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Proyecto de Guía de Práctica Clínica en el tratamiento del dolor y terapias complementarias alternativas

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Escola Universitària d’Infermeria Gimbernat

Trabajo final de Grado

Curso académico 2016-2017

Proyecto de Guía de Práctica Clínica en

el tratamiento del dolor y terapias

complementarias alternativas

Maria Díaz Ortega

Mercè Muñoz Gimeno

Francisca Ruiz Mata

(2)

2

Índice pág.

Resumen / Abstract………4

Introducción………...………..5

 Estructura del trabajo……….………7

 Objetivo general y específico………8

Antecedentes………..9

 Guías actuales relacionadas con el tema………….…..………..12

 Historia del dolor y métodos terapéuticos ……….………12

 Bases estructurales, anatomía y fisiopatología del dolor ………….……..16

 Evaluación del dolor y evaluación psicológica…….………..…..23

 Farmacología del dolor………24

 Seguridad del paciente………...……….28

 Introducción a las terapias naturales, alternativas, complementarias ………....30

 Terapias Naturales y Enfermería……….………..31

 Clasificación de las terapias alternativas y complementarias………34

o Prácticas de manipulación y corporales……….…..36

 Aromaterapia……….………37

 Termoterapia………..………..39

 Reflexoterapia………...………42

 Tui-Na……….………42

o Sistemas médicos alternativos o integrales……….43

 Acupuntura………43

 Reiki………..……….44

 Chi-kung……….45

 Terapia floral………...…47

 Terapia biomagnética………..………48

o Técnicas de mente.cuerpo………..48

 Hatha yoga………48

 Tai-Chi………49

(3)

3

 Artetepia……….………52

 Kinesiología………...………53

 Hipnoterapia……….….54

 Musicoterapia………..………….55

o Sistemas integrales ……….56

 Homeopatía……….…..57

 Naturopatía……….…..57

Justificación……….………..59

Pregunta investigación………...……….61

Metodología………..………61

 Revisión bibliográfica………..…...61

 Población……….63

 Ámbito asistencial……….……….64

 Proceso asistencial………64

 Formulación de preguntas genéricas y específicas……….……….64

 Grupo elaborador………68

 Revisión externa……….…………69

 Diseño de la Guía………..……….72

 Cronograma………72

 Discusión……….……72

Bibliografía……….………73

Anexos………...………93

 Anexo 1: Valoración cualitativa del dolor…………..………..………..93

 Anexo 2: Escalas de valoración del dolor………..………..…….94

 Anexo 3: escalera analgésica de la OMS……….………96

 Anexo 4: Algoritmo de las TCA………...………96

 Anexo 5: Cronograma para la elaboración de la GPC………...………….97

(4)

4

Resumen

El aumento de la demanda de las Terapias Complementarias y Alternativas

(TCA) por parte de la población española en nuestros centros de salud es nueva

realidad. Cada vez es más frecuente que la población utilice las TCA para

controlar y/o aliviar el dolor, para mejorar la calidad de vida en procesos crónicos

y disminuir el uso de analgesia. Estas terapias son intervenciones no

farmacológicas que contemplan la enfermedad desde un enfoque holístico bajo

la filosofía de la relación cuerpo, mente y espíritu. Aunque las terapias naturales

no forman parte del Sistema Nacional de Salud (SNS), la literatura afirma que si

estas terapias son utilizadas de manera complementaria a los tratamientos

convencionales, se potencian sus beneficios. Además TCA suponen una

oportunidad para promover un cambio en los cuidados de enfermería,

proporcionando diferentes opciones terapéuticas a las personas en situación de

dolor agudo, crónico u oncológico.

El objetivo de este proyecto Guía de Práctica Clínica (GPC) es unificar las TCA

de evidencia científica de alta calidad, en situación de dolor y otros síntomas

asociados. La elaboración del diseño de la GPC sobre las terapias alternativas y

complementaria en el dolor permitirá llevar a cabo unas recomendaciones

basadas en la evidencia científica y facilitará la adopción de criterios comunes

para los profesionales de la salud para una actuación consolidad y coordinada.

Así la GPC propone la utilización de tratamientos no farmacológicos asociados

a la farmacología convencional en situaciones de dolor en adultos para solventar

problemas de salud, reducir el consumo de analgésicos y aumentar la calidad de

vida de los pacientes así como evadir síntomas relacionados con el dolor crónico

y dolor oncológico.

Abstract

The increase in the demand for Complementary and Alternative Therapies, by

the Spanish population in our health centers is a new reality. It is increasingly

common for the population to use alternative therapies to control and / or alleviate

pain, to improve quality of life in chronic processes and to reduce the use of

analgesia. These therapies are non-pharmacological interventions that

(5)

5

relation body, mind and spirit. Although natural therapies are not part of the

National Health-Care System, the literature states that if these therapies are used

in a complementary way to conventional treatments, their benefits are enhanced.

In addition, alternative therapies provide an opportunity to promote a change in

nursing care, providing different therapeutic options for people in acute, chronic

or cancer.

The aim of this Guideline of Clinical Practice (GPC) project is to unify the

alternative therapies and complementary of high quality scientific evidence, in a

situation of pain and other associated symptoms. The development of the CPG

design on alternative and complementary therapies in pain will allow for

recommendations based on scientific evidence and will facilitate the adoption of

common criteria for health professionals for a coordinated and consolidated

action. Thus GPC proposes the use of non-pharmacological treatments

associated with conventional pharmacology in pain situations in adults to solve

health problems, reduce the consumption of analgesics and increase the quality

of life of patients as well as evade symptoms related to chronic pain and cancer

pain.

Introducción

El presente documento es un proyecto de Guía de Práctica Clínica (GPC)

sobre el tratamiento convencional del dolor y la utilización de terapias alternativas

de manera complementaria. Se trata de una GPC que incluye las TCA, como el

Reiki, Mindfulness, Masajes, entre otros, en el tratamiento integral y holístico del

dolor agudo, crónico y dolor oncológico en adultos. Cuando hablamos de terapias

naturales o TCA hacemos referencia al concepto de que: “Si una práctica no

convencional (alternativa) se utiliza junto con la medicina convencional, se

considera complementaria”. Las GPC, son un conjunto de recomendaciones

desarrolladas de forma sistemática y basadas en la evidencia para asistir los

profesionales de la salud en la toma de decisiones, seleccionando las opciones

diagnósticas o terapéuticas más adecuadas a la hora de abordar un problema

de salud o condición clínica específica(1). Por ello, no son indicaciones

absolutas, proveen recomendaciones basadas en el análisis de la literatura

(6)

6

El dolor agudo, puede considerarse de utilidad si lo valoramos como voz de

alarma para avisar de la existencia de un problema en nuestro organismo. Sin

embargo, su cronicidad genera discapacidades, limitaciones en la vida y

dependencia a todos los niveles vitales de la persona: familia, trabajo y sociedad.

La percepción del dolor es subjetiva e individualizada y están involucrados

diferentes aspectos multidimensionales del ser humano, influye no solo en lo

físico y emocional sino en lo social y espiritual. Entendiendo estas dos últimas

como el sentido que le da la persona a su vida. De ésta manera entendemos que

el dolor es el resultado final de dos experiencias simultáneas: por un lado la

capacidad sensitiva de la persona para detectar una alteración tisular nociva (real

o potencial) y su capacidad para soportarla (umbral).

La literatura es una fuente inagotable que nos nutre de la experiencia del

dolor sentido y sufrido. René Leriche(2), definió en el siglo XVII, la salud como

“la vida es el silencio de los órganos” refiriéndose al dolor. Otra definición más actual nos la ofrece la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP),

como “una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada a una

lesión tisular real o potencial, o descrita como la ocasionada por dicha lesión o cuya presencia es revelada por manifestaciones visibles y/o audibles de conducta(3).” Cuando el dolor se caracteriza por inicio súbito o lento, de cualquier intensidad de leve a grave, constante o recurrente sin un final anticipado o

previsible y de una duración mayor a seis meses, hablamos de dolor crónico

según la definición de la NANDA (Noth American Diagnosis Association)(4).

La medicina permite tratar a los pacientes con dolor de manera efectiva y

segura mediante farmacología y a diferentes niveles para el control del dolor. En

la actualidad, las intervenciones no farmacológicas despiertan cada vez más

interés por parte de la población española. El Royal College of Nursing

Complementary Therapies, de Reino Unido, indica que las intervenciones complementarias para el manejo del dolor incluyen técnicas de formación e

información. La institución afirma que las intervenciones no farmacológicas

mejoran la calidad de vida de las personas y ofrecen ventajas potenciales sobre

seguridad del paciente y a bajo coste(5). Las medicinas complementarias y

alternativas (CAM, por sus siglas en inglés) constituyen una amplia y compleja

(7)

7

tratan la mente, cuerpo y espíritu, para solventar problemas de salud y restaurar

el bienestar físico psicológico y social. Según la OMS, se definen como: “medicinas que incluyen diversas prácticas sanitarias con enfoques, conocimientos y creencias distintas a las oficiales que incluye medicinas basadas en plantas, animales y/o minerales, terapias espirituales, técnicas manuales y ejercicios para mantener el bienestar, así como tratar, diagnosticar o prevenir enfermedades(6).” La NCCAM define la medicina integrativa como la combinación de terapias médicas convencionales con terapias complementarias

para las que existen evidencias científicas de alta calidad acerca de su

efectividad y seguridad(7).

El presente documento unifica el tratamiento convencional del dolor e

incorpora a la medicina tradicional o alternativa para utilizarla de manera

complementaria al control del dolor y síntomas asociados en nuestra población

adulta. Dentro del equipo de salud, la enfermera es la figura profesional que

dedica mayor tiempo a los pacientes, ya sea en hospitalizaciones, seguimiento

de pacientes crónicos, especialmente en periodos de dolor o patologías que

produzcan dolor. Por ello es de suma importancia que los profesionales de

enfermería tengan las capacidades intelectuales, emocionales y actitudinales

que coadyuven al alivio de esta experiencia dolorosa. El crecimiento y desarrollo

de una profesión como la de enfermería, consiste en incorporar diferentes

enfoques al arte y a la ciencia del cuidar. Al final, la esencia de los cuidados y

del papel de enfermería es atender a las necesidades de las personas de manera

holística como parte de sus objetivos, estableciendo así una relación terapéutica

dirigida a restablecer la armonía de la persona en todas sus dimensiones: físico,

social, cognitivo, emocional y espiritual, respetando los valores y creencias de

las personas

Presentación del trabajo

El presente documento está estructurado en diferentes capítulos para su

comprensión y seguimiento de las terapias naturales asociadas al manejo del

(8)

8

En el capítulo antecedentes, encontramos en primer lugar las definiciones

de dolor agudo y crónico, haciendo una reflexión en la incidencia y prevalencia

en España. Seguidamente se expone la situación actual de las terapias

alternativas en el mundo y en nuestro país, desde la utilización y la creciente

demanda hasta las más utilizadas por los usuarios.

Se ha introducido un apartado sobre la historia del dolor y métodos

terapéuticos, desde el principio de los tiempos, hasta la actualidad.

Para profundizar en el concepto del dolor se incluye un apartado sobre

bases estructurales, anatomía y fisiopatología, y se establece la clasificación y

tipos de dolor. Seguido de la evaluación del dolor y tratamiento mediante

farmacología para el manejo convencional mediante analgesia. Se analiza

brevemente un capítulo en cuanto a uso de fármacos y seguridad del paciente.

Se dedica un apartado a la introducción del mundo de las terapias

naturales. Seguido de las teorías y paradigmas enfermeros sobre la influencia

del entorno, los remedios y prácticas no intervencionistas para el dolor que

fueron formuladas por grandes influyentes y pensadoras sobre la profesión

enfermera. El hilo conductor es el tiempo y finaliza con la metodología enfermera,

se incluye una revisión de diagnósticos de enfermería (NANDA). Por último se

expone la clasificación de las terapias alternativas de manera complementaria

por la NCCAM, procedentes de la medicina tradicional con evidencia de alta

calidad para el manejo del dolor agudo, crónico y oncológico en el adulto.

Al ser un proyecto de guía de práctica clínica, se contempla la metodología

para la implementación de la guía en un breve apartado al final del documento.

La bibliografía se dispone al final del documento de GPC, junto con los

anexos referenciados a lo largo de la lectura.

Objetivos

Objetivo general

El objetivo de este proyecto es diseñar una Guía de Práctica Clínica para tratar

de manera holística e integral al paciente en procesos de dolor agudo, crónico y

(9)

9

la calidad de vida de las personas mediante terapias complementarias y

alternativas.

Objetivos específicos

- Conocer la epidemiología del dolor en España.

- Conceptuar la historia del dolor y las terapias utilizadas durante la historia.

- Determinar las bases anatómicas y estructurales implicadas en la

transmisión del dolor.

- Conocer los tipos de dolor y su tratamiento farmacológico.

- Analizar seguridad del paciente sobre el uso seguro de fármacos.

- Introducirse en las terapias alternativas e historia de las terapias naturales

y enfermería.

- Conocer la clasificación de las terapias alternativas y su aplicación

asistencial.

- Mejorar la atención sanitaria prestada a los pacientes.

- Promover la elección de diferentes opciones terapéuticas.

- Dar a conocer la variedad de terapias naturales y complementarias con

alta evidencia científica para su uso correcto y seguridad del paciente.

- Desarrollar el diseño la metodología para la elaboración de guías de

práctica clínica.

ANTECEDENTES

El dolor agudo ha sido definido como una “compleja experiencia

desagradable con factores sensoriales, perceptivos y emocionales, con cierta respuesta autonómica asociada, junto con un componente psicológico, social y de comportamiento, como respuesta a un trauma tisular(8)”. Así la respuesta de

dolor es provocada por la estimulación nociceptiva, debido a una lesión y/o

enfermedad de la piel, estructuras somáticas profunda o visceral, o función

anormal del musculo o vísceras. Al hablar de dolor agudo nos referimos al dolor

nociceptivo, aunque el dolor agudo también puede ser neuropático. Las causas

más comunes de dolor agudo son traumatismos, cirugía o procedimientos

(10)

10

A diferencia con el dolor crónico, en el agudo existe una correlación

importante entre la intensidad del dolor y la patología desencadenante y su

evolución natural es disminuir progresivamente hasta desaparecer cuando se

produce la curación de la lesión que subyace.

El dolor crónico (DC) se puede definir como un dolor que persiste un mes

después del curso habitual de una enfermedad aguda, o que se asocia común

proceso patológico crónico que causa dolor continuo el cual se repite a intervalos

durante meses o años(8). El dolor en su forma crónica persiste y no obedece a

una función biológica, pero a menudo desencadena consecuencias emocionales

y físicas graves, económicas y sociales del paciente y su entorno, constituyendo

uno de los problemas de salud más costoso para la sociedad.(9) El DC es un

problema de salud pública que afecta cada vez más a todos los países del mundo

y que ocasiona un grave deterioro de en la calidad de vida de los pacientes que

lo sufren y de todo su entorno. Se trata de algo más que un factor de

comorbilidad, siendo cada vez más reconocido como una enfermedad en sí

misma. Los tipo de DC no oncológico son: dolor de espalda (60,53%), dolor

articular (40,21%), dolor de cabeza (34,72%), dolor cervical (28,62%)(9).

La Sociedad Española del Dolor (SED) refiere que el 30.1% de la población

ha padecido dolor en el último mes, por tanto dolor agudo(10). Según un reciente

estudio epidemiológico concluye que un 29,6% de la población no hospitalizada

padece algún tipo de dolor. Representando un 17,6% de dolor crónico, siendo

de causa no oncológica entre el 2-40%(11).

Según Pain Proposal, se estima que uno de cada cinco europeos (19%) sufre

dolor crónico. Mientras que en España las cifras recogen que uno de cada seis

españoles sufren dolor de origen crónico (17%). Se sabe que el dolor aumenta

con la edad llegando al 42.6% de las personas de más de 65 años(10). Tanto en

hombres como en mujeres y la causa más frecuente del dolor crónico es la

artritis(9). El DC puede ser debido a diferentes enfermedades o de tipo

oncológico, en cualquier caso éste afecta considerablemente en el ámbito

laboral, social y familiar del enfermo supone una carga económica considerable

para el sistema sanitario. Para el país, se estima que el coste total, directo e

indirecto, que ocasiona el dolor crónico es de 16 mil millones de euros anuales,

(11)

11

Pain Proposal, confirma en su estudio que la mitad de los pacientes con dolor crónico se sienten cansados todo el tiempo y el 40% indefensos o incapaces de

pensar o funcionar con normalidad. El 47% de las personas con dolor crónico en

España, considera que su entorno tiene la duda de la existencia real de su dolor.

Todo ello conlleva que el dolor crónico se asocie a un incremento del riesgo de

enfermedades psicológicas como la ansiedad o depresión. Estudios realizados

en España, mostraron que el 47% de los pacientes con dolor sufren cuadro

depresivo asociado y el 50% trastornos del sueño(9).

En este punto de revisión epidemiológica del dolor en España, debemos

prestar especial atención a la tercera edad por la alta incidencia del dolor en el

anciano. Por peculiaridades como la presencia de múltiples patologías y

plurimedicación. Debido a esta situación, no siempre se puede recurrir a los

fármacos habituales para tratar el dolor, por interacciones medicamentosas y/o

efectos adversos. Desde ésta perspectiva hay que tener en cuenta la

consecuencia del envejecimiento de la población. Según la OMS entre 2000 y

2050 la proporción de mayores de 60 años será duplicada, pasando del 11% al

22%, este grupo de edad pasará de 605 millones a 2000 millones en el

transcurso de medio siglo(13). Previsiblemente aumentarán las necesidades y

demandas de cuidados de salud en una población envejecida, con diferentes

dolencias y tratamientos habituales. Es por ello, importante establecer las TCA

para mejorar la calidad de vida de nuestra población mayor y reducir la ingesta

de analgesia gracias a los beneficios de las terapias naturales como parte del

tratamiento convencional de la medicina moderna.

Actualmente existe un creciente reconocimiento por parte de la población en

el uso de las terapias complementarias y alternativas. Según un estudio

publicado en EEUU, el 60-80% de los pacientes con cáncer en situación de dolor

crónico oncológico ha utilizado algún tipo de TCA, de éste porcentaje el 65-70%

de pacientes no lo comunica a sus médicos y el 50% de los que utilizan las TCA

considera que el tratamiento aporta beneficio al tratamiento médico

convencional, su asociación al tratamiento convencional ayuda al control de

(12)

12

En España hay una creciente tendencia a la utilización de terapias naturales

de manera complementaria para solventar problemas de salud y gestionar

situaciones de dolor. La Sociedad Cooperativa de Terapias Naturales

(CONAMAD) y la Federación de Asociaciones de Profesionales de Cataluña, en 2008 publicaron el “Primer Estudio Profesional sobre Uso y Hábitos de Consumo de las TTNN en España”. Las conclusiones del estudio afirmaron la demanda de

la sociedad respecto a la aplicación de terapias naturales; en España el 95,4%

de la población aseguró conocer alguna terapia natural, por otro lado el 23,6%

refería haber utilizado alguna terapia natural y el 13% las utiliza actualmente. El

estudio concluyó afirmando el grado de satisfacción de las TN es casi

sobresaliente en la disminución del dolor y otros síntomas(15).

Algunos estudios(16)(17) han revelado que las personas recurren cada vez

más a las terapias alternativas por diversos motivos, por un lado una mayor

demanda de todos los servicios de salud motivado por aumentar los

conocimientos e informarse sobre las opciones disponibles, y un renovado interés por la “atención integral de la persona”, Además las terapias naturales,

se centran en las medicinas tradicionales, éstas reconocen la necesidad de

hacer hincapié en la calidad de vida cuando la curación no es posible, por ello

también es un reclamo por parte de la población en situación paliativa.

Por otro lado la sociedad está cambiando y existen factores socioculturales

que influyen en nuestra manera de entender la salud y la enfermedad. La cultura

del cuerpo, el cuidado del medio ambiente y la manera en la que la sociedad

busca su bienestar a través de terapias no invasivas, terapias que ayuden a

mantener la paz y alejarnos del estrés. Está cambiando nuestra manera de

relacionarnos con el mundo y del autocuidado individual. Al final las personas

buscan y aceptan estilos de vida en base a sus valores. En este cambio social

se suma la globalización, la comunicación inmediata gracias a internet, y la

posibilidad de viajar a diferentes países nos aproxima a nuevas realidades y

culturas.

Guías actuales relacionadas con el tema

Actualmente, no existen Guías de Práctica Clínica que aborden específicamente

(13)

13

cierto existen diferentes GPC en situaciones específicas del dolor que dedican

un apartado en sus recomendaciones terapéuticas para aconsejar alguna de las

terapias no farmacológicas como parte del tratamiento. En la actualidad las GPC

actualizadas que tratan específicamente dolores localizados y estrategias en sus

guías comienzan a recoger apartados sobre tratamiento no farmacológico. Como

por ejemplo en la GPC sobre la lumbalgia(18), donde se menciona un capítulo

para incluir las terapias naturales como parte de la estrategia de tratamiento.

Otras GPC actualizadas como la del manejo de la artrosis(19) o guías de buenas

prácticas para oncología(20). En situaciones de dolor oncológico existen algunas

GPC(21) que recomiendan la práctica de terapias naturales para el manejo de

síntomas asociados a la quimioterapia y directamente relacionados con el dolor

crónico, como la ansiedad, depresión y algunos estados biopsicosociales.

Historia del Dolor y Métodos Terapéuticos

“El dolor ha acompañado al hombre desde el principio de los tiempos y, desde siempre, esta convivencia ha llevado a una lucha por combatirlo.” (8)

Durante la historia del hombre en la tierra, todas las sociedades y culturas

han tratado de buscar soluciones para el dolor. Durante la lectura cronológica de

éste capítulo se hace un breve resumen sobre la historia de los remedios

naturales y como la sociedad ha afrontado el dolor en base al contexto histórico,

socio-cultural, político y religioso(22,23,24).

o Periodo pretécnico y del conocimiento de la naturaleza

En este periodo la actividad terapéutica adoptada dos conductas, el

empirismo y la magia(22)(23). El primero utiliza el conocimiento procedente del

azar o de la observación de la naturaleza. La magia era la justificación de los

fenómenos naturales y su interrelación por las fuerzas invisibles al hombre.

Entonces el origen del dolor se atribuía a causas traumáticas, ambientales,

castigos de los dioses e intervenciones de entes divinos que se interpretaba

según las religiones como un castigo o impureza.

En este momento histórico, el manejo del dolor se basaba en cinco

medicamentos fundamentales. Basados en el empirismo y en los recursos

(14)

14

sedantes disponían de los opioides. De la corteza del sauce llorón se hacían

remedios para dolores reumáticos. De la mandrágora y el beleño se trataban los

dolores espasmódicos. Del cáñamo, un estimulante natural del apetito para

enfermos terminales y como inhibidor de los vómitos provocados por la

enfermedad o los analgésicos opioides.

Galeno, que vivió entre los años 129-300 aC, dio gran importancia al dolor en

sus escritos. Estudio el dolor como un síntoma y analizó sus mecanismos,

estableciendo que para que hubiera dolor debía existir tanto una alteración como

una percepción. La percepción dependía del alma psíquica y necesitaba tres

condiciones: un órgano o tejido, una vía de comunicación y un centro para

transformar la sensación en percepción consciente. Definió el dolor como una

sensación molesta que es captada por los sentidos, fundamentalmente el tacto

y que puede llevar a la extenuación física y moral y tiene la finalidad inmediata

de advertir y proteger, pero también utilizar como elemento diagnóstico y

pronostico. En sus estudios destaco la eficacia analgésica del opio, mandrágora

y otras plantas.

o Periodo de involución

En el inicio de la edad media se produce un movimiento social, político y

religioso muy importante. La sociedad involuciona por el movimiento religioso y

el poder de la iglesia. Se pierde la literatura de Galeno y otros escritos, en este

periodo se inicia una época de oscurantismo y un olvido del saber clásico. Hay una persecución de toda la cultura farmacológica del dolor porque “el dolor redime al hombre y es grado a Dios”, bajo este pensamiento se dejan de utilizar

todas las drogas del periodo pretécnico, así como sus remedios contra los

dolores. La medicina del dolor se convierte en sospecha de idolatría y se

condenan como brujas a los preparados de filtros, herboristas y farmacópolas,

ensalmadores, etc.(24). En esta época Europa retrocede espiritual, médica e

intelectualmente y durante los siglos siguientes es el Mundo Islámico el que siga

avanzando en medicina. Avicena, 980-1036 dC, fue uno de los principales

exponentes de la medicina islámica. Estableció 15 tipos de dolor. Localizó todos

los sentidos internos en los ventrículos cerebrales y propuso métodos de alivio

como ejercicio, opio, calor y masaje. La terapéutica del dolor más moderna fue

(15)

15

o Periodo de Renacimiento

De vuelta a la Europa se inicia una época de renacimiento. El renacimiento

fue una época de exaltación del espíritu científico que facilito adelantos en

química, fisiología y anatomía(8). Leonardo Da Vinci, 1452-1519, consideró a los

nervios estructuras tubulares y la sensación del dolor como estrictamente

relacionada con la sensibilidad táctil. Planteó que la medula espinal era la

conductora de las sensaciones al encéfalo. Paracelso, 1493-1541, discrepaba

con la idea que tenían entonces los médicos, de que la cirugía era una actividad

marginal relegada a barberos. Sus investigaciones se volcaron en el campo de

la mineralogía. Viajó en busca del conocimiento de la alquimia y produjo

remedios o medicamentos con la ayuda de los minerales, destinados a la lucha

del cuerpo contra la enfermedad. Incluyó la alquimia y la química en la patología.

Según él, el hombre es un compuesto químico y las enfermedades, una

alteración cualquiera de este compuesto. Más adelante en el siglo XV, Vesalio revolucionó la anatomía científica, estudió y publicó: “el estudio de los nervios”,

aclarando su significado como transmisores de las sensaciones y emociones.

Poco después, gracias a la invención de la imprenta se produce una revolución

y se inicia una vuelta al mundo clásico. A través de la imprenta comienza la

difusión del conocimiento por ser un método más fácil, rápido y económico.

En el Siglo XVI Descartes, plantea por primera vez el mecanismo del dolor.

Considera que tanto las funciones sensitivas como las motoras radican en el

cerebro y sitúa en la glándula pineal el punto donde convergen todas las

sensaciones. Describe los nervios como estructuras tubulares que contienen un

gran número de hebras que conectan terminaciones nerviosas de la piel y otros

tejidos con la sustancia cerebral transmitiendo estímulos sensoriales. Plantea

además la especificad del miembro fantasma. Descartes ubica en la glándula

pineal el punto donde convergen las sensaciones y donde se encuentra el alma.

Explica entonces que un miembro amputado produce una agitación perdurable

que provoca sensaciones interpretadas por el alma como si el miembro todavía

estuviera allí. Descartes, describió lo que hoy conocemos como dolor psicógeno.

Otro acontecimiento clave en este periodo histórico es el descubrimiento de

América que supuso el encuentro del gran tesoro botánico americano. Los incas

(16)

16

españoles y boticarios acudieron a América para aprender de los grandes

herbolaros indígenas.

o Periodo neopositivista-científico

En este periodo XVIII, se inicia un periodo de progreso y desarrollo del

conocimiento del dolor a todos los niveles: sociológico, económico, psicológico

antropológico y fisiológico(24)(22). Durante este siglo se pueden diferenciar

grandes filosofías médicas, con distinto concepto del hombre, la enfermedad y

el dolor. La teoría del mecanicismo fue introducida por Friedrich Hoffmann, en

los años 1660-1742, donde el cuerpo humano funciona como una máquina, por

tanto el dolor se atribuye a términos de distensión o separación de fibras o como

alteración por exceso o defecto de los humores. Otra gran teoría fue el vitalismo,

una corriente que explicaba que las sensaciones podían nacer espontáneamente

en el cerebro y provocar dolores reales que eran estrictamente el producto de la

actividad cerebral, la imaginación o la memoria. Así, más adelante J.G. Cabanis,

durante su vida, 1757-1808, habló de la sensibilidad como la base de la unidad

psico-física del hombre. En el siglo XIX, progresa intensamente la anestesiología

y el control postquirúrgico. Es después de la Segunda Guerra Mundial, cuando

se intenta conocer y comprender la filosofía y la bioquímica del dolor para

efectuar el tratamiento científico.

Bases estructurales, anatomía y fisiopatología del dolor

En este capítulo se aborda de manera sistemática la organización de las

estructuras anatómicas implicadas en la transmisión del dolor. Siguiendo la

dirección natural de la transmisión nociceptiva; desde el sistema nervioso

periférico hasta el sistema nervioso central (nivel espinal y supraespinal). Por

otro lado se analiza el dolor neuropático y se concluye con las terminologías y

clasificaciones del dolor(8).

Son muy variadas las estructuras nerviosas que participan en la percepción de

la experiencia dolorosa. Entre el sitio activo del tejido dañado y la percepción de

dicho daño se producen una serie de eventos fisiológicos que colectivamente se

denominan nocicepción; se trata de cuatro procesos. Transducción, transmisión,

modulación y por ultimo percepción. La transducción hace referencia al proceso

(17)

17

nivel de los receptores. Cuando el estímulo viaja como potencial de acción de

manera central y ascendente por las vías del sistema nervioso periférico y

sistema nervioso central se llama transmisión. La modulación es el proceso por

el cual la transmisión es atenuada en distintos niveles. El resultado final de este

proceso; transducción, transmisión y modulación interactuarán con la psicología

de la persona para crear una experiencia emocional y subjetiva que se percibe

y/o describe como dolor.

El intercambio de información con el Sistema Nervioso Central (SNC) se

realiza a través de un complejo sistema de fibras nerviosas que formas el

Sistema Nervioso Periférico (SNP). Estas fibras del SNP transportan información

a hacia el SNC (fibras aferentes) o llevan una determinada respuesta desde el

SNC (fibras eferentes). Las fibras nerviosas aferentes detectan variaciones

ambientales en el organismo proporcionando una retroalimentación constante

sobre el entorno externo. Estas neuronas sensitivas tienen una gran diversidad

de propiedades morfológicas y funcionales. Sin embargo, la clasificación más

habitual se basa en la velocidad de conducción de sus axones periféricos,

relacionados con el diámetro del mismo, y si el axón es mielítico o no. Basándose en esto, se diferencias las fibras por sus características, existen fibras de tipo Aα / β, Aδ y C. Las fibras Aα / β, contienen grandes axones mielíticos con velocidades de conducción rápidas. El grupo de fibras Aδ contiene fibras de

calibre más pequeño y menos mielinizadas con una conducción intermedia.

Finalmente el grupo C está formado por fibras de diámetro pequeño amielíticas

de velocidades de conducción bajas(8). Los nociceptores son un grupo especial

de receptores que existe en la mayoría de órganos y sistemas. Se trata de un

conjunto de fibras aferentes encargadas de transmitir la señal de dolor frente a

estímulos que producen daño o que potencialmente pueden lesionar los tejidos. En este caso nos referimos a las fibras Aδ y C, aunque en determinadas situaciones pueden participar las fibras Aβ. Así, los receptores nociceptivos se

caracterizan por tres propiedades básicas; alto umbral de estimulación,

capacidad para codificar la intensidad de los estímulos y diferenciar los inocuos

de los nocivos y carecer de actividad espontanea en ausencia de estimulación

(18)

18

Las fibras son capaces de detectar estímulos y transmitir la información al SNC. Las fibras Aδ son mielíticas de pequeño diámetro (1-6µ) con velocidades

de conducción rápidas (5-30m/seg.) Éstas transmiten información procedente de

los nociceptores de tipo mecánico y térmico, sensacionales localizadas con

relativa precisión. Son responsables de la percepción inmediata del dolor

después del estímulo lesivo, ya que conducen las señales de dolor de corta

latencia que precisan respuestas rápidas (dolor primario, rápido o agudo).

Algunas fibras de este conjunto, pueden tener respuestas polimodales y

comenzar a excitarse después de que haya alcanzado el umbral alto de

excitación tras la producción de daño tisular. Por otro lado las fibras C son

amielíticas con un diámetro muy reducido (0,5-1,2µ) y posen una velocidad de

conducción lenta (0,5 a 2m/seg.) Son mayoritariamente nociceptores

polimodales, aunque existen nociceptores C sensibles específicamente a

estímulos términos nocivos (calor o frio) o a estímulos mecánicos muy intensos.

Informan sobre sensaciones de dolor mal localizados (dolor secundario, lento o

crónico) ocurren después de un dolor agudo. Algunas fibras Aβ posen

propiedades similares a la de los nociceptores y pueden participar en la

transmisión de estímulos nociceptivos en determinadas situaciones como la hiperalgesia y la alodinia. Recientemente se ha constatado que las fibras Aα / β

también están implicadas en transmisión de señales nociceptivas en patologías

como la osteoartritis.

En la piel y tejidos subcutáneos encontramos nociceptores, descritos

anteriormente, sin embargo predominan los nociceptores C polimodales y los mecanonocipceptores Aδ de alto umbral. Estos últimos reaccionan casi de

manera exclusiva a estímulos mecánicos moderadamente intensos o lesivos

(pinchazos, pellizcos, et). En el caso de los nociceptores C polimodales poseen

respuestas muy variables ante estilos nocivos de tipo mecánico, térmico y químico. Por tanto las fibras Aδ de la piel se han especializado en detectar

estímulos peligrosos de origen mecánico o térmico, pudiendo desencadenar una

respuesta nociceptiva rápida y poniendo en funcionamiento mecanismos reflejos

protectores. Las fibras C complementan la respuesta de las fibras anteriores

disparando mecanismos de protección ante la presenta de tejido lesionado o

(19)

19

Los nociceptores viscerales determinan un tipo de dolor difuso, mal localizado y

referido. Los estímulos que provocan dolor visceral son diferentes a los que

inducen el dolor somático. Entre estos se encuentra la distensión de órganos

cavitarios, tracción del mesenterio, isquemia y los estímulos químicos

endógenos asociados a procesos inflamatorios. En el abdomen y tórax existen

inervaciones aferentes vinculadas al sistema nervioso simpático y para

simpático, por lo que el dolor visceral está asociado a respuestas del sistema nervioso autónomo. Aunque existe un pequeño grupo de fibras Aβ presentes en

el mesenterio, la gran mayoría de fibras aferentes viscerales pertenecen a los grupos C y Aα. (5-8%) Sin embargo este número tan reducido de vías de entrada

esta compensado por la gran ramificación que estás fibras sufren en la medula

espinal(8).

Por último encontramos los nociceptores somáticos profundos, se encuentran en

articulaciones, músculos y huesos. El dolor generado en estas estructuras es

frecuente y tiene una gran trascendencia clínica. A nivel de la musculatura estriada y los tendones encontramos nociceptores de fibras Aα y C situados en

la aponeurosis muscular y entre las fibras musculares y paredes vasculares de

vasos sanguíneos y tendones. Se trata de fibras consideradas polimodales

puesto que reaccionan ante mediadores de la inflamación, cambios de presión

y/o estímulos térmicos. A nivel muscular las fibras responden ante estímulos

mecánicos nociceptivos, a nivel articular las fibras se extienden hasta la altura

de la capsula articular y ligamentos. Éstos responden ante una presión fuerte o

un movimiento que supera el arco funcional de la articulación o una respuesta

inflamatoria. Y por último el tejido óseo, forma un extenso plexo en el periostio

de los huesos largos.

Algunas sustancias están implicadas en el proceso de sensibilidad, los

mediadores químicos que provienen del tejido circundante al receptor modifica

su sensibilidad a la alta y la baja, antes de ser transmitidos como impulsos.

Prostaglandinas (Pg), las bradicininas y la histamina regulan hacia arriba la

sensibilidad del nociceptor, mientras que el óxido nítrico regula hacia abajo.

Para la transmisión, la médula espinal constituye la primera estación

sináptica y el filtro que permite eliminar los mensajes innecesarios, así como

(20)

20

través del asta dorsal, donde establecen sinapsis con la segunda neurona que

participa en la transmisión y cupo cuerpo se localiza en la sustancia gris medular.

El axón de esta segunda neurona forma parte de los tractos o vías ascendentes

que trasmitirán la información a los sistemas supraespinales. La sustancia

medular gris se encuentran cuatro proyecciones: dos astas dorsales y dos astas

ventrales. La lamina I del asta dorsal, también conocida como capa marginal,

forma una capa fina bidimensional que recubre la región dorsal del asta dorsal y

contiene neuronas de proyección e interneuronas. La lamina II del asta dorsal,

también conocido como sustancia gelatinosa, por su falta de fibras mielíticas, se

divide en una porción externa e interna. Las láminas I y II constituyen el objetivo

fundamental de las fibras primarias nociceptivas. Las aferentes primarias,

llegaran hasta alguna de las láminas donde harán sinapsis con la siguiente neurona de la vía de modulación. Las fibras aferentes primarias tipo Aδ terminan

a nivel de las láminas I y II, aunque algunas pueden penetrar hasta capas más profundas (láminas V y X). Las fibras tipo Aβ terminan en láminas III y IV. Las

fibras C terminan casi de manera exclusiva en láminas I y II, aunque pueden

alcanzar la lámina V. Por otro lado la terminación de aferentes viscerales en la

médula espinal es de enorme importancia cuando se analiza el mecanismo de dolor visceral, puesto que las aferentes tipo Aδ y C acompañan las aferentes del

sistema nervioso simpático (llamadas aferentes simpáticas) terminan

predominantemente de las láminas I y V.

Las fibras ingresan a la médula espinal por el surco posterolateral y se introducen

en las láminas del asta posterior de la medula espinal. Otras fibras no

mielinizadas (15%) ingresan por la raíz ventral. Una vez que se produce la

sinapsis con las neuronas de segundo orden, se forman las vías ascendentes

implicadas en la transmisión de la información nociceptiva, ésta viaja formando

parte de la sustancia blanca medular, desde el asta dorsal hacia tractos

espinotalámicos y espinorreticulares hasta centros superiores: tálamo y córtex

sensorial(25).

Las vías ascendentes pueden organizaste funcionalmente en dos

sistemas diferentes, el neoespinotalámico y el paleoespinotalámico. El

paleospinotalámico está formado por la parte medial de haz espinotalámico y los

(21)

21

transmisión oligosináptica y específica, está implicada en los procesos

discriminativos del dolor y nos ayuda a determinar la localización e intensidad

del estímulo doloroso. Termina en estructuras más difusas y núcleos mediales

del tálamo e intralaminares para proyectarse al hipotálamo y el sistema límbico.

Se trata de una vía más difusa e indirecta de la transmisión nociceptiva, ya que

es polisináptica. Conduce la información sobre el dolor quemante, persistente y

poco localizado, constituye el componente afectivo-aversivo del dolor y sus

proyecciones pueden alterar la función respiratoria, circulatoria y endocrina.

El gran centro modulador en el proceso de estímulos es en el asta posterior.

Como sistemas modulares encontramos las proyecciones de fibras centrípetas

de grueso calibre (periféricas) y las descendentes desde niveles superiores

encefálicos como la sustancia gris periacueductal y el bulbo rostral ventromedial

(centrales) que proyectándose sobre las neuronas de conducción modifica su

actividad.

Diferentes sustancias se encuentran en el centro modulador como son el GABA

y la glicina, serotonina, catecolaminas y péptidos opioides endógenos (POE). El primero inhibe tanto el efecto excitador de las fibras gruesas Aβ como a estas

neuronas. La serotonina maneja la disminución o depleción por lesión de los

nucleos del SNC ricos en esta sustancia, disminuyendo el umbral doloroso y

producendo hiperalgesia. Las catecolaminas producen analgesia dependiendo

de la actividad de los receptores alfa-2 presinápticos. Por otro lado los POE se

trata de precursores de la beta-endorfina, leucina, dinorfina A y B, etc. Todos

ellos se encuentran en el SNC como neuromoduladores por su gran afinidad a

los receptores opioides y al unirse a ellos se produce su actividad inhibidora.

También inhibirán la sustancia P por las fibras A-delta y C en el asta posterior.

Las neuronas de tercer orden nacen en el tálamo, éstas envían haces de

fibras hacia áreas somatosentitivas I y II, en el córtex parietal y hacia la pared

superior de la cisura de Silvio. En estas áreas tiene lugar la percepción y la

localización concreta del dolor. Por otro lado si las fibras proceden del núcleo

medial e intralaminar en proyección hasta el girus cingular se estimularán áreas

(22)

22

Por último la experiencia del dolor surge de todo el proceso de

neuroanatomía por estímulos nociceptivos llegando a la percepción. Ésta

experiencia solo puede ser definida en términos de conciencia humana y como

toda experiencia sensorial no hay forma de cuantificarla. Por tanto, dolor no es

igual que nocicepción, la nocicepción es la respuesta a la estimulación de los

nociceptores, si bien pude ocasionar experiencia dolorosa pero la nocicepción

puede ocurrir en ausencia de dolor, y el dolor puede estar presente en ausencia

de nocicepción. Este último concepto, explica la existencia de términos como “dolor no nociceptivo” de origen neuropático y psicógeno, y el dolor nociceptivo,

por ejemplo dolor inflamatorio.

El dolor neuropático obedece a otros sistemas implicados para la

experiencia dolorosa. Hablamos de diferentes al prototípico dolor agudo por

nocicepción: dolores crónicos, dolores neuropático, sin causa clara y definida.

Están definidos por patrones temporoespaciales, no están tan claramente

definidos como el dolor nociceptivo. El dolor neuropático engloba una serie de

síndromes clínicos como son el dolor de miembro fantasma, la distrofia

simpático-refleja, ambas presentan una lesión con disrupción del nervio

periférico. Se trata de una alteración de la fisiología de la medula espinal y de las

vías nociceptivos centrales, ocasiona una neurodegeneración, destructiva,

compresiva o bien penetrante que desencadena el proceso de dolor. La

enfermedad afecta al sistema somatosensorial. A nivel periférico se cree que una

lesión puede volver inusualmente sensibles desarrollando una actividad

espontánea patológica con excitabilidad anormal y aumento de la sensibilidad a

productos químicos, térmicos y estímulos mecánicos. Para ello existen dos

conceptos alodinia, cuando un estímulo inocuo produce una reacción dolorosa

intensa. Y por otro lado el concepto de hiperalgesia, cuando un estímulo nocivo

leve produce una reacción dolorosa intensa. A nivel central, como consecuencia

de la actividad espontánea de los nervios periféricos, a nivel de tracto

espinotalámico (TET) se produce una mayor actividad por lo que se agranda los

campos receptivos y las respuestas son mayores frente a impulsos aferentes,

incluyendo los estímulos táctiles. A este fenómeno se le denomina

sensibilización central. Algunos procesos que pueden causar dolor neuropático

(23)

23

accidente cerebrovascular, condiciones metabólicas como la neuropatía

diabética. Otras relacionadas con el herpes zoster, relacionadas con HIV, déficits

nutricionales, toxinas, tumores malignos, trastornos inmunes y traumatismos a

nivel de tronco nervioso.

Así a modo de resumen hablamos de dolor agudo o crónico dependiendo

de su duración, crónico es aquel que se permanece durante el tiempo y obedece

a un dolor persistente de 3 a 6 meses, mientras que el agudo hace referencia a

horas, días y meses. Por otro lado podemos establecer una clasificación

diferente, de acuerdo con la estimulación fisiológica resultando la experiencia

dolorosa en: nociceptivo y neuropático. El nociceptivo incluye dolor somático y

visceral, respondiendo a un estímulo real o potencial, mientras que el dolor

neuropático se trata de una lesión a nivel periférico y/o central. Otros tipos de

dolores son clasificados por su fisiopatología como es el dolor psicógeno. Y por

último según la etiología hablamos de dolor oncológico y no oncológico. El dolor

oncológico engloba el resultado final de varios mecanismos del dolor incluyendo

procesos inflamatorios, neuropático, isquémicos y compresivo en diversos

lugares.

Evaluación del dolor y evaluación psicológica

La definición del dolor desarrollada por la ISAP: “experiencia sensorial y

emocional asociada o no a una lesión tisular” se deduce el carácter subjetivo y la complejidad de la experiencia dolorosa. Dada su subjetividad la mejor forma

de evaluar el dolor es preguntar al paciente de manera estructurada, en el marco

de la entrevista clínica, como son sus características (localización, intensidad,

irradiación, tipo, factores desencadenantes o atenuantes, síntomas asociados,

etc.) En la práctica clínica podemos encontrar pacientes con problemas de

comunicación verbal, barreras culturales, etc. Que dificultan o imposibilitan su

correcta valoración, siendo necesaria la utilización de escalas de medida. Hay

múltiples escalas disponibles que diferentes en su complejidad, en el tipo de

paciente a los que van dirigidas y aspectos que valoran. Para evaluar el dolor se

pueden utilizar varios métodos. [Consultar en anexos 1].

No existe un instrumento de medida universal pero a través de las escalas de

(24)

24

valoración será doble; por un lado conocer el nivel de dolor del paciente en toda

su magnitud para garantizar una analgesia adecuada y por otro lado valorará la

efectividad del tratamiento pautado. Se trata de obtener un dato cuantitativo de

la intensidad del dolor que sufre el paciente. Para una valoración más completa

deberíamos incluir características cualitativas que lo acompañan.

En la futura Guía de Práctica Clínica (GPC) se utilizará la escala EVA

como elemento de referencia en la medición cuantitativa del dolor, Escala Visual

Analógica (EVA). [Consultar en anexos 1]. En cuanto a la valoración cualitativa

del dolor se utilizará una entrevista que determina los patrones de temporalidad

y periodicidad, localización, características del dolor, factores que lo aumentan,

respuesta a la analgesia, síntomas asociados.

Según Melzack y Casey, en el 1968, las dimensiones del dolor que hay

que tener en cuenta a la hora de su conceptualización, evaluación y tratamiento

son la dimensión sensorial/discriminativa, dimensión motivacional/afectiva y por

último la dimensión cognitivo/evaluación. Cada una de estas dimensiones

confiere al dolor una serie de características especiales que se interrelacionan

de las forma que la experiencia de dolor no puede entenderse de forma completa

si no se tienen en cuenta todas ellas. La primera está relacionada con

mecanismos anatomofisiologicos. Su función es transmitir la estimulación

nociceptiva desde el lugar donde se está produciendo del daño tisular hasta los

centros nerviosos superiores. Así detecta las características espaciales y

temporales del dolor, intensidad y ciertos aspectos de cualidad del dolor. La

dimensión motivacional y afectiva implica la cualidad subjetiva de la experiencia

del dolor, lo caracteriza como dolor tolerable o aversivo. Así en esta dimensión

se producen respuestas emocionales como miedo o ansiedad. Esta esfera está

directamente relacionada con la dimensión cognitiva evaluativa, debido a la

implicación de los pensamientos, modos de afrontamiento, experiencias pasadas

y variables socioculturales(8).

Farmacología para el Tratamiento del Dolor.

Seguidamente recordemos, [ver capítulo bases estructurales y anatomía

(25)

25

activando las vías nerviosas descendentes que inhiben la transmisión del dolor,

logrando en ambos casos analgesia central con los opioides, o c) disminuyendo

la sensibilidad de los nociceptores, logrando una analgesia periférica con los

analgésicos y antiinflamatorios no esteroideos (AINE)(26).

La OMS diseñó una estrategia para la utilización de analgesia de manera

rigurosa y segura atendiendo a la farmacología disponible y la seguridad del

paciente para el correcto manejo del dolor de manera gradual y efectiva. En

1984, tuvo lugar en Ginebra, una reunión por la Organización Mundial de la Salud

(OMS) sobre el tratamiento completo del dolor en cáncer. El resultado fue la

publicación en 1986 de “La escalera analgésica de la OMS”. [Consultar anexo 3]

Aunque su explicación se basaba en el tratamiento de pacientes oncológicos,

por su simplicidad y calidad se aceptó para el manejo del tratamiento de dolor

agudo y crónico. Este recurso nos permite clasificar los fármacos de manera

sencilla y sugiere una estrategia terapéutica secuencial en función de la

intensidad del dolor y de la respuesta al tratamiento(27).

Se trata de un protocolo donde se divide en tres escalones, el primer escalón o

inferior se utiliza en el dolor leve e incluye no opioides +/- coadyuvantes. En el

segundo escalón o intermedio, hace referencia al dolor moderado y las

recomendaciones son opioides débiles +/- no opioides +/- coadyuvantes. Y por

último el tercer escalón o superior combina para el dolor severo: opioides fuertes

+/- no opioides +/- coadyuvantes.

 Coadyuvantes: Sustancias que no son analgésicas pero que se

administran conjuntamente para combatir el dolor, pues son ansiolíticos,

benzodiacepinas, antiepilépticos, antidepresivos y corticoides.

 Analgésicos no opioides: Corresponden al grupo de fármacos del primer

escalón y se utilizan para el tratamiento del dolor leve. Lo constituyen los

Antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) y el paracetamol; son

analgésicos de acción periférica.

 Opioide débil / menores: Representan el segundo escalón de la escalera

analgésica de la OMS. Este grupo está representado fundamentalmente

(26)

26

débiles. Puede ir asociado a analgésicos de acción periférica o

coadyuvante al dolor.

 Opioide potente: Además de la clasificación clásica por principio activo,

los opioides se pueden clasificar según la duración de la acción en:

Opioides de acción duradera, opioides de acción corta y los opioides de

inicio de acción rápida.

La Escalera analgésica de la OMS está diseñada para evitar errores en la

medicación, nos lleva a la seguridad del uso de farmacología en cuanto a que no

se puede mezclar opioides débiles con opioides fuertes y que en cualquier caso

se puede utilizar coadyuvantes. Los coadyuvantes hacen referencia a un grupo

de farmacología que sin ser analgésica, potencia los efectos de la misma, e

incluso ayuda a controlar el dolor neuropático; antidepresivos,

anticonvulsionantes, antiepilépticos, corticoides, relajantes musculares, etc.

Analgesia central: opioides

Los analgésicos opioides posen algunas propiedades de los péptidos

opioides endógenos (encefalinas, endorfinas o dinofirnas) que se encuentran

mayoritariamente distribuidos en el sistema nervioso central (SNC). En la

actualidad este grupo de fármacos se les considera claves para el tratamiento

del dolor moderado a intenso, tanto agudo como crónico. Entre ellos la morfina

es el fármaco de referencia, ya que suprimen todos los tipos de dolor y también

en componente afectivo. Los fármacos opioides se pueden unir a tres tipos de receptores denominados receptores opioides: mu (µ), delta (δ) y kappa (ƙ). Estos

receptores se localizan tanto en el SNC como el periférico, existiendo además

en células paracrinas y exocrinas implicadas en procesos inflamatorios e

inmunitarios.

Desde el punto de vista clínico y atendiendo a la clasificación de la escala

analgésica de la OMS para el tratamiento del dolor los opioides son clasificados

en menores y mayores. Los opioides menores están indicados en el tratamiento

del dolor moderado: codeína, dextropropoxifeno y tramadol. Los opioides

mayores están indicados para el tratamiento del dolor intenso: buprenorfina,

(27)

27

Los efectos adversos más graves, en mayor o menor medida, son la

depresión respiratoria, la tolerancia y la adicción. Además pueden causar

náuseas y vómitos (hasta el 40% de los pacientes), estreñimiento y retención

agua de orina. La euforia es otro efecto adverso, definida como una potente

sensación de satisfacción y bienestar pueden aparecer en la administración

intravenosa rápida, aunque es más frecuente en mujeres y niños. También el

uso de opioides disminuye el nivel de conciencia, provocando estados de

confusión y sedación. Algunos casos se han documentado como reacciones de

hipersensibilidad que dan lugar a prurito y urticaria. Desde el punto de vista

cardiovascular, pueden provocar hipotensión e inducir bradicardia o taquicardia.

Por otro lado, la interrupción brusca del fármaco, en situaciones de tratamiento

prolongado, desencadena la aparición del síndrome de abstinencia(26).

Analgesia periférica: analgésicos-antiinflamatorios no esteroideos.

Los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) constituyen un grupo importante

y heterogéneo de fármacos con capacidad para disminuir los niveles tisulares de

algunos eicosanoides (productos del ácido araquidónico). Éstos desempeñan un

papel importante en las situaciones de dolor e inflamación. Los AINE consiguen

el efecto inhibiendo las ciclooxigenasa (COX-1 y COX-2), se trata de enzimas

que intervienen en la síntesis de prostaglandinas y tromboxanos. Algunos AINEs

actúan selectivamente sobre la COX-1 o sobre la COX-2, aunque la mayoría no

son selectivos y actúan sobre ambas. Pueden actuar por mecanismos de la

síntesis de prostaglandinas (disminución de radicales libres, citosinas

proinflamatorias, etc.) tanto a nivel periférico como a nivel central (inhibiendo la

transmisión medular o a nivel cerebral, inhibiendo la liberación de glutamato, etc.)

En el tratamiento del dolor, los AINEs y el paracetamol, constituyen la primera

opción farmacológica en monoterapia para el dolor leve o moderado, tanto agudo

como crónico. Siendo especialmente interesantes en el tratamiento del dolor

asociado a inflamación leve o moderada. Éstos fármacos se utilizan asociados

a analgésicos opioides para obtener un mayor efecto analgésico por lo que están

indicados para tratar el dolor de moderado a intenso, tanto agudo como crónico.

Los efectos adversos documentados, hacen referencia a la inhibición de

la síntesis de prostaglandinas ya que estas sustancias también intervienen en el

(28)

28

que disminuya los efectos protectores que ejercen las prostaglandinas en la

mucosa gastrointestinal, pudiendo causar náuseas y vómitos, dispepsia, dolor

gástrico, diarrea, incluso úlcera gastroduodenal y hemorragia digestiva alta. A

nivel renal, la disminución de prostaglandinas reduce la capacidad funcional del

riñón, que en primer lugar ocasionará una disminución de la diuresis, por

consiguiente, aparición de edemas e incremento de la presión arterial, que a su

vez, ya los AINEs ejercen un efecto vasodilatador por la disminución de los

niveles de prostaglandinas. Además en pacientes con insuficiencia cardíaca y

renal clave deben darse dosis mínimas pues pueden desarrollar reacciones de

hipersensibilidad que cursan con síntomas cutáneos y respiratorios. Está

descrito como las personas con patología respiratoria, asma o enfermedad

pulmonar obstructiva crónica, cualquier AINE puede empeorar los síntomas(26).

Actualmente se están documentando elevados riesgos asociados al consumo de

AINE en enfermedad aterotrombotica(28).

Coadyuvantes

Son fármacos que modulan la respuesta analgésica en diferentes niveles de

la vía nociceptiva siendo especialmente útiles para el dolor neuropático.

- Corticoides: Con acción periférica antiinflamatoria y acción central con

efectos en el humor y apetito.

- Antidepresivos: Producen analgesia en el dolor neuropático mediante la

inhibición de la receptación selectiva o no, de serotonina y noradrenalina

a nivel del SNC.

- Anti convulsionantes: Producen analgesia en el dolor neuropático

mediante la estabilización de la membrana neuronal.

- Neurolépticos: Se encargar de bloquear los receptores dopaminérgicos

post sinápticos centrales, así reducen la percepción de dolor, potencian la

acción analgésica de los opioides, tienen efecto sedativo e inducen al

sueño.

- Ansiolíticos-hipnóticos: Se utilizan por su acción sedante y miorrelajante.

Seguridad del paciente: Promover el uso seguro de medicamentos

La seguridad del paciente se ha convertido en una estrategia mundial y

(29)

29

seguridad del paciente. Esta nueva estrategia de implementación actual tiene

como objetivo: “la ausencia de daño producido por el proceso de atención

sanitaria, así como las estrategias destinadas a la prevención o minimización del mismo”(29). En este punto se ve reflejada la importancia de las intervenciones de los profesionales de la salud, más aún cuando se trata del manejo de

analgesia.

Por otro lado, los problemas de comunicación con los pacientes

constituyen otra fuente de incidentes en la seguridad, no solo porque una buena

comunicación es imprescindible para acordar un plan de tratamiento y mejorar

su cumplimiento, sino por los daños emocionales que puede llegar a causar una

mala comunicación(30). Un 17,4% de los eventos adversos identificados por el

APEAS tuvieron que ver con fallos de comunicación(31). Existe una serie de

herramientas para animar a los pacientes a participar en la prevención de errores: el enfoque conocido como “hable claro” desarrollado por la Comisión

Conjunta de Estados Unidos para Acreditación de Organizaciones Sanitarias

(JCAHO) proporciona un marco útil de referencia para involucrar a los pacientes

en su seguridad(30).

Información al paciente y educación para la salud

Se trata de empoderar al paciente respecto a su situación de salud y uso

correcto de la farmacología prescrita por el médico. En este punto la información

debe ser verbal y por escrito a los pacientes con tratamientos con opioides y a

sus familiares. Para conseguir el objetivo se trata de establecer, una

comunicación terapéutica efectiva con el fin de llevar a cabo una educación

sanitaria adecuada a cada persona, de manera individual, teniendo en cuenta su

cultura, nivel de estudios y posible gestión en domicilio. Algunos puntos

importantes para el uso de medicamentos de tercer escalón como son los

opioides:

- Alertar sobre síntomas precoces de la neurotoxidadad por opioides, así

como recordatorios de la importancia de los eventos adversos y como

alertar al personal sanitario.

- Posibles efectos secundarios (adicción, síndrome de abstinencia,

náuseas, vómitos, depresión respiratoria, estreñimiento, retención

(30)

30

- Por otro lado es igual de importante alertar sobre medidas físicas y

farmacológicas que deben emplearse para evitar los efectos adversos

más comunes en el consumo de opioides: antieméticos, laxantes,

diuréticos, etc.

- Incluir información al paciente de cómo detectar y prevenir los problemas

digestivos asociados al uso de fármacos analgésicos como los AINES

(gastritis, pirosis, hemorragias gástricas, etc.) (29)(32).

Por otro lado, haciendo referencia a la seguridad del paciente podemos

establecer que las terapias no farmacológicas, terapias naturales y

complementarias se basan en la evidencia científica. Una estrategia para guiar

de manera segura a los pacientes en su toma de decisión sobre las Terapias

Complementarias es examinar la evidencia de seguridad y eficacia resultante de

los estudios randomizados controlados, metaanálisis y revisiones sistemáticas,

así como de los informes epidemiológicos, y estudios de casos. Por tanto cuando

un paciente menciona la terapia alternativa, el primer paso para los profesionales

de la salud es determinar el nivel de riesgo, examinando la evidencia de

seguridad. El segundo paso es estimar la eficacia de dicha terapia. Ambos pasos

requieren una búsqueda eficiente de recursos basados en la evidencia(21).

La Sociedad de Oncología Integrativa, establece en su guía de práctica clínica

una clasificación de recomendaciones para las terapias naturales para pacientes

oncológicos(21). En ella se recomiendan las terapias alternativas en función de

la evidencia científica: de Alta Calidad (niveles de recomendación 1A) donde los

beneficios son claramente mayores que los riesgos y cargas. Y niveles de

recomendación fuerte aunque de baja calidad (1C), donde los beneficios siguen

siento claramente mayores que los riesgos. Las clasificaciones de las terapias

naturales por niveles de evidencia se extienden hasta 2C. Niveles de

recomendación bajo o de muy baja calidad, donde la incertidumbre en la

estimación de beneficios y riesgos pueden estar en cercano equilibrio(21).

Introducción a las Terapias Naturales, Alternativas, Complementarias…

El término alternativo simplemente significa “otro” y se refiere a todas

Referencias

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