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Los participios cirenaicos en -ειμενoς

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Los participios cirenaicos en -~i~.tsvo;

Araceli STRIANO CORROCHANO

1. En la «Lex Sacra» de Cirene (SEa IX n.’~ 72,s.IV)* aparece la forma participial ac. pl. XQELIIEVOq.3 (en lugar de la esperable XQEO~EVO~ oxcwnIs- vos), interpretada como de origen délfico’, dado que la inscripción co- mienza con una mención a Apolo ([AJ,toXhov cxQn[08].l) y que en este dialecto2 están regularmente atestiguados los participios en -EtílEvo;. En este sentido, las primeras líneas de la inscripción podrían ser un calco literal de una fórmula délfica.

Sin embargo, en los últimos años han aparecido en Cirene otros participios en -cqwvoq: nom. sg. ~rotct~ícvoqSEG XXVI nY 1.817.8.13.18 (decreto dedicado a Alexímaco, s.11/1); gen. sg. JTQoOU[I4ELpEvag.35-36;

nom. sg. t~olup.st~isvoq.49-50; gen. sg. 3ToXLoQnELpEvcLg SEO XXVIII nY 1.540.7 (decreto honorífico dedicado a Apolodoro, 62-61); nom. sg.

JTQoaLQ8L~tEvoq.38. La posibilidad de explicar estas formas como delfismos queda descartada, en mi opinión, puesto que en esta ocasión se trata de dos inscripciones con un contexto radicalmente distinto del anterior, que hace inverosímil la posibilidad de que sean calcos procedentes de Delfos.

Es lícito> pues, intentar explicar tanto ~Qsqtsvoq como las formas recientes dentro del marco del propio dialecto cirenaico.

* Todos los textos que aparecen en este artículo son anteriores a nuestra era.

Así, THUMB-KIEcKERs§148.15 (a);BucK, C.D., Greek Dialecis, p. 158; con/raGuARouccI, M.,Epigrafía Greca IV,Pp. 5-6.

2 MORALEJO ALVAREZ, J.J.: Gramática de las inscripciones deíficas,Santiago de Composte- la, 1973, § 61. La hipótesis según la cual los participios en -sqsevo~ son atemáticos y representan el resto de una flexión atemática ha sido rechazada con argumentos de peso en los últimos años por U. HocK,Tite so-called aeolic inflection of/he greek contract verbs, Ph. O., 1970, p. 359-360 y 1.MÉNDEZ DOSUNA, Los dialectos dorios del Noroeste, Salamanca> 1985, pp. 499-500.

cuadn~s deFilología Clásica.NY22-209-214-1989. Ed.Universidad Complutense. Madrid.

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210 Araceli Siriano Corroe/jano

2. Como es sabido, el cirenaico pertenece a la llamada «doris severior”3, es decir, no genera nuevas vocales largas distintas de las originarias tras los alargamientos compensatorios y las contracciones homofonémicas. Dado que <FI> no puede recubrir en cirenaico una antigua de un hipotético participio con flexión «eolia» atemática en -,menos, hemos de suponer que las formas en -cqwvoq sólo pueden proce- der fonéticamente de *eemenos4 lo cual habría dado * ¿menos(*xQn~tE~

yo;, *Jtocn[wvos), como ocurre en tS~ovrat de fut. dorio *de(e)¿se e/aL át.

&~osrcn) SEO IX n.’ 72.39 y KXntovaxoq de (*Kle(u)e~) et sim. SEG XX nY 735. Col. 1. 156 (Cat. s. ív). La totalidad de los ejemplos de que disponemos (cf. 1) presenta siempre -sqt~voq sin excepción: el único ejem- pío contrario posible gen. pl. wravnwcvaw SEO IX n.05.14 (en la parte dialectal del decreto honorífico dedicado a Ptolomeo con una carta del mismo redactada en koiné, s.luí), susceptible de ser interpretado a partir de *&navrÉwS ha de ser rechazado, ya que aparece en una inscripción cuya parte dialectal está salpicada de koinismos: roL; yovsuoL6.24; at.17; ot. 19 y puede consiguientemente ser entendido como una forma de koiné ática a partir de ó.navrúw.

Sobre la base del carácter «severior» del cirenaico y de la posibilidad de que -a[tevog recubra el resultado fonético de *~e~emenos hay varias interpretaciones posibles para los participios del tipo x@~tvrvo (s.IV) y

(a) -¿menosy <El> es solamente una grafía para {~].

(b) -¿menos en cuyo caso habría que explicar la presencia de -cH>

para notar el resultado de e + ( ) + e: ÓT1OUTaL y KX’ryropa~o; el sim. La posibilidad (a) parece la más convincente: dos de las tres inscripciones en las que aparecen los participios en -ei~ttvo; presentan una fluctuación entre las grafías -cH> y <El>: así en SISO IX nY 72.9 n]oELor; frente a rourju~q. 119 (incluso en una misma palabra y forma); en SEO XXVI

ji.0 1.817.27-28: ac. sg. JtQOtittiOUtpEtOtV ( JTQOtiLU4R«PIlOLV).

THUMB-KIECKtRS, Pp. 170-183;BARTONÉK, A.:Classification, 1972, Pp. 116-117; BuLE, M.:

VerbumII, 1979, p. 160-161. Se observará la notación de las nuevas e/o en alfabeto jonio como <FI>, <g>: así, para el primer alargamiento compensatorio: rEvtcinLflXLol SEG IX nY 2.17 (330/26); oxranuaxnXtoí.49; tQto~~Xuog.52; r~gatta nY 13.14 (s. tv); BcoXctyo~a n.” 45 (5v); para el tercero, E~jvowovrogSEG IX n.0 1.84; ,jvaxanoq n.0 2.57 (330/26); Ko9,jx<,;

n.” 107 (s. ivñí’); para las contracciones homofonémicas: MuXavtzxo SFG IXn.0 1.74 (s. iv):

MvaaaQxo,.75 el aL

Según la opinión más extendida, cf.MÉNI,EZDOSUNA, J.,op. cii.,Pp. 499-502 en donde sc encontrará un amplio estado de la cuestión.

Ene1 dialecto cirenaico muchos verbos en -wo aparecen como verbos en -no: oryrvSEG IXnf> 72.117 (s. iv) incluso (como ocurre en este ejemplo) en formas no participiales. Para tina amplia discusión sobre este tema, cf. MÉNnEZ DosuNA, J., op.cil.,Pp. 223-225.

6 Los dativos plurales de los temas en 5-éu aparecen en cirenaico con -saca: MrXt~3oroat SEO IX nY 2.13.37 (330/26); [M]rycspsoou.14.36; Oumusanu.18.41; Eekcovuooc.40: tiRa- mcroouv,44; Aorv7raXaLeooL.47; Kojr0asqnu.5 1.

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Los participios cirenaicos en -sqwvo~ 211

Si se admite que el dialecto de Cirene no ha conocido vocales largas cerradas tras los alargamientos compensatorios y las contracciones homo- fonémicas, las fluctuaciones entre <H> y <El> han de ser consideradas como meras incongruencias gráficas (atestiguadas tanto en la koiné ática y ptolemaica8, como en la vecina lera) inseparables de la progresiva penetración de la koiné en el dialecto de Cirene desde finales del s.III: así en SEO IX n.0 72, texto totalmente dialectal, existe como excepción

31]OEtoEg.9 yEvLXEL9. 50, al margen de cuál sea la explicación que haya que dar a estas formas (¿itacismo dialectal?, ¿prematura influencia de la koiné?), pero tanto en SEO XXVI n.0 1.817 (s. un) como en SEO XXVIII nY 1.540 hay junto a formas dialectales, otras claramente de koiné: en la primera de ellas’0, ouvavaorQo[mJnv. 13-14; a[tQ]carwq. 17; auvcmn6ttiouq.

18; XEtrOuQyctv. 53; m’y~avav. 57, etc.; en la segunda, EtQflvtIV. 10-11;

JtLQaTtXo)v. 15, etc.

La hipótesis (b) según la cual el cirenaico habría podido conocer un fonema ¡él” procedente de e + e, se contradice, en principio con los ejemplos anteriormente mencionados 8~ov~rat y KXnro~rnxoq et sim., a pesar de que la objeción no es definitiva: por una parte, &jaiyrat. 39 coexiste en la misma inscripción (SEO IX nY 72) con njostoEg. 9, con lo que podría tratarse de una incongruencia gráfica; por otra parte, KAayro~ta~og, podría ser un nombre propio de origen no cirenaico. Con todo> lo cierto es

Los editores han intentado «corregir» la forma ,tiocuneq postulando slqctoe~,cf. BUcK, C. D,: op. cii., 310: «~T]ostoeg is to be rejected, for EL: original i is unknown. ÉQU&o «prop up, support»... here «deposits or«fix».Por otra parte, las supuestas fluctuaciones entre timo’rrrat/

b,jastxaten la misma inscripción parecen haber sido un error de la lectura del primer editor, cf. BUcK, 311.

8 TEODORSSON,5. T.: Tite phonology of Ptoleniaic Koine,Góteborg, 1977, 144,§23;HILE,

M.: op. cii., 155. Enel caso de Tera, metrópoli de Cirene, al menos desde finales del s. ‘a las grafías <El> <H> eran intercambiables: así en 10 XII3, n.0 330 (Testamento de Epicteta, s.iii): si ,<a... 3TQoOLQSLTaL.50; tov 3rowtQLov.130; Scil tu.. s,n~aXXn.2l2; a u...

oipstXsitai.21 5; a & xci~rniotst.2l6;o,uo; és navTa titotneurat.242; sí... a, .246.258-259; o3twg atqc6su279; <ng tissia~2SS.

La forma cirenaicasvtxsí procede de,‘~V&XQy es subj. aor., cf. ScHWYZER, E.: Oriechisehe Gra,n,natik, 744.

lO La forma ~Xo~ssvogSEO XXVInY 1.817.41 que lo editores suplantan por &9~opisvog puede ser interpretada como una prueba de la pérdida de cantidades propias de la lengua de la koiné, TEODORSSON,op. cii.,p. 151, nY 105, de la misma manera hade serlo ,rsl!oQO,»tsvag SEO XXVIII n.0 1.540.14, así como ~eeo0<oaav SEO IX, n.0 1.37 (322-308), TsonoRssoN, p.109,n.0 20.

La posibilidad de que el nom. ac. pl.L«QSgSEO LX.n.0 5.16 (s. ¡vi) atoLsea un ejemplo de la existencia de /6/ en cirenaico fue mencionada por C.DoBIAS-LALoU en la «Rencontre internationale de dialectologie grecque». Nancy, 1986. Si admitimos esta hipótesis, la divergencia gráfica <El> (en el caso de estos participios), <E> (en el caso deLaQtg), sería cuando menos llamativa. Por otra parte, la existencia de ¡6/ no tendría paralelo en /6/.

Unicamente el gen. sg. Xs~ogSEO IX, a.” 72.109 sería susceptible de ser interpretado como ejemplo de la existencia de/91.Parauna explicación diferente de estas formas, cf.GÚNTHER, R., lE 32, 1913. 379 y recientemente RUUGH,C. J.,Mnemosyne, 27, 1-2, 1984, 60. n. 10.

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212 Araceli S/riano Corroe/jano

que los únicos ejemplos de una hipotética I~/ en cirenaico serían los participios en-EI41EVO~, esdecir, precisamente las formaciones que hay que explicar.

En conclusión, dentro de un forzoso margen de imprecisión, cabe suponer que la contracción de e + e subyacente en las formas en -Et~cvog (tanto la de la «Lex Sacra» como las de los decretos) ha dado lugar a -cpnenos (notado defectuosamente con ‘<El>) más bien que a -émenos.

3. Una vez admitido que la <EX> de xQEtpxvog, ltotstpEvoq puede recubrir /~¡ procedente de e + e, es necesario explicar el mecanismo por el que en cirenaico se sustituyó *~e~omenos por *e~emenosl2. Dicha sustitu- ción sólo puede entenderse como una generalización analógica del grado

—e—— de la vocal temática (es decir, —e— de tema, —e—— de la vocal temática) en el paradigma de estos verbos a partir de las formas que lo tuvieran (2/ sg.~ 3.» sg.; 2Y pl.; y tal vez los

mf.

<‘-e-en, <‘-e-estlzai) a aquéllas que tenían en principio vocal temática —o----, a saber, los partici- pios en -menosy quizá la 1.» sg. y pl.).

El paradigma de estos verbos en voz media (las formas medias, tal y como aparecen todos los ejemplos de estos participios en cirenaico, son suficientes para presentar el proceso) seria el siguiente:

1 Y sg. <‘poie-omai :2tOtEOIIQt?

* JioLElJpQL?

za sg. <‘poie-esai 3~ sg. <‘poie-etai

Y pl. *poie~ome(s)tha <‘poie-eme(s)tha : no atestiguado 23’ pl. * poie-esthe

3~a pl. * poie-ontai *poie~entai? : *~oLsvtat

* poi-entai?

mf.

* poie-esthai : noLEaOat

part. * poie-omenos * poie-emenos :noLEL[LEVOg No tenemos ejemplos de la Y sg. y pl. tanto en voz media como en activa. Cabe la posibilidad de que la vocal temática —o—— se haya mante- nido, tal y como ocurre en los dialectos nordoccidentales que, como hemos señalado anteriormente 1), conocen la formación de participios en

En opinión de MÉNDEZ flosuNA, J.:Op. cit., Pp. 502-505, la divergencia ene1 tratamien- to de secuencias isovocájicas —e/——yheterovocálicas —ea——ene1 paradigma de los verbos en -no habría propiciado la sustitución de —eo——por—ci—, además de la analogía con los verbos en-do,. Discrepamos al menos en este último punto con esta hipótesis, dado eí escaso número e importancia de estos últimos verbos.El paso de—ea-—a—ci—--representaría una

evolución fonética según la opinión deCoWGILL,W., apud. l-IocK, H.: op. cit., Pp. 502-505:

—eo(C)e——>——ee(C)e—.Sinembargo, esta explicaciónfonética podría aplicarse únicamente en estos participios (al menos en cirenaico).

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Los participios cirenaicos en -etitevo; 213

-st~wvoq, en cuyo caso la forma esperable habría sido*,toLEUpat *3toLEUlkE~

&. La forma del tesalio E81JqI~IEV’3nos demuestra que la vocal temática

—e— pudo también haberse extendido a esta persona.

Tanto la 3~a pl. de la voz media como la de la voz activa <‘poieontaiy

<‘poi~~nti evolucionan en cirenaico por hiféresis a *poientai y poienti respectivamente, como puede verse en fut.ExTt¡Ia0?VTLSEO IX nY 72.57 o en los participios activos 8a[ltcQysnmv SEO IX ni’ 11.2 (cat. s. iv); ni’ 12.2 (s.IV); n.” 25.3 (s.IV); nY 32.3 (s.ííí) e/aL En el dialecto de Delfos el grado

—e— se atestigua también en esta persona 7rotcLvrnt 10 IX 1, 97> 13 (s.íí) así como en la Lócride Occidental u~tcgctvtm JO IX 1, 685.4 (s. ífl’4.

No podemos saber, sin embargo, si la hiféresís se produjo en cirenaico antes de la extensión de la vocal temática —e— (en cuyo caso *poieontai habría evolucionado directamente a *noLEvTaL) o bien después (*poieontai habría conocido la extensión a *poieentai antes de haberse producido la hiféresis).

La forma de infinitivo del tipo <‘poieesthai habría evolucionado a

<‘not~o0at: las inscripciones, sin embargo, atestiguan -EOOGL: 2U]WXEOOUL SEO IX n.” 4. 3 1-32 (decr. 16/6); &OQEoOat. 38.48; noEoflat SEO XVIII n.0 727.6.11 (decr. 139-124). Estas formas de infinitivo medias pueden interpretarse como analógicas de las activas en -cv’5: OL7EV SEO IX n.” 72.136 et al., o bien como el resultado de la contracción e+ e (¡él).

Hemos mencionado anteriormente los posibles inconvenientes que tiene esta última hipótesis 2.b), por lo que nos inclinamos por la priniera de ellas.

En nuestra opinión la extensión de las formas en <‘-e-e a las formas en

<‘-e-o hubo de producirse antes de la elección entre -svl-~v y antes de que

<‘JtOLflcYOaLevolucionara analógicamente a JIOLEOGaL.

4. Las conclusiones a las que hemos llegado son las siguientes:

a) La forma %QE~LEVO (s.TV) no ha de ser considerada forzosamente como un delfismo, a la vista de los nuevos participios en -rL~Ícvog:2TOLELpE-

voq, ~t~o6upctpcvo;, -ag, noXtoQxctpevag, 3TQoaLQEL~tEvoq (s.iiii) aparecidos con posterioridad.

b) Las fluctuaciones gráficas entre <El> y cH> en algunas de las inscripciones en las que aparecen estos participios parecen sugerir que

<El> en x~cqisvog, 7ToLEI4IEVoqrepresenta [~].

c) Con todo, aunque el resultado de e+ e fuera¡él notado <El>, el origen de los participios en -syxsvoq es con seguridad> a partir de te~

Cf. flie Sprache,1985, 140.

‘~ MÉNDEZ DOSUNA, J.: op. ch., p.49l.

Así lo explica GARcÍARAMÓN, 1. L.:Minos, 16, 19T7,p. 203, hipótesis aceptadaporBtLE.

Mi op. cii., p. 166.

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214 Araceli 5/ricinoCorrochano

emenos, es decir> a partir de la extensión analógica de <‘-e-e- a las formas que originariamente tenían *-e-o-.

d) La generalización de <‘-e-e- a las formas con <‘-e-o- (—e— de la raíz,

—o—— vocal temática): 1.a sg., l.a p1 3~ pl. (?) y la extensión a los participios en <‘-E-oItEvoq~ *~E~qJ>Evoqes anterior a laelección entre <‘-EXEv (seguido de consonante) y<‘Exnv (seguido de vocal) a partir de*EXEEv En el caso de la3•a pl.no es posible saber si <‘-e-onti conoció el estadio analógico

*~e~enti antes de evolucionar a -svn por hiféresis.

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