La
experiencia
artística
Tomás
Lefever
"¿Cómo
comprender,
interpretar,
prever
hechos
cuyas manifestaciones esen ciales sonla
heterogeneidad y
el conflicto?'".
—
Stephane Lupasco
¿Qué
hechos
son aquéllos quetodo
hombre
busca
con pasión o vehementeinquietud
entodo
cuantohace
entér
minosde
espírituy
materia?Tal
pregunta permanece
inconmovible
frente
ala
incalculable
variedadde
acontecimientos que comprende
la
totalidad
del
vivir.Cada
paso quedamos
(en
cual quiersentido)
provocairresistiblemente
en nuestrointelecto,
eldesarrollo
de
una cifrainterior
que mide nuestra progresi va entrega abuscar
una noción concreta
de
realidad que alimentey
respalde nuestradifícil
situaciónde
seres que no existen porla
propia voluntadde
existir.
Diversos
nivelesde
experiencia queresultan
de la
interferencia
de
direccio
neshorizontales
(comportamientos)
y
verticales
(circunstancias),
nos proporcio nan algo que podríadefinirse
como estilo,
carácter,
manerade
ser o singularidad;
nocioneséstas
que se ajustan ala
idea
de
un ser que poseelas
cualidades de
único,
irrepetible
y
exhaustivo(aun
cuando sólolo"
aceptemos como
probable
y
nodefinitivo).
No
obstantelo
dicho,
nuestro existirdescansa jun
to
ala
presenciade
una zonaimpene
trable
y
neutral,
que puede compararse a unaincógnita
de
valorabsoluto,
no asi milable a nuestraidea
de
movimientodesuniformemente
ordenado.De
estoin
ferimos
quela
citada zonainmóvil
es se mejante a un motor que mueve aquello que se mueve.¿Qué
prueba palpable existe?Sólo
nuestra convicciónde
que algo es a condiciónde
que algo no sea.Nuestra
convicciónde
que algo se mueve,
a condiciónde
que algo no se mueva.Y
ya no es un misterio que esto quede
nominamos materia se mueve sin reposo.
¿Qué podría ser aquello que
lo
mueve,
entérminos
de
razón suficiente?Cada
partículade
materia que sedesplaza
en el espacio constituye unhecho dinámico
que,
comotal,
presentalo
característicode
un actointerrogativo.
Esto
viene ade
mostrar quehay
algo que no camina.Dicho
de
otromodo,
sidamos
el nombrede
materia alo
que semueve,
no serátan
desafortunado
que a esa zonaincóg
nita,
vecinade la
realidad ehipotética
mente
inmóvil,
la
definamos
como anti materia(justo
término
antagónicode
materia).
Esto,
por otraparte,
es consecuente
con algunasde
las
posiciones másavanzadas
del
pensamiento contemporáneo,
que reflexiona acercade
una realidad
confirmada porlos instrumentos de
la
ciencia actual.Contemplando,
comodesde
unacima,
el espectáculo complejo pero asombrosamente continuo
de
midesarrollo
integral
como personahumana y
comoartista,
no puedo menos quedetenerme
como ante un obstáculoinsuperable,
cuando se mesolicita un pronunciamiento en
torno
alo
que seda
enllamar
experiencia artística.
En
un primerimpulso
y
con elánimo
de
concretarla
redaccióndel
presenteartículo,
me entregué ala
tarea
de
orde narlas fuentes de
información
quedebe
rán servir mi propósito.Me
ha
llenado
de
inquietud
y de
asombro elhecho de
quelos
factores
existencialesy
estéticos no alcanzan en ningún momento un grado de
relativaindependencia
entre ellos.Claro
está que nohago
referencia aquí ala
interdependencia
obvia que resultade la
presenciade
un ser vivienteúnico
que asume eldoble
compromisode
viviry de
crear.Pretendo de
este mododesta
car midificultad
(comprobada
a partirdel
análisisde
mi experienciaintegral)
paradistinguir dos formas
distintas
de
comportamiento:una,
observada en elhecho de
vivir oética
(conducta
conse cuente con unafinalidad
última);
y la
otra,
relativa a mi manifestación estética(conducta
consecuente con unafinalidad
relativa que representa aquella
finalidad
última). Para
mayorclaridad,
puedo ex-plicitarlo
que afirmo con unailustración:
El
artistaMozart
se conceptúa como un casolímite
de
magnitud creadora.Con
templando
su obra ala luz de la
reflexiónestética,
aquélla es estimada como valiosa
de
acuerdo a undeterminado
canon o escala que mide nivelesde
armonía ode
belleza
entreforma
y
propósito.Con
un criterio valorativodiverso del
anterior,
sejuzga
la
vidadel
hombre
Mozart
como un caso más o menos comúnde
comportamiento
ético.
Así,
su vida es estimada como considerablemente menos valiosaque su
obra;
de
tal
manera que siMozart
merece clasificarse como un genio
incom
parabledel
artede
la
música,
comohom
bre
no sobrepasala
medianía.En
cuanto
a mi experienciapersonal,
he
llegado
a comprender que siempre estimé miobra
de
creación como algoinseparable
de
mi vivir.Todas
las
pruebas acumuladas
asílo
confirman,
partiendodesde
los
misteriosos confinesde la
infancia.
Cada
acontecimiento vivido es observadodes
de la
conciencia,
como unafantasía
líri
cadesprendida
casi por enterode los
patrones
míticosprehistóricos,
sin que seadviertan por eso
los
reemplazosconsta-tivos
quedeben
operarse,
afin de
obte ner un manejode la
realidad convencio nal através
de
una concepción racionaldel
mundo exterior(significativo
de acep
tar
la
incorporación
del
yo ala
realidad ambiente).Estableciendo
un orden cronológico aproximado en mi quehacer creador puedo
inferir
del
análisisde los
hechos,
una constante enla
actitudy
en el procedi miento(inconsciente)
que mellevan
sin rodeos a unainterpretación
del
universo como objeto sometido a una voluntadconcebible por ahora como una
incógnita
fundamental.
Reconozco,
enello,
mi pro pósitode
obtener un resultado práctico consistente en eldescubrimiento
del
valor presuntode
mis afanes comohombre
y
como creador.Asociando
las
nocionesde
existenciay
de
obra(de
acuerdo a mi percepciónin
tegral
de
viviry
crear,
comodos
acontecimientos
inseparables)
debo
antes quenada resolver
hipotéticamente
el enigmaque aquéllas
implican,
definiendo
el serde
cada una en respuestas que sean el producto exhaustivode
una reflexión em prendida sobrela
práctica;
sobre el cu rriculum personal.Los
primeros pasosde
una actividad creadora seocultan,
porlo
general,
enla
trama
de
ciertasfunciones de
tránsito
con que
la
psiquis entra endifícil
contacto
con el exterior.Hay
antes que nadaun campo ambiental previo
(medio
social,
mediofamiliar
y
paisaje)
que acechan
desde
elnacimiento,
sin contarlos
factores
atávicos ohereditarios
que seagregan en su rol
de lazos
indestructibles
con el pasado remoto
de la
especiehu
mana.
Los
sentidos,
mucho antes quela
razóny
elafecto,
abren elfuego del
conflicto
entreindividuo
y
medio.El
mitoancestral,
señordel
alma,
recibe el pri merimpacto
desde
afuera.Dicho
impac
to
podemos ejemplificarlo como un conjunto
de
sensaciones puras grabadas mentalmente
en unfilm
de
visión,
audición,
olor,
sabory
presencia material.El
resto queda a cargode
la
naturaleza(aconte
cimiento constantey
atemporal)
que, to
mandola forma de temperamento,
obstaculiza
la función homogeneizante del
medio
con reaccionesheterogéneas
que alfi
nal socavan
los
cimientosde
todo
sistema social posible.
Así
el serhumano
vie ne a ser el motordel
desarrollo,
apogeoy decadencia de
toda
suespecie,
convirtiéndose
de
este modo en un puenteinter
medio entre materia
y
su noción antagó nica.El
individuo
convive en armonía con su especie para producir eldesenvol
vimientode
todas
sus capacidadesde
en cumbramientomaterial,
paraluego
contradecir
su gestión originaly
provocar con estola degradación
del
sistema socialhasta
su completo aniquilamiento.Por
esto,
la
mente se ubica a medio camino entrelos
extremosy
sólo puede concebirse
comoinmersa
en una realidad contradictoria:
en el antagonismodel
parde
opuestos, único
clima soportable para el almaque,
en una magnificaciónlímite
de
los
contrarios,
crea aDios
como oposición
extrema(o
absoluto)
ala
cosa(o
extremo relativo).De
acuerdo alo
anterior,
la
mentehumana
se ubicaría en elpunto medio
de
ese campo representado por elúltimo
parde
opuestos.En
el momento en que el afectoy
elrazonamiento se
incorporan
alvivir,
la
orientación profunda
del
individuo
yaha
tomado
partido para siempre.La
grabación
de las
primeras sensaciones(rela
cionadas con el modelo ancestraldel
mito)
yahan
establecidola
dirección
ética
y
estéticadel
ser,
que en adelante podrá perfeccionarse mediantelo
intuitivo
del
afectoy
lo
constativodel
razonamiento.La
idea
abstractade
perfección(implí
cita por
lo demás
en el serde la
materia)
eligey
pule un caminopeculiar,
psicológico,
único
eirrepetible. El
destino
queda
asídeterminado,
entre naturalezay
facultad
de
afirmar onegar,
comolínea
ubicable
(dentro
de
un margende
perpetua
fluctuación)
entrelas
nocionesde
aciertoy
error;
de
afinidady
oposición;
de
atraccióny
rechazo.En
adelante,
las
posibilidades se ajustarán al
juego
desu
niformede
sistemashomogéneos y hete
rogéneos cuyoinaccesible
sentido pondráen
jaque
ala
firmeza del
carácter.Todo
estodebe
generarla
idea
de
unlímite de
ponderaciónde los
hechos,
lo
que significa
en otras palabras aceptar en eljuego
la
presenciade
factores
imponderables
cuyo poder no alcanzamos a sospechar.
De
aquí ala
idea
de
un poderabsoluto,
hay
sólo un paso.Y
también
lo
hay
ha
cialas
ideas
de
castigoy de
recompensa;
hacía las
ideas
de
obedienciay
rebeldía y hacia
las
de
imagen
y
semejanza. ¿Por quéno,
entonces,
robar elfuego di
vino? ¿Por quéno,
entonces,
comerdel
fruto de la
ciencia? ¿Por quéno,
entonces,
sobrepasar nuestra naturalezalimi
tada
y
manejarlotodo?
Arte
y
cienciade
vivir.
Estética y ética de
vivir: occidente ola
impertinencia
de
ser curioso.El
ritmodel
mundo es revelado.De
inmediato
pretendemos escucharlo enlos
latidos
de
nuestro corazóny
hablamos de
nuevas razones que
la
razón no puedecomprender;
pero sí elcorazón,
que noes un puro músculo
hueco
sino,
por sobre
todo,
el asientodel
ritmo
vital quenos arrastra por un camino enigmático
y
sin embargo
conocido,
familiar. Enton
ces
los
seresy
los
objetosdel
mundo exterior
cobranimportancia
y
belleza
ennosotros;
porqueintuímos
enaquéllos,
el mismo ritmo con que
todo
se muevey
sedesplaza hacía
alguna parte.Se
va concretando asíla
gran aventura, durante la
cualharemos
una obracon
la
viday
unaimagen
de la
vida conla
obra.De
este modo comienza a generarse el
intercambio. El
dar
y
el recibir.La
comunicación entrelos
sistemas.Pri
mero con sonidos
inarticulados
y
tensio
nes
de los
músculosfaciales. Luego
to
do
el organismomuscular,
quedescubre
el
tiempo
y
el espacio.Después,
la
expresión
del
placery
del
dolor. En
seguida
incorporamos
el arte elementalde la
risa
y del llanto
(el
poderde
las lágri
mas).
Más
tarde, los órganos
de
fona
ción ensayan
las
primeras articulacionesde
pensamiento constativoy
también
los
primeros
deleites de la
sensaciónde
poder.
Desde
el sueñodel
poder nosdes
plazamos
hacia
la
materialidaddel
de
seo.
Descubrimos
la
trompeta
de la
palabra
que sirve para abrir puertas cerradas,
pero que por otra parte cierramuchas puertas abiertas.
Y
la
palabramuestra sus opuestos: concepto
y
sentido. Lo
primerotiene materia;
lo
segundo
tiene
sentido(o
comodiría la
física,
al enfrentar
la
realidad energética: corpúsculo
y
onda).Surge
la
preguntainte
rior: ¿qué preferir? ¿Cómo combinar
la
materia
y
el misteriode
una misma palabra,
de
un mismo pensamiento? ¿Cómohermanar la
razóny
elafecto,
lo frío
y lo
caliente,
lo
claroy lo
oscuro,
lo
fácil y
lo
difícil,
la
calmay
eltumulto
de la
agitación?Lo investigamos
sindes
perdiciar momento ni
lugar
através
de
la
palabrahablada,
del
gesto,
del
movimiento,
y
como si esto nofuera
suficiente, dibujamos
trazos
sobrela
piedray
elpapel,
que sonbien
semejantes a ciertosfantasmas
que aflorandesde
nuestraima
ginación;
Pero
a cada paso continuamosdescubriendo
másy
más elementosde
juicio
quehasta
cierto punto nosiden
tifican
conlos demás
seres(documentos
que
delatan
acontecimientosy
problemas comunes).
Todo
ha
brotado de las
formas,
movimientos,
ruidosy
otras sensaciones que nos vienen
del
mundo exterior.
Parece
ser quedesde
elfondo
de
esa variedad
y
multiplicidadinconmen
surables,
un principioúnico
einmóvil
justifica
la
animaciónde
las
cosas.Un
solo módulo rítmico
la
establece sobreun margen
de dos
extremos antagónicosmás
la
posibilidadde
sólo unatrayecto
ria en cada caso.
Así
sefundamenta
to
da
asociación más o menos establede
objetos.
Y
esto ocurre adentroy
afuerade
nosotros.No
somos una sola cosa conel resto
de la
realidad,
pero en ciertogrado
lo
somos.Algo
no nos permite parar
y
nos condena a movernos sintérmi
no;
salvo que nuestra curiosidad casiili
mitada nos
llevara
adescubrir
el opuesto
máximo:ése
que es antagónico al movimiento
y
por esomismo,
inmóvil;
centro
absoluto en reposoabsoluto;
motivación
de la
cifrainconmensurable
de lo
relativo.
Todo,
como relaciónde
tres
números: el
uno,
para engendrarla
polaridad
del
dos.
El
dos,
como campode
posibilidades,
engendra una solade
ellaspara cada unidad
de
materia.El
sujetoabsoluto ordena
hacer.
La
vocación motiva
la
profesiónde la
perfectibilidad.Es
to
eslo
quedebe
ser o actitud constantedel
comportamiento.La
relación entreser
y deber
determina
una segunda queagrega
la
nociónde
sentir.Etica
y
estéalma,
la
que no sabe sabiendo sino sintiendo;
escuchandola
palabra rítmicaque sostiene el universo
(forma
impene
trable
de la
realidad,
que pareciendo serrevela
lo
que es).Lo
creado esla
consecuencia
de
lo
creador,
que es causay finalidad
reunida,
religada.El
hombre,
naturaleza causaday des
tinada,
piensa el universoy
se piensa así mismo.
Piensa,
de
acuerdo a su posibilidad
de
ser aimagen y
semejanzadel
motor que
lo ha
creado,
que esinmóvil;
en pleno reposo.
De
estamanera,
pen sar es el resultadode
ser aimagen
y
semejanza
del
sercreador;
del
mismomodo que el comportamiento o propie
dad ética
y
la
afectividad o propiedadestética resultan
del fenómeno del
movimiento,
operado por aquel principiocreador que se proyecta en
lo
creado.Por
esto,
pensar es el actode
reflejar enlo
creado,
el origende lo
que pareceser.
Imagen y
semejanza.El
efecto señala
la
causa: enlo
creado se refleja elcreador,
por reflexión.Reflexionar
implica,
por otra parte(co
mo noción
derivada
del
reposo),
haber
alcanzado un punto medio que se en
cuentra a
igual
distancia
de las
nociones extremas
finales
(que determinan lo
absoluto)
y
aigual
distancia de los
extremos
de la
nociónde dinamismo
antagónico
que entrañan el movimiento(determinante
de
lo
relativo).En
cadauno
de
esosextremos,
ubiquemos respectivamente
elhacer
y
el sentir o constantes
del
movimientoy
tendremos
la
noción
de
alma o psiquis.Esta
última
corresponde
alúnico
estadode
materiaque permite
la
revelaciónde lo
absolutoque crea
y
de
lo
relativo que es creado.Se
ubica
justo
a medio camino entrelos
citados extremos.
Por
esta razón provocasiempre un resultado mental
de
indeter
minación,
hecho de
reposoy
movimiento en partesiguales. De
esto sedesprende
que pensar
es
comparable a superarla
realidad
material,
neutralizandolas
nociones
de
tiempo
y de
espacio que obransobre el
acontecer,
para elaborar una nueva noción
de
universo en reposo queha
ga posible predicar un sujeto
(persona
o cosa
móvil)
que no es predicable ensí,
por estar sujeto a un universo en movimiento.
En
otraspalabras,
pensar esel acto
de inmovilizar la
persona o cosaen
la
forma
de
unaidea,
asignándoleuna cualidad o atribuyéndole una acción
natural o
voluntaria, todo
estodetermina-ble
en unjuicio.
Por
lo tanto,
pensar esun acto
voluntario,
ya quepordefinición
se opone a
la
realidadde
la
materia quepor ser móvil no permite
la
estatizaciónde
unaidea.
Así,
la
voluntad supera elestado energético propio
de
la
materiavivapara elevarlo al estado
de
reposodel
ser creador
y
node
lo
creado.Ahora
bien,
la facultad
de
expresar en untodo
el sentimiento
que nosdespierta
la
realidad,
se
llama
obra estética.Esta
seda
cada vezque una circunstancia
interfiere
vertical-mente un momento
de
nuestra existenciapersonal,
que es una realidad particularde
orden sistemático.La
persona viene aser,
conesto,
un sistema más o menos estable
de
sistemas articulados entre sí poruna
fuerza
de
resistencia.Cuando
la
circunstancia
interferente
cortala
trayecto
ria
de
un sistemahumano
individual
(de
mayor
tendencia
contemplativa que activa),
desata
una emocióndefinible
comoun acto representativo
de la
acciónética
no vivida en
forma
directa. La
emocióncorresponde
de
esta manera al efecto producido
porla
circunstancia en que elacontecimiento particular vivido refleja
por contradicción un modelo estético co
lectivo
contenido en el mito.La
experiencia
de
la
especie se proyecta enla
experiencia
de la
persona enla
forma
de
una
idea
estética que se materializa enla
con-secuente
del
mito,
que es antecedente.A
su vez
la
obrade
arte como experienciaestética realizada constituirá el antece
dente de
la
siguiente obrade
artey
asísucesivamente.
El
artistada lugar
ala
manifestación
de
formas,
que una vez materializadas,
sehomogenizan,
porquehan
cumplido suobjeto,
conlo
que setransforman
en modelos.Así
se explicaque el artista para cumplir con su na
turaleza
(que
es materiaenergética)
de
ba
modificar constantemente sus propiosmodelos en nuevas realidades estéticas
heterogéneas,
de
acuerdo ala
fatalidad
de
sutendencia
quelo lleva hacia
unacreciente
diversidad y
multiplicidad.Los
modelos oformas
estéticas cumplidas entran
enla
historia
(etapa
quedesarrolla
los
arquetipos míticos en relación a sucapacidad
de
perfeccionamiento o valor)
para perpetuarla
continuidad estética
de la humanidad.
El
modelohistórico de
forma
artística,
como objeto expresivo
y
como resultadode
experienciassatisfechas,
posee sóloun rol
de
antecedente quedeberá
actualizar
el modeloindividual,
psicológico,
objeto
de la
experiencia no satisfecha.Desprendiendo
lo
anteriorde
una concepción energética
de la
materia,
paso adefinir
la
forma
colectiva(modelo
histó
rico
socializado)
como un objetode
conocimiento;
estoes,
una asociación más o menos establede
elementos.De
estole
viene su capacidadde
estimular nuevas asociaciones cada vez más
hetero
géneasy
diversas,
conlo
que(parcial y
progresivamente)
dichas formas
(que
a partirde
su punto extremode desenvol
vimiento entran en una etapade degra
dación
energéticade
tendencia
homo-geneizante)
van siendo sustituidas porfactores
individuales
o personales.Com
pletada
la
sustitución,
los
factores
indi
viduales predominantes regeneran
la
estructura
energética permitiendola
supervivencia
del
motivo generadorde la
necesidad estética en
la
especiehumana.
Los
sistemasde
materia,
como conjuntos
transformables
y
de
naturalezacontradictoria,
son perfectibles odefecti
bles.
Así
la
humanidad
vista como sistema
deberá
ofrecer una capacidadincon
mensurable pero
limitada
de
desarrollo,
por cuanto su naturaleza
de
materiabio
lógica
tendría
quedar
margen(por
agotamiento)
a sucesivos nuevos sistemasafines pero
diferentes
a aquello quetipi
fica la
nociónde humanidad. Vista de
este
modo,
la
humanidad
viene a ser elresultado
de
una cantidadinconmensu
rable pero
finita
de
procesosde
cambio,
con sus
infaltables
etapasde
nacimiento,
desarrollo,
apogeo,
decadencia
y
muerte.
Por
esto,
lo ético
y
lo
estético(como
constantes
de desarrollo
humano)
estánsujetos
también
ala
mismaley.
Por
afinidad
sistemática,
la
especiehumana de
termina
etapas semejantes alas
citadasen sus sistemas afines
de
sociedad ein
dividuo,
los
que relacionados conforman unafamilia
de
sistemasbiológicos.
El
valor estéticode la
obrade
artees,
pues,
el resultadode
un equilibrio entrelas
ideas
de
humanidad,
sociedad eindividuo
(tanto
en susfunciones
creadoras
como receptoras).Si,
porejemplo,
un arquetipo valioso no se proyecta
des
de la humanidad hacia
undeterminado
grupo
social,
el referido arquetipo no podrá
concretarse como modelo estético para
dicho
grupoy
porlo tanto,
como modelo de
grupo parala
obrade
artedel
individuo
artista.En
estecaso,
el arquetipo
habría
agotado su capacidad energética o mejordicho,
habría
sufrido un procesode
degradación
quelo llevó
a su
término.
Ahora
bien,
sitodos
los
valores
de
una colectividadhumana
entrana
degradarse,
el artista(como
sistemame-dio
socialde
dos
maneras(antagónicas
entre sí):
a)
realizando una obra cuyos valores lechazanlas
proposicionesde los
modelos
degradados,
y
b)
realizando una obra sometida adichas
proposiciones.Relacionando
este criterio con el estado de
cosasactual,
se observaque,
porlo
general,
el artista contemporáneo esllevado
ala búsqueda de
su realizacióncreadora,
por unademanda
socialficti
cia que permite así
justificar
su necesidad de
expresión.Las
estructuras sociales
actuales parecen no provocarcausal-mente
funciones de
creaciónartística;
esdecir,
quela
obrade
arte contemporánea no se presenta como una consecuencialógica desprendida de
aquellas estructuras.
De
esto seinfiere
que el artista novive en una relación orgánica con
la
so ciedad ala
que por otras razones pertenece.
En
otraspalabras,
no existe unreal motor que genere consumo real
de
obra
de
arte.La
creación contemporánea(a
nivelmundial)
no puede competir encapacidad
de
demanda,
con otros rubrosque vienen a ser mayoritarios en el sen
tido
de
que alimentany
estimulan el pavoroso grado
de
incomunicación
(y
porlo
tanto,
de incertidumbre y de
temor)
que afecta alhombre
de
nuestrostiempos.
Tal
situacióndetermina
un acontecimiento
irreversible:
si nohay
demanda,
tam
poco
habrá
recepciónde la
obrade
artepor parte
de
la
sociedad.El
artista nolo
gradesarrollar
asífuerzas
suficientesde
actualizacióncreadora,
ya que si el siste ma social no solicita el objetoartístico,
esto
traduce
ausenciade
potencializaciónen cuanto a necesidad orgánica colectiva.
Si la
obrade
arte no es potencializadapor el grupo
humano,
la
actualizaciónen el artista-individuo puede
tomar
dos
conductos:
o sedegrada
proporcional-mente a
la degradación
energéticade
sugrupo
social;
obien
(por
incomunica
ción
y
natural rechazo a una comunidadque no
lo
acoge)
construye mentalmente
una nueva relaciónde
grupo,
reemplazando el grupo
degradado
por otro quele
corresponda enjerarquía.
Lo
primeroconstituye un
fenómeno de decadencia
ode
agotamiento sistemático(consecuen
cia
de
apogeo ode
clasicismoinmedia
tamente anterior);
lo
segundo,
unfenóme
no
de
ruptura sistemática cuyafinalidad
es compensar una relación antagónica
de
gradada portendencia
ala
homogeniza-ción.
El
objetoartístico,
quetraduce
unade las
manifestaciones más complejasdel
ser
humano,
implica
un númeroincon
mensurable
de
procesosde
combinacióny
transformación
de
la
energía,
lo
que explicamuy bien
que setrata
de
un acontecimiento
de
propiedadheterogeneizan-te.
De
acuerdo aesto,
si un sistema como
la
sociedad se muestradefectible
(contrariando la
tendencia
diversificado
ra
de
todo
organismovivo),
el sistemainmediatamente
menor(que
resultain-adaptable a
la
decadencia
del
sistemamayor)
se excluiráde dicha
sociedad pa raincorporarse
a otra capazde
restituirle el equilibrio sistemático perdido.El
fac
tor
de
ruptura(punto de
extrema contradicción
con elfactor de
apogeo,
de
terminante
de lo
clásico)
señalala
presencia
de
unfenómeno de
romanticismo.Así
relacionados,
lo
clásicoy lo
romántico
representanlas
dos
situaciones extremas
posibles en relación al equilibrioenergético
de
unafamilia
de
sistemashumanos.
En
el casodel
clasicismo apreciamos un
fenómeno
de
equilibriodon
de lo
socialy lo
individual
implican
através
de la
relación mito-obrade
arte,
un ciclo
estético,
regulary
continuo.De
este modo se crea una armonía entrela
demanda
del
grupoy
la
respuestadel
artista.
En
el casode lo
romántico,
elfe
mis-mos sistemas aludidos.
Esto
establecela
idea
de
unindispensable
motor quede
sarrolla
fuerzas de
creación artística enla
sociedad,
para que así se perpetúela
capacidad expresiva
del
grupo en sistemas estéticos
individuales
que sólo pueden
concebirse comodesprendidos
de
modelos estéticos colectivos que no
han
sufrido
degradación
energética.Cuando
por razones
de
agotamiento,
los
modelosse
debilitan,
ocurre algoidéntico
entrela
colectividady la
obrade
arte.Como
consecuencia
de
estoúltimo,
el artistareemplaza
(arrastrado
por el principiode
antagonismo)
un estado realde
equilibrio
por un estadoideal
de desequilibrio.
El
romanticismo aparecede
este modocomo un acontecimiento
de fuga
quetie
ne como sujeto al
artista,
el que se veimpelido
a profesar su vocación(blo
queada por una sociedad
decadente),
religándose
por víadirecta
con el mito.Todo
lo
anterior establece cómolas
épo
cas clásicas
de dinamismo
simétrico sealternan
(parcial
y
desunif
ormemente)
con
épocas
románticasde
dinamismo di
simétrico para producir así un período
cultural
de
reposoy
tensión.
Esto
constituye
por otra parte una constante rít micade la
realidad que es común atodo
acontecimiento energético.
Las
constantesética y
estéticade
la
personalidad
humana dan lugar
cada unaa
tipos
de
naturaleza que sedan
entredos
extremosde
accióny
afectividad.Am
bos
coexisten entodos
los
casos pero endiferente
proporción,
originando naturalezas
más o menoséticas y
más o menosestéticas.
El
extremo superiorde lo ético
se
da
en el santoy
en elhéroe;
el extremo
de lo
estético,
en el genio.Propor
cional a esta
variedad,
encontramos unnúmero correspondiente
de
concepcionesdel
vivir que se ajustan o se aproximana una
de
esas constantes citadasy
quealuden al
deber
sery
aldeber
sentir.La
fatal
coexistenciade
ambasindica
queen
todo
individuo
opera una mutuay
continua
influencia
del
comportamientoy del
sentimiento.Lo dicho
permite suponer que una persona cuya naturaleza
y
concepciónde la
vida son predominantemente
estéticas,
podráinfundir
a suexistencia
(noción de
movimiento ode
acción)
lo
característicode
la
obrade
arte(noción de
sentimiento arquetípico o modelo).El
carácterde
mi experienciahumana
correspondería
(de
acuerdo alo
antesexpresado)
a una materializaciónde la
concepción estética
de la
vida,
donde lo
existencial se presenta con
la
articulaciónpropia
del lenguaje
expresivode la
obrade
arte.En
estecaso,
el comportamientode
la
persona seidentifica
con eldesa
rrollo
témporo-espacial
de
unhecho
artístico.
Con
esto quiero sugerir que unpresunto
juicio
sobre mi experiencia creadora,
deberá
proyectarse necesariamentesobre mi comportamiento
humano
inte
gral.
Dado
que eltratamiento
de
untema
que contempla el análisis
de
semejantehecho
excede conholgura los límites del
presente
artículo,
sólo me resta afirmarque,
en micaso,
la
obrade
arte cumplela función de
un objeto que señala elinquietante
misteriode la
vidainterior
cuyas etapas particulares registran en
da
tos
psicológicos objetivos esa raíz motora