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Publicación del Centro Nacional de Capacitación en Terapia del Dolor

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La investigación traslacional en psicología del dolor

Translational investigation in pain psychology

Evaluación de sobrevida en pacientes cirróticos por virus C

mediante la escala de Child-Pugh e índice Meld

Survival evaluation in C-virus cirrhotic patients using Child-Pugh’s

scale and Meld’s index

Manejo bioético del dolor en niños

Bioethical management of pain in children

Ventilación hiperóxica controlada como terapéutica para

el control del dolor postoperatorio de colecistectomía

laparoscópica

Controlled hiperoxic ventilation as therapeutics for postoperative

pain control after laparoscopic cholecystectomy

CONSEJEROS ESTATALES • SECRETARIOS DE SALUD

1. Dr. Ventura Vilchis Huerta

Director General del Instituto de Salud en Aguascalientes, Ags. 2. Dr. Francisco Cardoza Macías

Secretario de Salud en la Paz, BCS 3. Dr. Álvaro Emilio Arceo Ortiz

Secretario Estatal de Salud en Campeche, Camp. 4. Dr. Adrián Pérez Vargas

* Dr. Ángel René Estrada Arévalo

Secretario de Salud en Tuxtla Gutiérrez, Chis. 5. Dr. Octavio Rodrigo Martínez Pérez

* Dr. Javier Lozano Herrera

Director General de los Servicios de Salud en Chihuahua, Chih. 6. Dr. José Salazar Aviña

Secretario de Salud en Colima, Col. 7. Dr. Armando Ahued Ortega

* Dra. Asa Cristina Laurell

Secretaria de Salud en México, DF 8. Dra. Elvia E. Patricia Herrera Gutiérrez

* Dr. José Ramón Enríquez Herrera

Secretario de Salud en Durango, Dgo. 9. Dr. Jorge Armando Aguirre Torres

* Dr. Ector Jaime Ramírez Barba

Secretario de Salud en Guanajuato, Gto. 10. Dr. Luis Barrera Ríos

Secretario de Salud en Chilpancingo, Gro. 11. Dr. Alfonso Gutiérrez Carranza

* Dr. José de Jesús Becerra Soto

Secretario de Salud en Zapopan, Jal. 12. Dr. Jorge Felipe Islas Fuentes

* Dr. Alberto Longitud Falcón

Director General de los Servicios de Salud en Pachuca, Hgo. 13. M en SP Franklin Liberson Violante

* Dra. María Elena Barrera Tapia

Secretario de Salud en Toluca, Estado de México

14. Dr. Víctor Manuel Caballero Solano * Dr. Antonio Campos Rendón

Secretario de Salud en Cuernavaca, Mor. 15. Dr. Rafael Antonio Marín y López

* Dr. Roberto Morales Flores

Secretario de Salud en Puebla, Pue. 16. Dr. Felipe Rafael Ascencio Ascencio

Secretario de Salud en Querétaro, Qro. 17. Quím. Juan Carlos Azueta Cárdenas

* Dr. Amilcar Rosado Alabes

Secretario de Salud en Chetumal, Q Roo 18. Dr. Juan Sánchez Ramos

* Dr. Fernando Toranzo Fernández

Director General de los Servicios de Salud en San Luis Potosí, SLP 19. Dr. Luis Felipe Graham Zapata

* Dr. Raymundo López Vucovich

Subsecretario de Servicios de Salud en Villahermosa, Tab. 20. Dr. Raymundo López Vocovich

* Dra Hilda Santos Padrón

Secretaria de Salud Pública en Hermosillo, Son. 21. Dr. Juan Guillermo Mansur Arzola

* Dr. Rodolfo Torre Cantú

Secretario de Salud en Ciudad Victoria, Tamps. 22. Dr. Daby Manuel Lila de Arce

* Dr. Jon G Rementería Sempé

Secretario de Salud en Xalapa, Ver. 23. Dr. Álvaro Augusto Quijano Vivas

* Dr. Jorge Luis Sosa Muñoz

Secretario de Salud en Mérida, Yuc. 24. Dra. Elsa Alicia Aguilar Díaz

* Dra. Esperanza Ávalos Díaz

Directora General de los Servicios de Salud en Zacatecas, Zac.

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DIRECTORIO

COMITÉ CIENTÍFICO

Dra. Alicia Kassian Rank

Directora del Centro Nacional de Capacitación en Terapia del Dolor Hospital General de México

Dr. José Luis Gutiérrez García

Subdirector del Centro Nacional de Capacitación en Terapia del Dolor Hospital General de México

Dr. Jimmy G Valencia Julio

Presidente de la Asociación Mexicana de Algología “Dr. Vicente García Olivera”

Dr. José Carlos Gómez de la Cortina

Miembro del Consejo Mexicano de Anestesia

Dr. Sergio Guillermo Bautista Sánchez Dr. Alfredo Ramírez Bermejo Dra. Nora Godínez Cubillo Dr. Manuel Murillo Ortiz Dra. Ma. Antonieta Flores Muñoz

Médicos algólogos adscritos al Centro Nacional de Capacitación en Terapia del Dolor, Hospital General de México

Dra. Virginia Gordillo Álvarez

Algología pediátrica del IMSS

Miembro honorario

Dr. Vicente García Olivera

Fundador de la Clínica del Dolor en la República Mexicana

La Revista Dolor, Foro Nacional de Investigación y Clínica Médica es un órgano de difusión del Centro Nacional de Capacitación en Terapia del Dolor, Secretaría de Salud, para toda la comunidad de especialistas médicos, de distribución gratuita en toda la República Mexicana; cuenta con el auspicio de los laboratorios Siegfried Rhein y es editada por Grupo Editorial y Comunicaciones Biomédicas, SA de CV, miembro de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (CANIEM), bajo registro número 3558, Sistema de Información Empresarial folio número 6870.

Eduardo Aicardi Franssens, Director General de Siegfried Rhein; Miguel Zagal, Director de Mercadotecnia de Siegfried Rhein; Bernardo Rusakiewics, Director

Gerente de línea de Siegfried Rhein; Dr. César A Erosa González, Editor Responsable en México, dr.erosaglez@ gmail.com miembro de World Association of Medical Editors (WAME)

Lic. Martha Aranda Pereyra, edición y corrección de estilo; DG Miguel Emilio Martínez Cárdenas, diseño y formación; Ing. Raúl Francisco Esquivel Díaz, traducción de editoriales y resúmenes; Lic. Carlos Javier Huerta Psihas y Lic. Carlos Javier Huerta Ochoa, bufete jurídico asociado, responsable de asuntos jurídicos y legales. El contenido editorial es responsabilidad única y exclusivamente de los autores y no representa necesariamente el pensamiento de los editores y/o de los

La presente revista es una aportación de comunicación científica nacional de carácter gratuito, consultada, asesorada y elaborada por y para médicos. Prohibida su reproducción total o parcial por cualquier medio audiovisual, electrónico o impreso sin autorización por escrito de los editores y del autor.

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latinoamericano número de folio 18682, Registro en línea 15920.

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CONSEJO EDITORIAL

Médicos Especialistas en Algología y Cuidados Paliativos

Dra. Lourdes Y Palmer Morales Baja California Norte, Baja California Dra. Rosalía López Rodríguez Cancún, Quintana Roo Dr. Alfonso Neri Juárez Chihuahua, Chihuahua

Dr. Maximiliano Arriaza Asturias El Salvador, San Salvador

Dra. Alma Pancardo Ramírez Estado de México

Dra. Gloria Luz Mestas Hernández Fresnillo, Zacatecas

Dra. Claudia Gutiérrez Hernández Guadalajara, Jalisco

Dr. Román E Franco Verdín Guanajuato, Guanajuato Dr. Roberto Suárez Saldaña Monterrey, Nuevo León Dra. Isabelle Torres Rocha Phoenix, Arizona, EUA

Dr. José Ubaldo Ramírez Delgado Representante en el IMSS

Dra. Nora Alcázar Chavarría San José, Costa Rica

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Dr. Ramón Monterrosas Rodríguez Veracruz, Veracruz

CONSEJO MÉDICO ESPECIALISTA

Dr. Adalberto Corral Medina

Gastroenterología

Dr. Luis Padierna Olivos

Inmunología

Dra. Anabella Barragán Solís

Antropología y Ciencias Afines

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Cardiología

Dra. Rocío Guerrero Bustos Dra. Leticia de Anda Aguilar

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Dr. Luis Pérez Tamayo

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Neurología y Neurocirugía

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Odontología

Dr. Fernando Ángeles Medina

Odontología e Investigación

Dr. Isaías Cervantes Zúñiga

Oncología

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Medicina Física y Rehabilitación

Dra. Elvira Aguilar Martínez

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Dr. Octavio Amancio Chassin

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Electrofisiología

Dra. Leonor Pedrero Nieto Dr. Armando Pichardo Fuster Dra. Lucina Blanco Fernández Dr. Lorenzo García

Asociación Mexicana de Gerontología y Geriatría, AC

Dr. Enrique Villalobos Garduño Dr. Benigno Zenteno Chávez

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Sociedad Mexicana de Ortopedia

Dr. Armando Garduño Espinosa Dr. Luis Carbajal Rodríguez Dr. Eduardo Barragán Padilla Dr. Alfonso Copto García

Asociación Mexicana de Pediatría, AC

Dr. Rolando Espinosa Morales Dr. Luis H Silveira Torre Dr. Gerardo Bori Segura Dr. Manuel Robles Sanromán

Colegio Mexicano de Reumatología, AC

CONSEJO ÉTICO ACADÉMICO

Dra. Melanie De Boer (Presidenta)

Organización Panamericana de la Salud-Organización Mundial de la Salud (OPS-OMS) Mtro. Javier de la Fuente Hernández

Facultad de Odontología de la UNAM Dr. Federico Barceló Santana

División de Estudios de Posgrado e Investigación de la Facultad de Odontología de la UNAM

Mtro. Enrique Navarro Bori

Secretario Académico de la División de Estudios de Posgrado e Investigación de la Facultad de Odontología de la UNAM

Dra. Diana Vilar Compte Instituto Nacional de Cancerología Dra. Teresa Corona Vázquez Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía Dr. Ricardo Colín Piana Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía Dr. Javier Rodríguez Suárez Hospital General “Dr. Manuel Gea González”

Dr. Miguel Ángel García García Hospital General “Dr. Manuel Gea González” Dra. Matilde Enríquez Sandoval Instituto Nacional de Rehabilitación Dr. Antonio León Pérez Instituto Nacional de Rehabilitación Dr. Miguel Ángel Collado Instituto Nacional de Rehabilitación Dr. Aquiles Ayala Ruiz Hospital Juárez de México

Dr. Jorge Alberto del Castillo Medina Hospital Juárez de México

Dr. Jorge Meléndez Zagla Hospital Juárez de México Dra. Blanca Estela Vargas Instituto Nacional de Psiquiatría Dra. Azucena Gómez Mendieta Hospital de la Mujer

Dra. María de Lourdes Martínez Zúñiga Hospital de la Mujer

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l Instituto Nacional de Cardiología de México, fundado en 1944, fue el primero en su género a nivel mundial, creado con una visión integral de la cardiología: con un centro hospitalario para la atención de enfermos de escasos recur­ sos, un gran laboratorio de investigación de ciencias bási­ cas y clínica aplicada, así como una Escuela Superior en donde se enseña la cardiología en los diferentes grados.

Desde entonces, participa de manera relevante en las ac­ tividades de la comunidad científica nacional e interna­ cional mediante la generación, difusión y expansión del conocimiento, a través de investigación de vanguardia, así como de la enseñanza y formación de recursos humanos, nacionales y extranjeros –comprometidos con la excelencia académica— a nivel profesional y de posgrado, con énfasis en cardiología y ciencias médicas relacionadas.

Los objetivos del Instituto Nacional de Cardiología se basan en los principios de asistencia, investigación y educación, delineados desde el inicio por el Dr. Ignacio Chávez, mis­ mos que han servido como modelo a numerosos institutos en el mundo. La atención está enfocada a aquellos pacien­ tes cuyo tratamiento requiere de recursos humanos y mate­ rial altamente especializados. Este objetivo ha sido logrado gracias al excelente personal médico y de enfermería.

El cumplimiento de estas funciones ha sido un instrumento de ayuda social y humana que pugna por la prevención de las cardiopatías y ayuda a la rehabilitación de los enfermos; asimismo, la visión de liderazgo nacional en el campo de la cardiología, con respeto y presencia internacional, lo ha posicionado como un modelo de organización pública que canaliza con oportunidad y eficiencia los recursos disponibles para garantizar la consecución de sus objeti­ vos y evolucionar al ritmo vertiginoso del entorno interna­ cional.

Dr. Marco A Martínez Ríos

Director General del Instituto Nacional de Cardiología

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he Instituto Nacional de Cardiología of Mexico, founded in 1944, was the first of its kind in the whole world; it was created with an integral vision of Cardiology: a hospital center to attend patients with limited resources; a major laboratory for research in basic sciences and applied clinical; and a higher learning school where Cardiology is taught in the various levels.

Since its opening, it participates relevantly in the activities of the national and international scientific community through the development, dissemination and expansion of knowledge, by means of advanced research, and by teaching and training human resources, local and foreign –committed with academic excellence– at undergraduate and graduate levels, with special attention paid to cardiology and medical sciences.

The objectives of the National Institute of Cardiology are based on principles of welfare, research and education, whose guidelines delineated since the very beginning by its founder Dr. Ignacio Chávez, have served as a model for numerous parent institutes in the world. Attention is focused on those patients whose treatment demands highly specialized human and material resources. This objective has been achieved thanks to the excellent medical and nursing personnel.

While performing these functions, it has also been an instrument of social and human assistance struggling for the prevention of cardiopathy and fighting for the rehabilitation of the sick persons; in addition, its vision of national leadership in the field of cardiology, with due respect and international presence, has positioned the Institute as a model of public organization that channels with opportunity and efficiency the available resources to guarantee the achievement of its objectives and to evolve at the fast pace of the international community affairs.

Dr. Marco A Martínez Ríos

Director General del Instituto Nacional de Cardiología

El Centro Nacional de Capacitación en Terapia del Dolor con gran orgullo anuncia que la RevistaDolor, Foro Nacional de Investigación y Clínica Médica es el título de su órgano oficial de comunicación.

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La investigación

traslacional en

psicología del dolor

Translational investigation

in pain psychology

Autores:

Dr. Benjamín Domínguez Trejo*

Facultad de Psicología, UNAM

M en C Yolanda Olvera López*

Profesora ESM, IPN

Dr. Rafael Hernández Santos*

Jefe de la Clínica del Dolor

*Adscritos a la Clínica del Dolor del Centro Médico Nacional “20 de Noviembre”, ISSSTE, Ciudad de México

Dra. Alejandra Cruz Martínez

Adscrita al Centro Interdisciplinario de Ciencias de la Salud del IPN

ABSTRACT

Pain represents the main source of disability and of the use of health services around the world (Lavielle et al., 2008), but understanding of factors determining individual differences in pain sensitivity continues to be insufficient. Difficulties encountered when regulating emotions have been suggested as the central mechanism underlying mood and anxiety disorders.1

This paper is intended to offer a preliminary project for an in-depth assessment of progress achieved in the field of emotional and social performance of patients affected by chronic pain (DC) within the clinical framework of a country under development. Adoption has been made of an IT model focused on social behavior and on emotional regulation that positions bio-behavioral processes as objectives for

participation in the IT network. The main objective of this study is to distill a set of key concepts collected from ever-increasing data related to affective neuroscience3, 4 that can be used to

develop inquiries, to support ongoing clinical procedures and to reconstruct them in terms of mechanisms of outstanding symptoms related to emotional clinic disorders, among others.

E

l dolor es la principal causa de incapacidad y

uso de servicios de salud alrededor del mundo

(Lavielle et al., 2008), pero la comprensión de

los factores que determinan las diferencias individuales de la sensibilidad ante el dolor, continúa siendo pobre. Se ha postulado que las dificultades en la regulación de emociones constituyen el mecanismo central sub­

yacente a los trastornos del humor y la ansiedad.1 Un

objetivo esencial de la investigación en el campo de la neurociencia afectiva es entender cómo y por qué su­ cede esto. En los países con alto desarrollo tecnológico,

la investigación de tipo traslacional (IT) puede descri­

birse como “la colaboración entre científicos y clínicos para identificar objetivos novedosos y desarrollar mar­ cadores biológicos que incrementen la confianza en su fundamentación y, por lo tanto, ayuden a seleccionar los mecanismos que tienen mayor potencial de generar

avances terapéuticos”.2

La ciencia básica de la psicología clínica mexicana ha sido mayormente, en los últimos años, la teoría psi­ codinámica con un poco de neuroquímica y biología. A diferencia de otras áreas de investigación de la salud, en la de psicología no se ha establecido la tradición de en­ lazar los hallazgos clínicos con los biológicos, para tratar

*Con el apoyo de los Proyectos: PAPIIT-UNAM IN305508-3, PAPIME PE303407 y Proyecto Conacyt 89848. Una versión previa se presentó en: 12TH World Congress On Pain. IASP-Glasgow (August 21, 2008).

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con los desórdenes emocionales. Una aproximación cada vez más influyente ha sido derivar descubrimien­ tos de los modelos elementales de las neurociencias –provenientes en mayor porcentaje de países con alto desarrollo científico– para describir cómo y cuándo los síntomas del dolor clínico se presentan a raíz de una disfunción en los mecanismos nucleares de modulación emocional y/o en los procesos superiores cognitivos. El estudio del impacto diferencial de los distintos tipos de estrategias de regulación emocional, según la experien­ cia, así como de la conducta y las dinámicas neurales, puede enriquecer la práctica clínica y la investigación. Nuestro artículo pretende ofrecer un anteproyecto para el estudio del progreso en el campo del funciona­ miento emocional y social de los pacientes con dolor

crónico (DC), en el marco clínico de un país en desarro­

llo. Hemos adoptado un modelo para la IT que se con­

centra en la conducta social y la regulación emocional, que posiciona a los procesos bioconductuales como ob­

jetivos de la intervención en la cadena de la IT. La meta

principal de este estudio es destilar un conjunto de cons­ tructos clave, provenientes de los crecientes datos de la

neurociencia afectiva,3,4 que puedan usarse para gene­

rar preguntas, apoyar procedimientos clínicos actuales y reconstruirlos en relación con los mecanismos de los síntomas sobresalientes en desórdenes emocionales, por mencionar algunos.

Las respuestas adaptativas a cualquier nuevo reto re­ quieren de la inhibición –un freno vagal en pleno fun­

cionamiento–5 de toda actividad en curso (emocional,

cognitiva, conductual, etc.). Esta pausa es un requisito para permitir la transición de un estado emocional y la emergencia de otro distinto. El tono vagal ha sido hipotetizado como un correlato autonómico de la expre­ sión emocional, de la reacción y de la autorregulación

emotiva.7 Este tono se refleja al grado de que hay una

influencia tónica vagal en el corazón, y puede medirse calculando la extensión de la variabilidad en la frecuen­

cia cardiaca (VFC) que está sincronizada con la respira­

ción. El decremento de la actividad vagal se refleja o

coincide con la inspiración respiratoria y el incremento, con la expiración. Personas con un mayor tono vagal, muestran mayor VFC.

Debido a este apareamiento de la frecuencia cardiaca con la respiración, un índice de la actividad vagal común­ mente usado es la llamada arritmia del seno respiratorio

(ASR). Aquellos individuos con tono vagal alto, o alta

ASR, presentan un mayor control vagal del corazón. Esta

diferencia individual, hipotéticamente, permite mayor habilidad para responder al entorno y una mayor modu­

lación fisiológica posterior al estrés.6 Como el dolor

incluye un componente afectivo­motivacional promi­ nente (Melzack, 1999), las diferencias individuales en emocionalidad (la predisposición para presentar una respuesta afectiva/reactiva no regulada a las demandas ambientales) pueden ser relevantes para comprender la sensibilidad al dolor. Este estudio se enfocó en deter­

minar si la VFC en la sensibilidad al dolor crónico en

pacientes adultos presenta o no una conexión, basada en evidencia, con su estado emocional.

Método

Participantes:

Partimos de considerar al dolor como una emoción ho­

meostática; y debido a la evidencia del nexo entre VFC

con la emocionalidad, este estudio clínico buscó identi­ ficar diferencias individuales en la sensibilidad al dolor

(estilo de afrontamiento) y en mediciones de la VFC en

reposo y pre/post intervención psicológica (seis sesio­ nes) (fecha inicial: 18 agosto 2008). Hipotetizamos que

una mayor VFC, parasimpáticamente mediada en repo­

so, (un índice emergente de predisposición con respecto

a la respuesta regulada versus respuesta reactiva afectiva

–emocionalidad–) podría predecir una sensibilidad re­

ducida en ambos grupos; el grupo con DC por cáncer,

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Participaron 35 pacientes adultos con DC, quienes

fueron estudiados en el servicio externo de la Clínica del Dolor en el Centro Médico Nacional “20 de Noviembre”

del ISSSTE, en la Ciudad de México; distribuidos en dos

grupos de acuerdo a su estilo reportado de afrontamiento dominante: adaptativo o no adaptativo. De todas las mediciones psicofisiológicas realizadas (temperatura peri­

férica, EMG, frecuencia cardiaca, etc.) se seleccionó para

el análisis el porcentaje de VFC del periodo de “Respuesta

Natural de Relajación a Petición” del perfil psicofisiológi­

co del estrés (PPE), en un periodo de dos minutos (en

cuatro intervalos de 15 segundos cada uno), que refleja clínicamente el nivel de las habilidades de relajación de

cada paciente con DC, con la finalidad de controlar/de­

crecer la actividad simpática (LF) e incrementar la activi­

dad parasimpática (HF) en el espectro de poder.

Todos los datos se obtuvieron de un software de bajo

costo llamado Freeze-Framer del Instituto Heart-Math.

No hubo diferencias demográficas, psicológicas o psi­ cofisiológicas significativas entre los grupos de pacientes que mostraron estilos de afrontamiento adaptativo o no adaptativo, en respuesta al dolor asociado con cáncer. El

presente reporte se enfoca sólo en los resultados de la VFC

de 15 pacientes (con estilos de afrontamiento adaptativo más bajo y con puntajes más altos en la misma categoría) y se comparan los datos pre/post tratamiento psicológico. La información descriptiva de los participantes, categorizada de acuerdo al grupo de estilo de afronta­ miento, se puede observar en las tablas. No hubo dife­ rencias entre los grupos en variables demográficas en la línea base. Los participantes fueron reclutados mediante procedimientos médicos normales dentro del hospital. Adicionalmente, cada paciente recibió un cuestionario estandarizado de autorreporte, anexado a su historial médico (como hábitos de salud, historia familiar, histo­ rial de medicamentos, etc.).

Resultados:

Debido a que la investigación científica traslacional sobre las bases neurales de la regulación cognitiva­

emocional se inició hace pocos años, no es de sor­ prender que el trabajo en esta área apenas comience

en pacientes con DC. Hasta hoy, el mayor porcentaje

del trabajo se ha concentrado en las modalidades cog­ nitivas de la regulación; no obstante, existe un estudio que se encarga directamente del equilibrio emocional

en individuos con DC, que examinó la habilidad de

controlar conductualmente la expresión afectiva, la

cual se ha relacionado con la actividad prefrontal.7

Este estudio conductual reportó que individuos con

DC podrían estar impedidos en su habilidad de regu­

lar el incremento, pero no la disminución, de la ex­ presión conductual de sentimientos positivos; –una capacidad que podría predecir problemas en su salud mental a largo plazo–. Otros grupos clínicos, como personas depresivas, han presentado una aparente dis­ función en la dinámica prefrontal­amígdala, asociada al éxito al utilizar estrategias cognitivas (Ochsner &

Gross, 2008) para dominar las emociones.3,4 Queda

pendiente, para futuros trabajos, determinar de qué manera las bases neurales de esas y otras formas de control permanecen intactas o resultan comprometi­

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Carmen, 40 años, cáncer de hueso nasal. IV etapa Estilo de afrontamiento:

“No importa que me corten un ojo, un brazo y una pierna. Lo único que necesito es mi corazón para amar a mis hijos,

a mi esposo y a Dios”

Clínica del Dolor, ISSSTE, Ciudad de México (2008)

Conclusiones:

Una premisa conceptual y empírica que puede derivarse de estos datos es que el afecto negativo, resultado de fac­ tores primariamente situacionales o por predisposición,

está asociado con mayor sensibilidad al dolor. Resulta que la tendencia a generar afecto negativo de una mane­ ra reactiva no regulada, aquí referida como emociona­ lidad, pudiera asociarse con una mayor sensibilidad al

dolor. Fisiológicamente, la VFC es la medición de la

interacción de influencias autonómicas, humorales e in­ trínsecas, con la frecuencia cardiaca. Evidencia reciente,

y nuestra propia experiencia a lo largo de siete años,8

también sugiere que la VFC puede funcionar como un

índice objetivo de la emocionalidad.9 De esta forma,

lograr un estado de activación afectiva, depende de la

activación autonómica.6

Investigación convergente sugiere sólidamente que la incomodidad del dolor, que deriva en respuestas con­ ductuales homeostáticas, está influida por características del sistema afectivo. Pese a la alta correlación con datos

de frecuencias bajas LF, de acuerdo a nuestras observa­

ciones clínicas: las frecuencias altas HF no funcionaron

para deducir alguna medida de sensibilidad al dolor. Cuando nos ubicamos en el contexto de una literatura científica en rápido crecimiento, nuestros descubrimien­

tos clínicos, sobre la vinculación de VFC con la emocio­

nalidad, podrían apoyar la noción de que el dolor es una emoción homeostática, influenciada por características globales del sistema afectivo. Cuando se conduce para­

simpáticamente, la VFC es considerada un índice de la

capacidad regulatoria afectiva. En la actualidad, la VFC

puede asociarse sólidamente con dolor, bajo condicio­ nes donde éste puede ser modulado a través de varias estrategias (ejemplo: diseño de ambientes con menor es­ trés, incremento de interacciones cara­cara, incremento de la percepción de control, distracciones, revaloración de un estímulo nocivo).

Puntualizamos varias limitaciones de nuestro estudio clínico: Primero, la muestra estuvo integrada por pacien­

tes adultos con DC, altamente medicados, quienes de­

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Bibliografía

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4. Goldin PR, McRae K, Rame, W. Gross JJ. The neural bases of emotion regulation: Reappraisal and suppression of negative emotion. Doi:10.1016. J Biopsych.2007.05.031 Biol Psychiatry.

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9. Appelhans BM, Luecken LJ. Heart rate variability as an index of regulated emotional responding. Review of General Psychology 2006; 109: 229-249.

poblaciones más jóvenes; ya se encuentra documentado

que la mayoría de las mediciones de VFC disminuyen

con la edad (Agelink et al., 2001). Segundo, la medición

del dolor en este estudio fue obtenida de la mano domi­ nante, y es posible que la administración de dolor a la mano/oreja podría producir un patrón de resultados diferente.

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Evaluación de sobrevida en

pacientes cirróticos por

virus C mediante la escala

de Child-Pugh e índice Meld

Survival evaluation in C-virus cirrhotic

patients using Child-Pugh’s scale and

Meld’s index

Autores:

Dr. Juan Francisco Buelna Solórzano

Residente de Medicina Familiar

Dr. Mauricio Alberto Cruz Ruiz

Coordinador de Educación e Investigación en Salud

Dra. Gloria Angélica Patiño López

Adscrita al Departamento de Gastroenterología

Dra. Ana Laura Muñoz Ledo Guzmán

Residente de Medicina Familiar

Todos adscritos al Hospital General de Zona 4 del IMSS en Celaya, Guanajuato

ABSTRACT

Introduction. Factors affecting survival of patients with cirrhosis are: etiology, age, functional class and presence of complications. Scales developed by Meld (2002) and by Child-Pugh (1972) are two different indices to evaluate survival of patients in terms of such factors.

Objective: To evaluate the usefulness of Child-Pugh’s prognosis scale and Meld’s index on chronic hepatopathy.

Conclusions: Child-Pugh’s scale estimates a survival rate of two years and frequently this makes the assessment invalid for patients with longer diagnosis time; on the other hand, Meld’s index has been developed to provide a survival prognosis of three months and it is also therefore difficult to apply in the long term. With well-known mathematical survival models it is possible to evaluate this probability at longer times, and although Meld’s mortality rate is of three months and in Child B index is of 26%, we have found that in the model of Kaplan-Meier mortality is close to 30% but at seven years in Child B when using a ranking of Meld of 6, 8 and 10 points. Class A has a better survival rate of 100% after one year and of 85% after two years; it was not possible to analyze C-class patients because only one patient was available.

Resumen

L

os factores que influyen en la sobrevida del pacien­

te con cirrosis son la etiología, edad, clase fun­ cional y presencia de complicaciones. El índice Meld (2002) y el Child­Pugh (1972) son dos escalas que sirven para hacer tal pronóstico.

Para evaluar la utilidad de dichas medidas, en la hepatopatía crónica, se realizó un estudio en el que se incluyeron pacientes con cirrosis de diversos orígenes. Se extrajeron de los expedientes clínicos los niveles de

albúmina, INR, bilirrubina total, presencia de ascitis y

encefalopatía para calcular la escala de Child­Pugh; y se

determinó creatinina sérica, INR y bilirrubina total para

obtener el índice Meld. Además, se tomaron variables demográficas, y se realizó el análisis de regresión de Cox y del modelo de Kaplan­Meier para la estimación de tiempo de vida.

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matemáticos ya conocidos nos permiten una extensión de esta probabilidad y aunque la mortalidad de Meld a tres meses, en el Child B es del 26%, nosotros encontra­ mos que en el modelo de Kaplan­Meier la mortalidad es similar al 30%; pero a siete años en el Child B, cuando utilizamos un puntaje de Meld a 6, 8 y10 puntos. La clase A tiene mejores esperanzas al año, del 100%, y del 85% a los dos años; no fue posible analizar a los pacien­ tes con clase C, ya que sólo tuvimos uno.

Introducción

La cirrosis es una enfermedad crónica del hígado que se caracteriza por ser progresiva, difusa, irreversible y de causa variada. Se identifica por la presencia de fibrosis en el parénquima hepático, acompañada de nódulos de regeneración. En muchos países la cirrosis hepática es considerada una de las principales causas de muerte, y se ha reportado un incremento estadístico constante en los últimos años. En México, durante 1997, la mortandad

por cirrosis hepática (CH) ocupó el sexto lugar, con una

tasa promedio de 24.1/100,000 habitantes. Durante el 2003, ocupó el quinto lugar (26,810 defunciones), con una tasa promedio de 25.8/100,000 habitantes; fue la tercera causa de fallecimiento en hombres y la octava en mujeres. Se considera un problema de salud pública ya que afecta a la población económicamente activa. La historia natural de la cirrosis se caracteriza por una fase compensada, generalmente asintomática, se­ guida por otra de rápida descompensación en la que se desarrollan las complicaciones. Durante la primera parte la presión portal es normal. Al progresar hacia la descompensación puede ir observándose la aparición de complicaciones como varices esofágicas, ascitis y peri­ tonitis bacteriana espontánea; su advertencia es impor­ tante para la determinación de sobrevida: en pacientes compensados es de 12 años, en descompensados es de dos años. Existen múltiples factores que influyen en

el pronóstico de tiempo de vida del paciente con CH;

la etiología es el principal determinante; sin embargo, factores como la edad, clase funcional y la presencia de

complicaciones al momento del diagnóstico (ascitis, ic­ tericia, encefalopatía, hemorragia, etcétera) influyen de manera definitiva.

Es fundamental recordar la importancia de la valora­ ción del grado de función hepática en los pacientes cirróticos mediante la clasificación de Child­Pugh. La medición modificada Child­Pugh, referente a la severi­ dad de la enfermedad hepática, se realiza de acuerdo al grado de ascitis, las concentraciones plasmáticas de bili­ rrubina y albúmina, el tiempo de protrombina y el grado de encefalopatía. Una puntuación total de 5­6 es con­ siderada grado A (enfermedad bien compensada); 7­9 es grado B (compromiso funcional significativo); y 10­15 es grado C (enfermedad descompensada). Estos grados se correlacionan con una sobrevida del paciente al año y a los dos años. La sobrevida al año en un grado A es de 100%, a los dos años es de 85%; en un grado B es de 80% al año, y de 60% a los dos años; en el grado C la sobrevida al año es de 45% y a los dos años, de 35%. Se trata de un modelo iniciado en el año 1964 por Child y Turcotte, con el objetivo de estratificar el riesgo quirúrgico en pacientes con descompensación portal. Posteriormente, fue modificado por Pugh, en el año 1972, al cambiar el parámetro de estatus nutricional por el tiempo de protrombina; en la actualidad esta escala sigue vigente y es el sistema más usado para clasificar el grado de disfunción hepática en hepatopatías, que ha sido validado como un buen predictor para las compli­ caciones de la hipertensión portal.

El fácil manejo clínico es su ventaja principal, de ahí su elevado uso. Sin embargo, tiene algunas desventajas entre las que destacan el empleo de parámetros subje­ tivos (ascitis y encefalopatía hepática) que además son

modificables con tratamiento médico; el efecto “

ceiling-floor” se da al disponer sólo de tres categorías que resul­ tan demasiado amplias (por ejemplo, el hecho de que corresponda a una misma puntuación un valor de bili­ rrubina de 4 mg/dl y uno de 30 mg/dl). También existen

variaciones de los niveles de TP y albúmina en función

(14)

El Meld (Model for End-stage Liver Disease) es un mo­ delo matemático de predicción de la sobrevida de una persona con enfermedad hepática, basado en valores de

laboratorio rutinarios (bilirrubina, INR y creatinina).

Es más objetivo y preciso que la clasificación de Child­ Pugh; va de 6 a 40: a menor puntaje, mejor pronóstico. Actualmente, es usado en Estados Unidos de América para la prioridad en la lista de trasplantes hepáticos (pa­ cientes con puntaje mayor tienen prioridad para recibir un órgano).

Se calcula con la siguiente fórmula: Meld score= 0.957

x log (creat mg/dl) + 0.378 x log (bilirrubina mg/dl) +

1.120 x log (INR) + 0.643. Se multiplica el valor por 10 y

se redondea al número entero más próximo. El rango de valores va de 6 a 40. El valor mínimo es uno para cada una de las variables; se usa para pacientes mayores de 12 años; si la persona ha sido sometida a diálisis (al menos dos veces durante la semana anterior) el valor de creatinina a considerar es 4mg/dl. A pesar de una puntuación baja, el hecho de presentar hiponatremia y ascitis persistente también implica aumento en el ratio de mortalidad. Nació con el objetivo de predecir la supervivencia

a los tres meses tras la colocación de TIPS, que en un

principio servía para conocer la causa de la hepatopatía aunque posteriormente se declinó ese parámetro. A diferencia de la escala de Child­Pugh, ésta sí cumple las

características de un buen score como son tener variables

objetivas, ser aplicable a un heterogéneo grupo de pa­ cientes con enfermedad hepática crónica y distinguir la severidad de la enfermedad en un continuum; además, está constatada y validada en múltiples estudios que incluyeron diversos subgrupos de pacientes con hepa­ topatía crónica. Entre los usos admitidos para el em­ pleo de esta escala destacan lógicamente la colocación

de TIPS (su objetivo original), localización y asignación

de órganos para el trasplante hepático. Asimismo, me­ jora la predicción de mortalidad al no etiquetar en tres simples categorías como la escala de Child; y tiene otros usos, también validados, como son la hepatopatía al­ cohólica, el síndrome hepatorrenal, cirrosis y sepsis, y

riesgo de morbi­mortalidad quirúrgica en enfermedades hepáticas, entre otros. Como inconvenientes destaca su difícil y engañoso manejo –subsanado en parte por la facilidad de acceso vía Internet a calculadoras del índice en línea–, así como la invalidez para su empleo en pacientes con hepatocarcinoma, síndrome hepato­ pulmonar y enfermedades sistémicas. Diversos estudios han comparado Meld con Child­Pugh, aunque los re­ sultados han sido inconsistentes. A pesar de ello, los cri­ terios y objetivos usados en el Meld han permitido su adopción como un predictor de mortalidad en pacientes en espera de un trasplante.

Planteamiento del problema

Evaluación de la sobrevida de pacientes cirróticos, me­ diante las clasificaciones clínicas de Child­Pugh y de Meld.

Hipótesis

Las escalas clínicas de Child­Pugh y de Meld son de uti­ lidad y reproducibles para evaluar el pronóstico a largo plazo de los pacientes con cirrosis.

Objetivo

Evaluar la utilidad de la escala Child­Pugh y del índice Meld como predictores en la hepatopatía crónica.

Material y métodos

Se realizó un estudio tipo ambilectivo, observacional, descriptivo y transversal. Se incluyeron pacientes (de 2005 a 2009) que fueron diagnosticados con cirrosis de

diversas etiologías: hepatitis C (HVC), alcoholismo, au­

toinmune, biliar, entre otras. Se extrajeron de los expe­

dientes clínicos los niveles de albúmina, INR, bilirrubina

total, presencia de ascitis y encefalopatía, para calcular la escala de Child­Pugh; y se determinó creatinina séri­

ca, INR y bilirrubina total para obtener el índice Meld.

(15)

Resultados

Se estudiaron 32 pacientes con edad media de 60 años (R43­82)+9.5sd; n14 (43.8%) de género masculino y n18 (56.3%) de femenino. La etiología fue por VHC en n21 (65.6%); por alcohol en n5 (15.6%). Diagnóstico de siete años 31.3% (n10) y de nueve años 28.1%(n9).

Child-Pugh: clase A, 50% (n16); clase B, 46.9% (n15);

y clase C, 3.1% (n1).

Índice Meld: 40.6% (n13) puntaje de 6; 12.5%(n4)

puntaje de 7; y 9.4% (n3) puntajes de 8, 9,10 y 13. El 25%(n8) tenían ascitis leve; y 81.3%(n26) no habían presentado encefalopatía.

Al realizar el pronóstico de sobrevida con el modelo de regresión de Cox y el modelo de Kaplan­Meier se anali­ zaron las variables: año de diagnóstico, puntaje de Meld, etiología y clase Child. Se estimó el puntaje de Meld en 6, 8 y 10 encontrando una sobrevida estimada para el Child A de 9 años (Meld 6), Child B de 7 años (Meld 6), Child B de 8 años (Meld 8) y 7 años (Meld 10). La prueba de Rho Spearman (p0.01) demostró sig­ nificancia estadística con p 0.06 con relación a etiología y género de la encefalopatía y ascitis; p 0.03 en los niveles de creatinina y escala de Child; 0.09 y 0.04 para ascitis y encefalopatía cuando se aplica en la gradación de Child.

Conclusiones

La clasificación de Child estima una sobrevida a dos años; esto hace que frecuentemente sea irreproducible en pacientes con mayor tiempo de diagnóstico. Asimis­ mo, el índice Meld ha sido desarrollado para pronosticar el final de la vida a tres meses; tampoco es aplicable a largo plazo. Los modelos matemáticos ya conocidos nos permiten extender esta probabilidad y aunque la mor­ talidad de Meld a tres meses, en el Child B, es de 26%; nosotros encontramos que en el modelo de Kaplan­ Meier esta mortalidad es similar al 30%, pero a siete años en el Child B, cuando utilizamos un puntaje de

Meld a 6, 8 y 10 puntos. La clase A tiene mejores esper­ anzas de vivir, al año de 100%, y de 85% a los dos años; a los pacientes con clase C no fue posible analizarlos ya que sólo tuvimos uno.

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(16)

Manejo bioético del

dolor en niños

Bioethical management of

pain in children

Autores:

Dra. Yazmín Chirino Barceló

Neonatóloga y pediatra, Jefa del Servicio de Clasificación

Dr. José Domingo Gamboa Marrufo

Pediatra y Subdirector Médico Adscritos al Hospital Infantil de México “Federico Gómez”

E

xiste la creencia de que los niños exageran el dolor

y que los adultos son más aptos para determinar­ lo; esto puede hacer que la percepción sea modifi­ cada por las condiciones físicas y psicológicas del adulto. El dolor no aliviado trae como consecuencia sufrimiento y secuelas. Cabe recordar que en el tratamiento del dolor contamos con terapias tanto psicológicas como farma­ cológicas, dependiendo de la intensidad. Posiblemente, no sólo la terapia psicológica provista por un profesional, sino por alguien a quien le importa el paciente (por ejem­ plo, con el tacto), pueda tener un efecto terapéutico. En cuanto a los fármacos, la decisión de la vía de ad­ ministración es importante, ya que la aplicación intramus­ cular genera ansiedad y estrés, por lo que muchas veces los niños se resisten a su manejo. Los opioides deben sumi­ nistrarse preferentemente por vía oral y, de ser necesario, por vía parenteral en una forma continua. Debe tomarse en cuenta la posibilidad de la analgesia controlada por el paciente a base de bombas (IV o subcutáneas y epidural), ésta puede ser considerada para niños a partir de los seis años, con alto grado de éxito.

Otra de las preocupaciones se refiere a los efectos colate­ rales, particularmente la depresión respiratoria. Al respec­ to, se sabe que el riesgo en adultos es de 0.09%, mientras que en niños va de 0 a 1.3%, por lo que no debe ser un inconveniente para administrarlos; por otro lado, la res­ puesta pico está bien establecida. Se debe tener un moni­ toreo estricto, principalmente cuando la administración es continua. Conviene proveer medicamentos para revertir o controlar las complicaciones, así como mantener la terapia respiratoria como parte fundamental del manejo.

El riesgo de adicción es otro factor que impide el trata­ miento adecuado. Es importante diferenciar entre la de­ pendencia física (asociada a síndrome de abstinencia) y la adicción psicológica, que corresponde a la obsesión por la droga. Al respecto, se ha estudiado el efecto de los nar­ cóticos, principalmente en niños con anemia de células falciformes y en pacientes en recuperación de cirugía; en esos casos se ha encontrado que no existe riesgo con la administración de narcóticos. Si los medicamentos están administrados adecuadamente, con dosis e intervalos es­ tablecidos, el riesgo de adicción es mínimo.

(17)
(18)

Ventilación hiperóxica

controlada como terapéutica

para el control del dolor

postoperatorio de

colecistectomía laparoscópica

Controlled hiperoxic ventilation as

therapeutics for postoperative pain

con-trol after laparoscopic cholecystectomy

Autores:

Dr. José Luis Carranza Cortés

Profesor investigador de tiempo completo

Dr. Genaro Hernández Hernández

Residente del 3er año de Anestesiología Adscritos al Hospital Universitario de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla

ABSTRACT

The laparoscopic cholecystectomy (LC) is a surgical procedure that is being increasingly used, but pain in shoulders has been reported as a consequence of CO2 trapping in the diaphragm.

Objectives: To determine in the intermittent positive ventilation with FIO2: 1.0, upon completion of the LC, reduces pain in shoulders in the postoperative. Material and method: A cohort study with historic control was carried out and the gasometric reports were analyzed in two phases by using Paired “T” with p<0.05, whereas non-parametric variables were analyzed by means of Chi squared with p<0.05.

Results: A total number of 60 patients were studied divided into two groups. The reference group shows significant differences in the gasometric pattern for SatO2, pH and excess base conditions, during the hospitalization phase. It was observed in the pain analysis that 24 patients showed no pain in the postoperative, whereas only two of them evidenced it in the control group. These figures report no statistical significance with X2 = 29.932, for p<0.000.

Conclusions: The results suggest that the positive pressure ventilation regime established with FIO2 at 100%, after CO2 removal, decreases shoulder pain; this suggests that a large percentage of the postoperative shoulder pain can be prevented.

Keywords: Laparoscopic Cholecystectomy, pneumoperitoneum.

Resumen

L

a colecistectomía laparoscópica (CL) es un pro­

cedimiento quirúrgico que cada vez es más uti­ lizado. Sin embargo, se ha reportado dolor en uno o en ambos hombros, responsabilizando de este hecho

al atrapamiento del CO2 en el espacio subdiafragmático,

con la irritación subsiguiente del nervio frénico.

Objetivo: Determinar si la ventilación positiva intermi­

tente con FIO2: 1.0, después de finalizada la CL, dis­

minuye el dolor en hombros en el postoperatorio, así como el consumo de analgésicos.

Material y método: Se realizó un estudio cohorte con control histórico y se analizaron los reportes gasométri­ cos en dos fases mediante “T” Pareada con p< 0.05. Las variables no paramétricas se analizaron mediante Chi Cuadrada p<0.05.

(19)

hospitalización. En el análisis del dolor se observa que 24 pacientes no presentaron dolor en el postoperatorio, mientras que en el grupo control, sólo dos. Estas cifras

no reportan significación estadística con X2= 29.932,

valor de la tabla: 10.83 p<0.000.

Conclusiones: Los resultados sugieren que el régimen

establecido de ventilación a presión positiva con FIO2 al

100%, después de la extracción del CO2, disminuye el

dolor en hombros; lo que sugiere que con este procedi­ miento se puede prevenir en gran porcentaje el neumo­ peritoneo residual y reducir el consumo de analgésicos.

Palabras clave: colecistectomía laparoscópica, neumo­ peritoneo.

Introducción

La colecistectomía laparoscópica (CL) es un proce­

dimiento quirúrgico que cada vez es más utilizado; la decisión quirúrgica está apoyada en una serie de conside­ raciones como: penetración corporal mínima, es menos invasiva, de pronta recuperación, con un postoperatorio sin presencia de dolor y menos repercusiones sobre los volúmenes y capacidades pulmonares.

Algunos autores1,2 reportan menos afección sobre la

capacidad vital forzada y sobre el volumen respiratorio en un minuto, en aquellos casos en los cuales se realizó

CL; y registraron mayores modificaciones en estas prue­

bas de función pulmonar en aquéllos a los que se les realizó colecistectomía abierta.

Otros médicos3,4 han estudiado técnicas anestésicas

para el manejo de los pacientes sometidos a CL, con

la intención de brindar un adecuado plano anestésico y estabilidad hemodinámica durante todo el procedi­ miento.

Los adeptos que ha ganado la técnica de CL, han

propuesto terapéuticas de apoyo para que este método

reporte beneficios. Naguib y colaboradores5 comentan

en su estudio la necesidad de administrar bloqueadores de los receptores 5HT3, para disminuir los efectos se­

cundarios de la intervención, como náusea y vómito, en el postoperatorio inmediato.

Sin embargo, existen complicaciones hemodinámi­

cas con la realización de la CL; existe el reporte6 de un

paciente que presentó embolismo aéreo pulmonar en el transoperatorio, al difundirse el gas utilizado (que fue

óxido nitroso) en el sistema venoso hepático. En otro,7

se informa una complicación más grave: el paciente pre­ sentó paro cardiaco en asistolia por depresión directa del

CO2 sobre el miocardio.

Se postula, de acuerdo a algunas opiniones,8 que el

incremento en la titulación de PaCO2 estimula los qui­

miorreceptores en el cuerpo carotídeo y en la aorta, así como en centros subcorticales en el hipotálamo, en el cerebro medio, en la formación reticular y en la médula, lo que resulta en aumento de las concentraciones de epinefrina, norepinefrina y otros péptidos vasoactivos. Otros factores que pueden contribuir a alterar la esta­ bilidad hemodinámica son la extensión retroperitoneal por la insuflación de gas en dirección cefálica, que puede

causar neumoperitoneo o neumotórax.9 Existe un au­

mento de la presión intraabdominal con compromiso en el retorno venoso, por incremento de la resistencia venosa, así como de la presión arterial media y venosa central; este efecto mecánico modifica también los regis­

tros del gasto cardiaco.10

Cuando la insuflación de CO2 en la cavidad perito­

neal se ha completado, el movimiento del gas dentro y fuera de ésta se determina por: a) la difusión de gas a través del revestimiento de los tejidos (limitación de la difusión); y b) el transporte en la perfusión sanguínea a los tejidos que están en la línea de absorción de la cavi­

dad (limitación de la perfusión). La difusión del CO2

del peritoneo a la sangre es por lo general más grande que su perfusión; el gas tiene una alta solubilidad y se

equilibra rápidamente dentro del tejido.11

El dolor postoperatorio en la CL es menor que el que

se presenta con técnica abierta, aunque se han reportado

casos en donde existe presencia importante de dolor.12

(20)

tiene diferente origen y tiempo de instalación, y tiene preferencia el dolor visceral y parietal en las primeras ocho horas. En las subsiguientes 24 a 48 horas el dolor se instala en el hombro derecho principalmente y puede tener características de dolor neuropático agudo.

Existe otro tipo de técnica para CL sin la aplicación

de gas, en la cual las características del dolor son dife­ rentes; predomina el de la pared abdominal por el em­ pleo de retractores y el de hombro es prácticamente

nulo.14

Planteamiento del problema

Para realizar una colecistectomía laparoscópica se requie­ re de la infusión de bióxido de carbono en la cavidad peritoneal, que ejerce una presión en un rango de 15 a 20 mmHg y que debe mantenerse constante durante todo el procedimiento quirúrgico.

El CO2 se difunde desde la cavidad peritoneal ha­

cia la circulación sistémica, presentando repercusiones cardiopulmonares y de equilibrio ácido base como son extrasístoles ventriculares, taquicardia, hipertensión ar­ terial, desaturación de oxígeno, hipercapnia, tendencia a la acidosis respiratoria y, posteriormente, acidosis de componente mixto ocasionado por compromiso en la ventilación/perfusión, por compresión mecánica sobre la vena cava inferior.

En la fase del postoperatorio inmediato se presenta dolor irradiado hacia los hombros que sugiere irritación

diafragmática por la permanencia continua del CO2 du­

rante todo el procedimiento, y a la presencia de neu­ moperitoneo residual. Este tipo de dolor es de difícil control y requiere de administración constante de anal­ gésicos.

Por tal motivo, nos formulamos la siguiente pre­ gunta:

¿Qué utilidad tiene la ventilación controlada a presión positiva intermitente con oxígeno al 100%, durante 30 minutos, posterior a la finalización de la cirugía lapa-roscópica, sobre el dolor postoperatorio?

El objetivo general del presente estudio fue el de deter­

minar si con la ventilación positiva con FIO2 al 100%,

después de finalizar la colecistectomía laparoscópica, disminuye el dolor irradiado hacia hombros durante el postoperatorio inmediato.

Material y método

Se realizó un estudio que reúne los requisitos de cohorte con controles históricos, con el siguiente diseño: por su objetivo es comparativo (control histórico); por la maniobra, de impacto (causa­ efecto); por la asignación de la maniobra, experimental; por la temporalidad es transversal; por la obtención de la información es pro­ tectivo; por la ubicación del estudio es unicéntrico; por la aplicación del ejercicio es abierto; y por el tipo de población es homodémico.

Universo:

El grupo control se formó mediante registros históri­ cos, esto es, con los pacientes a los que se sometió a colecistectomía laparoscópica de los dos últimos años a la fecha. La maniobra comparativa fue entre aquellos a

los que se sometió a CL con insuflación de CO2 y se les

aplicó ventilación positiva intermitente con una FIO2

al 100%, durante 30 minutos, después de finalizado el procedimiento quirúrgico.

Los pacientes del presente estudio cubrieron los siguientes criterios de inclusión: fueron programados para la cirugía de forma electiva; se manejaron bajo ré­ gimen de anestesia general con control de la narcosis;

con estado físico (ASA) grado I­ II, sin sobrepeso (IMC

<25 Kg/m2), con edades comprendidas entre 25 y 55

años, de ambos sexos, y que aceptaron por escrito el procedimiento. Se eliminaron los casos en los que por alguna circunstancia el procedimiento quirúrgico ter­ minó con técnica abierta. El ingreso de los pacientes a los grupos, después de cubrir los criterios de inclusión, fue mediante un muestreo abierto.

(21)

presencia o ausencia de dolor) mediante X2; con p<0.05

las variables paramétricas (SatO2, PaO2, PaCO2, pH,

HCO3 y excesos de base) mediante “T” Pareada con una

p<0.001, toda vez que es un estudio transversal; y las escalas dimensionales se midieron en un solo corte.

Método:

El inicio del estudio, para el grupo al que se asignó la maniobra, fue en la evaluación preanestésica, en donde los pacientes fueron valorados y se les solicitó su consen­ timiento por escrito.

Fueron manejados durante la intervención quirúrgica con técnica de anestesia general, con control de la narco­ sis y ventilación positiva intermitente, a base de Sevoflu­ rano + Fentanyl + Bromuro de Vecuronio + Oxígeno al 100%. Después de finalizar el procedimiento anestési­ co/quirúrgico permanecieron intubados con ventilación

positiva intermitente con una FIO2 al 100%, durante

un lapso de 30 minutos. A continuación se procedió a desintubarlos y, en el área de recuperación, se les tomó una muestra de sangre arterial para gasometría, antes de ser enviados a su servicio tratante.

En el momento que acusaron dolor, éste fue evaluado

mediante la Escala Visual Análoga (EVA) y se procedió

posteriormente a la aplicación de ketorolaco 30 mg iv. A las 24 horas del postoperatorio, se les tomó otra mues­ tra arterial para el análisis de gases en sangre y se les interrogó sobre la presencia e intensidad del dolor.

Resultados

Se analizó un total de 60 pacientes (N= 60), 30 para el grupo de estudio y 30 del grupo de control histórico. En las variables antropométricas no existieron diferen­ cias significativas entre los dos grupos, con los siguientes

valores: X1= 32.13 años +/­ DE 10.7; X2= 36.25 años +/­

8.94. Este procedimiento quirúrgico tuvo predominio del sexo femenino para ambos grupos, con 86.66%, y 13.33% del sexo masculino.

Los reportes de las variables (intragrupo) del patrón gasométrico para el grupo de estudio, aportan diferen­

cias estadísticamente significativas para la SatO2, el pH

y exceso de base en la fase de hospitalización, las cuales se analizaron mediante “T” Pareada con una p<0.001. Desde el punto de vista estadístico existen diferencias significativas, sin embargo, no representaron repercusión clínica en los pacientes. Estas variables gasométricas del grupo de estudio se encuentran representadas en la Tabla 1, en valores de media aritmética y desviación estándar.

Las variables hemodinámicas no presentaron modifica­ ciones que alcanzaran la significación estadística en este mismo grupo de estudio, con los siguientes valores:

Frecuencia cardiaca: recuperación X= 74.60 +/­DE 5.72

Hospitalización X= 76.33 +/­DE 3.70

Tensión arterial sistólica: recuperación X= 108 mmHg +/­ SD 6.76

Hospitalización X= 114.67 mmHg +/­DE 7.43 Tensión arterial diastólica: recuperación X= 69.63

mmHg +/­DE 7.99

Hospitalización X= 71.33 mmHg +/­DE 5.16.

La Tabla 2 es un esquema de contingencia de 2 x 2, que muestra la presencia o ausencia de dolor en los dos grupos de estudio. Se reportan los siguientes resultados

analizados mediante Chi Cuadrada: X2 = 29.932 con 1

grado de libertad, con un valor de tabla de 10.83 y una

Tabla 1. Patrón Gasométrico Intragrupo (estudio) “T” Pareada p <0.05.

Valores en Media Aritmética y Desviación Estándar

(22)

p<0.000. Estos valores no representan significación es­

tadística, es decir, que X2 se encuentra dentro de la zona

de rechazo.

El dolor postoperatorio en los pacientes de ambos gru­ pos se representa en la Gráfica 1. En el grupo de control histórico existió dolor en 28 de los 30 pacientes (93.3%); en el de estudio, en seis (20%).

El dolor referido por los integrantes del grupo de estu­ dio se presentó a las 12 horas posteriores a la interven­ ción quirúrgica, con una valoración de la Escala Visual Análoga de 20%. Sólo requirió una sola dosis de ketoro­ laco de 30 mg por vía endovenosa.

A los pacientes que presentaron dolor en el grupo de

control histórico (valoración de la EVA de 70%) se les

administró ketorolaco 30 mg por vía endovenosa, para control del dolor en las primeras cuatro horas del post­

Gráfica 1. Dolor Postoperatorio

Grupo Control: 28 pacientes (93.3%) Grupo de Estudio: 6 pacientes (20%)

Estudio

Control

operatorio y posteriormente cada seis horas. En cinco casos de este mismo grupo se requirió de la adminis­ tración de 10 mg de nalbufina como dosis de rescate, en virtud de que el dolor no era controlado.

A ambos grupos, por protocolo quirúrgico durante la colecistectomía laparoscópica, se les infundieron de cinco a siete litros de bióxido de carbono, con una pre­ sión de 15 mmHg.

Discusión

Se ha postulado que la etiología del dolor en hombro

derecho en la CL realizada con gas, es debido a la irrita­

ción que produce el CO2 sobre el nervio frénico. Este

gas tiende a acumularse a nivel subdiafragmático del lado derecho, lo cual provoca una distensión e irritación

constante del frénico.15

Esta teoría ha sido apoyada por Jackson,16 quien de­

mostró, mediante rayos X, que las burbujas son mayores del lado derecho y que a mayor diámetro de burbuja aumenta la intensidad del dolor.

En otro estudio descriptivo, en el cual se realizó CL

con CO2 a presiones de entrada del gas de 15 a 20

mmHg, se encontró que en todos los pacientes existió dolor en ambos hombros, atribuyéndose a irritación diafragmática y de los nervios frénicos y a la presen­ cia residual de bióxido de carbono en cavidad perito­

neal.17

La CL sigue siendo un procedimiento intervencionis­

ta muy utilizado en nuestro medio. Se han realizado in­ vestigaciones en donde se ha demostrado el incremento en la titulación de vasopresina, así como de catecola­ minas, lo que ha dado como resultado etapas de taqui­

cardia e hipertensión durante el transoperatorio.8 Por

otra parte, también se han determinado complicacio­ nes quirúrgicas durante este procedimiento como son enfisema subcutáneo, neumotórax, neumo­mediastino, embolia grasa, hemorragia aguda y perforación intesti­ nal. Dentro de las complicaciones postoperatorias se ha

presentado dolor, náusea, vómito y hernia incisional.l5

La hemorragia del sitio quirúrgico en el postoperatorio

Tabla 2. Esquema de Contingencia X2= 29.932 c/1 gl p= 0.000

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Referencias

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