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El discurso de los niños y niñas trabajadores

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Academic year: 2020

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(1)Facultad de Ciencias Sociales Departamento de Trabajo Social. EL DISCURSO DE LOS NIÑOS Y NIÑAS TRABAJADORES. Tesis para optar al Título Profesional de Trabajador Social. Por Natalia Loncopán Cid. Profesor guía: Beatriz Rahmer. Santiago, Chile. 2012.

(2) A mi madre, imagen viva del amor. A mi padre, por ser mi ejemplo de esfuerzo. A ambos por su apoyo incondicional y su entrega absoluta. Los amo.. 2.

(3) Agradecimientos A todos quienes colaboraron de alguna u otra forma en poder llegar hasta este día. A mis padres y a mi familia, por siempre creer en mí. A mis amigas y amigos, por ser el aliento constante a no rendirme. A mis profesoras y a mis compañeros por todo el apoyo. Finalmente a la Vicaría de Pastoral Social y los Trabajadores, especialmente a Mario Riquelme y a los niños y niñas del Programa.. 3.

(4) “Porque yo creo una cosa, el que trabaja como que está viviendo la vida, y sabe la vida que va a vivir si no estudia” (Entrevistado n°4). 4.

(5) TABLA DE CONTENIDO RESUMEN ...................................................................................................... 7. INTRODUCCIÓN ............................................................................................ 8. CAPÍTULO I: FORMULACIÓN DE LA INVESTIGACIÓN. .............................. 9 FORMULACIÓN DEL PROBLEMA DE INVESTIGACIÓN. ............................. 9 TRABAJO INFANTIL COMO PROBLEMA SOCIAL ........................................ 9 OBJETIVOS .................................................................................................. 15 HIPÓTESIS ................................................................................................... 15 PREGUNTA DE INVESTIGACIÓN ............................................................... 15. CAPÍTULO II: MARCO TEÓRICO................................................................. 16 DISTINTOS ENFOQUES DEL TRABAJO INFANTIL .................................... 16 TRABAJO INFANTIL EN CHILE ................................................................... 20 NIÑEZ Y TRABAJO INFANTIL...................................................................... 25 NIÑO TRABAJADOR COMO ACTOR SOCIAL ............................................ 28. CAPÍTULO III: MARCO METODOLÓGICO. ................................................. 35 ENFOQUE METODOLÓGICO……………………........................................35 MUESTRA...………………………………………………………………………..37 PLAN DE ANÁLISIS……………………………………………………………….38 TESTEO DE INSTRUMENTOS. ................................................................... 40. CAPÍTULO IV: ANÁLISIS Y RESULTADOS RELACIÓN CON EL TRABAJO .................................................................... 43 FAMILIA Y TRABAJO ................................................................................... 47 5.

(6) VALORACIÓN DEL TRABAJO ..................................................................... 52 TRABAJO, PARTICIPACIÓN Y ÁMBITO EDUCATIVO ................................ 56 CONCLUSIONES. ........................................................................................ 61. APARTADO ARTICULACIÓN ....................................................................... 65. BIBLIOGRAFÍA ............................................................................................. 71. 6.

(7) RESUMEN Esta tesis aborda el fenómeno del Trabajo Infantil desde la perspectiva de los niños y niñas trabajadores. El objetivo que persiguió esta investigación fue Conocer el discurso de los niños y niñas trabajadores a partir de sus factores culturales. Para la consecución de este fin es que la investigación se abordó desde la perspectiva cualitativa, desde un análisis fenomenológico de los datos, los cuales fueron obtenidos a través de entrevistas en profundidad a niños y niñas trabajadores. Asimismo, se realizaron entrevistas semi estructuradas a los padres y entrevistas estructuradas a los profesores de los niños y niñas de manera de contraponer o complementar sus miradas. Sin embargo, el foco siempre estuvo en lo que los niños y niñas plantearon. En relación a lo anteriormente expuesto es que los principales hallazgos evidencian la alta valoración que los niños poseen por sus trabajos, como una forma ayuda a sus padres a solventar gastos del hogar como así también de liberarlos de algunos costos. Además, reconocen el espacio de trabajo con sus padres, como un espacio de de apego y de generación de lazos. Esto principalmente al poco tiempo que tienen durante la semana para compartir, debido al excesivo trabajo de sus padres. También la investigación da cuenta de que los niños y niñas trabajadores desarrollan una serie de habilidades de carácter social como también de aprendizaje. Las primeras se ven plasmadas en el área comunicacional mientras que las segundas se pueden establecer en el ámbito académico. Complementario a esto, los niños y niñas establecen diferencias importantes entre sus compañeros de colegio y amigos que no trabajan especificando que el trabajo les ha sido útil en el desarrollo de varios aspectos positivos en sus vidas; como la capacidad de ahorrar dinero, el apego con sus padres y una conciencia más crítica.. 7.

(8) INTRODUCCIÓN La presente investigación se despliega como el resultado de un proceso llevado a cabo, en el marco de práctica profesional de quinto año de la carrera de Trabajo Social en la Universidad Alberto Hurtado, y con la cual opto al Título Profesional de Trabajador Social. Dicho proceso se encuentra al alero de la institución Vicaría de Pastoral Social y los Trabajadores y su Programa de Apoyo y Acogida a Niños, Niñas y Adolescentes Trabajadores, donde se desarrolló un proceso de intervención, el cual pretende retroalimentar desde distintas perspectivas a la presente investigación. Hoy en día, el fenómeno del Trabajo Infantil ha tomando cada vez más importancia, sin embargo no es una problemática nueva. Que los niños y niñas trabajen en distintas condiciones en un hecho que se evidencia desde hace siglos atrás. Cierto es que las condiciones y los tipos de trabajo han evolucionado con el tiempo, lo que no significa que sea menos gravitante. La investigación pretendió constituirse como una revisión crítica del fenómeno abordado. Al poseer el carácter de cualitativa, la investigación estuvo abierta a todo tipo de modificaciones durante el período que se llevó a cabo. La primera parte de esta tesis contiene el sustento teórico que sirve de base para esta investigación; Trabajo Infantil, Niñez, Niñez trabajadora, se constituyen como los elementos centrales de esta apartado. Además, aquí también se establece la importancia del discurso de los sujetos que se ven afectados por dicho fenómeno. En este apartado se menciona sobre la gran bibliografía que se ha escrito sobre el fenómeno, pero desde el adultocentrismo, relegando la voz de los principales actores. Es por esto que esta investigación tiene su foco en los niños y niñas trabajadores, los cuales han sido sólo relegados a una participación consultiva en relación al fenómeno del Trabajo Infantil. Luego de la conceptualización teórica, se establece el marco metodológico, el cual establece el cómo se llevó a cabo esta investigación. En concordancia con el protagonismo que se les entregó a los sujetos en este estudio, es que se justifican todas las decisiones y opciones metodológicas. Se establece la mirada epistemológica la cual se constituye como la base de todas las decisiones y desde allí la muestra, y el plan de análisis. Finalmente el análisis, el cual entrega el relato vivo de los niños y niñas trabajadores, lo que piensan sobre el Trabajo Infantil y como vivencian esta realidad día a día dentro de sus círculo de convivencia. 8.

(9) CAPÍTULO I: FORMULACIÓN DE LA INVESTIGACIÓN. FORMULACIÓN DEL PROBLEMA DE INVESTIGACIÓN. TRABAJO INFANTIL COMO PROBLEMA SOCIAL. Las cifras establecen que hoy en Chile existen alrededor de 196 mil niños, niñas y adolescentes entre 5 y 17 años trabajan al menos una hora semanal, según la Primera Encuesta Nacional de Niños y Adolescentes (INE, 2004) De este número, 107.676 realizan labores que son consideradas como trabajo inaceptable, de ellos y ellas son menores de 15 años. (ACHNU, 2005). “El término trabajo infantil suele definirse como todo trabajo que priva a los niños de su niñez, su potencial y su dignidad, y que es perjudicial para su desarrollo físico y psicológico.” (OIT, 2012) En Chile las normas que regulan el trabajo infantil son el Código del Trabajo y la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño. Éstas manifiestan que está permitido que los jóvenes entre 15 y 18 años desarrollen trabajos ligeros mientras estos no perjudiquen su salud y desarrollo, bajo autorización expresa del padre o madre, y en caso de ausencia de estos, este permiso debe provenir del abuelo (materno o paterno) o de las personas o instituciones que tengan a su cargo al niño. “Otro requisito para que trabajen es que se acredite que han terminado su enseñanza media o que se encuentren cursando esta o la Educación Básica.” (Biblioteca del Congreso Nacional, 2012) Según el Ministerio del Trabajo, “un factor relevante en la existencia del trabajo infantil es su aceptación social como situación ‘normal’, presentándose éste mayoritariamente en los niños pertenecientes a los estratos sociales más bajos, asociándose además a la baja escolaridad”.(Biblioteca del Congreso Nacional, 2012) Según la UNICEF, los criterios básicos para determinar si el trabajo infantil es inapropiado o explotador son: dedicación exclusiva a una edad temprana, demasiadas horas trabajando, estrés físico, social o psicológico indebido, trabajo o vivencia en la calle junto con malas condiciones, salario inadecuado, excesiva responsabilidad, impedimento en el acceso a la escolarización, afecta la dignidad y autoestima del niño e impide tener un pleno desarrollo social y psicológico. Si una empresa desea contratar a un menor de edad, deberá registrar el respectivo contrato en la Inspección Comunal del Trabajo. No está permitido que los menores de 15 años trabajen, a excepción de que tengan 9.

(10) la previa autorización de su representante legal o del juez de menores para trabajos que se relacionen con personas o entidades dedicadas al teatro, cine o televisión, circo u otras actividades similares. 13.300 niños, niñas y adolescentes trabajan en la calle, expuestos a accidentes, contaminación, rigores del clima, inseguridad, acoso sexual y violencia. El 65% tiene menos de 15 años. Alrededor de 15 mil niños trabajan más de la jornada legalmente permitida (45 horas) para el mercado. Solo un 9% de ellos tiene contrato de trabajo, por lo que la mayoría no tiene protección social (OIT/IPEC y SENAME, 2007; pág 38). En la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño, suscrita por Chile en agosto de 1990, su artículo 32 señala que “todo niño tiene derecho a ser protegido contra la explotación económica y contra todo trabajo que ponga en peligro su salud, su educación o su desarrollo integral. El Estado tiene la obligación de establecer edades mínimas para empezar a trabajar y de especificar las condiciones laborales”. (Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil, 2007; pág. 24) Esta situación que ocurre principalmente en los países del tercer mundo representa un problema no sólo para la vida de los niños en cuestión y para su familia, sino que también para la sociedad. La legislación nacional no permite que se contraten niños o niñas menores de 15 años. Que un niño tenga que trabajar es una situación problemática para él, para su familia y para la sociedad en general, esto visto desde la perspectiva que considera el trabajo infantil como algo negativo que vulnera los derechos de niño. En el texto de Clemente Díaz, titulado “Los problemas sociales: ¿qué son y cómo se manifiestan?, un problema social se caracteriza por 4 factores, los cuales nos permiten identificar su existencia. La primera característica hace referencia a un consenso generalizado de la sociedad sobre la determinación de cuáles son los problemas sociales, en este caso, determinados grupos de la sociedad, como organizaciones, y la opinión pública consideran que el trabajo infantil genera una vulneración en los derechos de los niños al ser expuestos tempranamente al mundo laboral y las consecuencias negativas que esto conlleva. Este consenso se ve fundado principalmente en la Convención Internacional de los Derechos del Niño que “obliga a nuestro país a adoptar medidas legales, administrativas, sociales y educacionales que eviten que los niños y niñas trabajen. Además, el gobierno debe establecer estrategias y programas para identificar y abolir las peores formas de Trabajo Infantil que se dan en Chile, en virtud de la ratificación del convenio n 182 de la OIT.” (Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil, 2007; pág. 24) La segunda característica dice que se debe identificar un determinado grupo social que reconozca el problema como tal; en el caso del trabajo infantil, hay diversas organizaciones y grupos de influencia tanto internacional como nacional que están destinados a la protección de los 10.

(11) niños y sus derechos en cuanto al trabajo que realizan. Estos son grupos que plantean estrategias y soluciones para tratar de revertir la problemática mediante un esfuerzo colectivo, pues consideran que esta es una situación inadmisible. Con respecto a las organizaciones de tipo internacional, podemos encontrar la Organización Internacional del Trabajo (OIT), El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), Red Latinoamericana de Acogimiento Familiar (RELAF), Movimiento Mundial a Favor de la Infancia, Agencia de Noticias por los Derechos de la Infancia, Acción por los Niños, Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC), entre otras, y en cuanto a las de carácter nacional están las instituciones del Estado, privadas y de la sociedad civil, entre estas están el Servicio Nacional de Menores (SENAME), el Ministerio del Trabajo, Opción, y la Fundación Telefónica a través de su programa PRONIÑO. La tercera característica se vincula con los valores sociales, debido a que estos son necesarios para definir e identificar porqué la sociedad reconoce un problema como social. Esto incluye lo colectivo a individual, pues hace referencia a las pretensiones personales y además a la prioridad del grupo. Sin embargo, no todos los grupos tendrán las mismas pretensiones, por ello se produce un conflicto entre la gente que considera el trabajo infantil como negativo y la que cree que este puede contribuir a un desarrollo positivo de los niños. Cabe mencionar que en el caso de nuestro país, no toda la sociedad está en desacuerdo en que la actividad laboral sea desarrollada por niños, esto está respaldado por la ley, que permite el trabajo infantil bajo condiciones en las que los niños no estén expuestos a trabajos forzosos que perjudiquen o vayan en desmedro de su desarrollo integral, y para ello hay organizaciones encargadas su regulación, que son el Código del Trabajo y la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño, las cuales permiten el trabajo entre los 15 y 18 años, bajo autorización del padre, madre, familiar o alguna institución que tenga a su cargo al niño, junto con acreditar que está estudiando o bien finalizó sus estudios. Por último, la cuarta característica menciona la necesidad de identificar que un problema personal no significará lo mismo que uno social, se debe hacer la diferencia entre ellos, pues el primero afecta a una sola persona y el segundo, es algo que tiene repercusiones en la colectividad de la sociedad. Si bien es cierto que el trabajo infantil es un problema para el niño en cuestión y para su familia, también lo es para algunos grupos de la sociedad, como por ejemplo las organizaciones tanto nacionales como internacionales que trabajan conjuntamente ya sea en su erradicación o en la protección de los niños que trabajan; esto le da al problema el carácter de “social” ya que se convierte en un asunto de interés público.. 11.

(12) El carácter de problema social también está dado por el cómo trabajo infantil puede afectar a los niños y niñas en un futuro no lejano, pero más que en el futuro, en un presente. Siempre se ha pensado en el niño como en un proceso hacia algo mejor. La investigación apuesta por un cambio de enfoque por lo que la problemática social del trabajo infantil estará puesta en la manera en la cual afecta su vida de niño, sus espacios recreacionales y de estudio. El fenómeno del trabajo infantil se configura como un problema social debido al impacto que ha tenido tanto a nivel internacional como nacional. Es importante centrar los esfuerzos para generar una postura crítica sobre lo que significa el Trabajo Infantil en Chile y proponer de esta manera ciertos lineamientos que permitan mejorar el aborde de la temática considerando el aspecto contextual. Esta investigación apuesta por presentar el trabajo infantil desde la mirada de los niños y niñas trabajadores. Si bien se considera interesante el fenómeno del Trabajo Infantil en sí, debido al poco aborde que existe dentro del país en relación a la temática, la investigación quiere establecer una apuesta situando su foco en los sujetos directos que vivencian el fenómeno, de esta manera entregar protagonismo a quienes son los reales actores de esta problemática social. Hasta el momento lo que se ha realizado con los niños y niñas se tiende a identificar como una participación consultiva, la cual responde a un requerimiento desde arriba y no un ejercicio de actoría concreta dentro del Trabajo Infantil. (Trilla y Novella, 2001). Además la investigación presenta otro criterio innovador, debido a que la mayoría de los escritos y estudios que existen sobre el fenómeno del Trabajo Infantil siempre ha sido visualizados desde el enfoque económico, específicamente desde la pobreza y la vulnerabilidad social, así lo afirman distintos autores (Silva y Damianovic, 1998). Es debido a esto que se presenta la inquietud por ahondar en otros factores que inciden en la aparición o permanencia del Trabajo Infantil en Chile Teniendo en cuenta el ciclo vital del niño o niña se destacara como factores socioculturales que pueden incidir en el fenómeno del Trabajo Infantil, aquellos denominados grupos socializadores de la niñez (Observatorio de la Deuda Social Argentina, 2004). Es por esto que la investigación contemplará el ámbito relacional dentro del círculo familiar, el ámbito educacional y finalmente el grupo de pares. Esta elección se realiza por ser los espacios en los cuales los niños destinan más parte de su tiempo y con los cuales poseen más interacción (Observatorio de la Deuda Social Argentina, 2004) Esta investigación tiene como principal objetivo el poder relevar la voz de los niños y niñas en torno a un fenómeno en el cual están involucrados de manera directa. Por tanto, uno de los principales constructos con los que se 12.

(13) trabajará en la investigación es el adultocentrismo. Se quiere establecer que la gran mayoría de estudios, investigaciones y abordes del fenómeno han sido posicionados desde esta mirada. Lo que se propone con esta investigación es poder reconocer a los niños y niñas trabajadores como sujetos e interlocutores válidos para aportar desde su mirada los principales factores que los llevan al mundo laboral; nadie mejor que los propios sujetos para dar a conocer su discurso y desde allí poder construir una mirada que ha sido invisibilizada por años, por la desvalorización que existe de esta etapa de la vida, sólo estableciéndola como un paso a la adultez y negando toda posibilidad de participación y desde allí, reflexión y propuestas en torno a las temáticas que les competen. Es relevante mencionar que la investigación se encuentra íntimamente relacionada con un proceso de intervención, el cual se lleva a cabo en la institución Vicaría de Pastoral Social y los Trabajadores, en su Programa de Apoyo y Acogida a Niños, Niñas y Adolescentes Trabajadores” La Vicaría de Pastoral Social y los Trabajadores es una entidad católica, la cual depende del Arzobispado de Santiago. Su programa de apoyo a niños trabajadores tiene como objetivo “Propiciar espacios comunitarios organizados, para niños/as y adolescentes trabajadores que viven en situación de pobreza, donde fortalezcan el desarrollo de sus capacidades y habilidades por medio de acciones que incidan en el mejoramiento de su calidad de vida” (Vicaría de Pastoral Social y los Trabajadores, 2012). La intervención que aquí se desarrolla responde a una necesidad visualizada que tiene que ver con las formas de evaluación que posee el Programa en la actualidad; es por esto que la intervención diseñada pretende Institucionalizar un modelo de evaluación validado y sustentable para el Programa de Apoyo y Acogida a Niños, Niñas y Adolescentes Trabajadores, dicho modelo de evaluación pretende responder a una lógica integral, considerando en ella a todos los actores involucrados en el programa. Ambos procesos se retroalimentan teniendo como base fundamental el rescate de la voz de los niños y niñas. En el caso del proceso interventivo el rescate de esta voz está vinculada con el tipo participación que los niños y niñas tienen del programa. Además, de la inexistencia de un modelo evaluativo para el programa, las formas que existen para poder evaluar ciertos rasgos no considera la percepción de los niños y niñas. Por tanto, es que se está diseñando un modelo integral, el cual pueda incorporar la visión tanto de quienes ejecutan el programa como también de los niños que participan en él. En la investigación pretende el rescate de esta voz en relación al fenómeno del Trabajo Infantil, estableciendo como creencia que al ser los sujetos que vivencian el fenómeno deben ser escuchadas sus voces de manera de proponer líneas estratégicas mejoradas e integrales para la regulación y/o erradicación de dicho fenómeno. 13.

(14) Esta relación entre ambos procesos se articula esencialmente a través de tres dimensiones: Desde la institución, debido al aporte que éstas recibirán. Desde la Epistemología: La fenomenología como reconocimiento de que el conocimiento se construye con el otro. Y finalmente desde el fenómeno, dónde el adultocentrismo se constituye como uno de los elementos centrales de cada proceso.. 14.

(15) OBJETIVOS Objetivo General: Conocer el discurso de los niños trabajadores sobre el Trabajo Infantil a partir de sus factores socioculturales. Objetivos Específicos: A partir del discurso de los niños y niñas trabajadores se busca: 1234-. Conocer las relaciones que establecen con sus pares. Indagar en su dinámica familiar. Conocer su desempeño escolar. Develar elementos socioculturales del Trabajo Infantil.. HIPÓTESIS Hipótesis: 1. Los niños y niñas que trabajan bajo el cuidado de sus padres perciben una relación mucho más cercana y afectivamente más estrecha que los niñas y niñas que se desempeñan en otros tipos de trabajo y también con aquellos que no lo hacen. 2. Los niños y niñas trabajadores perciben que desarrollan habilidades las cuales se ven visibilizadas en un mayor grado de participación y liderazgo en las iniciativas en las cuales se involucran, a diferencia de sus pares que no realizan ninguna actividad laboral. 3. Los niños y niñas trabajadores declaran tener un desempeño escolar favorable, en relación a sus pares que no realizan actividad laboral; estableciendo que desarrollan conocimientos y/o habilidades específicas en sus trabajados lo que les permite tener un mejor rendimiento académico. PREGUNTA DE INVESTIGACIÓN Pregunta: ¿Cuáles son los factores socio culturales que inciden en el Trabajo Infantil, desde la perspectiva de los niños y niñas trabajadores/as?. 15.

(16) CAPÍTULO III: MARCO TEÓRICO. DISTINTOS ENFOQUES DEL TRABAJO INFANTIL. El trabajo infantil es un fenómeno que ha cobrado mucha relevancia durante el último tiempo, puesto que se ha vuelto objeto de preocupación en el mundo, de modo tal que adquiere el status de un “problema social” estableciéndose así a los niños como sujetos sociales de relevancia, principalmente desde la ratificación de la Convención de los Derechos del Niño en 1990 (Rebolledo, 2007) A pesar de los distintos enfoques que hoy se relacionan con el trabajo infantil, no hay duda alguna que todos tienen como principio el enfoque de derecho por lo que establecen la importancia de regular o de erradicar progresivamente y para siempre este fenómeno. Tanto a nivel nacional como internacional, existen una serie de organizaciones que buscan según su perspectiva política/epistemológica/valórica, hacerse cargo de la problemática social que implica el trabajo infantil. -. Organización Internacional del Trabajo-OIT:. A nivel internacional es una de las posturas más conocidas y difundidas, a través de su Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil. (IPEC). Dicho programa fue creado el año 1992 y tiene por objetivo “la erradicación progresiva del trabajo infantil, cometido que habría de alcanzarse fortaleciendo la capacidad de los países para ocuparse del problema y promoviendo un movimiento mundial de lucha contra este mal” (OIT, 2012). En este afán por su lucha contra el trabajo infantil, la Organización Internacional del Trabajo ha adoptado una serie de convenios y recomendaciones, las cuales apuntan principalmente a dos objetivos: a desincentivar el trabajo de niños y niñas y regular las peores formas de trabajo que desempeñan los niños y niñas. Una de aquellas regulaciones el convenio 138, dictaminado en el año 1973, el cual hace referencia a las edades mínimas de trabajo; dónde se establece los 15 años como edad mínima justificando esta decisión en que esta edad es coincídete con aquella donde finaliza la educación obligatoria (OIT, 1973). Este convenio además establece la categoría de “trabajo peligroso” enunciando que “cualquier labor que compromete la salud física, mental o moral de niños y niñas no debería ser realizada por ninguna persona mejor de 18 años” (OIT, 2012). Por parte menciona que niños y niñas entre los 13 y 16.

(17) 15 años de edad pueden realizar trabajos calificados como ligeros los cuales deben cumplir como característica principal que no amenace su seguridad, ni su estado de salud, ni que les impida asistir al colegio y/o participar de programas de apoyo y orientación vocacional y capacitación. En el año 1999, se promulgó el Convenio 182, el cual hace referencia a “las peores formas de trabajo infantil”. Este convenio exige a los estados que adhieren que prohíban y erradiquen con urgencia las peores formas de trabajo infantil, las cuales define como: “Todas las formas de esclavitud, inclusive la venta y la trata de niños; el trabajo forzoso para pagar una deuda, y cualquier otro tipo de trabajo forzoso, incluyendo la utilización de niños en guerras o conflictos armados. Todas las actividades que exploten sexualmente a los niños, como la prostitución, la pornografía o las actuaciones pornográficas. Toda participación en actividades ilícitas, en particular la producción y el tráfico de estupefacientes. Cualquier trabajo que pueda dañar la salud, la seguridad o el bienestar de los niños (el llamado “trabajo peligroso”)” (OIT, 2012) Observando este panorama, es posible identificar como la Organización Internacional del Trabajo tiene una postura abolicionista en relación al Trabajo Infantil, estableciendo medidas que deban ser ejecutadas de manera rápida y eficaz para de esta forma combatir de forma definitiva la eliminación del trabajo infantil a nivel mundial, dando un especial énfasis a las peores formas. Importante es mencionar que a lo largo de los años, el número de organizaciones que adhiere o simpatiza con IPEC ha aumentado y tiene dentro de su gama a organizaciones gubernamentales e internacionales, empresas, ONG’s, organizaciones comunitarias, universidades, grupos religiosos por destacar algunos. (OIT, 2012) UNICEF Unicef es el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, es otra de las entidades internacionales que presenta una posición en relación al fenómeno del Trabajo Infantil en todo el mundo. Este organismo tiene por finalidad el “promover la protección de los Derechos de los Niños, ayudar a satisfacer sus necesidades más importantes y otorgarles más y mejores oportunidades para el desarrollo pleno de sus potencialidades” (UNICEF, 2012) UNICEF se declara como la organización más importante en la defensa de los derechos de la infancia, la cual se evidencia en su presencia en más de 191 países por medio de programas y Comités Nacionales. En su afán por promover y defender los derechos de niños y niñas, UNICEF también se involucra como organismo en el fenómeno del trabajo 17.

(18) infantil, entendiéndolo como “toda actividad laboral, remunerada o no, realizada por niños y niñas menores de 15 años, que entorpezca su proceso educativo regular o que afecte su salud y desarrollo integral” (UNICEF, 2005). Es importante destacar que dicha organización no considera trabajo infantil las actividades que tienen carácter de voluntarias u ocasionales, las cuales cumplan con los requerimientos de no afectar su desarrollo escolar, ni de salud. UNICEF como organización que obedece a los mandatos de la Convención sobre los Derechos del Niño, funda su quehacer en la protección de los niños y niñas, y en especial en el caso del trabajo infantil “en toda forma de explotación económica y asegurar que ellos puedan participar en igualdad de condiciones, y de acuerdo a su edad, en su desarrollo social y personal” (UNICEF, 2005) Ambas miradas internacionales manifiestan la importancia de la erradicación del fenómeno, estableciendo para ello distintos caminos, los cuales deben ser cumplidos por cada país que adhiere a cada uno de los convenios y/o acuerdos. Es importante destacar que la existencia de estos dos organismos constituye un paso en lo que refiere a poner sobre la mesa el fenómeno del Trabajo Infantil, como un problema social que es transversal a las distintas sociedades y culturas a nivel mundial, por cuánto resulta importante hacerse cargo de ella.. -. Instituto de Formación para Educadores Jóvenes, Adolescentes y Niños Trabajadores de América Latina y el Caribe.. El IFEJANT es una institución que nace al alero de cinco organizaciones cristianas que desde el año 1989 conforman la “Coordinadora Nacional de Movimientos Hermanos (C.N.M.H): La Juventud Obrera Cristiana – JOC (1935), el Movimiento de Adolescentes, Niñas y Niños Trabajadores Hijos de Obreros Cristianos – MANTHOC (1976), el Instituto de Promoción y Formación de Trabajadoras del Hogar – IPROFOTH (1962), el Servicio de Educación Popular – SEP (1972) y el Instituto José Cardijn – IPEC (1984)” (IFEJANT, 2012) Es interesante revisar el enfoque desde esta institución debido a que su mirada frente al fenómeno del Trabajo Infantil es bastante crítica. El IFEJANT declara que la visión abolicionista que se tiene hoy de fenómeno impide ver los aspectos positivos que éste pueda tener. Declaran que el “discurso público está caracterizado por un tono moralizador, donde es lugar común 18.

(19) afirmar que el trabajo infantil roba a los niños su infancia y perjudica la economía nacional” (ACHNU, 2005; pág 6). Otro aspecto importante de destacar dentro de este enfoque es la mirada que esta organización tiene de los niños y niñas, criticando tajantemente el hecho de considerar a la niñez como una etapa de la vida en la cual se necesita protección o quizás más aún, se establece una sobreprotección, no valorando a los niños y niñas como sujetos capaces de ejercer una actoría social. (ACHNU, 2005) IFEJANT por el contrario establece como propuesta metodológica: la participación protagónica, la cual tiene su base en los siguientes criterios: a) partir de lo que cada uno de los participantes saben y conocen tanto a nivel teórico como práctico. b) Reforzamiento y /o complementación de los saberes Significa contrastar la información que se tenía de manera crítica, esto implica cuestionar, ampliar, sustituir, confrontar, matizar, revisar, enfatizar y dudar de los propios conocimientos, sensibilidades y prácticas educativas. C) Generación de ideas/conceptos, etc.. un. conocimiento. propio,. o. reformulación. de. D) Aplicación práctica de los nuevos saberes y conocimientos adquiridos E) Pedagogía de la ternura como criterio metodológico transversal al método. Esta última interesante de destacar debido que tiene su base en una forma de relación horizontal (adulto – niño, niña, adolescente), que se centra en la creación de vínculos afectivos en los procesos educativos. (IFEJANT, 2008) Queda en evidencia que el enfoque que propone esta organización está plenamente basado en el sujeto, comprendiéndolos como tal en el sentido social y también en el económico: declaran que los niños y niñas justamente por ser distinto a los adultos y por tener intereses distintos y específicos, deben tener la posibilidad de recibir apoyo en decidir sobre sus propios asuntos. “Para ellos el trabajo infantil no equivale necesariamente a la explotación y el abuso, por tanto, se deben rescatar sus aspectos positivos y la posibilidad que tiene para fomentar la condición de sujetos de niños y niñas” (ACHNU, 2005, pág: 6). Además y muy importante es la mirada que tienen frente a la niñez trabajadora estableciéndolos como actores sociales que mediante el trabajo que desempeñan contribuyen al desarrollo de la sociedad por lo que merecen un reconocimiento. (IFEJANT, 2012).. 19.

(20) TRABAJO INFANTIL EN CHILE “En contraste con el progresivo desarrollo económico experimentado por la sociedad chilena en los últimos años, cientos de niños, niñas y adolescentes involucrados en TI continúan experimentando fuertes desigualdades y falta de oportunidades para su futuro” (Alonso, 2007). La realidad del trabajo infantil en Chile, no tiene la gravedad ni la magnitud como la existente en Latinoamérica donde la cifra registra aproximadamente 20 millones de niños y adolescentes trabajadores, pero aún así existen alrededor de 200 mil niños trabajadores en Chile, según lo declara el diagnóstico realizado por la OIT y el Gobierno de Chile. (OIT, 2004) El trabajo infantil en Chile es un fenómeno que se registra desde hace muchos años atrás, los primeros antecedentes que se reconocen tiene que ver con el tiempo de la Colonia. (Ministerio del Trabajo y Previsión Social, 2004). En una mirada a la historia, durante la época de la colonia la preocupación existente frente a la niñez tenía que ver principalmente con la necesidad de hacerse cargo de la situación de niños y niñas que eran abandonados en la calle y que muchas veces morían allí, sin embargo el trabajo que algunos de ellos realizaban era bien visto como una forma de integración a la sociedad de la época y como “adquisición de hábitos que les permitirían aportar a la comunidad” (Ministerio del Trabajo y Previsión Social, 2004; pág 3) Así poco a poco, el fenómeno fue progresando y con ello la mirada que la sociedad tiene de éste, por lo que en el siglo XIX se comienza a generar un rechazo social frente al Trabajo Infantil. El primer rechazo que sofrío el fenómeno fue principalmente a las actividades que generan más riesgo para los niños y niñas, pero ya avanzado el siglo XX la condena recayó en todas las formas de expresión del trabajo infantil y no solo en sus peores formas. (Ministerio del Trabajo y Previsión Social, 2004) En el año 1990, Chile suscribió a la Convención de los Derechos del Niño en conjunto con la vuelta a la democracia, es aquí donde se reconoce “el derecho del niño a estar protegido contra la explotación económica contra el desempeño de cualquier trabajo que pueda ser peligroso y entorpecer su educación, o que sea nocivo para su salud o para su desarrollo físico, mental, espiritual o social” (ONU, 1989 ;pág 31) Esta ratificación obliga al país a adoptar medidas de carácter legal, administrativas, sociales y educacionales que impidan que los niños trabajen (UNICEF, 2005). Además el gobierno debe ser garante de promover estrategias y programas que estén dirigidos a la identificación y posterior. 20.

(21) abolición de las peores formas del Trabajo Infantil que se dan en el país. (UNICEF, 2005). En el año 1996 el gobierno de Chile, a través de su Ministerio del Trabajo y Previsión asume el desafío de coordinar de manera nacional, el diseño de una política y de un Plan de acción dirigido a prevenir y erradicar el trabajo infantil, como así también de mejorar las medidas de protección para los adolescentes trabajadores. Para cumplir esta misión es que se conforma el Comité Nacional Asesor para la Prevención y Erradicación Progresiva del Trabaja Infantil, la cual se conforma por más de veinte instituciones de distintos ámbitos: gubernamental, empresas privadas, organizaciones de trabajadores entre otras (ACHS, 2010), entre las cuales destacan: Ministerio de Trabajo y Previsión Social, Ministerio de Educación, Ministerio de Salud, Central Unitaria de Trabajadores. Iglesia Católica, Dirección del Trabajo, OIT/IPEC y UNICEF, ambos como organismos asesores. En este afán de preocupación por el fenómeno en nuestro país, es que en el año 2001 el Comité Nacional Asesor para la Prevención y Erradicación Progresiva del Trabajo Infantil, elabora el Plan de Prevención y Erradicación Progresiva del Trabajo Infantil y Adolescente en Chile, el cual se “se constituye en un instrumento sectorial, que a partir del reconocimiento de la integralidad de los derechos humanos y de la política pública, diseña un conjunto de estrategias, objetivos y acciones tendientes contribuir al urgente proceso de transformación de la realidad de la niñez y adolescencia” (Ministerio del Trabajo, 2001; pág 9) Este plan contempló áreas estratégicas de acción, con las cuales se daría cumplimiento al objetivo propuesto. Dichas estas áreas son: a) Sensibilización para el desarrollo de una actitud responsable de la población ante la desvalorización y vulneración de los derechos por medio del trabajo infantil. b) Aspectos normativos y de fiscalización c) Objetivos específicos por grupos de edades. d) Producción de datos y trabajo infantil. Dentro de esta última área se reconoce que dentro del país es un fenómeno que ha sido poco estudiado por lo que se carece de conceptualizaciones para poder definirlo, describirlo y cuantificarlo. Asimismo se establece la falta de diagnósticos que permitan caracterizarlo (Ministerio del Trabajo, 2001; pág 21) Se reconoce que la información que se maneja en relación al tema ha provenido de distintas fuentes, lo que recae en la discontinuidad de datos y la imposibilidad de poder compararlos. En concordancia con este afán de identificación de las formas de Trabajo Infantil y la preocupación existente frente a la pobre 21.

(22) conceptualización del mismo es que es que en el año 2003 se realiza la Primera Encuesta Nacional de Trabajo Infantil y Adolescente, la cual fue realizada en conjunto por el Ministerio del Trabajo y Previsión Social y la OIT y su objetivo principal radicó en “cuantificar de manera fidedigna los alcances de este problema en Chile” (Ministerio del Trabajo y Previsión Social, 2012) Este objetivo se torna esencial, debido que los datos que se disponían en relación al fenómeno provenían principalmente de la Encuesta de Caracterización Socioeconómica (CASEN), debido a que se ésta cubre aspectos del empleo de niños y niñas que se encuentran incorporados a la fuerza de trabajo. (Ministerio del Trabajo y Previsión, 2012). Los datos que entregaba esta encuesta en ese entonces era que en el país existía una población de 135 mil niños, niñas y adolescentes trabajadores. De ese número, 47 mil niños y niñas entre los 6 y 14 años trabajaba en forma regular u ocasional, lo que representaba en ese entonces 1,9% de la población de esas edad. “El 31, 5% de los niños y niñas entre los 12 y 14 años, que trabajan en forma regular, y el 8,1% de aquellos que lo hacen de forma ocasional declaran fuera del sistema educacional. Estos porcentajes se contraponen con el 2,4% de los niños que no trabajan” (Ministerio del Trabajo y Previsión Social, 2001; pág 22) Además el diagnóstico se propuso el detectar las peores formas de Trabajo Infantil, las cuales se conforman en una condición de tabú e invisibilidad, por tanto la dificultad para acceder a su detección se torna casi imposible. (Ministerio del Trabajo y Previsión, 2012). Los principales resultados que arrojó el Diagnóstico están caracterizados en varias dimensiones, entre las cuales se pretende destacar: Sexo. Número. Tasa de ocupación %. Hombre. 131.672. 7,1 %. Mujer. 64.432. 3,7 %. Total. 196.104. 5,4 %. Número y tasa de ocupación de niños y adolescentes por sexo (Fuente: Primera Encuesta de Trabajo Infantil y Adolescente). 22.

(23) La tabla explica el número de niños y niñas que trabajan y el porcentaje que representan del número de niños total del país.. En la tabla se muestra que el número de hombres que desempeña algún tipo de actividad laboral es casi el doble que las mujeres. Así también se clasificaron los principales trabajos en los que se desempeñan los niños, niñas y adolescentes:. Fuente: Primera Encuesta de Trabajo Infantil y Adolecente.. Fuente;. Primera Encuesta Nacional de Trabajo Infantil y Adolescente.. 23.

(24) El grafico muestra que la mayoría de los niños, niñas y adolescentes que trabajan se desempeñan en zonas consideradas urbanas. (Ministerio del Trabajo y Previsión Social, 2012) En relación a las horas de trabajo que realizan niños, niñas y adolescentes en nuestro país señala que más de la mitad de quienes son menores de 15 años trabaja menos de 14 horas semanales, lo cual puede ser calificado como menos grave. A modo de síntesis, los resultados arrojados por la Primera Encuesta Nacional de Actividades de Niños y Adolescentes establecen lo siguiente: -. “196 mil niños, niñas y adolescentes entre 5 y 17 años trabajan para el mercado, al menos una hora a la semana. De éstos: 107.676 trabajan en condiciones inaceptables, es decir, no asisyena a la escuela, trabajan en la calle, y/i en jornadas extensas o nocturnas 88.428 niños, niñas y adolescentes de 12 a 17 años realizan actividades laborales bajo condiciones aceptables. 42 mil realizan trabajo doméstico para su casa por más de media jornada (21 horas y más a la semana). 715 niños, niñas y adolescentes, entre junio de 2003 y abril de 2004, se registran en las peores formas de trabajo infantil”. (Ministerio del Trabajo y Previsión Social, 2004; pág 15). Con la realización de esta Primera Encuesta se pudo obtener un panorama general de cómo el fenómeno se manifiesta a nivel nacional, para así poder diseñar líneas de acción que sean coherentes con la problemática dentro del contexto país. Luego de esa Primera Encuesta sobre Trabajo Infantil y Adolescente, las medidas en relación a la erradicación del Trabajo Infantil por parte del Estado de Chile se han visto medianamente estancadas. En la actualidad no existe ningún organismo del Estado que se haga cargo del fenómeno del Trabajo Infantil. El 2007, fue el último año en el que funcionó una iniciativa del Gobierno para la erradicación de Trabajo Infantil en el país. La realidad que vive Chile en relación al aborde del fenómeno es preocupante, debido a que el único organismo que se encarga de poner en discusión la temática es una empresa privada: Fundación Telefónica y su Programa Proniño la cual tiene por objetivo principal “colaborar a erradicar el trabajo infantil a través de la escolarización a niños trabajadores” (Fundación Telefónica, 2009; pág 12).. 24.

(25) NIÑEZ Y TRABAJO INFANTIL Lo primera que se debiera realizar al pensar en niñez es que esta es un constructor social que se compone a través de componentes históricos, culturales y contextuales. Esta mirada de la niñez como constructo es una idea que se ha visualizado desde algunas décadas a esta parte dentro de las ciencias sociales y humanas. (Runge, 2008). Esta última afirmación toma aún más importancia si consideramos que la condición de trabajadores de los niños y niñas. Es interesante considerar como durante mucho tiempo se ha apuntado desde distintos enfoques al “fenómeno social”; olvidando a quienes son los sujetos que dan vida a dicho problema social, en este sentido, Liebel lo enuncia claramente:” no se hablaba más de niños y niñas trabajadores sino sólo de trabajo infantil” Se considera importante tener una visión de la niñez en cuánto visión histórica para comprender la trayectoria que ha recorrido este constructo de manera de poder generar una mirada crítica de lo que en la actualidad se entiende por niño/niña o niñez. Los niños y niñas a través de la historia han sido vistos de muchas maneras. Durante el siglo XVI se puede caracterizar al “niño como propiedad” (Vásquez, 2005). Esta conceptualización hace referencia a que los padres eran dueños de sus hijos. En ese entonces se generaba un gran “debate entre teólogos, aristócratas y filósofos sobre la naturaleza esencial de la gente, frente a la realidad social y económica y la percepción común de los ciudadanos” (Vasquez, 2005; pág 3); por lo que se generaron reflexiones en cuanto el niño era una propiedad o un recurso económico. Ya durante los siglos XVI y XVII se consideraba al niño como un adulto pequeño (Vásquez, 2005) Aquí se creía que los niños podían adoptar la misma conducta que los adultos, la diferencia se encontraba sólo en el tamaño físico y la experiencia que éstos últimos tenían por sobre los niños. (Vásquez, 2005) “La concepción del niño como adulto en miniatura persistió en sociedades donde a los niños no se les llevaba a la escuela. En Inglaterra o Francia, los niños dormían junto con los adultos, usaban la misma ropa, trabajaban en las mismas faenas y hasta se divertían con los mismos juegos (asistían a las fiestas y escuchaban chistes subidos)” (Vásquez, 2005; pág 4). Luego de esta mirada del niño como un adulto más dentro de la sociedad vino el caracterizar al niño como una “tábula rasa”, allá cerca del año 1693. Lo que se pretendió establecer con esta tipificación es que el niño no posee ni vuelos ni malos pensamientos debido a que su cabeza, su mente se encuentran totalmente en blanco, no existe nada innato en él, sino que. 25.

(26) todo sus conocimientos las adquiere a través de la experiencia. (Vásquez, 2005) Se creía que el niño debía formarse en la educación para adquirir de esta manera los conocimientos que no tenía, en este aspecto la educación moral cobraba gran importancia debido a que el ideal que se establecía en dicha época era la de los caballeros ingleses debido a sus grandes conocimientos y habilidades. Phillipe Ariés en un estudio muy interesante, observó la infancia desde un enfoque histórico a través de la pintura; es él quien va a afirmar que durante esta época las escenas que más se reproducían tenían que ver con lecciones que los adultos entregaban a los niños, ya sea de lectura, música, dibujo. (Ariés, 1992). Durante el siglo XVIII, la niñez gozaba de una calificación angelical: se consideraba que era un estado de pureza y gran inocencia. Desde la mirada del cristianismo se estableció que los niños eran seres angelicales por tanto eran seres incorruptos, en este sentido se transformaban también en una especie de salvación para el mundo adulto de la época, debido a que sólo él podía guiarlo a una vida de paz y luz (Vásquez, 2005). Entrando el Siglo XX se consideró a la niñez como un estado primitivo, debido a que “el desarrollo de la vida mental es como la evolución de la vida: vegetal, animal, humana” (Vásquez, 2005;pág 5). Esta teoría argumenta que el niño puede ser moldeado según el adulto lo requiera, este moldeado puede llevarse a cabo en relación a los hábitos, los ideales de quienes los rodea. (Vásquez, 2005) El niño como persona en desarrollo: es la siguiente clasificación importante que se realiza de la conceptualización histórica de la niñez. Tomando en consideración que la noción de niñez a través de la historia se constituye como una etapa con cualidades exclusivas, desde esta mirada es que se desarrollan ideas en el ámbito educativo las cuales se estaban fundamentadas en las características del desarrollo de este grupo. (Vásquez, 2005) Entre los años 1946 y 1981 se destaca el libro “Juguetes y Razón” de Erickson quien escribe sobre que los niños deben jugar de manera solitaria debido a que es esta práctica la que le permite la construcción de su identidad. Dicho autor complejiza la práctica lúdica planteando que no ésta no sólo se hace alusión a la diversión, sino también a una forma de fuente temprana de la identidad del niño. (Vásquez, 2005). Ya en el siglo XX es cuando se comienza a generar una visión del niño y niña como sujeto social de derecho, esto se asocia directamente al surgimiento de la Convención Internacional de los Derechos del Niño y la consideración del niño como un sujeto con derechos. Es así como los Estados parten deben garantizar la protección, educación y satisfacción de 26.

(27) necesidades básicas correspondientes para su integral desarrollo (Vásquez, 2005) En este sentido, Jorge Rojas también declara que “la sensibilidad de los niños se fortaleció notablemente durante la segunda mitad del siglo XIX. A comienzos del siglo XX ya estaba asentada la idea, cuando menos a nivel institucional, de que a los niños se les debía asegurar un cierto nivel institucional, de que a los niños se les debía asegurar un cierto nivel de bienestar material y espiritual. Esto no siempre significó un reconocimiento de derechos en un sentido estricto, sino muchas veces el desarrollo de un sentimiento de compasión y piedad. Sin embargo, la idea de que los niños requerían de cierta protección por su propia condición vulnerable y frágil pronto se relacionó con el concepto de derechos. La influencia cultural europea, y luego norteamericanas, fue clave para la difusión de este enfoque.” (Rojas, 2007; pág 130). Como fue posible apreciar, el concepto de Niñez depende de varios factores entre los que destacan sociales, culturales e históricos. Cada momento en las sociedades tiene una forma de construir ciertos elementos y este caso no es distinto. Como nudo crítico es importante destacar que pese a los avances que se visualizan a partir del surgimiento de la Convención Internacional de los Derechos del Niño y al enfoque de niñez bajo una perspectiva de derecho, se siguen reproduciendo antiguas prácticas que tienen que ver principalmente con considerar a la niñez sólo bajo un aspecto biológico, negando el carácter socio-cultural que este constructo tiene. Si bien, se adhiere a que es una etapa dentro del ciclo vital de cualquier individuo, se realza la importancia del carácter de construcción. Desde hace un tiempo, los enfoques teóricos que hacen referencia a la niñez han estado en un proceso de revisión por ser considerados adultocéntricos y por considerar la niñez sólo como una etapa más del ciclo vital (Liebel, 2003), idea que también tiene Duarte estableciendo que “se considera potente y valioso todo aquello que permita mantener la situación de privilegio que el mundo adulto vive respecto a los demás grupos sociales, los cuales son considerados como en preparación para la vida adulta (niños, niñas y jóvenes o saliendo de la vida adulta (adultos mayores)” (Duarte, En este sentido el mundo adulto aparece como el dominante y protector de la formación y preparación de los niños y niñas para su vida futura. (Duarte, 2011; pág 14) Liebel menciona que este enfoque supone “que en las sociedades actuales la infancia se encuentra en un profundo proceso de transformación” (Liebel, 2003: pág 29). Establece que los niños y niñas poco a poco se están estableciendo como un grupo social participativo y responsable. (Liebel, 2003).. 27.

(28) La niñez poco a poco a hecho visible su participación dentro de la sociedad, de a poco ha logrado posicionarse como un sujeto capaz de reflexionar frente a su realidad. Es importante dentro de este contexto, reconocer que los fenómenos sociales que están relacionados desde niñez, siempre han sido tratados o reflexionados desde el mundo adulto, lo que genera una replicación de las prácticas adultocéntrica descritas en el apartado anterior. Esta investigación posiciona a la niñez desde un enfoque participativo y de derecho y como sujeto activo; él es capaz de reflexionar frente a su realidad y generar estrategias de transformación; esto se hace aún más relevante si consideramos que el niño y niña posee la característica de trabajador. Es por esto que el foco de estará puesto en los sujetos que vivencian en fenómeno y no en el problema social en sí, que es como se ha abordado el Trabajo Infantil en la mayoría de las ocasiones. El rescate de la voz y la percepción de los niños, es la columna vertebral de esta investigación. Relevar esa voz que ha estado invisibilizada y que es la que más y mejores antecedentes puede entregar frente al fenómeno.. NIÑO TRABAJADOR COMO ACTOR SOCIAL “La pobreza en cuanto factor de riesgo para el ejercicio de ciudadanía, tiende a agudizarse en la medida en que la situación del Continente lleva a considerarlo como la región con mayores desigualdades del mundo” (Castro, 2001; pág 25), esto es lo que plantea Castro en su libro Niñas, Niños y Adolescentes, exclusión y desarrollo psicosocial. Según varios actores existe una clara relación entre los niveles de pobreza y el ejercicio de la ciudadanía, pero también expresan que esto puede convertirse en un espacio de transformación, debido a que el ejercicio de la ciudadanía podría ser un factor posibilitante de la lucha contra la situación de pobreza que vivencian muchos niños y niñas trabajadores.(Castro, 2001). “El trabajo puede ser una forma de participación social válida para los niños y niñas y otorgarles en el “mundo de los adultos” un peso mucho mayor del que se les ha concedido en las sociedades y culturas paternalistas dominantes hasta el momento” (Liebel, 2002, pág 29).. 28.

(29) Sin embargo, como ya se ha mencionado los nuevos enfoques relacionados a la niñez, están evidenciando a este sujeto social como un actor e interlocutor válido dentro de las sociedades, más aún si hablamos de niños y niñas trabajadores, quienes experimentan día a día un fenómeno que los categoriza en un perfil diferente al de los demás niños. En el año 1998, durante un conversatorio en la organización Terre des Hommes, una niña dejó a una periodista sorprendida cuando la niña responde a su pregunta que ella no trabajaría más si su madre ganara lo suficiente.; a lo que la niña respondió “¿Y por qué no? Me siento orgullosa de ganar algo yo sola. Aprendo a manejar mi dinero y soy independiente” (Liebel 2002; pág 23). La discusión siguió debido a que los demás niños que también se encontraban en el lugar, siguieron contestando a la sorprendida periodista planteando que no encontraban nada de malo en el trabajo, pero que si exigían regulaciones para poder acceder a un trabajo digno y respetado. Esto es interesante, ya que el relato de estos niños y niñas trabajadores se replica en muchas partes del mundo, pero con un carácter particular dentro de Latinoamérica. Esto tiene directa relación con la mirada adultocéntrica que ha permeado tanto la construcción de niñez como así también el aborde del Trabajo Infantil. La postura de los niños antes planteada, establece con claridad que ellos reflexionan frente a su realidad, se configurar como un agente crítico de su contexto y más importante aún de cómo los adultos piensan en sus asuntos, lo que generalmente se aleja mucho de lo que realmente es, de lo que ellos como niños piensan o visualizan (Liebel, 2003). Retomando la postura adultocéntrica reinante en nuestros días es destacable mencionar que si bien muchas veces las grandes cifras de niños y niñas trabajadores a nivel mundial es algo indignante para muchas de las personas, es igualmente importante repensar la mirada sobre estos sujetos trabajadores. Marta Martínez plantea que hace algunos años éstos niños han alzado su voz lo cual se ha visto reflejado en la creación de organizaciones y movimientos en reivindicación de sus derechos como trabajadores (Martínez, 2001). El auge de estos movimientos de niños y niñas trabajadores, sorprende además cuando en las últimas décadas, desde una postura abolicionista, muchos organismos internacionales ha dedicado una gran cantidad de recursos para terminar con la explotación laboral de la niñez; sin embargo a pesar de este sin fin de medidas para terminar con el trabajo infantil, el fenómeno aún sigue presente, y se está lejos de conseguirlo. Esto genera un importante debate en relación a si esta postura abolicionista aún se justifica con el creciente aumento de las cifras de trabajo infantill (Martínez, 2001).. 29.

(30) Hoy los niños y niñas trabajadores reclaman su pleno derecho al ejercicio de ciudadanía, y con sus acciones organizativas contribuyen a repensar constantemente el concepto de niñez, la cual no es sólo beneficiara de derechos sino que también un sujeto con capacidad para contribuir notoriamente a su situación. (Martinez, 2001) En este sentido, el llamado es a valorar a los niños como actores del presente y no como adultos del mañana, puesto que es ahora cuando ellos pueden generar transformación de la realidad que vivencian. Muchos autores y enfoques teóricos coinciden en que el Trabajo Infantil y la pobreza son fenómenos que se encuentran estrechamente ligados. La Organización Internacional del Trabajo declara que “el Trabajo Infantil perpetúa el circulo vicioso de la pobreza e impide que los niños adquieran las calificaciones y la educación necesarias para asegurarse un futuro mejor” (OIT, 2012). Además, la OIT establece que el fenómeno del Trabajo Infantil no sólo afecta a los niños y niñas trabajadores en todo el mundo, sino que tiene un efecto que también recae en la economía de los países, debido a que este perdería competitividad, productividad e ingresos (OIT, 2012). Es por esto que los esfuerzos de este organismo para la erradicación del Trabajo Infantil, se centran principalmente en la educación y en la formación y oportunidades de empleo para las familias. (OIT, 2012) Según el organismo (OIT) la existencia del y trabajo de los niños tiene como causa principal la pobreza: “El trabajo infantil es un elementos descuidado de la trampa de la pobreza, parte del “pacto con el diablo”, que los pobres se ven forzados a hacer a fin de lograr cierto grado de seguridad inmediata. Es a la vez un resultado de la pobreza y una forma de perpetuarla” (OIT, 2006; pág 2). En otro documento de la OIT (2002) se sostiene que las causas pueden analizarse en tres niveles: a) causas inmediatas: pobreza de los ingresos familiares y crisis de ingresos resultantes de problemas económico familiares. B) causas subyacentes: determinados valores y situaciones que pueden predisponer a una familia o comunidad a aceptar o fomentar el trabajo infantil y c: causas estructurales: vinculadas con la economía y la sociedad en general. El fenómeno del trabajo infantil ha sido ligado desde siempre a los altos índices de pobreza dentro de las familias que viven esta realidad, tal y como lo plantean Osorio, Ricardo y Ramírez “el trabajo infantil es generalmente resultado de la pobreza. Prueba de ello es que los niños pertenecientes a hogares con escasos recursos se ven en la obligación de trabajar provocando que, dejen el estudio por completo o le dediquen menos 30.

(31) tiempo del necesario, disminuyendo significativamente su calidad, nivel de educación y rendimiento académico.(Osorio, Ricardo y Ramírez, 2012; pág 4). Silva y Dimianovic plantean la existencia de un amplio consenso sobre que la pobreza y el trabajo infantil tienen una cercana relación. Según un estudio de la CEPAL, establece que en América Latina la proporción de hogares bajo la línea de la pobreza podría aumentar alrededor de 20% si los niños y niños de la familia no obtuvieran ingresos. “Esto significa que muchas veces el aporte económico de los niños, permite a esas familias cubrir las necesidades de alimentación, vivienda, y otras necesidades básicas de los propios menores de los hogares pobres e indigentes, particularmente en aquellos hogares con jefatura monoparental femenina” (Silva y Damianovic, 1998; pág 9) La UNICEF también manifiesta una posición frente a esta relación que existe entre la pobreza y el trabajo infantil; coincide con la Organización Internacional del Trabajo en que la pobreza es la causa principal y consecuencia del trabajo que realizan niños y niñas en todo el mundo. (Peiró y Rausky, 2009) Sin embargo, Duro y Macón hacen un alcance que es bastante particular y que se interrelaciona directamente con lo que quiere realzar esta investigación. Sostienen que si bien la pobreza en la cual viven estos niños y niñas junto a sus familias es un importante factor de incide en el trabajo infantil, ésta por si sola no es suficiente para explicar la aparición del fenómeno. (Duro y Macón, 2002) Establecen que es una combinación de factores en los que “a la situación de pobreza se suman la insuficiencia de políticas públicas de fortalecimiento familiar y las dificultades del sistema educativo para enseñar en contextos de diversidad” (Peiró y Rausky, 2009; pág 321). Aquí se releva la importancia de patrones culturales, los cuales se constituyen como elementos que ayudan a explicar el fenómeno, debido a que cobran relevancia las valoraciones y actitudes tanto de los niños como así también de los padres frente al trabajo infantil, la conceptualización de la niñez y sus derechos, “el peso de la tradición y el imaginario”(Peiró y Rausky, 2009; pág 321). Así se constituyen la importancia de poder incorporar estas y otras variables de carácter socio cultural para poder dar explicación de una manera integral al fenómeno del trabajo infantil, si bien se considera la pobreza como una de las principales variables que atraviesan este fenómeno, la presente investigación realiza una apuesta por relevar otros factores que han quedado ausentes de muchas investigaciones y estudios y que también deberían ser considerados, debido a que al no hacerlo no se podrá tener conciencia de nivel en el que inciden en el fenómeno del Trabajo Infantil.. 31.

(32) Comprendiendo que la pobreza es uno de los principales factores que está relacionado con el fenómeno del Trabajo Infantil, también es posible de observar una serie de factores sociales y culturales que ayudan al surgimiento y permanencia del trabajo infantil. “La complejidad del trabajo infantil, no sólo deviene de las connotaciones económicas y su relación con la pobreza; existen otras de carácter cultural, antropológico, y sociológico, que no permiten arribar a una solución unidimensional” (Silva y Damianovic, 1998, pág 10) Momero plantea que entre estos factores “se encuentran las creencias o representaciones sobre la infancia o representaciones sobre la infancia, sobre el trabajo y la educación de los niños, así como valores y costumbres que condicionan las expectativas culturales” (Moreno, 2011, pág 484). Menciona que gran parte de las veces los niños y niñas ingresan al mundo del trabajo por sus familias, debido a que son ellas quienes considerar que es óptimo para su proceso de formación el formar parte del mundo laboral. (Moreno, 2011). Dicho autor también destaca que la baja calidad del sistema educativo y la educación de los padres aportan al refuerzo del trabajo infantil. Sandoval viene a apoyar este enfoque en relación a la dimensión educacional planteando que a mayor grado de escolaridad de los padres, mayor intención de entregar una buena educación y privilegiar el rol de estudiante de sus hijos y por consecuencia a baja escolaridad, éstos podrían orientar a sus hijos a un ingreso temprano al mundo laboral (Sandoval, 2007). Las dimensiones familia y educación aparecen como factores claves dentro del fenómeno tratado. Cabe mencionar entonces que ambos serán abordados dentro de la investigación. Esta elección se justifica también debido a que en durante la niñez, existen varios factores socializantes entre los que destacan la familia, el barrio y la escuela (Meneses, 2011). Es por esto que la investigación se centrará en tres categorías teóricas: familia, educación y grupo de pares; para indagar cómo dicho factores que son de carácter sociocultural son capaces y de qué forma inciden en el Trabajo Infantil desde el discurso de los niños y niñas trabajadores. Para contextualizar es importante establecer que se entenderá por factores socializantes a todos aquellos por los cuales un individuo adquiere elementos socioculturales de su contexto y es capaz de adaptarlo a su personalidad para así involucrarse y participar dentro de una sociedad (Observatorio de la Deuda Social Argentina, 2004).. 32.

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