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Academic year: 2020

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(1)San Manuel Bueno Mártir. Eduardo Marín Izquierdo.

(2) Eduardo Marín Izquierdo. Eduardo Marín Izquierdo. 3.

(3) Eduardo Marín Izquierdo ÍNDICE ÍNTRODUCCIÓN......................................................................................... 5 CONTENIDO Y TEMAS............................................................................... 5 ESTRUCTURA INTERNA Y SU RELACIÓN CON LA TÉCNICA NARRATIVA........................................... 7 TIEMPO HISTÓRICO Y ÉPOCA EN QUE SE DESARROLLA LA OBRA......................................................... 9 EL ESPACIO Y SU VALOR SIMBÓLICO..................................................... 9 ANÁLISIS DE PERSONAJES....................................................................... 10 BIBLIOGRAFÍA............................................................................................ 11. Eduardo Marín Izquierdo. 4.

(4) Eduardo Marín Izquierdo. INTRODUCCIÓN- El existencialismo A diferencia de la filosofía racionalista, propia del aristotelismo, escolasticismo y sistemas surgidos a partir de Descartes, que estudiaban el ser por sus causas últimas, la filosofía existencialista considera que el objeto propio de la filosofía es la existencia individual de cada sujeto real, del ser humano que padece la angustia de la duda y de la inseguridad. Esta idea que Unamuno recibe de Sören Kierkegaard, considerado como el padre del existencialismo, está presente en todas sus obras, pero especialmente en Del sentimiento trágico de la vida, en la que insiste en que el objeto de la filosofía no puede alcanzarse por la razón, ya que la inteligencia tiende a la abstracción y es incapaz de entender lo vivo e individual. Entre la razón y la vida hay un conflicto insuperable y permanente. Por eso él da más importancia y prioridad al sentimiento, al deseo y a la voluntad por encima del conocimiento que proporciona la razón. Para Unamuno, como para todos los existencialistas, en general, es más correcto decir “siento, luego existo”, que “pienso, luego existo”, porque el sentir es mucho más amplio que el pensar. De igual forma el deseo llega más lejos que el conocimiento; el conocimiento es algo muerto, mientras que el deseo, el deseo de vivir, moviliza nuestras energías para conseguir vivir ilimitadamente. Cuanto más duradera sea una cosa en su ser será más real. Lo destinado a desaparecer es ficción y sueño. Por eso todo ser se esfuerza en perseverar en la existencia, lo que en el ser humano se expresa en su conciencia como un anhelo de inmortalidad. Este anhelo choca con la experiencia personal de la limitación de la existencia, lo que genera un conflicto y un sentimiento de frustración existencial: el sentimiento trágico de la vida. Este sentimiento trágico de la vida es el que atormenta al protagonista de la obra San Manuel Bueno, mártir, por lo que está claro que la idea filosófica que Unamuno trata de comunicarnos es la de la inquietud existencialista. CONTENIDO Y TEMAS 1)CONTENIDO Ángela Carballino narra sus memorias sobre la vida del párroco de Valverde de Lucerna, don Manuel Bueno, a quién el obispo se ha propuesto beatificar. Se trata de un sacerdote que estuvo entregado por entero al servicio de su pueblo, por lo que todos lo consideraban como un santo. Pero llega al pueblo Lázaro, hermano de Ángela, que había pasado unos años en América, y viene imbuido de ideas librepensadoras y progresistas. don Manuel trata de convertirlo a la iglesia, pero lo que consigue es una transformación muy especial. Aparentemente Lázaro cambia su actitud religiosa. Se hace practicante, pero la razón de ese cambio es porque descubre la verdadera personalidad de don Manuel: su falta de fe en lo que predica. El cura le convence para que finja como él, a fin de que el pueblo crea y espere en Dios y en su gloria. De esta forma vivieron representando esa comedia “tragedia más bien”, con el noble propósito de salvar al pueblo, pero convencidos de que con la muerte se acaba el sueño de la vida. Ángela Carballino termina su relato confesando que “cree que al final terminaron creyendo”, aunque ella misma no sabe si cree o si sueña. Acaba la novela con la intervención de Unamuno, afirmando que los personajes de ficción tienen más realidad incluso que el propio autor.. Eduardo Marín Izquierdo. 5.

(5) Eduardo Marín Izquierdo. 2)TEMAS Aunque en esta obra Unamuno trata muchas cuestiones, el tema principal es el de la inmortalidad. Otros temas son: la religión en sus distintos aspectos como la fe, la teología, las prácticas religiosas, la actividad pastoral, etc.; la vida como sueño; la soledad; la actividad; la cuestión social; el progreso; etc.  La inmortalidad. El deseo de inmortalidad o de una vida sin fin, es una tendencia natural a todos los seres humanos. A pesar de ese deseo, la experiencia y el sentido común nos enseña que la vida humana, como la de cualquier otro organismo vivo, termina muriendo más pronto o más tarde. Por eso, la mayoría de las personas viven aceptando serenamente dicha realidad, convencidas de que la vida es un ciclo natural limitado a un tiempo y a un espacio. Pero existen y han existido muchas personas que, por razones filosóficas o religiosas, creen y esperan una vida eterna tras la muerte, sirviéndoles esta creencia de un gran apoyo para afrontar las dificultades de la vida. El problema aparece cuando una persona, por un lado desea lo que la religión o la filosofía ofrece, pero por otro lado no quiere aceptar sus condiciones que son fundamentalmente la fe, de una u otra forma. Nace entonces en ella ese sentimiento trágico de la vida que Unamuno experimentó en sí mismo y que, en esta obra, encarna el personaje don Manuel, el párroco de Valverde de Lucerna. Hasta tal punto le tortura su situación que siente tentaciones de suicidio. Pero reacciona entregándose a una febril actividad a favor de sus feligreses, para que vivan felices en la esperanza de la inmortalidad.  La religión y la fe. A lo largo de toda la obra se observa la intención religiosa, ya que su tema central, el de la inmortalidad, es una de las principales promesas que la religión cristiana hace a sus fieles. Se inicia la novela con una frase escrita por San Pablo en su primera epístola a los Corintios (15, 19): “Si sólo en esta vida esperamos en Cristo, somos los más miserables de los hombres todos”, con la que Unamuno nos anticipa lo que él pensaba acerca de la religión cristiana y el tema de la obra. Don Manuel ha reflexionado mucho sobre los textos bíblicos en relación con el tema de la inmortalidad, y no sólo acaba por perder la fe, sino que llega también a sospechar, como así lo confiesa a Lázaro, que “creía que más de uno de los más grandes santos, acaso el mayor, había muerto sin creer en la otra vida” (pag 82). Frase en la que se está refiriendo a santos como San Pablo y Moisés e incluso a Jesucristo, como así cree Unamuno se deduce de las palabras pronunciadas por él en la cruz: “¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?”, así como aquella otra: “mi alma está triste hasta la muerte”. Y movido por esa sospecha, don Manuel pide a Ángela que rece también por Jesucristo (pag 75). También, refiriéndose a Moisés y a Josué, dice de ellos que murieron sin entrar en la tierra prometida sin creer en Dios, y por ese pecado de incredulidad el diablo disputó con el arcángel San Miguel que le reclamó el cuerpo de Moisés (pag 86). Creo que con estas citas bíblicas, Unamuno trata de defender su idea sobre la carencia de fundamento de la fe religiosa, con el siguiente razonamiento implícito en el desarrollo: La creencia en la vida eterna se apoya en la autoridad de Jesucristo y sus apóstoles. Pero esa razón carece de fuerza, ya que ni ellos mismos estaban realmente convencidos de esa creencia. ¿Cómo se explica entonces la desinteresada entrega de Jesucristo y demás santos a favor de los demás? Eduardo Marín Izquierdo. 6.

(6) Eduardo Marín Izquierdo Sería por una razón parecida a la que movió a don Manuel y a Lázaro a hacer lo que hicieron. Se trataría de personas dotadas de una inclinación natural a hacer el bien a los demás, pero que al mismo tiempo eran conscientes de la limitación de la vida. Eso les llevó a pensar que la mejor forma de superar el tedio de la vida era dedicarla a trabajar para que los demás fueran felices, inventando incluso la promesa de la vida eterna.  La vida como sueño. Unamuno recurre frecuentemente en sus obras a la idea del sueño para expresar no sólo la fugacidad de la vida terrena, que es una idea adoptada con un sentido cristiano por autores como Calderón de la Barca, sino para decirnos que el hombre en sí mismo es sueño, un sueño que termina por desvanecerse. En esta novela son numerosas las referencias a dicha idea. Citando la frase de Calderón en La vida es sueño, “el delito mayor del hombre es haber nacido”. Motivo por el que todos, desde que nacemos, nos constituimos en pecadores. Y con esta conciencia de pecadores el pueblo sueña que vive (“y que sueñe éste vida como el lago sueña el cielo” ), (pag 71). Y esa es la finalidad de la religión y de sus ministros y apóstoles: que los pecadores sueñen hasta la hora de la muerte, que es cuando “al fin se cura el sueño...” y sueñen con la vida además con la vida eterna (“tú Ángela, reza siempre, sigue rezando para que los pecadores todos sueñen, hasta morir, la resurrección y la vida perdurable”). Pero Cristo, como don Manuel y Lázaro, son conscientes de que sueñan. Y ese conocimiento despertó en Jesucristo un terrible sentimiento de frustración que le hizo clamar: “mi alma está triste hasta la muerte”. Y para don Manuel ese sueño es, más bien, una pesadilla. No obstante, Unamuno le hace confesar a Ángela, al final del relato, su íntimo convencimiento de que tanto don Manuel como su hermano Lázaro acabaron creyendo (“acaso en el acabamiento de su tránsito se les cayó la venda”) (pag 84), es decir, dejaron de soñar y vieron la verdad. Aunque de sí misma declara que no sabe si cuanto ha contado en su relato lo vio o lo soñó, y si “... todo esto es más que un sueño soñado dentro de otro sueño” (pag 84). ESTRUCTURA INTERNA Y SU RELACIÓN CON LA TÉCNICA NARRATIVA Por su reducida extensión hay que considerarla como una novela corta, “un relato novelesco”, como su autor la califica. Es un relato autobiográfico en el que Ángela Carballino cuenta sus memorias, centradas en la vida pastoral del párroco de Valverde de Lucerna. Para ello el autor utiliza la técnica de la retrospección, pues Ángela está narrando a sus cincuenta años hechos de su pasado. La estructura interna de esta novela es la siguiente:  Planteamiento (pag 45-56). Ángela explica el motivo de escribir estas memorias: a petición del obispo, con el fin de iniciar el proceso de beatificación de don Manuel Bueno, párroco de Valverde de Lucerna. Las páginas que siguen, hasta cuando cuenta que sale ella del colegio de religiosas de Reneda, las dedica a narrar las virtudes humanas y religiosas de don Manuel, aparte de algunas alusiones a sus padres y a sí misma, como el hecho de su entrada en el colegio de monjas, a los diez años, gracias al dinero que su hermano Lázaro les enviaba desde América. De don Manuel pone de relieve su total entrega al servicio espiritual y material del pueblo: “arreglar matrimonios desavenidos”, “consolar a los amargados y atediados y ayudar a todos a bien morir”. (pag 48). Recalca el parecido físico y espiritual que don Manuel tenía con Jesucristo, y destaca su constante actividad, que era tal que se salía de lo normal, lo que hizo pensar a Ángela que “algún pensamiento le perseguía” (pag 53). Eduardo Marín Izquierdo. 7.

(7) Eduardo Marín Izquierdo.  Nudo (pag 57-68). Esa sospecha de Ángela va a confirmarse en las páginas que van desde que Lázaro llega de las Américas hasta que, una vez “convertido” por don Manuel, recibe la comunión de sus manos. El pensamiento que Ángela había sospechado perseguía a don Manuel no era otro que el convencimiento de que “hemos nacido para morir” y que no hay otra vida sino esta terrena. Esa idea era la que atormentaba su espíritu y la que le impulsó a orientar su vida en el sentido que creyó más oportuno, el mismo que adoptó Jesucristo: entregarse a una febril actividad a favor de su pueblo, para que la gente viviera feliz con la esperanza de una vida eterna, en la que él no creía. Viendo que Lázaro había descubierto su secreto, consiguió convencerle para que actuara como él, fingiendo ante el pueblo que era creyente y trabajaba para proteger su fe a toda costa.  Desenlace (pag 68-85). Lázaro confiesa a Ángela la verdadera tragedia de la vida de don Manuel y la comedia que él mismo estaba representando con la finalidad de ayudar al pueblo a permanecer en la creencia de la vida eterna, y es entonces cuando ella llega a comprender el sentido de muchas frases y acciones de don Manuel que en un principio no había comprendido. A pesar de todo, Ángela no es convencida por las razones del párroco y de Lázaro para dejar de creer en la religión, sino que, por el contrario, llega a decir que “creo que Dios nuestro Señor, por no sé qué sagrados y no escudriñados designios, les hizo creerse incrédulos. Y que acaso en el acabamiento de su tránsito se les cayó la venda” (pag 84).  Epílogo (pag 85-86) Como conclusión, interviene el autor de la novela para corroborar lo que Ángela Carballino pensaba sobre don Manuel y sobre el pueblo, es decir, que aunque el cura hubiera declarado su falta de fe, no lo habrían tenido en cuenta, pues lo que a su gente le hace creer es el ejemplo de sus obras y no sus palabras. También hace Unamuno un comentario sobre la realidad de los personajes de las novelas, afirmando que él creía en la realidad de aquellos más que en la suya propia. Y por eso sostenía que la novela, incluido el Evangelio, tenía más objetividad que cualquier otro “cronicón” que presuma de historia. Tipo de narrador en cada parte. En toda la obra, a excepción del epílogo, que no pertenece al relato propiamente dicho, el narrador es Ángela Carballino, que es uno de los personajes que intervienen en la novela, siendo por tanto su relato autobiográfico. A veces Ángela interrumpe su narración y deja hablar a los otros personajes, principalmente a don Manuel, a Lázaro, e incluso a sí misma como personaje del relato que narra, pero siempre son introducidos por ella como narradora. El punto de vista narrativo adoptado por Ángela es interno, ya que narra los hechos en primera persona, como vividos por ella, es decir desde dentro de la historia y no como alguien que conociera los hechos pero no los hubiera vivido. Ángela no es el personaje central, por lo que se trataría de un narrador personaje secundario, que cuenta lo ocurrido como testigo. TIEMPO HISTÓRICO Y ÉPOCA EN QUE SE DESARROLLA LA OBRA En cuanto al tiempo histórico en que tienen lugar los hechos narrados, podemos situarlos en una época más o menos próxima a la del autor, pues, aunque expresamente no hay en todo el relato referencia a una fecha concreta, sí existen alusiones a Eduardo Marín Izquierdo. 8.

(8) Eduardo Marín Izquierdo circunstancias ambientales, costumbres, etc., como son por ejemplo: enviar a un colegio de monjas a Ángela; tener un padre espiritual; irse a vivir a Madrid; volver de América con caudalillo; el ambiente anticlerical, progresista, librepensador, etc.. Todo esto inclina a pensar que los hechos ocurren a finales del siglo XIX o comienzos del siglo XX. En cuanto al tiempo interno o cronológico, lo que se cuenta en el relato abarca unos cuarenta años, es decir, desde que Ángela tenía unos diez años hasta que ella escribe sus memorias “a mis más qué cincuenta años” (pag 84). EL ESPACIO Y SU VALOR SIMBÓLICO La historia que se cuenta en esta novela se sitúa en el pueblo Valverde de Lucerna. Según declara el autor en el prólogo (pag 38), el escenario de su novela le fue sugerido por el lago de San Martín de Castañeda, en Sanabria, las aldeas de sus orillas, las ruinas de un monasterio cisterciense y la leyenda de una ciudad sumergida bajo las aguas. La referencia al lago y a la montaña es constante a lo largo del relato, desde el principio al fin. Unamuno utiliza muchos simbolismos en esta novela, (Blasillo, el bobo del pueblo, los nombres mismos de los personajes, etc.), pero sobre todo son el lago y la montaña los elementos más cargados de simbolismo de cuantos aparecen en el relato. Su significado podemos deducirlo de las numerosas frases que se leen en la narración con referencia al lago y a la montaña: - “llevaba la cabeza como nuestra peña del buitre lleva su cresta, y había en sus ojos toda la hondura azul de nuestro lago” (pag 46). - “solían y suelen acudir a nuestro lago todas las pobres mujerucas y no pocos hombrecillos, que se creen poseídos, endemoniados,... y don Manuel emprendió la tarea de hacer él de lago, de piscina probática y tratar de aliviarles y si era posible de curarles...” (pag 49). - “y no era un coro, sino una sola voz, una voz simple y unida, fundidas todas en una y haciendo como una montaña, cuya cumbre perdida a las veces en nubes, era don Manuel. Y al llegar a lo de ‘creo en la resurrección de la carne, y la vida perdurable’, la voz de don Manuel se zambullía, en un lago, en la del pueblo todo, y era que él se callaba. Y ya oía las campanadas de la villa que se dice aquí que está sumergida en el lecho del lago... oía la voz de nuestros muertos que en nosotros resucitaban en la comunión de los santos” (pag 51 y 52). Es decir, la montaña representaría la fe, el sueño de los vivos, mientras que el lago, sería la muerte y lo contrario a la fe, la duda y la incredulidad.. ANÁLISIS DE PERSONAJES  Don Manuel Es el párroco de Valverde de Lucerna, y tal como es descrito, viene a ser una copia fiel de Jesucristo en muchas de sus facetas, como son: su aspecto físico, su amor por el prójimo, las curaciones y remedios de las necesidades que él procuraba para sus feligreses. El mismo nombre de Manuel tiene clara referencia al de Jesucristo, llamado también En-manuel. De igual forma que en el evangelio se cuenta que Jesús tenía gran amistad con Lázaro y sus hermanas Marta y María, en la novela don Manuel también demuestra un gran afecto hacia Ángela y su hermano Lázaro. Y así como en el. Eduardo Marín Izquierdo. 9.

(9) Eduardo Marín Izquierdo evangelio se narra que Lázaro muere y Jesús lo resucita, en la novela don Manuel resucita a Lázaro del estado de muerte espiritual que por su incredulidad tenía, a la de vivir al servicio de la fe, aunque fuera de una forma engañosa. Y sobre todo, según Unamuno, la íntima tragedia de don Manuel, su falta de fe en la vida eterna, sería la misma que tuvo Cristo, la cual manifestó cuando en la cruz pronunció aquella frase: “¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?  Lázaro Lázaro Carballino, hermano de Ángela, se declaraba libre pensador (es decir, que no admitía la autoridad del Papa ni de nadie como norma de lo que hay que creer o pensar) y progresista (que se oponía a permanecer anclado en ideas o costumbres pasadas). Era una persona inquieta, abierto a las innovaciones, que está de acuerdo con el padre del Marxismo en que la religión es “opio para el pueblo” y que lo que importa es conseguir una sociedad en la que haya bienestar general. Pero, una vez que Lázaro conoce el secreto de don Manuel, su falta de fe en lo que predica, y el porqué sigue fingiendo, que es por el bien del pueblo, Lázaro queda convencido que es la mejor actitud que puede adoptarse en la vida, y desde entonces se pone a su servicio.  Ángela Es la hermana de Lázaro, que también simbolizaría a María, la hermana del Lázaro del Evangelio, quien de igual forma que aquélla sentía gran afecto hacia Jesucristo y recíprocamente muy querida por él, también Ángela amaba mucho a don Manuel y éste sentía un gran cariño por ella. Su nombre, Ángela, (en griego “anunciadora”) simboliza la tarea que se le ha asignado en la obra de mensajera o narradora de esta historia. Su postura ante las distintas actitudes que pueden adoptarse en el tema religioso planteado en la novela, es la de quién ha acatado la fe religiosa no a ciegas, como la mayoría de la gente del pueblo, sino de forma responsable, y después de haber superado el trauma que le produciría el conocimiento del fraude de su querido párroco y de su hermano Lázaro.. BIBLIOGRAFÍA -. San Manuel Bueno, mártir Francisco Gutiérrez EDELVIVES. Eduardo Marín Izquierdo. 10.

(10) Eduardo Marín Izquierdo -. -. Lengua castellana y literatura 1º Bachillerato S. Martí – J. Fortuny – M. López – J. Ráfols TEIDE Lengua castellana y literatura 2º Bachillerato S. Martí – J. Fortuny – M. López – J. Ráfols TEIDE Literatura Juan Mª. Marín Martinez – Emiliano Luna Martín – Manuel Bares Ureña EDELVIVES Historia de la filosofía J. M. Navarro Cordón – T. Calvo Martínez Nuevo Testamento SAN PABLO. Eduardo Marín Izquierdo. 11.

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