Los juegos como actividad para solventar la desigualdad de género en Educación Infantil
Alumno/a: Carlos López Cuadros
Tutor/a: Claudia Isabel Sánchez Pérez
Dpto: Organización de Empresas, Marketing y Sociología. Área de sociología
Trabajo Fin de Grado
ÍNDICE
RESUMEN ... 3
JUSTIFICACIÓN ... 4
INTRODUCCIÓN ... 5
I. LA IGUALDAD DE GÉNERO, LA SOCIALIZACIÓN Y SU IMPORTANCIA EN LA SOCIEDAD ... 7
1. DIFERENCIAS ENTRE SEXO Y GÉNERO. FORMACIÓN DE ROLES Y ESTEREOTIPOS. ... 7
1.1 Las definiciones de sexo y género... 8
1.2 Formación de roles y estereotipos de género ... 9
2. PRINCIPALES AGENTES DE SOCIALIZACIÓN DE GÉNERO. ... 11
2.1 La familia ... 11
2.2 El colegio... 12
2.3 El grupo de iguales ... 13
2.4 Los medios de comunicación ... 14
3. RESPUESTA DESDE EL ÁMBITO EDUCATIVO: LA COEDUCACIÓN Y LOS JUEGOS COOPERATIVOS. ... 16
3.1 La Coeducación. ... 16
3.2 Los juegos cooperativos ... 18
4. EL JUEGO Y LOS JUGUETES EN EDUCACIÓN INFANTIL ... 19
5. INVESTIGACIONES ACERCA DE LA DESIGULDAD DE GÉNERO ... 22
II. PROYECTO DE INTERVENCIÓN ... 26
1. METODOLOGÍA ... 26
2. ORGANIZACIÓN DE LAS ACTIVIDADES Y CRONOGRAMA ... 27
3. ACTIVIDADES Y OBJETIVOS ... 28
III. REFLEXIONES FINALES ... 33
BIBLIOGRAFÍA ... 35
ANEXOS ... 38
RESUMEN
El presente Trabajo de Fin de Grado "Los juegos como actividad para solventar la desigualdad de género en Educación infantil" se centra en la importancia de los juegos y juguetes para reducir las desigualdades de género que persisten en nuestra sociedad desde la Educación infantil. El principal objetivo que plantea este trabajo es el de actuar ante las desigualdades y estereotipos de género entre los más pequeños a través del juego. El trabajo se ha realizado a través de una revisión bibliográfica sobre la socialización de género a través del juego, conociendo los principales agentes de socialización con los que estamos en contacto día a día, y la respuesta desde el ámbito educativo donde destaca la coeducación. Se ven investigaciones de como la sociedad influye con la creación de roles y estereotipos en el juego y en el uso de determinados juguetes que utilizan los niños y niñas, afectando a su desarrollo y siendo un claro síntoma de desigualdad. Por último, se plantean un proyecto de intervención "Los juegos para todos y todas", que tiene como objetivo reducir los estereotipos que los niños y niñas tienen desde pequeños, y una encuesta para los padres, que busca valorar los posibles estigmas de los niños/as en los juegos.
Palabras clave: Desigualdad, género, estereotipos, juego, Educación infantil.
ABSTRACT
This end-of-grade work "Games as an Activity to Solve Gender Inequality in Early Years Education" focuses on the importance of games and toys to reduce the gender inequalities that persist in our society since the beginning of childhood education. The main objective of this paper is to act on gender inequalities and stereotypes among the youngest children through games. This project has been done through a bibliographic review on the socialisation of gender through games, knowing the main agents of socialisation with which we are in contact day by day, and the response from the educational field where coeducation stands out. It includes research on how society influences the creation of roles and stereotypes in the game and in the use of certain toys used by boys and girls, affecting their development and being a clear symptom of inequality. Finally, the intervention project "Games for all" is proposed, which aims to reduce the stereotypes that children have from a young age, and a survey for parents that seeks to assess the possible stigmas of children when playing.
Keywords: Inequality, gender, stereotypes, play, early childhood education
JUSTIFICACIÓN
Este trabajo gira en torno al juego infantil y los juguetes porque en ocasiones no se toma conciencia de la importancia que hay tras determinadas creencias, actitudes y valoraciones que se realizan en el mundo adulto para hacer progresar el juego infantil, se esconden todos aquellos valores considerados como aceptables para niños y niñas que se intentan transmitir de generación en generación.
La educación representa una herramienta fundamental para conseguir la igualdad en el mundo de acuerdo con la ONU, manifestando sus principios recogidos en la Carta de las Naciones Unidas: educación de calidad, evitar las actitudes negativas o discriminar a cualquier persona por sus creencias, sexo o condición sexual, como cualquier tipo de violencia de genero. Las desigualdades educativas entre iguales repercuten en la igualdad de oportunidades de las personas. Por esta razón, la educación debe velar por la eliminación de roles que sean perjudiciales para el niño, de ahí a que se trate como en este trabajo (Navarro y Delgado, 2021). Los centros de estudios educativos deben promover la coeducación a través del análisis y superando las situaciones contrarias a esta discriminación que se busca luchar. Es necesario la adopción de actitudes y asumir a todos sin excepción de género o forma de ser (Leiva, 2010).
El juego en Educación Infantil parece ser una actividad fundamental para el desarrollo y aprendizaje de niños y niñas. Con el tiempo, el alumnado será capaz de desarrollar su imaginación, explorar su medio ambiente, desarrollar su creatividad y desarrollar habilidades socioemocionales entre pares y adultos. Sin embargo, en el juego sigue habiendo sexismo y discriminación en los propios juegos, ya que unos son considerados de “chicos” y otros de “chicas”. Los niños siguen jugando a juegos violentos mientras que las niñas, en muchos casos, lo hacen respecto a muñecas, cocinas y otro tipo de juguetes que priorizan las labores domésticas o la belleza. Pese a que la sociedad siga avanzando respecto a la situación de hace décadas, todavía queda mucho camino por recorrer en términos de igualdad entre hombres y mujeres. En este sentido, la coeducación busca superar las barreras de lo “masculino” y “femenino” debiendo trabajar desde pequeños para alcanzar una educación en igualdad. En este sentido, la coeducación busca superar las barreras de lo “masculino” y “femenino” debiendo trabajar desde pequeños para alcanzar una educación en igualdad (Murillo, 2009).
Este Trabajo de Fin de Grado nace por la necesidad de educar al alumnado en la empatía, eliminando las conductas sexistas y los estereotipos de género. No son pocos los estudios que indican la importancia de que los niños/as sepan los estereotipos de género que existen actualmente y cómo evitarlos (Parra, 2009). Se deben analizar las discriminaciones para poder contrarrestar los sesgos sexistas que contribuyen a construir identidades femeninas y masculinas. Por ello, se requiere educar en igualdad y para la igualdad, planteando acciones educativas y estrategias que permitan la coeducación y hacer ver la necesidad que se da como resultado de las desigualdades existentes hoy en día.
Durante la realización del Prácticum II en el colegio de Orcera (Jaén), pude distinguir conductas muy diferentes entre niños y niñas a la hora de jugar en el tiempo libre o en el recreo, en las que lo común era observar a niños jugando con niños y a las niñas jugando con niñas. Al igual sucede con la utilización de determinados juguetes, donde el alumnado masculino se decantaba por juguetes como; coches, pelotas y juegos de construcción, mientras que el alumnado femenino prefería juegos más tranquilos como
“las casitas” o jugar a “papás y mamás”. Por todo ello, parece ser muy importante trabajar la igualdad de género basada en el respeto hacia el otro desde la escuela, y las familias, ya que pueden ayudar a decir no a la violencia y extinguir los estereotipos relacionados con el género, y así prevenir futuras discriminaciones sexistas.
El propósito de este Trabajo de Fin de Grado es desarrollar en los niños y niñas espacios de socialización en las aulas de Educación Infantil, a través del juego como estrategia pedagógica para conseguir que el alumnado sea capaz de adaptarse socialmente al mundo que le rodea. En definitiva, el trabajo va encaminado hacia la igualdad de los alumnos y las alumnas en las aulas utilizando juegos y juguetes verdaderamente educativos y socializadores. Por tanto, en la actualidad estos elementos sexistas siguen ocurriendo y perpetuando el sexismo, disgregando a hombres y mujeres aun por genero dentro de la sociedad del siglo XXI (Díez, 2021).
INTRODUCCIÓN
La discriminación por sexo ha llegado hasta el punto de predeterminar el uso de los juegos y juguetes propios que deberían utilizar niños o niñas. Esta situación es ocasionada por el pensamiento general, con una tendencia patriarcal y androcéntrica, en la que la sociedad atribuye roles distintos a cada sexo. A pesar de los avances que hemos
experimentado en los últimos años en cuanto a la igualdad entre mujeres y hombres, podemos apreciar que aún falta un largo camino que recorrer para alcanzar una verdadera equidad entre ambos sexos. La desigualdad de género es un problema que sigue existiendo a día de hoy, y por ello, trabajar para erradicarla y concienciar a toda la sociedad al respecto, parece ser la mejor alternativa para fomentar los valores de igualdad en nuestra sociedad (Facio y Fríes, 2005).
Podemos discriminar estas diferencias en cuanto a igualdad de género entre hombres y mujeres desde muy tempranas edades. En el periodo de la infancia los niños y niñas aprenden mediante la experiencia directa e indirecta y la observación a normalizar sus roles de género y paulatinamente los van interiorizando hasta reproducir esas acciones que la sociedad espera de ellos y ellas según su sexo, discriminando entre “juegos de niños” y “juegos de niñas.
Para que esta práctica desaparezca, sería oportuno comenzar a tratar este tema desde las edades más tempranas, siendo la institución escolar y la familia los organismos fundamentales para la socialización del alumnado a través del juego. El juego es una actividad placentera que colabora con el desarrollo intelectual y emocional de la infancia.
Con la utilización del juego, el alumnado puede mostrar sus sentimientos y aprender a relacionarse con los demás. Los niños y niñas juegan porque es el medio a través del cual pueden comprender cómo funciona la sociedad en la que viven y que tienen que hacer para integrarse en ella (Galet-Macedo, 2014).
En primer lugar, en el presente trabajo se aborda una fundamentación teórica o revisión bibliográfica, en la que se hace especial hincapié en la definición de diferentes conceptos acerca de la desigualdad de género, como por ejemplo la diferencia entre sexo y género, o los estereotipos de género y los problemas que de ellos trascienden. También se comentará sobre los principales agentes de socialización, que son los responsables de la transmisión de valores y modelos de conducta para las niñas y niños desde las edades más tempranas (Romo, 2019), y se tratará la capacidad socializadora del juego y la utilización de los juguetes entre el alumnado de Educación Infantil.
Para terminar el presente trabajo, después de la revisión bibliográfica se aborda un proyecto de intervención sobre las desigualdades de género que existen con los juegos y juguetes, para llevar a cabo en el centro escolar de la localidad jienense de Orcera.
I. LA IGUALDAD DE GÉNERO, LA SOCIALIZACIÓN Y SU IMPORTANCIA EN LA SOCIEDAD
En la sociedad actual es frecuente encontrarnos con situaciones de discriminación por razón de sexo, a pesar de los múltiples avances en materia de igualdad entre mujeres y hombres en los últimos años. Estas discriminaciones son fruto de una sociedad patriarcal en la que, a través de la socialización de género, se adjudican una serie de estereotipos y roles de género diferentes a cada sexo. Siguiendo esta idea podemos afirmar que la socialización es “un proceso por el que cualquier persona adquiere habilidades, roles, normas y valores sociales, así como patrones de personalidad” (Goode, 1983).
En primer lugar, debemos preguntarnos, ¿sabemos lo que es el sexo? ¿Podemos diferenciarlo del género correctamente? ¿Influyen sexo y género en la igualdad de género? Durante este primer capítulo de la fundamentación teórica, se habla sobre la diferencia entre género y sexo, destacando la importancia que tiene que la sociedad al completo esté concienciada sobre ello y aprenda las diferencias entre dichos términos.
Siguiendo esta misma línea veremos cómo se crean y cómo se introducen los estereotipos de género en nuestra sociedad. Más tarde, hablaremos sobre los principales agentes de socialización destacando la importancia que tiene cada uno de ellos para convivir en igualdad. Por último, se ve la respuesta del profesorado en el ámbito educativo para hacer frente a la desigualdad de género y acabaremos haciendo especial hincapié con algunas investigaciones sobre la importancia del juego y los juguetes en la etapa de Educación Infantil, para erradicar las desigualdades y estereotipos de género que siguen presentes en nuestra sociedad.
1. DIFERENCIAS ENTRE SEXO Y GÉNERO. FORMACIÓN DE ROLES Y ESTEREOTIPOS.
Los conceptos de sexo y género, han sido confundidos comúnmente por la sociedad y aunque bien es cierto que tienen relación entre ellos, son muy diferentes. Por ello en primer lugar, es necesario describir estos conceptos para diferenciarlos correctamente.
Para Rubin (1975) el sexo y género son dos conceptos que la sociedad transforma con una simple característica biológica a un producto de la sociedad. Es decir, convertir el sexo en género como un principio organizador de una sociedad patriarcal.
Según Tubert, (2003) existe una diferencia entre género y sexo, considerando al género como un producto de la construcción socio-cultural, mientras que el sexo es considerado un concepto relacionado con lo biológico.
1.1 Las definiciones de sexo y género.
El sexo es una característica biológica por la que se puede nacer hombre o mujer, y se refiere a las características biológicas que diferencian a ambos sexos. Para Ajamil, Fuchs y Lucini (1990), dichas características son incuestionables a nivel genético, pero no determina el comportamiento, ni demuestra que marque las características sociales y personales de un individuo.
El sexo para la Real Academia Española (RAE) trata de “la condición orgánica, masculina o femenina, de los animales y las plantas”, es decir, refiere a algo totalmente biológico y de origen natural. El sexo asignado desde el momento del nacimiento, es una etiqueta que se pone al momento de nacer llevando a cabo diferentes factores fisiológicos, al contrario que el género, del que dependen varios más factores.
El género se refiere a los atributos sociales y las oportunidades asociadas a ser hombre o mujer. Estos atributos, oportunidades y relaciones se establecen y se aprenden en la sociedad, son específicos según el contexto o tiempo, y pueden cambiar. El género determina lo que se espera, se permite y se valora en una mujer o un hombre en un contexto determinado.
El género según la Real Academia Española (2021), es el grupo al que pertenecen los seres humanos de cada sexo, entendido esto desde un punto de vista sociocultural, en lugar del exclusivamente biológico.
Tal y como afirma Scott (1940), el género hace referencia a actitudes y capacidades que son asignadas a cada sexo, como consecuencia del rol que socialmente se ha destinado a cada uno de ellos, llegando a construir estereotipos culturales y de poder respecto a lo que cada sociedad espera tanto de los hombres como de las mujeres. Por otra parte, según la OMS (2002), los factores sociales son los que dan base a las características propias tanto de hombres como de mujeres. Las personas nacen con sexo masculino o femenino, pero con el paso del tiempo y las experiencias es cuando aprenden a ser mujeres u hombres.
Para Parenthood (2021), la identidad de género se refiere a cómo nos sentimos y como manifestamos dichos sentimientos. La vestimenta, la apariencia y el comportamiento son algunas formas de expresar nuestra identidad de género. En resumen, la identidad de género trata sobre todo aquello que nos define, ya no solo por el hecho de ser hombre o mujer, sino por las características que nos representan para formar parte de un grupo u otro, o de ninguno.
La sociedad normalmente es la encargada de marcar los juegos y juguetes masculinos o femeninos, así como las “cosas de niños” y “cosas de niñas”, es decir los roles de género, según lo que a la mayoría de gente le parezca más conveniente en cada caso, siendo esta una clara forma para fomentar (perpetrar) los estereotipos de género. Como señala Subirats (1994), las normas que crea la sociedad, dirigidas hacia hombres y mujeres están bien diferenciadas entre ellos/as, ya que estas normas son impuestas desde el nacimiento y marcan los comportamientos, acciones y deseos que deben seguir según el sexo.
1.2 Formación de roles y estereotipos de género
Para la Real Academia Española (2021), los estereotipos de género son imágenes o ideas aceptadas comúnmente por un grupo o sociedad con carácter inmutable. Esta definición nos indica que los estereotipos de género se refieren a las características y posiciones que ocupan o se espera que ocupen las personas en función de su género, creando prejuicios hacia ese grupo. Según Moreno (2000), estos roles de género se transforman en estereotipos, que son los encargados de definir lo que las personas deben llegar a ser, pensar o sentir, sólo teniendo en cuenta el sexo que se nos adjudica en nuestro nacimiento. Para Gabaldón (1999), los estereotipos de género son los comportamientos y la forma de actuar que la sociedad establece a los hombres y mujeres. De esta forma, el individuo, a medida que crece va adquiriendo las características que corresponden a su sexo.
Parece ser, que en nuestra cultura se espera que niños y niñas tengan unas capacidades y comportamientos distintos con las que se puedan diferenciar un grupo de otro, como si fuera algo innato, solo teniendo en cuenta las diferencias biológicas, ya sean físicas o psicológicas. Debido a esta situación, desde el momento del nacimiento del bebé, niños y niñas son tratados de manera muy diferente dependiendo de su sexo. Los familiares tienden a cometer estos actos estereotipados desde que conocen el sexo de su bebé, por ejemplo, a la hora de preparar la habitación del pequeño/a, siendo azul en caso masculino, o rosa, en caso femenino.
A las chicas desde pequeñas se les enseña a ser femeninas, expresarse de forma correcta y a mostrar unos modales mucho más respetuosos que a los hombres conductualmente. En cuanto a la indumentaria, parece ser lo más femenina posible.
Resulta evidente que socialmente se están perpetrando estereotipos de género sobre la mujer, en la que debe estar preparada para satisfacer las necesidades de los hombres y mantener los cuidados de limpieza y del hogar. Por otra parte, además se le ponen
impedimentos a la hora de jugar a un juego o utilizar determinado juguete que socialmente se piensa que son para niños.
De otro modo, parece que los niños solo pueden utilizar juguetes y jugar a juegos considerados para ellos, ya que algo diferente no sería socialmente aceptado por el estereotipo que define a los hombres como seres fuertes y valientes. Por ello, parece que los niños muestran más reticencias a la hora de mostrar sus sentimientos, ya que les haría parecer vulnerables ante “los ojos estereotipados” de la sociedad.
También sería preciso destacar que el comportamiento que presentan los hombres resulta muy diferente del de las mujeres, ya que, por ejemplo, a la hora del juego se les pide que un comportamiento normal y cauto. Por el contrario, los niños parecen expresarse de una forma algo más brusca de lo normal, demostrando la fuerza que tienen a la hora de jugar o de pedir algo en concreto, reflejando los estereotipos de género que siguen existiendo a día de hoy.
Tal y como señala Gabaldón (1999), en nuestra sociedad todavía existen diferencias estereotipadas que llevan a una desigualdad entre hombres y mujeres, siendo generalmente los hombres los encargados de trabajar fuera de casa y las mujeres las encargadas de las tareas del hogar y crianza de los hijos e hijas.
Como consecuencia, se estimula a los niños y niñas a asumir mediante sus juegos, los roles que desempeñarán cuando llegue su etapa adulta y que son acordes a su cultura, lo cual contribuye a la creación de los estereotipos. Esta situación en la que los estereotipos de género estén bien arraigados en nuestra sociedad, facilita una segregación por grupos que perjudica a toda la sociedad en su conjunto. Por lo tanto, parece ser que los prejuicios sociales son los encargados de construir y dar forma a los roles y estereotipos que deben ser aceptados en nuestra sociedad.
El gran inconveniente que presentan los estereotipos es que no permiten conocer la realidad de los individuos, sus diferentes personalidades o identidades, siendo juzgadas previamente por ideas preconcebidas que impiden llegar a la compleja realidad del individuo. Este problema, impide que los niños y niñas puedan construir su verdadera identidad de género, algo que resulta fundamental en esta etapa de su desarrollo, ya que dicha construcción personal definirá quiénes son en el futuro. Según Rodríguez (2008), la identidad de género se define como la adquisición de unos determinados
comportamientos y roles tradicionalmente otorgados a un sexo u otro, para convertirnos en la mujer o el hombre que la sociedad espera.
Por otra parte, parece que los estereotipos y roles de género, en muchas ocasiones, se transmiten de forma involuntaria. Es el caso del currículum oculto, entendido como todo lo aprendido en la escuela sin que exista una intencionalidad y sin que el alumno/a sea consciente de ese aprendizaje. Este currículum oculto está formado por un aglomerado de estereotipos, creencias y actitudes que la sociedad considera correctas, y se transmiten en la enseñanza por el profesorado y alumnado. Siguiendo la línea de Subirats (2006), parece imprescindible que en el aula no se transmitan valores y culturas que fomenten la desigualdad entre niños y niñas a través del currículum oculto.
Para erradicar este problema y acabar con los estereotipos de género, resultaría conveniente comenzar a trabajar con la mayor antelación posible, desde las edades más tempranas, y por ello, la escuela resulta ser imprescindible como agente socializador y educador, resultando ser fundamental. Para Subirats (2006) la importancia de la educación juega un papel fundamental para comenzar un proceso de cambio personal de actitudes que conduzca a un mayor control sobre las condiciones en que transcurre la vida.
2. PRINCIPALES AGENTES DE SOCIALIZACIÓN DE GÉNERO.
Los niños y niñas comienzan a imitar a las personas cercanas a su entorno desde las más tempranas edades, y, por tanto, estas personas y cosas que forman parte del niño y niña influyen de una manera u otra en su educación y la forma en la que se van a desarrollar. Los responsables de la transmisión de normas, valores y modelos de comportamiento son los llamados agentes de socialización. Son muchos y pueden actuar de acuerdo en una serie de normas y conductas en torno a las cuales se da un consenso entre toda la sociedad. A continuación, se comentarán algunos de los agentes de socialización más importantes.
2.1 La familia
La familia es el principal agente de socialización para los más pequeños, ya que nuestra familia nos acompaña desde el nacimiento hasta la adolescencia. La familia tiene un papel protagonista en el desarrollo de los niños y niñas, ya que con su ayuda se realizan los aprendizajes básicos necesarios para saber desenvolverse de forma autónoma dentro
de la sociedad. Desde el nacimiento, a niños y niñas les llegan estímulos provenientes del entorno al que pertenecen, siendo su familia lo primero que conocen y quien perfilará su personalidad, conocimientos y formas de ver las cosas de una forma u otra.
Los padres y madres están presentes durante el desarrollo de sus hijos/as tomando decisiones o transmitiendo unos valores e ideales propios, que involuntariamente el niño o niña podrá imitar en un futuro. Si en el interior de la familia se pueden ver grandes diferencias en cuanto al reparto equitativo de las tareas entre hombres y mujeres, el niño o la niña continuará perpetrando esos roles de género a medida que vaya creciendo, ya que es la forma de actuar que ha aprendido a lo largo de toda su infancia y resultará muy complicado de erradicar hasta que logre la suficiente autonomía como para pensar y decidir por sí mismo.
Para concluir, podemos destacar que la familia es un contexto de socialización especialmente relevante para el niño/a, puesto que durante muchos años es el único y/o principal en el que crece, actuando como llave que selecciona la apertura del individuo a otros contextos. La familia es un sistema fundamental para el desarrollo de los más pequeños, sin olvidar de los grupos de iguales y la escuela como importantes agentes de socialización (Manrique, 2012).
2.2 El colegio
La escuela es aquel lugar donde niños y niñas acuden para formarse, tanto en materias como en personalidad. El colegio resulta ser uno de los principales agentes de socialización ya que los niños y niñas entran en contacto. Posteriormente al estar en contacto con la familia durante los primeros años de su vida, llega el momento de acudir al lugar donde los pequeños van a socializar y aprender, la escuela.
Esta institución se encarga de socializar a niños y niñas, utilizando para ello un proceso educativo sistemático a nivel de contenidos y metodología, los cuales siguiendo el currículum son iguales para todos y todas. Los niños y niñas pasan la mayor parte de su tiempo en el colegio junto a su grupo de iguales y a los maestros que se encargan de su formación. El papel que desempeñan estos últimos resulta fundamental, ya que para el alumnado los profesores son sus referentes y los encargados de transmitir los valores necesarios para formar parte de esta sociedad. “Lo que el maestro es, es más importante que lo que enseña” (Menninger, 1956).
Finalmente, tras el proceso de socialización en el que el alumnado ha vivido la alegría, la amistad, la decepción, el rechazo, entre otros sentimientos, se ha ido formando un carácter y personalidad que con el tiempo se irá desarrollando y que la familia puede ayudar a pulir. Esta socialización llevada a cabo en el colegio dará como resultado un niño o una niña con conocimientos variados sobre diversas materias, además de una personalidad en continua formación. “Lo que se les dé a los niños, los niños darán a la sociedad” (Menninger, 1956).
Por tanto, la escuela se encarga de formar futuros ciudadanos por medio de los valores de igualdad para evitar futuras discriminaciones o desigualdades de género. Las aulas como señala Mota (2011), deben ser el reflejo de la vida social, donde el alumnado aprenda a conocerse, respetarse en las diferencias y construir una sociedad más libre, justa e igualitaria. La escuela como agente de socialización se encarga de transmitir valores como la verdad, el amor, la solidaridad, el pensamiento crítico y el sentido moral.
Para conseguir educar en igualdad desde nuestras escuelas y eliminar los estereotipos relacionados con el género, parece necesario recurrir a la coeducación. La coeducación supone, según Suberviola (2012), una intervención educativa intencionada, que persigue el desarrollo integral del alumnado independientemente de su sexo. Supone la revisión de pautas sexistas sociales y de instituciones, especialmente educativas, desde donde se transmiten los estereotipos. Para este autor, la escuela, como formadora de actitudes, es ideal para superar prejuicios sexistas y conseguir la igualdad de género.
2.3 El grupo de iguales
Los niños y niñas están acostumbrados a pasar gran parte de su tiempo juntos, rodeados entre sus iguales en la escuela o fuera de ella, por lo que los comportamientos que realizan los demás influyen directamente en sus aprendizajes. Según Hartup y de Wit (1978), los modelos de compañeros son instrumentos eficaces para la modificación de la conducta.
A partir de los tres años los iguales adquieren una especial importancia para el desarrollo personal y social del niño. La asistencia al centro de educación infantil proporciona al niño la oportunidad de aprender y poner en juego sus competencias sociales. Las relaciones sociales entre compañeros se presentan cada vez más frecuentes, teniendo al juego como una vía de garantías hacia la socialización con las compañeras/os.
Las relaciones sociales entre compañeros/as contribuyen sustancialmente al desarrollo de las competencias sociales y de la personalidad. Los compañeros son agentes principales de socialización, al mismo nivel de importancia que los adultos. La interacción con los iguales es conveniente y necesaria para el aprendizaje social y la adquisición de experiencias que determinarán la vida posterior. Para Hartup (1978), tanto los profesores como el resto de alumnos pueden ser útiles para producir una amplia gama de cambios motivacionales y cognitivos tanto en los más jóvenes como en los mayores.
En cuanto a las formas de relación que niños y niñas llevan a cabo con sus compañeros/as, cabe destacar la preferencia por chicos o chicas de su mismo sexo, es decir, los niños tienden a establecer relaciones personales más profundas con otros niños, y las niñas suelen hacer lo propio con otras niñas. Esta agrupación viene marcada en gran parte por las preferencias que tiene el alumnado a la hora de jugar, donde los niños parecen elegir los deportes más físicos y de contacto para demostrar su fuerza a los demás y dejar claro su liderazgo, mientras que las niñas se decantan por juegos mucho más manipulativos, donde prevalece la tranquilidad y su buen comportamiento. A la hora de jugar a un juego o con un juguete que no se considera adecuado por el hecho de ser niño o niña, los grupos de iguales tienden a rechazar dicha acción con comportamientos marginales hacia ese niño/a, perpetrando los roles y estereotipos de género relacionados con el juego y el uso de juguetes.
Por esta razón, la escuela juega un papel fundamental como el principal agente socializador entre grupos de iguales, facilitando que puedan crecer y socializarse con los demás en completa igualdad, planteando alternativas como los juegos cooperativos para eliminar los clichés de género sobre el juego.
2.4 Los medios de comunicación
Los medios de comunicación han llegado a ser uno de los procesos de comunicación que implica a más personas y durante más tiempo que cualquier otro proceso en el nivel de la sociedad global, ha alcanzado un status de gran importancia en lo que antes era exclusivo de instituciones como gobiernos, escuela o familia.
Los espacios concretos, están ahora invadidos por los mass media (medios de comunicación masiva), su existencia es una característica de la sociedad moderna en la que vivimos, y, además, se han convertido en un elemento imprescindible de la vida diaria, marcando los tiempos de los demás grupos de agentes socializadores. Los medios
de comunicación de masas se han forjado como potentes agentes de transmisión e interiorización de valores, normas, ideas y creencias y símbolos de la cultura a la que pertenecen.
Como ya hemos comentado anteriormente, en cada cultura existen unas determinadas creencias, pautas de conductas y comportamientos específicos para cada sexo, que se han transmitido en el pasado de generación en generación y que niños y niñas han ido interiorizando y aceptando como algo natural. En la actualidad, los medios de comunicación masiva tienen una gran importancia en la transmisión de este tipo de valores, en los que a través de imágenes y mensajes proponen tanto modelos femeninos como masculinos.
Por otra parte, es preciso destacar el fácil acceso que tienen niños y niñas para ver determinados programas, series o películas sin ningún tipo de impedimento, ya sea por la aprobación de su figura paterna o por el desconocimiento de la misma. En cualquier caso, parecer ser que los padres no deberían ser tan permisivos en cuanto a las horas que sus hijos/as pasan delante del televisor y así poder ser consciente del entorno que rodea al niño o niña.
La publicidad es el principal agente de socialización que se puede ver por televisión, sobre todo la que se emite a las más pequeñas/os, cuyas programaciones y anuncios nos
“bombardean” continuamente. En el marketing y la publicidad se diseñan estrategias para llegar a los consumidores, esto es a través de la implantación de ideologías estereotipadas con las cuales se capta la atención del individuo hasta persuadirlo a la compra de un producto o servicio. Para Peña-Marin y Frabetti (1990), la publicidad juega un papel decisivo como instrumento de comunicación social, siendo capaz de conformar modelos colectivos de valores y comportamientos, ofreciendo al público, no sólo productos, sino también modelos de actitudes, formas de vida e imágenes paradigmáticas que orientan y, en muchos casos, definen las necesidades y los deseos de las personas.
A día de hoy, la tecnología ha avanzado a pasos agigantados y los niños y niñas cada vez muestran una mayor habilidad para desenvolverse con dichos aparatos, para jugar a un determinado juego o ver algún vídeo. Estas prácticas parecen inofensivas, pero resulta evidente que existen anuncios que siguen perpetrando los estereotipos de género u otro tipo de información que pueda dejar huella en la mente de las niñas y niños. Por ello, parece evidente que hay que estar alerta ante el tipo de televisión, juegos y publicidades
que consumen los pequeños/as para evitar futuras adversidades con la transmisión de estereotipos de género.
En resumen, este agente de socialización es muy importante, ya que todos estamos expuestos ante los medios de comunicación. Los medios de comunicación están continuamente ofreciendo modelos de conducta y juicios sobre acontecimientos a través de sus mensajes, además de reforzar valores y normas sociales, siendo capaz de conformar un clima de opinión. Como destaca Rivas (1994), “en la actualidad la comunicación de masas es una de las principales fuentes de información, entretenimiento y compañía, afectando de manera importante a nuestras conductas, actitudes y formas de pensar”.
3. RESPUESTA DESDE EL ÁMBITO EDUCATIVO: LA COEDUCACIÓN Y LOS JUEGOS COOPERATIVOS.
La familia y la escuela, como hemos visto anteriormente, son los dos grandes agentes socializadores y educadores que tienen los niños y niñas desde su infancia, y tienen la responsabilidad de favorecer un desarrollo armónico de los más pequeños/as. A continuación, veremos algunas respuestas desde el ámbito educativo para conseguir una enseñanza-aprendizaje igualitaria para todos y todas, la coeducación y los juegos cooperativos.
3.1 La Coeducación.
La coeducación es un objetivo fundamental para la educación de los seres humanos.
La Junta de Andalucía hace especial hincapié con su primer plan para la igualdad en la educación (2005), en que alcanzar mayor igualdad entre hombres y mujeres sigue siendo hoy un objetivo necesario. Tal y como comentaba Subirats (1994), la coeducación es considerada como la educación conjunta de hombres y mujeres, siendo un modelo libre de machismo, sexismo y fomentando una escuela abierta.
Alario y Anguita (1999), definen el término coeducación como un proceso intencionado de intervención a través del cual se potencia el desarrollo de niños y niñas partiendo de la realidad de dos sexos diferentes y encaminada hacia un desarrollo personal y unas construcciones sociales comunes y no enfrentadas.
Históricamente, se han utilizado diferentes términos como “escuela mixta” y “escuela separada” y en muchas ocasiones, se ha sustituido coeducación por “coenseñanza”. En conclusión, se han utilizado diversidad de términos que, en muchas ocasiones, han dado
lugar a la equivocación y poca claridad sobre el concepto de coeducación (Subirats, 1994).
Un hecho relevante a tratar sería la evolución sufrida por la coeducación a lo largo del tiempo con respecto a la implantación de la escuela mixta. En sus primeros años, parece que existía una confusión entre escuela mixta y coeducación, cuando es necesario recordar y tener en cuenta que, aunque existan dos sexos diferentes en el aula, no implica que la transmisión de valores y conocimientos sean igualitarios. La coeducación tiene como objetivo terminar con las consecuencias del sistema patriarcal y conseguir así un desarrollo integral del individuo y una convivencia en igualdad entre alumnas y alumnos, pero en la actualidad se mantiene una visión androcéntrica en los contextos educativos que imposibilita la consecución de ese objetivo (Calvo, 2015).
Por coeducación entendemos que es un estilo educativo que pretende conseguir un cambio de mentalidad en la sociedad, fomentando la igualdad entre mujeres y hombres, además de una convivencia sana, basada en el respeto de ambos sexos. Por lo citado anteriormente, parece que el colegio resulta ser el lugar idóneo para la consecución de la igualdad entre todo el alumnado a través de la coeducación, ya que es un lugar en el que los niños y niñas se relacionan, juegan y aprenden en igualdad de condiciones. Como comenta Espinar (2009), la coeducación supone ir un paso más allá de la educación mixta, ya que se transforma en un proceso intencionado de intervención para superar el orden social establecido.
Los patios coeducativos resultan ser un lugar idóneo para aplicar esta perspectiva de género en el ámbito educativo. El patio del recreo o de juegos, es un lugar en el que niñas y niños disfrutan relacionándose con sus compañeros, explorando, cuidando la naturaleza, etc. Por ello, la distribución del espacio de juego, el uso de los materiales y su diseño condiciona el uso que hace el alumnado, las relaciones humanas y la convivencia. Los patios coeducativos, además de mejorar el espacio de juego y socialización con los demás, tienen como principal objetivo transformar las relaciones de género que se originan en nuestra sociedad y se manifiestan desde la infancia, ya que la coeducación otorga los mismos valores tanto a los niños como a las niñas.
Parece ser que el espacio en ningún caso es neutro, y de que condiciona las actividades, las dinámicas y las relaciones que se crean entre el alumnado, que muy habitualmente reproducen roles, relaciones de poder y actitudes que refuerzan la definición de las culturas de género y las desigualdades entre chicos y chicas. Tal y como
señalan Subirats y Tomé (2010), en el patio de juego existe desigualdad sexual porque ni los recursos ni el espacio se distribuyen equitativamente entre niños y niñas, pero también porque el tipo de juegos que desarrollan unos y otros tienen una clara marca de género.
Establecer la coeducación como propuesta pedagógica en un centro escolar puede suponer una idónea política educativa para educar en igualdad de género en nuestras aulas, visto que “la escuela coeducativa tiene como objetivo la eliminación de estereotipos entre sexos superando las desigualdades sociales y las jerarquías culturales entre niñas y niños”, según la Guía de Coeducación: Síntesis sobre la Educación para la Igualdad de Oportunidades entre Mujeres y Hombres (2008), del Instituto de la Mujer.
3.2 Los juegos cooperativos
El juego cooperativo en la educación tiene como objetivo establecer la paz y buscar la participación de todos, independientemente de su sexo, sin excluir a nadie por razones de clase social, religión, género, etc. Trata de conseguir un entorno propicio para crear un clima en clama, placentero y feliz, en el que el profesorado y alumnado puedan aunar sus propias habilidades y competencias individuales provocando beneficiosos resultados para todas las personas participantes. Es necesario tener en cuenta que los participantes se dispongan a conseguir un objetivo común, en el que todo el grupo salga beneficiado y donde lo más importante es el hecho de participar. Nos encontramos ante una sociedad en la que predomina la competitividad por ser mejor que los demás en todos los aspectos de la vida. Por lo tanto, encontrar en la actualidad una metodología que contribuya a cooperar con los demás, supone un desafío para la mayoría de personas.
Debido a ello, parece conveniente facilitar la cooperación desde pequeños, realizar varias propuestas y buscar soluciones eficaces para facilitar la inclusión por género de los diferentes espacios, juegos y juguetes, en el que el género femenino se encuentra en un segundo plano detrás del género masculino. Por todo ello, el juego cooperativo puede ser una gran alternativa de uso, ya que su finalidad es conseguir un objetivo común entre todo el grupo, sin ninguna diferenciación entre todos los compañeros y compañeras participantes. Tal y como señala Villarroya (2008), los juegos cooperativos son propuestas que buscan disminuir las manifestaciones de agresividad en los juegos promoviendo actitudes de sensibilización, cooperación, comunicación y solidaridad.
En cuanto a la igualdad de género, el juego cooperativo propone que mujeres y hombres consigamos un cambio de sentimientos con el cual podamos entrar en contacto con nuestras emociones, y así, potenciar las habilidades humanas básicas. Según Sánchez (2010), los juegos cooperativos contribuyen al desarrollo integral de los niños y niñas en los diferentes aspectos: el desarrollo cognitivo (mejora la inteligencia, la atención y creatividad), el desarrollo afectivo-social (incrementa la autonomía y autoestima mejorando las relaciones personales con los demás) y el desarrollo psicomotriz (desarrolla las capacidades físicas básicas, el equilibrio y otros aspectos de coordinación).
Bien es cierto, que también existen algunos factores que dificultan la puesta en práctica y el desarrollo de las actividades de cooperación, entre los que destacan; la no adecuación a los aprendizajes previos, el egocentrismo, la categorización grupal y el favoritismo, el deseo de obtener los resultados de manera inmediata, el interés por competir, no cumplir las reglas de juego y las reacciones tras no conseguir resultados positivos. Para Juárez (2019), el juego cooperativo “dinamiza procesos de interacción social que resultan en una dimensión ampliada de la convivencia humana”. En un mundo globalizado, cada vez más competitivo, generador de conflictos, encontrar una perspectiva cooperativa no es una estrategia pragmática, y si un desafío permanente de prevención.
4. EL JUEGO Y LOS JUGUETES EN EDUCACIÓN INFANTIL
Para describir los que significa el juego para el alumnado de Educación Infantil, solo tenemos que observar la energía y dedicación con la que se encuentran a la hora de jugar o utilizar un determinado juguete. Tal y como señala Galet-Macedo (2014), la infancia juega en cualquier ocasión que se le presenta porque el juego hace felices a los niños, se divierten en estas situaciones y en ellas experimentan satisfacción. Los juegos cooperativos con niños son aquellos en los que prevalece la diversión en equipo sobre la competición. Este tipo de actividades colaborativas incentivan la ayuda, la empatía, la organización, la coordinación, la resolución de conflictos, la toma de decisiones y evitar las frustraciones cuando se pierda en el juego. El juego resulta ser una actividad placentera que colabora en el desarrollo intelectual y emocional en la infancia, y, contribuye a la consecución de la madurez física e intelectual. Además, fomenta el desarrollo de la capacidad creativa en los niños y niñas (Pacheco, 2015; Basé et al., 2017).
El enfoque de aprendizaje a través del juego es uno de los enfoques enfatizados en el Currículo, tal y como establece el art. 6 del Real Decreto 95/2022, de 1 de febrero, por el que se establece la ordenación y las enseñanzas mínimas de la Educación Infantil. El juego es capaz de proporcionar un divertido proceso de enseñanza y aprendizaje (Ojeda et al., 2020). Junto con el enfoque principal de la educación preescolar es brindar oportunidades de aprendizaje divertidas y significativas a los niños de menos de 6 años.
Prapajit (2014) enfatiza que los maestros de preescolar usen enfoques de aprendizaje a través del juego y usen juegos como una herramienta de aprendizaje durante las lecciones y el juego en el aula para que sea paralelo al nivel de desarrollo de los niños en edad preescolar.
Algunos de los más importantes autores han intentado definir el concepto de juego desde una visión personal, aunque todos están de acuerdo en que es una actividad fundamental para el desarrollo integral e individual de la niña, que contribuye beneficiosamente en su desarrollo e integración en la sociedad. A continuación, se exponen algunas de estas definiciones:
En primer lugar, Cárdenas (2011) establece en su teoría los principios básicos para formular el concepto de juego infantil, como parte del proceso cognitivo en particular y del desarrollo en general; pero, como asimilación deformante, subjetivo y egocéntrico, dificultando de hecho la consideración del marco social para la adquisición de conocimientos.
Por otro lado, Bruner (2002) va más lejos en el aspecto social del juego, destaca el papel de la representación mental de los conocimientos cotidianos con los que los niños juegan en clave y repiten y reinterpretan los códigos dramáticos y narrativos que está fuertemente apoyado en los legados culturales de los pueblos y en las habilidades instrumentales que se exigen a los individuos.
Salguero (2019) define el juego como un factor básico del desarrollo. Lo describe como un contexto específico de interacción en el que la experiencia de comunicación y de acción entre iguales se convierte en estructuras flexibles e integradoras que dan lugar a procesos naturales de adquisición de habilidades específicas y conocimientos concretos, referidos a los ámbitos de los temas que se representan en el juego y a los recursos psicológicos que se despliegan en el mismo.
Parece obvio que jugar es la actividad natural en la infancia, ya que cuando juegan con libertad pueden experimentar con lo que tienen a su alrededor. La experiencia de
juego también les hará entender que existen los otros y las reglas explícitas, y otras no implícitas que tendrán que respetar si quieren ser aceptados socialmente por los demás.
Como ya hemos visto con anterioridad, son muchos los familiares que sin ser conscientes transmiten unos estereotipos de género a los infantes incluso antes de su nacimiento, desde el momento que se decora la habitación del bebé al conocer su sexo.
Las creencias que tienen los padres con respecto a sus hijos, determinan o al menos condicionan en principio lo que se espera de cada sexo y lo que se considera correcto, es decir femenino para las niñas, y adecuado, o masculino para los niños.
Cuando los infantes comienzan a jugar con sus juguetes los pueden intercambiar con sus iguales, y los que son de uso genérico para los niños como son los coches, pueden ser utilizados por las niñas o compartidos sin demasiado problema por parte de los cuidadores. En cambio, los padres comienzan a preocuparse cuando los niños quieren compartir los juegos de muñecas o cocinitas.
Resulta evidente que los padres se preocupan mucho más por los juguetes que pueden utilizar sus hijos que por los de sus hijas. No es lo más común ver a un padre regalar a su hijo un disfraz de princesa o accesorios de maquillaje sin que nadie se lo pida, probablemente por temor o rechazo a que su hijo pueda y quiera llegar a convertirse en
“otra persona”.
Un hecho relevante a tener en cuenta es la relación que se establece entre el niño o niña y el padre o madre de su mismo sexo. Podemos observar como las niñas imitan el comportamiento de las madres a la hora de utilizar sus zapatos, se pintan con pintalabios, juegan con telas y pañuelos con los que se disfrazan de mujeres, mientras que los niños juegan a afeitarse como su padre, juegan con su corbata o chaqueta, se pintan bigote con rotulador, etc... La cuestión es que si la niña juega con las cosas del padre es menos preocupante que lo haga, pero si lo hace el niño con las cosas de la madre parece ser mucho más preocupante en los entornos familiares.
Se puede observar muy claramente como el rol que adoptan los niños a través del juego es un indicador de cómo perciben la realidad y se pueden distinguir cuáles son las preferencias por representar un papel masculino o femenino y qué acciones de las que realizan tienen que ver con su identificación de género. Finalmente, cabe destacar la responsabilidad que tienen padres, madres y maestros para facilitar las mismas oportunidades para todo el mundo por igual, ya que todos y todas tienen derecho a convertirse en quienes quieran llegar a ser (Gallardo-López y Gallardo-Vázquez, 2018).
5. INVESTIGACIONES ACERCA DE LA DESIGULDAD DE GÉNERO
El tema de la desigualdad de género ha sido ampliamente tratado en el ámbito educativo. Desde diferentes organismos de carácter internacional se ha tratado, mencionándose que se requiere que los niños/as y adolescentes tengan derecho a una educación inclusiva y de calidad, sin que la religión, sexo, etnia o discapacidades sean relevantes (UNICEF, 2022). Las niñas y adolescentes tienen derecho a completar su educación y poder llegar al mundo laboral en las mismas condiciones que los hombres, recibiendo las mismas oportunidades y trato. A continuación, se mencionarán una serie de estudios donde se analizan juegos considerados masculinos y otros femeninos, como el de Yücel y Rızvanoğlu (2019); Puerta Sánchez y González Barea (2015); o Yu et al.
(2010).
El estudio de Yücel y Rızvanoğlu (2019) se realizó utilizando un enfoque de métodos múltiples para proporcionar información sobre la experiencia de usuario por primera vez de 16 niños en su entorno doméstico con un juego de aprendizaje de código llamado "Code Combat”. Aunque el estudio de caso fue principalmente una investigación exploratoria, los resultados obtenidos fueron alentadores. Sin embargo, se requieren más estudios empíricos con resultados concretos para enfatizar el papel crucial del entorno de juego neutral en cuanto al género como vehículo para involucrar a más niñas en la codificación y la programación.
Este estudio respalda la literatura actual de que los estereotipos de género existentes afectan las actitudes y comportamientos de los niños hacia los ordenadores de manera diferente y sugiere que existe una relación similar en términos del concepto de codificación, el género y un juego de aprendizaje de códigos de violencia (experimentado por primera vez en un entorno doméstico) con una amplia gama de construcciones. Las diferencias de género se encuentran de manera consistente en las pruebas de experiencia de los jugadores. Sin embargo, el objetivo principal de esta investigación fue mostrar cómo y en qué condiciones se reproducen estas diferencias de género en un área de juego.
No existen prácticamente estudios que corroboren la experiencia de los jugadores que empleen un enfoque cualitativo para iluminar los efectos de las suposiciones de género estereotipadas por parte de los niños en el área de codificación y cómo enfrentan
estas suposiciones en profundidad y en contexto. Los hallazgos a este respecto resaltan la importancia de desarrollar entornos de aprendizaje para apreciar los códigos de conducta y nuevos enfoques para aumentar el interés, el compromiso y la participación en la codificación y la programación en general, y especialmente para las mujeres. Code Combat como un juego de aprendizaje de código no facilitó la participación de todos los niños en la programación, aunque tiene el potencial de hacerlo al ser un juego de aprendizaje, gratuito y compatible con el lenguaje. El diseño de Code Combat no ofrece ninguna experiencia de juego construccionista al principio y su diseño estereotípico centrado en los hombres intimidó a las niñas en su primer encuentro con el concepto de codificación. Este estudio demostró que el entorno de juego de Code Combat transmitía una masculinidad que hacía que las niñas se sintieran excluidas del área de codificación.
El resultado del estudio de Bonilla (2018) se ilustra en forma de tres casas en la siguiente figura. La primera casa se llama 'el escenario privado', la segunda casa 'el escenario interno' y la tercera casa 'el escenario externo', y estos se presentará en este apartado. Las casas son metáforas de diferentes etapas del trabajo local que se realiza en un preescolar o municipio en torno a la igualdad de género. Las etapas son jerarquizadas en cuanto ven una forma más desarrollada y compleja de trabajar la promoción de género en la etapa externa en comparación con el trabajo visto en la etapa privada. Teóricamente se puede observar que los preescolares del nivel de etapa externa son más flexibles en su forma de considerar los roles de género y cómo deben ser representados por los niños.
En términos de un resultado general, se puede decir que en los países nórdicos las actividades que se llevan a cabo para promover la igualdad de género están centradas en la evolución personal de cada niño o en los estudiantes. Rara vez se combinan ambos. En general, la mayor parte del trabajo por la igualdad de género se centra en el cambio cualitativo, es decir, tiene como objetivo generar un cambio en las actitudes y, por lo tanto, resaltar la necesidad de conocer cómo el género es parte de cómo se organiza la educación, visto en un sentido amplio (Subrahmanian, 2005).
La ilustración de Figura 1 muestra cinco aspectos clave del trabajo realizado y las tres etapas del proceso.
Figura 1. Aspectos clave del trabajo
Fuente: Gerlak et al (2018)
Atendiendo a los resultados de Puerta Sánchez y González Barea (2015) así como Castillo Viera y Tornero Quiñones (2012), los juegos y juguetes que escogen los niños/as responden a estereotipos sexistas. En el caso de las niñas, se vinculan con lo doméstico y el cuidado y la belleza mientras que los niños se decantan por el poder, la competitividad y la independencia.
Asimismo, de acuerdo con Marín Gil (2014), el sexismo se encuentra presente en los cuentos y dibujos infantiles, algo que se refleja en los gustos de los niños/as de Educación Infantil de la muestra. Las niñas eligen como dibujo de animación preferido
“Peppa Pig” (31,8%) mientras que ellos prefieren “Sendokai” (41,4%). Además, las niñas buscan ser la Cenicienta en vez de ser una ardilla, un caballero o una maga, determinando que los dibujos de animación están vinculados con la formación de estereotipos (García- Prieto y Arriazu-Muñoz, 2020).
En el estudio de Yu et al. (2010), de los 52 ítems del juego en el cuestionario, 37 ítems mostraron diferencias de género estadísticamente significativas cuando se controló la edad de los participantes. Los juegos relacionados con el género se clasificaron en dos grupos: Juegos típicos de niñas, en los que la participación de las niñas superó a la de los niños, o juegos típicos de niños, en los que la participación de los niños superó a la de las
CLIMA DE DESARROLLO
ORGANIZACIÓN
METAS/RESULTADOS PROYECTADOS APOYO AL
LIDERAZGO ACTITUD AL CONOCIMIENTO
/APRENDIZAJE
niñas. La Tabla 1 presenta los 19 elementos típicos de las niñas y los 18 elementos típicos de los niños. (Ver Anexo 1).
En la tabla, los elementos del juego están ordenados dentro de cada grupo desde la diferencia de género más pequeña a la mayor según la regresión múltiple. Las correlaciones mayores entre el ítem y el sexo del sujeto fueron “juegos con pistolas de juguetes” en el caso de los niños y “juegos con muñecas” en el caso de las niñas. Los primeros seis juegos típicos de niñas y los primeros seis juegos típicos de niños con los mayores coeficientes de regresión (mayor relación entre el juego y el sexo del niño) se escogieron en este estudio para su inclusión en el grupo final de ítems.
También se apreciaron comportamientos e intereses vinculados con el sexo como
“jugar con niños en la escuela” o “emplear gestos femeninos con las manos al hablar”. Se escogieron 10 ítems como comportamiento típico de las niñas (la participación de las niñas superó significativamente a la de los niños) y siete ítems como comportamientos típicos de los niños (la participación de los niños superó significativamente a la de las niñas). La Tabla 2 presenta estos ítems ordenados dentro de cada grupo por diferencias de género. (Ver Anexo 2).
Los niños y las niñas establecen patrones de comportamiento estereotipados de género relativamente estables en la infancia. Los cuestionarios de informe de los padres que miden el comportamiento relacionado con el género de los niños permiten a los investigadores realizar evaluaciones a gran escala de muestras de niños de la comunidad.
Para los niños en edad escolar, dos instrumentos de informe de los padres, el Cuestionario de Participación de Juegos Infantiles (CGPQ) y el Cuestionario de Actitud y Comportamiento Infantil (CBAQ), se han utilizado durante mucho tiempo para medir los comportamientos de los niños en las sociedades occidentales.
Los padres de niños y niñas que pueden completar un cuestionario que incluye elementos del CGPQ y CBAQ, y otros 14 elementos específicamente relacionados con cuestiones de género en los juegos. Los elementos que revelan diferencias de género en una muestra se identifican y utilizaron para construir un Cuestionario de actividad y comportamiento de juego infantil (CPBAQ).
El desarrollo de roles de género es una parte importante de la socialización de los niños. Este estudio busca adaptar dos cuestionarios desarrollados en los EE. UU., el CBAQ y el CGPQ, para evaluar los comportamientos relacionados con el género de los niños en una muestra en España, al mismo tiempo que se realiza un proyecto de investigación con una serie de objetivos y actividades. Los ítems en CGPQ y CBAQ se
consideraban anteriormente como compuestos por cuatro escalas (una escala de género bipolar, una escala típica de niño, una escala típica de niña y una escala de género cruzado); este punto de vista se basó en correlaciones diferenciales de elementos con las escalas derivadas analíticamente de factores de un segundo cuestionario de comportamiento de género (Meyer-Bahlburg et al., 1994).
II. PROYECTO DE INTERVENCIÓN
El proyecto de intervención “Los juegos para todos y todas” tiene como objetivo eliminar estereotipos que, desde pequeños, tienen los más pequeños/as. Se dirige a niños y niñas de segundo ciclo de Educación Infantil del colegio de Orcera (Jaén), donde he podido trabajar durante mis prácticas. Se plantea su puesta en marcha a finales de 2023 y principios de 2024 con su evaluación.
Este proyecto de intervención nace por la necesidad de educar al alumnado en la empatía, reconociendo el valor de las diferencias, al mismo tiempo que se busca que, desde pequeños/as, los alumnos/as eliminen conductas sexistas y estereotipos de género.
Si queremos ser una sociedad avanzada, debemos dejar a un lado conductas que solo permiten estigmatizar a ciertos colectivos por “no jugar como lo hace su género” o “por adoptar actitudes propias del otro género”. Varios estudios indican la importancia de explicar los estereotipos de género durante la infancia y al mismo tiempo, indicar cómo se pueden evitar. Valores como el respeto al otro o la violencia se aprenden en la práctica de las relaciones que niños/as aprenden en la escuela y que, desde entonces, muestran con su entorno.
1. METODOLOGÍA
La metodología que prevalece en este proyecto es el aprendizaje cooperativo puesto que se promueve la colaboración de niños y niñas en las diferentes actividades. Esta metodología ofrece una gran alternativa de uso, ya que su finalidad es actuar ante la desigualdad de género, teniendo que conseguir un objetivo común entre todo el grupo, sin que resalten estereotipos de género entre los alumnos/as. Así, se consigue reducir las manifestaciones de agresividad y estigmas promoviendo actitudes de sensibilización, cooperación, comunicación y solidaridad.
Los materiales que se emplearán son diversos, pasando por cuentos, folios, lápices, hasta juguetes como muñecas o balones, o incluso contenidos audiovisuales.
2. ORGANIZACIÓN DE LAS ACTIVIDADES Y CRONOGRAMA
El proyecto se prevé para finales de 2023 en los meses de septiembre a diciembre, realizándose en un total de cuatro sesiones, cuya evaluación tendrá lugar a partir de la propia valoración del docente como a partir de la reunión celebrada con los padres/madres en enero de 2024 y que permite comprobar si ha habido un cambio de actitudes de los alumnos/as a través de la encuesta realizada por sus familiares. (Ver formulario en Anexo 3).
Las actividades planteadas buscan mostrar a los niños y niñas la realidad social en la que nos encontramos, ofreciendo en primer lugar la lectura del cuento “los colores”.
Posteriormente, se realizarán actividades vinculadas con un cuento o película, con el fin de que estén motivados. En todas las actividades se tratará el tema de la desigualdad y la igualdad, buscando que reflexionen al mismo tiempo que se divierten y disfrutan.
Las cuatro actividades propuestas se realizarán cada una en un mes diferente, desde septiembre a diciembre de 2023, con el fin de que se pueda ir realizando de forma progresiva. Estas actividades se realizarán en las aulas habituales, teniendo las clases un total de 22 niños y niñas.
Tabla 1. Cronología de las sesiones
Septiembre Octubre Noviembre Diciembre
¿Qué sabemos sobre la igualdad?
Mercedes quiere ser bombera Igualdad
¿Somos iguales?
Fuente: elaboración propia
3. ACTIVIDADES Y OBJETIVOS
A continuación, voy a proceder a explicar las diferentes actividades, con sus respectivos objetivos que se llevan a cabo en mi proyecto de intervención.
ACTIVIDADES
(Ver secuencia de actividades en el Anexo 4).
SESIÓN 1: ¿Qué sabemos sobre la igualdad?
Estas dos actividades “Los colores” y “Los juegos”, se llevan a cabo el primer día del proyecto. La actividad 1 “los colores” se realizará tras la asamblea, Consistirá en leer el cuento “los colores” y en realizar una serie de preguntas. ¿Cuál es vuestro color favorito? ¿Qué ocurría con los colores azul y rosa? ¿Se escondían o podían actuar de acuerdo a lo que les gustaba? ¿Os importa lo que piensen el resto de vosotros?
¿Consideráis que el rosa es de chicas y el azul de chicos? ¿Por qué?
La actividad “Los juegos” tiene lugar a partir de la entrega de la ficha a los alumnos. Éstos deberán pintar los juguetes con los que suelen jugar habitualmente y explicarlos al resto. Al final de la mañana, en la asamblea, los niños explicarán los juguetes que han pintado y si consideran que son juguetes para niños/as y por qué. El docente deberá destacar que no hay juguetes específicos para niños o niñas, sino que todos podemos jugar a todo.
SESIÓN 2: Mercedes quiere ser bombera
Posteriormente, se llevará a cabo la actividad 2. La siguiente sesión tratará las profesiones y se denominará “Mercedes quiere ser bombera” en honor al cuento infantil que se encarga de enseñar a los niños/as que cada uno puede ser lo que quiera. Pretende enseñarse que nadie puede decirles lo que no pueden hacer y que cada uno/a debe intentar conseguir sus sueños. Se llevará a cabo en período de la sesión la lectura del cuento
“Quiero ser bombera” con una duración de 30 minutos.
Durante la primera actividad “Mercedes quiere ser bombera” se le realizará una serie de preguntas a los niños y niñas donde planteen qué quieren ser de mayores, explicando a cada uno que no hay profesiones de chicos ni de chicas.
En la segunda actividad, “Mi futura profesión”, el alumno explicará con total libertad lo que quieren ser de mayores, buscando en todo momento que salgan prejuicios.
El docente les preguntará qué les llama la atención de cada profesión y cuáles consideran que pueden ser los problemas a los que se enfrenten para poder llegar a trabajar en dicha profesión.
Después del recreo, visualizarán el vídeo Arturo y Clementina, que plantea la formación de identidad, el conocerse y el respetar al resto, evitando intentar ser como el resto quieren que seamos y sin que se anule la propia identidad. Asimismo, se debatirán los diálogos de los personajes para apreciar posibles prejuicios.
SESIÓN 3: Igualdad
El desarrollo de las actividades “Juegos de igualdad” y “Fútbol o muñecas” permitirá preguntar a los niños que desean jugar mediante una mini olimpiada. El docente habrá preparado unos juegos tradicionales, explicándose que jugarán a juegos tradicionales indicándoles que hace años no existían las consolas, ni las tablets, ni todos los juegues que hoy en día existen. En el recreo y/o después del mismo, se hacen pequeños grupos en los que se brindará la oportunidad de jugar al pañuelo, las sillas músicas, el zapatito inglés, las chapas y el pañuelo.
• Las chapas consistirán en pintar un caminito con tizas con un inicio y meta teniendo de dar una vuelta completa los niños, dando la chapa con los dedos hasta llegar a la meta para poder ganar.
• En el zapatito inglés, el niño se pondrá en una línea puntada en el suelo al unísono de la canción "un, dos, tres, zapatito inglés, sin mover las manos ni los pies", girando para mirar a sus compañeros y si se mueven pierden, volviendo a la línea de salida.
• La rayuela consiste en dibujar en el suelo un camino de dos cuadrados hasta llegar a diez en el que los niños deben tirar una piedra y ver en qué número para, pudiendo tener que ponerse a la pata coja o bien pisando con los dos pies.
• El pañuelo se divide en dos equipos homogéneos para que salir corriendo para atrapar el pañuelo, llegando a la línea de meta contraria para ganar. Los niños que salgan corriendo tienen que pillar el pañuelo antes de que el rival y traerlo a su equipo antes de que el otro le pille.
• En las sillas musicales deben sentarse los alumnos en grupos de 5 en 3 sillas cuando se pare la canción, habiendo solo un ganador, porque en cada fase se elimina una silla.
Las diferentes actividades, tanto al aire libre, como con juguetes, consisten en repartir a los alumnos en grupos mixtos jugando a juegos cotidianos, como las cocinitas, asociado con el trabajo doméstico, con roles de construcción y el futbol. Durante una hora, irán rotando con el fin de que vayan probando los distintos juegos. Se les mostrará que no solo las mujeres pueden llevar a cabo las labores de la casa o cuidar de los hijos, y que los hombres no solo realizan actividades deportivas. En la variedad está el gusto. Por ello, todos/as deben pasar por todos los juegos con el fin de que vean que no existen actividades o juegos por sexos, sino que todos/as pueden jugar a todo.
SESIÓN 4: ¿Somos iguales?
El desarrollo de estas dos actividades se llevará a cabo en asamblea. La primera actividad consistirá en contar el cuento de “El burrito albino”, en la que se ahondará en la diversidad, haciendo una serie de preguntas para explicar el papel del famoso gorila albino. ¿Cómo era Gaspar cuando nació y qué diferencias había con el resto de burros?
¿Se burlaban de él? ¿Vosotros trataríais mal al burrito por no ser igual al resto? ¿Qué haríais con él? Se busca que todos los alumnos y alumnas vean que los animales, al igual que las personas, son todos diferentes, con diferentes colores, tamaños, formas o aficiones. Al final se llega a la conclusión que Gaspar debe aceptarse como es y rodearse de personas que no lo miraban diferente por su aspecto, sino que realmente le querían por cómo era.
La segunda actividad “La igualdad”, consistirá en expresar las diferencias para determinar si son importantes o no. Se dividirá a los niños/as en parejas, observándose uno a otros durante unos minutos, pudiendo apreciar similitudes y diferencias (color de piel, de pelo, ojos, altura, etc). Al final dirán si ven más diferencias o son iguales, debiendo llegar a la conclusión de que las diferencias físicas no son relevantes.
Asimismo, para valorar el proyecto y sus resultados, se planteará un cuestionario a modo de evaluación con los padres, en enero de 2024, en el propio centro educativo, donde se les dará a conocer a grandes rasgos algunas cuestiones de la aplicación de la igualdad de género no solo en el ámbito educativo sino en su vida en general que serían