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(2)

Accessions

j^Shelflíío.

BEQUEATHED BY

(3)
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Digitized by the Internet Archive

in 2011 with funding from Boston Public Library

http://www.archive.org/details/museohistricoespOOmaga

(6)
(7)

^¿p^ciJ^/f^'

¿0^¿/'^^c....üL /I

'"^.íui^^í^r»

MUSEO HISTÓRICO ESPAÑOL

PERIÓDICO LITERARIO QUINCENAL

LECTURA AMENA E INSTRUCTIVA.

DIRIGIDO Y ESCLBSIVAMENTE

REDACTADO

POR LOS SEÑORES

m\% ii§©Mi mwsfz^ MSSál

INDIVlnCO COBRKSPONDIBNTB DB LA ACADEMIA DB LA HISTORIA.

B. íSIFIIáMO-BI \3MW'

CfJ A DERIVO

ImpreiiladelaViudadeD. R.J.Domingucí,calledeHoilalczanúin.8'

1849.

l/

(8)
(9)

MUSEO

HISTOBICO ISPilOL

A

SESmS

LECTORES.

£

G

ICANDO el orizoiUe del porvenir se j^resentatan

revueltoy oscuroque ni la

mas

penetrante mirada puede encontrar en su dilatado espacio unpunto luminoso precursor decalmay de bonanza; cuan- doelhuracándela revolución desencadenadoyfu- rioso se estiende portodas partes ,entodasdirec- ciones yátodos lospuntosdel globo,desbaratando los diquesque se oponená su impetuosa

marcha

y esparciendo por do quier la desolación yel es- terminio; cuando sacrosantas instituciones seVea escarnecidas yvilipendiadas; cuandosehundenlas

monarquías

mas

sólidamente construidas;cuando recorre el continenteeuropeo, ataviado con ricas ydeslumbrantes galas,esefantasma dereformas é innovaciones, en apariencia seductoras, pero tan anárquicas y disolventes en realidad que apenas hannacido, y yahan corridopor culpa suya tor- rentesde sangre

humana

;cuandocaenhechos as-

tillaslos tronos

mas

fuertes y poderosos; cuando reyessabiosyvirtuosos

huyen

á tierra estrañaen busca de proteccióny amparo; cuandoarrastrados lospueblos deunvértigo infernal bullen,se agitan y conmuevenparadestruir todo cuantoexiste, liá-

is demayo de 1819.

lagados con laquimóricaideade quesobre susrui- nas puei!i'u construirun

mundo

nuevo dedelicias, de placeres y de comodidades; en una palabra, cuando todo elorden social seve amenazado por subase,nunca mejor debemosvolverlosojosatrás.

En

lo pasado, cual en un precioso libro, no solo

encontraremos útil enseñanza y eficaz remedio para alejar los graves males que nos amenazan, admirando heroicas hazañas, siguiendo los sanos consejos de hombreseminentes, execrandolasmal- dades y los crímenes

mas

horrendos y detestando

la sórdidaambición,el vilinterés,la intriga,laper- fidia, el egoísmo ytodaslas malas pasiones, donde quiera quese encuentren,sino también solazy re- creo, estudiando los usos y costumbres, los há- bitos, tendencias é inclinacionesde nuestrosan- tepasados: y sinolvidarnos de lasceremonias de sus actos públicos,de susdiversiones, de sus ga- lanteríasylancesamorosos,seguiremosal

hombre

conel

mayor

detenimientodesdelosprimeros tiem- pos hasta el estadode civilizaciónen quese en- cuentra.

No

se creaporestoque presumiendo de aventajadospolíticos, desabios escritores ó depu-

1

(10)

MUSEO HISTÓRICO ESPAÑOL.

blicistas eruditos, pretendemos escribir un libro de Historia; nadadeeso, no es por cierto este nuestro pensamiento, ni

menos

es esteel objeto quenos proponemos; loqueharemosserá recoger con

mano

cuidadosa cuanto otros hayanolvidado y publicarloinédito ó poco conocido, porque á la

maneraqueungran pintorquetratase de hacer

un

cuadro deinmensas proporciones, en el que

hu-

bierandetener cabida milacontecimientosdiferen- tes, mil ymilpersonages opuestos y millares de escenas;por privilegiadas quefuesen sus disposi- ciones, seencontrarían en ellienzotintas

muy

páli-

das, colores nada verdaderos, durezay falta de espresion en algunas imágenes, pasages

mny

re- cargados , poco correcto el dibujo, y si bien aca- bado y brillante elprimer término, perdidos en confusas lontananzas casi todos los'demas, y olvi- dadoscompletamenteaccidentesdegrandeinterés, del

mismo

modo,los

mas

célebreshistoriadores se han olvidado, ó apenashan hecho mención de

mu-

chasdelasriquezasque encierran todavía los em- polvados estantes de nuestras bibliotecas, y que nosotros pensamos dar á conocertal cual se en- cuentran sin comentarios de ninguna clase. Por este medio conseguiremosel doble objeto de ins- truirdeleitando ánuestros lectores, y estimulare-

mos

áesajuventud estudiosaque busca ya conafán lo serioyloprofundo,hastiada delo ligeroy super-

ficial que aunque se presente cidiierto devistosas floreses

muy

baladí, y justamente indignada de la preferenciaque hasta aquí seha dispensado entre nosotrosá los asuntos demero pasatiempo, mi- rando con indiferenciay punibledesden todo estu- dioconcienzudo, paraque nos ayude enla difícil,

aunquegloriosa tarea de darálaHistoriala predi- lección que con justicia reclama sobre las otras ciencias por su importanciay utilidad. Felizmente

«se perjudicial y exagerado gustohacia las publi- caciones frivolas, deescaso interés, de poca no- vedad, y lo quees peor, deninguna instrucción, y acasoperniciosas,hadisminuidomucho,y solose encuentra con su funesta influencia en unos po- cos;peroconfiamos entanbuenacausa, y creemos quepronto, desengañadostodos del pocofrutoque

(landetales lecturas, emprenderemoscon cons- tanciauna nueva marchaque nos guiepocoápoco

al punto mas culminante de conocimientos tan ne- cesarios

como

provechosos.

Trabajemos, pues, sintregua nidescansohasta conseguir este ventajoso objeto, y si aun hubiese algunos que, deslumhradospor el oropel de vanas producciones, miran con frialdad é indiferencia n\iestrasprudentesyjuiciosas razones, pondremos sincesarantesus ojosrecuerdos históricos, en los que

como

en unlimpioyclarísimo espejo seretra- tenlasescenas

maS

grandiosas yrecreativasacom- paf adas deterriblessacudimientos sociales, cuyo resultado enseria tanelocuentemente paralofuturo, ytarde ótemprano quedará hecho pedazos el tq- pido velode la obcecación, yalcanzaráun triunfo decisivo lo verdaderamente bello sobre loque no puede parecerhermoso

mas

que álosestúpidos é ignorantes.

Dichosos nosotros,si elpúblicoacoge coninterés elfrutode nuestras tareas éincesantes desvelos,

y sitodo el caudal de conocimientosque atesoran algunas personas en losdiferentesramos dela His- toriarefluye enlas columnas del

Museo

Histórico Españolque siempreestarán dispuestasárecogerlo.

Protegido eficazmente nuestroperiódicoporunos y enriquecido con profusión porotros,serábienre- cibido de todos ycircularápor todaslasclases de

lasociedad,derramandoentodasellascon abundan- cia la semilla que encuentre enel fértil

campo

de

la Historia;y sinada puede haber

mas

beneficioso y necesario, ni

mas

grato,

ameno

ydelicioso para un buenpatricio queel estudiodelaHistoria de su pais, nadatampoco puededar

mas

diasde gloriaá

una nación, ni

mas

prosperidad y ventura á sus hijosque el

mayor número

posibledehombresilus- trados.

A

estegranfinconsagraremosnuestroses- fuerzos, que aunque débiles, aplicadoscon asidui- dad y constancia, pueden contribuir á realizarlo.

Ojalá lleguepronto esedichosodia,queserálame- jorrecompensa á quepueden aspirar los directo- res y redactoresdel

Museo

HistóricoEspañol.

ESTUDIOS SOBRE LA HISTORIA DE

ESPAM.

ARTICULO PRIMERO.

PARTE FABULOSA.

Jutroiíuccion.

Difícil ócasi imposiblees decir nada que pueda creerseverdadero en punto á historia, cuando ab- solutamente faltan datos, memorias y hasta

me-

dios de perpetuarlas. Todo lo que únicamente se confieá la tradición y á la memoria, frágilypere- cedero

como

esta, ó ha de oscurecersetotalmente, ó el velo que lo encubraha de sertanespesoque difícilmente traspase un rayo deluz por latrama desu tejido. Kl interés y vanagloria de los unos,

laignoranciaópresunción de otros, yel

amor

á lo grandey maravilloso de los restantes, han hecho de la primitiva historia,no solamente de España, sino de todos los pueblos del

mundo

, esceptuan- doladel escojidopor Dios,

un

dédaloinestrica- ble y

un

enrredado laberinto, donde si puede entrarse, no estanfácil el salir. Suponiendo pues,, y aunasegurando, quelos hechos acaecidos antes quenosotros, al cabo de

mucho

tiempoy trascur- ridasvarias generaciones,no puedentransmitirseá

l¡)svenideras sinopor medio de testimoniosfijos y palpablesque hieraná lossentidos, paraque estos transmitanal almalas ideas querepresentanaque-

llos, claroes, quefaltando losdichos testimonios ó fuentes decredibilidad histórica, nada puede ase-^

gurarse, nadapuede decirse de lo que ni se ha visto nise ha oído.

La invención de la escritura, ó representación delas ideas pormedio designos materiales,según

j

laopinión

mas

recibida, no fuéconocida enEuropa hastaque el

Cadmo

trajo los caracteres á estos paí- ses, y asíhasta entonces malpudo conservarse en

(11)

MUSEO niSTOlilCO ESPAÑOL.

elloslamemoriadeloscosas pasadas, y porconsi- guieiiíeno pudo haberhistoria.

LosEspañolesno pudieron conocer el uso delas letrashasta lostiempos de Archelaolujo deFlienix contemporáneodeCadmo, quefundó en España la

Coloniade Gades, yaunquien sabe, sieste cono- cimiento se retardó en estos países hasta des- pués de la venida delos Tiriosy Griegos,quienes mas adelante fundaron sus colonias á lo largode nuestrascostas.

De

cualquiera manera que sea, de estosprimeros tiemposnohan quedado

monumentos

algunos, y los únicosdepositarios delas primeras noticias sobre nuestrascosas son los antiguos es- critores Griegos y Latinos.

Lareligión, el culto, ycreacióndel

mundo

, los geniosbuenos y malosqueáélpresiden, laarmonía

del Universo, y la moralfueron lasprimeras ideas que ocuparon la imaginación deloshombres, ylas quequisieron dejar consignadas á los queles suce- diesen. Con estas se envuelve la sucesLun de los tiemposprimitivos y su historia, pero deuna

ma-

nera tancontusa que apenaspuedeentreveerse la

verdad entrelasfábulas quelaocultan.

La

Tlicofioma pues, j\ai Herogonia, esto es, lascosas de los dioses y de los Héroes que los Latinos copiaron de los (iriegos, losGriegosde los Egipcios, losEgipcios delos Indos y los indos de las tradiciones queles comunicaron nuestros pri- meros padres, son las primeras fuentesde la his- toria.

El vulgo que desfigura cuanto se confia á su memoria, la suspersticion compañera inseparable de lamentira, y la inaniade lasgentes en abultar la antigüedad de sus orígenes, creyéndoseasí

mas

ennoblecidasy dignasdé respecto, la antigua cos- tumbre deescribir todas las cosas en verso para

ia mayor retentiva, engalanando los hechos con rasgosde imaginación al caprichodelpoeta, ypor consiguiente,el continuo motivo de mezclarlaver- dad con la ficción, y tardo nacimiento delarte de escribir historia, yde escribirlaen prosa, lo que entrelosGriegos no seconoce

mas

allá dela época deCyro fundador dela monarquía de los Persas, todo conspiróá confundirlascosas, y á desfigurar completamentelas personas, los lugares, los su- cesos y la cronologíatoda de lasprimeras edades delmundo.

Las primeras Tioticias de España subenhasta estos tiempos oscurosy se refieren,

como

nopuede menos de ser, á las Theogonias y Uerogonias Griegas yEgipcias. Para penetrar enestecaos cro- nológico conviene establecer antes ciertas épocas quesirvan

como

de puntos fijos para coordinarlas serie delossucesos.

Cuatro son los que entre estospueden contem- plarse

como

otras tantas épocas sobrelas (¡ue es- triban las memorias relativas á España en estos primerossiglos, y que establece Valdeflores en sus Anales delíspaña: 1." labajada deFhenixy Cad-

mo

desdeFenicia á la Grecia: 2.° las conquistas liechas en EspañaporSecac rey de Egipto: 3."la espedicion de los Argonautas : k.° la ruina de Troya.

Según los cálculos de

Newton

la primera debió suceder cerca del año Ifi del reinado de David

y lOio, antes de Cristo, la -i." en el 5." ano del reinado de íloboam, cerca del añoantes deCris- to lO'JH,la 3."cercadelaño4-5,después delamuer-

te de Salomón, antesdeCristo 027, y la 'i."sobre

elaño76ó78, después de la muertedeSalomóny antes de de Cristo90'i-.

Estos sucesos, mezclados enteramente conla his- toriade los diosesy de sus multiplicadas ha/.añas, son á los que

hemos

de atenernos para entresacar y tomarla cronología de España de esos tiempos;

y de las fábulas griegas y egipcias, escojeremos las que á nosotros pertenecen hasta llegar á los tiempos históricos, sobre los que ya existen algunos datos, que comienzan porlafundaciónde las Colonias Fenicias en España por losTirios, de cuya fecha noi)asan los

mas

antiguos

monumentos

originales y contemporáneos de nuestra nación, consignados enlas medallas fenicias acuñadas en este¡laispor esos pueblos.

Tarea enojosa yárida esla qué

emprendemos

, y sobre lacual son nuiy pocos los historiadores es- pañoles quesehan ocupado , y variosde losque lo

han hecho, valiera

mas

que nada hubieran escrito, antes (piehaberllenado nuestros primitivos anales de seriesde reinados completamente fabulosos, y' que han existidoúnicamente en la imaginación de sus autores, que loshanforjado á suplacer y ca- pricho, alhagando la credulidad del vulgo y con- fudiendo las personas, lasépocas y lascronologías todas deesasremotas edades.

ORIGEN

É

HiSTORIA DEL DON.

El tratamiento de Don, antepuesto al

nombre

propio, es de dignidady honor. Esto lo indica el

origen dela

misma

palabra,quevinodel latinodo- inimis,el señor,quesedecia en contraposición al esclavo.Los romanos no lausaron

como

tratamien-

to, sino

como

cualidad delapersona, así

como

tampoco los godos que dominaron enEspaña, y que tenían iguales costumbres que aquellos.

Ya

(iesde losprincipios delidiomacastellano se adoptó este tratamiento, ya en latin,

Domnus

abi^eviacion de Dominiis,ya i)o)i,castellanizando la palabra la- tina. Gonzalo Berceo y el arcipreste de Hita, que

' sonescritoresanteriores alsiglo

XV,

reputandoel'

i

Don como

tratamiento de

mucho

honor, no solose

I

lo dan á Jesucristo y á lossantos, sino quelo es- tienden á loshéroes y deidadesdel paganismo. Así comienza Berceolavida de santo

Domingo

de Si- los:

«En

elnombre, delPadre q\íe fizo toda cosa

«Et de,

Don

Jesuchristofijo de lagloriosa.

«

El Arcipreste de Hita en su fábulade las ranas' pidiendo rey dice:

i<Lasranas enun lagocanlaban etjugaban

uPidiendo reg

áD.

Júpiter,muchogelo rogjbaii.

El

mismo

autor, en otros pasajes, dice:

Don

Aquiles:

Don

Héctor:

Don

Demóstenes, y en tono

(le burla; DoñaLoba;

Don

Burro,

Don

Salmón, y aun á las cosasinanimadas;

Don

Enero, Doña(jiia-

resma,

Don

Almuerzo,

Don

Tocino, etc.

(12)

MUSEO IIISTOUICO ESPAÑOL.

Con

lasmugeres, segúnaparecede estos

egem-

plos, ya se introdujo igual tratamiento, derivado de

Domina

y abreviado luegoBorrina ó Doña; pe- ro acerca de su uso en los primeros siglos de la restauración,ypersonasque debíantener ese dic- tadohay unavariedad tal, que nopermite fijaruna regla constante.

Guardiola,GilGonzález Dávila y otros autores tomando el

Don como

inerente á la nobleza, sien- tan

como

principio, quefue peculiar de esa clasey esclusivo de susindividuos hasta el siglo

XV,

y que solamente sedabaálosreyes, infantes, prela- dos, grandes maestres,yricoshomes, y que fue- radeestosse concedía solamente enpremiodese- ñaladas hazañas enserviciode Diosy delos reyes, peroestapreocupación, queasí puede llamarse,la

hadesvanecido totalmenteunautorbastantemoder- no yerudito, fundándoseendatosirrecusables.

En

losprivilegiosrodadosy enotros

muchos

an- terioresáestos, otorgadosá favordeiglesias,

mo-

nasteriosetc. quetantoabundanen losarchivos y á cuyopiese hallanconfirmandolos

mas

ilustres personages de Castilla, se ven tales auomalias y contradicionesque asombran, y al propio tiempo envuelvenenlaoscuridad estepunto.

De

ellos re- sulta quiJ el

Don

eratratamientodebidoá los reyes y reinas, infantes é infantas; perohay

muchos

do- cumentosenque noleusan, puesdicenlas confir- maciones: «Ego Ildefonsus

Rex,

unaciim conjuge

mea

Regina Constancia(1).»

En

otros seda

Don

á la reina y noal rey. «Ego Adcfonsus etc. una curn uxore

mea Domna

Constancia, y enotros,no seda estetratamiento ni alrey, ni ála reina y álos infantes; otras escrituras ledanno á todos estos;

sino á alguno de ellos,yotrasáninguno.

La

mis-

ma

variedadsenotaen los obispos,maestres de las órdenes,duques, condes,marqueses, ricoshomes, adelantados, merinos yoficios de casareal, quie- nes efectivamenteteníanderecho á anteponerseese dictado; pero eninfinitosprivilegios se les ve sus- cribir sinél. Ni elCid, niBernardo delCarpió,se encuentran conelDon.

Tampoco

seve enlos

mas

delosSeñores de Vizcaya,y sí,entodoslosreyes

desdeSan Fernandoabajo.

De

todo esto resulta,quenienlostiempos de

Don

Enrique I,ni dedonJuan H, nienlos anteriores y posteriores sehallacosa fija,tocante alusodel

Don

porque desde el siglo VII hasta el

XI

se estiló

mucho

dárselo álossantos.

A

losreyes unas veces seles daba,otras se sustituía conlos dictados de Gloriosísimo, Dominísimo, Serenísimo etc. Los grandes y ricos

homes

eran también apellidados Optimates, Séniores,Magnates etc. ylos obispos, Padresó Venerables.

Y

paraque noquede duda de que el

Don

no fue patrimonio esclusivo de la nobleza en todo ese tiempo, pueden citarse

muchos

documentos en que se da

Don

álos labradores y no álos hijos- dalgo y aun hay escrituras en que se da

Don

á los pastores, herreros, zapateros y á toda clase de oficíales

mas

humildes, sin escluir los carniceros, y espresando al

mismo

tiempo la vi-

( I) Yoe\re y All'onsoen unión loh miesposalareinaCons- itaní».

Uaníadelas personas. Elautor citado, menciona una escritura decambio ótruequeque hicieronde unas tierras doña Elvira y doña Ocenda en la era 1219 ysuscribenasí: MartinGutiérrez:

Dia-

goDiaz: Gutier Martinez; villanostestigos:

Don

Derengiiello,

Don

Petro Solgueda.

En

una escri- tura delas quetraeen su apéndice Berganza, en las antigüedadesdel monasterio de Cárdena,se ve al pie, enumerando los testigos que se hallaron presentes á su otorgamiento

— De

hijosdalgo:

Don

Pedro

Moro

ctAlcalde,

Don

Antolin fratrer ejus etc.

De

otroshombresbuenos:

Don

Gozalvo Gar-

ciez.

Don

Alfonso

Derman — Don

Gil Cerón etc.

Estos últimos,probablementeserian labradores.

Desdelos siglos

XI

y XIIsedabatambiénel

Don

álos judíos.

En

el

poema

del Cid, escritopor esa época, se hacedecir al

Campeador

halagandoálos dosjudíosde Burgos:

Ya Don

Raquel y vidas ha- besmeolvidado.

En

lasCrónicas de nuestrosreyes, sehace mención de

muchos

moros y judíos que fuerontesoreros, y médicosyqueejercieron otras variasdignidades cerca de lossoberanos,y á todos estos selesdael Don:

Don

Samuel,

Don

Leví,

Don

Ozniin,

Don Mahomad. También

es

muy nombra-

do elRabi

Don

Santos, eldeCarrion, célebre por suspoesías.

El

Don

también soliausarse

como

tratamiento irónico é injurioso. Cervantes, ensu Quijote, en

elencuentro con Gines dePasamonte, montado en cólera le hace decir al buenhidalgo «Votoátal

Don

hijo de la puta,

Don

Ginesillo de Paropillo ó

comoos llaman.» EleruditoClemencin, al

comen-

tar este pasage, diceque Cervantes con estas pala- bras quiso remedar á los libros caballerescos, dondeesfrecuenteel uso del

Don

irónico é inju- rioso y cita varios pasajes sacados deesa clase de historias.

En

la gran conquista de Ultramar, pe- leando elcaballero del Cisne con el

Duque

Rainer de Sajoniale hirióydíjole: «.Don alevosoprobado en mal punto obistes latraición conocidaque co- menzastcscontrala

Dueña

de Bullón.»

En

la his- toria de Olivante deLaura,

un

caballero queHe- baba por fuerza una doncella respondo á

Don

Olivanteque ledenostaba:

uDon

Sandio caballero en

mal

punto queréis aconsejaráquien consejode vosnoquiere recibir.»

En

estos pasajes,el tratamientode

Don

sejunta con palabras ofensivaspero aunél, porsisolo,so-

lia tener enesoslibrosun sentido enfáticoen mala parte. Queriendo detener

un

caballero áLisuarte deGrecia, resistiéndose este,le dijoelotro:

¿Cómo Don

caballero,nobastaqueseáis loco,sinonecio?»

También se encuentra este uso del

Don

en este sentido,en nuestroslibros antiguos, aundesde los principios del idioma castellano. Gonzalo Berceo yacitado, cuentaenla vidadeSanto

Domingo

que irritado contra el santoel Rey, D. García de

Na-

varra:

«Don mongo

, dice el Rey, mucho de mal sabedes» y en los Milagros de nuestra Señora el apóstolSantiago dicealdiablo

«Don

traidorpaío- brerononvos puet vuestra parlavaler

un

maldi- nero» El

mismo

Clemencincita ademas una come- diade LopedeRueda, enlaqueuno desus perso- najesá quien llamaMarcelo dice á otroqueintitula Pajares: «Aguardad

Don

asno», amenazándole

(13)

MIJSKO HlSTOlilCO ESPAÑOL.

con

queleobligaría á hacer loque él quisiera.

Lo mismo

sucedía conel

Doña

femenino. Léese también enlos libros deCaballería

vDoña

cruel,

Doña

villana,

Doña

loca»,usandoel

Don como

in- famante.

Eratal laconfusiónquesenotabaen este trata- miento enlos siglos

XVI

y

XVlI

que cualquierale

usaba cuando le acomodaba sin distincióndeper- sonas, locualcriticaQuevedoen su fisita de los chistes: «Es deadvertir, dice, que en todos los oficios, artesy estados, se ha introducidoel

Don

enhidalgosyenvillanos.

Yo

hevisto sastresy ai- bañilles con Don.» El

mismo

Quevedo, añade en su Premática del tiempo: «ítem habiendo adver- tido la multitud deDones que hay en el

mundo

(pues hastael aíreletiene)yconsiderandoqueimi- tanal pecado originalen no escaparse del, entre todos, sino soloCristoy su

Madre

;

mandamos

re- cojerlosdonesy ya queloshaya,seaenlas manos y noenlosnombres.

Y damos

término detres dias después de lanotificación átodos los oficios para

<iuesearrepientan delos habertenido.»

ElP. Guardiolasienta porcierto queesteabuso

«mpezó

en tiempo de EnriqueIVy que continuó en eldelosReyesCatólicos.

Añade

quelosjiidioseran

losque

mas

afectabanel

Don

y queen su tiempo le

usaba la gente bajay hasta lasrameraspúblicas, especialmenteenAndalucía.

En

unanovelaquecita Pelliceren sus notas alQuijote tituladaEl Hijode

Málaga

impresa en 1639se dice: «Estas dos ten-

«deras queestán pesando en estapuertadel

mar

«fruta y

mondongo

los dias pasados setiraban las

«infamias

como

laspesas y se arañaban lashonras

«comolascaras, y dijouna¿pues túconmigo

Doña

«Teodosia, sabiendoque soyconocida enMálagay

«que soyhijade

Doña

lírígidadetalydelmesonero

«de tal parteque fueventero veinte y un añosy

«medio?

Otro autor declaró losinconvenientesdel abuso de estosdonesdiciendo: «Tambiénescausa deha- ber

muchos

holgazanes y

muchos

facinerosos lali-

cenciaabiertaque hay \)araquecualquierasepueda llamar Don,pues apenasse hallaya hijo deoficial

mecánicoque noaspirepor estecaminoáennoble- cerse, dequeresulta, que impedidos poresta falsa noblezano se puedan acomodaráoficios niocupa- ciones compatibleséindignasde quiensellamaDon, ysi estegénero de gente, sinhacienda para sus- tentarlapersona,eselqueemprende enormes deli- tos deque se tiene suficiente esperíenciaen esta corte.

Paracortar en lo posible estos abusos , el rey Felipe IIIdio una ley en 1611 declarando lasper- sonas quepodían y fasqueno podían usar el Don, tantohombres

como

mugeres, y en lasreglaspara la medía annata de mercedes que cita Clemencin establecidas en3 dejuliodelG6i selee: «Lostítu- losdedones en 200rs. y siendo por dosvidas 400,

y

siendo perpetuos600, todo enplataporserpara Jascoronas deAragón éItalia.»

En

medio de todoesto, constan ya por leyes, ya pordocumentoslas personas á quienes privativa- mente hacorrespondido siempreesa dignidad; ápe- sar de que algunas veces seomita el tratamiento.

Sonestas, losreyes, príncipes, obispos, ricoshomes.

condes,duques,marqueses, ydemástítulosdeCas-

tilla,á quienes en los diplomas que antiguamente seles despachaba espresaban los reyes, entre las

demás prerogatívas con que losdistinguían, lade que sepudiesen llamarDon. Consta ademas, que

el reyCatólicopremió con el título de

Don

alcon- de de Cabra,alcaidedolosDonceles por haber pues- to en prisiónal rey Chico de Granada, y en el di- plomaespedidoenGranada porel

mismo

soberano á 30deabrilde 14-92á favordeCristóbalColon, de Almirante viso-rey y gobernador de las Indiasy Tierra firmeque descubrieseselee:

vE

vospodc- desdende en adelante llamaré intitular

Don

Cris- tóbal Colonetc.; segúneldocumento que traeco- piado Navarrete.

En

nuestros díascontinúalaconfusiónencuanto

al Don, sibien yaexisten otrostratamientosparti- culares que demuestren las categorías.

A

no ser por esos, y si no hubiese en el tratamiento de las personas

mas

diferenciaqueel Don, por este era imposible distinguirlas, pues ¿quién hay que nose crea con derecho á anteponerse esas tres letras?

Como

es eseun títuloespañol que no paga lanzas ni impuesto, todosse !ecrean, yaque nadielo dis-

|)uta, y si resucitara Quevedo tendría motivos de continuar en el siglo

XIX

lasátiraqueempezó en

el

XVII.=

RECUERDOS ARARES DE

Umk,

PAI.tCIOS DE GALIANA.

A

las orillasdelcaudalosoTajo,quebañalascum-

¡

bres,dondeseasientamagestuosa laimperial Tole- do, nolejosdesufamosa puente,denominada deAl- cántara, obradolosárabes,y enmediodeunasfron- dosas huertashoy llamadasdelrey,quefueron antes deliciosos jardines y (hmijíI ameno, que fueradélos reyes moros, cuandodominaron en esa ciudad, se encuentranunas ruinasvenerablesy cuyo soloas- pecto revela la

mas

grande antigüedad.

Un

cuerpo deedificio flanqueado de dos torres defiguracua- drangular, ycon gruesos y fuertes

muros

de can- tería y argamasa solidísima cubiertos de bóvedas de ladrillo y al cualdan entrada algunos huecos y arcos deherradura,esloúnicoqueá primera vista queda delo que fueron suntuosos palaciosenotra época, ymorada deplacer delos reyes árabes de

laantigua Toleitola (1). La parte interior conserva aun algunos adornosyajaracas que haperdonado

eltiempo, y queapenas puedenverse por la oscu- ridad que reinaenel fondo deesas ruinas que sir-

venalpresente dehabitacióná algunoshortelanos, y decuadra para sus bestias.

A

estoquedareducido loquelasleyendas y tra- diciones hanapellidado: Palacios de Galiana.

La

casi fabulosa bellezade esa infanta, elciego cariño que la tuvo su padreel rey

moro

Galafre, los

mu-

chos pretendientes queaspiraron á su

mano

y los combatesyriñas quela ansiada posesión dela |)rin- cesa originó,sonlamateriayobjetodeloscantos po- pularesyromances queseconq)usieron enlossiglos

(t) AsillamandToledolos Atabes

(14)

(i

MUSEO HlSTOmCO

líSl'AÑOL.

XV

y XVI.Posteriormente otros poetas seaprove- charon deesos recuerdos. Balbuena en su

poema

El Bernardo, LopedeVegaenlacomediaque com- puso coneliítulo(]ePalacios de Galiana, y porúl- timo Moratin en suromancede Abd-el-Cadir y Ga- liana,se ocuparon de ese objeto y 'lara todos da suficientemateria loqueenlos antií^nosseencuen- tra acercade esaprincesatan celebrada.

Don

Cristóbal Lozano, autor de la obra titulada Reyesnuevosde Toledo, recogiótodas laspatrañas yhablillas vulgares sobrela materia, y se espresa enestos términos enel cap. ÍV del libro 1.°:

«Ga-

<dafre hijo de un reyezuelo deÁfrica llamadoAl-

«caman y dela condesa Saldrina viuda delconde

«donJuliáncon quien casó en Toledo se hallaba

«rey deesta ciudad por muerte desu tio.

Sus

«buenaspartesy prendaslotenian bien halladocon

«todoslos ciudadanos, así los de su nación

como

«delosnuestrosmozárabes yaunque eltirano Abd-

«er-Rhaman rey deCórdoba

como mas

poderoso é

«insolentesoliadarlepesadumbre y molestarle con

«guerras, soloporque acogia y amparabaálosque

«huian de su rigor;con todoGalafre

como

esforza- ndo yvalientedefendía su ropa y guardaba la ciu-

«dad. Tenia, pues,estereyuna íiija dotada dedis-

«crecion y hermosuracon que sehaciaquerer todo

«loque esdadoá un

amor

paterno; llamábase Ga-

«liana á cuyo hermosohechizo

mas

de cuatropre-

«tendientes consagraban deseos y tributaban cui-

«dados.Elpadre,queera quien

mas

laqueria, no

«sabia que hacerse para téfterla gustosa y así en

«contemplación suya hizo una famosa huerta á

«orillas del Tajo casi contigua á la ciudad, co-

«mo

se bajapor la puente de Alcántaraquehasta

«el dia de hoy conservaelapellido de la Huerta

"delRey.

En

mediode ella fabricóunoshermosos

«palacios adornados de jardines con unos estan-

«ques

muy

artificiosos, pues dicen que subiayba- njaba el agua con la creciente y menguantede la

«luna; si eraporartede nigromanciaó era quizá

«porel arte delas azudas, quees

nombre

arábigo,

«y comenzarían entonces, se deja al discurrir de

«cada uno.Cuandocrecía,pues,elaguaeraentan-

«ta alturaque vaciando en unos caños corría en-

«cañada hasta el palacio que tenia el rey

moro

«dentrodelaciudad; queera dicenenaquella par- ote queestá hoy el hospital del cardenaldon Pe- ndroMendoza, de niños espósitos,yel convento de Santa Fe la Real, con que advertirá de paso el

«curioso, que es

muy

antiguo en esaciudad ha-

«berartes de.luaneloque subaná los alcázaresel río.»

«Estospalacios, pues, de cuya.suntuosidadsolo

«quedanhoy desmoronados y caducos paredones,

«loshizoelreyGalafre:retirodeliciosoycasadere-

«crco paralainfanta suhijay quisoqueseapellida-

«senpor ella Palacios de Galiana. Habitábalosla

«moraconlaostentaciónyaparatoquesedebeáuna

«personareal.

Muy

asistidade damas, regalada y

«visitadade su padre, los

mas

díaspasaba una vida

«descansaday alegre, sibien unos galanteosdeun

. «amante porfiadola desazonaban el gusto

muchas

«veces.

Es

el caso, que

como

labeldad de Galiana

«era tanta,y tanilustressusprendas, dio en ga-

«lantcvla v servirlaunrégulode Guadalajara,lla-

«mado

Bradamante,

moro

agigantado, feroz y va-

«líente. Estaba tanenamorado deella, comoella'di;

«él enfadada, que ennofrisando losnaturalestieni;

«el

amor

poco fuego, ypoco importaquese abrase

«el pretendiente, cuando á las finezas suyas está

«dehielo la dama.

Porfiaba el

moro

contodo, sin

«queledesesperasenlosdesvíossabiendoqueápor- nfias se suelen volcar los montes cuantoy

mas

las

«mugeres.

En

fin él quería y en la

mayor

resisten-

«cía seavivaba suamor. Costábale subuen ratode

«trabajo hablarla y verla, pues desde Guadalajara

«hastaToledoabrió caminó ocultosu cuidado sen-

«da escusada pordondede rebozo yde secreto ve-

«nía áver y hablarálaidolatrada hermosura yde

«allíle quedóel

nombre

deSendade Galiana.»

Sigue después contando ese autor, tomando su relato delos falsos croniconesde Luitprando yJu-

liánPérez,queforjóá su placerelP. Higuera,

como

el rey Carlo-Magnoantesde heredarásu padrePí- píno, estuvo^en Toledo dondese enamoródelain- fanta Galiana, hijadel rey

moro

Galafre, y celoso, continua, «por una partede las finezasdel moro,

«de su continuaporfíay temeroso por otra deque

«como despreciado y poderoso podia intentar tal

«vez alguna violencia trató de desafiarle yajustar

«conlasarmassu derecho. Hízoloasí,riñeron cuer-

«poácuerpo, con destrezayconvalor, yaunqueel

«moro era un gigante, quedó por Carlo-Magnola

«victoria. Vencióleenel desafio, cortóle lacabeza,

«presénteselaáGaliana: rocibió estaelpresente

muy

«gustosa, tantopor ver la valentía de su amante

«comopor verseyalibre delque aborrecía.»

«Pidió despuésCarlo-MagnoáGalafrela

mano

de

«suhija,y casados porelarzobispode Toledo,Cisi-

«la hízose la infanta cristiana y Carlo-Magno se

«fue conella á Francia, muerto yasupadreelrey

«Pipino.»

Sobre este asunto secompusieronlos romances que se hallanenlaprimera y sesta parte del ro- mancerodeMiguelMartínez, impreso en 160i.

En

el libro titulado:

La

gran conquista de Ullramar, ' se dice, queestaGaliana era la infanta Halia hija deHaxen, rey

moro

de Toledo,que casó con izarlos Mainete, ysonestas sus palabras que cita Clemeu-

cín «Alcázar menor que llamanagora lospala-

«cíosde Galianaque él entonce había hecho

muy

«ricos ámaravilla enque se toviese viciosa aque-

«lla su hija Halía é este alcázar é el otro

ma-

«yor eran de manera hechos quelainfanta ibaen-

«cubiertamentedeluno al otro cuandoquería.»

En

otra gran porción delibros de caballería se mencionala infanta Galiana, contundiendolafábula de Carlo-Magnoconotras,inventando nuevos per- sonajes y sucesos; pero siemprebasándose enlos

amoresdela moraconestos úotros príncipes,que entredisputaron á brazo partidola joya.

No

solo se conserva latradición de Galiana en España, sino también en Francia. Existenaun en Burdeos las ruinas de un anfiteatro

romano

, las cuales, medíante el poco conocimientoqueenlos pasados siglosse tenia delas antigüedades, fueron bautizadasporelvulgoconel

nombre

dePalaciosde Galiana, suponiendo que Cario

Magno

á su regreso áFrancia, después de haberse casado conlainfanta,

mandó

edificar esa regia morada ensuobsequio,,á

(15)

MUSEO HISTÓRICO ESPAÑOL.

semejanza de la que habia dejado en Toledo. Los romances dela laépocaapoyaron ese juicio, y á losviajerosnu seles dabaotrarazón de loquefue- ronesas ruinas, hastaque á iiriucipiodel siglo pa- sasadoMr. delaHastie

miembro

delaAcademiade

Inscripciones y Bellas Letras de París tomó á su cargo reconocer detenidamenteesos restos, y dedu-

iodesusobservacionesqueeranlos de un anfitea- troromano,sobre lo cual presentóá la indicada .Academiauna erudita disertación acompañada de varios dibujos y deunadescripciónesactísimade esemonumento, lacual seencuentra eael tom. 12 delas memoriasdeese instituto.

Sientaenella ypruebabastalaevidenciaqueesa fábricaesde construcción

Uomana

, y deiluce lafa-

ma

popular, deltesto de donRodrigo, quien en su HistoriadeEspaña, alhacerse cargo de la leyen-

<la y tradcion de los amores de Cario

Magno

y Galiana dice:

Fama

estajixd Burdecjalam,ei(laliana) falaliaconslruxise , locual es suficiente para a\itorizar la creencia general, aunque otras causas no existieran, mediando un testo

como

el dedonRodrigo yla propensión natural hacia lo

raro y maravilloso,que conservóla

misma

idea,en las verdaderamente ruinas del palacio árabe de Toledo.

Ello eslocierto, que los edificiosindicados con esenombre, y losmagníficosjardinesquedebieron rodearles, regados por el Tajo y cultivados con

el esmero que acostumbraban los árabes, de- biótodo ello serde importanciacuando enlasca- pitulacionespara laentrega dela ciudadá lasvic- toriosasarmasdel rey deCastilla, Alonso VI, en- traron nosololas llavesde laspuertasypuentes de

lapoblación, sino lasde los indicados palaciosy si-

tio de recreo.

Ya

debia tenerlos

muy

conocidosel

mismo

reyAl-

fonsoVI,cuando huyendo dela cólera y ambición desu hermano D. Sancho, tuvo querefugiarse bajo

elamparodelrey

Almaimon

ó Alimenonde Toledo,

<|uien prodigóá tan escelsohuéspedcuantos obse- quios estuvieronásu alcance,durante su estancia prolongada hastalamuertede suhermano acaecida

;mte los

muros

de

Zamora

por el traidor Bellido Dolfos.

Pocodespués de la conquista, envarios reparti- mientosquehizo el

mismo

rey , ó mejor dicho su nieto Alfonso Vllí, se dividió todoeseterreno en-

trevariosposeedores

como

hasta elpresente sub- siste, y tocóla partedelospalacios á los

Guzma-

nes, señores de Batres, que pusieron en ellossus armas, que sevenauncolocadasen la parteinte- rior y esteriordelos muros. Entonces debiósufrir algima reparaciónese

monumento

,quepor sufir^

mezadebiera conservarseíntegro,así

como

elver- gel (]uelecircula

; pero un accidente imprevisto contribuiría quizá á que desde entonces quedase todo aquel terrenoabandonado,ypor consiguiente los palacios indicados que por falta de habitantes sufrirían ladestrucción quellevaconsigo eltiempo (levorador y aun quizálas llamas ó el pico agudo

del ignorantesoldado.

Cuandosehicieron losaprestos parala granjor- nada de lasNavasdeTolosa,queenfrenóparasiem- pre lapreponderancia árabe, se convocó una cru-

zada,y alllamamiento acudieron infinitas gentes, dicela Crónica, ude muchas y luengas tierras» y añadidasá estaslasdel paisy reinoscircunvecinos les fuedadala cita y punto de reunión en Toledo, para salirdesde allí ácampaña. Todos los alredo- res de la ciudad seinundaron de advenedizos

, y

escogiendo

muchos

por

campamento

las llamadas hoy Huertas del Rey, donde están dichospalacios, dicen anales antiguos que las talaronen términos

«quenoquedórastro deloquehabiansidoanterior- mente.n

¿Y

quién sabesi seestendió su vandalismo hasta la casa de recreoquealli habia, datando desde entonces su destrucción y desamparo? Es

mas

que probable, aunque no nos atrevamos á asegurarlo por faltadedatos.

Aun

debían conservarse en algún

modo

, cuando sehace mencióndelos palacios de Galiana en los tiempos delrey D. Alfonso elSabio, quien aficio-

nado álascienciasmatemáticas, y enparticular á laastronomía,y deseando ilustrarla y ponerla en

estiloparaquefueseá

menos

costaentendida yen- señada, hizojuntar enla imperial ciudad de Toledo á todoslosque supo queteníanen esta cienciagran saber, que no eran pocos, ylos quehabia en otras partesde susreinos, famosos en ella asi cristianos

como

moros, concuyo parecer y consejo

compuso

lastablasquede su

nombre

sellamanAlfonsies. Asi seespresael P.Gerónimo

Uoman

delaHiguera en sa Historiade ToledoMss.

Mas

adelante(lice: que

«mandó

el rey juntarse en ToledoáAben-Raget é

«Alquibicio, sus maestros naturalesdeesa ciudad,

«á Aben-Musio y

Mahomat.

de Sevilla ; Juzef,

«Aben-Hali, ,lacob, Avencena,deCórdoba, y otros

«mas de cincuentaquetrujo deGascuñaydeParis

«congrandessalarios,y mandólestraducirel

Oua-

«dripartitode Ptolonieo yjuntar libros de Menta-

"fany deAlgazel. Dióseeste cuidado á Samuel y á

«Jehuda el ConhcsoAlfnquinde Toledo,(píesejun-

«tasenen elAlcázar de Galiana, dondedisputasen

«sobre el movimiento del firmamento y estrellas:

«presidian cuandoallíno estabaelrey,Aben-Ragel

«yAlquibicio; tuvieron muchas disputas desde el

«año 1218hastael de 1262, yalcabohicieronunas

«tablast,-nfamosas

como

todos saben,ydespués de

«haber acabado esta grande obray de haberlos he-

«cho

muchas

y

muy

largas mercedes, los envió

«contentosásus tierras dándoles franquezasy que

«fuesen libres ellos y sus descendientes de pechos

«derechos ypedidos, de quehay cartas fechas en

«Toledo á doce dias andados del

mes

de mayo,

«era 1300.»

Elconumicarse,comoquizásecomunicarianestos palacios de recreo con losalcázares que tenían los reyes moros al tiempo de la conquista, sobre el

muro

dela ciudad, en la parte que hoy ocupanel

monasterio de Santa Fe, deComendadoras de San- tiago, el Hospitalde Espósitos , y parte del con- vento de la Concepción Francisca, seria quizá la causadeapellidar conel

mismo nombre

depalacioe de Galiana la

morada

habitual delosreyesárabes, dela cual, el

mismo

conquistador dio ima parte paralafundacióndelmonasterio demonjas quecon denominaciónde

San

Pedro de las

Dueñas

erigió enesta ciudad,juntamenteconlosdeSanServando, Santo

Domingo

de Silosv San Clemente. Añosdes-

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