INSTRUCTIVO PARA APODERADOS:
PREVENCIÓN Y ABORDAJE DE SITUACIONES DE RIESGO EN
ADOLESCENTES (CONSUMO DE ALCOHOL, DROGAS U OTRAS)
DATOS DE LA REALIDAD
De acuerdo a los estudios de SENDA (Min. Del Interior 2010), 2 de cada 3 estudiantes han tenido al menos 1 episodio de embriaguez (5 o más tragos) en el último mes en espacios de “ocio y carrete”, con muy poca diferencia entre hombres y mujeres (68% y 60% respectivamente). E colegios particulares pagados, esto se da en el 54% de los estudiantes.
Entre aquellos que reportaron “consumo intenso o embriaguez” en el último mes, en un día de “carrete” llegan a tomar un promedio de 9 tragos (independiente del curso o sexo).
ORIENTACIONES RESPECTO A LA LEGISLACION DE ALCOHOL Y PROTECCIÓN DE MENORES:
Según la ley N°20.084 de responsabilidad penal adolescente:
Los que tengan más de 14 años y menos de 18 años de edad, al momento de dar principio a la ejecución del delito. Por hechos que ameriten sanción de más de 60 días de cárcel (crímenes y simples delitos)
Los que tengan más de 16 años y menos de 18 años de edad, al momento de dar principio a la ejecución del delito y sólo respecto de algunas faltas. Por hechos sancionados con menos de 60 días de cárcel o sancionados con multa (Faltas)
La ley N° 19.925, regula el expendio de bebidas alcohólicas y las sanciones a quienes infrinjan las disposiciones pertinentes, respecto al consumo en menores de 18 años. Y El artículo 25 prohíbe además el consumo de bebidas alcohólicas en lugares públicos con amonestaciones pertinentes.
La ley N° 19.968 de Protección de Menores (SENAME), está orientada a proteger a cualquier niño o adolescente que se encuentre vulnerado en sus derechos.
En este sentido, frente a situaciones de riesgo en adolescentes (consumo de alcohol o drogas, accidentes producto de esto, daños a la integridad física del adolescente, riesgo de muerte producto de consumo de drogas, etc.) hace responsable primero a los padres del niño/a, quienes están a cargo de su protección y cuidado en primer lugar, y en segundo lugar a los adultos responsables que se encuentran en el lugar en que pueda ocurrir un incidente, dado que son los adultos los responsables de velar por la protección de los menores de edad, y resguardar la prohibición del consumo de alcohol en niños y adolescentes.
La ley N° 20.000 de Drogas revela:
Artículo 25.- Se prohíbe el consumo de bebidas alcohólicas en calles, caminos, plazas, paseos y demás lugares de uso público. La contravención a esta prohibición será sancionada con alguna de las siguientes medidas:
1º Multa de hasta una unidad tributaria mensual
2º Amonestación, cuando aparecieren antecedentes favorables para el infractor.
Artículo 26.- También tendrá lugar respecto de quienes fueren sorprendidos en la vía pública o en lugares de libre acceso al público en manifiesto estado de ebriedad.
Si el menor fuere conducido al cuartel policial, Carabineros adoptará las medidas necesarias para informar a su familia o a las personas que él indique acerca del lugar en el que se encuentra, o bien le otorgará las facilidades para que se comunique telefónicamente.
Al devolver al menor a sus padres o a la persona encargada, Carabineros los apercibirá por escrito que, si el menor incurriere en las contravenciones a que se refiere este artículo más de tres veces en un mismo año, se harán llegar sus antecedentes al Servicio Nacional de Menores. Asimismo, consignará en ese documento las ocasiones precedentes en que aquél hubiere realizado tales conductas. La persona que reciba al menor, previa individualización, firmará la constancia respectiva.
ORIENTACIONES A LOS PADRES PARA PREVENIR Y ABORDAR SITUACIONES
DE RIESGO:
Dentro de los factores protectores para evitar o prevenir situaciones de riesgo de consumo de alcohol, drogas u otras situaciones, la evidencia científica comprueba que las siguientes 10 actitudes parentales son preventivas para evitar situaciones de riesgo (consumo de alcohol, drogas u otras) (CONACE, M. del Interior 2007):
Fuertes vínculos al interior de la familia:
Crear un vínculo de confianza y afecto, y buena comunicación (“saber escuchar”, y favorecer el acercamiento mutuo). Los buenos vínculos están dados por: cercanía, apoyo emocional, trato cálido y afectuoso con los hijos:
• Buen nivel de preocupación y atención que tienen los padres con sus hijos/as. Los hijos/as perciben que los padres tienen tiempo para ellos.
• Expresión abierta del cariño en la familia.
• Conocimiento de los problemas, intereses y necesidades de los hijos/as.
“Padres Involucrados:
Conocer las actividades y amigos de los hijos y supervisar:estar atentos a dónde están y qué hacen, a donde salen, con quién se vuelven y cómo (de las fiestas), conocer a los papás y amigos donde comparten espacios de ocio o “carrete”, invitar a los amigos a la casa para conocerlos, fijarse en los programas de TV, uso de internet y horarios, controlar la hora de llegada, buscar espacio para comer juntos en familia.
Postura clara de No Consumo por parte de los padres:
• Padres y hermanos/as conscientes de su rol de modelos y ejemplo de vida sana. • No consumir drogas al interior de la familia.
• Padres con una actitud clara de rechazo hacia el consumo de alcohol y drogas ilícitas, por ser menores de edad por los efectos a su organismo y cerebro en desarrollo y los riesgos asociados. Una postura permisiva y ambigua es un alto factor de riesgo.
Esto no implica por otro lado, poder tener la confianza y apertura con el hijo/a para que el/ella pueda hablar de si ha consumido o no, o de si ha participado en situaciones de riesgo para poder orientarlo.
Fortalecer y desarrollar en los hijos habilidades protectoras para el consumo de drogas y otros riesgos:
Auto-concepto y autoestima positivos, tolerancia a la frustración, adecuada resolución de conflictos y saber tomar decisiones, resistir a la presión de grupo o amigos, desarrollar habilidades sociales como la comunicación y asertividad, capacidad para reconocer y expresar adecuadamente emociones y sentimientos, tener metas personales y un plan de vida, tener valores incompatibles con el consumo de drogas (estilo de vida sano) y adecuado desempeño escolar y social.
Disciplina familiar adecuada y normas claras dentro de la familia:
Los padres protegen a sus hijos/as cuando establecen límites claros, compuestos por pocas normas, bien definidas, bien comunicadas y adaptadas a la etapa de desarrollo de sus hijos/as, claras y consistentes entre ambos padres, y saber que va a pasar si no se respetan las reglas. Ej. Llegar con consumo de alcohol al hogar, tiene que tener una consecuencia clara por no respetar las reglas familiares.
Adecuado estilo de comunicación y resolución de conflictos en la familia: Se promueve el diálogo abierto acerca de los sentimientos y opiniones, se respetan y toleran las diferencias individuales. Y los miembros de la familia son capaces de generar una atmósfera relajada, con sentido del humor y alegría (sin violencia, agresividad o descalificación).
Padres informados acerca de los riesgos y factores asociados al consumo de drogas:
Conocer acerca de oportunidades de acceso a las drogas donde vivo, la presión social y los modelos de consumo a las que están expuesto mis hijos, las creencias y mitos relacionadas con el consumo que confunden a los hijos (ej: la marihuana no es dañina). Temas en lo cuales los papás podamos ser fuente de acceso para debatir y educar, e informarse si no saben ya que los hijos tienen acceso a más información que antes y los MCM entregan a veces información errónea.
Fortalecimiento de los vínculos con el colegio:
Padres que se involucren en los aprendizajes y que se preocupen por la asistencia y rendimiento de sus hijos/as, y capacidad de reconocer los logros y progresos de los/as
hijos/as. Es una fuente importante de motivación, y de señal de alerta también si mi hijo presenta dificultades.
Padres organizados: organizarse como grupo de padres para tomar acuerdos y prevenir situaciones. Ej: límites de horarios de fiestas, no permitir alcohol en las fiestas en las casas, supervisar que no ocurra, etc.
Comunidad organizada: organizarse con otros actores de la comunidad (con otros colegios con quienes los hijos comparten, carabineros, Previene o Municipio, etc.) para exigir el cumplimiento de la ley respecto a la prohibición de venta de alcohol a menores según la ley
19.925.
ORIENTACIONES PARA EL MANEJO DE HIJOS ADOLESCENTES:
Saber negociar con hijos adolescentes (horarios adecuados a respetar y cómo trasladarse a las fiestas en la ida y regreso) para llegar a acuerdos, y fomentar así el compromiso y responsabilidad en el adolescente (evitar estilo autoritativo o permisivo, v/s estilo democrático-autoritario con reglas claras) Y supervisar y controlar las horas de llegada y que se cumplan los acuerdos.
Prevenir y abordar situaciones de riesgo: si mi hijo/a es más "vulnerable" (por factores de riesgos individuales y/o familiares) a exponerse a situaciones de riesgo (consumo de drogas u otras), ayudarlo como familia a mirar en profundidad las causas que lo llevan a experimentar con drogas, y fortalecer sus herramientas personales como familiares. Pedir ayuda profesional si observo dificultades o sospecho de consumo.
Tres características fundamentales que les permitirá educar un adolescente íntegro:
Ejercicio de una autoridad -democrática, como aquello que hace crecer de manera protectora pero con espacio, no como aquello que aplasta o deja sin límites.
Paciencia: esto requiere mucha inversión de tiempo. Hay que estar dispuestos a padecer las “dificultades” de la etapa para así poder educar a una persona íntegra y libre, con capacidad de decisión.
Amor: sin amor no hay educación. El amor es el alimento natural de la persona y la base para todo buen desarrollo afectivo y familiar, factor principal en la crianza de los adolescentes, para tener un buen vínculo y comunicación.
Muchas veces estas características se mezclan de manera inadecuada: mucha
autoridad, poca paciencia, amor sentimental que consciente todo, poca constancia en
objetivo de criar a nuestros hijos como seres íntegros, seguros de sí mismos y
preparados para los desafíos de la vida.
¿CÓMO SE SI MI HIJO CONSUME?... ¿COMO LO ABORDO?:
PREGUNTAS PARA EL
REGRESO DEL “CARRETE”: SEÑALES A DETECTAR
(Psiquiatra M. Montenegro, CONACE 2005).
Para que los padres estén tranquilos con los “carretes” juveniles, una buena idea es pedirles a los hijos que los despierten cuando regresen a casa. Hay que hacer hincapié en que los padres tienen que ser amables, no inquisidores, y participativos.
Preguntarles cómo les fue y cómo lo pasaron. Al mismo tiempo, fijarse en pequeños detalles, pues “una intervención precoz ayuda a retardar la edad de inicio del consumo de drogas”
En caso de que no llegue en buen estado o no cumplió con la hora de llegada, mejor acuéstalo y conversa con él o ella al día siguiente, cuando tu hijo o hija pueda entender lo que le quieres decir. Y al día siguiente abordar la situación con él/ella (reflexión conjunta y consecuencias si no se acordó con la norma familiar establecida en conjunto)
¿Qué debo observar?
-Articulación del lenguaje (coherencia al hablar, si hay lengua traposa) -Equilibrio.
-Humor (si está más depresivo, con mucho humor o si es “el mismo de siempre”). -Colores.
-Mirada (si presenta las pupilas dilatadas o no, si tiene las conjuntivas congestionadas, o sea, los ojos rojos).