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TEMA 2. SANTO TOMÁS DE AQUINO.

TEOLOGÍA NATURAL Y TEOLOGÍA REVELADA La patrística.

Los santos padres adoptan una doble actitud en relación a la filosofía griega, los gnósticos aceptan la filosofía griega, en cuanto muchas ideas filosóficas son coincidentes con la revelación cristiana, pero además porque ven en esa aceptación de la filosofía un camino para introducir la revelación en el mundo pagano o en la cultura filosófica griega. San Justino dice que “Dios preparaba la mente griega para la llegada del Señor”, e incluso hay ideas como la inmortalidad platónica del alma o la existencia de Dios como primer motor aristotélico que no son incompatibles con la revelación, que admite la inmortalidad del alma y la existencia de Dios. Por otro lado, Sócrates es un modelo a tener en cuenta dado que es un ejemplo de honestidad y virtud, en el mundo pagano. Por su parte, los apologetas, como Tertuliano, en “Adversus haereses” sostiene que en la filosofía griega se contienen herejías, como que Dios es material (de fuego, por ejemplo, según Heráclito), o que se niega la resurrección o el alma es mortal para Aristóteles. De todos modos, critica a los filósofos griegos, dice de ellos que no cortan el pelo y las uñas, etc. Santo Tomás pensará, siguiendo al Damasceno que algunos conciben en la antigüedad a Dios como una fuerza de la naturaleza, que hay politeístas y que hay ateos, ya que no existe una idea innata de Dios, por lo que recházale consenso universal, contra san Agustín (“a excepción de algunos en los que la naturaleza está excesivamente depravada, todos piensan que Dios es el autor del mundo”) pensaba el filósofo de Hipona.

1. No contradicción entre razón y fe, zona de intersección entre teología revelada, revelación y filosofía o razón. La doble verdad del averroísmo.

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líneas de enseñanza del aristotelismo, la defendida por san Alberto y santo Tomás, que sostiene la “no contradicción entre razón y fe” y el averroísmo latino, defendido por Siger de Brabante que admite la teoría de la doble verdad.

Hay pues una zona de intersección entre razón y fe, en el tomismo; verdades que son comunes a la teología revelada y la filosofía, pero que no pertenecen solo al ámbito de la teología (filosófica) y revelada, sino al ámbito de la “psicología racional” (inmortalidad del alma) y “cosmología” (creación del mundo, lo que Kant llamará prueba cosmológica, sustentada en la existencia de los seres de la naturaleza, de la contingencia, que será la tercera vía).

Estas verdades comunes a la razón y a la fe son los denominados “preámbulos de fe” o verdad es introductorias a la revelación, si bien, hay otras verdades específicas de la teología revelada, que son los misterios, artículos o dogmas de fe, que son “superiores a la razón” o que no entran en conflicto con la razón pero que son “inasequibles, inalcanzables por la razón”, son dogmas del tipo: trinidad, resurrección o encarnación de Dios. Es pues la función ancilar de la filosofía, la filosofía sería ancilla theologiae, esclava o sierva de la teología.

2. Teología natural y revelada.

Veamos qué diferencia hay entre teología natural y revelada, y qué colaboración existe entre razón y fe, es decir, de la razón con la fe y de la fe con la razón. Por un lado, la teología natural, racional o filosófica, parte del ente, de los seres del mundo e infiere la existencia de un creador, de un “ente realísimo”, de un ser eterno, que ha creado el mundo. Es la tercera vía, de la contingencia, cuan do vemos que los seres (creados) no tienen su origen en ellos mismos, sino que existen gracias a otro ser anterior que ya existía en acto, y no pudiendo haber una serie infinita de seres que pasen de la potencia al acto se infiere que la serie debe ser finita y que existe un ser que es acto puro, se trata del primer motor aristotélico, que es el ser “cuya existencia es su esencia o naturaleza” (“yo soy el que soy”, el que existe, dice Dios de sí mismo en Éxodo). Lo último que se conoce, y con esfuerzo, es que Dios existe, pero ¿qué concepto tenemos de Dios? Dios es un primer motor que pone en marcha el universo (la teoría es de Aristóteles), es un ser perfecto, es un ser eterno, que es acto, es un ser que existe por sí mismo, que no podía no haber sido sino que existe desde siempre y es el origen de todo otro ser que comienza a existir y que tiene su origen en otro (abaliedad).

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entidad”, y de la teología revelada, “Dios desde el punto de vista de la divinidad”; pero además el método que utiliza la revelación es la autoridad de Dios mismo, fuente fiable de conocimiento (para el creyente) que comunica esas verdades al hombre… presupone la fe, porque Dios que comunica la revelación, la sagrada escritura, es fuente fiable de conocimiento, pero para ello es preciso que crea en Dios, para fiarme de Dios y confíe en Dios, y entonces admitiré la validez de la revelación. Por otro lado, el método que sigue la teología racional o natural es la razonamiento demostrativo, por eso la diferencia es que “Dios es lo último que llega a conocer la teología racional, partiendo del ente real, lo infiere como ente realísimo y fundamento de los seres creados” pero la teología revelada lo primero que conoce es justo la existencia de Dios, desde luego, el conocimiento de Dios que comunica la revelación permite acceder a un Dios personal identificado con la persona de Cristo (Trinidad, Dios encarnado, persona –Cristo- con una naturaleza humana y divina como proclama el concilio de Nicea). Para la teología revelada Dios no es solo una causa mecánica del universo. Pero, si la filosofía puede llegar, por el razonamiento, a la existencia de Dios, ¿por qué se da otra vía para acceder al conocimiento de Dios como es la revelación? Porque “Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad”, como dice el apóstol Pablo en una de sus cartas, y cita santo Tomás de Aquino.

Pero además, es que “no todos los hombres tienen tiempo e inteligencia suficiente para acceder al conocimiento de Dios” y es preciso que todos posean las verdades necesarias para llegar a la salvación, etc.

3. Colaboración entre razón y fe. Colaboración de la razón con la fe, y de la fe con la razón. Ventajas de la revelación.

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como es lógico, la existencia de Dios, que es quien propone las verdades de fe. Estos misterios, inasequibles a la razón, por superar la capacidad de conocimiento racional del ser humano, no son contrarias a la razón, es el caso de misterios como la Resurrección, la Trinidad o la Encarnación del Verbo (la Palabra de Dios, que es el Lógos, esto es, Cristo, considerado ya por san Agustín y por san Juan en el Prólogo a su Evangelio, como la Palabra de Dios).

Pues siendo Dios el creador del hombre lo ha dotado de una facultad, que es la razón y es el origen de la revelación. El hombre puede llegar al conocimiento de Dios bien mediante el correcto uso de la razón (a partir de la existencia de los seres de la naturaleza, etc.), bien mediante la fe en las verdades propuestas por la revelación. La teología revelada se basa en la autoridad de Dios mismo, que es fuente válida de conocimiento. Esto, sin duda entraña, como hemos dicho, haber de admitir la existencia de Dios por la fe. Pues si Dios es fuente válida de conocimiento, no es menos cierto que solo por la fe se acepta la existencia de Dios y solo así podremos después admitir que podemos fiarnos de Dios (solo si primero aceptamos que Dios existe).

Pero, como decíamos, no hay contradicción entre lo que la razón descubre y lo que la revelación enseña, respecto a verdades comunes a la razón y a la fe, es decir, no puede haber contradicción entre razón y fe, entre filosofía y revelación (no se podrá admitir por la filosofía admitir que Dios no existe y luego por la revelación que existe, la razón lleva indefectiblemente al conocimiento de Dios, cuya existencia se puede admitir por la fe en cuanto se considera a Dios como fuente de la revelación, de un mensaje que no contradice la posibilidad de conocerle mediante el uso de la razón en cuanto facultad creada por Dios mismo, capacidad de conocer a Dios racionalmente). No hay pues doble verdad, no hay sino una zona de intersección entre razón y fe, pero no existe como en el aristotelismo averroísta una teoría de la doble verdad. (b) refutando las herejías o errores del adversario de la fe, (c) aclarando los artículos o dogmas o misterios de fe, que no pueden ser demostrados sino solo aclarados o explicados, por analogías o semejanzas, como la Trinidad, según dice santo Tomás que hace san Agustín con este misterio de fe.

La teología colabora con la filosofía de doble modo: (a) como criterio extrínseco que orienta cual debe ser el punto de llegada del razonamiento filosófico, aun cuando la filosofía llegue a conocimientos comunes a la revelación, como es el de la existencia de Dios, por procedimientos puramente autónomos, basándose en el razonamiento demostrativo, etc. (b) como criterio negativo, ya que la razón no puede hacer uso de los datos que suministra la revelación (p.e. no se puede aceptar que Dios existe, por parte de la filosofía, porque la revelación lo comunique apoyándose en la autoridad divina, sino que la razón debe concluir que Dios existe por puros procedimientos racionales, como es el caso de inferir a partir de la contingencia de los seres, sus perfecciones, el orden del mundo, etc. que Dios es una causa incausada, un ser perfectísimo, etc.).

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verdades necesarias para su salvación pues “Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad”.

2. DEMOSTRABILIDAD DE LA EXISTENCIA DE DIOS. DEMOSTRACIONES DE LA EXISTENCIA DE DIOS.

Sobre el argumento ontológico.

San Anselmo de Aosta desarrolla el argumento ontológico, en el Proslogion, basándose en el versículo de un salmo que dice “dicit insipiens in corde suo: non est Deus”, solo un necio, un insensato puede decir que Dios no existe, pues todos saben que “Deus est nihil maius cogitari non potest”, es decir, si Dios es el “Ser Mayor” que el cual nada puede ser pensado, ha de existir en idea y en realidad, pero no solo en idea, pues si existiese solo en idea, podría pensarse todavía en otro ser que además de existir en idea exista en realidad, en cuyo caso este último ser sería mayor que el que solo existiese en idea (el cual, lógicamente no podría ser el “Ser Mayor”), etc. O dicho de otro modo, ¿cómo podría pensar en un ser perfecto si ese ser perfecto o mayor no existe? ¿Cómo podría concebir algo superior a mí, algo infinito si yo mismo soy finito y no he podido producir dicha idea?.

Volviendo al argumento ontológico de san Anselmo, el monje Gaunilo, que vivía en la abadía de Monmaurtier, dice en el “liber pro insipiente” que puedo pensar en unas Islas Afortunadas que solo existan en mi imaginación y lo mismo podría suceder con la idea de Dios; pero san Anselmo le replica en el “liber apologeticus ad insipientem” ya que en primer lugar señala que es impropio de un monje que ponga su pluma al servicio del insensato, por otro lado, que no es lo mismo el concepto de Islas Afortunadas, que no implican su existencia, que el concepto de “Ser Mayor (Dios)” que implica , si lo entendemos bien su propia existencia. Pues, volviendo al núcleo central del argumento, si el insipiens dice que “Dios no existe” está cometiendo una contradicción, pues el juicio contiene un sujeto y un predicado, el sujeto, al mencionar a Dios dice que es el “Ser Mayor” y si lo comprendo bien (entiendo que no hay otro mayor que el cual pueda ser pensado, me daré cuenta de que debe existir no solo en mi mente sino también en la realidad, pues de lo contrario no sería el ser mayor), por otro lado, el predicado indica que “no existe”, pero entonces en verdad el juicio “Dios no existe” es contradictorio porque en el sujeto dice que “existe” y en el predicado que “no existe” lo cual encierra una contradicción lógica.

2.Nuestro conocimiento de Dios.

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el mismo santo Tomás admitía que para muchos Dios era considerado fuerza de la naturaleza, que algunos pueblos son politeístas, o que hay ateos, luego no vale decir que todos tienen la idea de Dios como “el ser Mayor” que el cual nada puede ser pensado, etc. Santo Tomás piensa pues que no hay ideas innatas, fundamentalmente porque sigue a Aristóteles en su teoría del conocimiento y en general en su filosofía que aprendió en la universidad de París de san Alberto, profesor suyo de la orden dominica. Entonces, “no hay conocimiento adecuado de Dios”. Podemos decir que hay proposiciones muy evidentes en sí mismas y menos para nosotros (que llama per se nota secundum se) como la proposición “Dios existe” que es evidente para los bienaventurados que gozan de la visión beatífica de Dios, pero no para nosotros, y otras proposiciones “per se nota quoad nos”, más evidentes para nosotros y menos en sí mismas, como “los árboles existen”. Esto quiere decir que la existencia de Dios solo podrá ser probada a través de un razonamiento, de un argumento lógico, que se basará en “la realidad de los seres” (si se quiere, con Kant la prueba llamada “a contingentia mundi” por la contingencia del mundo…) de ese modo solo a partir de la realidad de los seres y de una argumentación causal se podrá inferir, a partir de un razonamiento que utilizando la causalidad se base en la realidad de los seres (y no en la idea de Dios, pretendiendo extraer la “existencia real” de Dios de la idea que de Dios tenemos como quiere el argumento de san Anselmo que Kant llamó ontológico). Veamos, no hay conocimiento adecuado de Dios, y no lo hay porque la teoría del conocimiento se basa en santo Tomás en la teoría gnoseológica de Aristóteles, y en segundo lugar porque solo cabe un “conocimiento analógico” de los “seres espirituales” y por fin, porque por la prueba de la contingencia (que Kant también criticará) en la tercera vía se llega a través de las nociones de potencia y acto aplicada a la existencia de los seres que “podían no haber sido o pueden dejar de existir (=los contingentes)” a inferir la existencia de un ser necesario, o autosubsitente, que existe por sí y que comunica “por participación” la existencia a los seres creados o contingentes. Por fin, nuestro conocimiento por analogía de Dios quiere decir que el término “existencia” o “ser” aplicado a Dios y a los seres creados (contingentes) no tiene el mismo significado, y ello porque Dios es el ser que “existe por sí mismo” y los seres contingentes existen “por otro” y además porque la existencia es “infinita en Dios” y “finita en los seres creados” (limitada a la esencia o potencia que la recibe), en ese sentido la cuestión es: si los seres creados o contingentes son, pero su existencia no procede de ellos mismos, y sin embargo existen , ¿no habrán recibido la existencia de otro ser que exista por sí mismo? , es decir ¿no habrán recibido la existencia de Dios que es el ser que es “necesario” o “no contingente” o que es acto puro, o que es el ser que no puede no ser, que es eterno y que explica la existencia de los seres contingentes que han pasado de la potencia al acto?, etc. Por fin, podemos decir que además de identificar el ser Necesario con el ser Autosubsistente, y con el ser que es Acto puro (siendo la existencia el acto, Dios es el ser que no tiene potencia, en el cual su existencia es su propia naturaleza o esencia).

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expresa, etc. Así, el entendimiento agente universaliza, y el paciente “conoce universalmente”, pero ¿qué conoce? El “ser de las cosas corpóreas, materiales y sensibles”. Pues si no hay ideas innatas, a base de ver cosas corpóreas el entendimiento elabora un concepto del “ser de las cosas corpóreas” como el concepto universal e intelectual de piedra o de árbol, pero no hay idea innata ni conocimiento adecuado de Dios, se conoce el ser de las cosas corpóreas, y se conoce por abstracción, elaborando conceptos abstractos a partir de las cosas materiales, etc. Otra cuestión es que se conocen los seres espirituales por analogía, pues conocemos “cosas corpóreas” como una piedra, que tiene constitución hilemórfica de materia y forma, o bien “entes finitos” que tienen alma y cuerpo; pero solo podemos conocer los ángeles (arcángeles, serafines, querubines…) a partir de conocimiento de los “entes finitos” (nosotros, los seres humanos) que tienen cuerpo y alma, pero los ángeles no tienen cuerpo, por relación a los seres que tienen cuerpo y alma (entes finitos) podemos conocerlos, pero los ángeles tienen composición de existencia y esencia (que es su espíritu), y Dios es más perfecto, no tiene potencia, no tiene esencia, es simple existencia, es existencia infinita y eterna. ¿Y cómo sé qué es la existencia? Porque la veo en los seres corpóreos (piedras, árboles), en los “entes finitos” o seres humanos que tienen alma y cuerpo… abstraigo la existencia, que no procede de ellos y que sé que Dios se la ha comunicado a estos seres, por “participación”.

Respecto a la existencia de Dios, en Éxodo Dios dice de sí mismo “Yo soy el que soy (el que existe por sí mismo)” y ello porque en la zarza ardiendo dice a Moisés que él es “el que existe” (aseidad de Dios, Dios es ser a se, por sí, ipsum esse), etc. Pues, como vemos en la tercera vía, si los contingentes son seres que hubo un momento en que no existían y han pasado de potencia a acto, de poder existir a existir en acto esto es posible gracias a un ser en acto anterior, pero no es posible que haya un ser anterior que sea e acto y antes fuera en potencia y antes otro igual, y otro, y así infinitos porque una serie infinita no se puede recorrer, y ahora no existiría nada, pero los contingentes existen ,luego la serie ha de ser finita y ha de haber un ser necesario, un ser que no podía no haber sido, que era siempre, que es existencia, que es acto puro que es el ser por sí, el ser necesario, etc. Es verdad que Kant objetará que entiende hay un conflicto entre la existencia de una serie infinita de causas y la existencia de una causa primera, incausada (¿cómo puede haber una causa incausada? ¿no dice el principio causal que “no hay efecto sin causa”? y máxime cuando si se admite que una causa lo es de un efecto pero esa causa causada es efecto de otra causa anterior… ya hemos dicho que una serie infinita de causas no se puede recorrer y no podría haber un último efecto, y lo hay, luego, solo queda que haya un ser eterno para poder explicar la realidad de los seres contingentes que sin existir por sí mismos, sino por otro, y siendo efectos de una causa anterior, solo si hay un ser eterno, autosubsistente, necesario, es que pueden existir los contingentes, y como los contingentes existen la realidad de estos exige que haya un ser necesario, porque de lo contrario no se puede explicar la “realidad” de los contingentes. Y la diferencia entre los seres creados y Dios es que Dios existe por sí y su existencia es infinita y los seres creados son por otro, y su existencia es limitada, no difieren en el “ser” o en “existir” sino en el modo de existir (por sí/por otro; existencia infinita/finita).

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El método a posteriori (quia est, que se traduce “a consecuencia de lo cual”) toma como punto de partida la “realidad de los seres” (contingentes, creados) e infiere la existencia de un fundamento (ens realissimum, ser eterno, necesario, autosubsistente; es decir, el ser “que existe por sí” y que “no puede no ser” o que es “acto puro” como decía Aristóteles, cuya existencia es su esencia, ya que “si no existe el ser que no puede no ser (autosubsistente o a se) no existirían los contingentes, pero los contingentes existen (y la existencia no procede de ellos, pasan de la potencia al acto debido a la existencia de un ser en acto anterior, luego como no puede haber una serie infinita de seres que pasen de la potencia al acto, al serie de causas segundas o intermedias o causadas –que son causa de un efecto posterior y efecto de una causa anterior, como veremos en la segunda vía-o cvía-omvía-o nvía-o puede haber una serie infinita de seres cvía-ontingentes que cvía-omiencen a existir gracias a otro ser anterior que a su vez haya pasado de la potencia al acto o hubiera un momento que no fuese y llegase a existir gracias a un ser anterior en acto que su vez fuese en potencia y debiese su existencia otro ser que era ya en acto pero que a su vez haya pasado de potencia a acto y así “ad inifinitum” –cosa imposible- no puede haber una serie infinita de seres contingentes que se hayan causado unos a otros, etc. Luego ha de existir un fundamento que explique la existencia de los contingentes, este es el “ens realissimum” (el ser que existe eternamente, que no puede no haber existido, que existe eternamente, cuya existencia es su propia naturaleza o esencia). Si existen los seres contingentes, que no se explican por sí mismos (no puede un ser contingente ser anterior a sí mismo o causarse a sí mismo, etc.) PERO COMO LOS CONTINGENTES EXISTEN, EXISTE EL FUNDAMENTO (el ente realísimo, eterno y necesario, que como señala al final de cada una de las vías “et hoc dicimus Deum”, es decir, “ya esto llamamos Dios”).

La argumentación “a posteriori” que parte de un “hecho de experiencia” es “causal”. Santo Tomás en sus demostraciones: 1º) parte de un “hecho de experiencia” (la existencia de seres que se mueven por otro, de efectos, de seres contingentes, de perfecciones de los seres que existen en mayor o menor medida: sabiduría, bondad, etc. Y por fin la finalidad o el orden de la naturaleza). De ahí que Dios sea un primer motor inmóvil, una primera causa incausada, un ser necesario, un ser perfectísimo, una inteligencia sabia que gobierna el universo y lo dirige hacia una armonía universal. 2º) la argumentación causal, cuya estructura es: (a) no hay efecto sin causa, (b) si hay efecto último debe haber una causa primera, (c) no puede haber una serie infinita de causas, (d) lo que no es causado por sí, ha de haber sido causado por otro.

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causal que dice que “no hay efecto sin causa”. Tal vez una cuestión esencial es plantearnos si efectivamente la causa es, como piensa Kant un concepto del entendimiento, o más bien debe entenderse como en Aristóteles como lo que da realidad a un ser, es decir, su propia existencia es el acto metafísico, como no puede negarse (Aristóteles) que la forma da realidad a un ser, por ejemplo, decíamos la forma de Venus ¿puede negarse que sea la realidad, y una “causa intrínseca” de la estatua?.

CRÍTICA A LAS CRÍTICAS A SANTO TOMÁS .

Pero el fundamento del razonamiento tomista que si existe la realidad de los seres, y existe, y no es posible recorrer una serie infinita de causas y sin embargo existe un último efecto, debe haber una primera causa, o bien, si los seres existen y han sido causados por otro ser en acto anterior, a menos que exista un ser eterno, acto puro, que existiese desde siempre y comunicase la existencia por participación a los seres que han comenzado a existir, ahora nada existiría; pero estos seres (contingentes) existen, luego ha de existir el ser cuya existencia es eterna, que es acto puro y nunca ha debido su existencia a un ser en acto anterior o no hubo un momento en que no haya existido o fuera en potencia porque en ese caso ahora nada existiría.

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según la segunda analogía establece la “sucesión” (igual que la categoría de comunidad o reciprocidad de acción o interacción implica la “simultaneidad” o la categoría de sustancia-accidente la “permanencia en los cambios”) solo bajo este esquema sería aplicable la categoría de causalidad a los fenómenos que el entendimiento concibe como “causa” (precedente) y “efecto” (subsiguiente). 2º) que la causalidad solo es aplicable al ámbito de los “fenómenos” y no de las “cosas en sí”, 3º) Kant piensa que la existencia de una causa incausada contradice el principio causal que señala que “no hay efecto sin causa”. Sin embargo Kant no tiene en cuenta: 1º) que al reducir a una categoría la causalidad se olvida de que se trata de una relación ontológica, ¿alguien podría negar que la causa sea en definitiva una relación ontológica, por ejemplo, si nos referimos, con Aristóteles, al bronce y a la forma de Venus como causas intrínsecas de la estatua de la “Venus de bronce”?, ¿es que el bronce no es “causa” de la estatua? ¿ y no es el bronce una causa material, un componente de esa figura, no lo constituye…?. 3º) ¿cómo podemos explicar la existencia de seres “reales” pero contingentes, o que han pasado de potencia a acto, o que se explican por “abaliedad” gracias a la existencia de otro ser anterior en acto que a su vez fue primero en potencia… ¿no se impone que la serie causal sea finita y que haya un origen , lo que exige como ya sabemos que haya un ser necesario, autosubsistente, eterno, que no es contingente o no pasa de potencia a acto, que exista por sí, y por ello que haya de ser eterno?¿ o como, si no se admite un ser eterno, autosubsistente, un acto puro o ente realísimo se podría explicar la existencia de seres reales que no existen por sí mismos pero “que tienen realidad” ¿ ¿no cabe decir que de no existir el ser que se caracteriza por la aseidad no habrían seres contingentes, reales, que podían no haber sido pero que sin embargo son, no pudiendo admitirse la sucesión de una cadena infinita de contingentes que por un lado no podría se recorrida ya que requeriría un tiempo infinito en cuyo caso nunca se llegaría al momento presente, es decir al ser real a menos que exista un “ens realissimum”?, Kant es pues, desde la ontología fácilmente criticable.

Argumentos metafísicos que utiliza santo Tomás.

a) la participación de la existencia, Dios comunica la existencia a los seres, que no procede de ellos mismos, sino que viene de fuera y se compone con la esencia (es la potencia entitativa, así le llama a la esencia santo Tomás, la existencia se limita a la esencia que la recibe, ya sea esta esencia el “ser árbol o piedra”, etc. b) Contingencia: los seres pasan de la potencia al acto en virtud de un ser en acto

anterior; identificándose la existencia con el acto y la potencia con la esencia. c) Analogía: el “·ser” (existencia) se aplica a los seres creados y a Dios, no difiere

la existencia en Dios y en los seres creados sino que difiere el modo de ser, Dios posee la existencia por sí y los seres creados por otro, la existencia es en Dios infinita y finita en los seres creados que la reciben de Dios.

d) Causalidad: ya que una serie infinita de causas (causadas) no se puede recorrer y hay un último efecto, debe haber una primera causa, además la causalidad eficiente es el origen de las causas intermedias que explican la existencia de un último efecto.

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- de Aristóteles las nociones de potencia y acto (aplicadas a existencia y esencia) y también a la forma y materia en las cosas corpóreas y entes finitos que tienen composición hilemórfica.

- De Plotino la jerarquización de los seres.

- De Avicena, la existencia pero para el santo no es un accidente en los contingentes, aunque no proceda de ellos o la existencia no les pertenezca por propia naturaleza o hay habido un momento en que no hubiera sido y haya pasado de la potencia al acto.

Sobre la estructura argumentativa de las vías. Su desarrollo. ¿Cómo podemos conocer a Dios según santo Tomás?.

1º) a partir de un hecho de experiencia (el movimiento, los efectos, los seres contingentes, las perfecciones de los seres, el orden del mundo). Pero a través de un razonamiento apoyado en la argumentación “causal”, en la relación efecto-causa, partiendo del movimiento, la existencia de efectos, de seres que no se han dado el ser a sí mismos, de las perfecciones de los seres o del orden de mundo.

2º) la causalidad o la argumentación causal: a) no hay efecto sin causa.

b) Si hay efecto último ha de haber causa primera. c) No puede haber una serie infinita de causas d) Lo que no es causado por sí, es causado por otro.

Nuestro conocimiento de Dios solo puede llevarse a cabo mediante una argumentación racional. Tomando como punto de partida el movimiento de los seres, la existencia de efectos, la existencia de los seres contingentes, las perfecciones de los seres, y el orden del mundo. Solo en cuanto a partir de un “hecho de experiencia” se pueda argumentar causalmente podrá llegarse a inferir la existencia de un PRIMER MOTOR INMÓVIL, UNA CAUSA INCAUSADA, UN SER NECESARIA, UN SER PERFECTÍSIMO Y UN ORDENADOR INTELIGENTE O UN ARQUITECTO CÓSMICO COMO LE LLAMARÁ KANT.

Santo Tomás se basa en cinco clases de causalidad: 1º) material (vía del movimiento).

2º) eficiente (vía de la “causalidad”) 3º) formal (vía de la contingencia)

4º) ejemplar (vía de los grados de perfección)

5º) final (vía del orden del mundo o de la teleología).

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como motor del universo, causa eficiente y final: inteligencia sabia que gobierna el universo).

LAS NOCIONES:

1º) MOVIMIENTO Y PRIMER MOTOR.

Santo Tomás se basa en dos ideas (1ª) la consideración de la potencia y el acto, ya que un ser puede estar en potencia del contrario, por ejemplo un ser frío, está en potencia de estar caliente. Pero si en acto, ahora está frío, entonces estará en potencia del contrario, por consiguiente estará en potencia caliente pero no podrá estar en potencia frío ya que está frío en acto. (2ª) la existencia de causas segundas, aplicada en esta vía a los motores (movidos) pues como el bastón es movido por la mano, así el ser que se mueve, si no se mueve por sí es movido por otro.

Entre los seres los hay que se mueven por sí o por otro; pero si un ser no se mueve por sí es que es movido por otro, cabe pues que un móvil (un ser que es movido) lo sea por otro, pero ese ser que es movido por otro puede ser motor de un móvil posterior, y no pudiendo haber una serie infinita de seres que son motores de móviles posteriores y a la vez móviles de motores anteriores, debe haber, si es que hay un último móvil, un primer motor inmóvil o de lo contrario no se podría comunicar el movimiento , pues una serie infinita de motores no puede ser recorrida.

2º) CAUSA EFICIENTE Y SER NECESARIO.

Parte santo Tomás de la existencia de un último efecto, pero todo ser que no es causado por sí es causado por otro, y aunque puede un efecto ser causado por una causa anterior la cual a su vez puede ser causa de un efecto posterior; y aunque hayan causas causadas, segundas o intermedias, no es posible que haya una serie infinita de causas, pues de haber un último efecto (que no es causa de un efecto posterior y sin embargo es causado por una causa anterior) debe haber una causa primera la cual es incausada.

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3º) SER PERFECTÍSIMO Y ORDENADOR INTELIGENTE.

Dios es el ser Perfectísimo. Sumamente sabio, poderoso, bueno, etc. Pero, en la naturaleza vemos seres más o menos nobles, veraces, buenos… de ahí que, por abstracción podamos formar un concepto de bondad, verdad, sabiduría, etc. y atribuimos esas perfecciones que las poseen (lo noble, lo verdadero…) en un grado mayor o menor, a Dios en “causa” y en grado infinito, de tal modo que habría comunicado esas perfecciones a los seres en mayor o menor grado. Por otro lado, conoce a san Agustín, quien considera que en Dios se encuentran ideas ejemplares de las perfecciones que iba a comunicar a los seres y que iba a crear. Por ejemplo, Dios poseía en su mente idea de la bondad, la sabiduría, la bondad, normas morales, se trata de una cristianización de las ideas platónicas, en cuanto modelos de lo que Dios iba a crear. Dios posee pues las perfecciones positivas de los seres, pero en causa y grado infinita (vía de eminencia) y no posee las imperfecciones de los seres (infinito, inmóvil, incorpóreo…).

Respecto a la quinta vía, se refiere al orden del mundo, a la teleología, pues la armonía o la belleza en la naturaleza resulta, como observará Kant, de seres que “siendo externos unos a otros convergen en una armonía de conjunto”, la pregunta es: ¿debe haber una causa que haya producido esa armonía de la unidad en la diversidad? ¿Cómo siendo externos unos a otros componen los seres de la naturaleza una armonía de conjunto?. Pero además, los seres irracionales obran por fines sin proponérselo, pero si los seres inteligentes obran proponiéndose fines, ¿no será dirigida la naturaleza por una inteligencia que explique por qué los seres irracionales obran por fines, sin proponérselo?.

PROFUNDIZACIÓN SOBRE LAS VÍAS Y TÉRMINO DEL TEMA.

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RESUMEN IMPORTANTE SOBRE “LA DEMOSTRABILIDAD DE LA EXISTENCIA DE DIOS EN SANTO TOMÁS (CORRESPONDIENTE A LA SÍNTESIS: “LAS VÍAS Y SU ESTRUCTURA LÓGICA”.

1. Procedimientos demostrativos de la existencia de Dios, la “abstracción” y la “analogía”.

Lo primero que tenemos que decir en relación al conocimiento de Dios según santo Tomás, como hemos ido viendo es:

1º) hay dos clases de proposiciones, “per se nota secundum se” (muy evidentes en sí mismas) y “per se nota quoad nos” (muy evidentes para nosotros). La proposición “Dios existe” es muy evidente en sí misma y menos evidente para nosotros.

2º) hay dos procedimientos demostrativos de la existencia de Dios: el procedimiento a priori, y el a posteriori.

El procedimiento demostrativo a priori procede de causa a efecto o de esencia a existencia, es el argumento de san Anselmo que Kant denominó “ontológico” porque pretende extraer o deducir la existencia real de la “idea de Dios” pero como santo Tomás sigue a Aristóteles en su teoría del conocimiento, entonces “no hay conocimiento adecuado de Dios”, las Ideas no son innatas, por tanto hay ateos (admite) y además no existe la idea innata de Dios entendido como el “ser mayor” como quería san Anselmo para deducir de la esencia la existencia (real); los “conceptos son elaborados por el entendimiento mediante abstracción” piensa santo Tomás siguiendo a Aristóteles. No hay pues conocimiento adecuado de Dios”.

El método a posteriori (quia est) infiere de “la existencia de los seres la existencia del ser a se o ens realissimum” e identifica luego la existencia de Dios, o el fundamento como su propia esencia (la existencia es la naturaleza de Dios). O dicho de otra manera, ¿podría Dios no existir? Porque si eso fuera así, si no fuese el ser necesario, entonces no serían los contingentes, aquellos seres que existen pero cuya existencia no procede de ellos mismos, pero como los contingentes existen (y no son por sí) pues entonces existe el ser “necesario”, es decir, “Dios”.

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-santo Tomás admite que “el conocimiento de los seres espirituales y de Dios es por analogía” y esto podemos explicarlo de dos maneras:

1º) Porque a partir de las cosas corpóreas (que tienen una composición de materia y forma o hilemórfica –las cosas corpóreas- como una piedra) y a partir de los “entes finitos” que se componen de “alma (forma) y cuerpo (materia)” los seres “humanos” podemos “por analogía” conocer los “seres espirituales como los ángeles, que tienen espíritu, alma (por relación a los entes finitos, nosotros, los seres humanos, que tenemos alma y cuerpo… podemos imaginar que existan seres que no tengan cuerpo sino solamente alma o espíritu, los ángeles, y además de poseer esencia –su alma- los ángeles poseen “existencia”, es decir, composición entitativa” y conocemos también por analogía con las criaturas a Dios, que tiene simplicidad entitativa, que es “existencia”, aun cuando la “existencia” la conocemos en los seres creados en los cuales la existencia se da unidad a la esencia: no vemos “la existencia” sino unida a la esencia en los seres creados, conocemos que un ser existe como piedra, o como árbol o como hombre, etc. y abstrayendo obtenemos la idea de la existencia, que aplicamos a Dios pues Dios es el ser que se caracteriza por existir, ¿cómo, si no, podríamos concebir que “existan seres contingentes” que han llegado a ser a partir de la potencia, o que hubo un momento en que no existieron o pasaron de la potencia al acto, debido a un ser en acto anterior… y como es imposible que haya una serie infinita de contingentes porque entonces la serie no tendría inicio y no podría ser recorrida, pues entonces debe haber un comienzo para esa serie causal de tal modo que debe existir un ser que sea “acto puro”, que sea eterno, que exista desde siempre, que exista por sí mismo y no por otro pues en el caso contrario “no existirían los contingentes” pero los contingentes existen luego debe existir el ser “necesario” o “fundamento” de los contingentes que es Dios, ya que de no existir el ens realissimum, a se, eterno, autosubsistente, acto puro, los contingentes no serían, pero son, luego existe el ens realissimum.

En el caso de Dios ni siquiera hay como en los ángeles composición de esencia (=forma, ya que no tienen materia) y existencia, sino que Dios es solo existencia (simplicidad entitativa). Dicho de otra manera, la “existencia” que es “adveniens ad extra” (procede de fuera) de los contingentes y se compone con la “esencia” (ser árbol, ser piedra, ser hombre) que la “potencia entitativa” es recibida por los contingentes por “participación” de Dios (ya que son seres creados, y contingentes, cuya existencia no les pertenece por sí mismo, poseen “abaliedad”).

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Dios posee la existencia por sí (a se) y los seres creados por otro (ab alio), en Dios la existencia es infinita (ya que no tiene esencia o no hay potencia entitativa que limite la existencia “infinita” de Dios) mientras que los seres creados poseen la existencia “finita ”.

2.El procedimiento a posteriori (método “quia est”) como mecanismo para demostrar la existencia de Dios, según santo Tomás.

Veamos. El punto de partida para demostrar la existencia de Dios es el procedimiento a posteriori, o quia est, que procede de efecto a causa o de la existencia de los seres infiera la existencia del ser a se cuya existencia es su propia esencia, identifícándose en Dios la existencia “infinita” con su propia esencia.

- el punto de partida es “un hecho de experiencia”, si tenemos en cuenta las vías este hecho de experiencia puede ser: la existencia de seres que son movidos por otro pero que no son motores o no mueven a su vez a otro (móviles), o los efectos, o la existencia de los contingentes, o las perfecciones de los seres o el orden del mundo que también se conoce como argumento de la teleología. Este “hecho de experiencia” (seres que se mueven y al moverse por sí mismos son movidos por otro, efectos, seres que han pasado de potencia a acto o existen debido a un ser anterior, perfecciones de los seres y orden del mundo) se puede identificar con “la realidad de los seres” o lo que Kant ha denominado, refiriéndose a la tercera vía, la prueba “a contingentia mundi”, “por la contingencia del mundo”.

-recurre además a la “argumentación causal” ,

esta argumentación causal se basa en: 1º) no hay efecto sin causa, 2º) lo que no es causado por sí, es causado por otro, 3º) si hay un efecto último, ha de haber una causa primera, 4º) no puede haber una serie infinita de causas.

Hemos justificado la argumentación causal como una relación de “dependencia ontológica” de los seres reales, creados, en relación a Dios (ens realissimum, fundamento de los seres reales y contingentes que no se explican por sí mismos o que han comenzado a existir debido a la existencia de otro ser anterior, etc.), dado que igual que decíamos que en Aristóteles la estatua estaba formada por materia y forma, así los seres constan de existencia y esencia, ya que como la estatua está formada por “bronce” y “figura de Venus” como dos causas intrínsecas, o igual que “el padre es causa del hijo” o el “escultor de la estatua” como dice Aristóteles… así podemos decir que existe una dependencia causal de los seres de Dios.

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