La obtención de la norma en espacios de funciones analíticas
Julio C. Ramos Fern´andez
UNIVERSIDAD DEORIENTE
DEPARTAMENTO DEMATEMATICA´
- VENEZUELA-
Resumen
Consideraremos espacios de Banach de funciones analíticas
definidas sobre el disco unitario D del plano complejo C, tales como los espacios de Bergman, los espacios de Besov y el espacio de Bloch;
cuya norma está dada por una expresión que involucra una integral o el supremo, sobre todo el disco D, de ciertas cantidades que contiene el módulo de la función o la de sus derivadas.
Dado uno de tales espacios, se analiza las propiedades que debe poseer un subconjunto G del disco D, para que al restringir la integral (o el supremo, según sea el caso) involucrado en la definición de la norma se obtenga una cantidad comparable a la norma para toda
´Indice General
1.- Preliminares
2.- Conjuntos dominantes en Bergman 3.- Distribuci ´on de masa en Besov
4.- Obtenci´on de la norma en Bloch
´Indice General
1.- Preliminares
2.- Conjuntos dominantes en Bergman 3.- Distribuci ´on de masa en Besov
4.- Obtenci´on de la norma en Bloch
´Indice General
1.- Preliminares
2.- Conjuntos dominantes en Bergman 3.- Distribuci ´on de masa en Besov
4.- Obtenci´on de la norma en Bloch
´Indice General
1.- Preliminares
2.- Conjuntos dominantes en Bergman 3.- Distribuci ´on de masa en Besov
4.- Obtenci´on de la norma en Bloch
1.1 A
UTOMORFISMOS DEL DISCO.
Denotemos por D = {z ∈ C : |z| < 1} el disco unitario del plano complejo C.
Para a ∈ D, el automorfismo del disco ϕa : D → D, está definido como
ϕa(z) = a − z
1 − az, z ∈ D.
ϕa es su propia inversa e intercambia a con el origen.
El determinante jacobiano de ϕa en w es
ϕ0a(w)
2 = 1 − |a|22
|1 − aw|4 . 1 − |ϕa(z)|2 = 1 − |z|2
1 − |a|2
|1 − az|2 = 1 − |z|2
ϕ0a(z) .
1.1 A
UTOMORFISMOS DEL DISCO.
Denotemos por D = {z ∈ C : |z| < 1} el disco unitario del plano complejo C.
Para a ∈ D, el automorfismo del disco ϕa : D → D, está definido como
ϕa(z) = a − z
1 − az, z ∈ D.
ϕa es su propia inversa e intercambia a con el origen.
El determinante jacobiano de ϕa en w es
ϕ0a(w)
2 = 1 − |a|22
|1 − aw|4 . 1 − |ϕa(z)|2 = 1 − |z|2
1 − |a|2
|1 − az|2 = 1 − |z|2
ϕ0a(z) .
1.1 A
UTOMORFISMOS DEL DISCO.
Denotemos por D = {z ∈ C : |z| < 1} el disco unitario del plano complejo C.
Para a ∈ D, el automorfismo del disco ϕa : D → D, está definido como
ϕa(z) = a − z
1 − az, z ∈ D.
ϕa es su propia inversa e intercambia a con el origen.
El determinante jacobiano de ϕa en w es
ϕ0a(w)
2 = 1 − |a|22
|1 − aw|4 . 1 − |ϕa(z)|2 = 1 − |z|2
1 − |a|2
|1 − az|2 = 1 − |z|2
ϕ0a(z) .
1.1 A
UTOMORFISMOS DEL DISCO.
Denotemos por D = {z ∈ C : |z| < 1} el disco unitario del plano complejo C.
Para a ∈ D, el automorfismo del disco ϕa : D → D, está definido como
ϕa(z) = a − z
1 − az, z ∈ D.
ϕa es su propia inversa e intercambia a con el origen.
El determinante jacobiano de ϕa en w es
ϕ0a(w)
2 = 1 − |a|22
|1 − aw|4 . 1 − |ϕa(z)|2 = 1 − |z|2
1 − |a|2
|1 − az|2 = 1 − |z|2
ϕ0a(z) .
1.1 A
UTOMORFISMOS DEL DISCO.
Denotemos por D = {z ∈ C : |z| < 1} el disco unitario del plano complejo C.
Para a ∈ D, el automorfismo del disco ϕa : D → D, está definido como
ϕa(z) = a − z
1 − az, z ∈ D.
ϕa es su propia inversa e intercambia a con el origen.
El determinante jacobiano de ϕa en w es
ϕ0a(w)
2 = 1 − |a|22
|1 − aw|4 . 1 − |ϕa(z)|2 = 1 − |z|2
1 − |a|2
|1 − az|2 = 1 − |z|2
ϕ0a(z) .
1.2 L
A METRICA PSEUDOHIPERB´
OLICA´
Para z, w ∈ D, se define la métrica pseudohiperbólica por
%(z, w) := |ϕz(w)| =
z − w 1 − zw
. Para todo z, w ∈ D se tiene 0 ≤ %(z, w) < 1.
Para todo a ∈ D, z, w ∈ D % (ϕa(z), ϕa(w)) = %(z, w).
Para a ∈ D y r ∈ (0, 1), el conjunto
∆(a, r) = {z ∈ D : %(a, z) < r}
es el disco pseudohiperbólico con centro a y radio r.
1.2 L
A METRICA PSEUDOHIPERB´
OLICA´
Para z, w ∈ D, se define la métrica pseudohiperbólica por
%(z, w) := |ϕz(w)| =
z − w 1 − zw
.
Para todo z, w ∈ D se tiene 0 ≤ %(z, w) < 1.
Para todo a ∈ D, z, w ∈ D % (ϕa(z), ϕa(w)) = %(z, w).
Para a ∈ D y r ∈ (0, 1), el conjunto
∆(a, r) = {z ∈ D : %(a, z) < r}
es el disco pseudohiperbólico con centro a y radio r.
1.2 L
A METRICA PSEUDOHIPERB´
OLICA´
Para z, w ∈ D, se define la métrica pseudohiperbólica por
%(z, w) := |ϕz(w)| =
z − w 1 − zw
.
Para todo z, w ∈ D se tiene 0 ≤ %(z, w) < 1.
Para todo a ∈ D, z, w ∈ D % (ϕa(z), ϕa(w)) = %(z, w).
Para a ∈ D y r ∈ (0, 1), el conjunto
∆(a, r) = {z ∈ D : %(a, z) < r}
es el disco pseudohiperbólico con centro a y radio r.
1.2 L
A METRICA PSEUDOHIPERB´
OLICA´
Para z, w ∈ D, se define la métrica pseudohiperbólica por
%(z, w) := |ϕz(w)| =
z − w 1 − zw
.
Para todo z, w ∈ D se tiene 0 ≤ %(z, w) < 1.
Para todo a ∈ D, z, w ∈ D % (ϕa(z), ϕa(w)) = %(z, w).
Para a ∈ D y r ∈ (0, 1), el conjunto
∆(a, r) = {z ∈ D : %(a, z) < r}
es el disco pseudohiperbólico con centro a y radio r.
1.2 L
A METRICA PSEUDOHIPERB´
OLICA´
S
UCESIONES SEPARADAS Yη-
REDESPara cada η ∈ (0, 1) podemos encontrar un entero positivo N y una sucesión Γ = {an} en D tales que:
Γ es η-red, es decir, D = [
n
∆ (an, η).
Cada punto en D pertenece a lo más a N conjuntos en {∆ (an, (1 + η)/2)}.
Γ es separada, es decir,
n6=minf ρ (an, am) ≥ η 2.
1.2 L
A METRICA PSEUDOHIPERB´
OLICA´
S
UCESIONES SEPARADAS Yη-
REDESPara cada η ∈ (0, 1) podemos encontrar un entero positivo N y una sucesión Γ = {an} en D tales que:
Γ es η-red, es decir, D = [
n
∆ (an, η).
Cada punto en D pertenece a lo más a N conjuntos en {∆ (an, (1 + η)/2)}.
Γ es separada, es decir,
n6=minf ρ (an, am) ≥ η 2.
1.2 L
A METRICA PSEUDOHIPERB´
OLICA´
S
UCESIONES SEPARADAS Yη-
REDESPara cada η ∈ (0, 1) podemos encontrar un entero positivo N y una sucesión Γ = {an} en D tales que:
Γ es η-red, es decir, D = [
n
∆ (an, η).
Cada punto en D pertenece a lo más a N conjuntos en {∆ (an, (1 + η)/2)}.
Γ es separada, es decir,
n6=minf ρ (an, am) ≥ η 2.
1.2 L
A METRICA PSEUDOHIPERB´
OLICA´
S
UCESIONES SEPARADAS Yη-
REDESPara cada η ∈ (0, 1) podemos encontrar un entero positivo N y una sucesión Γ = {an} en D tales que:
Γ es η-red, es decir, D = [
n
∆ (an, η).
Cada punto en D pertenece a lo más a N conjuntos en {∆ (an, (1 + η)/2)}.
Γ es separada, es decir,
n6=minf ρ (an, am) ≥ η 2.
1.3 L
A METRICA DE´ B
ERGMANPara s, w ∈ D, la métrica hiperbólica o de Bergman está definida por
β(s, w) := inf
γ
Z
γ
2 |dz|
1 − |z|2
, donde γ es una curva en D que conectan a s con w.
Si ϕ es un automorfismo del disco, entonces
β (ϕ (z1) , ϕ (z2)) = β (z1, z2) , z1, z2 ∈ D.
Para todo z1 y z2 en ∈ D se tiene que
β (z1, z2) = log 1 + % (z1, z2) 1 − % (z1, z2)
.
Si Ω ⊂ C es un dominio simplemente conexo y ϕ : D → Ω es conforme, entonces para w1w2 ∈ Ω, la distancia hiperbólica es
βΩ (w1, w2) := β ϕ−1(w1), ϕ−1(w2) ,
1.3 L
A METRICA DE´ B
ERGMANPara s, w ∈ D, la métrica hiperbólica o de Bergman está definida por
β(s, w) := inf
γ
Z
γ
2 |dz|
1 − |z|2
,
donde γ es una curva en D que conectan a s con w.
Si ϕ es un automorfismo del disco, entonces
β (ϕ (z1) , ϕ (z2)) = β (z1, z2) , z1, z2 ∈ D.
Para todo z1 y z2 en ∈ D se tiene que
β (z1, z2) = log 1 + % (z1, z2) 1 − % (z1, z2)
.
Si Ω ⊂ C es un dominio simplemente conexo y ϕ : D → Ω es conforme, entonces para w1w2 ∈ Ω, la distancia hiperbólica es
βΩ (w1, w2) := β ϕ−1(w1), ϕ−1(w2) ,
1.3 L
A METRICA DE´ B
ERGMANPara s, w ∈ D, la métrica hiperbólica o de Bergman está definida por
β(s, w) := inf
γ
Z
γ
2 |dz|
1 − |z|2
,
donde γ es una curva en D que conectan a s con w.
Si ϕ es un automorfismo del disco, entonces
β (ϕ (z1) , ϕ (z2)) = β (z1, z2) , z1, z2 ∈ D.
Para todo z1 y z2 en ∈ D se tiene que
β (z1, z2) = log 1 + % (z1, z2) 1 − % (z1, z2)
. Si Ω ⊂ C es un dominio simplemente conexo y ϕ : D → Ω es
conforme, entonces para w1w2 ∈ Ω, la distancia hiperbólica es βΩ (w1, w2) := β ϕ−1(w1), ϕ−1(w2) ,
1.3 L
A METRICA DE´ B
ERGMANPara s, w ∈ D, la métrica hiperbólica o de Bergman está definida por
β(s, w) := inf
γ
Z
γ
2 |dz|
1 − |z|2
,
donde γ es una curva en D que conectan a s con w.
Si ϕ es un automorfismo del disco, entonces
β (ϕ (z1) , ϕ (z2)) = β (z1, z2) , z1, z2 ∈ D.
Para todo z1 y z2 en ∈ D se tiene que
β (z1, z2) = log 1 + % (z1, z2) 1 − % (z1, z2)
.
Si Ω ⊂ C es un dominio simplemente conexo y ϕ : D → Ω es conforme, entonces para w1w2 ∈ Ω, la distancia hiperbólica es
βΩ (w1, w2) := β ϕ−1(w1), ϕ−1(w2) ,
2. Espacios de Bergman con pesos
Para α > −1 y p > 0, el espacio de Bergman con peso, Apα = Apα(D), es la clase de las funciones f ∈ H(D) tales que
kf kα,p :=
Z
D
|f (z)|pdAα(z)
1p
< ∞, donde
dAα(z) = (α + 1) 1 − |z|2α
dA(z) y dA(z) = π1dxdy = π1rdrdθ, con z = x + iy = reiθ.
2. Espacios de Bergman con pesos
PROPIEDADES DE LOS ESPACIOS DE BERGMAN
P
ROPOSICIÓN2.1
Sean 0 < p < ∞, α > −1 y K un subconjunto compacto de D.
Entonces existe una constante C = C (n, K, p, α) tal que supn
f
(n)(z)
: z ∈ K
o ≤ C kf kα,p para toda f ∈ Apα y para todo n = 0, 1, 2, · · · .
P
ROPOSICIÓN2.2
Para 0 < p < ∞, Apα es un subespacio cerrado de Lp (D, dAα).
2. Espacios de Bergman con pesos
PROPIEDADES DE LOS ESPACIOS DE BERGMAN
P
ROPOSICIÓN2.1
Sean 0 < p < ∞, α > −1 y K un subconjunto compacto de D.
Entonces existe una constante C = C (n, K, p, α) tal que supn
f
(n)(z)
: z ∈ K
o ≤ C kf kα,p para toda f ∈ Apα y para todo n = 0, 1, 2, · · · .
P
ROPOSICIÓN2.2
Para 0 < p < ∞, Apα es un subespacio cerrado de Lp (D, dAα).
2. Espacios de Bergman con pesos
P
ROPOSICIÓN2.3
(ESPACIO DUAL) Sea p > 1, α > −1 y 1p + 1
q = 1, entonces (Apα)∗ = Aqα, en el sentido de que cada función g ∈ Aqα induce el operador lineal y acotado
Tg(f ) = Z
D
f (z)g(z)dAα(z) = hf, giα para cada f ∈ Apα.
2.1 Anillos dominantes
C
ONJUNTOSD
OMINANTESSe dice que un subconjunto medible G del disco unidad D es un conjunto dominante para el espacio Apα(D), si existe una constante C > 0, que depende de G, α y p, tal que
kf kpα,p < C Z
G
|f (z)|pdAα(z) para toda f ∈ Apα(D).
P
ROPOSICIÓN2.4
Sea Ar = {z ∈ D : |z| > r}, r ∈ (0, 1). Existe una constante K(r, α) > 0 tal que
Z
D
|f (z)|pdAα(z) < K(r, α) Z
Ar
|f (z)|pdAα(z), para toda f ∈ Apα.
2.1 Anillos dominantes
C
ONJUNTOSD
OMINANTESSe dice que un subconjunto medible G del disco unidad D es un conjunto dominante para el espacio Apα(D), si existe una constante C > 0, que depende de G, α y p, tal que
kf kpα,p < C Z
G
|f (z)|pdAα(z) para toda f ∈ Apα(D).
P
ROPOSICIÓN2.4
Sea Ar = {z ∈ D : |z| > r}, r ∈ (0, 1). Existe una constante K(r, α) > 0 tal que
Z
D
|f (z)|pdAα(z) < K(r, α) Z
Ar
|f (z)|pdAα(z), para toda f ∈ Apα.
2.2 Distribución de la masa en discos
T
EOREMA2.5
(LUECKING)Sea G ⊂ D medible de área positiva. Las siguientes afirmaciones son equivalentes:
Existe una constante δ > 0 tal que
|G ∩ D| > δ |D ∩ D| , para todo disco D cuyo centro esté sobre ∂D.
Existen constantes δ0 > 0 y η ∈ (0, 1) tales que
|G ∩ Dη(a)| > δ0 |Dη(a)| ,
para todo a ∈ D, donde Dη(a) = {z ∈ D : |z − a| < η (1 − |a|)}.
Existen constantes δ > 0 y η ∈ (0, 1) tales que
2.2 Distribución de la masa en discos
C
ONDICIÓN DEC
ARLESONI
NVERSAUn subconjunto medible G del disco se dice que verifica la condición de Carleson inversa si satisface alguna (y por tanto todas) de las condiciones equivalentes del teorema anterior.
2.3 Caracterización de los conjuntos domi- nantes en A
pαT
EOREMA2.6
(PÉREZ-GONZÁLEZ Y RAMOS, 2001)Supongamos que G es un subconjunto medible del disco D, sean p ≥ 1 y α > −1. Entonces G es un conjunto dominante para el espacio de Bergman Apα si y s´olo si G satisface la condici´on de Carleson inversa.
El caso α = 0 fue demostrado por D. Luecking (1981).
2.3 Caracterización de los conjuntos domi- nantes en A
pαT
EOREMA2.6
(PÉREZ-GONZÁLEZ Y RAMOS, 2001)Supongamos que G es un subconjunto medible del disco D, sean p ≥ 1 y α > −1. Entonces G es un conjunto dominante para el espacio de Bergman Apα si y s´olo si G satisface la condici´on de Carleson inversa.
El caso α = 0 fue demostrado por D. Luecking (1981).
2.4 Distribuci´on angular de masas para funciones de A
1αPara ε > 0, consideremos el sector Σε = {w ∈ C : |arg(w)| < ε}.
D. Marshall y W. Smith, Rev. Mat. Iberoamericana, 15 (1999):
T
EOREMA2.7
(MARSHALL-SMITH)Dado ε > 0, existe una constante δ > 0, que depende s ´olo de ε, tal que Z
f−1(Σε)
|f (z)| dA (z) > δ kf k1 ,
para toda funci´on f ∈ A1, univalente y con f (0) = 0.
Es falso si p > 1, cambiando k · k1 por k · kp y |f | por |f |p. Es un problema abierto probar el resultado sin que f sea univalente.
2.4 Distribuci´on angular de masas para funciones de A
1αPara ε > 0, consideremos el sector Σε = {w ∈ C : |arg(w)| < ε}.
D. Marshall y W. Smith, Rev. Mat. Iberoamericana, 15 (1999):
T
EOREMA2.7
(MARSHALL-SMITH)Dado ε > 0, existe una constante δ > 0, que depende s ´olo de ε, tal que Z
f−1(Σε)
|f (z)| dA (z) > δ kf k1 ,
para toda funci´on f ∈ A1, univalente y con f (0) = 0.
Es falso si p > 1, cambiando k · k1 por k · kp y |f | por |f |p. Es un problema abierto probar el resultado sin que f sea
univalente.
2.4 Distribuci´on angular de masas para funciones de A
1αPara ε > 0, consideremos el sector Σε = {w ∈ C : |arg(w)| < ε}.
D. Marshall y W. Smith, Rev. Mat. Iberoamericana, 15 (1999):
T
EOREMA2.7
(MARSHALL-SMITH)Dado ε > 0, existe una constante δ > 0, que depende s ´olo de ε, tal que Z
f−1(Σε)
|f (z)| dA (z) > δ kf k1 ,
para toda funci´on f ∈ A1, univalente y con f (0) = 0.
Es falso si p > 1, cambiando k · k1 por k · kp y |f | por |f |p. Es un problema abierto probar el resultado sin que f sea
2.5 Generalizaci ´on del Teorema de Marshall- Smith
T
EOREMA2.8
(P ´EREZ-GONZALEZ Y´ RAMOS, 2004) Sean α ≥ 0 y ε > 0. Entonces existe una constante δ > 0, que depende s´olo de α y ε, tal queZ
f−1(Σε)
|f (z)| dAα (z) > δ kf kα,1 , para toda funci´on f ∈ A1α, univalente y con f (0) = 0.
T
EOREMA2.9
(P ´EREZ-GONZALEZ Y´ RAMOS, 2006) Dado α > −1, existen constantes positivas C y η, que dependen s ´olo de α, tales queZ
f−1 Σπ
2 −η
|f (z)|dAα(z) > C Z
D
|f (z)|dAα(z), para toda funci´on f ∈ A1α con f (0) = 0.
2.5 Generalizaci ´on del Teorema de Marshall- Smith
T
EOREMA2.8
(P ´EREZ-GONZALEZ Y´ RAMOS, 2004) Sean α ≥ 0 y ε > 0. Entonces existe una constante δ > 0, que depende s´olo de α y ε, tal queZ
f−1(Σε)
|f (z)| dAα (z) > δ kf kα,1 , para toda funci´on f ∈ A1α, univalente y con f (0) = 0.
El resultado anterior no se cumple, para todo ε > 0, si α < 0.
T
EOREMA2.9
(P ´EREZ-GONZALEZ Y´ RAMOS, 2006)Dado α > −1, existen constantes positivas C y η, que dependen s ´olo de α, tales que
Z
f−1 Σπ
2 −η
|f (z)|dAα(z) > C Z
D
|f (z)|dAα(z), para toda funci´on f ∈ A1α con f (0) = 0.
2.5 Generalizaci ´on del Teorema de Marshall- Smith
T
EOREMA2.8
(P ´EREZ-GONZALEZ Y´ RAMOS, 2004) Sean α ≥ 0 y ε > 0. Entonces existe una constante δ > 0, que depende s´olo de α y ε, tal queZ
f−1(Σε)
|f (z)| dAα (z) > δ kf kα,1 , para toda funci´on f ∈ A1α, univalente y con f (0) = 0.
T
EOREMA2.9
(P ´EREZ-GONZALEZ Y´ RAMOS, 2006) Dado α > −1, existen constantes positivas C y η, que dependen s ´olo de α, tales queZ
f−1 Σπ
2 −η
|f (z)|dAα(z) > C Z
D
|f (z)|dAα(z), para toda funci´on f ∈ A1α con f (0) = 0.
2.6 Distribución angular de masas en A
pαT
EOREMA2.10
(REV. COLOMBIANA DE MAT. 2004) Sean α > −1 y p ≥ 1 con α > 2p − 1. Entonces dado ε > 0, existe una constante δ > 0, que depende s´olo de p, α y ε, tal queZ
f−1(Σε)
|f (z)|p dAα(z) > δ Z
D
|f (z)|p dAα(z) para toda funci´on univalente f ∈ Apα que fije al origen.
El resultado anterior no es valido, para todo ε > 0, si α < 2p − 2.
Para p > 1, ¿qué pasa en el intervalo [2p − 2, 2p − 1]?
Dado α > −1 y p > 1, ¿existe un ángulo ε0 ∈ (0, π) tal que el resultado anterior vale para toda f ∈ Apα con f (0) = 0?
2.6 Distribución angular de masas en A
pαT
EOREMA2.10
(REV. COLOMBIANA DE MAT. 2004) Sean α > −1 y p ≥ 1 con α > 2p − 1. Entonces dado ε > 0, existe una constante δ > 0, que depende s´olo de p, α y ε, tal queZ
f−1(Σε)
|f (z)|p dAα(z) > δ Z
D
|f (z)|p dAα(z) para toda funci´on univalente f ∈ Apα que fije al origen.
El resultado anterior no es valido, para todo ε > 0, si α < 2p − 2.
Para p > 1, ¿qué pasa en el intervalo [2p − 2, 2p − 1]?
Dado α > −1 y p > 1, ¿existe un ángulo ε0 ∈ (0, π) tal que el resultado anterior vale para toda f ∈ Apα con f (0) = 0?
2.6 Distribución angular de masas en A
pαT
EOREMA2.10
(REV. COLOMBIANA DE MAT. 2004) Sean α > −1 y p ≥ 1 con α > 2p − 1. Entonces dado ε > 0, existe una constante δ > 0, que depende s´olo de p, α y ε, tal queZ
f−1(Σε)
|f (z)|p dAα(z) > δ Z
D
|f (z)|p dAα(z) para toda funci´on univalente f ∈ Apα que fije al origen.
El resultado anterior no es valido, para todo ε > 0, si α < 2p − 2.
Para p > 1, ¿qué pasa en el intervalo [2p − 2, 2p − 1]?
Dado α > −1 y p > 1, ¿existe un ángulo ε0 ∈ (0, π) tal que el resultado anterior vale para toda f ∈ Apα con f (0) = 0?
2.6 Distribución angular de masas en A
pαT
EOREMA2.10
(REV. COLOMBIANA DE MAT. 2004) Sean α > −1 y p ≥ 1 con α > 2p − 1. Entonces dado ε > 0, existe una constante δ > 0, que depende s´olo de p, α y ε, tal queZ
f−1(Σε)
|f (z)|p dAα(z) > δ Z
D
|f (z)|p dAα(z) para toda funci´on univalente f ∈ Apα que fije al origen.
El resultado anterior no es valido, para todo ε > 0, si α < 2p − 2.
Para p > 1, ¿qué pasa en el intervalo [2p − 2, 2p − 1]?
Dado α > −1 y p > 1, ¿existe un ángulo ε0 ∈ (0, π) tal que el
p
3 Distribuci´on de masas en los espacios de Besov
CONJUNTOS DOMINANTES PARA LOS ESPACIOS DE BESOV Una función f ∈ H(D) está en el espacio de Besov Bp, p > 1, si
kf kBp :=
Z
D
f0 (z)
p dAp−2 (z)
1
p
< +∞.
k·kBp define una seminorma para Bp verificándose que si f ∈ Bp y a ∈ D entonces kf ◦ ϕakBp = kf kB
p.
T
EOREMA3.1
(ARZOLAY Y RAMOS, 2004)Sea G un subconjunto medible del disco unidad D, y p > 1. Entonces, existe una constante C > 1 tal que
kf kpB
p < C Z
G
1 − |z|2p−2
f0(z)
p dA(z),
para toda f ∈ Bp, si y s´olo si, G satisface la condici ´on de Carleson inversa.
3 Distribuci´on de masas en los espacios de Besov
CONJUNTOS DOMINANTES PARA LOS ESPACIOS DE BESOV Una función f ∈ H(D) está en el espacio de Besov Bp, p > 1, si
kf kBp :=
Z
D
f0 (z)
p dAp−2 (z)
1
p
< +∞.
k·kBp define una seminorma para Bp verificándose que si f ∈ Bp y a ∈ D entonces kf ◦ ϕakBp = kf kB
p.
T
EOREMA3.1
(ARZOLAY Y RAMOS, 2004)Sea G un subconjunto medible del disco unidad D, y p > 1. Entonces, existe una constante C > 1 tal que
kf kpB
p < C Z
G
1 − |z|2p−2
f0(z)
p dA(z),
para toda f ∈ Bp, si y s´olo si, G satisface la condici ´on de Carleson inversa.
3 Distribución de masas en los espacios de Besov
Si ε > 0 y fa = f ◦ ϕa − f (a), entonces Z
fa−1(Σε)
fa0(z)
p dAp−2(z) = Z
f−1(Σε+f (a))
f0(z)
p dAp−2(z).
Si el Teorema de Marshall y Smith fuese cierto para los espacios de Besov, se debería verificar que
δ kf kB
p = δ kfakBp <
Z
f−1(Σε+f (a))
f0(z)
p dAp−2(z),
para todo a ∈ D y toda función f ∈ Bp.
C
OROLARIO3.3
Sea ε > 0, p > 1 y k > 0. Existe una constante δ > 0, que depende s´olo de p y k, tal que
Z
f−1(Σε)
f0(z)
p dAp−2(z) ≥ δ(p, k)ε kf kpB
p ,
para toda funci´on f ∈ Bp tal que f (0) = 0 y |f0(0)| ≥ kkf kBp.
3 Distribución de masas en los espacios de Besov
Si ε > 0 y fa = f ◦ ϕa − f (a), entonces Z
fa−1(Σε)
fa0(z)
p dAp−2(z) = Z
f−1(Σε+f (a))
f0(z)
p dAp−2(z).
Si el Teorema de Marshall y Smith fuese cierto para los espacios de Besov, se debería verificar que
δ kf kB
p = δ kfakBp <
Z
f−1(Σε+f (a))
f0(z)
p dAp−2(z),
para todo a ∈ D y toda función f ∈ Bp.
T
EOREMA3.2
(CASTILLO Y RAMOS, 2007)Sea p > 1 y ε > 0. Existe una constante K(p) > 0, dependiendo s ´olo de p, tal que
Z
f−1(Σε)
f0(z)
p dAp−2(z) ≥ K(p)ε|f0(0)|p+4 kf k4Bp , para cualquier funci´on no constante f ∈ Bp con f (0) = 0.
C
OROLARIO3.3
Sea ε > 0, p > 1 y k > 0. Existe una constante δ > 0, que depende s´olo de p y k, tal que
Z
f−1(Σε)
f0(z)
p dAp−2(z) ≥ δ(p, k)ε kf kpBp ,
para toda funci´on f ∈ Bp tal que f (0) = 0 y |f0(0)| ≥ kkf kBp.
3 Distribución de masas en los espacios de Besov
Si ε > 0 y fa = f ◦ ϕa − f (a), entonces Z
fa−1(Σε)
fa0(z)
p dAp−2(z) = Z
f−1(Σε+f (a))
f0(z)
p dAp−2(z).
Si el Teorema de Marshall y Smith fuese cierto para los espacios de Besov, se debería verificar que
δ kf kB
p = δ kfakBp <
Z
f−1(Σε+f (a))
f0(z)
p dAp−2(z),
para todo a ∈ D y toda función f ∈ Bp.
C
OROLARIO3.3
Sea ε > 0, p > 1 y k > 0. Existe una constante δ > 0, que depende s´olo de p y k, tal que
Z
0 p p
3 Distribuci´on de masas en los espacios de Besov
ESPACIOS TIPO BESOV Para p > 1, q > −1, f ∈ Bqp, si y sólo si
kf kp,q :=
Z
D
f0 (z)
p dAq (z)
1p
< +∞.
T
EOREMA3.4
(RAMOS, 2008) Sean p > 0, q > 3p − 1 y ε > 0. Existe K(p, q) > 0 tal queZ
f−1(Σε)
|f0(z)|pdAq(z) > K(p, q)εkf kpp,q, f ∈ Bqp conforme tal que f (0) = 0.
El Teorema 3.4 no vale para todo ε > 0, si q < 2p − 2.
Problema: ¿Es válido el Teorema 3.4 para q ∈ [2p − 2, 3p − 1]?
3 Distribuci´on de masas en los espacios de Besov
ESPACIOS TIPO BESOV Para p > 1, q > −1, f ∈ Bqp, si y sólo si
kf kp,q :=
Z
D
f0 (z)
p dAq (z)
1p
< +∞.
T
EOREMA3.4
(RAMOS, 2008) Sean p > 0, q > 3p − 1 y ε > 0. Existe K(p, q) > 0 tal queZ
f−1(Σε)
|f0(z)|pdAq(z) > K(p, q)εkf kpp,q, f ∈ Bqp conforme tal que f (0) = 0.
El Teorema 3.4 no vale para todo ε > 0, si q < 2p − 2.
Problema: ¿Es válido el Teorema 3.4 para q ∈ [2p − 2, 3p − 1]?
3 Distribuci´on de masas en los espacios de Besov
ESPACIOS TIPO BESOV Para p > 1, q > −1, f ∈ Bqp, si y sólo si
kf kp,q :=
Z
D
f0 (z)
p dAq (z)
1p
< +∞.
T
EOREMA3.4
(RAMOS, 2008) Sean p > 0, q > 3p − 1 y ε > 0. Existe K(p, q) > 0 tal queZ
f−1(Σε)
|f0(z)|pdAq(z) > K(p, q)εkf kpp,q, f ∈ Bqp conforme tal que f (0) = 0.
El Teorema 3.4 no vale para todo ε > 0, si q < 2p − 2.
Problema: ¿Es válido el Teorema 3.4 para q ∈ [2p − 2, 3p − 1]?
3 Distribuci´on de masas en los espacios de Besov
ESPACIOS TIPO BESOV Para p > 1, q > −1, f ∈ Bqp, si y sólo si
kf kp,q :=
Z
D
f0 (z)
p dAq (z)
1p
< +∞.
T
EOREMA3.4
(RAMOS, 2008) Sean p > 0, q > 3p − 1 y ε > 0. Existe K(p, q) > 0 tal queZ
f−1(Σε)
|f0(z)|pdAq(z) > K(p, q)εkf kpp,q, f ∈ Bqp conforme tal que f (0) = 0.
El Teorema 3.4 no vale para todo ε > 0, si q < 2p − 2.
Problema: ¿Es válido el Teorema 3.4 para q ∈ [2p − 2, 3p − 1]?
4. El espacio de Bloch
Una función f ∈ H(D) está en el espacio de Bloch B, si kf kB := sup
z∈D
1 − |z|2
f0 (z)
< +∞.
k·kB define una seminorma para B verificándose que si f ∈ B y a ∈ D entonces kf ◦ ϕakB = kf kB.
f ∈ B si y sólo si existe una función univalente g ∈ H(D) tal que f = log g0.
El dual del espacio de Bergman A1 puede ser identificado con el espacio de Bloch.
f ∈ B si y sólo si existe L ≥ 0 tal que
|f (z) − f (w)| ≤ Lβ (z, w).
4. El espacio de Bloch
Una función f ∈ H(D) está en el espacio de Bloch B, si kf kB := sup
z∈D
1 − |z|2
f0 (z)
< +∞.
k·kB define una seminorma para B verificándose que si f ∈ B y a ∈ D entonces kf ◦ ϕakB = kf kB.
f ∈ B si y sólo si existe una función univalente g ∈ H(D) tal que f = log g0.
El dual del espacio de Bergman A1 puede ser identificado con el espacio de Bloch.
f ∈ B si y sólo si existe L ≥ 0 tal que
|f (z) − f (w)| ≤ Lβ (z, w).
4. El espacio de Bloch
Una función f ∈ H(D) está en el espacio de Bloch B, si kf kB := sup
z∈D
1 − |z|2
f0 (z)
< +∞.
k·kB define una seminorma para B verificándose que si f ∈ B y a ∈ D entonces kf ◦ ϕakB = kf kB.
El espacio de Bloch es de Banach con la norma kf k := |f (0)| + kf kB.
f ∈ B si y sólo si existe una función univalente g ∈ H(D) tal que f = log g0.
El dual del espacio de Bergman A1 puede ser identificado con el espacio de Bloch.
f ∈ B si y sólo si existe L ≥ 0 tal que
|f (z) − f (w)| ≤ Lβ (z, w).
4. El espacio de Bloch
Una función f ∈ H(D) está en el espacio de Bloch B, si kf kB := sup
z∈D
1 − |z|2
f0 (z)
< +∞.
k·kB define una seminorma para B verificándose que si f ∈ B y a ∈ D entonces kf ◦ ϕakB = kf kB.
f ∈ B si y sólo si existe una función univalente g ∈ H(D) tal que f = log g0.
El dual del espacio de Bergman A1 puede ser identificado con el espacio de Bloch.
f ∈ B si y sólo si existe L ≥ 0 tal que
|f (z) − f (w)| ≤ Lβ (z, w).
4. El espacio de Bloch
Una función f ∈ H(D) está en el espacio de Bloch B, si kf kB := sup
z∈D
1 − |z|2
f0 (z)
< +∞.
k·kB define una seminorma para B verificándose que si f ∈ B y a ∈ D entonces kf ◦ ϕakB = kf kB.
f ∈ B si y sólo si existe una función univalente g ∈ H(D) tal que f = log g0.
El dual del espacio de Bergman A1 puede ser identificado con el espacio de Bloch.
f ∈ B si y sólo si existe L ≥ 0 tal que
|f (z) − f (w)| ≤ Lβ (z, w).
4. El espacio de Bloch
Una función f ∈ H(D) está en el espacio de Bloch B, si kf kB := sup
z∈D
1 − |z|2
f0 (z)
< +∞.
k·kB define una seminorma para B verificándose que si f ∈ B y a ∈ D entonces kf ◦ ϕakB = kf kB.
f ∈ B si y sólo si existe una función univalente g ∈ H(D) tal que f = log g0.
El dual del espacio de Bergman A1 puede ser identificado con el espacio de Bloch.
f ∈ B si y sólo si existe L ≥ 0 tal que
Im´agenes inversas de sectores por funciones en B
CONTRAEJEMPLO
Si ε > 0 y fa = f ◦ ϕa − f (a), entonces sup
z∈fa−1(Σε)
1 − |z|2
fa0(z)
= sup
f−1(Σε+f (a))
1 − |w|2
f0(w) . Si el Teorema de Marshall y Smith fuese cierto para los espacios de Bloch, se debería verificar que
δ kf kB = δ kfakB < sup
f−1(Σε+f (a))
1 − |z|2
f0(z) , para todo a ∈ D y toda función f ∈ B.
Im´agenes inversas de sectores por funciones en B
ESPACIOS α-BLOCH f ∈ Bα, α > 0, si f ∈ H(D) y
kf kBα = sup
z∈D
1 − |z|2α
|f0(z)| < ∞.
T
EOREMA4.1
(RAMOS, 2007)Sea α > 0. Existe K(α) > 0 tal que sup
z∈f−1(Σε)
1 − |z|2α
f0(z)
≥ K(α)ε|f0(0)|4 kf k3α , para toda f ∈ Bα no constante con f (0) = 0.
Im´agenes inversas de sectores por funciones en B
ESPACIOS α-BLOCH f ∈ Bα, α > 0, si f ∈ H(D) y
kf kBα = sup
z∈D
1 − |z|2α
|f0(z)| < ∞.
T
EOREMA4.1
(RAMOS, 2007)Sea α > 0. Existe K(α) > 0 tal que sup
z∈f−1(Σε)
1 − |z|2α
f0(z)
≥ K(α)ε|f0(0)|4 kf k3α , para toda f ∈ Bα no constante con f (0) = 0.
Im´agenes inversas de sectores por funciones en B
T
EOREMA4.2
Si α ≥ 3, entonces, para cada ε > 0 existe δ = δ(α, ε) > 0 tal que sup
z∈f−1(Σε)
1 − |z|2α
f0(z)
≥ δ kf kα , para f ∈ Bα univalente con f (0) = 0.
DEMOSTRACION´ . Por tanto, para z ∈ D y α ≥ 3 encontramos que
f0(0)
≥ 1
16 1 − |z|23
f0(z)
≥ 1
16 1 − |z|2α
f0(z) .
Así |f0(0)| ≥ 161 kf kα. Por el Teorema anterior se obtiene que sup
z∈f−1(Σε)
1 − |z|2α
f0(z)
≥ K(α)
(16)4 ε kf kα .
Esto completa la prueba.
Im´agenes inversas de sectores por funciones en B
T
EOREMA4.2
Si α ≥ 3, entonces, para cada ε > 0 existe δ = δ(α, ε) > 0 tal que sup
z∈f−1(Σε)
1 − |z|2α
f0(z)
≥ δ kf kα , para f ∈ Bα univalente con f (0) = 0.
DEMOSTRACION´ . Como f es univalente con f (0) = 0. Por el Teorema de Distorsión se tiene que
f0(z)
≤ 1 + |z|
(1 − |z|)3
f0(0)
, z ∈ D.
DEMOSTRACION´ . Por tanto, para z ∈ D y α ≥ 3 encontramos que
f0(0)
≥ 1
16 1 − |z|23
f0(z)
≥ 1
16 1 − |z|2α
f0(z) .
Así |f0(0)| ≥ 161 kf kα. Por el Teorema anterior se obtiene que sup
z∈f−1(Σε)
1 − |z|2α
f0(z)
≥ K(α)
(16)4 ε kf kα .
Esto completa la prueba.
Im´agenes inversas de sectores por funciones en B
T
EOREMA4.2
Si α ≥ 3, entonces, para cada ε > 0 existe δ = δ(α, ε) > 0 tal que sup
z∈f−1(Σε)
1 − |z|2α
f0(z)
≥ δ kf kα , para f ∈ Bα univalente con f (0) = 0.
DEMOSTRACION´ . Por tanto, para z ∈ D y α ≥ 3 encontramos que
f0(0)
≥ 1
16 1 − |z|23
f0(z)
≥ 1
16 1 − |z|2α
f0(z) . Así |f0(0)| ≥ 161 kf kα.
Por el Teorema anterior se obtiene que sup
z∈f−1(Σε)
1 − |z|2α
f0(z)
≥ K(α)
(16)4 ε kf kα .
Esto completa la prueba.
Im´agenes inversas de sectores por funciones en B
T
EOREMA4.2
Si α ≥ 3, entonces, para cada ε > 0 existe δ = δ(α, ε) > 0 tal que sup
z∈f−1(Σε)
1 − |z|2α
f0(z)
≥ δ kf kα , para f ∈ Bα univalente con f (0) = 0.
DEMOSTRACION´ . Por tanto, para z ∈ D y α ≥ 3 encontramos que
f0(0)
≥ 1
16 1 − |z|23
f0(z)
≥ 1
16 1 − |z|2α
f0(z) .
Así |f0(0)| ≥ 161 kf kα. Por el Teorema anterior se obtiene que sup
z∈f−1(Σε)
1 − |z|2α
f0(z)
≥ K(α)
(16)4 ε kf kα .
Objetivo-2
C
ONJUNTOS DOMINANTESCaracterizar aquellos subconjuntos G del disco D tales que sup
z∈G
1 − |z|2
f0(z)
' kf kB , para toda funci´on f ∈ B.
Conjuntos de muestreo para el espacio de Bloch
Un subconjunto G de D es dominante en el sentido de Seip para el espacio de Bloch si existe una constante k > 0 tal que
sup
z∈G
(1 − |z|2)|f0(z)| ≥ kkf kB, para toda función f ∈ B.
Una sucesión Γ = {zj} ⊂ D es un conjunto de muestreo para el espacio de Bloch (Böe y Nicolau, J. Anal. Math. (2004)) si existe una constante C > 0 tal que
sup
n6=m
|f (zn) − f (zm)|
β(zn, zm) ≥ Ckf kB para toda función f ∈ B.
Existen sucesiones que son de muestreo para el espacio de Bloch;
pero que no son dominantes en el sentido Seip.
Conjuntos de muestreo para el espacio de Bloch
Un subconjunto G de D es dominante en el sentido de Seip para el espacio de Bloch si existe una constante k > 0 tal que
sup
z∈G
(1 − |z|2)|f0(z)| ≥ kkf kB, para toda función f ∈ B.
P
ROPOSICIÓN4.3
Sea 0 < r < 1. Entonces kf kB = sup
z,w∈D,z6=w
|f (z) − f (w)|
β(z, w) ' sup
a∈D
Z
∆(a,r)
|f0(z)|2 dA(z)
!1/2
. Una sucesión Γ = {zj} ⊂ D es un conjunto de muestreo para el
espacio de Bloch (Böe y Nicolau, J. Anal. Math. (2004)) si existe una constante C > 0 tal que
sup
n6=m
|f (zn) − f (zm)|
β(zn, zm) ≥ Ckf kB para toda función f ∈ B.
Existen sucesiones que son de muestreo para el espacio de Bloch;
pero que no son dominantes en el sentido Seip.
Conjuntos de muestreo para el espacio de Bloch
Un subconjunto G de D es dominante en el sentido de Seip para el espacio de Bloch si existe una constante k > 0 tal que
sup
z∈G
(1 − |z|2)|f0(z)| ≥ kkf kB, para toda función f ∈ B.
Una sucesión Γ = {zj} ⊂ D es un conjunto de muestreo para el espacio de Bloch (Böe y Nicolau, J. Anal. Math. (2004)) si existe una constante C > 0 tal que
sup
n6=m
|f (zn) − f (zm)|
β(zn, zm) ≥ Ckf kB para toda función f ∈ B.
Existen sucesiones que son de muestreo para el espacio de Bloch;
pero que no son dominantes en el sentido Seip.