LA ALIMENTACIÓN EN NIÑOS DE 1 A 3 AÑOS
La alimentación es el proceso por el cual se escogen, elaboran, transforman e ingieren los alimentos. Es imprescindible ya que sin ella no se puede vivir.
Tener una buena alimentación es necesario para:
- Tener una adecuada salud y un adecuado crecimiento. - Prevenir enfermedades.
- Crear hábitos y rutinas. Es el primer hábito que se enseña. - Fomentar la autonomía.
- Adquirir un buen desarrollo del habla.
Contribuye al aprendizaje en la resolución de conflictos, los primeros problemas que aparecen en la infancia son los relacionados con la comida y el sueño.
Se debe convertir en un hábito gratificante para la familia.
Cosas a tener en cuenta:
Debemos considerar, en primer lugar, que es un período de adaptación a la alimentación del adulto.
En el niño de un año en adelante podemos observar como el crecimiento se enlentece con relación a los primeros doce meses de vida. Aparecen importantes avances en la adquisición de funciones psicomotoras como el lenguaje, la marcha y la socialización. La ingestión de alimentos es menor que en el lactante. Los padres deben prestar especial atención a la variedad de la dieta y no a la cantidad que los niños ingieren.
Es normal que los niños no tengan siempre la misma hambre. Esta inapetencia transitoria la regula el cerebro según sus necesidades de crecimiento y energía. A los adultos nos pasa igual. Si obligamos a los pequeños, lo único que lograremos será que vean la comida como un enemigo.
Otro factor importante del que no se puede prescindir para darle explicación a la conducta alimentaria, son los cambios de conducta que tienen lugar en esta etapa.
- La respuesta a la comida es, en numerosas ocasiones, inconsciente.
- La coordinación corporal es limitada y puede reflejarse en comportamientos inadecuados en la mesa.
- Necesitan reconocer las diferentes texturas de los alimentos a través de la manipulación de los mismos.
- Aprenden rápidamente los hábitos de los padres.
Algunas de las preferencias son: alimentos poco especiados, carnes, pollo, lácteos,… Les suelen gustar las frutas y no los vegetales. Prefieren los alimentos sin guisar y sin cremas ni salsas. Les cuesta digerir los alimentos fuertes y la fibra. Prefieren los alimentos ricos en hidratos de carbono, con sabores suaves, de colores y formas llamativas. Suelen rechazar la introducción de alimentos nuevos.
No les gustan las temperaturas extremas y pueden preferir los purés fríos y los helados derretidos. Prefieren los alimentos que pueden coger con las manos o que les dejamos manipular.
Muchas veces pueden preferir un par de alimentos y rechazar el resto, pero esta postura no dura demasiado si los padres no le prestan demasiada importancia.
Es bastante frecuente que aparezcan dificultades variadas entorno a la conducta alimentaria, en ocasiones los consideramos trastornos (cuando se ha agravado el problema). Las más comunes son aquellas que responden al defecto o exceso en la ingesta, rechazo de nuevas texturas y sabores, selectividad del apetito, inapetencia, vómitos, negativa a comer, evitación o rechazo de alimentos, alimentación selectiva, alimentación restrictiva, etc.
El niño que empieza a adaptarse a la vida en sociedad suele emplear el alimento como contraprestación. No es raro ver a padres ingeniándoselas para que un niño coma y a niños que se hacen de rogar. Hechos que finalmente acaban en pequeños dramas familiares. Los adultos, con sus excesos de rigidez o tolerancia, están en la base de dichos problemas.
Las dificultades de la conducta alimentaria pueden corregirse mediante la actuación correcta de los padres. Aquí os presentamos algunas pautas, si no fuera suficiente con ellas os recomendamos que, previa consulta con el pediatra para descartar alteraciones fisiológicas, pidáis cita con un psicólogo para que os dirija en la modificación de conducta que queráis realizar.
Un aspecto muy importante en la alimentación de los niños son los gustos, todas las personas tenemos gustos determinados y debemos dejar que el niño no quiera comer algún alimento concreto, nosotros también lo hacemos.
En la medida de lo posible, los alimentos deben estar desprovistos de carga emocional por parte del niño. Para ello, el adulto será quien evite darles esa carga. Nunca un alimento será considerado como premio o castigo. Nunca se asociarán ansiedad, tensión o desasosiego a determinados platos. Tengamos siempre en cuenta que las reacciones negativistas suelen tener su origen en una insistencia mal conducida por parte del adulto.
En esta etapa es fundamental fijar las bases de unos hábitos alimentarios correctos, que acompañarán al niño toda su vida
PAUTAS PARA ESTABLECER UN ADECUADO HÁBITO DE ALIMENTACIÓN:
ANTES DE EMPEZAR…
- Los problemas no se solucionan de la noche a la mañana. - Hace falta coordinación en la postura de los padres. - La paciencia y la constancia son la clave del éxito. - Evitar las prisas durante las comidas.
- Evitar sentimientos de culpabilidad.
- Mostrar tranquilidad, evitar las muestras de enfado relacionadas con el tema comida.
- Atender los comportamientos positivos y reforzarlos.
- No atender (ignorar) los comportamientos negativos, evitaremos que asocien la comida a una actividad desagradable.
- Educar es un proceso largo.
COMO ESTABLECER EL HÁBITO…
- El momento de la comida debe ser un momento agradable para toda la familia.
- Definir un horario regular de comidas en un entorno agradable. - Comer siempre en el mismo lugar.
- Reforzar las conductas que queremos implantar y un modelo adecuado, aprender a normalizar la situación de la comida.
- No hablar sobre la comida durante el tiempo de la comida. - No transigir, por muy pesados que se pongan.
- Mostrarse cariñosos.
- Pactar un premio, marcar los logros en una cartulina o calendario con pegatinas o caritas sonrientes y conseguir un premio cuando logre un número determinado de puntos.
- No dramatizar, no pasa nada si el niño un día come menos. - Ser pacientes, los resultados llegan pero no de forma inmediata.
OTROS CONSEJOS…
- Si ya tienen edad para comer solos evitar darles de comer. - Fomentar su autonomía a la hora de comer.
- Si queremos enseñarles a comer comenzar por los sabores que le gusten más. - Facilitar la comodidad a la hora de comer, asiento adecuado, cubiertos y
vajillas de su tamaño, ropa que si se mancha no pasa nada… - Evitar el picoteo entre horas.
- Servir poca cantidad: trataremos así de que no rechace la comida, y que por el contrario pida más.
- No les daremos con mucha frecuencia sus alimentos favoritos.
- Introducir los alimentos nuevos al principio de las comidas, ya que tendrá más apetito. Es preciso dar tiempo a un niño para que reaccione favorablemente a todo alimento nuevo, que supone aceptar nuevas texturas y sabores.
- No dar importancia a los rechazos, con frecuencia utilizan la comida como una forma de llamar la atención de los padres.
- Cada niño tiene unas necesidades alimentarias diferentes por lo que no debemos obligarles a comer si no intentar conocerle mejor. Nunca compararle con los hermanos u otros niños.
- Si forzamos a los niños a adoptar la ración y el ritmo que no le conviene, crearemos conflictos en torno a la conducta de la alimentación.
- Debemos aprender a interpretar sus signos de saciedad. Por ejemplo, mostrarse inquieto, escupir o iniciar juegos con la comida.
CÓMO ENSEÑAR A UN NIÑO A COMER:
Os presentamos un método para enseñar a comer basado en el Método Estivill, que se puede usar en niños mayores de 6 meses, sin problemas de salud o bajo peso, que sepa masticar y tragar y que no estén viviendo circunstancias susceptibles de estrés como un cambio de colegio, domicilio o nacimiento de algún hermano.
Los pasos a seguir son los siguientes:
Establecer un lugar, hora y rutina para comer.
Ayudarle a llevarse la comida a la boca, si rechaza la comida o cierra la boca, se deja el cubierto con tranquilidad y se intenta pasados un par de minutos.
Repetir lo mismo 3 o 4 veces más.
Si no quiere comer, retirar el plato y dejarle ir sin hacer ninguna alusión a la comida, mientras ponerse a hacer otra actividad.
Pasados 3 minutos repetir el mismo proceso. Si no come volver a retirar el plato y permitir que se vaya.
Dedicar 4 minutos para hacer otra actividad.
Retomar el método con mucha tranquilidad en intervalos de 5 minutos.
Si no come dejarlo ir y no dar comida hasta la siguiente comida, si podrá beber agua.
Este método trata de reeducar un comportamiento mal aprendido, al principio es normal no obtener buenos resultados. Será fundamental seguir siempre los mismos pasos y mantener la calma. Cuidado a la expresión verbal y el tono de voz que se emplee.
CÓMO ACTUAR EN CASOS CONCRETOS…
- Si el niño está desganado:
o Cuidar la presentación de los platos.
o Intentar todo para que la comida le apetezca, en raciones moderadas. o El niño copia a los padres en la aceptación de los alimentos.
o No dejaremos nunca que una comida dure más de 30 minutos.
o No pasa nada por dejar que el niño pase hambre (siempre dentro de lo racional).
o No darle comida entre horas, es preferible que pase hambre dos horas a que se salte su horario habitual.
- Si el niño rechaza un alimento esencial, en primer lugar se descartarán alergias
alimentarias, si no es así, se puede intentar:
o Sustituir por otros alimentos que aporten nutrientes equivalentes. o Mezclarlos con otros alimentos que enmascaren su presencia. o Ofrecerlo cuando el niño sienta hambre.
o Dejar pasar un tiempo hasta volverlos a ofrecer. o Reforzar su ingesta.
- Si el niño no quiere probar alimentos nuevos y alarga la comida:
o No hacer referencias durante la comida del tiempo que le queda, de la velocidad. Evitar frases tipo: venga come, date prisa, se te está acabando el tiempo…
o No contestar ante las frases de chantaje del niño, si me pones esto no me lo como, esto no me gusta…
o Cuando el resto de comensales vaya acabando el primer plato comenzarán por el segundo sin hacer alusiones o referencia alguna a lo que tarda el niño.
o Cuando acabe el tiempo recoger la mesa sin atender a los ruegos o lloros del niño. Decid simplemente: El tiempo de la comida ha terminado. o Cualquier logro deber ser reforzado inmediatamente.
o Hasta la siguiente comida no dar nada, agua si quiere.
- Si el niño se niega a comer alimentos sólidos:
o Ofrecer purés menos triturados, si se niega a comer aplicar el método de enseñar a comer.
o No dar ese puré en otro momento. o Si prueba una cucharada reforzar.
o Evitar el chantaje emocional, hazlo por mamá…
o Cuando sea capaz de comer el puré menos triturado, dar puré con trozos.
o Posteriormente y cuando tolere lo anterior dar trozos pequeños de alimentos fáciles de masticar.
o Luego dar alimentos que le gusten triturados con el tenedor y pequeños trozos.
o Cada avance debe ser reforzado.
o Tener paciencia y dejar transcurrir un par de días para introducir alguna novedad.
o Un buen premio puede ser un caramelo masticable como premio al final de las comidas que termina adecuadamente.
- Si el niño vomita:
o Los niños desde muy pequeños aprenden a repetir comportamientos en función de las reacciones que perciben.
o Algunos niños aprenden a vomitar para evitar comerse lo que hay en el plato.
o Cuando el niño vomite con mucha tranquilidad y en tono de voz bajo se le dirá que no se asuste y que no pasa nada, dependiendo de la edad ayudará a recoger.
o Una vez recogido todo se le volverá a sentar en la mesa y se le volverá a poner el plato con la comida que estaba comiendo.
o Pasado el tiempo se le retirará el plato y hasta la siguiente comida no darle nada, salvo agua.
- Si el niño hace bola,
o Evitar las prisas.
o Poner menos cantidad de comida.
o Trocear más los alimentos que le cuesten tragar. o Evitar que se meta más de un trozo en la boca.
o Ir aumentando poco a poco el tamaño de los trozos. - Si el niño tarda mucho en desayunar,
o Levantarle 15-20 minutos antes, se evitan las prisas. o Convertir la tele en un premio.
o Desayunar juntos.
o Si nada más levantarse no tiene hambre hacer tiempo, lavarse y vestirse primero, cenar menos.