UNIVERSIDAD VERACRUZANA
INSTITUTO DE PSICOLOGÍA Y EDUCACIÓN
MAESTRÍA EN INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA
APLICADA A LA EDUCACIÓN
LA EVALUACIÓN DE LA DOCENCIA EN UNA ESCUELA
NORMAL DEL ESTADO DE VERACRUZ
T E S I S
QUE PARA OBTENER EL GRADO DE MAESTRO EN
INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA APLICADA A LA
EDUCACIÓN
P R E S E N T A
HOLDA MARÍA ESPINO ROSENDO
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ÍNDICE
Pag.
Dedicatorias y agradecimientos... ii
índice... iii
índice de figuras... v
índice de tablas... ix
Capítulo I: Introducción... 1
Planteamiento del problema... 2
Pregunta de investigación... 5
Objetivos... 5
Capítulo II: Marco Teórico... 7
La educación... 8
La docencia... 11
La calidad de la educación... 18
La evaluación... 23
La evaluación del desempeño docente... 26
El uso de escalas en la recolección de datos... 31
La evaluación de la docencia y los programas de estímulo al desempeño docente... 32
Las Escuelas Normales en México... 34
Posición teórica relativa a la docencia adoptada para el estudio... 40
Estudios antecedentes... 45
Capítulo III: Método... 58
Tipo de estudio... 59
Instrumento de investigación... 60
Recursos Humanos... 62
Situación del estudio... 62
Recursos Materiales... 63
Definición operacional de la variable de estudio... 63
Sistema de registro... 64
Procedimiento... 64
Capítulo IV: Resultados... 68
Individuales... 69
Generales... 140
El desempeño docente de la plantilla de profesores desde la heteroevaluación y la autoevaluación... 140
Análisis del desempeño docente por semestre... 146
Diferencias en la docencia entre semestres: La apreciación de las alumnas... 148
Capítulo V: Conclusiones... 150
Implicaciones teóricas y metodológicas del estudio... 155
Recomendaciones... 157
Limitaciones del estudio... 158
Comentario final... 159
Referencias... 162
Apéndice “A”... 166
Apéndice “B"... 178
LISTA DE FIGURAS
Número Pag.
1 Promedio general de las calificaciones otorgadas por las 69
muestras de alumnas del primer semestre, grupos A, B y C al sujeto 1.
2 Promedio general de las calificaciones otorgadas por las 70
muestras de alumnas de tercer semestre, grupos A, B y C al sujeto 1.
3 Promedio general de las calificaciones otorgadas por las 71
muestras de alumnas del primer semestre al sujeto 1.
4 Promedio general de las calificaciones otorgadas por las 72
muestras de alumnas de tercer semestre al sujeto 1.
5 Promedio general de las calificaciones otorgadas en la 73
autoevaluación al sujeto 1.
6 Promedio general de las calificaciones otorgadas por las 74
muestras de alumnas del primer semestre, grupos A, B y C al sujeto 2.
7 Promedio general de las calificaciones otorgadas por las 75
muestras de alumnas de tercer semestre, grupos A, B y C al sujeto 2.
8 Promedio general de las calificaciones otorgadas por las 76
muestras de alumnas de quinto semestre, grupos A, B y C al sujeto 2..
9 Promedio general de las calificaciones otorgadas por las 77
muestras de alumnas del primer semestre al sujeto 2.
10 Promedio general de las calificaciones otorgadas por las 78
muestras de alumnas de tercer semestre al sujeto 2.
11 Promedio general de las calificaciones otorgadas por las 79
muestras de alumnas de quinto semestre al sujeto 2.
12 Promedio general de las calificaciones otorgadas en la 80
autoevaluación al sujeto 2.
13 Promedio general de las calificaciones otorgadas por las 81
muestras de alumnas del primer semestre, grupos A, B y C al sujeto 3.
14 Promedio general de las calificaciones otorgadas por las 82
muestras de alumnas de quinto semestre, grupos A, B y C al sujeto 3.
15 Promedio general de las calificaciones otorgadas por las 83
muestras de alumnas del primer semestre al sujeto 3.
16 Promedio general de las calificaciones otorgadas por las 84
muestras de alumnas de quinto semestre al sujeto 3.
17 Promedio general de las calificaciones otorgadas en la 85
autoevaluación al sujeto 3.
18 Promedio general de las calificaciones otorgadas por las 86
Núi 19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
Pag.
Promedio general de las calificaciones otorgadas por las 87
muestras de alumnas del primer semestre al sujeto 4.
Promedio general de las calificaciones otorgadas en la 88
autoevaluación al sujeto 4.
Promedio general de las calificaciones otorgadas por las 89
muestras de alumnas del primer semestre, grupos A, B y C al sujeto 5.
Promedio general de las calificaciones otorgadas por las 90
muestras de alumnas del primer semestre al sujeto 5.
Promedio general de las calificaciones otorgadas en la 91
autoevaluación al sujeto 5.
Promedio general de las calificaciones otorgadas por las 93
muestras de alumnas del primer semestre, grupos A, B y C al sujeto 6.
Promedio general de las calificaciones otorgadas por las 94
muestras de alumnas del primer semestre, al sujeto 6.
Promedio general de las calificaciones otorgadas por las 95
muestras de alumnas de tercer semestre, grupos A, B y C al sujeto 6.
Promedio general de las calificaciones otorgadas por las 96
muestras de alumnas de tercer semestre al sujeto 6.
Promedio general de las calificaciones otorgadas en la 97
autoevaluación al sujeto 6.
Promedio general de las calificaciones otorgadas por las 98
muestras de alumnas de tercer semestre, grupos A, B y C al sujeto 7.
Promedio general de las calificaciones otorgadas por las 99
muestras de alumnas de tercer semestre al sujeto 7.
Promedio general de las calificaciones otorgadas en la 100
autoevaluación al sujeto 7.
Promedio general de las calificaciones otorgadas por las 101
muestras de alumnas de tercer semestre, grupos A, B y C al sujeto 8.
Promedio general de las calificaciones otorgadas por las 102
muestras de alumnas de tercer semestre al sujeto 8.
Promedio general de las calificaciones otorgadas en la 103
autoevaluación al sujeto 8.
Promedio general de las calificaciones otorgadas por las 104
muestras de alumnas de tercer semestre, grupo B al sujeto 9.
Promedio general de las calificaciones otorgadas en la 105
autoevaluación al sujeto 9.
Promedio general de las calificaciones otorgadas por las 107
muestras de alumnas de tercer semestre, grupos A y C al sujeto
10.
Promedio general de las calificaciones otorgadas por las 108
Número Pag.
39 Promedio general de las calificaciones otorgadas por las 109
muestras de alumnas de quinto semestre, grupos A, B y C al sujeto 11.
40 Promedio general de las calificaciones otorgadas por las 110
muestras de alumnas de quinto semestre al sujeto 11.
41 Promedio general de las calificaciones otorgadas en la 111
autoevaluación al sujeto 11.
42 Promedio general de las calificaciones otorgadas por las 112
muestras de alumnas de quinto semestre, grupos A, B y C al sujeto 12.
43 Promedio general de las calificaciones otorgadas por las 113
muestras de alumnas de quinto semestre al sujeto 12.
44 Promedio general de las calificaciones otorgadas en la 114
autoevaluación al sujeto 12.
45 Promedio general de las calificaciones otorgadas por las 115
muestras de alumnas de quinto semestre, grupos A, B y C al sujeto 13.
46 Promedio general de las calificaciones otorgadas por las 116
muestras de alumnas de quinto semestre al sujeto 13.
47 Promedio general de las calificaciones otorgadas por las 117
muestras de alumnas de séptimo semestre, grupos A, B y C al sujeto 13.
48 Promedio general de las calificaciones otorgadas por las 118
muestras de alumnas de séptimo semestre al sujeto 13.
49 Promedio general de las calificaciones otorgadas en la 119
autoevaluación al sujeto 13.
50 Promedio general de las calificaciones otorgadas por las 120
muestras de alumnas de quinto semestre, grupos A, B y C al sujeto 14.
51 Promedio general de las calificaciones otorgadas por las 121
muestras de alumnas de quinto semestre al sujeto 14.
52 Promedio general de las calificaciones otorgadas por las 123
muestras de alumnas de quinto semestre, grupos A, B y C al sujeto 15.
53 Promedio general de las calificaciones otorgadas por las 124
muestras de alumnas de quinto semestre al sujeto 15.
54 Promedio general de las calificaciones otorgadas en la 125
autoevaluación al sujeto 15.
55 Promedio general de las calificaciones otorgadas por las 126
muestras de alumnas de séptimo semestre, grupos A, B y C al sujeto 16.
56 Promedio general de las calificaciones otorgadas por las 127
muestras de alumnas de séptimo semestre al Sujeto 16.
57 Promedio general de las calificaciones otorgadas en la 128
Número Pag
58 Promedio general de las calificaciones otorgadas por las
muestras de alumnas de séptimo semestre, grupos A, B y C al sujeto 17.
129
59 Promedio general de las calificaciones otorgadas por las
muestras de alumnas de séptimo semestre al sujeto 17.
130
60 Promedio general de las calificaciones otorgadas por las
muestras de alumnas de séptimo semestre, grupos A, B y C al sujeto 18.
131
61 Promedio general de las calificaciones otorgadas por las
muestras de alumnas de séptimo semestre al sujeto 18.
132
62 Promedio general de las calificaciones otorgadas en la
autoevaluación al sujeto 18.
133
63 Promedio general de las calificaciones otorgadas por las
muestras de alumnas de séptimo semestre, grupos A, B y C al sujeto 19.
134
64 Promedio general de las calificaciones otorgadas por las
muestras de alumnas de séptimo semestre al sujeto 19.
135
65 Promedio general de las calificaciones otorgadas en la
autoevaluación al sujeto 19.
136
66 Promedio general de las calificaciones otorgadas por las
muestras de alumnas de séptimo semestre, grupos A, B y C al sujeto 20.
137
67 Promedio general de las calificaciones otorgadas por las
muestras de alumnas de séptimo semestre al sujeto 20.
138
68 Promedio general de las calificaciones otorgadas en la
autoevaluación al sujeto 20.
139
69 Promedio del desempeño docente de cada profesor obtenido en
la heteroevaluación y en la autoevaluación.
141
70 Fortalezas del desempeño docente de la plantilla de profesores
de acuerdo a la heteroevaluación.
142
71 Fortalezas del desempeño docente de la plantilla de profesores
de acuerdo a la autoevaluación.
143
72 Debilidades del desempeño docente de la plantilla de profesores
de acuerdo a la heteroevaluación.
145
73 Debilidades del desempeño docente de la plantilla de profesores
de acuerdo a la autoevaluación.
LISTA DE TABLAS
Número Pag
1 Promedios de las calificaciones otorgadas por las muestras de
alumnas de primer semestre, grupos A, B y C ai sujeto 1.
69
2 Promedios de las calificaciones otorgadas por las muestras de
alumnas de tercer semestre, grupos A, B y C al sujeto 1.
70
3 Promedios de las calificaciones otorgadas por las muestras de
alumnas de primer semestre al sujeto 1.
71
4 Promedios de las calificaciones otorgadas por las muestras de
alumnas de tercer semestre al sujeto 1.
72
5 Promedios de las calificaciones otorgadas en la autoevaluación al
sujeto 1.
73
6 Promedios de las calificaciones otorgadas por las muestras de
alumnas de primer semestre, grupos A, B y C al sujeto 2.
74
7 Promedios de las calificaciones otorgadas por las muestras de
alumnas de tercer semestre, grupos A, B y C al sujeto 2.
75
8 Promedios de las calificaciones otorgadas por las muestras de
alumnas de quinto semestre, grupos A, B y C al sujeto 2.
76
9 Promedios de las calificaciones otorgadas por las muestras de
alumnas de primer semestre al sujeto 2.
77
10 Promedios de las calificaciones otorgadas por las muestras de
alumnas de tercer semestre al sujeto 2.
78
11 Promedios de las calificaciones otorgadas por las muestras de
alumnas de quinto semestre al sujeto 2.
79
12 Promedios de las calificaciones otorgadas en la autoevaluación al
sujeto 2.
80
13 Promedios de las calificaciones otorgadas por las muestras de
alumnas del primer semestre, grupos A, B y C al sujeto 3.
81
14 Promedios de las calificaciones otorgadas por las muestras de
alumnas de quinto semestre, grupos A, B y C al sujeto 3.
82
15 Promedios de las calificaciones otorgadas por las muestras de
alumnas del primer semestre al sujeto 3.
83
16 Promedios de las calificaciones otorgadas por las muestras de
alumnas de quinto semestre al sujeto 3.
84
17 Promedios de las calificaciones otorgadas en la autoevaluación al
sujeto 3.
85
18 Promedios de las calificaciones otorgadas por las muestras de
alumnas del primer semestre, grupos A, B y C al sujeto 4.
86
19 Promedios de las calificaciones otorgadas por las muestras de
alumnas del primer semestre al sujeto 4.
87
20 Promedios de las calificaciones otorgadas en la autoevaluación al
sujeto 4.
88
21 Promedios de las calificaciones otorgadas por las muestras de
alumnas del primer semestre, grupos A, B y C al sujeto 5.
Número Pag.
22 Promedios de las calificaciones otorgadas por las muestras de 90
alumnas del primer semestre al sujeto 5.
23 Promedios de las calificaciones otorgadas en la autoevaluación al 91
sujeto 5.
24 Promedios de las calificaciones otorgadas por las muestras de 93
alumnas del primer semestre, grupos A, B y C al sujeto 6.
25 Promedios de las calificaciones otorgadas por las muestras de 94
alumnas del primer semestre al sujeto 6.
26 Promedios de las calificaciones otorgadas por las muestras de 95
alumnas de tercer semestre, grupos A, B y C al sujeto 6.
27 Promedios de las calificaciones otorgadas por las muestras de 96
alumnas de tercer semestre al sujeto 6.
28 Promedios de las calificaciones otorgadas en la autoevaluación al 97
sujeto 6.
29 Promedios de las calificaciones otorgadas por las muestras de 98
alumnas de tercer semestre, grupos A, B y C al sujeto 7.
30 Promedios de las calificaciones otorgadas por las muestras de 99
alumnas de tercer semestre al sujeto 7.
31 Promedios de las calificaciones otorgadas en la autoevaluación al 100
sujeto 7.
32 Promedios de las calificaciones otorgadas por las muestras de 101
alumnas de tercer semestre, grupos A, B y C al sujeto 8.
33 Promedios de las calificaciones otorgadas por las muestras de 102
alumnas de tercer semestre al sujeto 8.
34 Promedios de las calificaciones otorgadas en la autoevaluación al 103
sujeto 8.
35 Promedios de las calificaciones otorgadas por las muestras de 104
alumnas de tercer semestre, grupo B al sujeto 9.
36 Promedios de las calificaciones otorgadas en la autoevaluación al 105
sujeto 9.
37 Promedios de las calificaciones otorgadas por las muestras de 107
alumnas de tercer semestre, grupos A y C al sujeto 10.
38 Promedios de las calificaciones otorgadas por las muestras de 108
alumnas de tercer semestre al sujeto 10.
39 Promedios de las calificaciones otorgadas por las muestras de 109
alumnas de quinto semestre, grupos A, B y C al sujeto 11.
40 Promedios de las calificaciones otorgadas por las muestras de 110
alumnas de quinto semestre al sujeto 11.
41 Promedios de las calificaciones otorgadas en la autoevaluación al 111
sujeto 11.
42 Promedios de las calificaciones otorgadas por las muestras de 112
alumnas de quinto semestre, grupos A, B y C al sujeto 12.
43 Promedios de las calificaciones otorgadas por las muestras de 113
Número Pag.
45 Promedios de las calificaciones otorgadas por las muestras de
alumnas de quinto semestre, grupos A, B y C al sujeto 13.
115
46 Promedios de las calificaciones otorgadas por las muestras de
alumnas de quinto semestre al sujeto 13.
116
A l Promedios de las calificaciones otorgadas por las muestras de
alumnas de séptimo semestre, grupos A, B y C al sujeto 13.
117
48 Promedios de las calificaciones otorgadas por las muestras de
alumnas de séptimo semestre al sujeto 13.
118
49 Promedios de las calificaciones otorgadas en la autoevaluación al
sujeto 13.
118
50 Promedios de las calificaciones otorgadas por las muestras de
alumnas de quinto semestre, grupos A, B y C al sujeto 14.
120
51 Promedios de las calificaciones otorgadas por las muestras de
alumnas de quinto semestre al sujeto 14.
121
52 Promedios de las calificaciones otorgadas por las muestras de
alumnas de quinto semestre, grupos A, B y C al sujeto 15.
123
53 Promedios de las calificaciones otorgadas por las muestras de
alumnas de quinto semestre al sujeto 15.
124
54 Promedios de las calificaciones otorgadas en la autoevaluación al
sujeto 15.
125
55 Promedios de las calificaciones otorgadas por las muestras de
alumnas de séptimo semestre, grupos A, B y C al sujeto 16.
126
56 Promedios de las calificaciones otorgadas por las muestras de
alumnas de séptimo semestre al sujeto 16.
127
57 Promedios de las calificaciones otorgadas en la autoevaluación al
sujetó 16.
128
58 Promedios de las calificaciones otorgadas por las muestras de
alumnas de séptimo semestre, grupos A, B y C al sujeto 17.
129
59 Promedios de las calificaciones otorgadas por las muestras de
alumnas de séptimo semestre al sujeto 17.
130
60 Promedios de las calificaciones otorgadas por las muestras de
alumnas de séptimo semestre, grupos A, B y C al sujeto 18.
131
61 Promedios de las calificaciones otorgadas por las muestras de
alumnas de séptimo semestre al sujeto 18.
132
62 Promedios de las calificaciones otorgadas en la autoevaluación al
sujeto 18.
133
63 Promedios de las calificaciones otorgadas por las muestras de
alumnas de séptimo semestre, grupos A, B y C al sujeto 19.
134
64 Promedios de las calificaciones otorgadas por las muestras de
alumnas de séptimo semestre al sujeto 19.
135
65 Promedios de las calificaciones otorgadas en la autoevaluación al
sujeto 19.
136
66 Promedios de las calificaciones otorgadas por las muestras de
alumnas de séptimo semestre, grupos A, B y C al sujeto 20.
137
Número Pag.
68 Promedios de las calificaciones otorgadas en la autoevaluación al
sujeto 20.
139
69 Promedio del desempeño docente de cada profesor obtenido en
la heteroevaluación y en la autoevaluación.
140
70 Fortalezas del desempeño docente de la plantilla de profesores
de acuerdo a la heteroevaluación.
142
71 Fortalezas del desempeño docente de la plantilla de profesores
de acuerdo a la autoevaluación.
143
72 Debilidades del desempeño docente de la plantilla de profesores
de acuerdo a la heteroevaluación.
144
73 Debilidades del desempeño docente de la plantilla de profesores
de acuerdo a la autoevaluación.
145
74 Aspectos de la docencia identificados como fortalezas en cada
semestre.
147
75 Aspectos de la docencia identificados como debilidades en cada
semestre.
148
76 Diferencias en las calificaciones otorgadas por las alumnas al
INTRODUCCIÓN
En las últimas décadas de la historia, los seres humanos hemos sido
testigos y, en muchos casos, partícipes de una aceleración en el ritmo de los
cambios que suceden en todos los ámbitos de la vida, hecho característico y
fundamental que, al mismo tiempo, la define. Las transformaciones en educación
no son, por supuesto y afortunadamente, la excepción pues son muchas las
filosofías, paradigmas, conceptualizaciones, estructuras y prácticas, las que han
sido objeto, medio y factor, de la evolución. En este trabajo se hará referencia a
uno de los elementos siempre presentes en el hecho educativo: La evaluación.
Este término, como muchos otros, ha venido evolucionando a través de
nuevas conceptualizaciones y, por tanto, usos y aplicaciones que la bibliografía al
respecto demuestra. Una de las nuevas direcciones importantes que ha seguido
se relaciona con la incorporación paulatina de nuevos elementos educativos como
objetos y sujetos de evaluarse, otro rumbo se vincula con las finalidades y valores
mismos de la evaluación.
En el primer sentido, se ha trascendido la evaluación del aprendizaje de los
alumnos para considerar todo aquello que lo rodea y determina, de tal forma que
ahora se habla de evaluar a las instituciones escolares, a los programas de
estudio y su desarrollo, a las necesidades educativas y a los profesores y su
enseñanza, entre otros. En segunda instancia, también se han dado
transformaciones en relación con las consecuencias de la evaluación, pasando de
la promoción o no de un alumno a la toma de decisiones relacionadas con los
diversos elementos integradores del sistema educativo con la finalidad de
comprenderlos y mejorarlos.
Hablar de evaluación implica, necesariamente, hablar de calidad, siendo
esta última el objetivo a alcanzar y, la primera, un fuerte dispositivo para lograrlo.
La investigación educativa ha demostrado la incidencia de la evaluación en la
eficacia de las escuelas, a través de la linea relacionada, precisamente, con las
escuelas eficaces (Edmons: 1979, 1981, 1982; Mackenzie, 1983; Purkey y Smith,
conoce, la eficacia no es garantía de calidad si los objetivos educativos no son
pertinentes a las necesidades e intereses del alumnado y la sociedad a la que
pertenece, por lo que también es importante considerar lo que la educación se
propone.
En este sentido es importante señalar que la información generada por las
evaluaciones, así como la actitud de humildad que implica al reconocer que
cualquier cosa que se haga puede ser mejorada y de compromiso con la
superación y el trabajo bien hecho, hacen posible la mejora continua que, a su
vez, constituye uno de los pilares de cualquier sistema de calidad (Medina Rivilla,
op cit).
Por otra parte y en relación al panorama educativo en México, es preciso
reconocer que su sistema enfrenta serios retos, no sólo para las autoridades, sino
para todos los involucrados en los procesos pedagógicos que se desarrollan en
sus diferentes niveles. El subsistema de educación básica, en particular, tiene el
compromiso de proveer de manera efectiva al alumnado de las competencias
mínimas necesarias para enfrentar la vida (en lo individual y en lo social). Sin
embargo, existen una serie de indicadores en torno a la deserción y al rendimiento
académico que muestran fuertes debilidades en el cumplimiento de la misión
educativa en este nivel. Dicha situación origina diversos cuestionamientos sobre
lo que sucede al interior de las escuelas y, de manera más especifica, al interior
de las aulas. Dar forma a tales preguntas y plantear caminos para responderlas
es tarea propia de la investigación educativa. Después de todo, y en el nivel más
general, puede afirmarse que la finalidad y razón de ser fundamental de esta
actividad es contribuir al mejoramiento de la educación (Latapi Sarre, 1994).
El presente trabajo de investigación parte de la premisa básica de que la
docencia es uno de los principales factores del aprendizaje. Es decir, los
profesores tienen una indudable influencia, tanto en los resultados positivos como
en los fracasos de sus alumnos. De la calidad de su enseñanza depende en gran
medida el rendimiento escolar de sus estudiantes y como consecuencia de este
enfoque, aparece la necesidad de evaluar el desempeño docente con la finalidad
Sin embargo, no será el desempeño de los maestros de educación básica
el objeto de investigación, sino el de sus formadores en la etapa inicial, es decir el
de los docentes de las escuelas normales que, en este país, son las responsables
de perfilar en los primeros, las competencias profesionales necesarias para
realizar su trabajo.
Al respecto, las aportaciones del Primer Estudio Internacional Comparativo
sobre lenguaje, matemática y factores asociados, para alumnos de tercer y cuarto
grado de la educación básica, realizado en el Laboratorio Latinoamericano de la
Calidad de la Educación (Santiago de Chile, OREALC), publicado en 2000 y
comentado por el Observatorio Ciudadano de la Educación (2001, septiembre 14),
identifican a la formación docente inicial como el factor con mayor impacto en los
resultados de los alumnos, que la capacitación en servicio, razón por la cual
resulta indispensable realizar acciones que permitan conocer y comprender el
desempeño de los formadores de maestros.
Por lo anterior, en esta investigación se intenta realizar una evaluación de la
docencia con una visión profesionalizadora, en el sentido más estricto de producir
información que, presentada ante quien corresponda, haga factible un desarrollo
académico.
Comprender la enseñanza es un requisito para evaluarla pero esa no es
una tarea sencilla, dado que se trata de una actividad determinada por diversos
factores. Sobre ella inciden diferentes elementos a considerar, tales como la
formación inicial del enseñante, la experiencia en el ejercicio de la profesión, las
motivaciones para desempeñarse, el ambiente institucional en el que se desarrolla
y los apoyos que recibe, entre otros.
Así mismo, es preciso no perder de vista que existen más de una
concepción teórica sobre la docencia y variados estilos de enseñanza en la
práctica. Cada maestro ejerce su actividad profesoral, de manera consciente o no,
considerando sus referentes teóricos y prácticos de lo que ésta significa y también
sobre la forma en la que cree que los alumnos aprenden.
El propósito principal de la investigación consistió en generar información
Estado de Veracruz, posibilitando la identificación, por parte de los maestros
participantes y de las autoridades de la institución, de las fortalezas y debilidades
de la práctica docente y facilitar la toma de decisiones que la mejoren.
Desde esta perspectiva, la pregunta de investigación que orientó el
desarrollo de las actividades, fue la siguiente:
¿Qué características presenta el desempeño docente de los profesores que laboran en la Escuela Normal Preescolar “María de la Luz Serradel” de la ciudad de Veracruz, durante el semestre “A” del ciclo escolar
2001 - 2002?
El estudio se enfocó en el logro de los siguientes objetivos:
s Caracterizar el desempeño docente de los maestros participantes en la
investigación en términos de las fortalezas y debilidades académicas que
exhiben.
s Generar información que favorezca la toma de decisiones encaminadas a
mejorar la docencia de los profesores evaluados.
Como instrumento de evaluación se utilizó la Escala REYCAR para Evaluar
el Desempeño Docente en Educación Normal (Reyes Cárdenas, 2000) que, por su
naturaleza, pudo ser utilizada tanto por los docentes (autoevaluación) como por
las estudiantes (heteroevaluación).
Dado que la docencia es una de las funciones profesionales que más
identifican al profesor, el presente trabajo constituyó un plan de evaluación del
desempeño docente que consideró sólo la actividad que los maestros realizan al
trabajar con el grupo de estudiantes a su cargo y, que deja para otro momento la
evaluación de otras actividades inherentes a esta actividad profesional como
pueden ser la asesoría de tesis, el trabajo en academia o de investigación, entre
otros.
Es preciso decir que aunque el trabajo se centra en el profesor, el alumno
la educación. Maestro y alumno son los personajes principales del acto educativo
y en torno a ellos gira todos los demás. Esta investigación considera que, quienes
pretendan elevar la calidad de la educación deberán ocuparse de evaluar cada
elemento del currículo desde el enfoque del perfeccionamiento. Stufflebeam y
Shinkfield (1987), iniciador del mismo, sostiene que los propósitos más
importantes de la evaluación son presentar informes responsables y promover el
aumento de la comprensión de los fenómenos que se investigan. En este sentido,
el estudio se ocupó de considerar a dos agentes evaluadores del desempeño
docente: (a) los propios sujetos de evaluación, es decir, los maestros que tienen
alumnos a su cargo y (b) las estudiantes que conforman los grupos que en ese
periodo eran atendidos por los profesores participantes y, a partir de los datos
obtenidos, se conformó un informe individual y colectivo de los aspectos fuertes y
débiles de la plantilla docente sujeta a la investigación.
En el capítulo l, el lector encuentra una breve descripción del tema a
investigar, así como la importancia que demanda su tratamiento, el
cuestionamiento central que guía el trabajo y los propósitos establecidos para el
mismo. En el capítulo II, se desarrollan los elementos teóricos y metodológicos
que sustentan la investigación, tales como las diferentes concepciones de
docencia que se pueden adoptar con el fin de valorarla, la evaluación, los
procedimientos utilizados para ella y los estudios antecedentes, entre otros
aspectos. El capítulo III presenta los elementos que constituyen el método
seleccionado para llevar a cabo la indagación y ofrece todos los detalles
operativos de la misma. Por su parte, el capitulo IV incluye, en su primera
sección, los resultados que, de manera individual, obtuvieron los maestros
participantes en la investigación y, en la segunda parte, los resultados en relación
a la plantilla general de docentes. Por último, en el capítulo V se desarrollan las
conclusiones a que dio lugar el estudio, así como las opiniones construidas por la
MARCO TEÓRICO
La educación
Cualquier acción destinada a evaluar requiere la determinación previa del
objeto de tal evaluación, en este caso, el desempeño docente. Sin embargo, no
es posible desarticular este concepto de aquellas categorías superiores de las que
procede. Por lo anterior, a continuación se hace referencia al concepto de
Educación que pérmea este trabajo, no sin antes identificar diferentes
perspectivas al respecto, para ello, es importante tener en cuenta la opinión de
autores como Pansza, Pérez y Morán (1987), para quienes la educación es un
fenómeno social complejo, multifactorial y multidimensional, por lo que puede ser
abordado desde diversas perspectivas teóricas y filosóficas. Cada manera de
entender y explicar dicho fenómeno está determinada, a su vez, por el concepto
que se tenga del hombre, de la sociedad, del conocimiento y de la realidad. A
partir de esta idea, es factible reconocer distintas concepciones del fenómeno
educativo:
ímedeo Nérici (1985: 3), sostiene que:
...la educación podría definirse como un proceso de acción sobre el
individuo a fin de llevarlo a un estado de madurez que lo capacite
para enfrentar la realidad de manera consciente, equilibrada y
eficiente, y para actuar dentro de ella como ciudadano participante
y responsable.
Es ésta una exigencia inalienable e impostergable de la educación,
si no se quiere llevar al hombre a la autodestrucción: formar
ciudadanos que tomen conciencia de la realidad, pero con el
impulso de querer mejorarla, con una dinámica de
perfeccionamiento, y no de querer destruirla, suponiendo que
En esta perspectiva, Nérici (op cit) señala como objetivos actuales de la
educación: (a) ayudar al sujeto para que encuentre el sentido de la realidad, es
decir, a conocer y comprender mejor el medio en el que tiene que vivir y actuar de
manera responsable; (b) formar al hombre de acuerdo con su realidad (formarlo de
acuerdo con sus propias posibilidades); (c) formar en él la mentalidad científica;
(d) favorecer la extraversión del hombre, no en el sentido de volver extrovertidos a
los introvertidos sin respetar el temperamento individual, sino para poner al ser
humano en contacto con el medio que lo rodea y hacerlo consciente de él por su
propia seguridad, ya que es un medio cada vez más automatizado y, por lo tanto,
dejar de percibirlo y observarlo representa un peligro para la integridad física de
los distraídos y que viven sólo dentro de si mismos; (e) formar para la vida
personal; (f) orientar para la formación profesional; (g) favorecer la adaptabilidad;
(h) orientar para la educación permanente; (i) desarrollar el espíritu creativo; (j)
desarrollar el espíritu crítico; (k) formar económicamente, lo cual significa crear la
necesidad del ahorro, una educación contra el desperdicio y a favor del
aprovechamiento de los recursos, así como de la previsión; (I) preparar para el
trabajo en grupo; (m) desarrollar el espíritu de tolerancia; (n) formar políticamente,
o sea formar al ciudadano; y (ñ) favorecer el creciente respeto por la humanidad.
Por otra parte, en opinión de Pérez Juste (en Medina Rivilla, 2003: 18) “...la
finalidad por excelencia de toda educación es la formación de personas
autónomas, capaces de darse un proyecto personal de vida valioso y de llevarlo
libremente a la práctica.”
Para Sarramona (1991), entre la diversidad de las concepciones que se
tienen de la educación, ésta siempre sugiere la idea de perfeccionamiento, tanto
del hombre en lo individual como del hombre en sociedad. Es así que la
educación puede ser analizada como “institución social” y, desde esta perspectiva,
se puede hablar del “sistema educativo mexicano”, por ejemplo, o de “la educación
occidental”, entre otros. Por otra parte, puede ser entendida como el “producto” de
una acción determinada, de tal forma que es factible hacer referencia a una
“buena” o “mala” educación, a una educación “adaptada a los tiempos actuales” o
Este mismo autor, hace un recorrido muy interesante a través de las
contribuciones teóricas de diferentes expertos en relación a la educación, de tal
manera que establece una serie de características que favorecen la definición del
concepto. Entre dichas características se encuentran:
a) La idea de perfeccionamiento.
b) Un medio para alcanzar el fin del hombre (tal fin depende de la filosofía que se
adopte para explicar el sentido de la vida humana).
c) Un recurso para organizar u ordenar la vida personal y social.
d) Una acción humana (que implica la influencia de unas personas sobre otras y
viceversa).
e) Una acción intencionada y, por lo tanto, planeada y sistematizada. En este
punto, es conveniente aclarar que también existen acciones educativas no
intencionales.
f) Una influencia que actúa sobre aquellas características más propias del ser
i
humano, tales como, la voluntad, el éntendimiento, la moralidad, etc.
g) Una ayuda o auxilio para la humanidad en su realización (con el requerimiento
de la cooperación voluntaria del sujeto que se educa).
h) Un proceso de individualización, ya que, si bien, se concibe como un fenómeno
social, también favorece la realización individual.
i) Un proceso de socialización, es decir, que implica la incorporación del individuo
que se educa a determinados grupos.
Sarramona (1991:35) también distingue las partes fundamentales de la
educación:
- Es un proceso esencialmente dinámico entre dos personas,
- que proporciona los medios y ayudas para alcanzar las metas del hombre,
partiendo de la aceptación consciente del sujeto,
- que pretende el perfeccionamiento del individuo como persona,
- que busca la inserción activa y consciente del individuo en el medio social,
- que significa un proceso permanente e inacabado a lo largo de toda la vida
- que el estado resultante, aunque no definitivo, supone una situación duradera
y distinta del estado original del hombre.
En virtud de que es importante declarar una forma particular de concebir la
educación, sobre la cual se apoyen los criterios que se aplicaron en la evaluación
docente que se ha desarrollado en esta investigación, se sostiene que: ésta es un
proceso que relaciona de manera intencional o no a dos personas y las coloca en
una situación de influencias recíprocas, tal proceso tiene el propósito principal de
ayudar a quien se educa para que logre los objetivos intelectuales, sociales,
afectivos y físicos que, en una primera etapa, la sociedad en la que se encuentra
considera pertinentes para sus nuevos miembros y, en una etapa posterior, el
individuo mismo determina como metas personales. Someterse a esa evolución
permite al ser humano integrarse a su grupo social inmediato y mediato con los
conocimientos, las habilidades y los valores necesarios para desempeñar un rol
activo que favorezca la vida del conjunto en sus diferentes dimensiones: social,
política, económica, científica y cultural, pero sobre todo, lo capacita para
desarrollar un proyecto de vida satisfactorio.
A continuación se abordará una de las variables centrales del proceso
educativo que, dados los objetivos de esta investigación, resulta indispensable
explicar.
La docencia
Definir la docencia no es una tarea sencilla. Por el contrario, requiere de un
análisis que permita dilucidar las diferentes dimensiones de esta actividad
profesional, las que a su vez dependen de la concepción de aprendizaje que se
adopte. Existe un amplio panorama de concepciones sobre la docencia,
diferentes estilos de practicarla y cambiantes demandas sociales hacia la
profesión. Es posible incluso, concebir el papel del docente en función de su
contexto histórico pues, en el devenir del tiempo, los maestros han jugado
que los maestros son pieza clave en la construcción del éxito o del fracaso escolar
de los estudiantes y en ese sentido, es indispensable acercarse a su práctica para
conocerla y mejorarla.
El hecho de utilizar un modelo de análisis de la práctica docente implica en
primer lugar, definir lo que se entiende por docencia, y para ello conviene tener
claro que no existe un concepto único o universalmente aceptado de lo que ésta
implica, tampoco existen estilos puros, sino intermedios a la hora de la práctica.
Razón por la cual, en este punto cabe resaltar el papel que tiene una definición.
De acuerdo a Fernández Pérez (1995), las definiciones no son verdaderas o
falsas, sino correctas o incorrectas, útiles o inútiles, pertinentes o impertinentes.
“Las definiciones son simples convenciones de significado para entendernos
cuando nos comunicamos (y para organizamos cuando pensamos),... sin
embargo, esta desmitificación del problema epistemológico de la definición no
resta un ápice de importancia a la necesidad de definir, de lo contrario, el lenguaje
sería un dcin de los dioses para confundirnos en lugar de para entendernos, de
acuerdo esto con la sabia opinión de Balnes >si definimos, no discutiremos<”
(Fernández Pérez, 1995: 201).
Antes de presentar la definición de docencia que respaldará el modelo de
análisis de la práctica educativa a utilizarse en esta investigación, se hará mención
de otros conceptos al respecto que se consideran valiosos para comprenderla.
Para Gary D. Fenstermacher de la Universidad de Arizona, la enseñanza
implica la existencia de una persona (P), que posee cierto contenido © y que trata
de transmitirlo o impartirlo a una persona ® que inicialmente carece de ©, de modo
que P y R se comprometen en una relación a fin de que R adquiera C. Para este
autor, ésta es una definición genérica de lo que es la enseñanza, cualquier
añadido a estas cinco características será simplemente una extensión o
elaboración de este concepto (Wittrock, 1989).
Para Fierro y Rosas (1999) la práctica docente es una práxis social, objetiva
e intencional en la que intervienen los significados, las percepciones y las
acciones de los agentes implicados en el proceso (maestros, alumnos,
-institucionales, administrativos y normativos que, según el proyecto educativo de
cada país delimiten la función del maestro.
Ruth Mercado, en su artículo Formar para la docencia en la educación
normal (1997) hace referencia a la enseñanza como “...un trabajo que se
desarrolla en situaciones específicas y que el conocimiento de éstas es
indispensable para ejercerlo. Además al enseñar, los maestros se apropian de los
saberes Indispensables para ese oficio mediante procesos que implican
actividades sociales y cognitivas; por ejemplo, para seleccionar y probar
alternativas y jerarquizar contenidos”.
Para fines de la presente investigación se considera que la enseñanza es
básicamente una función profesional cuyo propósito primordial es organizar y
mediar el encuentro entre el alumno y la cultura (Diaz-Barriga Arceo y Hernández
Rojas, 2002). “Es una actividad compleja y esencialmente interactiva, al llevarse a
cabo como fruto de la implicación e influencia recíproca entre los agentes
intervinientes en el aula (profesor-alumno-alumnos)...la interacción tiene múltiples
niveles de relación humana, más la que nos preocupa es aquella que coadyuva a
la formación del sujeto en su dimensión integral (cognitivo, afectivo, emocional,
social, psicomotriz, volitivo, etc.), no como dimensiones parciales, sino integradas
en el proyecto común de realización humana.” (Medina Rivilla, 1980:29).
Dado que la enseñanza toma vida a través del maestro, corresponde ahora
referirse a su función. De acuerdo a la conceptualización del docente que hace
, Jiménez Jiménez (1999:174) éste “es un profesional de la enseñanza, capaz de
tomar decisiones...la profesionalidad es una característica de orden laboral que
supone: (a) el dominio de unos contenidos teóricos, (b) unas habilidades o
destrezas procedimentales (metodología y técnicas) y (c) unas habilidades y
comportamientos adecuados en el campo de lo social. El profesional debe
dominar unos conocimientos científicos, tecnológicos y técnicos y poseer unas
actitudes personales y sociales adecuadas".
Jiménez Jiménez (op cit) sostiene que para enseñar algo, lógicamente,
defecto, conocer las estrategias para llegar a ese conocimiento, es decir, pensar,
inducir, deducir, investigar, reflexionar, descubrir, etc. Después dé todo, tanto
para enseñar como para lograr nuevos conocimientos se requiere de dominar
metodologías. También reconoce que el trabajo docente no puede ser totalmente
planificado con minuciosidad, por lo que la actividad cotidiana del maestro suele
ser bastante libre, diversa, polimórfica y en la que cabe la “multivariedad
metódica”.
Elsie Rockwell (1998) afirma que ser maestro es, en primera instancia, un
trabajo que depende de la estructura institucional que delimita su ámbito propio,
de las condiciones dentro de las que se desarrolla y de las restricciones
materiales. Al mismo tiempo reconoce que el maestro es un ser humano que
intenta ordenar sus conocimientos, sus recursos y estrategias, de tal forma que
pueda hacer frente a las exigencias concretas que se le presentan en su hacer
cotidiano en la escuela. La docencia es una actividad fundamentalmente social
que implica establecer constantemente relaciones con otros: alumnos, padres,
autoridades y colegas. Esta autora aparece considerada y reflexiva cuando dice
que “a diferencia de lo que ocurre en otras profesiones, la docencia requiere de un
esfuerzo sostenido, tanto afectivo y físico, como intelectual, durante toda la
jornadaJaboral" (Rockwell, 1998: 12).
Resulta oportuno resaltar un punto de coincidencia entre diversos autores
en el sentido de que no es posible dar un concepto acabado de lo que es y de lo
que hace un maestro en el ejercicio de su labor. Aunque a primera vista, dice
Citlali Aguilar (en Rockwell, 1998) en su trabajo titulado La definición cotidiana del
trabajo de los maestros, la escuela aparezca como un mundo dado y el trabajo de
los maestros una reiteración de la normalidad escolar, ése es el territorio en el
cual, el trabajo de los maestros se construye y se realiza.
Esta autora comenta que el hecho de profundizar en el mundo que
constituye cada escuela nos permite apreciar que el trabajo que los maestros
realizan no está dado del todo pues es en el devenir cotidiano, donde actúan
relaciones, fuerzas e intereses que lo mantienen en movimiento. Lo anterior
r
como el maestro mismo, ejercen una influencia recíproca y que por tanto, en cada
escuela el trabajo de los maestros adquiere un contenido específico.
Después de presentar diversos elementos que permiten la reflexión en
torno a la enseñanza y al docente, es preciso hablar de las funciones específicas
que tiene éste dentro del aula. En torno a tales funciones también existen
diversas opiniones, entre las cuales, no sólo hay diferencias sino también muchas
coincidencias. A continuación se citarán algunas de ellas.
A partir de los años cincuenta, aproximadamente, empezó a criticarse el
papel del maestro como mero transmisor de conocimientos y se procedió a
proponer para éste otros roles acordes a la evolución de la sociedad.
Entre dichas propuestas aparecieron autores como Schwartz (en Debesse y
Mialaret, 1980), quien después de definir las misiones que se le iban asignando a
la escuela, dedujo ciertas funciones que debía ejercer el enseñante. Además de
mantener el papel tradicional de transmitir conocimientos y ejercitar habilidades, y
de dar a los alumnos las estrategias para desarrollar métodos de acción y de
pensamiento, Schwartz daba a los maestros la tarea de ser capaces de evaluar
sus propios resultados y de hacer que los alumnos puedan autoevaluarse, así
como, ser capaces de analizar las interacciones entre la escuela, la familia y el
mundo. Con este autor el enseñante se convierte en el “formador”.
Así mismo, Gastón Mialaret (en Debesse y Mialaret, 1980), profesor de la
Universidad de Caen, en su artículo Perfil del educador-enseñante, establece
como funciones propias del educador en su clase las siguientes: (a) maestro, es
decir, el que transmite conocimientos, (b) animador, quien debe lograr que los
estudiantes trabajen en la profundización del conocimiento durante la clase, (c)
guía, o sea el que debe sugerir métodos para seguir conociendo fuera de clase o
el que responde a las necesidades de sus alumnos cuando éstas se manifiestan,
(d) supervisor, es decir, el que propone trabajos y supervisa su realización y (e)
recurso, el que puede ayudar a los alumnos a lograr sus tareas, aún fuera de
clase.
Postic (1998) menciona brevemente los trabajos de Bennett quien revisa de
permite considerar las siguientes dimensiones de la docencia: (a) el modo de
organizar la clase, (b) el grado de control social y ocasionalmente las eventuales
sanciones que se imponen, (c) el tipo de contenido y la planificación del
curriculum, (d) las estrategias de instrucción, (e) las técnicas de motivación y (f)
los procedimientos de evaluación.
Por su parte, Carlos Zarzar Charur (1993), establece cinco habilidades
básicas que los maestros deben practicar en el desempeño de su labor: (a) definir
claramente los objetivos de aprendizaje, (b) diseñar el plan de trabajo de un curso
escolar y redactar el programa para los alumnos, (c) desarrollar el encuadre en las
primeras sesiones, (d) diseñar e instrumentar actividades de aprendizaje y de
evaluación de los aprendizajes y (e) integrar y coordinar equipos de trabajo y
grupos de aprendizaje. Así mismo, afirma que cada profesor asume, en el
transcurso de su práctica profesional, su propio estilo de ser docente y de
instrumentar el proceso de enseñanza - aprendizaje. Reconoce que la mayoría
de las instituciones de educación superior dan a sus maestros la libertad de
cátedra, lo cual implica que cada profesor debe decidir la mejor manera de
enseñar. Teniendo en cuenta que cada estilo de enseñanza lleva implícita una
ideología sobre la educación, sobre la escuela como institución y sobre la
docencia.
Otra clasificación de las tareas propias de la docencia, es proporcionada
por Fernández Pérez (1994): (a) comprender la enseñanza (análisis didáctico), (b)
decidir lo que el alumno debe aprender (programación didáctica), (c) enseñar-
ayudar a aprender (metodología didáctica), (d) evaluar (verificar los resultados
obtenidos e indagar sus causas), (e) formación permanente, investigación,
innovación educativa y (f) organización de los centros educativos.
Desde esta óptica, cada una de las tareas mencionadas puede ser dividida
en subtareas y micro tareas que las operacionalizan e instrumentan.
Hablar del buen maestro implica hacer referencia a juicios de valor, lo cual
nos lleva a la necesidad de definir criterios para juzgar. Como se ha visto, las
funciones que se le han asignado al docente van cambiando con el paso del
como de las concepciones vigentes sobre cómo se da el aprendizaje, por lo tanto,
hablar de un modelo óptimo de maestro es relativo a la época en que se defina, a
la escuela a la que pertenezca, a la concepción de enseñanza y aprendizaje que
sostenga y a las características de sus alumnos. Asimismo, la lista de factores
que confluyen para determinar el buen desempeño puede ser muy larga, por lo
que se considera conveniente tomar en cuenta las palabras de Jack Sanger (en
Fernández Pérez, 1995: 183) “...Existe la evidencia de que el término buena
enseñanza es como la mayoría de la terminología generalizada, un producto del
contexto. Lo que constituye una enseñanza efectiva es una mezcla de diferentes
variables, que van tomando forma según el tiempo, la ocasión, la posición, el
contenido y la última transformación de una serie de biografías individuales.”
El presentar la diversidad de funciones que desempeña un docente y los
diferentes factores que pueden influir en un momento dado sobre su trabajo,
permite visualizar que la tarea del maestro no es una labor sencilla, su práctica
puede estar matizada por otros elementos que lejos de simplificarla la compliquen.
Es por esto que de manera breve se hará mención de algunas de las dificultades a
las que podría enfrentarse.
En no pocas ocasiones los maestros llegan a sentir angustia por el cómo de
la enseñanza cotidiana... cómo capturar, conducir y estimular la atención de un
grupo de alumnos por un tiempo prolongado, lo cual, dejaría exhausto al mejor de
los científicos y que el maestro tiene que lograr día con día (Ibarrola, 1994).
También pueden surgir problemas con el aprendizaje de los alumnos
cuando los docentes no toman en cuenta las particularidades culturales y
socioeconómicas de éstos, así como la naturaleza propia de los contenidos de
aprendizaje, la cual, es catalogada por la investigación educativa reciente, como
determinante para elegir las estrategias de enseñanza que se han de implementar
en clase. Situaciones de este tipo reflejarían la falta de competencia didáctica y
de conocimiento de los alumnos y de su entorno.
Otra situación que seguramente enfrentan los profesores es la presencia de
necesidades educativas especiales en sus alumnos, lo que demanda de él
actividades de aprendizaje a estos alumnos, para lo cual también requerirá el
apoyo de sus compañeros y de la escuela y, por tanto, la competencia para el
trabajo colaborativo.
Otro aspecto a ser tomado en cuenta es que muchas veces las
circunstancias institucionales en lugar de proporcionar apoyo a los maestros para
elevar su cultura, constituyen verdaderos obstáculos para el desempeño de su
creatividad. Asimismo, el tamaño de los grupos que atiende un profesor, la
manera en que se distribuyen entre los maestros las responsabilidades de los
grupos, así como de resolver los problemas específicos de los alumnos puede
generar dificultades para su desempeño.
Los sindicatos y sus formas de gestión pueden ser otro factor que impacte
positiva o negativamente el desempeño docente. Como por ejemplo, las formas
en que se asignan las plazas y se autoriza la movilidad laboral (Ibarrola, 1994).
Un punto que no se puede dejar de mencionar es el relativo a la retribución
económica de los maestros, que en muchos de los casos, no alcanza a cubrir las
necesidades de sostenimiento de una familia a un nivel decoroso. Esta situación
agrava el malestar docente cuando identifica las cantidades estratosféricas que
pueden recibir otras personas, realizando labores menos delicadas que la
enseñanza.
Por su parte, los maestros recién egresados de su formación inicial pueden
encontrar grandes distancias entre los elementos que les brindaron sus
formadores en esa etapa y las necesidades que enfrentan en el campo laboral.
Procurando la secuencia lógica de los temas que se relacionan con el tema
de estudio, se aborda a continuación la evaluación.
La calidad de la educación
Es momento de comentar ahora el tema de la calidad, ya que como se
vinculado a la evaluación en el ámbito educativo, por lo que resulta necesario
considerarla para analizar más a fondo la evaluación del desempeño docente.
Autores como Pérez Juste (en Medina Rivilla, 2003) y Tiana Ferrer (1999),
coinciden en considerar que la calidad educativa es un término complejo, ambiguo
y polisémico. Lo anterior, puede representar algunos riesgos en el manejo del
mismo, puesto que ha sido utilizado con fines propagandistas*en el discurso de
muchos políticos que lo emplean como sinónimo de igualdad de oportunidades,
eficiencia, eficacia, etc. (Tiana Ferrer, op cit).
Independientemente de la situación planteada, en esta investigación se
tomará una postura específica con relación a lo que se entiende por calidad de la
educación, no sin antes apuntar algunas consideraciones importantes que
diferentes autores han realizado al respecto.
De acuerdo con Tiana Ferrer (op cit), para hablar coherentemente de la
calidad es preciso reconocer que ésta es un constructo complejo en el que existen
varias dimensiones. No hay acuerdos sobre cuáles de ellas son más importantes
que otras pero sí se pueden identificar como tales a la:
s Eficacia: Entendida como el grado de cumplimiento efectivo de los objetivos
educativos propuestos. Estos objetivos han sido tradicionalmente medidos
en términos de resultados y por las calificaciones de los estudiantes (en
términos cuantitativos).
s Eficiencia: Definida como el grado de adecuación entre los logros obtenidos
y los recursos utilizados.
s Satisfacción de necesidades y expectativas: Lo cual, ha llamado la atención
sobre la pertinencia de los objetivos educativos, así como de los logros; en
este sentido, cabe cuestionarse sobre el sentido, la relevancia y adecuación
de dichos objetivos educativos a las necesidades y expectativas de los
educandos.
Por otra parte, este mismo autor, resalta el hecho de que para hablar de
calidad es necesario precisar el punto desde el cual se hace referencia a ella, es
decir, desde lo individual o desde lo social, desde lo macroscópico o desde lo
significado que cobra el término de calidad, pues no es lo mismo hablar de
equidad, por ejemplo, desde el punto de vista de una familia, que desde el punto
de vista de la sociedad. También se puede adoptar una posición macroscópica
que abarque a todo el sistema educativo o a ciertas parcelas de éste o,
microscópica si se habla de una escuela o programa educativo específico, “...no
puede realizarse un análisis coherente de la calidad de la educación sin
especificar en qué nivel de la realidad nos situamos.” (Tiana Ferrer, op cit: 6).
1 Si bien es cierto que resulta difícil ponerse de acuerdo sobre una definición
de calidad, también lo es que para lograrlo es importante determinar una serie de
rasgos que indiquen presencia de calidad, por ejemplo, un buen clima escolar,
aunque en este caso, es un factor que, por un lado indica que existe calidad en
una institución educativa determinada, pero por otro también es causa de la
misma, por lo que es factible hablar de factores de calidad, pero antes de hacerlo
es conveniente considerar que los indicadores tienen como fin:
“...reducir la complejidad del ámbito al que se refieren a una
colección manejable de datos significativos, permitiendo su
interpretación y su diagnóstico, apoyando los procesos de toma de
decisiones y orientando la acción. Dada la complejidad inherente a Ia
realidad analizada, muchas veces no bastará con construir un solo
indicador, sino que habrá que recurrir a una combinación de varios,
cada uno de los cuales enfoca una parcela determinada de aquélla.
De ahí que tienda con mayor frecuencia a hablarse de sistemas de
indicadores que de indicadores singulares.” (Tiana Ferrer, op cit: 17 y
18).
Retomando el tema de los factores de calidad, es decir, de las condiciones
que favorecen o permiten predecir su consecución, resulta conveniente señalar
que su identificación no es sencilla, el criterio predictivo debería ser determinante
para catalogar como factor de calidad a una situación específica, sin embargo, ello
requiere su constatación empírica. A pesar de esa dificultad, es muy importante
identificar tales elementos, debido a que constituye la base para diseñar
Ahora bien, aterrizando más el término de calidad en el terreno educativo
existen coincidencias en identificar al profesor como un elemento central (factor)
en relación con la calidad de la educación, donde se le da mucha importancia a la
forma en que se le selecciona, se le forma, se le perfecciona y se propicia su
desarrollo profesional.
El modelo de la “eficacia escolar” cuyo propósito, al igual que el de otros
modelos que lo han intentado, es identificar los factores de calidad a nivel micro o
institucional, señala tres principios fundamentales para la eficacia de los procesos
educativos: (a) la estructuración clara de las actividades de enseñanza y de
aprendizaje, (b) el fomento sistemático del aprendizaje institucional mediante
acciones como la evaluación y la retroalimentación, y (c) la búsqueda del
consenso y de la cohesión acerca de los fines y valores básicos de la escuela
(Scheerens, 1996 en Tiana Ferrer, op cit).
Por otra parte, de acuerdo con el Observatorio ciudadano de la educación
(2001, septiembre 14), existen factores que se asocian a la calidad educativa,
cuya naturaleza es múltiple y variable, y que han sido catalogados como “factores
de insumo”, entre los cuales se encuentran principalmente la formación de los
profesores, los estudiantes y los materiales escolares; “factores de contexto”, que
tienen relación estrecha con la escuela y, “factores de respaldo” vinculados de
manera primordial con la familia.
De acuerdo con Sylvia Schmelkes (en Bonilla, 1999) la calidad de la educación
consta, de al menos, cuatro componentes: relevancia, eficacia, equidad y
eficiencia.
La relevancia de la educación se refiere al grado en que el sistema
educativo considera los intereses y necesidades de los estudiantes, en función de
los requerimientos y exigencias que se les demandarán en los niveles educativos
subsecuentes y al incorporarse al mercado laboral.
La eficacia guarda relación con la capacidad del sistema para lograr los
objetivos educativos con todos los alumnos que cursan el nivel, y además, en los