalteco, ya que facilitan la transmisión de valores y prácticas cívicas y democráticas a un nivel comunitario. Por este medio se logra organizar sus intereses y presionar para ser tomados en cuenta en la construcción de una agenda política. De esta manera, se crea un verdadero “acuerdo de país” que parte por contar con una sociedad organizada que, de manera voluntaria, llega a acuerdos y genera proyectos de beneficio colectivo.
¿Por qué apostar por los ciudadanos que se organizan?
Las organizaciones y asociaciones se convierten en un mecanismo social que facilita la creación y el fortalecimiento del capital social. Según el profesor Robert Putman, el capital social se compone de:
confianza, normas y redes que pueden mejorar la eficiencia de la sociedad facilitando su coordinación:
• La confianza favorece la cooperación social, el aumento de las transacciones comerciales y sociales y, reduce la necesidad de mecanismos de control y castigo social.
• Las normas de reciprocidad reducen los costos de negociación y facilitan la cooperación social.
• Las redes de participación cívica favorecen las normas en contra del oportunismo.
Las asociaciones civiles permiten que sus miembros aprendan las habilidades necesarias para participar en la vida pública y sirven como medios para que los individuos coordinen, prioricen y expresen sus intereses ante la sociedad en general y las autoridades políticas. Asimismo, estas organizaciones se pueden convertir en un elemento útil que consolide: 1) la creencia en los guatemaltecos en los cambios positivos; y, 2) la capacidad para lograr dichos cambios mediante grupos organizados. Estos dos factores son vitales para reformar en la práctica (y no en la teoría de la ley) nuestros partidos políticos y con ello, nuestro Estado. De esta manera, impulsamos la modernización política en Guatemala.
¿Dónde se organizan los ciudadanos?
Prioritariamente existen tres ámbitos de acción para los ciudadanos guatemaltecos: las organizaciones ciudadanas, las asociaciones empresariales y la participación política.
1. La organización ciudadana se traduce en un grupo de instituciones que permiten que los guatemaltecos aprendan el valor del trabajo en equipo; la práctica de valores democráticos y organizacionales, la generación de confianza y la formación de líderes. Incluyen el equipo de futbol, el cuchubal, las fundaciones, y mil otros ejemplos.
2. La asociación empresarial facilitan la transmisión de información relevante sobre el clima de negocios local, regional y nacional, y permiten impulsar la cooperación, como instrumento generador de competitividad.
3. La participación política es esencial para el desarrollo local y nacional, implicando que los ciudadanos se comprometan en la creación e implementación de proyectos de beneficio colectivo propios o en coordinación con las autoridades públicas del país. Por último, siempre está la posibilidad de participar directamente en la política con un cargo público.
1.3. Estrategias
A continuación se presenta un resumen de las estrategias que deben fortalecerse a nivel de los ciudadanos y los políticos para mejorar el ambiente económico y político de Guatemala, orientado hacia el desarrollo y superar la informalidad.
1. Pensar el desarrollo de manera creativa. La mentalidad de “importar instituciones” e introducir “las mejores instituciones” genera escotomas (puntos ciegos) que no permiten darnos cuenta de la posibilidad de generar reformas institucionales “chapinas”, que se adaptan al entorno institucional ya existente, y cuyos resultados son menos costosos y más aceptados.
2. Involucrarse en organizaciones ciudadanas, empresariales y políticas. Los procesos de reforma política capaces de generar un Estado incluyente y que permita el desarrollo económico de sus ciudadanos no dependen de una buena idea, teoría o política. Si bien, esto es importante, lo que determina el éxito de su implementación es el apoyo que dicha reforma tenga de un grupo de ciudadanos dispuestos a dedicar esfuerzos y recursos, de forma constante. Lo anterior implica superar el esquema de la manifestación callejera como única expresión ciudadana. Significa, ante todo, organización ciudadano y participación política.
3. Mejorar el cumplimiento de contratos. Primero, hay que promover un ambiente de confianza entre los ciudadanos y los emprendedores, impulsando la asociatividad entre los guatemaltecos. Segundo, las asociaciones empresariales deben reconocer la importancia del tema y proponer entre sus servicios el de mediación para la resolución de conflictos de los socios, ya sea con otros socios o con terceros. Tercero, el Congreso de la República y la Corte Suprema de Justicia deben trabajar para establecer “Cortes para Negocios Pequeños”, la cual se orientará a resolver los litigios entre empresas y comerciantes, cuando los montos sean menores a los Q.100,000. Estos cambios deberían ir acompañados de otras reformas tales como reformar la sucesión hereditaria, abaratar el proceso de titulación de la propiedad, descentralizar los registros de la propiedad y reformar la titulación supletoria.
4. Mejorar la seguridad ciudadana. Este es un problema multidimensional que hay que abarcar de una forma más concreta y profunda. Sin embargo, los relatos de los empresarios dejaron algunas recomendaciones de éxito para afrontar el problema de la inseguridad. Primero, es necesario organizarse a nivel del lugar poblado o la residencia para llevar un mejor control del tránsito de peatones y de vehículos, de manera tal que pueda prevenirse cualquier acto delictivo. Segundo, es necesario compartir la información y los problemas de seguridad que los vecinos y los emprendedores sufren frecuentemente. Tercero, se deben identificar las principales instituciones públicas que estén dedicadas a frenar la inseguridad y buscar su apoyo, definiendo estrategias de cooperación. Cuarto, convocar medios de comunicación local para dar a conocer el problema, el impacto sobre los negocios y la sociedad en general. Esto contribuiría a prevenir los actos de robo y extorciones. Por último, identificar e impulsar programas de cooperación técnica y operativa entre los ciudadanos y la Policía Nacional Civil. Esto permite fortalecer la capacidad de los ciudadanos de planear e implementar planes de seguridad ciudadana y establecer redes de cooperación con las autoridades públicas.
5. Mejorar al acceso al crédito. Deben promoverse los mecanismos necesarios para que se paguen las deudas, de lo contrario seguirán existiendo restricciones importantes para acceder al crédito. Algunas recomendaciones para mejorar el acceso al crédito es fortalecer los servicios de las asociaciones empresariales para que brinden a sus agremiados servicios que le permitan generarles un historial crediticio, producto de sus relaciones con otros proveedores y clientes. Se recomienda promover el uso de mecanismos alternativos para informar sobre malos deudores, para motivar a la presión social. Es necesario fomentar el uso de la mediación y el arbitraje en la solución de conflictos. Por último, debe trabajarse para evitar el abuso de los medios de
impugnación en general, lo que no significa restringir el derecho, sino modificar los requisitos actuales para su interposición.
6. Mejorar la productividad empresarial. Esta es una estrategia multidimensional: debe promoverse la inversión, promoverse la empresarialidad, asimilar la calidad como una práctica empresarial necesaria y adaptarla a las actividades cotidianas, construir el desarrollo más allá de las remesas y promover las exportaciones. Cada una de estas dimensiones hacen posible que la productividad pueda lograrse de forma sistémica a lo largo de los emprendedores en Guatemala y que ésta se convierta, no sólo en mayor producción, sino en un medio para elevar la calidad de vida de los ciudadanos.
7. Mejorar la productividad laboral. Se considera que la actual institucionalidad laboral incapacita a los empresarios para acoplar las relaciones laborales a las nuevas condiciones competitivas mundiales, lo que nos relega a nichos de baja rentabilidad, bajos salarios y condiciones laborales por debajo de los estándares de la legislación laboral. Teniendo esto en mente es necesario promover una política de productividad laboral que involucre el desarrollo de capacidades básicas, el dominio del inglés, el manejo de programas de computadora, el desarrollo de inteligencia emocional y la actitud positiva hacia el trabajo y la capacidad de interactuar con otras personas. Asimismo, se debe impulsar el permitir el trabajo por tiempo parcial, contratación por tiempo fijo y reformar el salario mínimo, de forma que se cuente con un mayor dinamismo del mercado laboral. Por último, es necesario implementar sistemas que permitan la diversidad y la innovación de la mano de obra, tal como la facilitación de la contratación de mano de obra extranjera, la contratación de aprendices y la valoración del trabajo femenino.
8. Mejorar la coordinación de los servicios públicos. La adopción de normativas municipales simplistas, ambiguas, de difícil observancia en nada ayudan a resolver el problema de la informalidad en el espacio público. Se considera importante hacer una revisión de la institucionalidad de las Gobernaciones y el sistema de consejos de desarrollo, para lograr una verdadera representatividad y lograr superar los mecanismos clientelares y corporativistas que en muchos lugares se han encontrado. Además, la elección del consejo municipal al mismo tiempo que el alcalde favorece que los consejos municipales sean dominados por el partido político o comité cívico local, limitando la posibilidad de un consejo que sirva de contrapeso y control a las decisiones de los alcaldes, y que represente la diversidad municipal.
1.4. Conclusión
El desarrollo de Guatemala depende muy poco de un Presidente honesto y capaz; o incluso, de contar con Diputados y jueces así. Eso, podríamos decir, viene por añadidura. Además, mágicamente no van a aparecer gobernando un día. Especialmente en los tiempos actuales, donde las revoluciones pasaron de moda y, por lo tanto, se dificulta replantear las estructuras de autoridad de un día para otro.
Los ciudadanos deben involucrarse. Hay suficientes retos (llamados problemas) que afrontamos los guatemaltecos y que podemos resolver por nuestra cuenta. Es necesario que superemos la indiferencia, la envidia y la desconfianza. Una mejor Guatemala para todos es una decisión que está en nuestras manos.
2. PRÓLOGO
En el año 2007, con el apoyo del Center for International Private Enterprise, CIPE, el CIEN inició un nuevo estudio para generar estrategias que respondan al reto de involucrar a la comunidad empresarial en la promoción de valores democráticos y consolidación de la misma en Guatemala. En específico, los objetivos del estudio se orientaron a los siguientes:
1. Promover un ambiente propicio para los negocios por medio de la organización y asociación de los empresarios.
2. Fomentar la participación de los empresarios en el proceso político democrático.
3. Facilitar el acceso de los empresarios formales e informales a la Legalidad –Estado de Derecho-.
Para llevarlos a cabo, se realizaron grupos focales y entrevistas con más de 300 empresarios en siete diferentes Departamentos de Guatemala. Se escogió la modalidad de grupos focales y entrevistas no estructuradas, como un mecanismo para poder contar con: amplia información respecto al ambiente empresarial que viven los empresarios guatemaltecos; estrategias que han empleado para afrontar sus problemas; y su vinculación con las instituciones públicas. Los empresarios con los cuales se contó su participación fueron de las siguientes ciudades guatemaltecas: Alta Verapaz, Chimaltenango, El Progreso, Escuintla, Huehuetenango, Guatemala, y Quetzaltenango. Para ello, se contó con el apoyo de distintas personas e instituciones que nos permitieron realizar la convocatoria a los empresarios consultados.
Gracias a las actividades anteriores se ha generado el presente documento, el cual se encuentra articulado de la siguiente forma. En la primera sección se recoge el enfoque que se le dio al estudio, en donde se explica brevemente la preponderancia de la organización ciudadana en este documento. La segunda sección se orienta a describir los obstáculos que los empresarios encuentran en el ambiente empresarial, mencionando también algunos mecanismos que han implementado para afrontarlas. La tercera sección plantea las recomendaciones del estudio. Las recomendaciones del documento no sólo van dirigidas a las autoridades, lo cual sería lo usual para un documento sobre políticas públicas;
también se plantean recomendaciones para los ciudadanos y sus organizaciones. La cuarta y última sección es una reflexión sobre los resultados y las recomendaciones presentadas. Al final del documento se encuentran anexos con la descripción de las cabeceras de los Departamentos visitados, así como los problemas que nos fueron mencionados por los empresarios.
3. APOSTANDO POR LOS CIUDADANOS
3.1. ¿Por qué apostamos por los ciudadanos?
La principal debilidad del ambiente empresarial y de la democracia guatemalteca no es la ausencia de buenos empresarios y políticos bien intencionados; o, de un ambiente económico o electoral competitivos que se orienten a maximizar los beneficios para los guatemaltecos. Las debilidades anteriores son importantes, pero están supeditadas a un problema mayor para los guatemaltecos.
A la luz de las distintas historias y experiencias de más de 300 empresarios de siete ciudades en toda Guatemala, y más de cuatro años de estar trabajando con empresarios formales e informales en la identificación de obstáculos para hacer negocios, se hizo patente que la falta de cultura cívica y asociaciones ciudadanas es una de las principales debilidades ante un clima de negocios cambiante y un sistema político no siempre favorable a los negocios. De esta forma pudimos confirmar, mediante grupos focales y largas entrevistas, una sospecha que ya albergábamos en el 2006 cuando encuestamos y entrevistamos a más de 1,300 empresarios:1 los principales problemas que aquejan a la mayoría de empresarios del país, como la criminalidad, la inefectividad del sistema judicial y la precariedad de los derechos de propiedad, muchas veces pueden ser resueltos a nivel local, de forma privada y pacífica a través de la acción de las asociaciones civiles-empresariales. Sin embargo, la ausencia de organización y consenso entre los guatemaltecos no favorece la generación de soluciones que mejoren su calidad de vida. Esa falta de organización y consenso es lo que nos preocupa.
En este sentido, el CIEN descubrió que las asociaciones ciudadanas juegan un rol preponderante en la construcción y el mantenimiento del Estado democrático en Guatemala. Estas asociaciones facilitan la transmisión de valores y prácticas cívicas y democráticas a un nivel micro, rompiendo con el caudillismo y clientelismo presente en nuestra sociedad. ¿Por qué? Porque logran organizar intereses y presionar porque se tomen en cuenta en el proceso de construcción de la agenda política. De esta manera, una mayor pluralidad de voces se involucra en la generación de políticas públicas, lo cual permite romper el caudillismo y clientelismo, promoviendo institucionalización e inclusión de grupos de la sociedad en la política. Esto es diferente a la idea de un “acuerdo de país” por parte del Estado y grupos armados; o, entre partidos políticos débiles; o, entre el Gobierno y algunos líderes sociales. El verdadero “acuerdo de país” parte por contar con una sociedad organizada y que de manera voluntaria llega a acuerdos y genera proyectos de beneficio social.
¿Por qué las organizaciones ciudadanas no se han podido desarrollar más?
En el caso de Guatemala, la estructura colonial generó una inercia institucional sobre la organización de la política y la economía del país, en donde los intereses de la población no estaban representados. Lo importante era la representación de los intereses de una pequeña élite. Si bien se dieron proyectos que trastocaron el orden imperante, en la Revolución de 1871 y la Revolución de 1944, ninguna logra un proceso de modernización política. Si bien con la Constitución de 1985 podríamos argumentar que se
1 CIEN (2006). Economía informal, superando las barreras de un Estado excluyente.
esta apostando por la modernización política del país, favoreciendo la entrada de nuevos grupos sociales a las prioridades de la política (como las mujeres, los indígenas y la población del interior del país), lo que se aprecia realmente es una modificación legal, pero no se aprecia la organización política necesaria para que el equilibrio de poder cambie efectivamente.
Algunos señalarán que ya existen organizaciones ciudadanas y empresariales. Pero las mismas muchas veces responden a la búsqueda de intereses particulares. Que unas empresas logren proteger sus intereses económicos, no es el tipo de organizaciones que nos interesan. Tampoco, que unas organizaciones no-gubernamentales se organicen para recibir financiamiento público y/o apoyo de la cooperación internacional.
Por lo tanto, apostamos por ciudadanos que miran más allá de su ombligo. Es más, apostamos por los ciudadanos que se organizan para mejorar su entorno.
¿Por qué apostar a los ciudadanos y no a los políticos y las políticas públicas?
Creemos que los ciudadanos tienen la capacidad de generar mejoras en el corto plazo. También, que pueden convertirse en la clave para generar cambios más profundos y que duren muchos años. Sin embargo, no estamos sustituyendo una cosa por otra. Los políticos y las políticas públicas, el sistema político en su conjunto, son importantes, vitales. Pero son una apuesta para mejorar la calidad de vida de las futuras generaciones. y no resolver los problemas que vivimos día a día. Los esfuerzos para volver al régimen democrático lo ilustra muy bien. Fue una apuesta cuyos verdaderos frutos están disfrutando los nietos de las reformas, no los reformadores. Lo mismo sucederá con aquellos que impulsen la reforma al sistema de justicia, la policía, el sistema electoral y el servicio civil. Estos cambios, de largo aliento, deben seguir siendo impulsados. Pero los problemas de corto plazo, de los cuales depende la supervivencia de muchos guatemaltecos, debemos resolverlos hoy. La organización ciudadana es una buena apuesta en ese sentido. ¿Qué se requiere para que sea exitosa? Nosotros creemos que: visión, participación, organización, consenso y compromiso. Esto último es importante. Debemos estar dispuestos a comprometernos, a sacrificarnos por un mejor presente y un mejor futuro.
3.2. La importancia de la organización ciudadana
La participación ciudadana, traducida en organizaciones, asociaciones ciudadanas, es un mecanismo social importante, pues facilitan la creación y fortalecimiento del capital social. Éste, según Putnam (1993), es la “confianza, normas y redes que pueden mejorar la eficiencia de la sociedad facilitando las acciones coordinadas (…)”.2 En ese sentido, el capital social permite a las comunidades solucionar más efectivamente sus problemas de acción colectiva y reducir el oportunismo entre sus individuos, generando confianza.
La confianza es un componente esencial del desarrollo económico pues favorece la cooperación social, el aumento de las transacciones y reduce la necesidad de mecanismos de control y castigo social. La confianza mutua permite predecir el comportamiento, la disposición y las opciones de los actores independientes en los intercambios (Putnam, 1993). Esta depende de la existencia de un compromiso
2 La traducción fue realizada por el Centro de Investigaciones Económicas Nacionales –CIEN-.
mutuo creíble para cooperar entre las personas y se fundamenta en la reputación de los individuos dentro del intercambio, en la existencia de mecanismos de control y sanción de los desertores e infractores y en las normas de reciprocidad generalizada. Circunstancias que facilitan la cooperación de los individuos en la provisión de bienes públicos.
Un segundo componente del capital social, para Putnam, son las normas de reciprocidad. Estas normas de reciprocidad generalizada se desarrollan en el intercambio repetido en un periodo de tiempo. Ellas reducen los costos de transacción y facilitan la cooperación, pues favorecen la existencia de expectativas mutuas que una ayuda dada hoy será retribuida en el futuro: “hoy por ti, mañana por mí”. Estas expectativas de beneficios futuros surgen gracias a que la interacción personal repetida produce información acerca de la confiabilidad de otras personas –reputación-, produce expectativas de poder confiar en la otra persona en el futuro –certidumbre- y produce un desincentivo a comportamientos oportunistas –deserción del grupo o incumplimientos de los contratos-.
Un tercer componente del capital social para Putnam son las redes de participación cívica. Las redes de participación cívica tienden a ser horizontales, pues los miembros dentro de las redes buscan mantener un estatus y un poder similar entre ellos, a diferencia de las redes verticales donde las relaciones de poder son asimétricas. Las obligaciones asimétricas y los intercambios verticales crean relaciones clientelares o de agente-principal, limitan el flujo de información entre las partes, pues los agentes buscan proteger información para evitar la explotación por parte de los principales. Además, en este tipo de relaciones las sanciones que favorecen las normas de reciprocidad generalizada en contra del oportunismo son menos probables de de ser impuestas hacia arriba y de ser aceptadas hacia abajo.
Contrario a las redes verticales, las redes horizontales favorecen el flujo de información debido a que facilitan la transmisión de la información sobre la reputación de los miembros dentro de la red. Un mayor conocimiento de la reputación de los miembros dentro de la red favorece la confianza entre los mismos y crea expectativas e incentivos para seguir cooperando en el futuro. La expectativa de cooperación futura favorece la continuidad de las interacciones lo que a su vez puede incentivar a la formación de normas de reciprocidad generalizada. Finalmente, las normas de reciprocidad generalizada desincentivan el oportunismo pues este pone en riesgo los beneficios esperados de las relaciones presentes y futuras con los miembros de una red.
En este contexto de confianza, normas de reciprocidad y redes de participación, las asociaciones civiles facilitan la cooperación entre sus miembros, promueven el desarrollo del capital social, apoyan la acción colectiva y sirven como procesos de intercambio donde se pueden promoverse valores y prácticas cívicas y democráticas. Como lo menciona Putnam (1993):
“[Las asociaciones civiles] (…) inculcan en sus miembros hábitos de cooperación, solidaridad y espíritu público. (…) La participación en organizaciones cívicas inculca habilidades de cooperación así como un sentido de responsabilidad compartida por esfuerzos colectivos. Más aún, cuando los individuos pertenecen a grupos “transversales”
con objetivos y miembros diversos, sus actitudes tenderán a moderarse como resultado de la interacción y presiones.”
Por medio de las asociaciones civiles voluntarias sus miembros aprenden habilidades necesarias para participar en la vida pública, como hablar en público, escribir cartas, dirigir reuniones, organizar
proyectos y discutir asuntos públicos. Además, las asociaciones civiles voluntarias pueden servir como medios para que los individuos coordinen, prioricen y expresen sus intereses ante las autoridades políticas y también para protegerse ellos mismos del abuso de las autoridades políticas y de otras personas. En ese sentido, se puede convertir en un elemento que consolida la organización de los partidos políticos, elemento importante para la estabilidad política y la modernización de los países, según Samuel P. Huntington (1972)
3.3. Organizaciones ciudadanas
Consideramos que existen tres ámbitos de acción, tipos de organización, para los ciudadanos guatemaltecos.
La primera, son las asociaciones ciudadanas. Con ello nos referimos, desde clubs para jugar futbol, o realizar actividades en las iglesias; hasta comités para el mejoramiento del vecindario. Lo importante es que los guatemaltecos aprendan, en la práctica, el valor del trabajo en equipo; la práctica de valores democráticos y organizacionales, la generación de confianza y la formación de líderes. Pongamos de ejemplo el equipo de futbol de la colonia. Algo tan sencillo como coordinar la “chamusca” del fin de semana requiere liderazgo y planificación. Jugar la “chamusca” implica fortalecer la confianza sobre las reglas que se aplicarán, así como el trabajo en equipo.
Podemos ir más lejos, con visión, participación, organización, consenso y compromiso. Organizar un campeonato requiere las virtudes anteriores a un nivel mayor, lo cual requiere de disciplina y saber los intereses de los involucrados. Finalmente, con una mayor competencia entre “organizadores de campeonatos” y “jugadores”, estamos generando, desde la sociedad, a los futuros líderes y deportistas nacionales.
La segunda, son las asociaciones empresariales. La asociación empresarial no sólo facilita la transmisión de información relevante sobre el clima de negocios local, regional y nacional, sino que permite que los empresarios se desenvuelvan en un ambiente de cooperación, donde la participación de todos es esencial para el éxito en la búsqueda de sus objetivos comunes. Es así, como se crean redes sociales fuertes, capaces de generar confianza mutua, de reducir costos de información, de incrementar las oportunidades de negocios y de fundamentar un sistema económico más seguro para todos. Muchas veces, la formación de estas asociaciones no es proactivo, sino reactivo ante los problemas que afrontan sus miembros fundadores, los cuales buscan mecanismos diversos para afrontar las dificultades del momento (ver Cuadro 2.1).
Las cámaras empresariales también funcionan como intermediarias entre los empresarios y las autoridades públicas. Estas organizaciones deben permitir la integración, coordinación y representación de intereses comunes, sirviendo como mecanismos de cooperación y generación de confianza colectiva, así como de deliberación democrática y aprendizaje de valores y prácticas cívicas y democráticas.
También, su legalidad les permite crear e implementar proyectos de beneficios colectivo, contratar servicios e interactuar directamente con las autoridades públicas, esencial para la coordinación entre la provisión de servicios públicos y las necesidades ciudadanas.
La participación cívica tiene como punto de partida al ciudadano, el cual se caracteriza por su interés y participación activa en los asuntos públicos, así como por la búsqueda de su propio interés entendido en un contexto más amplio, de necesidades públicas (Putnam, 1993). Este ha sido el caso de muchos empresarios guatemaltecos que se han organizado en asociaciones civiles-empresariales buscando
“hacer oír su voz” ante las autoridades políticas y para participar activamente en los asuntos públicos locales y nacionales. Esta participación civil y organizada, a pesar de estar limitada por el acceso a recursos y por la capacidad organizativa de sus miembros, ha permitido muchas veces la obtención de bienes públicos, como mejoras en seguridad y estabilidad política a nivel local (ver Cuadro 3.2).
Cuadro 3.1. Causas de la formación de algunas asociaciones civiles en Escuintla y Huehuetenango En las entrevistas realizadas por el Centro de Investigaciones Económicas Nacionales –CIEN- a empresarios formales e informales de Guatemala (2008) se encontró que la principal causa para la formación de algunas asociaciones civiles había sido el miedo a las acciones de las autoridades públicas o de la criminalidad.
En el caso de las Asociación de Vendedores Informales de Escuintla –AVESINES- sus miembros mencionaron el miedo al desalojo como una de las principales causas para su formación, al igual que para la formación de otras asociaciones de informales en la región. La posibilidad de ser removidos de sus puestos de trabajo, por las autoridades públicas, incentivó a los comerciantes informales a organizarse y crear una asociación legal por medio de la cual interactuar directa y pacíficamente con las autoridades municipales.
En el caso de la Asociación de Comerciantes Formales de Huehuetenango –ACOFORHUE- sus integrantes mencionan que su organización fue una respuesta a la delincuencia que afectaba su sector comercial. De esta forma y con la creación de una asociación civil legal, los miembros de ACOFORHUE buscaron coordinarse entre ellos y con las autoridades públicas para implementar planes de seguridad para reducir la delincuencia y criminalidad.
Estos dos ejemplos sirven para entender como el proceso de formación de asociaciones en Guatemala puede ser consecuencia del temor a las amenazas. Desde un punto de vista económico este miedo puede entenderse como la incertidumbre sobre la posesión de los bienes privados en el futuro ante la posibilidad de su confiscación por autoridades públicas o criminales.
Fuente: Elaboración propia en base a entrevistas con miembros de AVESINES y ACOFORHUE, en marzo, abril y mayo de 2008.
En este sentido, un empresario que reconoce su rol como ciudadano busca su propio interés a través de la participación activa en los asuntos públicos, mediante asociaciones civiles, empresariales o partidos políticos. El empresario-ciudadano no participa en los asuntos públicos y en el sistema político para buscar rentas o privilegios. Esa es una diferencia importante respecto al rol del empresario organizado que heredamos del período colonial. Además, el empresario-ciudadano reconoce que su rol no se limita a precios bajos y crear empleos. El empresario-ciudadano se organiza para promover y obtener bienes públicos que le benefician y al resto de su comunidad.
Cuadro 3.2. Asociación de Comerciantes Formales de Huehuetenango -ACOFORHUE- Un ejemplo de asociaciones empresariales con orientación ciudadana que encontramos fue la Asociación de Comerciantes Formales de Huehuetenango –ACOFORHUE-. Esta asociación fue creada en el año 2006 como respuesta de los comerciantes de un sector de la ciudad de Huehuetenango a la creciente criminalidad en la zona, especialmente robos y extorsiones a los comercios.
Como lo comenta su presidente, Rudy Herrera, a través de la Asociación se crearon e implementaron planes de seguridad exitosos, entre sus miembros y con el apoyo de las fuerzas públicas de seguridad, que ayudaron
a la reducción de los robos y extorsiones en el sector. Entre los planes implementados se encuentra la compra de intercomunicadores, de uso público, y el uso de gorgoritos para avisar sobre hechos delictivos que suceden
“en el momento”, en el cual participaron comerciantes formales e informales.
De esta forma, los comerciantes que crearon ACOFORHUE lograron coordinarse para proveer un bien público –seguridad- inmediato. Ahora están interesados en promover el desarrollo del municipio más allá de sus intereses comerciales inmediatos, entendiéndose como parte de una comunidad de intereses más amplia.
Fuente: Elaboración propia en base a entrevistas con miembros de ACOFORHUE, en mayo de 2008.
El mecanismo más efectivo por medio del cual los empresarios han logrado alcanzar estos objetivos ha sido asociarse, organizarse. Ello le ha permitido: determinar quienes apoyan las acciones; organizarlos;
interactuar entre lo público y privado a nivel local; y, transmitir valores y prácticas ciudadanas, como la confianza y la responsabilidad. Sin embargo, ello no es fácil. Como podemos apreciar en el Cuadro 3.3, muchas veces la organización y la consolidación del liderazgo no se logra resolver y conviven liderazgos competitivos que no favorecen a los empresarios de MIPYMES.
Cuadro 3.3. Los problemas de la representatividad
AVESINES –Asociación de Vendedores Informales de Escuintla- es una es una asociación de comerciantes informales de Escuintla. Su importancia radica en ser un mecanismo capaz de generarles beneficios a sus miembros, por medio de la negociación directa con las autoridades municipales, les ha permitido sobrevivir a lo largo de los años.
Como comentan algunos de sus miembros, AVESINES ha tenido limitaciones para incrementar su membrecía, en gran parte por la existencia de otras organizaciones o múltiples líderes . Estas organizaciones y líderes han logrado cooptar la confianza de vendedores informales en distintos sectores de Escuintla y han logrado competir con AVESINES gracias a su reputación como “mejores” representantes de los intereses de los distintos sectores comerciales. Este es un fenómeno usual. Los problemas para consolidar el liderazgo de una organización y un líder representativo suelen ser los problemas entre empresarios MIPYMES, lo cual el CIEN ha atestiguado en el sector de La Terminal y la Central de Mayoreo, en la ciudad de Guatemala. Muchas razones podrían estar involucradas: intereses contradictorias entre distintas facciones; diferencias en la apreciación de la capacidad (real o aparente) del liderazgo para lograr cambios; dificultad para confiar en el compromiso de líderes relativamente lejanos (unos cientos de metros).
En este sentido se entiende como la confianza basada en la reputación de los líderes y organizaciones sociales juega un papel importante en la existencia y diversificación de las asociaciones representativas y en la cooperación de sus miembros con las mismas.
Fuente: Elaboración propia en base a entrevistas con miembros de AVESINES, en marzo y abril de 2008. CIEN (2006).
La tercera, es la participación política de los ciudadanos en la demanda y provisión de condiciones, bienes o servicios públicos también es esencial para el desarrollo local y nacional. Muchos problemas que afectan al clima de negocios local –incluso el de seguridad en ciertos márgenes- pueden ser resueltos por medio de la participación política. Ello implica que los ciudadanos se tienen que comprometer por ejemplo en la creación e implementación de proyectos de beneficio colectivo propios o en coordinación con las autoridades públicas del país. Esto implica que las autoridades deben estar dispuestas a generar proyectos conjuntos para afrontar problemas que, por razones presupuestarias u organizacionales, superan a las instituciones públicas.
4. OBSTACULOS PARA HACER NEGOCIOS
4.1. Falta de Comunidad Política y Empresarial
Aunque en muchas cabeceras municipales existen filiales de las organizaciones empresariales nacionales, muchas veces éstas no logran representar adecuadamente los intereses empresariales locales ante las respectivas autoridades. Mucho menos, representar adecuadamente los intereses empresariales de la comunidad de empresarios informales. En otros muchos lugares existe una multiplicidad de organizaciones representativas de los intereses empresariales formales e informales.
Aunque en principio esto pudiera parecer beneficioso, debido al incremento en la participación ciudadana en la solución de sus propios problemas, en el largo plazo puede resultar contraproducente debido a que la capacidad de negociación individual de cada una de estas organizaciones se ve grandemente reducida debido a su limitado número de asociados. En lugar de que exista una sola organización que aglutine a todos los empresarios y que los represente ante las autoridades, existen múltiples organizaciones de pequeño tamaño que no alcanzan a tener el peso específico necesario para hacerse oír y sentir.
La falta de organización empresarial a nivel local tiene múltiples explicaciones: falta de liderazgo;
incapacidad de comunicación entre empresarios de diferentes sectores económicos o de diferentes ubicaciones geográficas; tendencia a agruparse en torno a objetivos tan específicos que dificultan aglutinar a quienes no comparten dichos objetivos; el interés de ciertas autoridades de mantener divido el liderazgo empresarial, y; el interés de algunas personas de utilizar estas organizaciones para obtener rentas o prebendas de la autoridad. En resumen, la débil organización empresarial se explica en función de la falta de conocimiento acerca de sus intereses compartidos y de los beneficios colectivos que podrían obtener a través de su acción conjunta.
A lo anterior hay que añadir una marcada ausencia de organizaciones que aglutinen a nivel local, y de manera efectiva, a micro, pequeños y medianos empresarios. Esta falta de organización es una de las debilidades más grandes que impide a los empresarios influir en el mejoramiento del ambiente de negocios a nivel local ya que limita las posibilidades de diálogo y cooperación con las autoridades locales y les impide ejercer una adecuada presión política. La falta de unidad entre la comunidad empresarial limita el potencial de su acción colectiva e impide que los intereses de este sector pueda expresarse de manera efectiva a nivel local.
La incipiente democracia guatemalteca parece no haber desarrollado todavía mecanismos efectivos para representar los intereses empresariales locales dentro de la agenda política nacional. Lo local, al menos en el ámbito productivo-empresarial, tiene mucho menos importancia que lo nacional. La ausencia de mecanismos institucionalizados para lograr representatividad política a nivel local y las dificultades para hacerse escuchar por las corporaciones municipales, gobernadores y diputados distritales explican las dificultades para que operen efectivamente mecanismos participativos de consulta y toma de decisiones.
4.2. Incertidumbre ante cambios políticos
La estabilidad política y la certeza jurídica son dos factores que coadyuvan al crecimiento y desarrollo de las empresas. Ambas características dan cierta predictibilidad al entorno en el cual estas operan:
incentivos y restricciones que rigen las actividades empresariales y definición y protección de los derechos de propiedad. Los cambios constantes en las políticas y regulaciones municipales fue una de las quejas más comunes entre los empresarios entrevistados, sobre todo en el caso de los informales. Si a esto se suma la animadversión o falta de comprensión de las autoridades hacia la informalidad, no resulta sorprendente las constantes acciones y amenazas de desalojo contra de este tipo de vendedores.
La suma de políticas municipales erráticas o arbitrarias, sumadas a la posibilidad de desalojo o reubicación, inciden en un clima de incertidumbre que afecta negativamente el desarrollo de las actividades informales, limitando la inversión y crecimiento de este tipo de negocios. Asimismo, también existe la percepción de que las actividades informales no son del interés de las autoridades municipales, y que en lugar de buscar un clima que propicie el diálogo y la busca de soluciones negociadas se recurre siempre a la persecución y desalojo.
La percepción de los empresarios informales a este respecto, en propias palabras de uno de ellos, es que
“con cada cambio de autoridades cambian las cosas”, por ejemplo: permisos para trabajar en el espacio público, acuerdos pre – existentes respecto de las condiciones que rigen el uso del espacio público y los canales de comunicación entre la municipalidad y la comunidad empresarial. Estos cambios son, según la percepción de los empresarios, una función de la aceptación y legitimidad que confieran las nuevas autoridades a los empresarios y sus organizaciones. Estos constantes cambios y la amenaza de que “las nuevas autoridades no les van a favorecer” provoca un clima constante de incertidumbre en el clima empresarial local.
Las políticas de desalojo son la fuente principal de incertidumbre para los empresarios de la economía informal, especialmente para aquellos no poseen ningún tipo de documento que los ampare ante un cambio de políticas de ocupación del espacio público o un cambio de autoridades. Es preciso aclarar que los documentos que generalmente se utilizan para hacer valor los derechos de trabajar en la vía pública, generalmente, no tienen la validez legal de un contrato o de otro tipo de documento que obligue a la municipalidad a refrendar compromisos previos. A pesar de todo, las políticas de desalojo han mostrado ser inefectivas para resolver en definitiva los problemas de ordenamiento vial y comercial y, a lo sumo, sólo han resultado en la reubicación de las actividades informales.
Sin embargo, la construcción de consensos entre organizaciones empresariales, formales e informales, y autoridades locales ha demostrado ser más efectiva para generar equilibrios pacíficos, estables y beneficiosos para ambas partes. La reubicación de empresarios informales en mercados especializados, la creación de sistemas de control administrativo para las ventas informales en las calles y el pago mensual de un derecho de piso han permitido un mejor registro y control municipal de dichas actividades, así como una mejor regulación del aprovechamiento del espacio público. Estos mecanismos parecen ser, a la larga, la mejor solución al problema del ordenamiento de los comercios informales a nivel local, pues dan seguridad a los comerciantes informales sobre el uso del espacio público y permiten a la Municipalidad mantener un clima político y de negocios estable, además de obtener rentas por el uso del espacio público y establecer regulaciones para su uso.
Cuando esta posibilidad de construcción de consensos no existe, es común que los empresarios informales recurran a cualquier tipo de mecanismo para preservar sus derechos, o lo que ellos creen son sus derechos. Mecanismos que van desde la resistencia pacífica hasta la protesta en las calles y/o recurrir a instancias judiciales. En todos los casos la posición de los vendedores informales es bastante precaria ya que generalmente carecen de documentos que den validez legal a sus reclamos. Todo esto se traduce, finalmente, en pérdidas para los comerciantes informales, publicidad negativa para las autoridades municipales y otro tipo de costos políticos para las partes involucradas. Una situación en donde todos salen perdiendo. Interesantemente, la evidencia encontrada indica que más que un clima de confrontación entre autoridades y comunidad empresarial lo que sucede es producto de la ausencia de mecanismos de comunicación permitan conocer la información detallada acerca de las regulaciones municipales respecto de los negocios y/o la poca predictibilidad de las regulaciones establecidas por las autoridades municipales. Generalmente no se conocen las leyes y reglamentos que deben cumplirse, así como tampoco se conoce la forma bajo la cual se modifican dicha normativa, sobre todo en lo que se refiere a regulaciones locales.
4.3. Falta de Seguridad para Hacer Negocios
La inseguridad sobre la vida y la propiedad es uno de los problemas más recurrentes que afrontan los negocios en Guatemala. Este problema ha crecido tanto que se está convirtiendo en un serio limitante para el desarrollo económico. Robos, estafas, extorsiones y secuestros se han convertido en parte del giro “normal” de un negocio.
La criminalidad tiende a ser una actividad más redistributiva que productiva y, dado que es consecuencia de un intercambio involuntario, destruye los incentivos de los empresarios para hacer negocios. Además de estas pérdidas ocurre también un incremento en los costos derivado de las acciones en que incurren los empresarios para protegerse de la criminalidad. Por otra parte, desde una perspectiva de la consolidación de la democracia, este tipo de acciones criminales generalmente están ligadas a organizaciones criminales que desafían a las instituciones políticas –democráticas- de dos maneras principales: al proteger sus actividades económicas ilícitas promueven el control corrupto de políticos y burócratas, y; en la medida que dichas organizaciones afianzan su posición, comienzan a ser conocidas y aceptadas por la sociedad, compitiendo de esta forma con las instituciones formales.
Robos y extorsión
Desde una perspectiva económica, la existencia, y no penalización adecuada, del robo dentro de una sociedad introduce riesgos sobre la tenencia de la propiedad y el goce de sus beneficios. Los empresarios y los consumidores, al percibir este tipo de riesgo, incurren en costos adicionales para proveerse de seguridad, lo cual reduce las posibilidades de ganancias conjuntas para la sociedad, y; de no incurrir en tales costos, exponen su patrimonio a riesgos que necesitan ser compensados de alguna forma (mayores precios, menores horas de servicio, rebaja en la calidad de los productos, etcétera). El riesgo de robos de mercancías, de las ventas de los negocios o de los activos del mismo fue mencionado de manera recurrente en todos los lugares visitados en el país. No puede decirse que algún lugar de Guatemala esté libre de tal flagelo. A lo sumo, en aquellos lugares en donde las redes sociales son más densas y/o la densidad poblacional es más baja, podría decirse que la gravedad del problema es distinta.