P R E C I O S D E S U 8 C U I C I 0 N . A Ñ O X V . - N Ü M . X V . p r e c i o s D E K l ' S ( J I M ( J I O N
AÑO. SEM EH TIIE. T iiiM E s r n r ..
E D I T O R - D I R E C T O R D ABELARDO DE CARLOS. a n o. SEMESTIIK. TIO M E S I ItE.
M a d r i d ... ! ' p e s e t a s AllMI NIHTHACIOS . AltKNAt., 16 C u b a y Puerto-Hien... !• pesos fs. fr pesos f s . U p e s o s fs.
Provinem». ..... ¡ r . » 1K Id » F i l i p i n a s y A m a r i n a » .... 12 » 7 » 4 »
Portugal... 3 . 8 0 0 r e í» . V .ln o r e ía . M a d r i d , 2 5 de Mayo de 1871. E x t r a n j e r o ... |u f r a n c o s . 2 2 f r a n c o s . 12 f r a n c o » .
S U M A R I O .
Texto — r»r* la opera e.-pnfinln, enrtn 0 irlfruln á don Jos« de CnMrn
\ Serrano. p"i don < i ti ill**rrn< > M rip io - W i salles: ¡a A *ain lil**a nacional - I na nueva sociedad secretn. ñor don Antonio Marín M'^rovía lírinoiictc linlernal. por —Kevi.sta iiei«létiiioa. cor don KrauriM’u \l. Tolano. El c:ini|m de diamantes. |»>r \ - I na
'csion do I» ('<nutniini'. Issy y Vnmes. - Versa lies: la Adminis- Irnciun ccntrnl de correos.— l.n le del amor, novela eonlinua- eion |ioi- don Manuel Fernandez j (ionzalez.— Doinl't'ow ski y niiM-ref. apuntes liiuírr»lic''s.— I hiendelangoslas.— l.os l'ugitit os de N e iu liv. — I 'un I csareo >ane|iez v Snncdicz. apuntes luografi- eos.— Ad» erlcnein.
(¡HACAtios.— I'al'is - e -o n de la <'oinnmne en el ||ó|e| i|e Ville.—
M;1 la o;! teelio d"| leiilro de P e í'a n t e -. pipiado por l-> r rnidiz.—
liada jo/, tren detenido cor una nlil»' de langostas en tas eerea- nias de Alniadene.jos — I unírosla de los campos.— l’aris: aspecto actual del Inerte de Yantes: entrada de las tropas de \ eisalle- en e| luerli-de ¡ssy.— Yersalles sesión de la Asanililea naeional par»
nililicarid Halarlo de paz.- Mailnd lr»ni|iiele en lioiior de pe
riodistas portiiirueses.—Yersalles; gallineto eentral de correos—
A fríen: ininus de dlainnntes en el cali» de Hliena Esperanza: par
íala de juego entre los obreros de las minas— Retratos de I oin- browski y ( luserct Fil iada ríe los fugitivos de Neuillv rlelanle riel jialae'io'le la Industria. -Relrnlo de >t-■ 11 Cesifre.. Sandio/v Sail'diez. defensor lie ¡a torre de , ' " 1' Ajedrez.
DE LA OPERA ESPAÑOLA.
h ait i a i 'i n i i . i n A \ p o s .tosí' id : r . \f t h o y s e m u n o.
\li i'stmi.iiln ,unión: ll.tcr y.t filirnin>> aiio.' fjili? »1 entrar ttn dia en la sala riel Conservatorio rio música donde se «•l'ccliiahan las .-'Osionrs de la Sociedad de Cuarteles. Inve la fortuna do enrordiar ;i la pnerla un
230 L A I L U S T R A C I O N E S P A Ñ O L A Y A M E R I C A N A . N. ° X V
librito de'critica musical escrito por usted. Lo 1• -i ron tanto interés corno satisfacción, y me pareció tan bue no. que en aquel primer momento de entusiasmo pensé escribirle una carta apoyando las mismas ideas y di
ciendo otra porción de cosas que .i mi no me parecían fuera de propósito en aquellas circunstancias.
Lnlúnces se hablaba también de la ópera española; y como mis pensamientos y reflexiones no podían me nos de lijarse en lo que era asunto de todas las conver
saciones. sucedió que habiendo empezado mi epístola para hablar de música instrumental en general, y de la alemana en particular, me fui por esosI r ñ j o s i l e
l>¡n*, y sin haber aún concluido el trabajo lo abando né, porque me pareció (pie trataba de todas las cosas1/
n i r u s i n u i i n l s n i d s .
I iempo hacia que la música y ópera españolas eran para mi objeto predilecto de estudio, y desde entonces no lie cesado de examinar la cuestión, (ionio hoy puede decirse que se baila más que nunca sobre el tapete y que ofrece más interés para el público, me lia pareci
do que usted tal vez acogería mi intención con su ha bitual benevolencia, y que niis ideas sobre el particu lar podrían ser útiles á la juventud que se afana en promover o| renacimiento musical en nuestra patria.
Detesto tanto l.i vanidad'que se quiere imponer con la soberbia, como |a falsa modestia que á veces la ocul
ta; y al presentar lisa y llanamente mi opinión á lina persona de tan buen “ lisio como usted, cito cumplir
••en el deber que tiene todo uníanlo do las arles que desea contribuir á su desarrollo y prosperidad en cuan
to sus fuerzas lo permiten, Bien sé que poco ó nada nuevo diré para las personas que consideran estas materias desde un punto de \isla elevado; pero es pre
ciso convenir CII que la mayoría de los españoles no ve aún en el arle de Beelhovrii y Mo/art sino un me
dio de dar variedad á las diversiones públicas. Groo pues, que no serán esfuerzos inútiles los que so liaban para dar á la música y á los músicos el lugar que hoy ocupan merecidamente en los países más civilizados de Knropa.
hl aislamiento en que se han colocado en determi
nadas ocasiones nuestros artistas músicos respecto ¡i las ideas y al público, ha contribuido no poco á per
judicarles. colocándolos en situación subalterna con relación á la que disfrutan los que cultivan otras arles. Felizmente . las excepciones son ya tan numerosas, que apenas hay un compositor reputado entre nosotros que no haya tomado la pluma para tratar cuestiones mu sicales en folletos ó periódicos. Si en épocas en que el público era menos exigente y propenso á la critica, y en que el innl gusto no habia viciado tanto la opi
nión. vemos á un Gluck, á un Weber, á un llaendel, á un Mozart, á un Beethoven defender sus teorías so
bre el arle en arlicnlos, en prólogos ú sus obras, ó en carias particulares, con mucha mas razón pueden v deben hacer lo mismo hoy día . no sólo aquellos que ocupan primeras posiciones y gozan de merecida re
putación. sino los que á pesar de su oscuridad no se conforman con la preocupación vulgar que supone á los músicos apios para la práctica material de su pro fesión y no para otra cosa. No; el estudio del arte ú de la ciencia musical no es obstáculo que impide ra ciocinar. sentir y hablar como los demás mor bles. No me parece cuerdo dirigirse al público como lo han he cho Wagner y llerlioz, para zaherirá sus competido res ó para hablar de cosas que nada tienen que ver con la música; pero entre esto y la práctica constante del refránn i h o r a cernido n o c a l v a n o í o s n o s , me parece que hay un término medio que merece la apro bación de los hombres sensatos.
Basta ya de preámbulo, y vamos á lo que forma el asunto de ota carta. Al hablar de ópera española, so han confundido dos cuestiones enteramente distintas. ( na es la fundación de un teatro en donde se repre senten exclusivamente óperas compuestas, cantadas v ejecutadas por artistas españoles, otra, la creación .10 la música dramática en España, para llegar algún día á tener un repertorio tan genuinamente español como el de nuestra música religiosa, nuestro teatro, nuestro romancero, nuestra pintura, nuestra escultura v ar
quitectura. Hospedo á la primera . puede decirse" que la zarzuela la resolvió tiempo há en cierto modo, dan do trabajo y lucro á tantos compositores, cantantes, instrumentistas y empleados como se lian sucedido en las diversas empresas y teatros que han cultivado este género. Y aprovecho esta ocasión para decir que la opinión pública no ha sido justa en rni sentir, al juz
gar con demasiada severidad tal espectáculo. Divertir durante largos años al público con libretos que casi nunca eran adecuados á la música ó al gusto v á la época, con cantantes casi siempre medianos, que no solían ser más hábiles como actores, con orquestas por lo común incompletas ó insuficientes, v quedán dose aun en los moment.is de mayor decadencia muy
imitadores, me parece un verdadero prodigio; y mu cho más si se tiene en cuenta que al comenzar su car
rera algunos de los compositores que después se han distinguido tanto, no tenían más guia que su buen instinto. Con estas condiciones, claro es que no era posible llegar á la grande ópera nacional por el cami
no de la ópera cómica ó zarzuela.
Varias preguntas nos salen al encu miro al enunciar esta cuestión; 1 La ópera cómica ¿tiene condiciones ó importancia bastante para crear en . ualqiiier país un género nacional de música dramática? En mi opi
nión, no. Le falta la condición esencial á tan divino arte. La expresión del sentimiento por medio de la palabra cantada, no es verosímil sino en cuanto el alma se encuentra fuera de la vida real; y la mezcla de ele mentos tan heterogéneos produce el mismo electo que un cuadro cuva mitad estuviese sólo dibujada, apare ciendo el resto ejecutado con rico y vigoroso colorido.
¿No le ha parecido á usted siempre prosáica y amane rada la transición de lo hablado á lo cantado, y vire versa, y ridiculos los subterfugios de (pie se vale el autor para disimularla?
I-a experiencia nos demuestra, además, que cuando una obra llega á tener cierta popularidad e importan cia como ópera cómica, concluye por convertirse en ópera grande ó pequeña, según sus dimensiones, pero ópera y no zarzuela. En tal casóse eneiienlrnnh'reist- tlm lr, hit oslo, Zitini><i y tantas otras que seria prolijo enumerar.
pregunta. La zarzuela, tal como hasla aquí la han comprendido nuestros compositores y poetas, /.tiene ( (iiidiciones genuinamente españolas y que pue dan servir como liase de Iradicion á lo que venga después'.'
Gasi estoy por resolverla nlirmativamenle; y en lodo caso es para mi indudable que si esto espcc'áciilo no ha llegado á tan alto grado como se esperaba, la res ponsabilidad es, en primer lugar, de los poetas, que lian traducido demasiado y casi nunca lian hecho asnil
los musicales v españoles; del público, que lia aplau dido los efectos de brocha gorda y las patochadas de mal gusto, desdeñando las bellezas delicadas ó el tra bajo artístico que alguna vez le lian presentado; y ante lodo, y sobre lodo, de los cantantes, que han sido por lo común inhábiles para dar realce á las obras media nas, y aún más para interpretar las buenas. Cuando la interpretación es verdaderamente acertada, el ideal del público y de los compositores va cada dia siendo más elevado; asi vemos que los grandes maestros aparecen rodeados de una pléyada de cantantes, y no podemos deslindar si la influencia del compositor sobre su in térprete es mayor que la de éste sobre aquél. Los nombres de Bossini, Bellini. Donizzeti. Meyerbeer, son inseparables de los de la Pasta, la Malihran, Hu- bini. Tamburini, Honconi. Nourrit, Duprez, Laldache, f- tullí Convengamos, pues, en que, corno dicen nuestros vecinos los franceses, lo primero que se necesita para hacer un civel de liebre es la lie
bre. Ni aquí ni en ningún otro pueblo del mundo es posible crear un teatro lírico nacional mientras110 estén formados sus dos primeros elementos; el len guaje poético-musical. y la escuela de canto. Luego apuraremos la materia, si á tanto llega la paciencia de usted.
Veamos la segunda cuestión, á mi juicio completa mente distinta de la primera. Creación de un reperto rio de música dramática tan genuinamente español como lo son nuestra literatura y bellas artes. Esta me parece cuestión magna, y para hablar de ella pienso que lo mejor es irse' con mucho liento y con todo el orden necesario, á fin de hacer comprender su importancia.
En efecto, si lo que se quiere al crear la ópera es
pañola es únicamente abrir ancho campo á composi
tores y artistas, promoviendo un renacimiento que tal vez pueda conducirá grandes resultados, la aspiración me parece muy justa, y es de esperar que se realice. Mas para que ía consecuencia de esto sea la creación de un arte dramático nacional, entiendo que se nece sitan condicionessine '¡na non. En ejemplo hará más clara mi idea. La rula es sueño, de Calderón, repre
sentada por el trágico italiano Itossi ó por otro cual
quiera. inglés, francés ó turco, será siempre un drama eminentemente español, si el actor sabe interpretar debidamente el pensamiento del gran poeta. V lo mismo puede decirse, v áun con más exactitud, del Don Alvaro, del duque de I\ivas, deLa locura ile
"m or. de Tamayo. ó deLos amantes de Teruel, de Hartzenhusch.
Por el contrario. Ila n d e t. traducido al castellano y representado |»or el rnás enjuto y avellanado hijo de Castilla la Vieja. será siempre un drama inglés, y l.r
medecin ouil'iré l u í , óLe hoorijrnis iienlilhoniine serán comedias1 ompletaniente francesas, áun tradu- 1 •»! --.i-. •• mnruunU.li, iutr :iml.limes ó lililí'—
cíanos. De otro modo la creación de la ópera española se reduciría á cantar en nuestro idioma las óperas del repertorio italiano, francés ó aloman. Así pues, se necesitan para llegar á tan alto Un más condiciones que la de cantar en castellano las obras de nuestros compatriotas. Y ¿cuáles son estas? Ya usted supondrá que yo no voy á darlas á conocer en seguida, con la concisión y rapidez de una receta de cocina, conclu yendo con la triunfante fórmula: Ves ¡iroUado,
Gomo be hablado v discutido mucho sobre el par
ticular, teniendo á veces que responder á objeciones de varia naturaleza, quiero aprovecharme de la oca sión y de la paciencia de tan buen amigo como usted para sentar varias proposiciones ó preguntas encaini-, nadas al oxámen de esta idea. Trataré, pues, de probar:
I." <bie el cosmopolitismo, en arle como en polí
tica, es una gran mentira, la cual conduce en el pri
mer caso á los cuadros de Courbel ó á la música do (Mfeiibacb, yen el segundo á las victorias de Gari- baldi y á la- lucubraciones de laCoininnni’, de l.o- chelbrt, l'yat. etc.., etc.
ti." (bie el arte español tiene su índole genial re
conocida por propios y extraños; y que siendo la mú
sica la expresión del sentimiento por medio del soni
do, debe tener aún más que la literatura y las arles del diseño, ese especial y característico sello, sobre lodo cuando está auxiliada por la palabra.
B." Une como además de las condiciones de clima y de raza, influyen y forman el arle de un pueblo su religión, según la cual siente y tiene ronooimionlo del bien y del mal; su lilusolia, norma á que se ajusta para juzgar acerca de lo falso y de lo verdadero; su historia, esto es, el modo de proceder y de vivir en sus relaciones con los demás pueblos; y su imaginación, (|Ue impulsada por lodo ello le hace ver las cosas o las ideas de un modo característico, es indudable que al arle nacional le cumple desarrollarse dentro de la tradición, aunque se modifique á veces y siempre con ventaja por iiilliiencias extrañas.
i." One la música dramática española debe tener, por consiguiente, las mismas cualidades y bellezas «pie nuestra poesía popular, nuestro teatro, nuestra pin tura, nuestra arquitectura y todas las producciones de nuestro ingenio; so pena de ser cuanto se quiera, ex
cepto música española.
Y ahora pudiera decir como el portugués (pie se miraba al espejo, espantándose de la fiereza de su rostro: ¡me asusto de lo que quiero probar!; pero si usted, amigo mió. tiene paciencia para leer, no me ha de fallar á mí para escribir en materia á la que tengo dedicada mi vida toda.
II.
No son necesarios grandes esfuerzos para demostrar la verdad de la primera proposición. La historia nos enseña los deplorables efectos de tan extraña v nueva manera de fraternidad universal, que en vez de ex
hortar al rico á la caridad y al pobre á la resignación y al trabajo, prometiéndoles celestial y eterna recom pensa, trata de realizar por medio de convulsiones re volucionarias la utopia de la riqueza universal.
No cumple á mi propósito, ni es oportuno en este lugar, detenerse á examinar tales cuestiones; pero los recientes acontecimientos pueden servir de lección elo cuente á los que sueñan con la república universal, con la desaparición de fronteras, con la fusión de la humanidad en una gran familia. Y si áun no están convencidos de (pie cada pueblo debe guardar y guar
dará su religión. su filosofía, su forma de gobierno, y por consiguiente, su fisonomía peculiar, vayan á pro poner á la vencedora Alemania los beneficios de la Constitución francesa, ó traten de aclimatar en Suiza ó en Bélgica la formidable organización de los colosos del Norte. Ofendería la discreción de usted prolon gando este lema sin necesidad. Si he tocado inciden talmente la cuestión, ha sido para probar (pie el arte, como (odas las cosas del mundo, no puede librarse de la influencia de las ideas y de los acontecimientos , y que hoy más que nunca es preciso guardarse de Ja inundación disolvente en que llegarían á desaparecer, por lo menos á bastardearse, las mayores conquistas del humano espíritu.
Cuando vemos que la joven y vigorosa república norte-americana, que tantas maravillas ha realizado, no ha podido aún crear, no ya un género literario ó artístico nacido de sus propios elementos, mas ni si
quiera un poeta, un pintor . un músico, (pie puedan competir con los de Europa, licito es pensar que de agrupaciones tan heterogéneas resultarán adelantos en
el órden tísico ó en las ciencias que tienen aplicación á la vida externa: pero no«d arte nacional. hijo de la tradición, alimentado por el recuerdo de las glorias nasudas. por la |>oe-ia de la religión y de la familia,
N.° X\ L A I L U S T R A C I O N E S P A Ñ O L A V A M E R I C A N A »•‘i
cIVOque ■Ster*' • breve* ol servaciótie«, fiimì
por rl -cii'ímií. nio común «le un ini-mo pa*adu y de mi mismo pm'wmr.
Asi vemos ''ii nuestro país una idea y un hecho que forman la liase di: nuestro i novio de ser; la religión y la reconquista.
Vemos á nuestro piuddo más amante de su- propios liérnes populares cantados en nuestro roí anc *m, que de los de ln andante ealialleria. que «orvia de pasto á la imagina' ion de prietas y trovadores evtjanjer' I.a
|'é, el senliniiento de la nallindeza divina del alma, el amor de la patria . déla familia v ríe la mujer, han
«ido v serán siempre las más hermosa- fuentes de in - piranon para el artista poeta, fcl aleísmo. la duda la indiferencia . la inania de ridiculizarlo lodo, ya sea con el «lililí» presuntuoso l.n ¡miró' >*'<• ./ oir,/a ■-'/•/»»
r/e c/oe/iér. ó con las farsas insulsas de uffenhíich y
*ns imitadores, lio producen otro resultado ni irindu-
cpii á más solución posible, que laque estamos piv-eu- ciando en la capital que se llantai.iu ayer Alonas del mundo civilizado.
No son los desaciertos del gobierno ni los estrados de la ollerí a los que han conducido á nuestros vecinos
¡i tan deplorable anarquía moral «'• inhileclual. Las
¿odrinas religiosas, lilosóíica.*, morales, políticas y artísticas que han nacido con la revolución «leí ah í 1.»'.’., ipie después han sido «*xagerada> por los que hall di
rigido la opinión pública , v que liltimaiiienle. los apa-
•iou.iilos \ propagadores de tales ideas han llevado á un extremo que rechaza Indo liomhre *eu*at", por ituii hu que sea mi eutusi.isuio en favor de la ^ran ¡,|ca i|e| progreso humano; c: as son la. cansí muca y v<*r- ilailera de tan espantosa catástrofe.
Kilos han rrendo la preocupación quec lima la duda malo prueha infalible de gran inlelindicia : ellas lian ilrsoJV'niiizndu la sorieilad y la tamilia. Ilegaiid»., por idliino. á producir como imiedra de sublime aspira- rjou la i 11111 inda literatura Inndera n i irre en teatros \ novelas. las larsas de I lll’eiibacji y los cu.iihos y e«ta- liias de hnmliiir, para uso de los viejos de treinta años ilel siglo \i\. Tero observo qiie el tiempo corre y <*l l'.ipel se acaba. v quiero concluir. Quedo eslo asi. y no nos melamos en honduras; que alguno ven i Ira que -opa decir esto mejor que yo.
//Quién necesita probar que el ar'e español li-ue *u Índole genial recouoiida por propios y extraños• Por*
para convencerse de ello. /.>c necesita otra cosa que echará andar por esos campos y ciudades de nuestro suelo, ó abrir los libros donde se enrnenlra el rico le
sura de nuestra poesía popular y dramática, ú uir poe tizar >i cantar á castellanos. aragoneses, murcianos o andaluces?
Doloroso es ver que ruando hace años la -alúa Ale
manía se esfuerza en dar á conocer al rnun/lo estas bellezas de nuestra raza y de nuestro suelo, nosotros
sí*111inios, pensamos v procedemos casi siempre a imi
tación de los franceses, cuyo carácter tiene con el nues tro tan poca analogía esencial, Guando iSrludcgcl ase gura que « bajo el punto de vida de la nacionalidad, ídcati/a la lileralura española el primer puesto . pti_
diendri quizá adjudicarle el secundo á la inglesa,,, .'.quién puede creer que apenas se representa m se lee i»‘(u¡ nu drama de nuestro teatro anticuo, y que la gran mayoría del público conoce mejor el repertorio «le hiiiiia<. hijo, Aujiier. Sardón, etc.. que el de Calde rón . Lope. Tirso. Moreto ó Alarcon?
• ionio dice muy bien don Aiiidin Duran enmi /)«.*- fiii‘no so';iv la in/Dírin tu </clo i'i‘ i ' i n i ni<>d,'ru / cu la demdeuvia del Icnh'O csnoui«/: » hu ningún país del Mediodía do Europa se formó el carácter nacional tinto como en España de la mezcla exacta de los pue blos del Norte v del (tríente: a-i »** que nuestra poesía es el amalgama modili.-ado de aquellos pueblos. Sin sor tan exacta v lilosólica como la de los franceses,
«s mucho más rica . brillante y ¡luida : y sin ser tan audaz v exagerada como la de los árabes, es más vero- siiiiil v razonable.'' V no solamente el pueblo español se forma con esos dos elemento*, fundiendo en el cri
sol demi historia el primitivo y grosero heroísmo go do. .-levado \ convertido después en espíritu caballe resco por la religión cristiaua, y vistiéndolo coa la Dea y fastuosa belleza «leí arte oriental, sino que esta amalgamo adquiere en él tan profundas raicé', «jne la influencia extraña uo desnaturaliza jamásmi ¡mióle l'ropia. y sirve, por el contrario, para uimblicar con '••ut.aja los productos de su ingenio. La ¡nllnencia de la provenzal. .le la árabe. de la italiana sobre la
‘ruc-ini. -*'»lo sirven para dar nuevas fuerza* y brío? al
^tro nacional . manteniéndolo siempre en la im*ina
^piracion de ideas y sentimientos. Del tvtia.'jmieui.i u*'hann interpretado por nuestros artistas, nace 1a m— 'J'iitfi.lura plateresca, v .h* la árabe y la gótica la mn-
. júU'. Lili geuuillU V plldore-.\t producto- I*ni«.— de l.l c»Mlízaciun d>* 'in pueblo animado, por - r un ideal
^'•'»Uii y verdaderameiib* nacional. al cual - ■ dirigen b*las las voluntades.
I»».« do io* y m " • i en arle- v I--ti a - b m \; *n lo v amplían «*t.ml.iuuámente * mi gran copia «le «rrmln ion y salier. no o- p i i! I : negir In ver«lari de mi ten er.i pro- posicmii. seguii la cual e| afte debe des ir rollaise «len irò de h tradición- mnililh án>lo«e á vece- nm ventaja, á impulsi» de la inHo.’ii i.» extranjera, /.Cómo explicar do i.'ro mollo la vitalidad do Sliut>*'*jii*aiv v do Moli te oii u- ro'pe ti vos p.i'tes. á posar .lo tantos Ir.i'iori«»«
y agitaciones materiales ó iideh* tuales? V'nm -ose- ó ingleses áun ven en ellos el alma V el pensami'.'tilo <1“ la patria v ile |a tradición. /, I bui riamos nosotros decir
|o uii-ffiio do mioslfi, teatro v de nuestro romani *c'.?
/.Son tan univet -almeu'o « nii'icidos y admitido' en ..
lo SOI» las obras •I.• aquelli»' poetas en e| -ue|o ilomle liarioron? El pueblo lié lo- campos UIllax ia cíuiserva un resto di* iradiciou de iiuesl.rés rt itiimi*«.‘s. \ el eirctiln, felizmi lite mayor cada dia. de eruditos ó ¡dicionailos do nuestra'glorias literarias, aprecia uno votro como ellos merecen. Sin embargo, tan general ora e| coinx■imi,,n- lo de ambos entro los empanóles, que los más árihins problemas lilosólit os r. roii .*ii»sos pn*'cn!aih»s v resuel
los sogno el crih'i¡o español en lo-- autos de (‘..ilderon de la lia|v:». porwiiiilicacion |a más completa del gé
nero. servimi «lo pasto á la ¡m.imi.nrion de la piel...
las ida/as, iglesia- v teatros. ,.l’mil ia bai o|e lo m¡-nio
en la culla\ pensadora Alemania con la segunda arle d«*l /•'«»»/ /.. di* • il •Ule'.' Piles i" ■" prueba que < u.iudn ol arlo se almanta de idea* o elementos verdulera mente propios \ na bínales. Iiasl.i .-lis más altas rimas son ai i es||des á lodos.
Nadie. \ mucho inéiios nsled mogo mio, putirà atribuirme r| deseo de ver la fesiine.a ion «le | i an - ligua España para gozarme en la eoiilempl.u ion «|e u iiniioviliilad . ciiiideii.inilola ¡ eterna paráli i' ina
‘ ion. Ibiiiián'ii us fueron . en r| senlidu ai l'ial de la palabra . nuestro • grandi** .nilón1'de i onieilias <|e lo- slgh)s \\i v x\Jl. » orno lo Iran siilo Iambirò los que después de vencida la mllneni ia clá'ica Iran es.i f,.- pre.'iuit.iild por Hoile.oi y en I.spana por Lu/.iu \ |ns de sn esenel.i, eseribieroii obras donde imprimemi
huella la inlluoiioia alemana ó inglesa, sin ipie por eso dejen ile perieli*.'» er al Inisiilri árbol de donde sa lieron l inios y hu sazonado* fruto*. ¡Olió alds-mn no media entre la l.iulasia mi'üca /.*u liarán, la |..f- riblé y dramática do [’ernia ó \aldc- Leal, y la aI»i—
g.ij'/viila v delirante iiir.igiiracion <le • i ova ! Y sin em bargo. /.quién podrá negar que son ramas d«d mi sino tronco ó arroyos nacidos ile la misma fuente?
¿í*'j;il«*s serán, pues, }:!S con licione' lileraria* v mu sicales de la ópera española? Antes de examinar tan ardua cuestión, »ligua de sei* tratada, no en ios eslre-
«•hos limile.« de una caria, sino con la extensión que perniile un libro, fruto de largas me 1 iIm-iones, vea mos si píieile decirse «pie la obra está comenzada v
»pie sólo se trata de promover la restauración ó rena cimiento ib* la música dramática española.
Desgraciadamente aun está por escribir la historia de los orígenes »I«* míe-tro teatro en lo emiivrnlenfe á la parte musical, y s»’do pn Iremos saber un modo regiivi* i| ic dalos .*ncie«*r,m p.ira ello nuestras eale-
•Iráles. archivos y hihlioUrcas »/tímido publique sus Irabajos el I.•cundo y erudito compositor espai'ujJ don Erancisco Aseujo D o’bieri- Hasta ah >ra no es posible asegurar que la ópera propiamente dicha haya nacido en nuestra patria, aunque la música tuviese cierta impiirhmcia »*n la ropresenlacioh «b* autos, farsas, co medias ó loas .le nuestros primiliv.»* »Iramálicos. I,o mismo sneeilió enVtam ia. Alemania é IngliUerra. .mn- qne algo más larde; y sin embargo, en ninguno de estos países puede decirse que empieza la verdadera ópera basta que la influencia italiana propaga en toda Europa y en diversas épocas para i ida pais. la alici-m á este espectáculo, nacido en Yoneeia. Kloreimia v liorna á mediados »leí siglo decimosexto, merced á la inspiración de Manieverde, Cecini, Peri y otros uni
dlos que imitaron su ejemplo. La influencia del fa moso soprano Farinelli »luíante el reinado de Fer
nando Yl. parece babor sido causa »le la introducción de óperas italianas en España. Pero ni en O'ic periodo ni en el curiosísimo repertorio »le tonadillas que logra después gran popularidad, verno* basta allora na»la que pueda autorizarnos á creer que la ópera vivi.i va
«•ñire nosotros con elementos propios. Posteriormente la influencia de Dossi ni engendra en nuestro pais las obras »le Gornis. Gaivla, Garnicer. Eslava. Saldimi v otro* muchos »pie escriben dentro y fuera de España: ma* t pi— ir ib_> las bellez»* »le tales obras, que no
> i*mpr»* sLiieu ci.*g micnle-el gusto «-•■'Ìmmh«.»v áve-
• estimen len»b*n»*.ia.s á la mel» »lia popular indigena, la opera »pañola no adquiere aún carta de uatu- r.ili-za.
Imposible e- cxaimr.Jl las causas »le esto en una
» .ift.i «pie >»• va hai ieinlo más larga <le lo <|in* vo qui
siera; peii.es indù.laide »pie no ha I »liado tu la mga-
nizai a»u musical »'ti el púhlii'O e*p;¡ñol. ni el talento
«.•n lo* composti oro.
\ emns. por lo tanto, que no >e trata de renovar la tradición . sino de croar la ópera española con arreglo á los adelantos »leí arle mod«*rno y seguii el gusto «leí dia; problema d.licil y que hay que resolver apoyáu- dosi* cu ante« eth u'es ifisemiii idos «mi varias épocas v
<•11 »livefsl* olila- . ,.1'ueile c|*« i*l-e que lalleil I*U esta tierra fus dotes necesarias para ello? No <'iei'l.'iliK*iil«!:
y pm* In mismo es de esperar «pie lleguemos en esta materia á ¡a altura "ti qm* iesplandi'c-n nuestra lite
ratura vitella« arle*. /.Guài debe s,.| la imporlancia relativa de la musirá \ de la palalil*» en <*l drama liri
co'' Los qm* romo Hegel v Lamartine han creido qm* la palabra er » complot tmcii'e accesni i ». \ lo que i-s mi*, ipio la inú'ica y la poesia podiaii á veces per
judicarse. se han ni «■jai lo lardo di* la venlád, eoiiir.
lo* que por exagerariou del sistema i oldrario han -idn causa de las falla' que en olHr*arrcllu del pensaniieido
iiiii'ic.il se ven en las <du;u? ile Giuri;, Spuntini , M •- yerhi'er, eie.
Si ol seidimioido dramático es verdadero y está bien expresado por la palabra . la música im puede sino añadir quilates á sil belleza, cuando el compii i- t"i* sabe cumplir ron ln que exigí ai I » verdad de la s¡- Iunción \ "I agrado del nido. Tal e< la teoria desni ra il td i por < Itili U en e| prólogo ó epi'liila di*iru .doria de
*u i'ipera\ln i r , cuando les iiiinoileiailos elogio- de
MI.*, pai lida i ios no le balli I» h e r í... . e l si-lem a
á »pn* liahi.i dado 'òr y vida.
Tei...aneará listili y á lie lerloivs quemuí li.ivnti seguido h.i'l;i aquí, l'or oi] a pa»le. ejii'oiilr.inilojm* «iri libros \ in los (rabajo* y apuide* que tengo le i be' largo tiempo'lia sobre la materia, no quien» engolfar me eu la Hieslmn. pm* iiu»*\i*eder los limili*.« «le una
• arla i*s(*iila á vuela-pluma «ion el solí» iilijelu de Im-
ci*i* algunas observaciones sobn* la imlole del iiigeniu
«••»pañol, 4ai)i m; esitili i« > necesario á la msirion «le nu género de música nacional. Si algún di i quiere |t.ios concederme tranquilidad para poner di'* bulto, t«*.'.i*¡> a é» p/'ái'íicaiueule. la verdad di* cuanto más airi lia le* alii'iunilo, eiili'mres procuraré demos!rar cuáles - olí la- buenas1'oiidic‘nMic* «i«* unl¡h,-,n,i de ópera, en -u plan y est Ilici Ili*.*«, eri la cr«*acioM de peisou'ijc- y pa siones, y en la parle dilicilisima de la prosodia y de la acmtuacion; evidenciando cuán falso y anlitmisical e* e| sistema moderno de los electos «le brocha gorda, y el de los contrastes de situación en que se hacen aparecer simultáneamente en escena una tiesta y una conspiración, un enthuTO v mi festín, y otras seme jantes contraposiciones, que sólo pueden admitirse
como excepción.
Asimismo trataré de probar que la melodía popu lar, que puede ser un gran auxilio, no es bastante sin embargo para formar un género «le música dra mática verdaderamente nacional ; porqin* asi como la poesia del pueblo no emplea más que cierta* ideas, sentimientos v formas poéticas, a*¡ también la melo día popula!* no expresa más que ciertos s» iitimien- l"' ni emplea más «pie ciertos ritmos y giros meló dicos.
Dui muy nacional que sea <*l romance. i i«j es posi
ble reducir á él toda nuestra poesia, ni es el único metro español. Tiene la mayor importancia en tal es tudio. el examen »le la* »los tendencias que hoy domi
nan eu Italia y Memnnia y que dividen el campo «le la música. Wagner y Verdi .-»n hoy sus »vpresenlnn- (i*s; »-I uno se «tirigli á la inteligencia, el otro á lo* sentidos, «lesconocienilo las máximas y ejemplos »le ln* grandes maestros alemanes é italianos que han sabido conmover el alma halagando los seutiilns.
Gon esto se relaciona también el exámoii de la im portancia relativa de la armonía y de la melodia, la forma »le lasp i e z a s de música, m i desarrollo" v exten sión. la variedad y i'nlace «le los efecto? musi» ales en armonia con el drama, y muchas otras cuestiones que se originan necesariamente en e'peidáculo tan com- l'lejo como la ópera, que hoy es. por decirlo asi. como nu ramillete »le todas las artes para contribuir unidas á un mismo objeto.
Esperemos que algún«' de nuestros cocip»»sitores *e encargue de hacer comprender la verdad «lo cuanto
«TUeda dicho. Carece que lia llegado la hora, si hemos de juzgar por el entusiasmo «leí público y de lo* ar
tistas;.
Noches pasadas vi en el teatro «le la ZarzuelaFA Molinero de Sid>i-a. En él me pareció hallar situa ciones v caracteres vertía«leramente adecuado* y |.»
música v sumamente poéticos. Por otra parle la ópera del señor /.'ibi.mi re, «pie tan justamente I.a sido aplau dáis pm »*1 poi 1ico. i's un pus».» que »leiouestra no sólo
•*l gruí talento ih* su autor, sin»» la altura que alcanzan en España l"- »*s!u»lios musicales. Guando un» ejecu- c-ion esiuertda « compleLuueiite igual dé ivalee á esta obra en 1>•< .il ui.i** i propi'-ito. n* verán » l;u.miente'U*
2:>-2
L A I L U S T R A C I O N E S P A Ñ O L A Y A M E R I C A N A . N. XV
31A LA ¡A — TECHO DEL TEATRO DE CERVANTES, PINTADO POR T ERRAN DIZ (|‘
N.° X\ L A I L U S T R A C I O N E S P A Ñ O L A Y A M E R I C A N A .
JNSI'UHEUCION1U-: 1’AIUS.—aspectoactualpelreutehe\an\e-; (pág. ‘20l2). INSURRECCIONL'LPARR
LA I L US TRACI ON E S P A ÑOL A V AMERI CANA.
2-Vi
N.° XVbell«?z.i.* rm-lú.lii-1-. «u vigoj* il; ini:‘ilií:o. y lela* I»«
mul lías <-11.■ 11■i ules «pie. cm ierra
O
lino
n- l«,i| tal v#«z rente-la! i A esta desaliña i.i epístola pu'C'lo rrper sin temor «pie alga 1 i;«i.íi-m«»- lucho por nm'stra j* »>•!«’ para «d logro de empresa tan laudable. Si Inora a-i. l'Tu ih'innno* toilos. 1 *ur«t si puf
r;n:i:i ni público v los riiniposiloios lm loaran en- I«*inÍiT>í*. ó porque >-\ primero no sabe apiaudar la' obras que '(• li- presenten . M porque I " ' ñllim>« lió loaron aiorlar cim lo que la opinión y '•! gusto r:lr«oan, será preciso i* i** *i * i" que oii España luí «loi'iiido de tal iiimló la li'i'iilii'lnii ilo mie«lrn arlo. i|i|o ya no os ogr.'t- ilalilo ;i los españole- o que no lia llegado aún ol n lí
menlo ilo iji»o nuo'lros rompiKiloros onciiontron lo ipil'’ ¡míos ilnsoatnns.
P e r d o n e iislod . a lin d o m ió ipao por la n ío liay > <l¡*- If.iíiln sn ¡ilo iir io n q u ie n qu eda su yo aloe li-in io
til II.I.KIlMoM o t i l IIV. Miuliut »<• muy. il.. ls-|
¡ I.n .m il ’s i n im i >i i ' s l n r i i i ' l n i ’i i <•/ i i i ' i i n r r i i pro.« i i n n 1
--- ---
VERSALLES — LA ASAMBLEA NACIONAL 11 luán iIí m-vso lian sillo lo d estin os tío Y e r - a l l i s ! K I iiia aiiilh o 'i l i o roal I t i c r i l r / u r r r e v lr a o r d i- n trio do la voln n tail «lo mi rny s o b r e la natu raleza
• o g im la e x p ia -iu n ilo ñu o s c r ilo r fr a n c é s , :iponiis i ia . ñuto-. 1le 1.11 i ' \ l l l ilio lina a|i|oa m i*<T ibJo v t ;;si i|i -ii o lló i t la.
K•• lo molían a hi/o construir «*n ol bosque ilo \ oí-
••■alíos una nio.lo'la < asa do i ampo ion ol si lió qíi.e liov
* ornpa la plaza ilo Arma*» yol l'usllioso I.nis \IY. para satisfacer, «lirón , los caprichos ilo la má- «11i**rni.i «lo sil' llamas, lrii«f«>imó Ilion prmilo ol u / m n l i ’n i ilo sn antecesor on suntuoso palacio y la poliro alrlou on ciu-
«la«l opuli'iila.
Eullahn oí agua. v oslo ora un uran obstáculo para los provéelos11ol roy: pero allí estaba ol ingeniero Al. loMini'inin-Sualom. qne no tardó en reconocer las allnras do Marly y llorar las rit as apilas ¡i Yer- sallos. por inodio tío una poderosa máquina hidraúlii u , obra maestra do arju-cl tiempo, elevándolas á una al
tura lio |l»*2 metros sobre el viaducto que áuu existo, v que parere do'de lejos un iiiunumentó romano, res
petado por los - iglo*.
El primor palacio fuo engrandecido poro á poco, y en ól se cuiuentran habitaciones bellísimas, por furtos modelos en riqimza* y buen gu*to: la sala de las li.-s- las, la tle los espejos, la capilla H mánnol y pórliro. ol salón de espet'áriilos. las galerías. las escaleras, todo, en (in. es de un lujo exquisito \ tle construcción acabada.
Alli también están /‘oreo/erie . trabajo liwúléo
«pie honra á su autor; los tíos Tri-mo». encantado pa raíso de María Aubmiela; la prefectura, «pie ha habi
tado últimamente Guillermo 1; la catedral, los /««»«•/* de la chaneillenu y tle la guerra. las caballerizas del roy. y otros monumento* y jardines tan bellos como espléndidos.
Versalles e* también una población histórica. En 1 firmó.*«? alli la paz ron la república de Ge nova; Luis \Y con luyó su alianza con Austria, y bajo Luis XYl, en ÍTS-'L tuvo lupar la lamosa /w: «/«* ler-
s ' i l h en virtud la cual Inglaterra vino A recono
cer la independencia «le los Estados I'nidos.
En Versalles se reunió la primera Asamblea verda deramente nacional, y por una coincidencia que pa rece tener algo de providencial. el célebre Juramento del .1 uepo 'le Pelota, que prometió A la Francia revo lucionaria de IT'.M su primera Constitución, «e veri
ficó en el mismo sitio que ocupa actualmente la Asam blea francesa.
Por lo demás, el prabailo que publicamos en la pág. es una c«>pia «leí natural «le la sesión que celebró «*«te .«lio cuerpo, verdadera representación «le l.t Fmuría, el «lia 11 «b-1 corriente, en bienal M. Thiers anunció «pie se habi i lirmado tu paz «lelinitivaniente
t olí A le in tiii i.
» ;P ii Ir nustilr"-- — dit’ e ro n tal in o h v Un p eri '-
dlt " tl 'tli ús——-i |t |-t,p|'i'-ei|l:«t ion «le la I I •!,, i,|,
[t'.if* ib1 lia!'«'i* - i ni ' i - 1*. — afj" *i doc« pii li mi nares
•!«• \> r-alb'-. Itt.ra ••J» i'c« r ai lo- de clememda con los subleva.los di- Pari' y d .r la paz ;i il'H- 'ru despril- riada puti'ia !
UNA NUEVA SOCIEDAD SECRETA.
Al fin un' resuelvo—Yov á '.. volar un tivmén«!«: ar
cano. V sean fílales flieri'll las edir-e"llelirias. —Se á lo que rnr “xpui'ipn «lamio puldiridail :d presentí • rrilo; pon» liare lit'nq «» qm* im ni«* irretiraii los |w li—
pros, porque til..uto el 1101libre puede .HTic'par 011 rualtpiiei ibirn ir.mre. lo tenpu cu poro. íu Im-i la vitla.
Araso politimi también rivíier bis resultas de mi im- pnideuria sobre la priU'IlU que lue ronlió el impor- tanli'iiiió se. rrlo; pero ú-lr -e em ueiitia va á salvo.
¡ loado s,.¡t liius! Pul* ev'inlirs" «!«• ima perso«1 Urioii tal vez iiii.pin.il ia. quizá se lia Übertatlo ile una expiarieu i'e.d. " por lo rúenos iniiy Ir.nible. Nada liav. pues, qm* me detenpa. y vov á liabliir: pimpo aqui lin á este preámbulo, v eidt'n á narrarlos bet-bos siiriutaiiienle. I-a lii'lol ia e- e-ta •
I ll joven d e v e tu lio ' lio an os. ,|(. eu iia illistl't . Otlll- r .i'lo n e - io e ia d a . c la ro o u le m lim io id o y b o H i-im o cu
là i leí l:\ o n . iilo adem ás p o r la naturale/,i ro n un.i a . I ad.t l.lf p r « - e iir ia . realzada por la ex p res io ti sim pá- lir a de mi m -l| ii \.in tu ii . se bailaba eli M a d rid liare p illo s ures|..i f l i t repullo r o n t f » • 11« •-i á sil Ú u iro v ir io ,
•pie era id ile la pa ion polii ira exaltada. Me/ latlo «’II lio -O1111r iittlipas \ provecto- ley olui'iui i.tl io« . Imo I a i liuto- tle que. tle-1 llbii'l lo úslo'. se b eoii'l'liTaba
«"ino « ómplii-o. v v.i «pie no apeldo, «•"n: ont'nlor «!<• Ill'rlios all.miente t rilmiiales. de «pn* s|| alma indile V
«li vaila e* incapaz por ualUrale/a.
No liando bastante de sil iviorencia. por la cual pon dría vo la- manos ni el l'uepo. v sípuieiido la máxima
•le aquel que «lot ia tp:«1 si le .•irils.irau do Uévars«' liur- l 'da v escondida en el bolsillo de| t bale.'o |a Giralda
«le Sevilla, lo primero que baria seria ponerse en salvo, sin perjuicio tle lian r vov desdo lupar seguro lo ab surdo do la acusación, mi jóvt-n amipo pensó en buie mie Iodo y huyó en efer'o. Mas el dia «pie filé víspera
«le su parli.la para Norle-Aiuériea, le pasó, no sé si por pi'f.'calición >'* por rioiferilaimenUnó por ambas ros'.'is. oculto en casa tic cierta viudita, propietaria .le unos ojos inatadoiv'. de un parboso talle. y do otras pren das larpas .le enumerar, v do las cuales undalui ol po bre mozo loe.inn-uto enamorado. Serian romo las once tle la noche, ruando ru lo mejor de una conversación interesantísima, cuyo objeto seria sin duda el concer
tar los medios de que acabase pronto la soltería del escondido destruyendo de paso la viudez de su encu
bridor». llamaron á la puerta de la casa con prande estruendo y rumor de voces coidiièas; accidente que suspendió los deliquios del amante, y llenó de pavor y átm de terror á la viudita No dudando que veniali á buscarle y á prenderle, arrebató su sombrero y pabau con oíros apato- -o- y menesteres que A la mano tenia, como quien venia preparado A emprender un larpo viaje; y en pos «le una criada ya amaestrada coniiden- le. se precipitó por una escalera secreta, y no paró bastacmo ontrarse. corno por ensalmo, solo. A oscuras y encerrado por unn puerta «pie sintió nsupurar con llave detrás de si. R«?puesto alpun tanto del sobresal
to. encendió temerosamente un fósforo, y en los pocos seputolos en que le duró su auxilio, se reconoció en mu especie de sótano enjuto, limpio y enladrillado, que no pnar lab» sino alpuno* lra>tos viejos. Apapada la íiipaz. y tènue luminaria, sentóse á tientas el polx‘e
«'scorolido en un como banquillo, que arrimado A un rincón «;sialia : y no bien se bahía empezado A entre- par A sus reflexiones, cuando l<* pareció divisar en el rincón mismo una lucecilla. cuya viveza y claridad iba aumentando _radualmente. Acercóse más. y ya pudo cerciorarse de que por aquella parte estaba la balula- cion subterránea imperfectamente dividida de otra se
mejante por un mal perjefiado tabique, y «pie un ivs- quicio de éste era el que. d indo paso al resplan.lorde alpunas luces, había llamado su aten- ion. Sacó entón taos una navajilla. y Ir abajando delicada y diestr,míen le. lopró aprandar el apujeroA punto de poder cómo- damprite alisbar y oir cuanto A la otra parte sucedía.
¡Guài no seria su asombro cuando...—Pero no. no quiero sepuir como basta aquí extra«lando, sino que be de copiar literalmente desile o-te punto el manuscrito eu que el joven emiprado m«1 r«Miei o de-de Boston la sinpular aventura. Pie«.*, pues, «le osla manera:
«•Mirando |n>r aquella «*sp«'c¡e «b* rendija, descubrí ima «'stancia. elevante y piibpierrimanienle adornada, i M cuyo «enti.» llalli! una pean me-a. e,»n v.«ri«j> tiit—
I io- p:i¡-'!e- v ilejii"t- tvc.ide ti.- e-cribir. v al red«—
<l«.r unos Ireirda «ilíones. En hombrezuelo ya de edid. v con vi-ible* trazas .|e servidor, pero vestido ' en -i ande aseo, e>! iba iiciip olo .•■n encender la- vedas de unos candelabri s de bruñido y limpísimo »cero, y
«•n hacer otros preparativos por los «nales me di A en- li'ilder idttr:imeliti- que .111i iba A celebrarse alguna junta 'le Líenle importante. El lujar, ol aparato, y eiet to ai l'e misterioso del viejecilio. me convencieron dc-que. sea lo que fuese, lo qm-alli bul «i» «I" Imiar-e ú practicar'«M*r:i co-.i de Lír.tn *i.vr*do; y Aun '.;ie onir- lió la idea de si |a reunión «pie se preparaba seria do conspiradores «lo peii'ainioiiiov ;iiiál«i„‘«.e A los mios. Ilion que esta sosjiOi lia es tan natural en hombro po seído del demonio «lo la prdit.ai. que h* mismo me hubiera ocurrido asistiendo A una «aifradia do ánimas, ii A 1.« colcbraci.in tle lo* misterio* de Eliois! ó A una reunió» ileIniii’i'-iinil>¡n'js amen- anos. Goiiiii ncá esta sospecha <d v«M' que el aposento ‘•e iba llenando ile iri- 'liviihin*. que allí >e aparecían como por escotillón, sin que avisara demi aparición rumor alp ino. ni cru jir de |incrta. ni Aun el ruido «le sus pasos. Traían
Indo* corbala* blancas, y chalecos blanquísimos. y en lodo -il traje v apos'ura mo-tr.il ;m itti asi'o y primor, que más denotaba preparación para un bailo ó fiesta
«le etiqueta . que para una tvilliinn de conjurados : In ni.i.l desconcci I iba on Verdad lod.ís mis conjeturas. A medida «pie iban Hi pando, dos comí» pajecillos, pri
morosamente '«—tillo*, le* pl«’* eiilabao apna-ni añile*
«I" piala, donde verliau apila cristalina de unos jarros doI mismo molai. \ alli -«• lavaban, ó niá - bien *e pu ntuaban la- manos los ya limplriiiin- com iirientes, do*i .alzándose para olio «d pn.mlo ¡«aji/o •*> blanco. Mientra apiiardaban lo- plrsi ide* ;i In- más lanlios. iban iiinlaiidn al reib'iior «le la mesa y «‘nidcmplainlo oii la pared « ioi'Uis ¡ilv«'i i|" iones cuyo «'oiili'indo l epe lian en voz siimi*», como quien miirmura uii.i jaculii- Injáa. |le esta* i 11 - «•j ' i J " ' I«*IM•* *Ól«> di-fuipui» yo desde mi escondite alpuna- eiilera* y Irapiiieiilos ile nlr»*:
citaré las que recuerdo :
Mini'ln «-J•.• ..
MiiihIiiiii ni. ur iiiiilit.tr n’xl.uii'-.rhr rrih’ii..
ll ■ >'.i'i* i’i 'iii /lini* I*.’’t 1 ni rinfilili iiiiinniiililiiiiii
&i nímiiii“ <, iiblm v.i.p ■ „I.III».
f’nn’im »iir.-n ilu /un '/,riir' i i’iir illuni liin¡iiti.
I.i iiil'i'l '/H:‘ mil *■ ■ ■•»! •.«*. 'ni'l hl' a, i ih' kiiI. v.i,*
i'/’l’ITIIH’IIIO».!1
lui- Ini■ liniilhi , ini ..I (*/f • ihlilil, li'llii llilii i’ll • I i -i ni i m l'Htl’l’i ’ ih',‘lin -
Etc., et«1.. L*tc,
fJopó por fin un venerable anciano do elevada es tatura. nublo presencia, brillanto y sonrosad» calva, cerrada de blanquísimos, luenpo* y ensortijados cabe llos. v *enlán<l"-o on cabecera do mesa, ocuparon los
«lemas los sitiales cirrun-taulcs.
Si pulcros y aseado* me babian parecido los cmi- cnrrenli's á la .Inula, /.cómo acertaré A pintar el in maculado v nublísimo aspecto de sil presidente, que A lodo* lo* eclipsaba? .lamAs recuerdo babor visto lipura niá* simpática. Además do aquella que con biuta propini.i«l llamó Manzoni be//«?rr« «eu»/c. de aquel color «!«* nieve y rosa con que brillaba la piel de su rostro y de su* manos, rio más arropada «pie lo que bastaba apenas A caracterizar una vejez robusta; aque llo- ojos negros, aquellos labios rojos, y la blanca dentadura que. «losinintiendo la edad, se descubría al trave* «le su benévola sonrisa, los dedo* l.irpo* y adia dos. nada huesosos, y rematando en nacaradas uñas, le granjearon mi entusiasta admiración. Nada digo de su traje, do *u pulcro aseo, «le la nobleza do su con tinente y ademanes, porque excedían A lodo encareci
miento;
—^Hermanos mio*, dijo luégocnn voz sonora, pero de dulcísimo timbre al mismo tiempo, comencemos >i gustai* nuestra improba h«r«?a.»
Esta imitación acrecentó extraordinariamente mi curiosidad ; no acertaba yo á comprender cómo podia ser ingrata ó desapacible la ocupación para que se ' juntaban alli aquello* señores de tan buen parecer y traza, y de tan plácido aspecto. Está visto, dije para mi capole, son conspiradores aristócratas.
Entonce* empezó la discusión, que para mayor cla ridad extractaré en forma de diálogo, designando A los interlocutores por el número del orden con que hablaron.
Sim io 1 .*•—Nobley venerable presidente, carísimos hermanos: Estas que v«*i> sobre la mesa son copias ile la Memoria que *<• me orden«" escribir: bav tantos ejemplares como socio* tenemos en Madrid: para nuestro* hermanos corresponsales «le provincias *«•
••'I m *.n ando ufr«i* iguale* traslados Todas vienen m.UiM-n lila*, porque lin lie hallado impronta, ni taller li Logróli o .o «pò* fiii'iv-«« InimatM* consiguieran la f-inei ad ì limili -/a . ni la ri."i "-a . orle, eíon in*•ni.»*'
N. ° X\ L A I L U S T R A C I O N E S P A Ñ O L A Y A M E R I C A N A .
de nuestro Instituto: además, hubiera sido necesario comprar á fuerza de oro el secreto, sin llegar á ase gurarnos de él completamente: una do las manchas que afean modernamente la anticua hidalguía del ca rácter español, es la incapacidad de toda reserva, y la inseguridad en la promesa del secreto. Si huí ñera imprentas servidas exclusivamente por mujeres, tal vez habríamos conseguido hacer irnpenclrahle nues tra edición clandestina; pero habiendo de encomen darse á hombres, eran muy de temer la delación y d perjurio, Por lo que hace al contenido do la Me
m oria, vo ruego á la Comisión que haya de exami
narla, que la medite profundamente. Los datos en que fundo mi opinión, me parecen irrecusables. De ellos deduzco que no debemos, que no podernos levantar el tupido velo del misterio «pie nos cubre. La Socikuau jii-; nos Limpios seria, una vez puesta al descubierto, una piedra de escándalo en nuestro país y en nuestro liempo. La educación extraviada, la exaltación de las pasiones, y de las pasiones políticas sobre todo, la ausencia de todo sentido estético, la materialización contraria á todo esplritualismo, el desarreglo de cos tumbres consiguiente, todo, todo, conspira y gana ter
reno contra los fines de nuestra asociación. Ksla aso ciación, si trabajase á la luz del día, se granjearía la animadversión general: la gran mayoría del pueblo se volvería contra nosotros; seriamos escarnecidos, insul
tados, perseguidos, puestos en caricatura... Y si no moría nuestra sociedad á manos de la inmunda Parti
da de la Porra, lo cual no es imposible, tendría una muel le más amarga todavía, la muerte por el ridiculo.
Concluyo, pues, como concluye mi Memoria: l.v Socikuau uk ios Limpios no /mal,- /neoos
serrar su carácter actual de S ocin la tl secreta.
Yo caí como de las nubes oyendo tan extraña pero rata ; pero no poroso disminuyó mi curiosidad, antes al contrario; seguí, pues, escuchando, y mirando aten tamente , aunque ya comprendí que aquella tenebrosa congregación tenia por blanco de sus tareas toda lim pieza moral y física.
Hubo algunos momentos de triste silencio, hasta que al fin dijo el
Socio 2."—Pido permiso para anticipar á nuestro hermano, aunque tímidamente, una ligera observa ción. /.No teníamos acordado el no mezclar en nues tros debates la política?
Socio l.°—Y creo no haber faltado á ese propósito: en h Memoria no hablo yo de sistemas, de máximas, ni áun de partidos, sino de pasiones políticas. Lo que en sustancia quiero decir, voy á explicarlo.—La división primera y natural de la sociedad humana en su normal estado, debería ser la de dos grandes gru pos : el de los limpios y el de los sucios. Los limpios de cuerpo, y los de cuerpo sucios; los limpios de ma nos, y los de manos puercas; los de conciencia limpia,
y los de alma enlodazada. Pero la pasión política tras torna esta naturalisima clasilicacion: y p o r pasión po
lítica, vemos que manos antes no contaminadas es
trechan la impura mano del ladrón, del traidor ó del asesino ; ó vemos al hombre limpio llamarse c orreli
g io n a r io (¡qué blasfemia! del miembro más impuro y corrompido de la sociedad , del presidiario y del bandido, del falsario y del traficante de su honra.
Socio 2."—Si así es, quedo satisfecho.
ElPresidente.—Esta M em oria pasará á la comi
sión nombrada para su exámen.—Toca ahora el turno de Observaciones á la sección de H igieney Aseo ma
terial.
Socio 3.°— Pocas palabras diré á su nombre.—Si
guen en Madrid en progresión ascendente el desaseo vía inmundicia.—Suciedad pública; suciedad privada. En las calles polvo, lo lo. basuras de toda especie, residuos vegetales y animales, montoncitos y arroyitos 'cuando no son colinas y lagos) formados con el re
sultado sólido v líquido de la digestión de todo bicho viviente, y con los cadáveres y restos mutilados de todo bicho’muerto.—En los mercados y otros lugares de venta pública de comestibles, nubes de moscas, tábanos y abispas; rebaños de hormigas, correderas, ratas y ratones: acumulación de todos los despojos, fil
traciones, huesos, plumas, escamas, cuernos, pezuñas, cáscaras, cortezas, tronchos y hojas podridos, sangre, tripas, etc., que pueden dar asco al estómago más fuer
te. y ahuyentar hasta la idea del apetito en el más voraz Y hambriento gastrónomo.—En toda tienda donde se . venden géneros comestibles, desde el queso hasta el onlite.c desde el pastel á la castaña pilonga, todo se sir
ve y despacha con la mano y qué manos!), se espol
vorea con cenizilia de cigarro, se aromatiza con humo de tabaco, y se envuelve, con pocas excepciones, en P'pel impreso soltando tizne y chorreando aceite.—
En las fundas y cafés, humo de luces y de tabaco, aire corrompido, emanación de lodos bis gases me llos v| oxígeno, ceniza, polvo, barro, escupitajos.
manchas, grasa, mugre, tizne, hollín , charcos del todas las bebidas, restos de todos los manjares, man teles que parecen mapas , servilletas que parecen ro dillas, rodillas que no se parecen á nada. En los templos polvo, lodo, telarañas, orín y moho; chorreo nes de humedad, plastones de cera, bancos desvenci
jados y llenos de carcoma, pilas con un líquido olea ginoso que ha reemplazado al agua bendita; pavimen to desigual, regado por los fieles acatarrados y asmá ticos; monagos con los zapatos y las solanas menos ne gros que las uñas y las caras, con sobrepellices ruó nos blancas que las sotanas y con lapoblada cabelle ra virgen ib* todo género de cepillo , escarpidor ó lendrera. En los teatros, costra de suciedad, grasa por abono, atmósfera de fósforo y nicotina; y al In ventarse el telón hedor indescriptible que vuelca, ata faga y asfixia...
Lna voz.—Hasta, basta por caridad.—, Varios so
cios se desmanan : el portero i/ los pajes d istrib u yen pumitas de. esencias ¡j de. sales iny lesas, y pa
sean por lo estancia aromáticos pebeteros.—l'ansa y silencio,J
(S e continuará.)
Antonio María Seo,ovia.
BANQUETE FRATERNAL.
España y l’ortugal son dos naciones hermanas, pe dazos (por decirlo asi ) del mismo tronco.
Siempre siguieron por igual minino en las distintas épocas de la historia: en las conquistas, en los descu- brímieulos, en la civilización , en el progreso. Al lado ile Isabel lo ('.alólica aparece Juan II el l ’er/eelo.
Holon y Elcano á la par de Vasco de (lamí y Maga llanes, Cervantes inmediato á Camoens.
l’ortugal y España son dos naciones desde el reinado de Felipe IY; pero siempre lian sido una misma en cuanto á la identidad de su historia, de sus costum bres, de sus aspiraciones, y justo era que se diesen mu tuamente una prueba más de los estrechos vínculos que las unen, y no dársela por medio de embajadas diplo máticas (que son mentidas no pocas veces'), sino es
pontáneamente, con la franqueza del verdadero amigo que abre los brazos para recibir y estrechar en ellos á otro que le honra con su visita.
Esta prueba se han dado Portugal y España en el día 1G del corriente: representantes de la prensa por
tuguesa, de las Cámaras, del comercio, de las cien cias, llegaron á Madrid con motivo de la célebre ro mería de San Isidro, y los individuos déla prensa es pañola se apresuraron á recibir fraternalmente y ob sequiar á sus nobles huéspedes.
Preparado todo de antemano para la solemne re
cepción de los lusitanos, se celebró un banquete en la noche del citado día en la espaciosa é histórica sala llamada de las Columnas, de la Casa de Villa, la cual se hallaba decorada con multitud de banderas, escu dos y gallardetes caprichosamente colocados, forman do un magnifico golpe de vista el agradable concierto de los colores rojo y amarillo, emblemáticos de la bandera española, con el azul y blanco, que distingue á la de Portugal.
Poco después de las siete y media de la tarde dió principio la espléndida fiesta, en la cual el señor Lhardy—dicho sea de paso—se acreditó una vez más de non plus ultra en el arte culinario, ofreciendo gran variedad de exquisitos y delicados manjares.
La banda de música del regimiento de Cantabria y la de Beneficencia contribuyeron también á amenizar la reunión, tocando alternativamente escogidas piezas durante la comida; y llegados los postres empezaron los portugueses á demostrar su gratitud por medio de elocuentes brindis, que terminando todos con un en tusiasta grito de ; Viva E s p a ñ a !, varios periodistas y literatos españoles contestaron con otros brindis no ménos elocuentes, y no faltaron algunos poetas que leyeron sonetos, romances y otras composiciones alu-
| si vas al acto.
Brindó también el señor Castelar, el orador eminen te. y pronunció un discurso elocuentísimo, que fué aplaudido con entusiasmo; pero este discurso merece articulo aparte, y de él nos ocuparemos eu uno de los
números próximos.
Concluido el banquete á las once de la noche, se trasmitieron á Lisboa, por conducto de la Agencia Labra, los siguientes telégramas:
"La prensa española, enlazada en cariñoso abrazo con los representantes del pueblo portugués, al ter
minar el banquete celebrado en honor de la nación lusitana, saluda á sus hermanos de Portugal, v hace fervientes votos porque esta fiesta fraternal y patriótica se renueve frecuentemente.
¡Viva Portugal!./
"La prensa española agradece cordialrnente á la empresa del ferro-carril de Lisboa la generosa inicia
tiva á que debe la visita de los representantes de la prensa y pueblo portugués. '.
Esta magnífica fiesta, que hará época seguramente en los fastos de las dos naciones hermanas, está re presentada en el grabado de la pág. 2.Y7, dibujo del señor Miranda, que asistió al banquete en nombre de la redacción deLa Ilustración Española y Ame
ricana.
I n gran pensador, escritor ilustro, supone que Por
tugal y España están destinados por la Providencia á ser los regeneradores de la raza latina en ambos continentes: por lo ménos, fiestas como la (delirada el IG del corriente en el salón de C.olunmas del Ayun tamiento, contribuirán á estrechar los vínculos de las dos naciones hermanas. X .
REVISTA ACADÉMICA
t.II \p¡lil. l i l i l í J'j.|>!lii</I|i. S il« InihlIJÓS \ r i i ú r l l l ' s |llllilicil.'ii.tn>.—
Nos M.'iimnos. —T r w |h»(*Ii.m «'«mti-m|ior;in«*os, ilisi'iirso iloii l'i'tri<,i.i .I" l.i KsC'iMii ii l.:i Acml.'mili Nik'Í.iiiii) .!*• Xul.lrs \rlrs.
LiiImipcs i'ii i*I iitl uno i'jorcii'i... El nn tum i ¡sino n ilis lic o «le \V-
|:i/i(iuv disciirs'. <!.' «Ion P o tro «le Miulni/ii.— I{cci'|ici.iii d«»I si*fu>r I ■lllms.—Sil iliSiMII'MO lll ri's|.ucs!a ilc lloil .lio.' AlQililor ili- los
Ríos. .
AR l iCl l.o SElil NIIO.
I na de las señales del atraso intelectual de España, más grande y peligroso do lo que generalmente se cree, puede descubrirse, si no nos equivocamos, en la indiferencia que acompaña á cuanto se relaciona con los monumentos de las edades pretéritas que intactos, arruinados ó confundidos, llegaron basta nosotros. Es caso harto frecuente, por desgracia, oir á hombres (¡ue gozan la opinión de cultos, mofarse de anticua rios y arqueólogos, diciendo que sus aficiones consti
tuyen una dolencia del entendimiento más ó ménos graduada, y que sus esfuerzos no conducen á nada realmente útil, fecundo y provechoso para el adelan tamiento de la humanidad. Censuran otros la inania de las cosas antiguas, entendiendo que significa opo sición sistemática al sentimiento de progreso que mue ve á los pueblos modernos, si ya no es que anuncia un deplorable cariño hacia doctrinas é instituciones que deben ser puestas en olvido por cuantos apetez
can el predominio de la libertad, de la razón y de la justicia. Combinándose de este modo los errados juicios del vulgo ilustrado, con la ignorancia de las muchedumbres, por lo que toca á estas materias, no es de extrañar que nuestra patria, tan rica en esplén didas manifestaciones de la cultura nacional en los distintos periodos por que pasó su crecimiento, sea también uno de los países, entre los realmente más adelantados, donde con mayor desden*y desvio se mi
ran los restos venerandos de la antigüedad. Y debe esto sentirse tanto más, cuanto que implica el desco nocimiento de lo que constituye el verdadero nervio y fundamento de toda civilización; es tanto más de deplorar, cuanto que pone de manifiesto ante el filó sofo uno de los muchos indicios de la flaqueza, lenti
tud y ruindad de nuestros progresos.
Precisamente el conocimiento de lo pasado, bajo sus diversas relaciones, interesa, por extremo, á cuan tos pretendan segundar las tendencia» más puras v constantes de la época moderna: que en ese arsenal no sólo se recogen argumentos poderosos para justifi
carlas. sino altas enseñanzas de que la inteligencia bien dirigida ha de obtener provechosas aplicaciones. Si queremos, ya averiguar los errores en que cayeron nuestros antepagados para precavernos de iguales tro piezos, ya seguirlos en sus encumbradas proezas, abra*
\T1\>.\1 LF>
_
SEï-U'N1>ELAASAMBLEACAGIONAI-I'ABAHATH H AUII. THATAItOI'MI'AZ2ÖG
L A I L U S T R A C I O N E S P A Ñ O L A V A M E R I C A N A N. ° X V
MAlUilU—l-A.Nul LTE EN11U.NOKDELU» I'EUlUDlsTAsiPUHTfülESES(p