Santiago el mayor
CAPÍTUL O INSPECT ORIAL 2016
SaleSianoS Santiago el MaCAPÍTULO INSPECTORIAL
2016
Capítulo InspeCtorIal
2016
Presentación ...6
Aprobación ...8
Directorio Inspectorial SSM ...11
I) Comunidad ...11
II) Formación ...20
III) Pastoral Juvenil ...39
IV) Comunicación ...46
V) Pobreza y Administración de bienes ...49
VI) Archivos y Patrimonio Histórico-Artístico ...65
Proyecto Orgánico Inspectorial (POI 2016-2022) ...73
Presentación ...73
A) Situación y contexto de la Inspectoría “Santiago El Mayor”...74
B) Opciones centrales ...87
C) Campos de Acción Prioritarios ...88
D) Criterios Operativos ...93
E) Líneas generales en dos áreas distintas ...93
Aplicación del Capítulo General 27 en nuestra Inspectoría SSM ...97
Introducción ...97
A) Místicos en el Espíritu ...98
B) Profetas de fraternidad ...100
C) Servidores de los jóvenes ...102
Proyecto Educativo-Pastoral Salesiano Inspectorial
(PEPSI 2016-2022) ...107
I) Contexto de la Inspectoría “Santiago El Mayor” ...107
II) Comunidad Educativo-Pastoral (CEP) en la Inspectoría Salesiana de "Santiago El Mayor" ...116
III) Dimensiones del PEPS Inspectorial ...120
IV) Ambientes pastorales ...132
V) Otros Sectores de Animación Pastoral de la Pastoral Juvenil Salesiana ...153
VI) Animación y Coordinación Inspectorial ...164
Iniciativas para la Animación Vocacional ...167
Introducción ...167
Capítulo Inspectorial 2016 ...168
Consejo Inspectorial ...168
Comisión Inspectorial de Animación Vocacional ...168
Equipo Inspectorial de Pastoral Juvenil ...170
Comunidades salesianas...171
Cada salesiano ...172
Consejos de la CEP de cada Obra ...172
Equipos Directivos de las Escuelas ...173
Rediseñando el futuro de Nuestras Comunidades y Obras ...175
1) Introducción ...175
2) Punto de partida y Objetivos ...176
3) Criterios para el cambio ...178
4) Propuestas de actuación ...182
Lista de participantes ...188
Hermanos Capitulares del CI’16 ...188
Invitados al CI’16 ...193
Queridos hermanos:
A
l concluir la experiencia del Capítulo Inspectorial ‘16, el primero de nuestra Inspectoría "Santiago el Mayor", os in- vitaba a dar gracias a Dios porque, sin duda, resultó una experiencia del Espíritu, un acontecimiento de gracia que nos hará crecer en comunión inspectorial y en el desarrollo de la misión compartida que se nos ha encomendado en esta bendita, rica y variada tierra de Asturias, Cantabria, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Galicia, La Rioja, Madrid, Navarra y País Vasco.Todas las casas recibieron una lámpara, que luce encendida en las capillas de nuestras comunidades, como recuerdo de este acontecimiento tan importante para la inspectoría. Lleva esta inscripción: “Te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra”. Está tomada de la Palabra de Dios, en los primeros versos del segundo poema del Siervo de Yahveh, que se proclamó en la Eucaristía de clausura. En la homilía os decía que es esta, y no otra, la meta que ha de dirigir y mover nuestras voluntades: la salvación que queremos para nosotros, para los jóvenes y para toda la humanidad.
He ahí el mejor motor, la mejor motivación para asumir los re- tos, las metas, los objetivos que en el Capítulo Inspectorial nos hemos propuesto: Cristo, el Señor. Él es nuestra salvación. Él es la salvación que alcanzará todos los confines de la tierra. Él es la salvación que anunciamos. Por Él lo hemos dejado todo. Nos llama a estar con Él, y nos envía a acompañar a otros, especial- mente a los jóvenes, los más pobres, a encontrarse con Él, que es “amigo y salvador” como gustaba presentarlo Don Bosco a sus muchachos. Y así, fascinados por Él, estar dispuestos a ser sus discípulos hasta los confines de la tierra.
Desde el principio hemos manifestado nuestra buena disposi- ción para hacer nuestra la voluntad de Dios manifestada en lo que ha ido aconteciendo en el Capítulo. Os invito ahora a aco- ger los documentos capitulares que os presento, como un ver- dadero camino para alcanzar la meta. En ellos encontramos la expresión de la voluntad de Dios para nosotros en este tiempo.
Por tanto, ahora se trata de “vivir estos documentos”: acogerlos, estudiarlos, profundizarlos, hacerlos nuestros, concretarlos en las casas, como manera de unirnos a Jesús en su “Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad”. Os animo, pues, a vivir las deliberaciones capitulares como nuestro AMÉN, sintiéndonos miembros responsables de una comunidad de obediencia que –con palabras del que fuera Rector Mayor, D. Vecchi- “nos hace pasar de la búsqueda exasperada de la autorrealización indi- vidual al don gozoso que introduce la autotrascendencia, de la obediencia de pura ejecución a la obediencia como asunción de un proyecto compartido, del estilo del “navegante solitario”
al humilde empeño de quien tiene viva conciencia de que la comunión sigue siendo su primera misión”.
Todos, pues, siguiendo las indicaciones de la Madre del Señor,
“haced lo que Él os diga”. Obedientes, en un “NOSOTROS OBE- DECEMOS”, a cuanto el Señor nos ha manifestado en este Ca- pítulo Inspectorial como su voluntad para nosotros y en esta hora. Convencidos, como nos dice nuestro Rector Mayor, D. Án- gel, de estar en la “trama de Dios” y de que “abandonándonos en él, dándole el primado de nuestra vida, somos capaces de llegar, como D. Bosco, incluso a la temeridad” (cfr. Discurso fi- nal CG27 en CGXXVII, p.174).
Juan Carlos Pérez Godoy, SDB Inspector SSM
Presentación
Aprobación
DIRECtORIO INSPECtORIAL SSM
I • COMUNIDAD
1. VIDA COMUNITARIA Y FRATERNA
1.1. Proyecto comunitario y Programación Anual
1. Cada comunidad local, a partir de su Proyecto Comuni- tario de Vida y Acción, elabora su Programación Anual.
Lo hace de acuerdo con las orientaciones de la Congre- gación, el Directorio Inspectorial, el Programa de Anima- ción Inspectorial, las observaciones de la anterior visi- ta canónica y la situación particular de la comunidad, teniendo en cuenta las orientaciones de la Iglesia lo- cal. El Proyecto incluye objetivos y líneas de acción en las dimensiones fundamentales de la vida comunitaria, elementos de organización de la vida de comunidad, el Plan Local de Formación y el Plan Local de Animación Vocacional. La comunidad revisa su Programación, al menos dos veces al año. Se envían copias de la Progra- mación anual al Inspector y a la Delegación de Forma- ción y Comunidad.
2. Cada hermano elabora su Proyecto Personal de Vida te- niendo en cuenta sus circunstancias y las orientaciones de la programación comunitaria.
1.2. Día de la comunidad
3. La comunidad establece el día semanal de la comuni- dad. En él los hermanos celebran la eucaristía comuni-
taria, favoreciendo la participación y la comunicación espiritual.
4. En los días de la comunidad de cada mes, se celebran la asamblea de hermanos, la formación permanente, el re- tiro y la reunión del Consejo local, y diversos momentos de distensión.
1.3. Celebraciones comunitarias
5. La comunidad celebra el cumpleaños o el onomástico y otras efemérides importantes de cada uno de los her- manos, como expresión de la alegría de convivir unidos en un ambiente de fraternidad.
6. La comunidad puede programar excursiones o días de descanso comunitario con el fin de favorecer la convi- vencia y vida de familia, teniendo siempre en cuenta el criterio de austeridad. Para las salidas al extranjero, tan- to las comunitarias como las individuales, será necesa- rio el permiso del Inspector (R 50. 55. 58).
1.4. Momentos de descanso y de encuentro con la familia
7. Cada hermano dispone de tres semanas durante el año para descansar con la familia o en otro ambiente acorde con las exigencias de pobreza y vida religiosa. La comu- nidad programa estos periodos de manera que queden atendidas las responsabilidades que tiene encomenda- das.
8. A quien no va con la familia, el Director, de acuerdo con el Inspector, le ofrece otras posibilidades de descanso y convivencia en otra comunidad religiosa. Acogemos a aquellos hermanos que desean pasar algunos días de descanso en las comunidades de nuestra Inspectoría.
9. De ordinario, Nochebuena y Navidad se celebran en co- munidad.
1.5. Atención a los hermanos mayores y enfermos
10. La situación personal del hermano con alguna limita- ción o enfermedad es ocasión para manifestar nuestra solicitud fraterna por atender sus necesidades. El her- mano que se encuentra en esta situación se esfuerza por colaborar en la misión de la obra realizando las ta- reas que la comunidad tenga a bien encomendarle, se- gún su capacidad.
11. Cuando un hermano no puede ser atendido debidamen- te en su comunidad, es destinado a alguna de las Ca- sas de Salud de la Inspectoría durante el tiempo que sea necesario o de forma permanente. Si es durante un pe- riodo temporal, tiene como referencia la comunidad de origen.
1.6. Ambiente abierto y acogedor en nuestras comunidades 12. La comunidad, teniendo en cuenta sus posibilidades y
con permiso del Inspector, puede acoger temporalmente, con una intención vocacional o por una urgencia de soli- daridad, a jóvenes o a otras personas, conociendo su con- texto familiar y su inserción en el ambiente salesiano. La duración de este tipo de acogida, así como la persona de referencia para el huésped y los espacios y condiciones, se fijan claramente desde el principio (C 56 y R 45).
13. La comunidad puede acoger a algunos jóvenes para que compartan la mesa, la oración o algún momento de re- flexión a fin de favorecer las experiencias de voluntaria- do y discernimiento vocacional.
14. Oportunamente, la comunidad organiza o participa en encuentros periódicos de convivencia con los demás grupos de la Familia Salesiana y colaboradores de la Casa.
15. La encarnación de la comunidad en su entorno se mani- fiesta abriéndose al ámbito religioso, eclesial y social. Se hace presente en los sectores que se dedican a los más desfavorecidos y participa en las campañas diocesanas a favor de la juventud.
1.7. Momentos inspectoriales de encuentro
16. Cada año, en fecha señalada en la programación, los hermanos de la Inspectoría celebran la fiesta de la co- munidad inspectorial. En ese día, se acompaña de forma especial a los hermanos que celebran alguna efeméride.
2. VIDA DE ORACIÓN
2.1. La oración
17. Al elaborar su Programación anual, la comunidad busca los momentos más apropiados para garantizar la parti- cipación de todos en la oración comunitaria y especial- mente en la Eucaristía.
18. La comunidad procura que la animación de la oración sea cercana a la vida, incorporando, en la medida de lo posible, la música y el canto. Igualmente, acoge las orientaciones litúrgicas con adecuada creatividad.
19. En momentos señalados, la comunidad organiza celebra- ciones de la Palabra, la Lectio Divina, el rezo comunita- rio del rosario y la exposición del Santísimo Sacramento.
2.2. Retiro mensual y retiro trimestral
20. La comunidad es fiel a la celebración de los retiros comu- nitarios, el mensual y el trimestral, teniendo en cuenta el ritmo del año litúrgico y cuanto determinan las Cons- tituciones (C 91) y los Reglamentos Generales (R 72).
21. Los retiros se celebran en ambiente de oración, de si- lencio y de reflexión personal, facilitando el encuentro sereno con Dios y la comunicación espiritual entre los hermanos.
22. Los retiros comunitarios ofrecen, de forma habitual, un tema de contenido espiritual, un tiempo de reflexión, la celebración de la Reconciliación y la Eucaristía.
23. La comunidad dedica al menos tres horas al retiro men- sual (R 72). Al retiro trimestral se le dedica el día entero (R 72) y se puede realizar junto con otras comunidades.
2.3. Ejercicios Espirituales
24. Los hermanos son fieles a la práctica anual de seis días de Ejercicios Espirituales como tiempo de recuperación y renovación espiritual (C 91 y R 72). Para facilitarlo, la Inspectoría organiza tandas suficientes, con las modali- dades, fechas y temáticas que crea oportunas.
25. Los Ejercicios Espirituales están programados en distin- tos lugares, para que los hermanos puedan elegir reali- zarlos en zonas diferentes de la habitual.
26. De ordinario, cada hermano escoge una de esas tandas.
En determinadas circunstancias, de acuerdo con el Ins- pector, puede realizar otras experiencias de Ejercicios Espirituales no programadas por la Inspectoría.
2.4. Devoción a María Auxiliadora
27. Como expresión y testimonio de nuestra devoción a Ma- ría Auxiliadora, la comunidad participa con los demás grupos de la Familia Salesiana de la obra en la celebra- ción de la Eucaristía del día 24 de cada mes, así como en la novena y fiesta de María Auxiliadora.
28. La presencia de María en nuestra vida se manifiesta en la oración diaria, con el rezo del Ángelus al principio de la meditación, con la oración a María Auxiliadora al fi- nal, y el rezo del rosario en comunidad en alguna oca- sión, especialmente los sábados (R 74).
2.5. Oración con jóvenes y con otros grupos de la Familia Salesiana 29. Siempre que sea posible, los hermanos participan en
momentos de oración y celebración con los destinata- rios: Buenos Días, celebración de la Eucaristía, fiestas sa- lesianas,…
30. De modo habitual la comunidad invita a los seglares a participar en la oración comunitaria, y en otros momentos acude a sus encuentros de oración. Esto lo hace de manera especial con los jóvenes y grupos de la Familia Salesiana.
31. En los momentos centrales de la vida eclesial, la comu- nidad salesiana participa en celebraciones de la comu- nidad cristiana.
3. NUESTRA MISIÓN EDUCATIVO-PASTORAL
3.1. Servidores de los jóvenes
32. Todos los hermanos se mantienen informados y partici- pan, cada uno según sus posibilidades, de la misión con-
fiada a la comunidad. Esto se manifiesta en el interés y la preocupación por todos los ambientes y grupos de la obra.
33. De acuerdo con unos criterios proporcionados por el Ins- pector y su Consejo, la comunidad evalúa cada tres años la significatividad pastoral de su presencia en medio de los jóvenes, especialmente de los más necesitados, a la luz de las orientaciones y determinaciones del POI y del PEPSI.
3.2. Misión compartida con los seglares
34. La comunidad comparte con los seglares en los distintos ambientes momentos de información, reflexión, oración y comunicación sobre el desarrollo de la misión. Asimis- mo, participa en otros encuentros que se organizan en los diversos ambientes de la obra salesiana.
35. Momentos especiales, que expresan la misión compar- tida, son los encuentros con los demás grupos de la Fa- milia Salesiana, MJS y miembros del Consejo de la Obra.
36. El Consejo de la Obra está formado por el Director, que lo convoca y preside, y los responsables de los distintos ambientes de la obra local, así como de los representan- tes de los grupos locales de la Familia Salesiana. Com- pete a este consejo impulsar el Proyecto Educativo-Pas- toral salesiano en el conjunto de la obra, coordinar sus actividades, organizar la formación conjunta y asegurar la implicación de todos los miembros de la comunidad educativa y pastoral.
3.3. Inserción en la Iglesia y en la cultura local
37. En el marco de la programación inspectorial, la comuni- dad salesiana tiene en cuenta las líneas pastorales ecle- siales de la diócesis en que está ubicada.
38. La comunidad salesiana, para un mejor desarrollo de la misión, se encarna en la zona promoviendo entre los her- manos el uso de la lengua y de las costumbres locales.
39. El Inspector y su Consejo promueven y ofrecen a los her- manos el aprendizaje de las lenguas que se usan en la Inspectoría.
4. FIGURAS Y FUNCIONES
4.1. Figuras y funciones
40. Además del Director, Vicario y Ecónomo, las figuras y funciones de los responsables de los principales secto- res de actividad en la comunidad que ha de establecer el Capítulo Inspectorial (C 185), son: Coordinador Gene- ral de Pastoral de la obra, Delegados para los grupos de la Familia Salesiana, Coordinador Local de Animación Vocacional y Coordinador de Comunicación. Por lo que hace a las funciones asignadas a estas figuras se tendrá en cuenta lo indicado en los artículos siguientes.
41. El Coordinador General de Pastoral de la obra es el res- ponsable de la coordinación y animación pastoral de los ambientes que la forman. Es nombrado por el Inspector.
42. Los Delegados para los grupos de la Familia Salesiana los animan y acompañan espiritualmente. Son nombra- dos por el Inspector, oído el parecer del Director y de los responsables de los diferentes grupos.
43. El Coordinador Local de Animación Vocacional, que es ordinariamente el Coordinador General de Pastoral, cui- da en toda la obra la cultura vocacional. Es nombrado por el Inspector.
44. El Coordinador de Comunicación es nombrado por el Inspector y sus competencias son las que le atribuye el Plan Inspectorial de Comunicación de la Inspectoría.
4.2. Relación de la comunidad salesiana con la obra local
45. La comunidad salesiana es la responsable de toda la obra local como expresión concreta de la misión eclesial y salesiana en una zona. El Director, responsable y ani- mador primero del espíritu salesiano de la obra, coordi- na el trabajo y las responsabilidades de los hermanos en los distintos ambientes de la misma.
46. La Inspectoría elabora un “Manual de Funciones” que define las responsabilidades y funciones de los cargos en los distintos ambientes de la obra local.
II • FORMACIÓN
47. En esta sección se tiene en cuenta: la formación de los salesianos, que concreta la Ratio; la formación de se- glares, por su importancia estratégica en los momen- tos actuales de la Inspectoría, y la formación conjunta de salesianos y seglares, siguiendo las orientaciones del CG24. Todo esto se desarrolla en el Proyecto Inspectorial de Formación.
1. FORMACIÓN DE LOS SALESIANOS
1.1. Formación inicial
Prenoviciado (C 109; R 88; FSDB 328-356; RFIS 328)
48. A esta etapa le precede de forma ordinaria la experien- cia del aspirantado, que se realiza normalmente en nuestras casas salesianas, y en la Casa de Orientación Vocacional de la comunidad del Sagrado Corazón (Ma- drid-Carabanchel). Se recomienda que se tenga una ex- periencia de comunidad al menos durante un curso.
49. La etapa formativa del prenoviciado dura no menos de seis meses; a juicio del Inspector puede prolongarse, pero no más de dos años. Los candidatos habrán cum- plido los 17 años y, de ordinario, habrán cursado los es- tudios correspondientes a esa edad.
50. El prenovicio se inicia en la vida apostólica colaborando, según sus posibilidades, en la animación litúrgica, la ca- tequesis, la animación de grupos de fe, la preparación de fiestas, deportes y campañas salesianas, y otros trabajos y servicios comunitarios.
51. La Casa de Orientación Vocacional acoge de forma ordi- naria el prenoviciado de la Inspectoría "Santiago el Ma- yor". El Inspector y su Consejo asegurarán las condicio- nes adecuadas, especialmente el equipo de formadores que guiarán las intervenciones en cada una de las di- mensiones formativas. Al inicio de cada curso, la comu- nidad elabora el Proyecto Comunitario, en el que garan- tiza los diversos elementos formativos, adaptándolos a la situación de los prenovicios y en orden a la iniciación a la vida de comunidad.
52. A lo largo del curso, existe al menos un momento de contacto personal de los prenovicios con los novicios, y de los formadores de ambas etapas para ayudar a ga- rantizar la continuidad del trabajo formativo entre las dos etapas.
Noviciado (C 110-112; R 89-94; FSDB 357-395)
53. Actualmente existe un acuerdo temporal de colabora- ción entre los dos inspectores de España para realizar el Noviciado, junto con otras Inspectorías de la Región, en Genzano, Italia. Aunque, según lo establecido por el Rector Mayor y su Consejo y a tenor de los artículos R 106.8 y R 139, esta etapa formativa se realizaría, conjun- tamente con la Inspectoría "María Auxiliadora", en Bur- gos, comunidad de San Francisco de Sales, siempre que exista un número consistente de novicios que permita un noviciado propio.
54. La Inspectoría se compromete a colaborar en el equipo formativo, según indique el Curatorium correspondiente.
55. La celebración de la primera profesión se realiza habitual- mente como lo programe la propia casa del Noviciado.
Postnoviciado (C 113-114; R 95; FSDB 396-427)
56. En la etapa del postnoviciado participan los aspirantes salesianos al presbiterado y los salesianos coadjutores.
57. Según lo establecido por el Rector Mayor y su Consejo, a tenor de los artículos R 106.8 y R 139, esta etapa forma- tiva se realiza conjuntamente con la Inspectoría "María Auxiliadora". La sede actual del postnoviciado es la co- munidad de Granada-Virgen de las Nieves. La comuni- dad formadora cuenta al menos con un salesiano coad- jutor entre los formadores.
58. El postnoviciado dura ordinariamente tres años, para desarrollar el proyecto formativo aprobado por los co- rrespondientes inspectores y consejos inspectoriales.
Durante el postnoviciado se hacen los correspondien- tes estudios filosóficos, según la Sapientia Christiana, en la Facultad de Teología de Granada, cuya titulari- dad pertenece a la Compañía de Jesús. Estos estudios se completan con las materias exigidas por la Ratio.
Además de este plan de estudios básico común, cada postnovicio planifica en diálogo con el Inspector la rea- lización o terminación de otros estudios para su espe- cialización.
59. Además de las actividades pastorales programadas por la casa del postnoviciado, durante el curso, de manera puntual, cada postnovicio participa en encuentros de carácter pastoral de la inspectoría de origen o en la que está incardinado el postnoviciado. En el tiempo de ve- rano, el Inspector destina a los propios postnovicios en alguna comunidad de la Inspectoría, que les acompaña durante este tiempo y les ofrece la oportunidad de par- ticipar activamente de su vida y misión.
Tirocinio (C 113.115; R 96; FSDB 428-445)
60. El tirocinio se realiza en comunidades donde el her- mano se integra en un equipo de educadores y en proyectos educativos en los que puede asumir, pro- fesionalmente, responsabilidades personales, pero no como último responsable de dirección de ambientes salesianos o con cargos directivos. Se ejercita así en la práctica del Sistema Preventivo y de la asistencia salesiana.
61. La duración normal del tirocinio es de dos años, y se hará, de ordinario, en la misma casa. Puede prolongarse según las necesidades del hermano, a juicio del Inspec- tor y su Consejo.
62. El hermano tirocinante también podrá participar en las actividades educativo-pastorales organizadas por las Delegaciones Inspectoriales (Pascua, Catecumena- do, Campobosco, Cursillos Inspectoriales de Formación, etc.), por la CONFER o por la Iglesia diocesana.
63. El Inspector, en diálogo con el hermano, y en casos extraordinarios, puede facilitar la realización de otros estudios que le capaciten para su tarea educativa y que no le impidan de hecho el cumplimiento sereno de los objetivos de esta etapa. Igualmente, la Delega- ción de Formación le propone un plan de lecturas de contenido salesiano y de metodología pedagógica y catequética.
64. Además de los encuentros que tienen lugar en la Inspec- toría, los hermanos de esta etapa formativa, participan en el encuentro anual organizado por la Delegación Ibé- rica de Formación.
Preparación para la profesión perpetua (C 117; FSDB 501-519) 65. La preparación para la profesión perpetua dura al menos
un año, realizándose de ordinario la profesión perpetua al finalizar el primer año de formación específica del salesia- no coadjutor, presbítero o diácono. Para los candidatos al sacerdocio, esta preparación coincide con el primer año de estudios teológicos. El hermano inicia el proceso de prepa- ración tras presentar al Inspector por escrito su intención de realizar al año siguiente la profesión perpetua.
66. La organización y desarrollo de la preparación a la pro- fesión perpetua es responsabilidad del director de la co- munidad en la que el hermano se encuentre, de acuerdo con el Inspector y la Delegación de Formación. La pre- paración se inicia en el verano anterior, con la participa- ción en un encuentro específico organizado directamen- te por la Delegación Ibérica de Formación o por otras instituciones religiosas. La preparación inmediata a la profesión perpetua se realiza con la experiencia de los Ejercicios Espirituales.
67. La comunidad inspectorial acompaña a los hermanos y celebra con solemnidad el día de la profesión perpetua.
Formación específica del candidato al presbiterado o al diaco- nado (C 116; R, 97; FSDB 446. 459-479. 482-500)
68. El hermano que desee iniciar esta etapa formativa ma- nifiesta por escrito al Inspector su decisión de comen- zarla, una vez que ha concluido el primer ciclo de estu- dios eclesiásticos del postnoviciado y la experiencia del tirocinio. La admisión a esta etapa formativa la realizan el Inspector y su Consejo, previo informe del Director y el Consejo local.
69. Tras su admisión, éste inicia una etapa de formación es- pecífica que dura cuatro años en los que se desarrolla- rán los estudios teológicos, y tras el discernimiento co- rrespondiente, la decisión del candidato y su admisión, accede al presbiterado o diaconado permanente.
70. Según lo establecido por el Rector Mayor y su Consejo, a tenor de los artículos R 106.8 y R 139, esta etapa formati- va se realiza conjuntamente con la Inspectoría "María Au- xiliadora". Tiene su sede en Madrid, y los estudiantes de teología hacen sus estudios en la Universidad Pontificia Comillas, cuya titularidad pertenece a la Compañía de Je- sús, de acuerdo con los programas oficiales de la misma.
71. Las materias salesianas se programan en el Proyecto Co- munitario y se imparten en momentos oportunos. Ver- san principalmente sobre temas de pedagogía pastoral, espiritualidad e historia de la obra salesiana. Otro tanto se hace con la preparación a los ministerios.
72. Los hermanos desarrollan su formación pastoral en las casas de la Inspectoría donde se encuentra la casa de for- mación durante los fines de semana fundamentalmen- te, con el acompañamiento adecuado por parte de los formadores. En momentos puntuales y en verano, a pro- puesta de las Delegaciones de pastoral de las inspecto- rías, y de acuerdo con el Inspector correspondiente, par- ticipan en proyectos pastorales de la propia Inspectoría.
73. Los ministerios se reciben progresivamente, observando los intersticios que permitan un ejercicio adecuado de sus funciones propias. De ordinario se sigue este ritmo: lecto- rado y acolitado a lo largo del segundo año. La admisión al diaconado, realizada con la diligencia que marca la Iglesia, puede hacerse tras haber concluido el tercer año de estu-
dios teológicos. A la ordenación sacerdotal se puede acce- der no antes de haber terminado el cuarto año de teología.
74. El cuarto año se realiza en la misma comunidad formativa.
Formación específica del candidato a diácono permanente (C106; FSDB 451-452, 477-480)
75. El plan de formación y de estudios del salesiano diáco- no permanente es semejante al del salesiano sacerdote.
Cada caso particular no obstante, será estudiado y con- cretado por el Inspector, con el asesoramiento de la De- legación de Formación.
Formación específica del salesiano coadjutor (C 116; R 98 FSDB 446-458. 480-481)
76. Los salesianos coadjutores de esta etapa residen en una misma comunidad, que cuida su formación, y donde pueden compaginar sus estudios civiles con la profun- dización teológica, pastoral y salesiana. La comunidad habitual de referencia será la del Teologado en Madrid.
77. El Inspector, según las necesidades de la Inspectoría y los deseos de cada hermano, le orienta a la realización de dichos estudios civiles, técnico-profesionales y teoló- gico-pastorales.
78. Esta formación específica dura ordinariamente dos años, realizándose la profesión perpetua habitualmente al final del primer año.
1.2. Formación de formadores (FSDB 237-239; 284-286)
79. Los hermanos con responsabilidad formadora atienden a su formación continuada en los campos de las cien-
cias humanas, de la salesianidad, de la espiritualidad, del discernimiento vocacional y acompañamiento, de la vida religiosa y de la pastoral juvenil.
80. El Inspector asume el compromiso de preparar forma- dores para las casas de formación, en coordinación con la Inspectoría "María Auxiliadora", desde la Delegación Ibérica de Formación, organizando oportunas iniciativas conjuntas y una planificación a medio y largo plazo de las necesidades formativas y los necesarios relevos.
81. Se realiza una reunión anual de todos los formadores, organizada por la Comisión Ibérica de Formación.
1.3. Formación permanente (C 118-119; R 99-102; FSDB 520-565) Ámbito personal (FSDB 215-219)
82. El sujeto fundamental y principal responsable de la for- mación permanente es el propio salesiano. Sabe que la formación permanente es una actitud continua de vida que no se reduce a la participación puntual en las inicia- tivas formativas concretas. Y entiende que su formación está estrechamente unida a la formación de los seglares corresponsables en la misión de la obra, y a la de los gru- pos de la Familia Salesiana.
83. Cada salesiano asume su formación personal como un compromiso fundamental en el camino de su fidelidad vocacional, y la concreta en su Proyecto Personal de Vida en las dimensiones humana, espiritual, intelectual y educativo-pastoral.
84. El hermano no descuida su preparación y cualificación en las disciplinas científicas y técnicas y especialmente pastorales, así como en el aprendizaje de lenguas.
Ámbito local (C 99)
85. El ámbito local de la formación permanente del salesia- no lo constituyen la comunidad salesiana, las comuni- dades educativo-pastorales de la obra y el contexto so- ciocultural donde, como lugares naturales y cotidianos, y en unión a los seglares corresponsables en la misión y de la Familia Salesiana, debe vivir dicha formación.
86. La comunidad salesiana local, animada por su Director, se preocupa de la formación y puesta al día de todos los hermanos para responder con calidad a la misión enco- mendada y a las necesidades del entorno en el que de- sarrolla su misión. Para ello:
a.- Elabora la Plan Local de Formación, según las indi- caciones inspectoriales, incorporándolo a la Progra- mación anual y evaluando su desarrollo. Dicho Plan incluirá las intervenciones de formación permanen- te de la comunidad, y las de formación conjunta con los seglares y la Familia Salesiana.
b.- Prepara, realiza y evalúa los encuentros formativos habituales, especialmente el día semanal de la co- munidad: reunión del Consejo local, asambleas de hermanos, retiro mensual, formación permanente.
Tiene además otros momentos de convivencia, ce- lebración, salidas culturales y recreativas. En estos encuentros se facilita la profundización en la vida de fe, la comunicación espiritual, el intercambio de los distintos puntos de vista y experiencias vitales, la convivencia y celebración festiva.
c.- Motiva a cada hermano para que se sienta compro- metido a participar en la formación conjunta con
los seglares implicados en la obra, así como a aco- ger a los seglares que compartan en comunidad mo- mentos de formación y convivencia.
d.- Programa tareas e incumbencias en la comunidad, en la obra o en la zona, para los hermanos que estén ya en período de jubilación civil, y facilita su partici- pación en actividades formativas y de servicio a los demás, especialmente a los jóvenes y familias aten- didas desde la obra salesiana local.
e.- Cuida la formación y la asistencia de aquellos her- manos que por edad o enfermedad necesiten aten- ciones especiales, y promueve la convivencia en cli- ma de familia de los hermanos de distintas edades y situaciones.
f.- Destina en los presupuestos comunitarios una asigna- ción económica para la dotación de medios y recursos y la realización de experiencias formativas de la co- munidad, y para ayudar a la formación de seglares.
Ámbito inspectorial (CG23 233; FSDB 547)
87. La Inspectoría ofrece, en el Proyecto Inspectorial de For- mación, indicaciones para la formación permanente de los salesianos, orientadas a la renovación espiritual, la cualificación pastoral y la competencia educativa y pro- fesional de los hermanos.
88. La Delegación de Formación ofrece, en el Programa de Ani- mación Inspectorial, unas líneas de acción y unas inter- venciones formativas para todas las comunidades. Opor- tunamente, prepara materiales concretos (retiros, temas de formación permanente, modelos de escrutinios, etc.).
89. Además de las experiencias formativas señaladas por nuestras orientaciones congregacionales, la Inspecto- ría ofrece otras intervenciones específicas de forma- ción permanente para los salesianos según las distintas franjas de edades o responsabilidades. Estas experien- cias podrán ser organizadas en los ámbitos inspectorial, interinspectorial o regional. En concreto:
a.- Encuentros formativos bienales para todos los her- manos hasta los diez primeros años después de su profesión perpetua.
b.- Cursos de directores de nuevo nombramiento.
c.- Oferta de otras experiencias formativas tales como:
Ejercicios Espirituales en los lugares salesianos, Tu- rín o Annecy; peregrinación a Tierra Santa, mes de renovación de la vida religiosa y apostólica en la casa salesiana de “El Campello”, cursos en verano de actualización teológico-pastoral, Escuela de Delega- dos de grupos de Familia Salesiana, etc.
90. Las modalidades de participación, según las distintas franjas de edades u otras circunstancias, se señalarán en el Proyecto Inspectorial de Formación.
2. FORMACIÓN DE LOS SEGLARES
CORRESPONSABLES EN LA MISIÓN SALESIANA
2.1. Ambientes y ámbitos de actuación
91. Son ambientes y ámbitos de actuación de la formación de seglares todos los de la obra salesiana, y de manera especial todos los que asumen cargos de responsabili-
dad, tal como se especifica en el apartado de este Direc- torio referente a la Pastoral Juvenil (DI 124).
92. La Inspectoría, a través de la Delegación de Pastoral Juvenil y de los Coordinadores inspectoriales de los distintos am- bientes y ámbitos, ofrece una serie de intervenciones for- mativas comunes y de calidad para los distintos seglares de la Inspectoría, procurando el mayor grado de reconoci- miento oficial. Dichas intervenciones atenderán las áreas de la madurez humana, la competencia educativa, la iden- tidad salesiana y el testimonio cristiano ( CG 24, 164).
93. Cada obra local, a través del Consejo de la Obra, ofre- ce además a sus seglares intervenciones propias y sis- temáticas de formación, cuidando de forma especial las áreas referentes a la identidad salesiana y el testimonio cristiano. Motiva a todos, salesianos y seglares, a consi- derar la obra local como el ambiente natural de forma- ción permanente; y la tarea educativo-pastoral cotidia- na, respondiendo a las necesidades del entorno, como el principal cauce de formación y renovación constantes.
94. La secuenciación de la formación de los seglares debe contemplar al menos estos momentos:
a.- La formación inicial de los seglares que han sido incorporados a la misión de la obra, y que incluye los momentos de la convocatoria, selección, admi- sión e incorporación al trabajo educativo-pastoral, seguimiento tutorizado durante el período de prue- ba, evaluación del desempeño, formación intensiva transcurrido el primer año de su incorporación.
b.- Iniciativas de formación permanente, organizadas inspectorial y localmente, tanto en las correspon-
dientes especialidades como sobre todo en la identi- dad salesiana y el testimonio cristiano.
c.- La acción educativo-pastoral ordinaria y los mo- mentos de programación, desarrollo y evaluación de dicha acción, como ambiente natural de formación.
95. Dada la realidad actual y la evolución futura de la pre- sencia de salesianos y seglares en nuestras obras, se cui- dará de forma especial, tanto en el ámbito inspectorial como en el local, la convocatoria de los seglares que se asocian a la misión; y la formación de los directivos de los diversos ambientes, garantizando la participación anual de un número de ellos en cursos especializados.
Prestamos especial cuidado a la formación de los segla- res que desarrollan labores de animación pastoral (pro- fesores de religión, coordinadores de pastoral, animado- res de grupos de fe, catequistas).
2.2. Responsables
96. En el ámbito inspectorial, es responsable el Inspector y su Consejo, a través de la Delegación de Formación en coordi- nación con el resto de delegaciones especialmente la Dele- gación de Pastoral Juvenil. Para ello, dentro del Proyecto Ins- pectorial de Formación, ofrece las líneas fundamentales de la formación de seglares, recogiendo objetivos, ambientes y ámbitos de actuación e intervenciones formativas, y parti- cularizándolas en el Programa de Animación Inspectorial.
97. En el ámbito local de cada obra, es responsable la comu- nidad salesiana animada por su Director y a través es- pecialmente del Consejo de la Obra. Para ello, ofrece las orientaciones correspondientes a la formación de segla- res en el Plan Local de Formación, aplicando el Progra-
ma de Animación Inspectorial a la propia realidad y pro- poniendo intervenciones formativas locales, según sus necesidades.
3.- FORMACIÓN CONJUNTA DE SALESIANOS Y
SEGLARES (FSDB 35-36. 244-247. 547. 559-560. CG24 55.
103. 138-148. 165)
3.1. Intervenciones formativas
98. La comunidad salesiana comparte con los seglares de las comunidades educativas de la obra local y los miem- bros de la Familia Salesiana momentos de reflexión, ora- ción, formación, convivencia, distensión y celebración festiva.
99. El salesiano que comparte con los seglares un campo de misión, participa activamente con ellos en los encuen- tros formativos, en el ámbito local e inspectorial, que tienen que ver con dicho campo de misión.
100. El salesiano está disponible para formar y formarse con los seglares de la obra y los miembros de los distintos grupos de la Familia Salesiana.
101. Las orientaciones para la formación conjunta, que se ofrecen en el Plan Inspectorial de Formación, contem- plarán las modalidades de participación en los siguien- tes niveles formativos, para los cuales se diseñarán con- tenidos e intervenciones en cada uno de los ambientes y ámbitos de la misión salesiana:
a.- Formación permanente conjunta siguiendo las orientaciones del CG 24 (nº 138-148);
b.- Formación compartida con los grupos de la Familia Salesiana, tal como señala la “Carta de identidad de la Familia Salesiana” (art. 38-42).
3.2. Responsables
102. Es responsable de la formación conjunta, en el ámbito inspectorial, el Inspector y su Consejo, a través de la De- legación de Formación y el resto de las delegaciones, es- pecialmente la Delegación de Pastoral Juvenil, ofrecien- do propuestas en el Programa de Animación Inspectorial.
103. En el ámbito local, es responsable el Director y su Con- sejo, a través de la comunidad y el Consejo de la Obra, elaborando el Plan Local de Formación, teniendo en cuenta los criterios básicos y en sintonía con el Proyecto Inspectorial de Formación.
104. En el ámbito personal, cada salesiano y cada seglar cui- dan esta formación corresponsablemente, desde la ac- titud de acogida, comunicación de su experiencia sale- siana y sabiéndose portadores de un carisma que deben compartir.
4. LA ANIMACIÓN DE LA FORMACIÓN EN LA INSPECTORÍA
4.1. Responsables (C 161, FSDB 246-247. 549)
105. El Inspector con su Consejo, a través, sobre todo, de la Delegación de Formación y la Delegación de Pastoral Ju- venil, es el primer responsable de la organización de la formación en la Inspectoría, asegurando el logro de sus objetivos y cuidando la identidad salesiana por medio del Proyecto Inspectorial de Formación y el Programa de Animación Inspectorial.
4.2. Delegación de Formación
106. La Delegación de Formación estará integrada por el De- legado Inspectorial de Formación y por los miembros de la Comisión Inspectorial de Formación nombrados por el Inspector.
107. La Comisión Inspectorial de Formación está compuesta al menos por los siguientes miembros: el Delegado de Formación, un director de casa de formación existente en el ámbito de la Inspectoría, dos salesianos, uno de los cuales es un salesiano coadjutor, el Delegado de Pastoral Juvenil y dos seglares, uno de los cuales es de la Familia Salesiana; todos ellos representando distintos ambien- tes de la misión salesiana.
108. Las funciones de la Comisión Inspectorial de Formación son:
a.- Reflexionar, junto con el Inspector y su Consejo, so- bre la situación de la formación en la Inspectoría.
b.- Asistir al Inspector en la elaboración, actualización y revisión del Proyecto Inspectorial de Formación.
c.- Revisar y cuidar la aplicación de lo regulado en Di- rectorio, sección Formación, y en otras orientaciones congregacionales.
d.- Elaborar, aplicar y revisar la programación anual de la Delegación de Formación, así como las orientacio- nes para la elaboración local de las Programaciones anuales comunitarias.
e.- Coordinar las intervenciones formativas dirigidas a los salesianos en formación inicial de las casas exis-
tentes en el ámbito de la Inspectoría en lo que les encomienden los respectivos Curatorium.
f.- Garantizar, en coordinación con las demás delega- ciones inspectoriales, que en la formación de los se- glares están presentes los criterios y contenidos mí- nimos exigidos en el Directorio, sección Formación, y en el Proyecto Inspectorial de Formación.
g.- Buscar el posible reconocimiento canónico y civil de la formación impartida.
h.- Aprovechar las oportunidades que para la formación de salesianos y seglares ofrecen las instalaciones for- mativas interinspectoriales y los programas formati- vos de origen salesiano o de otras instituciones.
109. La Delegación de Formación dispone de un equipo de trabajo para la programación y atención de la formación permanente de los salesianos.
4.3. El Proyecto Inspectorial de Formación (FSDB 572-578) 110. El Inspector con su Consejo, a través de la Comisión Ins-
pectorial de Formación y el resto de las delegaciones inspectoriales, elabora, revisa su aplicación, y actualiza cada tres años, el Proyecto Inspectorial de Formación, de acuerdo con las orientaciones congregacionales, lo indi- cado en este directorio, sección Formación, y atendiendo a las necesidades formativas de la Inspectoría.
111. El Proyecto Inspectorial de Formación recoge los crite- rios, objetivos, estrategias y líneas operativas referentes a la formación en la Inspectoría de Santiago el Mayor. En él se incluyen orientaciones e intervenciones referentes a la formación inicial y permanente de los salesianos, la
formación de seglares; la cualificación de los hermanos, y las propuestas e iniciativas referentes a la formación para incluir en los programa de animación inspectorial anuales y los planes locales de formación.
4.4. La colaboración interinspectorial y regional
112. El espíritu de apertura y colaboración con la Inspecto- ría "María Auxiliadora", y el resto de inspectorías de la Región Mediterránea se podrá concretar, entre otras, en estas iniciativas:
a.- La colaboración en las etapas de formación inicial, de acuerdo con los convenios que se establezcan en- tre las distintas inspectorías de la Región.
b.- La coordinación de la formación permanente de los sa- lesianos y la formación de seglares y conjunta, compar- tiendo planes, recursos y personas para la oferta y rea- lización de acciones formativas propias o conjuntas.
c.- La determinación de una red de centros de forma- ción con estructuras y personal formador propios para la oferta formativa conjunta, especialmente la designación algunos centros salesianos que sean re- ferentes para la formación específica en determina- das especialidades formativas.
d.- La participación en los organismos de coordinación interinspectorial establecidos por la Conferencia Ibérica y la Región Mediterránea.
4.5. Seguimiento y evaluación
113. El Inspector, con la colaboración del Delegado y la Co- misión Inspectorial de Formación, hará el seguimiento
de lo que se prescribe en esta sección del Directorio. El Capítulo Inspectorial lo revisará cuando proceda (FSDB 23. 247).
114. Para las etapas formativas en las que se colabora con- juntamente con otras inspectorías, el seguimiento se hará también a través del curatorium respectivo de cada etapa formativa, que se reunirá, al menos, una vez al año, velará por la aplicación de los principios de la Ratio Institutionis, regulará y cuidará el equipo formativo de la casa, y aportará los recursos necesarios.
III • PASTORAL JUVENIL
1. ASPECTOS GENERALES
115. La Delegación Inspectorial de Pastoral Juvenil, con la participación de las comunidades, reelabora cada seis años el Proyecto Educativo-Pastoral Salesiano Inspec- torial (PEPSI), siendo aprobado por el Inspector y su Consejo.
116. El PEPSI sirve de referencia, durante el sexenio, para las programaciones inspectoriales y locales de la Pastoral Juvenil. Así:
a.- Cada año, en una de las reuniones del Inspector, Consejo Inspectorial y directores, se establecen los criterios básicos para la redacción del Programa de Animación Inspectorial anual.
b.- El Director y su Consejo, asumiendo su papel den- tro del núcleo animador de la Comunidad Educati- vo-Pastoral (CEP), y junto con el Consejo de la Obra, anima la elaboración del Proyecto Educativo-Pasto- ral de la Obra, y su concreción anual en la Progra- mación General Anual de cada ambiente y ámbito, y cada curso educativo-pastoral (PJS, pp.285-286).
c.- Cada comunidad, al elaborar su Programación Ge- neral Anual, tiene en cuenta el análisis de las ne- cesidades de los jóvenes del entorno de su obra, las respuestas que está dando y las que se deberían dar.
117. Cada comunidad educativo-pastoral, en la programa- ción pastoral de cada uno de los ambientes que anima,
asume las opciones pastorales expresadas por la Dele- gación de Pastoral Juvenil:
a.- Asumiendo la Campaña Pastoral que se propone en cada curso.
b.- Potenciando la educación de la fe en grupo, desde la re- ferencia del Itinerario salesiano de Educación en la Fe.
c.- Creando equipos de educadores, animadores, cate- quistas,… y garantizando su formación mediante las iniciativas locales y la participación en los programas formativos inspectoriales organizados a tal efecto.
118. Cada comunidad educativo-pastoral se responsabiliza de la formación de los seglares asociados a nuestra mi- sión en el ambiente que anima:
a.- En el ambiente de la Escuela y el Centro de Forma- ción Profesional, son destinatarios seglares de la for- mación: el profesorado, especialmente los profeso- res de religión, el director, los directores pedagógi- cos, los coordinadores de pastoral y de calidad, los orientadores, los administradores y el resto del per- sonal de administración y servicios.
b.- En el ambiente Oratorio-Centro Juvenil, son destina- tarios seglares de la formación: los directores o en- cargados, los animadores y coordinadores de tiempo libre, los animadores de ambiente, los animadores de grupos de fe, los gestores de programas.
c.- En el ambiente Parroquia, son destinatarios segla- res de la formación: los agentes de pastoral, los ca- tequistas, los seglares con ministerios eclesiales, los administradores.
d.- En el ambiente Plataforma Social, son destinatarios se- glares de la formación: los directivos, los coordinadores de programas, los educadores sociales, los voluntarios, los orientadores y psicólogos, los administradores.
e.- En los diversos ámbitos son destinatarios seglares de la formación: los responsables de tareas conta- bles, laborales, de gestión de organismos, el perso- nal en servicios inspectoriales, los formadores ocu- pacionales, los educadores deportivos, los volunta- rios, y los miembros de grupos de la Familia Salesia- na que nos soliciten dicha formación.
119. Cada comunidad educativo-pastoral favorece la partici- pación de los seglares en todos los niveles de nuestras obras, les ayuda a formarse para la tarea que se les con- fía y les acompaña en sus responsabilidades. De manera adecuada, les presenta las distintas opciones de voca- ción cristiana y salesiana.
120. Cada comunidad educativo-pastoral se dota de los ór- ganos de participación que favorecen la corresponsabi- lidad, especialmente el Consejo de la CEP o de la Obra.
121. En cada casa salesiana se establece un Coordinador General de Pastoral, nombrado por el Inspector, cuya tarea principal es la coordinación pastoral de toda la Obra (DI 41).
2. ANIMACIÓN VOCACIONAL
2.1. Aspectos generales
122. El PEPSI concreta la dimensión de la Animación Voca- cional del proyecto salesiano, en un Plan Inspectorial de
Animación Vocacional, que desarrolla dicha dimensión de forma gradual y adaptada a nuestros ambientes.
123. Cada comunidad educativo-pastoral, a la luz del PEPSI y del Plan Inspectorial de Animación Vocacional, elabora y lleva adelante el Plan Local de Animación Vocacional.
124. La Inspectoría se preocupa por descubrir, orientar y acompañar a cuantos muchachos se sientan llama- dos por Dios a la vida salesiana consagrada. La tarea de acompañamiento vocacional se realiza en dos ambien- tes distintos:
a.- En los propios ambientes en los que viven.
b.- En la Casa de Orientación Vocacional.
2.2. La Casa de Orientación Vocacional
125. La Casa de Orientación Vocacional está compuesta por una comunidad salesiana que constituye el equipo for- mativo y forma parte del equipo vocacional inspectorial.
La comunidad formadora estará integrada por sacerdo- tes y coadjutores que comparten la responsabilidad y el testimonio en la orientación vocacional específica. Su ta- rea específica es la de acompañar a los jóvenes en el dis- cernimiento de su vocación. De ordinario, la admisión a la Casa de Orientación Vocacional en régimen de comu- nidad no debe facilitarse a jóvenes menores de 17 años.
126. La Casa de Orientación Vocacional está al servicio del jo- ven que se encuentra en proceso de búsqueda vocacio- nal y se le ha hecho una propuesta explícita a la vida re- ligiosa salesiana. Tiene como objetivos básicos:
a.- Conseguir un grado de madurez humana y cristiana que corresponda a la edad de los muchachos.
b.- Discernir las motivaciones vocacionales y cultivar- las progresivamente.
127. Para lograr estos objetivos, la Casa de Orientación Voca- cional elabora su Proyecto Comunitario de acuerdo con los valores y exigencias del currículo formativo para los candidatos a la vida religiosa salesiana, es decir:
a.- Un plan de estudios conforme a su edad.
b.- Un programa de formación, centrado en el desarro- llo de la persona, con iniciación a la oración perso- nal, la participación sacramental, la devoción ma- riana y la actividad apostólica.
c.- Una iniciación en los valores salesianos y en el co- nocimiento del espíritu de Don Bosco.
3. FIGURAS Y FUNCIONES
128. Las figuras principales en los ambientes pastorales de nuestras casas son:
a.- En la Escuela: el Director, el Director Pedagógico (el Jefe de estudios), el Coordinador de Pastoral, el Ad- ministrador, y el Secretario.
b.- En el Oratorio-Centro Juvenil: el Director y el Coordi- nador, donde exista.
c.- En la Parroquia: el Párroco y los Vicarios Parroquia- les, uno de los cuales es el responsable del sector ju- venil, coincidiendo con el Director del Oratorio-Cen- tro Juvenil cuando este es un salesiano sacerdote.
d.- En las Plataformas Sociales: el Director o Coordina- dor de la Plataforma y los Coordinadores de los pro- yectos que la integran.
129. En la Inspectoría, existe un Equipo Inspectorial de Pastoral Juvenil, del que forman parte los encargados inspectoria- les de los distintos ambientes salesianos, así como otros representantes de los diversos ámbitos y sectores de la animación pastoral de la inspectoría. Coordinados por el Delegado, se preocupan por el desarrollo del PEPSI y la or- ganicidad de la pastoral en la inspectoría. Igualmente, en cada casa salesiana y en cada ambiente existen Equipos de Pastoral, que animan el desarrollo del PEPS local.
130. Los distintos ambientes salesianos de pastoral de la Ins- pectoría se inspiran, para su identidad y funcionamien- to, en el Cuadro de Referencia de la Pastoral Juvenil y las Propuestas educativo-pastorales nacionales de dichos ambientes, elaboradas y publicadas por el Centro Na- cional Salesiano de Pastoral Juvenil.
131. En el ambiente Escuela, la descripción de las funciones de cada uno de los cargos y órganos de gobierno, y la duración de los mismos, queda establecida en el Regla- mento Marco de Régimen Interior de los colegios sale- sianos, aprobado por el Consejo Inspectorial. Cada es- cuela adapta dicho reglamento marco a sus necesida- des concretas.
132. La descripción de las diversas figuras y funciones del Oratorio-Centro Juvenil viene definida en un Reglamen- to Marco de Régimen Interior de los oratorios-centros juveniles salesianos, aprobado por el Consejo Inspecto- rial. Cada centro juvenil adapta dicho Reglamento mar- co a sus necesidades concretas.
133. El Párroco es el responsable del funcionamiento del Consejo Pastoral y del Consejo Económico. Si la parro- quia forma parte de una obra salesiana, se especifican en el Proyecto Común de Obra las relaciones de interde- pendencia parroquia-comunidad salesiana, de acuerdo a los Reglamentos (art. 25-30).
134. La descripción de las diversas figuras y funciones en las Plataformas Sociales viene definida en los documentos aprobados en cada una de las entidades sociales de la Inspectoría, de acuerdo a su funcionamiento específi- co como plataforma, perteneciente a una fundación o a una federación de asociaciones.
IV • COMUNICACIÓN
1. INTRODUCCIÓN
135. La Comunicación es un eje transversal de toda nuestra acción educativo-pastoral y de la organización de nues- tra Inspectoría y de cada una de nuestras presencias. Es un “amplio y significativo campo de acción que forma parte de las prioridades apostólicas de la misión salesia- na” (C 6, SSCS 22).
136. La Comunicación en la Inspectoría pretende promover un ecosistema comunicativo salesiano como comunión de personas, de obras y de actividades; y el desarrollo y la aplicación de los recursos de este sector en la misión de la educación y evangelización de los jóvenes, especialmente de los más pobres, y en las relaciones con la sociedad.
137. La finalidad, estructura, funciones y organización de este sector, tanto a nivel inspectorial como local, se con- cretan en el Plan Inspectorial de Comunicación (PIC) que aprueba el Consejo Inspectorial trienalmente.
2. ORGANIZACIÓN INSPECTORIAL
2.1. Nivel inspectorial
138. En la Inspectoría existe la Delegación Inspectorial de Comunicación, que se guía por las pautas marcadas en el Sistema Salesiano de Comunicación (SSCS 148-161).
139. El Inspector con su Consejo nombra al Delegado Inspec- torial de Comunicación, salesiano o seglar que, a ser po- sible, desarrolla su labor a tiempo completo.
140. La Delegación trabaja para consolidar y ampliar los ca- nales de comunicación y los productos que se realizan, para llegar a todos los públicos, tanto internos como ex- ternos, de la manera más eficaz posible.
141. La Delegación cuida la política comunicativa de la Ins- pectoría, coordinando las estructuras de comunicación de otros sectores a nivel inspectorial y con las casas, para proyectar mejor nuestra identidad, llegar a dife- rentes públicos, gestionando nuestra imagen corporati- va, notoriedad y posicionamiento.
142. Cuidamos la formación de especialistas salesianos y segla- res en el campo de la comunicación e incluimos la comu- nicación como tema en los planes de formación inicial y permanente, a fin de usar de manera responsable y educa- tiva las nuevas tecnologías y los medios de comunicación social como productores y consumidores de mensajes.
2.2. Nivel local
143. Favorecemos el intercambio de información entre los salesianos, los miembros de las comunidades educati- vo-pastorales, los agentes de pastoral; para que a todos llegue información relevante de la vida salesiana y se crezca en sentido de pertenencia.
144. Cada casa cuenta con un Coordinador Local de Comuni- cación, salesiano o seglar, encargado de promover la co- municación en el ámbito de su obra y de cuidar las rela- ciones con los organismos salesianos, eclesiales y civiles de comunicación.
145. Donde sea posible, creamos un equipo de comunicación que gestione todo lo referente a este sector a nivel lo-
cal, integrando los canales de comunicación interna, ex- terna, publicidad y relaciones públicas, de los diferentes ambientes de la obra.
V • POBREZA Y ADMINISTRACIÓN DE BIENES
1. SENTIDO DE LA POBREZA SALESIANA
146. Nuestra pobreza se fundamenta en el seguimiento de Cristo, “que nació en la pobreza, vivió en la privación de todos los bienes y murió desnudo en una cruz” (C 72), y se caracteriza por la confianza en la divina Providencia.
147. Entendemos la pobreza al estilo de Don Bosco, que la sintetizó en el trabajo y la templanza, y la “vivió como desprendimiento del corazón y servicio generoso a los hermanos, de forma austera, industriosa y rica en ini- ciativas” (C 72-73. 75-76. 59).
148. Cada salesiano y cada comunidad, siguiendo a Jesucris- to, quieren ser testimonio del amor de Dios en medio de los jóvenes más necesitados y de los ambientes popula- res; por eso sus actuaciones económicas se rigen por los criterios de la pobreza religiosa que definen las Consti- tuciones y Reglamentos ( C 2. 6.11. 24. 26-27. 29. 33. 41;
R 1. 26. 142).
149. Nuestra pobreza es una forma de compromiso por la justicia y la paz, participando en la misión de la Igle- sia (C 27).
2. POBREZA PERSONAL
2.1. Uso personal de dinero
150. La comunidad facilita al hermano lo necesario para su vida personal. Para ello:
a.- El Ecónomo local le entrega en mano o por otros me- dios (transferencia, tarjeta electrónica, cheque,…), el dinero que precise para cubrir sus “pequeñas ne- cesidades” (R 56).
b.- El dinero recibido por trabajos o actividades perso- nales no se guarda para gastos individuales, sino que se entrega al responsable de la comunidad.
c.- El hermano justifica el uso del dinero recibido según el modelo inspectorial de rendición de cuentas, y en el momento contable precisado por el Ecónomo local.
d.- Las tarjetas, con los límites que establezca el Conse- jo Inspectorial, dependen de la cuenta de la comu- nidad, gestionada por el Director y el Ecónomo local, según el apoderamiento de la Inspectoría.
2.2. El trabajo como signo de pobreza
151. Cada hermano aporta generosamente su tiempo y su dedicación a las tareas que la comunidad le encomien- da, como forma concreta de hacer efectiva la pobreza.
152. La comunidad planifica el trabajo de los hermanos en or- den a la misión que tiene encomendada y distribuye res- ponsabilidades y funciones procurando la mayor eficacia apostólica de los dones y posibilidades de cada uno.
153. Los hermanos que hayan alcanzado la edad de jubila- ción colaboran también, en la medida de sus posibilida- des, en las tareas que el Inspector o la comunidad, en su caso, les encomienda.
154. Este programa de trabajo lo elabora la comunidad al principio de curso, como parte de la Programación anual, lo revisa a mitad de curso y lo evalúa al final.
2.3. Jubilación
155. La Inspectoría estudia con el tiempo suficiente el siste- ma de cotización de cada hermano para asegurar una jubilación suficiente. Una vez decidida la jubilación, los trámites para la jubilación laboral de los hermanos los realiza, ordinariamente, el departamento socio-labo- ral de la Inspectoría. Las pensiones se domicilian en la cuenta centralizada de la Inspectoría, abonándose pos- teriormente a las respectivas comunidades.
2.4. Medios personales de trabajo
156. Las comunidades locales y sus obras disponen de me- dios que reducen en lo posible el número de medios téc- nicos personales, tanto para el trabajo como para el uso personal del hermano.
157. El espíritu del voto de pobreza lleva siempre al hermano a observar un nivel de vida modesto en la adquisición y uso de estos medios técnicos.
2.5. Testamento del salesiano
158. Cada salesiano, sintiéndose responsable con la Inspec- toría, otorga testamento conforme a C 74 y R 52. El Ecó- nomo inspectorial facilita la información y los medios precisos para llevar a cabo este cometido.
3. POBREZA Y ADMINISTRACIÓN
EN LA COMUNIDAD LOCAL Y EN LA OBRA
3.1. Pobreza comunitaria
159. Cada comunidad concreta su vida de pobreza en su Proyec- to Comunitario, que recogerá entre otras informaciones:
a.- La planificación del trabajo en orden a la misión concreta que tiene encomendada y en consonancia con los objetivos marcados por la Inspectoría.
b.- La distribución de responsabilidades y funciones, procurando, con la colaboración de todos, la mayor eficacia apostólica de los talentos y capacidades de cada hermano.
c.- El modo y el momento de revisar la vida de pobre- za, a través del “Scrutinium Paupertatis”, al menos una vez al año, con materiales y esquemas proporciona- dos por la Inspectoría, u otro material válido.
160. Cada Comunidad distribuye los servicios domésticos y comunitarios (limpieza de habitaciones y otros espacios, servicio de comedor, compras y recados, arreglos senci- llos,…) que muestran nuestra disponibilidad para vivir siempre según “el binomio del trabajo y la templanza”
(CG27, 75.2).
161. Cada comunidad establece los criterios, importe y desti- no de las ayudas de la comunidad a las necesidades lo- cales u otras necesidades.
3.2. Comunidad de bienes
162. Se pone en común cuanto se recibe como fruto del propio trabajo y del desempeño de la misión. Los emolumentos percibidos por quienes trabajan fuera de nuestras obras o por cuenta ajena, los estipendios de misas, las retribucio- nes por el ministerio pastoral, los honorarios de enseñanza y las pensiones de jubilación, se ingresan en la Comunidad.
163. El Consejo inspectorial, según las leyes vigentes, indica- rá el procedimiento a seguir para que todo hermano au-
tor o productor pueda hacer correctamente la cesión de los derechos que le correspondan (R.57).
3.3. El Ecónomo local
164. El Ecónomo local es el responsable inmediato y ordina- rio de los aspectos materiales de la comunidad, bajo la responsabilidad del Director, según el apoderamiento otorgado por la Inspectoría.
165. Entre las funciones del Ecónomo local, están las de:
a.- Atender a las necesidades materiales de la comuni- dad y de cada uno de los hermanos.
b.- La correcta contratación y seguimiento del personal al servicio de la comunidad.
c.- Preparar la confección del Presupuesto y Balance co- munitarios y velar por su ejecución una vez aprobados.
d.- Gestionar, en coordinación con el Ecónomo Inspec- torial, los bienes de la comunidad y cuidado del mantenimiento del inmueble.
e.- Llevar con diligencia y exactitud la gestión contable de la comunidad.
f.- Informar documentalmente al Director sobre la marcha económica de la Casa, al menos tres veces al año.
g.- Cuidar, ante los responsables económicos de los di- versos ambientes o sectores de la obra con quienes se coordina y mantiene una relación permanente, el buen uso y mantenimiento de los bienes de toda la obra (R 198).
166. Este Directorio contempla también la posibilidad de un Ecónomo local seglar, tal como dice el nº 121 del CG26.
3.4. Presupuesto y Balance económico de la comunidad y obras propias
167. La elaboración y presentación del Presupuesto y del co- rrespondiente Balance en la comunidad es un momento privilegiado para tomar conciencia del estado de nuestra vida de pobreza, plasmarla en decisiones concretas y re- visar el grado de coherencia de la comunidad en su com- promiso con la pobreza salesiana. Abarca exclusivamen- te los ingresos y gastos del año natural correspondien- tes a la comunidad. Lo elabora el Ecónomo local y, junto con el Balance del año anterior, los presenta al Director y Consejo local, y a la comunidad. Después, una vez apro- bado por el Consejo local, los envía, a través del Ecónomo inspectorial, al Inspector y su Consejo (C 181.3).
168. La elaboración y presentación del Presupuesto y del co- rrespondiente Balance en las obras de nuestra respon- sabilidad es tarea del administrador correspondiente, de acuerdo con el equipo directivo correspondiente. Estos do- cumentos serán presentados al Director de la comunidad y su Consejo local para someterlo a aprobación (C 181.3).
169. En la contabilidad de la comunidad y las obras de nues- tra responsabilidad van consignados los gastos e ingre- sos que, por todos los conceptos, se generen.
3.5. Presupuesto extraordinario de la Comunidad o de la Obra 170. El presupuesto extraordinario refleja la previsión del im-
porte de las adquisiciones de bienes inventariables y de las operaciones a que se refiere el artículo 188 de los Re- glamentos Generales.