CONGRESO AEHE GALICIA (septiembre 2005)
SESIÓN
“DEL METAL AL MOTOR. El desarrollo de las industrias de transformados metálicos, maquinaria y equipo de transporte, siglos XIX y XX”
(Co-organizadores Pere Pascual Domènech y Paloma Fernández Pérez, Universitat de Barcelona)
Lista de participantes y títulos de comunicaciones
1. Francisco Cayón García y Miguel Muñoz Rubio
• Título: “Las fábricas españolas de material ferroviario. Una visión de largo plazo de la demanda y la construcción de locomotoras de vapor”.
• Dirección académica: Depto. Análisis Económica y Teoría Económica e Historia Económica, Facultad Ciencias Ec. y Empres., Universidad Autónoma de Madrid, Ctra. Colmenar Viejo, km.
15, 28049 Madrid (emails [email protected] o [email protected] y [email protected]).
2. Antonio Cubel y Maria Teresa Sanchis
• Título: “Comercio exterior y desarrollo de la industria de maquinaria en España, 1950-1973”.
• Dirección: Depto. Análisis Económico, Universidad de Valencia. Campus dels Tarongers, avda.
Tarongers s/n, Edifici Dep. Oriental, 46022 Valencia. (email [email protected], [email protected]).
3. José Luis García Ruiz
• Título: “La industria de la automoción en Madrid: hubo oportunidades perdidas?”
• Dirección: Depto. Historia e Instituciones Económicas I, Universidad Complutense de Madrid, Campus de Somosaguas, Pabellón de 1r curso, 28223 Madrid. (email [email protected]).
4. Luis Germán Zubero
• Título: De la implantación del metal a la consolidación de la automoción en Zaragoza, 1850- 2000”.
• Dirección: Depto. Estructura e Historia Económica y Economía Pública, Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, Universidad de Zaragoza. Gran Vïa, 2, 50005 Zaragoza (email [email protected]).
5. Igor Goñi Mendizábal
• Título: “Evolución de la industria armera vasca entre 1876 y 1969. Un enfoque a largo plazo”.
• Dirección: Depto. Historia e Instituciones Económicas, Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, Universidad del País Vasco-Euskal-Herriko Univertsitatea. Avda. Lehendakari Aguirre, 83. 48015 Bilbao (email [email protected]).
6. José Ignacio Martínez Ruiz
• Título: “La fabricación de maquinaria agrícola en la España de postguerra”.
• Dirección: Área de Historia e Instituciones Económicas, Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, Universidad de Sevilla. Avda. Ramón y Cajal, 1. 41018 Sevilla. (email [email protected])
7. José María Ortiz-Villajos
• Título: “La Sociedad Angloespañola de Motores. Auge y ocaso de la moderna industria metal- mecánica de Menorca, 1893-1911”.
• Dirección: Depto. Historia e Instituciones Económicas, Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, Universidad Complutense de Madrid, Campus de Somosaguas. 28223 Madrid.
(email [email protected]).
8. Miguel Ángel Sáez García
• Título: “Aranceles e industria. El arancel de 1891 y sus repercusiones sobre el desarrollo de la industria española”.
• Dirección: Depto. Análisis Económico Aplicado, Facultad de Económicas, Universidad de Alicante, Campus de San Vicente del Raspeig. Aptdo. Correos, 99, 08080 Alicante. (email [email protected]).
9. J. Patricio Sáiz y Rubén Amengual
• Título: “Trayectorias tecnológicas de las máquinas térmicas e industria del motor en España”.
• Dirección: Universidad Autónoma de Madrid y Escuela Superior de Ingenieros Industriales, (email [email protected]).
10. Agustín Sancho Soria y Paloma Fernández Pérez
• Título: “Innovación y estrategias de crecimiento empresarial en la industria de transformados metálicos en España (1860-1935): los casos de Averly y Rivière”
• Dirección: Depto. Estructura, Histroia Económica y Economía Pública, Área de Historia e Instituciones Económicas, Escuela Universitaria de Estudios Sociales, Universidad de Zaragoza.
Violante de Hungría, 23. 50009 Zaragoza (email: [email protected]);Depto.Història i Institucions Econòmiques Universitat de Barcelona. Escola d´Empresarials, Diagonal 696, 08034 Barcelona (email [email protected]).
RESÚMENES DE COMUNICACIONES
1. Francisco Cayón García y Miguel Muñoz Rubio: “Las fábricas españolas de material ferroviario.
Una visión de largo plazo de la demanda y la construcción de locomotoras de vapor”
El objetivo de la comunicación es analizar la evolución de la fabricación de material ferroviario en España entre 1855 y 1960. Se propone estudiar fundamentalmente la construcción del material motor, aquel con unas mayores exigencias tecnológicas y de mayor valor añadido. El trabajo pretende acercarse a este sector desde múltiples puntos de vista, analizando tanto las cuestiones relacionadas con la demanda como las capacidades de la oferta. De esta forma, nos serviremos de informaciones obtenidas de las compañías ferroviarias para observar cual fue su política de adquisiciones, reconstruyendo sus series de locomotoras y las empresas que se encargaron de su fabricación, desde los orígenes de las mismas y hasta el abandono de la utilización de este tipo de material. Planteamos, por tanto, un primer epígrafe en el que se procederá a analizar extensamente la demanda de material y, en la medida en que las fuentes lo permitan, cuales fueron las políticas de adquisición seguidas por algunas de las principales compañías ferroviarias españolas. La segunda parte del trabajo tendrá como protagonistas a los oferentes de estos productos, a las empresas que dedicaron una buena parte de sus esfuerzos a la fabricación de este tipo de material, para analizar qué les determinó a introducirse en esta actividad, cómo y cuando lo hicieron y cual fue el resultado final.
La investigación a desarrollar permitirá disponer de una primera aproximación global a este sector, atendiendo tanto a factores de demanda como de oferta, al tiempo que facilitará avanzar hipótesis de trabajo
2. Antonio Cubel y Maria Teresa Sanchis (Universidad de Valencia): “ Comercio exterior y desarrollo de la industria de maquinaria en España, 1950-1973”
Durante los últimos veinticinco años del franquismo la economía española asistió a la modernización de su estructura productiva, cuya manifestación más clara fue el desarrollo de una industria de bienes de capital cuya importancia superaba por primera vez, en torno a los setenta, a las industrias de bienes de consumo. El peso de las industrias de transformados metálicos en el PIB pasó de representar un 12,67% en 1954 a un 22,41% en 1972, valorado todo ello en pesetas de 1970. Al mismo tiempo, esta expansión de la producción estuvo acompañada por la incorporación de avance técnico, como revelan las tasas de crecimiento de la productividad total de los factores: del 13,82% entre 1958-1962 y del 9,29% entre 1962-1970.
En la literatura sobre crecimiento económico se considera a la inversión en maquinaria como un factor determinante para la difusión de nuevas tecnologías y para el avance de la productividad1. Los efectos sobre el crecimiento de la inversión en maquinaria y en bienes de equipo, se deben a las propias características técnicas de la producción de este tipo de bienes, que las convierten en las principales generadoras y difusoras de cambio técnico, como ya señalara Rosenberg. Tres características le permiten desempeñar este papel. En primer lugar, las empresas de esta industria tienen fuertes economías de especialización, pues producen un rango muy limitado de bienes en respuesta a unas especificaciones técnicas muy concretas. Una elevada especialización requiere, además, de un mercado muy amplio que la respalde.
Por lo que, en segundo lugar, los países donde existe una demanda suficiente tienen más incentivos para la especialización. En tercer lugar, la reducción de costes conseguida en este proceso es ahorradora de capital para el resto de la industria y mejora la eficiencia productiva del conjunto de la economía.
Por estas tres razones se considera que una parte importante de la transición de un país hacia el moderno desarrollo económico se basa en la habilidad para asimilar y desarrollar un mayor perfeccionamiento en la producción de las industrias de bienes de capital. De este modo, la implantación de este tipo de industrias en los países en desarrollo se convierte en un elemento clave para avanzar y consolidar el proceso de industrialización. Sin embargo, en los países relativamente atrasados (como la economía española de los cincuenta), la transición hacia este tipo de industrias puede resultar dificultosa, pues faltan dos características básicas de este tipo de industrias, como son la especialización y el tamaño del mercado. En los países más atrasados, la escasez de capital acumulado es un impedimento para la especialización. Del mismo modo, la estrechez del mercado impide el aprovechamiento de las economías de escala implícitas en su función de producción. Como consecuencia, los bienes de capital producidos en los países más atrasados suelen ser comparativamente más caros que los de los países más avanzados, con la consiguiente pérdida de eficiencia para las industrias consumidoras de estos bienes.
Este era el caso de la economía española de la década de los cincuenta, cuyos precios relativos de la maquinaria y bienes de equipo expresados en dólares internacionales de 1980, eran en 1954 2,31 veces superiores a los de la economía más avanzada, los Estados Unidos, distancia que también mantenía con los principales países exportadores de maquinaria en Europa, como Alemania, Reino Unido y Francia. Este diferencial de precios con respecto a otros países de su entorno, significaba que el coste real de una unidad de gasto en inversión era en España muy superior al de estos países, lo cual repercutía negativamente sobre el crecimiento económico.
Sin embargo, al igual que cualquier otro país atrasado, que desease avanzar en su proceso de industrialización, España se enfrentaba ante dos estrategias muy distintas. Por una lado, la reserva del mercado a la producción doméstica, o una estrategia más abierta a la importación de bienes de equipo. La primera, como es bien sabido, fue la opción elegida por las autoridades franquistas en la etapa autárquica. Sin embargo, a partir de 1960 tuvieron que ceder ante las necesidades de importación de maquinaria y bienes de equipo para la modernización de la economía.
Esta estrategia de apertura exterior ha sido considerada por numerosos autores la más favorable para el desarrollo de los países menos avanzados. Así, Mazundar2 encuentra evidencia en favor de que la maquinaria importada conduce a tasas más elevadas de crecimiento en los países en desarrollo, que la producida interiormente. Una justificación económica al recurso a la importación, compatible con el desarrollo simultáneo de una industria doméstica de bienes de equipo la ofrecen Eaton y Kortum3. Estos autores demuestran que la actividad innovadora tiende a concentrarse en un grupo reducido de países avanzados. De modo que, estos países se convierten en los principales exportadores de capital y en los difusores del progreso técnico hacia el resto del mundo. Según se desprende de su modelo, en ausencia de barreras al comercio, los bienes de equipo y con ello la tecnología se difundiría entre países y los precios de los bienes de capital convergerían según la ley de un solo precio. Pero en la medida en que exista algún tipo de barrera natural al comercio (como por ejemplo los costes de transporte), siempre habrá incentivos al desarrollo de una industria doméstica de bienes de equipo en los países menos desarrollados, pues existirá un
1 Landes (1969), : The Unbound Prometheus, Cambridge
.
Rosenberg (1963). “Capital Goods, Technology and Economic Growth”, Oxford Economic Papers, 15, pp 217-228.Una constrastación empírica de la importancia de la inversión en maquinaria para el crecimiento puede encontrarse en De Long y Summers (1991), "Equipment Investment and Economic Growth", Quartely Journal of Economics, No. 106, pp. 445-502.2 Mazundar(2001), “Imported machinery and growth in LDC’s”, Journal of Development Economics, Vol. 65, pp 209-224.
3Eaton y Kortum(2001), “Trade in Capital Goods”, European Economic Review, 45, pp 1195-1235.
diferencial de precios que no se podrá cerrar. La industria doméstica de bienes de equipo del país atrasado, expuesta a la competencia de los bienes importados, tendrá incentivos a modernizarse como mínimo hasta el margen que le marque el diferencial de precios. Lo hará a través de la transferencia de tecnología incorporada en los bienes importados, o, por la presión competitiva que los bienes de capital importados, que son comparativamente más baratos y tecnológicamente más avanzados, ejercerán sobre la producción doméstica de bienes de capital.
Partiendo de lo expuesto hasta aquí, en el presente trabajo se pretende analizar el impacto que el cambio en la orientación de la política exterior (o el impacto del sector exterior) pudo tener sobre la modernización de la industria productora de maquinaria y bienes de equipo. Para ello, en primer lugar, se reconstruirá la evolución del sector y sus subsectores en el período señalado. En segundo lugar, se construirán series de importaciones por productos durante todo el período. En tercer lugar, se analizará el comportamiento de los precios relativos de los bienes de equipo y sus determinantes, (barreras al comercio internacional, baja productividad, comportamiento de la demanda, restricciones de la oferta...). Por último, se valorará la influencia de las importaciones y el crecimiento de la producción del sector en el crecimiento de la productividad de la economía española.
Estos resultados ayudarán a considerar el efecto del cambio en la orientación de la política comercial a partir de 1959 sobre la modernización del sector. Con ello se pretende contribuir a valorar las implicaciones del aislamiento exterior sobre el proceso de acumulación de capital y sobre las posibilidades de la transferencia de tecnología desde los países más avanzados.
3. José Luis García Ruiz: “La industria de la automoción en Madrid: ¿Hubo oportunidades perdidas?
En 1905 el sector del metal madrileño daba empleo a unos 5.400 obreros (el 5% del total) en poco más de 1.000 locales (10,5% del total). Se trataba, por tanto, de un sector de cierta importancia en la industria de la capital, pero muy atomizado (con la sola excepción del taller de reparaciones de la compañía ferroviaria MZA). En 1940 el número de contribuyentes industriales del sector alcanzaba los 2.000, lo que da idea de su evolución. Representaba el contingente más elevado (el sector de la madera le seguía a distancia con unos 1.500 contribuyentes) con un peso cercano al 20% del total.
Indudablemente, en Madrid se iba consolidando una base industrial ligada al metal que pudiera hacer razonable el hecho de que el Instituto Nacional de Industria (INI) escogiese la capital para establecer la fábrica principal de la Empresa Nacional de Autocamiones (ENASA). Sin embargo, no cabe desconocer que el INI tomaba sus decisiones con criterios muchas veces influídos por la política. Precisamente, en la ponencia se tratará de deslindar los factores económicos y empresariales de los políticos para responder a la cuestión de si “la fábrica Pegaso” estuvo acorde con la evolución de las industrias metálicas madrileñas, destacando el caso de los fabricantes artesanos del automóvil que también se dieron. En el Censo de sociedades y empresas corespondiente a 1950, que publicó el Instituto Nacional de Estadística, aparecen 61 empresas madrileñas en el sector de construcción de material de transporte. Aproximadamente la mitad de ellas eran sociedades anónimas y su capital medio sólo era superado por el de los bancos y de las grandes empresas dels ector de agua, gas y electricidad. En este contexto, no es extraño que, pocos años después, el empresario orensano Eduardo Barreiros pensara en Madrid como el lugar idóneo para establecer la segunda gran fábrica automovilística de la capital: la “fábrica Barreiros” de Villaverde.
Los directorios de empresas que elaboró en los años sesenta el Servicio Sindicald de Estadística ponen a las claras el peso del sector de fabricación de automóviles en la industria madrileña de la época: en 1966 Barreiros Diesel era la segunda empresa industrial de madrid, con más de 10.000 empleados, mientras que ENASA era la cuarta, con cerca de 5.000. A los dos gigantes del automóvil habría que sumar otras empresas menores y la importante industria auxiliar. Desde entonces, Madrid no ha dejado de ocupar un lugar señero en el mapa de la produccióne spañola de vehículos por más que Barreiros se integrara completamente en Chrysler en 1969 y ENASA atravesara una grave crisis durante los años 70 y 80 hasta terminar en las manos de IVECO (filial de FIAT).
En este trabajo se tratará de detallar con precisión cómo avanzaron las industrias metálicas madrileñas entre 1900 y 1975, momento clave por coincidir la crisis energética con la irrupción de Ford en España. El objetivo principal es contextualizar la creación y desarrollo de las dos grandes fábricas antes citadas, tratando de arrojar luz sobre la cuestión fundamental que ha planteado Jordi Catalán: ¿fue posible contar con una industria autóctona del automóvil que perdurase? ¿Hubo oportunidades perdidas?
4. Luis Germán Zubero: “De la implantación del metal a la consolidación de la automoción en Zaragoza, 1850-2000”.
En esta comunicación se trata de ofrecer una visión de conjunto sobre el desarrollo del subsector fabril del metal en Zaragoza desde sus orígenes a mediados del siglo XIX hasta finales del novecientos. Esa trayectoria, en una economía del NE peninsular con una clara especialización agraria y agroalimentaria, estuvo originalmente protagonizada por el surgimiento de una industria metalúrgica vinculada tanto a las necesidades locales de la industria alimentaria como a la construcción de máquinas agrícolas, al desarrollo del sector energético así como objetos de fundición destinados a la edificación. Durante el primer tercio del sigloXX, especialmente durante los años veinte, en un contexto de electrificación de los talleres, el sector alcanzó una notable expansión y diversificación así como una creciente concentración en la capital; asimismo, las especiales circunstancias que vivió la ciudad durante el período bélico confirmaron dicha expansión metalúrgica. Cuando se inició la etapa del desarrollismo, protagonizada por el desarrollo de la motorización y las industrias de bienes de equipo, Zaragoza localizada en el centro del cuadrante NE que concentraba ya la mayor parte del subsector constituía el sexto núcleo metalúrgico del país y durante dos décadas (1955-1975) confirmó dicha posición con una clara especialización y eficiencia productiva en productos metálicos y maquinaria. Desde finales de los setenta, en un nuevo contexto de cambio tecnológico y de creciente internacionalización, la consolidación de la especialización metalúrgica en Zaragoza se ha producido con el nuevo protagonismo del complejo de automoción impulsado desde la llegada de General Motors y la implantación de su factoría en 1982 en las proximidades de esta capital.
5. Igor Goñi Mendizábal: “Evolución de la industria armera vasca entre 1876 y 1969. Un enfoque a largo plazo”.
El objetivo de esta comunicación sería el de plantear una visión a largo plazo de la evolución de la industria armera vasca desde finales del XIX, época en la que se inicia la época de mayor crecimiento en su historia, con la fabricación de cientos de miles de escopetas y armas cortas, hasta nuestros días en que el sector ha quedado reducido a unas pocas empresas dedicadas a la elaboración de armas de caza, haciendo especial hincapié en aquellos aspectos propuestos para la sesión a los que este sector se ajusta en gran medida.
La industria armera es una rama verdaderamente significativa en el conjunto de la industria metalúrgica española por las especiales características de sus productos y su carácter eminentemente exportador. Se trata también de un sector estrechamente relacionado con la aparición y desarrollo de otro tipo de ramas de la metalurgia en España como la construcción de bicicletas o máquinas de coser, así como un claro ejemplo de la creación de instituciones educativas y de control de la calidad como son la Escuela de Armería de Eibar o el Banco Oficial de Pruebas.
Nos estamos refiriendo a un sector con escasas referencias bibliográficas, dedicándose la mayor parte de estas a una mera descripción de los productos fabricados, con miras al interés que los coleccionistas de armas pudieran tener sobre el valor histórico de sus colecciones, pero marginando cualquier otro tipo de análisis económico o histórico. Esto ha llevado a algunos autores a realizar análisis sesgados por prejuicios, que aun teniendo fundamento lógico, no se ajustan a la realidad, por lo que esta comunicación también tendría como objetivo paliar los problemas asociados a la escasa atención que este sector a merecido por parte de la historiografía española, que entiendo se ajusta al espíritu de los objetivos que persigue la sesión que nos ocupa.
Esta escasez de fuentes bibliográficas, me lleva a utilizar principalmente fuentes empresariales, municipales y militares la mayor parte de ellas inéditas hasta el momento lo que entiendo es un activo muy importante que realza el valor de esta comunicación.
6. José Ignacio Martínez Ruiz: “La fabricación de maquinaria agrícola en la España de postguerra”.
Según los datos del censo industrial de 1958, España contaba por entonces con 1.400 establecimientos y 16.000 trabajadores dedicados a la fabricación de maquinaria agrícola. Pues bien, salvo casos excepcionales, como el de Ajuria S.A., apenas sabemos nada acerca de las empresas que conformaban esta industria. Por ello, tomando como referencia la - escasa - bibliografía disponible sobre el tema y las respuestas - inéditas hasta el presente - proporcionadas por 248 empresas a la información solicitada en octubre de 1953 por la Dirección General de Agricultura, se trazan los rasgos básicos del sector en términos de localización geográfica, dimensión de los establecimientos, organización interna de las empresas, mercados y tecnología. La comunicación concluye con unas reflexiones acerca de las dificultades que encontraron estas empresas a la hora de hacer frente al reto tecnológico que planteó la motorización del campo español en la década de 1960.
7. José María Ortiz-Villajos: “La Sociedad Anglo-Española de Motores. Auge y ocaso de la moderna industria metal-mecánica de Menorca, 1893-1911.
El objetivo de esta comunicación es dar a conocer la historia de una empresa menorquina que emprendió un gran proyecto industrial para convertirse en un importante fabricante de maquinaria y transformados metálicos, no sólo en el ámbito local sino principalmente en el mercado español. La “Sociedad Anglo-Española de Motores, Gasógenos y Maquinaria General (Antes Julius G. Neville)” fue constituida en noviembre de 1902, pero su origen es anterior, ya que fue el resultado de la fusión de dos empresas preexistentes: Julius G. Neville, de Liverpool y con oficinas en Barcelona y Madrid, y la Maquinista Naval, ubicada en Mahón (Menorca). Julius G. Neville era una conocida empresa dedicada a la comercialización de maquinaria inglesa en el mercado español desde al menos la década de 1880. La Maquinista Naval se dedicaba a la fabricación y reparación de maquinaria y productos metálicos. Su origen se remonta a principios de la década de 1890, cuando los hermanos Ruiz Verd crearon un modesto taller que fue ampliándose en tamaño y actividades e incorporando nuevos accionistas a lo largo de aquella década. La creación de la Sociedad Anglo-Española en 1902 fue consecuencia de la necesidad percibida por ambas compañías de unir sus actividades complementarias –fabricación y comercialización- para garantizar la supervivencia y expansión de sus respectivos negocios. La Maquinista Naval pudo, así, dar salida a sus productos a través de la extensa red de distribución que Julius Neville tenía por toda España; y Neville pudo mantener su negocio en un momento en que empezaba a perder su posición de dominio como intermediario de determinados productos ingleses en el mercado español. La empresa tuvo un importante crecimiento en los años siguientes, que no estuvo exento de dificultades. Gran parte de su negocio se apoyó en el acuerdo alcanzado con la compañía Crossley, de Manchester, para la importación e instalación en el mercado español de sus prestigiosos motores. Pero a partir de 1907, esta relación empezó a atravesar problemas. Entonces, la Anglo- Española hubo de incrementar el peso en el negocio de su producción propia. Para mantener sus amplios mercados tuvo que practicar arriesgadas políticas comerciales y conseguir un fuerte apoyo de la banca local.
Estos dos factores, a pesar de la importante expansión productiva que desarrolló a partir de 1908, le llevaron al colapso en 1911, debido al pánico financiero que hundió al Banco de Mahón, el principal financiador de la Anglo-Española. Mi investigación, que todavía está en curso, busca esclarecer estos hechos y dar a conocer un caso empresarial desconocido pero de notable interés para la historia del sector de maquinaria y transformados metálicos en la economía española.
8. Miguel Ángel Sáez García: “Aranceles e Industria. El Arancel de 1891 y sus repercusiones sobre el desarrollo de la industria española”.
Aunque el nacimiento de las primeras industrias metal-mecánicas en España se produjo en las décadas centrales del siglo XIX, su verdadero despegue no tendría lugar hasta la última décad ad eese mismo siglo. La historiografía ha citado entre las causas de ese tardío despegue los elevados costes de las materias
primas proporcionadas por la siderurgia, la falta de mano de obra, la estrechez del mercado nacional y la falta de protección arancelaria. Sin negar la importancia de los factores anteriores, este último parece especialmente relevante, puesto que el desarrollo de las industrias mecánicas y de transformados metálicos tuvo lugar precisamente a partir del momento en que se les ofreció un marco institucional favorable constituído por un elevado nivel de protección, gracias al arancel proteccionista de 1891 y a la fuerte depreciación que experimentó la peseta en los años siguientes, y políticas nacionalistas de fomento industrial, que permitiron un fuerte desarrollo del sector especialmente en los años veinte.
El arancel de 1891 aparece, pues, como un hito fundamental para el desarrollo industrial de España al establecer una protección suficiente para la aparición de nuevas empresas metal-mecánicas y para el desarrollo de las que ya existían. El objetivo de la comunicación que propongo es precisamente indagar en algunos aspectos de dicho arancel que peudan permitir evaluar mejor su importancia. La comunicación trataría los siguientes aspectos:
1) La génesis del arancel y el papel jugado por los grupos de presión que representaban a la industria nacional;
2) Las relaciones entre siderúrgicos y metalúrgicos durante la elaboración del arancel.
3) Comparación de los derechos adeudados por los productos siderometalúrgicos en el arancel de 1891 con los de los aranceles anteriores, para tratar de ver cuáles fueron los sectores más beneficiados por le giro proteccionista iniciado en esa fecha.
Estos aspectos pueden ser estudiados a través de la documentación generada por la información oral y escrita previa a la elaboración del arancel ( información publicada en cinco volúmenes) y por los documentos y correspondencia de los representantes de la Asociación de la Industria Siderúrgica, creada para defender los intereses del sector en la comisión para la reforma arancelaria. El análisis de esta documentación muestra un elevado grado de acuerdo entre los representantes de los intereses metalúrgicos y siderúrgicos. De hecho su actuación, tanto durante el proceso de información ante la comisión para la reforma arancelaria como en los momentos posteriores, muestra que existía una defensa común de los intereses de las industrias metalúrgicas y mecánicas, puesto que se consideraba que el desarrollo de éstas había de favorecer el desarrollo de la siderurgia nacional.
9. J. Patricio Sáiz y Rubén Amengual: “Trayectorias tecnológicas de las máquinas térmicas e industria del motor en España
En este trabajo se pretende analizar las diversas trayectorias tecnológicas relacionadas con las máquinas térmicas a lo largo del siglo XIX y primer tercio del XX para reflexionar sobre la dinámica evolutiva y lógica interna del propio proceso de innovación y sobre el impacto específico de los avances en la termodinámica aplicada en la estructura económica española y en el desarrollo y caracterización de una industria del motor especializada.
Es indiscutible que la producción de trabajo mecánico útil a partir de máquinas térmicas ha sido esencial para el sostenimiento y expansión de cualquier proceso de industrialización. En ese sentido, antes de 1930 habían aparecido ya tres grandes trayectorias técnicas dentro del paradigma termodinámico: la máquina alternativa de vapor, las máquinas de combustión interna y las turbomáquinas. La trayectoria técnica dibujada por las máquinas de vapor alcanzó su auge en el siglo XIX y fue declinando al tiempo que se desarrollaban las bases –entre 1880 y 1930- de las otras dos. Cada una de ellas abrió oportunidades tecnológicas e industriales que, en un país atrasado y dependiente como España, fueron difíciles de aprovechar. Los procesos de innovación nacional fueron muy escasos -cuando no inexistentes- en las tres trayectorias descritas; pero incluso la aparición y expansión de un sector industrial especializado en su fabricación, aunque fuese a partir de la tecnología exterior, fue, o bien muy tardío (caso del vapor) o bien suficientemente lento y escaso (combustión y turbomáquinas) como para no poderlo considerar un sector clave en el cambio estructural, por más que durante el primer tercio del siglo XX se desarrollaran en la Penínula algunos centros importantes de producción de motores.
Analizando los hitos más importante en la historia tecnológica de las máquinas térmicas y estudiando en detalle las patentes relacionadas que se registraron en España se intentará: a) responder a algunas de las cuestiones recurrentes sobre la evolución de las tecnología, como por ejemplo el grado de importancia que tienen las innovaciones radicales y las incrementales en la trayectoria de un sector como el que nos ocupa; b) comprobar la capacidad explicativa de la economía evolutiva y de otros modelos similares a la hora de entender el progreso tecnológico como un proceso acumulativo y dependiente de las trayectorias pasadas; c) reflexionar sobre el papel de las instituciones en la relación entre procesos de innovación e industrialización,
prestando especial atención al entorno administrativo destinado a la protección de los inventores y a la política comercial; d) intentar discernir las estrategias empresariales de innovación, protección y expansión industrial de las compañias dedicadas a la fabricación de máquinas térmcas en las diferentes traytectorías descritas; y d) procurar determinar la influencia de todo lo anterior en la aparición, desarrollo y cacterísticas del sector de fabricación de máquinas térmicas en España.
10.Agustín Sancho y Paloma Fernández Pérez: “Innovación y estrategias de crecimiento empresarial en la industria de transformados metálicos en España (1860-1935): los casos de Averly y Rivière”.
La industria de transformados metálicos se ha desarrollado en la España contemporánea, a pesar de partir de unos condicionantes inicialmente poco propicios. La comunicación presentada pretende contribuir a un mejor conocimiento de la primera gran etapa de desarrollo de este subsector de la industria metal- mecánica, desde mediados del siglo XIX hasta poco antes de la guerra civil española, a través de la comparación de dos empresas: Averly y Rivière. Ambas fueron fundadas por empresarios de origen francés, la primera en Zaragoza y la segunda en Barcelona (tras un breve primer período situada en Madrid y Bilbao).
Averly se especializó en la fundición y construcciones mecánicas, y Rivière en trefilería y tejidos metálicos.
En el trabajo se compararán sus similitudes y diferencias para ilustrar las respectivas estrategias empresariales y modelos de crecimiento, y se mostrará que lograron crear opciones viables y competitivas en su sector de actividad. Con este enfoque resaltaremos la diversidad de alternativas en cuanto a modelos de organización empresarial dentro de un mismo subsector industrial, a partir de las interacciones entre empresas, estrategias de inversión, redes de integración social y comercial, fórmulas de organización del trabajo, mercados y organismos políticos.
La comparación entre las empresas de Averly y Rivière pretende como principales objetivos:
- Aportar nuevos datos de la industria de transformados metálicos en España para un período hasta ahora poco conocido que sentaría las bases del posterior crecimiento del sector durante el franquismo.
- Confirmar, a partir del estudio de casos empresariales, la perspectiva regional como clave interpretativa fundamental en el estudio de la innovación y el proceso de transferencia tecnológica en España en el periodo indicado.
- Ilustrar la importancia de la redes personales en la comprensión de las estrategias empresariales durante el proceso de industrialización española.
- Presentar evidencias novedosas sobre el proceso de sustitución de importaciones en algunas de las industrias españolas que mejor se adaptaron a las condiciones del mercado español en los años estudiados, y sobre el papel desempeñado por el Estado en este proceso.
Para la elaboración de esta comunicación nos hemos servido de fuentes documentales localizadas en archivos privados empresariales, fuentes estadísticas, registros de sociedades industriales, legajos de las comisiones militares de movilización industrial, así como bibliografía diversa relacionada con el tema.
Las principales partes en que se estructurará el texto de la comunicación serán una parte introductoria, cuatro secciones comparativas, y un apartado final de conclusiones. En la introducción se presentará brevemente una visión de conjunto del sector de transformados metálicos en España para así contextualizar la contribución que representa este trabajo. La primera sección comparará el origen de los empresarios, su formación y los vínculos de parentesco y amistad que fueron relevantes para el establecimiento y desarrollo de la empresa antes de la guerra civil. La segunda tratará sobre la organización industrial (estructura en secciones, etc), innovación tecnológica y organización del trabajo (cualificados, no cualificados). La tercera, sobre estrategias de inversión (diversificación, colaboraciones horizontales o verticales, cuasi-integración, etc.), así como las redes de integración social y comercial en el que estuvieron inmersos los propietarios y las empresas. La cuarta comparará las diferentes estrategias de mercado y comercialización desarrolladas por estas empresas. La sección final ofrecerá algunas conclusiones en las que se sintetizarán las principales contribuciones del trabajo, en función de los objetivos planteados.