UNIVERSITÉ PARIS-SORBONNE
ÉCOLE DOCTORALE IV
Centre de Recherches Interdisciplinaires sur les Mondes Ibériques Contemporains
T H È S E
pour obtenir le grade de
DOCTEUR DE L’UNIVERSITÉ PARIS-SORBONNE Discipline/ Spécialité : Études Romanes - Espagnol
Présentée et soutenue par :
Kevin PERROMAT AUGUSTÍN
le : 13 novembre 2010
El plagio en las literaturas hispánicas:
Historia, Teoría y Práctica
Sous la direction de :
Mme Milagros EZQUERRO - Professeur, Université Paris-Sorbonne Paris IV
JURY:
Mme Milagros EZQUERRO - Professeur, Université Paris-Sorbonne Paris IV M. Gustavo GUERRERO - Professeur, Université de Cergy-Pontoise
Mme Covadonga LÓPEZ ALONSO - Professeur, Universidad Complutense de Madrid M. Eduardo RAMOS IZQUIERDO - Professeur, Université Paris-Sorbonne Paris IV
Résumé
La présente recherche a pour objet le plagiat littéraire dans les littératures hispaniques d’un point de vue historique, théo- rique et pratique. Si la perception du plagiat ainsi que sa représentation discursive ont été l’objet d’importantes évolutions tout au long de l’Histoire, un certain nombre d’éléments semble récurrent. Un plagiaire est un «faux auteur», mais cette notion de base n’a cessé de s’enrichir à partir de matériaux provenant d’horizons divers, tant épistémologiques que discursifs. Considéré comme une simple infraction morale ou juridique et rattaché par la suite à une diffuse notion d’intertextualité, les études les plus récentes ont recours à la Pragmatique pour essayer d’appréhender la nature ambiguë et polémique de la question. Ce travail adopte une approche pluridisciplinaire du phénomène, réunissant des contribu- tions jusqu’à présent éparpillées entre la Littérature Comparée, le Droit, l’Histoire ou les différentes littératures nationales, mais gardant toujours son centre d’intérêt dans les littératures hispaniques. L’étude est divisée en trois parties.
La première d’entre elles concerne l’apparition, la consolidation et l’évolution de la notion jusqu’à la fin du XVIIe siècle.
Dans la deuxième partie, nous exposons les différentes théories sur le plagiat, mises en relation avec les approches disci- plinaires adoptées. Enfin, nous offrons une analyse sur les applications pratiques du plagiat : on y découvre leurs différents emplois normatifs, stratégiques, idéologiques ou artistiques. Le plagiarisme en tant que processus de création est présent dans de nombreux mouvements de différentes périodes, mais il s’associe notamment à l’Avant-garde et à la Postmodernité.
Cette étude propose une perspective d’ensemble ainsi qu’un corpus théorique et littéraire sur ces contenus, en vue d’ouvrir de nouveaux axes de recherche dans le domaine des littératures hispaniques.
Mots clés : Plagiat, intertextualité, appropriation, Littérature Comparée, littératures hispaniques, plagiarisme, paternité littéraire, propriété intellectuelle, Linguistique Légale, Stylistique.
Plagiarism in Spanish Literatures: History, Theory and Praxis.
Abstract
The object of this study is literary plagiarism in Spanish Literatures, from a historical, theoretical and practical approach.
From a historical point of view, plagiarism perception and representation have encountered important evolutions. How- ever, they have preserved common elements. A plagiarist is an ‘untruthful author’, but to this basic notion other materials have been attached from a number of epistemological and disciplinary perspectives. Considered first as a mere moral or legal infringement and subsequently assimilated to a certain concept of intertextuality, recent studies make use of prag- matic approaches to intend an explanation of the ambiguous and polemic nature of the subject. This thesis studies the phenomenon from a multidisciplinary approach, gaining with the contributions collected from Law, Comparative Litera- ture, History or the different national literatures, though maintaining its focus on Spanish Literatures. The study is divided in three parts. The first one deals with the emergence, instauration and evolution of the concept until approxi- mately the end of the XVIIth century. Secondly, different theories are reviewed in relation with the particular disciplinary approaches adopted. Finally, practical applications of plagiarism are considered: normative, strategic, ideological or artis- tic uses. Plagiarism as an artistic device is present in a number of movements and trends in different periods, especially associated to Avant-garde and Postmodernism.
This study offers a general view of the subject and both a theoretical and a literary corpus, until presently scattered in monographic works, in order to propose some possible research guidelines on plagiarism in the realm of the Spanish Literatures.
Keywords: Plagiarism, intertextuality, appropriation, Comparative Literature, Spanish Literatures, postplagiarism, au- thorship, copyright, Forensic Linguistics, Stylistics.
Discipline : Études romanes, espagnol.
École Doctorale IV : Civilisations, cultures, littératures et sociétés.
28, rue de Serpente, 75006 Paris.
Resumen
La presente investigación tiene como objeto el plagio literario en las literaturas hispánicas desde una dimensión histórica, teórica y práctica. Desde el punto de vista histórico, la percepción del plagio y su representación discursiva han sufrido evoluciones importantes, aunque siempre han conservado elementos comunes. Un plagiario es un “falso autor”, pero esta noción de base se ha ido enriqueciendo a partir de materiales provenientes de numerosos horizontes epistemológicos y discursivos. Considerado como una mera infracción moral o jurídica y, posteriormente, asimilado a una difusa noción de intertextualidad, los estudios más recientes se sirven de la pragmática para intentar explicar la naturaleza ambigua y po- lémica de la cuestión. Esta tesis aborda el fenómeno desde una perspectiva multidisciplinar, reaprovechando las contribuciones hasta ahora dispersas en la literatura comparada, el derecho, la historia o las distintas literaturas naciona- les, pero conservando en su centro de interés las literaturas hispánicas. El estudio se divide en tres partes. Una primera que concierne la aparición, consolidación y evolución de la noción hasta fines del siglo XVII. En la segunda parte, se exponen las distintas teorías sobre el plagio, en relación con las perspectivas disciplinarias adoptadas. Por último, se ana- lizan las aplicaciones prácticas del plagio: sus usos normativos, estratégicos, ideológicos o artísticos. El plagiarismo como procedimiento creativo está presente en numerosos movimientos de diferentes épocas, asociado especialmente a la vanguardia y a la Posmodernidad.
Este trabajo propone una visión y un corpus teórico y literario de conjunto sobre estos contenidos, hasta ahora dispersos en obras esencialmente monográficas, con la esperanza de que abran nuevas líneas de investigación en el ámbito de la literatura hispánica.
Palabras clave: plagio, intertextualidad, apropiación, Literatura Comparada, Literaturas Hispánicas, plagiarismo, auto- ría, propiedad intelectual, Lingüística Forense, Estilística.
Agradecimientos
Hegel sostenía que el plagio no era competencia de la Crítica literaria, ni de la Justicia, pues no era más que una cuestión de “buenos modales”. Debo agradecer ante todo a mi familia, amigos, profesores y colegas, la indicación de numerosas líneas de investigación, comentarios y sugerencias pertinentes sobre el desarrollo de mis pesqui- sas. Se ha dicho a menudo que cada libro es un esfuerzo colectivo, éste no es una excepción.
Me gustaría dar las gracias especialmente a mi directora de investigación, Mila- gros Ezquerro, por su confianza, tolerancia e infatigable apoyo. No estaba exento de riesgos el amparar un proyecto como éste, que ha ido creciendo progresiva e inquietan- temente. Espero que los resultados sean dignos de su confianza.
A lo largo de estos años de trabajo, algunas partes han sido publicadas parcial- mente como artículos, o han sido expuestas a colegas en seminarios, o han sido publicadas en sitio de Internet (www.elplagio.com). Debo agradecer los comentarios, la labor de los editores, y las sugerencias de los internautas, que estas primeras interven- ciones suscitaron. En ocasiones, estas colaboraciones desinteresadas abrieron vías insospechadas. Aunque resulta imposible agradecer particularmente cada ayuda, quede aquí constancia de mi reconocimiento para todos ellos.
Agradecimientos especiales a: Pierre-Yves, por sus interrupciones; Manuel, “el que resiste gana”;; mi madre, improvisada “cazadora de plagios”;; mi hermano Carlos por su ayuda en las cuestiones de Propiedad Industrial; mi padre, por sus relecturas y sabias observaciones; Anna, Aline y Amandine, por su “servicio de asistencia lingüística”.
Y, claro está, a Cristina. Sencillamente, sin ella, esta tesis no hubiera sido posi- ble.
0 INTRODUCCIÓN ... 11
1 HISTORICUM ... 17
1.1 EL PLAGIO DESDE UNA PERSPECTIVA HISTÓRICA... 18
1.2 RECURRENCIAS REPROBABLES Y MIMESIS.EL PLAGIO EN LA ANTIGÜEDAD. ... 24
1.2.1 La importancia de los autores en la literatura griega. El discurso como patrimonio común e individual. ... 27
1.2.2 Creación de las bibliotecas. Nacimiento de la Filología. Críticos y acusaciones de plagio. ... 32
1.2.3 De Grecia cautiva a Roma virtuosa ... 35
1.2.4 Críticos y acusaciones de plagio en la literatura romana. ... 40
1.2.5 Mimesis y comunidad del patrimonio literario. Marcial y la propiedad artística. La literatura como medio de producción. ... 44
1.3 LOS PADRES DE LA IGLESIA.LA ACUSACIÓN DE PLAGIO COMO ARMA IDEOLÓGICA. ... 50
1.4 POÉTICA MEDIEVAL Y PLAGIO.TESTIMONIOS.INTERTEXTUALIDAD NECESARIA:AUCTORITAS Y CO-AUTORÍA. ... 58
1.4.1 Poética medieval: anonimia, glosas y antologías. Apropiaciones legítimas. ... 68
1.4.2 Tradición y estudio del plagio en la tradición de Al-Ándalus. ... 74
1.4.3 Evolución y cambios significativos en la Baja Edad Media. Poéticas combinatorias. Consolidación de la autoría. ... 84
1.5 DUELOS LITERARIOS EN EL PARNASO:IMITACIÓN POÉTICA, PRAGMÁTICAS,IMPRENTA Y PLAGIO EN EL RENACIMIENTO Y EL BARROCO. ... 107
1.5.1 Erasmistas y ciceronianos. Los polémicos límites de la imitación literaria. ... 119
1.5.2 La lengua del Imperio. Translatio Studii. El sabor del fruto ajeno. Apropiaciones lícitas e ilícitas. Autores dudosos: negros, moros, sodomitas, judíos, mujeres e indios. ... 130
1.5.3 Ecumenismo cristiano. Lutero, Loyola, Erasmo. Posibilidad del plagio en las obras teológicas del Renacimiento y Barroco. ... 177
1.5.4 Teatro del Siglo de Oro. Autoría difusa y reutilización de materiales. Cuervos, cornejas y plumas ajenas. ... 194
1.5.5 Acusaciones de plagio en las controversias científicas de los siglos XVI y XVII. ... 214
1.5.6 Bajo la protección de Apolo: prerrogativas, estrategias y plagio en el Parnaso barroco. ... 238
2 THEORICUM ... 288
2.1 PRECURSORES. ... 304
2.2 ESTRATEGIAS ERUDITAS Y ACADÉMICAS ... 312
2.2.1 Polígrafos y eruditos. El plagio, el método científico y la instauración de la Crítica Literaria . 316 2.2.2 La Dissertatio Philosophica de Plagio Literario de Jakob Thomasius y Johannes Reinelius. ... 329
2.2.3 Libros y Cazadores de plagios. ... 354
2.3 ESTRATEGIAS DE AUTOR. ... 385
2.3.1 Críticos moralistas. ... 394
2.3.2 La originalidad, el trabajo y la propiedad: Sociedad de Autores y profesionalidad de la literatura ... 402
2.3.3 Construcción jurídica del Autor. Ley y plagio ... 421
2.3.4 Crítica Psicoanalítica y Neo-Romántica. ... 449
2.4 ESTRATEGIAS LÓGICO-FORMALES. ... 462
2.4.1 Estrategias semióticas. Criterios para el reconocimiento de la autenticidad. ... 463
2.4.2 El nombre propio del autor: texto-para-texto. ... 469
2.4.3 Modalidades de la citación. ... 473
2.4.4 Modalidades de la intertextualidad. ... 478
2.4.5 Lingüística forense, formalizaciones y modelos informáticos. ... 485
2.5 ESTRATEGIAS DE LECTURA:PRAGMÁTICA Y PODER. ... 505
2.5.1 Táctica y estrategia. ... 516
2.5.2 Escritura y Poder: el plagio imperialista y guerrillero. Ilustración, propaganda y dependencia cultural. ... 527
2.5.3 Feminismo y propiedad intelectual: En busca de la maternidad literaria. ... 548
2.5.4 Estética de la Mistificación. Superchería, vanguardia, provocación y plagio: el Plagiarismo como procedimiento y como corriente artística. ... 562
3 PRACTICUM ... 586
3.1 POLÍTICAS DEL PLAGIO.MECANISMOS DE CONTROL DE LA LITERATURA.ACADEMIA, PEDAGOGÍA Y PROPAGANDA. .... 590
3.1.1 Expertos, peritos y otros profesionales de la lectura ... 599
3.2 DISCURSOS DEL PLAGIO... 611
3.2.1 Discursos fiscales ... 612
3.2.2 Discursos apologéticos ... 630
3.3 REPRESENTACIONES DEL PLAGIO ... 644
3.3.1 Infracciones literarias ... 644
3.3.2 Metáforas peligrosas ... 645
3.3.3 De animales ... 648
3.3.4 De profesiones y ocupaciones ... 668
3.3.5 De marginales, débiles y desviados ... 671
3.3.6 De delincuentes, criminales y malhechores. ... 681
3.3.7 ¿La última metáfora? ... 684
4 CONCLUSIONES ... 690
5 BIBLIOGRAFÍA ... 694
6 ÍNDICE ONOMÁSTICO ... 731
7 ÍNDICE TEMÁTICO... 750
Ilustración 1: El Árbol de la Vida; Athanasius Kircher, Œdipus Ægipticus (1652) ... 92
Ilustración 2: Ramon Llull, Ars magna.. ... 94
Ilustración 3: Giovanni Fontana (s. XV) Secretum de thesauro experimentorum ymaginationis hominum... 266
Ilustración 4: Giovanni Fontana (s. XV) Secretum de thesauro experimentorum ymaginationis hominum... 267
Ilustración 5: “Rota del delphino” del Triompho de la Fortuna (1527) de Sigismondo Fanti... 268
Ilustración 6: “Domanda XXXV-XXXIX”, Triompho de la Fortuna (1527) de Sigismondo Fanti. ... 269
Ilustración 7: Sator Arepo tenet opera rotas (¿‘el sembrador Arepo labra con el arado’?) ... 271
Ilustración 8: Juan Caramuel, lámina XX de Metametrica, arte nuevo de varios e ingeniosos laberintos ... 273
Ilustración 9: Juan Caramuel, Capítulo CCCXXXV de Metametrica. ... 274
Ilustración 10: Gaspar Sanz, Instruccion de musica sobre la guitarra española… con vn breve Tratado para acompañar con perfección… resumido en doze reglas y exemplos los mas principales de Contrapunto y Composición. ... 276
Ilustración 11: Portada de Le masque des orateurs (1667), de Richesource. ... 282
Ilustración 12: Retrato de Jakob Thomasius que precede la edición de De plagio literario, 1673. ... 331
Ilustración 13: Distribución de los autores y obras en función del valor económico y simbólico. ... 513
Ilustración 14: Stewart Home, Plagiarism: Art as Commodity and Strategies for its Negation, 1987. ... 576
Ilustración 15: Obra presentada en Copilandia. Exposición de 2005, por el colectivo Gratis. ... 578
Ilustración 16: Panfleto contra las restricciones a la reproducción de originales (pág. 1) ... 579
Ilustración 17: Panfleto contra las restricciones a la reproducción de originales (pág. 2) ... 580
Ilustración 18: When Marion Copied (2006). ... 592
Ilustración 19: When Marion Copied (2006); Cuadernillo pedagógico. ... 593
Ilustración 20: Campaña institucional (Universidad del Nordeste de Illinois). ... 594
Ilustración 21: Cartel de la Campaña contra el plagio elaborado para la Facultad de Ciencias y Artes de la Comunicación de la Universidad Pontificia de Perú en 2008. ... 595
Ilustración 22: Bound by Law (2006), por Keith Aoki, James Boyle. Jennifer Jenkins del Duke Center for the Study of Public Domain de la Facultad de Derecho de la Universidad de Duke. ... 598
Ilustración 23: Portada del segundo número de Vital, donde se acusa a Neruda de plagio. ... 614
Ilustración 24: Jean Ignace Gérard, Grandville, “Le royaume des marionettes”, Un autre monde, 1844. ... 647
Ilustración 25: Pierio Valeriano, Giovan Pietro, Les Hiéroglyphiques, 1615. ... 650
Ilustración 26: Leopoldo Alas “Clarín” visto por Ramón Cilla. ... 651
Ilustración 27: “¡Qué pico de Oro!”, Francisco de Goya y Lucientes, nº 53 de los Caprichos (1799). ... 655
Ilustración 28: “¿Si sabrá más el discípulo?”, Francisco de Goya y Lucientes, nº 37 de los Caprichos (1799). ... 657
Ilustración 29: “Ni más ni menos”, Francisco de Goya y Lucientes, nº 41 de los Caprichos (1799). ... 659
Ilustración 30: Le singe sculpteur, Antoine Watteau. Musée de Beaux Arts de Orleáns. ... 660
Ilustración 31: Caricatura de Grandville, Un autre monde, 1844. ... 660
Ilustración 32: Portada de The Guerrilla Girls’Art Museum Activity Book (2004) ... 663
Ilustración 33: Campaña de las Guerrilla Girls contra la discriminación sexista. ... 664 Ilustración 34: Campaña en español de las Guerrilla Girls contra la discriminación sexista. ... 665 Ilustración 35: Figura de águila escritora en La corneja sin plumas de Paulo Ipnocausto [Juan Pablo Forner]. . 667 Ilustración 36: The Assault On Culture: Utopian Currents From Lettrism To Class War, de Stewart Home... 680 Ilustración 37: Cartel de la Exposición Plagiarismo, 9 de mayo-4 de julio 2005. ... 688 Ilustración 38: Captura de pantalla del coloquio perpetuo de Belén Gache, julio de 2010. ... 689
0 Introducción
El objeto del presente trabajo de investigación es el plagio literario en las literaturas his- pánicas. De entrada, conviene adoptar ciertas precauciones preliminares. A primera vista, parece evidente a qué me estoy refiriendo. Un lector medio tiene una idea bastante clara de lo que se entiende por plagio, noción que no difiere enormemente de las empleadas por los lecto- res super-especializados que son los críticos y filólogos. Sin embargo, en sí mismos, los asuntos de autenticidad, originalidad y autoría –subconceptos valorativos sobrentendidos en la noción misma– rara vez son objeto de una lectura unánime.
Un autor (re)conocido autoriza una lectura; una redundancia necesaria, dado el carácter tautológico de esta dimensión interpretativa que permite el equilibrio semántico entre la aper- tura y la unilateralidad del sentido. Ahora bien, este contrato de lectura, obviamente, no ha permanecido idéntico a lo largo de los periodos históricos; las convenciones morales en torno a la escritura han evolucionado según las determinaciones políticas, económicas, ideológicas o meramente tecnológicas. Lo que parece permanecer estable es la consciencia entre autores y lectores de la posibilidad de infringirlas. El “plagio”, o “hurto literario”, es el nombre que ha recibido un determinado tipo de violación de las expectativas comúnmente aceptadas de auto- ría y (re)producción textual. Con frecuencia, la reprobación moral ha sido acompañada por una sanción económica, en ocasiones incluso penal. Igualmente, ha habido épocas donde los requisitos de originalidad eran más débiles o difusos –como por ejemplo la Edad Media– y otras que podríamos calificar de más “exigentes” o, desde otro punto de vista, “restrictivas”.1 Así, las Cortes de Cádiz, en 1813, permitían que se reprodujeran las obras sin la autorización de los herederos, pasados diez años desde la muerte del autor. En el otro extremo, la legisla- ción actual mexicana concede, por el contrario, cien años. Es decir, ni siempre se ha considerado como plagio las mismas prácticas, ni la transmisión de escritos ha estado regla- mentada de la misma manera. Por estas razones, todo estudio del plagio, más allá de cualquier pretensión generalista o formalista, debe incluir en su metodología la dimensión histórica de los fenómenos que analiza o expone.
El presente trabajo se divide en tres partes: Histórica, Teórica y Práctica, división artifi- cial operada por un mero propósito expositivo; las distintas dimensiones del fenómeno se
1 Considérese, por dar un ejemplo de otros ámbitos artísticos, que Richard Wagner fue condenado por plagio en una querella que hoy en día calificaríamos, sin lugar a dudas, como banal. Para una recopilación de casos céle- bres del siglo XIX (entre los cuales se encuentra el de R. Wagner), ver el libro de Domenico GIURATI, El plagio [1903], traducido por Luis Marco (sin fecha), edición facsímil, Pamplona: Analecta Editorial, 2005, págs.
264-265.
superponen en la actividad práctica, puesto que las definiciones teóricas aplicadas tienen un origen y una vigencia inequívocamente históricos. La investigación parte, por las razones aducidas, de un primer acercamiento histórico, animado por una hipótesis de trabajo en cierto punto novedosa dentro de este campo de estudio: el plagio es una categoría interpretativa que recorre diacrónicamente la mayor parte de las historias y territorios literarios, al menos desde que se firman o se conservan los nombres de los autores. Esta hipótesis choca con buena parte de las ideas preconcebidas de filólogos y críticos en general. Se ha repetido hasta la saciedad la ausencia de “autoría real” en determinados periodos de la historia literaria, incluso se ha llegado a fijar el nacimiento de la misma en la invención de la imprenta de tipos móviles.
El capítulo teórico pasa revista a las definiciones disciplinarias que coexisten en cada dis- curso sobre el plagio. Los diferentes orígenes epistemológicos de estas definiciones se encuentran en la raíz de las distintas paradojas y desacuerdos entre aquellos que se pronuncian sobre las cuestiones de originalidad, valor y autenticidad literarios. Con vistas a simplificar su exposición, he decidido agruparlas en función del componente que predomina y orienta los distintos posicionamientos, una división útil pero hasta cierto punto artificial, puesto que no se produce en los discursos teóricos en sí mismos. Por consiguiente, las teorías quedan dividi- das en:
1) Estrategias eruditas 2) Estrategias de autor
3) Estrategias lógico-formales 4) Estrategias de lectura
En el tercer y último capítulo, nos ocuparemos de la aplicación práctica de la discursivi- dad en torno al plagio en la literatura hispánica. El fenómeno puede ser analizado en términos retóricos, genéricos y expresivos. La “praxis del plagio” se divide en políticas, discursos, y representaciones poéticas y ficcionales del plagio. Este último punto saca a colación las po- tencialidades creadoras de las formas poéticas reprimidas o transgresoras con respecto a la ortodoxia poética. En todas las épocas, diferentes propuestas han preconizado “plagiarismos”, poéticas apropiacionistas que rebasan las definiciones canónicas de los actos literarios.
Es preciso realizar algunas precisiones de índole metodológica. El interés por la historia, teoría y prácticas del plagio literario reside en su naturaleza ambigua y polémica, que eviden- cia en cada ocasión las sucesiones y solapamientos de los distintos modelos autoriales. Las acusaciones de plagio han venido refrendando en negativo estos modelos de interpretación que se han sucedido en las distintas etapas históricas. Dado que estos modelos, lejos de ser monolíticos, han aspirado en cada ocasión a una hegemonía textual, para la cual han debido
confrontarse con otros paradigmas coetáneos o contemporáneos, los resultados de su estudio arrojan una perspectiva diferente sobre el hecho literario, los actores implicados y los textos resultantes. En efecto, parafraseando a Michel Foucault cuando se interroga sobre la naturale- za discursiva del Autor, la historia de la literatura se completa con el estudio de las respuestas, de los discursos originados por los autores, por los críticos y demás lectores “autorizados” a ciertas preguntas recurrentes: ¿qué es el plagio?, ¿cómo se reconoce?, ¿quién lo define?, es decir, ¿quién lo controla?; ¿dónde empieza y dónde termina la dependencia textual (i)legítima? ¿De qué manera los textos plagiarios están marcados, si es que lo están?
Lo primero que llama la atención cuando se considera la historia literaria desde el punto de vista de las polémicas generadas en torno a la propiedad artística o la autoría del discurso literario es, en todas las épocas, una constancia en las acusaciones, en los patrones de las apo- logías de los acusados, en las teorías literarias y poéticas esgrimidas en uno y otro caso.
Tomemos, por ejemplo, el bíblico “Nihil novum sub solem” –‘no hay nada nuevo bajo el sol’, Eclesiastés (I, 10)–; varios siglos más tarde y en otra tradición literaria, Terencio lo concretará para la literatura, aunque conservando el mismo principio, en “Nullum est jam dictum, quod [non] dictum sit prius” (‘no hay nada que no haya sido dicho antes’, Prólogo del Eunuco);
idea reformulada con posterioridad en multitud de obras y que desembocará en el mal-être crónico de los “aspirantes a autor”, oprimidos por el peso de la tradición, expresada de manera más completa por De La Bruyère: “Tout est dit et l'on vient trop tard depuis plus de sept mille ans qu'il y a des hommes et qui pensent (...) l'on ne fait que glaner après les anciens et les habiles d'entre les modernes.” (‘todo está dicho y llegamos demasiado tarde: hace más de siete mil años que hay hombres y que piensan (...) no hacemos más que cosechar detrás de los clásicos y los más hábiles de entre los modernos’).1 Significativamente, tanto Terencio como De la Bruyère, justifican con estas afirmaciones la apropiación de materiales ajenos (y pre- vios): el primero su deuda con los dramaturgos helénicos, el segundo su re-actualización de los Caracteres de Teofrasto.
Ahora bien, está recurrencia de tópicos en los discursos originados en torno al plagio no debería conducirnos a deducir una suerte de estabilidad en las posiciones entre apologistas y detractores. Los mismos argumentos pueden ser revertidos en uno y otro sentido. De este mo- do, en su peculiar defensa del plagio –que no es tal–, Lautréamont retrueca la ya célebre expresión de La Bruyère para sus propios fines: “Rien n'est dit. L'on vient trop tôt depuis plus
1 Jean de LA BRUYÈRE, Les Caractères de Théophraste avec Les caractères ou Les mœurs de ce siècle de M.
de la Bruyère. Nouvelle édition augmentée de la Defense de M. de la Bruyère et de ses Caractères par M. Coste.
Tomo I. Amsterdam: F. Changuion, 1738, pág. 135.
de sept mille ans qu'il y a des hommes. (…) Nous avons l'avantage de travailler après les an- ciens, les habiles d'entre les modernes.” (‘Nada está dicho y llegamos demasiado temprano;;
hace más de siete mil años que hay hombres. (…) Tenemos la ventaja de trabajar detrás de los clásicos y los más hábiles de los modernos’).1 De ahí, precisamente, parte una cierta noción que ha acompañado a la última modernidad, por la que “el artista inventa a sus precursores”
(Borges) o “los transforma” (H. Bloom).
La presente investigación es, por otra parte, multidisciplinaria; su objeto de estudio es esencialmente literario, pero transita también por espacios tradicionalmente reservados a la Literatura comparada, la Semiótica, la Sociología, el Derecho o la Informática. Las razones que explican esta pluralidad de perspectivas asociadas son también varias y de peso. El plagio posee una doble naturaleza literaria y moral (ideológica-política-jurídica) y, si bien es cierto que tanto sus defensores como sus detractores esgrimen argumentos éticos para apoyar sus tesis, un estudio crítico no debe ignorar la naturaleza forzosamente heterogénea del hecho literario, así como no debería tampoco confundir su materia de estudio –lo intrínsecamente literario (id est: la utilización de lo extraliterario en la construcción de los discursos literarios sobre el plagio)– con las consideraciones morales que puedan suscitar las obras estudiadas.
Resulta, por lo tanto, no solamente ineficaz, sino anacrónico e impertinente, todo estudio con- sagrado al fenómeno que concluya desenvueltamente “X plagió a Y” o “A no es más que un plagio de B”. Sería, si se me permite la comparación, como si un crítico literario ante el anti- semitismo manifiesto de la obra de Quevedo (o de la mayoría de sus contemporáneos) concluyera que, puesto que Quevedo era antisemita, su obra debería tener menos valor o re- conocimiento. No solamente estaría aplicando valores modernos a la obra de un escritor de otro siglo, sino que, y es lo más grave, no estaría añadiendo absolutamente nada a la com- prensión (y valoración) estética de este autor. Los elementos antisemitas en la obra quevediana, provenientes de una realidad extraliteraria, cumplen una función discursiva preci- sa dentro de su obra, independientemente de nuestro rechazo a sus presupuestos ideológicos.
Es más, el plagio en estado puro (reproducción textual in extenso e in toto) no existe, dado que se confunde con el fenómeno más amplio de la falsificación o la piratería editorial. Todo plagio es, por definición, ambiguo (debe no parecerlo) y polémico (el plagio sólo existe en la medida en que alguien lo “descubre” y lo “rechaza”). Incluso desde la perspectiva más opti-
1 Utilizo la edición editada por Maurice SAILLET, Valery LARBAUD y A. POULET-MALASSIS: Isidore DUCASSE (LAUTRÉAMONT), Œuvres complètes. Les champs de Maldoror par le Comte de Lautréamont (Chants I, II, III, IV, V, VI). Poésies (I, II). Lettres. Paris: Librairie Générale de France, 1963. La cita proviene de Poésies II, pág. 426.
mista, un lector con una gran competencia lectora, es decir, capaz de descifrar e interpretar correctamente los textos, puede ignorar la existencia de una obra anterior de la que se hubiera
“copiado” lo esencial [definición del DRAE]. De hecho, para todas las obras que se encuen- tran dentro –y fuera– de nuestro canon literario actual, existe la posibilidad de encontrar un modelo para una imitación culposa. El trabajo de la crítica literaria se desarrolla a través de un contrato de autenticidad y de “originalidad”;; adherir a una acusación de plagio desde la crítica literaria equivale a adoptar ciegamente unos presupuestos sobre la coherencia e integridad textual, pero también una posición moral y discursiva, es decir, una definición de la literatura con “fecha de caducidad” (y, por consiguiente, probablemente anacrónica o caduca).
La constitución de la bibliografía general e hispánica sobre el plagio ha sido, por otra parte, un objetivo importante de la presente investigación. Faltaba, hasta donde alcanzo a sa- ber, un trabajo que reuniese la ingente cantidad de información repartida en una multitud de trabajos monográficos y generalistas; espero que el resultado, destinado a ser completado, sea de utilidad y sirva de base a nuevas sistematizaciones, a partir de la visión general aportada.
Es tradicional agradecer en este tipo de introducciones la ayuda o información propor- cionada por los distintos bibliotecarios a los que se ha recurrido. Ciertamente, a lo largo de los años que ha durado esta investigación he recurrido a estas instituciones: Biblioteca Nacional de Francia en París, Biblioteca Británica en Londres y Biblioteca Nacional en Madrid. Sin embargo, con la excepción de la subsede del Arsenal de la BNF, las bibliotecas nacionales sufren de su éxito, como señalaba Umberto Eco recientemente, y la inexorable ampliación de sus fondos las ha convertido en centros de gestión masivos. La naturaleza múltiple y cambian- te del plagio resiste a las indexaciones de los catálogos modernos, y los bibliotecarios se ven cada vez más encaminados a una labor administrativa antes que bibliográfica; un raro momen- to de bibliofilia se produjo cuando un empleado del Arsenal abrió para mí un ejemplar intonso de una edición del manual universitario de Reinelius y Thomasius sobre el plagio literario del siglo XVII y que había permanecido intacto durante más de tres siglos esperando un lector. El descubrimiento de esta obra de apabullante erudición significó un hito en el presente trabajo, pues demostraba una continuidad imprevista en los discursos teóricos sobre el plagio desde la Antigüedad hasta las concepciones modernas de la Literatura. En homenaje al trabajo de estos dos polígrafos, he conservado la división tripartita adoptada por ellos.
Asimismo, me gustaría señalar la importante influencia que han tenido en esta investi- gación los estudios pioneros de Antoine Compagnon y Marilyn Randall, así como los trabajos colectivos coordinados por Christian Vandendorpe, Martha Woodmansee, Peter Jaszi, Lise Buranen y Alice M. Roy. La obra de estos autores ha permitido superar las definiciones mora-
les y románticas que perduraban subrepticiamente en buena parte de la producción crítica y teórica sobre la cuestión.
Signo probable de los nuevos tiempos filológicos, el grueso de mi investigación literaria se ha desarrollado a través de los corpus digitales presentes en Internet. En estos tiempos en los que recibe tantas críticas y suscita tantos recelos planetarios, debo reconocer que buena parte de mis investigaciones no hubiera sido posible sin la ayuda de Google Books, la librería virtual y privada de esta compañía norteamericana. Sin entrar en polémicas políticas o ideoló- gicas, me limito a constatar el salto cualitativo en mi trabajo, aproximadamente en su ecuador hacia 2007, después de la aparición de este servicio, únicamente comparable, pero a una escala considerablemente menor, a Gallica, la biblioteca digital de la BNF.
En cuanto a las citas, traducciones y ediciones utilizadas durante la investigación, he manejado una bibliografía extensa y políglota. En la mayoría de las ocasiones he preferido citar en el castellano original (conservando la ortografía y gramática de la época) y, en el caso de textos en lengua extranjera, cito de manera extensa y traduzco de manera voluntariamente conservadora, casi literal, para evitar en lo posible añadir interpretaciones espurias, y para permitir que el lector se forme su propia opinión. Aunque mis competencias lingüísticas me permiten sin mayor dificultad traducir desde el inglés o el francés, y más laboriosamente des- de el latín, el italiano o el gallego-portugués, no sucede lo mismo con los textos en alemán, griego o árabe, donde he debido recurrir a traducciones, ediciones bilingües o incluso resú- menes disponibles en mis lenguas de trabajo. Hechas estas aclaraciones, cuando no figure otro nombre de traductor, se debe considerar que la traducción es mía.
1 HISTORICUM
Aporía del Juicio literario [de René Wellek]:
¿Cómo debería el filólogo evaluar una obra literaria: desde la perspectiva del pasado, el punto de vista actual o el “veredicto de la historia”?1
1 Hans Robert JAUSS, « Literary History as a Challenge to Literary Theory » [1978] (trad. Timothy Bahti) en LEITCH, V.B.; CAIN, W.E.; FINKE, L. et Alii (eds.), The Norton Anthology Theory and Criticism, New York, London, 2ª edición, 2010, págs. 1416-1417.
1.1 El plagio desde una perspectiva histórica
Un enunciado representa siempre una expresión de sin- gularidades, de puntos singulares que se distribuyen en un espacio correspondiente. Las formaciones y transformacio- nes de estos mismos espacios plantean (…) problemas topológicos que se resisten a ser formulados en términos de creación, comienzo o fundación. Tanto más en un espacio determinado, importa poco que una expresión se haga por vez primera, o bien sea una repetición, una reproducción. Lo que importa es la regularidad del enunciado: no un valor medio, sino una curva.
Gilles Deleuze, Foucault.1 Parece posible afirmar que desde que existe la escritura, se firman los textos y se conser- van estos nombres, los lectores y autores han considerado que hay una cierta correspondencia entre el discurso y su productor nominativo. En todas las épocas de la civilización escrita,2 tanto en las regiones occidentales, como orientales,3 podemos encontrar testimonios de este fenómeno y comportamientos reglamentados, ritos sociales, en torno a la lectura y a la pro- ducción de textos escritos. Se ha invocado un texto, datado aproximadamente en el 2300 a. C.
y asociado al nombre propio de una princesa sumeria (Enheduanna), como el primer testimo- nio de autoría reconocida. Y ya los escribas egipcios parecían ser conscientes de que en buena medida el interés y del valor de la Escritura con respecto al discurso oral era la preservación de la personalidad y la intención comunicativa del escritor (autor original o no) por medio del
1 Paris: Éditions de Minuit (1984), pág. 13.
2 Walter ONG, el gran estudioso de la “oralidad”, asocia claramente la aparición de las acusaciones de plagio al establecimiento de la Escritura en un primer momento, y de la Imprenta posteriormente: Orality and Literacy.
The Technologizing of the Word, London y New York: Routledge, 2002, pág. 129.
3 La noción de Oriente merecería un análisis aparte, dada la amplitud y vaguedad polisémica del término, que llega a poner en duda incluso la pertinencia de esta separación cultural; espacio del que carecemos en el presente estudio. Varios autores ponen en duda la existencia del plagio en el denominado Oriente, arguyen que, al carecer de un sentido fuerte de la autoría y de la propiedad literaria, la apropiación indebida, el hurto artístico no es posible en estas civilizaciones. No obstante, los ejemplos aducidos por los autores parecen indicar, antes que una ausencia absoluta de la noción de Autor, un concepto más relativo, menos exclusivo de la autoría. Cfr. de Wil- liam P. ALFORD, 1995, To Steal a Book Is an Elegant Offence. Intelectual Property Law in Chinese Civilization, y en el libro colectivo, editado por L. BURANEN y A. M. ROY, Perspectives On Plagiarism and Intellectual Property in a Post Modern World, New York: State University of New York Press, 1999, los artícu- los de L. M. DRYDEN “A Distant Mirror or Through the Looking Glass? Plagiarism and Intellectual Property in Japanese Education”, (págs. 63-75);; “Originality, Authenticity, Imitation, and Plagiarism: Augustine’s Chinese Cousins” (págs. 19-31), de C. Jan SWEARINGEN; y, de Marilyn RANDALL, “Imperial Plagiarism”, (págs.
131-141). Sobre la conveniencia o inutilidad de la oposición Oriente/ Occidente ver de Edward Said, Culture and Imperialism (New York: Vintage, 1993) y The Text, the World and the Critic (Cambridge, Massachussets:
Harvard University Press, 1983).
nombre propio escrito.1 Tampoco escasean los ejemplos más cercanos: La Escuela de Alejan- dría expurgó los textos homéricos en la firme creencia en uno o varios autores reales, enmendando lo que suponían que debía ser ajeno y posterior. Sócrates condenaba a los sofis- tas porque alquilaban las palabras, enajenándolas de su emisor original. El método comparatista de San Jerónimo para la traducción de la Biblia implica la aceptación de una unidad textual, un idiolecto, un estilo discursivo propio para cada texto, emanado de la visión del mundo de su productor, el Autor. Se podrían multiplicar los ejemplos, se comprobaría que existen prácticas análogas y que, en este sentido, la Función-Autor, tal como era concebida por Michel Foucault2, parece haber acompañado largo tiempo la Historia de la Literatura, has- ta el punto de obligarnos a poner en cuestión la posibilidad de una literatura sin autores.
La historia del plagio es central en la más amplia Historia de la Literatura, en el sentido que responde a las evoluciones de la misma materia literaria, como límites reprobables de ésta. Sin embargo, esta investigación no ha sido comenzada, propiamente hablando, en lo que concierne a la literatura hispánica. Si bien es cierto que existe una abundante literatura que toca incidentalmente este tema, ésta se encuentra dispersa en monografías y estudios especia- lizados. Al contrario de lo que sucede con otras filologías,3 no hay obras de conjunto consagradas a los diferentes periodos, ni que estudien globalmente el fenómeno. Este trabajo no aspira, evidentemente, a suplir esta carencia; no pretende sino aportar varias sugerencias sobre los posibles focos de interés y momentos de inflexión en la evolución del fenómeno.
Por otra parte, aunque en principio autónoma, la confluencia entre la historia literaria y los distintos desarrollos jurídicos de la Propiedad Intelectual o la Libertad de Prensa, los avances tecnológicos como la Imprenta o Internet y la digitalización textual imponen unos
“hitos” en la historia del plagio. Creemos que no es casual la aparición cíclica de acusaciones, apologías y discursos en torno al fenómeno, en periodos históricos concretos de crisis de las instituciones literarias, en la medida en que éstas como las restantes estructuras socio- culturales son trasformadas y recíprocamente son agentes de cambio de y por las evoluciones tecnológico-económicas.
Con relación a los materiales más idóneos para la elaboración el estudio histórico del pla- gio se debe hacer una precisión ligada a lo apuntado más arriba. Para el investigador siempre
1 Alberto MANGUEL aporta ambos ejemplos en Una historia de la lectura (trad. de J. L. LÓPEZ MUÑOZ).
Madrid: Alianza editorial, 2001, págs. 258-259, y cita asimismo los versos donde se recoge esta noción de escri- tura-pervivencia individual: “¡Sé escriba! ¡Graba esto en tu corazón/ Para que también tu nombre sobreviva!/ El papiro es mejor que la piedra tallada. Un hombre ha muerto: su cuerpo se convierte en polvo,/ y sus familiares se extinguen./ Un libro es lo que hace que sea recordado/ en la boca del hablante que lo lee.”
2 Michel FOUCAULT, “Qu’est-ce qu’un auteur?” (1969) Dits et Écrits, Gallimard, Paris, 1994, págs. 817-849.
3 Ver la bibliografía donde se encuentran obras que estudian la literatura anglosajona, francesa e italiana.
resultará más productivo el estudio del discurso en torno al plagio, que el de los materiales mismos que lo constituyen (textos cuestionados, posibles fuentes). La razón es que ésta última línea de trabajo es la seguida precisamente por una de las partes necesariamente implicadas en el fenómeno. El plagio, puesto que es fruto de una interpretación, no existe como tal hasta que no es “descubierto”, siendo el método denominado de “los pasajes paralelos” la herramienta preferida por los autores que denuncian la falsa autoría u originalidad de un texto. El resultado de la comparación es contrastado con la definición de la literatura vigente para el comparatis- ta. Sin embargo, si bien es posible calibrar hasta cierto punto el grado de similitud entre los materiales comparados (es el sistema que utiliza el software anti-plagio disponible actualmen- te en el mercado), esta información puede, a lo sumo, probar una cierta intertextualidad que sólo la interpretación del crítico (o del lector en general) asume como plagio. Resulta, pues, más interesante (y objetivo) prestar atención a los mecanismos de interpretación puestos en práctica por los lectores, antes que entrar en los fundamentos de las posiciones adoptadas. De este modo, cuando J. Thomasius y M. Reinelius recogen y hacen suya una acusación contra las Etimologías de San Isidoro, aprendemos más sobre el concepto de plagio y la definición de lo que era y no era aceptable en el siglo XVII en las universidades alemanas, tras la asunción de los nuevos métodos científicos (que requerían el cumplimiento de unas consignas precisas para la citación de fuentes), que acerca de la honradez intelectual de San Isidoro, para cuyo conocimiento, en todo caso, nos remitiremos a los (escasos) testimonios de sus contemporá- neos: recepción de su obra, relación con la tradición, etc.
En este sentido, el estudio del plagio, de la intertextualidad ilegítima, de lo que ha sido considerado como lícito o ilícito tomar de la tradición o de los contemporáneos, de los autores nacionales o extranjeros, confluye –no siendo cada acusación de plagio más que un tipo de lectura que rechazaría una modalidad determinada de textualidad o de lectura– en el campo de estudio relativamente reciente, la denominada Historia de la Lectura. Uno de los máximos especialistas en la materia, Roger Chartier define sus objetos de estudio1 como un triangulo cuyos vértices serían el Texto, el Libro (‘soporte’ en su más amplio sentido) y la Lectura; las relaciones entre éstos establecen tres líneas de investigación: 1) la definición social del libro y de la lectura, a partir de la categorización de los textos y la diferente apropiación de los mis- mos por los distintos lectores-autores;; 2) la reconstrucción de los “sistemas prácticos que organizan los modos, histórica y socialmente diferenciados, de acceso a los textos”;; y 3) “da- do que no hay texto sin el soporte que permite su lectura”, la doble serie de dispositivos que,
1 Roger CHARTIER, L’Ordre des livres. Lecteurs, auteurs, bibliothèques en Europe entre le XIVe et XVIIIe siècle, Paris: ALINEA, 1992, págs. 19-22.
por un lado, reflejan las estrategias de Escritura y la intención de autor, y, por el otro, las deci- siones editoriales o las limitaciones tecnológicas de la elaboración-difusión material del texto (‘libro’).
Debemos, pues, a la hora de considerar el recorrido histórico del fenómeno, adoptar dos reticencias o reservas metodológicas. En primer lugar, cuando de manera continuada, aunque con distinta intensidad, los distintos periodos, escuelas y corrientes literarias y filológicas han respondido a los interrogantes que plantea el fenómeno a través de enfrentamientos, polémi- cas y otras “batallas textuales”, y los filólogos, hombres de Letras, catedráticos o escritores de prestigio han esgrimido enmiendas, modificaciones, censuras, denegaciones de autoría o de autonomía textual (y un largo etcétera), lo que estaba en juego más allá de la reputación de éste o aquél escritor, humanista o literato, lo que se dibujaba en cada panfleto, reseña o po- nencia era una definición de la Literatura y de los productores de la misma. En segundo lugar, y como corolario de la precaución anterior, resulta iluso enjuiciar la “originalidad” (la exis- tencia o la ausencia de plagio efectivo) en la obra de un autor a partir de los criterios actualmente en vigor (incluso si éstos fueran únicos y unánimemente aceptados). Aquellos estudiosos que consagran páginas y páginas a demostrar que, valga el ejemplo, Laurence Sterne y su Tristram Shandy, no merecen la (alta) estima en la que son tenidos,1 no muestran más que la inadecuación de sus procedimientos exegéticos o críticos.
Finalmente, es necesario especificar una última directriz del presente estudio. Dado que el calificativo de plagio expresado por autores y lectores responde a una determinada estrate- gia hermenéutica (revelación de una supuesta dependencia inter-textual), a unos esquemas de interpretación, el fenómeno adquiere inevitablemente una dimensión pragmática. Las acusa- ciones y defensas de los presuntos plagios han cumplido funciones diversas dentro del discurso de la crítica y de las instituciones literarias, pero con la esencial característica común de que han sido y son eficaces herramientas para el control del campo de las Letras y de la tradición literaria. El plagiario “descubierto” (reprobado como tal por la Institución, por sus iguales) pierde de inmediato el crédito (el capital simbólico) y queda relegado dentro del ca- non y del panorama contemporáneo o condenando, en el peor de los casos, al silencio textual.
Desde este punto de vista, las acusaciones de plagio nunca son desinteresadas, en el sentido en el que obedecen a los intereses específicos del campo de las Letras. A menudo, una acusa- ción de falta de originalidad es la manera más contundente de acallar a un rival ideológico o religioso, o de imponer, por ejemplo, una nueva jerarquía en la tradición o parnaso literario
1 Cfr. el capítulo dedicado a Sterne por el crítico Thomas MALLON en Stolen Words: Forays into the Origins and Ravages of Plagiarism, New York: Ticknor and Fields, 1989, págs. 12-24.
del momento. Este hecho explica, por otra parte, la incongruencia, con frecuencia señalada, entre lo que un escritor (o una sociedad) considera prácticas discursivas aceptables (poética vigente) y el discurso que realmente produce o al que adhiere (corpus y canon efectivos).
Dos son, en resumen, las principales hipótesis de trabajo que hemos adoptado: 1) una continuidad diacrónica del fenómeno –discurso sobre el plagio– y una relativa estabilidad conceptual, matizada por las diferentes definiciones y necesidades históricas del hecho litera- rio. 2) Una dimensión pragmática –o, si se prefiere, instrumental– necesaria que enlaza las motivaciones extra-literarias con las necesidades discursivas.
Tal y como muestra el siguiente cuadro [Tabla I], hemos dividido, sin ningún afán de exhaustividad, la historia del Plagio en ocho periodos: Antigüedad, Patrística, Edad Media, Renacimiento, Barroco, Ilustración, Siglo XIX y Siglo XX. Los límites cronológicos y su de- nominación están sujetos a permanente discusión, sobre todo en lo relativo a la frontera entre determinados periodos (Baja Edad Media-Renacimiento, Barroco-Ilustración, etc.). Hemos obrado de este modo en aras de la claridad de exposición y por la comodidad que ofrecen es- tas “etiquetas” fácilmente reconocibles, aunque es evidente que determinados autores y textos se encontrarán en la frontera entre uno y otro periodo. En correlación con nuestras dos hipóte- sis de trabajo, en el cuadro aparecen reflejados dos campos principales (divididos a su vez en cuatro sub-campos): el discurso sobre el plagio (obras específicas: acusaciones-críticas y apo- logías-poéticas) y los diferentes modelos autoriales que lo posibilitan (Instituciones literarias y Propiedad Intelectual). El primer objetivo del cuadro es mostrar la continuidad diacrónica del fenómeno. A este respecto, es necesaria indicar que las áreas sombreadas en el cuadro representan épocas donde el campo en cuestión no está suficientemente representado (falta de testimonios) como sucede en las literaturas proto-vernáculas en la Alta Edad Media, o porque no existía propiamente hablando, como acontece con la codificación jurídica o institucional de la Autoría en la Antigüedad y la Edad Media.
Tabla I
Períodos Acusaciones de Plagio
(Autoría ilícita) Control institucional de
la producción escrita Propiedad intelectual Apologías/ poéticas del plagio (apropiación
textual)
N A T I G Ü E D A D
M U N D O
H E L É N C I O
Imputaciones infamantes contra Aristófanes, Platón, Aristóteles, Menandro, la
escuela Pitagórica, etc. Creación de las Bibliotecas de Alejandría, Pérgamo, Roma, etc.
Aparición de la Filología:
Fijación del corpus homérico y del canon clásico.
Teorías de la Imitatio Clásica:
Cicerón, Séneca, Quintiliano.
Horacio: Traslatio Studii et Imperii
Doctrina de “Oratio publicata, res publica est”.
Cristianización del saber pagano
M I P E R I O
R O M N A O
Acusaciones contra Virgilio y diversos autores.
Marcial, primera parición del término “plagiario”
Derecho al honor reconocido en el sistema jurídico romano.
E.
M E D A I
A L T A
Acusaciones de plagio en controversias teológicas.
Conservación y control del Patrimonio escrito a cargo de la Iglesia (Monasterios)
Primeros autores romances
(Gonzalo de Berceo). Auctoritas, escolástica y Oralidad: invitación a la co- autoría (Libro del Buen Amor)..
B A J A
Teoría arábiga sobre la intertextualidad y el plagio.
-Escuela de los traductores de Toledo.
-Universidades (control y selección del canon auctores)
-Derecho de las Tabula Picta -D. Juan Manuel se asegura la integridad de su obra.
RENACIMIENTO
-Polémicas entre humanistas.
-Acusaciones contra los italianizantes (Garcilaso, Herrera, etc.).
-Polémicas médicas y científicas.
-Acusaciones entre autores de diccionarios
Reglamentación de la Imprenta: Privilegios y Censura previa.
Privilegios acordados a impresores y ocasionalmente a autores (Venecia, España, Francia, Inglaterra, etc.).
Justificación del Plagio Imperial (Du Bellay, Garcilaso, El Brocense, etc.)
Reinstauración de la Imitatio clásica: Polémicas entre ciceronistas y erasmistas.
Florilegios, polianteas.
Michel de Montaigne: subversión de la Auctoritas a través de la mala citación.
BARROCO
-Polémicas en torno al Guzmán de Alfarache y el Quijote.
-Prácticas intertextuales y acusaciones generalizadas.
Inicio del estudio académico de la autoría.
Academia Francesa (1635) (Polémica entorno al Cid de Corneille y el Gil Blas de Lasage).
Generalización de la nota a pie de página y otros mecanismos (científicos) institucionalizados de citación. (Reconocimiento de fuentes).
Plagianismo, de Richesource (1680).
ILUSTRACIÓN
-Acusaciones contra Feijoo -Defensa de la literatura española frente a los ataques extranjeros
-Polémicas adaptaciones de los vaudevilles franceses.
-Reacción contra los afrancesados.
Estatuto de la Reina Ana (1709)
Academia de la Lengua (1713)
Ideal ilustrado del progreso asociado a la libre difusión de las ideas.
Movimientos utópicos de abolición de la Propiedad Intelectual.
SIGLO XIX
Acusaciones contra la Regenta.
Acusaciones contra R. de Campoamor
Leyes sobre la Propiedad Intelectual de Isabel II Convenio de Berna (1886)
Derechos del autor y
libertad de prensa (1813) Teoría Lautreamontiana del Plagio (1870)
SIGLO XX
-Polémica entorno a los autores del 98 y Valle-Inclán.
-Polémicas en las vanguardias poéticas.
-Acusaciones periódicas contra autores populares.
Convención Universal de Ginebra (1952)
Difusión controlada:
Instituciones especializas y Sociedades de gestión de derechos de Autor.
-Copyrights y Derecho Moral de Autor.
-Extensión del derecho de autor a Internet.
-Copyleft.
-Situacionismo/
Apropiacionismo -Postmodernidad, intertextualidad y paradojas Borgeanas.
-Festivales del Plagio (Londres, 1982).
-Copyfight/ Plagiarismo
1.2 Recurrencias reprobables y Mimesis. El plagio en la Antigüedad.
Las literaturas helénica y latina no parecen haber prestado una especial atención a la cuestión de la propiedad intelectual, ni a su estatus moral y jurídico. En ninguna de las codifi- caciones jurídicas o en cualquier otro tipo de testimonio escrito, encontramos referencias a algún tipo de derecho, protección o sanción relativa a alguna clase de noción de propiedad o suerte de derecho para la producción o reproducción de la obra artística o literaria. Y, sin em- bargo, existen varios factores que nos inducirían a esperar que estas dos civilizaciones de artistas, comerciantes, pero sobre todo, juristas (especialmente los romanos) hubieran consi- derado reglamentar de cierta manera la tradición y diseminación de los bienes culturales.
Por un lado, resulta innegable que la civilización greco-latina no carecía de una sólida noción de autor. Así lo evidencia el peso de un elemento pseudo-mítico como era la figura de Homero, y los textos que le eran habitualmente atribuidos. De hecho, Homero cumplía fun- ciones extremadamente diversas, desde la mera definición del discurso poético hasta servir de horizonte lingüístico o último objeto de referencia para los objetos literarios: primer Autor (el Autor); padre y abuelo de poetas; aedo, o lo que es lo mismo, creador y ejecutor del texto;
lengua materna de los poetas, de los filólogos y de los bibliómanos. Para tomar verdadera conciencia de la amplitud del fenómeno, basta señalar que, aunque en cierto modo análoga, Homero desempeña una función mayor si cabe a la de Shakespeare, la Biblia del Rey Jaime y Cervantes en el mundo anglosajón e hispánico respectivamente. La Ilíada ha sido considerada como la verdadera “Biblia de la Antigüedad”, y su estudio era insoslayable para la buena edu- cación de los jóvenes pertenecientes a la aristocracia.1
Por otro lado, la literatura griega conservó muy pronto los nombres de los autores que habían adquirido una cierta reputación como sabios, oradores o poetas, a la que también tem- pranamente se asoció una serie de valores y recompensas simbólicas, sociales e, incluso, pecuniarias. En este orden de cosas, no resulta en absoluto extraño que se establecieran distin- tas modalidades de competición (o competencia) entre los hombres de letras. En efecto, la corona de laurel, los certámenes teatrales –extremadamente bien recompensados– y literarios en general forman parte del atrezo heredado de la Antigüedad por nuestra tradición literaria.
Así pues, parece lógico suponer que los autores de la Antigüedad debieran haber sentido al- gún tipo de aprehensión con respecto a la posibilidad de que otros autores (rivales) se apropiaran de creaciones suyas.
1 David DIRINGER, The Book Before Printing. Ancient, Medieval and Oriental, New York: Dover Publications, 1982, pág. 238.