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Gobernar es poblar -- seleccionadamente : ideas eugénesicas en Chile 1925 - 1941: Una mirada científica y política hacia los intentos por mejorar "la raza chilena"

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(1)Facultad de Filosofía y Humanidades Departamento de Historia. “Gobernar es poblar… seleccionadamente” Ideas eugenésicas en Chile 1925 - 1941: Una mirada científica y política hacia los intentos por mejorar “la raza chilena”. Tesina para optar al Grado Académico de Licenciada en Historia. Estudiante: Javiera Letelier Carvajal Profesor Guía: Marcos Fernández Labbé Profesores informantes: Cesar Leyton Robinson María Soledad Zarate Del Campo. SANTIAGO DE CHILE, DICIEMBRE DE 2009.

(2) Agradecimientos Haber terminado este trabajo es sin duda una enorme alegría. Es ver concluido un proyecto que, en términos personales, resulta muy significativo. Sin embargo, no hubiese podido hacerlo sin esas personas que me acompañaron en la travesía y que también se encuentran dando vueltas en estás páginas. Quiero agradecer a Cesar Leyton, ya que durante el transcurso de la tesis fue muy importante para mí contar con su apoyo y disposición para ayudarme siempre. Además, las continuas conversaciones con él me permitieron conocer sus puntos de vista y así ampliar las perspectivas de mis análisis. Del mismo modo, quiero darle las gracias a Marcos Fernández por haber aceptado ser mi profesor guía. Sus sugerencias, tanto de fuentes como de material bibliográfico, están reflejadas en gran parte de esta tesis. Sus conocimientos y aportes me sirvieron tanto para enriquecer mi trabajo, como para encontrar un modo de sistematizar la información recopilada. Además, no puedo dejar de mencionar que su disciplina y rigurosidad fueron una invitación a responder de la misma forma. A su vez, recuerdo la orientación que me brindó Ricardo López durante la elaboración del proyecto y la paciencia de Sergio Daie durante toda la etapa de post producción. Por último, quiero dar las gracias a mis amigas que, desde la galería, me incentivaron a continuar, en especial, a Daniela, Rocío y Susana. También al tío Horacio quien, por alguna razón, sigue teniéndome fe. Y, por supuesto, a mis padres, que son después de todo, los verdaderos responsables.. 2.

(3) Índice Páginas. Resumen ..………………………………………………………………………………….. 5 Introducción …………………………………………………………………………… 6 – 9. Capítulo I: Consideraciones previas a) Conceptualizaciones y contexto ………………………………………………11 - 18 b) El diagnóstico ……………………………………………………………….. 19 - 24. Capítulo II: El debate a) La retórica …………………………………………………………………… 25 - 32 b) Los argumentos ……………………………………………………………… 32 - 47 c) Las críticas …………………………………………………………………... 47 - 53. Capítulo III: Las medidas a) Esterilización ………………………………………………………………... 54 - 64 b) Reformas a la ley de matrimonio y delito por contagio venéreo ……………. 65 - 77 c) Educación, Estado, Inmigrantes y Medio Ambiente ………………………... 77- 91. Conclusiones ………………………………………………………………………... 92 – 95. Fuentes y Bibliografía ……………………………………………………………….. 96 - 99. 3.

(4) Tengo una pregunta para ti solo hermano mío; la arrojo como una sonda en tu alma para conocer su profundidad, Eres joven y deseas hijo y matrimonio. ¿Eres hombre que tenga derecho a desear un hijo? ¿Eres el victorioso vencedor de ti mismo, el amo de tus sentidos, el soberano de tus virtudes? O bien, ¿la bestia y la necesidad hablan en ti en nombre de tu deseo? Quiero que tu victoria y tu libertad engendren el deseo de un hijo. Debes construir más arriba de ti mismo. Pero antes es menester que tu mismo estés construido. No debes tan solo reproducirte y transplantarte; Debes sobre todo plantarte más alto. Que el árbol del matrimonio te sirva para este fin. Debes crear un creador.” Así habló Zaratustra, F. Nietzsche.. 4.

(5) Resumen Durante los primeros decenios del siglo XX, la eugenesia aportó a la reformulación nacional con su diagnóstico. El problema país se vinculaba a la degeneración de la raza, concentrado, particularmente, en el alcoholismo, las enfermedades venéreas, la tuberculosis y las enfermedades mentales. Se inició así un intento por persuadir al Estado Chileno para que terminara con el problema racial a través de la implementación de la esterilización, el certificado médico prenupcial, el aborto, la educación sexual, y la figura del delito por contagio venéreo. Pese a que las medidas no se concretaron por factores como la oposición de la iglesia católica y el desprestigio en que cayeron algunas teorías científicas, las ideas eugenésicas fueron utilizadas por un grupo de distintos profesionales como una herramienta política para lograr entre cosas legitimidad política, lealtad del pueblo hacia la nación y la unificación de éste a través del concepto de raza.. 5.

(6) Introducción Al indagar en las ideas eugenésicas, tanto en sus aspectos científicos como políticos, es posible sostener que la eugenesia en Chile, entre los años 1925-1941, se dio al igual que en muchos países, unida a una concepción nacionalista y que haciendo uso de ella se pretendió exaltar el sentimiento de orgullo patrio. Sus razones no responden sólo a un imperativo económico o de mero afán de control. La fórmula inclusión - exclusión fue utilizada por los nuevos profesionales que recién adquirían protagonismo político y por intelectuales que no se sentían identificados con la elite tradicional para reformular una concepción de identidad nacional y a su vez fomentar un código de lealtad del pueblo hacia la nación. Una nación que ahora los incluía y más aún los prefería por sobre los “degenerados”. Por lo tanto la eugenesia en Chile fue utilizada como herramienta política para intentar lograr un escenario de legitimación de nuevos actores sociales que manejando la exclusión intentaron crear vínculos de lealtad que se dirigían desde y hacía el Estado con la intención de acercarse a la nación que aspiraban construir. Dos son los motivos que fundamentan esta investigación. Por una parte, la falta de estudios sobre esta materia en Chile permite que éste sea un trabajo para ampliar las perspectivas de la producción historiográfica nacional, considerando aspectos que no han sido tratados anteriormente. Además, visibilizar la eugenesia en su dimensión filosófica, nos permite conducirla hasta la actualidad para preguntarnos qué tan vigentes o anacrónicos resultan ser los ideales eugenésicos hoy. A principios del siglo XX, la eugenesia cobraba cada vez más fuerza en el escenario internacional y Chile fue permeable a esa influencia. Un Decreto-Ley que fue derogado antes de ponerse en práctica, tres proyectos de ley presentados en el Congreso que. 6.

(7) prácticamente no llegaron a discutirse y más de una decena de tesis que abogaron por implementar la eugenesia son solo algunas de las tantas pruebas que demuestran que existió un debate intelectual que perseguía lograr el perfeccionamiento de la raza; sin embargo esto no llegó a concretarse como una política efectiva. Teniendo en cuenta esa realidad, cabe preguntarse ¿Por qué finalmente la eugenesia no fue acogida por el Estado chileno? Esta investigación se inserta dentro una línea historiográfica que ha estudiado las políticas de Salud durante la primera mitad del siglo XX y que nos han otorgado un marco de referencia importante para comenzar. Así, para dar respuesta a la pregunta histórica recién mencionada utilizaremos la bibliografía que nos permite comprender el escenario en el que se intentó hacer efectivas estas ideas. También acudiremos a los estudios que se han realizado en otros países para utilizarlos como ejemplos en caso de encontrar semejanzas con la realidad nacional. El contexto social y político en que se desarrollan las políticas de salud, está abordado desde la perspectiva de María Angélica Illanes, quien señala que en 1925 el país se encontraba en un momento especial de cambio, pues la coyuntura política permitió otorgarle protagonismo político a la medicina, lo que transformó a la “intelligentzia médica” en nuevos protagonistas 1. Del mismo modo, mencionaremos a Víctor Farías, quien al estudiar el mismo campo, sostuvo que el racismo científico de la medicina durante esos años se explica por la influencia alemana que a su entender mantuvo estrechos vínculos con el Estado chileno 2. Con la reciente investigación histórica de Catalina Labarca sobre enfermedades venéreas, podemos acceder a una primera mirada sobre la eugenesia en Chile, pero como su objetivo son las primeras campañas de educación. María Angélica Illanes, En el nombre del Pueblo del Estado y de la Ciencia, Historia social de la Salud Pública, Chile 18801973, Santiago, Ediciones Colectivo de Atención Primaria, 1993, p. 203. 2 Víctor Farías, Los Nazis en Chile, Vol. II, Santiago, Editorial Planeta, 2003, passim. 1. 7.

(8) sexual solo se refiere al tema en forma breve 3. Sin embargo, durante esta investigación compartimos el enfoque propuesto por la autora cuando señala que las políticas de Salud trascendieron lo médico para convertirse al servicio del nacionalismo 4. Del mismo modo Andrea del Campo al investigar el debate médico sobre el aborto en Chile en los años treinta, se acercó en forma tangencial a la eugenesia. La historiadora mencionó que una minoría de médicos fueron partidarios de defender el aborto para impedir el nacimiento de “seres degenerados” por la aspiración de una raza sana 5. Marisa Miranda y Gustavo Vallejo, si bien han estudiado la eugenesia en profundidad, se han concentrado en otras latitudes, particularmente Argentina, algunos países de Latinoamérica y España, de todos modos con sus trabajos nos permiten conceptualizar lo que fue la eugenesia y nos posibilitan seguirla en su recorrido histórico 6. Por otra parte, en cuanto a la dimensión metodológica, para dar respuesta a la interrogante que guía esta investigación nos sumergiremos en el debate intelectual sobre la eugenesia considerando a su vez cuatro preguntas temáticas que le darán forma al cuerpo de este trabajo: ¿Qué era la eugenesia para los que la propugnaban? ¿Con qué argumentos la sostenían? ¿Cuáles fueron las críticas que le realizaron? ¿Qué proyectos, propuestas o medidas presentaron? Las fuentes utilizadas serán principalmente las memorias sobre eugenesia escritas durante el periodo 1925 - 1941, además de los proyectos y leyes que se encuentren durante el transcurso de la misma. También se acudirá a los Boletines del Ministerio de Salud, a la prensa especializada, como es el caso de la Revista de Psiquiatría Catalina Labarca, “Todo lo que usted debe saber sobre enfermedades venéreas”, La primeras campañas de educación sexual estatales entre 1927 y 1938, en María Soledad Zárate (Compiladora), Por la Salud del Cuerpo, Historias y Políticas sanitarias en Chile, Santiago, Ediciones Universidad Alberto Hurtado, 2008, pp. 87 -91. 4 Ibid., p. 84. 5 Andrea del Campo, “El debate médico sobre el aborto en Chile en la década de 1930”, en Zarate, op. cit., pp. 162 – 163. 6 Gustavo Vallejo y Marisa Miranda (Compiladores), Darwinismo social y Eugenesia en el mundo Latino, Buenos Aires, Editorial Siglo XXI, 2005, passim. 3. 8.

(9) y la Revista de Criminología, además de las Actas del Segundo Congreso de Criminología y bibliografía adicional. Una vez identificadas y organizadas las temáticas que conforman el desarrollo, se utilizará la bibliografía necesaria para analizar el material considerando el contexto en el que surgieron las ideas y así dar una explicación sobre las intenciones que había tras ellas. Finalmente, se concluirá tomando en cuenta los resultados de esta investigación que, a grandes rasgos se pueden resumir como los siguientes: la eugenesia da cuenta de una aspiración por racionalizar la especie que implica una concepción de mundo en la cuál el hombre confía más en la producción de su propio conocimiento que en el destino divino. El diagnóstico social de los eugenistas impone sobre la sociedad un reordenamiento que define un “nosotros” y un “ellos”. En función de tener que resolver lo que “nosotros” haremos con “ellos”, se crea lo que ese “nosotros” aspira a ser. La idea del “nosotros”, no sólo se encuentra en los discursos populistas, también lo utilizaron los nuevos profesionales para legitimarse en base a la exclusión. Los indeseados son el chivo expiatorio ante al cual la comunidad se define y se homogeniza con lo cual el sentimiento de pertenecer a una comunidad aumenta y de paso se obtiene una mayor lealtad de dicho pueblo. En esta doble operación que denota la eugenesia el Estado es receptor y a su vez emisor de la utopía que propone, porque además en el imaginario eugenésico el Estado ofrece protección en espera que eso se transforme en riquezas para la nación. Al alejar la eugenesia de las prácticas ideológicas del individuo, los eugenistas utilizaron uno de los típicos recursos del populismo que apela a la despolitización de la masa para formar un solo concepto de unidad: el fortalecimiento de la raza. Como la idea de nación no podía generarse bajo la división de clases, la eugenesia utilizó el concepto de raza con lo cuál se redireccionó el problema social en uno racial. Por lo tanto, la eugenesia 9.

(10) no sólo fue utilizada como herramienta política para legitimar el poder de una clase, sino que a su vez utilizó las herramientas de la política del momento. Es recién a partir de 1947 que surgió un freno algo más pronunciado a la hora de defender las medidas eugenésicas, que siempre fueron inexistentes, ya que finalmente las políticas públicas de Salud en vez de optar por la represión, prefirieron la educación y rechazaron las medidas impositivas. Sin embargo, como lo demuestra esta investigación, la eugenesia fue mucho más que un paradigma científico que no prosperó. Además, el paradigma filosófico que existe tras la eugenesia, supone la existencia de la idea de un “buen hombre” y por ende, otra de un “mal hombre” que se rechaza. Esta ficción según Simona Forte, es el gran legado que nos ha dejado el totalitarismo y que aún en la actualidad lo percibimos en lo que ella denominó como la “nueva eugenesia” 7.. 7. Simona Forte, El Totalitarismo: trayectoria de una idea límite, Barcelona, Editorial Herder, 2008, pp. 20-23-24.. 10.

(11) Capítulo I Consideraciones previas “… ejerciendo sus funciones previsoras sobre las morbosidades de las razas, a fin de que estas morbosidades disminuyan o desaparezcan, operando una provechosa selección humana a favor de las generaciones venideras (…) la Eugenesia tiende a cambiar la ciega selección natural por otra artificial, que excluya a los seres defectuosos físicos o morales 8 de la función procreativa” 9.. a) Conceptualizaciones y contexto: El primero en utilizar el término eugenesia fue Francis Galton en 1883, quien después de conocer las teorías de su primo Charles Darwin sobre la evolución de las especies, planteó que se podía interferir en ella, a fin de garantizar la reproducción de los “mejores” e impedir la de los “inferiores”. Por tanto, la eugenesia durante la primera mitad del siglo XX, fue un concepto amparado bajo concepciones racistas que se legitimó a través de la ciencia. “La eugenesia fue, en definitiva, una teoría urdida por un científico sui generis, al que inquietaban los problemas sociales de su tiempo y que merced a ciertas circunstancias históricas pudo ser admitida, aceptada y utilizada según las condiciones de cada lugar, por intelectuales, profesionales y clases medias en ascenso. Su importancia radicó en la aparente incuestionabilidad científica aportada para atacar en forma clara y concisa el problema de la “decadencia”, y más aún el de la “degeneración” de las razas” 10.. El vocablo eugenesia, proviene del griego: Eu: Bien, Bueno y Genos: Origen, Engendrado. El “bien engendrado” o de “buen origen” tiene como idea implícita que existe Por lo que puede deducirse de las fuentes, el defecto en la moralidad o incluso la falta de ella, está determinado por un modelo de hombre trabajador, obediente, disciplinado, que se esfuerza por su familia, educa a sus hijos y que actúa de acuerdo a los principios y valores cristianos. 9 Eduardo Pradel, Matrimonio Civil y Eugenesia, Memoria de prueba para optar al grado de Licenciado en la Facultad de Leyes y Ciencias Políticas de la Universidad de Chile, Santiago, 1926, p. 48. 10 Raquel Álvarez, “Eugenesia, ideología y discurso del poder en España”, en Vallejo, op. cit., p. 95. 8. 11.

(12) un concepto de bien que se aspira conseguir y por tanto otro de mal que se pretende evitar. Ese convencimiento de estar en “lo justo” es el que lleva necesariamente a excluir a quien se aparta en materia moral del camino correcto y finalmente posibilita que las utopías se mimeticen con los totalitarismos 11. En el libro “El totalitarismo: trayectoria de una idea límite”, Simona Forte intenta responder qué aspectos del totalitarismo permanecen aún hoy en la cultura, y mientras elabora su respuesta afirma que el racismo además de estar sustentado en teorías evolucionistas, tiene su origen en la tradición filosófica de Occidente. Al heredar aspectos del pensamiento platónico, las concepciones racistas derivan de una “metafísica de la forma” en la cual “el valor espiritual supremo de una raza es conseguir la forma perfecta de su aspecto somático, porque esa forma no es más que la expresión de la materialización de la idea, del tipo, del alma del pueblo” 12. La raza y el alma de la raza, serían las manifestaciones externas e internas de esa “Gran Vida Humana” que sirvió de modelo perfecto para la identificación de muchos con el Uno. 13 Para lograr ese ideal la eugenesia se incorporó en el debate científico y político en la primera mitad del siglo XX. Su legitimidad la encontró en la teoría de la evolución biológica de Darwin y las leyes de la herencia de Mendel que le permitieron sostener que era científicamente válido el intervenir en la reproducción, a fin de promover y fomentar el nacimiento de humanos de “mejor calidad” e impedir el de aquellos que sus vidas resultaban ser un problema para el Estado. “La eugenesia fue, en ese aspecto, el complemento práctico del darwinismo social invocado para distinguir a quienes carecían de. Fernando Longás, “Despolitización y Utopía. ¿Deseamos, en verdad, utopías?” en La política en la era de la Globalización, José Jara et. als. Santiago, Editorial Cuarto Propio, 2007, p. 42. 12 Forte, op. cit., p. 17. 13 Ibid,. pp. 17 - 18. 11. 12.

(13) “aptitud en la lucha por la vida” y por ende podían quedar a merced del “más fuerte”, que era ahora quien detentaba el control del Estado.” 14 Durante las primeras décadas del siglo XX, el mundo occidental se vio verdaderamente interesado por esta “nueva ciencia” que prometía terminar con tantos males sociales. Durante estos años, comenzaron a efectuarse los primeros congresos internacionales y panamericanos de eugenesia y surgieron ideas como las publicadas por Lothrop Stoddard, quien en su libro “La amenaza del sub – hombre” planteaba que existían seres genéticamente inferiores, propensos a la barbarie y a las revoluciones sociales. En Chile, el texto fue dado a conocer en 1923 por el Dr. Lucas Sierra, quien dedicó sus interpretaciones sobre este problema medico-biológico-social y político al presidente de la República. 15 Durante ese mismo año se realizó en Santiago de Chile, la V Conferencia Panamericana en la cual la comisión de Higiene dictaminó que se creara una oficina, que ayudada por la policía sanitaria, estarían encargadas de comandar lo referente a eugenesia y homicultura 16. Sin embargo, en Chile la eugenesia y el Estado tuvieron una compleja relación. Las intenciones del Estado chileno por mejorar la raza estuvieron presentes desde el siglo XIX cuando mediante políticas inmigratorias pretendían civilizar a sus habitantes a través de la mezcla con colonos del viejo continente. No obstante es a principios del siglo XX que se hizo más evidente que las intenciones por aspirar a un perfeccionamiento racial iban de la mano con las mejoras económicas que el Estado pretendía lograr. María Angélica Illanes al estudiar la salud pública en Chile durante este período, propone en el libro “En el nombre Vallejo, op. cit., p. 13. Illanes, op. cit., pp. 198 – 201. 16 Luís López, Los Impedimentos Dirimentes del Matrimonio y la Eugenesia (Estudio Biológico), Memoria de prueba para optar al grado de Licenciado, en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Chile, Santiago, 1946, p. 13. 14 15. 13.

(14) del Pueblo, el Estado y la Ciencia” que las políticas de Salud tenían por objetivo el terminar con los problemas económicos y sociales 17. De acuerdo a lo sostenido por la autora “el nuevo objeto de la higiene pública como higiene social, era el pueblo, como género, como raza, como nación y como factor de producción.” 18 Por lo mismo, Víctor Farías en el segundo volumen de “Los Nazis en Chile” señala que en 1904, la Asociación Nacional de Educación, publicó en la Revista Pedagógica las siguientes líneas: “Mejorar la raza chilena para contribuir a la tan necesaria industrialización del país” 19. Y continúa diciendo que la misma institución, seis años más tarde, presentó un proyecto para crear la “Sociedad Nacional de Protección y Fomento de la raza Chilena” que además propuso, con motivo de la celebración del centenario, una exposición de niños menores de un año, donde se les entregaría “premios a los mejores ejemplares” 20. María Angélica Illanes en el libro recién mencionado explica que las ideas racistas infiltradas en la élite médica deben entenderse por la coyuntura política vivida en Chile en los años 20 cuando el Estado chileno se encontraba en un momento especial de cambio 21. Stefan Rinke en “Cultura de masas: reforma y nacionalismo en Chile 1910 – 1931” y Juan Carlos Yáñez en “Estado consenso y crisis social” concuerdan en señalar que la modernización en el país provocó una crisis tanto en el aspecto social como en el político y que es a partir de este quiebre que surge un interés por re-formular al país que finalmente desembocaría en la política de masas y en el nacionalismo. En la dimensión social, durante las primeras décadas del siglo XX comenzó a discutirse cuál sería la solución que se le daría a las miserias sufridas por las clases populares. Según lo planteado por Juan Carlos Illanes, op. cit., p. 207. Ibid., p. 211. 19 Víctor Farías, Los Nazis en Chile, Vol. II, Santiago, Editorial Planeta, 2003, pp. 33 – 34. 20 Idem 21 Illanes, op. cit., p. 201. 17 18. 14.

(15) Yáñez lo verdaderamente novedoso de la cuestión social no eran los problemas que ella presentaba, sino el interés por querer revertir esa situación. Es decir, que la cuestión social fue entendida como una instancia a partir de la cual reorganizar la sociedad. Por lo tanto, dejó de ser considerada como una consecuencia inevitable de la modernización y la transformación del país fue la mayor justificación para continuar con el crecimiento de Chile 22. El objetivo de la elite dirigente era impedir que la sociedad se sumiera en la lógica del conflicto y se propagaran las doctrinas socialistas y anarquistas, por lo que se resolvió utilizar una política conciliadora que mezclaba los ingredientes de la participación y orden social 23. “De esta forma, la elite dirigente tuvo clara conciencia de los alcances de la crisis social en la organización política del país, y la necesidad de promover ciertos cambios, vía política de apertura y legislación obrera, para la conservación del sistema.” 24 El proceso descrito ha sido entendido por George Mosse como “La nueva política”, en donde aparece una masa anhelante que se unifica a través del nacionalismo, que se expresa a través de diversas formas, realizando un verdadero culto a la población. “Los movimientos de masas exigían un nuevo estilo político que transformara a la multitud en una fuerza política coherente, y el nacionalismo, en su utilización de la nueva política, proporcionó un culto y una liturgia que podrían alcanzar ese propósito.” 25 Stefan Rinke señala que en Chile, este proceso fue acompañado de una introspección que obligó a los artistas e intelectuales a cuestionarse por el significado de lo chileno. “La mayoría de estos escritores pertenecían a la nueva clase media y estaban dispuestos a tomar la iniciativa para diseminar y a menudo a crear los fundamentos de lo Juan Carlos Yáñez, Estado, consenso y crisis social: el espacio público en Chile 1900-1920, Santiago, Ediciones DIBAM, 2003, p. 39. 23 Ibid., p. 42. 24 Ibid., p. 45. 25 George Mosse, La nacionalización de las masas: simbolismo político y movimientos de las masas en Alemania desde las guerras Napoleónicas al tercer Reich, Buenos Aires, Editorial Siglo XXI, 2007, p. 19. 22. 15.

(16) que para ellos era la comprensión necesaria y correcta de la realidad chilena y lo chileno” 26 En este escenario es que constantemente se apelaba al concepto de “raza” como sinónimo de pueblo. Se entendía que los seres humanos por pertenecer a una etnia específica daban cuenta de ciertas características biológicas y morales que determinaban a la especie. La sensación de crisis, los problemas sociales y el incipiente nacionalismo, son los factores que permiten comprender el pensamiento de Nicolás Palacios que en su obra “Raza Chilena” intentó dar una explicación científica a la superioridad del pueblo chileno que a principios del siglo XX parecía dormido. En su ensayo “La decadencia del espíritu nacional” el autor atribuyó el problema al elemento extranjero y sostuvo que el país desaparecería si no se realizaba una reacción nacionalista que detuviera su extinción 27. Por otro lado la interpretación más pesimista de Encina en su libro “Nuestra inferioridad económica” explicó que la composición racial de la población era la razón de la crisis 28. Es en este contexto de carencias y búsqueda de nuevas soluciones en el que, según lo planteado por Illanes, la “intelligentzia médica” a raíz de la coyuntura política logró obtener un protagonismo público que nunca antes había detentado. Al examinar la situación crítica del país, los facultativos, ahora avalados por el sitial en que la ciencia los había colocado, sintieron el deber de contribuir a mejorar la salud de la nación y supusieron que ello debían hacerlo desde una mirada conjunta con el Estado, que también experimentaba un proceso de reformulación. Gustavo Vallejo y Marisa Miranda proponen que un escenario similar ocurrió en Argentina, pero al referirse al caso particular de la eugenesia consideraron que la biología fue puesta al servicio de la política, en una interrelación que Stefan Rinke, Cultura de masas: reforma y nacionalismo en Chile 1910 – 1931, Santiago, Ediciones DIBAM, 2002, pp. 123 – 124. 27 Nicolás Palacios, “Decadencia del espíritu de nacionalidad”, en Cristián Gazmuri (Editor), El Chile del Centenario, los ensayistas de la crisis, Santiago, Ediciones Instituto de Historia Pontificia Universidad Católica de Chile, 2001, p. 112. 28 Rinke, op. cit., pp. 119 – 120. 26. 16.

(17) contaba con los anhelos íntimos de científicos interesados en salir de sus laboratorios para tener un mayor protagonismo en la conducción de la sociedad, así como también de políticos deseosos de legitimar las formas de exclusión que aseguraban su supremacía y la de la elite a la que pertenecían 29. De acuerdo a Illanes a Chile se le presentó la encrucijada de pertenecer o no a ese concierto de los países civilizados optando como civilización moderna al vuelco revolucionario de entender la ciencia al servicio del capitalismo 30. Sin embargo, para Víctor Farias las ideas racistas suscitadas de esta unión político-científica provenían de la influencia de Alemania que mantuvo un contacto directo con el Estado chileno a fin de incentivar aquí las políticas que en el tercer Reich se estaban implementando 31. Teniendo en cuenta este escenario, se pueden comenzar a leer las políticas racistas y las medidas eugenésicas que se intentaron aplicar en Chile, durante la primera mitad del siglo XX, que particularmente se concentraron entre 1925 y 1941. La Junta de Gobierno liderada por Altamirano- Nef – Bennett se autodenominó “Gobierno de la depuración nacional” 32. Al parecer, el mismo lema fue el que mantuvo Ibañez, ya que bajo su liderazgo se elaboró el Decreto de Ley N° 355 llamado “En Defensa de la raza”, donde se elaboraron propuestas represivas para intentar terminar con las enfermedades degenerativas que en ese decreto se identificaron como la sífilis, la tuberculosis y el alcoholismo 33. Aunque este decreto no alcanzó a ponerse en funcionamiento, pues fue derogado por el Código Long, lo cierto es que la preocupación por perfeccionar la raza siguió Vallejo, op. cit., p. 145. Illanes, op. cit., p. 207. 31 Víctor Farías, Los Nazis en Chile, Vol. II, Santiago, Editorial Planeta, 2003, passim. 32 Ibid., p. 36. 33 El Decreto de ley N° 355 fue publicado por el diario oficial el 21 de marzo de 1925, citado en Luis López op. cit., p. 43. 29 30. 17.

(18) existiendo. Por ello, señalamos que la relación eugenesia y Estado fue compleja y en cierta forma ambigua. Que la eugenesia no se haya materializado en una legislación, no quiere decir que no hubiese existido como una seria intención no sólo de un grupo de eugenistas, pues el Estado chileno, siguió teniendo como preocupación “la calidad de sus habitantes”. Así lo demuestran las palabras del presidente Pedro Aguirre Cerda en el discurso del 21 de mayo de 1939, cuando señaló: “… Os conjuro a creerme que sabré respetar fielmente mi juramento constitucional y que será mi preocupación constante fortificar la raza” 34. La historia nos demuestra que los proyectos murieron en el silencio del Congreso, pues fue prácticamente nula la discusión que generaron entre los parlamentarios. Finalmente las comisiones de médicos chilenos se levantaron ante sus pares latinoamericanos para decir que aún la ciencia no podía avalar tan certeramente una legislación eugenista y así la eugenesia quedó encapsulada en la historia de este país entre las letras y el olvido. Teniendo en cuenta este marco político científico, y para intentar responder el porqué la eugenesia no fue aceptada por el Estado chileno, nos sumergiremos en el debate intelectual sucedido entre los años 20 – 40 que muestra el pulso de las ideas eugenésicas en Chile. Alumnos de derecho, médicos y políticos eugenistas que buscaban convencer al Estado que a través de las medidas eugenésicas se lograría la tan ansiada meta del perfeccionamiento racial y por otra parte los opositores a las vanguardias científicas que preferían frenar los ánimos y ser más cautos.. 34. Citado en Hans Betzhold, Eugenesia, Santiago, Ediciones Biblioteca Nacional, 1939, p. 16.. 18.

(19) b) El diagnóstico: “Es inútil que se pretenda negar los hechos. Las cifras estadísticas acusan, (…) el aumento de la miseria, de las enfermedades de trascendencia social, de la mortalidad infantil, de la criminalidad y del enorme número de inadaptados. La Eugenesia afirma, para nuestro país, una verdad inobjetable: el empobrecimiento fisiológico de nuestro pueblo; el debilitamiento cada vez más creciente del factor hombre dentro de una sociedad” 35.. Durante la primera mitad del siglo XX, la eugenesia fue considerada por algunos como la ciencia encargada de lograr el “perfeccionamiento de la raza humana”. Basándose en las leyes de la herencia de Mendel, partía del supuesto que no habría descendencia sana si los progenitores sufrían enfermedades consideradas degenerativas para la especie, en otras palabras, no podría haber descendencia vigorosa, fuerte y útil a la sociedad si ella tenía origen en “matrimonios atacados por flagelos destructores o aniquilados moral y físicamente por el influjo morboso de taras o de vicios” 36. Desde este punto de vista, uno de los aportes que hizo la eugenesia a la sociedad, fue el de atribuirle a la “selección natural” la responsabilidad de los males sociales, perfilando a ésta como la culpable de provocar la “degeneración en la especie”. Se pensaba que la raza experimentaba un proceso degenerativo que era el causante de todas las miserias y enfermedades sociales 37. Si a principios del siglo XX el país etiquetó a los problemas de la sociedad bajo el rótulo “la cuestión social”, en los años 30 y 40, los mismos males serán comprendidos a través de “la degeneración racial”.. Guillermo Millas, Eugenesia y Derecho, Memoria de prueba para optar al grado de Licenciado en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Chile, Santiago, 1936, p. 85. 36 Oscar Antonio Ríos, De las Modernas Concepciones de la Sexualidad ante el Derecho, Memoria para optar al grado de Licenciado en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Chile, Santiago, 1940, p. 202. 37 Millas, op. cit., p. 14. 35. 19.

(20) “Como imagen indesmentible de la profundidad de la Cuestión Social y de la responsabilidad que en ella le cabía al propio pueblo pobre de los campos y las ciudades, las clases ilustradas construyeron la representación de la degeneración racial y social que implicaba un camino sin retorno para las clases populares, condenada por sus propios vicios a la existencia miserable – cada vez más miserable – que su herencia les prometía” 38.. Así, el malestar social ya no estaba generado por la explotación laboral, la desidia de los gobernantes o por el derroche fiscal. Ahora el problema estaba presente en la propia genética de los individuos. Individuos que por esta “degeneración”, no se comportaban como la sociedad necesitaba que lo hicieran. “La degeneración entraña, en fin, las anomalías de carácter y una suerte de insensibilidad moral que reduce considerablemente la capacidad de vida normal y regular de los individuos tarados” 39. Teniendo en cuenta este diagnóstico, los eugenistas de la época dirigieron sus esfuerzos para combatir las patologías que fueron consideradas las que propiciaban esta “degeneración”. La eugenesia se proclamó en contra de las enfermedades mentales, los males venéreos, la tuberculosis y el alcoholismo, bajo pretexto que éstas eran las cuatro morbosidades con más consecuencias sobre la procreación. Cabe destacar la especial preponderancia que se le dio al alcoholismo con respecto a los otros males, ya que éste fue considerado como el gran causante de la “degeneración de los pueblos” tanto a nivel físico como moral 40. El alcoholismo era considerado el factor que. Marcos Fernández, “Alcoholismo, Herencia y Degeneración en el discurso médico Chileno”, en Martín Lara y Rafael Gaune (Compiladores), Historias de racismo y discriminación en Chile, Santiago, Ediciones Uq Bar, 2009 (en prensa). 39 Millas, op. cit., p. 14. 40 Pradel, op. cit., p. 73. 38. 20.

(21) causaba el “empequeñecimiento de nuestro hombre” 41, que generaba conjuntamente con la delincuencia, un profundo malestar en los organismos sociales, ya que propendía al “desquiciamiento económico del país” 42 porque entre otras cosas, los hijos de padres alcohólicos nacían con múltiples taras que los convertían en inadaptados para la sociedad 43.. “Individualizando el alcohólico dentro de cualquier estado social, podemos considerarle como un enfermo peligroso, que en medio de las leyes naturales atenta como un suicida, en forma lenta pero desgraciadamente segura, contra su salud física y moral. Con su propia mano agota las fuentes de su vitalidad, sacrifica las virtudes creadoras de su cerebro, destruye su yo, y huérfano de toda facultad humana constituye un ser inferior por cuanto han cesado en él las cualidades inherentes a su especie, se convierte en un ser negativo como valor social 44”.. Lo importante es destacar aquí que, como lo señaló Marcos Fernández, se estaba haciendo uso del alcoholismo, para explicar problemas que tenían una profundidad mayor: “Las condiciones de trabajo no eran las que los hacían desfallecer, la mala alimentación, las epidemias, los cuartos redondos, la mortalidad infantil: todo era efecto del beber inmoderado y de la tara hereditaria por él legada, único patrimonio que el obrero ebrio podía dejar a aquellos por él engendrados 45.” De esta forma podemos apreciar como el diagnóstico social que determinaba que la población (especialmente el sector más pobre de ella) estaba siendo arrasada por cuatro. Betzhold, op. cit., p. 234. Pradel, op. cit., p. 65. 43 Carlos Ramírez, “Eugenesia”, Boletín del Ministerio de Salubridad Previsión y Asistencia Social, Santiago, Agosto 1939, p. 13. 44 Pradel, op. cit., p. 63. 45 Fernández, op. cit. 41 42. 21.

(22) enfermedades degenerativas, suponía una manera de concebir la sociedad que imponía sobre ella un reordenamiento en el cual definía el establecimiento de un “nosotros”: la gente sana, normal y un “ellos”: los enfermos y anormales que permanecían al margen, que eran un problema y como tal implicaban tener que resolver lo que “nosotros” haremos con “ellos”. En función de esto es que se crea una tercera categoría: lo que “nosotros” aspiramos a ser 46. Para Stuart Hall, en el libro “Cuestiones de identidad cultural”, las identidades sociales no tienen tanto que ver con las raíces históricas o ancestrales, sino más bien con lo que podríamos convertirnos, es decir en cómo podríamos representarnos y la aceptación de ese camino a seguir. En definitiva, ese “yo ideal” al cual la nación pretende aspirar 47. Ambas ideas, la transformación de una lucha de clases en una lucha racial y la reorganización de una representación social, las podemos ver reflejadas en la división social que propone Amanda Grossi Aninat en su memoria para optar al grado de Licenciado en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad de Chile, en la que sostiene que existían tres grupos en la sociedad.. “Una clase alta, intelectual, dotada de cualidades físicas y morales elevadas, pero de escaso volumen numérico. La segunda categoría constituye la clase media, de los individuos normales, el sector más importante de la nación. La tercera categoría la forman los tarados, los disgénicos, (locos, epilépticos, sordomudos, ciegos, criminales, vagabundos), estos. 46 Los excluidos, enfermos o anormales según la ocasión también fueron denominados como: degenerados, viciosos, idiotas, tarados, ineptos, enajenados mentales, desastres fisiológicos, aberraciones sociales, imbéciles, epilépticos, locos de distintas clases, alcohólicos, tuberculosos - criminales instintivos, leprosos, cancerosos, cardiacos, nefríticos, sifilíticos, prostituidos, vagabundos, criminales, alienados, criminales sexuales, esquizofrénicos, anormales sexuales, psíquicamente tarados, maníaco depresivos o afectados de: sordera hereditaria y graves deformidades físicas. 47 Stuart Hall, “¿Quién necesita Identidad?” en Stuart Hall y Paul du Gay (Compiladores), Cuestiones de Identidad cultural, Buenos Aires, Editorial Amorrortu, 2003, p. 15.. 22.

(23) últimos pesan en la balanza asistencial, pues son los naturales huéspedes de los hospitales, cárceles, asilos, son elementos antisociales y representan un despilfarro económico para la nación” 48.. En búsqueda de una solución, la misma autora propuso otra división social que continuó bajo la lógica de la exclusión: “Para esta tarea debemos separar a los individuos en grupos: a) normales; b) anormales, profundamente tarados; c) anormales recuperables 49.” Stuart Hall, en el libro recién mencionado, señala que la construcción de una identidad social es un proceso de identificación que opera en el espacio de lo imaginado y por lo mismo ella es una representación que se da entre el sujeto y las prácticas discursivas. Lo importante es entender que ese discurso se encuentra ligado al poder y desde ahí es que se formula la exclusión – inclusión. En efecto, el mismo autor sostiene que la identificación como discurso es una construcción que opera en la diferencia y por tanto ocupa límites simbólicos que son excluyentes, pues necesita de lo que queda fuera para constituirse como tal 50. Lo que Hall llama “el efecto frontera” es lo que sucede en este caso con los individuos eugenisables, pues precisamente ellos son utilizados para formular esos límites. Algo similar es lo que propone Simone Forte cuando considera que la ideología, mucho más que un instrumento para obtener consenso y obediencia, “es un dispositivo que permite cambiar y redefinir los límites de lo humano; de lo que está incluido y de lo que de vez en. 48 Amanda Grossi, Eugenesia y su legislación, Memoria para optar al grado de Licenciado en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad de Chile, Santiago, 1941, p. 45. 49 Grossi, op. cit., p. 52. 50 Hall, op. cit., pp. 15-16.. 23.

(24) cuando está excluido del gran cuerpo de la humanidad, del organismo de la Hiperhumanidad” 51 Esta circunstancia la podemos entender de acuerdo a la visión de Foucault para quien el racismo biológico implicaba el reconocimiento de una subraza que se infiltra y se recrea permanentemente al interior del cuerpo social. Ese quiebre binario entre una subraza y super-raza genera el discurso de la lucha de razas que finalmente se convierte en el discurso de poder. Según el autor, la importancia de este combate entre razas es que se da suponiendo a una raza como la verdadera, como la única, como la que posee el poder, es titular de la norma y está contra de los que se desvían de ella y que son peligrosos para el patrimonio biológico 52.. “Surge entonces un racismo de Estado: un racismo que una. sociedad va a ejercer sobre sí misma, sobre sus propios elementos, sobre sus propios productos; un racismo interno, el de la purificación permanente, que será una de las dimensiones fundamentales de la normalización social” 53.. Forte, op. cit., p. 16. Michel Foucault, Defender la sociedad: curso en el College de France (1975 – 1976), México, Ediciones Fondo de Cultura Económico, 2001, p. 65. 53 Foucault, op. cit., p. 66. 51 52. 24.

(25) Capítulo II El debate “Se trataba de una discusión sobre un aspecto central de la modernidad, referente a la forma en que se respondía a la expansión de la sociedad de masas, a la destrucción de las viejas certidumbres políticas elitistas y a la irrupción de un proceso de cambio acelerado que hacia tambalear la posición de amplios segmentos de la clase media (...) Parecían debatir sobre salud, pero en el fondo estaban discutiendo acerca de una respuesta de la ciencia a los problemas sociales derivados de este proceso de modernización” 54.. a) La retórica: Para lograr sus objetivos en términos prácticos, los eugenistas tuvieron que definir y promover sus propuestas específicas y en ese intento por lograr persuadir y así llegar a aplicar las medidas eugenésicas en Chile,. utilizaron similares recursos retóricos. La. mayoría de las fuentes consultadas, antes de conceptualizar sobre lo que era la eugenesia, realizaban un recorrido a través de la Historia, mostrando cómo la eugenesia había existido desde la Antigüedad en grandes civilizaciones, como por ejemplo Grecia. Además, continuamente señalaron como referencia a otros países considerados más desarrollados y modernos donde sí se había legislado o se discutía para legislar sobre la eugenesia. Los más mencionados fueron: EEUU, Alemania, Dinamarca, Francia, Inglaterra y Suecia. En el caso de Alemania, fueron continuas las alusiones a la ley “Para precaver la descendencia con taras hereditarias” proclamada bajo el liderazgo de Hitler en 1933. Pero las alusiones al gobierno nazi no se quedaron ahí, el mismo líder alemán fue continuamente citado, como lo hizo en su memoria para optar al grado de Licenciado en la Facultad de. Ferran Gallego, De Múnich a Auschwitz, una historia del nazismo, 1919 – 1945, Barcelona, Editorial Debolsillo, 2006, p. 349.. 54. 25.

(26) Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Chile, Ernesto Hechenleitner a quien le parecieron oportunas las palabras de Hitler en un discurso sobre la esterilización, donde afirmó: “El hecho de quitarles la fecundidad a los defectuosos significa el acto más humano de la civilización. Con ello se impide que nazcan millones de desgraciados y con el transcurso del tiempo los pueblos llegarán a un estado de sanidad colectiva espléndido” 55. Las citas de autoridad utilizadas para darle más fuerza a las ideas también abordaron el aspecto científico y una de las figuras más requeridas fue el médico eugenista Gregorio Marañón, quien por su libro “Amor, conveniencia y Eugenesia” de 1936 era catalogado como un insigne autor 56. También el médico Hans Betzhold, autor de “Eugenesia”, editado y publicado en Chile y dedicado al Presidente Pedro Aguirre Cerda, fue comúnmente citado o a lo menos era alusión obligada en las bibliografías de las tesis sobre eugenesia a partir del año 1939. Lo mismo sucedió con las menciones a los estudios del criminólogo Cesar Lombroso, quien sostenía que dentro de los caracteres hereditarios se encontraba la propensión a la criminalidad o delincuencia. Un ejemplo de lo anterior es la tesis de Ernesto Hechenlenleitner, quien inició el capítulo “Etiología del delito; factores hereditarios” señalando que es un hecho innegable de la ciencia que padres criminales engendran a hijos igualmente criminales. Como garante de esta teoría ejemplificó con tres casos realizados por Cesar Lombroso en el libro “Medicina Legal” 57. Por otra parte, las estadísticas también fueron un recurso utilizado. La mayoría de ellas versaba sobre la cantidad de enfermos mentales que según los estudios internacionales. Ernesto Hechenleitner, Herencia Morbosa y su correctivo eugenésico: “La esterilización”, Memoria de prueba para optar al grado de Licenciado en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Chile, Santiago, 1936, p. 52. 56 López, op. cit. p. 19. 57 Hechenleitner, op. cit., pp. 24 – 25. 55. 26.

(27) existían en Europa y América. Para el caso de Chile, fue común encontrar las cifras de lo que el Estado iba progresivamente gastando debido a las enfermedades mentales 58. Otro de los tópicos que constantemente se repitieron en la retórica de los eugenistas fueron ciertos lugares comunes, como por ejemplo, el factor homicida. Lo que hacían era asociar la selección natural con un acto criminal, suponiendo que no existía diferencias entre matar a un ser humano y engendrar a otro que antes de nacer estaría condenado de por vida a padecer de sufrimientos 59; o casarse sin estar en conocimiento de las condiciones de salud de los contrayentes 60. Este hecho no resulta casual ya que podemos observar que en algunos casos la eugenesia al estar a favor del aborto, podía llegar a considerar la muerte para los individuos que no calificaban según sus parámetros. Por lo tanto esta apelación retórica lo que hizo es dar vuelta una crítica que se dirigía en su contra. Frente a esta dicotomía que se presenta cuando la eugenesia se propugna como a favor de la vida y termina promoviendo la muerte, Foucault la resuelve explicando que la muerte del otro, no implica simplemente la seguridad para el resto, sino que además “la muerte de la mala raza, de la raza inferior (o del degenerado o el anormal)” permite que la vida general sea más sana y más pura. El problema adquiere una profundidad mayor cuando el autor aclara que cuando se refiere a muerte no está aludiendo simplemente al asesinato directo, sino también a los indirectos. Aquellos que se cometen cuando se expone a un otro a la muerte, se multiplica el riesgo de muerte de algunos o, sencillamente a la muerte política que se genera con la expulsión o el rechazo de otro individuo 61.. Betzhold, op. cit., p.86. Ríos, op. cit., p. 202. 60 López, op. cit., p. 38 61 Foucault, op. cit., p. 231. 58 59. 27.

(28) Finalmente, y volviendo a los recursos de la persuasión, es posible percibir que los eugenistas compartieron un modo de escribir, una pluma literaria que demostraba una retórica afín. Dentro de esta idea, presente en forma transversal en los estudios y propuestas de los eugenistas, es posible distinguir a lo menos tres aspectos relevantes: la utilización de un lenguaje intensamente dramático 62; la permanentemente descalificación que trata peyorativamente a todos los sujetos que intenta excluir 63; y. la apelación (e incluso. interpelación) a un receptor que es el pueblo civilizado y culto. Las tres características se pueden ver materializadas en el siguiente extracto:. “¿Cómo es posible que sigamos tolerando que alcohólicos puedan continuar creando desgraciados a destajo? El que un pueblo pretenda ser designado como civilizado ¿No exige como condición previa un grado de cultura mínimo tal, que haga imposible la monstruosidad entre sus componentes? Que todo alcohólico pueda seguir engendrando cómo y cuánto le plazca, ¿no es una monstruosidad? ¿Dónde queda la cultura de los otros, nosotros? ¿No tenemos la obligación ineludible de ponerla al servicio de la comunidad, para acabar con esas fábricas de degenerados, botín de almas de la criminalidad, en el mejor de los casos?” 64. La retórica jugó un papel importante entre de los eugenistas, pues si bien su objetivo específico era mejorar la raza, sabían que el Estado no podía desentenderse de esa misión. 62 Un ejemplo en particular de la intensidad dramática se puede apreciar en el siguiente párrafo: “Las dolencias que aquejan a la humanidad, hacen estragos tan considerables, que quien reflexione un poco sobre la miseria y sufrimiento que nos ocasionan, se dará cuenta cabal que en este valle de lágrimas las generaciones de debaten en un mar de enfermedades en que se ahogan los moribundos, naufragan los débiles y zozobran los fuertes.” Encontrado en Hechenleitner, op. cit., p. 57 63 Otro ejemplo sobre la descalificación se encuentra en las siguientes líneas: “… podrá apreciarse de qué manera se va formando una escoria de seres inferiores, destinados a seguir una vida pueril, de degeneración ascendente, con las consiguientes consecuencias fatales para el individuo y la nacionalidad.” Ríos, op. cit., p. 220. 64 Betzhold, p. 234.. 28.

(29) Por ello es fundamental comprender que, para los eugenistas, la prioridad era intentar convencer al Estado para que éste implementara en sus políticas públicas las medidas que la eugenesia contemplaba. Por lo mismo, señalaban que si la labor del Estado era tener una población sana, entonces debían utilizar todos los recursos de la ciencia para lograrlo. Y por ende preocuparse que solo los sanos se reprodujeran, evitando que los enfermos lo siguieran haciendo 65. Por lo tanto la eugenesia era comprendida como una misión estatal. El objetivo era lograr que el Estado así lo asimilara y actuara conforme a ello. Por esto es que antes de enunciar las propuestas, los eugenistas realizaban un llamado al Estado para que éste adoptara un papel preponderante. De acuerdo a la perspectiva de los eugenistas, el Estado tenía que interesarse por obtener generaciones sanas y productivas, porque en esa labor iba incluida su propia conservación 66.. “Un estado que no se preocupe de estudiar las medidas que la ciencia médica aconseje para precaver la propagación de tales plagas, no organice y establezca los servicios que para tal fin se indican, introduciendo, además, en las leyes que dicen relación con la defensa de la raza, las reformas y adiciones necesarias a objeto de atacar el mal en sus comienzos, falta a los más elementales deberes de humanidad y patriotismo, al propender directamente con sus desidia o falta de previsión a la degeneración física de la especie, que trae como consecuencia inmediata la relajación de la moralidad y la pérdida del concepto de patria” 67.. La última frase de esta cita, nos parece especialmente relevante para comprender que se pretendía utilizar la eugenesia para fortalecer el vínculo con la patria, generando así Betzhold, op. cit., p. 235. Ríos, op. cit., p. 207. 67 Pradel, op. cit., p. 5. 65 66. 29.

(30) un acuerdo implícito entre los gobernantes y gobernados que se fusionaba a través de la lealtad. Esta idea es útil para suponer sobre el intercambio que se oculta tras la eugenesia. En el imaginario eugenésico, “el Estado de Bienestar” que se comprometía eugenésicamente con su población, le prometía auxiliar a sus habitantes, ayudar en su desarrollo individual y social, pero solamente le exigía a cambio que el individuo contara con una buena salud. “Démosle al nuevo ciudadano una seguridad absoluta: nunca quedará sin eco inmediato su petición de ayuda. Sólo se le pedirá una condición: que sea niño sano” 68. Este intercambio que intentó formularse a través de la eugenesia, mantuvo como eje central, la idea de que mientras el Estado pudiera asegurar el orden que le permitiera al individuo ejercer su libertad (libertad de trabajar para la nación), el Estado podía exigir a cambio, que el mismo individuo fuera sano y fuerte y por ende, le garantizaría la primacía del orden y el capital de su trabajo.. “El estado, estableciendo un orden dentro del cual puedan desenvolverse todas las actividades individuales, garantizando la libertad de cada uno, proporciona un bien apreciable a la familia; el padre de familia encuentra un ambiente favorable para satisfacer con su trabajo las necesidades de todos los suyos, resultado que no podría obtener fácilmente en cualquiera situación desordenada y anómala (…) Mas, como el Estado recibe los ciudadanos de la institución familiar y el orden depende directamente de la clase de hombre que ésta le proporciona, el Estado tiene derecho a exigir, hasta de manera. 68. Betzhold, op. cit., p. 236.. 30.

(31) impositiva y violenta, una buena procreación, porque tiene la obligación primordial de velar por la conservación de la raza…” 69. Con ello, en la medida que los habitantes de un país se sintieran incluidos, además experimentarían el orgullo de ser los portadores de una raza de calidad, por lo tanto se obtendría por añadidura la lealtad de dicho pueblo. Lealtad a una nación por la cuál tendrán que luchar. Lealtad que también se demostraría diariamente, cuando cada habitante, parte de esta comunidad que los acoge, respondiera diariamente con su trabajo para hacer del país un mejor lugar. Ellos serían los representantes de un Estado que les ha “perdonado la vida”, de un Estado que está definiendo quienes son deseados y quienes no. Con lo cual el sentimiento de pertenecer a una comunidad aumenta. Entonces, los otros, los excluidos, los indeseados, los inferiores, son el chivo expiatorio ante al cual la comunidad se define y se homogeniza. Este concepto de lealtad que se pretendió generar trabajaba entonces en las dos direcciones, donde el Estado es a su vez emisor y receptor del beneficio que intenta impartir.. “ … tan solo el más despiadado darwinismo social podía recuperar algo, lo mínimo que asegurase la sola reproducción de la clase trabajadora chilena (…) las medidas en defensa de la raza tomaban prioridad, configurándose un nuevo tipo de relación entre el Estado y la sociedad, en busca de parte del primero de asegurar la sobrevivencia de la clase proletaria; y de la segunda, en particular de sus sectores más desposeídos, poder acceder a condiciones mínimas que permitieran mejorar sus condiciones de vida” 70. 69 70. Millas, op. cit., pp. 27-28. Marcos Fernández, op. cit.. 31.

(32) Auxilio, protección y ayuda a cambio de trabajo, orden y salud. Por lo tanto, la eugenesia recurrió a la misma ideología que opera tras el “Estado de Bienestar”. Si la Historia tuviera un sentido y una dirección la eugenesia hubiese sido el paso lógico y siguiente de las políticas públicas en materia de Salud. En el resto de los países desarrollados se utilizaban prácticas eugenésicas y ellas no pasaron inadvertidas ante los ojos de países como el nuestro que a través de modelos provenientes del extranjero pretendían fomentar el desarrollo de la nación. Sin embargo, la eugenesia no trascendió como paradigma científico, político y social. Algunas de sus ideas permanecieron en la sociedad, otras se perdieron en el olvido, pero en la primera mitad del siglo XX, ella fue una realidad y los debates por intentar aplicarla así lo demuestran. Por lo mismo es que independiente de las medidas eugenésicas concretas que se puedan rastrear en las leyes o en las políticas públicas, lo que nos demuestran estas discusiones es que la eugenesia sí fue parte de una ideología que se mantenía latiendo en el ambiente y es a través del estudio de ese debate que intentaremos comprender sus implicancias. b) Los argumentos: “…los matrimonios cacogénicos… producen una procreación de fatal trascendencia para la raza y asimismo nefasta para la economía social.” 71. El factor económico fue el principal argumento utilizado por los eugenistas. Las implicancias para la economía fueron consideradas en dos dimensiones. Por una parte, se hacía énfasis en el gasto que significaba para la nación el tener que hacerse cargo de la subraza “se gastan millones para mantener un material que ya de nada sirve a la Humanidad. 71. Millas, op. cit., p. 19.. 32.

(33) y no se escatiman fondos para ello” 72. Y por otro lado se argumentaba sobre lo beneficioso que resultaría para la nación el contar solo con gente sana. Se pensaba que la sociedad dejaría de experimentar cuantiosas pérdidas de recursos si impedía el nacimiento de enfermos mentales y futuros criminales 73. Para apoyar esta perspectiva señalaban la necesidad de evitar el nacimiento de personas inútiles que llenarían las instituciones asistenciales y penales 74, ya que la “descendencia indeseada” obligaba a sostener Reformatorios, Cárceles, Manicomios, Policía, Tribunales de Policía, Asilos y Hospitales 75. Esta implicancia que poseían los seres que debían ser excluidos, fue comúnmente asociada al concepto físico del peso, entendiendo a éste como una pesada carga que obstruía el avance hacia el progreso 76, o como un fardo sobre las economías 77 o como el peso muerto que significaban los inferiores, defectuosos y anormales al vivir directa o indirectamente a expensas de los demás 78 o que pesaban en forma intensa sobre los presupuestos sanitarios 79 y que en resumidas cuentas eran una carga perenne sobre la sociedad 80. Como segundo aspecto se consideraban los beneficios que se podrían lograr para la sociedad al aplicar la eugenesia en su dimensión positiva. Los argumentos sostenían que en caso de concretarse los ideales eugenésicos, no solo se lograría crear una sana descendencia, sino que a su vez el producto de ella retribuiría a la sociedad en la medida. Betzhold, op. cit., p. 86. Luís Vicuña, Prólogo de Eugenesia en Betzhold, op. cit., pp. XVI –XVIII. 74 Ríos, op. cit., p.206. 75 Grossi, op. cit., pp. 45 y 47. 76 López, op. cit., p. 38. 77 Ibid., p.14. 78 Betzhold, op. cit., p. 145. 79 Carlos Ramírez, “Eugenesia”, Boletín del Ministerio de Salubridad Previsión y Asistencia Social, Santiago, Junio 1939, p. 63. 80 Ríos, op. cit., p. 202. 72 73. 33.

(34) que aumentaría las riquezas del país 81. Este “bio-capitalismo”, daría resultados siempre cuando se cumpliera el supuesto que una población más sana, fuerte y vigorosa produciría más y así se generarían más ganancias para la nación: “De aquí la importancia social del beneficio que se obtiene por el saneamiento racional del ambiente y de que una restricción prudencial de la procreación de los incapaces traería un mayor progreso y beneficio social” 82. Para los eugenistas el progreso del país estaba relacionado con la superioridad física e intelectual que sus habitantes pudieran alcanzar. “El verdadero progreso de una nación, se aprecia por la capacidad de trabajo de sus habitantes. Pero esta capacidad, exige como condición primordial, la integridad física y mental de sus hijos, un alto nivel de salud colectiva y la vitalidad de sus pobladores” 83. Más aún, se pensaba que el progreso moderno demandaba la existencia de una población inteligente, pues anteriormente, cuando primaban las faenas agrícolas de trabajos sencillos y monótonos se podían utilizar a personas menos inteligentes, pero en la modernidad ellos ya no podrían pasar desapercibidos 84. Como contra-parte al progreso, se asoció la ausencia de eugenesia al desorden y la pobreza.. “Las naciones que primero se acerquen a las idealidades de esta moderna doctrina, también se acercarán al ideal completo del progreso humano. Asentadas las modernas sociedades sobre estas científicas bases de selección humana, verán el triunfo del individuo eugenético sobre aquellos que incapacitados por vicios congénitos o Pradel, op. cit., p. 51. Grossi, op. cit., p. 47. 83 Ríos, op. cit., p. 205. 84 Grossi, op. cit., p. 46. 81 82. 34.

(35) anormalidades patológicas, sólo constituyen en el Estado peligrosos factores de desorden y miseria económica.” 85. Esta concepción es relevante si comprendemos que los desordenes sociales son expresiones de descontento popular, muy frecuentes en Chile desde principios del siglo XX. Por lo tanto la eugenesia era el camino no solo para lograr el desarrollo económico, sino que además un medio para terminar con el descontento social. Efectivamente, en los años 20 se puede apreciar como la línea argumentativa de los eugenistas era proclive a relacionar la inferioridad racial con el marxismo.. “Loado sea el cielo que por medio de la ciencia moderna, la biología especialmente, nos ha enseñado el medio de mejorar la raza y cegar así la fuente misma donde se genera el bolchevique” 86. En las teorías publicadas por Lothrop Stoddard en “La amenaza del sub- hombre”, el autor llegaba a la conclusión que existía una relación directa entre los “sub-hombres” y la tendencia de estos a causar el caos social y adherirse a ideologías marxistas 87. Los mismos argumentos utilizó Eduardo Pradel en su memoria para optar al grado de Licenciado en la Facultad de Leyes y Ciencias Políticas de la Universidad de Chile del año 1926, cuando sostuvo que las expresiones de descontento popular, debían ser entendidas como intentos de retroceder a una época menos civilizada.. Pradel, op. cit., p. 60. Lothrop Stoddard, La Amenaza del Sub–hombre, citado en Pradel, op. cit., p. 61. 87 Illanes, op. cit., pp. 198 – 201. 85 86. 35.

(36) “Estos factores que han sido profundamente analizados por Lothrop Stoddard en su obra “La Amenaza del Sub–hombre”, son, según la opinión de este investigador, la causa directa de las convulsiones populares, las que se producen por el intento de regresión a la época primitiva, medio en el cual pudieran los hombres inferiores actuar armónicamente. Como vemos, la inferioridad de estos individuos no sólo constituye una carga social sino que, también, una amenaza a la sociedad constituida” 88.. Esto nos permite sostener que durante el decenio de 1920, (por lo menos hasta 1927) se traspasó a los debates estudiados el temor de una oligarquía que veía decaer su poder. Como expone Manuel Vicuña en “La belle époque chilena”:. “Los habitantes acomodados de Santiago percibieron en los barrios pobres, atestados de gente, una amenaza latente contra el orden social, tanto como un eventual foco de corrupción sanitaria y moral (…). implementaron medidas que buscaban atenuar los. padecimientos de las clases trabajadoras urbanas, al igual que reducir su distanciamiento político-ideológico, a resultas de propagandas socialistas y anarquistas” 89.. En la medida en que la política comenzó a democratizarse, progresivamente los discursos nacionalistas comenzaron a ganar un mayor espacio y los argumentos a favor de la eugenesia también hicieron eco de ello. La memoria de 1926 de Eduardo Pradel sostenía que “la grandeza de toda nacionalidad se deriva del principio del vigor racial y es deber de. Pradel, op. cit., p. 61. Manuel Vicuña, La belle époque chilena: alta sociedad y mujeres de elite en el cambio de siglo, Santiago, Editorial Sudamericana, 2001, pp. 264 – 265.. 88 89. 36.

(37) sano patriotismo cooperar, aunque sea con las más modestas contribución de estudio, a la solución del problema siempre viejo y siempre nuevo de la depuración 90”. Como el fin que perseguía la Eugenesia era mejorar la raza de la humanidad y en su dimensión local, la de la nación, se esperaba que las personas colaboraran con este ideal por amor a la patria. Según Stefan Rinke, no fue hasta la llegada de Ibañez al poder que el nacionalismo se convirtió en el ingrediente dominante del discurso político chileno. El autor recalca como a partir de 1927 Ibañez se definía como el representante de un movimiento para salvar y renovar la nación. El mismo autor sostiene que ya en 1929 la retórica nacionalista dominaba todas las facetas del discurso contemporáneo 91. Por lo mismo, podemos comprender por qué, a diferencia del decenio anterior, en los años 30 y 40 fue común que se apelara a la unidad de la comunidad y en definitiva se alejara la eugenesia de las prácticas ideológicas que dividían a la sociedad, pues precisamente esa fue la estrategia seguida por la oligarquía en decadencia.. “Sólo abriéndose, de esta forma, a la problemática social se impediría que la sociedad se sumiera en la lógica del conflicto, favoreciendo la propagación de las doctrinas socialistas o anarquistas. Sin duda que la opción se redujo a los márgenes políticos, desarrollando una política conciliadora que mezcló los ingredientes de la participación y orden social” 92.. En otras palabras, las ideas propuestas por Lothrop Stoddard en “El sub-hombre”, acogidas por Eduardo Pradel en su tesis de 1926 que sostenían que el bolchevique era un. Pradel, op. cit., p. 6. Rinke, op. cit., p. 130. 92 Yáñez, op. cit., p. 42. 90 91. 37.

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