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UNIVERSIDAD NACIONAL DEL CENTRO DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES
Arql. JULIÁN PATRICIO GÓMEZ AUGIER
Aspirante al Título de: DOCTOR EN ARQUEOLOGÍA
2017
3 RESUMEN
Se presentan los resultados e interpretaciones de las investigaciones arqueológicas realizadas en las vertientes oriental y occidental del cordón montañoso de Cumbres Calchaquíes, provincia de Tucumán, República Argentina.
Desde una perspectiva Geoarqueológica y de la Arqueología Ambiental se analiza la relación hombre-ambiente y su rol en los procesos de cambio observados en las formas de organización socio-política de los grupos humanos que ocuparon el área, particularmente durante el intervalo Formativo-Desarrollos Regionales (ca. 2000 a 500 años AP).
A partir del análisis de distintas líneas de evidencias arqueológicas, geológicas y biológicas se discuten las características de las relaciones históricas entre las poblaciones prehispánicas ubicadas en ambas vertientes de Cumbres Calchaquíes. En el contexto de un escenario ambiental contrastado, dinámico y complejo se analizan los procesos de interacción, cambios y continuidades sociales visibles a partir de las evidencias mencionadas y de las diferentes formas de ocupación del espacio.
Para situar las interpretaciones acerca de la problemática abordada, se estableció mediante un análisis multiproxy y 18 nuevos fechados radiocarbónicos un marco paleoambiental y cronológico de referencia. Asimismo, se ensayaron nuevas líneas alternativas de aproximación al estudio paleoambiental, incorporando herramientas metodológicas e interpretativas como el análisis iconográfico y la identificación y ponderación de la importancia de los impactos antrópicos, climáticos, geológicos y biológicos en los ecosistemas del pasado.
5 INDICE
Resumen Índice
Agradecimientos
CAPITULO 1. INTRODUCCION Y OBJETIVOS 21
1.1. Introducción 21
1.2. Objetivos Generales 24
1.3. Objetivos Específicos 25
CAPITULO 2. MARCO TEÓRICO Y CONCEPTUAL 29
2.1. Geoarqueología 29
2.2. Arqueología Ambiental 31
2.3. Supuestos teóricos sobre clima y cambio climático 34 2.3.1. Clima y tendencias climáticas actuales para Sudamérica 36
2.3.2. Anomalías y fluctuaciones climáticas 38
2.4. Marco cronológico 42
CAPITULO 3. CARACTERIZACIÓN DEL AREA DE TRABAJO 53
3.1. Localización y límites 53
3.2. Características generales 55
3.3. Cumbres Calchaquíes 57
3.3.1. Vertiente Occidental y valle de Santa María 60
3.3.1.1. Clima 60
3.3.1.2. Geología, geomorfología y suelos 62
3.3.1.3. Hidrografía 64
3.3.1.4. Flora 70
3.3.1.5. Fauna 73
3.3.2. Vertiente Oriental y cuenca de Tapia Trancas 74
3.3.2.1. Clima 75
3.3.2.2. Geología y geomorfología 76
3.3.2.3. Hidrografía 78
3.3.2.4. Flora 80
3.3.2.5. Fauna 84
CAPITULO 4. ANTECEDENTES 87
4.1. Introducción 87
4.2. Antecedentes Arqueológicos 88
6
4.2.2. Piedemonte Oriental de Cumbres Calchaquíes 96
4.3. Antecedentes Geoarqueológicos 100
4.4. Antecedentes de estudios paleoambientales extra-regionales 101 4.5 Antecedentes de estudios paleoambientales en el Noroeste Argentino
y el área de trabajo 105
4.5.1. Noroeste Argentino 105
4.5.2. Antecedentes de estudios paleoambientales para el área de trabajo 110
CAPITULO 5. METODOLOGÍA 119
5.1. Consideraciones generales 119
5.2. La reconstrucción paleoambiental 122
5.2.1. Los proxies 122
5.2.1.1. Depósitos de loess y paleosuelos 123
5.2.1.2. Análisis geomorfológico 124
5.2.1.3. Documentos y fuentes históricas 126
5.2.2. El análisis iconográfico como proxy complementario
para la reconstrucción paleoambiental 127
5.2.3. Ensayo de una metodología para la caracterización
y estimación de la importancia de impactos en el pasado 128
5.2.3.1. Identificación de impactos 129
5.2.3.2. Valoración de impactos 130
5.3. Análisis espacial 131
5.3.1. Cartografía temática mediante utilización de SIG 131
5.3.2. Fotointerpretación geomorfológica-arqueológica 133
5.4. Aspectos temporales-cronológicos 133
5.5. Sobre algunas metodologías específicas 134
5.5.1. Análisis de Microfósiles 134
5.5.1.1. Muestreo de sedimentos 134
5.5.1.2. Muestreo de artefactos de molienda en campo 135
5.5.1.3. Preparado de muestras e identificación de microfósiles en laboratorio 135 5.5.1.4. Observación e identificación de las muestras al microscopio 138
5.5.2. Descripción y análisis de perfiles geológicos 139
5.5.3. Análisis bioarqueológico del material óseo humano 139
5.5.4. Análisis del material arqueofaunístico 140
5.5.5. Análisis de obsidianas 141
5.5.6. Análisis y clasificación del material cerámico 141
5.5.7. Relevamiento de maquetas y arte rupestre 142
CAPITULO 6. CARACTERIZACIÓN DE LOS SITIOS ARQUEOLÓGICOS ANALIZADOS 145
6.1. Piedemonte Occidental 147
6.1.1. Sitio El Divisadero 147
7
6.1.3. Sitio Yasyamayo 205
6.1.4. Otros Sitios 212
6.1.4.1. Sitio Meseta Desolación 212
6.1.4.2. Sitio Tío Punco 213
6.1.4.3. Sitio Salas 216
6.2. Piedemonte Oriental 220
6.2.1. Sitio Yago 220
6.2.2. Sitio Ticucho 1 234
6.2.3. Sitio Bahía 240
6.2.4. Sitio Las Salinas 246
6.2.5. Sitio Tambo 255
6.2.6. Otros sitios 259
6.2.6.1. Sitio Zárate Nuevo Finca Zavalía 259
6.2.6.2. Sitio Escuela Nueva Choromoro 263
6.2.6.3. Sitios ubicados en la localidad de Vipos 265
CAPITULO 7. EL AMBIENTE EN PERSPECTIVA TEMPORAL 277
7.1. Análisis paleoambiental. Nuevos Aportes 277
7.1.1. Perfil el Alacrán 278
7.1.2. Perfil el Bañado 282
7.1.3. Perfil el Observatorio 286
7.1.4. Depósitos de ceniza y vulcanismo 289
7.2. Caracterización paleoambiental 293
7.2.1. Piedemonte occidental de C. C. y valle de Santa María 295
7.2.2. Valle de Tafí y Abra de El Infiernillo 304
7.2.3. Piedemonte oriental de C. C. y cuenca de Tapia-Trancas 306
7.2.4. Esquema paleoambiental integrado 309
7.3. El análisis iconográfico y la dinámica paleoambiental 311 7.3.1. Símbolos y contextos rituales asociados al agua y a la atmósfera 312 7.3.2. Cambios operados a través del tiempo en la iconografía
y correlación con los cambios ambientales 320
7.4. Identificación y análisis de la incidencia de los impactos en el pasado
y estimación de la importancia relativa 326
7.4.1.Consideraciones generales de la incidencia de los impactos 326
CAPITULO 8. ESQUEMA CRONOLÓGICO DEL ÁREA. NUEVOS APORTES 331
8.1. Vertiente Occidental 335
8.1.1. Relación sitios-períodos temporales 335
8.1.2. Relación tipo de sitio-período temporal 337
8.2. Vertiente Oriental 344
8.2.1. Relación sitios-períodos temporales 344
8
CAPITULO 9. EL ANALISIS FORMAL DEL PAISAJE 351
9.1. Geomorfología y distribución de asentamientos 351
9.1.1. Heterogeneidad del sustrato físico, transitabilidad
y posibilidades de ocupación 351
9.1.2. Morfodinámica, posibilidades de localización y preservación de sitios 356
9.1.2.1. Vertiente Occidental 357
9.1.2.2. Vertiente Oriental 360
9.1.3. Preferencias en el uso del espacio y cronología de sitios
en espacios contrastados. Aportes desde el análisis geomorfológico 363
9.1.3.1. Vertiente Occidental 365
9.1.3.2. Vertiente Oriental 377
CAPITULO 10. DISCUSION 387
10.1. Características y formas de la espacialidad 387
10.1.1. Vertiente Occidental 388
10.1.1.1 Discontinuidades y persistencia en la ocupación del espacio 397
10.1.2 Vertiente Oriental 398
10.1.2.1. Estabilidad y continuidad:
la ocupación del espacio en la vertiente oriental 402
10.2 Hacia una visión integrada del espacio. Ambientes
contrastados, procesos históricos compartidos 403
10.2.1. Relaciones y vínculos. Integrando desde la materialidad 405 10.2.2. Objetivación de la territorialidad a lo largo del tiempo 412
CAPITULO 11. CONCLUSIONES 423
BIBLIOGRAFIA 429
ANEXO 469
A) Permiso de investigación Ente de Cultura Tucumán. Gobierno de la Provincia de Tucumán B) Tablas generales de sitios arqueológicos y perfiles ambientales
C) Matrices y tablas de cálculo de la estimación de Impactos. Vertientes oriental y occidental D) Tablas generales de fechados de las vertientes oriental y occidental del área de trabajo
Lista de Tablas Capítulo 5
Tabla 1. Clasificación geomorfológica del paisaje propuesta
9 Capítulo 6
Tabla 1. Dataciones por radiocarbono para el sitio El Divisadero
Tabla 2. Distribución del material cerámico recuperado en excavación, sitio Yago Tabla 3. Fechados por radiocarbono para el sitio Yago
Capítulo 7
Tabla 1. Síntesis de los aspectos paleoambientales y culturales del área de estudio Capítulo 8
Tabla 1. Fechados radiocarbónicos obtenidos para el área de estudio
Capítulo 9
Tabla 1. Sitios arqueológicos de la vertiente occidental Tabla 2. Sitios arqueológicos de la vertiente oriental Lista de Figuras
Capítulo 2
Fig. 1. Esquema del marco temporal Capítulo 3
Fig. 1. Localización del área de trabajo, vías de acceso y poblaciones Fig. 2. Perfil topográfico (O-E) del área de trabajo realizado mediante SIG Fig. 3. Modelo Digital de Elevación (DEM) del área de estudio realizado con SIG Fig. 4. Red de drenaje del área de trabajo mediante SIG
Fig. 5. Acción del viento sobre el valle de Santa María, localidad de Tío Punco
Fig. 6. Climograma y valores medios anuales de precipitación y temperatura por mes para la localidad de Amaicha del Valle
Fig. 7. Sectorización geomorfológica del piedemonte occidental de Cumbres Calchaquíes sobre imagen satelital
Fig. 8. Vista del río Ampimpa
Fig. 9. Perfil de vegetación oeste-este del piedemonte occidental de Cumbres Calchaquíes Fig. 10. Bosque en galería y Trichocereus, cuenca media-alta del río Ampimpa
Fig. 11. Hábitat de Hyla andina, cuenca alta del río Ampimpa
Fig. 12. Climograma y valores medios anuales de precipitación y temperatura para la localidad de Choromoro
Fig. 13. Climograma y valores medios anuales de precipitación y temperatura para la localidad de El Cadillal
Fig. 14. Vista del cauce del río Salí a la altura de la localidad de Ticucho Fig. 15. Vista del río Vipos
Fig. 16. Vista de la vegetación típica del Chaco Serrano
10 Capítulo 5
Fig. 1. Esquema metodológico de desarrollo del trabajo
Fig. 2. Muestreo para extracción de microfósiles sobre artefactos de molienda en seco Fig. 3. Diferentes fases de aplicación del protocolo para extracción múltiple de microfósiles Fig. 4. Montaje y observación de las muestras de microfósiles en microscopio petrográfico Fig. 5. Muestreo para microfósiles en maqueta y realización de calco de motivos grabados Capítulo 6
Fig. 1. Mapa de localización de sitios arqueológicos analizados mediante SIG Fig. 2. Fotomosaico del área que ocupa el sitio El Divisadero (Ampimpa) Fig. 3. Plano a escala del sitio El Divisadero (Ampimpa, Dpto. Tafí del Valle) Fig. 4. Sectorización del sitio El Divisadero (base imagen Google Earth) Fig. 5. Estructuras habitacionales, sitio El Divisadero
Fig. 6. Estructura circular compuesta patrón tipo margarita (S1). Andenes de cultivo (área I, S2) Fig. 7. Canal arqueológico de riego. Vista estructura de un andén de cultivo (área I)
Fig. 8. Andenería (área II) Fig. 9. Andenería (área II)
Fig. 10. Vista estructura monticular Sector 3
Fig. 11. Estructura de control visual y vista desde su emplazamiento, Sector 5 Fig. 12. Croquis a escala estructura Tipo I
Fig. 13. Croquis a escala estructura Tipo II Fig. 14. Croquis a escala estructura Tipo III Fig. 15. Croquis a escala estructura Tipo IV Fig. 16. Croquis a escala estructura Tipo V Fig. 17. Croquis a escala estructuras Tipo VI y VII Fig. 18. Croquis a escala estructura Tipo VIII
Fig. 19. Motivos antropomorfos con adornos cefálicos y camélidos, sitio El Divisadero Fig. 20. Grabados rupestres sobre bloque AU T-2, sitio El Divisadero
Fig. 21. Representaciones rupestres con diferenciación de pátina, sitio El Divisadero Fig. 22. Detalle motivo por picado y calco de representaciones, sitio El Divisadero Fig. 23. Gran bloque rocoso transformado en maqueta, sitio El Divisadero Fig. 24. Bloques rocosos a la vera del río Ampimpa con grabados tipo maqueta Fig. 25. Detalle grabados sobre bloque rocoso, sitio El Divisadero
Fig. 26. Vista oblicua estructura excavada, Sector 1 y croquis de referencia. Sitio El Divisadero Fig. 27. Vista planta excavación estructura Tipo I (recinto A), sitio El Divisadero
Fig. 28. Detalle y croquis perfil sondeo recinto A (estructura Tipo I), sitio El Divisadero Fig. 29. Vista oblicua estructura Tipo II excavada en el Sector 3 y croquis de referencia Fig. 30. Vista oblicua estructura Tipo IV excavada (S4) y croquis de referencia
11
Fig. 35. Esquema contexto Entierros 1 y 2. Sitio El Divisadero Fig. 36 Entierro 1. Sitio El Divisadero
Fig. 37. Entierro 1. Sitio El Divisadero
Fig. 38. Esquema con sectorización de inhumaciones Entierro 1, sitio El Divisadero Fig. 39. Vista de falange adherida al paladar (E1-Individuo 1), sitio El Divisadero Fig. 40. Entierro 2, sitio El Divisadero
Fig. 41. Croquis Entierro 2, sitio El Divisadero
Fig. 42. Vista y detalle trauma en cráneo procedente del S2 del Entierro 1, sitio El Divisadero Fig. 43. Entierro 1, Sector A1. Sitio El Divisadero
Fig. 44. Entierro 1, Sector A2. Sitio El Divisadero Fig. 45. Entierro 1, Sector B. Sitio El Divisadero Fig. 46. E2 - Individuo 1. Sitio El Divisadero Fig. 47. E2 – Individuo 2. Sitio El Divisadero Fig. 48. E2 - Individuo 3. Sitio El Divisadero Fig. 49. E2 - Individuo 4. Sitio El Divisadero Fig. 50. E2 - Individuo 5. Sitio El Divisadero
Fig. 51. Vista al valle de Santa María desde el sitio El Observatorio (Ampimpa) Fig. 52. Mapa geomorfológico de la cuenca del arroyo El Observatorio
Fig. 53. Estructuras arqueológicas de planta poligonal. Sitio El Observatorio Fig. 54. Estructuras arqueológicas que conforman el sitio El Observatorio Fig. 55. Perfil sondeo N° 1. Sitio El Observatorio
Fig. 56. Perfil sondeo N° 2. Sitio El Observatorio Fig. 57. Perfil sondeo N° 4. Sitio El Observatorio Fig. 58. Perfil sondeo N° 6. Sitio El Observatorio Fig. 59. Perfil sondeo N° 9. Sitio El Observatorio Fig. 60. Sondeo 11. Sitio El Observatorio
Fig. 61. Fragmentos de asas, puco y cuerpo de urna tipo Santa María negro sobre crema. Fig. 62. Fragmentos tipo Famabalasto Negro Grabado y Santa María Negro sobre Crema Fig. 63. Fragmentos de cerámica tipo formativo pintada y pintada con impronta de cestería Fig. 64. Obsidianas procedentes del sitio El Observatorio
Fig. 65. Panorámica del valle de Santa María desde el sitio Yasyamayo
Fig. 66. Recintos cuadrangulares (S1) y estructuras sub-cuadrangulares con lineamientos de piedras, sitio Yasyamayo.
Fig. 67. Vista Sector 2 con estructuras circulares agregadas, sitio Yasyamayo.
Fig. 68. Estructura habitacional circular y lineamientos de andenería. Sector 2; sitio Yasyamayo Fig. 69. Vista andén de cultivo y perfil expuesto del muro, sitio Yasyamayo
Fig. 70. Vista en campo oscuro de almidones tipo ojo de mosca, (M1-CI) sitio Yasyamayo Fig. 71. Grano de polen de Poácea. Muestra II (Capa II, andén). Sitio Yasyamayo
Fig. 72. Vista superficie del sitio Meseta Desolación y bloque rocoso con barniz del desierto Fig. 73. Artefactos líticos arqueológicos y geofactos con pátinas y barnices. Meseta Desolación Fig. 74. Diferentes vistas del paisaje del oasis de Tío Punco, Amaicha del Valle
Fig. 75. Campo de dunas camino a Tío Punco
12
Fig. 77. Tocón de algarrobo y bosque degradado, paraje de Tío Punco
Fig. 78. Panorámica general del área que ocupan la localidad y el sitio arqueológico de Salas Fig. 79. Estructuras arqueológicas circulares sub-circulares. Sitio Salas.
Fig. 80. Localización de sitios arqueológicos mediante SIG Fig. 81. Panorámica desde el sitio Yago
Fig. 82. Croquis del sitio Yago
Fig. 83. Detalle estructuras en el sitio Yago
Fig. 84. Estructura 5, (1) planta, (2) perfil interno. Sitio Yago Fig. 85. Estructura 6, (1) conjunto, (2) detalle. Sitio Yago Fig. 86. Diferentes perspectivas de la E28. Sitio Yago
Fig. 87. Materiales arqueológicos recuperados en excavación (E28). Sitio Yago Fig. 88. Lasca de obsidiana (E28: Nivel 3). Sitio Yago
Fig. 89. Diversos artefactos de molienda fracturados presentes en el sitio Yago Fig. 90. Muestra de material óseo recuperado del sitio Yago
Fig. 91. Microfósiles. Formas bilobadas afines a maíz y microcarbones; Paniciodes y diatomeas. Fig. 92. Vista del emplazamiento del sitio Ticucho 1
Fig. 93. Artefactos de molienda para muestreo de microfósiles. Sitio Ticucho 1 Fig. 94. Oxalatos de calcio afines a Cebil y Mistol. Mortero 1. Sitio Ticucho 1
Fig. 95. Conglomerados de almidones afines a Maíz (Zea mays). Mortero 1. Sitio Ticucho 1 Fig. 96. Granos de polen afines a cheno-amarantáceas y silicofitolito bilobado. Mortero 2. Sitio Ticucho 1
Fig. 97. Oxalatos de calcio de forma prismática y romboidales afines a Cebil y Mistol. Mortero 2, sitio Ticucho 1
Fig. 98. Almidones estallados. Mortero 2. Sitio Ticucho 1 Fig. 99. Conjunto oxalatos de calcio, Mortero 2. Sitio Ticucho 1 Fig. 100. Granos de polen tipo Poáceas. Mortero 2. Sitio Ticucho 1 Fig. 101. Vista acceso al sitio Bahía
Fig. 102. Materiales arqueológicos expuestos por erosión hídrica, sitio Bahía
Fig. 103. Materiales arqueológicos aflorando y detalle artefacto de molienda, sitio Bahía Fig. 104. Lascas de obsidiana y punta de flecha con pedúnculo fracturada. Sitio Bahía
Fig. 105. Lineamiento de rocas que forman la estructura e inicio excavación (N1). Sitio Bahía Fig. 106. Estructura y planta de excavación con material cerámico. Sitio Bahía
Fig. 107. Perfil del lineamiento de piedras y detalle piedra canteada. Sitio Bahía Fig. 108. Fragmentos cerámica estilo Vaquerías procedentes del sitio Bahía
Fig. 109. Fragmentos cerámica estilo Vaquerías vista caras externa e interna. Sitio Bahía
Fig. 110. Cerámica estilo Candelaria Incisa y apéndices antropomorfos y zoomorfos modelados procedentes del sitio Bahía
Fig. 111. Vista del relieve de la zona de El Timbó con plantaciones de citrus
Fig. 112. Vista sectores con concentraciones de materiales arqueológicos, ducto para el transporte de salmuera y pozos de extracción. Sitio Las Salinas
Fig. 113. Material cerámico de recolección superficial, sitio Las Salinas Fig. 114. Plano del área del sitio Las Salinas y predio de la fábrica de sal
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Fig. 116. Perfil estratigráfico terraza arroyo de Las Salinas
Fig. 117. Vista superficie y perfil barranca con material arqueológico estratificado, sitio Tambo Fig. 118. Croquis de sectorización del sitio Tambo
Fig. 119. Litos modificados provenientes de diferentes niveles del S12, sitio Tambo Fig. 120. Metacarpos y falanges humanas provenientes del S12, sitio Tambo Fig. 121. Puntas de flechas de obsidianas recuperadas en excavación, sitio Tambo Fig. 122. Vista sitio Zárate Nuevo-Finca Zavalía
Fig. 123. Fragmento muro estructura arqueológica circular y artefacto de molienda fracturado, sitio Zárate Nuevo-Finca Zavalía
Fig. 124. Estructuras arqueológicas sobre el borde del glacís, sitio Zárate Nuevo-Finca Zavalía Fig. 125. Silicofitolitos muestra N° X con formas bilobadas. Sitio Zárate Nuevo-Finca Zavalía Fig. 126. Vista en microscopio petrográfico de almidones no identificados Muestra N° X, sitio Zárate Nuevo-Finca Zavalía
Fig. 127. Vista general predio sitio Escuela Nueva-Choromoro
Fig. 128. Sondeos para localizar material arqueológico estratificado y vista sector con material arqueológico en superficie. Sitio Escuela Nueva-Choromoro
Fig. 129. Vista zona sitios Vipos a la altura de la Toma de la Dirección Provincial del Agua Fig. 130. Emplazamiento, estructuras y artefactos de molienda en superficie, sitio Loma 1 Fig. 131. Estructura arqueológica sub-cuadrangular. Sitio Laja Parada
Fig. 132. Sitio Terraza I. Detalle estructuras arqueológicas. Sitio Pala 1
Fig. 133. Lajas planas que formaban parte de la tapa de una urna huaqueada. Sitio Pala 1 Fig. 134. Artefactos de molienda fracturados. Sitio Ladera Cara Este
Fig. 135. Fitolitos Muestra N° VIII, mortero plano. Sitio Ladera Cara Este
Fig. 136. Diatomea (Pinnularia). Muestra N° VIII, mortero plano. Sitio Ladera Cara Este Fig. 137. Almidones procedentes de la muestra N° IX, mortero clásico. Sitio Ladera Cara Este Fig. 138. Localización de sitios vertiente oriental de Cumbres Calchaquíes
Capítulo 7
Fig. 1. Perfil El Alacrán con dataciones Fig.2. Esquema perfil El Alacrán
Fig. 3. Vista de la terraza izquierda del Río Santa María a la altura de la localidad de El Bañado Fig. 4. Vista del perfil El Bañado a escala y correspondencia con las capas de la columna original descripta por Strecker (1987).
Fig. 5. Vista general y detalle de los depósitos sedimentarios del perfil El Bañado. Fig. 6. Vista capas I y II del paquete sedimentario del perfil El Bañado
Fig. 7. Vista general del perfil El Observatorio Fig. 8. Esquema perfil El Observatorio
Fig. 9. Nivel de ceniza aflorando sobre el perfil de El Morro de la Cruz y entierro secundario múltiple (E2) en matriz de ceniza volcánica. Sitio El Divisadero
Fig. 10. Vista capa de ceniza bajo estructura arqueológica sitio Puesto Viejo 1 (PV1), Quebrada del río de Los Corrales
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Fig. 13. Foto bloque con barniz del desierto en el sitio Meseta Desolación y estructura arqueológica superficial con barnices en el sitio río de Las Salinas
Fig. 14. Foto barnices sobre bloque volcánico y panorámica con neblina (Alpapuyo), Quebrada del río de Los Corrales.
Fig. 15. Vista general entorno del sitio río de las Salinas
Fig. 16. Bloque con pátina y motivo zoomorfo, sitio Río de Las Salinas y grabado tipo tridígito sobre bloque con barniz, sitio Planchada de la Puntilla
Fig. 17. Pavimento con estructura arqueológica superficial y artefacto lítico, paraje Encalilla Fig. 18. Vegetación en pedestal, paraje Encalilla
Fig. 19. Esquema paleoambiental para el piedemonte occidental de Cumbres Calchaquíes y valle de Santa María
Fig. 20. Esquema paleoambiental para el Valle de Tafí y el Abra de El Infiernillo
Fig. 21. Esquema paleoambiental para el piedemonte oriental de Cumbres Calchaquíes y cuenca de Tapia-Trancas.
Fig. 22. Esquema paleoambiental general para el área durante los últimos 10000 años AP Fig. 23. Detalle decoración urna con representación de suris y cruces
Fig. 24. Urna con decoración de serpientes en líneas quebradas y detalle decoración urna con motivo de anfisbena y suri.
Fig. 25. Variantes de la figura del suri con motivos cruciformes y volutas Fig. 26. Vasijas modeladas zoomorfas estilo Candelaria
Fig. 27. Vasijas y fragmentos de estatuillas estilo Candelaria con modelados de rostros Fig. 28. Vaso efigie ornito-antropomorfo estilo Candelaria
Fig. 29. Grabados sobre bloque rocoso, sitio la Ovejería
Fig. 30. Relación general factores-impactos principales analizados para el área de trabajo Capítulo 8
Fig.1. Relación ocupación de sitios por período, vertiente occidental
Fig. 2. Relación ocupación de sitios por períodos temporales unificados, vertiente occidental Fig. 3. Frecuencia sitios arqueológicos en términos absolutos por período, vertiente occidental Fig. 4. Relación tipos de sitio para los períodos Arcaico y Formativo, vertiente occidental Fig. 5. Relación tipos de sitios durante el Formativo, vertiente occidental
Fig. 6. Relación tipos de sitio durante el Formativo y Tardío, vertiente occidental Fig. 7. Mapa de distribución de sitios del período Arcaico, vertiente occidental Fig. 8. Mapa de distribución de sitios del período Formativo, vertiente occidental Fig. 9. Mapa de distribución de sitios del período Tardío, vertiente occidental Fig. 10. Relación tipos de sitios por período, vertiente oriental
Fig. 11. Relación ocupación de sitios-períodos unificados, vertiente oriental
Fig. 12. Frecuencia sitios arqueológicos en términos absolutos por período, vertiente oriental Fig. 13. Relación tipo de sitio para el Formativo, vertiente oriental
15 Capítulo 9
Fig. 1. Esquema con sectores de circulación espacial vertiente occidental de Cumbres Calchaquíes
Fig. 2. Sitios arqueológicos de la vertiente oriental de Cumbres Calchaquíes
Fig. 3. Mapa geomorfológico del área de trabajo y distribución de sitios arqueológicos Fig. 4. Mapa geomorfológico del área de Salas-Ampimpa
Capítulo 10
Fig. 1. Mapa de distribución y principales fuentes de obsidianas para el NOA y el área de trabajo
Fig. 2. Cementerio sitio Zárate
17 AGRADECIMIENTOS
Por el apoyo, confianza y libertad de pensamiento quiero agradecer especialmente a mis Directores, Dres. Cristian Favier Dubois y José Manuel Sayago.
A los integrantes del Tribunal Evaluador de esta Tesis, Dres. Adriana Niz, Carolina Somonte y Marcelo Morales por las observaciones y sugerencias que ayudaron a mejorar y a enriquecer el manuscrito.
A los miembros del Comité Académico de Posgrado (CAP) de la Facultad de Ciencias Sociales de la UNCPB por hacer posible este espacio de formación. Por la sensibilidad y comprensión durante estos años de estudio con los colegas del interior del país, mi agradecimiento a los Dres. Gustavo Politis y María Luz Endere.
Al personal no docente del Doctorado de Arqueología de la Facultad de Ciencias Sociales de la UNCPBA, que con su trabajo profesional y silencioso día a día hacen que las distancias no sean un obstáculo para el aprendizaje. Por su calidez humana, y por la ayuda desinteresada más allá de las obligaciones, mi agradecimiento especial al Jefe de Investigación y Postgrado TGU Marcos Rodríguez.
Por recibirme con calidez y afecto en Olavarría durante los cursos, agradezco al Dr. Rafael Curtoni, la Dra. Gabriela Chaparro, Adriana Garibotto, Gabriela D´Elía y a la Lic. María Clara Álvarez. A los Dres. María Gutiérrez, Cristian Kauffman, Julio Merlo, Gustavo Martínez y a los colegas y personal del INCUAPA, por abrirme las puertas del Instituto y compartir sus conocimientos y experiencia.
Por los gratos momentos compartidos juntos durante los cursos, a los compañeros y docentes del Doctorado en Arqueología. Hago presente aquí mi recuerdo afectuoso para el inolvidable Donald Jackson.
A los Dres. Eduardo Goes Neves y Enrique Bautista Quijano por invitarme a participar de sus investigaciones en Brasil y Colombia, ampliando mi visión sobre la arqueología Latinoamericana.
Por la ayuda y el apoyo constante, por enseñarme con su ejemplo a tratar de ser mucho más que un mejor profesional, agradezco muy especialmente al Dr. Mario A. Caria.
A mis compañeros del Instituto de Geociencias y Medioambiente, Dra. Miriam M. Collantes, Lic. Leila González, Dra. Florencia Sayago y Dr. José Busnelli (†) por la ayuda desinteresada a lo largo de todos estos años de trabajo.
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hacer posible esta investigación, a todos ellos mi más profundo agradecimiento: a la Dra. Alejandra Korstanje y la Téc. Julieta Zapatiel por abrirme las puertas del Laboratorio de Microfósiles del IAM-UNT, enseñarme y asistirme con el trabajo de fitolitos. Por su colaboración desinteresada y oportuna mi agradecimiento al Dr. Gustavo Neme. A la Arql. Silvina Adris por su colaboración en las tareas de excavación y relevamiento de grabados y maquetas en el sitio El Divisadero. A los Dres. Jorge Martínez y Nurit Oliszewski y equipo del Infiernillo por invitarme a participar de las campañas y compartir apreciaciones e información de interés común; también al Dr. Carlos Baied por su generosidad con datos inéditos de sus trabajos y por participarme como docente invitado en las prácticas de campo en sitios de Amaicha. Por el análisis del material bio-antropológico, mi agradecimiento a la Mg. María Gloria Colaneri. A los Dres. Sebastián Moyano y María Elena Puchulu por sus observaciones y colaboración en temáticas geológicas de su especialidad. Al Ing. Facundo Castillo y al Arql. Sergio Cano por la ayuda con la cartografía. Por la ayuda en la caracterización florística y relevamientos de vegetación en el área de estudio, mi agradecimiento a los Lic. Martín Sirombra y Pablo Quiroga. A las Lic. Jorgelina García Azcárate y Patricia Vuotto, por el apoyo y comprensión durante mis ausencias forzosas a la cátedra de Introducción a la Arqueología.
A la Facultad de Ciencias Naturales e IML, mi segundo hogar, por alentar constantemente la formación y capacitación de los docentes e investigadores.
Al Gobierno de la Provincia de Salta por darme la oportunidad de conocer, aprender y trabajar con los Pueblos Originarios de mi tierra natal.
Por alentarme al ejercicio de una arqueología comprometida con nuestros pueblos y el ambiente y facilitarme generosamente bibliografía específica, mi agradecimiento a la Dra. Betty Meggers (†), la Lic. Paulina Ledergerber y el Dr. Abelardo Sandoval del Museo de Historia Natural del Smithsonian Institution.
Por darle sentido a la superación y ayudarme a mantener la pasión por esta profesión, a mis alumnos del primer año de la carrera de Arqueología de la UNT.
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Por su calidez, sabiduría y humildad mi reconocimiento y gratitud a los pobladores rurales de todas las localidades y parajes visitados de esta querida provincia de Tucumán durante las tareas de campo.
Especialmente agradezco a mi familia por ayudar a realizarme como ser humano, por abrir mi vida al asombro y la complejidad del mundo a través del estudio y el aprendizaje, por apoyar mi vocación y creer en mí. Gracias, gracias, gracias.
Finalmente, quiero resaltar que este trabajo fue realizado en el marco de una Beca Doctoral Tipo I (CONICET) y con el apoyo de los proyectos: 1-La resiliencia del paisaje y su
influencia en la sostenibilidad productiva en la región árida-semiárida del Noroeste Argentino.
PICT-2011-2594, dirigido por el Dr. Sayago. 2-La prevención y mitigación del impacto del
cambio climático en las áreas rurales y urbanas de la Provincia de Tucumán, Argentina.
Proyecto AGENCIA-FONCYT 01207, dirigido por el Dr. Sayago. 3-Espacios agrícolas prehispánicos en el piedemonte occidental de Cumbres Calchaquíes (Tucumán-Argentina).
Proyecto CIUNT (26/G409), dirigido por el Dr. Caria. 4-Arqueología agrícola de Cumbres
Calchaquíes (Ladera y piedemonte occidental, Tucumán, Argentina). Proyecto CIUNT
(26/G473), dirigido por el Dr. Caria. 5-Sociedad y agricultura prehispánica del Piedemonte
Occidental de Cumbres Calchaquíes (Tucumán-Argentina). PIP-067/12, dirigido por el Dr. Caria.
6-Procesos de producción agrícola prehispánica en Cumbres Calchaquíes y áreas aledañas.
21 CAPITULO 1. INTRODUCCIÓN Y OBJETIVOS
“ Y aunque no te importe morir, es preciso salvar el cosmos que es una inmensa esfera cuyo peso está repartido sobre la espalda total del hombre. Tienes que rescatar tu alícuota y transmitirla antes de rendirte al olvido”. Anónimo.
1.1. Introducción
La historia humana puede entenderse como un continuum de información, hechos y procesos sociales anclados en organismos capaces de transmitirlos, adaptarlos, modificarlos o de crear otros nuevos en función de sus necesidades físicas, psicológicas o espirituales (en forma colectiva o individual).
Si bien es cierto que esta cadena ininterrumpida que liga el pasado con el presente posee una naturaleza unívoca e irrepetible, no obstante es posible, desde la perspectiva amplia que provee la historia, la comparación de situaciones, la apreciación de tendencias y regularidades como así también la comprensión de los aspectos principales que explican el cambio y la dinámica de los procesos sociales.
En la región montañosa del Noroeste Argentino (NOA) el tránsito entre el Período Formativo y el Período de Desarrollos Regionales (PDR) representa un intervalo donde se verifican profundos cambios y transformaciones en la organización política, social y económica de los grupos prehispánicos. Estos cambios, abruptos1, interrumpen la forma de vida predominante hasta entonces establecida en torno a aldeas de base familiar como núcleo de la organización social y productiva, para dar paso a formas nuevas, caracterizadas por la integración espacial en poblados suburbanos (densos) residenciales-defensivos, con espacios productivos (intensivos) diferenciados.
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desde el período Arcaico y han estado presentes con intensidad durante el todo el período Formativo, sin producir por ello cambios sustanciales en las formas de organización socio-política y/o en la economía. De la misma manera, un aumento demográfico que forzara transformaciones al interior de las sociedades no ha podido ser corroborado arqueológicamente; las poblaciones muestran en la mayoría de los casos estabilidad y una densidad moderada, y los poblados lejos de evolucionar a formas más complejas y densas son abandonados hacia finales del Formativo, y sólo posteriormente (siglos mediante) emergen las ciudadelas típicas del Tardío, espacial y funcionalmente disociadas de sus formas precedentes. La tecnología, por otra parte, no muestra diferencias significativas entre los recursos disponibles para uno y otro momento2, y las diferencias observables parecen representar más consecuencias que causas de las transformaciones operadas.
Entonces, ¿cómo explicar estos cambios vertiginosos sin causas aparentes? ¿Qué mecanismos son capaces de desencadenar tan profundas modificaciones en el tejido social sin dejar apenas huellas que los expongan o los manifiesten? Explicaciones alternativas deben ser consideradas en el marco de nuevas líneas de investigación que aporten evidencias consistentes, a la vez que revean el cúmulo de información disponible desde una mirada diferente.
El área de trabajo de esta investigación, en el Noroeste de la Provincia de Tucumán, se encuentra enmarcada arqueológicamente dentro de esta problemática general; sin embargo la misma se caracteriza por conformar un espacio heterogéneo, con ambientes notablemente contrastados, en donde estos procesos antes señalados se presentan con características propias distintivas. Así, mientras que en el piedemonte occidental de Cumbres Calchaquíes y valle de Santa María las transformaciones resultan evidentes a partir de los cambios en la organización del espacio residencial y productivo (entre otros muchos elementos) a partir del 900 d.C., en la vertiente oriental y cuenca de Tapia Trancas estos cambios resultan difusos o tenues, y su visualización condicionada a otros elementos menos tangibles del registro arqueológico. Lejos de representar un obstáculo para el análisis de la problemática, esta condición podría resultar clave al momento de entender los procesos al interior del área y servir de modelo para situaciones análogas en el marco regional.
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interacción entre estos espacios, que permitieron a lo largo del tiempo afrontar escenarios cambiantes en un esquema de complementariedad cíclica.
Estudios realizados en el área dan cuenta de una dinámica ambiental intensa durante el Holoceno Tardío; fluctuaciones ocasionadas por anomalías o eventos climáticos de distintas características (húmedos, secos, cálidos, fríos, etc.), y de intensidad y duración variables -detectadas en el registro geológico- han debido impactar de distintas maneras en los ecosistemas y sus componentes, incluido el hombre. Resulta particularmente significativo que muchas de las transformaciones de orden socio-político y económico sean sincrónicas con modificaciones en el clima regional; tanto la transición gradual de los grupos de cazadores recolectores del Arcaico a las sociedades productoras de alimentos del Formativo, como aquella otra abrupta acontecida entre estas últimas y las formas de organización social complejas propias del Tardío (PDR), son coincidentes con cambios sustanciales en los regímenes de precipitación y temperatura para la región.
Aunque debemos evitar caer en simplificaciones de orden determinista, no obstante es importante considerar el rol que algunos de estos cambios pudieron tener en las posibilidades de desarrollo de los grupos, particularmente en aquellas sociedades con una economía de base agrícola, como muchas de las presentes durante este lapso en el área. Estrategias destinadas a minimizar el riesgo ante situaciones de stress ambiental, como las ocasionadas por estos cambios, podrían haber resultado claves como disparadores de transformaciones en la economía primero, y en la organización socio-política y religiosa luego; intensificación3, diversificación y fortalecimiento de redes de reciprocidad e intercambio preexistentes podrían ayudar a explicar estas profundas y rápidas transformaciones señaladas.
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humana, o de una o dos generaciones; es necesario entonces una visión a largo plazo que permita enlazar y analizar las respuestas culturales ante esta variabilidad, delineando tendencias y patrones como así también considerando particularidades y situaciones puntuales. La arqueología con sus diferentes aproximaciones teóricas y con el avance de las técnicas para la recuperación de datos, junto a su amplio rango de análisis temporal, se sitúa en una posición ventajosa respecto a otras disciplinas al ser capaz de articular el estudio de los múltiples factores naturales y materiales con el comportamiento y la respuesta social.
Se propone en este trabajo realizar un análisis a escala regional que integre espacios ambientalmente disímiles, y permita visualizar apropiadamente los procesos de transformación social al interior del área, contribuyendo a la vez con información contextual básica para la formulación de ideas y explicaciones sobre las causas de los mismos.
La perspectiva integradora de la Geoarqueología y la Arqueología ambiental resultan apropiadas para su abordaje, y permiten adoptar diferentes escalas acordes a las problemáticas consideradas (Butzer, 1987; Stafford, 1995; Dincauze, 2000). La detección, análisis y comprensión, desde una perspectiva geoarqueológica de patrones en la ocupación del espacio permitirá abordar el estudio de la relación existente entre la organización de las estructuras y vestigios arqueológicos con las unidades de paisaje, proporcionando asimismo una perspectiva dinámica de la interacción entre el medio ambiente y los grupos prehispánicos asentados en ambas vertientes de Cumbres Calchaquíes.
La variabilidad ecosistémica del área y de los contextos arqueológicos analizados, hacen necesarias diversas aproximaciones a su materialidad, lo que quedará reflejado en la diversidad metodológica aplicada.
De acuerdo a lo expuesto precedentemente, se definen para este trabajo los siguientes objetivos.5
1.2. Objetivos generales
En conformidad a los objetivos generales de la Geoarqueología (Waters, 1992), el objetivo principal de este trabajo es recrear las características contextuales, en que se desarrollaron los grupos humanos en el pasado para el área; identificar y evaluar los efectos de los principales procesos ambientales (climáticos, geológicos, geomorfológicos, biológicos y antrópicos) sobre las poblaciones y los sitios arqueológicos, y situar temporalmente esta información en un marco cronológico ajustado.
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Analizar en perspectiva histórica de larga duración el rol de las relaciones sociales y espaciales entre las poblaciones prehispánicas localizadas a cada lado del cordón montañoso de Cumbres Calchaquíes.
Generar un marco paleoambiental general para el área de Cumbres Calchaquíes con el fin de contextualizar las interpretaciones acerca del desarrollo, cambio y vínculos entre las poblaciones de ambas vertientes.
Analizar la relación entre los cambios observados en las formas de organización sociopolítica predominantes durante el tránsito del período Formativo al Tardío (800 y el 1300 d.C.) para el área de estudio con las variables ambientales y culturales.
Analizar las características de la ocupación del espacio para los periodos precedentes (Arcaico) y posteriores (Hispano-indígena) al intervalo Formativo-Tardío con el fin de visualizar rupturas y continuidades significativas en el contexto de la problemática antes señalada.
1.3 Objetivos particulares
Establecer el grado de importancia que los cambios ambientales pueden haber tenido en el proceso de desarrollo cultural, particularmente en las formas de organización sociopolítica, la economía y las relaciones entre los grupos localizados en ambas vertientes de Cumbres Calchaquíes.
Establecer características distintivas en el uso y manejo del espacio en asentamientos situados en ambas vertientes de Cumbres Calchaquíes y su posible relación con la oferta ambiental disponible para cada caso.
Analizar la distribución de los asentamientos a lo largo del tiempo para el área y establecer si existen patrones espaciales, caracterizarlos y determinar los factores principales que los originan; o si por el contrario, no se visualizan tendencias significativas.
26 NOTAS
1
Si consideramos la duración del período precedente al Formativo (el Arcaico) observamos que las transformaciones que llevan a la aparición de nuevas formas de organización social (basada en la producción de alimentos) se producen en forma gradual, a lo largo de milenios, dónde se verifican los procesos de domesticación de plantas y animales y el establecimiento de la vida sedentaria en poblados. Comparativamente, los cambios del Formativo al Tardío se presentan de forma casi súbita (se producen en menos de tres siglos), sin que sea posible percibir elementos internos que anticipen el cambio a una escala como la observada, ni tampoco una continuidad entre las comunidades de aldeas y las formas semi-urbanas del Tardío.
2Durante el Formativo ya se encuentran presentes las innovaciones tecnológicas y elementos que
encontramos luego, con algunas modificaciones (principalmente de escala o contexto de aplicación) en el Período de Desarrollos Regionales o Tardío. La tecnología hidráulica, el manejo de suelos para evitar la erosión o permitir cultivos en terrenos poco favorables, la disponibilidad de una importante gama de cultígenos, el manejo de rebaños de camélidos para consumo y movilidad, la metalurgia del bronce, el establecimiento de redes de intercambio y la ocupación de todos los ambientes son todos elementos que forman parte del acervo cultural de las sociedades formativas y muchos de éstos son logros heredados y mejorados, producto de un largo proceso de experimentación y conocimiento del mundo iniciado tempranamente en el Arcaico.
3
El término, tradicionalmente aplicado al estudio de cazadores recolectores, es igualmente válido para grupos que muestran economías mixtas (agricultura + caza y recolección). Para algunos la intensificación consiste en maximizar el aprovechamiento de un recurso. Es decir, que puede ser entendida como una “especialización” en la utilización de un recurso determinado. Para otros en cambio la intensificación involucra la “diversificación” de los recursos. Por lo tanto si una población está intensificando entonces también está diversificando -agregando más especies como recursos-. Yacobaccio (2003) entiende a la intensificación como un incremento en la producción y productividad de un recurso. (Neme y Gil, 2007) El concepto de Braughton (1994) puede salvar los problemas conceptuales alrededor del término intensificación, para él la intensificación “… es un proceso por el cual el total de productividad por unidad de área se incrementa a expensas del decrecimiento promedio en la eficiencia…”. En otras palabras, más energía es tomada de un área determinada, pero para esto el individuo debe gastar más energía por unidad de tiempo. Arqueológicamente, el almacenamiento es una de las respuestas más comúnmente asociadas a la intensificación. Es una estrategia de minimización de riesgo dónde se optimiza el manejo temporal, es un “…retorno energético demorado” (Woodbrum, 1980). Donde la estacionalidad es muy marcada se convierte en un tipo de estrategia altamente beneficiosa para el grupo (Aldenderfer, 1998). Para el caso de la diversificación, el registro arqueológico mostrará diferencias importantes en la cantidad (mayor frecuencia de taxas) y calidad (generalmente presas de menor tamaño) de las especies representadas para diferentes momentos. Los perfiles de edad pueden ayudar también a visualizar este tipo de proceso.
4Algunos de los principales organismos internacionales involucrados en el estudio y monitoreo del
cambio climático son el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) o el Programa para el Medio Ambiente (UNEP) de Naciones Unidas, El Programa de Investigación del Cambio Climático Global - WCRP (ICSU-OMM-COI/UNESCO), y el instituto Internacional para el Desarrollo del Medioambiente (IIED).
5
27
29 CAPITULO 2. MARCO TEÓRICO Y CONCEPTUAL
La línea de investigación seguida en este trabajo adhiere a los conceptos manejados por la Geoarqueología y la Arqueología Ambiental. Estas aproximaciones resultan convergentes y complementarias para el abordaje de la problemática planteada.
2.1. Geoarqueología
La Geoarqueología es un enfoque particular dentro de la Arqueología que utiliza conceptos y métodos de las Ciencias de la Tierra aplicados a la investigación arqueológica. La Geoarqueología se encuadra dentro del paradigma llamado Arqueología Contextual. La Arqueología Contextual es una aproximación sistémica, donde los componentes de los ecosistemas humanos -flora, fauna, clima, paisaje y cultura humana- son reconstruidos, y las interacciones entre ellos utilizadas para explicar la estabilidad y el cambio cultural (Butzer, 1987).
De acuerdo a Butzer (1987) Geoarqueología y Geología Arqueológica no son sinónimos, pero utilizan las mismas técnicas para investigar los sitios y trabajan sobre un mismo set de información, aunque difieren notablemente en sus objetivos y marcos teóricos de investigación. Mientras que la Geología Arqueológica consiste en la aplicación rutinaria de conceptos y técnicas geológicas a la investigación arqueológica, con poca integración de información geológica en las interpretaciones arqueológicas finales, por el contrario, los resultados de las investigaciones geoarqueológicas están coherentemente integrados con las interpretaciones arqueológicas, ya que los objetivos de investigación geoarqueológicos están desde el comienzo arqueológicamente enmarcados (Butzer, 1987). Dicho de otra manera, la geología arqueológica es una geología que tiene un sesgo y una aplicación arqueológicos. La Geoarqueología, en cambio, se sirve de métodos, técnicas y conceptos geológicos (y de otras ciencias de la Tierra), pero es ante todo una tarea arqueológica. La diferencia está en los objetivos, no en las técnicas (Butzer, 1987).
El objetivo principal de la Geoarqueología es recrear las características contextuales, especialmente ambientales, de los sistemas socioeconómicos del pasado para comprender los ecosistemas humanos así definidos (Butzer, 1987). Una investigación Geoarqueológica debe ser capaz de dar cuenta del comportamiento antropológico pasado como así también de las características no comportamentales del registro arqueológicos (Rapp y Hill 1998).
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periódicos que afectan a los agregados físicos, biológicos y culturales a distintas escalas (...) y es decisiva cuando se trata de establecer un modelo de interacción entre comunidades y el ambiente” (Caria, 2004).
En términos teóricos explícitos, la Geoarqueología debe contribuir a la definición y resolución de los cinco temas contextuales básicos: escala, espacio, complejidad, interacción y estabilidad. Basándonos en Butzer (1987) podemos definirlos de la siguiente manera:
Espacio: los fenómenos raramente aparecen distribuidos de forma homogénea en el espacio. Los rasgos topográficos, los climas, las comunidades biológicas y los grupos humanos traducen un modelo espacial y son, por tanto, susceptibles de análisis espacial.
Escala: El análisis espacial sirve para distinguir objetos, agregados o modelos a pequeña, mediana y gran escala. Del mismo modo, la configuración de las comunidades biológicas (incluida la humana), se mantiene o modifica mediante procesos que operan a diversas escalas espaciales o temporales.
Complejidad: los ambientes y las comunidades no son homogéneos, lo que hace difícil su caracterización y delimitación. Por ello se requieren enfoques espaciales y temporales flexibles a escala múltiple.
Interacción: en un ambiente complejo, con una distribución desigual de los recursos, las comunidades humanas y no humanas interactúan internamente unas con otras y con el ambiente; y lo hacen a diferentes escalas, a diferentes grados de proximidad y a ritmos cambiantes o desiguales.
Estado de equilibrio: las distintas comunidades de cualquier complejo ambiental se ven globalmente afectadas de alguna forma, por feedbacks negativos resultantes de procesos internos o de aportes externos. Por consiguiente, el reajuste, pequeño o grande, a corto o largo plazo, es más la regla que la excepción.
La adaptación (sobre todo como estrategia de supervivencia) y la adaptabilidad (como capacidad de ajuste de un sistema cultural) son el común denominador en todos estos cincos conceptos. Definidos en términos culturales y no en términos biológicos, esos conceptos son el núcleo del ecosistema humano gracias al aporte de criterios para el análisis del proceso histórico y del cambio cultural (Butzer, 1987).
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geocronología, la sedimentología, la geomorfología, la pedología, la hidrología, la climatología y el análisis espacial son todas disciplinas relevantes para esta tarea (Butzer, 1987).
Las contribuciones de estos campos son complementadas y enriquecidas con el aporte de información proveniente del trabajo arqueológico tradicional y de sub disciplinas como la Arqueobotánica, la Zooarqueología, la Arqueometría y la Arqueología Espacial, o de otras ciencias sociales como la Historia y la Antropología.
Butzer (1989) sintetiza los métodos analíticos fundamentales de la Geoarqueología realizando en primera instancia una división entre los de campo y los de laboratorio. En el primer grupo incluye para el análisis del sitio: el registro de los perfiles verticales de las excavaciones, la colecta de muestras de sedimentos para correlaciones con perfiles naturales y la contextualización del sitio arqueológico en el paisaje. Para el análisis del paisaje, relevamientos aerofotográficos, localización de otros sitios mediante prospección, relevamiento de afloramientos naturales en términos de fuentes potenciales de aprovisionamiento y de materias primas de toda índole.
Los métodos de laboratorio están representados por la interpretación sistemática de mapas, los análisis de sedimentos para determinar las propiedades bio y geoquímicas, análisis del tamaño y naturaleza de las partículas que componen los sedimentos y, finalmente por la construcción de un modelo provisional de la génesis del yacimiento, su abandono y los cambios post depositacionales, así como también por las actividades espaciales y temporales que tuvieron lugar durante la ocupación del sitio (Butzer, 1987).
2.2. Arqueología Ambiental
La recreación de los contextos ambientales en los que se desarrollaron los grupos humanos en el pasado proporciona el marco de referencia necesario dónde situar las interpretaciones arqueológicas y articularlas en sus aspectos económicos, productivos, sociales y simbólicos. Los cambios operados en el medio físico y biológico requieren de estrategias de adaptación constante por parte de los grupos humanos y pueden potenciar procesos de transformación al interior de los mismos. La organización del espacio residencial, productivo y la relación con los componentes del medio, constituyen -entre otros- un reflejo de estas estrategias en el marco de escenarios ambientales siempre dinámicos.
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conlleva comportamientos y el desarrollo de tecnologías específicas. De la misma manera, los patrones de asentamiento y movilidad de los grupos se relacionan estrechamente con ambientes y comunidades bióticas claramente definidas, las que muchas veces funcionan como corredores-barreras, delimitando o generando territorios y/o fronteras étnicas (Veth, 1993; Meggers, 2000; Neme y Gil, 2007).
El concepto de ambiente en arqueología no debe ser considerado sinónimo de un corpus de información básica estática y descriptiva, sino como un factor dinámico en el análisis del contexto arqueológico como trama espacio/temporal, susceptible de incluir tanto un medio cultural como un medio no cultural y de aplicarse tanto a un solo artefacto como a toda una constelación de yacimientos (Dincauze, 2000).
El enfoque desde la Arqueología Ambiental busca definir las características y procesos del ambiente biofísico capaces de suministrar una caracterización objetiva, y de interactuar con los sistemas socio-económicos, tal como se reflejan, por ejemplo, en las actividades de subsistencia y en los patrones de asentamiento. Secundariamente, busca también comprender el ecosistema humano definido por esa intersección sistémica (Chorley y Kennedy, 1974). Dentro de este ecosistema humano, las comunidades del pasado desarrollaron una interacción espacial, económica y social con las características ambientales en las que estaban entrelazadas adaptativamente (Waters, 1992). De esta manera, Arqueología Ambiental y Geoarqueología comparten la aproximación contextual al abordar el estudio de los yacimientos arqueológicos o conjuntos de yacimientos como parte de un ecosistema humano. Así, la Arqueología Ambiental, más interesada en los yacimientos que en los artefactos, se ocupa sobre todo de la expresión multidimensional de la toma de decisiones humanas dentro del medio. Y, sin ocuparse directamente de los fenómenos ecológicos, tales como los flujos de energía y las cadenas alimenticias, tiene como finalidad estimular las investigaciones globalizadoras, en base fundamentalmente a las complejas interacciones sistémicas entre los factores y procesos culturales, biológicos y físicos (Dincauze, 2000).
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se cuentan las anomalías a largo plazo, tales como por ejemplo la Anomalía Climática Medieval (ACM), de amplitud suficiente para traducirse en los registros arqueológicos. Mientras que la escala de cuarto orden implica varios milenios; corresponde a perturbaciones importantes, como la transición hacia el último período interglaciar y sus oscilaciones estadiales-interestadiales. Sintetizando, la variabilidad a escala media, es decir de tercer y cuarto orden, se caracteriza por un equilibrio dinámico, con perturbaciones importantes de unos pocos siglos o milenios de duración, cambios fundamentales en la hidrología, la productividad y en todas las categorías de biomasa y los desplazamientos de equilibrio suelo-pendiente (que producen reajustes en el comportamiento de los ríos), que se traducen en cambios hidrológicos y topográficos tangibles en el registro geológico.
La dinámica de los sistemas ambientales sólo puede entenderse, desde una perspectiva diacrónica que se centre en el proceso y los efectos temporales, trascendiendo así las limitaciones de un enfoque contemporáneo. La perspectiva sincrónica es, como las demás perspectivas, un modelo simplificado de la realidad, para poder explicar los componentes, la forma y las interacciones de un sistema.
Para la Arqueología Ambiental reviste gran importancia el hecho de que los cambios climáticos, en sus diferentes variaciones en cuanto a intensidad y tiempo, han marcado de forma repetida y puntual el pasado prehistórico. La respuesta de los ecosistemas a los cambios, dependen de los umbrales potenciales de respuesta de cada componente de los sistemas y subsistemas que pueden variar en distintos órdenes, según el tipo de cambio y el factor considerado. Por ejemplo, por lo general, la hidrología y los subsistemas fluviales tienden a ser particularmente sensibles a los inputs ambientales, mientras que las formaciones fisionómicas de las plantas y las comunidades de mamíferos revelan una menor sensibilidad; el subsistema de suelos de pendiente y los componentes bióticos de las comunidades parecen tener respuestas intermedias.
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Finalmente, es necesario tener en cuenta también, que la forma en que los individuos y las sociedades se interrelacionan con sus respectivos ambientes involucra, además de las acciones orientadas a las satisfacción de necesidades primarias (como la obtención de recursos alimenticios, refugio, etc.), otros aspectos igualmente importantes ligados al plano de lo cultural, lo mental y lo simbólico; factores todos que influyen sobre la percepción, el comportamiento y la conducta desplegada sobre los elementos del medio2.
2.3. Supuestos teóricos sobre clima y cambio climático
Para la arqueología, el conocimiento del clima, tanto en el pasado como en el presente, constituye una pieza vital del engranaje interpretativo. Por un lado, permite recrear las condiciones del ambiente en el que se desarrollaron los pueblos, y por otro ayuda a comprender los procesos vinculados a la formación de sitios y yacimientos. Además, el estudio de las formas del paisaje exige el análisis y comprensión de los procesos involucrados en su génesis. Estos procesos son generados por el clima (procesos morfodinámicos) y operan a través del tiempo sobre el terreno (litología y estructura) resultando en el modelado geomorfológico.
Conocer las características climáticas estacionales, anuales y multianuales permite, por ejemplo, explicar la persistencia o ausencia de procesos vinculados a la dinámica erosiva; este conocimiento es necesario para comprender la génesis y evolución de las formas del relieve actual y de las paleoformas. De la misma manera, y al ser el clima un factor determinante en la distribución y desarrollo de los organismos en el espacio, su conocimiento permite comprender los cambios que experimentan éstos a lo largo del tiempo (Halloy, 1985; Acot, 2005; Fagan, 2009a, 2009b; Favier Dubois, 2010).
El clima ha jugado un importante rol en el desarrollo y la historia de las sociedades humanas; sin embargo es importante alertar (a riesgo de caer en simplificaciones de tipo determinista), que su incidencia en los procesos sociales debe ser siempre adecuadamente ponderada, atendiendo a los múltiples factores (mentales/ideacionales, tecnológicos, biológicos y de organización socio-política dentro de su contexto histórico particular) que se encuentran interactuando junto a él sobre las poblaciones humanas (Acot, 2005).
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Diversas teorías han sido propuestas para explicar el cambio climático a escala global; resulta claro que múltiples factores intervienen y han intervenido en el pasado a través de mecanismos complejos aún no del todo claros. Sin embargo, en mayor o menor medida, estos cambios pueden ser atribuidos, principalmente, a las variaciones en la cantidad y distribución de la radiación electromagnética que alcanza la superficie de nuestro planeta. Estas variaciones pueden ser ocasionadas por diferentes factores, tales como incrementos/disminuciones en la actividad solar, el impacto de cuerpos celestes como asteroides, la actividad volcánica o modificaciones en la órbita y el eje de rotación de la tierra. Estos factores pueden operar en forma aislada o simultánea potenciando sus efectos (sinergia) sobre los sistemas físicos y biológicos (Lowe y Walker, 2015; Strahler y Strahler 1998). Es importante señalar también el rol de los organismos (como algas, plantas, cnidarios y moluscos) en el mantenimiento del clima y las condiciones necesarias para la vida a escala planetaria, a través de la generación de O2 y/o de la captura de CO2. Junto a los factores mencionados, debemos considerar para tiempos históricos, a la actividad antrópica como factor responsable de alteraciones y cambios en el clima (y los sistemas naturales) a diversas escalas; éstos, pueden ir desde alteraciones puntuales/locales hasta potenciar cambios en los sistemas de circulación oceánica-atmosférica a nivel global, el efecto invernadero o la disminución de la capa de ozono. El impacto de la activad humana y la visibilidad de su señal en el registro geológico, han llevado recientemente a los especialistas a proponer el término Antropoceno para designar la Época más reciente dentro de la división del tiempo geológico (Zárate, 2016 y 2017)4.
La comprensión y explicación de los mecanismos climáticos actuales de duración
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Desde su postulación, investigaciones en diferentes partes del globo sobre la base de distintas líneas de evidencia (análisis de sedimentos marinos, testigos y núcleos de glaciares tropicales y polares, anillos de crecimiento de árboles, corales, terrazas marinas y fluviales, antiguas líneas de costa, foraminíferos, isótopos de oxígeno, etc.) confirmaron la validez de los postulados centrales de Milankovich y dieron origen a la formulación de otros ciclos regulares o de eventos puntuales como los de Heinrich, Bond, Emiliani y de Dansgar-Oescher (Lowe y Walker, 2015; Acot, 2005; Favier Dubois, 2010).
Las consecuencias de los cambios en el balance energético terrestre pueden ir desde simples alteraciones en los regímenes pluviales y de temperatura para una región determinada, hasta modificaciones del clima a escala planetaria como ya se señalara (por ej. las últimas glaciaciones pleistocénicas). Entre estos dos extremos existe una amplia gama de fenómenos vinculados también a las alteraciones en el balance de la energía radiante. Estos cambios pueden operar como disparadores de la puesta en marcha o interrupción de sistemas de circulación atmosférica/oceánica responsables de la distribución de calor y humedad a distintas escalas (incluyendo la importante corriente Termo-halina). Fenómenos como los de la Oscilación Meridional/El Niño (Lowe y Walker, 2015; Strahler y Strahler, 1998; Moy et al., 2002; Nash, 2002; Fagan, 2010), la Anomalía Climática Medieval (Le Roy Ladurie, 1983; Stine, 1998; Fagan 2009a; Garreaud et al., 2008) o la Pequeña de Hielo (Le Roy Ladurie, 1983; Acot, 2005; Fagan, 2009b) son algunos ejemplos de manifestaciones de estos cambios de mediana intensidad.
2.3.1 Clima y tendencias climáticas actuales para Sudamérica
El estudio de las características del clima actual y de su variabilidad a escala continental y regional, particularmente de fluctuaciones interanuales de temperatura y precipitación, constituyen el marco de referencia necesario donde situar las interpretaciones en el análisis del paleoclima, y por ende de los paleoambientes; adicionalmente, su estudio proporciona registros de alta resolución (a través de diferentes proxies) que permiten visualizar cambios, ciclos y/o la recurrencia de anomalías a lo largo del tiempo.
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y condiciones húmedas al este a latitudes tropicales y sub tropicales (el patrón se invierte a latitudes medias), sino que también promueve interacciones tropicales-extra tropicales especialmente a lo largo de su vertiente oriental.
La variabilidad del clima sudamericano (cambios interanuales o inter-década) resulta de la superposición de múltiples fenómenos a gran escala. Por ejemplo La Oscilación Meridional-El Niño (ENSO) que tiene su origen en el sistema oceánico-atmosférico del océano Pacífico tropical, y ejerce un fuerte efecto directo sobre las costas de Ecuador, Perú y norte de Chile y efectos indirectos (a través de tele-conexiones atmosféricas) sobre la mayor parte de la región subtropical sudamericana extendiéndose inclusive hasta altas latitudes. De la misma manera, el Gradiente Meridional de Temperatura de la Superficie del Mar (SST, por sus siglas en inglés) sobre el Atlántico tropical posee un gran impacto en el clima y tiempo del este de Sudamérica. Sequías en la Amazonía y en el noreste de Brasil han sido vinculadas a aguas superficiales anormalmente cálidas en el norte del Atlántico tropical. Forzantes de altas latitudes como la Oscilación Nor-Atlántica (NAO, por sus siglas en inglés) parecerían también jugar un rol en la variabilidad climática sobre Sudamérica (Garreaud et al., 2008).
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Esta migración ha llevado a muchos climatólogos a describir el clima de la parte centro y norte del continente como de tipo monzónico. No obstante, el clima no es completamente monzónico, debido a que los vientos de niveles bajos nunca cambian su dirección (desde el Atlántico hacia el continente).
Fuera de las latitudes tropicales, el clima sudamericano muestra una marcada asimetría zonal, con condiciones de marcada humedad al oeste de la cordillera de los Andes, y de sequedad extrema al este sobre la región de la Patagonia. En el extremo sur, las precipitaciones responden a sistemas frontales asociados con actividad ciclónica migratoria; los frentes, ubicados alrededor de los 40° de latitud Sur durante el verano, se mueven durante el invierno por el oeste en dirección norte hasta alcanzar los 30° de latitud sobre Chile central. Durante el pasado, este desplazamiento habría alcanzado latitudes más septentrionales, probablemente hasta los 25-30° de latitud Sur (Hastenrath, 1991, ver cap. 7). En combinación con la actividad de los frentes, el ascenso orográfico en la ladera occidental de los Andes, produce lluvias orográficas; la subsidencia forzada en la vertiente oriental, por el contrario, produce condiciones de marcada aridez sobre la Patagonia Argentina.
Precipitaciones originadas en sistemas frontales reaparecen cerca del litoral Atlántico, y constituyen la mayor fuente de precipitaciones invernales hasta tan lejos como el sur de Brasil. Sobre el Atlántico, los sistemas frontales y las convergencias de nivel bajo conforman una banda diagonal de precipitaciones máximas conocida como la Zona de Convergencia del Atlántico Sur o SACZ (por sus siglas en inglés). La actividad de la SACZ es normalmente mayor durante el verano cuando produce abundantes precipitaciones sobre gran parte del este de Sudamérica. Los períodos de aumento de la actividad de la SACZ se han asociado con exceso de precipitaciones en su zona núcleo y la costa sur del Brasil, y con condiciones anormalmente secas sobre el norte de argentina, Paraguay y Uruguay. Condiciones igualmente marcadas pero opuestas, se presentan durante los períodos de actividad débil de la SACZ (Lowe y Walker, 2015; Garreaud et al., 2008).
Por último, el campo de temperatura del aire (de bajo nivel) sobre Sudamérica está dominado por el gradiente termal Ecuador-Polo, aunque sobreimpuesta a esta tendencia principal los campos de temperatura muestran también asimetrías este-oeste y otras de carácter regional/local (Garreaud et al., 2008: 1016-1032).
2.3.2. Anomalías y fluctuaciones climáticas