Aisthesis
No.
19,
1986
Departamento de Estética
Facultad de Filosofía
Pontificia
Universidad Católica de Chile
Santiago
-Chile
BACH "DIGNE
THEOLOGUS
DICITUR":
UNA
APROXIMACIÓN
TEOLÓGICA A LA OBRA
DE
j.S.
BACH
Juan
Sebastián
Bach fue
un cristiano profundamente
enraizado enla
tradiciónluterana. Es
ta
afirmación no seapoyaenla
meraexterioridad
de
circunstanciashistóricas. El
cristianismode Bach
no es pura circunstancia quelo
afecta porhaber
vivido entre1685-1750
en elNorte
de
Alemania,
por nacerenunafamilia
luterana,
haber
sidobautizado
enla iglesia luterana y de
sempeñarsedurante
gran partede
suvida como músico endiversas iglesias
evangélicas.Mucho
más alláde
todo
estoy
mucho másfundamen
talmente
aBach
sele
puede aplicarde
manera propiay
eminentelas
palabrasde Lutero: "Non
Ule digne
theologus
dlcitur
quiinvlslbllia
Dei
perea,
quoefacía sunt,
intellecta conspicit;
sed qui visibllia et posterioraDei
per passlonem et crucem conspectaIntelliglt"(
1
)
(Debe
serI
lama-do dignamente
teólogo
no aquél que contemplala
realidadinvisible
de
Dios,
gracias ala inteli
genciade las
cosascreadas,
sino el que entiendela
realidad visibley
concretade Dios
graciasala
contemplaciónde
la
pasióny
la
cruzde Jesu
cristo)
Esta
es a mijuicio
la
relación quetiene
Bach
conla
teología
y
quetrataré
de
esbozary
sugerir
acontinuación.No
setrata
puesde
elaborar un marcoteológico
estereotipadoy
extrínseco algenial músico quefue Bach. Se
trata
de
confrontar
con uncreyente,
con un cristiano que através
de y
en su música"digne
theologus
dl
citur",
de
acuerdoala
genialintuición
de Lute
ro.Esta
confrontación resultaincomprensible
para el que nohaya
experimentadola
músicade
Bach
como unlogos
que es ecodel LOGOS de
Dios. Sin embargo,
aunque comprendo queNatán Soderblom
puedallamar
aBach
el"quin
to
evangelista"mi
juicio
nodescansa
enla fas
cinación
estética que sólo cabeconfesar,
sino enel nexo que existe entreBach y
Lutero,
lo
Juan Noemi C.
cual me
lleva
aaplicarle a aquél más que eltítu
lo de
evangelista elde
teólogo.
SÍ,
la
músicade
Bach
es a mijuicio
teología
visibley concreta,
esinteligencia de la
realidad visibley
concretade Dios
que se establece gracias ala
contemplación
de
la
pasióny
la
cruzde
Jesu-Cristo.
Mi hipótesis
no constituyeporsupuesto nin guna alternativa alas
explicaciones más o me nostécnicas
que puedandar
los
musicólogos,
sinoque,
apoyándoseenla
mismatradición
teo-lógico-cultural
de
la
queBach
esdeudor,
seestablece
ella mismacomo un atisboteológico,
esdecir,
como un ensayode inteligencia de
la
fe.
En
el caso concretode
unafe
que se planteay
establece como condiciónde la
obrade
un ge niomusical.Empezamos
por considerar el nexo que es posible establecer entreBach y
Lutero.
Se
ha
dicho
con razón quela
músicade
Bach
está"im
Dienste
des lutherlschen
Erbgutes"(2)
(al
servicio de la herencia
luterana).
Ahora
bien,
entreLutero y Bach
median casidos
siglos.Lutero
vivede
1483
a1546
y Barch de 1685
a1750.
Bach
pues no es unheredero
inmediato
sino que su nexo conLutero
está mediado por casidos
siglosde historia y de desarrollo del
lutera-nismo.Ahora
bien,
a nivelteológico
sedan
alinterior del luteranismo durante
estetiempo
sucesivamente
dos
grandes corrientes: en primerlugar la
teología
ortodoxay luego
elpietismo.La
teología
ortodoxa,
osimplementela
ortodoxia
como se sueledecir,
corresponde al período de
consolidación einstitucionalización de las
¡deas de la
reforma.Es la
corriente que predo minadurante
el primr siglode
luteranismo
y
en ella setrata
fundamentalmente de
objetivarla
confesiónluterana,
de fijarla
enformas
y
fór
mulas
lo
más objetivasposibles.El hecho
que se considere comoinicio de la
1
1,
354,
19
y
20
(los
números remiten al volumen, páginaylíneas)
de la Kritische Gesamtausgabeeditada enWeimar,
1883ysiguientes2
S.
Hermelink,
Art. J.S.
Bach,
enR.G.G.
I,
829
ortodoxia
el año1555
(3),
esdecir,
elaño enque
tiene
lugar la
pazreligiosa
de
Augsburgo,
es unindicio del
condicionamiento
político
de
la
misma.
De
acuerdo conla
fórmula
pacificadora
de
Augsburgo,
la
confesión
del
príncipe erade
terminante
para
los
subditos(culus
reglo,
elus
re/lglo);
consecuentemente
los
príncipes reformados
trataron
de
objetivary
precisarlo
másposible
las ideas de la
reforma.
De
esta maneraadquirieron
una granimportancia
las facultades
de
teología y
dentro de éstas la
teología
dogmá
tica,
esdecir,
aquelladisciplina
en que setrata
de
sistematizar
y
ordenarla doctrina
cristiana.
La
filosofía
recupera su situaly
se produce unejercicio
teológico
semejantealde la
escolásticadel
alto medioevo.Para la
ortodoxia sondos los
objetivosfun
damentales
de la
reforma.La doctrina de la jus
tificación
(sola
fldes)
y
la doctrina
sobrela
autoridad
de
la biblia
(sola
escriptura).Lo
que enLutero
constituye una unidadinseparable
sediversifica
y,
condicionado porel afán objetivi-zante será el principiobíblico
el queterminará
por establecerse como eldefinitivo y
definito-rio.
Es
así,
como surge unadoctrina de la inspi
ración verbal
de la biblia
entendidade
manerarígida,
y
estambién
comolos
ortodoxos van adefender la
existenciade
una"theología
irre-genltorum"
es
decir,
unateología
fundada
en elpuro condicionante
objetivo,
como unacienciaobjetiva,
que puede abstraerde la
condición creyentedel
sujeto quela
ejerce.Como
expo nente máximode
la
teología
ortodoxa se ubicaJohan
Gerhard
(1582-1637)
que algúnteólogo
luterano
de
este siglolo llega
a comparar conTomás de
Aquino
(4)
El
pietismo constituye una reacción contrael objetivismo
de la
ortodoxia,
veráenésta
unadeformación
del
plateo auténticode
Lutero,
unarecatolización
de
la
reforma.Insistirá
enla
centralidad
del
sujeto,
en elpapel preponderante
de lo
subjetivo
y
existencial enla fe.
Su
moto
es:"Leben
gegen Lehre"(Vida
contradoc
trina).
Es
la
corrientepredominanteenla
segunda
centuria
del
protestantismoy
suscaracterísticas
generales
se pueden resumir como unaacentuación
de la
actividadde Dios y de la
pasividad
del
hombre
en el procesosalvífico, insis
tencia
enla
radicaly
profunda corrupción queimplica
elpecado
en elhombre
y
por ello mismo acentuación
de la
culpade
éste,
insistencia
igualmente
enla
total
dependencia existencialdel
individuo.
Se
pone elénfasis
más que enla
teología
dogmática
enla
moral,
la
teología
se entiende como unadisciplina
prácticay
noespeculativa.
Se
acentúa el carácter existencialque
le
corresponde ala fe y
sinla
cual no es posible una auténtica teología("theología
re-genitorum").
Tenemos
pues queBach
se confronta conLutero
através
de
estadoble
comprensiónde la
reforma
y
él
mismo estestigo
de
una viva confrontación
y
polémicaentre elbando
ortodoxoy
el pietista.Bach
nace cuandola
ortodoxia pierde suhegemonía
y
su vida es contemporánea al
incremento
que experimentanlas
¡deas
de
Filip
Jacob Spener
(1635-1705)
el máximorepresentante
del
pietismoluterano. Podemos
suponer además confundamento
in
re-dadala
cantidadde libros de
teología
que aparecen enel catálogo
del
inventario de
sus bienes- queBach
no era ningúnlego
en materiasteológicas
Ahora
bien,
¿Qué
partidotomó
Bach
ante estadoble
interpretación
que sele
ofrecíade Lute
ro?¿Se
quedó con elLutero
objetivadode
la
sola scriptura
de
la
ortodoxia o prefirió elsub-jetivado de la
solafides del
pietismo?Esta
pre gunta sela ha hecho
unode
los
grandes conocedores del
músico.Albert Schweitzer
escribe al respecto:"Esta lucha
entre ortodoxosy
pietis-tas
estaba en pleno apogeo precisamente entiempos
de Bach y
es permitido creer quela
piedadindividualista
del
maestrolo
atrajohacia
las
nuevastendencias.
En
efecto,
son numerososlos
vestigiosde
pietismo en sus obras.Las
refle xionesteológicas,
el girode las
frases,
y
sobretodo,
el usode los
diminutivos,
elsentimentalis mo ensuma,
son otrastantas
particularidades que atestiguanla
influencia del
pietismo.Las
Pasiones
no puede ocultarla fecha de
su crea cióny
se percibe quehan
nacido enla
época
en que el pietismo comienza aintroducirse
enla
poesía espiritualdel
protestantismo.Sin embargo, Bach
formaba
partedel
partido
ortodoxo.Los
registrosde
Weimar
asílo
tes
timoniaban
mostrando
que el padrinode
su pri merhijo
era el pastorGeorg-Christian
Eilmar,
de
Mülhausen,
promotordel
partido ortodoxode
esaciudady
quehabía
atacadogroseramenteal pastor pietista
Frohne,
su ancianocolega.En
3.
F.
Lan,
Art.
Orthodoxie,
altprotestantische,enR.G.G.IV,
1719la época
en queBach
estaba enMülhausen,
elConsejo debió intervenir
para evitarla
completaescisión
de la
parroquia.Frohne
—ylo
pruebasu actitud
durante
la
disputa— erahombre
profundamente
pío, distinguido
y
simpático portodo
concepto.Eilmar
erajustamente
lo
contrario,
no sólo agresivosinotambién
rencorosoy
desprovisto
ademásde
toda
inteligencia
y
todo
sentimiento religioso.
Bach
anudó amistad coneste representante
de
la
ortodoxiay
es esala
única
razón que puede explicarlo haya
elegidocomo padrino
de
suhijo,
sobretodo
porqueenel momento
del bautismo
yahabía
partidode
Mülhausen.
¿Cómo
interpretar
estadoble
actitud religiosa
de Bach? En
elfondo
era un espírituconservador
y,
porlo
tanto,
se alineó sin esfuerzo
del
lado de los ortodoxos,
no considerandoa
los
pietistas sino comoinnovadores inoportu
nos.
A
mayorabundamiento,
el pietismo eraantiartísticoen
tanto
preconizabala
más extremada simplicidad
del
cultoy
recelandodel arte,
consideraba su práctica en
la iglesia
como unapeligrosa
irrupción
de
las
pompas mundanas.La
cantatay
todo
lo
quede
cerca ode
lejos
se asemejara a
la
música concertante era sospechoso para
los
pietistas que no admitían sino elcoral,
y
estogracias a su simplicidad.El
pietis morepugnaba, pues,
al artistaBach y de
aquísu simpatía en
Mülhausen
por unindividuo que,
por otra
parte,
la
merecíatan
poco"(5)
Vemos
pues,
quela
respuestade
Schweit-zer no es
unívoca, y
que másbien
consiste enla
constatación
de
una ambigüedad:Bach
no escatalogable,
ni comoluterano
ortodoxo ni co mo pietista.Schweitzer
cree poderdar
razónde
esta"doble
actitud religiosade
Bach"asimilándolo
al misticismo:
"en definitiva
Bach
no era pietista
niortodoxo,
era un pensador místico.La
fuente
vivade donde
emanaba su piedad era elmisticismo".
(6).
Aunque
cuestedecirlo
puesresulta petulante contradeciral genial
intérprete
de
Bach
y todavía
premioNobel,
debo
confesar quenoestoy de
acuerdoconSchweitzer. Pienso
que
hablar de
misticismo en el casode Bach
nosólo es
"un
abusode
lenguaje"comoha
sidoseñalado
(7),
sino que constituye simplementeuna
interpretación
parcialy
endefinitiva
errada. En verdad,
lo
que entiendeSchweitzer
por misticismo se concretiza cuandodice
a continuación que
"como
todos
los
místicosBach
estaba,
podríadecirse,
obsesionado por el pesi mismo religioso...conocía,
comojamás
serhu
mano
la
conoció,
la
nostalgiade la
muerte"(8).
Al
expresarse así sehace
claroqueSchweitzer
asocia el
término
mística ala llamada "mística
protestante"
que
floreció
en el siglo1
7,
y
lo
to
mamos en cuanto
tal.
Mística
esunfenómeno
religioso primigenio que puede entenderse
y
especificarse
de
muchas maneras.Esto
explicala
polivalencia que
tiene.
Si
tomáramos
por ejemplo
la definición
queSanto
Tomás
da de
mística
"cognitlo Dei
experimentalis",
el adjetivode
místico se aplicacon
toda
propiedadenelcasode Bach.
No
es mi afán cuestionar el supuesto misticismo
de
Bach
enbase
a susrasgos sicológicoscomo
lo
hace
de
Nys(9),
pero nologro
recono cer enBach
ninguna"obsesión" por el pesimismo religioso
y hablar de
una"nostalgia
de la
muerte"
me parece que es quedarse a medio ca
mino.
Bach
no es niortodoxo,
nipietista,
nitampoco
un místico.Es
simplemente un cristiano que captó en
la
cruzdel Jesu-Cristoel
vértice
del
designio
positivoy
salvadorde
Dios.
En
el casodel
gran músicolos
adjetivos quelo
encierran en tal o cual corriente o escuela religiosa y
teológica
alinterior del
luteranismo,
caen como etiquetas que nologran
dar
razóndel
contenidoteológico
de
suobra.Bach
rompelos
esquemas estrechosde
las
escuelasalinterior
del luteranismo y
se relaciona conLutero
preci samente en cuantoéste
es untestigo
privilegiado
y
genuinodel
misterio cristiano.Desgraciadamente
sigue siendo común enlos
ambientes católicos unaimagen deformada
de
Lutero
queestá condicionada por unapolémica miope que
tenía
comoúnico interés
refutarlo
einvalidarlo
como un adversariode
la
au-5.
J.S. Bach. El
músicopoeta,Buenos Aires
1955,
p. 132-133.6.
Ídem,
p.133
7.
Juan Sebastián
Bach,
Buenos Aires
1964,
p.192.8.
J.S. Bach. El
músicopoeta,Buenos
Aires, 1955,
p. 133.9.
Conf.
la
obra citadaenla
nota7,
p. 191-192.El
mismoSchweitzertieneque reconocer que"este
hombresanoy robusto que vivía rodeado por elafectodeunagran
familia;
estehombreque eralaencarnaciónmis made la
energíay de la actividad,quetenía inclusiveuna pronunciadaafición por el humorismo..."J.S.Bach.
El
músicopoeta, Bs. As.
1955,
p.133.
ten tica
fe. En
los
últimos
años,
empero,
seha
impuesto
una consideración máslúcida y
es así como seha llegado
a reconocer en el reformador
un"doctor común",
esdecir,
untestigo
auténtico
y
valederode Jesu-Cristo
paratodo
cristiano,
también
para el católico(10).
Uno de los
puntos en
los
cualesla investigación
másreciente
sobreLutero insiste
es enla
profundidady
centralidad quela
pasióny muerte, la kénosis
de
Jesu-Cristo
tiene
enla
teología
del
reformador. El
anonadamientode
Jesu-Cristo,
elmisterio
de la
cruz no es un objeto entreotros,
ni siquiera el
fenómeno
central al que confronta elEvangelio,
sinoque,
todavía
más, determina
el mismo enfoquey
perspectiva con queLutero
entiendela
realidad en cuantotal.
Lutero
entiende
la
realidadbajo
el signode
la
cruzy
la
razón misma es paraél
solamente uninstrumen
to
conducente a una realinteligencia
enla
medida
que antela
cruz reconoce su radical ambigüedad,
la
situación concretade
oscuridad quela
afecta por el pecado.Este
enfoquede
Lutero
no sefunda
en unpesimismo gnoseológico sino que se apoya en el reconocimiento
de
una positividad quela
fe
permite
descubrir
enla
cruzy la kénosis de Je
su-Cristo.Si Lutero
critica ala
razón natural como ciega en elordensoteriológico,
ciegapara captary
entender eldesignio
salvíficode
Dios,
no
lo hace
enbase
a unateoría
críticadel
conocimiento
en general sino visualizandolo
queél
sitúa como principioy
fundamento
de
la inteli
gencia enla fe de la
realidadhistórica y
concreta,
asaber,
la
cruzde Jesu-Cristo. La
positividadde la kénosis de Jesús
no consiste en una sublimación morbosa
de la
muertey
el sufrimiento comotal,
enhispostasiar
sentimientosnecrófi-los,
nadade eso,
la
positividaddel
signode la
cruz no es
la
muerte comotal
sinola
resurrec ción.La
cruz no es un emblema estáticode
comprensión,
sino elsignode
un sucesohistóri
coconcreto, la pascua,
esdecir,
el pasode
Jesús
de la
muerte ala vida,
paso que permite a su vez comprenderla historia
concreta comotránsito
a
la
vidaverdadera.La
cruz no es un signoestático
de muerte,
sino que representa undesignio
histórico
de
vida.Al
parecerBach
captó aLutero
precisamente en esa
dimensión y
profundidad quela
más reciente
investigación
sobre el reformadorha
puesto enevidencia,
esdecir,
comotestigo
de la
cruzde
Cristo
en su permanentesignifica
do
salvadory de
vida.No cabe,
pueshablar
de
pesimismo religioso o
de
nostalgiade
la
muerte,
sino másbien de
realismohistórico,
de
amordesbordante
ala
vida,
que va más alládel
sinsentido que es
la
muerte en símisma.A
continuación nos referiremosa unaseriede
indicadores
enla
obrade Bach
quemuestranque su relación con
Lutero
seda
enesteplano.
Algunos intérpretes
de Bach
han
visto en elsoli
Deo
gloria que encabezatodas
las
partituras mayoresy
abundan enlas
demás,
un merofor
malismo.Ratifican
esta opinión con unhecho
indiscutible
comotal
queles
resulta escandaloso:
Bach
adaptó muchas veces obrasmusicales netamente profanas para el usolitúrgico. Esto
constituiría unaparodia,
unaimitación burlesca
que pondría al
descubierto
la
insensibilidad
religiosadel
músico.Nuevamente
en este casolo
que sucede es queBach
rompela
estrechezde
un conceptoprovinciano,
por nodecir
mojigato, de
lo
que se entiende porreligioso.Teoló
gicamente, la
religión no constituye ningúnre-servatum,
una especiede
coto en el cual se realizan
ciertos ritosy
ceremonias,
sino que el cristianismo
se entiendecomo realidadde
vida que surgede
confesar aJesús
como elSeñor de
todo
lo
creado.Más
queirreligiosidad lo
quedenota
esta
libertad
de Bach
paraadaptarobras inicial-mente compuestas para usoprofano,
al usoli
túrgico,
es una convicciónmuy
profunda enla
unidad entre el orden creacionaly
elde
la
redención
que operaDios
enJesús.
Aún más,
sitomamos
un caso concretode
esta adaptación veremos que en ella es posible entrever una profunda
intuición teológica de Bach.
Tenemos dos
partiturasdestinadas
afune
rales solemnes.
Para los de la
reinaCristiane
Eberhardine
en1727
y
paralos
del duque Leo
poldo
de
Anhalt-Coethen
(1729).
Ahora
bien,
en ambos casos se
da
untraspaso
queno se ex plicasolamente porla
prisaqueimponen las
cir cunstancias.La
música compuesta parala
reina es utilizada mástarde
(1731)
enla
pasión se gúnSan
Marcos,
y
la
que se utiliza paralosfu-10.
Conf. G.
Marón,
Das
katholischeLutberbild
des
Gegenwart,
Góttingen 1982. El
que utilizala
expresión"doctorcomún"
para referirse aLutero no es nada menos que el
Card. Juan Willebrands.
Al respecto me permito remitir alo
señalado enmi escrito:La
críticade la fealarazón segúnLutero,
enMensaje No.
33,
(1984)
p.410-414.
nerales
del duque
estátomada
de la
músicayaconcluida
y
escritade
la
pasión segúnSan Ma
teo.
Tenemos
pues queBach
notiene
ningúnpudor en que
la
música compuesta parala
muertede
un cristiano sirve parala
muertede
Cristo
y
viceversa.¿Es
esa unairreverencia?
Bien lejos
de
ello,
amijuicio,
estamos ante unaprofundacomprensión
teológica
de lo
quecom portala
muertede
Jesús
y del
significado que ella tiene parala
muertede
cada serhumano.
Ciertamente
Bach
estábien
lejos de
participar en
la
tabuización
de la
muerte quehipó
critamente nosimpone la
culturaactual,
nola
trata
de
desconocer
comorealidadqueinexora
blemente
nosaguarda,
tampoco
la
acaricia conmorbosidad
nostálgica,
sino quela
entiende en en el misteriode la
muertede
Jesús.
Valga
la
pena recordar aunque seamuy bre
vementeque
teológicamente
la
muertede
Jesús
es un momentotransitivo
en unadinámica
de
sentido quela antecede,
enla
vidade Jesús de
Nazareth,
y
estrascendida
enla
vidade Jesu
cristo resucitado.La
resurección no es una pi ruetaestrambóticade
la divinidad
todopodero
sa que saca aJesús
de
los
muertos porquesí,
sino que esla
sancióndefinitiva,
absoluta eirre
vocabledel
sentidode la
muertede Jesús
como el sentidode la
vidadel hombre. La
mismara zónde
la
muerte esla
razónde
la
resurrección,
asaber,
el amori
ncond¡donado
de Dios
por elhombre
quele hace
entregarse comohombre
ala
muerte para queéste
alcancela
vida plena.La
resurrecciónhace
evidente que el contenidode la
libertad
del hombre
Jesús,
aquellatotal
entrega
total
incondicionada
alPadre
y
a sushermanos,
es el mismo secretode la
vidade
Dios
que es amorincondicionado.
Jesús
no murió porque
sí,
porquetarde
otemprano tenía
que morir como es eldestino de
todo
hombre.
Su
muerte nole
sobrevino,
sinoquefue
el contenido
de
su actolibre,
de
su entregatotal
alPa
dre
y
los
hombres.
Jesús
tampoco
resucitó,
porque
sí,
sino porque eldesenlace definitivo
de la
entregay
amor alPadre
y
los hombres
sólo
puedeser vida.Ahora
bien,
la
resurrecciónde
Jesús
es el punto culminantede la
manifestación
del
amor
de Dios
enJesús
y
ala
vez elpunto
de
partidade
unprocesode
resurrección queconcierne
atodo
individuo humano. La
fuerza
del
amorde
Dios
que sehace
presente enla
muerte
y
resurrección
de
Jesús,
no sólole
concierne a
El
comoindividuo,
sino quenosto
ca atodos
nosotros,
precisamente porque murió portodos
los
hombres,
poramorincondiciona
do
acada unode
sushermanos
y
poresomismofue
resucitado.Esta
dimensión
de
la
resurrección
de Jesús
comofenómeno
que concierne atoda
la humanidad
es proclamadainsistente
mente por
Pablo
(11)
que enla
cartaalos
Efe-sios afirma:"Dios
rico enmisericordia,
a causade
gran amor con el que nosha
amado... nosha
resucitado
conCristo"(Ef.
2,
4-5).
¿Cómo
entenderesta afirmación?¿Signifi
ca acaso que
la
fe
cristiana exige cerrrarlos
ojos antela
realidad evidentede la
muerte que nos puede sobrevenir en cualquier momento?De
ninguna manera.Así
comola
resurrecciónde
Jesús
no comporta negarla
realidadde
su muerte,
asítampoco
la
afirmación enla
fe de
nuestra resurrección no significa negarla
realidadde la
muerte que nos advendrá.No
setrata
puesde
evadirnosy
eludirla
realidadde
nuestramuerte,
sino que enfrentarla en una perspectivade
realismo. Pero
no setrata
del
realismode
la resig
nación
estoica,
sinodel
realismocreyente,
que reconoce un sentidode
vida enla
muertede Je
sús comofenómeno
que nos concierne a cada unoy
que es capazde darle
un sentidode
vida a nuestra propia muerte.La
muertede
cadahombre
constituye una actualizaciónde
la
muerte
de
Jesús,
y desde
ésta
ya no significa más un paso ala
nadasinoala
vida.Cuando
enlos
escritos neotestamentarios se enseña queJesús
murió"por
nosotros",
se sintetizatanto
la
proexistencia,
esdecir,
la
vida entregadade
Jesús
al próximo comola
realidadde
un cambio
ontológicointroducido
enla
muertede
cada hombre. Al
morir"por
nuestrospecados"
(1
Cor.
15,4)
Jesús destruyó la
muerte comofin
de la
existenciahumana,
comotránsito
ala
nada y la
estableció como paso ala
vida.Desde
el momento que entendemos enla
fe
queDios
no es eldispensador de
la
muerte,
sino elDios
de la
vida,
que nos amahasta la
desproporción
de
entregarse
enJesús
ala
muerte por cada unode
nosotrosy
asíhacerse
solidario con nuestrote
ner quemorir,
que es elfruto
sólode
nuestropecado,
cuandodescubrimos
queDios
realy
concretamente no nos abandona enla muerte,
entonces podemos captar el profundoy
verdadero
sosténde
la
actitud antela
muerte que manifiesta
la
obrade Bach.
11
Conf.
Rm. 6,4
y ss..Col.
2, 12;
3,1.
Reseñemos
ahora unsegundoindicador.
Ha
sido
dicho,
a mi parecer contoda
razón,
quela
obra
de Bach
estáesencialmenteligada
ala
palabra
(Wortgebunden)
(12).
Uno de
los
discípulos
de
Bach,
Johan
Gottlieb
Ziegler,
da
untestimo
nio que es clarísimo en este punto:
"Respecto
a
la
ejecucióndel
coral,
miprofesor, y
el maestro
de
capillaBach,
aún envida,
mela
enseñóde
tal
manera que notoco
los
corales simplemente
tal
cualson,
sinode
acuerdo al sentimiento
indicado
porlas
palabras"
(13).
Ahora
bien,
no es miintención
aquí acumular ejem plosque ponende
manifiesto esta característicade
la
obrade Bach
(14),
sino que melimito
aseñalar una evolución en
los
textos
queBach
empleay
que me parece sumamente significativa.
La
Reforma,
alintroducir
la lengua
vernácula,
en este caso elalemán,
enlas
ceremoniasde
culto,
sehizo
promotorade
unflorecimiento
de
la
poesíareligiosa, y
comobien dice Albert
Schweitzer,
el coral se constituyó en"principio
de la
música sagradadel
protestantismo"(15).
Bach
en su abundantísima obra coral se remitióen un principioa
los
autores usualesde
entonces,
S.
Franck,
E.
Neumeister,
F
Henrici,
M.
Ziegler,
etc.Paulatinamente,
sinembargo,
fue
utilizando cada vez mástextos
que remontan ala
reforma mismay
sehacen
másfrecuentes
las
citas
literales
ala Biblia. Al
respecto anotaCari
de
Nys:
"A
medida que avanza en su carrerade
chantre
de Santo Tomás
se ve enBach
multiplicar
las
citasliterales
de la
Escritura,
suprimircadavez más
la práfrasis,
subrayarla importan
cia
del Verbo
revelado portodos
los
medios musicales a sudisposición.
En
la
partiturade
la
Pasión
segúnSan
Mateo,
pasada enlimpio des
pués
de
1735,
Hegará
a escribirlos
textos
de
la
Escritura,
con unatinta
rojaespecial.Por
otraparte,
sibien
la
Biblia
nofue
absolutamentecitada
enla
primeraPasión,
osea, la Pasión
segúnSan
Juan
(1723),
la
misma constituirátodo
eltexto
del
relato enla Pasión
segúnSan Mateo
(1729).
Sus
primeros motetes están escritos sobre
corales;
luego
vienena unirse a elloslos
tex tosde la
Escritura,
y
elúltimo
en orden cronológico,
eladmirableNun ¡s das Heil
undie Kratt
(Ahora
reinanla
saludy la
fuerza),
BMW
50,
estáenteramente escrito sobre unversículo
del Apo
calipsis(XI,
10);
y
por mediode
unagigantes
cadoble
fuga
traduce
las
palabras'Ahora ha
venido
la salvación, y la
virtud, y
elreinode
nuestro
Dios,
y
el poderde
suCristo;
porqueelacu sadorde
nuestroshermanos
ha
sidoarrojado,
elcual
los
acusabadelante de
nuestroDios día y
noche'
"(16).
Al
constatarla
evolución en el usode la
Biblia
quehace
Bach,
vienen ala
memoriade
un católico
las
palabrasdel
Concilio Vaticano
II
cuando
trata
de la
"Sagrada Escritura
enla
vidade
la
Iglesia": "La
Iglesia,
esposade la
palabrahecha
carne, instruida
por elEspíritu
Santo,
procura comprender cda vez más profundamen
te
la Escritura... la
teología,
se apoya como encimiento perdurable en
la
Sagrada
Escritura
unida
ala
tradición,
así se mantienefirme
y
recobra su
juventud,
penetrando ala luz de la fe
la
verdad escondida en el misteriode Cristo. La
sagrada escritura contiene
la
palabrade Dios..
debe
ser el almade la
teología"(17).
Bachea
da
vez más se apoyó en"el
almade la
teolo-gía"
Lo
anterior nosintroduce
a un puntoúlti
moque quisieramencionar.
Se ha dado
ciertainterpretación
de Bach
que
trata
de
apropiárselo como representantede
unadeterminada
confesióncristiana,
exclu-yente
de
otras.En
esta perspectiva resulta espe cialmentedifícil
la
integración
de
una obra que se sitúa enla
cimade la
produccióndel
músico,
nosreferimos a
la Misa
enSi.
Se
afirma así porejemplo quese
trata
de
unaobra que"debía
ser una misa católica"por
haber
estadodestinada
ala
cortede Dresden
que en ese momento seha
bía
convertidoalcatolicismoy
así sela
considera
"como
una síntesisincompleta
del
espíritusubjetivo protestante
y del
espírituobjetivi ca tólico"(18).
Las investigaciones
más recienteshan
puesto
en evidencia quelos
condicionanteshistóri
cos externos que motivaron esta obra
de
Bach
permanecen en
la
oscuridad.Georg
Von
Dadel-12.
Así lo hace
Arnold SchmitzsegúnC.
deNys,
J.S.
Bach,
Bs. As.
1964,
p.194.
13.
Lareferencialatomode C. deNys,
J. S.Bach,
Bs.As.
1964,
p.192.
14.
Algunos
setraenen eltrabajodeNys
antes citado.15.
J.S. Bach.
El
músicopoeta,Bs.As.
1955,
p.1
16. J.S.
Bach,
B.As.1964,
p.198.17.
Dei
Verbum,
23
y24.
sen que analiza
los
pormenores
de
ese asuntoconcluye que:
"no
conocemos aquél que podría haber
pedido estaobra, y
hasta
el momento
esimposible
determinar
un motivoexteriorque podría relacionarse con su composición.
Hay
una seriede datos
que muestran que esta misa en cuantotal
nuncafue
interpretada
du
rante
la
vidade
Bach"(19).
¿Qué fue lo
quelle
vó a
Bach
ala
composiciónde
esta misa en elocaso
de
su vida?Esta
esla
pregunta que seplantea el estudioso recién nombrado.
La
respuesta que
él
propone esbastante
plausible:"nosotros
pensamos queBach
se proponíade
esta
manera,
y muy
conscientemente,
aportaruna contribución aestegéneromusical que
des
de la
época de
Dufay,
de Josquin y de
Palestri-na era considerado el modo
de
composiciónmás exigente.
Del
espírituluterano
y
con el empleo
de
músicasacrainicialmente luterana
surgió una obra que al
fin de
cuentas no es comprensible másque en el marco
de la
grantradi
ción
de las
misascatólicas".
Sin
concurrir conla
respuestade
vonDa-desen
me atrevo a proponer una consideraciónque
teniendo
en cuentala
profundaintuición
teológica
de Bach
puede ayudar acomprendereste
hecho. Así
comoBach
trasciende
las
escuelas
teológicas
alinterior
del
luteranismo
y
comoha
sido señaladoél "fue
también
sinceramenteextraño a
lo
que oponía alas
confesiones cristianas
de
ese tiempo"(20)
Dijimos
queBach
se relaciona conLutero
y
concuerda con este precisamente
en cuantotestigo
del
radical significado
totalizante y
salvíficode la
cruzde
Jesu
cristo.
No
setrata
puesde
un ensayoforzado
por
catolizarlo,
sinode
remitirlo al vérticede
la
intuición
luterana,
lo
que permite entenderlo
que
podríamos
llamar
el ecumenismode
Bach.
Para
un católico que es capazde
reconocerenLutero
un"doctor
común"como
lo hace
conTo
más
de
Aquino,
la
composiciónde
unaMisa
católica por parte
de Bach
no constituye ninguna relativización
irenista
de
su propiafe,
nitampoco
un mero eclecticismo externamentecondicionado,
sino que es signode la libertad
profunda
de
quienlleva
a cabo sutrabajo
de
músico,
comolo
atestiguanlos
encabezamientos
de
variaspartituras, "in
nomineJesús",
esdecir,
de
quién captó en concreto que ser cristiano
es situarse antela
realidadbajo
el signode
la
cruz no aplastado porésta
sino conla
alegríade
saberseelegido,
sacerdotey rey,
adquiridopara anunciar a
Aquel
quelo
llamó
de
las
ti
nieblas a
la luz
(Conf.
1 Pd
2,9)
Mi intención ha
sido señalar algomuy
simple pero reconozco
inusual: Bach
digne
teolo-gus
dlcitur. Mis
argumentos ciertamentehan
sido
aproximativosy
parciales.He dejado
para elfinal
el que para mí resulta el más apodíctico.Los invito
a que oigamos el comentariode
la
encarnación,
la
muertey
resurrecciónde Jesús
queBach
escribió.Luc
—AndréMarcel
cuando analiza elCredo
de la
Misa
enSí
afirma que"constituye
unode los
puntosculminantesde
la
obrade
Bach"y
que"hará las delicias del
teólogo"
(21).
Aunque
no comparto en aspecto
centrales el análisisde
Marcel,
el cualciertamente
trasciende
los
marcosmusicológicosy
estrictamente
estéticos, le
doy
la
razón pero nocomo un entrometido en asunto
ajeno,
sino como un aprendiz
interpelado
por un gran maestro
de
teología.
Les
debo
confesar que pormi oficiode
teó
logo he
tenido
queleer
muchas cristologías peroque no conozco ninguna más acabada que
la
de Juan
Sebastian Bach.
19. Johann S. Bach Messe
inh-moll (Folleto
anexo a laversiónde la DeutscheGrammophon,
dirigida
porKarlRichter).
20
Así Card
deNys
enL.S.
Bach,
Bs. As.
1964,
p. 193.21.
Bach,
Barcelona
1980,
p.