La nueva novela libanesa: de la posguerra a un futuro incierto
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(2) 140. BELÉN HOLGADO CRISTETO. años, para otros el nacionalismo sólo puede ser comprendido dentro del marco árabe y musulmán general, pero tras la derrota de 1967 el nacionalismo árabe fracasó e invadió una sensación de vacío, un vacío que el fundamentalismo aprovechó para echar raíces. En Líbano la democracia se asentaba sobre la base del equilibrio entre las diferentes comunidades religiosas, cuando este equilibrio se rompió por causas internas y por influencias externas (ni a los otros países árabes, sometidos a dictaduras, ni a Israel, que temía que Líbano se convirtiera en refugio de los palestinos, les convenía que en Líbano la democracia funcionara) estalló la guerra. Dentro de este marco sociopolítico es donde va a desarrollarse una literatura vinculada al tema de la guerra, porque en las sociedades en conflicto es difícil separar la literatura y la política. Así como de la guerra de 1860 apenas se encuentra literatura, de la guerra de 1975 se han escrito miles de páginas y ha marcado un hito en la historia del Líbano1. Durante los años setenta la literatura libanesa estaba dominada por la poesía, apenas había interés por el género narrativo, que seguía una tendencia romántica y poética al estilo de Gada al-Samm~n, pero Ily~s Jãr§2 vino a romper esa tendencia con la publicación de al-ìabal al-sag§r3 (La pequeña montaña, 1977) y abrir las puertas a una literatura experimental y moderna4. La guerra civil provocó una sacudida en la conciencia de los escritores libaneses e hizo que se recuperara una memoria perdida y oculta5, la literatura de la guerra civil. 1. Kadhim Jihad Hassan. “Le roman libanais”. Le Roman arabe (1834-2004): bilan critique. Arles: Sindbad, 2006. 2. Nació en 1948 en el seno de una familia de clase media del barrio cristiano-ortodoxo de Ašrafiyya en Beirut, barrio al que se le llamaba “La pequeña montaña” porque estaba situado en una colina al este de Beirut. Durante su infancia y adolescencia se vio influido por la literatura de las Mil y una noches, por la poesía clásica y los relatos religiosos. Jãr§ se marchó a Jordania para visitar un campamento de refugiados palestinos y decidió afiliarse a al-Fatah. . Tras la masacre de Septiembre Negro en 1970 se fue a París para continuar sus estudios. Su tesis versó sobre la guerra civil de 1860 con la conclusión de que desde entonces Líbano ha estado en una continuada guerra fratricida. En 1972 formó parte del comité editorial ~m Har~b§ y Mahm ãd Darw§š. Durante la guerra civil fue gravemende al-Maw~qif, junto con Adonis, Hiš . . te herido perdiendo temporalmente la vista. De 1975 a 1979 fue redactor jefe de Šã‘un Falas.t§n, colaboãd Darw§š. De 1981 a 1982 fue director de al-Karmil y de 1983 a 1990 dirigió la sección rando con Mahm . (suplemento cultural de Al-Nah~r). Ha sido tamcultural de al-S~fir y ha sido redactor jefe de al-Mulhaq . bién profesor en la Universidad de Columbia en Nueva York, en la Universidad Americana de Beirut y en la Universidad Libanesa. 3. Beirut: Mu’assasat al-Abh. ~t al-‘Arabiyya, 19842; La petite montagne. París: Arléa, 1987; The little mountain. Minnesota: University Press, 1989. 4. Stefan G. Meyer. The experimental Arabic novel. Nueva York: State University of New York Press, 2001. 5. Sonja Mejcher. “Elias Khoury: the necessity to forget-and remember”. Banipal (Otoño 2001), p. 11. MEAH, SECCIÓN ÁRABE-ISLAM 57 (2008), 139-167.
(3) LA NUEVA NOVELA LIBANESA: DE LA POSGUERRA A UN FUTURO INCIERTO. 141. es una expresión de la propia vida y un espejo de la sociedad: pérdida de familiares, amigos, de bienes, de ideales, etc. y todo eso se convierte en un tema para escribir. Por otra parte la guerra provocó el exilio de muchos intelectuales libaneses, la mayoría se refugió en Francia, lo que nos lleva a otro tema importante: la opción por el uso de la lengua francesa o de la lengua árabe para escribir. Muchos autores optaron por la primera (Venus Jãr§-G~t~, Šar§f Maídal~n§ o Am§n Ma‘lãf), otros prefirieron el árabe (Muhammad Ab§ Samr~, Ily~s Jãr§, Han ~n al-Šayj, Emily Nasr . . . All~h, Hasan D ~ w ã d o Hudà Barak ~ t). . En los años noventa, tras la guerra, hubo una eclosión artística en Líbano, un enloquecido deseo de reconstruir, de revitalizar el país: conciertos, teatro, escultura... “Este país está hirviendo con la cultura” —decía Emily Nasr . All~h—: “Hay teatro, exposiciones y se escriben libros. Cada día hay ofertas de debates sobre temas culturales. Tenemos grandes esperanzas para el futuro”6. Este optimismo quedó truncado en el año 2006 como consecuencia de los bombardeos israelíes. 2. LA GENERACIÓN DE NOVELISTAS DE LOS OCHENTA Y NOVENTA El presente artículo se centrará en siete autores que escriben en árabe, cuatro hombres: Muhammad Ab§ Samr~, Ily~s Jãr§, Hasan D~wãd y Raš§d al-Da‘ §f; y tres muje. . . res: Han ~n al-Šayj, Hudà Barak~t y Emily Nasr . . All~h. Todos ellos coinciden en tratar ciertos temas: la crisis de identidad, la guerra, la memoria, la emigración... y también destacan por romper con el estilo de literatura que se ha estado escribiendo en el resto del mundo árabe, de ahí que muchas de sus obras hayan sido traducidas a lenguas occidentales: francés, inglés, alemán, danés, español, holandés, incluso al japonés7. 2.1. Estilo y técnica narrativa Los elementos que caracterizan a la novela libanesa de los ochenta y noventa son: la modernización de la lengua, el predominio del narrador homodiegético, la retrospección, la fragmentación y la repetición.. 2.1.1. Uso de la lengua. Véase Sonja Mejcher. Geschichten über Geschichten. Erinnerung im Romanwerk von Elias Khoury. Wiesbaden: Reichert, 2001. 6. Sarah Gauch. “Lebanon’s renaissance of the arts”. Saudi Aramco World (Enero-Febrero 1998), pp. 2-11. 7. Mª Dolores López Enamorado. “Memorias del Mediterráneo: un espacio europeo para la nueva literatura árabe”. Estudios Filológicos Alemanes, 3 (Sevilla 2003) pp. 423-435. MEAH, SECCIÓN ÁRABE-ISLAM 57 (2008), 139-167.
(4) 142. BELÉN HOLGADO CRISTETO. Una de las cuestiones más sobresalientes en esta generación es que la lengua hablada se ha convertido en lengua escrita frente a las obras en árabe clásico anteriores. Ejemplo de ello es Ily~s Jãr§ que utiliza el árabe hablado en los diálogos mezclado con el clásico de la parte puramente narrativa. Raš§d al-Da‘ §f8 se distingue como el pionero en la búsqueda formal y lingüística . que potencia a la vez la herencia de la literatura árabe clásica y la producción contemporánea9. De su prosa han dicho: “al-Da‘ §f esconde una gran fuerza, un dominio . del idioma árabe, que es tan eficaz como el aturdidor regate de Zidane. La mordacidad de sus frases subraya una virilidad en la lengua”10. Y el mismo autor explica: “Un montón de palabras extranjeras se introducen en la lengua árabe para designar objetos de nuestra vida cotidiana. Ciertos fundamentalistas gritan con escándalo, pero no voy a ignorar y prohibir utilizarlas en nuestra lengua y en nuestra escritura. Estos objetos modernos forman parte de mi mundo narrativo, llevan en ellos las contradicciones del mundo árabe”. En cuanto al motivo por el que escribe en árabe dice: “Yo no me he planteado jamás esta cuestión, el árabe es mi lengua materna. Yo respiro en árabe. Aprendí francés a la edad de 26 años cuando fui a Francia para preparar mi doctorado en literatura árabe. Mi conocimiento del francés no me permite escribir en esta lengua. Es verdad que cuando se escribe en árabe resulta frustrante el reducido número de lectores. Es mi destino de escritor y lo acepto”11. 2.1.2. La voz narrativa Los novelistas de los ochenta y noventa suelen preferir utilizar la primera persona, aunque otros alternan en la misma obra distintas voces narrativas. Por ejemplo en la larga novela B~b al-šams12 (La puerta del sol, 1998) de Jãr§, Jal§l, un médico palestino, narra todas las historias a su padre “espiritual”, un guerrillero palestino que se encuentra en coma. Dentro del marco general de la historia de Jal§l y su padre Yãnis están insertas las otras historias, al modo de Las mil y una no-. 8. Nació en la aldea de Zgarta al norte del Líbano en 1945, militante del partido comunista, se doctoró en Literatura Moderna en París en 1974, profesor de literatura árabe para extranjeros en París desde 1972 hasta 1974, profesor de literatura árabe en la universidad libanesa, profesor invitado en la Universidad de Toulouse en 1999. 9. Béatrice Stauffer. “De la débrouille à l’embrouille”. Le Courrier (21 Octubre 2006). www.rachid-el-daif.com/-Presse 10. Maya Ghandour Hert. “Rachid el-Daïf, briseur de tabous”. L’Orient Le Jour (28 Junio 2006). www.rachid-el-daif.com/Rachid-el-Daif-briseur-de-tabous 11. “J’essaie d’écrire vrai”. Transfuge (12 sept./oct. 2006). www.transfuge.fr/index.php. 12. Beirut: D~r al-}d~b, 2003; Le porte du soleil. Paris: Actes Sud, 2002; Gate of the Sun. Nueva York: Archipelago Books, 2006; Das Tor zur Sonne. Stuttgart: Verlag, 2004; La cova del sol. Barcelona: Club Editor, 2007; La puerta del sol. Madrid: Ediciones Alfaguara, 2008. MEAH, SECCIÓN ÁRABE-ISLAM 57 (2008), 139-167.
(5) LA NUEVA NOVELA LIBANESA: DE LA POSGUERRA A UN FUTURO INCIERTO. 143. ches. El pasado se reconstruye a través de las distintas versiones y la historia es narrada varias veces desde las distintas perspectivas. Múltiples historias pueden ser narradas desde la perspectiva de una sola persona, como en Rihlat G~nd§ al-sag §r13 (El viaje del pequeño Gandi, 1989), así la obra co. . mienza con una cita de Ibn ‘Arab§: “Cada rostro es único, pero se multiplica cuando se multiplican los espejos”. En ella se cuenta la historia de Alice, antigua prostituta que trabaja en el servicio de un hotel de Beirut y que cuenta al narrador en primera persona múltiples historias, especialmente aquellas que tuvieron lugar tras la entrada de los israelíes en Beirut en septiembre de 1982, cuando encontró en la calle el cuerpo del limpia-botas ‘Abd al Kar§m, llamado “el pequeño Gandi”. A partir de aquí va contando su historia, la de su hijo Husn, el peluquero, la de su hija Su‘~d, la del pas. tor Am§n que se volvió loco, la del americano Davis, inconsolable tras la muerte de su perro, la de la voluptuosa madame Nuhà, la del proxeneta Abã ìam§l y la de tantos otros. En su reciente novela Y~lã14 (2002) los dos primeros capítulos en los que presenta a los personajes están narrados en tercera persona, pero la historia está focalizada desde la perspectiva de Y~lã. En Bin~yat M~t§ld15 (La casa de Matilde, 1983) de Hasan D~wãd la narración es . homodiegética y destaca por su ausencia de diálogos16. En el caso de Gin~’ al-bat. r§q17 (El canto del pingüino, 1998) la novela es un largo monólogo para contar la lasitud de una vida aburrida salpicada por la mención de la situación en Líbano. Muchas de las novelas de Raš§d al-Da‘ §f están narradas a modo de monólogos . interiores, casi desprovistos de intriga, destacando el predominio de la subjetividad. Los narradores de sus obras a veces atienden por el nombre de Raš§d, pero sus obras no son autobiográficas sino un potente cóctel de su vida y de la de los otros, mezclado con la fantasía y las pesadillas. Así sucede con Tis. tifil M§r§l Str§b18 (Haz lo que . quieras Meryl Streep, 2001), en la que Raš§d, el protagonista, desgaja página a pági-. 13. Beirut: D~r al-}d~b, 2000; The journey of little Ghandi. Minnesota: University Press, 1994; Le petit homme et la guerre: Le voyage du petit Gandhi. Paris: Actes Sud, 2004. 14. Beirut: D~r al-}d~b, 2002; Yalo. Paris: Actes Sud, 2004; Yalo. Nueva York: Archipelago Books, 2008. 15. Beirut: D~r al-Nah~r, 1999; L'Immeuble de Mathilde. Paris: Actes Sud-Sindbad, 1998; The house of Mathilde. Londres: Granta, 1999. 16. Samira Aghacy. “To see with the naced eye: Problems of vision in Hassan Daoud’s The Mathilde building”. Arabic and Middle Eastern Literature, 3, 2 (2000), pp. 205-217. 17. Beirut: D~r al-Nah~r, 1998; Le chant du pingouin. Paris: Actes Sud, 2007. 18. Beirut: Riy~d. al-R~yyis li-l-Kutub wa-l-Našr, 2001; Que’elle aille au diable, Meryl Streep. Paris: Actes Sud, 2004. MEAH, SECCIÓN ÁRABE-ISLAM 57 (2008), 139-167.
(6) 144. BELÉN HOLGADO CRISTETO. na sus reflexiones sobre su situación matrimonial, o en Ins§ l-sayy~ra19 (Olvida el coche) cuya narración también adopta la forma de monólogo, sin embargo en ‘Az§z§ l-sayyid Kaw~b~t~20 (Estimado señor Kawabata, 1995) se sirve de una carta dirigida al premio Nobel japonés que se suicidó en 1972 y el autor rememora sus años de juventud en medio de las convulsiones que han desgarrado Oriente Próximo21. A veces el narrador ya está muerto, como sucede en Fusha . mustahdafa bayna al-nu‘~s wa-lnawm22 (Espacio objetivado entre el letargo y el sueño, 1986) o en la ya citada ‘Az§z§ l-sayyid Kaw~b~t~. Han ~n al-Šayj23 opta por la novela polifónica en Misk al-gaz~l24 (Almizcle de la . gacela, 1988), de modo que pone voz a cuatro personajes femeninos Nãr, Tamr, Suhà y Sãz. ~n. La narración en primera persona permite hablar por turnos a cuatro mujeres, dando voz a las sin voz en su lucha por romper y salir de toda forma de confinamiento social. Cada sección da un sentido de independencia mientras que a la vez es una parte integral de la totalidad que refleja el grado de sofisticación de la visión femenina de la autora25. Otra de sus novelas, Bar§d Bayrãt26 (1992), adopta la forma epistolar, compuesta por diez cartas escritas por Asmahan y dirigidas a distintas personas, vivas y muertas27. 29 Hudà Barak~t28 en Ha (La piedra de la risa, 1990) se sirve unas ve. íar al-da . hik . ces de la narración heterodiegética y omnisciente, con escasos diálogos, y otras de la homodiegética, incluso en ocasiones en la misma página se pasa a la segunda per-. 19. Riy~d. al-R~yyis li-l-Kutub wa-l-Našr, 2002; Fais voir tes jambes, Leïla. París: Actes Sud, 2006. 20. Riy~d. al-R~yyis li-l-Kutub wa-l-Našr, 1995; Estimado señor Kawabata. Trad. Salvador Peña Martín. Guadarrama: Ediciones del Oriente y del Mediterraneo; Cher monsieur Kawabata. Paris: Actes Sud, 1998. 21.Yusr§ l-Am§r. “‘An al-jawf wa-l-bawh. wa-inh§y~r al-siy~sa”. Al-}d~b, 3/4(1999), pp. 72-85. 22. Riy~d. al-R~yyis li-l-Kutub wa-l-Našr, 2001; Passage au crépuscule. Paris: Actes Sud, 1993; Passage to dusk. Austin: Center for Middle East Studies, 2001. 23. Nacida en Beirut en 1945 creció un barrio conservador. A los 16 años publicó algunos artículos en al-Nah~r. A los 18 años ingresó en el Colegio Femenino Americano en El Cairo, cuando regresó a Beirut trabajó en televisión y en la revista femenina al-Hasna’ y desde 1968 a 1975 escribió en al-Nah~r. 24. Beirut: D~r al-}d~b, 2002; Mujeres de arena y mirra. Barcelona: Ediciones del Bronce, 2002. 25. Sabry Hafez. Contemporary world writers. Ed. Tracy Chevalier. Gales: St James Press, 1993. 26. Beirut: D~r al-}d~b, 1996; Beirut Blues. Anchor Books, 1996. 27. Roger Allen. The Arabic novel. Nueva York: Syracuse University Press, 1995; Miriam Cooke. War's other voices: Women writers on the Lebanese civil war. Cambridge: University of Cambridge Press, 1988; Evelyne Accad. Sexuality and war: Literary masks of the Middle East. Nueva York: NYU Press, 1990. 28. Nació en 1952 en Beirut, estudió literatura francesa licenciándose en 1975, justo cuando estalló la guerra civil. Su primer libro fue al-T~’irat (Los rebeldes, 1985). La guerra provocó su marcha de Líbano en 1989 y vivió en París durante once años. 29. Londres: D~r Riy~d. al-R~yyis, 1990. MEAH, SECCIÓN ÁRABE-ISLAM 57 (2008), 139-167.
(7) LA NUEVA NOVELA LIBANESA: DE LA POSGUERRA A UN FUTURO INCIERTO. 145. sona para volver inmediatamente a la primera, lo cual crea una sensación de indeter30 minación de voces. En Ahl al-hawà (Los apasionados, 1993) la narración es unas . veces en primera persona y otras en segunda y hasta en tercera persona, destacando el monólogo interior del protagonista internado en el psiquiátrico. En H. ~rit al-miy~h31 (El labrador de aguas) opta, sin embargo por la narración homodiegética. 32 33 Emily Nasr . All~h prefiere utilizar el narrador omnisciente en al-íamr al-g~f§ (Ascuas durmientes, 1995). 2.1.3. Estilo de la narración Algunos críticos sostienen que existen algunos elementos coincidentes con el movimiento posmoderno, tanto por la adopción de técnicas experimentales, como por la rapidez de la narración y por la intención de impactar en el lector a través de la lengua, del tema o de los personajes. Pero otros autores sostienen que debe encuadrarse en la tendencia moderna ya que la narrativa libanesa de la posguerra no incide en la superficialidad que caracteriza al posmodernismo y sí en la ansiedad que provocan los profundos traumas de la guerra lo cual la sitúa en el modernismo34. En el caso Mamlakat al-gurab~’35 (El reino de los extranjeros, 1993) de Jãr§ cierto sector de la crítica ha visto que en algunos fragmentos se aproxima más a un ensayo reflexivo que a una novela36. En Y~lã se mezcla una narración caótica y un estilo fragmentado. Por medio del flashback va descubriendo el pasado del protagonista y, a partir del tercer capítulo, la narración es lineal, la verdad y la mentira se confunden en la mente de Y~lã. Según sostiene Caíani la novela puede incluirse dentro de la literatura carcelaria37. Es una novela también posmoderna, pero a diferencia de la. 30. Beirut: D~r al-Nah~r, 1993; Disciples of passion. Siracusa: University Press, 2005; La luz de la pasión. Barcelona: Seix-Barral, 2000. 31. Beirut: D~r al-Nah~r, 1998; El Labrador de aguas. Trad. Anna Gil Bardají. Barcelona: Belacqua de Ediciones y Publicaciones, s. l., 2007. Le laboureur des eaux. Paris: Actes Sud, 2003; The tiller of waters. El Cairo: American University of Cairo, 2001. 32. Nació en 1931 en una aldea del sur del Líbano, fue una de las primeras mujeres que accedió a la universidad, estudió en lo que hoy es la Universidad americana libanesa graduándose en Educación en 1958. En 1957 se casó con Philip Nasr . All~h. Novelista, periodista, profesora, activista pro derechos de la mujer. 33. Beirut: Mu’assasa Nawfal, 2001. 34. Ken Seigneurie. “Ongoing war and Arab humanism”. Geomodernisms: Race, modernism, modernity. Ed. Laura Winkel. Indiana: University Press, 2005, p. 104. 35. Beirut: D~r al-}d~b, 1993; The kingdom of the strangers. Fayetteville: University of Arkansas Press, 1996; Königreich der Fremdlinge. Berlin: Buch: 1998. 36. Stefan G. Meyer. The experimental Arabic novel. Nueva York: State University of New York Press: 2001, p. 113. 37. Fabio Caiani. “My name is Y~lã. The development of metafiction in Ily~s Khãr§ work”. Middle Eastern Literatures, 10, 2 (Agosto 2007), p. 13. MEAH, SECCIÓN ÁRABE-ISLAM 57 (2008), 139-167.
(8) 146. BELÉN HOLGADO CRISTETO. literatura posmoderna occidental que huye del compromiso, la novela de Jãr§ es una novela de denuncia. Algo similar encontramos en Fusha . mustahdafa bayna al-nu‘~s wa-l-nawm de Raš§d al-Da‘ § f en la que la escritura se fragmenta a medida que el . cuerpo del protagonista se va descomponiendo. La obra de al-Da‘ §f fusiona las tradiciones literarias árabes y las occidentales, . combina diversas tendencias de escritura contemporáneas para crear su propia visión de un mundo caótico38 compuesto por individuos con identidades fragmentadas. Es una voz excéntrica, que trastoca las líneas del tiempo para ocuparse de los miedos de la psique humana. Captura la experiencia contemporánea libanesa. En su mundo las cuestiones de victimización, opresión, culpabilidad, inocencia, verdad, identidad son como la ruleta rusa, de modo que la tensión que impregna su mundo da la sensación de no saber si alguien va o no a apretar el gatillo. Los protagonistas principales luchan contra ese mundo caótico que les rodea, intentan febrilmente comprenderlo y conseguir un cierto control, pero esto les es imposible. Todos son heridos y vencidos por la fuerza de los traumas de la guerra civil y la agitación política39. En Bin~yat M~t§ld de Hasan D~wãd no hay una secuencia temporal lógica en el . desarrollo de los acontecimientos y la mayor parte de los personajes, entre ellos el narrador, carecen de nombre propio. Hudà Barak~t opta por una técnica circular en Ahl al-hawà y en H. ~rit al-miy~h, en ésta última la suavidad en la narración no impide la descripción del ambiente fantasmagórico que invade la ciudad en guerra. En Ha predominan la dico. íar al-da . hik . tomía y la repetición. La autora divide en dos las nociones, los valores, los espacios y las situaciones40 como si fueran un reflejo de la división en dos bandos que se produjo en la guerra. Por un lado el protagonista se disocia en dos personalidades: la femenina y la masculina; la habitación de Jal§l también se divide en dos: “Se podría decir que la nueva habitación había devorado a la antigua” (p. 52); las personas se dividen en dos categorías: “Los que están arriba y los que están abajo” (p. 239); y sus profesores de la escuela también son dos: Muf§d, que alababa las glorias de los fenicios, y Muqb§l, que alababa a la Gran Siria.. 38. Naoum Abi-Rached. “Crisis de confianza a través de la novela libanesa contemporánea”. Revista CIDOB d’Afers Internacionals, 61/62, pp. 125-144. 39. Jasmina Najjar. “Rachid al-Daif: au-delà des mots”. iLoubnan (12 nov. 2007). www.rachid-el-daif. com 40. Sobhi Boustani. “Guerre et technique narrative dans le roman de Hoda Barakât”. Romanciers Arabes du Liban. Ed. Edgar Weber. Toulouse: CEMAA, 2002, p. 113. MEAH, SECCIÓN ÁRABE-ISLAM 57 (2008), 139-167.
(9) LA NUEVA NOVELA LIBANESA: DE LA POSGUERRA A UN FUTURO INCIERTO. 147. 2.1.4. Repetición Otra de las características de las novelas es la repetición, tanto de las palabras y frases como de los hechos. La repetición tiene relación con el concepto del “tiempo”, Ily~s Jãr§ dice que durante la guerra todo es atemporal, se vive el presente, el pasado y el futuro en un mismo segundo, el tiempo no existe pero el tiempo es el gran maestro de todo41. La tendencia obsesiva hacia el retorno al pasado produce una especie de esquizofrenia debida a la dificultad de superar el enfrentamiento entre la temporalidad absoluta y religiosa y la temporalidad cronológica y profana42. La repetición sirve también como un elemento para exorcizar el caos y restablecer el orden, como sucede en al-ìabal al-sag§r, de Jãr§, en la que la reiteración es una necesidad del narrador para probarse a sí mismo que las cosas improbables pueden tener lugar, la misma escena es narrada varias veces pero al final acaba introduciendo variaciones y añadidos descriptivos. La repetición permite también incidir en el lirismo y la metáfora. En Abw~b al-mad§na43 (Las puertas de la ciudad, 1981) podemos ver cómo la repetición de palabras y frases producen un efecto de extrañamiento44: “El extraño caminaba y caminaba, a su lado caminaba otro hombre, cerca del otro hombre caminaba otro, y todos caminaban hacia la remota ciudad y en la remota ciudad ellos encendieron un fuego, y murieron en el fuego, y estaban atemorizados en medio del fuego, y escribieron una historia en el fuego que comenzaba donde debería haber terminado, y cuando terminó parecía como si nunca hubiera comenzado.” (p. 8).. La repetición también sirve como remedio frente al olvido, por eso en Mamlaka al-gurab~’ dice: “¿Qué escribiré? ¿Dónde está el defecto en la historia? Es imposible escribir la historia de Maryam, no porque yo la amara, sino porque la veo frente a mí, temblando de miedo, así caminamos cruzando la línea verde que divide Beirut contra sí misma. Y repito los nombres. Llego hasta 99 nombres. Llego al último número y repito los nombres de todos los amigos que cayeron en las piedras de esta línea sangrienta dibujada por la guerra” (p. 63).. 41. Michael Bacos Young. “Interview with Elias Khoury”. BeirutReview, 5 (24 de marzo 1993). www.lcps-lebanon.org/pub 42. Poder Arroyo Medina. Tiempo, historia y violencia social: el caso del Líbano. Tesis doctoral. Universidad Complutense, Madrid: 2004, p. 332. 43.Beirut: D~r al-}d~b, 1990; The gates of the city. Minnesota: University Press, 1993. 44. Mona Takieddine Amyuni. “The Arab artist's role in society. Three case studies: Naguib Mahfouz, Tayeb Salih and Elias Khoury”. Arabic and Middle Eastern Literatures, 2, 2 (1999), pp. 203-222. MEAH, SECCIÓN ÁRABE-ISLAM 57 (2008), 139-167.
(10) 148. BELÉN HOLGADO CRISTETO. Algo así le sucede al protagonista de Y~lã cuando confiesa y vuelve a confesar lo mismo ante sus torturadores. El soliloquio del protagonista de Gin~’ al-batr D~wãd45, está lleno de . §q de Hasan . repeticiones que reflejan el aburrimiento de su existencia. La muerte del protagonista, en Fusha mustahdafa bayna al-nu‘~s wa-l-nawm de . Raš§d al-Da‘ §f, es contada por lo menos media docena de veces, cada vez con algún . elemento diferente. La novela termina de la misma manera que empieza, con la llamada a la puerta que anuncia la muerte del narrador. El marido protagonista de Tis. ti. fil M§r§l Str§b también emite un discurso repetitivo y obsesivo. Para Hudà Barak~t en Ahl al-hawà la repetición implica el ser prisionero del tiempo de ahí que al identificar metafóricamente a Beirut con la mujer diga: “¿De qué forma podría aislarla? (...) en la rutina de la repetición, en su repetición, en su repetición de mí” (p. 42); en H. ~rit al-miy~h se repiten a menudo las mismas frases como: “¿Qué estás haciendo conmigo, Šamsa?” (pp.119, 127). En el caso de Ha . íar alda hik la repetición se da tanto en los movimientos como en las frases. . . 2.2. Temas La guerra ha marcado la producción literaria libanesa por lo que es habitual encontrar escenas tales como: psicosis por los coches bomba, el éxodo de los libaneses, bombardeos, los refugios, la cuestión de la identidad, la memoria, la reconstrucción, la emigración o el enfrentamiento entre la tradición y la modernidad. 2.2.1. Guerra e identidad Ya se ha comentado al principio del artículo que la causa principal de la guerra en el Líbano fue el conflicto entre las distintas comunidades. Para Amin Maalouf las identidades son asesinas porque instalan a los hombres en una actitud parcial, sectaria, intolerante, dominadora, a veces suicida y los transforman a menudo en gentes que matan o en partidarios de los que lo hacen46. Conscientes de ello, los novelistas de la posguerra presentan a unos personajes muchas veces desorientados y alienados que intentan cruzar las fronteras bien de su identidad religiosa o de su identidad sexual. Cuando Ily~s Jãr§ publicó B~b al-šams (1998) declaraba en una entrevista: “Cuando trabajaba sobre este libro descubrí que el “otro” es un espejo del “yo”. Después de escribir sobre medio siglo de la experiencia palestina es imposible leer esta expe-. 45. Nació en 1950 en Beirut. Estudió Literatura árabe y trabajó como periodista durante la guerra civil. ~t y ha dirigido las páginas culturales de al-Mustaqbal. Es corresponsal de al-Hay . 46. Amin Maalouf. Identidades asesinas. Madrid: Alianza Editorial, 1999, p. 38. MEAH, SECCIÓN ÁRABE-ISLAM 57 (2008), 139-167.
(11) LA NUEVA NOVELA LIBANESA: DE LA POSGUERRA A UN FUTURO INCIERTO. 149. riencia de otra forma que en el espejo del “otro” israelí. Por esta razón, cuando escribí esta novela y había hecho muchos esfuerzos por intentar evitar los estereotipos de los palestinos, pero también los estereotipos de los israelíes, tal y como aparecían en la literatura árabe y específicamente en la literatura palestina de Gass~n Kanaf~n§, por ejemplo, o del §b§. El israelí no es solamente el policía o el ocupante, es el “otro” que mismo Em§l Hab . también tiene una experiencia humana, y nosotros tenemos la necesidad de esta experiencia. Nuestra lectura de su experiencia es un espejo para nuestra lectura de la experiencia palestina”47.. Con ello nos quiere decir que hay que escapar de la cárcel que nos impone nuestra identidad para poder ver al “otro” diferente como ser humano. En Mamlaka al-gurab~’ el protagonista es un hombre que se siente un extraño, para ello se sirve de las alusiones a Jesucristo como el arquetipo del extranjero en su propia tierra. En Y~lã los nombres de los personajes tienen fuertes connotaciones religiosas48 para recalcar la distinta procedencia, así el abuelo de Y~lã es un sacerdote cristiano-siriaco, educado por un kurdo, habla en árabe dialectal pero lee novela histórica en árabe clásico, y el protagonista descubre que su identidad es múltiple49. En Rihlat G~nd§ al-sag §r los personajes encarnan a gente a los que el autor se opone . . y que representan el Occidente, la iglesia o la burguesía, por otro lado Gandi y Alice, que pertenecen a una clase humilde, son idealizados50. El objetivo de Raš§d al-Da‘ §f es encontrar las respuestas y utilizar nuevas herra. mientas para la descripción de este mundo en ruptura y la búsqueda de nuevos criterios sobre los que basar una definición de la identidad unificada. Cada narrador explora la conciencia de la nación mediante la investigación de su propia identidad y su representación del colectivo, que incluye la víctima, el opresor, el culpable y el inocente, el secuestrador y el secuestrado, el demonio que todos llevamos dentro y el oscuro enemigo. Utiliza la guerra civil como un instrumento para descubrir la naturaleza humana y la identidad. Evoca igualmente la manera en la que los medios de comunicación occidentales ven a los libaneses, los estereotipos y la ruptura de los mismos, transformando al “otro” en nuestro prójimo y considerando al “nosotros” como un posible enemigo nuestro que nos pone una trampa de la que no podemos. 47. Antón Šamm~s. Entrevista para el Yediot Ajaronot (15 marzo 2002), p. 60. 48. Marion Dumand et Christophe Kantcheff. “L’écriture est pour moi un voyage vers l’Autre et une écoute”. Al-Oufok (16 febrero 2004) www.aloufok.net/article.php3?id_article=970. 49. Ahmed Bedjaoui. “Le mensonge de la fiction comme remède contre le crime identitaire”. El Watan (abril 2005) www.elwatan.com (visitado 4 de enero 2008). 50. S. Aghacy. “Elias Khoury’s The Journey of Little Gandhi: Fiction and Ideology”. International Journal of Middle East Studies, 28 (1996), pp. 163-176. MEAH, SECCIÓN ÁRABE-ISLAM 57 (2008), 139-167.
(12) 150. BELÉN HOLGADO CRISTETO. escapar, haciendo del suicidio la solución más dulce frente al dolor, la desilusión y la incoherencia. Sus personajes están marcados por una profunda desorientación, son víctimas del enfrentamiento entre la cultura occidental y la propia, atrapados en la nada, en la alienación, donde los valores se han perdido en pro del consumismo y del materialismo. En Fusha . mustahdafa bayna al-nu‘~s wa-l-nawm sólo el protagonista tiene nombre propio, Abã ‘Al§, los demás personajes no tienen nombre, pero Abã ‘Al§ se disocia en dos identidades y una observa a la otra. El narrador sufre un “transformismo” perdiendo su masculinidad y pertenencia religiosa al adoptar la identidad de mujer musulmana para escapar del miedo a la guerra. Y estas oposiciones de ideas se dan también en Bin~yat M~t§ld de Hasan D~wãd donde unos personajes son anó. nimos y otros tienen nombre propio, los primeros representan figuras humanas universales, mientras que los segundos están relacionados con su pertenencia religiosa o étnica lo que convierte al inmueble en un microcosmos de la sociedad libanesa51, así el abandono paulatino de los inquilinos cristianos y la sustitución de estos por habitantes chiíes procedentes del sur representa la realidad de Líbano. 2.2.2. Guerra y memoria Se ha visto anteriormente que una de las técnicas utilizada por los novelistas de la posguerra es la repetición, la repetición sirve para fijar ideas en la memoria y la memoria hace que el pasado no se olvide. Por ejemplo Muhammad Ab§ Samr~52 en . 53 al-Raíul al-s~biq (El hombre anterior, 1995) el protagonista rechaza vivir en el presente y se refugia en su pasado, un pasado lleno de dolor y frustración. Ily~s Jãr§ declaraba en una entrevista: “La guerra civil nos ayudó a descubrir nuestra memoria perdida (...). La muerte libera la memoria (...). Hay un refrán árabe que dice: ų¿ ¹³Ý \³\³[ ²\³×[ Á° (Se le llama ser humano porque el humano olvida). Hay una necesidad humana de olvidar. La gente tiene que olvidar. Si yo no olvido a mis amigos que murieron en la guerra civil yo no puedo vivir, no puedo beber, ni comer. La cuestión es qué hay que olvidar y qué hay que recordar. Puede ser una elección ideológica. En literatura es muy complicado porque la literatura trata de muchos detalles”54. Los pequeños detalles que el personaje recuerda pueden ser una metáfora de cómo se ven las cosas. En Abw~b al-mad§na un hombre. 51. Ken Seigneurie. “L’espace dans Binâyat Matilde de Hassan Daoud”. Romanciers Arabes du Luban. Ed. Edgar Weber. Toulouse: CEMAA, 2002, pp. 189-201. 52. Nacido en Šeb~ (Sur del Líbano) en 1953, a los siete años su familia emigró a Beirut. Se diplomó en Sociología en la Universidad Libanesa. Es redactor de al-Nahar. 53. Beirut: D~r al-ìad§d, 1995; L'homme que je fus. París: Actes Sud, 2007. 54.Sonja Mercher. “The necessity to forget and remember”. Banipal, 12 (otoño 2001), pp. 8-14. MEAH, SECCIÓN ÁRABE-ISLAM 57 (2008), 139-167.
(13) LA NUEVA NOVELA LIBANESA: DE LA POSGUERRA A UN FUTURO INCIERTO. 151. llega durante la guerra a las puertas de una ciudad sin nombre, pero que puede reconocerse como Beirut, y se adentra en sus laberínticas calles en busca de su pasado para poder comprender el presente y el futuro. El hombre pierde su maleta, sus papeles y sus plumas, que sirven para fijar los recuerdos, incluso “su memoria es como las flores muertas” (p. 34). Mamlaka al-gurab~’ es una historia de historias que combina la narración y la historiografía. Está la historia de la circasiana y segunda esposa Wid~d que cuenta sus oscuros orígenes, su adopción por una familia, el desmembramiento de esa familia y la muerte de su patriarca y está la historia del monje ìuríi. Va recorriendo la historia del Líbano desde la época posterior a la Primera Guerra Mundial hasta la invasión israelí en 1982 y la “guerra de los campamentos”. Los recuerdos y la reconstrucción de la oscura historia personal del protagonista de Y~lã es el motivo central de esta novela. Y~lã se encuentra detenido en la comisaría, acusado de acosar a las parejas que estaban en los coches del bosque cercano a la villa de Sallãm y de violar a las muchachas, la policía le tortura para que firme una declaración en la que admita que él formaba parte de un grupo terrorista que ponía bombas en Beirut, cosa que es falsa. Es entonces cuando Y~lã adquiere conciencia de su situación y se resiste a convertirse en el chivo expiatorio. Y~lã va recordando su infancia, su participación en la guerra, su marcha a Francia, su regreso a Líbano gracias a la intervención del abogado y traficante de armas M§š~l Sallãm, su relación con Randa, la esposa de Sallãm, su trabajo como vigilante nocturno en la villa de Sallãm, cómo se convierte en un ladrón y violador y cómo al final se enamora de Чr§n, una de sus víctimas, y cómo ésta le denuncia y termina en la comisaría donde es interrogado. Y~lã, al principio de la novela, es un personaje que no termina de ser consciente de la situación en la que se encuentra, adopta una postura pasiva, se obsesiona por los pequeños detalles y es incapaz de tener empatía por los otros. En el tercer capítulo la policía obliga a Y~lã a escribir su confesión sobre los crímenes que le imputan. Confiesa que comprende lo que significan realmente las violaciones solamente después de haber escrito sobre ello, lo que supone una reflexión previa, a pesar de eso deforma en su mente la realidad; por ejemplo, recuerda cuando violó a una mujer y dice que ella se estremecía de placer y que realmente él era el forzado. En al-Raíul al-s~biq de Muhammad Ab§ Samr~, recalca que el exilio en Francia . de su protagonista no ha solucionado su deseo de olvidar el pasado y de convertirse en un hombre libre; el recuerdo de la falta de amor de su madre que le torturaba con frases hirientes tales como: “¡Ah! si yo te hubiera alumbrado bajo la forma de una serpiente que se hubiera escabullido en una grieta del muro” le resulta insoportable. El pasado le devora, el barrio, las humillaciones, la violencia cotidiana pesan más que su deseo de huir, incluso la mujer con la que se casa en Francia se parece a su MEAH, SECCIÓN ÁRABE-ISLAM 57 (2008), 139-167.
(14) 152. BELÉN HOLGADO CRISTETO. odiosa madre. Es una novela en la que aparece una violencia contra la figura de la madre inédita en la literatura árabe55. El recuerdo como algo doloroso está presente en Fusha mustahdafa bayna al. nu‘~s wa-l-nawm de Raš§d al-Da‘ § f, la historia se desarrolla en una atmósfera de pe. sadilla, el protagonista vuelve a su hogar después de haber sido herido en la guerra y de que le amputaran un brazo, pero su piso está ocupado por unos desconocidos. El protagonista se tortura con el recuerdo del derramamiento de sangre y del olor de la carne quemada y, ante el dolor y la soledad, termina por tomarse una fuerte dosis de somníferos. El recuerdo asociado al dolor está presente en ‘Az§z§ l-sayyid Kaw~b~t~: como vemos en el siguiente fragmento: “Se dice, señor Kawabata, que cuando una persona muere toda su vida pasa ante sus ojos como si fuera una película y recuerda todo lo que le sucedió desde su nacimiento hasta su último momento. Puedo asegurarle que nada de eso me ha pasado. Cuando había muerto varias veces, tras haber sido herido en el cuello y hombro, en cada parte de mi cuerpo, no recordaba nada en absoluto. Ningún recuerdo de ningún tipo pasó por mis ojos. Nada, ni siquiera el mundo después de la muerte podía distraerme del dolor que yo sentía”. Aquí historia y dolor van unidos de ahí que se prefiera la amnesia56. En Hik ~yat Zahra57 (La historia de Zahra, 1980) de Han ~n al-Šayj, la narradora . . describe así la vida durante la guerra58: “¿Es verdad que todas estas cosas han ocurrido aquí en el Líbano?. Cuando el tiroteo cesa por un instante, la gente se apresura a ocupar los cafés de la calle Hamra. La esquina de al-Mazraa aparece atestada de vendedores de bollos de sésamo, la carretera de Sidón flanqueada por personas que venden lechugas y rábanos. Los fotógrafos de prensa corren a tomar fotografías durante el alto el fuego (...). ¿Cómo pueden olvidar la pesadilla de la noche a la mañana? ¿Cómo pueden salir de sus casa con las sonrisas pintadas en sus labios, como si las muertes acaecidas el día anterior hubieran tenido lugar en otro lugar? (...). La guerra continúa y su impacto se siente sobre los vivos y los muertos (...) La guerra ha venido a estructurar mis días y mis noches, mi status económico, mi propia personalidad” (pp. 148, 151, 190).. 55. Hazim Saghie. The predicament of the individual in the Middle East. Londres: Saqi Books, 2002, pp. 146-164. 56. Saree Makdisi. “Beirut. A City without History?” En Memory and violence in the Middle East and North Africa. Eds. Ussama Samir Makdisi y Paul A. Silverstein. Indiana: University Press, 2006, pp. 208, 209. 57. Beirut: D~r al-}d~b, 2004; La historia de Zahra. Barcelona: Ediciones del Bronce, 1999. 58. Charles Larson. “The Fiction of Hanan al-Shaykh, Reluctant feminist”. World Literature Today, 65 (1991), pp. 14-17. MEAH, SECCIÓN ÁRABE-ISLAM 57 (2008), 139-167.
(15) LA NUEVA NOVELA LIBANESA: DE LA POSGUERRA A UN FUTURO INCIERTO. 153. Hudà Barak~t en Ahl al-Hawà cuenta la historia de un hombre sumergido en la locura porque ha matado a su amante y, por un lado, desea recuperar los recuerdos que tanto le ha hecho sufrir, y por otro quiere olvidar; y en H. ~rit al-miy~h menciona los acontecimientos histórico-políticos: el comienzo de la guerra, la entrada de los israelíes en 1982, la intervención americana en 1984, incluso habla de los anuncios de la televisión en aquella época describiéndolo todo con un realismo extremo. 59 Emily Nasr . All~h en Tilka al-dikray~t (Aquellas memorias, 1980), narra el recuerdo agridulce de la vida al comienzo de la guerra. 2.2.3. Guerra destrucción y reconstrucción Con frecuencia aparece la representación de la ciudad, una ciudad destruida y reconstruida constantemente60, como el mito del Ave Fénix. En Abw~b al-mad§na de Jãr§, el artista se pone a buscar la tumba del rey. Si la encuentra el rey será restaurado, las piedras revivirán, lo mismo que la ciudad y él encontrará otra vez su maleta perdida. El artista y el rey son esenciales para que la ciudad sobreviva, aunque son constantemente sacrificados por la masa. En B~b alšams el personaje de Jal§l introduce su visión crítica sobre la versión oficial de la historia palestina. En esta obra hay dos fuerzas importantes: la motivación ideológica, las víctimas de la guerra que no tienen voz, y la reconstrucción del pasado. La reconstrucción puede tener también un sentido negativo cuando intervienen en ella factores económicos especulativos, como sucede en Bin~yat M~t§ld de Hasan . D~wãd, un edificio situado en Beirut Oeste va quedándose desierto de sus habitantes, que tenían diferentes procedencias y confesiones. Estas personas prefieren trasladarse a apartamentos nuevos lejos de los bombardeos. En otra de sus novelas, Gin~’ albatr . §q, cuyo narrador es un deficiente de 36 años (con los brazos cortos, manos pequeñas y deformes y con vientre hinchado lo que le asemeja a un pingüino) que se pasa los días mirando por la ventana a los vecinos y a la vieja tienda que su padre tuvo que cerrar debido a la especulación inmobiliaria. Aunque el autor no hace ninguna referencia a la guerra sus consecuencias se dejan entrever a través de las referencias al marasmo económico, el paro, la ausencia de proyectos, la vida absurda de los personajes, la descripción de la vieja aldea destruida por los promotores, las alusiones a los escombros, las cosas a recuperar y la tristeza del padre por haber tenido que dejar sus bienes61.. 59. Beirut: Mu'assasa Nawfal, 1980. 60. Hashim Sarkis. “Beirut, the novel”. Parachute: Contemporary Art Magazine (1/10/2002), pp. 132142. D~wãd: al-hizbiyya, wa-l-h~mašiyya wa-l-mad§na”. Al-}d~b, 9/10 (1998), 61. Yusr§ l-Am§r. “Hasan . . MEAH, SECCIÓN ÁRABE-ISLAM 57 (2008), 139-167.
(16) 154. BELÉN HOLGADO CRISTETO. H. ~rit al-miy~h de Hudà Barak~t se mencionan las sucesivas destrucciones y reconstrucciones de Beirut: “La ciudad fue destruida en tiempos de los asirios, de los persas y de los aliados de Alejandro Magno, y permaneció en ruinas durante setenta y cinco años hasta que Pompeyo la reconstruyó y la llamó Felicia, ‘la feliz’, en honor a su hija Julia Felix. (...) Un terremoto la sacudió, removiendo sus entrañas y hundiéndola de nuevo en el caos. (...) Hasta que otro gran terremoto volvió a azotarla de nuevo. Las guerras sucesivas la fueron hostigando” (p. 36).. 2.2.4. Guerra y huida o emigración En Mamlakat al-gurab~’ el escritor tiene un encuentro con Salman Rushdie y le dice: “Escribir es el último encuentro con el miedo”, el miedo es uno de los factores que siempre aparecen en la novela de Jãr§, el miedo está relacionado con la guerra, que conlleva muerte, dolor y huida. Se alude a la tragedia palestina, siempre presente en la obra de Jãr§, con las masacres de Sabra y Shatila, como también habla de ella en B~b al-šams en la que el pueblo palestino debe huir de las matanzas. En Abw~b al-mad§na un colectivo lloroso llena la escena, el olor de la muerte está en todos lados y la gente aterrorizada decide huir, en una alusión a la marcha de Beirut durante la guerra: “— ¿Qué vais a hacer? — Abandonaremos la ciudad. — ¿A dónde? — No sabemos. — ¿Cómo os vais y dejáis la tumba? — No se. No. — ¿Vas a quedarte? — Y tú. — Y yo. — Y yo. — Y ellos y nosotros y... Las puertas de la ciudad desaparecieron. Las voces llegaban del interior de las calles, la gente corría hacia el mar o a lugares lejanos donde caminaban en una tierra perdida llena de pantanos” (p. 102).. pp. 21-42. MEAH, SECCIÓN ÁRABE-ISLAM 57 (2008), 139-167.
(17) LA NUEVA NOVELA LIBANESA: DE LA POSGUERRA A UN FUTURO INCIERTO. 155. En al-Raíul al-s~biq de Muhammad Ab§ Samr~, el narrador, que vivía en un ba. rrio pobre de Beirut habitado por inmigrantes del Sur del Líbano, kurdos y siriacos, abandona el Líbano por causa de la guerra civil y se va a Lyon para regresar diecisiete años más tarde y descubrir que todo sigue igual: sus compañeros de la infancia, su padre, sus hermanos... incluso le parece que su mujer francesa y sus tres hijos hubieran nacido en el mismo tugurio del barrio de Salim Mass~d. Zahra, la protagonista de Hik ~yat Zahra de Han ~n al-Šayj, no encuentra su propio . . camino e intenta huir de la opresión a través de una desastrosa historia amorosa que termina con dos abortos y los nervios destrozados. Su familia la envía a África, a casa de un tío suyo que la acosa sexualmente y que concierta su matrimonio con uno de sus amigos. Zahra vuelve a Beirut en plena guerra y se enreda con un francotirador que se dedica a disparar a los transeúntes62. Hudà Barak~t nos explica su propia experiencia sobre el exilio: "El exilio tiene dos etapas: cuando te vas de tu país y llegas al otro, y cuando se produce la ruptura. Cuando me fui de Líbano ya no era el país que había amado. Llegué a París porque allí vivía una hermana, pero sin ninguna ilusión; —y continúa diciendo— No iba a ser representante de mi país en el exilio. Rechazo el mercadeo de los profetas del exilio, que predican libertad y que viven inmersos en el dolor”63. Pero el exilio no es sólo la huida a otro país, el exilio puede darse dentro de la misma tierra, dentro de una misma casa, o dentro de uno mismo para refugiarse en un mundo paralelo. Para ello el individuo se rodea de unas fronteras invisibles y determina cuál es su propio espacio y cuál es el de los demás. Pero en la guerra el espacio es continuamente violado, los de fuera quieren entrar, llaman a la puerta y el protagonista siente el peligro64. El protagonista de H. ~rit al-miy~h, Nicolás, al igual que su padre, ìiríis Mitr§, y su abuelo, es un comerciante acomodado que regenta una reputada tienda de telas en el Sãq al-Taw§la, en el centro de Beirut. Pierde a sus padres y a su amante Šamsa, la joven y atractiva sirvienta de origen kurdo, poco después el fuego arrasa el comercio familiar dejando intacto el sótano que sirve de almacén, es allí donde Nicolás se refugia y vive rodeado de suntuosas telas de seda y brocados cuya historia y variedad conoce como nadie; estas telas le servirán para rememorar a las dos mujeres de su vida: su madre, fantástica e infiel, y Šamsa.. 62. Yusr§ l-Am§r. “Han ~n al-Šayj: al-íins wa-l-taríama wa-l-luga”. Al-}d~b, 7/8 (2000), pp. 72-90. . 63. Rosa Mora. “Exilio y literatura en Kosmópolis 2002”. El País (14 diciembre 2002). www.elpais.com (visitado 26 de diciembre 2007). 64. Élisabeth Vauthier. “Limites et territoires dans le roman libanais contemporain”. Romanciers Arabes du Liban. Ed. Edgar Weber. Toulouse: CEMAA, 2002, pp. 245-276. MEAH, SECCIÓN ÁRABE-ISLAM 57 (2008), 139-167.
(18) 156. BELÉN HOLGADO CRISTETO. Nicolás vaga por una ciudad en ruinas, con las calles desiertas. La autora hace una descripción absolutamente minuciosa del espacio en el que se mueven los personajes: el nombre de las calles y de las plazas es una reproducción fiel de Beirut, descrita como una ciudad cosmopolita “esta ciudad no es el país de nadie” (p. 18). También describe las telas que vende: seda, terciopelo... y su historia frente a las nuevas tendencias del pret a porté que usan tejidos artificiales como el nylon; al lado de este minucioso realismo aparece lo fantástico65. El protagonista se somete a un aislamiento voluntario una vez que han muerto sus padres y ha roto con su amigo Hanãn. En el subsuelo de la tienda hace su casa, en la planta baja pone plantas: enredaderas, un laurel, hierbabuena. El abastecimiento de agua entra en el campo de lo irracional, el protagonista se alimenta con las plantas que él cultiva y encuentra en sus correrías por la ciudad fantasma: achicoria, tomates, champiñones, hierbabuena, zanahorias, dátiles, higos chumbos, con pájaros y con huevos, etc. Pero esta soledad se verá trastocada con ciertos acontecimientos, como el descubrimiento de una niña muerta y enterrada en una tinaja bajo la iglesia de San George: “Era una niña. Vi su pelo, el reflejo de su vestido a contraluz. Me quedé clavado en mi lugar, sin atreverme a moverme, como si temiera que al agitar el aire todo aquello se volverá polvo y arena. Su piel, muy fina, hacía que se pareciera más a un esqueleto, pero su pelo y aquel vestido hacían pensar en el cuerpo de una niña muerta” (p. 55).. Ve también a una jauría de perros ladrando entre los escombros y peleándose, mientras devoraban una cabeza humana (p. 58), y cuando va a bañarse en un estanque se encuentra con un fémur humano (p. 73). Todos estos factores hacen que el protagonista vaya perdiendo la razón y acabe por ir transformándose en un perro salvaje que, para marcar su territorio, orina (p. 111), y ladra para mantener alejados a los perros; el comer se convierte en una obsesión y empieza a engordar, su vientre hinchado es una metáfora de los cadáveres inflados al descomponerse y, al final de la novela, el narrador se despierta bajo la iglesia de San George sin saber si está vivo o muerto. Huir de la guerra forjándose su propio mundo también lo hace Jal§l, el andrógino66 protagonista de Ha de Hudà Barak~t67, de ahí que cada vez que haya un . íar al-da . hik .. 65. Sobhi Boustani. “Réalisme et fantastique dans le roman H . ~rit al-miy~h de Hod~ Barak~t”. Middle Eastern Literatures, 6, 2 (Julio 2003), pp. 225-235. 66. Samira Aghacy. “Hoda Barakat’s The stone of laughter: Androgyny or polarization”. Journal of Arabic Literature, 29, 3-4 (1998), pp. 185-201. 67. Véase Miriam Cook. War’s other voices, op. cit. MEAH, SECCIÓN ÁRABE-ISLAM 57 (2008), 139-167.
(19) LA NUEVA NOVELA LIBANESA: DE LA POSGUERRA A UN FUTURO INCIERTO. 157. bombardeo Jal§l se dedique a limpiar su casa o a lavarse las manos de forma compulsiva, pero cuando los dos hombres que ama mueren, la guerra termina por adentrarse hasta en el rincón más pequeño de su pulcro hogar y acaba por transformar al delicado Jal§l en un asesino. En al-ìabal al-sag§r, de Jãr§, el protagonista tampoco se encuentra a salvo en su hogar, recuerda una y otra vez cómo las milicias golpean la puerta e invaden su casa. Y en Fusha §f el protagonista . mustahdafa bayna al-nu‘~s wa-l-nawm de Raš§d al-Da‘ . ve su hogar invadido por unos extraños, al igual que en la citada novela de Jãr§ y de Ha de Hudà Barak~t, la amenaza exterior aparece representada por la . íar al-da . hik . intempestiva llamada a la puerta. También sucede lo mismo en Bin~yat M~t§ld de Hasan D~wãd; el personaje de Matilde es una beirutí cristiana que va reduciendo . cada vez más sus movimientos dentro del inmueble y apenas se relaciona ya con los nuevos habitantes. Repentinamente decide alquilar la casa a un joven chií, pero interpone una especie de frontera simbólica entre él y ella permitiéndole usar solamente el baño árabe y ciertas zonas limitadas de la casa, pero él ignora la prohibición traspasando las fronteras y al final termina matándola y descuartizándola en el “baño de estilo árabe”. Para Emily Nasr . All~h la emigración es un tema recurrente en varias de sus novelas. Ya en las novelas que se remontan a una época anterior a la guerra, como en Tuy ãr aylãl68 (Pájaros de septiembre, 1962), el joven del que está enamorada Mirsal, . tiene que marcharse de Líbano para buscar una vida mejor en EEUU, dejando a su padre muy apenado porque quería que él permaneciera en su tierra. Habla también de los padres que van a visitar a sus hijos emigrados y a sus nietos, que ya se han educado en otra cultura diferente a la suya, como sucede en al-Iql~ al-zam~n69 (Vuelo en contra del tiempo, 1981), en la que la guerra civil es el fondo de la novela, aunque se remonta hacia el pasado describiendo la angustia de los padres de los que tienen que emigrar a otras tierras. Algunos personajes de al-ìamr al-g~f§ optan por abandonar sus aldeas en búsqueda de un futuro mejor, como ìubr~n al-Salamun§ que se va a Toledo (Ohio) para trabajar para su primo ‘Abd All~h. 2.2.5. Tradición frente a modernidad Raš§d al-Da‘ §f reconoce: “El reencuentro improbable, caótico, kafkiano de la mo. dernidad y de la tradición es un tema importante para mí, me preocupa enormemente. La confrontación entre la modernidad y la tradición provoca mucho sufrimiento y. 68. Beirut: Mu’assasa Nawfal, 1962; September vogel. Basilea: Lenos Verlag, 1988. 69. Beirut: Mu’assasat Nawfal, 1981; Flight against time. Austin: Texas University Press, 1997; Flug Gegen Die Zeit. Basilea: Lenos Verlag, 1991. MEAH, SECCIÓN ÁRABE-ISLAM 57 (2008), 139-167.
(20) 158. BELÉN HOLGADO CRISTETO. víctimas. Las tensiones entre el hombre y la mujer para nosotros caen en este fenómeno70. A) La ciudad (modernidad) frente al campo (tradición): Las diferencias entre el modo de vida entre el campo y la ciudad es un tema recurrente en muchos autores árabes, tanto en poesía como en la novela o el teatro, sólo hay que recordar a la campesina Zaynab de Muhammad Husayn Haykal, o los poemas de al-Bay~t§, o las obras . . de Tawf§q al-Hak §m o de T. ~h~ Husayn. La ciudad, en el caso libanés, es el símbolo . . de la guerra, también de la soledad como en Abw~b al-mad§na de Jãr§, en la que el artista errante alcanza la ciudad tras innumerables días y noches y, en vez de ser bienvenido por la gente, se encuentra absolutamente sólo tras las altas puertas: “Sólo sabía unas pocas palabras inútiles, pero eran sus palabras, ¿qué haría un hombre con sus palabras si eran inútiles? No se preguntaba esa cuestión, caminaba y sus palabras caminaban a su lado y llamaba a unos y a otros a su lado y se sentía como las hojas de la muerte de un árbol antiguo” (p. 7).. Emily Nasr ãr aylãl sumerge al lector en la típica atmósfera del cam. All~h en Tuy . po libanés, en las ambiciones de los jóvenes y en el desánimo de los ancianos. El apego de los campesinos a su tierra es evocado en varias ocasiones y el lector puede notar cierta nostalgia en el estilo de la autora. La protagonista, Mãna, no puede soportar la ignorancia en la que se mantiene a las chicas, de ahí que se vaya a la ciudad para estudiar en la universidad después de tener un duro enfrentamiento con sus padres. Nasr . All~h quiere ensalzar a aquellos que se rebelan contra la ignorancia que es el origen del subdesarrollo. Cuando Mãna regresa a la aldea la gente no la reconoce y se siente insatisfecha y perdida, rechazada por toda la aldea al haber “renegado de sus raíces” y su historia termina con un tono triste. El personaje de la joven y atractiva Rayy~ de Šaí~rat al-dufla, (La adelfa, 1968), también se rebela contra la sociedad de su aldea en busca de la libertad. El mundo en el que Rayy~ se mueve está gobernado por los valores materiales y por el hieratismo social. Una de las ancianas de la aldea propone a Alfred Bey desposarse con ella pero él la rechaza y se casa con otra joven. Rayy~ decide casarse con su enamorado Mujj~’ãl a pesar de estar enamorada del joven N~í§ y no permite a su esposo acercarse a ella, finalmente él la viola y ella toma las semillas de la adelfa muriendo envenenada. De la huida de las tradiciones de la aldea trata también al-ìamr al-g~f§. Para Nasr . All~h la aldea es enemiga de la vida y del verdadero valor del amor, del sexo, del. 70. Maya Ghandour Hert. “Rachid el-Daïf, briseur de tabous”. L’Orient Le Jour (28 Junio 2006). MEAH, SECCIÓN ÁRABE-ISLAM 57 (2008), 139-167.
(21) LA NUEVA NOVELA LIBANESA: DE LA POSGUERRA A UN FUTURO INCIERTO. 159. matrimonio y del divorcio. La aldea aplasta y deforma a sus hijos71. Nuzhà, la protagonista de la novela, odia a los chicos de la aldea, encadenados por invisibles cadenas a las tradiciones opresivas, ella busca la oportunidad de escapar hacia una sociedad nueva, admira a los hombres con ropas occidentales y a las mujeres elegantes pero, a pesar de que disfruta de su vida en la ciudad, no conoce el amor y la felicidad porque su rebelión es negativa y, aunque ha conseguido cierto grado de autorrealización, vive una existencia miserable. El protagonista de Hudà Barak~t en Ahl al-hawà identifica a la ciudad (Beirut) con la mujer y dice: “¿De qué forma podría aislarla? En la alegría, en la tristeza, en el recuerdo, en el olvido, en el deseo (...)?” (p. 42). B) En la sexualidad: Raš§d al-Da‘ §f sostiene que “Las novelas que aparecían en . el mundo árabe hace algún tiempo trataban siempre de temas serios. Los héroes llevaban frecuentemente sobre su espalda pesadas cargas. Estaban investidos de una responsabilidad (histórica, religiosa, patriótica) enorme. Yo he querido para mis novelas personajes ligeros, verdaderos, pero sin dosis excesivas de realismo. Me he inspirado en la tradición que existía en la gran literatura árabe de Las mil y una noches. En el gran libro de al-Ag~n§. Por ejemplo, el autor Isfah ~n§ habla de personajes . importantes en la historia del Islam con una asombrosa ligereza, como seres humanos normales. Evoca por ejemplo la peregrinación a la Meca como si fuera una fiesta, un festival de diversión. Muchos acontecimientos en mis novelas están inspirados en este libro y adaptados a nuestros días. El episodio del hijo que pone la cabeza descubierta al sol con el fin de presionar a su padre para que no se case viene de la historia de amor de Qays y Lubna, es también célebre la historia legendaria de Maínãn y Layla. En la tradición árabe el sexo era una actividad humana como todas las otras. No se asociaba sistemáticamente al sentimiento de amor y al matrimonio. Hay que decir y repetir que la civilización árabe antigua era mucho más abierta que la que muchos pretenden hoy día, y nos obligan a volver a los fundamentos y a las fuentes”72. Hablar de la pareja y, sobre todo, de su intimidad sexual, es un tabú en el mundo árabe-musulmán. Si los hombres se jactan de sus proezas sexuales, las mujeres pretenden mantener su virginidad y esconder sus eventuales experiencias detrás de un obligado pudor. Raš§d al-Da‘ §f se ha atrevido a lanzar un grito contra esta inmadurez . hipócrita al publicar Tis. tifil M §r§l Str§b. Éste libro no ha dejado indiferentes a los lec. tores del mundo árabe, desde Rabat hasta Damasco el libro ha conocido un éxito. 71. John Nahum Tannous. “Tradition’s victims: Love and marriage in Emily Nasrallah’s Dormant embers”. Al-Jadid, 8, 40 (verano 2002). www. aljadid.com (visitado 9 enero 2008). 72. “J’essaie d’ecrire vrai”, op. cit. MEAH, SECCIÓN ÁRABE-ISLAM 57 (2008), 139-167.
(22) 160. BELÉN HOLGADO CRISTETO. inesperado y creciente. En su obra el autor habla con un impudor increíble de la sexualidad de una pareja. El protagonista Raš§d acaba de contraer matrimonio pero su esposa le sorprende con sus conocimientos sobre la sexualidad masculina, a pesar de que supuestamente era virgen cuando se casó. Él comienza a hacer elucubraciones ¿puede creer verdaderamente en la virginidad de su esposa antes del matrimonio cuando los médicos saben ahora reparar muy bien las cosas? En el fondo ¿cual ha sido la vida de esta mujer de la que él, a fin de cuentas, no sabe gran cosa y que se escapa de él un poco más cada día?. Al-Da‘ §f explora la sociedad libanesa de hoy con una rara ferocidad sin por ello . utilizar un tono neutro o falsamente ingenuo, intenta desencriptar la psique masculina a través de un endiablado monólogo del narrador componiendo una novela a base de anécdotas absurdas y divertidas73 como sucede con Ins§ l-sayy~ra en la que el joven protagonista y narrador se despierta en un hospital y poco a poco va recuperando la memoria. Recuerda que su coche, un Subaru, tuvo un fallo en los frenos y chocó contra un poste eléctrico y que en el momento del accidente él estaba hablando por el móvil con su novia Layla. Le había comprado el coche a su mejor amigo Raf§q que acababa de regresar de los EEUU y desde entonces el coche no había dejado de causarle problemas de todo tipo, ya que estaba fabricado para el mercado norteamericano y no podía ser reparado en Líbano por la falta de piezas de repuesto. Lo conducía con el sentimiento de estar a bordo de un coche bomba. Poco a poco va deshilvanando los recuerdos de los últimos meses: su madre fallecida había dejado viudo a su padre de 65 años y con la libido a flor de piel, que pretendía ahora casarse con una mujer 35 años más joven, pero muy fea y virgen, y que quería tener niños. Su padre estaba sin blanca y se pasaba el día con el mando a distancia cambiando de canal en la televisión, y que, para satisfacer los caprichos de su nueva esposa, estaba pensando en vender la casa de la familia. El protagonista, para impedir este matrimonio, no duda en urdir pequeños complots, cada cual más perverso: un intento de suicidio de lo más aberrante, continuas citas amorosas, conspiraciones contra la futura esposa, incluso le propone a la dulce e inocente Layla, que posee unas piernas estupendas, que calme el apetito sexual de su padre a cambio de su propio coche Subaru en agradecimiento por sus “servicios”74. El autor nos revela los secretos de alcoba en un campo de batalla (la cama) donde se enfrentan la tradición y la modernidad. Raš§d al-Da‘ §f ha tocado también un nuevo tabú, la homosexualidad, en su obra . ‘Awdat al-Alm~n§ ilà rušdi-hi (El Aleman recupera la razón), que narra la historia. 73. Weber Edgar. Le univers romanesque de Rachid El-Daïf et la guerre du Liban. Paris: L’Harmattan, 2001. 74. Cristophe Donner. “Celles qui rendent service”. Le Monde (7 de octubre 2006), p. 10. MEAH, SECCIÓN ÁRABE-ISLAM 57 (2008), 139-167.
(23) LA NUEVA NOVELA LIBANESA: DE LA POSGUERRA A UN FUTURO INCIERTO. 161. real, y también ficticia, de un escritor alemán llamado Joachin Helfer75, que al principio era homosexual (eso corresponde a la realidad) pero que cuando fue a Beirut conoció a una alemana y acabó casándose con ella “recuperando la razón” (eso corresponde a la ficción). Sobre la ambigüedad sexual tratan muchas de las novelas de Hudà Barak~t, algunos de los personajes masculinos se encuentran atrapados dentro de un género con el que no terminan de identificarse, así le sucede a Jal§l en Ha al prota. íar al-da . hik, . gonista sin nombre de Ahl al-hawà, o a Wad§‘ y al protagonista de Sayyid§ wa-Hab §. b§76. La novela de Hudà Barak~t Ahl al-hawà tiene una alta carga sexual, su mismo título es sugerente ya que “Ahl al-hawà” en árabe coloquial se utiliza para denominar a aquellos que han perdido el control de su mente debido al amor, además es el título de una canción de Umm Kultãn que aparece mencionada por el protagonista77. En esta obra se mezclan el Eros y el Thanatos, el protagonista asesina a su amante, o al menos eso es lo que él confiesa, aunque al final el lector se queda con la duda de si el crimen es producto de los desvaríos del protagonista o es real78. Al-ìamr al-g~f§ de Emily Nasr . All~h plantea el problema de la impotencia sexual y de la aversión al sexo; los diferentes personajes se ven sometidos a la coerción y a los tabúes79. El concepto de que el sexo es pecaminoso encadena a los personajes con sus tabúes inconscientes, tiene que ver con el matrimonio basado en la intervención de los intermediarios, la falta de amor y de entendimiento. Bajo la dominación patriarcal es natural que la mujer pague el precio más alto, porque ella es la parte más reprimida. Por ejemplo, Lea es una joven que se somete a la tradición y cae en la desgracia porque falla a la hora de desafiar las convenciones de la aldea y esas tradiciones hacen que Lea sea una figura de feminidad distorsionada por carecer de una educación sexual adecuada, de ahí que cuando la niña se convierte en mujer y tiene su primera menstruación se sienta aterrorizada y rechace su propia feminidad y la considere como una enfermedad. Aunque sus padres le preguntan sobre su opinión sobre la propuesta de matrimonio que les ha hecho ‘Abd All~h, ella lo acepta porque ha sido aleccionada desde su infancia sobre el deber de sumisión de la mujer, que es un. 75. Maya Ghandour Hert. “Rachid el-Daïf, briseur de tabous”. L’Orient Le Jour (28 Junio 2006). 76. Beirut: D~r al-Nah~r, 2004. 77. Michelle Hartman. “Intertextuality and gender identity in Hud~ Barak~t’s Ahl al-haw~”. Marginal voices in literature and society. Dir. Robin Ostle. Estrasburgo: ESF-MMSH, 2000, pp. 171-185. 78. Mona Takieddine Amyuni. “Literature and war, Beirut 1993-1995: Three case studies”. World Literature Today, 73 (1/1/1999), pp. 37-42. wa-l-íins”. Al-}d~b, 9/10 (1999), pp. 2679. Yusr§ l-Am§r. “Emily Nasr . All~h: ‘An al-Qarya wa-l-harb . 44. MEAH, SECCIÓN ÁRABE-ISLAM 57 (2008), 139-167.
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