Primer Ciclo de Conferencias
sobre Residuos Sólidos Urbanos
Primer Ciclo de Conferencias sobre Residuos Sólidos Urbanos
Introducción
La Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable puso en marcha en el mes de enero de 2009 el Observatorio Nacional para la Gestión de Residuos Sólidos Urbanos. El mismo fue creado en el marco de la Estrategia Nacional de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (ENGIRSU) y aspira constituirse en un centro de referencia del ámbito gubernamental sobre Residuos Sólidos Urbanos. El Observatorio Nacional compila, sistematiza y clasifica información; elabora informes, estudios e investigaciones; desarrolla y coordina actividades de capacitación, entre otras tareas.
El sitio web www.ambiente.gob.ar/ observatoriorsu es el instrumento central para la difusión, socialización y extensión de la información contenida en el Observatorio y el espacio desde donde se busca poder establecer vínculos para contribuir al trabajo en red entre sectores gubernamentales, académicos, empresariales y de la sociedad civil, con el objeto de articular diferentes aspectos y alternativas de solución a la problemática de los Residuos Sólidos Urbanos.
Durante el año 2009, entre las actividades realizadas por el Observatorio, se desarrolló un ciclo de conferencias sobre diversos temas relacionados con los RSU, en coordinación con el Departamento de Capacitación Específica de la SAyDS.
Este ciclo de conferencias, profundizó el conocimiento sobre la historia y la situación actual de la gestión de los residuos en el país y en particular en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA); abordó aspectos que caracterizan el manejo de los RSU en otros países (Japón y Francia) y analizó la evolución de la composición de los RSU, las campañas de comunicación de programas de recolección selectiva, el rol de los recolectores
informales y sus formas organizativas, las relaciones sociales y económicas existentes en los basurales, entre otros temas.
El conjunto de artículos que aquí se presentan son la versión escrita de las exposiciones realizadas por los expertos a lo largo del ciclo. De este modo, la SAyDS no sólo brinda la posibilidad de acceder a este valioso material a especialistas y público en general, sino que además intenta contribuir a llenar un vacío en relación a la divulgación de los temas tratados1.
1 Las opiniones de los distintos autores no reflejan necesariamente el posicionamiento de la SAyDS repecto de los temas tratados.
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Estaciones de transferencia de residuos sólidos urbanos
Ing. Carlos Alberto Fontán*
1. Introducción
Desde la antigüedad, los seres humanos han hecho uso (y en algunos casos abuso) de los recursos de la tierra para su supervivencia. Pero el uso de estos recursos trae aparejada una consecuencia indeseable, la generación de residuos.
Dentro de la masa general, podemos definir Residuos Sólidos como aquellos elementos que se presentan en estado sólido o semisólido, que provienen de las actividades humanas que son desechados como inútiles o superfluos. El término residuo sólido debe ser tomado como un concepto general, y abarca tanto el
volumen con características heterogéneas de los desechos de una comunidad urbana e industrial, como la acumulación más homogénea de los generados por algunas actividades determinadas. Cabe aclarar además que esta definición, si bien es estricta conceptualmente no lo es tanto en la práctica, ya que muchas veces lo que es residuos para unos no lo es necesariamente para otros en función del criterio subjetivo que se adopte y de las necesidades de cada uno.
En tiempos remotos, la eliminación de los residuos humanos no planteaba un problema significativo, ya que la población era pequeña, la producción era baja y la cantidad de terreno disponible para la asimilación de los residuos era grande.
Los ecólogos han estimado que la Tierra pudo proporcionar a las bandas de cazadores-recolectores alimento suficiente para un
máximo de treinta millones de individuos. En los cuatro millones de años que requirió la evolución desde el “homo erectus” al hombre actual, no se pudo superar esa cifra.
Posiblemente la población total del Paleolítico oscilaría entre los seis y los diez millones de seres humanos.
La revolución neolítica, hace diez mil años, mediante la aplicación de técnicas agrícolas y ganaderas permitió la primera gran expansión de la especie humana; se calcula que a partir de entonces la población empezó a crecer a un ritmo que la duplicaba cada mil setecientos años. Al comienzo de nuestra era se calcula que vivían unos ciento cincuenta millones de personas: una tercera parte en el Imperio Romano, otra tercera parte en el Imperio Chino y el resto diseminado.
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acompañada de las primeras grandes epidemias que provocaron despoblación. En el año 1348 se extiende por Europa la Peste Negra que se estima redujo la población europea en un tercio. A pesar de ello, hacia el año 1600 la Tierra había alcanzado los quinientos millones de habitantes. A partir de ese momento se produce la explosión demográfica y la población empieza a duplicarse cada doscientos años. En 1800, dos años después de la publicación del “Primer Ensayo sobre el Principio de la Población” de T.R. Malthus, se alcanzan los novecientos millones de habitantes. El ritmo se sigue acelerando; en 1900 se alcanzan los mil seiscientos millones; en 1960 había tres mil millones. A mediados de 1999 se superaron los 6.000 millones y en la actualidad se estima alcanzan los 6.700 millones.
A este estado de cosas hay que agregarle el hecho de la migración de la población desde el ámbito rural hacia el urbano. Así tenemos casos como Francia que pasó de tener un 15% de población urbana en 1815 al 70% en el año 2000. O el caso de los Estados Unidos que ya en una fecha tan temprana como 1910 el porcentaje de población urbana superó en el total del país a la rural, llegando actualmente al 79%. Pero esto no ocurre en los países desarrollados solamente, sino que es una tendencia mundial y según cálculos realizados por los sociólogos Ron Wimberley y Gregory Fulkerson de la Universidad Estatal de Carolina del Norte y Libby Morris de la Universidad de Georgia, desde mediados de 2007 la población urbana mundial supera a la rural.
Entonces con la formación y desarrollo de las ciudades la problemática de la gestión de los residuos se incrementó y su mal manejo comenzó a originar los primeros problemas ambientales graves (la mencionada peste negra en Europa en el siglo XII). El problema se
agravó aún más con la Revolución Industrial (fines del siglo XVIII) cuando cantidades importantes de población rural se volcó en forma masiva hacia las ciudades originando un importante (y desordenado) crecimiento urbano, y por otra parte comenzó un uso intensivo de los recursos del planeta. En la República Argentina esta situación se puso de manifiesto con la epidemia de fiebre amarilla promediando el siglo XIX, favorecida en gran medida por el hecho de que los residuos eran utilizados como rellenos de las calles públicas.
Durante el siglo XX, especialmente después de la Segunda Guerra Mundial, la combinación de varios factores (alta industrialización, avances en tecnología de alimentos y medicamentos, cambio de forma de vida, etc.), hizo que el consumo per-cápita aumentara fuertemente (“consumismo”) originando entonces importantes cantidades de residuos sólidos urbanos. Es por ello que recién en la década de 1940 comenzó a dársele importancia al problema desde un punto de vista sanitario y de la ingeniería, surgiendo en consecuencia las primeras normativas al efecto en distintos lugares del planeta, particularmente en nuestro país con los trabajos del Dr. Ramón Carrillo. Todo lo anterior generó hace unas pocas décadas, el concepto de la Gestión Integral de los Residuos Sólidos Urbanos.
La gestión integral de residuos sólidos urbanos puede ser definida como la disciplina asociada al control de la generación, almacenamiento, recolección, transferencia y transporte, tratamiento y disposición final de estos, de forma que armonice con los principios de la salud pública, de la economía, de la ingeniería, de la conservación, de la estética, y de otras consideraciones ambientales, y que también responde a las expectativas de la opinión
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pública. De lo expuesto se deduce que estaactividad es sumamente compleja y de carácter multidiciplinario e interdiciplinario. Cabe destacar que en un principio en las ciudades el manejo de los residuos urbanos solo
consideraba como importante la recolección y en forma limitada, la disposición final, pero lentamente se comenzó a tener en cuenta todos los eslabones de la cadena.
Con estas premisas, especialmente en las grandes ciudades donde el problema se presentaba en una forma más importante se comenzaron a construir Centros de Disposición Final (rellenos sanitarios) para los residuos sólidos urbanos que generaban. En un principio, la idea era la de usar varios Centros
para atender a una ciudad, preferentemente ubicados en áreas despobladas cercanas de forma de reducir los recorridos de transporte de los vehículos recolectores. En las ciudades pequeñas, generalmente los sistemas de autogestión trataban de ocuparse de todas las etapas del sistema. Sin embargo, el
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crecimiento desordenado y poco planificado de las ciudades hizo que pronto estos Centros quedaran cerca de áreas pobladas con lo
que comenzaron a generar rechazo en las mismas. En las poblaciones pequeñas, la baja capacidad económica unida a los altos costos
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relativos del tratamiento (por la baja escala),la posibilidad de contar con terrenos cerca del lugar de la recolección hace que los sistemas de autogestión fracasen y resulta en una mala gestión terminando con la disposición de los residuos en basurales a cielo abierto.
Todo lo expuesto originó un cambio en la forma de encarar el problema. Para las grandes ciudades se comenzaron a implementar campañas destinadas a minimizar la generación de residuos acompañados por tratamientos a los mismos y contar con un solo Centro de Disposición Final distante que atienda a toda
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la Ciudad y sin poblaciones cercanas. Para las poblaciones pequeñas la tendencia es buscar la regionalización, es decir que un Centro de Disposición Final único abarque una región con varias de ellas a fin de buscar economía de escala.
Por supuesto, ambos planteos originan la necesidad de grandes recorridos hacia esos Centros de Disposición Final. Cabe aclarar que en los últimos años, tanto en las grandes ciudades o áreas metropolitanas, como en pequeñas localidades, se utilizan para las
tareas de recolección de residuos domiciliarios, vehículos especializados, que se adaptan a las características de cada lugar y al sistema de Gestión adoptado. Estos vehículos son de las más variadas formas y capacidades, teniendo todos un denominador común, que es el de estar diseñados específicamente para la tarea a desarrollar, por lo que no están bien preparados para el transporte a grandes distancias y resultan entonces ineficientes. Como parte de la solución lógica a esta problemática surgieron naturalmente las denominadas “Estaciones de Transferencia”, instalaciones donde los residuos de los vehículos recolectores son transferidos, generalmente a equipos de transporte de gran capacidad, preparados específicamente para esta tarea y por lo tanto más eficientes desde el punto de vista sanitario y económico.
Este transporte, se realiza por carretera con semiremolques (“trailers”) de gran capacidad de carga, aunque también son opciones válidas y usadas las de barcazas en el transporte fluvial y marítimo y por supuesto el transporte por ferrocarril, especialmente en grandes distancias, los cuales finalmente son los encargados de llevar los residuos al centro de procesamiento ubicado lejos de las áreas pobladas.
2. Descripción
Las Estaciones de Transferencia son instalaciones diseñadas específicamente para la tarea de ser el nexo entre los camiones recolectores y los vehículos de transporte. Son edificios generalmente cerrados total o parcialmente para reducir problemas asociados con la operación de transferencia como pueden
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ser ruidos, olores y diseminación de residuos,y que además se diseñan tratando de lograr una estética más o menos agradable a fin de reducir el impacto visual en el lugar donde se instalan, dado que por su concepción básica (ahorro de transporte de recolectores) deben encontrarse en áreas más o menos pobladas o en sus cercanías.
Los distintos tipos de Estaciones de Transferencia (que se describirán luego) son muchos, cada uno respondiendo a una necesidad operativa diferente, pero con un principio fundamental común, es la disminución de los costos del sistema con igual o mejor eficiencia en el servicio de recolección.
En los últimos tiempos, las ventajas asociadas a las Estaciones de Transferencia han dado como resultado, que el número de ellas construidas sufriera un rápido incremento, especialmente en aquellos países en los que las distancias a recorrer son muy importantes, como por ejemplo en los Estados Unidos,
aunque actualmente y con la tendencia mundial de centralizar los Centros de Disposición aparecen mucho en Europa y Latinoamérica.-Sin embargo es claro, que una Estación de Transferencia implica el incremento del manipuleo de los residuos, y por supuesto agrega costos al sistema global de recolección por la construcción y operación de la misma. La pregunta es entonces, ¿cuando se considera beneficiosa una Estación de Transferencia para una aplicación particular?, o sea, ¿cuando el incremento de costos que implica una Estación están cubiertos por los ahorros que la misma origina?
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Evidentemente, la transferencia se torna más económicamente viable cuanto más se incremente la distancia entre el generador de residuos y el lugar de su disposición. Aunque la factibilidad de una Estación de Transferencia debe ser considerada para cada caso especial, la mayoría de los expertos coinciden que es difícil de justificar la necesidad de una instalación de este tipo, si la distancia entre el generador y disposición es menor a quince kilómetros.
3. Situación área metropolitana de
Buenos Aires
En el sistema de Disposición Final del Área Metropolitana a cargo de CEAMSE (Coordinación Ecológica del Área Metropolitana Sociedad del Estado) actualmente se reciben aproximadamente 5.500.000 toneladas provenientes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y 34 Municipios del entorno de la misma.
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Para recibir esta cantidad de residuos se cuentaPrimer Ciclo de Conferencias sobre Residuos Sólidos Urbanos
Como puede observarse del esquema, más del 50 % de los residuos se reciben en Estaciones de Transferencia que luego derivan sus residuos hacia el Complejo Ambiental Norte III.
De las cuatro estaciones existentes cuatro son con sistemas de compactación de residuos y una (la de Alte. Brown) es por sistema de gravedad. Este esquema de funcionamiento de las Estaciones de Transferencia con sistema de compactación se muestra esquemáticamente a continuación:
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Estas Estaciones que trabajabanininterrumpidamente desde abril de 1979 reciben el grueso de la recolección de la
Ciudad Autónoma de Buenos Aires y de seis Municipios de la Zona Sur del Gran Buenos Aires.
La Estación de Transferencia de Alte. Brown está operando a cargo de CEAMSE desde febrero de 2008. Recibe la totalidad de los
residuos de Berazategui, Florencio Varela, Alte. Brown, presidente Perón y parte de los de Lanús y Lomas de Zamora.
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Este sistema de transferencia permite obtener importantes ahorros en los costos de transporte considerando una Gestión Integral de Residuos. Sin embargo, en necesario aclarar que, cuando se calcula el ahorro potencial de un sistema de transferencia, se debe estar seguro que los valores teóricos puedan, en realidad, conformarse en la práctica. Es decir, si por ejemplo, la instalación de un sistema de transferencia, en teoría, permitiría el ahorro de un determinado tiempo a cada vehículo recolector, en la práctica deberá ser posible realizar un rediseño de rutas que permitan la optimización de los trabajos en la nueva realidad, y por consiguiente, obtener un ahorro adicional por disminuir los valores de recolección. Esto muchas veces, por problemas de índole administrativa, de jurisdicción, gremiales, contractuales, etc., no es posible realizarlo, por lo que la ventaja prevista por la instalación de una Estación de Transferencia no solo se puede perder, sino que hasta puede volverse en contra.
* Ing. Carlos Fontan Tiene vasta experiencia en el tema de los residuos sólidos y es un asiduo disertante en congresos y universidades. Entre su experiencia docente se destaca la labor desarrollada en la formación de especialistas en la diplomatura en “Gestión Integral de Residuos Urbanos” de la Universidad Isalud. Actualmente es Jefe de Departamento de la Gerencia de Operaciones de CEAMSE.