La volatilidad electoral en América Latina
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(2) Director: Felipe Botero Lector: Juan Carlos Rodríguez. Bogotá, Diciembre 2009. Monografía de Grado Departamento Ciencia Política Nombre del Estudiante: Mauricio Vela Nombre del Asesor: Felipe Botero Nombre del Lector: Juan Carlos Rodríguez. Volatilidad Electoral en América Latina 1.. Introducción. Estudiar la institucionalización del sistema de partidos se constituye en un eje central para entender la importancia de los partidos políticos en una democracia. La institucionalización del sistema de partidos, según Mainwaring y Scully (1995), se estructura por el grado de estabilidad en la competición electoral, el arraigo social de los partidos, la legitimidad hacía los partidos y el.
(3) 3. nivel de organización partidista. Teniendo en cuenta que los partidos políticos son los agentes principales de representación política y con acceso a posiciones electorales, es necesario que existan unos patrones de competencia estables para que estos cumplan con sus funciones de integración social, agregación de intereses, movilización electoral y representación social. La volatilidad electoral nos indica precisamente el nivel de respaldo que mantienen los partidos políticos entre cada elección, y por lo tanto la solidez y afianzamiento de los partidos políticos. Consecuentemente una volatilidad electoral alta nos da señales de que los partidos no están cumpliendo con alguna de sus funciones. Así, una desinstitucionalización en esta dimensión implica la existencia de partidos débiles, personalistas y no programáticos. La volatilidad electoral refleja problemas tales como la ausencia de representación política. La falta de representación política se manifiesta en la desconfianza a los partidos políticos, en la deficiencia de responsividad política y en el reemplazo de la representación partidista por la personalista. La gravedad de este problema radica en que para el buen funcionamiento de la democracia los mecanismos de comunicación entre los representantes y los representados se constituyen en un eje fundamental. Este problema se evidencia por ejemplo en los datos del Latinobarómetro1 que muestran el desprecio y desinterés hacía los partidos políticos, solo un 44% de los encuestados en Latinoamérica considera que la democracia puede funcionar sin partidos políticos, un 30% evalúan bien o muy bien el desempeño de los partidos políticos y solo el 21% tiene mucho o algo de confianza en los partidos políticos. Por las razones anteriores estudiar la volatilidad es un aspecto importante en la investigación sobre los sistemas de partidos. En América Latina puede ser aún más trascendental ante la evidencia del decaimiento de sistemas de partidos en países como Venezuela y Perú entre otros, y la emergencia constante de partidos personalistas. Esto ha tenido a su vez consecuencias como el resurgimiento de líderes populistas, y el pronunciamiento del presidencialismo entre otros problemas. En consecuencia se establece la siguiente pregunta de investigación: ¿Qué principales factores componen la volatilidad electoral en América Latina? Este trabajo enfatiza sobre la volatilidad electoral y la identificación partidista. La idea de este trabajo consiste en resaltar la importancia de los partidos políticos y la estabilidad electoral para fomentar la 1 Informe Latinobarómetro 2008..
(4) 4 institucionalidad democrática. Se mostrará empíricamente cuales son los principales componentes de la volatilidad y sus posibles causas usando datos para América Latina. En la sección 2 se expondrán más claramente los objetivos del trabajo y las hipótesis. Posteriormente la sección 3 exhibirá el marco teórico que respalda el análisis empírico del trabajo. La sección 4 introducirá un examen a los datos de las distintas variables a considerar y la metodología utilizada. En la sección 5 por otra parte se muestra la operacionalización de las variables. La sección 6 presentará los resultados empíricos y su análisis respectivo. Finalmente las conclusiones en la sección 7. 2.. Objetivos. El objetivo de la pregunta de investigación consiste en mirar los determinantes de la volatilidad electoral para América Latina. Se indagarán las variables independientes que más influyen sobre el nivel de estabilidad en el número de curules obtenida por los partidos políticos entre las distintas elecciones. Se buscará también repasar la literatura principalmente acerca de los sistemas de partidos que permita un marco teórico coherente para cada una de las explicaciones a la volatilidad electoral. Con este trabajo se logró recoger una serie de datos electorales a nivel de distrito y a nivel nacional para cada país en la Cámara Baja. Variables con base en resultados nacionales tales como la volatilidad electoral, la diferencia entre votos entre la elección legislativa y presidencial, el porcentaje de votos de partidos de menos de 10 años entre otras, y variables a nivel de distrito como la nacionalización del sistema de partidos y la nacionalización dinámica. En general todas las variables utilizadas en este trabajo fueron de elaboración propia y algunas tomadas de otras fuentes de datos (ver Sección 4 y 3). Por lo tanto, este trabajo busca además mostrar todas estas mediciones para los países latinoamericanos para presentar un análisis comparativo que clasifique los sistemas de partidos. La idea del trabajo es resaltar la importancia de estudiar la volatilidad electoral, lo cual se expondrá en el marco teórico. Se presentarán distintas formas de analizar la volatilidad electoral: a través de la volatilidad por partidos nuevos, la volatilidad por partidos desaparecidos, la volatilidad por partidos temporales, y la nacionalización dinámica. Además, mostrar empíricamente la fuerte relación de algunas variables del sistema de partidos con la volatilidad. Igualmente se destacará el alcance de los sistemas electorales para consolidar partidos políticos y de esta forma reducir la volatilidad electoral. continuación se expondrán las hipótesis a evaluar. 2.1 Hipótesis. A.
(5) 5 Una variable que puede tener gran influencia sobre la volatilidad electoral es la regla electoral. Las reglas electorales determinan la estructura sobre las reglas de juego en la competencia electoral. Por consiguiente, su configuración puede tener fuertes efectos sobre los incentivos de los actores políticos que son finalmente los que organizan los partidos políticos. El trabajo de Carey y Shugart (1995) establece qué tanto es la influencia de los sistemas electorales sobre el comportamiento de los candidatos. En consecuencia establecen que los incentivos que ofrece el sistema electoral pueden conllevar a sistemas de partidos donde la reputación del partido no es de significancia para el candidato o a sistemas de partidos donde la reputación del partido es fundamental en la campaña del candidato. Un objetivo de este trabajo es por consiguiente utilizar esta clasificación de los sistemas electorales de acuerdo al ejercicio del voto personal. Podría considerarse entonces que los sistemas electorales que cultivan el voto personal conllevan a sistemas de partidos más débiles y por lo tanto menos estables en cuanto a su obtención de curules en las elecciones. Se establece así la primera hipótesis de investigación: HIPOTESIS 1: A mayor sea el incentivo provocado por las reglas electorales hacía el voto personalista mayor será la volatilidad electoral que experimente un país. En la introducción se hizo referencia a cuatro dimensiones del sistema de partido en base a Mainwaring y Shugart (1995). Una de esas dimensiones es la raíz social de los partidos políticos, esta nos indica hasta qué grado los partidos mantiene un vínculo con sus representados. Si un sistema de partidos falla en este aspecto, significa que los partidos políticos no cumplen con su función de integración social y representación. Un partido político debe actuar como dispositivo articulador entre un agente y un principal para permitir la premiación o la sanción electoral. El partido tiene como función convertirse en una referencia para adecuar las preferencias de los votantes en base una plataforma ideológica y a la vez ser un facilitador para medir el desempeño de los actores políticos en el poder. Al carecer de la condición de representatividad, el voto tenderá a castigar los partidos y a buscar constantemente nuevos actores políticos que logren llenar el campo vacío. Esto nos lleva a la segunda hipótesis: Hipótesis 2: A mayor sean las raíces en la sociedad de los partidos políticos menor será la volatilidad electoral. El estudio sobre la nacionalización del sistema de partidos ha mostrado que los partidos pueden diferenciarse según el grado de representación a nivel nacional o local. La hipótesis 3 va encaminada en mostrar que un sistema de partidos nacionalizado implica partidos más estables. La razón consiste en que partidos enfocados a nivel local tienden a sufrir mayormente las consecuencias de la rendición de.
(6) 6 cuenta, a depender más de las circunstancias políticas, a concentrarse en defender intereses muy particulares, a desfortalecer la posición ideológica de los partidos, y a fomentar el clientelismo (Lyne 2008). Hipótesis 3: A mayor sea la nacionalización del sistema de partidos menor será la volatilidad electoral La competencia partidista en un sistema con más partidos puede implicar mayor inestabilidad. Lo mismo si tenemos en cuenta la polarización ideológica. Estas hipótesis fueron examinadas por Kenneth y Wibbels (1999) en su estudio de la volatilidad electoral, y por ende se incluyen como hipótesis en este trabajo. Hipótesis 4: A mayor número efectivo de partidos menor será la estabilidad y regularidad de la competencia inter partidista lo que implica mayor volatilidad electoral. Hipótesis 5: A mayor sea la polarización ideológica mayor será la volatilidad electoral. La literatura sobre el voto económico es contundente en mostrar las implicaciones de las condiciones económicas sobre la decisión de los votantes. Mayor crecimiento económico favorece entonces a los políticos y partidos en el poder, lo que se traduce en menor volatilidad electoral. La última hipótesis quiere probar que partidos más organizados logran crear estructuras internas que les permite mantener un respaldo electoral constante. Mientras que los partidos efímeros se caracterizan por recaer en particulares y carecer de organización. Hipótesis 6: Condiciones económicas adversas implica incrementar la volatilidad electoral. Hipótesis 7: A mayor sea la organización de los partidos políticos menor será la volatilidad electoral. 3.. Marco Teórico. 3.1 Sistema de Partidos Institucionalizados Mair (1997) afirma que un sistema de partidos no es simplemente la agrupación de sus componentes, es decir una suma de partidos políticos, sino que consiste en un sistema de interacción de sus componentes, los cuales generan unas restricciones al sistema. Es decir lo principal para definir a un sistema de partidos es la competencia interpartidista. Sartori (1987) crea precisamente un esquema simplificado para clasificar los sistemas de partidos acorde a su distancia ideológica y fragmentación partidista. La tipología de Sartori es puramente dicotómica y clasifica los sistemas de partidos según su.
(7) 7 número efectivo: un partido totalitario, un partido autoritario, un partido pragmático, un hegemónico ideológico, un hegemónico pragmático, partido predominante, bipartidismo, multipartidismo moderado o multipartidismo extremo. En cuanto a la institucionalización, es un concepto que ha sido muy utilizado y resaltado por muchos autores. O’Donnell (1994) afirma que una institución se establece con patrones de interacción conocidos, practicados y aceptados por los agentes sociales que a la vez esperan seguir interactuando bajo esas reglas y normas. Peeler (1998) define institucionalización democrática como la existencia de: un mecanismo de funcionamiento suave que permite la elección popular, una sociedad civil organizada con disposición de auto gobernanza, y líneas claramente establecidas de comunicación entre los dos anteriores a través de los partidos políticos. La importancia de la institucionalización como afirma O’Donnell (2003) es que inducen patrones de representación (que como ya se afirmo es una función fundamental de los partidos políticos), estabilizan las expectativas de los agentes representativos y aumentan el horizonte de tiempo de los actores (entre otros los partidos políticos): “En el funcionamiento de sociedades contemporáneas y complejas, las instituciones democráticas políticas son niveles cruciales para la mediación y agregación entre, de un lado, factores estructurales y, por otro lado, no solo individuos sino también la diversidad grupal bajo que la sociedad organiza sus múltiples intereses eidentidades”2 Mainwaring y Scully (1995) afirman que se requiere de una institucionalización del sistema de partidos para que con unas reglas claras garantice no solo una estabilidad en el sistema sino propicie un escenario para la conformación de partidos programáticos y organizados. Un sistema de partidos institucionalizados debe cumplir con cuatro criterios fundamentales: estabilidad en las reglas, partidos con raíces estables en la sociedad, organización clara de los partidos, y legitimidad al proceso electoral y a los partidos por parte de los mayores actores políticos. Estos autores afirman como la institucionalización de los partidos políticos es de gran importancia en la medida que garantiza el sostenimiento. democrático. y. promueve. gobernanza. efectiva.. En. consecuencia. a. mayor. institucionalización del sistema de partidos mayor es la oferta propuestas políticas (proposal policy) y no políticas clientelistas (Jones, 2007).. 2 O’Donnell (2003) pg 7..
(8) 8 3.2 Volatilidad Electoral Mainwaring y Scully (1995) en su reflexión de la institucionalización le dan importancia a la estabilidad en la organización y los procedimientos. Concluyen que la mejor forma de medir esta estabilidad es por medio de la volatilidad electoral. Una volatilidad muy alta implica que los partidos no mantienen una constancia en el número de curules ganadas entre las elecciones, e implica que en el sistema de partidos aparecen y desaparecen partidos constantemente. Claramente la volatilidad electoral alta puede ser un indicio de la existencia de partidos que carecen de legitimidad y de raíces en la sociedad, y que surgen solo por circunstancias contextuales y no por la identificación programática de los ciudadanos. Mainwaring y Zoco (2008) muestran como la existencia de mayor pertenencia hacía los partidos políticos conlleva a menor volatilidad electoral en un país. Además complementan sus conclusiones afirmando también que volatilidades más bajas se dan en regímenes democráticos que llevan más años consolidados. En consecuencia la volatilidad electoral si dice mucho del respaldo electoral y el nivel de rendición de cuenta que se tiene hacía los partidos políticos. De este modo las reglas electorales pueden ser importantes ya que el incentivo a la agrupación y actuar de acuerdo a políticas de partido hace más fácil la rendición de cuentas, y por ende se castigará a los partidos más débiles. Dalton y Weldon (2007) concluyen que la volatilidad electoral se disminuye en medida que los votantes jóvenes hereden lealtades partidistas y a medida que la experiencia electoral vaya fortaleciendo esa lealtad, pero para ello se requieren de las condiciones dadas por la institucionalización. Mainwaring (2008) explica que la inexistencia de lealtad a un mismo partido implica menos participación electoral, menos confianza en el sistema político y de partidos, menos legitimidad, y mayor número de candidatos por fuera del sistema. Por consiguiente se profundizan los problemas del clientelismo y el corporativismo al romper los vínculos entre el votante y el actor político. Crisp (2008) también menciona como ante partidos débiles la compraventa, componendas, retribuciones en negociaciones entre el legislativo y el ejecutivo. 3.3 Importancia de los sistemas electorales Muchos trabajos han estudiado los efectos de los sistemas electorales sobre el sistema de partidos políticos, en especial a evaluar las formulaciones hechas por la ley de Duverger. Otros han dado importancia a los incentivos del sistema electoral sobre la creación de partidos políticos programáticos (Kitschelt 2007). Cox (1990) analiza el efecto de las fórmulas electorales, el tipo de lista, la magnitud del distrito y el número de competidores sobre los incentivos centrípetos o incentivos centrífugos. En otras.
(9) 9 palabras, las reglas electorales pueden promocionar políticas centristas de los partidos, es decir, favorecer partidos con o sin posiciones ideológicas. Norris (2004) demuestra teóricamente que los incentivos y motivaciones racionales de los actores políticos dados por los umbrales y la estructura del voto es determinante para que los candidatos ofrezcan beneficios particularistas o programáticos a sus electores. Crisp (2008) demuestra que los arreglos institucionales pueden afectar el grado de interés de los partidos por promulgar políticas programáticas nacionales. Pachano (2008) también analiza el impacto de las reglas electorales ecuatorianas sobre la crisis de representación política, debido a que impulsan la fragmentación del sistema de partidos, impedían las coaliciones gobernantes estables e estimulaban plataformas provinciales en los partidos políticos. Estas menciones anteriores nos confirman la importancia de estudiar el efecto de las reglas electorales. La variación en estas reglas implica variar los comportamientos de los actores políticos. En consecuencia, es posible utilizar estas modificaciones institucionales para fomentar un propósito particular. Carey y Shugart (1995) crean un marco muy útil en la medida que conceptualizan las principales variables en las reglas electorales que cultivan un voto de partido en lugar del voto personalista. Crean un índice de la fórmula electoral de acuerdo al tipo de voto, el pooling del voto y el tipo de lista. El tipo de lista se refiere a si las listas son abiertas o cerradas, es decir si el líder del partido tiene control sobre el orden de la lista. Pooling se refiere a si el voto de cada persona se acumula para el partido o no. Finalmente, el tipo de voto indica si el voto va dirigido a un partido, a múltiples candidatos o a un solo candidato (mirar Sección 4). En la medida que las reglas electorales pongan en un segundo plano la identificación partidista de los votantes, los partidos mantendrán una muy baja estabilidad en las curules obtenidas entre cada elección y la supervivencia de los partidos se complica. Un sistema electoral que incentive el voto personal implica por definición que los candidatos guían sus campañas en base a plataformas puramente personalistas sin tener en consideración a qué partido pertenecen. Esto hace que la rendición de cuentas hacía el partidos sea menor (Jones, 2007). El incentivo hacía la agrupación partidista genera en los votantes un referente claro sobre a qué agrupación política rendirle cuentas. Así, se fomenta el voto programático (Crisp 2000). Además, este tipo de incentivos impide que los candidatos vayan creando o cambiando de partidos a su conveniencia, y por el contrario dependan de la organización y disciplina partidista para hacerse elegir. Estos dos.
(10) 10 efectos, consolidan partidos y reducen la volatilidad electoral. Esto no quiere decir que las reglas electorales de por sí garanticen la supervivencia de los partidos políticos, para ello se requieren de otras variables tales como la democracia interna, la organización partidista transparente, y muy importante las raíces en la sociedad. La estabilidad en las reglas es también fundamental. Mejia (2003) muestra como en Ecuador la inestabilidad en las reglas ha generado inestabilidad política. También Crisp (2008) afirma precisamente cómo las reformas institucionales en algunos países latinoamericanos han sido encaminadas en las direcciones erróneas lo cual nunca ha beneficiado la creación de un sistema de partidos estables. 3.4 Raíces Sociales Una de las características primordiales para medir la volatilidad es el grado de integración de los partidos con sus clivajes. Neto y Cox (1997) por ejemplo destacan que el número efectivo de partidos se ve fuertemente influenciado por el número de divisiones sociales que existan en particular la división étnica. El análisis más destacado en el tema de clivajes es el trabajo de Lipset y Rokkan (1967), describen el nivel de alineamiento del votante con un partido dependiendo de las circunstancias históricas. Históricamente se han construido clivajes que determinan la vinculación con un partido político en particular. Un sistema con fuertes clivajes implicaría un congelamiento del sistema de partidos lo cual conllevaría a bajar la volatilidad electoral. Sin embargo Mair (1997) concluye que el congelamiento del sistema de partidos no tiene evidencias de haber existido. En otras palabras, no encuentra evidencia de que exista una correspondencia uno a uno entre los clivajes y los partidos, esto porque existen tendencias de apoyo electoral hacía los partidos políticos. El punto de Mair es que las bases electorales van cambiando a medida que la sociedad cambia. Que los partidos tengan raíces en la sociedad no se limita a la existencia de fuertes clivajes, implica el grado de compenetración de los partidos políticos con la sociedad. Es decir, el nivel de responsividad, el nivel de participación de la sociedad civil y el grado de integración social. Los partidos políticos facilitan el vínculo entre los electores y los elegidos por medio de la representación política. De esta forma la importancia de los partidos políticos radica en que son las instituciones necesarias para canalizar las energías de los movimientos sociales, sindicatos y demás movimientos en la sociedad civil (McDonald, 1989). Consecuentemente son el medio mediante el cual se canalizan y se expresan los intereses de los gobernados frente a los gobernantes, además de que reducen los costos de información provenientes de los problemas de acción colectiva (Sartori 1987)..
(11) 11 El caso de Venezuela, antes de 1998, evidencia como la existencia de una partidocracia (Coppedge 1994), es decir partidos sin vinculación con su electorado y encaminados a defender los intereses de los líderes de los partidos, conllevó a quebrar el sistema de partidos. Kselman (2009) muestra que la volatilidad electoral alta puede mantenerse independiente del tipo de sistema electoral, en particular si tiene listas abiertas o cerradas, y considera que lo fundamental es el nivel de identificación partidista que se tenga en un país. También está el trabajo de Zucco (2008) que analiza el caso de Brasil, alta estabilidad pero pocas raíces de los partidos allí con la sociedad.. Es por esto que la literatura de. institucionalización del sistema de partido ha hecho énfasis en la dimensión de raíces en la sociedad. Esto nos confirma que la volatilidad electoral no se puede apartar del análisis del nivel de raíces sociales de los partidos políticos. 3.5 Nacionalización del sistema de partidos Jones y Mainwaring (2003) analizan la nacionalización del sistema de partidos, es decir qué tanto los partidos tienen plataformas programáticas nacionales o si por el contrario tiene plataformas provinciales y particularistas. La nacionalización nos indica el nivel de compenetración de los partidos a nivel nacional, contrario a si los partidos están focalizados en ciertas áreas locales. Esta es una buena variable para medir los lazos programáticos de los partidos políticos. Un sistema de partidos muy nacionalizado significa que los partidos políticos consiguen su respaldo de manera equilibrada entre todos los distritos debido a sus plataformas ideológicas y programáticas. Por otro lado, en base a Morgenstern y Potthoff (2005) la nacionalización también puede ser dinámica. Esto mide una forma de volatilidad a nivel de los distritos, es decir si un partido asciende o desciende electoralmente este ascenso o descenso debe ser igual entre cada distrito. Puede existir por ejemplo, un partido que en un momento es muy desequilibrado a nivel de votos entre los distritos y en la siguiente elección asciende por igual en todos, este sería entonces un partido no nacionalizado pero si nacionalizado dinámicamente. 3.6 Fragmentación Partidista, Polarización ideológica, Voto económico y Organización Partidista Mair (1997) analiza la volatilidad y muestra que esta varía ante cambios drásticos en el sistema de partidos. Es por esto que la fragmentación en el sistema de partidos o su variabilidad pueda ser una causa de la volatilidad. Remmer (1991) y Kenneth y Wibbels (1999) muestran que la volatilidad sí depende en gran medida del nivel de fragmentación, aunque estos últimos solo para la volatilidad en las elecciones presidenciales..
(12) 12 Sin embargo la fragmentación partidista puede estar condicionada principalmente por el grado de polarización ideológica que tenga un sistema político. Mayor sesgo ideológico puede incrementar la volatilidad, debido a que el sesgo ideológico implica girar en torno a 2 o más plataformas totalmente opuestas lo cual puede depender de las circunstancias electorales del momento. Dalton (2008) muestra que la polarización es una variable incluso mucho más trascendental que la fragmentación partidista. Mainwaring y Scully (1995) aseveran que menos polarización ideológica facilita la gobernanza y la estabilidad democrática. Consiguientemente la polarización también es otra variable que afecta la volatilidad electoral. Siguiendo a Sartori (1976) es posible que presiones centrífugas conlleven a un multipartidismo extremo que termine en últimas afectando la volatilidad electoral. Kenneth y Wibbels (1999) señalan que las principales variables que afectan la volatilidad electoral son los choques económicos, la fragilidad institucional y las estructuras de clivajes débiles. Remmer (1991) también basa su análisis en la importancia de las crisis económicas para afectar el nivel de volatilidad. La noción es simple: en periodos de recesión económica los electores tienen la percepción de que los gobernantes tiene parte de culpa y por lo tanto los castigan electoralmente, esto es llamado también voto económico. Mainwaring y Torcal (2005) afirman que los votantes valoran más el desempeño del Gobierno que la posición ideológica. El desempeño del gobierno gira en gran parte al desempeño económico que tenga el país al momento de las elecciones. La organización de los partidos también puede afectar la volatilidad electoral de un país. Archer (1995) considera que los partidos fuertes no son precisamente aquellos con éxito electoral sino se requiere de una fortaleza a nivel organizativo. El partido político debe entonces considerarse mucho más allá de una coalición que agrupe intereses comunes, deben agrupar además principios ideológicos para el largo plazo y arreglos institucionales. Los partidos más perdurables son precisamente aquellos con una organización interna establecida. En la tipología Gunther y Diamond (2001) los partidos más inestables son los partidos “atrapa todo” cuyo propósito es maximizar votos a costa de tener organizaciones débiles e ideología muy vaga. También dentro de la categoría de partidos electoralistas están los partidos personalistas, estos partidos se caracterizan sostenerse en candidatos individuales. 4.. Operacionalización y medición de las variables. La volatilidad electoral según el índice de Pedersen es medido como un medio de la suma de las diferencias absolutas entre la participación de los partidos entre dos elecciones, es decir:.
(13) 13. Ver Sección 4 para fuentes sobre datos electorales. Se utilizó los datos electorales de la Cámara Baja disponible desde los 80’s hasta el 2009. Se usó la misma metodología de Mainwaring y Zocco (2007) respecto a cómo calcular la volatilidad en caso de alianzas. Para ello fue por lo tanto necesario analizar cada partido para establecer si era un partido nuevo, una alianza o un partido con cambio de nombre. Para casos de países con dos niveles (Ej: Ecuador antes de 1998) se utilizó siempre solo los votos en el nivel que usa representación proporcional. La variable incentivo hacia el voto personalista se va a operacionalizar exactamente de la misma manera que los hacen John Cartey y Matthew Shugart en “Incentives to cultivate a personal vote: A rank ordering of electoral formulas.”. Ellos construyen construir un índice de la fórmula electoral de acuerdo al tipo de voto, el pooling del voto y el tipo de lista. La forma para construir el índice es de manera ordinal y clasifica cada una de las anteriores categorías en tres niveles 0, 1 o 2, donde 2 es más personalista y 0 menos. Para el tipo de lista clasifica 1 si los líderes de los partidos presentan una lista de su partido y el tipo de voto es tal que los votantes votan por la listan y no pueden alterarla. Se clasifica 1 si los líderes presentan una balota pero los votantes pueden alterar la lista. Por último 2 indica que los líderes no tienen influencia sobre la balota o el orden de la lista. Sobre el pooling, se clasifica 0 si el voto por un candidato contribuye al número de curules que un partido gana en un distrito. 1 si el pooling va es a un nivel de sub partido, es decir el voto no contribuye a todo el partido como tal sino a subnivel del partido. 2 si no existe ningún tipo de pooling del voto hacia el partido. Finalmente para clasificar tipo de voto: 0 si el votante vota simplemente por un único partido, 1 si el votante vota por múltiples candidatos y 2 si el votante vota por un candidato o por una facción del partido, es decir existe competencia intrapartidista. Por consiguiente la forma de operacionalizar la variable consiste en clasificar cada sistema electoral de cada país en cada año a analizar. Por lo tanto se medir si un sistema electoral es muy personalista o no. Aquel muy personalista sería el clasificado como 2-2-2 y el menos personalista como 0-0-0. Carey y Shugart excluyen ciertas combinaciones no posibles y finalmente establecen una clasificación del sistema electoral en 13 escalas. Para estos datos se utiliza la base de datos de Database of Electoral Systems and the Personal Vote de Joel W. Johnson y Jessica S. Wallack. Para el.
(14) 14 caso de los países que tienen 2 niveles en se toma el tipo de regla electoral usada para el nivel que usa representación proporcional. La proxy de Raíces en la Sociedad consiste en el promedio ponderado de la diferencia entre la votación de cada partido entre la elección legislativa y la elección presidencial. Para el cálculo solo se incluye partidos que participaron en elecciones presidenciales del año y que obtuvieron al menos un curul en las elecciones legislativas. Se toman hasta el número de partidos efectivos en las elecciones legislativas tomando desde el partido con mayor porcentaje de votos en la elección presidencial hasta el menor que complete el número efectivo de partidos. Posteriormente se promedia la diferencia de cada partido de acuerdo al porcentaje de votos obtenidos en ese año electoral. Es importante considerar que solo se tomo los casos de elecciones simultáneas o casi simultaneas (mayor a 0.9 en medición de Proximity) de las elecciones presidenciales y legislativas. Para ello se usó la variable de Proximity usada por Neto y Cox (1997):. La siguiente gráfica muestra que la mayoría de casos las elecciones son simultáneos (Proximity=1). La variable de nacionalización (o heterogeneidad) fue construida en base al método usado por Mainwaring y Jones (2003): este toma el porcentaje de votos de cada partido en cada.
(15) 15. distrito y construye el índice de GINI de este para estimar que tan desequilibrados son esos votos o por si el contrario están concentrados en ciertos distritos:. Donde X es el porcentaje acumulado de la distribución equitativa para cada distrito y Y el porcentaje de votos acumulado de menor a mayor para cada distrito. La variable nacionalización dinámica fue construida según Morgenstern y Potthoff (2005):. Donde y indica el porcentaje de votos en k’s, que indican el número de elecciones, y en i’s, el número de distritos, los y . indican la media respecto a i, k o total. Para medir la nacionalización dinámica por año y no en total se toma simplemente la diferencia entre dos elecciones, es decir I = 2, esto con el fin de tener la variable en nuestra unidad de año-elección. Sin embargo también se calculó la formula con la original y se mostro no haber grandes diferencias especialmente por no ser demasiados los periodos electorales considerados. Para medir Número efectivo de Partidos se usó el índice de Laakso y Taagepera:. Para medir la polarización ideológica otra vez es necesario utilizar una operacionalización que utilice los resultados electorales por año. Para este cálculo se utilizó la fórmula propuesta por Michael Taylor y Valentine Herman en "Party Systems and Government Stability". Organizando los partidos de acuerdo a su tendencia ideológica se calcula proporción acumulativa medida como:.
(16) 16 Donde fi indica la proporción de votos y xi la posición ideológica. Para calcular la posición ideológica se usó el trabajo y la base de datos de Coppedge (1997) que clasifica todos los partidos según extrema izquierda, izquierda, centro, derecha y extrema derecha. Se ignoró la clasificación si son cristianos o seculares. Sin embargo dado que la base de datos está muy desactualizada se calculó para el resto de años la posición ideológica usando las dos bases de datos PELA de los últimos años tomando el promedio de la autoubicación ideológica de sus partidos por cada legislador y la ubicación del partido por parte de los otros legisladores. Este promedio fue re escalado a 5 posiciones para hacerlo compatible con la clasificación de Coppedge. En caso de que no exista el dato de autoubicación se toma solo el promedio de la ubicación por parte de los demás partidos. Para las coaliciones se tuvo en cuenta la clasificación ideológica del partido con mayor porcentaje de votos en la elección anterior. Para países incluidos en solo una de las dos encuestas se pone la clasificación de la que exista para los dos años. Para medir la condición económica simplemente se utilizará el crecimiento económico anual del PIB en el periodo electoral. También se utilizó un promedio de crecimiento al mediano plazo como el promedio de los últimos dos años del crecimiento económico. Para operacionalizar la variable organización de los partidos políticos podemos basarnos en el hecho de que los partidos más organizados tendrán más años de existencia. Por lo tanto como proxy a esta variable se utilizó el porcentaje de votos que obtuvieron los partidos con más de 10 años. Con esta operacionalización podemos además utilizar de nuevo los datos electorales pero fue necesario establecer el año de fundación de cada uno de los partidos participantes en cada elección. Es importante aclarar que todas las variables se calcularon para cada año que hubo elección en cada país latinoamericano desde los años 80’s, es decir que las tablas presentadas muestran siempre el promedio de todos los años electorales desde los 80’s. Por último La magnitud de distrito se tomo de la base de datos de Golder el cual calcula la magnitud como la mediana del distrito. (Ver Golder(2005)).. 5.. Presentación de datos. 5.1 Volatilidad Electoral.
(17) 17 La volatilidad electoral es definida entonces como el cambio en la participación de votos obtenido por cada partido individual. El índice más utilizado para medirlo es el índice de volatilidad de Pedersen (ver Sección 4). La figura 1 muestra el promedio de la volatilidad electoral usando los datos desde los 80’s para todos los países latinoamericanos. La volatilidad está construida en base a votos y en base a curules, aunque no se aprecia gran diferencia entre estas dos volatilidades. (FIGURA 1) Los países latinoamericanos han experimentado volatilidades mucho mayores que otros países con regímenes democráticos. Europa ha mantenido en promedio una volatilidad electoral alrededor de 8% mientras los países latinoamericanos alrededor de 25%. Países como Uruguay, Chile, Costa Rica y Honduras han mantenido volatilidades relativamente bajas, alrededor del 10%. Mientas otros países como Perú, Ecuador, Bolivia, Guatemala, Panamá y Colombia volatilidades mucho más altas (por encima del 30%). Esto datos nos empiezan a mostrar la diferencia entre el grado de institucionalización del sistema de partidos entre los países. (TABLA 1) La tabla 1 muestra los años electorales de mayor volatilidad para cada país desde los 80’s. La tabla clasifica la volatilidad dependiendo de qué partidos políticos tuvieron un gran ascenso o descenso en ese periodo de alta volatilidad. Se observa como en la mayoría de casos la volatilidad es alta debido a la aparición y desaparición de partidos políticos. En algunos casos como Honduras, R. Dominicana, México y Chile la volatilidad se debió principalmente a fuerte variaciones en el nivel de apoyo electoral de los principales o tradicionales partidos políticos. Para México es importante aclarar que realmente no son partidos nuevos sino alianza nuevas las que afectaron la volatilidad. La tabla 2 por otro lado clasifica los años electorales con mayor incremento porcentual de la volatilidad y el partido que mayor impactó sobre esta, ya sea por un ascenso electoral significativo o por un descenso significativo. En la mayoría de casos vemos que la volatilidad ocurre por un ascenso significativo de un partido político. (TABLA 2) Para mirar qué tanto la volatilidad se debe a la aparición de nuevos partidos o la desaparición de los existentes se calcula la volatilidad teniendo en cuenta solo el efecto ya sea de nuevos partidos o partidos desaparecidos. La tabla 3 muestra la volatilidad promedio del país, el porcentaje de esa volatilidad por partidos nuevos, el porcentaje por partidos desaparecidos y el restante porcentaje. Se observa que para.
(18) 18 Guatemala, Perú, Panamá y Bolivia un gran porcentaje se debe a la aparición de nuevos partidos, es decir que el ingreso en cada año electoral de nuevos partidos es constante. Respecto a la volatilidad electoral causada por la desaparición de partidos se muestra que los países con mayor porcentaje son Perú, Nicaragua, Panamá y México, este último por alianzas que no perduran. En la última columna se muestra el porcentaje de la volatilidad que no es causado por ninguno de estos dos factores. Una porción de estos valores podrían indicar el porcentaje de la volatilidad causado por la variación de votos entre los partidos tradicionales. Para Honduras, Paraguay, Uruguay, R. Dominicana y Ecuador más del 70% de la volatilidad no se debe ni a partidos nuevos ni a partidos que desaparecen. Para Honduras y Uruguay es evidente que la volatilidad electoral, siendo además demasiado baja, ha sido ocasionada por variaciones en la proporción de votos de los partidos tradicionales. Ecuador por otro lado la alta proporción se debe a la rotación constante de los partidos dominantes, es decir partidos nuevos que se consolidan electoralmente por unos pocos periodos. Esto mismo ocurre para países como Perú, Bolivia y Guatemala. (TABLA 3) Es útil calcular la proporción de la volatilidad causada por partidos temporales, en otras palabras por partidos nuevos que sobreviven por menos de 15 años (tabla 4). En este caso no se toman en cuenta los partidos nuevos que sí logran consolidarse electoralmente como ocurrió en El Salvador con el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), en Uruguay con el Frente Amplio, en México con el Partido de la Revolución democrática (PRD) o en Brasil con el Partido Democrático Trabalhista (PDT), entre otros casos. Los países que más se ven afectados por partidos temporales son Panamá, Guatemala, México, Venezuela, Colombia y Perú. La tabla 5 también incluye el número efectivo de partidos calculados según la fórmula de Laakso y Taagepera y no se encuentra una fuerte correlación entre estas dos variables. (TABLA 4) Sin embargo existe la dificultad de establecer para los últimos años si los nuevos partidos son temporales o no, por lo tanto la medición para los últimos años puede estar subestimada. Por ello se incluye la columna que excluye del análisis los últimos dos años electorales de cada país. La tabla 5 nos muestra precisamente cuales son estos nuevos partidos electoralmente fuertes que no son posibles de clasificar como temporales o no temporales. (TABLA 5).
(19) 19 En los últimos años se ha observado como partidos supuestamente fuertes en su organización y exitosos electoralmente han casi desaparecido de la esfera electoral: por ejemplo el AD y COPEI en Venezuela; el AP, IU, PPC en Perú; el ADN, MNR y MIR en Bolivia. Esto claramente es un indicio claro que el sistema de partidos no es muy institucionalizado y por lo tanto es útil mirar que variables son las más influyentes. 5.2 Raíces Sociales y Legitimidad de los partidos Una proxy de raíces en la sociedad utilizada por Mainwaring y Scully (1995) consiste en el promedio de la diferencia de votación de los partidos entre las elecciones legislativas y presidenciales (ver Sección 4 para medición). La figura 2 nos muestra el promedio entre todos los años electorales de la diferencia para cada país. Según la figura Brasil, Colombia y Venezuela son los tres países con menos sistemas de partidos con menos raíces en la sociedad. R. Dominicana, Chile, Paraguay y Bolivia por el contrario con más raíces en la sociedad. Se excluyó a Uruguay de la medición ya que por sus reglas electorales el voto del presidente está atado al voto del partido del legislativo y tendría la proxy una medición de 0. (FIGURA 2) La tabla 6 por otro lado nos muestra algunos porcentajes de la encuesta de LAPOP 2008 que nos indican que tanto es la confianza y la legitimidad de los partidos políticos. Se observa que la confianza en los partidos es en general baja. En promedio para todo Latinoamérica solo el 20.12% confía mucho en los partidos políticos. Siendo los más altos Chile, México y Colombia, y los más bajos Paraguay, Ecuador, Bolivia y Perú. El 34.15% es el promedio de los que consideran que los partidos son indispensables, siendo Argentina y Venezuela los países con los porcentajes más altos. Respecto a las variables que nos indican el nivel de raíces de los partidos políticos con la sociedad se encuentra que en países como Chile, Uruguay y R. Dominicana más del 56% considera que los partidos políticos sí los representan. Mientras en Brasil, Paraguay, Ecuador y Perú este porcentaje es menos del 35%. Sobre el porcentaje de personas que se identifica con algún partido político este es alto para países como Uruguay, Paraguay, Honduras y R. Dominicana pero demasiado bajo para Guatemala, Ecuador y Perú. La figura 3 nos muestra el porcentaje de las personas que respondió estar identificada y además sentirse representada (RAI) y las personas que confían y además consideran indispensables a los partidos. (TABLA 6) (FIGURA 3).
(20) 20 Comparando la clasificación de países respecto a la figura 2, se ve que en general la proxy utilizada si es adecuada para la mayoría de países. Algunas excepciones como Paraguay y Bolivia con muy bajos puntajes en las variables de LAPOP pero también con baja diferencia entre los votos del legislativo y la presidencia. La discrepancia ocurre en muchas veces por la diferencia entre los partidos presentados en las elecciones a presidente y a la cámara baja. Sin embargo en la operacionalización de la variable se busco corregir ese error aunque de por sí el error es un signo de desinstitucionalización. 5.3 Nacionalización del Sistema de Partidos Para construir esta variable fue necesario agrupar una serie de datos electorales a nivel de distrito (ver Sección 4) y construir el grado de nacionalización dinámica y no dinámica de cada partido en cada país (ver Sección 4). (TABLA 7) Antes de presentar los resultados, la tabla 7 nos muestra un resume de algunas variables de la fuente de datos PELA que nos indican el grado de nacionalización según la opinión de los legisladores. En general para las 3 preguntas sobre defender el interés de partido vs el interés del departamento se observa que el porcentaje de legisladores defensores del partido más alto está en R. Dominicana, Costa Rica, Uruguay y Honduras. Por otro lado los legisladores más localistas están en Brasil, Chile y Perú. Aparentemente existe una correlación clara entre nacionalización y los países con menor volatilidad. (TABLA 8) Con el fin de tener la nacionalización dinámica para cada año electoral y no solo una por todos los años electorales, se uso dos métodos distintos para calcularlo (Nacionalización dinámica de a 2 periodos y Nacionalización dinámica de todos los periodos) sin embargo las diferencias no son significativas. La última columna de la tabla 8 indica la heterogeneidad de los partidos, es decir entre más alto sea el índice menos nacionalizados son los partidos. Algunos partidos poco nacionalizados son los partidos Propuesta Democrática en Argentina, PTB en Brasil y CONDEPA en Bolivia. Otros muy nacionalizados como los partidos hondureños, chilenos y costarricenses. Esta tabla también presenta la nacionalización dinámica de cada partido según las dos mediciones. Con el fin de tener un resumen para cada país se calcula el promedio de la heterogeneidad por país (FIGURA 4) y de la nacionalización dinámica (FIGURA 5). La heterogeneidad muestra que Brasil, Ecuador y Perú son los tres países con sistema de partidos menos nacionalizados, en cambio Honduras, Uruguay y Chile los más nacionalizados. El caso de Chile es.
(21) 21 extraño ya que según los datos de PELA sus legisladores defienden bastante el interés regional pero a nivel de votos los partidos tienen el mismo porcentaje de votos entre los distritos electorales. Sin embargo Chile si muestra ser poco nacionalizado dinámicamente según la tabla 13. Esta tabla muestra que Venezuela y Colombia muestran ser los países menos nacionalizado dinámicamente (entre más alta sea la variable más es la variación de votos entre distrito y entre elecciones, y por lo tanto menos nacionalizado dinámicamente). En cambio Nicaragua, Honduras, R.Dominicana y El Salvador son los más nacionalizados dinámicamente. (FIGURA 4) (FIGURA 5) Por último se grafica en la figura 6 la heterogeneidad vs la volatilidad electoral. Se evidencia la fuerte correlación que puede existir entre estas dos variables. (FIGURA 6) 5.4 Polarización ideológica y Organización Partidista La variable a utilizar para medir la fragmentación será principalmente el número efectivo de partidos (ver sección 4). Para medir la polarización fue necesario clasificar cada uno de los partidos de cada país según su posición ideológica (ver sección 4 para mirar el procedimiento). La figura 7 muestra el resumen por país teniendo en cuenta que 0 indica nada de polarización y a medida que se incrementa el índice indica mayor polarización (esta medición no limita la polarización a 1). Se muestra como El Salvador, Ecuador, Chile y Nicaragua son los países más polarizados ideológicamente, en cambio los partidos en países como Perú, Colombia, Costa Rica, Honduras, R. Dominicana y Paraguay son ideológicamente muy parecidos. (FIGURA 7) La figura 8 nos muestra la proxy utilizada como medida de la organización, que consiste en el porcentaje de votos obtenidos por los partidos con menos de 10 años (basado en la proxy de Mainwaring y Scully (1995). Se observa cómo en Guatemala, Perú, Ecuador y Venezuela el porcentaje es demasiado alto, esto indica que la organización partidista no es una condición para el éxito electoral en estos países. Por otro lado partidos mucho más organizados pueden tender a mantenerse estables electoralmente. (FIGURA 8).
(22) 22. 6.. Metodología y Resultados. Teniendo en cuenta la unidad de análisis, país-año electoral, se estimará por datos panel la variable dependiente de Volatilidad electoral de la Cámara Baja en base a votos (VCBV). La tabla 17 muestra los 5 primeros modelos estimados usando Mínimos Cuadrados Agrupados. Se condicionó a errores estándar robustos y en clusters por países con el fin de corregir la varianza de la variable dependiente a errores del país presentada en los datos. (Tabla 9) El primer modelo estimó VCBV sobre Polarización Ideológica (PI), Crecimiento Económico (G), la proxy de raíces sociales de los partidos (DIF), la proxy de organización partidista (CM), la variable de reglas electorales con incentivo personalista (PERS) y la Magnitud del Distrito (MAG). Se puede observar que todos los coeficientes tienen el signo esperado. Sin embargo PI, DIF y MAG no son significativos. Este modelo comprueba nuestra hipótesis 1 al mostrar que por cada incremento en una unidad de la escala de las reglas electorales hacía más personalista la volatilidad se incrementa en 1.09 puntos. Esto es muy significativo ya que pasar del nivel más partidista (1) al más personalista (13) implica ya de por sí un incremento de la volatilidad en 14.17 puntos. La hipótesis alternativa 5 también se confirma aunque realmente el impacto del crecimiento aunque es negativo, más crecimiento menos volatilidad, el impacto no es muy alto. El coeficiente indica que por cada incremento de 1% en la tasa de crecimiento la volatilidad se disminuye en 0.66 puntos. Sin embargo, sí afirma en cierta medida que el crecimiento económico beneficia al partido político en el poder para mantenerse. Otra variable muy significativa es la proxy de organización, es importante tener en cuenta que entre más se incremente CM indica más espacio para partidos nuevos. El modelo 2 vuelve a estimar el mismo modelo pero incluyendo el número efectivo de partidos (NEPV) y excluyendo la magnitud. El objetivo era mirar si la MAG, al afectar el número de partidos como afirma mucha de la literatura, podía reemplazar a NEPV. Sin embargo, en el primer modelo no fue significativo MAG pero tampoco NEPV para el segundo. El modelo no cambia en mucho aunque encuentra un coeficiente mayor para PERS (pasa de 1.09 a 1.14). El modelo 3 por otro lado volvió a incluir la MAG pero incluyendo PERS*MAG, esto con el fin de captar la relación de la MAG con PERS tal como afirman Carey y Shugart (1995). Afirman que la magnitud intensifica el efecto personalista o partidista de las reglas. Por lo tanto, dado que el coeficiente es.
(23) 23 negativo se confirma esta relación3, en otras palabras mayor magnitud reduce la volatilidad siempre y cuando las reglas electorales no incentiven el personalismo. Además el coeficiente de PERS casi se duplica indicando que el efecto de las reglas electorales sobre la volatilidad es mayor. En este modelo por cada incremento en la escala de personalismo, la volatilidad se incrementa en 2.32 puntos. Continuamos teniendo coeficientes muy similares para el resto de las variables. El coeficiente de la MAG es ahora significativo e indica que por cada unidad que se incremente la magnitud la volatilidad se incrementa en 0.98. Este modelo excluyó PI ya que no era significativo para ningún modelo. El modelo 4 busca capturar el efecto de estabilidad de las reglas, para ello se incluye la variable ERA que indica el número de periodos electorales bajo un mismo marco institucional de reglas. También se introduce ERA*PERS buscando mirar si las reglas con incentivos partidistas dependen más del número de periodos en adaptación. El coeficiente negativo de esta variable nos confirma la intuición. Se excluyó las variables MAG y PERS*MAG con el fin de tener un modelo parsimonioso. En este caso también el coeficiente de NEPV es significativo y bastante alto (2.25), es decir por cada partido de más, la volatilidad se incrementa en 2.25 puntos. La variable DIF también pasó a ser significativa con coeficiente positivo (0.89). El modelo 4 además incluye una variable no considerada en las hipótesis: la estabilidad política (EP). Esta variable proviene de la base de datos de Governance del Banco Mundial y según la estimación tiene un fuerte impacto sobre la volatilidad electoral, es decir por un incremento en una unidad del escalafón de EP (teniendo en cuenta que los datos de EP van de -2 a 2) reducen la volatilidad en casi 11 puntos. Por último el modelo 5 vuelve a estimar el modelo 4 pero incluyendo una variable antes no considerada: la heterogeneidad por distritos. El coeficiente estimado de la medida de heterogeneidad por distrito es muy alto y además negativo indicando que entre mayor sea la nacionalización del sistema de partidos menor será la volatilidad. Si pasamos de un sistema de partidos totalmente nacionalizado (het=0) a un sistema totalmente heterogéneo (het=1) la volatilidad se incrementaría en 46.39 puntos. Por lo tanto el efecto de esta variable es muy fuerte. Como vemos al final de la tabla el R cuadrado ajustado es cada vez mayor llegando a 0.70 en el modelo 5.. 3 Para mirar la importancia del signo se debe calcular el efecto de reemplazar PERS por un valor alto o bajo, según el interés, y mirar si el coeficiente de PERS*MAG reduce o aumenta el efecto del coeficiente PERS..
(24) 24 (TABLA 10) Los datos en panel pueden tener un efecto no observado por unidad (país) y este puede ser un efecto fijo o aleatorio. Este efecto fijo podría indicar características particulares de cada país tales como por ejemplo la cultura política. En caso de existir, la estimación por Mínimos Cuadrados Agrupados es sesgada. Por ello se aplicó el test de Hausmann para comprobar la existencia de efectos fijos a cada uno de los modelos anteriores. Solo el modelo 2 de la tabla 17 no rechazó la hipótesis de existencia de efectos fijos (ver los test estadísticos en la siguiente página de la tabla 10) y se volvió a estimar por el método within (modelo 1 en tabla 9). Los coeficientes estimados no variaron mucho aunque el de G perdió significancia. El modelo 4 rechazó la prueba de Hausmann pero sin embargo no la prueba de Breusch y Pagan por lo que sugiere la existencia de efectos aleatorios. Los coeficientes de nuevo no variaron demasiado. Los modelos no parecen indicar mayor sesgo en los modelos estimados por Mínimos Cuadrados agrupados en caso de haber omitido un efecto fijo o aleatorio. En base a Morgenstern et al (2006) sugiere usar estimación con distribución binomial negativa por el posible error de utilizar regresiones lineales para la volatilidad dada su evidente distribución sesgada y por ende su distribución no normal. El Anexo 3 incluye la regresión de los modelos usando estimación binomial negativa, en este caso la significancia poco varía y los signos tampoco4. (Tabla 12) La tabla 12 incluye otras regresiones cambiando la variable dependiente. Se incluyó la volatilidad por partidos nuevos, por partidos desaparecidos, por partidos temporales y la nacionalización dinámica. Para cada uno de ellos se escogieron las variables independientes que más lógica tendría incluir. Se estimó 3 modelos para volatilidad por nuevos. Para esta estimación no tiene lógica incluir CM ya que prácticamente mide lo mismo que volatilidad por nuevos. Se muestra que las reglas electorales afectan a la volatilidad por medio de su impacto sobre el incentivo o desincentivo a crear nuevos partidos, pero no en gran magnitud. Por cada incremento de las reglas se incrementa en 0.015 puntos la volatilidad electoral por nuevos partidos. Se muestra que la estabilidad política no tiene ningún efecto significativo sobre la volatilidad por partidos nuevos. De nuevo las variables de ERA*PERS y MAG*PERS tienen 4 Dado que los coeficientes para ser interpretados deben incluirse como razón de tasa de incidencia, obviamente van a ser siempre positivos. Sin embargo se afirma que los coeficientes son del signo igual a los otros métodos al observar el signo de los z’s estimados..
(25) 25 efectos según la teoría. En el tercer modelo, la proxy de raíces en la sociedad es significativa pero con signo contrario. Ocurre lo mismo con la polarización ideológica. También, mayor número de partidos parece indicar mayor volatilidad por nuevos partidos lo cual tiene bastante lógica. La heterogeneidad parece no tener ningún efecto sobre este tipo de volatilidad electoral. El modelo 4 indica que las reglas electorales no afectan la volatilidad generada por desaparición de partidos. La lógica es que los partidos desaparecen principalmente ya sea por falta de organización o por pocas raíces en la sociedad. Al parecer el modelo puede tener errores de especificación por el bajo R cuadrado ajustado si se compara con el resto de modelos. Sin embargo, por ausencia de más variables no se calculó otra especificación. Al igual que con la volatilidad por partidos nuevos, las reglas electorales también afectan la volatilidad generada por partidos temporales. También la volatilidad por partidos temporales se ve afectada por el nivel de heterogeneidad del sistema de partidos (mayor heterogeneidad mayor incremento de partidos temporales). Sin embargo los efectos no son muy fuertes para ambas variables. Finalmente a la nacionalización dinámica (recordando que un número mayor de la medición indica menos nacionalización dinámica) la afecta en gran magnitud las reglas electorales ya que tienden a generar efectos conjuntos de votación entre los distritos por su efecto de agrupamiento. El coeficiente es bastante alto, indica que por cada aumento de una escala en personalismo la heterogeneidad dinámica se incrementa en 7.92 puntos. Mayor magnitud también tiende a generar menor nacionalización dinámica al igual que la proxy de raíces sociales de los partidos. La nacionalización dinámica en cambio no está correlacionada con la nacionalización no dinámica.. 7.. Conclusiones. Este trabajo buscó hallar los componentes de la volatilidad electoral en base a 7 hipótesis. Se demostró que las reglas electorales, la organización partidista, la fragmentación, la nacionalización y la estabilidad política tienen un gran efecto sobre la volatilidad. Otras variables como la proxy de raíces sociales y crecimiento parecen tener un efecto no muy fuerte sobre la volatilidad. En cambio la hipótesis sobre el efecto de la polarización ideológica se rechazó en todos los modelos..
(26) 26 Los incentivos que causan las reglas electorales sobre el comportamiento del político son de gran significancia. Se comprobó que un incentivo partidista reduce la volatilidad electoral e incrementa la nacionalización dinámica del sistema de partidos. Este efecto se da en parte porque reduce la probabilidad de existencia de partidos nuevos y temporales. Sin embargo el mayor efecto de las reglas electorales está en el hecho de que fortalece la oferta de plataformas nacionales y programáticas. Esto se evidencia en que los efectos sobre partidos nuevos y temporales no es lo suficientemente alto mientras para la volatilidad en su conjunto y la nacionalización dinámica si lo es. Por lo tanto las reglas electorales pueden influir en garantizar la supervivencia a largo plazo. Además se comprobó igualmente que las reglas electorales dependen no solo de su carácter de incentivos sino de su estabilidad. Por último es necesario mencionar que este tipo de modelos se podrían mejorar al incluir variables de competencia intrapartidista, y encontrar otras mediciones más exactas para organización partidista y raíces sociales. Además otro tipo de variables como la población, la consolidación democrática y los rezagos de la volatilidad sería importante considerarlos en modelos con más años y más países.. Tablas y Figuras FIGURA 1.
(27) 27. Tabla 1.
(28) 28. Tabla 2.
(29) 29.
(30) 30 Tabla 3.
(31) 31. Tabla 4.
(32) 32. Tabla 5.
(33) 33. FIGURA 2 Promedio de Diferencia de Votos entre elecciones Legislativas y Presidenciales.
(34) 34. Tabla 6.
(35) 35. FIGURA 3 Raíces y Legitimidad de los Partidos.
(36) 36. Tabla 7.
(37) 37. Tabla 8.
(38) 38.
(39) 39.
(40) 40.
(41) 41. FIGURA 4.
(42) 42. FIGURA 5 Nacionalización dinámica por país. FIGURA 6.
(43) 43. FIGURA 7.
(44) 44. FIGURA 8.
(45) 45. Tabla 9.
(46) 46.
(47) 47. Tabla 10.
(48) 48.
(49) 49. Tabla 11.
(50) 50. SECCIÓN 4: Fuentes para bases de datos electorales •. Payne, J. Zovatto, G., Daniel, and Mateo Diaz, Mercedes. 2003 “La política importa: democracia y desarrollo en América Latina” Electoral Database. Inter-American Development Bank. Ed. 2.. •. Adam Carr's Election Archive. http://psephos.adam-carr.net/. •. Election Guide. A publication of IFES' F. Clifton White Applied Research Center for Democracy and Elections. http://www.electoralgeography.com/en/index.html. •. Manuel Álvarez-Rivera. Election Resources on the Internet. www.electoralresources.org. •. Alexander Kireev. "Electoral Geography". www.electoral geography.org. •. Political. Database. of. the. Americas. (PDBA).. Center. for. Latin. American. Studies. Edmund A. Walsh School of Foreign Service. •. Dawn Brancati. 2007. Constituency-Level Elections (CLE) Dataset. New York: New York. http://www.cle.wustl.edu.. •. Center of Democratic Performance. Election Result Archive. http://cdp.binghamton.edu/era/index.html. •. Morgenster, Scott. District Level Electoral Data. University of Pittsburgh. •. Tow, Andy. Atlas Electoral. http://towsa.com/wordpress/. •. Corte Nacional Electoral de Bolivia. http://www.cne.org.bo/. •. Registraduría Nacional del Estado Civil. República deColombia. http://www.registraduria.gov.co/. •. Tribunal Supremo de Elecciones de Costa Rica. www.tse.go.cr. •. Junta Central Electoral de República Dominicana. http://www.jce.do/web/. •. Consejo Nacional Electoral. República de Ecuador. http://www.cne.gov.ec/. •. Tribunal Supremo Electora. Guatemala. http://www.tse.org.gt/. •. Instituto Federal Electoral. México. http://www.ife.org.mx/portal/site/ifev2.
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(52) 52. Anexo 3: Estimación Binomial Negativa.
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