OBJETIVOS CATEQU
É
TICOS:
1
.
Comprender el amor
misericordioso de Dios
comprendiendo nuestra
condici
ó
n pecadora.
2. Conocer el concepto de
pecado seg
ú
n la Sagrada
Escritura.
Lat
í
n
Peccatum
Delito FaltaGrie
go
Hama
rtia
Errar
al
blanc
o
Ch
ata
khaw-tawExtrav
iar
fallar
3
La
serpiente
era m
á
s
astuta
que todos los animales del
campo que Dios el S
E
Ñ
OR
hab
í
a
hecho, as
í
que le
pregunt
ó
a la
mujer
:
—¿Es verdad que Dios les dijo
que no comieran de ning
ú
n
Podemos comer del fruto de todos
los
á
rboles—respondi
ó
la mujer—.
3 Pero, en cuanto al fruto del
á
rbol
que est
á
en medio del jard
í
n, Dios
nos ha dicho: “No coman de ese
á
rbol, ni lo toquen; de lo contrario,
morir
á
n.”
—¡
No es cierto
,
no van a
morir
!
5
Dios sabe muy bien
que, cuando coman de ese
árbol, se les abrirán los
ojos y
llegarán a ser como
Dios
,
conocedores del bien
6
La mujer vio que el fruto del árbol
era
bueno para comer
, y que
tenía buen aspecto
y
era
deseable
para
adquirir
sabiduría
, así que tomó de su
fruto y comió. Luego le dio a su
esposo, y también él comió.
7
En
ese momento se les abrieron los
ojos, y tomaron conciencia de su
desnudez. Por eso, para cubrirse
entretejieron hojas de higuera.
Plenitud Comunión Unidad Ágape Tentación. Invitación a apuntar mal y a errar Apertura – sensibilidad – belleza – ternura – acogida
– amor materno
Fuerza – pasión – dominio – poder
Diálogo desigual:
Serpiente: astuta, maliciosa, mentirosa Eva: ingenua, sincera, abierta. CON EL MAL NO SE DIALOGA, nos
vence porque es más astuto que nosotros
Est
á
fuera
del ser
humano
«No es cierto». Proyecta sobreDios su mentira
«No van a morir».
Promete lo que no
puede cumplir.
«Llegarán a ser como Dios».
Renuncien a ser lo que son.
Bueno para
comer Era deseable para
adquirir sabiduría Tenía buen aspecto Sacia los apetitos Es atrayente Da conocimiento
Tomaron conciencia de su desnudez Se ocultaron de Dios Tuve miedo porque estaba desnudo La mujer que me diste por compañera… la culpa es del otro
La serpiente me sedujo y comí
CAOS DESORDEN ANGUSTIA
RUPTURA
PÉRDIDA DE LA UNIDAD ENEMISTADNos lleva a donde no
queremos
Hipócritas, bien profetizó de ustedes Isaías, cuando dijo: 8 Este pueblo
de labios me honra; pero su corazón está lejos de mí. 9 Pues en vano
me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres”.
10 Y llamando a sí a la multitud, les dijo: “Oigan, y entiendan: 11 No lo que
entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre”. 12 Entonces acercándose sus discípulos, le
dijeron: ¿Sabes que los fariseos se ofendieron cuando oyeron esta palabra? 13 Pero respondiendo él, dijo: 14” Déjenlos; son ciegos guías de
ciegos; y si el ciego guía al ciego, ambos caerán en el hoyo”.
15 Respondiendo Pedro, le dijo: Explícanos esta parábola.
16 Jesús dijo: ¿También vosotros sois aún sin entendimiento? 17 ¿No
entendéis que todo lo que entra en la boca va al vientre, y es echado en la letrina? 18 Pero
lo que sale de la boca, del corazón sale; y
esto contamina al hombre.
19Porque del corazón salen
los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios,
las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las
blasfemias.
20Estas cosas son las que contaminan al
Parábola del fariseo y el publicano
9
A unos que confiaban en sí mismos como justos, y
menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola:
10
Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y
el otro publicano.
11
El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta
manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros
hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este
publicano;
12
ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo
que gano.
13
Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los
ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios,
ten piedad de mí, pecador.
14
Les digo que el publicano descendió a su casa justificado
antes que el fariseo; porque cualquiera que se enaltece,
será humillado; y el que se humilla será enaltecido. (Lc 18).
Existencia
terrena
Plenitud
Momento para amar y adquirir sabiduría
Plenitud
21 Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más.
2 Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén,
descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.
3 Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el
tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.
4 Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y
ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.
5 Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí,
yo hago nuevas todas las cosas. 9 Vino entonces a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras, y habló conmigo, diciendo: Ven acá, yo te mostraré la
desposada, la esposa del Cordero. 10 Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios,
11 teniendo la gloria de Dios. Y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana como el cristal.
22 Y no vi en ella templo; porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero.
23 La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella;
porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lámpara. 3 Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán,
4 y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes.
5 No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los
iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos.