UNIVERSIDAD DIEGO PORTALES
FACULTAD DE COMUNICACIÓN Y LETRAS ESCUELA DE LITERATURA CREATIVA
INFLUENCIAS MÍTICAS EN LA OBRA DE TOLKIEN:
MUNDO GRIEGO Y CRISTIANISMO
AUTOR:
NOELIA PILAR HIDALGO MORTERA
Tesis para optar al Grado de Licenciado en Literatura Creativa Profesor Guía: Carolina Pizarro Cortés
Santiago, Chile 2010
CALIFICACIONES Informe de tesis
―Influencias mìticas en la obra de Tolkien: mundo griego y cristianismo‖
Noelia Pilar Hidalgo Mortera
El trabajo de Noelia Hidalgo consiste en una aproximación a la obra de J.R.R.
Tolkien, El Silmarillion, desde la pespectiva de los hipotextos de carácter mítico presentes en ella. La autora se propone indagar en los cruces de origen griego, proponiendo como hipótesis que es intención del escritor conjugar ambas perspectivas, logrando una síntesis armónica entre pensamiento pre-cristiano y cristiano1.
Para lograr su objetivo, Noelia primero sienta las bases teóricas de su investigación, incorporando en un capítulo introductorio las nociones de Gennete asociadas al concepto de palimpsesto, así como una definición general del mito, a lo que se suma una presentación del autor de la obra estudiada desde la perspectiva que le interesa a la tesista. Luego procede al análisis de determinadas partes del Silmarillion, en donde se aprecia con mayor intensidad el diálogo entre las concepciones míticas conjugadas.
El primer capítulo se concentra en la creación, donde se ven influenciadas del Génesis y de las tradiciones míticas griegas; el segundo, en el pueblo de Númenor y su similitud con la Atlántida; y el tercero, en el Quenta Silmarillion o piedra sagrada. En cada uno de ellos la autora se detiene acuciosamente en el texto para mostrar in situ como Tolkien se apropia deliberadamente de elementos pertenecientes a ambas tradiciones y los combina con distintas intensidades para lograr un efecto de mito de los orígenes novedoso, pero al mismo tiempo conocido. Noelia señala acertadamente que la balanza se inclina a favor de la filiación religiosa de Tolkien, quien profesa abiertamente el catolicismo.
Finalmente, la autora de la tesis recoge en las conclusiones los principales resultados de cada uno de los apartados del análisis y logra sintetizar de manera clara y ordenada sus principales argumentos.
En cuando al uso de bibliografía secundaria, cabe señalar que la tesista realizó un importante esfuerzo de búsqueda de material, logrando incorporar en su trabajo la mayor bibliografía disponible en nuestro medio. Quisiera animarla para que profundizara más en
1 Noelia señala expresamente que por razones de extensión no se referirá a la mitología presente en la obra.
este aspecto, recurriendo en investigaciones futuras a trabajos de otros circuitos culturales en torno a la obra de Tolkien, ya que esto ampliará sin duda sus perspectivas.
Por último, en cuanto a la edición, se trata de un trabajo cuidado, con mínimos errores, que de todas formas convendría corregir para la versión final.
Atendiendo a lo señalado anteriormente, califico esta tesis con nota 7 (siete).
Carolina Pizarro Cortés
Dedicada a:
Julia Mortera y Ariel Hidalgo Mis padres.
AGRADECIMIENTOS
A mi profesora guía Carola Pizarro, gracias a su ayuda, interés y meticulosidad este trabajo se pudo lograr.
A mi tío Osvaldo Hidalgo, quien me escuchó pacientemente. A Catalina Wallace, Camila Troncoso, Juan Carlos López y Rubén Jara; mis comprensivos amigos. A mis hermanos Francisco José, Diego Alonso, Amparo Belén y Catalina Ignacia; mis compañeros en estos
24 años. A mis padres, quienes han dado todo y más por su familia.
Sobre todo, gracias a Dios, que me bendijo con los amigos más incondicionales y la familia más maravillosa que una persona podría desear.
RESUMEN:
J.R.R. Tolkien construye un mundo mágico a partir de influencias mitológicas. En su obra, El Silmarillion, intervienen la mitología griega y el cristianismo. Además, se encuentra presente la mitología celta, pero en menor medida y no fue referente de análisis en este estudio. El autor fabrica una obra palimpsesto (término de Genette), a partir de las tres mitologías presentes en su novela.
El objetivo de este trabajo fue analizar las influencias mitológicas (griega y cristiana) presentes en la obra de Tolkien, la forma en que el autor las va entretejiendo, de modo que crea un mundo nuevo, la Tierra Media, donde mitología griega y cristianismo no son enemigos, sino que conviven en armonía. Para demostrar esto, se utilizaron varios mitos griegos, la creación del Génesis y algunas historias de la Biblia, comparativamente con El Silmarillion, de tal modo que debía traslucirse cómo actuaban las mitologías en la obra de Tolkien.
En la Introducción hay un acercamiento para el lector sobre el contexto de la obra de Tolkien y se explican los conceptos claves bajo los cuales se analiza el libro. En el primer capítulo, la creación del Génesis y la creación de la Tierra Media son el eje central del análisis. La mitología griega se presenta en esta parte de la novela de modo más encubierto. En el segundo capítulo la comparación media entre el pueblo atlante de Platón y el pueblo númenóreano de Tolkien. Esta vez, el cristianismo es el que flanquea a la mitología griega, al contrario del primer capítulo, donde prima el cristianismo. En el tercer y último capítulo, la mitología griega y el cristianismo alcanzan un mayor equilibrio, presentándose los dos de igual manera en la escritura de Tolkien. El autor crea historias entretejiendo ideas míticas griegas y cristianas, logrando como resultado una obra basada en dos culturas importantes del mundo occidental: la mitología griega y el cristianismo.
Se demostró en el trabajo cómo es que Tolkien va construyendo su tejido literario con tres hilos: el cristianismo, la mitología griega y su propia creación.
ÍNDICE
CALIFICACIONES ... 2
DEDICATORIA ... 4
AGRADECIMIENTOS ... 5
RESUMEN ... 6
INTRODUCCIÓN ... 9
CAPÍTULO I: Ainulindalë y Valaquenta – Antiguo Testamento: La creación ... 24
1.1 La verdad detrás del mito. Un mito para Inglaterra ... 25
1.2 El Génesis tolkieniano ... 28
1.2.1 La Gran Música ... 31
1.2.2 Melkor y Luzbel ... 32
1.2.3 Nuevas y viejas teorías en Tolkien ... 35
1.3 Los valares como dioses griegos. Y el papel de los maiares ... 37
1.4 Los valares en la Tierra Media ... 42
CAPÍTULO II: Akallabêth - La Atlántida ... 46
2.1 El héroe y la decadencia de Númenor ... 47
2.2 Los númenóreanos y los atlantes ... 48
2.3 Las islas de Tolkien y Platón ... 50
2.4 La divinidad de los númenórenos y los atlantes ... 51
2.5 El fin de las culturas ... 53
2.6 El Gran diluvio ... 54
2.6.1 El carácter simbólico del diluvio ... 56
2.6.2 Diluvio, castigo divino. Un fin irreversible ... 57
CAPÍTULO III: Quenta Silmarillion: Mitología Griega y Cristianismo ... 61
3.1 Del principio de los días ... 62
3.3 De los Silmarils y la inquietud de los Noldor ... 71
3.4 Del Sol y la Luna y el Ocultamiento de Valinor ... 72
3.5 De Beren y Lúthien... 73
3.6 De Túrin Turambar ... 81
3.7 Del viaje de Eärendil y la Guerra de la Cólera ... 83
CONCLUSIÓN ... 86
BIBLIOGRAFÍA ... 97
Introducción
The Silmarillion, la descripción publicada póstumamente que hace Tolkien de la Primera Era del mundo es la más densa, difícil y, para el lector común y corriente, la menos atractiva de sus obras…
Esto escribe K. Crabbe en su libro J.R.R Tolkien. Resulta interesante el hecho que el siguiente análisis esté dedicado por completo a la obra ―menos atractiva‖ de Tolkien, pero justamente el que sea la ―más densa y difìcil‖ es lo que hace su análisis más rico. Además, existen pocos estudios dedicados a este texto en particular. En su mayoría los libros sobre Tolkien son de su obra completa o sobre El Señor de los Anillos, pocos, muy pocos se han dedicado a estudiar acabadamente El Silmarillion. Este estudio será un pequeño aporte en la cantidad de lecturas que permite el texto.
Tolkien escribe El Silmarillion durante toda su vida; comenzó muy joven y murió escribiendo el libro. Numerosas versiones hizo sobre cada una de las historias que hay en la obra, siempre mejorándolas o dándoles un sentido más acabado. Es por eso que el libro no se publicó en vida del escritor, fue su hijo Christopher, junto a un amigo, quienes reunieron el material, seleccionaron y editaron. Así la obra fue publicada en 1977, a cuatro años de la muerte del autor.
El Silmarillion es una compilación de historias sobre el origen de la Tierra Media (tierra del mundo que inventa Tolkien). El primer capìtulo es ―Ainulindalë‖, seguido por uno muy breve; ―Valaquenta‖, en estos dos capítulos se relata la creación de la Tierra Media, muy parecida al Génesis de la Biblia. A continuación viene la sección central y más larga de la obra, el ―Quenta Silmarillion‖, donde se cuentan varias historias entrelazadas entre sí de modo directo o indirecto, que mayormente giran en torno o guardan relación con los silmarils (especie de piedras preciosas, de origen sagrado, hechas por un elfo que encerró la luz de los Dos Árboles que estaban en la tierra de los dioses, Valinor). Los silmarils no siempre son los protagonistas de las historias, pero de algún modo influyen en los hechos y el destino de las razas, tanto de hombres como elfos. De estas joyas proviene el título de la obra, dada la importancia de los silmarils en la historia de la Tierra Media. El penúltimo capìtulo es ―Akâllabeth‖, donde se relata la historia del pueblo de humanos Númenor, guardando relación con la Atlántida. El último capítulo es más bien un anexo,
―En torno a los anillos del poder y la Tercera Edad‖, ahí se relata resumidamente la historia de El Señor de los Anillos. Funciona como anexo debido a que no es parte del origen de la
Tierra Media, sino que es la ―actualidad‖ de ese mundo, tal como si en la Biblia se incluyera un ―aparte‖ con la historia hasta nuestros dìas.
“El Silmarillion profundizó en el pasado de la Tierra Media, el mundo subcreado de Tolkien, y las leyendas que componen sus páginas formaron el vasto paisaje mitológico en el que nació El Señor de los Anillos. De hecho, la obra magna de Tolkien no habría visto la luz en absoluto si antes no hubiera creado en El Silmarillion... (Pearce 48)‖. La obra funciona como una especie de Biblia en el mundo de Tolkien. Es el relato del origen, desde que se creó la Tierra Media, al igual que en la Biblia se cuenta como Dios creó el mundo.
Se ha acusado al libro de ser carente de consistencia por la gran cantidad de historias que se entrecruzan con fallas cronológicas. Existen diversos errores y contradicciones, pero el sentido no se pierde. Debido a ser esta obra editada por el hijo del autor, que tuvo que seleccionar y elegir, la corrección adecuada no pudo existir, ya que Tolkien hijo prefirió respetar la escritura de su padre interfiriendo lo menos posible con su propia pluma. Pero estos errores carecen de importancia en la totalidad de la obra, es el trasfondo cristiano – mitológico el que más pesa, u otro tipo de lecturas. La riqueza de los análisis posibles resta importancia a esos detalles erróneos.
Las influencias evidentes que hay en la obra son el cristianismo y las mitologías griega y celta, esta segunda influye en menor grado, es por eso que no será considerada en el presente análisis. Si bien
[l]a tierra Media es un mundo precristiano, sin pecado original y, por tanto, sin necesidad de Cristo (…) sin embargo las razas ―benevolentes‖ (…) están motivados y guiados por un sistema de ética que es cristiano en todo menos en el nombre. Creo que Tolkien trató de recrear el mundo como Dios lo creó primero, y como la Tierra Media debía ser parte de la obra de Dios, se guiaba por ley natural. El orden natural implica el orden cristiano sin o con Cristo (Grotta 124).
Pero no sólo por estas ideas es que el análisis es abordado desde un punto de vista cristiano, además de existir ese ―actuar‖ de los personajes, también es porque el modo en que entendía Tolkien el Génesis (libro bíblico que se usará para analizar comparativamente el primer capítulo de El Silmarillion) y la Biblia, es desde una educación cristiana. Luego, los mitos griegos vienen a formar parte de esa influencia en la obra de Tolkien, provocando así una mezcla entre cristianismo y mitología griega. El autor reúne, equilibra y concilia las
dos culturas. Es necesario mencionar que la balanza de Tolkien está ligeramente cargada hacia el cristianismo, porque finalmente es la fe lo que pesaba más en el autor. En los siguientes capítulos se irá viendo cómo es que está unión existe, y cómo las influencias van haciéndose notar. Tolkien crea un mundo en el que mitología griega y pensamiento cristiano no son contrarios, sino que viven en perfecta armonía.
El autor trabaja la literatura de un modo en que esta funciona ―…no como evasión del mundo real sino como constatación del mismo mejor y posible: de ese mismo real reencantado tras la catástrofe (Fernández 77)‖. Tolkien no pretendìa huir del mundo – evadiéndolo a través de la fantasía– sino comprenderlo a través de la escritura. ―Para la mayoría de los críticos modernos, el mito es sólo un sinónimo de mentira o falsedad, algo que es esencialmente falso. Para Tolkien, el significado de mito era casi lo contrario. Era la única manera en la que ciertas verdades trascendentes podían expresarse de un modo inteligible (Pearce 7)‖. El creador de la Tierra Media creía firmemente que detrás del mito estaba la verdad, esta es: Dios creador y todopoderoso, y de este pensamiento las verdades derivadas, la existencia del bien y el mal, el amor y el odio, los valores fundamentales, entre otros.
The Silmarillion no es, básicamente, una narración (…) [m]ás bien se propone contar historias y, con ello, evocar la sensación de una época, una cultura y un conjunto de valores. La cuestión no está en saber qué sucede con Fëanor, o incluso con Eärendil, sino qué sucede con la gente (buena o mala) cuando el orgullo, la envidia y el miedo ciego entran en conflicto con la humanidad y la abnegación (Crabbe 180).
Antes de abordar la investigación misma deben comprenderse las diversas teorías o conceptos bajo los que se está analizando El Silmarillion: el término palimpsesto de Genette, el mito, el contexto histórico-religioso de Tolkien, el cristianismo, mitología griega y la Atlántida.
- Palimpsesto, como tal, significa: tablilla que conserva rastros de una escritura anterior.
Debido a la falta de material para escribir, se borraban textos y se escribía uno nuevo sobre ellos, pero los rastros no podían borrarse por completo debido al material en el que se escribía. Genette define así el término: la relación que existe entre un texto nuevo y uno o varios anteriores. El autor precisa al palimpsesto como una transtextualidad, lo que
significa: ―…<<tout ce qui le met en relation, manifeste ou secrète, avec d’autres textes>>
(7)‖. Genette identifica cinco tipos de transtextualidad: intertextualidad, paratextualidad, metatextualidad, architextualidad e hipertextualidad. Sólo se ocupará la última para este análisis, por ser la más pertinente. Si bien Genette aclara que los cinco tipos de transtextualidad no funcionan de manera aislada necesariamente, el término que aquí se ocupará será el de hipertextualidad, ya que es el más adecuado a los alcances de esta investigación.
La hipertextualidad está definida por Genette como: ―J’entends par là toute relation unissant un texte B (que j’appellerai hypertexte) à un texte antérieur A (que j’appellerai, bien sûr, hypotexte) sur lequel il se greffe d’une manière qui n’est pas celle du commentaire (11 – 12)‖. El hipertexto se relaciona con el hipotexto de forma tal que el primero no puede existir sin el segundo. No lo cita ni lo comenta, pero le debe la existencia de otro modo: en la trasformación o imitación, dos términos que Genette utiliza para definir la hipertextualidad. La transformación consiste en trasponer la acción de un texto a otro, pero cambiando el escenario y tiempo, por ejemplo: en el Ulises de Joyce se transpone la acción de la Odisea al Dublín del siglo XX. La imitación es descrita por Genette como algo más complejo, ya que debe imitar el estilo del autor, por ejemplo, Virgilio en la Eneida no transpone la acción de la Odisea, sino que cuenta una historia completamente distinta, pero imita el estilo formal y temático de Homero. La imitación es más compleja según Genette, porque debe adoptarse y entenderse el estilo propio de otro autor, pero produciendo un nuevo sentido. Dicho de un modo más duro: ―…Joyce raconte l’histoire d’Ulysse d’une autre manière qu’Homère, Virgile raconte l’histoire d’Ènée à la manière d`Homère;
transformations symétriques et inverses (13)‖. El autor ahonda aún más en las diversas ramificaciones de la hipertextualidad, llegando a usar términos como pastiche, parodia satírica y seria, travestimientos, entre otros. Todos esos conceptos son más complejos, requiriendo de más análisis y explicación, llegando a confundir quizás, por ende el estudio quedará en transformación e imitación, ya que es suficiente para explicar el fenómeno que ocurre con Tolkien.
Genette dice que todo texto está derivado en algún grado, mayor o menor, de otro.
En este sentido toda obra resultaría ser hipertextual, pero tal pensamiento haría poco
manejable la aplicación de este concepto, es por eso que Genette limita el uso del término y define como obra hipertextual a toda obra que derive de otra de modo más o menos oficial.
Hipertexto es entonces: todo texto derivado de uno anterior por transformación o imitación. En este caso, el hipertexto sería El Silmarillion y el hipotexto la Biblia, los mitos griegos y la mitología celta, pero esta última no será objeto en este trabajo. La Biblia funciona como hipotexto en transformación y la mitología griega en imitación. Tolkien transforma el Génesis en el ―Ainulindalë‖, pero imita el estilo mítico - heroico de la mitologìa griega en el ―Quenta Silmarillion‖, y en ―Akallabêth‖ transforma e imita la historia de la Atlántida. Tolkien imita estilo y transforma historias, usándolas como referente para introducirlas en su propio tejido literario.
Se utiliza la palabra ―influencia‖ para explicar el modo en que Tolkien incorpora el cristianismo y la mitología griega en su texto, pero decir influencia es pobre y general, más bien se debe hablar de una escritura palimpsística.
- El mito y la leyenda son dos términos erradamente usados como sinónimos:
Por lo general, las palabras mito y leyenda se utilizan de modo indistinto.
Sin embargo, es posible establecer entre ambos algunas diferencias, aunque, en muchos casos, los límites entre uno y otra sean imprecisos.
El mito está directamente relacionado con lo sagrado, por lo tanto, sus protagonistas son dioses y héroes ligados a esos dioses, que los protegen o los ponen a prueba. Los hechos evocados transcurren en un tiempo impreciso, en el que las deidades tienen un trato directo y cercano al hombre, como Atenea, que ayuda a su héroe favorito, Aquiles, en la guerra de Troya (Cochetti 8).
José M. Mardones indica que el mito, además de tener una tarea simbólica, es
…una narración de los orìgenes. Algunos ofrecerían una definición más completa como ―una narración que describe y retrata en el lenguaje simbólico el origen de los elementos y supuestos básicos de una cultura, por ejemplo, cómo comenzó el mundo, cómo fueron creados los seres humanos y los animales, cómo se originaron ciertas costumbres, ritos o formas de las actividades humanas (Martínez, 1997: 23). Nos acercamos ya a la extendida concepción de que el mito son historias de los dioses (37).
Los mitos griegos dan una explicación del comienzo del mundo, de las genealogías de los dioses, sus tareas y facultades. Asimismo el cristianismo (que cree en las historias de la Biblia sobre el origen, el poder de Dios, las tareas del hombre, entre otras cosas) es también un mito, sólo que está en vigencia, ya que es una creencia popular de occidente en este momento. Hay otras teorías sobre el origen, como la evolución, pero no tienen su base en creencias divinas. Según Mardones, actualmente el mito es tomado como un cuento o fábula, una narración falsa y sin fundamento, una explicación ingenua y sobrepasada. Los mitos griegos, hoy en día, son tomados como historias ficticias. Sin embargo, la Biblia es un libro sagrado verídico para los cristianos. Estos aún creen en la veracidad de las historias bíblicas, al menos en lo que toca al Nuevo Testamento. Respecto al Antiguo Testamento, existe una discusión entre los que ven alegoría en el y los que creen literalmente. A pesar de esto, la Biblia continúa siendo el libro religioso en vigencia más importante para la cultura occidental.
―La palabra ―mito‖ procede de la griega ―mythos‖ (…), cuyo significado está situado en las cercanìas de otra palabra famosa, ―logos‖, y apunta a la ―palabra‖ en movimiento comunicativo, es decir, al ―discurso‖ y también a ―relato‖ y ―narración‖ (39)‖.
De la palabra ―mito‖ se deriva ―mitologìa‖, que tiene un doble sentido: por una parte, puede significar la serie de mitos o narraciones sobre los dioses y, por otra, desde el estudioso alemán del s. XIX, Creuzer, al menos, el estudioso sistemático, científico de las representaciones y narraciones míticas (40).
En el presente estudio, el sentido de mitología será el de una serie de mitos o narraciones sobre los dioses, sobre el origen de los tiempos o acciones de héroes. Mardones citando a M. Eliade explica que, el mito tiene como objeto relatar una ―historia sagrada‖
sobre los fabulosos comienzos. Agrega también que
[e]l mito es visto desde esta temporalidad indeterminada como ―el relato de los orìgenes‖. En realidad cuando hacemos esta afirmación inmediatamente tenemos que preguntarnos de qué origen se trata. Y la respuesta es que nos enfrentamos a los orígenes de las cosas. En el fondo del relato mítico laten las preguntas por el inicio de las cosas; su razón de ser y su ser mismo. El mito responde contando cómo comenzaron estas cosas (40).
Por tanto, la tarea del mito es la de dar una serie de respuestas al ser humano respecto del origen, las cosas fundamentales del ser y existir. No son respuestas científicas o comprobables; generalmente se basan en la fe. Creer que Zeus destronó a Cronos, que Poseidón es el rey del mar, que Dios creó el mundo en siete días, que Jesús resucitó y, sobre todo, creer que las historias son ciertas.
El mito no sólo busca responder el origen por conocer el origen mismo, sino que también tiene como tarea sentar una base para lo que hoy es. ―Nos damos cuenta que el mito tiene que abordar los problemas que denominamos de legitimación de instituciones del poder y, en último término, de la estructuración de esta determinada sociedad (…).
[F]inalmente, el mito trata de explicar por qué las cosas son como son y no pueden ser de otro modo (41)‖. Su tarea es, entonces, ordenar un pasado y un presente para el ser humano, el cómo y dónde comenzó todo, cómo se fue conformando y delimitando, por qué ha llegado a ser así y por qué debe mantenerse así. Respecto al último punto, el por qué mantener el orden establecido, el mito trata de dar una explicación divina para el orden que se tiene y las leyes que se siguen, es por eso que es el orden correcto y debiera ser ese y no otro. El mito sirve para validar el orden que ha establecido el hombre ya que tiene un respaldo divino.
Mardones describe las cuatro funciones del mito que estableció el estudioso de esa materia, J. Campbell: la primera es mística o metafísica y, reconcilia la conciencia con las condiciones previas de su propia existencia; la segunda es cosmológica, debe formular y presentar una imagen del universo, ofreciendo una cuadro totalizador de las cosas, donde cada una tiene un lugar determinado; la tercera es sociológica, valida o mantiene un orden social específico, conservando las jerarquías o el orden moral; la cuarta es sicológica y debe dar forma a los individuos para que alcancen las metas e ideales de los distintos grupos sociales a los que pertenecen, su finalidad es que el ser humano sea capaz de afrontar los problemas sicológicos que le acompañan durante toda la vida. Por ejemplo: las relaciones con otros seres humanos. Esto es lo que se ha denominado por la sicología y el sicoanálisis como inconsciente.
Estas cuatro funciones resumen la esencia de los mitos. La tarea que cumple en diversos ámbitos de la vida del ser humano, para qué sirve, qué se propone, etc. Es la base de las culturas, la explicación que necesitan los seres humanos para comprender su origen.
―El mito proporciona la certidumbre de que algo, con orden y sentido, es persistente (…).
Proporciona seguridad al hombre ante la novedad y le indica un camino en la zozobra:
imitar lo ejemplar, lo original (49)‖. Sirve no sólo para dar una teoría del origen al ser humano, sino que también para establecer y mantener el orden. Los ideales morales, valóricos, sociales, políticos, etc. Sin estos mitos, el ser humano tanto particular como grupalmente, tiende a sentirse más inseguro, perdido. El ser humano necesita de explicaciones y creencias.
―…[E]l mito es un magnìfico depósito de experiencias colectivas e individuales inconscientes (…) [,] es una vía de conocimiento de los niveles del inconsciente, o mejor, del proceso humano de acceder a la conciencia (…) [y] nos da acceso a una cierta estructuración simbólica de intuiciones humanas profundas acerca de las cuestiones fundamentales… (51)‖. Es decir, el mito no sólo sirve para establecer un orden o dar una explicación al ser humano sobre el origen, también permite conocer los niveles inconscientes de las personas sobre los temas esenciales, tales como: qué se espera del ideal moral, qué esperamos de nosotros como sociedad, cuáles son los valores a seguir, cómo vemos a los dioses, etc. En el fondo, las necesidades inconscientes del ser humano sobre lo trascendental.
El mito aparece fundamentalmente como una estructura narrativa de tipo simbólico. Es de carácter colectivo, primordial, no conscientemente racional o interesadamente inventado para un objetivo. Los símbolos que lo expresan son inconscientes, colectivos, no privativos de ningún individuo y, presuntamente, universales. Expresan, por tanto, las dimensiones sociales, culturales y del psiquismo profundo más importantes de la vivencia acumulada del ser humano en su proceso de humanización y de personalización (…). [E]specialmente, late en ellos la necesidad de autocomprenderse del hombre y de dar sentido al mundo y su vida. Al mismo tiempo, se entiende que el mito influya en la vida humana, ordenándola, iluminándola y orientándola (52).
- El contexto histórico religioso en el que Tolkien se desenvolvía. Esto es un punto importante, ya que la influencia principal del autor en su obra es la religión. Las historias, las decisiones de los personajes, el desarrollo y hasta el fin tienen un influjo cristiano muy fuerte. A pesar de que Tolkien era católico, no es necesario ahondar en esa fe, ya que las creencias e historias de la Biblia que se utilizarán en el análisis serán tomadas desde un punto de vista más cristiano que católico. No es relevante para este estudio especificar que
los católicos se persignan y los protestantes no, por ejemplo. Lo crucial para el análisis es el estudio profundo de algunos libros de la Biblia o las creencias que se generan a partir de ahí, como es que esas historias son parte de la fe de Tolkien, y como él las toma y utiliza para su libro. Es por eso que no se hará una introducción teórica profunda respecto al cristianismo y el catolicismo, sino que se explicarán los conceptos básicos y necesarios para que el lector se contextualice.
El cristianismo es una religión monoteísta proveniente del judaísmo. Su libro sagrado se llama Biblia, esta consiste en dos partes: el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. En la primera parte se relata la creación del mundo, los primeros seres humanos, a eso le siguen una serie de historias sobre hombres y mujeres creyentes en Dios, que pasan por pruebas y sucesos difíciles teniendo que superarlos con fe. Termina el Antiguo Testamento con Los Salmos y Los Proverbios, dos libros escritos por el rey Salomón, en una especie prosa poética. El Nuevo Testamento es sobre la historia de Cristo Jesús, el hijo de Dios. Aquí se separan judíos y cristianos. Los primeros creen en Dios, pero no en que Jesús es hijo de Dios, el judaísmo actual aún espera la venida del salvador. Al comienzo, los cristianos son judíos que creen en Jesús como hijo de Dios, y se llaman cristianos por Cristo, que significa ―Mesìas‖ y este a su vez ―Ungido‖. Él es el redentor que murió crucificado para limpiar a la raza humana de todo pecado. ―La actuación histórica de Jesús, su muerte en la cruz y su resurrección constituyeron el eje del movimiento cristiano, que interpretó la actuación salvífica de Dios desde la vivencia de la elevación de Jesús y del envío del Espíritu (Lenzenweger 13)‖. Hoy en día las creencias judías y cristinas se han separado un tanto en su base, sobre todo en cuanto a las tradiciones, pero aún existen puntos en común.
El Nuevo Testamento es escrito por los apóstoles que seguían a Jesús en su misión predicadora. ―[C]ada uno de los autores de los Evangelios del Nuevo Testamento ofrece un testimonio inconfundiblemente personal y peculiar de Jesús. Sin embargo, y a pesar de todas las diferencias en cuanto a los detalles, todos ellos presuponen que Jesús es el fundamento de su fe y, por consiguiente, el fundador de la Iglesia (11)‖. En un comienzo era una Iglesia o una sola comunidad, pero hoy en día hay distintos grupos de cristianos que han formado diferentes religiones, tales como: católicos, protestantes, paraprotestantes, masones, templarios, cátaros, calcedonios, arraianos, entre otros más. Se le suma el hecho
que dentro de esas mismas religiones hay ramas. Por ejemplo, en los católicos los opus dei o catecumenos, entre otros. A pesar de todas estas religiones con reglas tan diferentes entre sì, ―…la fe en Jesús de Nazaret ha sido siempre el fundamento común de todas las Iglesias cristianas (8)‖.
El catolicismo es una de las religiones cristianas con más seguidores. Los católicos vienen desde los orígenes del cristianismo; tienen su sede más importante en Roma, donde reside el Papa, la figura más importante de la Iglesia Católica. El Papa es el sacerdote de mayor jerarquía y tiene como misión dirigir a los católicos. Estos están llenos de reglas y credos, pero aún asì la ―…fe que llevó a los discípulos a seguir a Jesús de Nazaret continúa siendo vinculante como acontecimiento fundamental del principio, y representa, más allá de los elementos sociológicos, institucionales y culturales, el principio rector de la Iglesia … (7)‖.
Esta breve introducción está enfocada en explicar el contexto histórico – religioso de Tolkien. Es importante aclarar este punto, dado que el análisis comparativo es entre mitología y un cristianismo desde el punto de vista de Tolkien, el modo en que él vivió y creyó en los dogmas cristianos. Es por eso tan importante que el lector comprenda cómo eran las creencias de Tolkien, cómo las asumió y le fue impartida la enseñanza católica.
La Iglesia católica ha pasado por momentos buenos y críticos. Uno de eso momentos delicados es la época en que J.R.R. Tolkien comenzaba su instrucción católica.
Debido a la crisis que vivía el mundo dirigiéndose a la primera guerra mundial, la Iglesia también comienza a tener problemas. Uno de estos era el pensamiento moderno que comenzó a influir entre los creyentes a fines de siglo XIX. Este movimiento, según Marc- Bonnet, tenía la intención de modificar la estructura interna de la iglesia, con afán de salvarla. Para protegerse de estos intelectuales ―herejes‖, el Papa Pìo X y sus seguidores toman precauciones para comenzar a callar este nuevo movimiento, es por eso que la enseñanza católica tomó una dirección muy estricta, conservadora e inflexible.
Es en este ambiente que Tolkien comienza a instruirse religiosamente, por ende debe entenderse que el escritor tiene una base muy rigurosa de sus creencias, estilo que mantuvo durante toda su vida. Fue un ferviente católico hasta su muerte. A tal extremo llegaba la pasión religiosa de este escritor, que convirtió a su mujer al catolicismo, y a C.S. Lewis, amigo íntimo, al cristianismo. Su madre se convirtió al catolicismo unos años después de
casarse, es por eso que la educación cristiana de Tolkien desde muy pequeño fue en la Iglesia Católica. Joseph Pearce, quien escribe una biografía analítica de Tolkien y su obra, dice que ―…J.R.R. Tolkien, a los ocho años, se convirtió al catolicismo. A partir de aquel momento sería un católico absoluto, hecho que influyó profundamente el curso de su vida (14)‖. Esta religión significaba para Tolkien, en gran medida, un vínculo con su madre, quien se rebeló contra su familia y amigos anglicanos convirtiéndose a la fe que ella consideraba adecuada. Es por eso, en parte, que el escritor no abandonará jamás esta religión, al contrario, seguirá rigurosamente las costumbres y creencias católicas. Esta pasión afecta la obra del autor indudablemente, como se verá más adelante. Tolkien: ―…se apoyaba en una honda comprensión de la teología ortodoxa y en la profundidad de su propio misticismo cristiano… (32)‖.
- De la mitología griega debe aclararse que en un principio sus mitos se traspasaron vía oral, pero luego fueron registrados literariamente.
Los griegos, como muchos pueblos de la Antigüedad, eran politeístas.
Creían que el destino de los hombres era gobernado por una multitud de dioses que vivían en el monte Olimpo; por eso, se los llamaba "los olímpicos". Esta concepción religiosa es el producto final de una larga evolución en el tiempo que comenzó en la prehistoria.
El hombre siempre se ha preguntado cómo surgió el universo, cuál es el origen de los hombres, los animales, las plantas. Hoy busca la respuesta en la ciencia; los pueblos primitivos la encontraban en el mito (Cochetti 8).
La mitología griega consiste, de modo general, en un conjunto de historias que conforman la base de la cosmovisión griega antigua. En estos relatos se narraban los hechos de los dioses, semidioses, humanos y otros seres mitológicos. Estas tradiciones tienen como función, principalmente, ser esclarecedoras: se narra la creación del mundo, la jerarquía de los dioses, los deseos y caprichos de estos, las historias de los héroes griegos, historias moralizantes, el orden social, etc. Existen, por supuesto, mitos que no tienen como tarea esclarecer acerca del origen o de algo divino, pero sí funcionan como ejemplos idílicos a seguir del ser humano o, por el contrario, lo que no se debe hacer. Sea cual sea la historia, siempre hay un fin ―trascendental‖ de enseñanza. Cochetti dice que el héroe griego debe encarnar los valores morales de su época. Por ejemplo, Aquiles la fuerza física y Odiseo la
inteligencia. Pero no todos los héroes simbolizan lo ejemplar, como Edipo, que es un representante de la desgracia, cometiendo error tras error. Todas las narraciones tienen un fin determinado, ligado a las cuestiones fundamentales en el ser humano.
Las historias griegas relatan cómo Zeus destronó a su padre Cronos y liberó a sus hermanos del interior de su padre, que los había comido al nacer. Así Zeus es el padre de todos los dioses. De la unión entre dioses y mortales nacen los semidioses. ―El caudal más importante de los relatos míticos de la civilización griega gira en torno a estos hombres excepcionales (10)‖.
A continuación hay una breve lista sobre los principales mitos griegos mencionados o utilizados en este análisis, extraída del libro Mitos Griegos de Robert Graves:
Orígenes:
El mito pelasgo de la Creación
Los mitos homérico y órfico de la Creación Dos mitos filosóficos de la Creación
Las criaturas del mito:
Orfeo
Los dioses del mundo subterráneo El diluvio de Deucalión
Helio
Alcíone y Ceice
La lista es muchísimo más extensa; sólo están nombrados los que de alguna forma están presentes en el análisis, de modo completo o por breve alusión. Se ahondará en estas historias más adelante, según sea pertinente para el análisis.
- La Atlántida es parte de la mitología griega, pero se explicará aparte debido a que el mito atlántico será analizado en profundidad y utilizado en su totalidad como referente comparativo en el segundo capítulo de esta investigación. La comparación constará entre un pueblo humano de la Tierra Media y la cultura atlántica. Teorías y estudios sobre el continente perdido hay muchos, pero fue Platón el primero en hablar de la Atlántida, en sus diálogos de Timeo y Critias. Cuenta Platón haber escuchado la historia, cuando era niño, a un viejo hombre llamado Critias, quien a su vez oyó el mito de Solón y este a su vez de otro hombre sabio. La razón de contar este relato, es explicar sobre los orígenes de los griegos a los mismos griegos.
La Atlántida es descrita por Platón como la ciudad ideal; debía ser el ejemplo a seguir. El filósofo relata a su pueblo la historia de la Atlántida, contándoles sobre esta isla ubicada frente a la desembocadura de Heracles, donde había surgido una confederación de reyes grandes que gobernaban la isla y otros lugares del mundo. Los habitantes eran de descendencia divina, provenían de la unión entre Poseidón y una mortal: Clito. Había diez reyes, cada uno gobernaba un terreno de la isla, pero uno entre ellos era jefe, designado por Poseidón. Del primer rey supremo deriva el nombre de la isla: él era Atlante. La tierra atlántica era rica en provisiones de todo tipo: mineral, animal, frutal, vegetal, etc. Todo lo que necesitaban los atlantes para vivir, la isla se los proporcionaba en cantidades más que necesarias. Los palacios y casas poseían un esplendor nunca antes visto, mezclaban la naturaleza con otro tipo de elementos (oro, diamantes, etc) de manera perfecta. Todo bello, pero nada sobrecargado. El sistema de justicia que tenían era controlado, ningún rey podía abusar de su poder porque los otros nueve lo sometían a juicio. En ese entonces el poderío de la Atlántida se hizo famoso por su excelencia y fuerza, superando a todos en valentía y artes guerreras, dominando siempre al enemigo. Alcanzó victoria y, esclavizó o liberó a otros pueblos.
Mientras hubo respeto por las leyes de Poseidón, se mantuvieron humildes y vivieron en armonía unos con otros: la Atlántida prosperó. Pero, con el paso del tiempo comenzaron a mezclarse con otros mortales y perdieron la sangre divina, por ende su actuar se pervirtió. Entonces Zeus decidió, junto a los otros dioses, castigar a un pueblo que se había malogrado. Inesperadamente, tras un terremoto y un diluvio, de un día y una noche, la Atlántida desapareció de la faz de la tierra.
Más información de Platón sobre este pueblo no existe, lo que viene a continuación es una serie de especulaciones y estudios de historiadores, arqueólogos y fanáticos del tema.
Se han lanzado teorías de todo tipo respecto a la Atlántida, desde las más lógicas y científicas hasta las más alocadas que rayan en el ocultismo.
Hay hipótesis de todo tipo. Hay quien defiende que la desaparición de la Atlántida se debió a una hecatombre de carácter nuclear; algunos creen que fue un castigo del Señor; otros opinan, y dan razones geológicas, que las fechas de la destrucción de la Atlántida coinciden con el mítico Diluvio Universal; pero los más numerosos son aquellos investigadores que creen que la isla fue presa de un movimiento telúrico de enormes proporciones (Del Oso 16).
De tantas hipótesis que se han lanzado, hay algunas que llegan hasta vincular a la Atlántida con el triángulo de las Bermudas, extraterrestres y guerras nucleares. A pesar de las muchas teorías que existen, la base que dio Platón es suficiente para este estudio. No es la línea de investigación ahondar en las hipótesis sobre la Atlántida y su destino.
Así es como Tolkien adopta estas dos líneas culturales en su obra: la mitología griega y el cristianismo. En el ―Ainulindalë‖ y ―Valaquenta‖ el enfoque es más cristiano, pero en
―Akâllabeth‖ la similitud es con el mito de Platón. El equilibrio se logra en el ―Quenta Silmarillion‖, donde mitologìa griega y cristianismo conviven de modo casi perfecto. Es
―casi‖ porque, la veta cristiana de Tolkien siempre pesa un poco más que su amor por la mitología. El autor resuelve la novela de tal modo que el actuar de los personajes, aunque sean de inspiración pagana, tendrán siempre un proceder cristiano. Todo esto se profundizará más adelante. El orden analítico no seguirá el de los capítulos de la obra, sino será así: el primero, una lectura comparativa entre ―Ainulindalë‖ y ―Valaquenta‖ con el Génesis; el segundo, la historia del pueblo de Númenor, que aparece en el capítulo
―Akâllabeth‖, y sus similitudes con la Atlántida; y el tercer capítulo, se analizarán algunas historias del ―Quenta Silmarillion‖, comparándolas con aspectos del cristianismo o de la mitología griega. En los primeros dos capítulos –de este trabajo– predomina una mitología por sobre la otra, pero en el tercer capítulo se logra el equilibrio de influencias, de este modo el círculo analítico se cerrará; primero estudiando el cristianismo, luego la mitología griega, y finalmente los dos elementos en armonía. El cuarto y último capítulo de El Silmarillion, por ser más parecido a un anexo y romper la simetría de este estudio al tener otro tipo de lectura, ha quedado fuera.
Primer Capítulo
Ainulindalë y Valaquenta – Antiguo
Testamento: La creación
En cuanto al Edén, creo que la mayoría de los cristianos, excepto los muy simples e incultos o los que están protegidos de alguno u otra forma, vienen siendo ya desde hace algunas generaciones atormentados por los supuestos científicos, de modo que han abandonado el Génesis en el cuarto trastero de su mente como si se tratara de muebles fuera e moda, un poco avergonzados de tenerlos en casa, cuando los brillantes jóvenes listos vienen de visita: quiero decir, por supuesto, aun los fideles que no los vendieron como artículos de segunda mano o no los quemaron tan pronto como los partidarios del gusto moderno empezaron a mofarse . . . Pero yo . . . no siento vergüenza ni dudas acerca del «mito» (Escrito por J.R.R Tolkien a su hijo Christopher en 1945)2.
1.1 La verdad detrás del mito. Un mito para Inglaterra:
La postura de Tolkien respecto al Génesis queda clara en sus palabras. El escritor cree en la veracidad de la versión bíblica, en el sentido mítico profundo, además no siente pudor en declararlo así. Esta es quizá una de las tantas razones que generaron en Tolkien el crear un mito para Inglaterra y el mundo. El mito para Inglaterra era la Tierra Media y El Silmarillion, porque si bien la novela es una obra de ficción, hay un deseo de verdad detrás de la historia tolkieniana. Es por eso que su libro parte con un símil del Génesis, que bien pudo resultar una imitación pobre de la versión bíblica, pero dado el genio y la convicción profunda de Tolkien en su fe, logró crear una historia bella. Los intentos del autor de llegar a una verdad provienen de sus certezas sobre lo que hay entre líneas en el mito. Si bien los mitos son paganos para la Iglesia, Tolkien tenía una idea diferente sobre esto. Él creía que las historias míticas poseían una verdad oculta detrás, sostenía que quizás los mitos no eran certeros 100%, pero eran al menos un acercamiento a la Verdad Absoluta. ―Tolkien subrayó que el cristianismo, el mito verdadero, había acomodado a sí todos los mitos menores. Éstos, en forma de cuentos de hadas o relatos de aventuras, proceden «de la Realidad» o fluyen «hacia ella» (Pearce 58)‖. De ahí parte la opinión diferente de Tolkien a la de la Iglesia, ya que él era un ferviente cristiano, y no pretendía ser hereje, sino todo lo contrario, llenar de cristianismo otras creencias, pero no acusándolas de paganas o excluyéndolas, sino incluyéndolas. El escritor inglés no aceptó la postura de ver a los griegos como paganos, dentro de sus creencias e ideales, sino que quiso rescatar el pensamiento religioso griego. El autor creyó ver verdad en la mitología griega.
2 Citado por Braulio Fernández en Tolkien y el reencantamiento del mundo. Pág. 63.
Tolkien resumió arguyendo que los mitos, lejos de ser mentiras, son la mejor manera de expresar verdades que de otro modo serían inefables. Venimos de Dios, argumentó Tolkien, e inevitablemente los mitos que tejemos, aunque contienen errores, reflejan también un fragmento astillado de la luz verdadera, la eterna verdad de Dios. Los mitos pueden estar equivocados, pero se dirigen hacia el puerto verdadero… (35).
Para Tolkien, la creación de mitos es esencial para la humanidad, ya que en estos hay una búsqueda de espiritualidad. Es por eso que él intenta conciliar estas diferentes versiones, sometiéndolas al cristianismo, que según la concepción de Tolkien, sería la verdad última. En el fondo, este escritor busca mezclar, fusionar y reconciliar las diferentes creencias entre griegos y cristianos, para llevarlas un equilibrio armonizado. Aunque la balanza siempre está levemente inclinada al cristianismo, y si bien hay un intento de respeto a las dos mitologías (griega y cristiana), Tolkien no puede evitar que su veta cristiana predomine, sutilmente y a veces no tanto, en su escritura. Pero hay que destacar que, la intención parece ser más bien conciliadora que dominante. Tolkien creía que la verdad estaba en el cristianismo, entonces intentó comprender e incorporar las creencias griegas a su religión, logrando una casi perfecta armonía. Es casi perfecto porque el pensamiento griego trabaja en complemento con el pensamiento cristiano del autor, pero el segundo siempre predomina ante el primero.
Como afirma Tolkien, <<si alguna vez los hombres se encontraran en condiciones tales que no quisiesen conocer, o no pudiesen conocer la verdad, entonces la fantasía languidecería hasta que aquéllos no se hubiesen recuperado de tal postración>>. El ejercicio de la fantasía forma parte de la terapéutica de la enfermedad del olvido o desprecio por la verdad (García – Noblejas 128).
La búsqueda de verdad no cesa en Tolkien; crea un mito para él y para su país. Para el autor la elaboración de mitos era esencial para el ser humano, ya que formaba parte de la búsqueda espiritual. Dado el momento que había pasado Inglaterra y el que estaba por venir, existía una gran crisis. La revolución Industrial, la Primera y Segunda Guerra Mundial, tenían sumido al mundo en una crisis y cambios abismantes. Tolkien participó de forma directa en la Primera Guerra, sufrió las consecuencias de la Segunda, y vivió la
Revolución Industrial muy de cerca. Todos estos hechos marcarían al escritor de un modo profundo en sus temáticas; desarrolló en sus trabajos escenarios naturales, el amor por la amistad, la heroicidad, el amor de pareja, y sobre todo los valores cristianos. Además, viendo Tolkien a su país y sus compatriotas escépticos, se preocupó y decidió escribir un
―mito para Inglaterra‖. Pero no sólo existìa un deseo mitológico cuestionador, también habían otras razones. Katharyn Crabbe habla acerca de estas ellas:
<<Tolkien (…) En el sentido más personal, lamentaba la Inglaterra perdida,
destruida por la llegada de carreteras y de fraccionamientos (…) Sus nexos con el pasado de Inglaterra, fuente misma de su visión creadora, dependían, al menos en parte, del medio circundante físico. Aunque inglés de talento lingüístico y literario desusado, Tolkien sentía agudamente la falta de una mitología precristiana que reflejara el antiguo carácter británico. Nacido de sus estudios lingüísticos, ese deseo de un nexo con el pasado cultural dio como resultado sus escritos sobre Middle Earth. [Pues] sentía vigorosamente la importancia del pasado humano en definir y permitir la actividad más humana y a la vez más divina: la creación artística>> (Fernández 69).
Crabbe sitúa en la palestra el deseo del escritor por conectarse con el pasado cultural británico y las ansias de creación. Pero no sólo en esto radican las razones de Tolkien para su escritura. Para crear El Silmarillion, hay una razón igual o más grande que el deseo de creación o nexo con el pasado cultural británico, existe también un intento profundo de conexión con el pensamiento cristiano, reflejar este en un mito creado por él. No hay que desconocer las razones que da Crabbe, pero le faltan algunas tan importantes como las que ella misma dio. Tolkien crea El Silmarillion y la Tierra Media por buscar un nexo con el pasado británico, por creación artística, pero también por conectarse con el cristianismo y por reconciliar o conciliar la mitología griega con la cristiana. Si bien no es probable que la intención de Tolkien fuera crear una nueva religión, hay un intento de dar un nuevo punto de vista acerca de las creencias griegas y cristianas, de demostrar que no son incompatibles, sino que podrían vivir y complementarse en perfecta armonía.
1.2 El Génesis tolkieniano:
La parte más importante de El Silmarillion es su descripción de la Creación de la Tierra Media por el Único. Este mito de la Creación es quizás el más significativo, y el más hermoso, de todo el mundo de Tolkien. Llega a las mismas raíces de su visión creativa y dice mucho del propio autor. En algún lugar de las primeras páginas de El Silmarillion hallamos tanto al hombre detrás del mito como el mito detrás del hombre.
El «mito» detrás de Tolkien era, evidentemente, el cristianismo católico, el
«mito verdadero», y no debe sorprendernos que la versión de Tolkien de la Creación en El Silmarillion presente un parecido sorprendente con la historia de la Creación del libro del Génesis (Pearce 48).
Tolkien crea su propio mundo, a este le da una historia desde sus orígenes, la propia Biblia de la Tierra Media. En un afán de respeto, admiración y creencia en la veracidad, Tolkien escribe su propio Génesis, el cual tiene puntos en común evidentes para quien conoce lo básico de las creencias cristianas. Pero también existen puntos en común con la mitologìa griega. En el capìtulo ―Ainulidalë‖ Tolkien escribe el Génesis de la Tierra Media, brevemente en el capìtulo ―Valaquenta‖ presenta a seres divinos, pero es más una colección de nombres que una historia propiamente tal. Es por eso que se aludirá escuetamente a ese capítulo en algunas citas, ya que no tiene mucho que entregar a este análisis, más que unos comentarios y referencias.
Tolkien parte el ―Ainulindalë‖ casi del mismo modo que lo hace el Génesis. En los dos se alude a un pasado u origen, el cual es Dios o Ilúvatar en cada caso; estos entes primigenios son creadores. Así se aclara tanto en El Silmarillion como en la Biblia. Ilúvatar estaba solo en el principio, al igual que Dios se encontraba solo. Eso indica claramente que el soberano de la Tierra y Universo es Ilúvatar, tal como Dios lo es al pensamiento cristiano. Al comienzo del libro sagrado, dice: ―En el principio creó Dios los cielos y la tierra. (Biblia de Estudio de la Vida Plena, Gen. 1. 1)‖. Por su parte Tolkien escribe: ―There was Ilúvatar, the One, who in Arda is called Ilúvatar; and he made first the Ainur, the Holy Ones, that were the offspring of his thought, and they were with him before aught else was made. (Tolkien, The Silmarillion 3)‖3. Inmediatamente el lector de El Silmarillion puede
3 ―En el principio estaba Eru, el Único, que en Arda es llamado Ilúvatar; y primero hizo a los Ainur, los Sagrados, que eran vástagos de su pensamiento, y estuvieron con él antes que se hiciera alguna otra cosa (Tolkien, El Silmarillion 11)‖.
ver como Ilúvatar es una entidad ―única‖ al igual que los es Dios en el cristianismo.
Además, hay que destacar que Tolkien describe a Ilúvatar como un principio, y eso es claramente cristiano, ya que en otras creencias se parte de entidades difusas no tan claras como lo son Dios e Ilúvatar. En la Biblia el decir
…<<en el principio>> es enfático y llama la atención al hecho de un verdadero
principio. Otras religiones antiguas, al referirse a la creación, indican que salió de algo que ya existía. Ellas consideran la historia como algo que ocurre eternamente en ciclos. La Biblia considera la historia de una manera lineal, con una finalidad dada por Dios. Dios tenía un plan en la creación y Él lo llevará a cabo (Biblia de Estudio de la Vida Plena, En el principio 4).
Por otro lado, la introducción inmediata es sobre el poder creador de los dos dioses, y como es que estos son el origen de todo. La diferencia radica en que la Biblia comienza con la creación de la Tierra, en cambio Tolkien parte diciendo que Ilúvatar ha creado a los ainures, los que luego serán los dioses en la Tierra Media.
En la mitologìa griega se relata el origen en ―El mito de Pelasgo de la creación‖. En esta historia también hay una entidad clara donde comienza todo, quien es ―Eurìnome, la Diosa de Todas las Cosas, [que] surgió desnuda del Caos… (Greaves 24)‖. Pero dista mucho de la versión de Tolkien o bíblica, ya que Eurínome queda encinta de la gran Serpiente Orión. Ni Dios ni Ilúvatar necesitan de nadie más para crear. De Eurníome sale el Huevo Universal, en el cual Orión se enrosca para dividir en dos. De estos dos huevos nacen los planetas, la luna, las estrellas, etc. Otras versiones griegas de la creación ―…dicen que todos los dioses y todas las criaturas vivientes surgieron del Océano que circunda al mundo y que Tetis fue la madre de todos sus hijos. (28)‖. Hay otras más que hablan de una unión entre el Caos y la Oscuridad. De esa unión nacieron la noche, el día, el erebo y el aire. Luego, ―[d]e la unión de la Noche y el Erebo nacieron el Hado, la Vejez, la Muerte, el Asesinato, la Continencia, el Sueño, los Desvarìos, la Discordia… (28)‖, etc. Existen algunos mitos griegos más respecto a la creación, pero todos son difusos y no existe una versión única sobre cómo comenzó todo, como sí sucede en el cristianismo. Hay otras religiones que tienen una versión (y no varias como en las creencias griegas) o un solo
creador, pero de las dos fuentes más fuertes y claras en Tolkien: la mitología griega y la cristiana, es evidente que prevaleció el aspecto cristiano, ya que hay un creador, un Dios Único y una versión, y lo es que en general prevalece en la creación de la Tierra Media.
Una vez establecida las diferencias y similitudes del comienzo de los dos textos, hay que comparar lo que viene a continuación y lo más importante de todo: la creación de ―las tierras‖. La Biblia continúa el primer capítulo con una serie de descripciones en donde se cuenta lo que fue creando Dios a medida que iba formando su proyecto. Hay un orden establecido y claro sobre que fue primero y que después: ―Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. / Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. / Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche (…) Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así. / Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares. (Biblia de Estudio de la Vida Plena, Gen. 1. 3 – 4 – 5 – 9 – 10)‖. No es necesario citar todo el Génesis, con lo que está escrito queda establecido que hay un perfecto orden progresivo en la creación de la tierra. Y también está claro que sólo es Dios quien interviene en este hecho. Si bien Tolkien establece la existencia de un dios único y/o principal, dista mucho de la versión bíblica en cuanto a la creación de su mundo (Tierra Media). Ilúvatar participa en la creación y es el origen de la iniciativa creadora, pero no es quien ejecuta la acción, más bien es un espectador pasivo.
Then Ilúvatar said to them: 'Of the theme that I have declared to you, I will now that ye make in harmony together a Great Music. And since I have kindled you with the Flame Imperishable, ye shall show forth your powers in adorning this theme, each with his own thoughts and devices, if he will. But I win sit and hearken, and be glad that through you great beauty has been wakened into song (Tolkien, The Silmarillion 3)4.
4 ―Entonces les dijo Ilúvatar: —Del tema que os he comunicado, quiero ahora que hagáis, juntos y en armonía, una Gran Música. y como os he inflamado con la Llama Imperecedera, mostraréis vuestros poderes en el adorno de este tema mismo, cada cual con sus propios pensamientos y recursos, si así le place. Pero yo me sentaré y escucharé, y será de mi agrado que por medio de vosotros una gran belleza despierte en canción (Tokien, El Silmarillion 11)‖.
Entonces Ilúvatar, es iniciador de esta idea creadora, pero no es quien ejecuta.
Simplemente planta la semilla en las mentes de los ainures, y ve como cada uno aporta, según su forma de ser, a esta Gran Música. Aquí se debe hacer un alto respecto a lo que significa que la Tierra Media se cree a través de una Gran Música.
1.2.1 La Gran Música:
No es coincidencia que Tolkien tome la música como instrumento para crear su mundo, debido a que la música es de carácter sagrado en el cristianismo. Es un modo de alabar a Dios y estar en armonía con Él. Si bien la oración es un medio muy adecuado de comunicación con Dios, la música eleva el espíritu y permite una conexión diferente con Dios. Es difícil de explicar por qué sucede esto, pero es el canto de carácter sagrado, ya que
[u]na manera decisiva de alabar a Dios es cantando salmos, himnos y cánticos espirituales. El AT abunda en exhortaciones a cantar al Señor. En el momento del nacimiento de Jesús, todo el ejército celestial prorrumpió en un canto de alabanza, y la iglesia del NT era una comunidad que cantaba (Biblia de Estudio de la Vida Plena, La adoración 629).
Tiene el canto una connotación especial en el cristianismo, es uno de los mejores modos de alabar a Dios, y no es menor que los ángeles entonaran una canción al momento de nacer Jesús. Por otro lado, se dice en reiteradas ocasiones en el Apocalipsis, que después del fin del mundo y el Juicio Final, los ángeles y los elegidos para habitar en el cielo, cantarán una gran alabanza a Dios. Tolkien toma este elemento y lo lleva a su propia creación. El autor prescinde de la palabra hablada y utiliza la ―palabra cantada‖.
Probablemente no sólo por parecerle más hermoso o por tener ese significado sagrado, sino porque también le permite crear en conjunto, y así la creación corresponde a todos los valares armónicamente, como algo que fluye. Una canción creadora donde cada uno inserta su canto e ideas propias. La canción permite unidad y armonía. ―Al describir a Ilúvatar y la creación, Tolkien utiliza la idea familiar de un mundo erigido conforme a la música y, por consiguiente, idealmente armonioso (Crabbe 149)‖. La Gran Música es una Gran Armonía creadora.
De ningún modo se puede sostener que la creación de Tolkien es más sagrada que la Biblia, pero sí, quizás, suponer que el escritor quiso tomar un elemento sagrado para convertir su creación en algo más cercano a lo divino, a esta verdad absoluta en la que él creía. Con esta Gran Música, se puede sostener que ―…en cierto sentido el lenguaje crea el mundo (180)‖. Pero Tolkien no se limita a tomar la música para su creación, sino que también toma la profecía cristiana de la alabanza sagrada después del Juicio Final y la introduce en su historia:
Never since have the Ainur made any music like to this music, though it has been said that a greater still shall be made before Ilúvatar by the choirs of the Ainur and the Children of Ilúvatar after the end of days (…) for all shall then understand fully his intent in their part, and each shall know the comprehension of each…(Tolkien, The Silmarillion 3)5.
Tal como se promete en el Apocalipsis, Tolkien profetiza una Gran Música hecha por todos los Hijos de Ilúvatar y ainures. Pero hay también una interpretación propia del autor respecto a esta gran alabanza, ya que agrega el hecho que habrá una compresión mutua, para con Ilúvatar y el resto de los Hijos de Él. Es sin duda una concepción cristiana el de vivir en perfecta comunión luego del fin del mundo.
En la mitología griega también la música tiene un carácter especial, mágico en ese caso. En el mito de Orfeo se alude a la magia de la música de este y las cosas que logra gracias a ella. Pero el lugar de donde toma la música y el carácter que le quiere dar Tolkien, es sin duda cristiano, dada toda su connotación y las circunstancias que describe.
1.2.2 Melkor y Luzbel:
En el desarrollo de la Gran Música que cantan los ainures, se introduce Melkor, el ainur más importante y de mayor poder: ―But as the theme progressed, it came into the heart of Melkor to interweave matters of his own imagining that were not in accord with the
5 ―Nunca desde entonces hicieron los Ainur una música como ésta aunque se ha dicho que los coros de los Ainur y los Hijos de Ilúvatar harán ante él una música todavìa más grande, después del fin de los dìas. (…) pues todos entenderán entonces plenamente la intención del Único para cada una de las partes, y conocerán la comprensión de los demás… (Tolkien, El Silmarillion 12)‖.
theme of Ilúvatar, for he sought therein to increase the power and glory of the part assigned to himself (3)‖6. Melkor es sin duda Luzbel, quien luego será Satanás. Es el ángel caído. La creencia cristiana sostiene que Luzbel era el ángel más poderoso y más cercano a Dios, pero en todo su poder no podía superar al creador. Es por eso que se dirige hacia el mal. Era el único lugar donde podía ser el señor o jefe, pero nunca podrá superar a Dios en poder y majestad. Sin embargo, es lo que constantemente intenta. Asimismo, Melkor es el ainur caído: desea poder y ser el señor, es por eso que se enfrenta a Ilúvatar, pero nunca ganará porque su poder es inferior al de Ilúvatar.
…[S]e le presenta al lector el hecho de Ilúvatar, no duda en aceptar el pronunciamiento del Único: ―ningún tema puede interpretarse que no tenga su fuente primigenia en mì.‖ Es decir como todo lo del mundo, incluyendo a Melkor, las gran fuente del mal ésta creado por el Único, su entendimiento debe superar a todo otro entendimiento. Intente Melkor lo que intente como rebelión contra el Único, terminará rendido al logro de los fines de Ilúvatar, aunque las limitaciones de visión de Melkor no le permitan ver cómo es posible eso (Crabbe 151).
Tanto Melkor como Luzbel son los más favorecidos en poder e inteligencia, pero utilizan esto para enfrentarse a sus creadores, y se convierten en los dioses del mal. Esta idea es bastante clara en la lectura de El Silmarillion, no es necesario ser muy entendido en el tema para notarlo inmediatamente, y por ende es una hipótesis común. Por ejemplo, Joseph Pearce, quien hace un análisis de la vida y obra de Tolkien en su libro Tolkien:
hombre y mito, dice respecto a Melkor algo muy parecido a lo anteriormente escrito:
Melkor, después conocido como Morgoth, es el equivalente de Lucifer en la Tierra Media, también conocido como Satán. Tolkien dice de Melkor que es «el más grande de los Ainur» igual que Satán era el más grande de los arcángeles.
Como Lucifer, Melkor es la encarnación y causa última del pecado y el orgullo, resuelto a corromper la humanidad para sus propios propósitos (52)‖7.
6 ―Pero a medida que el tema prosperaba, nació un deseo en el corazón de Melkor: entretejer asuntos de su propia imaginación que no se acordaban con el tema de Ilúvatar, porque intentaba acrecentar el poder y la gloria de la parte que le había sido asignada (12)‖.
7 El nombre del diablo cuando aún conservaba su condición de ángel era Luzbel no Lucifer, ese nombre se lo darán después de su caída hacia el mal. Probablemente es un error de traducción.