Tesis Doctoral
La guerra de los Dos Pedros en Aragón (1356-1366)
Impacto y trascendencia de un conflicto bajomedieval
Tomo I
Autor
Mario Lafuente Gómez
Director/es
Dr. José Ángel Sesma Muñoz
Departamento de Historia Medieval, Ciencias y Técnicas Historiográficas y Estudios Árabes e Islámicos
2009
y trascendencia de un conflicto bajomedieval
Tesis Doctoral Tomo I
Autor: Mario Lafuente Gómez Director: Dr. José Ángel Sesma Muñoz
Universidad de Zaragoza
Departamento de Historia Medieval, Ciencias y Técnicas Historiográficas y Estudios Árabes e Islámicos
2009
La guerra de los Dos Pedros en Aragón (1356-1366). Impacto y trascendencia de un conflicto bajomedieval
Tesis Doctoral Tomo I
Autor: Mario Lafuente Gómez Director: Dr. José Ángel Sesma Muñoz
Universidad de Zaragoza
Departamento de Historia Medieval, Ciencias y Técnicas Historiográficas y Estudios Árabes e Islámicos
2009
ÍNDICE
Tomo I
PUNTOS FORTIFICADOS CON MAYOR ACTIVIDAD
MILITAR DURANTE LA GUERRA DE LOS DOS PEDROS (MAPA) 9
ÍNDICE DE TABLAS 11
ÍNDICE DE MAPAS E ILUSTRACIONES 15
INTRODUCCIÓN 17
I. HACIA UNA INTERPRETACIÓN DEL CONFLICTO 1. CONSIDERACIONES HISTORIOGRÁFICAS Y METODOLÓGICAS 23
1.1. Algunos planteamientos iniciales. 26
1.2. Líneas de investigación para el estudio de la guerra. 34
1.2.1. Sobre el poder. 33
1.2.2. Nobleza y caballería. 38
1.2.3. Fiscalidad, endeudamiento y comercio. 44
1.2.4. El combate. 47
1.3. Guerra, ejército y sociedad en Aragón a mediados del siglo XIV. 54
1.3.1. La dirección del ejército. 57
1.3.2. Los miembros del ejército. 59
1.3.3. La vida de la población y de los combatientes. 62
1.3.4. Financiación y costes. 65
1.4. Fuentes inéditas utilizadas. 73
1.4.1. Registros de Cancillería. 74
1.4.2. Fondos de Maestre Racional. 77
1.4.3. Fuentes notariales. 82
1.4.4. Fuentes locales y regionales. 85
2. GÉNESIS DINÁSTICA DEL CONFLICTO 89
2.1. Crisis sucesorias e intervenciones aragonesas en Castilla (1276-1312). 91
2.1.1. La posición aragonesa en los primeros enfrentamientos por la sucesión de Alfonso X (1276-1284). 92 2.1.2. El apoyo aragonés a Alfonso de la Cerda en sus primeros
intentos por reemplazar a Sancho IV (1285-1292). 97 2.1.3. La participación de Jaime II de Aragón en la última
ofensiva de Alfonso de la Cerda (1293-1304). 101 2.1.4. Consecuencias inmediatas de la Paz de Torrellas (1305-1312). 107 2.2. La dispersión de derechos dinásticos a mediados del siglo XIV. 111 2.2.1. Dos monarquías emparentadas: vínculos dinásticos
e intereses políticos contrapuestos. 112
- Dotación de la reina Leonor de Castilla y los infantes
Fernando y Juan en la Corona de Aragón 112 - La política familiar de Alfonso XI de Castilla (1325-1350) 117 - La rivalidad sucesoria en Castilla al comienzo del
reinado de Pedro I 120
2.2.2. Enfrentamientos entre Pedro IV de Aragón y el infante
Fernando (1347-1352). 123
- Crisis sucesoria y guerra en Aragón: la segunda
Unión (1347-1349) 123
- Pedro I de Castilla se une al infante Fernando contra el Pedro IV de Aragón (1350-1352) 129 2.2.3. Las disputas por el poder en la Corona de Castilla (1350-1356). 133
- Los primeros años del reinado de Pedro I y sus posibilidades
de acercamiento a sus hermanastros 133
- La definitiva radicalización de los disputas en
Castilla (1354-1356) 139
3. ESTRATEGIAS DE LOS BANDOS ENFRENTADOS Y SU INFLUENCIA EN LAS RELACIONES DE PEDRO IV CON LOS ESTAMENTOS
ARAGONESES 147
3.1. Una primera fase de equilibrio (1356-1361). 151
3.1.1. Inicio de la guerra, Cortes en Daroca y primera tregua. 152 3.1.2. De las Cortes de Cariñena a la paz de Deza-Terrer. 167 3.1.3. La paz de Deza-Terrer y sus consecuencias. 177 3.2. Una segunda fase de dominio castellano (1362-1366). 186
3.2.1. De las grandes ofensivas castellanas a las Cortes
generales de Monzón. 187
3.2.2. Negociaciones de paz con mediación de Carlos II
de Navarra (julio de 1363). 195
3.2.3. La lenta preparación de la entrada de Enrique de
Trastámara en Castilla. 201
3.2.4. Asesinato del infante Fernando y reintegración de sus
señoríos a la Corona. 208
3.2.5. Nuevos pactos entre Pedro IV y Enrique de
Trastámara (1363-1364). 212
3.2.6. De las Cortes de Zaragoza de 1364 a la invasión de
Castilla. 218
3.2.7. Consecuencias de la coronación de Enrique de
Trastámara en Burgos (5 de abril de 1366). 229
II. ORGANIZACIÓN SOCIAL PARA LA GUERRA
4. LA FUNCIÓN MILITAR EN LOS ESPACIOS DE PODER DEL REINO 235
4.1. Organización y control de los ejércitos a mediados del siglo XIV. 236 4.1.1. Dirigir la guerra en la baja Edad Media. 236 4.1.2. Naturaleza de los ejércitos bajomedievales. 241 4.2. Los cargos de responsabilidad en el ejército aragonés. 258 4.2.1. El Justicia de Aragón y el gobernador del reino. 258 4.2.2. El capitán general o lugarteniente del rey para los
asuntos de la guerra. 269
4.2.3. Los capitanes territoriales. 280
- Identificación y procedencia social. 282
- Funciones. 288
4.2.4. Los alcaides de las fortificaciones de jurisdicción regia. 300
- El dominio de las alcaidías. 303
- Régimen de tenencia. 308
- Obligaciones y funciones de los alcaides. 312 - Ruptura del homenaje y fin de la tenencia. 321 - Las alcaidías como vía de promoción social y económica. 327 - Participación de las autoridades locales en la gestión
de algunas fortificaciones. 332
4.2.5. Otros oficios de responsabilidad militar. 346
- Frontaleros. 349
- Cabos. 350
- Adalides, capitanes y alcaides de la jineta. 352
- Señaleros y alguaciles. 353
- Conestables y cabos de ballesteros. 355
5. SERVICIOS MILITARES Y FORMACIÓN DE LAS COMPAÑÍAS
DE PEDRO IV EN ARAGÓN 357
5.1. Tipos de combatientes. 358
5.1.1. Los hombres a caballo: armados y aforrados. 358 5.1.2. Los peones: almogávares, fletxers, ballesteros o servents,
lanceros y escudats. 367
5.2. Elementos con los que contaba Pedro IV para reclutar compañías
en Aragón. 374
5.2.1. La obligación universal de defender la persona del rey y
el reino. 374
5.2.2. Las oligarquías locales de las villas y ciudades de realengo,
propietarias de caballos y arneses de guerra. 380 5.2.3. Los estamentos nobiliarios: vínculos personales de servicio
y consolidación del reclutamiento a sueldo. 388
5.3. Las compañías de las universidades. 397
5.3.1. Participación de las universidades en los ejércitos pactados
en Cortes. 397
- Hombres a caballo aportados por Teruel y sus
aldeas (1358-1360). 402
- Hombres a caballo aportados por la ciudad de
Zaragoza (1357-1366). 408
5.3.2. Movilización de las huestes municipales. 416 - Cronología de las convocatorias y composición
de los contingentes. 417
- Remuneración de los combatientes a cargo de
Comunidades y concejos. 427
5.4. Las compañías de los estamentos privilegiados. 431 5.4.1. Eclesiásticos, ricos hombres y caballeros en los ejércitos
pactados en Cortes. 431
5.4.2. Evolución de las compañías del estamento eclesiástico. 434 5.4.3. Evolución de las compañías de la alta nobleza. 445 5.4.4. Evolución de las compañías de la baja nobleza. 464 5.5. Castellanos y navarros al servicio de Pedro IV. 470 5.5.1. Vasallos castellanos de Enrique de Trastámara
y el infante Fernando. 470
5.5.2. El entorno de Juan Ramírez de Arellano y
Martín Enríquez de Lacarra. 472
Tomo II
6. VIVIR EN GUERRA 477
6.1. Reacciones ante la amenaza de agresión. 479
6.1.1. Proceder contra sospechosos y enemigos internos. 479
6.1.2. Consolidar el control del territorio. 484
6.1.3. Vigilar y comunicarse. 492
6.2. Poner a salvo a la población y sus bienes. 503 6.2.1. Fortificación y defensa de Zaragoza. 505
6.2.2. La defensa de la frontera norte. 524
- La vía del Ebro. 524
- Los pasos del Moncayo. 531
6.2.3. La defensa de la frontera central. 539
- El corredor del Jalón. 539
- El entorno de Daroca. 548
6.2.4. La defensa de la frontera sur: de Albarracín a Teruel. 553
6.2.5. La defensa de espacios interiores. 557
- El Somontano oscense. 557
- Del Sistema Ibérico al Maestrazgo. 562
6.3. Consecuencias legales de las agresiones y la ocupación del territorio. 566 6.3.1. Compensaciones por perjuicios provocados por la guerra. 567 6.3.2. Represalias hacia la población sometida a Pedro I. 577 6.3.3. Consecuencias materiales y demográficas de la ocupación. 586
6.3.4. La cautividad de buena guerra. 589
6.4. La convivencia con los hombres de armas. 600
6.4.1. Ubicación y hospedaje. 600
6.4.2. Robos cometidos por las compañías al servicio de Pedro IV
en Aragón. 607
6.4.3. Agresiones perpetradas por las compañías al servicio de Pedro IV sobre la población no combatiente. 611 6.4.4. La hostilidad de la población hacia los miembros del ejército. 614 6.4.5. Una consecuencia jurídica de las alteraciones bélicas: la
cláusula en previsión del levantamiento de compañías. 616 6.5. La difícil situación en el momento de la salida de los castellanos (1366). 617 6.5.1. Reintegración de los territorios a la soberanía de Pedro IV. 618 6.5.2. Cobro de rentas debidas a Pedro I en Borja y Calatayud. 622
6.5.3. Los bienes de castellanos. 624
III. FINANCIACIÓN Y COSTES DE LA ESTRUCTURA MILITAR
7. LA FISCALIDAD REAL EXTRAORDINARIA 635
7.1. Las guerras, motores del incremento en la presión fiscal desde
finales del siglo XIII. 638
7.2. La financiación de las compañías aragonesas en la guerra de
los Dos Pedros: un planteamiento previo. 652
7.3. Recursos obtenidos por vía fiscal al margen de las reuniones
de Cortes. 655
7.3.1. Redenciones de hueste en lugares alejados de la frontera
y ayudas solicitadas a las aljamas. 655
7.3.2. Negociaciones particulares con las universidades de realengo. 669 7.3.3. Negociaciones particulares con miembros del estamento
eclesiástico. 674
7.4. La gestión de los servicios pactados en Cortes. 676
7.4.1. Las Cortes de Cariñena de 1357. 681
- El servicio de 700 hombres a caballo y el establecimiento de las condiciones para financiar a los ejércitos del reino. 681 - Seguimiento del servicio por parte de Pedro IV y primeros
problemas en su cumplimiento. 684
- Los términos fiscales del servicio en hombres a caballo:
el fogaje y las tallas. 688
- Contabilidad global del servicio. 690
7.4.2. Las Cortes de Zaragoza de 1360. 694
- Renovación del ejército del reino y otras ayudas
complementarias. 694
- El contingente de 1.320 hombres a caballo y la
anticipación de 18.000 libras jaquesas. 694 - Sostenimiento del nuevo ejército de 927 hombres a caballo
y renovación de las condiciones pactadas en Cariñena. 697 - La ejecución del servicio: nuevo recuento de fuegos,
operaciones de crédito directamente vinculadas a la
recaudación y exenciones concedidas por el rey. 700 - Contabilidad global del servicio de 927 hombres a caballo. 705 - Continuidad del servicio proporcionado por eclesiásticos,
ricos hombres y universidades tras la paz de Deza-Terrer
(junio-octubre de 1361). 709
7.4.3. Soluciones fiscales adoptadas en julio-septiembre y
octubre-noviembre de 1362. 711
7.4.4. Las Cortes generales de Monzón de 1362-1363. 715 - Las oligarquías de la Corona frente a Pedro IV. 715 - Recaudación de las dos primeras anticipaciones del
servicio: en abril de 1363 se ingresan las mensualidades de abril a septiembre, y en julio las de octubre de 1363
a marzo de 1364. 721
- La tercera anticipación: en septiembre de 1363 se ingresa el segundo año completo (abril de 1364 a marzo de 1365). 724 - La cuarta anticipación: en abril de 1364 se ingresan siete
mensualidades más (abril-octubre de 1365). 726
7.4.5. Las Cortes de Zaragoza de 1364. 729
- Servicios pactados por las Cortes. 730
- Recaudación del compartimento para mantener a mil
hombres a caballo. 733
8. EN LA PERIFERIA DE LA FISCALIDAD REAL: RECURSOS
COMPLEMENTARIOS Y OPERACIONES DE CRÉDITO 743
8.1. Venta de lugares, rentas y derechos del patrimonio real. 747 8.2. Apropiaciones de rentas ajenas a la monarquía. 756 8.2.1. Cesión de las legas pías testamentarias. 758 8.2.2. Cesión de fondos pertenecientes a las cofradías y
corporaciones de oficios. 765
8.2.3. Confiscación de bienes pertenecientes a eclesiásticos
no residentes en Aragón. 766
8.3. Operaciones de crédito. 769
8.3.1. Préstamos obtenidos por el rey. 773
8.3.2. Préstamos obtenidos por los diputados de los brazos. 783 8.3.3. Endeudamiento de comunidades, concejos,
parroquias y aljamas. 789
9. MANTENIMIENTO DE LOS CASTILLOS FRONTERIZOS DE REALENGO 813
9.1. Los soportes económicos de las alcaidías. 814
9.1.1. Procedencia de las rentas que ocupaban las retenencias en
la primera mitad del siglo XIV. 816
9.1.2. Incremento de las retenencias en tiempo de guerra. 822 9.1.3. Consecuencias fiscales del incremento de las retenencias
entre 1356 y 1366. 827
- La importancia de los castillos fronterizos de realengo
en cifras. 828
- Evolución cualitativa de las rentas asignadas a
retenencias en la frontera. 835
- Rentas y derechos del rey. 838
- Concejos y comunidades de aldeas. 842
- Aljamas de judíos y musulmanes. 847
- Salinas (Remolinos, El Castellar y Arcos). 851
- Primicias. 853
- Otras soluciones: fondos indeterminados de las bailías, venta de bienes confiscados, quintos reales y patrimonio
de los alcaides. 854
9.1.4. Utilización de las retenencias. 856
9.2. Obras para la consolidación de los castillos fronterizos. 858
9.2.1. Ordenamiento y dirección. 858
- Las comisiones para la regulación de las obras:
composición y ámbitos de actuación. 858
- Los obreros. 871
9.2.2. Instrucciones concretas para reparar los castillos. 876
- Estructuras permanentes y complementarias. 876 - Materiales empleados en las obras y su coste: los
ejemplos de Rueda de Jalón y Arándiga. 889
9.2.3. La mano de obra. 893
9.2.4. Financiación y costes de las obras en los castillos y lugares
de realengo. 897
CONCLUSIONES 911
FUENTES UTILIZADAS 929
BIBLIOGRAFÍA 937
Tomo III
ANEXO I: COMPAÑÍAS DE HOMBRES A CABALLO QUE COMBATIERON EN ARAGÓN AL SERVICIO DE PEDRO IV,
SEGÚN VARIAS MUESTRAS REALIZADAS EN 1363 Y 1364 965
ANEXO II: DOCUMENTOS 1013
Procedencia de los documentos y criterios de selección 1013
Índice de contenidos 1013
Transcripciones 1029
Dibujo de portada: restos de la Torre de Martín González, situada sobre el límite entre las actuales provincias de Zaragoza y Soria, próxima a la localidad de Pozuel de Ariza.
Autor: Lolo Lozano Lázaro (2009).
ZARAGOZA: Ciudades o villas más importantes.
Ariza: Ciudades o villas dotadas para coordinar la defensa de su entorno inmediato.
---: Frontera entre la Corona de Aragón, Castilla y Navarra.
1. Vigencia de los servicios otorgados a Pedro IV por las
Cortes aragonesas (1357-1368). 229
2. Nombramientos de capitanes territoriales en Aragón (1357-1367) 298 3. Alcaidías a costumbre de España en fortificaciones reales
aragonesas (1327-1335). 329
4. Castillos de jurisdicción regia en Aragón y sus alcaides (1311). 334 5. Mandos del ejército aragonés en la guerra de los Dos Pedros. 349 6. Propietarios de caballos mantenidos, en parte, por la Comunidad de
Teruel (1340-1342). 383
7. Propietarios de caballos mantenidos, en parte, por la Comunidad de
Teruel (1356-1358). 384
8. Reparto por parroquias de los propietarios de caballos de guerra en
Zaragoza (1357). 388
9. Aportación de las universidades a los ejércitos pactados en
Cortes (1357-1367). 398
10. Cortes de Cariñena de 1357: propietarios de caballos que sirvieron por la Comunidad de Teruel y su procedencia (48/65). Octubre y
noviembre de 1359. 403
11. 26 propietaros de caballos de la compañía de Zaragoza (ago-oct 1364). 415 12. Combatientes solicitados por el rey a concejos y Comunidades de
aldeas (1357-1363). 424
13. Ballesteros solicitados por Pedro IV a titulares de señoríos en
Aragón (1364). 426
14. Remuneración de combatientes reclutados en la Comunidad de
Teruel (1356-1357). 430
15. Aportación del estamento eclesiástico a los ejércitos pactados
en Cortes (1357-1365). 432
16. Aportación de la alta nobleza a los ejércitos pactados en
Cortes (1357-1365). 433
17. Aportación de la baja nobleza a los ejércitos pactados en
Cortes (1357-1365). 433
18. Hombres a caballo prometidos por la Iglesia en las Cortes de
Daroca (1356). Total: 385. 435
19. Compañías aportadas por la alta nobleza aragonesa (nov-dic 1356). 448 20. Hombres a caballo prometidos por los ricoshombres en las Cortes
de Daroca (1356). Total: 591. 449
21. Compañías aportadas por la alta nobleza aragonesa (22-28 marzo 1357). 450 22. Compañías aportadas por la alta nobleza aragonesa (abril 1357). 451 23. Hombres a caballo movilizados por ocho de los nueve ricos hombres
aragoneses (noviembre 1359). 453
24. Hombres a caballo movilizados por los ricos hombres
aragoneses (abril 1361). 456
25. Compañías de barones catalanes y valencianos sirviendo en
Aragón (1360-1361). 457
26. Compañías de la alta nobleza aragonesa, el infante Fernando y
el infante Martín (enero-febrero 1363). 463
27. Compañías del rey, el infante Martín y la alta nobleza
aragonesa (junio 1363). 463
28. Miembros de los linajes Urriés y Gurrea con mayor actividad en el
ejército aragonés (1356-1366). 465
29. Hombres a caballo prometidos por los caballeros en las Cortes de
Daroca (1356). 467
30. Estimación del mínimo de hombres a caballo que sirvieron en
Aragón (1356-1361). 474
31. Pagos a los obreros del muro de tierra de Zaragoza en la parroquia
de San Pablo (1358). 519
32. Gastos en aljenz y cal para las obras del muro de tierra de Zaragoza.
Parroquia de San Pablo (1358). 521
33. Habitantes de Calatayud refugiados en Zaragoza (septiembre de 1362). 579 34. Rentas debidas a Pedro I en Borja, exigidas por el rey de Aragón
en 1366. Total: 14.663 s 2 dj. 623
35. Bienes encontrados en el alcázar de Teruel tras la salida de los
castellanos en abril de 1366. I. 626
36. Bienes encontrados en el alcázar de Teruel tras la salida de los
castellanos en abril de 1366. II. 627
37. Cantidades cobradas como remisión de hueste y cabalgada en Aragón por Juan Jiménez de Huesca, merino de Zaragoza
(noviembre de 1356). Total: 78.030 sj. 658
38. Solicitudes económicas a las aljamas aragonesas
(septiembre 1356-junio 1357). 664
39. Sanciones económicas por faltas a una convocatoria para defender Montalbán. Cantidades cobradas por García Celum, sobrejuntero
de Zaragoza (1365-1366). 666
40. Solicitudes económicas a aljamas aragonesas (marzo-junio 1361).
Total: 79.200 sj. 668
41. Subsidios solicitados por Pedro IV a las universidades de realengo, al margen de las reuniones de Cortes (1356-1366). Total
documentado: 466.246 s 8 dj. 673
42. Subsidios solicitados por Pedro IV al estamento eclesiástico, al margen de las reuniones de Cortes (1356-1357).
Total documentado: 194.500 sj. 676
43. Costes del ejército del reino: estimación según los criterios pactados
en las Cortes de Cariñena de 1357 (may 1358-abr 1360). 691 44. Contribución del brazo de los caballeros para pagar su parte en
los 1.320 hombres a caballo otorgados en las Cortes de Zaragoza
de 1360. Criterios de la talla. 695
45. Contribuciones de diez señoríos hospitalarios de Aragón en el servicio de 1.000 hombres a caballo otorgado en las Cortes de
Zaragoza de 1360 (cuotas e intereses). 704
46. Costes de los ejércitos del reino: estimación según los criterios
pactados en las Cortes de Zaragoza de 1360 (may 1360-may 1361). 706
47. Administración del servicio pactado en las Cortes de Zaragoza de 1360. Cuentas presentadas por Domingo López Sarnés y Jaime
de Rocafort (jul 60-feb 61). 707
48. Tres compartimentos otorgados en las Cortes de Zaragoza de 1364. 732 49. Recaudación de parte del primer servicio pactado en las Cortes
aragonesas de 1364. 65.400 sj repartidos entre las parroquias de
Zaragoza, a 30 sj por fuego (ago-oct 1364). 734
50. Recaudación de parte del primer servicio pactado en las Cortes aragonesas de 1364. 13.080 sj repartidos por la tierra perdida en
Zaragoza, a 6 sj por fuego (ago-oct 1364). 735
51. Asignaciones económicas sobre la parte de las legas pías inciertas concedida a Pedro IV (1363-1368). Cantidades documentadas:
61.308 sj, 5.400 sb, 300 fl or y 100 lj. 764
52. Reparto de 1.012 florines de oro prestados a Pedro IV por varias
personas de Huesca (marzo de 1364). 776
53. Préstamos obtenidos por Pedro IV en la Corona de Aragón (enero 1357 - abril 1366). Cantidades totales documentadas:
73.137 fl or, 358.255 sj, 162.000 sb. 779
54. Préstamos obtenidos por los diputados del General de Aragón (1359-1366). Cantidades totales documentadas: 125.501 s 7 dj,
2.241 fl or y 7.560 sb. 785
55. Endeudamiento de la aljama de musulmanes de Zaragoza
(febrero de 1364). 798
56. Prestamistas de la parroquia de San Juan del Puente: 1.410 de los 2.700 sj obtenidos de varios vecinos y ciudadanos de Zaragoza
(enero y febrero de 1364). 799
57. Endeudamientos colectivos en Aragón durante la guerra de los Dos Pedros (1356-1366). Cantidades documentadas en 43 operaciones:
132.422 sj, 520 fl or, 1.194 sb y 1.233 arrobas de aceite. 801 58. Procedencia de las retenencias de realengo en la primera mitad del s. XIV. 818 59. Retenencias por cuarenta alcaidías fronterizas de realengo en
Aragón (1311). 819
60. Retenencias por veinticinco alcaidías fronterizas de realengo en Aragón
(1327-1335). 821
61. Incremento de las retenencias en tiempo de la guerra en castillos
aragoneses de la frontera occidental (1356-1375). 825 62. Rentas asignadas anualmente a dieciséis alcaidías fronterizas de
realengo (1356-1357). 829
63. Rentas asignadas anualmente a once alcaidías fronterizas de
realengo (1358-1361). 831
64. Rentas asignadas anualmente a diecinueve alcaidías fronterizas de
realengo (1362-1366). 834
65. Rentas asignadas anualmente a las alcaidías fronterizas de
realengo (1356-1357). Muestra: 16 alcaidías, 31.560 sj. 836 66. Rentas asignadas anualmente a las alcaidías fronterizas de realengo
(1358-1361). Muestra: 11 alcaidías, 19.100 sj. 837
67. Rentas asignadas anualmente a las alcaidías fronterizas de realengo
(1362-1366). Muestra: 19 alcaidías, 68.700 sj. 838
68. Comisiones generales para supervisar las obras de fortificación en
la frontera (1350-1375). 859
69. Comisiones territoriales para la fortificación de los castillos
aragoneses (1350-1367). 861
70. Primicias de las aldeas de Calatayud destinadas a la reparación de sus fortificaciones en el primer semestre de 1357.
Total: 27 aldeas, 43.591 s 2 dj. 899
71. Costes de consolidación en fortificaciones, villas y ciudades de realengo durante la guerra de los Dos Pedros (1356-1366).
Cantidad total documentada: 335.829 sj. 907
- La frontera norte: la vía del Ebro y los pasos del Moncayo. 631 - La frontera central: el corredor del Jalón (Arcos-Rueda) y sus afluentes. 632 - La frontera sur: el curso alto del Jiloca y la Sierra de Albarracín. 633
ÍNDICE DE FOTOGRAFÍAS Y OTRAS ILUSTRACIONES
- Peñas de Herrera. 486
- Valle del río Aranda. 488
- Valle del río Jiloca. 489
- Monteagudo y Pozuel de Ariza desde la Torre de Martín González. 494 - La Torre de Martín González y Pozuel de Ariza desde el castillo
de Monreal de Ariza. 495
- Muralla y caserío de Villarroya de la Sierra. 526
- Restos de la fortaleza de Uncastillo. 528
- Estructura defensiva de Tarazona en el siglo XIV (Alejandra Gutiérrez, 2005). 533 - Vista del Cinto de Tarazona hacia 1350 (Alejandra Gutiérrez, 2005). 534
- Castillo de Jarque. 538
- Calatayud: castillo Real o del Picado y Torremocha. 541 - Calatayud: Torremocha, Castillo Constant o de la Judería y Santa María
de la Peña. 543
- Panorámica del castillo de Embid de Ariza. 545
- Valle del río Manubles. 546
- Caserío y muralla de Albarracín. 554
- Construcción contigua a la muralla en Villarroya de la Sierra. 559
- Fortificación de Zaragoza. 634
- Elementos ofensivos en la fortificación de Bijuesca. 878 - Elementos ofensivos en el castillo de Jarque y la Torre de Martín González. 879
- Foso de la Torre de Martín González. 881
- Talladas en los castillos de Embid de Ariza y Berdejo. 882
- Aljibe de la Torre de Martín González. 886
- Castillo de Arándiga. 893
Nota: Todos los materiales han sido preparados por nosotros, salvo aquellas ilustraciones en las que se indica otra procedencia. Queremos mostrar nuestro agradecimiento, no obstante, a la doctora Susana Lozano, por su ayuda con los mapas y el plano de Zaragoza, así como a Sergio Martínez y Miguel Ángel Esteban, que nos acompañaron a ver algunos de los lugares sobre los que íbamos a escribir.
Hace más de sesenta años, Antonio Gutiérrez de Velasco presentó, en la Universidad Complutense, su tesis doctoral titulada La guerra de los dos Pedros y la frontera castellano-aragonesa en el siglo XIV. La obra, que se conserva en la biblioteca de dicha Universidad y se puede consultar en sala, no llegó a publicarse íntegra pero sí a través de varios artículos en revistas especializadas1. Estos trabajos han servido, en las últimas décadas, como obras de referencia para todo lo relacionado con la guerra de los Dos Pedros en Aragón, especialmente en el caso de la financiación, las fortificaciones o la diplomacia, y constituyen todavía hoy una parada irrenunciable para los medievalistas interesados en el estudio de aquel conflicto. A pesar de los años transcurridos y la considerable ampliación del cuestionario por la historiografía reciente, las publicaciones de Gutiérrez de Velasco conservan una vigencia debida no sólo a la escasa atención prestada por el resto de la historiografía aragonesa al tema en cuestión, sino sobre todo al destacado trabajo de erudición documental que contienen. La minuciosidad de detalles procedentes de los registros de Cancillería del Archivo de la Corona de Aragón, en particular los pertenecientes a la serie Guerre Castellae, cumple unas funciones descriptivas y cronológicas fundamentales que han mantenido sus artículos entre las citas obligadas al hacer referencia a la guerra.
En las décadas posteriores, la falta de estudios, sobre todo de tesis doctorales, que profundizaran en los temas abiertos por el profesor Gutiérrez de Velasco, ha permitido que las posibilidades de las fuentes empleadas por él hayan quedado relegadas a una posición secundaria, en obras no dedicadas específicamente a la guerra, aunque se ocupen tangencialmente de alguno de sus aspectos. Es por ello y por los considerables avances de la historiografía europea sobre la guerra medieval, que recientemente algunos medievalistas aragoneses han reconocido el relativo olvido historiográfico en que se encuentra la guerra de los Dos Pedros, cuyos acontecimientos todavía permanecen, en palabras del profesor José Ángel Sesma, en
1 Antonio GUTIÉRREZ DE VELASCO, “Los ingleses en España (siglo XIV)”, Estudios de Edad Media de la Corona de Aragón, IV (1951), pp. 215-319; “Molina en la Corona de Aragón”, Teruel, 6 (1951), pp. 76-129;
“Tamarite y San Esteban de Litera a cambio de Albarracín”, Argensola, 28 (1956), pp. 313-326; “La financiación aragonesa en la guerra de los dos Pedros”, Hispania, XVIII (1958), pp. 3-43; “La conquista de Tarazona en la guerra de los dos Pedros (año 1357)”, Cuadernos de Historia Jerónimo Zurita, 10-11 (1960), pp. 69-98; “Las fortalezas aragonesas ante la gran ofensiva castellana en la guerra de los dos Pedros”, Cuadernos de Historia Jerónimo Zurita, 12-13 (1961), pp. 7-39; “La contraofensiva aragonesa en la guerra de los dos Pedros. Actitud militar y diplomática de Pedro IV el Ceremonioso (años 1358 a 1362)”, Cuadernos de Historia Jerónimo Zurita (14-15), Zaragoza, 1963, pp. 7-30.
una densa penumbra2. Esta falta de atención a los asuntos de la guerra no deja de sorprender en la actualidad, cuando parece haber unanimidad entre los historiadores sobre la gravedad del conflicto y sus importantes consecuencias socioeconómicas.
Pero, sobre todo, la poca atención prestada resulta aún más sorprendente dadas las posibilidades que ofrecen los diversos tipos de fuentes medievales de la antigua Corona de Aragón, cuyo tratamiento se viene depurando casi en cada generación, dando lugar a formas de trabajo cada vez más eficientes.
Mi interés por la guerra de los Dos Pedros, sin embargo, no surgió de la constatación de ese reconocido vacío historiográfico. Cuando hace casi cinco años decidí iniciarme en el mundo de la investigación, lo hice tomando como referencia dos grandes ejes: uno geográfico, Aragón; y otro cronológico, la baja Edad Media. A partir de ahí, me incliné por estudiar un fenómeno ciertamente poco excepcional en la Historia, como es la guerra, en especial a través de sus implicaciones económicas y sociales. La base adquirida durante el segundo ciclo de la carrera y, por qué no decirlo, algunas otras motivaciones propiciadas por la propia ascendencia personal, me llevaron a decidirme enseguida por la guerra de los Dos Pedros como contexto general sobre el que desarrollar mi tesis. Parafraseando al autor del maravilloso libro El antropólogo inocente, Nigel Bartley, esta investigación tuvo su inicio, como la mayoría, en un vago interés por un área determinada de estudio y difícilmente podía saber entonces de qué iba a tratar mi tesis sin haberla escrito.
La acotación del tema de estudio fue, en consecuencia, un proceso derivado de la toma de contacto con la historiografía y las fuentes. A través de este prisma observé los planteamientos y las conclusiones aportadas por autores como Philippe Contamine, Peter Coss, Christopher Allmand, Maurice Keen, Christopher Given-Wilson o Kenneth Fowler, entre otros, en su mayor parte dedicados a la época de la guerra de los Cien Años. De este modo, fui orientando el trabajo hacia los mecanismos del reclutamiento, la organización interna de los ejércitos, la utilidad de las fortificaciones y, como fondo común a todo ello, la financiación de las estructuras de la guerra. Pero, evidentemente, el reino de Aragón presentaba a mediados del siglo XIV su propia realidad histórica, por lo que uno de mis principales objetivos fue ubicar la guerra de los Dos Pedros dentro de la evolución política, social y económica de la baja Edad Media hispánica. En paralelo, seleccioné una muestra de fuentes documentales con la
2 José Ángel SESMA MUÑOZ, “Guerra, ejército y sociedad en los reinos de Aragón y Navarra en la Edad Media”, Revista de Historia militar, 2 (2002), pp. 13-48, concretamente p. 18. Recientemente, el doctor Jorge Sáiz Serrano ha destacado la necesidad de empezar a completar ese hueco, afirmando que el conflicto está pidiendo a gritos tesis doctorales, en plural. Jorge SÁIZ SERRANO, “Los ejércitos del rey en la Corona de Aragón (siglos XIV-XV)”, La Corona de Aragón en el centro de su Historia. 1208-1458, Congreso celebrado en Zaragoza y Monzón, 1-4 de diciembre de 2008, en prensa.
que trabajar para definir cada una de las cuestiones que se iban planteando. Los registros de cancillería y los libros de Maestre Racional del Archivo de la Corona de Aragón, los protocolos notariales de Zaragoza y varios fondos de archivos locales han constituido el bloque principal del material inédito consultado.
Pero la base principal de este trabajo se encuentra en algunas de las líneas de investigación desarrolladas recientemente en el Departamento de Historia Medieval, Ciencias y Técnicas Historiográficas y Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad de Zaragoza, del cual he formado parte entre 2005 y 2008, gracias a una beca predoctoral concedida por el Gobierno de Aragón. En él, he encontrado el respaldo intelectual necesario para llevar a término la investigación, al igual que en el grupo de investigación de excelencia CEMA, en el que he podido participar como miembro activo y de cuya infraestructura me he beneficiado en todo momento. Los estudios sobre Cortes, fiscalidad, sociedades urbanas o prosopografía llevados a cabo en los últimos años, tanto desde el Departamento como desde el grupo CEMA, han sido algunos de mis principales referentes historiográficos. Asimismo, considero que mi labor está en deuda con la ya consolidada línea de investigación sobre guerra y fiscalidad promovida desde la Institución Milá y Fontanals del CSIC, en Barcelona, y los estudios de temática fiscal y urbana aportados por el Departamento de Historia Medieval Universidad de Valencia. Por último, no quiero dejar de mencionar a la escuela de medievalistas de la Universidad de Valladolid. Allí, a partir de finales de los años sesenta, varios historiadores comenzaron a trabajar sobre las relaciones entre monarquía, nobleza y ciudades en Castilla durante los reinados de Pedro I y Enrique II. Sus aportaciones han constituido, indudablemente, obras de referencia para mi propia investigación.
Muchos de mis acreedores intelectuales han sido además maestros pacientes y compañeros generosos, a quienes quiero mostrar desde aquí mi más sincero agradecimiento. En primer lugar, a mi director, el profesor José Ángel Sesma Muñoz, quien ha sabido poner luz donde, a menudo, había demasiada oscuridad. Con él, los profesores Carlos Laliena, Juan Utrilla, José Luis Corral, María del Carmen García Herrero y Germán Navarro pusieron a mi disposición su experiencia y todos los medios académicos y humanos que estuvieron en su mano para mejorar este trabajo.
El periodo vivido en el Departamento de Historia medieval de la Universidad de Zaragoza me ha llevado a conocer además a muchas personas con las que he trabajado y he convivido, y cuya complicidad ha sido para mí un estímulo a lo largo de estos años: Susana Lozano, Ana del Campo, Teresa Sauco, Juan Abella, David Pardillos, Sergio Martínez, Virginia Méndiz, Guillermo Tomás, Santiago Simón, Paula
Sebastián y Saulo Rodríguez. Quiero dar gracias además a muchas otras personas que he conocido dentro o fuera de la Universidad y de las que he aprendido muchas cosas útiles acerca de la Historia, casi siempre sin hablar una palabra sobre la Edad Media: Vicente Alejandre, Carmelo Romero, Gabriel Sopeña, Gregorio Colás, María García, Nacho Moreno, Luis Martínez e Isabel Lasala son algunas de ellas. Estoy convencido de que, en un momento dado, todo doctorando adquiere la certeza de que su trabajo no es fruto únicamente de su dedicación científica, sino que, en un plano comparable, su propio entorno ejerce una sutil pero no menos importante influencia sobre el mismo. En mi caso, la experiencia me dice que he sido particularmente afortunado en este aspecto y por ello, he de dar gracias a aquellos amigos que he hecho en la rutina de las clases, los congresos, los viajes y en alguna excavación.
Gracias también a mis amigos más viejos, porque han puesto todo de su parte para entender, sin que yo se lo explicara nunca, que una tesis no es una enfermedad que se padezca, sino un camino que merece la pena recorrer y que, en cualquier caso, conduce a un lugar mejor que aquél del que se partió. Y gracias a mi familia, que han hecho más de lo saben y de lo que podrían llegar a imaginar. Todos estas personas me han llevado a culminar este trabajo.
La tesis que me ocupará a continuación es la influencia de la guerra de los Dos Pedros sobre la sociedad aragonesa entre 1356 y 1366, en particular en lo que respecta a las relaciones económicas y de poder entre Pedro IV y la sociedad política del reino. Para su desarrollo, he organizado el trabajo en tres grandes apartados: el primero, contiene una síntesis de las principales líneas de investigación que me han servido como modelo, una explicación sobre las causas del conflicto y los principales aspectos de su evolución; el segundo está dedicado al análisis de la organización social para la guerra, a través de la dirección del ejército, su composición y las consecuencias de la actividad militar sobre la población de los espacios fronterizos; y el tercero aborda el tema de la financiación y los costes de la guerra, desde el punto de vista de la fiscalidad real extraordinaria, los recursos complementarios y la necesidad de sostener las fortificaciones de realengo. Al desarrollar cada uno de estos aspectos, he seguido preferentemente un criterio temático, antes que cronológico o geográfico. Siempre que ha sido posible, he intentado completar el discurso con principios cuantitativos y, por otro lado, seguir las trayectorias particulares de las personas con mayor implicación en las distintas situaciones que tuvieron lugar durante el conflicto. A lo largo de los diferentes apartados, el denominador común han sido los grupos sociales que desarrollaron algún tipo de poder en el desarrollo de la guerra, ya fuese desde el punto de vista diplomático, en la dirección del ejército o en la dotación
económica del mismo. A pesar de ello, he procurado no ser indiferente ante los no combatientes, ya que es en esta categoría en la que hemos de ubicar a la gran mayoría de la población aragonesa, que fue, en última instancia, la que sufrió en mayor medida las consecuencias de la guerra.
1. CONSIDERACIONES HISTORIOGRÁFICAS Y METODOLÓGICAS
El tema que ocupará nuestra atención a lo largo de este trabajo es la influencia de la guerra de los Dos Pedros sobre la sociedad aragonesa del momento, tanto en sus manifestaciones más directas, a través de los instrumentos desplegados para defender el reino y financiar el ejército, como en aquellas que afectaron más progresivamente a las relaciones de poder establecidas entre la monarquía y las elites estamentales. El incremento en la capacidad de intervención política de las oligarquías del reino, como consecuencia de la apurada situación económica y militar del rey, constituye el proceso histórico en el que se enmarca nuestra investigación. Dentro de dicho proceso, cuyos primeros síntomas podemos ubicar en la década de 1340, la guerra de los Dos Pedros constituyó un periodo decisivo porque sirvió para acrecentar sobremanera la dependencia económica del monarca respecto a los brazos del reino, permitiendo así a las elites de cada estamento obtener del rey importantes beneficios políticos y económicos a cambio de su colaboración económica.
Nuestro razonamiento parte de una argumentación de tipo político: el conflicto declarado entre el monarca aragonés y el castellano fue un problema de origen esencialmente dinástico, que tuvo su origen en las particulares políticas familiares tanto de Alfonso IV y Pedro IV en Aragón como de Alfonso XI y Pedro I en Castilla. La dispersión de derechos sucesorios en ambas Coronas entre la descendencia de todos estos monarcas favoreció, a partir de la década de 1340, el desarrollo de facciones nobiliarias enfrentadas entre sí, en cuya dinámica participaron, como es lógico, los soberanos de cada Estado en busca de réditos políticos de todo tipo. Por ello, para la sociedad política aragonesa, la guerra declarada finalmente entre Pedro I de Castilla y Pedro IV de Aragón en el verano de 1356, tras varios años de tensión diplomática, constituyó en todo momento un problema particular de la monarquía, cuyas causas y objetivos les eran, en principio, ajenos. Este hecho condicionó constantemente la organización de los ejércitos puestos al servicio del Ceremonioso, tanto en lo que respecta a su composición como, sobre todo, a su financiación. Para costear el entramado militar, Pedro IV hubo de contar constantemente con los estamentos, dada la secular dependencia económica del rey respecto a sus súbditos y vasallos,
circunstancia que trataron de aprovechar en beneficio propio las elites de los cuatro brazos del reino. En todo momento, los estamentos estuvieron dispuestos a pagar tan sólo una pequeña parte de una empresa que concernía estrictamente al monarca, pero además de ello, iban a tratar por todos los medios de reconducir hacia sí mismos el importante caudal de recursos que se iba a movilizar en el reino como consecuencia de las demandas extraordinarias efectuadas por el rey.
Pero a diferencia de las empresas bélicas inmediatamente anteriores a la guerra de los Dos Pedros, en esta ocasión el objetivo militar no se encontraba en regiones alejadas del Mediterráneo o del sur de la Península Ibérica, como había ocurrido en las décadas anteriores, sino que se localizaba en el propio territorio, cuya defensa era imprescindible y debía implicar a cada estamento según sus posibilidades.
Este propósito fue promocionado constantemente por el rey y utilizado como medida de presión para obtener la colaboración más estrecha posible de todos sus súbditos, pero fueron sobre todo las oligarquías del reino, especialmente las urbanas, quienes aprovecharon la urgencia de las necesidades militares para imponer sus condiciones al monarca, siempre y cuando pudieran intervenir colectivamente, contando con el respaldo político de las cortes del reino. Como veremos, por primera vez, las universidades obtuvieron la posibilidad de reemplazar su tradicional función en las guerras del rey, en las que funcionaban como reserva fiscal, por un modelo de servicio similar al ejercido por los estamentos nobiliarios. Este modelo tenía como objetivo reconducir hacia las oligarquías urbanas la carga fiscal del cuarto brazo, mediante el reclutamiento de sus propias compañías, sin embargo, su aplicación terminó desembocando en un sistema que cumplía una función similar de forma más sofisticada y, sobre todo, más acorde con la naturaleza del grupo social que lo había diseñado: la intervención en el mercado a través de un sistema de fiscalidad indirecta, centralizado y amparado por la autoridad del rey, en el que participarían como parte de una diputación nombrada por las cortes. Los ingresos obtenidos mediante dicho sistema, por su parte, irían destinados al resto de estamentos del reino, que sí estarían en condiciones de proporcionar los servicios militares para los que, en principio, se había concedido el dinero. La concatenación de los servicios concedidos de este modo en la segunda fase de la guerra (1362-1366) favoreció que las diputación estamentales creadas con este cometido pasarían a convertirse en una institución permanente, conformando así la hacienda del reino.
No obstante, la consolidación política de las oligarquías frente al rey no tuvo un avance firme, sino que, entre 1356 y 1366, contó con numerosos elementos que lo obstaculizaron, comenzando por la propia autoridad real. La dependencia económica
de Pedro IV respecto a los estamentos no fue óbice para que, como correspondía a su estatus, ejerciera como máxima autoridad en sus Estados, lo que en un contexto bélico implicaba que era en su persona donde descansaba la organización militar de cada territorio. El rey, bien de forma directa o bien a través de sus oficiales y delegados, gobernó el ejército y, por lo tanto, pudo utilizar no sólo su autoridad, sino también su capacidad de coerción para conducir las voluntades de sus súbditos según su criterio, que no siempre iba a coincidir con el de las cortes. Tanto la infraestructura militar como aquellos instrumentos destinados a financiar al ejército estuvieron fuertemente vinculados, por lo tanto, a la voluntad del Ceremonioso, circunstancia que las elites del reino únicamente podían contrarrestar actuando de forma conjunta en contextos parlamentarios.
El guión que acabamos de enunciar ha de ser completado tras la observación detallada de la organización del ejército, en un sentido amplio del término, es decir, incluyendo no sólo a las compañías de hombres armados movilziadas en Aragón, sino también a la estructura desplegada en torno a las fortificaciones reales y el control del territorio. En paralelo, estudiar la evolución de la fiscalidad real, generalmente sometida a los ciclos negociados en las cortes del reino, nos permitirá, en primer lugar, valorar con cifras el impacto de la guerra sobre las economías del reino, pero, sobre todo, contemplar el desarrollo de ese pulso particular entre el rey y los estamentos, cada uno de ellos preocupados por no salir demasiado mal parados de la coyuntura e incluso, a ser posible, obtener beneficios económicos a través de estrategias diversas.
Por todo ello, cabe plantear como hipótesis que el poder real y el poder de las elites estamentales se fortaleció durante la guerra de los Dos Pedros. El primero de ellos, amparado en el ámbito de lo militar y el gobierno del ejército; el segundo, como consecuencia de la dependencia económica del rey respecto a sus súbditos y en contextos parlamentarios, fundamentalmente las cortes. Ambos fenómenos, en el largo plazo, fueron decisivos en la construcción del Estado moderno en Aragón, ya que, entre otras cosas, significaron la centralización de las estructuras de gobierno a nivel general, tanto desde el punto de vista económico como fiscal. Por último, no hemos de olvidar en ningún momento que nuestro principal objeto de estudio es la guerra y su influencia sobre la sociedad aragonesa que la hizo o la padeció, lo que significa que, junto a sus consecuencias sobre la estructura de poder o los ciclos de la fiscalidad real, no poremos dejar de tener en cuenta sus repercusiones más inmediatas sobre la población.
1.1. Algunos planteamientos iniciales.
A la hora de definir las guerras bajomedievales, los historiadores coinciden en plantear alrededor de una decena de características que, a partir de finales del siglo XIII, las dotaron de un carácter relativamente novedoso respecto a las declaradas con anterioridad1. La primera de las novedades radica en el progresivo incremento en la dimensión de los conflictos a varios niveles, principalmente demográfico, territorial y temporal. La ampliación de la base de los ejércitos y el aumento en su seno de los contingentes de guerreros profesionales, la extensión material de los combates sobre territorios cada vez mayores, con la consiguiente prolongación de la duración de las guerras, hicieron de éstas una realidad frecuente y prácticamente continua en determinados contextos. Estas novedades implicaron en lo estrictamente militar una serie de modificaciones a pequeña escala que, contempladas en conjunto, han sido identificadas como una verdadera “revolución militar”. Este concepto designa en realidad a una larga evolución de la forma de armar los ejercitos y combatir que comienza a percibirse significativamente en la primera mitad del siglo XIV2. Las modificaciones más importantes, a nivel técnico, se encuentran en los cambios introducidos en el armamento, tanto en el arnés como en la artillería. En el caso de esta última, la introducción del uso de la pólvora supuso el desarrollo de las armas de fuego, si bien la historia de su optimización fue larga y costosa. En el aspecto social, el peso cada vez mayor que fue adquiriendo la infantería, aunque siempre como una fuerza complementaria a las tropas de hombres a caballo, iría sentando las bases del futuro ejército moderno. No obstante, en ambos casos hemos de esperar a bien entrado el siglo XV para observar modificaciones realmente importantes.
Otro de los puntos de vista desde los que delimitar el fenómeno de la guerra en los siglos XIV y XV se encuentra en el terreno de la política, de la distribución y el ejercicio del poder. En esta época se dan los primeros pasos en el desarrollo de las
1 Miguel Ángel LADERO QUESADA, “Guerra y paz: teoría y práctica en Europa occidental. 1280-1480”, Guerra y diplomacia en la Europa occidental. 1280-1480, XXXI Semana de Estudios Medievales de Estella, Pamplona, 2005, pp. 21-68.
2 Clifford J. Rogers describió todas estas novedades como un conjunto de revoluciones militares, en contraste con la tradicional denominación de revolución militar instalada en la historiografía hasta entonces. Los cuatro ejes de estas revoluciones fueron, según su postura, el paulatino predominio de la infantería, la inserción de armas de fuego, las fortificaciones dotadas de artillería de pólvora y la irrupción de la burocracia en la guerra. Clifford J. ROGERS, “The Military Revolutions of the Hundred Years War”, The military revolution debate: readings on the military transformation of early modern Europe, ed. C. J.
Rogers, Oxford, 1995, pp. 55-93. Un detallado análisis de estos aspectos, si bien para los últimos decenios de la Edad Media y los comienzos de la época moderna, en Geofrey PARKER, La Revolución Militar. Las innovaciones militares y el apogeo de Occidente, Crítica, Barcelona, 1990. También sobre este último periodo, Enrique MARTÍNEZ RUIZ, "La aportación española a la 'revolución militar' en los inicios de los tiempos modernos", Cuadernos del CEMYR, 13 (2005), pp. 211-227.