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Introducción
"Hay que tener los ojos muy abiertos para ver las cosas como son; aún más abiertos para verlas otras de lo que son; más abiertos todavía para verlas mejores de lo que son".
El trabajo proporciona el sustento diario a la mayoría de la población. La gente trabaja dentro o fuera de sus hogares, con o sin contrato, y en condiciones de trabajo seguras o peligrosas. Los factores relacionados con las condiciones de trabajo han recibido considerable atención, y se reconocen como un determinante social fundamental de la salud y de las desigualdades en salud. No ocurre lo mismo, en cambio, con las condiciones de empleo. Entre las razones que explican este desinterés destaca la confusión existente entre el concepto de trabajo y el concepto de empleo, así como la falta de claridad y el escaso desarrollo de la información y de los indicadores relacionados con el empleo. Los mercados de trabajo y las políticas sociales determinan condiciones de empleo tales como la precariedad, el trabajo informal, el trabajo infantil y la esclavitud y, también, problemas como la inseguridad en el trabajo, empleos con bajos salarios, o trabajar en condiciones peligrosas. Todos estos factores tienen una gran influencia en la producción de las desigualdades en salud. En resumen, estos tipos de empleo y de condiciones de trabajo tienen diferentes implicaciones en la salud de las poblaciones y en las desigualdades asociadas a la clase social, el género o las minorías étnicas.
Para esclarecer los diferentes modos en que las relaciones de empleo, las condiciones de empleo y las condiciones de trabajo afectan a la salud de las poblaciones, es preciso definir primero el significado de estos conceptos para que, posteriormente, nos ayuden a entender cómo se estructuran socialmente las relaciones laborales, los acuerdos entre el trabajo y el capital, los contratos de trabajo o de empleo y, también, cuáles son los procesos sociales de producción que afectan a la salud de los trabajadores.
Las relaciones de empleo, las condiciones de empleo y las condiciones de trabajo son conceptos distintos pero interrelacionados. El primer concepto, las relaciones de empleo, hace referencia a las relaciones entre los “compradores” (los empresarios que contratan fuerza de trabajo para producir bienes o servicios que luego se puedan vender con beneficios) y los “vendedores” de trabajo (los empleados que con su trabajo contribuyen al funcionamiento de la empresa, normalmente a cambio del pago de un salario). También incluye las prácticas, los resultados y las instituciones que emanan de, o afectan a, la relación de empleo. Dos componentes importantes de las relaciones de empleo son, por un lado, las relaciones de poder entre empresarios y empleados y, por otro, el grado de protección social de que gozan los trabajadores y trabajadoras. En los países ricos, las relaciones de empleo se hallan frecuentemente sujetas a
disposiciones legales o a un contrato. En estas sociedades, el gobierno es normalmente la fuente más importante de empleo, aunque la mayoría de los trabajadores está empleada en pequeñas y medianas empresas del sector privado. En cambio, en los países pobres y de renta media, la mayoría de acuerdos laborales no está sujeta explícitamente a ningún contrato formal, y gran parte del empleo total se encuentra en la economía informal.
Dado que las relaciones de empleo presentan un amplio abanico de situaciones, tanto en el interior de cada país como entre distintos países, en este libro hemos clasificado las relaciones de empleo en seis tipos específicos que denominamos “condiciones de empleo”. Las condiciones de empleo hacen referencia a las condiciones o circunstancias en las que una persona realiza un trabajo u ocupación. Supone con frecuencia la existencia de un acuerdo o relación entre un empresario que contrata a los trabajadores y un empleado que ofrece su fuerza de trabajo (Véase Glosario en la Sección 1 del Apéndice). Desde una perspectiva global, estas condiciones incluyen: el empleo estable o fijo a tiempo completo, también llamado “empleo estándar”, el desempleo, el empleo precario, el empleo y el trabajo informales, el trabajo infantil, y las situaciones de servidumbre o esclavitud.
Si nos centramos más directamente en los centros de trabajo, las condiciones de trabajo determinan la exposición a riesgos en el lugar de trabajo y el modo como éste está organizado. Las condiciones de trabajo “materiales” incluyen el ambiente físico, químico, biológico y ergonómico en que se desarrolla el trabajo, mientras que la organización del trabajo incluye el ambiente psicosocial, la gestión y el control del trabajo, las tareas que llevan a cabo los trabajadores y la tecnología utilizada. Las condiciones de trabajo incluyen además, la jerarquía existente en el lugar de trabajo y las relaciones de poder, la participación de los trabajadores en la toma de decisiones y la discriminación social y laboral.
Para ilustrar las diferencias entre estos conceptos, digamos que dos personas pueden realizar el mismo trabajo en la misma empresa y compartir las mismas condiciones de trabajo y, sin embargo, estar sujetas a unas condiciones de empleo distintas. El primer trabajador puede ser un empleado estable y contratado directamente por la empresa, mientras que el segundo puede ser un trabajador temporal contratado por un empresario externo. En este caso existen tres posibles diferencias en cuanto a las condiciones de empleo de ambos trabajadores. En primer lugar, el primer trabajador posee un contrato estable mientras que el segundo tiene un contrato de duración determinada o no tiene ningún contrato. En
Trabajadoras agrícolas durante la cosecha (Nepal).
segundo lugar, el primer trabajador puede estar cubierto por el sistema de seguridad social, mientras que el segundo tiene una cobertura parcial o no tiene ninguna. Por último, el primer trabajador puede pertenecer a un sindicato, mientras que lo más probable es que el segundo carezca de esa opción.
La forma que tiene cada sociedad de entender las desigualdades en salud (a partir de ahora DS) es una cuestión de tipo político. Estas desigualdades pueden entenderse bien como el resultado inevitable de diferencias personales atribuibles a factores genéticos, a comportamientos individuales o al mercado, bien como un producto social que es preciso cambiar. En la base de estos distintos enfoques de las DS hay, no sólo visiones divergentes de lo que es científica o económicamente posible, sino también distintas creencias políticas e ideológicas sobre lo que es socialmente deseable (Bambra, Fox, & Scott-Samuel, 2005).
La reducción de las DS, y más concretamente las acciones que se lleven a cabo a través de las políticas sociales, dependerán en gran medida de la distribución de poder existente entre los actores políticos relevantes y el papel del estado. El debate sobre la estructura, las funciones y el poder del estado, muy presente entre politólogos y sociólogos, no ha penetrado aún en el campo de la salud pública a pesar de la influencia decisiva del estado en todas las actividades relacionadas con la salud. Aquí utilizamos una teoría de los recursos del poder que identifica a las organizaciones de trabajadores y a los partidos políticos como los determinantes fundamentales de los distintos impactos del estado del bienestar entre países a lo largo del tiempo (Korpi & Palme, 2003).
Aunque existe una creciente evidencia científica sobre los efectos que tienen las condiciones de empleo sobre la salud, hay muy pocos modelos conceptuales capaces de explicar estos efectos. En general puede decirse que la investigación sobre el impacto, las vías y los mecanismos causales que vinculan las condiciones de empleo y las DS es escasa. Así pues, aunque existe una abundante literatura sobre los efectos de las condiciones de empleo sobre la salud, muy raramente ésta se ocupa directamente del importante papel que desempeñan las condiciones de empleo como determinantes sociales de las DS.
Este desinterés por los determinantes sociales de la salud y las relaciones y condiciones de empleo se debe a varias razones. En primer lugar, la investigación en salud pública en los países pobres es escasa, siendo precisamente allí donde se dan las condiciones de empleo más preocupantes, como la esclavitud y el trabajo infantil. En segundo lugar, en muchos países, especialmente en aquellos
que poseen las rentas más bajas, los datos no abundan. Una tercera razón es que muchos epidemiólogos e investigadores de salud pública carecen de conocimientos sociológicos que les ayuden a entender de qué forma las relaciones y las condiciones de empleo pueden producir DS. En cuarto lugar, es probable que a los investigadores interesados en temas controvertidos, como las DS, las políticas de salud u otros temas relacionados con las clases sociales, les resulte más difícil obtener fondos de investigación que quienes adoptan otras orientaciones dominantes, como los enfoques de tipo biomédico o clínico. Por último, hay que decir también que disciplinas como la epidemiología y la salud pública prestan muy poca atención a las teorías del desarrollo.
Dada la escasez de datos y de investigaciones procedentes de los países de rentas bajas y medias, el estudio de los mercados de trabajo y de las condiciones de empleo constituye todo un reto si se quiere adoptar una perspectiva que no esté únicamente basada en los países ricos. Éste es un error importante y bastante común que es preciso evitar, dado que el legado histórico de la producción, el empleo y el trabajo varía considerablemente en el mundo. Por ejemplo, las reformas laborales llevadas a cabo en Europa durante los siglos XIX y XX sobre el salario mínimo y la jornada laboral no se trasladaron a las antiguas colonias de Asia, África y América Latina. Basándonos en esta diversidad de recorridos históricos, este libro intenta establecer un justo equilibrio capaz de captar una realidad global, para lo cual se han buscado ejemplos y lecciones del Sur. Para abordar un contexto tan diverso de la forma más efectiva posible, se han identificado rasgos y tendencias comunes entre los países, evitando al mismo tiempo descripciones y recomendaciones del tipo “válidas para todos”.
Origen, objetivos y organización del libro
En mayo de 2004, la Organización Mundial de la Salud (OMS) creó la Comisión de Determinantes Sociales de la Salud (CDSS) con el objetivo de fortalecer el acercamiento integral de los estados a las inequidades de salud. Algunos de los objetivos específicos de la Comisión incluían la recopilación de evidencia sobre las relaciones entre los determinantes sociales y las DS, la compilación de las intervenciones y políticas más exitosas a la hora de tratar determinantes sociales clave, y la recomendación de llevar a cabo políticas para encarar los determinantes sociales de la salud. Para este fin, la CDSS creó nueve Redes de Conocimiento sobre los siguientes temas: globalización, desarrollo infantil temprano, sistemas de salud, asentamientos urbanos, medición y evidencia,
Un niño nicaragüense pica piedras para el sector de la construcción.
mujeres e igualdad de género, exclusión social, condiciones de salud pública prioritarias, y condiciones de empleo.
Este libro se basa en el Informe preparado en agosto de 2007 por la Red de Condiciones de Empleo (EMCONET)° como parte del
trabajo desarrollado para la Comisión. Aunque la estructura y los contenidos del libro son similares a los del informe de EMCONET†,
éstos se han ampliado para incluir una información más completa con estudios de caso, el impacto de las condiciones de empleo sobre las DS y las conclusiones y recomendaciones, entre otros temas.
El libro presenta una investigación detallada sobre cómo las relaciones de empleo afectan de diversas maneras a la salud de los trabajadores en países muy distintos. Una vez equipados con este conocimiento, se identifican y sugieren los cambios institucionales y las políticas más efectivas para reducir las DS. Los objetivos concretos del libro son los siguientes:
1. Ofrecer una descripción integral de las principales condiciones
de empleo. Primero, hemos clasificado las condiciones de
empleo tal y como se encuentran en diferentes países, regiones y áreas geográficas clasificándolas en seis categorías: empleo estable a tiempo completo, desempleo, empleo precario, empleo informal, trabajo infantil, y esclavitud y trabajo forzado. Cabe asimismo destacar que aunque esta clasificación resulta útil para organizar un tema tan complejo, también es preciso tener en cuenta aspectos transversales, o “ejes” de desigualdad social, como son la clase social, el género, la edad, la etnia y el estatus migratorio.
2. Entender los vínculos más importantes entre el empleo y las
desigualdades en salud.En segundo lugar, este libro explora las
vías a través de las cuales las condiciones de empleo interactúan con las DS. En otras palabras, se ha identificado tanto el impacto de las condiciones de empleo en las DS como la magnitud de ese impacto.
3. Recoger evidencias de aquellas políticas de empleo que reducen
de forma efectiva las DS. Tras la clasificación global de las
condiciones de empleo y tras una comprensión profunda de los efectos de las políticas de empleo sobre la salud, identificamos aquellas políticas que reducen realmente las DS. En este caso, hacemos especial hincapié en aquellos programas diseñados de acuerdo con los principios de participación democrática.
4. Traducir este conocimiento en recomendaciones orientadas a las
políticas de salud. Nuestra voluntad es divulgar los resultados y
colaborar en la realización de esas recomendaciones, para que este tema se introduzca en la agenda política.
Este libro se dirige simultáneamente a tres públicos diferentes. El primero tiene que ver con aquellos lectores que carecen de un conocimiento específico previo sobre el tema. Un segundo público consiste en aquellos especialistas en salud pública, desigualdades en salud, ciencias políticas y sociales, y relaciones laborales que deseen adquirir un conocimiento más amplio sobre la situación, las causas y las políticas que vinculan el empleo, el trabajo y las DS. Por último, este texto se dirige también a los activistas y miembros de sindicatos y movimientos sociales interesados en una comprensión global y técnica de este tema. El libro se organiza en once capítulos, con referencias y apéndices.
En este Capítulo 1 se describen los contextos y conceptos en los que se basa este estudio y se explican cuáles son sus principales objetivos. El Capítulo 2 presenta el concepto de “empleo justo”, las principales condiciones de empleo y los temas transversales o “ejes” de desigualdad social que se utilizan en el libro. El Capítulo 3 identifica los métodos, las estrategias y las fuentes básicas de información utilizadas. El Capítulo 4 presenta un modelo teórico dividido en dos marcos conceptuales que integran los factores que vinculan las condiciones de empleo y las DS a nivel macro y micro respectivamente. El Capítulo 5 presenta una revisión histórica y política que proporciona el contexto social de todo el libro. El Capítulo 6 analiza los estados del bienestar y los mercados de trabajo a nivel de país, con estudios de caso de algunos países seleccionados. El Capítulo 7 contiene una perspectiva descriptiva de las principales relaciones de empleo, con información sobre las relaciones de poder, las regulaciones del mercado de trabajo y las relaciones laborales, junto con una explicación pormenorizada de las condiciones de empleo y de trabajo en un contexto global. El Capítulo 8 presenta una descripción analítica de las vías y mecanismos que vinculan las dimensiones de empleo y las DS. El Capítulo 9 muestra los principales hallazgos en el ámbito de las políticas e incluye una breve descripción de cuatro “puntos de entrada” claves para realizar un cambio de políticas con el fin de reducir las DS. Cuando EMCONET presentó su Informe Final a la CDSS en 2007, las primeras señales de que se avecinaba una grave crisis económica apenas empezaban a asomar. En el Capítulo 10 presentamos la relevancia que tiene la crisis económica global para este libro, y la urgente necesidad de poner en marcha una nueva agenda política. En el capítulo 11 se resumen las principales conclusiones y recomendaciones del libro. Por último, incluimos varios apéndices con información complementaria.