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Toconce: La transformación de un sistema agro-ganadero

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Academic year: 2020

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Estudios A tacam eños N° 17 - 1999

Toconce:

La tran sfo rm ació n de un sistema ag ro-ganadero

H é c t o r G o n z á l e z C . 1

R ESU M EN

En este trabajo, em inentem ente descriptivo, se presenta inform ación sobre las actividades agrí­ colas y ganaderas en la com unidad de Toconce, ubicada en la cuenca del río Salado, que perm ite mostrar com o durante el siglo XX pasaron de un sistema económ ico basado principalm ente en la ganadería m ayor (llam as, burros, m uías e, inclu­ so, bovinos) y con un régim en de residencia más móvil y disperso, hacia otro orientado preferente­ mente al cultivo de hortalizas y alfalfa asociada a la crianza de ganado menor (especialmente ovinos) con un régim en re sid e n c ia l m ás lo c aliza d o y nucleado alrededor del poblado de Toconce. A B STR A C T

This p a p e r, e m in e n tly d e s c r ip tiv e , p re se n ts information o f the agricultural and cattle-raising activities at the com m unity o f Toconce, located in the basin o f the S alado river. This w ork allow s to show like during the XX century they passed from an econom ic system , based m ainly on the biggest cattle raising (llam as, donkeys, m ules and, even, bovine) and w ith a m ore m obile and dispersed re sid e n c e r e g im e , to w a r d a n o th e r g u id e d preferably to cro p s o f v e g e ta b le s and alfa lfa

(associated to breed o f sm aller livestock, especially ovine) with a more located and rooted residential régim e around the town o f Toconce.

Introducción

Este trabajo fue realizado en el m arco del proyec­ to "C om posición, estructura y funcionam iento de los ecosistemas terrestres a lo largo de un gradiente clim ático en el norte de C hile” ,2 que incluía la utilización de inform ación antropológica destina­ da a caracterizar el rol del hom bre actual que vive en las com unidades de origen indígena de la pro­ vincia de El Loa en la II Región de A ntofagasta, com o m odificador de los patrones de abundancia y distribución de especies tanto nativas corno exó­ ticas.

El rescate y análisis de la inform ación antropoló­ gica se relacionaba con la hipótesis del proyecto que postulaba que el hom bre ju g ó un im portante rol en la m odificación del paisaje, ya que alteró el grado de heterogeneidad espacial, afectando de esta m anera la diversidad y abundancia de espe­ cies y las sucesiones secundarias en el área. Si­ guiendo el postulado anterior, se plantearon cues­ tiones específicas según se tratara de las activida­ des agrícolas (cultivos) o ganaderas (pastoreo) que

1 Departamento de Arqueología y Museología, Univer­ sidad de Tarapacá, hgonzale@ uta.cl

2 Proyecto FONDECYT Sectorial N° 5960011, liderado por Pablo Marque! I. La información fue recolectada durante los años 1996 y 1997. En parte del trabajo de recolección de datos correspondiente a Toconce par­ ticipó también el antropólogo Franco Venegas.

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desarrollan en las com unidades de origen indíge­ na del área. En el caso de las actividades agrícolas se postuló que el avance o retroceso de la superfi­ cie de cultivo m odifica la heterogeneidad espa­ cial, determ inando la existencia de parches o sec­ tores de cultivo con distintos tiem pos de abando­ no/uso, por lo que la sucesión vegetal secundaria se encontrará en distintos estados serales en cada uno de ellos y que esta situación repercute, a su vez, en una m ayor diversidad de especies a nivel del conjunto de parches, ya que se pueden encon­ trar especies sucesionales tem pranas, m edias y tardías. En el caso de las actividades ganaderas, se planteó que el sistem a de pastoreo extensivo del ganado dom éstico es capaz de alterar la co m ­ posición y abundancia de las distintas especies en la zona altiplánica, hipotetizándose que aquellas zonas som etidas a una fuerte presión de pastoreo estarían dom inadas por especies no palatables y, en general, presentarían una baja diversidad.

Para poder verificar lo anterior, se seleccionaron sitios donde la interacción hom bre-am biente era diferencial, en térm inos del predom inio de activ i­ dades agrícolas y/o ganaderas. U no de los sitios tipo elegido fue la com unidad de Toconce, ubica­ da en el L oa Superior, en la cuenca del río Salado. E ste trabajo, com plem entario del biológico,3 co ­ rresponde al inform e antropológico, destinado a rescatar inform ación sobre las características de las explotaciones agrícolas, la delim itación de los sectores de cultivo en uso y abandonados, el esta­ blecim iento de cronología y causas de abandono de terrenos de cultivo, la delim itación de las áreas de pastoreo, la cuantificación de la m asa anim al asociada, el estab lecim ien to de los sistem as de pastoreo, el sistem a de uso de la pradera natural por tipo de anim al y según variaciones clim áticas estacionales (año agrícola) e históricas. Se trata de un inform e constituido principalm ente p or in­ form ación “dura” que, convencido por la opinión de colegas, se ha decidido publicar con esas ca­ racterísticas por la utilidad que pu ed a tener para futuras investigaciones o interesados en el área.

3 Una síntesis de los resultados del proyecto, incluyen­ do la inform ación biológica, arqueológica y antropo­ lógica se encuentra en P. M arquet et al., 1998.

La com unidad de Toconce

L a com unidad de Toconce abarca una gran área delim itada al norte por una quebrada que baja des­ de el abra de los cerros E chao y León y po r una línea im aginaria que cruza desde el oriente del cerro Paniri hasta el cerro Ayavire; al sur por el río H ojalar (abarcando p arte del interfluvio entre este río y el Salado), cruzando hasta El Tatio; por el este la frontera con B olivia; y por el oeste el “m édano” donde term inan las vegas de T uri en su porción oriental. El centro residencial es el pobla­ do de Toconce, construido sobre la ladera sur del río hom ónim o, a u na altura de 3.350 m .snm , a 22° 12’ de latitud sur y a 68° 0 9 ’ de longitud oeste.

Según el C enso de 1992, Toconce cuenta con 71 habitantes (34 hom bres y 37 m ujeres). En el p o ­ blado existen 59 viviendas, de las cuales sólo 17 son efectivam ente ocupadas de m anera m ás per­ m anente. El resto perm anece vacía durante casi todo el año y son ocupadas cuando los m igrantes, radicados en C alam a u otros lugares, retom an o ca­ sionalm ente para ver algún asunto, cultivar, d u ­ rante las festividades de la com unidad o en las vacaciones de verano de sus hijos. D e acuerdo a estim aciones oficiales, el 97,8% de su población corresponde a la categoría de pobres y el 2,2% restante al nivel m edio-bajo (Fichas C A S, M u n i­ cipio de Calam a). L a com unidad cuenta con esta­ ción m édico rural y recibe atención prim aria a tra­ vés de una ronda m édica que visita el poblado cada m es. E x iste u n a e s c u e la de e n s e ñ a n z a b á sic a unidocente, que im parte actualm ente h asta cuarto año (para term inar la enseñanza básica, los niños deben optar por el internado de C asp an a o trasla­ darse a Calam a). El pueblo cuenta con agua do ­ m iciliaria través de un arranque que se distribuye entre las distintas viviendas. C uentan tam bién con energía eléctrica por 4 horas diarias, p roducida por un generador accionado por una turbina p ropie­ dad de E SSA N . L a localidad cuenta con Iglesia, una sede social, una edificación destinada a pos­ ta, escuela y un retén de C arabineros. E n el lugar tam bién existen dependencias de E SSA N .

El pueblo de Toconce se fo rm a recién a principios del siglo XX , por lo que pertenece a la categoría de poblados que han resultado de su propia diná­ m ica de crecim ien to d em o g ráfico o exp an sió n económ ica, que tienen un origen autónom o, no

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colonial (M artínez, 1985). H asta fines del siglo X V III, los habitantes del sector residían de m an e­ ra dispersa en estancias ubicadas en sectores de pastoreo (com o Inacaliri, Línzor, A renal, etc.) o de cultivo (com o C o p a co llo , P otrero, P atillón, etc.), entre las cuales se desplazaban para m ane­ ja r sus anim ales y siem bras (M artínez, op cif, C as­ tro y M artínez, 1996). E ste patrón de residencia dispersa y m óvil continuó incluso una vez creado el poblado de T oconce, durante parte del presente siglo.

L os p r in c ip a le s f a c to r e s q u e p r o v o c a ro n la desestructuración del antiguo patrón de resid en ­ cia dispersa fueron, po r un lado, la m igración a C alam a y el despoblam iento de las estancias pro ­ vocada p or la atracción económ ica generada por la explotación del m ineral de C huquicam ata, que se inicia a fines de la segunda década de este si­ glo, pero adquiere m ayor envergadura hacia los años cincuenta; y, po r otro, la desertificación de los sectores m ás altos (com o las vegas de Inacaliri) por la extracción de aguas con destino m inero- industrial y de consum o urbano. El “golpe de gra­ cia” se produce en los años sesenta, cuando la crea­ ción de la e scu e la local o b lig a a m an ten er los menores en edad escolar en el poblado de Toconce.

Las activid ad es agrícolas

A ctualm ente los lugareños sólo siem bran en sec­ tores ubicados en el curso o las inm ediaciones del río Toconce, desde el cual se abastecen de las aguas necesarias para su regadío (G óm ez, 1980). Los actuales sectores de cultivo son conocidos com o Potrero, Patillón y Toconce. El m ás alejado de ellos (Potrero) se en cu en tra a 6,5 km del poblado si­ guiendo el curso del río. A ntiguam ente, sin em ­ bargo, con co rd an d o con un sistem a residencial más disperso y en co n so n an cia con una m ayor im portancia de la g an a d ería ex ten siv a (llam as, ovinos e, incluso, vacunos), o cupaban tam bién otros puntos m ás altos en el m ism o río (com o M esada) o ciertos sectores del río H ojalar (com o Copacollo y H ojalar). Estas áreas de cultivo, ubi­ cadas en sectores de m ayor altura, estaban más cercanas a sus estancias ganaderas, donde m ante­ nían su residencia m ás perm anente.

Patillón y P otrero tam bién form aban parte del sis­ tema de sectores antiguos de cultivo. En el curso

del río Toconce, P otrero parece haber sido el se c­ tor agrícola m ás im portante. D e acuerdo a la m e­ m oria local, el sector de cultivos de Toconce, el m ás relevante en la actualidad y en torno del cual se ha nucleado la población, recién se habría h a ­ bilitado a finales del siglo pasado, cuando se co n s­ truyó el sistem a de canales necesario para su re­ gadío. H acia com ienzos de siglo, sólo h abría ten i­ do alrededor de 5 hás., cultivándose alfalfa y m aíz y algunos frutales (com o ciruelos y tunas), y una p o b la c ió n d e a p r o x im a d a m e n te 30 p e rs o n a s (R isopatrón, 1910 y 1918).

E n el sistem a actual, el sector T oconce concentra el 80,4% de los terrenos, siguiendo en im portan­ cia P atillón (con un 18,6% ) y luego P otrero (con apenas un 1,0%). E s decir, com parado con el sis­ tem a antiguo, aparte que ya no se cultiva en otros puntos, com o en el H ojalar, en el río Toconce se ha invertido la situación: Toconce, el sector m e­ nos im portante, pasó a ser el principal, desplazan­ do a P otrero, que se convierte en un sector prácti­ cam ente abandonado. E sta nueva articulación se relaciona con el nucleam iento de la población en torno al poblado de T oconce, estableciéndose una relación entre m ayor ocupación y m ás p roxim i­ dad.

A ntigu os sectores de cu ltivo

E ntre los sectores de cultivo actualm ente abando­ nados4 se encuentran:

M esada

S ector de cultivo ubicado en la parte alta del río Toconce, en el punto que desde el cam ino que va de Toconce a L ín zo r se co m ienza a avistar el v o l­ cán Línzor, un poco m ás abajo de una pequeña cascada que se form a en el lugar. Los terrenos de cu ltiv o están a c tu a lm e n te llenos de m a le z a (o “m onte” , según los lugareños). L a m ayor parte de estos terrenos eran de T rifunio A yavire (su hijo Pablo, reside hoy en Toconce). El sector se u tili­ zaba principalm ente para sem brar quinoa y papas. La últim a persona que cultivó en el lugar, lo hizo hace 20 años atrás, cuando sem bró quinoa.

4 Potrero, Patillón y Toconce, que tam bién tuvieron un rol en el sistem a agrícola antiguo, se tratan aparte.

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C opacollo

Sector de cultivo ubicado en la parte alta del río Hojalar, unos 11 km aguas abajo de la estancia Crucero. Los terrenos de cultivo están actualm en­ te abandonados y cubiertos p o r m aleza (“ m onte” ). En C opacollo residieron varias fam ilias de apelli­ do B erna y A yavire.5 Se trataba de un lugar m ás bajo y protegido, donde tam bién podían m antener ganado m enor (ovinos y caprinos), m ientras m an­ te n ía n la s tro p a s d e lla m a s en la s e s ta n c ia s altiplánicas. Al igual que en M esada, en este sec­ tor se sem b rab a p rin cip alm e n te q u in o a y papa (adem ás de trigo y m aíz, pero en pequeña propor­ ción). L a últim a p ersona que cultivó en el lugar lo hizo hace 14 años, cuando sem bró quinoa.

H ojalar

Pequeño sector de cultivo ubicado a 12 km aguas abajo de C opacollo, aproxim adam ente a la altura del actual pueblo de Toconce. Se trata de un sec­ tor angosto que corría por aproxim adam ente 1 km, regado con las aguas de una vertiente ubicada en el lugar Se utilizaba p rincipalm ente para sem brar m aíz y papa. E ra ocupado por las fam ilias A nza y H uaca, aunque tam bién acudían otras personas. A ctualm ente se encuentra abandonado y cubierto con m aleza.

A ctuales sectores de cu ltivo

Los actuales sectores de cultivo, que se encuen­ tran todos en el curso del río Toconce, son los si­ guientes:

Potrero

E ste sector de cultivos se ubica en el curso del río Toconce, en su ribera sur, a aproxim adam ente 6,5 km aguas arriba del punto en que se em plaza el poblado de Toconce. A ntiguam ente fue el sector agrícola m ás im portante del río. L a actual área de cultivo, con grandes trechos vacíos de por m edio, corre por alrededor de m il m etros siguiendo el curso del río, en la ribera sur. Es un área que se

5 También se encuentra m ención bibliográfica de la familia Yufla (M artínez, 1985).

siem bra cada vez m enos. A ctualm ente se recono­ cen 13 pequeños predios (con un tam año p rom e­ dio de 0,028 há), que cubren una superficie total de apenas 0,357 há (véase T abla N° 1). Estos p re­ dios pertenecen a 9 personas, 5 de las cuales resi­ den fuera de Toconce. Los propietarios que viven de m anera perm anente en T oconce controlan un 60,8% de la superficie total.

Los predios son trabajados por sólo cuatro perso­ nas, lo que entrega un prom edio de 0,06 há por explotación de superficie efectivam ente trab aja­ da. Tres de ellas residen en Toconce y u n a se m o ­ viliza entre C alam a y T oconce. D os de estos agri­ cultores m antienen llam as en estancias cercanas (Potrero y L ínzor), adem ás de tierras en P atillón el próxim o sector aguas abajo. U n 25% la super­ ficie cubierta po r estas propiedades se encuentra sin cultivar (“en b lanco” , toda de p ropietarios que residen fuera de T oconce) y otro 5,6% está siendo preparado para sem brar (tam bién de un m igrante). D el área efectivam ente cu ltivada (apenas 0,347 há), un 75,3% es ocupado con m aíz, un 18,2% con habas y un 6,5% con papas. C om o en este lugar se siem bran solam ente cultivos anuales, el período de ocupación efectivo durante el año corre aproxi­ m adam ente entre octubre y febrero (entre la siem ­ bra y la cosecha). A ún durante este período, no reside ninguna persona de m anera perm anente en el lugar. S olam ente acuden por el día, en ocasión de faenas (siem bra-lim pieza-cosecha) o de reg a­ dío (cada 8 días habas y papas y cada 16 días el maíz).

P atillón

Este sector se ubica al costado sur del río Toconce, aproxim adam ente 5,1 km aguas arriba del punto en que se em plaza el poblado de T oconce. L a a c ­ tual área de cultivo, con algunos trechos vacíos de por m edio, corre por alrededor de 3 km siguien­ do el curso del río. Es un área todavía im portante para los toconcinos, pues, aparte de las siem bra de cultivos anuales, se articula con la o ferta de forraje (alfalfa) para la ganadería menor. A ctu al­ m ente se reconocen 87 pequeños predios (de un tam año prom edio de 0,075 há), que cubren una superficie total de 6,496 há (véase T abla N° 1). E stos predios pertenecen a 38 personas (con una m edia por propietario de 0,171 há), 25 de las c u a­ les residen fuera de Toconce. Los propietarios que

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viven de m anera perm anente en Toconce (13 per­ sonas) controlan un 48,7% de la superficie total.

Los predios son trabajados por 26 personas, lo que entrega un prom edio de 0,25 há de superficie efec­ tivam ente cultivada p or explotación. Sólo once de ellos viven en Toconce, m ientras que el resto se m oviliza entre C alam a (u otros lugares) y la co­ m unidad para atender sus cultivos). Los resid en ­ tes perm anentes controlan el 62,2% de la superfi­ cie que cubren las actuales propiedades que se re­ conocen en el sector. P rácticam ente toda la super­ ficie que cubren las propiedades del sector es cu l­ tivada. El 70,7% de la superficie está cubierta con alfalfa. El resto se siem bra con cultivos anuales: un 17,1% con m aíz, un 8,2% con habas y un 4,0% con papas. Los residentes perm anentes tienen cu­ biertos un 66,9% de sus terrenos con alfalfa, m ien­ tras que los que vienen de fuera por tem poradas ocupan para lo m ism o un porcentaje algo supe­ rior (76,9% ). E sto significa que los m igrantes tien­ den a sem brar m enos cultivos anuales en el sector que los residentes perm anentes, prefiriendo, com o se verá m ás adelante, concentrar este tipo de cul­ tivos en Toconce, en los sectores aledaños al p o ­ blado.

Com o en este lugar se siem bra p referentem ente la alfalfa, un cultivo perm anente, las personas que trabajan en este sector deben acudir a regarla d u ­ rante todo el año, adem ás de atender sus cultivos anuales entre octubre y febrero (entre la siem bra y la cosecha). E xiste una persona que m antiene vivienda en el sector, donde perm anece algunos períodos del año (lo que le facilita tam bién con­ trolar un rebaño de llam as que m antiene en las estancias de P otrero y L ínzor). El resto, acude por el día desde Toconce para regar (cada 8 días las papas y habas, cada 16 días el m aíz y la alfalfa, aunque para esta últim a se puede am pliar el lapso de riego). Los m igrantes pueden regar ellos m is­ mos cuando están en Toconce, pero generalm ente llegan a acuerdo con algún vecino o pariente p ara que se encargue de regar sus pertenencias, esp e­ cialm ente en el período en que no se trabajan los cultivos anuales (m arzo a septiem bre). El sector por la m ayor p resencia de alfalfa es ocupado tam ­ bién para llevar los rebaños de ovejas y caprinos (existen corrales). E sto ocurre después de cada corte (se realizan dos en el año), en noviem bre y en enero-febrero, cuando dejan entrar los anim a­

les a los predios para que “em p arejen ” . El p erío ­ do de estadía es corto (entre un par de días a m e­ dio m es, dependiendo de la extensión de terreno q u e c o n tro le la p e r s o n a ). S in e m b a rg o , lo s c u id a d o re s del g a n a d o s ig u e n re s id ie n d o en Toconce y sólo viajan por el día, para soltar los anim ales en la m añana, vigilarlos, guardarlos en la tarde y luego volver.

T oconce

E ste sector se ubica en las inm ediaciones del p o ­ blado Toconce, a am bos costados y bajo el m is­ mo. Es el área principal de cultivo en térm inos de superficie. Sin em bargo, para su regadío depende del agua que entrega E S S A N a la com unidad, que se calcula en sólo 15 1/seg (C O N SE C O L , 1988; F undación Chile, 1993). A ctualm ente se recono­ cen 215 pequeños predios (de un tam año pro m e­ dio de 0,13 há), que cubren una superficie total de 28,008 há (véase Tabla N° 1). Estos predios p erte­ necen a 76 personas (con m edia po r propietario de 0,369 há), 57 de las cuales residen fuera de Toconce. Los propietarios que viven de m anera perm anente en T oconce (19) controlan sólo un 33,2% de la superficie total.

Los predios son explotados po r 35 personas, lo que entrega un prom edio de 0,82 há po r ex p lo ta­ ción de superficie efectivam ente cultivada (inclui­ da la tierra en preparación). S ólo 14 de ellos v i­ ven en Toconce, m ientras que el resto se m oviliza entre C alam a (u otros lugares) y la com unidad para atender sus cultivos. Los residentes perm anentes controlan el 49,7% de la superficie cultivada ex is­ tente en las actuales propiedades que se recono­ cen en el sector. U n 7,7% de la superficie no es cultivada (“en b lanco” ) y otro 3,0% está siendo preparado para sem brar. El 92,3% de la superficie en blanco y toda la que se encuentra en p rep ara­ ción son de propiedad de p ersonas que se en cu en ­ tran fuera de la localidad. D e la superficie efe cti­ vam ente trabajada (25,028 há), un 45,6% co rres­ ponde a cultivos perm anentes (alfalfa) y el 54,4% restante a cultivos anuales (un 22,7% con habas; un 21,4% con m aíz; un 8,8% con papas; un 1,3% con ajos; y un 0,2% con otras hortalizas). E stos últim os representan un 59,3% de las tierras cu lti­ vadas po r personas de la com unidad que se en ­ cuentran fuera y acuden a trabajarlas; en tanto que para los residentes, los m ism os representan un

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por-centaje un poco m enor (51,4% ). Esto significa que, a diferencia de lo que ocurría en el sector Patillón, en Toconce los m igrantes se concentran en m ayor m edida en la siem bra de cultivos anuales. Com o este sector se ubica aledaño al poblado, su cultivo no im plica la necesidad de traslado. Los residentes deben regar la alfalfa durante todo el año, adem ás de atender sus cultivos anuales entre octubre y febrero (entre la siem bra y la cosecha). Los m igrantes pueden regar ellos m ism os cuando están en T oconce, pero g e n e ralm e n te llegan a acuerdo con algún vecino o pariente para que les riegue (m arzo a septiem bre) y se preocupan de establecer una p rese n cia m ás p rolongada en el período en que se trabajan los cultivos anuales (entre octubre y febrero). E ste sector, por la p re­ sencia de alfalfa (aunque tiene una m enor im por­ tancia relativa respecto de los cultivos anuales en el m ism o sector, en térm inos absolutos es donde se ubica la m ayor cantidad de hectareaje del total controlado por la com unidad en todos sus secto­ res de cultivo), está integrado tam bién a la crian­ za del ganado menor. Se trata del sitio donde este tipo de anim al perm anece la m ayor parte del año, alim entándolos con alfalfa verde o en heno, tirán­ dolos a los predios después de su corte (se rea li­ zan dos anuales, en noviem bre y en enero-febre- ro) o aprovechando la escasa oferta de forraje n a­ tural existente en las inm ediaciones.

A ntiguam ente, cuando la ganadería extensiva de anim ales m ayores (llam as, burros, m ulares e, in ­ cluso, vacunos) tenía m ayor im portancia, la agri­ cultura se desarrollaba en sectores más altos, próxi­ mos a las estancias de pastoreo, y se articulaba dentro de un patrón residencial disperso. L a p ro­ ducción agríco la se d estin ab a p rácticam ente al autoconsum o y se centraba en los dos tipos de cultivos m ás im portantes para los ganaderos de altura, la quinoa y la papa, a los que se agregaba el m aíz y otras hortalizas y verduras (para el “gas­ to ” de la casa) cultivados en áreas m ás bajas.

E l sistem a de p rod ucción agrícola

A ctualm ente, cuando el patrón residencial está nucleado en torno al pueblo de Toconce, Ios-sec­ tores de cultivo se ubican en áreas m ás bajas, ac­ cesibles a pocas horas o alrededor del m ism o po ­ blado (G óm ez, 1980). D e los cultivos antiguos, la

quinoa ya no se siem bra, la pap a tiene una inci­ dencia relativa m enor, pero se conserva el maíz, por ser los sectores bajos m ás propicios para su siem bra. A hora el cultivo m ás im portante es la alfalfa, que se ha integrado a la crianza de ganado m enor (ovinos y caprinos), y se han introducido adem ás otros cultivos, com o habas, zanahoria, ajo, cebolla, etc. Los cultivos anuales que ocupan m a­ yor superficie (m aíz, haba, papa, ajo) se destinan al m ercado.

L a alfalfa, un cultivo de tipo perm anente, ocupa un 50,4% de la superficie total cultivada en la co­ m unidad. Le siguen en im portancia los cultivos a n u a le s: el m a íz (co n un 2 0 ,9 % ), la s h a b a s (19,7% ), las papas (7,8% ), el ajo (1,0% ) y otros de m enor relevancia (de huerta, p ara consum o casero diario, con un 0,2% ). L a alfalfa se destina a la alim entación de ovinos y caprinos (adem ás de otros anim ales com o burros o conejos) y, apar­ te del riego y los dos cortes anuales que le practi­ can, no requiere de m ayor inversión en fuerza de trabajo.

Los cultivos anuales, en cam bio, requieren de una frecuencia de riego m ás corta (con excepción del maíz, que puede soportar un lapso de riego sim i­ lar al de la alfalfa) y m ayor inversión en fuerza de trabajo. D ebido a las condiciones clim áticas del área, sólo son p osibles en el período m ás benigno, que en la zona corresponde al que corre entre o c­ tubre y febrero. E sta situación p erm ite que grupos fam iliares que residen en otros lugares (la m ayo­ ría en Calam a), puedan seguir todavía cultivando en la localidad, com o una m anera de incorporar ingresos com plem entarios (vía consum o o ventas de productos agrícolas) a los que obtienen en sus ocupaciones urbanas.

Los lugareños consideran que las siem bras de los cultivos anuales son seguras desde octubre en ade­ lante, ya que antes son m ás frecuentes las heladas que quem an las plantas. L as papas se siem bran a com ienzos de octubre y se cosechan en enero, se riegan cada ocho días y se venden a $ 150 el kg. Las habas se siem bran en septiem bre y se co se­ chan entre diciem bre y febrero, se riegan cada ocho días y se venden a $ 120 el kg (a veces obtienen $7.500 por el saco de 50 kg, es decir $150 por kg). El ajo (colorado) se siem bra entre agosto y noviem bre y se cosecha a los cuatro m eses, se

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rie-Tabla N° 1

Situación de la agricultura p o r sectores en Toconce

Situación Estado Cultivo Sector Totales

Potrero Patillón

No cultivado En blanco 0.0000 2.1500 2.2400

En preparación 0.0000 0.8300 0.8500

Subtotal 0.0000 2.9800 3.Ó9ÓO

Cultivado Permanente Afalfa 4.5940 11.4025 15.9965

Subtotal 4.5940 11.4025 15.9965

A na al Maíz m í o 5.3465 6.6455

Haba 0.5330 5.6920 6.2700

Papa 0.2580 2.2160 2.4900

Ajo 0.0000 0.3150 0.3150

Otros 0.0000 0.0550 0.0550

Subtotal 1.9020 13.6245 15.7735

Subtotal 6.4960 25.0270 31.7700

T ótales 6.4960 28.0070 34.8600

Fuente: Trabajo Terreno

ga cada ocho días, se vende en trenzas (de 100 cabezas), entre $ 3.000 y $ 4.000 (las de prim era calidad). El m aíz se siem bra en septiem bre y se cosecha de enero en adelante, se riega cada 15 días y, aunque se vende en parte, se d estina preferente­ mente al consum o del hogar (com o choclo y maíz). Las zanahorias se siem bran a com ienzos de octu­ bre y se cosechan de enero en adelante, se riegan cada siete días, se cultivan en m enor proporción y se destinan casi enteram ente al consum o. Las le­ chugas se pueden sem brar todo el año, pero en partes abrigadas, se riegan cada siete días, se cu l­ tivan en pequeña extensión y se destinan al con­ sumo. Las cebollas tam bién se pueden sem brar todo el año, se riegan cada 15 a 20 días, se cu lti­ van poco y se d estina al consum o. T am bién se siem bran otras “ verduras” (com o el cilantro), d u ­ rante todo el año, se riegan cada siete días, ocu­ pan una exigua superficie y se destinan al consu­ mo diario. En general, los cultivos anuales se co n ­ centran en la p arte central del sector Toconce. En T oconce no existen prácticam ente árboles fru­ tales, aunque algunas fam ilias m antienen tunares,

que crecen en sectores pedregosos y sólo se rie ­ gan ocasionalm ente. P erm anecen en producción todo el año, pero la m ayor abundancia se produce entre septiem bre y enero, cuando aprovechan de venderlas, alcanzando precios de $ 400 a $ 500 el kg.

L a alfalfa, que ocupa actualm ente la m ayor parte de la superficie agrícola, se cultiva preferentem en­ te en los sectores m ás alejados (en Patillón y en los extrem os del m ism o sector Toconce). Se riega cada 15 a 20 días y cuando “sobra” agua. Los lu ­ gareños realizan dos cortes en el año: en n oviem ­ bre y en enero o febrero. D el corte de un potrero (de una superficie algo m ayor a la de una p la ta­ banda o era de cultivo) sacan norm alm ente una “pargüa” (o parva, u n a cantidad de h eno entre 6 y 7 quintales). D espués del corte se echan los cor­ deros a las eras o los potreros.

L as actividad es gan aderas

Los habitantes de T oconce m antienen actualm en­ te ganado m ayor (llam as) y m enor (ovino y

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capri-no). El ganado m ayor se m antiene en al área que los lugareños d enom inan “cerro ” ,6 que corres­ ponde a sectores altos con presencia de tolar y pajonal y, en algunos casos, vegas. Estos sectores son Inacaliri (en la naciente del río San Pedro), L ín z o r (en la n a c ie n te de los río s T o co n c e y H ojalar), A renal (en el lado oeste del cerro El L eó n ), El M e só n (en el la d o o e ste del ce rro T o co n ce) y P o tre ro (en el la d o su r del ce rro Toconce). Algunas fam ilias tam bién m antienen sus llamas a m enor distancia, en las inm ediaciones del río Hojalar.

Con excepción del sector de Inacaliri, donde se m antiene una unidad do m éstica (que vigila las instalaciones de la azufrera C abana) que cuida de m anera perm anente una "tropa" fam iliar, el resto de los anim ales se m antiene sin cuidador. Los en ­ cargados de las "tropas" suben a verlos regular­ m ente o, en el caso de los que pastan en El Arenal, El M esón y Potrero (en las inm ediaciones del pue­ blo), se vigilan cuando bajan a tom ar agua al río Toconce.

El ganado m enor se m antiene a la m ano, en el m ism o poblado de Toconce o se traslada a secto­ res agrícolas cercanos (com o P atillón y Potrero, en la m ism a quebrada del río Toconce). A lgunas fam ilias, las m enos, tam bién ocupan el sector de las vegas de Turi para m antener ovinos y caprinos. Los anim ales m enores requieren de m ayor vigi­ lancia, por lo que se m antienen cerca de la resi­ dencia de las personas. En años de lluvia pueden ser tam bién trasladados a sectores aledaños (com o el ubicado al norte del poblado, bajo el sector El Arenal), pero tam bién acom pañados de un pastor, aunque esta situación no se produce desde hace diez años. Es probable que el alto nivel de preci­ pitaciones caídas durante el últim o verano active esta práctica. H asta ahora, ovinos y caprinos (jun­ to a los burros que poseen algunas fam ilias y que utilizan para la recolección de leña en los cerros cercanos) se m antienen en el poblado y son ali­ m entados con alfalfa cortada (de la propia explo­ tación o com prada) o echándolos en los potreros

6 Para una descripción de las zonaciones que realizan los lugareños puede verse el detallado trabajo de C. A ldunate et al., 1981. Para una comparación sobre el m ismo tem a entre los aym aras del altiplano de la re­ gión de Tarapacá, véase H. G underm ann, 1984.

o platabandas sem bradas con alfalfa después de los cortes.

L a gan adería m ayor: El p astoreo d e llam as

El pastoreo de llam as es de tipo extensivo, d epen­ de de la oferta de forraje natural y, con excepción de un solo rebaño, no requiere de la p resencia o acom pañam iento continuo de un pastor. Para m an­ te n e r e s te tip o de g a n a d o , lo s c o m u n e ro s de Toconce ocupan actualm ente los sectores El A re­ nal, El M esón, El P o tre ro , In a c a liri, L ín z o r y H ojalar. A continuación se describe la situación por sector, considerando sus características actua­ les y pasadas (esto últim o de acuerdo a la m em o­ ria de los inform antes).

E l A renal

Se trata de un área de pastoreo de altura que se ubica en el lado occidental del cerro El L eón, al noreste del poblado de Toconce, contiguo al sec­ tor El M esón. Es catalogado com o un sector de “cerro” por los lugareños y com prende, en una gradiente este-oeste, sectores de pajonal (paja bra­ va), tolar (diferentes clase de plantas abarcadas con el genérico tola) y parte de un sector arenoso denom inado “m édano” , que se extiende práctica­ m ente hasta las vegas de Turi. A ctu alm en te es ocupado exclusivam ente por un solo grupo dom és­ tico (encabezado por T.C., caso 5, hom bre, que lle g a a T o co n c e co m o “ y e r n o ” de la fa m ilia H uaca), que m antiene una tropa de 28 llam as en el sector (las que se desplazan ocasionalm ente tam ­ bién al sector vecino de El M esón, m ezclándose con las que pastorean allí). Se m antienen sin cu i­ dador perm anente. Las llam as bajan a tom ar agua al río Toconce, frente al pueblo, cada 4 ó 6 días (en tiem pos m ás cálidos bajan cada 2 ó 3 días). E n ese m om ento, el propietario o su hija, aprove­ chan de contarlas. En caso de faltar alguna, suben al sector a verlas. A dem ás, en ocasión de la visita de una hija residente en C alam a (en vacaciones o julio, para la fiesta de San S antiago el santo p a­

trón del pueblo), es decir, cuando cuentan con m ayor disponibilidad de trabajadores, aprovechan de traer la tropa a un corral de Toconce (ubicado al lado de su casa), para exam inarlos, luego de lo cual se echan nuevam ente al cerro. A unque hoy la unidad dom éstica que lo ocupa no reside en el sec­ tor, m antiene todavía u na estancia (caserío)

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cono-Tabla N° 2

Situación ganadera actual en Toconce

N° Caso

Sectores N° de anim ales Total

P astoreo Llamas Pastoreo O vino/caprino

Caprinos Llam as A lpacas Burros

1 Toconce M esón A renal

Turi T oconce

40 36 0 2 278

2 Toconce M esón A renal

T oconce 0 10 0 0 30

3 Toconce Hoj alar Toconce Patillón

4 3 10 0 25

4 Toconce Hoj alar T oconce Patillón

8 6 0 0 39

5 Toconce A renal M esón

T oconce Patillón

3 28 0 1 55

6 T oconce P otrero Línzor

T oconce Patillón

25 60 0 3 208

7(1) Inacaliri 0 3 0 0 3

8 Cabana Inacaliri C abana

0 12 0 0 12

9(2) Toconce T oconce

P atillón

2 30 0 1 59

10 Toconce T oconce

P atillón

0 0 0 0 28

11 T oconce T oconce

Patillón C hulque C aro

0 0 0 0 18

12 T oconce Hoj alar T oconce Patil lón

0 18 0 1 25

13 T oconce T oconce 2 0 0 0 4

14 Toconce 0 0 0 0 0

15 Toconce Hoj alar T oconce Patillón

0 20 0 0 35

16 Toconce Toconce

C hulque C aro

0 0 0 0 15

17 T oconce T oconce 0 0 0 0 8

18 Toconce T oconce 0 0 0 0 8

19 T oconce Hoj alar Turi T oconce Patillón

4 2 12 0 2 265

24 Toconce Turi Turi

T oconce

12 13 0 0 70

25(3) Calam a 0 0 0 0 0

2 6(4) Lasaña 0 0 0 0 0

27(5) Calam a 0 0 0 0 15

28 Calam a Colana Inacaliri

0 42 0 0 42

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cida con el m ism o nom bre que el sector (El A re­ nal). A ntiguam ente, sin embargo, este sector in­ cluía tam bién el “m édano” que se extiende, por el oeste, hasta llegar casi a las vegas de Turi, entre la quebrada que baja del abra de El Echao y El León por el norte y la quebrada de Toconce por el sur.

El sector de “m édano” , ubicado a más baja altura, antes era ocupado entre abril y agosto, para apro­ vechar los pastos que crecían favorecidos por las lluvias estivales, y se destinaba al pastoreo del ganado m enor (ovinos y caprinos). E sta situación determ inaba que existiesen varias estancias (ca­ seríos) disem inadas por el sector, las que ocupa­ ban los habitantes del lugar cuando residían tem ­ poralm ente en esta área para aprovechar el forraje natural. No obstante, para abastecerse de agua, los lugareños debían llevarla a lom o de burro desde el río Toconce. De acuerdo a la m em oria actual de los inform antes, es posible constatar la existencia de las siguientes estancias:

* El Arenal: unifam iliar, de P. H uaca (fallecido, suegro del actual ocupante del sector).

* Tiguno (en una pequeña vega form ada por una vertiente, al este de El Rancho): unifam iliar, de N. Berna.

* Sin nom bre (más arriba de Tiguno): unifam iliar, de J. Cruz.

* El Rancho: al oeste de El A renal, un caserío m a­ yor de tipo m ultifam iliar (se m encionan vivien­ das de O. Lovera, J. Lovera, N. Berna )

* Q uebrada Am arilla: unifam iliar, del actual ocu­ pante del sector.

* Sin nombre: unifam iliar, de F. Lovera.

* Chiñaca: unifamiliar, de E. Ayavire. Actualmente se reconoce com o de S. A yavire, que vive en Toconce.

* Sin nombre: unifam iliar, de A. Lovera, que vive actualm ente en Toconce y ocupa El Mesón. * S in n o m b re (a l s u r d e l c a m in o a T u ri): unifam iliar, de J. Salvatierra.

* M orro: unifam iliar, de S. Ayavire, que vive en Toconce.

* Palo Parado: unifam iliar, de S. Ayavire, que vive en Toconce.

* Mal Parado: sector de pastoreo, sólo viviendas derruidas.

* Punta N egra (a la entrada de Toconce): sector de pastoreo, sólo viviendas derruidas.

Se trata de un área de pastoreo que se ubica en el lado occidental del cerro Toconce, al noreste del poblado hom ónim o, entre los sectores El A renal (por el norte) y Potrero (al sureste). Es catalogado com o un sector de “cerro” por los lugareños y com prende sectores de pajonal (paja brava) y tolar (diferentes clase de plantas abarcadas con el ge­ nérico "tola"). A ctualm ente es ocupado por dos unidades dom ésticas (padre e hija, aunque esta úl­ tim a reconocida por un herm anastro), encabeza­ das por A.L. (caso 1, hombre) y A.S. (caso 2, hom ­ bre, esposo de la m encionada), que m antienen dos tropas en el sector, con 36 y 10 llam as respectiva­ mente. Los anim ales se desplazan tam bién hacia el sector El Arenal (bajo el cerro El León). Los anim ales se m antienen sin cuidador. Las llamas bajan a tom ar agua cada 4 ó 5 días al río Toconce. Si se percatan que falta algún anim al, suben a ver los anim ales al sector alto (en un desplazam iento que ocupa un día, salen en la m adrugada y están de vuelta al atardecer). En un caso, la esposa es la que oficia de pastora del ganado de la fam ilia. A unque las dos unidades dom ésticas que ocupan el sector no residen en el área, reconocen com o suyas dos estancias (caserío) en el área: Peña Blan­ ca o Paradero Cuatro y El M esón. A ntiguam ente este sector era ocupado tam bién por otras fam i­ lias. De acuerdo a la m em oria actual de los infor­ m antes, las estancias existentes en el sector eran: * Peña Blanca o Paradero Cuatro: m ultifam iliar, era ocupada por A. L overa (actual ocupante del sector), M. Yufla (fallecido) e I. Bartolo (poste­ riorm ente por su hijo).

* El Mesón: unifam iliar, de A. Lovera (actual ocu­ pante del sector).

* La Cueva: m ultifam iliar, de E. Ayavire (falleci­ do) y E. Bartolo (fallecida), actualm ente se reco­ noce com o de S. Ayavire, que vive en Toconce). * El Enganche: unifam iliar, de I. Bartolo (falleci­ do).

Tam bién se m enciona com o ocupante del sector a N. Berna (que tenía estancia en Tiguno y El R an­ cho, pero sus anim ales pasteaban entre Arenal y Mesón).

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Se trata de un área de pastoreo que se ubica en el lado sur del cerro T oconce, al este del poblado de Toconce, entre los sectores El M esón (por el nor­ te) y Línzor (al este). E s catalogado com o un sec­ tor de “cerro” por los lugareños y com prende sec­ tores de pajonal (paja brava) y to lar (diferentes clase de plantas abarcadas con el genérico “tola” ). Actualmente es ocupado po r una sola unidad do ­ méstica (D.B., caso 6, hom bre), que m antiene una tropa de 15 llam as en el sector (la m ayor parte de sus llamas las tiene en L ínzor). Los anim ales se mantienen sin cuidador. Las llam as bajan a tom ar agua al río Toconce, cada 3 ó 4 días, un poco m ás arriba del sector de cultivos que tam bién se d eno­ mina El Potrero, d onde aprovechan tam bién p e­ queñas vegas que se form an en las m árgenes del curso de agua. P ara im pedir que los anim ales p a­ sen a las chacras de cultivo han construido un cer­ co de piedra. P or estar m ás alejado del poblado, el propietario sube regularm ente a ver sus anim ales cada 15 ó 20 días. T am bién, cuando reside tem po­ ralmente en el sector ag rícola de P atillón o acude al sector de cultivos de P otrero, aprovecha de ver si pasa algo con sus anim ales cuando bajan a to ­ mar agua al río.

Aunque el actual ocupante no reside en el sector, todavía ocupa la vivienda que m antiene en la es­ tancia Potrero (caserío) cuando sube a ver sus an i­ males o recolectar leña po r los alrededores. A nti­ guamente existían tam bién otras fam ilias que ocu­ paban esta área, m anteniendo viviendas en la m is­ ma estancia. S egún el recuerdo de los inform ante, antes ocupaban este sector:

* I. Bartolo G arcía (fallecido), casado con F. Yufla (fallecida). P otrero era su residencia principal. Sus animales ocupaban tam bién el sector vecino de El Mesón (por lo que tenía tam bién viviendas en las estancias P eñablanca o P aradero C uatro y en El Enganche). Tam bién o cu p ab a y se desplazaba ha­ cia otros sectores de pastoreo con sus anim ales, como Torre (una estancia ubicada entre C opacollo y Escalera) y C rucero (en el sector alto del río Hojalar). Sus sem bríos los realizaba en E scalera (en el sector S an ta R o sa del río Toconce, cerca de Patillón), en Patillón y en Toconce. C erca de 1920 Isagio h abría llegado a tener 1.200 llam as y 200 llamos.7 O cupaba P otrero y M esón para m ante­

El Potrero ner los llam os. En P eñas Blancas, un sector de más

bajo de M esón, te n ía 200 cabras y 60 ovejas.

* Potrero es ocupado después por E. B artolo (fa­ llecido, hijo de I. B artolo G.). Su residencia p rin ­ cipal seguía siendo Potrero. M ovía sus anim ales entre P aradero C uatro y El M esón (bajaban a to­ m ar agua a la q uebrada de Tordia, afluente del Toconce, donde había una aguadita). C om parada con la tropa que m anejaba su padre a com ienzos de siglo, en 1950 la de E nrique era bastante ex i­ gua: tenía 40 llam as, 20 cabras, 20 corderos y 10 burros. S em braba en el El P im iento (Potrero), en Tordia (Potrero), en Patillón y en Toconce (pero poco). A la m uerte de E nrique, su segunda m ujer y sus hijos (un varón y la hija de su segundo m a­ trim onio) m antienen po r los anim ales po r algu­ nos años y siguen residiendo en P otrero, hasta que a finales de los sesenta se trasladan a Toconce para que sus hijos vayan a la escuela. A partir de ese m om ento, sólo van en v erano a P otrero (vaca­ ciones escolares), hasta que finalm ente dejan de acudir. A ctualm ente M. B artolo (la única hija de E nrique que sigue en Toconce) vive en el poblado y ya no tiene llam as, sólo unas cuantas ovejas que m antiene en un corral en el poblado, las que ali­ m enta con alfalfa propia o que adquiere en Turi. Tiene terrenos agrícolas en P otrero (no siem bra), en Patillón (alfalfa) y en Toconce.

* A ntiguam ente P otrero era tam bién ocupado por A. A nza (fallecido). A partir de los m atrim onios de sus hijas, adquieren derechos los troncos fam i­ liares de sus yernos. E n este caso se encuentran D. B ern a, el ac tu a l o c u p a n te del s e c to r y los Ayavire.

In acaliri

Lo que se conoce actualm ente com o Inacaliri, es un gran sector altiplánico ubicado en el área com ­ prendida entre los cerros Paniri, E chao y El León po r el oeste y la frontera boliv ian a por el este, que corresp o n d e a las nacien tes del río S an P edro.

7 Com o un factor agregado a la desecación m ism a del área de pastoreo y su im pacto en el tam año de las tropas, los inform antes consignan tam bién que, en 1925, cuando se em pezaron a colocar las tuberías de la aducción Línzor, los trabajadores instalados en el lugar les robaban ganado a los lugareños.

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A b arca s e c to re s de v e g a (C o la n a, In a c a liri y C abana) y de tolar y pajonal de los cerros aleda­ ños. En el sector de C olana se m antiene actual­ m ente una "tropa" de 42 llam as, de propiedad de dos personas de apellido Ayavire (tío y sobrina, casos 7 y 8), que residen en C alam a. Los anim a­ les se m a n tie n e n sin c u id a d o r p e rm a n e n te y deam bulan entre las vegas de C olana y la porción norte de Inacaliri y los cerros aledaños, utilizando com o abrevaderos ciertos sectores de C olana y la estancia El 31. L a m ujer sube cada dos o tres m e­ ses a verlos desde Calam a. E n el sector de Inacaliri- C abana se m antiene otra "tropa" de 45 llam as, co ­ rrespondiente a los herm anos B erna (a cargo de uno de ellos que vive perm anentem ente en Cabana, com o vigilante de la azufrera hom ónim a). L a m a­ yor parte de los anim ales (30) pertenece a la viu­ da de su herm ano, que vive en Toconce. Los an i­ m a le s se m a n e ja n p r á c tic a m e n te s o lo s y deam bulan entre las vegas de Inacaliri (sector sur) y C abana y los cerros aledaños. U tilizan com o abrevadero las aguas que rebalsan de la represa Inacaliri.

En el sector se reconocen todavía las siguientes estancias (de norte a sur):

* E stancia El 31: se u b ica al oeste de la vega Colana y se encuentra abandonada, era ocupada antes por U. A yavire, que todavía m antiene, ju n to a un tío, una tropa en el sector.

* Colana: se ubica al este de la vega hom ónim a, es ocupada por U. A yavire y su tío.

* Sin nom bre: se ubica m ás abajo de El Cuarenta, actualm ente desocupada, era de D. C ruz (viuda de Z. Berna), la ocupaba para llevar los corderos en invierno (en verano los m antenían en la vega Inacaliri, frente a El C uarenta).

* El Cuarenta: conocida antes com o Inacaliri, se ubica al oeste de la vega Inacaliri, entre El Echao y el Panire, era ocupada p o r V. B erna y ahora per­ tenece a D. C ruz (viuda de Z. B erna, que vive en Toconce) y a J. B erna A yavire (vive en la azufrera C abana), am bos m antienen una tropa en el sector. * El Inca: se ubica a 6 km. m ás abajo de la ju n ta del Inacaliri con el C abana, se encuentra actual­ m ente abandonada, era de U. Ayavire.

* El E ncuentro: ubicada en la confluencia d e los ríos Inacaliri y C abana, se encuentra abandonada, pertenecía a J. Lovera, que reside actualm ente en C alam a y no m antiene anim ales en el sector.

* Sin nom bre: ubicada frente a El L eón, se en ­ cu en tra abandona, era o cu p ad a tam b ién po r la m ism a J. Lovera.

Las vegas de este sector sufrieron un agudo pro ­ ceso de desertificación po r la extracción de aguas de los ríos Siloli (por parte del F F C C A B , que ins­ tala una prim era cañería en 1906 y una segunda a com ienzos de los cincuenta) e Inacaliri (por parte de Codelco, en 1955); y la contam inación de las aguas de C abana po r la azufrera hom ónim a. A n­ tes el sector funcionaba com o una rica área de pastoreo, donde se m antenía gran cantidad de ani­ m ales. D e hecho, contrastan d o con la cantidad existente hoy, los B erna recuerdan que h acia el año 1958 m antenían 500 llam as y 300 corderos, en el sector com prendido entre El C uarenta y El Inca (incluido C abana). S egún el recuerdo de los inform antes en todas las estancias vivían 2 ó 3 personas. La gente se trasladaban entre las estan ­ cias e iban m uy poco a Toconce. D urante el p erío ­ do estival, en las vegas de C olana e Inacaliri se m antenían vacunos, llam as, ovinos y caprinos. En el invierno los vacunos se trasladaban a Línzor (que era m ás abrigado), en tanto que el resto de los anim ales se tiraban a los cerros cercanos (pues la v ega se enfangaba), donde las lluvias de verano favorecían el crecim iento de pastos.

L a vega de C olana era ocupada po r G. A yavire y C. Bautista (que venía de Santa Bárbara, m ás abajo de O jo de San P edro, abuelo de la esposa de J. B erna). A parte de vacunos, llam as, corderos y ca­ bras, am bos m antenían burros (para alim entarlos traían tam bién pasto de C hiu-C hiu). E llos no te­ nían llam os m achos, pues ocupaban los burros para cargar llareta, un activo negocio de la época. G. A yavire m antenía vacunos, los que trasladaba en invierno a Línzor. A ctualm ente la vega de C olana se reconoce com o de los herm anos J. y U. Ayavire.

V. L overa m antenía vacas, llam as y corderos. En el verano ocupaba la vega de Inacaliri. E n el pe­ ríodo invernal llevaba las vacas a L ín zo r (junto con C. Ayavire), en tanto que los dem ás anim ales los pastoreaba hacia el cerro E l León. Inacaliri era ocupado tam bién por P. H uaca, que m antenía va­ cunos, llam as, ovinos y caprinos. E n verano ocu­ paba el sector de vega frente a la estancia El C ua­ renta (donde residía). En invierno llevaba sus va­ cunos y llam as a L ín zo r y los ovinos y caprinos al

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sector El A renal, frente a Toconce.

Más arriba de la vega Inacaliri, en una p am pa que se forma en dirección a Linzor, p astaba tam bién E. Yufla (tenía su vivienda poco m ás abajo de El Encuentro, ahora se encuentra en C alam a), que ocupaba tam bién la vega que se form a frente a la azufrera C abana. En el invierno ocupaba el cerro Silahuala (bajo el C abana).

El uso de los sectores de cerro habría sido el si­ guiente:

Sector oeste:

* Cerro Paniri: p astaba V. B erna Ayavire

* Cerro Pacorane (delante d e E l Echao): pastaban G. Ayavire C hoque y J. Lovera.

* El Echao, detrás del P acorane, casi no se ocupa­ ba por su lejanía

* Cerro El León: casi no tiraban anim ales porque era sólo pajonal, lo ocupaba V. L overa

Sector este:

* Cerro Colana: pastaban C. B autista y G. Ayavire. * Cerro Ayavire: p astaba V. B erna (ocupaba para los llamos m achos)

* Cerro S ilahuala (bajo el C abana): pastaba E. Yufla

Línzor

Se trata de un área que abarca desde el cerro P ei­ neta (bajo el Toconce y frente al Línzor) hasta el cerro Plom o o C enizal (en dirección a El Tatio). Comprende sectores de cerro (tolar y pajonal) y vega (la principal era conocida com o Vega u Ojo Mayor). C orresponde al sector de nacim iento del río Toconce. A unque existen varios grupos fam i­ liares que reconocen derechos en este sector, ac­ tualmente sólo es ocupado po r D. B. (caso 6, h om ­ bre) que m antiene 45 llam as (otras 15 en Potrero). Los anim ales se m antienen en el cerro y bajan en el día a la vega, donde abrevan y com en. El pro ­ pietario sube cada dos m eses a ver sus anim ales. El resto del tiem po se los cuida una persona que trabaja com o vigilante de una em presa contratista de Codelco.

El sector era ocupado antiguam ente por varias fa­ milias (H u a c a , C ru z , Y u fla, B e rn a , A y av ire ,

G onzález). Se le recuerda com o un sector abriga­ do que perm itía m antener vacunos durante el pe­ ríodo invernal. Tam bién se le m enciona com o un sector para m antener las llam as m achos, que se ocupaban en el transporte de llareta.

El ejem plo de P. H uaca puede perm itir com pren­ der lo acontecido con la ocupación de este sector y de las antiguas estrategias de m anejo pecuario. Él ocupaba la estancia Linzor, residiendo en O jo M ayor, m oviendo sus anim ales entre L ínzor, P ei­ neta y C rucero (altos del río H ojalar). P ara m an­ tener su ganado m ayor (vacunos y llam as) ocupa­ ba tam bién Inacaliri (donde residía en la estancia El C uarenta, po r derechos que se reconocen del lado de su esposa) y P iedra G rande (en el H ojalar). Tenía aproxim adam ente 400 llam os (con alrede­ d or de 35 m achos aparte). Sus anim ales m enores (ovinos y caprinos) los m antenía en verano en In ac aliri y en in v ie rn o en El A re n al (fre n te a Toconce).

E l Tatio

Se trata de un área de pastoreo com partida con la com unidad de C aspana, que se ubica a diez horas de cam inata desde Toconce. C om prende sectores de cerro (pajonal y tolar) y vega (El Tatio). C o ­ rresponde al nacim iento del río H ojalar (controla­ do por la com unidad de Toconce) y del Salado (que ya corresponde a C aspana). Según algunos inform antes Toconce ocupaba la vega todos los años, m ientras que la gente de C aspana sólo lo habría hecho ocasionalm ente. O tros inform antes señalan que la m itad de El Tatio corresponde a Toconce y la otra m itad a C aspana. A ctualm ente no es ocupada por ningún com unero de Toconce. A ntiguam ente, sin em bargo, era utilizada de m a­ nera tem poral por v arias fam ilias de T oconce, en ­ tre las que se m encionan las de A. Ayavire, C. B erna, J. S alvatierra y J. Anza.

* A. Ayavire, tenía su residencia p erm anente en C hiquiro (en los altos del río H ojalar), ocupaba El Tatio durante el período estival (entre noviem bre y m arzo). L levaba llam as y ovinos.

* C. B erna, vivió hasta los años veinte (tenía su residencia perm anente en C opacollo). Se dice que m anejaba entre 500 a 800 llam as, que perm ane­ cían casi todo el año en El Tatio. T am bién u tiliza­

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ba este se cto r para sus ovejas (80 a 100) durante el período estival (octubre a abril). El m achaje lo m anejaba en El T ucle (un potrero cercado con p ie­ dras), ubicado al su r de A ngosto, en la quebrada del Salado, al noreste del Tatio. En C opacollo te­ nía adem ás otros cierres de p iedra para los m a­ chos. A los m achos sólo los sacaban para tom ar agua y después los volvían a guardar.

H ojalar

A ctualm ente se reduce a un área de pastoreo que se ubica a co rta distancia, a la altura del poblado de Toconce, a sólo una hora de cam ino, que ap ro ­ vechan los lugareños q ue p oseen pocas llam as. Se trata de sectores de cerro (tolar y pajonal) que se ubican al sur del poblado de T oconce en las in m e­ diaciones del río H ojalar, donde bajan las llam as a abrevar. A ntiguam ente, sin em bargo, en el curso del río H ojalar, se reconocían varios sectores de pastoreo, especialm en te en su sector alto (com o C rucero, C hiquiro, C opacollo y H ojalar).

C rucero

Se trata de un área de pastoreo ubicada en el sec­ tor m ás alto del curso del río H ojalar, poco m ás abajo de A gua C alientes, donde se ubica actual­ m ente una tu rbina de C odelco (después de la tur­ bina el agua se entuba y se pasa al río Toconce). En C rucero se vuelve a ju n ta r agua. M ás abajo aum enta nuevam ente el caudal del H ojalar con la aparición de otras vertientes.

A ntiguam ente C rucero era ocupado por:

* I. B artolo, que tenía su resid en cia principal en Potrero (en el cerro T oconce). M ovía las llam as entre P otrero, El M esón, T orre (una estancia u b i­ cada entre C opacollo y E scalera) y Crucero.

* C. A yavire, que tenía su residencia principal en Copacollo. O cupaba C rucero para las llam as. D es­ pués baja todos sus anim ales a C opacollo.

* A. Ayavire, que tenía su residencia principal en Chiquiro. M ovía sus anim ales entre Chiquiro, C ru ­ cero (estancias P utungo y H uaylla) y El Tatio.

C hiquiro

Se trata de una antigua área de pastoreo en las in ­ m ediaciones del río H ojalar, ap ro xim adam ente a 3 km aguas abajo de C rucero.

A ntiguam ente era o cupada por:

* A. Ayavire (fallecido, convivió con D. G onzález, p ro v e n ie n te de L as P irq u ita s, A rg e n tin a ), que m ovía sus anim ales entre C hiquiro, C rucero y la vega El Tatio. P ara sus cultivos o cupaba el sector P otrero en el río T oconce (sem braba en agosto- septiem bre y luego venían a regar cada quince días, por el día).

* L uego fue ocupado po r R. G on zález (hija no reco n o cid a de A. A ravire, que co n v iv ió con E. Yufla, fallecido). A parte de C hiquiro, para p asto­ rear sus anim ales, m antenía estancias en: C h iq u i­ ta (m ás abajo de C hiquiro, en el nacim iento de una vertiente); en El Tatio, en el C erro P lom o (sin nom bre); en P utungo (C rucero); en L ín zo r (m ás abajo de la represa) y en H o jalar (en el sector de la turbina). R. G onzález (acom pañada p o r dos de sus hijos) ocupó C hiquiro hasta su fallecim iento, en 1990. En ese m om ento sólo m anejaba alre d e­ d or de 15 llam as, las que sus hijas venden p o ste­ riorm ente.

C opacollo

Se trata de un sector d e pastoreo ubicado en el río H ojalar, a 11 km aguas abajo de C rucero, en las inm ediaciones de un antiguo sector de cultivos que lleva el m ism o nom bre. Se reconoce com o un se c­ tor muy pedregoso, apto sólo para llam as. E ra o cu ­ pado a n tig u a m e n te p o r v aria s fa m ilia s B ern a. C opacollo era m ás im portante com o sector de c u l­ tivo (véase el apartado agrícola).

A ntiguam ente C opacollo habría sido o cupado por C. B erna. P osteriorm ente fue ocupado por:

* C. Ayavire.

* C. B erna (sobrino del an terior C. B erna). T enía llam as en El Tatio (junto a la tropa de C iríaco) y

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en Copacollo. V ivía en la estan c ia R ica-R ica, ubi­ cada frente a C rucero, entre el río T oconce y el Hojalar, donde tenía cabras y ovejas, pero pocos. En Copacollo sem braba quinoa, papa, trigo y maíz. Catalino ocupa un tiem po C opacollo y después se viene a Toconce. E n ese m om ento aparta las lla­ mas de la tropa de su tío C. B ern a y se las trae a Potrero, agregándolas con las de sus hijos (una hija se había casado con un hijo de A. A nza ocu­ pante de ese sector).

* C. Berna L overa (hija del C. B erna del punto anterior). M antenía llam as en el sector. Sus ove­ jas las m anejaba entre R ica R ica, T oconce y La

Pampa (un punto u bicado en El R ancho, un sector ubicado en el río Toconce, entre P atillón y Potrero, que ocupaba en años lluviosos, entre abril a agos­ to, dependiendo del pasto). D espués los traslada­ ba a El Rancho (en El A renal, al norte de Toconce). También iba a P otrero (donde estaban sus h erm a­ nos). Esta situación duró hasta 1952, cuando C. Berna se traslada a resid ir a T oconce, entrega los animales a vecinos para q ue se los cuiden (su hijo no puede hacerse cargo, pues se m archa a traba­ jar a Calam a). El hijo vuelve en 1984 a Toconce. Actualmente m antiene un p ar de ovejas y un par de cabras.

Hojalar

Se trata del sector ocupado en la actualidad, que se ubica ap roxim adam ente a 12 km aguas abajo de C opacollo y m ás o m enos a la altura del po b la­ do de Toconce.

Actualmente m antienen anim ales en el sector:

* M.A. (caso 12, hom bre) que m antiene 18 lla­ mas en el p unto d en o m in ad o L a Isla (fren te a Toconce, a una h o ra de cam ino). Los anim ales bajan a to m a r a g u a a lo s p u n to s C h ilq u ita y Champial en el río H ojalar. Va a ver sus anim ales cada dos m eses.

* S.A. (caso 3, m ujer) que m antiene 3 llam as, las que bajan a to m ar ag u a al río Hojalar. Va a ver sus animales cad a tres a cuatro m eses.

* P.A. (caso 19, hom bre) que m antiene 12 llam as, que bajan a tom ar ag u a al río H ojalar. Va a ver sus animales cada dos m eses.

* V.A. (caso 4, m ujer) que m antiene 6 llam as, que bajan a tom ar agua al río H ojalar. Va a ver sus anim ales cada dos o tres m eses.

* N.Y. (caso 15, m ujer) que m antiene 20 llam as, que bajan a tom ar agua al río H ojalar. Va a ver sus anim ales cada tres m eses.

A ntiguam ente este sector era ocupado por B. Anza, que llegaba con sus anim ales (llam as) casi hasta las inm ediaciones del río Salado.

En el sector existía tam bién un p año de cultivo, que seguía un trecho angosto de m ás o m enos 1 km ., para lo cual se aprovechaban las aguas de una vertiente (véase la sección agrícola). M ás ab a­ jo ya no hay lugares de cultivo, sólo unos p eq u e­ ños pedazos en el punto El E ncuentro (del Toconce y el H ojalar).

L a gan ad ería m enor: E l p astoreo d e o vin os y cap rinos

A d iferencia del pastoreo de llam as, que es de tipo extensivo, d epende d e la o ferta de fo rraje natural y no requiere de la presen cia o acom pañam iento continuo de un pastor; el m anejo del ganado m e­ nor (ovinos y caprinos) req u iere actualm ente de una actividad pastoral m ás intensiva, que supone la d isponibilidad de forraje cultiv ad o (alfalfa auto producida o adquirida) e involucra la presencia de personas dedicadas a su cuidado diario. Los rebaños de ovinos y caprinos requieren de m ayor vigilancia, po r lo que se m antienen a la m ano de sus propietarios o cuidadores, cerca de su lugar de residencia. E n la actualidad estos anim ales se m anejan en el m ism o poblado de T oconce o en se cto res de cu ltiv o c e rc a n o s (co m o P a tilló n y P otrero, en la m ism a q u ebrada del río T oconce) a los que son trasladados de m anera tem poral. A l­ gunas fam ilias tam bién ocupan T uri para m an te­ ner ovinos y caprinos.

A ntiguam ente, cuando ex istía un patrón resid e n ­ cial m ás disperso, ovinos y cap rin o s se m antenían tam bién, durante el período estival, en las estan ­ cias de los sectores m ás altos, com o se señ aló en el apartado anterior, aprovechando la p resencia de vegas. En invierno eran trasladados a sectores m ás abrigados de la m ism a área ü otros ub icad o s a m enor altura. E ste últim o era el caso del área a le ­

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daña al poblado de Toconce. Este sector de “ m é­ dano” era ocupado entre abril y agosto, para apro­ vechar los pastos que crecían favorecidos por las lluvias estivales. Los requerim iento de cuidado del ganado m enor determ inó que en esta área e x istie­ sen varias estancias (caseríos) que ocupaban los habitantes del lugar cuando residían tem poralm en­ te. En la actualidad este sector sólo tiene una ocu­ pación potencial, activable solam ente con la posi­ bilidad de ex istencia de lluvias.

L a situación actual d e la ganadería menor, por pro­ pietario, perm ite h acerse una idea de la m asa ani­ m al involucrada y las características del m anejo pastoril (véase tam bién Tabla N° 2).

* A.L. (C aso 1, hom bre): m aneja un rebaño de 200 ovinos y 40 caprinos. En esta tropa se inclu­ yen tam bién los anim ales de dos pariente (R.S. y E.L., casos 25 y 26) que viven en C alam a y viajan ocasionalm ente a Toconce. El rebaño es cuidado por la esposa de A .L. (S.C ) y se m antiene la m a­ yor parte del año en Turi, donde aprovechan la vega y la alfalfa que queda en los potreros d es­ pués de los cortes (enero-febrero y ju n io ). La tro­ pa la traen sólo tem poralm ente a Toconce, para aprovechar el pasto que queda después de los cor­ tes en terrenos de sus propiedad (enero-febrero y noviem bre). Los anim ales son tam bién alim enta­ dos con alfalfa en verde o en heno, q ue produce la unidad dom éstica en sus predios de Turi y Toconce (sectores Toconce y P atillón). A.L. tiene tam bién dos burros, que m antiene en un corral en Toconce. Los usa para ir a Patillón a buscar pasto o a los cerros de las c e rc a n ía s p ara re c o le c ta r leñ a y llareta.

* A.S. (Caso, 2, hom bre): m aneja un rebaño de 20 ovinos. E sta tropa es cuidada la m ayor parte del tiem po po r su m ujer (M .B .) y se m antiene de m a­ nera perm anente en Toconce, siendo trasladada por algunos días al sector de P atillón. E stos anim ales se alim entan con alfalfa en verde o en heno y ti­ rándolas, después de los cortes, a los potreros y eras de su propiedad.

* S.A. (Caso 3, m ujer): m aneja un pequeño reba­ ño de 8 ovinos y 4 caprinos. Los m antiene la m a­ yor parte del tiem po en T oconce, alim entándolos con sus propias siem bras de alfalfa (saca tres cor­ tes anuales). Tam bién los traslada tem poralm ente

a Patillón, cuando llueve o después de los cortes. S.A. posee, adem ás, 10 alpacas (que consiguió com o donación de un proyecto q ue funcionó en el sector), las que m aneja entre Toconce y el río (en la entrada a las dependencias de E ssan, en la subi­ da al pueblo). A ntes tenía m uchas cabras (que m ovía entre Toconce y las estancias frente al pue­ blo, en el sector El R ancho del A renal), la m ayor parte de las cuales m urieron po r tom ar agua con­ tam inada.

* V.A. (Caso 4, m ujer): m aneja un rebaño de 25 ovinos y 8 caprinos. L os m antiene la m ayor parte del tiem po en Toconce, aprovechando terrenos de su propiedad sem brados con alfalfa. Tam bién tras­ la d a e sto s a n im a le s te m p o ra lm e n te al se c to r Patillón.

* T.C. (C aso 5, hom bre): m aneja un rebaño de 23 ovinos y 3 caprinos. En esta tropa se incluyen ani­ m ales de sus hijos. El rebaño lo cuida una hija que vive con T.C. y se m antiene en T oconce, utili­ zando “potreros” (parcelas regadas de m ayor su­ perficie) o eras (platabandas) sem bradas con al­ falfa, la que riegan cada quince días y a la que realizan 2 ó 3 cortes anuales (noviem bre, febrero y m arzo-abril). D espués de los cortes echan los anim ales a las parcelas (“ para que raspen todo” ). T am bién traslada los anim ales m enores al sector de Patillón, donde tiene “ potrero” (alfalfa), en los m eses de junio-diciem bre, cuando hay pasto sufi­ ciente, m anteniéndolos p o r 10 ó 15 días, hasta que se acaba la alfalfa disponible. En estas ocasiones, un m iem bro de la unidad dom éstica acude d ia ria­ m ente al este sector, para sacar los anim ales del corral en la m añana, recogerlos en la tarde y lue­ go volverse.

* D.B. (C aso 6, hom bre): m aneja un rebaño de 120 ovinos y 25 caprinos. En esta tropa se inclu­ yen anim ales de sus hijos que residen en C alam a y suben ocasionalm ente a Toconce. El rebaño lo m aneja entre T oconce y P atillón, aprovechando la alfalfa que crece en los terrenos de su propiedad. En el últim o sector, donde tiene una ca sa h ab ilita­ da, perm anece m ás tiem po que el resto de los c o ­ m uneros de Toconce (los que viaja diariam ente a ver sus anim ales durante el período que los m an­ tiene allO. L a estadía m ás prolongada en P atillón perm ite a D.B. vigilar sus llam as, que pastan en Potrero y en Línzor.

Referencias

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